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Filosofía

Enviado por nrdryrqm



  1. Práctica
  2. Especulativa
  3. Lógica
  4. Ética
  5. Estética
  6. Cosmología
  7. Psicología racional
  8. Epistemología
  9. Ontología
  10. Teodicea o teología natural

FILOSOFÍA

La primera escuela filosófica conocida es la Escolástica, es decir, la enseñanza espiritual fundada primero en mitos. A través de la historia el término escolástica se empleó por la Iglesia Católica para defender sus enseñanzas. Otra escuela fue la fisiológica. De Tales, de la ciudad de Mileto, en Grecia se cuenta que cayó en un pozo por caminar de noche. A la mañana siguiente su sirvienta lo ayudó a salir. Tras ese incidente, Tales concluyó que el mundo se originó del agua. Sin saberlo, estaba sentando las bases para la corriente filosófica Materialista. Después, se tiene constancia de Heráclito de Éfeso, (544 a. C.) quien expuso refiriéndose a este mundo "ninguno de los dioses ni los hombres lo ha hecho, sino que existió siempre, existe y existirá..." Creía que el fuego es la materia principal del Universo. Heráclito habló del devenir, es decir, el constante cambio de la materia, esta es sin duda la idea primaria de la Evolución. Anaximandro atribuye todo al ápeiron, o lo indeterminado, diciendo que el mundo y sus millones de diversas formas de vida se originaron por simple casualidad. Anaxímenes decía que el aire es el elemento origen de la vida. Parmenides, alude al ente y al ser. El ser es lo que se presenta, lo que cambia, lo que aparece. El ente es lo que no se transforma, lo estático, el no ser. Pitágoras, encamina sus juicios hacia los números y funda una escuela un tanto mística (no tan alejada de lo espiritual) a la vez que combina la razón. Empédocles une el aire, agua, fuego y tierra como los cuatro principales elementos de la existencia y dice que el Amor y el Odio son fuerzas que se combinan ara dar existencia a todo. Demócrito enuncia que todo se origina de los átomos, hace a un lado completamente toda fuerza invisible; podemos afirmar que para él no fue necesaria la creación, todo se originó de la nada. Una escuela instituida es la Sofista, defendida por Protágoras y Gorgias. Enseñaban el relativismo de la verdad, cada cual tiene derecho a creer lo que le satisfaga. Sentaron las bases del escepticismo, solo creer en las sensaciones y en lo visto, no en lo que no se ve. Sócrates es el parte aguas de la filosofía. Lucha por unir razonamientos de verdades universales: la verdad y el bien, la sabiduría y la virtud. Usa la anamnesis, es decir, interrogar para llegar a la verdad. Luego Platón, su alumno, se vale del mismo método llamándolo Mayéutica y crea la Ironía. Más adelante, en el 325 d. C. La Iglesia Católica convoca al Congreso de Nicea donde tratan a toda costa de conciliar el paganismo con el cristianismo para ser más atrayentes. Hacia 412, La Ciudad de Dios, una de las obras de Agustín de Hipona ve la luz, en ella se exponen razonamientos de la finitud del hombre y lo Infinito de Dios. Luego, La Trinitate, expone "cristianamente" la unión del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, retomando las viejas ideas paganas de Platón, y que este encontró en filosofías de la India de la unión trina de fuerzas inmateriales. Este mismo criterio es defendido por Tomás de Aquino. En la corriente del tiempo se comienza a gestar un movimiento de Reforma dentro de la Iglesia, iniciando por Erasmo de Rótterdam, al que le siguió Martín Lutero, con este conflicto y la matanza organizada por la Iglesia católica en la Inquisición, se desatendió las prohibiciones que la Iglesia hacía a los libros intelectuales. Así surge el Renacimiento, es decir, la búsqueda del hombre en sí mismo, sin religión. El materialismo cobra fuerzas con Carlos Marx quien dice tajantemente que la mente (materia) creó a Dios (espíritu). Luego Friedrich Nietzche declara: "Dios está muerto", aforismo que le gano el sobrenombre "Anticristo"; Marx y Nietzche fueron declaradamente los primeros Ateos (sin Dios). Descartes razonó que los números infinitos prueban la existencia de Dios aunque dijo que no se puede comprobar, sentó las bases del gnosticismo. Faltan tantos por mencionar: Egels, Engels, Leibniz, etc. Pero hayamos filosofía en Spinoza quien declaró que alguna Mente Inteligente había dado origen a todo. Einstein una vez dijo: "Creo en el Dios de Spinoza" y "Dios no jugó a los dados" al contemplar la exactitud del universo. México no tiene ningún filósofo solo profesores de filosofía, recientemente surgió Jean Paul Sartre, Faulcold, entre otros.

PRÁCTICA

La práctica es un concepto que cualquiera definiría simplemente como la habilidad de hacer algo rápido y bien. Es decir, saber cómo ejecutar algún trabajo. Sin embargo, no se trata de una definición superflua e insustancial. Se trata de la etimología de la palabra. Varios lingüistas coinciden en que la práctica se basa en el término praxis, que se define como: "parte de una actividad teórica o cuerpo teórico. Encierra una actividad específica." Con esto vemos que determina un agente, es decir, lo que obra o actúa o está en posibilidad o disponibilidad de actuar. Su actividad es también potencial. La actividad muestra en las relaciones entre las partes y el todo, los rasgos de una totalidad concreta. Los actos se articulan o estructuran como elemento de un todo o de un proceso total. La praxis es proceso. Se puede afirmar que así como en un mueble de madera, la materia prima no solo es la madera (valga la redundancia) sino el árbol que puede ser cedro o roble, etc. Así, la praxis es la materia prima sobre la que actúa el agente. Implica la obtención de un producto o resultado. En la actividad humana interviene la conciencia por lo cual el resultado existe dos veces, como resultado ideal y como producto real. Es un acto consciente. Es una actividad conforme a fines y estos solo existen por el hombre, como producto de su conciencia. En la actividad práctica el hombre descubre las propiedades del mundo, conoce sus leyes y utiliza estos conocimientos para la transformación de la naturaleza y la sociedad. Como en cada etapa de la historia, la práctica es limitada, cambiante, por la misma razón el criterio de la práctica no es absoluto, en cada caso determinado. El objeto de la actividad práctica es la naturaleza, la sociedad o los hombres reales. El fin de esta actividad es la transformación real, objetiva, del mundo natural o social para satisfacer determinadas necesidades humanas. En las ciencias sociales y humanísticas el concepto de praxis históricamente estudia y demuestra que el hombre ha transformado la naturaleza mediante su praxis productiva y en consonancia con ella, ha transformado también sus propias relaciones sociales. A través de la historia es evidente que el hombre ha desplegado cambios, pero no todos los cambios han sido colectivamente concebidos o con una intención originaria, común, que intencionalmente hubiera modificado un proceso práctico colectivo. Con su actividad práctica los hombres han destruido y creado nuevos sistemas sociales. Las ciencias sociales conciben un cuerpo teórico en el cual se define la realidad, el mundo, el hombre y la sociedad, que a su vez va a definir la actividad práctica de cómo se relacionan los individuos entre sí dentro de un contexto histórico determinado. La actividad práctica, es susceptible de cambios que pueden originar diversas formas de praxis. Indicando que el objeto sobre el que es ejercida la acción, el sujeto puede ser entre otros: Lo humano mismo, ya se trate de la sociedad como materia u objeto de la praxis política revolucionaria, ya se trate de individuos concretos. En la relación sujeto-sociedad, la actividad práctica productiva, o relación material y transformadora, mediante el trabajo con la naturaleza, es la forma fundamental de la praxis. En esta relación mediante la actividad del trabajo, el hombre actúa y domina las materias y fuerzas naturales, creando en consecuencia un mundo de objetos útiles que le permiten satisfacer determinadas necesidades. El hombre como ser social, realiza esta práctica productiva dentro de ciertas relaciones que los hombres contraen como agentes de la producción en este proceso y que son las llamadas relaciones de producción. En síntesis, intenta dilucidar que en la relación sujeto-sociedad, el hombre para satisfacer sus necesidades ejerce una actividad práctica transformadora, mediante la cual se insertan unas relaciones de producción a través del trabajo. En la praxis, el hombre actúa sobre sí mismo, produce una transformación de él mismo como ser social por lo que tiende a cambiar sus realidades económicas, políticas y sociales, esto constituye la actividad política propiamente. El hombre es, mediante la praxis productiva y política, transformador de la naturaleza, de sí mismo y de la sociedad.

ESPECULATIVA

La especulación es el producto del desconocimiento de algo o de un todo. La filosofía no escapa de especular pues nada de lo que dice tiene más fundamento que los pensamientos de sus creadores. La especulación puede ser por tanto un posible acierto de lo desconocido o totalmente un aventurarse en vano.

Marx habla en el Manifiesto Comunista del famoso "fantasma que recorre el mundo" la idea de un mundo plagado de espectros que nos amenazan, a través de la imaginación y de la moral. La "teología especulativa" es un mundo fantasmagórico, toda especulación se presenta a sí misma como reivindicación de lo luminoso, de la racionalidad y de la ciencia que habita en lo concreto como teológico y lo metafísico residen en lo espectral.

El pensar siempre exige lo concreto. Sólo existe lo finito y de ahí que una filosofía que no pueda pensar el deseo como lo que es (mixtificación) siempre nos dejará la idea de una frustración del hombre realmente existente sometido al hombre abstracto (sea en forma de servidor del Estado o de creyente en la Divinidad).

Se establece aquí la contradicción entre "lógica" puramente ideal (es decir, desarrollo de la Idea) y "empiría", es decir, realidad de lo concreto. El error es ser una lógica puramente racional, "progresiva" e ilustrada, cuando lo empírico muestra cada día que la realidad es capaz de derrotar cualquier idealidad. La crítica de la religión y de la filosofía como formas de enmascarar la finitud y, por consiguiente, de ofrecer una falsa puerta de escape al deseo humano. Lo que la especulación retendrá en este contexto es la idea de "negación de la determinación" pero en el contexto de lo histórico, sin el escapismo de lo infinito.

En la teología se oculta de una manera muy poco hábil la antropología. Pero eso no quiere decir, contra la interpretación positivista, que la religión sea la falsedad y la ciencia posea la llave de la verdad. Hay algo "oscuro e instintivo" en la creación del espectro divino. La honestidad de la filosofía no se halla sólo en la profesión de ateísmo, que sería una parte del problema de lo humano / mistificado, sino también y paralelamente en el reconocimiento de lo que llevaremos siempre adherido a nuestros pensamientos.

La especulación es una forma de pensar propia de las masas de ahí que la idea de "incorporarlas" a la filosofía no deja de ser un paternalismo. La idea de poner lo concreto por encima de la abstracto no es sólo una intuición antimetafísica. El alcance antiespeculativo tiene sus propias consecuencias (el sensualismo como principio del conocer).

Aparece, con ropajes nuevos, un tema clásico de la teología cristiana (y más concretamente de San Pablo): la idea del "hombre nuevo" que tanto juego dio en el pensamiento tercermundista. De hecho, en los humanos no hay evolución (biológica) sino adaptación cultural, en consecuencia el hombre "nuevo" es una entelequia (la que buscó Nietzsche en el Superhombre y Guevara en la guerrilla). Con la imagen del "hombre nuevo" aparece al trasluz lo mucho de cristiano que conserva una filosofía atea anticristiana. En definitiva, en esta tesis lo que aparece es una especie de propuesta de "cielo" filosófico en forma de "autoconciencia".

La reforma de la filosofía culmina en esta tesis: el hombre concreto debe ser pensado (Hegel sólo pudo pensar el hombre abstracto, "abstracto" en tanto sometido a una razón suprema y exterior a él: sea el Estado o Dios). La idea de un hombre "fuera de sí" que ha de ser resocializado e integrado en un marco de pensamiento inmanente será una de las ideas clave de la especulación. Por todo esto, podemos concluir que el devenir humano puede ser solamente un juego especulativo en el que la única verdad es el ser y lo que cada quien elija creer. No hay lugar para generalizar, de lo contrario hasta en eso estariamos especulando.

LÓGICA

La lógica puede ser vista como un arte o técnica y también como una teoría o ciencia estricta. Esta dualidad es normal. Lo mismo ocurre con otras disciplinas como la física, la medicina o la gramática en las que los conocimientos y habilidades prácticos conviven con los conocimientos sofisticados y teóricos que carecen de aplicación directa en nuestra vida diaria. Es deseable que una persona bien educada en lógica tenga tanto la posesión del arte como la de la ciencia: que no sólo conozca las técnicas, ni sólo la teoría abstracta sobre ellas sino también que desarrolle habilidades y actitudes adecuadas. Esta posesión involucra la integración armoniosa de arte y ciencia.

La Lógica como Arte: Toda persona educada debe saber cuándo es adecuado o incluso necesario ofrecer razones, como construirlas y evaluarlas. Podemos decir que debe haber conocimiento, disposición y habilidad para: 1) organizar una discusión, 2) apoyar con razones, 3) aceptar consecuencias, 4) saber cuándo y qué preguntar, 5) clarificar el discurso, 6) tomar en cuenta el contexto de discusión, 7) reconocer la estructura de un argumento, 8) saber cuando la evidencia es insuficiente y 9) buscar alternativas.

Se debe distinguir los actos de habla: oraciones, proposiciones, aseveraciones y enunciaciones. Usos del lenguaje: emotivo, metafórico, retórico, eufemístico, informativo, directivo y lógico. Distinguir usos de las discusiones: querellas, debates, discusión crítica, justificación y defensa, búsqueda de información, búsqueda de evidencia, negociación, explicación, educación, deliberación para la acción. Se debe saber cómo construir un argumento, diferenciar entre apoyar dogmáticamente y defender con razones.

Saber escuchar: Principio de caridad, Contextualizar, Repetir, Parafrasear, Dar ejemplos, Buscar apoyos. Uso de ejemplos, contraejemplos, pseudoejemplos, pseudocontraejemplos, reducción al absurdo. Saber participar en una discusión: turnos para hablar, locuciones permisibles, relevancia, cooperación, compromisos derivados de locuciones, cuándo y cómo terminar. También cómo organizar una discusión: Señalar el objetivo, clarificación, apoyo, examen de alternativas, discusión, conclusiones. Reconocer las falacias más comunes: Formales, Materiales y Probabilísticas.

Se puede poseer todas estas habilidades, pueden desarrollarse con el estudio sistemático. De la persona que posee suficiente conocimiento, disposición y habilidad en estos temas se dice a menudo que es una persona "lógica".

La Lógica Como Ciencia: La lógica como ciencia abarca lo sofisticado. Una persona educada debe reconocer la cuantificación de una frase y la conjunción, disyunción inclusiva y exclusiva, negación, condicional y bicondicional. Debe poder reconocer tautologías, contradicciones proposicionales, contingencias proposicionales, y contraejemplos. Además debe manejar reglas de tres tipos:

  • De inferencia: simplificación, transitividad, prueba condicional, reducción al absurdo, dilema constructivo, dilema destructivo
  • De equivalencia: conjunción, conmutación, distributividad, doble negación, asociatividad, contraposición, idempotencia
  • De cuantificación: generalización universal como existencial.

Una persona bien educada, sin tener que ser un lógico profesional, se reconoce porque maneja algunas nociones básicas como consecuencia lógica, uso y mención, lenguaje objeto y metalenguaje, lenguajes y sistemas formales, sintaxis y semántica, validez lógica, teoremicidad y prueba, completud y corrección, independencia, satisfacibilidad, consistencia sintáctica y semántica y decidibilidad. Además, de tener una opinión razonada sobre cuestiones fundamentales como si la lógica es una disciplina filosófica, una rama de las matemáticas, una ciencia.

ÉTICA

Resulta necesario saber distinguir entre lo bueno y lo malo, cuando decimos "lo bueno y lo malo" debemos distinguir que en realidad queremos decir: lo que resulta conveniente y lo que no. Por ejemplo, una mentira es mala porque deja en entredicho la veracidad de la palabra pero, ¿qué tal si tuviéramos que mentirle a un enfermo, decirle que todo va a salir bien cuando ya está en etapa terminal? Entonces tenemos que no existe lo bueno (porque todo sabemos que mentir es malo), más bien hablamos de lo que es más conveniente: dar esperanza, después de todo puede ser la chispa que anime a vivir unos días más. Como dice Fernando Savater: Todos estamos de acuerdo que no estamos de acuerdo con todos. Tratar de poner un acuerdo común tiene demasiada dificultad. Homero, escritor griego, cuenta de Héctor, un héroe que decide enfrentarse a su enemigo. Este ejemplo ilustra la ventaja que tenemos los humanos para alcanzar la libertad: la decisión por propia voluntad. Nosotros tenemos la capacidad de responder con un "sí" o con un "no" ante cualquier situación. No podemos elegir lo que nos pasará, pero podemos elegir una respuesta ante lo que nos pasa. Muchas fuerzas limitan nuestra libertad, pero finalmente podemos elegir nuestra forma de vida, apoyados en nuestros principios de bueno y malo. Desde luego que podemos equivocarnos –algo que no les pasa a los animales- en nuestras decisiones. El objetivo es saber vivir y la ética responde sobre el arte del buen vivir. La libertad es la ocupación permanente de la ética, porque en el intento de tener lo que uno desea puede pasar encima de otros y eso sería atentar contra la ética. Por lo mismo habrá que pensarlo dos veces antes de tomar decisiones importantes. Cuando pensamos algo, debemos pensar en una segunda opción, si ambas son diferentes, en vez de preocuparnos debemos alegrarnos, es señal de que estamos siendo prudentes. La moral, es decir, el conjunto de comportamientos y normas que aceptamos como válidas, tiene que ver con la ética, pues la ética misma es una reflexión sobre la razón por la cual hacemos las cosas. La moral, suena a un "debes hacer esto", o "no debes hacer tal cosa". Sin embargo, hay también costumbres y ordenes inmorales por muy bien presentadas que estén. Uno no debe preguntar por la calle que hacer con la vida; dicha pregunta debe surgir de uno para uno mismo. Nadie está facultado para decir que hacer con la libertad por la sencilla razón de que nadie vive la vida de otro. Existe un problema esencial de la libertad: No somos libres de hacer y no hacer, de ser o no ser libres. Finalmente, uno escoge las reglas que lo esclavizan, uno se ve en la necesidad de escoger, entre una cantidad de reglas para vivir cumpliéndolas el resto de nuestras vidas. Como decía Jean Paul Sartre: "Estamos condenados a la libertad". Lo que se quiere no necesariamente es lo que se necesita. En la Biblia, por ejemplo, se narra la historia de dos hermanos gemelos: Esaú y Jacob. Esaú le vendió a Jacob el derecho de ser primogénito -lo que en su tiempo implicaba ser el heredero de todos los bienes- tan solo por un plato de lentejas. Para que uno haga lo que quiera, primero se tiene que saber que es lo que se quiere. La honestidad con que uno mismo es esencial para conseguirlo. La ética sólo intenta responder cómo vivir mejor haciendo uso de la razón. La ética tiene que ver con las relaciones humanas. Poseemos un lenguaje y nos rodea un entorno llenó de símbolos y leyes. Como sociedad que somos, solo funcionaremos bien una vez que todos estemos integrados. Las posesiones de una persona pueden terminar por poseer a la persona misma y no resulta de poseer mucho tener buenas amistades. En otras palabras, tenemos que tratar a las personas como personas. La primera condición ética es convencerse de que nada es lo mismo, la vida resulta demasiado variada como para verla desde un punto de vista. No debemos ser imbéciles, que según sus etimología, el imbécil es el que necesita de un bastón anímico para caminar. La conciencia es el oído ético cargado de moral. La conciencia nos enseña que no todo da igual. La vida es malgastada cuando se carece de ética. Tratar a las personas como personas es justo como quisiera uno ser tratado. Ponerse en el lugar de las personas es tratarlas humanamente, con ética.

ESTÉTICA

La reflexión sobre la belleza refiere al modo de estar del hombre en el mundo, o también: a la configuración del mundo por parte del hombre. La estética debe ser entendida como parte de la filosofía. En lo que nos afecta, podemos destacar, momentos fundamentales de la historia de la estética, es decir en la historia de la reflexión occidental sobre el quehacer artístico del hombre: El gran arte griego, cuya cumbre sería la tragedia, carece de estética, pues se produce en un momento en que la filosofía, propiamente, no había nacido aún (antes del siglo V). La estética nace cuando nace la filosofía. Pero en ese momento el gran arte griego estaba ya muriendo. El nacimiento de la filosofía se produce al mismo tiempo que la muerte de la tragedia. Aquí podemos situar a Sócrates, Platón y Aristóteles (a partir del siglo V).

Cuando, a comienzos de la época moderna (Siglo XV), el hombre se convierte en el centro, la estética se transforma en una "lógica de la sensibilidad", es decir, en una reflexión sobre el modo en que el hombre capta sensiblemente la realidad. Luego de ese acontecimiento, la idea de arte que había nacido con los griegos llega definitivamente a su final. La estética de Hegel (siglo XIX) da cuenta de este hecho. Sin embargo, Wagner representó, en el siglo XIX, el último intento de hacer valer el gran arte mediante su idea de "obra de arte total". Esa idea presenta tres rasgos fundamentales:

  1. Las artes no deben realizarse independientemente, sino que deben unirse en una obra.
  2. La obra debe ser una celebración de la comunidad del pueblo (en cierto modo, una religión)

c) La música, en la forma de drama, y no la poesía, se convierte en el auténtico arte.

Finalmente, Nietzsche representaría la discusión "actual" de esa idea: primero afirmación (amistad con Wagner) y después negación (ruptura con Wagner) de la misma.

Debemos comprender que la estética vista como el punto filosófico de reflexión en los asuntos artísticos humanos ha logrado que se progrese tecnológicamente y en otras tantas disciplinas. El hombre se exige a sí mismo, se presiona. Sin embargo, hay otro aspecto de la estética que se ha mal entendido y que ha estado ocasionando prejuicios en la mente de diferentes clase de personas.

La estética desde el punto de vista de simple traducción se entiende como la belleza. Este concepto un tanto erróneo ha creado estereotipos en la mente de algunas (quizá la mayoría) de las personas. Se ha tomado como referencia la belleza desde el punto de vista de los griegos: hombres altos, delgados, blancos, frente protuberante, cejas pobladas, nariz afilada... Esto es propio de otra cultura, en la nuestra los hombres difícilmente alcanzan este estándar. No obstante, algunas jóvenes están encasilladas en tales atributos que olvidan los sentimientos.

De todo esto, podemos percatarnos de lo influidos que estamos por la cultura griega. La belleza es relativa. Por ejemplo, en países africanos la nariz de los hombres y mujeres cuanto más chata es, más bella es la persona; también el cuello es marcado por una serie de collares, cuanto más colares trae una mujer, más bella y pura lucirá. En México, por el contrario los hombres consideran que la clásica rubia de medidas exageradas es muy bella. Debemos comprender que es necesario luchar contra los estereotipos y los prejuicios. Cada persona vale por ser un individuo ajeno a los actos de su país o de su color de piel. Como dijo el escritor Charles Caleb Colton (1780?-1832): "odiamos a ciertas personas porque no las conocemos y nunca las conoceremos porque las odiamos."

COSMOLOGÍA

"Qué importa si el universo se expande o se contrae

esto es asunto solo para agencias de viaje"

-Jaime Sabines, poeta chiapaneco-

La cosmología es el estudio del origen y desarrollo del universo. Es cierto que el universo nos parece inquietante. Cuando alzamos la vista al cielo en una noche estrellada, podemos ver que somos una partícula demasiado diminuta en la inmensidad del espacio... un espacio que ni siquiera está delimitado y que no tiene fin, por lo contrario sigue expandiéndose.

La teoría más popular es el 'Big Bang', donde se dice que hace unos 20.000 millones de años, toda la materia y el espacio, estaban concentrados en un volumen muy pequeño, luego, por causa de la elevación de la temperatura, ocurrió una Gran Explosión, misma que –obviamente- nadie presenció. Al expandirse el universo, las partículas atómicas fundamentales se formaron en una mezcla dominada por el hidrógeno, con algo de helio, y casi nada más. Hasta muy entrado este siglo, los astrónomos no sabían que la Vía Láctea era una galaxia, Hubble hizo el descubrimiento a partir del espectro de las galaxias, donde la velocidad de recesión aumentaba con la distancia. Lo que se deduce a partir de esto, es que el espacio se está expandiendo, y pronto se apreció que la Vía Láctea era sólo una, de una gran cantidad de galaxias, y que ella, como el Sol, no ocupaba un lugar especial en el sistema de galaxias. A partir de la observación de galaxias en longitudes ópticas, no era posible encontrar efectos evolutivos, y así la hipótesis de que el universo estaba en un estado estacionario era dudosa. Con el advenimiento de los grandes radiotelescopios, se encontró que había muchas más tenues radio-galaxias de lo que cabría suponer en un universo en estado estacionario. De hecho, se demostró que era probable que todas las galaxias se hubieran originado en un volumen muy pequeño. Esta teoría recibió estímulo cuando una radiación a 3 grados Kelvin, la radiación de fondo de microondas, fue descubierta viniendo de todas las direcciones del espacio. Esta radiación se predijo que era un remanente de tiempos muy primitivos en la edad del universo, antes de que se formara la materia, cuando el universo estaba todavía lleno con radiación caliente. La radiación era isotrópica, y correspondía a la radiación corrida hacia el rojo del Big Bang.

Sin embargo, hay problemas con la teoría. Uno de ellos, es que la misma naturaleza isotrópica del fondo de microondas, indica que las etapas primitivas del universo fueron completamente uniformes.

Uno de los conceptos más difíciles de aceptar, es que el universo es todo lo que hay. No sólo toda la materia y energía, sino también todas las dimensiones. No hay un 'afuera' del universo, y no tiene un 'borde'. Cuando pensamos en el Big Bang, intuitivamente pensamos en un pequeño universo expandiéndose como una esfera en un espacio vacío. Desgraciadamente, esto es incorrecto. Las dimensiones que usamos comúnmente, tres espaciales, y un tiempo, están todas mezcladas en cuanto concierne al universo primitivo, y nuestros conceptos normales del tiempo y el espacio no son válidos. La única forma en que esto puede ser parcialmente comprendido, es considerando la analogía bidimensional de la superficie de un globo que está siendo inflado. La superficie es continua en todo lugar, no tiene borde, y sin embargo se expande. La analogía tridimensional cuya compresión escapa al autor) representaría al universo.

Con todo, la Cosmología da respuestas, exige otras más... y, sin embargo, no las ha resulto todas. Aún si supiéramos cómo se originó el universo, "¿por qué hay algo en vez de nada?" preguntó un Astrofísico de nombre Allan Stage en Selecciones de Rider Digest. Y esta es la pregunta más inquietante.

PSICOLOGÍA RACIONAL

La palabra «psicología» viene del griego psukhê (ciencia del alma). Fue creada en el siglo XVI y no se volvió usual hasta el XVIII. Al lado de la psicología de los filósofos, que forma una parte de un sistema, siempre existió una psicología de los psicólogos. Esta palabra significa el estudio de todo lo que concierne el alma. Es la única aceptación que señala el diccionario de la Academia como formando parte de la filosofía que trata del alma, de sus facultades y de sus operaciones. Entendida así, ésta incluye la psicología racional y la psicología empírica o experimental. La verdadera psicología no es la descripción del pensamiento, pero la explicación del pensamiento. En realidad, psicología y filosofía no se distinguen que por ficción; frecuentemente, el psicólogo es un filósofo avergonzado y el metafísico un psicólogo que se ignora.

Si bien con diversos matices, siempre se ha entendido por alma el principio de la actividad vital, un algo de naturaleza metafísica que se halla más allá de los fenómenos y que obra como causa operante de la vida. Alma es, pues, el concepto y el término propio de la Psicología racional o especulativa, que ha sido dejado de lado por la Psicología experimental a causa de su ambigüedad. Hoy su uso ha quedado reservado a la Antropología filosófica o, si se prefiere, a la Metafísica.

Para Aristóteles la mente o psique es el acto primero de todas las cosas, es lo que hace posible que sintamos y percibamos. Existen además, tres tipos de psique: vegetativa (de las plantas), sensitiva (de los animales) y racional (del hombre). La psicología humana se basa en los cinco sentidos.

Para Kant, la psicología racional falló al distinguir entre cosa y apariencia, pues identifica apercepción con sentido interno, y presupone que el sí mismo, experimentado la sucesión de los estados internos, debe adquirir conocimiento de su esencia propia. Kant, entonces, argumenta que el yo pienso no se puede conocer, pues es el yo lógico, es apercepción, es condición de posibilidad del conocimiento, es fundamento, no es empírico, por lo tanto puede distinguirse del yo afectado por la intuición sensible interna, o sea por el tiempo, presuponiendo dos sujetos, un yo sujeto y un yo objeto, un yo que piensa e intuye y un yo intuido. La representación yo pienso tiene que poder acompañar todas mis representaciones. La conciencia de esta representación que Kant llama apercepción (la falta de percepción mental o totalmente la no percepción), es el fundamento de la posibilidad de las categorías, las cuales a su vez no representan más que la síntesis de lo múltiple de la intuición, en cuanto ello tiene unidad en la apercepción. El pensar tomado por si sólo es únicamente la función lógica, pura espontaneidad de la combinación de lo múltiple de una intuición meramente posible. Con él no me represento a mi mismo ni como soy ni como me aparezco, sino que me pienso sólo como un objeto cualquiera en general, de cuyo modo de intuición prescindo. Si me represento en este caso como sujeto de los pensamientos o como fundamento del pensar, estos géneros de representación no significan las categorías de sustancia o de causa, pues estas son las funciones del pensar aplicadas a nuestra intuición sensible, que ciertamente se requerirían si me quisiera conocer. Pues no hay que olvidar que no conozco objeto alguno solamente por que pienso. Entonces podríamos hablar de un yo lógico y un yo psicológico. Este último se caracteriza por ser sujeto de la percepción, conciencia empírica, por ser susceptible de múltiples conocimientos, entre los cuales la forma de la intuición interna, el tiempo, es aquel conocimiento que yace a priori en el fundamento de todas las percepciones y de su enlace, cuya aprehensión es conforme al modo como el sujeto es afectado por ellas, esto es, es conforme a la condición del tiempo, siendo determinado el yo sensible por el intelectual, para la acogida de aquellas en la conciencia. Para Kant cualquier observación psicológica interna efectuada por nosotros puede servirnos de ejemplo.

EPISTEMOLOGÍA

Las raíces etimológicas de Epistemología provienen del griego episteme, conocimiento, y logía estudio. La epistemología estudia la naturaleza y validez del conocimiento. En las últimas décadas también es conocida como filosofía de la ciencia. El propósito de la epistemología es distinguir la ciencia auténtica de la seudociencia, la investigación profunda de la superficial, la búsqueda de la verdad de sólo un modus vivendi. También debe ser capaz de criticar programas y aun resultados erróneos, así como de sugerir nuevos enfoques promisorios. El problema fundamental que ocupa a la epistemología es el de la relación sujeto-objeto. Se llama "sujeto" al ser cognoscente y "objeto" a todo proceso o fenómeno sobre el cual el sujeto desarrolla su actividad cognitiva. Esta fue la problemática planteada por la filosofía natural jónica y de Heráclito. Más tarde, en la escuela eleática, se enlaza el planteamiento cosmológico en forma consciente: a la sustancia le corresponde el saber verdadero, y a sus formas fenoménicas externas le corresponde el simple opinar, el saber falso. Los sofistas fueron los primeros filósofos que señalaron el papel de las diferencias individuales en el conocimiento de la realidad, el papel de las condiciones perceptuales, etc. Así, afirmó Protágoras, el ser es para cada quien diferente. De ahí concluyeron que no puede haber ningún saber universalmente válido y, consecuentemente, tampoco un saber objetivo de la sustancia. Para ellos era válido que algo fuera como aparece, que el hombre sea la medida de todas las cosas. Para Platón, cada saber real debe de tener un carácter universal. Descartes comprendió el "yo", la autoconciencia del sujeto, como el principio, en cuya existencia no se puede dudar, porque el acto mismo de dudar presupone el "yo" (pienso, luego existo). El idealismo subjetivo del siglo XVIII ignoró la actividad del sujeto. Kant demuestra que el objeto no es una cosa ajena al sujeto, algo externo y opuesto a éste. La función de la objetividad es una forma de la actividad del sujeto. Hegel demostró su dependencia mutua dialéctica, su enlazamiento mutuo, descubrió que no es posible contraponer metafísicamente realidad objetiva (la cosa en sí) y objeto, sujeto y objeto porque son sustancialmente idénticos, puesto que la realidad se basa en el autodesarrollo del espíritu absoluto, es decir, el sujeto absoluto que se tiene a sí mismo como objeto. La fenomenología del espíritu de Hegel, se dedica a la tentativa de comprobar esta tesis. El materialismo dialéctico afirma que la posición de que el saber no es una cosa independiente que se inmiscuye entre sujeto y objeto, sino un momento de la actividad del sujeto frente al objeto, una "forma transformada" (según Marx) específica del proceso cognoscitivo. En sus orígenes, la epistemología se apoyó en dos supuestos:

1. Que el conocimiento es una categoría del espíritu, una "forma" de la actividad humana o del "sujeto".

2. Que el objeto inmediato del conocer sea solamente la idea o representación y que la idea sea una entidad mental, que existe, por lo tanto, sólo "dentro" de la conciencia o del sujeto que la piensa.

Sin embargo, esta postura de la epistemología fue perdiendo primacía. Los analistas contemporáneos han rechazado que el conocimiento sea una forma o categoría universal que pudiera indagarse como tal: ellos adaptaron como objeto de investigación los procedimientos efectivos o el lenguaje del conocimiento científico y no el conocimiento en general. A pesar de las semejanzas superficiales, los movimientos desde los hechos hacia las teorías no son los mismos sino que es transformado constantemente por este verdadero movimiento del conocimiento. Es, por lo tanto, una epistemología de la relación. Pero ésta es una relación calificada. El movimiento del conocimiento siempre va en aumento. Permite una mejor comprensión tanto de la realidad como del sujeto cognoscente, si no ya del propio conocimiento. Postula un sistema del cambio continuo de controles y equilibrios entre el sujeto cognoscente y la realidad, lo que requiere un máximo de creatividad por parte del sujeto en la invención de nuevos medios de coordinación entre él y la realidad o los instrumentos del conocimiento.

ONTOLOGÍA

Primeramente es conveniente diferenciar la Ontología de la Teología Natural y de la Gnoseología. La diferencia queda asegurada por la consideración de sus respectivos objetos materiales, sus objetos de estudio.

Aparte, la Ontología estudia objetos en cuanto son entes y desvincula de su seno toda consideración de no poder considerar a cada ente y sin su trascendentalidad respectiva. El problema recae, en el hecho de que el ente ontológico se convierte en ente común, rebasando todo ente particular cumpliendo así una trascendentalidad de lo más estricta.

Todo conocimiento comienza con la experiencia, pero no todo lo que hay en el conocimiento deriva de ella. Según Kant, la critica de todo estudio metafísico (y por ende ontológico) empieza con el establecimiento de los limites de la razón, para poder partir desde aquí, y lo que sucede es que el hombre solo dispone de una intuición sensible, incapaz de conocer el "yo sustancial" y pensando así, el hombre solo conoce lo experimentado, lo que aparece a la sensibilidad, las cosas solo serán conocidas en su ser para mí, no en su ser en si. La ontología en el estudio del ser en la arranca de las cosas (entes) o del pensamiento (ente gnoseológico) o de Dios (ente teológico). La primera condición que el punto de partida debe cumplir debe ser la evidencia inmediata. Precisamente porque se trata del principio del cual emanara toda otra evidencia demostrativa. Pero, en sentir del racionalismo, las cosas del mundo exterior o la experiencia sensible que las hace patentes no gozan de evidencia inmediata. La realidad exterior debe ser demostrada por su causa (Dios) y la experiencia sensible por la suya (las cosas mismas o también Dios). Lo que determinara, al final el punto de partida será el proceso cognoscitivo de los objetos respectivos (entes ontológico, teológico y gnoseológico). Del pensamiento, como pensamiento, no puede partir la metafísica, porque no es objeto de ella. Del pensamiento como realidad ontológica arranca el idealismo especulativo que reconoce en Hegel su modelo del pensamiento como realidad gnoseológica, arranca Kant y constituye el modelo, frecuentemente inadvertido, de numerosas posiciones actuales, incluso neoescolásticas. La metafísica debe ser iniciada por la ontología. El problema ontológico: 1) La determinación conceptual de la ontología misma y su inserción en el ámbito de la metafísica en relación con las otras dos partes de la misma. 2) La prioridad de la ontología respecto de la teología natural, y de la gnoseología se ofrece una segunda cuestión, la determinación de aquel dato que por iniciar la ontología, será el punto de partida de la metafísica, 3) El contenido de la ontología y su interna estructura.

La metafísica (en el primer caso) será propuesta como una determinación de tres objetos ontológicos, concebidos como el ente general, a saber: ente teológico, ontologico y gnoseológico. La determinación del dato por el que inicia la metafísica será, aquel por el cual se hace más inmediatamente la extensión de la realidad, a partir de esta realidad se llega a un concepto de un ente general y supremo.

La filosofía es el estudio de las primeras causas y de los primeros principios. Lo más científico que existe lo constituyen los principios y las causas. Una ciencia que es principalmente patrimonio de Dios, y que trata de las cosas divinas, es divina entre todas las ciencias. Pues bien, solo la filosofía tiene este doble carácter, Dios pasa por ser la causa y el principio de todas las cosas, y Dios solo, o principalmente al menos, puede poseer una ciencia semejante. Todas las demás ciencias tienen más relación con nuestras necesidades que la filosofía, pero ninguna la supera. Es el fin propio de la filosofía el indagar las causas de los fenómenos, y precisamente es esto mismo lo que se desatiende. Hay que alcanzar la completa verdad y la imposibilidad de que se nos oculte por completo. Es por tanto evidente, que la filosofía es una ciencia que se ocupa de ciertas causas y ciertos principios y que la Ontología sea un conjunto con ella.

TEODICEA O TEOLOGÍA NATURAL

Como se indica en el nombre Teodicea, hay un aventurarse hacia lo divino. El término Teología es literalmente estudio de Dios (theos, Dios, logos, estudio). Este término fue usado por primera vez por Platón en «La República» para referirse a la comprensión de la naturaleza divina por medio de la razón, en oposición a la comprensión literaria propia de sus poetas coetáneos. Más tarde, Aristóteles empleó el término en numerosas ocasiones, con dos significados:

  • como la rama fundamental de la ciencia filosófica, también llamada filosofía primera o ciencia de los primeros principios, más tarde llamada Metafísica por sus seguidores.
  • como denominación del pensamiento mitológico inmediatamente previo a la Filosofía, en un sentido peyorativo, y sobre todo usado para llamar teólogos a los pensadores antiguos no-filósofos (como Hesíodo y Ferécides de Siro).

Agustín de Hipona tomó el concepto teología natural (theologia naturalis) de la gran obra Antiquitates rerum divinatum, de M. Terencio Varrón, como única teología verdadera de entre las tres presentadas por Varrón: la mítica, la política y la natural. Sobre esta, situó la teología sobrenatural (theologia supernaturalis), basada en los datos de la revelación y por tanto considerada superior. La teología sobrenatural, situada fuera del campo de acción de la Filosofía, no estaba por debajo, sino por encima de ésta, y la consideraba su sierva, que la ayudaría en la comprensión de Dios.

Teodicea es el término empleado actualmente como sinónimo de teología natural, fue creado en el s. XVIII por Leibniz como título de una de sus obras: Ensayo de Teodicea. Acerca de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal, si bien Leibniz se refería con teodicea a cualquier investigación cuyo fin fuera explicar la existencia del mal y justificar la bondad de Dios. Leibniz quiere resaltar la necesidad de lo absoluto cuando dice: "Si Dios no existiera todas las cosas serían simplemente imposibles", o dándole vuelta a la frase, todo es posible porque existe Dios. Con ello quiere decir que en Dios la esencia no se distingue de su existencia y por eso se trata de un Ser Necesario. Su esencia envuelve a la existencia, es decir, Dios es Causa. La trascendencia se ve más claro cuando Leibniz subraya que la esencia de Dios no se puede llegar a comprender en su totalidad por un entendimiento limitado. Ahora bien, si todo es cognoscible, ¿cómo ahora no podemos comprender a Dios? Parece que esa incomprensión se debe a que no podemos abarcar a la totalidad del Ser, pero conocemos sus atributos. Se trata pues de un Dios que es razón, un ser constituido por el conjunto de las verdades, de razones, de requisitos de todas las cosas tanto posibles como existentes, que son o se identifican con el entendimiento divino. La conclusión de la prueba por las verdades eternas desembocan en un Dios que es Sabiduría, pues Él lo conoce todo, Pero, ¿dónde queda su voluntad, que al fin y al cabo es la que otorga la existencia de las cosas? La voluntad juega un papel secundario, pues ella elige entre los posibles lo que es mejor, y lo que hace que el mundo en el que vivimos no sea todo lo que Dios es, sino fruto de una elección divina. Por eso este mundo es el mejor de los posibles. El sistema de Spinoza consistía en decir que no hay nada contingente, sino que todo, el Uno-Todo es necesario, y por esta misma razón, un necesitarismo radical y absoluto, niega la posibilidad de que pueda haber una finalidad. La finalidad es el hijo bastardo de la ignorancia. Se podría decir que para Leibniz, si es imposible el Ser necesario, es imposible el posible. Ahora bien, existen los posibles, y, por tanto, el Ser necesario es posible. Lo que no se ve claro es dónde se ve que existen los posibles. Esta es la cuestión que Leibniz no muestra o demuestra del todo.

BIBLIOGRAFÍA

BRUGGER, Walter. Diccionario de Filosofía. Sección de Teología y Filosofía. Volumen I. Barcelona. Editorial Herder. Séptima Edición Ampliada. 1972. pp. 683

GUTIÉRREZ SÁENZ, Raúl. Historia de las doctrinas filosóficas. Editorial Esfinge. 1999.

SÁNCHEZ VÁZQUEZ, Adolfo. Filosofía de la Praxis. Teoría y Praxis. 1967. Editorial Grijalbo, S.A. México, D.F. pp. 464

SAVATER, Fernando. Ética para Amador. Editorial Ariel, México, 1999

SAVTER, Fernando. El valor de elegir. Editorial Ariel. Barcelona, España. 2003

KANT, Emmanuel. Crítica de la Razón Pura, Madrid, Alfaguara, 1996, traducción Pedro Ribas.

PIERRE BOURDIEU, JEAN-CLAUDE CHAMBOREDON, JEAN-CLAUDE PASSERON. EL OFICIO DE SOCIÓLOGO. Edición 22ª. Editorial Siglo XXI, 2000. El vector epistemológico, pp. 221-224

 

Roberto Quero Martínez

 


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