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Fundamentos para la construcción de un modelo de formación para el Cooperativismo rural

Enviado por alfonso



  1. Fundamentos sociológicos de la educación. Sus características en el medio rural
  2. La formación de los adultos, fundamentos desde la Psicología y la Andragogía
  3. Psicología del adulto
  4. Características del adulto en situación de aprendizaje
  5. Fundamentos Didácticos necesarios a tener en cuenta en el modelo
  6. Fundamentos Económicos del modelo. El aprendizaje organizativo y su carácter de sistema
  7. Conclusiones
  8. Referencias Bibliográficas
  9. Bibliografía

INTRODUCCIÓN:

Para el análisis de una concepción del proceso de formación para el cooperativismo rural, las cualidades a formar y los principios de este proceso, se debe partir de unas bases teóricas y unos fundamentos para la definición de un sistema de formación. Estos tienen su origen en teorías y concepciones que desde algunas ciencias de la educación dan respuesta al problema planteado.

El objetivo del presente estudio radica en expresar las ideas esenciales que han servido de marco teórico a este trabajo y que sustentan los aportes del mismo.

En los análisis realizados pudimos constatar que los principales fundamentos de la propuesta están enmarcados en varias ciencias directamente vinculadas a las de la educación, como la sociología educativa, Psicología de la Educación, Economía, Didáctica y la Andragogía como disciplina científica que estudia el proceso de formación del adulto, la selección de estas bases partió del marco teórico desarrollado en esta investigación y la recopilación bibliográfica realizada a tales efectos.

Fundamentos sociológicos de la educación. Sus características en el medio rural.

Desde el punto de vista sociológico se parte del análisis realizado por la sociología educativa de la relación entre cultura social y educación donde se puede observar que en el comportamiento de cada individuo existe una parte no aprendida, o sea, lo puramente intuitivo, temperamental y biológico, todo lo demás, desde los hábitos a las ideas y los sentimientos, incluyendo las actitudes, es decir, la cultura, es el resultado de un aprendizaje.

Los patrones de conducta que definen una cultura se trasmiten de unos miembros a otros, en esto consiste la educación, dicha tarea se realiza porque el grupo social ejerce enorme presión y también porque "el comportamiento de los seres humanos es muy flexible y se adaptará al ambiente cultural". (1)

En este sentido la sociología nos ofrece la fundamentación del papel del ambiente cultural en las influencias de la educación del individuo, que el clima social es tarea importante que determinan en gran medida el comportamiento y carácter futuro de la persona formada.

Es por ello que las funciones sociales de todo proceso de formación son: la de preservar la cultura, suscitar cambios en la sociedad (progreso, desarrollo) y capacitar a los individuos para crear cultura; en estos se produce el proceso de socialización del individuo. Para V. Cesario, la socialización comprende "todo cuanto activa o pasivamente concurra en la inserción del individuo en los grupos sociales y más particularmente, desde el punto de vista sociológico, se refiere a todo elemento de la compleja relación existente entre la estructura social y la formación de la personalidad". (2)

Este constituye un concepto analítico que se refiere al hecho de que todo individuo partiendo de sus rudimentarios instintos biológicos pero con una plasticidad que le dispone al aprendizaje y a la formación de hábitos, es llevado a la adquisición de un comportamiento concreto que viene determinado por las normas del grupo.

Este proceso se da a lo largo de la vida abarcando tres aspectos fundamentales:

  1. Uno vertical, referido a los agentes (familia y educadores de todo tipo) que inciden en la persona para configurarla.
  2. Otro horizontal, constituido por la interacción con los grupos de pares y con los grupos correspondientes al propio status.
  3. Otro proyeccional, en tanto que el sujeto se forma en vista de los valores que deberá desempeñar en el futuro.

Por ello en el proceso de socialización del individuo se pueden observar dos subprocesos: uno de enculturación aculturación y otro de personalización.

La sociología recoge también el análisis de que la culturización de los individuos se lleva a cabo no solo por medio de cauces institucionales, sino también simultáneamente y de un modo continuo en la vida, a partir de la atmósfera cultural que de modo constante respiran los individuos.

Por ello Coombs en 1966 (3) propone distinguir tres tipos de educación a nivel de la sociedad:

  • Educación Formal: Sistema educativo escolar.
  • Educación Informal: El proceso de aprendizaje a partir de las experiencias cotidianas y de los estímulos del ambiente cultural.
  • Educación no Formal: Es un caso intermedio entre los dos anteriores pues son diversos modos de enseñanza realizados fuera del currículo (cursillos, ciclos de conferencias, enseñanza artesanal y por medios no convencionales)

En el caso del problema de esta investigación estos argumentos son de vital importancia en tanto nos permiten esclarecer el papel del contexto cultural del individuo y de su relación con otros miembros del grupo correspondientes a su status, la relación entre la formación que a nivel de las instituciones educativas recibe el mismo y las particularidades que debe poseer un proceso de formación tan concreto como el dirigido al cooperativismo rural, además de que permite argumentar que en el proceso de formación que proponemos, el sistema debe estructurarse teniendo en cuenta una relación dialéctica entre la educación formal, informal y no formal.

Esto último nos permite deslindar que si la educación formal se caracteriza por ser intencional en su actitud, consciente en su actividad, formativa en sus propósitos, sistemática en su realización y limitada en su duración, ejercida además por personal preparado para llevarla a cabo, y la educación informal no es institucional, es mas espontánea y ambiental, que actúa casi siempre a nivel emocional, cuyos canales mas conocidos pueden ser la ideología, la subcultura de los grupos, y otros, y la educación no formal es mediadora entre los antes expuestos, es posible a nivel de la formación para el cooperativismo rural, teniendo en cuenta las características identitarias del medio rural, elaborar un sistema formativo que abarque los tres tipos de educación y que se complementen.

Uno de los fundamentos sociológicos fundamentales de este trabajo lo constituye la repercusión de las circunstancias ambientales en la educación en tanto en el problema que analizamos esto constituye una situación problémica en tanto incide en el sentido de pertenencia e identidad del cooperativismo rural.

Teniendo en cuenta esto, podemos asumir que el ambiente viene determinado no por la serie de sus circunstancias objetivas, sino por la necesidad del individuo que se mueve dentro de él, las motivaciones de las personas son el verdadero factor constitutivo de un ambiente, pues este interesa en tanto es operante y lo es en la medida en que el individuo se dispone a reaccionar ante él; por ello es que el entorno condiciona la educación del individuo, acerca de esto J. Dewey señaló: "El medio ambiente consiste en aquellas condiciones que promueven o dificultan, estimulan o inhiben las actividades, características de un ser vivo (...) El medio particular en que vive el individuo lo lleva a ver y sentir una cosa mejor que otra, le lleva a tener ciertos planes para que pueda actuar con éxito con los demás, fortalece algunas creencias y debilita otras como condición para merecer la aprobación de los otros". (4)

A partir de aquí y asumiendo que básicamente nuestro trabajo se mueve en el medio rural es importante analizar el papel de éste en el proceso educativo.

El medio rural y el medio urbano, como ambientes distintos, determinan resultados diversos en la educación. El campo y la ciudad constituyen dos sistemas ecológicos distintos de los que brotan posibilidades diversas para la configuración de los individuos que en ellos se desarrollan. Las condiciones de vida operan sobre la psicología individual, crean subculturas diferentes y engendran variados modelos de comportamientos.

En el campo, en el contexto rural, está mas arraigada la familia, la tradición, la uniformidad de ideas y actitudes, el conservadurismo, el control social. En este medio cada cual trata al otro no solo en función de su rol social, sino también de su identidad personal y de su historia en la comunidad, la vida es mas regular y uniforme lo que puede permitir un conocimiento mas profundo. A esto se agrega la influencia del grupo social que puede ser determinante en el proceso de educación.

El individuo contacta con la sociedad a través de grupos, siendo mas fuerte la interacción del grupo sobre el individuo que viceversa, pues el grupo moldea psicológicamente a sus miembros y la comunidad moldea sociológicamente (culturalmente) a los grupos. Por ello en el proceso de formación es necesario tener en cuenta que cada individuo se encuentra inserto en grupos primarios (hogar, familia, amigos, vecindad) que actúan sobre él de manera inmediata y personal. Pero lo que estos grupos primarios dan a los individuos lo han tomado de los grupos secundarios en los que a su vez se hallan integrados (escuela, grupo de trabajo, asociaciones, y en general grupos que conforman la sociedad). En estos grupos secundarios circula una subcultura que le es característica y que inocula a los grupos primarios y, a través de estos, a los individuos.

En el proceso de formación para el cooperativismo rural es necesario tener en cuenta la dialéctica entre ambos grupos para lograr eficiencia en el sistema.

Para ello se hace necesario puntualizar el influjo real de la educación como catalizadora de las fuerzas que mueven la sociedad y como instrumento condicionador de los individuos desde los propósitos ansiados por los sectores de la sociedad. Los sociólogos coinciden en reconocer el papel preponderante que ejerce la educación en la configuración de un determinado tipo de sociedad o proceso social.

Desde las teorías sociológicas las funciones de la educación que contribuyen a estructurar el modelo que desarrollamos en este trabajo son:

  1. Función de trasmisión de pautas culturales de comportamiento (propagar la cosmovisión del proceso, su escala de valores y cómo entender y realizar acciones de cambios y consolidación del proyecto social.
  2. Función de conservación de la organización social. Preservar la idea original del proceso cooperativo y de sus características en este caso.
  3. Función de socialización. Como lograr que el individuo se adapte a las características del cooperativismo en el medio rural, que lo haga consciente y actúe de acuerdo con esta realidad.
  4. Función de homogenización. El proceso formativo si bien ejerce un proceso diferenciador en la sociedad también tiende a constituir un todo social compacto y uniforme, puesto que hay cierto número de ideas, sentimientos y prácticas que el proceso formativo debe inculcar indistintamente.

Teniendo en cuenta estas funciones y buscando los fundamentos de este trabajo es necesario puntualizar cómo en este marco educativo se desarrollan los valores de identidad y sentido de pertenencia a la cultura cooperativa en el sector rural, pues hacia esto debe dirigirse nuestro proceso de formación.

Así podemos extraer de la sociología, como la identidad cultural de un pueblo se conforma a través de su historia y del conjunto de obras que la explican, como sus mitos, sus costumbres, su producción artística, sus monumentos, lengua y las tradiciones orales, en resumen su patrimonio cultural, por ello la identidad cultural es el sentimiento que experimentan los miembros de la colectividad representando la memoria, la conciencia colectiva del grupo, respecto a la cual cada persona se orienta de manera mas o menos consciente y extrae espontáneamente determinados comportamientos y actitudes que todos consideramos significativos.

La consolidación de la identidad de un proceso que se hace y se deshace, tiene múltiples formas y es complementaria por su carácter individual, colectivo, nacional y cosmopolita.

Al hacer un análisis de identidad es necesario tener en cuenta los principales factores que en ella influyen, ellas son:

  • El factor histórico (que condiciona la memoria histórica o conciencia histórica)
  • El factor lingüístico (la lengua como señal de identidad)
  • El factor político ( el ejercicio de una conciencia política)
  • El factor psicológico ( la forma de compartir rasgos comunes que conforman la personalidad básica o carácter social)

En el caso que nos ocupa, que está dirigido a lograr una identidad en el sector del cooperativismo rural a través de las influencias del proceso de formación, éste debe ser abordado desde diversas perspectivas, pero teniendo en cuenta los factores que marcan una pauta en las vertientes de formación.

En el proceso de formación para el cooperativismo rural es necesario atender el hecho de que en los procesos de consolidación identitario debe atenderse a la importancia de preservar la memoria histórica, o sea antecedentes y evolución del cooperativismo en cualquier país, su significado y aportes positivos al desarrollo en este sector de la economía, lo cual debe desarrollarse como proceso abierto y dinámico que permite la apropiación e incorporación de nuevos valores.

En la comunidad rural la identidad al sector cooperativo rural ha de expresar su diversidad y dinámica. Cada comunidad en sí porta y genera valores particulares de la cultura material y espiritual que caracteriza, en sus rasgos mas generales, a los individuos que la integran. La autoconciencia de ellos como grupo social, constituye su identidad.

En la misma medida en que cada persona involucrada en este proceso se reconoce como ser activo que puede modificar su entorno, que tiene una historia común con otros hombres, que su modo de vida tiene tanto de sus antecesores como de sí mismo y que los símbolos que él ama significan igual para otros, se siente parte de un esfuerzo colectivo que se expresa en el sentido de la identidad y genera un sentido de pertenencia al espacio que lo rodea y al grupo, a un momento histórico, a un espacio territorial dado.

Al analizar este concepto social es necesario atender a la dialéctica de que en la medida que se marca el sentido de identidad de una comunidad, también se expresa su diferencia de los demás, esto es aparentemente contradictorio, pero visto dialécticamente permite la construcción de la diferenciación en el mismo proceso de construcción de la identificación. La identidad presupone sentimientos de pertenencia, satisfacción y orgullo por esa pertenencia, compromisos y participación en las prácticas sociales y culturales propias.

Es por ello que la identidad local constituye un espacio que adquiere significado porque las personas se vinculan a él gracias a procesos simbólicos y afectivos que permiten la construcción de logros y sentimientos de pertenencia.

Si la identidad cultural es, ante todo, ese conjunto de sentimientos que experimentan los miembros de la colectividad, en este caso los miembros de la cooperativa rural, entonces el proceso formativo dirigido a esto debe valorar en primera instancia, el sentido de pertenencia, cohesión y arraigo de esa comunidad, pues a partir de aquí es que tienen sentido y necesidad los proyectos de formación y proporcionan la inspiración de las acciones que en este sentido se desarrollan.

La formación de los adultos, fundamentos desde la Psicología y la Andragogía.

El proceso de formación para el cooperativismo rural que es objeto de nuestro trabajo se centra en el significado que el mismo tiene como factor de desarrollo de la entidad cooperativa a partir del valor de identidad del campesino a esta estructura socio económica y el sentido de pertenencia que este debe generar, sin embargo, el mismo se mueve en un contexto esencialmente de personas adultas que son los sujetos principales de él y que son los que influyen en otras edades para lograr la continuidad del movimiento.

Estando centrado entonces este proceso formativo en los adultos, es necesario estudiar las bases teóricas que sustentan este particular proceso desde lo que nos ofrece la Andragogía como disciplina científica dirigida a la formación de la persona adulta.

Partimos de reconocer que la Andragogía, del latín andros (persona mayor) ago (conducir) estudia la realidad y determina las normas para dirigir el proceso formativo del adulto, también partimos de que el adulto (adultus, que significa crecer de manera permanente desde el punto de vista bio- psico- social) y que la adultez permite la capacidad de procrear, de participar en el trabajo productivo y de asumir responsabilidades inherentes a su vida social, por lo que el adulto actúa con independencia y toma sus propias decisiones. Es por ello que en la adultez se ha alcanzado el mayor crecimiento y desarrollo y la persona adulta entonces es capaz de tomar decisiones y de auto dirigirse.

Sobre la base de estos elementos todo proceso formativo dirigido al adulto debe tener en cuenta ciertos aspectos que son vitales como:

Psicología del adulto.

La relación del medio social con el proceso y actividad andragógica se explica en tanto podemos comprender las características psicológicas del adulto esenciales para diseñar un proceso de formación como el que pretendemos.

La adultez, como etapa de integración biológica, psicológica y social es el momento de alcanzar la plenitud vital, pues en la adultez tenemos la capacidad de procrear, de participar en el trabajo productivo y de asumir responsabilidades inherentes a la vida social, para actuar con independencia y tomar nuestras propias decisiones con entera libertad.

Los rasgos más destacados del adulto son:

  • La vida autónoma en lo económico y en lo social.
  • Poseer un concepto de sí mismo como capaz de tomar decisiones y auto dirigirse.
  • Jugar un papel social que conlleva responsabilidades desde el punto de vista económico y cívico.
  • Forma parte de la población económicamente activa y cumple una función productiva.
  • Actúan independientemente en sus múltiples manifestaciones en la vida.
  • La inteligencia sustituye a la instintividad.

Además de estas características generales, el adulto se manifiesta en la actualidad de forma contestataria y conflictiva, cuestionante, rechazante de actitudes paternalistas, dinámico, buscador de una calidad de vida humana con fuertes exigencias de que se le respete su posibilidad de crecerse como personas y se le acepte como crítico, racional y creativo.

Las experiencias del adulto y sus responsabilidades son de tal magnitud que lo separan sustancialmente del mundo del niño, los adultos tienen experiencias diferentes y están organizados en forma diferente.

Las características de esta etapa del desarrollo, la adultez, de orden psicológico influyen decisivamente en el comportamiento de su aprendizaje, este ocurre cuando la persona esta preparada para aprender, pues el conocimiento se construye a partir de lo que la persona ya sabe y depende tanto del propósito y del interés del individuo, como del grado de desarrollo de las capacidades intelectuales inherentes a la persona. Así el aprendizaje comienza cuando en la mente del individuo surge un problema, una respuesta inconclusa o un estado de confusión e incertidumbre, comienza también cuando la persona acepta el reto de lo desconocido, de lo controvertible y se lanza a buscar soluciones.

Algunas características psicológicas especiales del aprendizaje en los adultos se resumen en:

  • Conocimiento útil. El adulto quiere respuestas que se relacionen directamente con su vida, las probabilidades residen en que él adapte las experiencias de su vida, mediante estimaciones cuantitativas y experiencias vitales que le permitan hacer nuevas consideraciones. En la medida en que el adulto pueda obtener conocimientos aplicables, participará mas en el proceso, de lo contrario desistirá.
  • La experiencia. Los adultos son manidos a aprender a medida que ese aprendizaje satisface sus necesidades de experiencia e intereses. La orientación adulta al aprendizaje está centrada en la vida, por lo tanto las necesidades apropiadas por el aprendizaje adulto son situaciones reales. La experiencia es el recurso más rico del aprendizaje del adulto, pues los adultos tienen una tremenda necesidad de autodirección por lo que el rol del facilitador es comprometerse a un proceso mutuo de indagación, en lugar de trasmitir sus conocimientos y evaluar según este.
  • Funcionamiento psicológico. El adulto no aprende como el niño, lo cual se debe a un distinto funcionamiento psicológico y al tipo de actividad que realizan, lo cual repercute en sus formas de aprender y también en la metodología didáctica que se debe emplear.

Algunas de las condicionantes del aprendizaje de los adultos que nos encontramos con mayor frecuencia son:

  1. Forman grupos heterogéneos en: edad, intereses, motivación, experiencia y aspiración.
  2. El papel del estudiante es marginal o provisional.
  3. El interés gira en torno al bienestar, al ascenso laboral o a la autoestima.
  4. Los objetivos son claros y concretos, elegidos y valorizados.
  5. Los logros y éxitos serán deseados intensamente o con ansiedad.
  6. Existe preocupación por el fracaso.
  7. Posible susceptibilidad e inseguridad ante las críticas.
  8. A menudo arrastra el peso de experiencias de aprendizaje frustrantes que le convencen que no es capaz de adquirir conocimientos nuevos.
  9. Fuentes de conocimientos heterogéneos, a veces contradictorios.
  10. Mayor concentración en clases, lo cual favorece el aprovechamiento del tiempo.
  11. Posee mecanismos de compensación para superar las deficiencias.
  12. Necesita alternancia y variabilidad para su relativa capacidad de un esfuerzo intelectual prolongado.

A partir de aquí es necesario atender en el proceso de facilitar el aprendizaje del adulto que este tiene mucho bagaje histórico, cultural y social como consecuencia de pertenecer enteramente a un ámbito determinado y se encuentra integrado en unas formas de vida determinadas, participa en el aprendizaje contando con un elevado sentido práctico de la vida y con amplia experiencia y construye su propio conocimiento con ayuda de un mediador, este facilitador tiene que ser entonces un incentivador del aprendizaje.

Con respecto a estas características y al carácter de transformación que tiene el proceso de formación del adulto, Paulo Freire plantea: "El hombre existe en el tiempo. Está "dentro", esta "fuera", hereda, incorpora, modifica. Porque no es prisionero de un tiempo reducido a un hoy permanente que lo aplasta, emerge de él. Se empapa en él, se temporaliza. En la medida en que realiza esta inmersión en el tiempo, liberándose de su unidimensionalidad, discerniéndolo, sus relaciones con el mundo se impregna de un sentido consciente... Al reducirse a una sola de las dimensiones de que participa (lo natural y lo cultural) la primera por su aspecto biológico, la segunda por su poder creador, el hombre puede ser eminentemente transformador". (5)

Y es que en todo lo planteado por diversos investigadores, lo señalado especialmente por Freire y lo argumentado en este trabajo, se observa una regla que es esencial en el proceso de formación dirigido a adultos que es el papel transformador del aprendizaje en su medio, o sea, no basta con que se conozca, el mismo requiere para elevar la motivación y ansiedad por conocer el aspecto transformación.

Características del adulto en situación de aprendizaje.

En general en la persona adulta el proceso de aprendizaje consciente se dirige hacia aquellas actividades que exige su rol ó a actividades de desarrollo de ese rol, por lo que existe siempre en un proceso formativo en esta etapa una experiencia aprovechable de la que debe partir el mismo, esto se complementa con que el interesado en aprender desea la aplicación inmediata del conocimiento.

Teniendo en cuenta esto, las principales funciones andragógicas son:

  1. Mantener, consolidar y enriquecer los intereses del adulto para abrir nuevas perspectivas de vida.
  2. Orientar, mostrar nuevos rumbos de carácter prospectivo porque educarse es progresar.
  3. Instruir, actualizar al adulto, renovar sus conocimientos para continuar aprendiendo y desarrollar el conocimiento y la creatividad.
  4. Proyección humana: pues permite interpretar variables de lo que fuimos, somos y seremos.

De ahí que la actividad andragógica en general se caracteriza por la confrontación de experiencias, racionalidad, capacidad de abstracción del adulto, integración y aplicabilidad.

El hecho Andragógico. Sus fundamentos.

Para ejecutar la actividad andragógica es necesario que se produzca el hecho Andragógico que es el proceso de orientación individual y social para lograr el desarrollo de capacidades en el adulto.

El hecho Andragógico es real puesto que el adulto es una realidad biopsicosocial, es objetivo puesto que el adulto es susceptible de educabilidad y es concreto porque la sociedad lo exige para su propia supervivencia y desarrollo.

El hecho Andragógico se basa en cuatro aspectos fundamentales del proceso formativo que son:

Aprender a conocer: donde se desarrollan habilidades, hábitos, destrezas, actitudes y valores que le permitan al adulto adquirir las herramientas de la comprensión como medio para entender el mundo que le rodea, vivir con dignidad, comunicarse con los demás y valorar las bondades del conocimiento y la investigación.

Aprender a aprender: que permite al adulto crear métodos para el estudio y aprendizaje propios para que pueda transformar la información, seleccionándola y procesándola eficientemente y comprender la estructura y significado del conocimiento a fin de que lo pueda discutir, negociar y aplicar. Esto constituye una herramienta que le permite una formación y aprendizaje continuo.

Aprender a hacer: encaminado a desarrollar la capacidad del adulto de innovar, crear estrategias, medios y herramientas que le permitan combinar la teoría con la práctica con el comportamiento socio cultural, desarrollar la aptitud para trabajar en equipos y la capacidad de iniciativa y de asumir los riesgos.

Aprender a ser: donde se desarrolla la integridad física, intelectual, social, afectiva y ética de la persona en su calidad de adulto, de trabajador, de miembro de familia, de estudiante, de ciudadano.

El proceso de formación para el cooperativismo rural, y el modelo que proponemos deben estar atravesados por estas cuatro vertientes de la formación del adulto que permiten caracterizar este y delimitar los principios o reglas en la que debe dinamizar. La actividad andragógica que este proceso debe producir ha de conducir a que los adultos que allí se formen o aprendan puedan:

  • Apreciar el carácter utilitario que tienen las nuevas experiencias.
  • Transformar las habilidades y destrezas aplicándolas a nuevas situaciones.
  • Utilizar convenientemente el proceso lógico y dialéctico del pensamiento.
  • Continuar el proceso de autorrealización.
  • Integrar positivamente el medio sociocultural en que vive a su cultura, profesión u oficio y a su actividad social.
  • Ser consciente de su rol cívico.

Para lograr este proceso, el hecho Andragógico debe ser portador por su naturaleza de métodos activos de aprendizaje tanto para la educación formal como no formal e informal.

Para algunos teóricos dentro de los métodos activos de aprendizajes en contextos andragógicos el más común y de mejores resultados es el método de proyectos, que se concibe como un plan de actividades con objetivos educativos, de acuerdo a un cronograma de trabajo para ser desarrollado en condiciones reales, en contextos socio laborales y culturales tangibles, concretos. Este método debe conducir al desarrollo de la innovación, de relación con la práctica y con formas de organización flexibles, abiertas, no jerárquicas, orientados (en su conjunto) a la solución de problemas específicos.

Estas características corresponden a la variante didáctica principal del aprendizaje del adulto que es el "proyecto de aprendizaje". Este representa didácticamente una alternativa que se presenta no como orientadora del conocimiento específico de una materia, sino de un comportamiento orientado en torno a los problemas.

Fundamentos Didácticos necesarios a tener en cuenta en el modelo.

Desde el análisis Andragógico realizado y sus bases psicológicas se deducen un conjunto de reglas didácticas que junto a fundamentos esenciales de esta disciplina deben ser tenidos en cuenta en la construcción del modelo de formación para el cooperativismo agropecuario.

Teniendo en cuenta la teoría de la actividad y los aportes que hace el enfoque histórico cultural, cuyo principal exponente es Vigotski, existen aspectos que son de vital significado para la conformación de una estructura didáctica para este modelo; así la conformación de los componentes y relaciones de este modelo deben depender de que se parta de la premisa Vigotskiana de que el desarrollo individual de todos los miembros de una sociedad logren su inserción social como sujetos de la historia y trabajen para el desarrollo integral de la personalidad desde la esencia, origen, naturaleza, conocimiento y realidad del hombre.

Aquí es muy necesario atender en el proceso formativo y a su estructura didáctica, al papel de la personalidad y el crecimiento que se da a través de la formación, al respecto se señala " El crecimiento de la persona en el proceso educativo se caracteriza por el desarrollo de su autoestima, de su seguridad emocional, sus intereses, etc. así como su capacidad para comunicarse con otros, aspectos esenciales para que el propio aprendizaje se caracterice como una función personalizada, estrechamente vinculada a la experiencia del escolar y a sus intereses." (6)

En el orden metodológico (o sea la dirección del proceso formativo) y basados en la teoría de Vigotski y sus seguidores, es necesario atender a que los componentes de este proceso se dinamizan teniendo en cuenta que el aprendizaje hay que colocarlo en el centro de la atención a partir del cual se debe proyectar el proceso pedagógico. Esto supone utilizar lo que esté disponible en el sistema de relaciones más cercano del estudiante para propiciar sus intereses y un mayor grado de participación e implicación personal en las tareas de aprendizaje, de esta forma la enseñanza entonces debe coadyuvar al proceso de transformación social y personal.

Otro elemento a tener en cuenta en el enfoque didáctico es utilizar al máximo las posibilidades educativas que brinda cualquier situación de instrucción que al concebirse debe estar vinculada a la vida de la sociedad, en el contexto socio histórico del que aprende.

Por ello el contenido del proceso formativo debe estar marcado por ciertos principios que rigen un nuevo tipo de enseñanza basado en estos principios, ellos son:

El del carácter científico del proceso de enseñanza: ascensión dialéctica de lo abstracto a lo concreto a partir de generalizaciones no solo empíricas sino también teóricas.

El de la enseñanza que desarrolle: que tiene su base en atender las posibilidades de desarrollo del estudiante (zona de desarrollo periférico), o sea promover acciones que faciliten esos ritmos de desarrollo.

El del carácter consciente: que la expresión de las abstracciones verbales sea una consecuencia de la asimilación de los procedimientos de la actividad del sujeto cognoscente.

El del carácter objetal: que señala las acciones que son necesarias para la formación de conceptos y la representación del contenido primario en forma de modelos conocidos de tipo material, gráfico o verbal.

También es importante destacar que del enfoque histórico cultural y de su concepción de aprendizaje se desprende la importancia que tiene la actividad conjunta entre los aprendices y la relación de cooperación entre estos y el profesor. Aquí entonces se señala como función fundamental del facilitador lo de orientador y guía del aprendizaje, cuya esencia es potenciar sus posibilidades, convertir en realidad las potencialidades de su zona de desarrollo próximo. En este aspecto queda claro como dentro de los componentes personales del proceso formativo se debe lograr una interacción que permita la comunicación para que se produzca la trasformación; aquí juega un importante papel ese guía y orientador que debe ante todo poseer competencia profesional y gran calidad humana y la capacidad de lograr una adecuada relación con los que aprenden, aspectos todos a tener en cuenta en la caracterización del facilitador del proceso de formación para el cooperativismo.

Otro elemento que desde el punto de vista didáctico nos da pautas para el modelo que construimos es el papel del método como componente esencial que dinamiza el proceso en sí mismo, por ser esencia y visto como lo interno que se manifiesta en los modos de actuación de los que facilitan el aprendizaje y los que aprenden. Por las características del modelo que analizamos, el método, teniendo en cuenta los principios antes mencionados y las concepciones andragógicas que esbozamos, debe ser un método dinámico, activo, problémico y por proyectos, adecuados a los intereses y necesidades del que aprende, que en este caso es una persona adulta enmarcada en un interés específico que es la cooperativa rural, este debe caracterizarse como señala Freire por ser dialógico.

Fundamentos Económicos del modelo. El aprendizaje organizativo y su carácter de sistema.

Atendiendo al objeto y campo de esta investigación, o sea, el proceso de formación para el cooperativismo rural es necesario que los fundamentos anteriormente expuesto se integren de forma dialéctica con el fundamento económico del proceso que estudiamos, pues visto desde la economía de la educación, debemos estudiar los bienes educacionales de este proceso social, los recursos y su empleo para logrear su desarrollo.

En este análisis de los fundamentos económicos es necesario valorar este proceso educativo calculando y comprobando su contribución al desarrollo económico general., o sea, las repercusiones de la educación para el cooperativismo en la formación de un "capital humano", por el aumento de la productividad y el valor de esa inversión así como las condiciones que pueden hacer mas rentable este proceso.

Según la economía clásica, los factores de producción son tres: recursos naturales, el trabajo y el capital. Pero se ha visto que muchos autores demuestran que la educación es más importante que el capital, lo que equivale a decir que la educación es un auténtico capital a efectos de la producción, por eso se le ha llamado un capital humano.

Esto nos permite decir que si se dispone de un capital humano capacitado en educación general y en lo específico del cooperativismo agropecuario esto permitirá aplicar al desarrollo de la vida socioeconómica de la cooperativa una notable cantidad de conocimientos, de tal modo que esto conduzca al incremento de la productividad en volumen y calidad. Además si los miembros de la entidad están cualificados, necesitarán menos mandos intermedios cualificados.

La educación debe ser vista en la entidad cooperativa en sus dos vertientes: como consumo y como inversión, ello permite de un lado el perfeccionamiento de los individuos (educación como consumo) pero al mismo tiempo en la entidad se mira como pieza potenciadora del fenómeno económico y por eso la cuida y la desarrolla (educación como inversión).

La educación como consumo es algo que satisface un derecho y una necesidad individual, la educación como inversión es un medio que producirá bienes materiales (por lo que debe ser adecuadamente planificado por la entidad cooperativa).

Estos elementos es necesario verlos en el llamado aprendizaje organizativo, en la entidad como organismo que se desarrolla y aprende, pues de la misma forma que los individuos son agentes de acciones organizativas, también son agentes del aprendizaje organizativo, esto ocurre cuando los individuos, actuando con sus imágenes, detectan una contradicción entre los resultados y las expectativas que confirman o rechazan una teoría organizativa en uso. Así el aprendizaje en este marco, no es un proceso aislado o solitario, sino que implica la creación de interpretaciones socialmente construidas de los hechos y conocimientos que llegan a la organización a través del ambiente, o que son generados por él.

El aprendizaje de la organización es algo más que la suma del aprendizaje de algunos de sus miembros, supone por tanto el procesamiento social de la información, socialización en la cultura y desarrollo de nuevas metas, estructuras, estrategias o ambiente.

Como plantea Serge en su libro "La Quinta Disciplina"... "ya no basta con tener una persona que aprenda para la organización... ya no es posible otear el panorama y ordenar a los demás que sigan las órdenes del gran estratega. Las organizaciones que cobrarán relevancia en el futuro serán las que descubran como aprovechar el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje de la gente en todos los niveles de la organización". (7).

El aprendizaje en el puesto de trabajo y su vínculo directo con los intereses misión y visión de la organización se está configurando como un paradigma de formación organizacional, es necesario que el medio de trabajo se transforme en medio educativo. Las nuevas formas derivadas de este paradigma por y en situaciones de trabajo son: nuevos desarrollos de la función tutorial en la entidad, de formación- acción, de la formación integrada en el trabajo y en la producción, o sea, nuevas formas de formación cada vez más ligada a las situaciones de trabajo.

Derivado de aquí se puede hablar de aprendizaje organizativo que es el proceso a través del cual la organización aprende a partir de la conversión del conocimiento individual en conocimiento organizativo que se da a través del ciclo continuo de generar, integrar, interpretar, actuar, generar, esto quiere decir que en el proceso de aprendizaje organizativo se logra el mismo de la forma siguiente:

  1. Generación de información, o sea, captar información externa y creación de nuevas ideas alrededor de ella.
  2. Integración de la información dentro del contexto organizativo, o sea, la información recopilada del exterior o producida internamente solo puede ser interpretada adecuadamente si se tiene en cuenta el marco organizativo en que se suscita.
  3. Interpretación colectiva de la información, esta es generada e integrada en la organización por todas las personas que conforman la misma.
  4. La información es utilizada para la acción.

A partir de aquí se genera nueva información, reiniciándose el ciclo de aprendizaje.

Dentro del concepto de aprendizaje organizativo debe destacarse el de sistema de aprendizaje, que es empleado por primera vez por Schon (1971) y posteriormente lo utilizaron otros autores como Argyris y Schon (1978) y Shrivastava (1981 y 1983) quienes establecen distintas tipologías del sistema de aprendizaje. Este concepto alude los mecanismos a través de los cuales el aprendizaje es perpetuado en la organización. Los sistemas de aprendizajes engloban aquellos sistemas formales y prácticas informales de la organización que permiten la integración entre el aprendizaje individual y el organizativo, contribuyendo a que lo aprendido por los individuos se traslade al plano de la organización convirtiéndose en visiones y conocimientos organizativos.

Conclusiones

En el proceso de modelación de la formación para el cooperativismo rural se tuvieron en cuenta una serie de teorías que sustentan sus fundamentos, los principales teóricos son Andor- Egg, el Grupo Andragógico de Nothinghane, Paulo Freire, Vigotsky y su escuela de enfoque histórico cultural, Carlos Álvarez en la didáctica y Argyris y Schon en el orden del aprendizaje organizativo. Estas bases teóricas nos permiten asumir para este trabajo unos fundamentos de orden sociológicos, andragógicos, psicológicos, didácticos y económicos.

Para la conformación del modelo es necesario atender desde la sociología al papel determinante de la educación en la configuración de la sociedad que se concreta en la trasmisión de pautas culturales de comportamiento, conservación de la organización social, socialización y homogenización, para cumplir las funciones de estas de preservar, desarrollar y crear cultura.

Un fundamento sociológico vital de este modelo lo constituye la repercusión de las circunstancias ambientales (especialmente las necesidades y motivaciones del individuo) que en el medio rural (que es el que nos ocupa) se manifiestan a través de la psicología individual, creando un modelo propio de comportamiento que se basa en mayor arraigo a la familia, a las tradiciones, la uniformidad de ideas y actitudes; aquí las relaciones sociales se dan desde la identidad personal del individuo y su historia en la comunidad e influye determinantemente en la conformación de una identidad desde lo histórico, lo lingüístico, lo político y lo psicológico. Esta identidad presupone sentimientos de pertenencia, compromisos y participación en las prácticas sociales y culturales propias de una dialéctica entre la cultura del país y lo autóctono y tradicional del individuo.

El papel e influencia de los grupos sociales es vital para la fundamentación del modelo en tanto es necesario atender la relación entre los grupos sociales, y la interacción dialéctica entre los grupos primarios (hogar, familia, vecindad) y los secundarios, para lo que ejerce una gran influencia la relación entre la educación formal, no formal e informal, base del sistema que debe plantearse para dar estructura al modelo que proponemos.

Este modelo está dirigido esencialmente a personas adultas que son los sujetos principales de la formación en las cooperativas agropecuarias, de esta forma los fundamentos de la psicología del adulto y la Andragogía son de vital importancia para conformarlos. Por ello es necesario atender a que el ser humano adulto posee autonomía, tiene concepto de sí mismo, es capaz de tomar decisiones, se autodirige, es independiente y posee responsabilidad económica y cívica; por tanto su aprendizaje requiere que desde su propio conocimiento y experiencia él tenga claro su propósito e interés por desarrollar sus capacidades intelectuales.

En el proceso de orientación de la formación de personas adultas debe atenderse a que el conocimiento que se adquiera debe ser útil y partir de la experiencia acumulada, pues a través del hecho andragógico el sujeto debe aprender a conocer, aprender a aprender, aprender a hacer y aprender a ser, en este se destacan métodos activos de aprendizaje, esencialmente el método de proyectos y el dialógico; por ello el facilitador de aprendizaje de la persona adulta debe tener mucho bagaje histórico, cultural y social y participar en el aprendizaje con un elevado sentido práctico y con amplia experiencia, debe ser incentivador de aprendizaje.

El proceso formativo por tanto se relaciona con el contexto, brindando éste las posibilidades educativas para efectuar la instrucción y el aprendizaje debe ser colocado en el centro de la atención, para efectuar adecuados procesos de comunicación entre los sujetos que aquí intervienen; el método constituye el componente didáctico que dinamiza el proceso en la relación de lo afectivo con lo cognitivo.

En el orden económico el modelo se fundamenta a partir del significado que damos al desarrollo del "capital humano" en la entidad cooperativa agropecuaria, pues desde los procesos educativos se obtiene una notable cantidad de conocimientos que inciden en el incremento de la productividad de la misma, por eso todo el proceso educativo organizacional debe verse como consumo por el perfeccionamiento del individuo, pero también como inversión, pues éste es potenciador de la entidad.

En las organizaciones en general y en las cooperativas en particular debe darse un aprendizaje organizativo que es más que la suma de los aprendizajes individuales de sus miembros, suponiendo mas allá de eso, el procesamiento social de la información, socialización de la cultura y desarrollo de nuevas metas, estructuras y estrategias, por ello el medio de trabajo se transforma en medio educativo por excelencia y el aprendizaje está ligado a situaciones de trabajo a través de un sistema de aprendizaje.

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Autor:

Dr. PEDRO ALFONSO ALEMAN

Doctor en Ciencias de la Educación. Master en Ciencias Económicas Profesor de la Universidad de Pinar del Río, Cuba. Investigador del Centro de Estudios de Ciencias de la Educación


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