Hacia la recuperación de la dimensión sacramental
en la praxis pastoral
La pastoral sacramental
Un trabajo de análisis y reflexión de la pastoral sacramental en el gran marco de la pastoral de toda Iglesia supone enfrentarse a preguntas a las cuales no les hallamos todavía respuestas y en el caso de conocerlas, muchas veces no queremos asimilarlas ya que nos exigirían cambios en el ámbito personal (hermenéutico) y comunitario (criterios de acción) que no estamos dispuestos muchas veces a realizar.
El análisis de la vivencia sacramental que abordaremos en la primera etapa, está conextualizada en un momento particular de la historia. Estamos viviendo una etapa de la historia en el cual ya no se habla de "época de cambios" sino de un "cambio de época".
Esta realidad de nuestro pueblo latinoamericano, nos acompañará como contexto a lo largo de la reflexión, invitándonos permanentemente a indagar en nuestros paradigmas, muchas veces momificados, antes una realidad que permanentemente esta en cambio, por ello como agentes pastorales, debemos generar una actitud de apertura a las sensibilidades, retos y respuestas de una nueva época en la cual todos sin excepciones estamos proyectados.
Nos acercaremos al fenómeno de la preparación y vivencia de los sacramentos atendiendo "los gritos" que escuchamos en nuestro quehacer pastoral, gritos que expresan un primer encuentro con la realidad ante la cual nos dejaremos interpelar.
Los presupuestos hermenéuticos desde donde abordaremos la reflexión son de vital importancia ya que nos permitirán una reflexionar desde parámetros que le dicen mucho al hombre de nuestro tiempo.
Uno de los grandes avances de la sacramentología pos-conciliar ha sido tratar de superar la metafísica como instrumento único de aproximación a las realidades mas profundas del ser.
Apelaremos, por ello, a la realidad simbólica como otra herramienta, mucho más vital y existencial constitutiva de la antropología para acercarnos a las realidades que trascienden y superan todo intento de definición acabada del misterio.
Nuestro objetivo no es ofrecer un tratado sobre los sacramentos en general ni estudiar los fundamentos de la pastoral de la Iglesia.
Nuestro esfuerzo consistirá en sistematizar elementos reflexionados por algunos teólogos pastoralistas contemporáneos y favorecer desde paradigmas que asuman la dimensión antropológica, una conexión vital y de sentido con la estructura sacramental que ofrece la Iglesia.
Este camino que emprendemos tiene como punto de partida y de llegada; el hombre, en cuanto realidad que se autocomprende y se revela en plenitud a la luz del Verbo Encarnado (Gaudium et Spes n 22).
OBJETIVO GENERAL DE LA REFLEXIÓN
Aportar elementos desde la reflexión teológico-pastoral que tengan como punto de partida las vivencias y sensibilidades del hombre y de la mujer de hoy, que permitan el redescubrimiento de la dimensión sacramental en toda la praxis cristiana, desde una sacramentalidad histórica, significante y develadora de sentido;
para favorecer una pastoral sacramental vital y renovada, caracterizada por una inculturación menos temerosa de las mismas celebraciones sacramentales, una mayor unidad entre celebración y vida, entre sacramento y compromiso.
LA VIVIENCIA SACRAMENTAL ACTUAL, ¿SUPONE UN SEGUIMIENTO EXITENCIAL DE JESÚS, EL CRISTO?
Hoy vivimos una situación problemática con relación a los sacramentos. No hay acuerdo en la Iglesia sobre lo que éstos significan y acerca de cómo vivirse. Existen corrientes de espiritualidad que promueven la vivencia sacramental de las más diversas tendencias.
Pensemos sin más en orden a la celebración de la eucaristía como algunas corrientes ponen mayor énfasis en generar sensaciones y otras en producir mayor intimismo entre los que participan, cayendo de esta manera en reduccionismos que no favorecen un auténtico seguimiento del Resucitado.
En muchas celebraciones de sacramentos se percibe una acumulación de elementos (aceite, agua, bendición, palabras, grupo de personas desconectados con lo que se vive, etc.) los cuales no muestran, muchas veces, una unidad intrínseca vital.
Lo racional y lo discursivo se llevan la primacía en la celebración de los sacramentos, dejando muchas veces al lado lo visual y lo corporal. De esta manera los sacramentos pasaron a ser RITOS que agrupan "cosas y personas". Cada uno ocupa un lugar aparte, unidos vagamente por un sentimiento religioso.
La Iglesia se ha convertido en un sistema ritual: suma de los sacramentos
Esto se evidencia en que la casi totalidad de los esfuerzos de los agentes de pastoral están dirigidos a los sacramentos: preparación para la primera comunión o confirmación, catequesis ocasionales para padres y padrinos, preparación al matrimonio, etc.
Es una realidad en casi todas las parroquias; los sacramentos son los ejes prioritarios a partir de los cuales se estructura toda la acción pastoral de una comunidad parroquial, dejando muchas veces de lado a las otras dimensiones de la pastoral de suma importancia para un auténtico seguimiento del Resucitado.
Dicha resistencia entre otros puntos se refleja en:
El actual modelo de pastoral sacramental responde a un soporte eclesiológico que todavía en muchos aspectos no ha sido renovado por la actitud de apertura al mundo y fidelidad al Evangelio que nos propuso el Concilio Vaticano II, Medellín, Puebla y Santo Domingo.
Es una realidad que constatamos en la historia de la teología, y de una manera particular en la teología sacramental, cómo se vertió su contenido en moldes metafísicos.
Esta mediación en muchos casos ha tenido tanta fuerza que hoy hay personas que apenas llegan ha distinguir una vedad filosófica con una verdad revelada.
Esto trajo en el pensamiento cristiano un reduccionismo del dato de fe, el cual en algunos casos de acontecimiento salvífico quedo reducido ha pensamiento ilustrado, de praxis de seguimiento a disquisiciones intelectuales, de aproximación al misterio a una teología triunfalista, de símbolo evocativo a enunciado preciso y demostrativo, y mucho más disciplina eclesiástica que Reino de Dios.
Todo esto ha favorecido a una sobre dimensión del RITO, y por ende a un empobrecimiento de la realidad sacramental, favoreciendo así una visión sacramentalista de la vida cristiana. Con mucha claridad se percibe que los ritos hablan poco de sí mismos y por sí mismo. Necesitan ser explicados por lo tanto dejan de tener su fuerza significante. De esta, manera la ritualización fue quitándole fuerza a la significación y esto a generando una conciencia de cosificación de la praxis sacramental.
"Incluso entre los practicantes es fácil descubrir la esquizofrénica separación que existe entre sacramento y vida, entre rito y compromiso, celebración y ética social. Por lo tanto que fácilmente el sacramento se reduce a mero rito, a mundo paralelo, a participación mecánica a tradición o costumbre sin referencias e incidencias vitales"
En primer lugar no aportan identidad al cristiano, ya que muchos que no participan de la vida sacramental lo mismo se llaman cristianos o creyentes católicos. Al desconectarse de la experiencia concreta el carácter ritual ha prevalecido sobre el existencial.
Este alejamiento de la práctica sacramental poco a poco lleva a la indiferencia concluyendo este proceso en el abandono total de la vida sacramental en algunos casos.
"Sé esta produciendo una emigración de la religiosidad practicada a la indiferencia, pasando por la no practica religiosa. La no práctica constituye una categoría puente, una situación de plano inclinado que conduce insensiblemente a la indiferencia. Estamos asistiendo al paso de una acción social prescriptiva a una acción social electiva. De la institucionalización de la tradición, elemento esencial del rito, a la institucionalización del cambio. De una trama institucional relativamente indiferenciada a una diferenciación y especialización crecientes en los diversos grupos sociales."
El aspecto más visible de esta crisis es el descenso continuado de la práctica religiosa entendida casi siempre de una manera parcial como practica de los sacramentos.
En el caso de aquellos que los reciben y se dicen cristianos la practica sacramental esta muy ligada a una cierta seguridad psicológica que buscan aquellas personas que no han ejercitado la libertad como una opción existencial por el bien.
Son aquellas personas que necesitan que se les diga lo que esta bien y lo que esta mal, reduciendo la moral existencial cristiana en una ética casuística y heterónoma que no permite el crecimiento integral de la persona. Esta práctica sacramental es fruto de un ritualismo, de la obligatoriedad y genera dependencia y sumisión.
Por ultimo podemos deducir de este análisis de causas que se produjo un reduccionismo de la sacramentalidad que afecto notablemente al concepto de praxis cristiana. La sacramentalidad quedo ligada exclusivamente a los siete sacramentos y se perdió durante mucho tiempo la densidad sacramental de toda la praxis cristiana comprendida en un sentido más global.
La parcial insistencia a lo largo de la historia en centrar el análisis y la reflexión en los siete sacramentos ha derivado en la ausencia de la sacramentalidad cristiana en su más radical y auténtica profundidad. Solo quedo reducida al análisis de los sacramentos como tal.
"Cuando la Iglesia se oficializa y hace prevalecer su carácter institucional en una sociedad sociológicamente cristiana, decae ese sentido sacramental: la Iglesia deja de considerarse sacramento para entenderse más como institución y los acontecimientos históricos dejan de ser signos de los tiempos para ser historia de la institución eclesiástica y de los imperios cristianos"
"Este modelo de pastoral sacramentalista que ha correspondido a una larga época eclesial, la cristiandad, continúa aún vigente pero nadie duda que tal modelo cada día es más inadecuado o de que al menos, encuentra dificultades crecientes"
Se percibe todavía con mucha claridad este modelo eclesial en nuestra acción pastoral, el cual queda expresado en los criterios que todavía utilizamos a la hora de planificar y desarrollar la actividad evangelizadora.
El Concilio en su gran esfuerzo de dar respuestas a un mundo que interpelaba a la iglesia a cerca de su ser y de su obrar nos muestra la actitud vital con la que debemos encarar todo trabajo de reflexión teológico pastoral: en dialogo con el mundo y preguntándose siempre por el sentido para que de esa manera le brinde al hombre y la mujer las herramientas necesarias para una mas profunda y vital auto compresión de su existencia.
Por ello es muy saludable que frecuentemente nos preguntemos acerca de los paradigmas a partir de los cuales la Iglesia dialoga con el mundo, para que de esa manera vivamos en una permanente renovación y así podamos dar respuestas a los interrogantes existenciales de la humanidad.
La resistencia del varón y de la mujer de nuestros tiempos a la vivencia sacramental nos debe hacer reflexionar y cuestionarnos sin miedos con audacia evangélica si vivimos realmente con el corazón abierto a la búsqueda de nuevos horizontes que nos ayuden a transitar una verdadera renovación de toda la praxis cristina y en particular la dimensión sacramental.
En conclusión llegamos a que el modelo de pastoral sacramental vigente, fruto de una pastoral de cristiandad, en la cual se procuraba que todos fuesen cristianos, ha quedado en desuso.
En síntesis….
Capitulo II
PRESUPUESTOS HERMENEUTICOS A TENER EN CUENTA PARA LA REFLEXIÓN.
Durante siglos la teología centró su atención en la búsqueda de argumentos racionales. Su objetivo era hablarle a la inteligencia y convencer a los hombres y mujeres del dato religioso.
Así el pensamiento teológico se caracterizó por el discurso apologético y manualístico, olvidándose que la reflexión teológica debe estar orientada a profundizar una experiencia vital capaz de transformar el corazón desde la búsqueda y del descubrimiento de sentido para la existencia.
Ante estos reduccionismos que acompañaron la reflexión teológica a lo largo de su historia, es importante que clarifiquemos los presupuestos hermenéuticos a partir de los cuales nos aproximaremos a la reflexión. Para ello nos valdremos de la reflexión que nos propone Oscar Arango, en su tratado "Imaginando Imaginarios".
"Lo que se ha denominado una nueva hermenéutica, señala el esfuerzo de rescatar el presente, el aquí y el ahora, la dimensión de la historicidad del hombre.
La historia presente es la que precisa ser interpretada para el encuentro con el ser u con la realidad, no desde un plano meramente contemplativo y conceptual, sino en el plano de la historia personal y colectiva que de espacio al crecimiento del hombre a su personalización, y a su liberación en cuanto posibilidad de ser en sí mismo.
Por eso los dogmas históricos fijos e invariables del pasado no pueden pretender fundar por si solos el ser, la conciencia y la acción.
La nueva hermenéutica se presenta como una reacción contra la hermenéutica positivista y su dogmatismo textual, planeta pues una dinámica propia, un método nuevo y praxis renovada que estimula a no repetir el pasado con simpleza sino a la interpretación transformadora del presente y la proyección a partir de una acciones actualizadoras.
De esta manera la persona que interpela no es un elemento ajeno a su realidad, quien interpreta interroga a su realidad desde su mismidad, desde su situación y su historicidad. Quien interpreta es parte constitutiva de la interpretación. El pasado adquiere sentido pleno cuando ayuda a esclarecer y percibir claramente el presente".
Como ciencia del espíritu, la teología se mueve en parámetros particulares los cuales le permiten acercarse a su objeto material de una manera única.
La teología, se diferencia del resto de las ciencias empíricas, ya que opera sobre el símbolo INTEPRETANDOLO, descubriendo lo más que pueda su SENTIDO.
Las ciencias humanas por su parte buscan entender, aclarar los datos empíricos que se le presentan. Lo propio de la teología será COMPRENDER, pero buscando el SENTIDO.
Por lo tanto mientras más quedemos involucrados en el acto de comprensión más profundo será el SENTIDO que descubramos.
Vivir es leer, interpretar y escuchar la voz de la creación para que de esa manera podamos sacramentalizar la realidad y así tener una aproximación a la realidad fundante de todas las cosas
Las diferentes maneras de acercarse al objeto implican necesariamente también una diferencia de lenguaje. En tanto que el conocimiento científico se abre a verdades que construyen la civilización, el saber narrativo que es propio de la teología, se transforma desde el micro relato en agente constructor de cultura, desde lo simbólico, lo comparativo, lo poético, y lo metafórico.
Preguntarse sobre el SENTIDO DEL SER EXITENTE es lo propio de la ciencia del espíritu. Por tanto no es tarea de la teología comunicar verdades, sino comunicar SENTIDOS.
El sentido se transmite, no se demuestra, no se explica. Lo podemos expresar en un estilo poético, simbólico narrativo, y solo esto nos permite aproximarnos al misterio.
Descubrir "sentido", en otras palabras el COMPRENDERSE, le permitirá al sujeto construir nuevos horizontes que ayuden a SABER SER, a SABER VIVIR, es decir alcanzar sabiduría. Esta manera de expresar y comunicar vida pone de manifiesto que la estructura interna de este lenguaje es DINAMICA y nunca doctrinal.
El sacramento queda vertebrado en el lenguaje narrativo, cuya fuerza vital, se centra en celebrar y narrar la historia de un encuentro entre el hombre y la creación, encuentro que le permite al hombre y a la mujer descubrir la convocación a la cual está llamado: al encuentro sacramental con Dios.
Este será el primer momento de la realidad sacramental, una experiencia vital un encuentro con el sentido definitivo. Luego si vendrá el momento de articular de manera racional el cual queda expresado en una fórmula la cual jamás podrá expresar la realidad de sentido que ha producido la fuerza del sacramento a nivel histórico-existencial.
No será suficiente para una reflexión veraz y acabada de la compleja dimensión sacramental vivida por el hombre, si no echamos mano a ciencias que nos permitan aproximarnos a esta vivencia, la cual siempre será situada es decir histórico-cultural.
"Estudiar un sacramento significa comprenderlo desde una situación vital(antropología filosófica), en un contexto cultural histórico y realzado (antropología cultural), que tiene en cuenta los datos de la realidad y el contexto social (sociología) así como las reacciones y mecanismos personales y colectivos ante esta situación (psicología) detentando los fenómenos religiosos que en relación con esta situación se han dado y se dan hoy (fenomenología e historia de las religiones) y profundizando en la riqueza de la experiencia límite que se viven en la llamada a la trascendencia o en la revelación de los divino desde la misteriosidad de lo humano (metafísica y teodicea)"
Capitulo III
SIGNO, SÍMBOLO Y SACRAMENTALIDAD
"La experiencia de la fe, típica de la religión y de toda relación intersubjetiva, se sitúa en el ámbito del sentido último y radical que remite a lo mítico-simbólico"
La necesidad que tenemos de comunicarnos con aquellos referentes tan vitales para la existencia humana, no sensibles, nos exigen apelar al lenguaje simbólico.
Esta realidad es el ámbito de la liturgia en la que prevalece el lenguaje simbólico, lenguaje más intuitivo y afectivo, más poético y gratuito.
La liturgia es una acción, un conjunto de signos que nos introducen en comunión con el misterio, que nos hacen experimentarlo más que entenderlo.
Hecha la distinción que existe entre signo y símbolo trataremos de descubrir la interconexión que existe en el sistema sacramental ambas realidades.
Los sacramentos se componen normalmente por una serie de ritos y de signos que, en la medida que tengan unidad interna expresarán el símbolo global sacramental, el cual nos conducirá hacia el contenido misterioso del símbolo o de lo simbolizado.
"El valor sacramental comporta un momento simbólico, supone, expresa y alimenta nuestra fe en la comunidad eclesial. Así el sacramento une, recuerda y hace presente el anuncio profético.
Pero también el valor sacramental puede expresar una función día-bólica al degradarse en sacramentalismo, consumo sacramental o vivencia mágica del sacramento. Así el sacramento separa, escandaliza y divide, causa de la denuncia profética"
Los significantes y los significados forman parte de una misma ESTRUCTURA SIMBOLICA DE SENTIDO que nos conduce al corazón del misterio celebrado. Si la característica del símbolo es unir elementos separados, la sacramentalidad cristiana es símbolo porque reúne FE-VIDA-CELEBRACIÓN.
Como bien lo decían los padres de la Iglesia, los sacramentos son una manifestación y expresión de una realidad invisible, es decir, manifestación en visibilidad de la gracia escatológica de Cristo.
Pero hay que dejar claro que es una visibilización en imagen, no todavía en plenitud, lo que se dará en la escatología."
El símbolo es una realidad con dos caras. Une dos significantes que designan una misma realidad significada pero cada uno a su nivel.
El símbolo es un signo en el cual el significante ausente (lo representado) se hace presente por el nexo que lo une al significante presente (el representado). De esta manera el símbolo nos acerca a la realidad simbolizada y nos la acerca. Hace presente a la realidad simbolizada de manera eficaz.
El siguiente esquema muestra la dinámica vital que encierra la realidad simbólica.
Capitulo IV
RELACIÓN entre antropología y sacramentalidad
El hombre tiene una naturaleza simbólica y necesita permanentemente de símbolos. Es en la clave de la relacionalidad que el hombre vive, como dimensión vital y esencial, donde debemos ubicar los sacramentos.
Este se vale de ciertos códigos, dinámicas, palabras y gestos, a partir de las cuales despliega su relacionalidad con los otros y con el totalmente Otro.
Existe por tanto una íntima relación entre sacramentalidad y antropología, ya que una supone la otra. Ambas se implican y alcanzan su verdadera significación en cuanto se unen para que podamos comprender de una manera distinta realidades que superan nuestro conocimiento.
El hombre expresa esta relacionalidad con lo trascendente, a través de categorías religiosas, que manifiestan esta dinámica, desde la realidad vital de una simbólica significativa. Podemos agruparlas en:
"Hoy se deben entender los sacramentos como encuentro, símbolos, expresión de la fe y celebración de la vida. Porque el hombre no es sólo un espectador en la celebración sacramental, sino que en ésta debe existir una perfecta armonía entre el ser y la condición sacramental que se ofrece. El hombre es un símbolo viviente. Por su presencia física, corpórea es un símbolo viviente que expresa su intimidad, libertad, y voluntad; sus sentimientos, y pensamientos que no se pueden entender a simple vista, sino por la mediación corpórea. Esto es ser simbólico. Es la constante en la relación humana"
Por su parte la sacramentalidad se vale de las dimensiones antropológicas y así poder expresarse en ellas. Son vías, canales por donde fluye la sacramentalidad quedando de esta manera a merced del conocimiento humano. Félix Placer Ugarte detalla la relación que existe entre las dimensiones humanas y la sacramentalidad:
Finalmente podemos, partiendo de esta reflexión, afirmar que en la misma estructura antropológica se encuentra el fundamento de la dimensión sacramental de la vida y de los sacramentos.
"Los sacramentos no son acciones que se imponen a los hombres desde fuera. Son acciones que nacen de su interior. Más que ser un receptor, el hombre de fe en la celebración sacramental es un actor que actualiza su capacidad y realidad sacramental, ser presencia para el otro.
Por ello se han de entender los sacramentos enmarcados dentro de todas aquellas situaciones fundamentales de su existencia. Situaciones porque constituyen los acontecimientos de carácter personal y social que espontáneamente se tienden a celebrar y a ritualizarse. "
El sacramento por tanto es ante todo un modo de pensar, una manera de posesionarse ante uno mismo, ante los otros y ante el totalmente Otro. De esta manera el pensamiento sacramental es universal, es decir todo se puede transformar en sacramento en cuanto vemos la realidad como símbolos.
Por tanto podemos llegar a la siguiente afirmación: el hombre es un ser sacramental y que exitse una continuidad con la sacramentalidad existencial y esta a su vez con la oferta sacramental de la Iglesia. Cuanto mas la persona se relaciona con los demás y con el mundo creado tanto mas se abre al abismo de la significación de lo simbólico y de lo sacramental.
De esta manera L. Boff afirma:" La fe no crea el sacramento; crea en el hombre la óptica mediante la cual pude percibir la presencia de Dios en las cosas yen la historia. La fe le permite vislumbrar a Dios en el mundo y entonces el mundo con sus hechos y cosas las transfigura, es mas que mundo: es sacramento de Dios"
En otras palabras podemos decirlo de la siguiente manera: entre lo que se demanda "desde abajo" (proceso de la vida) y lo que se ofrece "desde arriba" (ritos sacramentales) hay una correspondencia básica y fundamental.
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Capítulo V
Líneas nucleares para una recuperacion de la sacramentalidad EN la praxis cristiana
Como lo analizamos oportunamente:
reflexionar y generar caminos de búsqueda y revalorización de la dimensión sacramental, no solo en orden a la vivencia autentica de los sacramentos sino que además fundamente una praxis cristiana develadora de sentido que permitan al hombre y a la mujer una autocomprensión de sus existencias a partir del paradigma de hombre nuevo, Jesús, el Cristo.
Esta autocomprensión de la propia existencia a la luz de la revelación, es de vital importancia, ya que en la medida en que seamos más nosotros mismos, mayor transparencia seremos de Dios. La sacramentalidad cristiana debe ayudarnos a alcanzar en la historia este objetivo.
Como ya hemos descubierto, en toda la realidad creada esta presente la huella de Dios, y que no es neutra. Esta presencia dinámica significa que Dios esta ya agraciando la realidad creada desde el principio y que la gracia esta operando en todo lo creado.
De esta manera lo natural es ya sobrenatural y lo sobrenatural se ha hecho por gracia natural. El misterio de la encarnación ha unido para siempre estas dos realidades, la praxis cristiana debe ayudar a descubrir y saber leer esta realidad misteriosa, presencia agraciante en toda la creación.
El hombre y la mujer que viven de esta manera, convierten su vida y su acción en sacramento, y pueden interpelar a los demás de una manera sacramental ya que
en su vida natural ha sabido descubrir lo sobrenatural, de esta manera las cosas, los acontecimientos y sus hermanos comienzan hablarle de Dios.
En otras palabras, toda la praxis cristiana no hará otra cosa sino revelar, expresar, relacionar esa presencia de Dios en todo lo creado como su origen y meta.
Llegamos de esta manera afirma junto con L. Boff que "sacramento es todo". En la medida que el hombre comienza a contemplarse a sí mismo, a sus hermanos y al mundo que lo rodea a la luz de Dios, descubre todo como una señal y símbolo de lo trascendente. El sentido de lo que sucede a su alrededor esconde una chispa de la trascendencia divina.
Por tanto es de suma importancia revisar y buscar una simbología cada vez mas adecuada a la cultura y la sensibilidad actual, siendo fiel a la tradición y a al momento histórico en el que vivimos. Una simbología que le sea significativa al hombre y a la mujer de nuestros tiempos, es decir que le hable y que en ella pueda descubrir como se esconde lo trascendente.
Además un auténtico rescate de la dimensión sacramental se deberá poner atención en revisar los siguientes conceptos que quizá sean los generadores de los reduccionismos citados anteriormente.
Trataremos, sin hacer una abordaje exhaustivo de cada uno, que a lo largo de la reflexión aportar herramientas que nos permitan una correcta comprensión de los mismos.
El siguiente esquema nos ayudará a clarificar cuales son los temas a revisar:
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EL CONCEPTO DE REVELACIÒN |
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LA EXPERIENCIA Y EL CONCEPTO DE IGLESIA |
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UNA FILOSOFIA Y UN LENGUAJE QUE APORTEN SENTIDO A LA EXISTENCIA |
Teniendo como base esta sacramentalidad general podemos en este segundo paso aproximarnos a las características fundamentales que hacen de la praxis sacramental una praxis con características propias.
Asumiendo el esquema que propone Félix Placer Ugarte en su obra citada, nos referiremos a esas tres dimensiones que particularizan y hacen que la praxis sacramental sea una praxis cristiana:
Nuestro objetivo como agentes de pastoral es hacer de toda nuestra praxis sea praxis sacramental, la cual deberá expresarse en un lenguaje religioso sacramental.
Para L. Boff , el lenguaje religioso-sacramental es autoimplicativo ya que por no ser meramente descriptivo, sino ante todo evocativo, siempre envuelve la persona con las cosas, no deja nada neutral, todo lo toca por dentro, estableciendo un encuentro que modifica al hombre y al mundo.
Además es formativo: es decir lleva a modificar la praxis humana, induce a la conversión, apela a la apertura y a la acogida consecuente en la vida.
Por ultimo el lenguaje religioso-sacramental es narrativo: no pretende persuadir sino contar y celebrar la historia del encuentro del hombre con las cosas y con Dios. Encuentro en el cual fue pro-vocado a trascender y que hizo que le e-vocaran una Realidad superior a ellos pero presente en ellos, con-vocandolo al encuentro sacramental con Dios.
"De igual forma sucede en la relación con Dios. Los hombres entablamos relaciones simbólicas a través de signos religiosos. Los símbolos sacramentales son precisamente esa expresión simbólica en acción, en correspondencia con su naturaleza simbólica, y por ellos realiza la intercomunicación con los diversos actores que intervienen en el sacramento: Dios, la Iglesia, el Hombre."
c) El sentido de toda sacramentalidad es Jesús, el Cristo
Esta sacramentalidad presente en toda la creación por ser obra de las manos de Dios alcanza su dimensión plena y total en la persona de Jesús, el Cristo. Él es el sacramento en acción y la acción hecha sacramento.
Es el Sacramento primordial de Dios. "Es así como la comunidad al actualizar el Misterio Eucarístico lo comprendió y lo comunicó: Cristo es sacramento de Dios. En el Dios esta de forma humana y el hombre de forma divina. La fe siempre vio y creyó que en Jesús de Nazaret, muerto y resucitado, Dios y el Hombre se encuentran en una unidad profunda, sin división y sin confusión. A través del hombre-Jesús se llega a Dios y a través del Dios-Jesús se llega al hombre. Quien dialoga con Cristo se encontraba con Dios"
Él es "lugar de encuentro" entre Dios y el hombre. Él es revelación como relacionalidad, busca comunicación no como transmisión de conocimientos sino como comunión de "querer juntos".
En Jesús, el hombre y a la mujer llegan a dialogar con Dios en lenguaje humano, palabras y sentidos finales, a partir de una pedagogía de relaciones de alianza, anticipo y germen del reinado de Dios.
De esta manera la sacramentalidad se trasforma en todo aquello que nos ayuda a propiciar y favorece este encuentro de voluntades, entre estas dos existencias.
La teología ayuda a descubrir que en la misma praxis de Jesús podemos hallar el origen, en clave de germen o principio fontal de toda la realidad sacramental.
En los así llamados "OTS proféticos" de Jesús, encontramos aquellos signos de la praxis de Jesús que de alguna manera tuvieron una mayor elocuencia vital para sus contemporáneos.
Tenían la particularidad de tener una fuerte carga simbólica Estas acciones y palabras, las cuales no necesitaron mayor explicación, fueron asumidas y comprendidas como acciones con una mayor densidad revelatoria. Sin lugar dudas que las así llamadas Parábolas del Reino son un ejemplo significativo de esta realidad.
Estos "OTS proféticos" son la semilla de lo que hoy de manera sofisticada y estructural llamamos sacramentos.
d) La Iglesia Sacramento de Cristo
Esta dimensión sacramental permanece en Iglesia, Sacramento de Cristo, la cual queda expresada de una manera más visible en la estructura sacramental de los siete sacramentos, pero aclaramos que no queda agotada en esa estructura. Todo cuanto hay en ella y todo cuanto hace ella posee una estructura sacramental. Es llamada Sacramento Universal de salvación.
Toda la praxis de la Iglesia, sacramento de Cristo, es acción sacramental en el gran marco de la sacramentalidad creatural. Como ya lo hemos visto, toda la creación puede llegar a ser "canal por donde puede correr la vitalidad de la gracia"; llegar ha descubrir y acoger esta realidad vital será la gran tarea del hombre y de la mujer que hacen de la vida un camino hacia el Reino, es decir en otras palabras le descubren sentido al existir humano.
"La Iglesia es la parte del mundo que por la fuerza del Espíritu Santo acoge el Reino en forma explícita en la persona de Jesús. Ella no es el Reino sino su sacramento, señal, instrumento, comunicación, palabra, y realidad histórica a partir de la cual se proyecta al mundo. Además es la primicia del Reino para construirse en el mundo, Anti - reino, es la gracia de Dios que se establece en el pecado para rescatarlo.
El presente, el ya del Reino, es la tarea que se le ha asignado, Iglesia peregrina que guía al pueblo la comunidad de los hermanos al final escatológico. Esta Iglesia primicia de los dones escatológicos del Reino, vive, trabaja, camina, lucha, construye y celebra en el tiempo y en la historia. Es en la celebración, en la cual se concretiza esta experiencia actualizante del Reino.
Hablar de celebración es hablar de los sacramentos. Estos no se reducen simplemente a algo que se practica o se recibe, sino que consiste en algo que se celebra.
La comunicación, el sacramento de los hermanos, es donación y recepción, es un constante dar y recibir, es aceptación y compromiso, es fiesta."
De los criterios que se desprenden podemos afirmar que muchas veces la pastoral se ha reducido a dogmatismos, doctrinarismos, verbalismos, ideologización cuando la evangelización se reduce a la mera transmisión de verdades muchas de ellas filosóficas y racionalistas.
Es importante en este momento de la reflexión volver a firmar que la praxis de Jesús de Nazaret, paradigma de la acción pastoral de la Iglesia, fue comunicadora de finalidad y sentido, fue praxis significante (que dice algo al hombre y mujer en el aquí y ahora).
La tarea de la Iglesia por tanto es prolongar en las coordenadas de tiempo y espacio los signos liberadores de Jesús, comunicadores de sentido y finalidad. De esta manera toda la praxis cristiana será despertar el deseo de "cristificarnos", realidad que alcanza una densidad particular en la vivencia sacramental.
Los sacramentos de esta manera no solo encienden el deseo de responder desde la libertad a la propuesta del Reino, sino que además, ayudan a liberarnos de todo aquello que no nos permite "cristificarnos", a partir de relaciones fraternas horizontales y justas, transformándose nuestras existencias de esta manera en PRO-EXISTENCIAS como la de Jesús.
"Dentro del complejo sacramental de la Iglesia, se destacan los siete sacramentos: simbolizan la totalidad de la vida humana, basada en siete ejes fundamentales. En esos nudos vitales, el hombre se siente referido a una fuerza que lo trasciende y lo sustenta. Ve a Dios en ellos y ritualiza de manera especial esos momentos fuertes de la existencia"
Criterios de conversión de la praxis sacramental al hoy del Reino a partir del Vaticano II
El Vaticano II nos afirma en Sacrosatum Consilium en su número 9 que la liturgia no es la única actividad de la Iglesia. Ubica a la pastoral sacramental en conexión íntima con otras realidades esenciales de la misión.
Será necesario lograr de esta manera una verdadera articulación y unidad intrínseca entre estas dimensiones de la praxis sacramental que develan en la historia el ser sacramental de la Iglesia.
El sacramento de la Palabra, que suscita, alimenta y educa la fe.
El sacramento de la Comunión, que favorece la coordinación y la animación para la unidad.
El sacramento de la Liturgia que celebra y expresa simbólicamente el misterio y la fe.
El sacramento de la Caridad que se concretiza en la practica de la justicia y del amor para con los mas pobres y marginados por la sociedad.
Una de las afirmaciones a las que podemos llegar como fruto del capitulo reflexionado anteriormente es que la pastoral sacramental en su totalidad es parte integrante de la sacramentalidad de la Iglesia. Es por ello que la pastoral sacramental será una manera privilegiada de manifestar el ser y hacer de la Iglesia en medio del mundo.
En otras palabras a través de la acción pastoral permanentemente estamos expresando la concepción de Iglesia y sacramento que tengamos, es por ello fundamental que como agentes de pastoral hagamos realidad una praxis sacramental que parta de la vida, que aporte sentido a la existencia del hombre y de la mujer de nuestro continente tan desbastado por la corrupción y la injusticia a partir de la autoidentificación de la Iglesia como fruto del Vaticano II y del magisterio latinoamericano.
A partir de los textos de D. Borobio trabajados en esta reflexión podemos llegar a afirmar que toda praxis sacramental es praxis de toda la comunidad, "a través de unos medios y dispositivos concretos, adaptados a las diversas situaciones vitales-sacramentales, y a la actitud de fe del sujeto, en orden a suscitar , autentificar y mejorar las disposiciones del mismo y de la comunidad entera, de modo que el sacramento sea dignamente celebrado y , en cuanto acontecimiento celebrativo exprese y realice todo lo que significa, para la renovación de la vida personal y comunitaria"
De esta manera podemos afirmar que por la mediación de los sacramentos el pueblo de Dios vive, expresa y realiza en forma simbólica la realidad y objetivos del reino de Dios.
A partir de esta definición podemos destacar algunos elementos fundamentales para una verdadera renovación de la praxis sacramental en las comunidades parroquiales.
Capitulo VI
Propuestas para una praxis sacramental histórica, significante, y develadora de sentido que aCompaÑe al hombre y a la mujer en su caminar EXISTENCIAL hacia el Reino
La historia es el lugar privilegiado del encuentro del hombre con Dios, por tanto las diversas etapas que la conforman son llamadas de ese modo: sacramentos.
Lo mismo ocurre con la vida del hombre, cada fase de su devenir histórico (nacimiento, infancia, desarrollo personal, ancianidad y muerte) bien pueden llamarse "etapas sacramentales de la existencia"
Habiendo realizado este camino de reflexión y análisis de la pastoral sacramental enmarcada dentro de la sacramentalidad total de la Iglesia y de la creación, llegamos a conclusión que será necesario:
En este momento de nuestra reflexión, nos parece importante concretizar algunas de las consecuencias que se desprenden de ella.
Nuestra propuesta: Sacramentos y situaciones transicionales de la vida , una praxis sacramental histórica, significativa y develadora de sentido.
La riqueza antropológica nos permite descubrir que en su proceso histórico hay determinados momentos que adquieren una mayor densidad vital y no por ello dejan de tener una mayor complejidad.
Son esos momentos en los cuales hay una exigencia mayor de recurrir al lenguaje simbólico, esos momentos nuestro autor los denomina "situaciones transicionales".
Son aquellos momentos de la historia personal, que suponen verdadero transito o cambio de una situación a otra. Aunque coinciden de forma general con lo que llamamos etapas o ciclos de la vida sin embargo no pueden reducirlas a ellas. Para Borobio el concepto de "transito" incluye las etapas normales de la existencia humana pero además agrega niveles como el biológico, psicológico, relacional, cultural, social, religioso, espiritual…
Toda situación de transito tiene la particularidad de conmover toda la realidad antropológica a tal punto que desencadenar nuevos procesos vitales, integrando los anteriores y llevándolos a plenitud de manera progresivamente histórica.
Será fundamental que en la praxis pastoral interconectar aquellas situaciones sacramentales que están en correspondencia con las distintas etapas de la vida y que por su carácter cultural y cambiante replantean la misma vivencia antropológica y por lo mismo su correspondencia con la fe y la celebración sacramental.
Es de vital importancia para una fructífera praxis sacramental en nuestras comunidades buscar una correspondencia interna entre:
La propuesta que no hace Borobio en su obra citada propone los siguientes momentos transicionales o situaciones vitales:
Estas situaciones tan vitales a la persona, necesariamente se tienden a sacralizar, han sido elevadas en Cristo a situaciones sacramentales, y son celebradas como tales en los sacramentos de la Iglesia.
Cabe aclarar que cada uno de los momentos de la vida esta enraizado con los otros momentos precedentes e incluso con los que van a seguir, si es que están asumidos como un proyecto.
Como se puede ver son situaciones que transforman la vida de las personas. Cada una de las etapas comprota elementos positivos y negativos, será necesario ayudarle a la persona a que desarrolle la capacidad de vivir cada uno de esos momentos sin focalizar la atención en la limitación que cada comporta.
Los valores propios de cada uno de esos momentos deben ser los que la persona debe descubrir y asumir para una mejor autocomprensión de sí misma. De esta manera cada una de las etapas encierra una novedad y posibilidades irrepetibles en las próximas etapas.
Esta aproximación antropológica confirma nuestra tesis de que la fundamentación primera de la realidad sacramental esta en la misma estructura antropológica desplegada en la historia.
De esta manera podemos decir que el hombre es parte co-esencial al sacramento, así como elemento fundamente al sacramento.
Es su propia vida, con sus etapas las cuales encierran una vitalidad y una densidad particular, la que se constituye sacramento en el sacramento de Cristo y de la Iglesia.
Romano Guardini trata con mucho énfasis en su obra "Etapas de la vida", el concepto de "otorgar sentido" como la capacidad de ver en cada fase de la vida la existencia entera, con su exigencia de sentido, su vocación y su misión.
Este concepto implica la aceptación del propio ser, con sus posibilidades y condicionamientos.
Por ultimo cabe destacar que el paso de cada una de las etapas a la otra genera necesariamente una crisis que conmoverá totalmente a la persona, sin embargo esto no significa de ningún modo ruptura entre una epata y otra, al contrario en la medida en que la vida se asuma como proyecto esto permitirá descubrir la continuidad en la diferencia.
Una auténtica pastoral sacramental deberá recuperar entre otros aspectos: la dimensión simbólica tan significativa para el hombre, el encuentro personal con el Resucitado en el hoy de la historia a partir de una vida asumida como proyecto, la eclesialidad y el carácter de autocomprensión de la complejidad humana a la luz del Verbo Encarnado.
Este ha sido nuestro aporte en el proceso de consolidación y fortalecimiento de una praxis pastoral-sacramental como mediación coherente y realista, aplicada a las situaciones vitales por las que atraviesa la persona y renovada a la luz del aporte que ofrecen las ciencias que nos ayudan a comprender el misterio del hombre.
Desde esta perspectiva los sacramentos se transformarán en símbolos liberadores de una Iglesia que ha optado por los pobres y que favorece desde sus acciones una conexión entre el misterio pascual que celebra toda liturgia y el compromiso cristiano en la vida del pueblo.
La elaboración de proyectos pastorales que permitan crecer y madurar en esta línea de pensamiento será fruto de la reflexión y de la audacia de los agentes de pastoral para "deconstruir y construir" una praxis pastoral a partir de imaginarios nuevos y paradigmas aggiornados, la pastoral sacramental que todos soñamos en nuestras comunidades, la cual hunda sus raíces en la misma praxis de Jesús como praxis histórica, significante y develadora de sentido.
Animamos a los agentes de pastoral comprometidos en las comunidades cristianas a continuar desde una acción reflexiva este camino iniciado de comprensión sacramental de diversas etapas de la vida que nos permitan vivir de esta manera, una praxis cristiana y sacramental histórica, significante, y develadora de sentido.
Pbro. Sergio Fernández
psanjoseb[arroba]redcoop.com.ar
BOGOTÁ, D.C.
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