Desde que el hombre primitivo, sintió por vez primera los sufrimientos de una enfermedad, recurrió a un semejante en busca de ayuda, este trató de ofrecérsela, según sus posibilidades. Con el tiempo surgió dentro del grupo social, alguien que por vocación, características personales o designación del colectivo se especializó en materia de salud y comenzó a incrementar su arsenal terapéutico.
Durante este desarrollo de la gestión terapéutica, basada al inicio en el empirismo y finalmente, perfeccionada mediante la investigación científica, la primitiva relación de ayuda devino Relación Médico-Paciente (RMP).
En su interacción con otros seres humanos, el hombre establece diferentes tipos de relaciones, algunas de carácter superficial, como las desarrolladas al preguntar la hora a un transeúnte, otras de carácter mucho más complejo donde al menos uno de los participantes debe saber ponerse en el lugar del otro, sentir como él o ella y disponerse a ayudarle en el enfrentamiento a cualquier dificultad. Estas son las relaciones interpersonales.
Las comunicación en contextos interpersonales incluye las variables del proceso de la comunicación humana que afectan directamente la interacción profesional – profesional y profesional - paciente, se refiere a los pensamientos, creencias y sentimientos internos del individuo acerca de los asuntos que influencian las conductas dirigidas a la salud.
Las éticas teológicas o de la responsabilidad integran elementos importantes de la comunicación en salud, algunas son:
La comunicación médico – paciente provee al profesional de una oportunidad para reducir la incertidumbre del paciente, capacitarlo para actuar en su beneficio y fortalecer la RMP.
La adquisición de destrezas claves de comunicación permite cumplir con principios básicos como autonomía y beneficencia y virtudes como veracidad y respeto.
Los componentes principales del proceso de comunicación en salud son:
La comunicación contribuye a transacciones beneficentes, fomenta la autonomía mediante un comportamiento del profesional que:
Si bien la comunicación médico – paciente es tan antigua como la medicina misma, no fue hasta época relativamente reciente que ha sido abordada de modo sistemático y formal. Dado su carácter de relación social, la RMP lleva la impronta del contexto social donde se desarrolla.
La comunicación como proceso social debe tomar en consideración que las personas pertenecen a una sociedad caracterizada por una estructura socio – económica determinada, una cultura específica, portadora de todos los valores, creencias y tradiciones y es en este mundo referencial en el que recibirá el mensaje.
Toda sociedad tiene dos roles fundamentales, especialmente sensibles, que la vertebran; cuando esos roles no cumplen su función se invertebran; de ahí la importancia de que los desempeñen personas óptimas, excelentes. Los gobernantes, los jueces, los médicos han de tender a la excelencia. La sociedad no puede aspira a menos que eso. De ahí que el ideal de la excelencia sea el momento invariante de toda ética de los profesionales y en particular de la ética médica. La medicina es una profesión de excelencia.
La RMP es una relación interpersonal de tipo profesional que sirve de base a la gestión de salud y adquiere no solo un valor en el orden social, sino además un portante valor terapéutico.
La comunicación establecida en el marco de los servicios médicos entre el paciente y el médico no es espontánea, está predeterminada por los respectivos papeles asumidos por los interlocutores. Es responsabilidad del médico dirigir el proceso comunicativo, dada su preparación técnica está capacitado para esta tarea primordial.
La práctica médica desde sus orígenes ha estado estrechamente vinculada a la comunicación interpersonal y al desarrollo de habilidades clínicas.
La comunicación de salud ha sido definida como el proceso y efecto de emplear medios persuasivos éticos en la toma de decisiones para el cuidado de la salud humana. Se ha definido como el arte y la técnica de informar, influir y motivar audiencias a nivel individual, institucional y público acerca de asuntos de salud importantes. Su alcance influye:
Toda la buena voluntad e intención filosófica pierde sentido si no hay comunicación con el paciente.
El profesional de la salud tiene hacia cada uno de sus pacientes el deber de atenderle buscando el restablecimiento y conservación de su salud como fin principal. Este concepto debe ir más allá de la raza, sexo, religión, cultura o enfermedad que presente. El proceso asistencial no debe ser influido por ninguno de estos factores.
En la práctica médica se utiliza como vía de comunicación la entrevista clínica, donde con preguntas claves el médico conocerá qué siente el paciente, qué le preocupa, cómo y cuándo comenzó la alteración de su bienestar anterior y cuál era su historia de salud antes de acudir a consulta.
La entrevista médica tiene diferentes fases:
En cada una de ellas se establece el contacto y la mutua influencia de las personalidades (choque de actitudes o choque caracteriológico) que facilitan o entorpecen la comunicación. Aquí se pueden manifestar mecanismos psicológicos de defensa de ambos.
El objetivo de la entrevista médica es facilitar el cumplimiento de la propia finalidad del sistema donde se desarrolla, facilitar la toma de decisiones, dar a conocer las políticas y facilitar su cumplimiento y control, evitar errores en la manipulación de la información que se recibe, emite y procesa.
Se establece la dinámica de la relación en la que intervienen diferentes factores:
ENFERMO:
MÉDICO:
Los individuos deben comunicarse y valorar lo que desea cada una de las partes para llegar a un entendimiento. Vale la pena señalar la importancia de que el médico sea sensible a los contextos culturales del paciente.
La palabra resulta un instrumento de gran valor en esta relación, toda entrevista es una conversación. El enfermo recibirá información con la que se sentirá mejor, cooperará más fácilmente; el médico debe ser simple y conciso, dar tiempo a que el enfermo asimile un aspecto antes de llegar a otro.
La información extraverbal del paciente es más importante que la palabra; el médico debe estar atento a sus gestos, inflexiones de la voz, expresión facial, postura.
Hay algunos aspectos a considerar en la RMP:
El médico debe estar consciente de sus características fundamentales como persona y profesional, conocer las situaciones en que puede sentir hostilidad, inseguridad, angustia y percatarse de sus mecanismos psicológicos para enfrentar estas contingencias.
Es importante el nivel de informaciones de estos aspectos y otros de carácter socio – demográficos, culturales, económicos e ideológicos de sus pacientes.
El paciente pretende aliviarse, curarse o rehabilitarse, saber qué tiene y cuál es su pronóstico.
El médico persigue establecer una buena comunicación que le permita diagnosticar de manera adecuada la afección motivo de la consulta.
Durante la entrevista médica el médico:
DEBE
NO DEBE DECIR
En este proceso comunicativo a veces se produce la pérdida de la calidad del mensaje, lo que impide la mejor realización del mismo.
La distorsión del mensaje es provocada por obstáculos llamados barreras o ruidos, que pueden ser relativos al conocimiento humano o determinados por la cultura, costumbres, religión, hábitos de vida, prejuicios raciales.
Las barreras más comunes son:
Contribuye también la tendencia a racionalizar el tiempo y la presión social. Se confía todo al poder de la técnica y se deja a un lado a la persona, en general, los médicos están entrenados para hacer preguntas, no para escuchar (17).
Socio-psicológicas: referidas a aquellas ideas que el sujeto tiene como válidas y bien fundamentadas y que actúan como elementos de bloqueo en las nuevas informaciones que le pretendan transmitir, especialmente si están opuestas a las anteriores.
Otras barreras:
La comunicación será más efectiva en la medida en que logremos erradicar la mayor parte de los ruidos.
El grado de madurez de la persona y la magnitud de los temores despertados por las distintas alternativas ofrecidas por el experto obligan a este a actuar sobre obstáculos internos que requieren, además de información, acciones específicas sobre elementos básicos de la personalidad, distintos en cada paciente.
El médico debe conocer las características individuales de cada paciente, esto le permite establecer una mejor relación con él, ayudarlo a vencer sus temores y dificultades, es su tarea entender las esperanzas, miedos, ansiedades y situación social del paciente para poder establecer una relación sanativa, considerando la integridad de la persona, el médico actúa como consejero, el paciente es el que toma la decisión, el médico no puede manipular, forzar o engañar al paciente en la toma de decisiones.
El paciente debe sentirse cómodo, en un ambiente de naturalidad y confianza, evitar expresiones de reproche, actitudes de superioridad que puedan dar la impresión de hallarse delante de un juez y no de un profesional que lo comprenderá y ayudará.
La utilización del lenguaje científico puede provocar incomprensiones e interpretaciones erróneas sobre la enfermedad, pronóstico, curación y rehabilitación del paciente, el médico debe adecuar el lenguaje técnico al popular sin llegar al vulgar, debe establecer un diálogo amable, inspirar confianza; es importante e imprescindible escuchar el parecer del paciente en cuanto al tratamiento sugerido, complementarios y efectos secundarios del mismo, el respeto al paciente consiste en reconocer su valor como persona además de tratarlo con corrección y cortesía.
La atmósfera de la entrevista debe ser privada, sin ruidos externos que afecten la misma, evitar las interrupciones y garantizar la intimidad del encuentro; si se produjera alguna interrupción justificada el médico debe explicar la situación y pedir permiso.
Es necesario dedicarle tiempo suficiente al paciente para que este llegue a la conclusión de que se le ha atendido suficientemente bien, que su caso ha sido comprendido por el médico y que este le puede procurar lo que él necesita; resulta conveniente que lo escuche pacientemente, evitar interrumpirlo con preguntas sobre otro tema, ya que podría pensar que el médico no está interesado en sus problemas.
La confidencialidad es imprescindible, el médico está éticamente obligado por secreto profesional a no divulgar la información obtenida de un paciente, salvo que este lo autorice expresamente.
El médico no debe ser muy optimista pero tampoco pesimista, no debe mostrar dudas, debe conocer a fondo las características individuales de los pacientes, lo que le permite actuar y obtener buenos resultados a pesar de los mecanismos de defensa activados ante situaciones dadas.
La pérdida del respeto puede significar para el médico una pérdida de autoridad en el terreno estrictamente profesional.
RECOMENDACIONES PARA EL DESARROLLO EXITOSO DE LA RELACION MÉDICO – PACIENTE
LABOR EDUCATIVA DEL MÉDICO. COMO LOGRAR CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA.
La actitud más adecuada por parte del médico es la que corresponde a la de un profesional dedicado a mejorar la salud de las personas que acuden a él, lo que supone cierta proximidad interpersonal, pero manteniendo respetuoso distanciamiento.
En el marco de la entrevista clínica, a la hora de intentar cambiar hábitos en los pacientes se han utilizado modelos que se mueven en el plano cognitivo, conductual y emocional:
Durante siglos los médicos practicando la beneficencia, se atuvieron a una jerarquía de valores mediante los cuales salvar la vida del paciente justificaba producirle molestias, dolores e incluso agresiones importantes que dejaban secuelas en su cuerpo.
En la actualidad hay una jerarquía de valores diferentes que indican por qué, por quién y para qué vivir y justifican por qué, por quién y para qué morir.
En médico no tiene derecho a imponer su jerarquía personal, es el paciente quien debe decidir que acciones de salud realiza o permite al equipo médico realizar con el objetivo de salvas su vida, esto es Autonomía.
Para ejercer este derecho el experto informa al paciente los pro y los contra de esas decisiones y así obtiene su consentimiento informado.
Ahora bien: ¿qué hacer?
Cuando la medicina arriba al concepto de que para lograr el estado de salud debían estar presentes el equilibrio biológico, síquico y social se evidenció que la relación autoritaria impedía conocer y comprender factores sicológicos y sociales que influían en la salud de los pacientes.
El papel del paciente pasa a ser mucho más activo, se constató que era necesario que dejara de ser objeto y se convirtiera en sujeto de su propia salud; así el principio de autonomía gana más fuerza, aunque se requiere de ciertas limitaciones precisas para evitar que su uso inadecuado concluya con un desastre para él.
Si la enfermedad afecta a terceros, el sujeto no queda totalmente libre sobre las decisiones a tomar en su conducta y la sociedad puede exigirle e imponerle medidas para protegerse.
En el orden económico:
Esto implica duplicar el tiempo de estadio en el hospital y esa cama ocupada impide el tratamiento a otro paciente.
¿Este derecho y autonomía no afecta a terceros?
El médico en atención primaria actúa sobre pacientes ambulatorios y parte de su tarea es prevenir enfermedades a sujetos que ni siquiera sienten síntomas indicativos de desequilibrio
En Cuba existe el MGI que vive en una comunidad determinada de familias , dentro de las tareas de prevención primaria está el control de los factores de riesgo en la lucha contra las enfermedades que por su incidencia son causas principales de muerte en nuestra población (arterioesclerosis, cáncer, hipertensión arterial); pero requiere cambios en el estilo de vida del paciente o en us actitudes hacia las acciones de salud y esa es su misión; estos cambios no se logran por la fuerza, necesitan de la participación activa y consciente de los adultos.
El MGI tiene que ser un educador y tener sus técnicas, no debe ser un informador ni un consejero, debe conocer la personalidad de cada sujeto, como reguladora de su conducta y para intentar un cambio de conducta hay que lograr modificaciones en los componentes básicos de la personalidad.
Además de estos elementos para tomar decisiones hacen falta cualidades como voluntad, independencia, firmeza, perseverancia y autodominio.
Educar significa transmitir valores, actuar sobre la jerarquía de los mismos, sobre la escala de motivos del educado, ayudarlo a desarrollar sus cualidades volitivas (autodominio, voluntad...) entonces se puede hablar de consentimiento educado.
El ejercicio de la autonomía persigue darle libertad de opciones al paciente, si el profesional de la salud no hace coincidir las necesidades subjetivas de salud (las que el paciente siente y ha hecho consciente) con las necesidades objetivas ( reales) por medio de la educación al modificar su escala de motivos no habrá logrado incorporar a su práctica médica el respeto por la esencia del principio de la autonomía.
El profesional de la salud está compulsado por el principio de la beneficencia y no puede renunciar a este deber; está obligado a dominar técnicas de psicología y habilidades en la relación médico- paciente que le permitan producir cambios en la personalidad de sus pacientes, para lograr hacer coincidir sus necesidades subjetivas de salud con las reales; así sus pacientes se convierten en sujetos de su propia salud, sin lo cual los principios de autonomía y beneficencia son una utopía irrealizable.
Cuando un individuo se enferma, se deprime, tiene comportamientos pueriles (para llamar la atención de familiares y amigos) se ve mucho en niños y adultos mayores, que obtienen ganancias secundarias, como no ir a la escuela, evitar discusiones, que no lo dejen solo, etc.
Características de los enfermos:
Hay pacientes que usan sus enfermedades, otros las subvaloran y otros las enfrentan de manera normal. El médico tiene que conocer las características del paciente, su entorno social, individualidades, enfermedad.
Tipos de RMP:
Conductas del paciente:
El médico debe ayudarlos con profesionalismo. El paciente puede comportarse de la manera que no es: demasiado fino, educado, cuando en realidad es chusma.
Tipos de acompañante:
B – bueno, coopera con los dos.
C – cómplice, apoya todo lo que dice el paciente.
D – desinteresado, no le interesa nada de lo que le hacen al paciente.
Pacientes en cuidados intensivos
Aquí se trabaja con incertidumbre, hay que hacer complementarios y poner tratamiento pero no se tiene certidumbre del resultado. Hay poco tiempo para decidir y si la decisión no es acertada, no hay posibilidades de retroceso.
Condiciones de trabajo especiales: encerrados. En muchas ocasiones se toman decisiones que no llegan por igual a todos los miembros del equipo.
Se debe actualizar a los familiares de la situación del enfermo, lograr el consentimiento informado de acuerdo con las decisiones que se tomarán en un futuro. La mayoría de las veces las decisiones de CI deben tomarse sin el consentimiento informado.
Medicina paliativa:
Se está rescatando en el mundo porque:
Objetivos de los cuidados paliativos:
Principios de la medicina paliativa:
Relación pediatra – niño.
Lactantes – la comunicación es no verbal.
Se comunican a través del llanto (indica dolor, hambre, molestia).
El pediatra dede:
Preescolares – la comunicación es verbal
La relación debe ser afectiva.
Evitar el miedo.
Escolares – Hay mayor comunicación.
Es necesario informar, escuchar, responder.
Adolescentes – hay autonomía progresiva, confidencialidad.
Como tratar a los enfermos:
Como dar las malas noticias:
Dar las malas noticias depende del nivel cultural, de la estatura humana del individuo.
Verdad - ¿se dice o no?
Hasta donde el paciente debe saber, de forma paulatina.
"es peor vivir en la incertidumbre que enfrentar la verdad"
Malas noticias – todo lo que modifique radical y negativamente la idea que el enfermo tiene de su porvenir.
Elementos orientadores:
Algunas orientaciones:
Algunas orientaciones:
Ayudar al enfermo a morir con dignidad: sin dolores, en un entorno digno del ser humano, mantener contacto sencillo y enriquecedor con personas cercanas sin el estrépito frenético de la tecnología.
AUTORES:
Lic. Aracelis Reyes Castillo
Tecnóloga en Química Industrial Orgánica e inorgánica.
Licenciada en Biología. Profesora Instructora de Lenguaje y Comunicación en Educación Médica Superior.
Metodóloga del Departamento de Educación Postgraduada de la Facultad de Ciencias
Médicas de Granma en Cuba.
Dr. Manuel Antonio Núñez Ramírez
Dra. Leonor Núñez Ramírez
Especialistas en Medicina Familiar, Profesores Instructores en Educación Médica Superior. Metodólogos en Medicina Familiar y Atención Primaria.
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