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¿Quién era José Vasconcelos?

Enviado por aquinojfva



  1. Vida y obra
  2. La generación del Ateneo de la Juventud
  3. La libertad y el indigenismo
  4. La cultura y la filosofía
  5. Una filosofía propia
  6. La raza cósmica "por mi raza hablará el espíritu
  7. ¿Como se construye una filosofía latinoamericana según Jose Vasconcelos?
  8. Bibliografía

"Despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad..."

Octavio Paz. El Laberinto de la Soledad. 

INTRODUCCION

Los mexicanos llegamos al inicio de un siglo entre cuyas más grandes herencias se cuenta una conciencia más clara y aguda de lo que somos, de lo que representa nuestra historia y de lo que define a nuestra sociedad.

Nos reconocemos ahora plenamente, no como una sucesión, sino como una yuxtaposición de sociedades distintas que coexisten en un mismo espacio físico y espiritual: pluralidad y lenguas, de tiempos históricos, de ritmos y modelos de desarrollo.

Si bien el desafió de entender al país y a la sociedad mexicana en su extraordinaria complejidad sigue vigente. Siempre será actual porque deriva de nuestra mas genuina riqueza, histórica, hoy coincidimos unánimemente en que esta pluralidad que pone ante nuestros ojos la única clase de Modernización posible entre nosotros: la que sea capaz de respetar esa diversidad, de darle cauce como un todo armónico.

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Esta conciencia, surgida de una indagación y una afirmación de nuestra identidad que aun no termina es uno de los mejores signos del México actual. El siglo XX no solo fue, como otros momentos de gran esplendor en la larga historia de la cultura mexicana, mas bien fue un siglo de extraordinaria efervescencia creativa, un siglo en el que esa efervescencia corrió a la par o en muchos casos fue reflejo de la conciencia que artistas, músicos, filósofos, historiadores, en sí muchos intelectuales como Antonio Caso, José Vasconcelos, etc. Engrandecieron a las instituciones dando con ello un significado histórico profundo del patrimonio cultural nacional, del valor y el papel de la creación intelectual y artística y de la extensa difusión de los valores culturales en la sociedad.

Tal conciencia, si bien germinada mucho tiempo atrás y parte esencial en la construcción del México independiente desde los inicios del siglo XIX, permitió a México llevar a cabo, en los últimos cien años, la valorización y la revaloralizacion de su incalculable riqueza cultural, a la que el propio siglo XX amplio tan considerablemente con su propia creación. Este proceso valorativo imprimió su sello en este periodo: nunca antes como en el, había sido rescatada, del olvido, o el abandono y en muchos casos de una casi, inevitable desaparición, tal cuantía de vestigios, testimonios y valores culturales en los que el país ha sido reconocido, cada rostro y los trazos mas profundos de su historia y su identidad.

Es por eso que este sencillo trabajo es una explicación de lo que un pensador se lanza a luchar y actuar para instaurar una cultura a la vez nacional, continental y popular. Convocando a una serie de llamadas de inspiración espiritualista y pacifista a la juventud del continente iberoamericano. Es por ello que estudiantes de América del sur, que vieron en José Vasconcelos un hombre que escribía metafísica y que militaba en las filas de Francisco I. Madero la clave para entroncar el mundo ideal de la cultura con el mundo real de la patria, fue nombrado "Maestro de las juventudes de América" por los estudiantes de Colombia, Panamá y Perú en 1923. La visión de Vasconcelos, era una profecía de una nueva América, lo cual provoco la impresión de un mundo cósmico, donde el futuro de la humanidad estaba en A.

      En este mismo sentido, José Vasconcelos continuó el ideal de la unidad cultural de América Latina. El proyecto de Vasconcelos contempla el cumplimiento de las promesas liberales, la creación de un destino, un hombre nuevo y una nueva generación. En 1909 participó con Pedro Henríquez Ureña, Martín Luis Guzmán, Alfonso Reyes y Antonio Caso, en un movimiento intelectual llamado "Ateneo de México", que ayudó al Gobierno de Díaz a abandonar el positivismo y a explorar otras corrientes de pensamiento contemporáneo.

     ¿Qué debe hacerse para lograr esta transformación? Vasconcelos afirma que se debe asimilar el pasado para superarlo, extraer lo esencial de la cultura tradicional para convertirla en categoría del espíritu. En sus ensayos, Pitágoras (1916), La Raza Cósmica (1925), Indologia (1927) expuso lo principal de su concepción acerca de América, la evolución humana social y la importancia de la educación. Contraponiendo estas dos culturas, la norteamericana y la de América Latina Vasconcelos apunta:

"Ellos...cometieron el pecado de destruir esas razas, en tanto que nosotros las asimilamos, y esto nos da derechos nuevos y esperanzas de una misión sin precedente en la historia... En ella se prepara de esta suerte la trama, el múltiple y rico plasma de la humanidad futura,...pero ahora que se inicia una nueva fase en la historia...comencemos haciendo vida propia y ciencia propia. Si no se liberta primero el espíritu, jamás lograremos redimir la materia"

      Para Vasconcelos América Latina, por su pasado y por su mestizaje étnico cultural, es la matriz de una nueva era de civilización, porque dispone de los factores espirituales, la raza y el territorio necesario para emprender una nueva era universal. Para el pueblo mexicano este fin esta en la educación y la escuela donde son el elemento y el ámbito necesario para aprender acerca de la vida, el arte, la ciencia, y la técnica, pero todas estas áreas deber ser orientadas por una filosofía integral, basada en una raza universal.

Leer a Vasconcelos es, con mucho repasar algunos aspectos centrales de nuestra cultura que hoy damos frecuentemente por supuestos. Vasconcelos tubo momentos difíciles, pues combatir el racismo, el odio o el desprecio raciales, fueron una lucha protagónica de toda la nación mexicana.

Vasconcelos es el centro fundamental de esa polémica y, por supuesto, el ejecutor político de su solución moderna: el mestizaje y la reivindicación cultural de las masas. Que tan difícil, para un país como el nuestro, sin otra cultura moderna que la racista del siglo XIX y XXI, europeo y norteamericano.

En la raza cósmica y en su Ideología, Vasconcelos creyó en la cultura como un amplio ejercicio filosófico, es su literatura una escritura de acción, porque para él era liberarse, fortalecerse, era crear, trasformar la realidad, Abelardo Villegas habla de Vasconcelos como un filosofo que exalta la individualidad y la subjetividad de las cosas de los seres, quien en provocaba la apreciación de las particularidades de cada ser. En un principio para Vasconcelos la lucha contra las doctrinas positivistas que justificaban la colonización y la opresión de las razas periféricas o, como lo veía él.

Vasconcelos rechazaba la cultura Europea y anglosajona si es que había esa cultura anglosajona. La culturalizacion que Vasconcelos se empeño en hacer consistiría en tirar todos esos libros, esas corrientes artísticas, esas doctrinas sociales y filosóficas en esas cuyas mismas premisas se fundaba nuestra expoliación, y volver a los orígenes libertadores de culturas, como las latinoamericanas, en estado de aventura y gestación, gracias a este contexto se da el cambio radical de temperamento, que las masas habían exigido años antes con las armas, de la cultura mexicana, que ya no se avergüenza oficialmente de los indios, ni los considere su problema, sino que, por el contrario, con una apoteosis* festiva y proliferante, los exhiba como rostro mural del Estado surgido de la revolución.

La invención de Vasconcelos es un sistema mítico que en este siglo hemos atribuido a las raíces populares y prehispánicas, y no a la estricta verdad arqueológica, que habrá de discutirse largamente.

CAPITULO I

VIDA Y OBRA

La figura de José Vasconcelos Calderón, es el Vasconcelos filósofo, educador, sociólogo, político y literato. Todos los avatares que vivió iban a ser los que influyen en una carrera zigzagueante, por la que pasaría de político a historiador, de historiador a filósofo y de filósofo a ensayista y posteriormente a crítico. Pero lo que iba arraigando en él, desde muy joven, era la filosofía a la que acabaría entregándose de lleno, pese a que es frecuente hallar libros sobre historia como crítica literaria, cuentos, relatos e incluso dramas teatrales.

Pero su literatura, como su propia filosofía personal, distan mucho de ser fáciles o al alcance de cualquiera. Hay que conocer muy bien a Vasconcelos o estar muy introducido en su obra, para llegar a comprenderle plenamente. Como posteriormente nos dirá Agustín Basave "antes de juzgar a Vasconcelos, hay que entenderlo, hay que leerlo y posteriormente, que después se critique lo que se quiera, pero antes que se ponga el corazón en condiciones de vibrar al unísono".

Vasconcelos nació en 1882 y murió en 1959. Lo cierto es que mucho antes de morir, Vasconcelos había dejado de influir sustancialmente en los ámbitos que abarcó su desempeño público: La filosofía, la educación, la política y la literatura. El inventario de sus ausencias vuelve aún más enigmático el hecho de que sigamos hablando de él.

Quizá el método mejor para apreciar la dimensión y el sentido de su huella, sea recorrer los espacios en que, a despecho del fervor actual Vasconcelos no está y no ha estado desde hace tiempo. El más notorio y el más justificado es su filosofía y sus obras, obras desorbitadas, en muchos casos, Vasconcelos, es tan responsable de esta soledad como su actitud. En sí Vasconcelos es un filósofo imposible.

Tal vez por ello, Diego Rivera fue uno de los pocos que le entendieron desde un principio, y hasta supiera plasmar en uno de sus impresionantes murales, con mucha carga filosófica de Vasconcelos, no se sabe, bien, si por doctrina filosófica del que fuera unos de los primeros protectores y mecenas.

Sea como sea, y guste o no guste a unos u otros no cabe la más leve duda de que la polifacética figura de José Vasconcelos es una de las más grandes e importantes que México ha dado al mundo, y no resulta nada sorprendente que incluso hoy en día, en el campo de la filosofía se sigan discutiendo sus tesis y defendiendo o atacando sus ideas sobre su modo concreto de pensar. Hay que añadir que Vasconcelos representa una trayectoria y obras particularmente intensas en el Periodo fundamental de México contemporáneo: nacido, crecido y educado en el Porfiriato.

Nacido en Oaxaca de Juárez, según algunos datos de historiadores, el 27 de febrero de 1882, otros fijan un año antes, en 1881.

Lo cierto es que José Vasconcelos vino al mundo en el año de (1882 1959) en esa localidad mexicana, capital del estado de Oaxaca, en una ciudad que si vemos hoy en el año 2004 tienen 251,846 habitantes y es un importante centro agropecuario, comercial, industrial y turístico, con una hermosa catedral renacentista del siglo XVI y con una altitud de 1,565.M.S.N.M. y en sus cercanías cuenta con un sitio arqueológico llamado Monte Alban, considerado patrimonio de la humanidad.

Oaxaca es un estado con tradición, con un glorioso pasado histórico y orgullo de México. Localizado en el sur del país, comprende el territorio en que convergen la Sierra Madre del Sur, la Sierra Madre de Oaxaca y la Sierra Atravesada. Al ser montañoso, se forman multitud de valles, entre los que destacan el de Oaxaca, Nochixtlán y Nejapa. Está surcado por los ríos Papaloapan, Coatzacoalcos, Mixteco, Atoyac y Río Tehuantepec. El clima pasa del semiseco-semicálido de los valles al húmedo de las sierras orientales. La población se distribuye entre el medio rural y el urbano, y desde el punto de vista demográfico el hábitat se concentra en ciudades como Oaxaca de Juárez (la capital), Juchitán de Zaragoza, Loma Bonita, Salina Cruz y San Juan Bautista Tuxtepec. Las carreteras panamericanas y transístmica son las principales vías de comunicación.

Curiosamente, Oaxaca era la misma ciudad en que nació otro importante personaje de la historia de México, que con el tiempo seria militar y político destacado en México y que ocupó por más tiempo de lo indebido la presidencia de la nación; me refiero a Don Porfirio Díaz. (Expresidente de México, considerado un dictador por haber durado en el poder 30 años).

Digo curiosamente, porque nadie más alejado de Don Porfirio Díaz y de su trayectoria en la vida de José Vasconcelos, que por cierto se contaría luego entre los adversarios más importantes del Porfirismo, como se verá en su momento.

Son las ironías que tiene la vida, coincidencias que se dan y que no dejan de constituir en su momento una anécdota y en cierto modo, una paradoja. Pero nadie elige el lugar donde nace, y mucho menos, donde nacen los demás. Por que a Vasconcelos, me supongo nunca debió agradarle ser paisano precisamente de un hombre como Porfirio Díaz, pero así son las cosas, y todo factor común a ambos terminaba justamente ahí, en su ciudad natal. Las trayectorias de ambos hombres aparte de su significado en la historia y el papel de cada uno en México, iba a ser siempre diametralmente opuestos y no hablemos ya de lo relativo al pensamiento de cada cual.

Pero si destacado iba a ser Porfirio Díaz, no se puede dudar que otro Oaxaqueño, como José Vasconcelos, estaba destinado a ser también uno de los ciudadanos más notables de aquel estado rico en agricultura, ganadería e incluso importantísimos yacimientos de minerales. Vasconcelos, se rebela en contra del Porfiritato y forma parte importante en el maderismo; por consiguiente, como era de esperarse, fue uno de los intelectuales que no aceptaron el gobierno de Victoriano Huerta y se dice que participo hazañosamente y aventuradamente en la Revolución Mexicana, en las filas villistas.

Vasconcelos admitía que era un mal orador. Sus colegas maderistas, al igual que su madre muchos años antes, reconocían que la pluma de Vasconcelos podía ser mucho más efectiva para la causa. Se le designo entonces editor del periodo oficial del partido. El Anti-reeleccionista, al cual contribuyó regularmente con editoriales políticas y económicas.

Vasconcelos el más confesional de todos los mexicanos que se han distinguido por su obra literaria y por sus escritos en los periódicos el "Excelsior" el anti-reelecionista y otras revistas. Difícilmente podremos encontrar a un hombre como Vasconcelos que haya dejado memoria escrita de su vida entre nosotros, con tanto candor y tanta arrogancia, como él lo hizo.

Es conveniente recordar que la secretaría de Educación Pública nace de la Universidad Nacional de la misma manera que hay que tener en cuenta que la Universidad Nacional, establecida en 1910, se fundó por el primer Secretario de Instrucción Pública que hubo en nuestro país, Justo sierra, su obra al igual que la de Vasconcelos perdura, con timbres propios luminosos, en los anales de la educación mexicana.

Cuando se inicia la Revolución Mexicana, se inicia también una Revolución Intelectual, y política. Vasconcelos va a figurar precisamente entre los partidarios de Francisco I. Madero y se puede afirmar que durante el transcurso de su vida permanecerá eminentemente dentro de los parámetros estrictamente políticos democráticos de la Revolución, aún cuando más adelante la acción de Vasconcelos como Secretario de Educación Pública sea primordialmente una acción de educación social.

La obra de José Vasconcelos se encuentra entre las principales contribuciones que inauguraron una nueva concepción de la nacionalidad mexicana. Su contribución abarcó la construcción de nuevas instituciones del régimen revolucionario.

Hasta la transformación del sistema escolar con fuertes valores nacionales e hispanoamericanos. Vasconcelos siempre vio a Estados Unidos con lentes hostiles, aunque reconocía algunos aspectos que consideraba positivos y valiosos.

Es importante tener presente que sus primeros años transcurrieron en Piedras Negras, en la frontera con Eagle Pass, Texas. Gracias a su condición familiar de clase media pudo asistir a la escuela en el lado Nortea-americano. De esta experiencia Vasconcelos obtuvo la ventaja de una educación con estándares más altos que en el lado mexicano, y un sentimiento de frustración por la falta de oportunidades educativas en México. Escasamente poblado en ese entonces, el lado mexicano de la frontera con Estados Unidos se convirtió en uno de los sitios en los que la presencia de Estados Unidos se volvió indisoluble de la experiencia mexicana. El otro lado, como se denomina en la jerga norteña al país del Norte, era una frontera que había que construir

Como ya se ha ido mencionando en 1910, Vasconcelos se caracterizó por su oposición al positivismo y al régimen del Porfirio Díaz, impulsando una corriente crítica filosófica, política y de renovación ideológica. Con sus amigos y colaboradores Alfonso Reyes, Antonio caso y otros, trascendió el positivismo en la búsqueda de otros órdenes autónomos de la vida natural, el arte de lo humano y la región del espíritu, dando inicio a formar el Ateneo de la Juventud en 1908 a 1910.

Vasconcelos es el ideólogo, más original que hasta hoy ha habido en América Latina… y es el pensador más representativo. Igual que el "Ulises criollo" deambulaba por el mundo ostentando y predicando orgullosos el pensamiento de América, dando con ello al arte de lo humano y la región del espíritu. Es decir explicaba la evolución del universo y la reestructuración de su sustancia cósmica, en los órdenes físico, biológico y humano de México y de América.

Era una figura intelectual que se comprometió con la política, dando con ello a un hombre dialéctico y provocador, sus máximas aportaciones a este país fueron la educación, la cultura y la filosofía. El creyó firmemente en la educación como el principal instrumento liberador del pueblo; la educación libera de la ignorancia a un país, para sobresalir entre sus generaciones. Fue un promotor de educación aún con sus diferencias sociales y transmitió una mística para cumplir una cierta misión en México. Vasconcelos fue un hombre muy culto e hizo el primer análisis de una revolución educativa. Eso si diferenció el modelo anglosajón del modelo latino en el campo de la educación y esto se ve reflejado en sus obras.

La percepción de Vasconcelos sobre Estados Unidos y su relación con México fue una de las más influyentes durante el México posrevolucionario. Su narrativa sigue el curso de los eventos durante el Porfiriato, la revolución y sus consecuencias, de las que él mismo se convertiría en protagonista, primero y en víctima después, cuando perdió las elecciones presidenciales en 1929, dando con ello que los generales en el poder le impusieran el exilio.

En el trasfondo de esta experiencia, se alzó un sentido de conflicto civilizatorio. Angloamericanos y mexicanos no solamente son personas diferentes, sino civilizaciones opuestas. En una de sus obras más influyentes, Bolivarismo y Monroismo (1934), Vasconcelos concibe la diferencia entre Estados Unidos y los países hispanoamericanos como una diferencia civilizatoria. Comienza su libro afirmando:

"Llamaremos bolivarismo al ideal hispanoamericano de crear una federación con todos los pueblos de cultura española. Llamaremos monroísmo al ideal anglosajón de incorporar las veinte naciones hispánicas al Imperio nórdico, mediante la política del panamericanismo.

  En su libro bolivarismo, Vasconcelos demanda la unidad de Hispanoamérica frente a la influencia norteamericanea e inglesa en el subcontinente. Religión, geografía e identidad se ven amenazados por "El monroísmo se nos revela en ella como una serpiente que constriñe el cuerpo aletargado de Hispanoamérica" (Vasconcelos, 1934:15).

El argumento efectúa un resurgimiento del conflicto liberal-conservador, porque para Vasconcelos la historia mexicana, es la fuente de experiencia de la que, a su juicio, tenían que abrevar todos los países hispánicos, es reinterpretada desde el punto de vista de actitudes y valores pro o versus anti-Estados Unidos. Juárez aparece como un traidor a la nación como Santa-Anna; Lorenzo de Zavala es retratado como socio del "cuervo" Samuel Houston en la independencia de Texas y así sucesivamente.

Vasconcelos comenta que Alamán puso un alto a la política de Adams dirigida a controlar "América para los americanos". "Alamán creía en la raza, creía en el idioma, creía en la comunidad religiosa. En suma, Alamán daba al bolivarismo el contenido que le estaba faltando. Y sin sobresaltos liquidaba el monroísmo."

Raza, religión y lengua. La trilogía de la identidad hispánica se entretejió para construir una barrera frente al "imperio nórdico". Es aquí donde Vasconcelos acuñó la frase "Por mi Raza Hablará el Espíritu", lema actual de la Universidad Nacional.

La raza, religión y lengua los tres fueron los motivos de los escritos de Vasconcelos a todo lo largo de su vida. Aun cuando reconocía las virtudes del trabajo, observancia de las reglas y adherencia a la gran "familia cristiana" como características positivas de Estados Unidos, consideraba que éstos constituían una amenaza a la misión y el destino de la "raza cósmica". Las ambigüedades reunidas en este concepto forzaron a Vasconcelos a buscar su significado en el pasado, donde podía encontrar los componentes de una civilización distintiva para afirmarla en el presente. México es visto por él como el sitio en el que estos componentes se mezclaron y del que emergería una gran sociedad. La condición para que esto ocurriera era resistir a la absorción del Coloso del Norte, con sus espurias logias masónicas, sus sectas protestantes y su insípida blancura.

En mayo de 1920, regresaba a México tras un destierro de 5 años. Poco después es nombrado por el presidente interino Adolfo de la Huerta, como rector de la Universidad Nacional.

Siendo rector de la Universidad Nacional (del 29 Junio de 1920 al 12 de Octubre de 1921), en el desempeño de este cargo, organizó el ministerio en tres departamentos; Escolar, de Bellas Artes y de Bibliotecas y Archivos; mejoró la Biblioteca Nacional y creo varios repositorios bibliográficos populares edito una serie de clásicos de la literatura universal. El presidente Adolfo de la Huerta, no se equivocó al nombrar Rector de la Universidad de México a Vasconcelos. Siendo al mismo tiempo miembro activo del ateneo de la juventud, en donde se reunían a leer a Platón y a Nietzsche, en la casa del Arquitecto Jesús T. Acevedo, con Antonio Caso, Pedro Enríquez Ureña, Alfonso Reyes, entre otros destacados en las letras nacionales.

Al frente de la Universidad Nacional y del ministerio de Institución Pública, Vasconcelos tenía un concepto muy claro de lo que debía ser la organización y las principales directrices de la educación nacional, se entregó con entusiasmo a perseguir dos grandes metas; el proyecto de ley, las reformas constitucionales que fundamentan el ministerio de educación pública y el proyecto del edificio que cobijara al ministerio de tal manera que a medida que la creación del Misterio de Educación se cristalizaba en leyes, y así en el decreto del edificio que hoy es la Secretaria de Educación Pública también impulsó al mismo tiempo; la educación indígena, la rural, la técnica y la urbana; creó redes de bibliotecas, misiones culturales, escuelas normales y Casas de Pueblo, que convirtió en centros educativos básicos. Fomentó la lectura, editó colecciones de libros de los autores clásicos, apoyó la obra de los primeros muralistas y construyó el Estadio Nacional como lugar de espectáculos populares.

Así con este antecedente José Vasconcelos, nombrado rector de la Universidad Nacional, el 2 de octubre de 1921 dejaba ese cargo, para pasar a ocupar el de Secretario de Educación hasta el 2 de julio de 1924. Es importante aclarar que no se puede pedir más a un hombre que lo que Vasconcelos llevó a cabo desde sus cargos educativos de la época de Obregón, cambiando radicalmente el panorama cultural, y de la educación entre las nuevas generaciones mexicanas. Gracias a que Vasconcelos estuvo y creo la Secretaria de Educación Pública, fue importante, porque, con ello movió a la inteligencia de México, a hombres, niños, y a muchos jóvenes y adultos, deseosos de aprender. Las misiones culturales, que llegaron a todos los rincones de México, eran fiestas del espíritu y el resultado de esto, era la afirmación del autentico mexicano la reconstrucción de un pensamiento propio.

La reforma Constitucional fue aprobada y promulgada el 2º de Julio de 1921. El decreto de creación de la secretaría de Educación Pública data del 29 de Septiembre del mismo año. En octubre de 1921, José Vasconcelos protestó como titular de la nueva secretaría. Había seleccionado como constructor del edificio de la nueva secretaría al arquitecto Federico Méndez Rivas, quien inició la obra el 15 de Junio de 1921, obra que fue concluida en un año.

Al triunfo de la revolución, y una vez nombrado secretario de educación pública, decide trasladar la revolución del campo de lo político al terreno de la educación, como el mismo afirmaba "El destino llevaba a un filósofo a la magna tarea de educar a un pueblo" para ello era necesario despertar la conciencia del pueblo sobre la necesidad de una cultura nacional que le fuera propia al pueblo mexicano, y cuyas bases se debían encontrar en la raza, el idioma y las tradiciones.

Empezó combatiendo el analfabetismo y continuó con las reformas a la escuela primaria, comprendió que lo más urgente era enseñar al mexicano a vivir. Sus ideas impulsaron la creación de las escuelas técnicas donde se preparaban a los obreros calificados, creó la escuela agrícola para poder producir más y mejor, dignificó el arte popular mexicano, haciéndolo volver a sus raíces.

En estos tiempos de miseria filosófica y pedagogica es de aplaudirse que se hayan logrado sus publicaciónes editoriales. Sus obras son sumarias editadas en 1935 me refiero (Vasconcelos, José. Obras completas (cuatro volúmenes) libreros mexicanos, méxico, 1957 – 1959). Y a 67 años de su publicación sigue siendo vigente, en ese entonces era prioridad la transmisión del conocimiento y se demuestra la preocupación de Vasconcelos como pedagogo. También hay que mencionar nuevamente a Justo Sierra ya que ellos dos fueron promotores de cultura en nuestro país, son figuras que resisten el paso de los años y sigue siendo válidas sus obras. Un educador es un formador y es lo que el maestro José Vasconcelos logró y dejó una buena herencia a los mexicanos ya que con sus escritos, cuentos e historias tuvo esa claridad de culturizar a como diera lugar al pueblo mexicano.

CAPITULO II

LA GENERACION DEL ATENEO DE LA JUVENTUD.

Surgido entre 1908 y 1910, el ateneo de la juventud fue mucho más que una corriente, enteraría; constituyó una fuerza renovadora que contribuye de manera decisiva, a sentar las bases de la cultura mexicana del siglo XX. El impulso que movió a los miembros de la generación del ateneo fue su rechazo al Pensamiento Positivista, el cual se había convertido en la filosofía oficial del régimen de Porfirio Díaz. Pero más allá de su pugna contra los ideales del positivismo, los ateneístas se propusieron una revisión crítica de los valores intelectuales, así como una apertura hacia el saber universal como medio para comprender y apreciar en su justa medida de la cultura mexicana.

La nueva ideología de los estudiantes de ese entonces, era una razón de circunstancias.La Universidad no se puede concebir como estática ante un mundo de cambios profundos. El lema de Vasconcelos era una motivación para proponer y cambiar, no la razón ideológica sino la razón de circunstancias. Hay que tener presente que Vasconcelos, Antonio caso y muchos jóvenes, se preocuparon, porque la Universidad no se había preocupado en absoluto de los asuntos americanos, era una universidad que se detenido en el pensamiento del siglo XVIII, del siglo XIX. La mayor parte de los textos que teníamos entonces no estaban escritos por gente de América sino por europeos, y eso hizo crisis hacia esa época. El interes del pensamiento se había paralizado en el siglo XIX.

Las propuestas de José Vasconcelos, Antonio Caso y otros eran hacer de la Universidad una universidad donde la sociedad, le exigiera a la Universidad una preparación de sus jóvenes para trabajar en profesiones muy diversas. Vasconcelos daba pauta a la definición étnica y cultural. Seguido mencionaba lo siguiente "nosotros queremos la unión de los pueblos ibéricos, sin excluir a España y comprendido expresamente al Brasil; y tenemos que excluir a los Estados Unidos, no por odio, sino porque ellos representan otra expresión de la historia humana" Así hizo todo lo posible para fomentar recursos oficiales, para la construcción de la cultura universal a la elevación espiritual de las masas integrando con ello a una identidad nacional. Al cubrirse al mundo oriental y occidental, el mexicano descubriría su propia herencia doble. Es por ello que Vasconcelos subrayo la importancia de editar libros en español para que así leyeran casi todos los mexicanos y que se atrevan a hacer juicios sobre la manera de pensar de otros y así comenzar a reconstruir sus propias ideas filosóficas.

Aunque el ateneo de la juventud estuvo integrado por numerosos hombres de letras, destacó un núcleo formado por aquellas personalidades cuya influencia trascendió al propio grupo (que se disolvió con la Revolución). A este pertenecieron Pedro Henríquez Ureña, Antonio Caso, José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Julio Torri.

El programa de acción emprendido por los fundadores del Ateneo de la Juventud se propuso particularmente el promover una renovación y extensión de la cultura, en la actividad que cada uno de ellos emprendió, se podía percibir una intención común que era la moralización de la sociedad que por medio de la acción educativa centrada en la enseñanza de los valores éticos contribuiría a incrementar la calidad espiritual del mexicano.

Convencidos del hecho de que la educación debe sustentarse en una base filosófica firme, llegaron pronto a la conclusión de que el positivismo no es el camino adecuado que permitía llegar a generar el cambio que se persigue, de tal manera que iniciaron una campaña cuyo objetivo fue la renovación de las bases filosóficas sobre las cuales se sustentaba la educación oficial, sobre todo en lo que respecta a las actividades del espíritu, del conocimiento, del arte, de la economía, de la vida pública; la filosofía hizo resaltar su sentido moral.

La obra emprendida por el Ateneo contribuyó a ampliar la visión, despertar la inquietud, difundir ideas nuevas, inculcó en la juventud el sentido de los valores del espíritu. La generación de inicios de siglo, tiene el encargo de buscar una nueva filosofía, en palabras de Vasconcelos "El nuevo sentir nos lo trajo nuestra propia desesperación, el dolor callado de contemplar la vida sin nobleza ni esperanza"

Como resultado de la influencia del positivismo en México se podía percibir a hombres carentes de convicciones morales firmes y sin un ideal que tuviera la capacidad de impulsar o dirigir la vida de la nación. Es en ese momento justamente que surge la figura del maestro Antonio Caso y por supuesto José Vasconcelos. 

Vasconcelos en 1907 se gradúo como abogado, presidió el Ateneo de la Juventud en 1909, participó en el movimiento revolucionario, fue rector de la Universidad Nacional, Secretario de Educación Pública, como ya anteriormente se dijo fue impulsor de la escuela rural y las misiones en el campo, después de regresar a México en 1928, se postula como candidato a la presidencia de la República en 1929 apoyado por las generaciones de estudiantes, no obstante fue derrotado y decide volver al exilio. Recibió el titulo de doctor (Honoris Causa) por las Universidades Nacionales de México, Puerto Rico, Chile, Guatemala y El Salvador.

Al igual que Caso, hace manifiesto su rechazo al positivismo, afirmaba: "pocas son las filosofías validas universalmente; el platonismo, el aristotelismo, el idealismo y el realismo parecen polos eternos de la conciencia. Al lado de éstos hay doctrinas de ocasión, hechas para justificar una política o corolarios de planes y de prejuicios temporales" Precisamente una de esas doctrinas de ocasión era el positivismo, la cual nos ha perjudicado como nación en tanto que ha favorecido los intereses de la colonización y el imperialismo de la cultura anglosajona.

Ni el nacionalismo revolucionario con su carga de autoritarismo, ni lo que se puede llamar el nacionalismo mesiánico acuñado por Vasconcelos y adaptado en una versión más ligera por sus seguidores,) pudieron establecer una perspectiva coherente en torno a la forma en que debía de tratarse a Estados Unidos en relación con los asuntos mexicanos. Por un lado, la falta de democracia y un discurso nacionalista cada vez más empobrecido llevaron al debilitamiento de la política exterior mexicana. Por otro, la incapacidad para comprender la cultura, los usos y costumbres de Estados Unidos condujeron a una exageración de los esplendores del pasado mexicano y de las posibilidades del país para proyectarlos al futuro. La carga del pasado obstruyó la capacidad de construir el presente desde una perspectiva dirigida a metas futuras.

CAPITULO III

LA LIBERTAD Y EL INDIGINISMO

De José Vasconcelos es la formulación que ha sido más reconocida en torno a la cuestión del mestizaje. Pero el mexicano es, en cierta forma, la culminación de una trayectoria que se venía desarrollando tanto en su propio país como en otras latitudes. La mestizofilia vasconceliana es total y metafísica pero otros autores aluden a cuestiones más específicas o parciales antes que él. En la «raza cósmica» convergen y alcanzan plenitud todas las razas, llegando allí a su realización y superación.

Es así como este trabajo trata de ese alguien que pensó en la cuestión indígena, ese mexicano que hace ver que el mexicano y el hombre latinoamericano que perdido en su legitimación de ser, anda en búsqueda de quien es, Vasconcelos trata este problema y lo relaciona con un problema filosófico con el aparato de estado para desarrollar una filosofia y pedagogía, pensando siempre en el problema de la nación y de sus elaboraciones.

Estableciendo con ellos un esquema que entra más tarde en crisis. Crisis porque al insertar el problema de la población, en particular, de su pensamiento y de su raza, que es la raza indígena y la raza española. Vasconcelos rompe con las cadenas donde estaban atados muchos mexicanos y latinoamericanos. Al liberarse de esas cadenas, Vasconcelos, va a afirmar que se alcanza la libertad. Esa libertad es la libertad creadora, es el modo de ser que todos los hombres poseen por el hecho de ser hombres.

Para estudiar el pensamiento latinoamericano, uno de los mejores caminos, es preguntarse por la concepción de América Latina, y en estos años son muchos quienes la conciben como indígena. Lo autóctono, lo propio no alude ahora tanto a ser latino, como a ser heredero de la raza y/o la cultura aborigen; es decir, América se identifica con la sierra, con lo interior; de este modo, la oposición latino-sajón se va transformando en indígena (o mestizo) versus no indígena (o blanco).

En el indigenismo de los años 20 convergen claramente en tres tendencias de las décadas anteriores: el arielismo, las tendencias social-anarquistas y el nacionalismo. De este modo puede señalarse que el pensamiento social, marcado por un teoricismo y una incapacidad de referirse a la diferencia, ahora se latinoamericaniza (o indoamericaniza) así como puede afirmarse que el arielismo se «socializa», se empapa tanto de factores sociales como de la concreción que le aporta un nacionalismo que se ha informado sobre la realidad.

La polémica sobre el indio ha sido una de las más importantes del siglo XX y el indigenismo una de las tendencias más originales de nuestro pensamiento en el siglo XXI.

El indigenismo maduró durante los años 20, aunque como es sabido tuvo numerosos antecedentes y algunos han llamado a éste, «segundo>. Primer indigenismo del siglo XX, significa planteamiento del problema del indio en nuevos términos en relación a lo que había ocurrido en épocas anteriores; es decir, articulación del tema del indio con el tema de la tierra: el indio como cuestión étnico-social y económica, y ya no en términos teológicos, éticos, bélicos o biológicos, como había sido tratado anteriormente. Para Vasconcelos dira que esto surge porque:

"Nosotros no seremos grandes mientras el español de la América no se sienta tan español como los hijos de España. Lo cual no impide que seamos distintos cada vez que sea necesario, pero sin apartarnos de la más alta misión común. Así es menester que procedamos, si hemos de lograr que la cultura ibérica acabe de dar todos sus frutos, si hemos de impedir que en la América triunfe sin oposición la cultura sajona. Inútil es imaginar otras soluciones. La civilización no se improvisa ni se trunca, ni puede hacerse a partir del papel de una constitución política; se deriva siempre de una larga, de una secular preparación y depuración de elementos que se transmiten y se combinan desde los comienzos de la historia. Por eso resulta tan torpe hacer comenzar nuestro patriotismo con el grito de independencia del padre Hidalgo, o con la conspiración de Quito; o con las hazañas de Bolívar, pues si no lo arraigamos en Cuauhtémoc y en Atahualpa no tendrá sostén, y al mismo tiempo es necesario remontarlo a su fuente hispánica y educarlo en las enseñanzas que deberíamos derivar de las derrotas, que son también nuestras, de las derrotas de la Invencible y de Trafalgar. Si nuestro patriotismo no se identifica con las diversas etapas del viejo conflicto de latinos y sajones, jamás lograremos que sobrepase los caracteres de un regionalismo sin aliento universal y lo veremos fatalmente degenerar en estrechez y miopía de campanario y en inercia impotente de molusco que se apega a su roca."

La libertad actividad específica de la dimensión espiritual de la persona humana, es juntamente con la inteligencia y la voluntad lo que mejor la define y constituye y en ese sentido es el fundamento de la cultura. Esa libertad se dirige a la creación e invención de valores. Los valores como actos o bienes se proyectan no sólo en un ámbito cultural, sino que son ellos resultado objetivado o exteriorizado del impulso creativo y transformador del hombre donde se mezclan el bien y el mal.

Descubrir esa libertad y hacerla patente, es lo que se propuso Vasconcelos, al hacer la pregunta ¿Qué hace del hombre un hombre? Y, por ende ¿Qué hace del hombre latinoamericano? Hace que Vasconcelos ofrezca su filosofía de la raza cósmica que es una filosofía latinoamericana.

Las ideas básicas del filósofo español José Ortega inspiraron a Vasconcelos, para articular las nociones acerca de una identidad cultural nacional. Su famosa frase "yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo" marca la premisa introspectiva central de la gestación del nacionalismo artístico latinoamericano. Pero sobretodo, las ideas de Ortega ofrecían también un esquema básico de apreciación del arte que será adoptado poco después, directa o indirectamente. Es en realidad durante los años treinta y en las generaciones jóvenes - en particular los Contemporáneos en México como Novo, Villaurutia, Owen - donde existe una estrecha relación con los artistas visuales, y donde la afinidad fundamental con la estética Orteguiana es visible. Los Contemporáneos, quienes no compartían una estética socialmente comprometida como la propuesta por los muralistas - y cuya perspectiva será compartida por los surrealistas.

Vasconcelos propuso que cuando se diga o se pregunte ¿Qué es el hombre latinoamericano? La respuesta será es el hombre que se busca así mismo, pues está dentro de sí mismo.

El paradigma es sólo el hombre mismo, independiente de que sea latinoamericano griego, europeo, asiático o africano. Solamente surgirá como paralela la expresión y el nacionalismo. Un nacionalismo que buscará en sus pueblos lo que la nueva filosofía buscara en los individuos. Es decir un modo auténtico de ser propio.

Un modo de ser que no tiene que ser semejante al de otros pueblos. No hay que renegar la patria decía Vasconcelos , pues "Es necesario que vivamos conforme al alto interés de la raza; aún cuando éste no sea todavía el más alto interés de la humanidad".

La nueva raza comenzara a cumplir su destino a medida que se inventen los nuevos medios de combatir el color en lo que tiene de hostil para el hombre. Así Vasconcelos hablaba que "era necesario superar nuestra falta de fe, en nosotros mismos". ¿Qué nos quería decir con esto? Que nosotros no, confiamos en nosotros mismos, la falta de fe en la patria que se hace, hace que nos negamos así mismos.

CAPITULO IV

LA CULTURA Y LA FILOSOFIA.

Muchas veces casi siempre se piensa que únicamente los extranjeros son los únicos que piensan que tienen cultura. Esto es una aberración, diría Vasconcelos, porque en México y Latinoamérica, hay mucha cultura, mucha poesía. Tanto obras de arte, como la prehispánica, como la música que es también un pensamiento filosófico. "El hombre latinoamericano tiene también derecho de hacer filosofía de construir su propio sistema de pensamiento que cuando menos lo acerque a la verdad profunda, emprende la ardua de forzarlo."

Reconociendo nuestra cultura, nuestras tradiciones y aceptando nuestra raza, la intención de Vasconcelos no va estar en vano. Su clara intención, era crear una filosofía hispanoamericana, permitiendo elevarse al rango de lo universal. Vasconcelos pone en juego el espíritu sentimental de su raza Iberoamericana, hecho de luz, de sol y de colores, de misterio y de abismo, de inquietud existencial, de honda emoción y de audaz aventura, formulando un sistema que es un poema cósmico orquestando, que comienza con un monorritmo de las tumabás y tumbaderas tropicales, símbolo del automatismo mecánico de átomo, y que concluye en el clamor sinfónico que simboliza el grito del espíritu en vuelo desalado al absoluto. Su talento es hacia el perfilamento de una autentica cultura nacional e internacional pasando indefectiblemente por estar apoyada en firmes valores Universales que la despojaron de toda idea localista. La cultura que Vasconcelos ésta proponiendo para el pueblo es una filosofía y cultura vigente en todo el mundo y sus raíces deben ser siempre autóctonas, pero siguiendo los cauces de las corrientes culturales del mundo entero. El mexicano no debe quedarse atrás ni mucho menos como lo expuso Vasconcelos aislarse de esos valores comunes en todos los pueblos, sino que su raza, como él siempre afirmaba, es poderosa, raza del futuro que nada tiene que envidiar a otra.

A los enemigos del mestizaje, a los que minimizan al hombre por ser mezcla de razas, dirá Vasconcelos hay que desarmarlos totalmente con argumentos, siempre en defensa de los valores del pueblo. Anque algunas razas y unas etnias muestran ya signos de decadencia, la quinta raza, la raza prodigiosa indo - hispánica – latinoamericana debe mostrar, ser una raza del futuro, un puente tendido al porvenir y abierto a todas las posibilidades es ahí donde se comenzara a reconstruir una filosofía propia.

Así, con su propuesta José Vasconcelos se va a convertir en el "Maestro de América" en sí según se decía en el profeta de nuestro continente, porque Vasconcelos estaba convencido de que podía haber una mezcla de razas que se produciría en América para formar lo que el llamaría la "raza cósmica". La raza cósmica es la que será una "superación de estirpes. En síntesis una raza síntesis hecha con el tesoro de todas las razas anteriores.

Este análisis filosófico que desarrolla Vasconcelos sobre su propuesta de las razas, va a constituir el centro del análisis de la propuesta de una filosofía propia y de su libertad.

Partiendo de que el sujeto hispanoamericano latinoamericano y sobre especial atención en el mexicano, que están en crisis de identidad, Vasconcelos, partirá del análisis. Proponiendo al sujeto en un sujeto dialéctico y pensante.

En este sentido Vasconcelos trata de que se retome y se analice el aspecto de identidad y pensamiento en donde pensar lo va a tomar como identificar. Vasconcelos va a resolver la cuestión al ofrecer su filosofía de la raza Iberoamericana, con el lema de positivismo "Amor, Orden y Progreso".

Todo esto recae como resultado de una Lucha-Interior-Exterior". Por encontrarle significado a esa realidad, por aprender la lucha que irrumpe como manifestación de insignificados, como momentos de crisis, es decir, como una falta de identidad apenas identificable que surge como una ruptura que rompe los sentidos de los sujetos, que permite continuar en esa incesante búsqueda de sí mismo. En la indagación de su yo, no con la idea de un yo-conciencia, sino con la idea de un yo como construcción del inconsciente.

En esta reconstrucción de pensamiento y fusión de razas, sin distinción de color, Vasconcelos nos lleva a una "quinta raza" con América, donde nos muestra al hombre mexicano - latinoamericano, como un conjunto de fuerzas que aunque comúnmente no concientes de ser, tal hombre pensante. Vasconcelos, los impulsa. Si analizamos nos daremos cuenta, según nos dirá Vasconcelos. El sujeto mexicano y latinoamericano, siempre anda en busca de su ser, su identidad, aparentemente perdida, este hombre reconstruirá su pensamiento, después de que halla concientizado, de que es importante, que el hecho de ser una raza de varias razas, nos conllevára posteriormente a hacer filosofía propia. Así reconstruirá no nada mas su pensamiento, exponiéndola a los cuatro vientos sino que se sentirá orgulloso y enfatizara su constitución como sujeto que piensa y que puede realizar y aportar conocimiento nuevo comprometido en el estudio de su devenir histórico, para así poder desarrollar una sociedad.

CAPITULO V

UNA FILOSOFIA PROPIA

Vasconcelos concebía a la filosofía como una construcción de un gran sistema sobre el universo, percibía una crisis de la filosofía debido a que "los experimentadores, los operarios de la filosofía han despedido al verdadero filósofo que es el arquitecto" Veía la necesidad de crear una filosofía propia que tenga la capacidad de expresar a su vez la filosofía universal, es preferible una filosofía nacionalista a una filosofía imperialista porque ésta nos hundirá en la dependencia cultural, la filosofía debe ser un sistema unitario, armónico, que llegue a una síntesis estética y armoniosa de los distintos, el conocimiento es una operación sintética que coordina elementos y modos de aprehensión heterogéneos.

Esto suele ser considerado como la antítesis de Caso, porque el no se entregó a la filosofía académicamente, su acción al igual que José Vasconcelos se dirigió más a la política y al campo educativo, en cuanto a los aspectos de rigor y exactitud del método filosófico poco le importó, no consideraba como necesarios el contacto con los grandes sistemas filosóficos, ni en general la información sobre las direcciones filosóficas, tenía mayor significado el impulso espontáneo del pensamiento y la propia visión de las cosas.

Para Vasconcelos el encargo que se le ha asignado al filósofo, no tiene que ver con el estudio o la reflexión o la investigación de los problemas que plantea la realidad en el espíritu del hombre, sino la creación de un gran sistema sobre el universo, la auténtica filosofía solo se puede encontrar en los pensadores sistemáticos, el creador del sistema es el arquitecto, los otros filósofos únicamente han sido los operarios, los que hacen llegar los materiales, de ahí que el método de la filosofía para Vasconcelos sea la intuición y el carácter de inmediatez, el ir directo a las cosas para no repetir lo que otros ya hicieron.

El sistema filosófico de Vasconcelos: "Es una obra más bien de la imaginación que del intelecto en que se proyecta una personalidad excepcional y es también la reacción de esta personalidad ante el espectáculo del mundo.

La obra de Vasconcelos tiene de filosofía lo que hay en ella de conciencia de los grandes enigmas y de afán por unificar nuestros pensamientos con nuestro sentimiento y nuestra voluntad" Consideraba que: "El instrumento propio de la filosofía no es la razón, sino la intuición emocional, pues según Vasconcelos, la emoción es el dato primario de toda existencia, y "pensar una cosa es incorporarla en el seno de la emoción" Finalmente la filosofía tiene un fin último que es servir de medio para la salvación del hombre llevándolo de lo terreno a la fusión con lo divino, un peldaño necesario dentro de todo el sistema que nos permita llegar a Dios.

La preocupación primordial de la obra de Vasconcelos tiene que ver con el futuro del hombre y su destino como raza americana, cuya función será la de desarrollar e implantar en el mundo la nueva y última cultura. La nueva raza tiene una caracterización espiritual y no física, la superioridad consiste en atraer a todas las razas, la raza sajona se funda en la fuerza, mientras que la latina lo hace en el sentimiento que unifica. La pugna de la latinidad contra el sajonismo consiste en encontrar el sentido de la historia moderna del mundo y de América en particular, la característica de esta raza cósmica consiste en la síntesis de todas las demás, no en los rasgos físicos sino en la actitud espiritual, la orientación de la nueva conducta debe de buscarse en el sentimiento creador y en la belleza que convence.

Frente a estas ideas de exclusión, Vasconcelos va a representar, el concepto de selección natural donde, va ser necesario y de vital importancia el argumento de síntesis que protagonizara el mestizaje. Hay que entender que Vasconcelos tuvo mucha influencia de varios autores, cuyas ideas resultaron fundamentales para su filosofía, pero no hay que entender por eso que lo realizado por Vasconcelos es una simple yuxtaposición de pensamientos ya dados. Por el contrario, buscara, amalgamarlos, pero, a la vez, les dará su propia impresión de sello intentando llevarlos a un método filosófico.

Al proponer Vasconcelos "El advenimiento de una quinta raza" en América, que funcionara a todas las otras razas sin distinción de color o número, creando una nueva civilización que erigirá una ciudad: Universópolis". Conceptualizando acerca de nuestro destino histórico, donde sea aceptado y sea tomado en cuenta como un sujeto que aparta pensamiento y conocimiento propio y nuevo encontrando su libertad. Esto lo va a expresar profundamente en el diseño del escudo de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y en el decreto correspondiente; al mapa de América que se corta en el Río Bravo rodeando de una leyenda que dice "por mi raza hablara el espíritu". Sosteniendo el escudo se encuentra un águila y un cóndor apoyando todo en una alegoría de los volcanes y el nopal azteca.

Vasconcelos cree que la "raza cósmica" de los latinoamericanos sería la primera "raza síntesis del mundo"; en este sentido, el proceso de mestizaje en América Latina habría conseguido realizar la "misión histórica" de constituir una "quinta raza" en la cual se fundirían las cualidades y los destinos de todos los pueblos del planeta. Convirtiéndose en la síntesis de todas las demás razas, no por rasgos físicos sino la actitud espiritual. Este auge espiritual construirá una etapa superior (guerra, razón, espíritu) donde la conducta no se buscara en la raza que explica pero no descubre, se buscara en el sentimiento creador y en la belleza que convence. Las normas de la facultad suprema, la fantasía; es decir se vivirá sin normas en un estado en que todo cuanto nace del sentimiento sea un acierto.

En el centro de uno de los hermanos y dilatados patios del edificios de San Ildefonso que restauró para fines educativos, levanto un monumento a Fray Bartolomé de las casas, iluminado de Temple sin por que se distinguió por su perseverancia en demostrar el valor de los indios, defender su derecho a la Justicia y mover el ánimo de la corona Española a favor de los mismos.

Vasconcelos trató de dar al pueblo mexicano y latinoamericano, el conocimiento de la concientización de sus orígenes culturales. Al promover y difundir la cultura en México, Vasconcelos lo hace más plural, más democrática, más variada y más rica, incluso en términos propiamente filosóficos. El deseo de Vasconcelos en sí era convertir a México en el país más importante, culturalmente hablando de América Latina, puesto que pensaba que México "Es heredero de una enorme tradición cultural". Es por eso que fue un gran impulsor de la escuela rural, con maestros improvisados, tratando siempre de concientizarlos, haciendo de su profesión un verdadero apostolado logrando así, convertir las escuelas y algunas comunidades que prestaban sus casas en unas verdaderas agencias de transformación social.

Por si fuera poco, aun trata de ir más lejos en sus ambiciones como educador de las nuevas generaciones, y evocando el ejemplo que le había suscitado los antiguos misioneros españoles, (durante su labor evangelizadora), creó el llamado departamento de Enseñanza Indígena, para la cual nombro a una serie de maestros que debían inspirarse directamente en la propia obra de aquellos misioneros, para ir difundiendo la palabra hablada y escrita entre los lugares, pueblos y campos más necesitatos de ella. Era un impulso gigantesco para crear una educación rural, técnica y urbana. La creación de redes de bibliotecas, de misiones culturales, de escuela, de casas del pueblo creadas para educar como centros educativos básicos, al mismo tiempo la educación indígena, formaba un todo asombroso, insospechado solo unas fechas atrás.

Tras educar rudimentariamente a los mexicanos, una vez difundida la lectura y escritura primarias, procuró fomentar lo más posible la lectura de libros, e incluso patrocinó numerosas ediciones de obras clásicas, para que fueran repartidas entre esos nuevos alumnos, y les educara en algo tan fundamental como enseñar a que las gentes que acabaron de aprender a leer, pudieran tener la inmensa satisfacción de dar salida a sus nuevos conocimientos con algo tan hermoso como podía ser el conocimiento de los textos clásicos, una especie de fuente del saber para quienes muy poco antes no sabían apenas nada.

Señalaba Vasconcelos recoger los ideales y los valores de nuestra identidad cultural y orientar los esfuerzos del sistema educativo hacia la consecución de un nuevo modelo de hombre y de sociedad. En este sentido, el aporte filosófico educativo de Vasconcelos retoma de los griegos el concepto de la educación como integración de saber, sabiduría y estética, y lo adecua a su modelo. Por eso, la Escuela para él debe ser un centro luminoso, que además de dejar gratos recuerdos debe impregnar de luz el resto de su vida e inducirlo a crear. En consecuencia, la cultura existe y se desarrolla en relación con la educación y con la filosofía propia. Por ello, nuestra cultura latinoamericana es la expresión de una dialéctica histórica que se llama mestizaje y conciencia.

CAPITULO VI

LA RAZA COSMICA "POR MI RAZA HABLARA EL ESPITU"

Este lema, revelara la vocación humanística de Vasconcelos, donde, su convicción con la patria y con Latinoamérica, es la elaboración de una cultura que hay que rescatar y reconocerla, porque esta ahí, nos fue heredada. La presentación de la leyenda del escudo Universitario "Por mi raza hablará el espíritu" es la significación que despertamos de una larga noche de opresión. Y esta interpretación, es el manifiesto a una nueva independencia, una segunda independencia, donde, se va a retomar, una conciencia mexicana latinoamericana.

El postulado central de esta obra unido a las anteriores ideas de Ortega, hacía oportunas las tesis de Vasconcelos expuestas en La raza cósmica (1925) en la Indología (1926). Vasconcelos parte de los supuestos de que "en la historia no hay retornos, porque toda ella es transformación y novedad," y que cada raza "plantea su misión, la cumple y se va." Ahora, apoyado en Spengler, afirma que "los días de los blancos puros, los vencedores de hoy, están contados"

El futuro, según Vasconcelos, estará en el mestizaje, en México, en Hispanoamérica, pues es allí de donde va a salir "la raza definitiva, la raza síntesis o raza integral, hecha con el genio y con la sangre de todos los pueblos y, por lo mismo, más capaz de verdadera fraternidad y de visión realmente universal". Ortega y Gasset había destruido para siempre el monopolio sobre lo universal que los europeos se había adjudicado. Pero este hecho, que en Europa podía pasar desapercibido, significaba para Hispanoamérica, y en nuestro caso concreto para México, un romper con el pasado y un romper las cadenas que les habían mantenido subyugados. Era como si por primera vez adquirieran todos los derechos del ser humano. "Nosotros nos hemos educado--nos dice Vasconcelos--bajo la influencia humillante de una filosofía ideada por nuestros enemigos, si se quiere de una manera sincera; pero con el propósito de exaltar sus propios fines y anular los nuestros. De esta suerte nosotros mismos hemos llegado a creer en la inferioridad del mestizo, en la irredención del indio"

El lema de Vasconcelos, "Por mi raza hablará el espíritu," pasaría luego a ser de la Universidad mexicana.

No como formula de combate contra alguien, sino más bien la afirmación de un pensamiento mexicano latinoamericano. La base de esta ideología entre otras cosas en el Vasconcelismo, se debía a que no había una Universidad que se preocupara por los estudiantes mexicanos-hispanoamericanos, es decir la Universidad, no se ocupaba de los asuntos de México todo eso da un rango que parte en el sentimiento y el pensamiento del nuevo mundo. En si en la raza cósmica, Vasconcelos da una filosofía de la supremacía estética. Así encontramos a un filosofo que acomete los problemas asumiendo una posición anti_intelectualista que aprendió también del filosofo Schopenhauer y que robusteció, como el mismo Schopenhauer con doctrinas de buda a las que agrego las de cristo hasta hacer de la fe su actitud actual.

"El súbito reconocimiento de las riquezas pasadas y presentes- Piedad histórica, búsqueda de identidad, nacionalismo – no es obra directa de Vasconcelos, pero creció y afino con su impulso. Con esto Vasconcelos nos comenta que nos sentimos conquistados derrotados.

"Nada tiene de extraño que no acabemos todavía de salir de la impresión de la derrota. Atravesamos épocas de desaliento, seguimos perdiendo no solo en soberanía geográfica, sino también en poderío moral. Lejos de sentirnos unidos frente al desastre, la voluntad se nos dispersa; en pequeños y vanos fines. La derrota nos ha traído la confusión de los valores y los conceptos; la diplomacia de los vencedores nos engaña después de vencerlos; el comercio nos conquista con sus pequeñas ventajas. Despojados de la antigua grandeza, nos ufanamos de un patriotismo exclusivamente nacional y ni siquiera era advertimos los peligros que amenazan a nuestra raza en conjunto. Nos negamos los unos a los otros. La derrota nos ha envilecido a tal punto, que sin darnos cuenta, servimos a los fines de la política enemiga, debatimos en detalle, de ofrecer ventajas particulares a cada uno de nuestros hermanos, mientras al otro se le sacrifica en interese vitales. No sólo nos derrotaron en combate ideológicamente, también nos siguen venciendo".

Vasconcelos no siempre profesó su absurda tirria contra el indio. En la raza cósmica coloca la cepa indígena en la base de nuestra nacionalidad cuando dice "la civilización no se improvisa ni se trunca… se deriva siempre de una larga, de una secular preparación y depuración de elementos que se transmiten y se combinan desde los comienzos de la historia. Por eso resulta tan torpe hacer comenzar nuestro patriotismo con el grito de Independencia del Padre Hidalgo, o, con la conspiración de qito o con las hazañas de Bolívar, pues si no lo arraigamos en cuahtémoc, o en Atahualpa, no tendrá sostén"

. En río de Janeiro al entregar una republica de la estatua de cuahtemoc que el gobierno de México donaba al Brasil, Vasconcelos pronunció el elogio más encendido y justiciero que se haya tributado al indio egregio.

"No advertimos el contraste de la unidad sajona frente a la anarquía y soledad de los escudos iberoamericanos. Nos mantenemos celosamente independientes respecto de nosotros mismos; pero de una o de otra manera nos sometemos o nos aliamos con la Unión sajona. Ni siquiera se ha podido lograr la unidad nacional de los cinco pueblos centroamericanos, porque no ha querido darnos su venia un extraño, y porque nos falta el patriotismo verdadero que sacrifique el presente al porvenir. Una carencia de pensamiento creador y un exceso de afán critico, que por cierto tomamos prestado de otras culturas, nos lleva a discusiones estériles, en las que tan pronto se niega como se afirma la comunidad de nuestras aspiraciones; pero no advertimos que a la hora de obrar, y pese a todas las dudas de los sabios ingleses, el inglés busca la alianza de sus hermanos de América y de Australia, y entonces el yanqui se siente tan inglés como el inglés en Inglaterra".

"Nosotros no seremos grandes mientras el español de la América no se sienta tan español como los hijos de España. Lo cual no impide que seamos distintos cada vez que sea necesario, pero sin apartarnos de la más alta misión común.

En la América latina existe, pero infinitamente más atenuada, la repulsión de una sangre que se encuentra con otra sangre extraña. Allí hay mil puentes para la fusión sincera y cordial de todas las razas. El amurallamiento étnico de los del Norte frente a la simpatía mucho más fácil de los del Sur, tal es el dato más importante [...] Pues verá enseguida que somos nosotros de mañana, en tanto que ellos van siendo de ayer. Acabarán de formar los yanquis el último gran imperio de una sola raza: el imperio final del poderío blanco. Entre tanto, nosotros seguiremos padeciendo en el vasto caos de una estirpe en formación [...] lo que de allí va a salir es la raza definitiva, la raza síntesis o raza integral, hecha con el genio y con la sangre de todos los pueblos.

Y continúa la comparación: "la misión del sajón se ha cumplido más pronto que la nuestra, porque era más inmediata y ya conocida en la Historia [...] no había más que seguir el ejemplo de otros pueblos victoriosos... He ahí por qué la historia de Norteamérica es como un ininterrumpido y vigoroso allegro. A pesar de la fuerte presencia de Vasconcelos en el debate público, durante el siglo XX, el dominio del nacionalismo mexicano fue superado por el nacionalismo revolucionario. La revolución dejó su huella en la construcción de las instituciones políticas y económicas del México moderno. Vasconcelos fue por un tiempo el hereje que encabezaba a la tribu de disidentes del movimiento revolucionario. Aquellos que, habiéndose unido al movimiento maderista, no se rindieron incondicionalmente a la alianza militar que emergió triunfante de la guerra civil. Después de colaborar, como Vasconcelos mismo, con los generales en el poder en la década de 1920, estos disidentes comenzaron a oponerse a la corrupción y el autoritarismo argumentando que el tiempo de los militares había terminado y que se tenía que construir un nuevo régimen político democrático.

En 1929 Vasconcelos se postuló a la presidencia como candidato independiente y fue derrotado; sus seguidores fueron reprimidos por las fuerzas gubernamentales, abandonó el país y buscó refugio en Estados Unidos. Como Hidalgo, Juárez y Madero antes que él, Vasconcelos probó el doblez de la doctrina de Estados Unidos fuera de su territorio. Se le permitió vivir en Los Angeles, fue reconocido como una figura democrática, pero el sistema "democrático" unipartidista que se inauguró después de su derrota se granjeó el reconocimiento de Estados Unidos sobre la base del pragmatismo necesario para enfrentar los problemas de la relación entre los dos países. De ahí en adelante la historia es de sobra conocida: a partir de 1920, los militares revolucionarios primero y sus símiles civiles gobernaron el país sobre el fundamento de una legitimidad revolucionaria organizada en un partido hegemónico.

Si comparamos la obra de Octavio Paz, una generación posterior a Vasconcelos, contiene una visión más fresca e intelectualmente fértil de los Estados Unidos. Está relacionada con su comprensión independiente de la historia de México y de la de Estados Unidos.

Para Vasconcelos los Estados Unidos no es un país como otros. Es un poder imperial, y esa es una de las razones que impiden el establecimiento de una relación estable y productiva pero sobretodo filosófico con su vecino del sur. México ha imitado las instituciones políticas y económicas de Estados Unidos, añadiendo su propio modo de vida a esos formatos. En este contexto, la principal diferencia entre México y Estados Unidos es que el primero ha sido incapaz de ver el futuro sin cargar con la culpa, las cargas y las contradicciones del pasado, mientras que la historia de Estados Unidos comenzó con una ruptura con su pasado europeo y la decisión de construir nuevas instituciones.

José Vasconcelos obtiene una lección sencilla pero contundente: la modernidad no es factible sin una ruptura con el pasado, y ésta sólo es posible mediante una reconciliación con las tradiciones. En otras palabras, no hay futuro sin olvido, pero éste nace de la reconciliación; y ésta incluye a Estados Unidos.

Fieles a sus orígenes... los Estados Unidos han ignorado siempre al otro. En el interior al negro, al chicano o al portorriqueño; en el exterior: a las culturas y sociedades marginales. Hoy los Estados Unidos se enfrentan a enemigos muy poderosos pero el peligro mortal no está fuera sino dentro… Para vencer a sus enemigos, los Estados Unidos tienen primero que vencerse a sí mismos: regresar a sus orígenes.

Pero no para repetirlos sino para rectificarlos: el otro y los otros -las minorías del interior tanto como los pueblos y naciones marginales del exterior- existen. No sólo somos la mayoría de la especie sino que cada sociedad marginal... representa una versión única y preciosa de la humanidad. Si los Estados Unidos han de recobrar la entereza y la lucidez, tienen que recobrarse a sí mismos y para recobrarse a sí mismos tienen que recobrar a los otros: a los excluidos del Occidente.

"Por mi raza hablara el espíritu" no es solo un lema creado por el Maestro. José Vasconcelos, sino una actitud del arte del arte mexicano de la actualidad, para contrarrestar, las influencias que vienen del norte y que no siempre son bien asimilados.

Los dos elementos fundamentales en esa labor es que tenían un contenido plenamente laico y una perspectiva mesiánica: "Vasconcelos alude al mito de Quetzalcóatl".

De hecho, agrega, habría que entender que el lema de la Universidad Nacional Autónoma de México, "Por mi raza hablará el espíritu", debiera ser entendido como "Por mi país hablarán los educados".

A la revisión crítica de los esfuerzos humanistas de este siglo, que tuvieron en su contra la puesta en moda del positivismo, y en la actualidad prácticamente se encuentran desplazados de las agendas educativas

Las eternas luchas de los desposeídos, queda plasmada en la pintura, la música, la literatura y el ensayo, uno de los varios aspectos en que se manifestó fue en la pintura mural. Igual, que los maestros rurales y las misiones culturales se inspiraban en los Franciscanos del siglo, así también el muralismo provenía de los frescos con que los frailes se auxiliaban para catequizar a los indios. Si el tema de aquellos había sido la historia sagrada, el muralismo revolucionario tenia que ser, simétricamente, la historia mexicana. La eficacia "Catequista" del muralismo fue desde luego menor y más elitista que la de sus antepasados franciscanos o Agustinos, pero Vasconcelos la convirtió a la ideología revolucionaria a varias generaciones de estudiantes que veían cotidianamente los frescos en sus escuelas y sentían que ser educador político o filosófico era una forma de cumplir una misión.

Vasconcelos llama "la Raza Cósmica" no solo por nuestro pasado, sino porque comprende que de el se deriva para nosotros una misión en la historia de la humanidad. A la humanidad actual, individualista, hambrienta de riqueza y ebria de tecnología, la Raza mestiza iberoamericana en si en una mestizofilia. Y dirá que el ser humano es parte de un universo armónico, en el que demuestra lo mejor de si mismo colaborando, no compitiendo con los demás. El temperamento contemplativo del mestizo, les dice al hombre y a la mujer modernos, que el tiempo nos ha sido dado para SER, más que para HACER, y que el ser humano no puede satisfacerse la acumulación de bienes y riquezas, porque su destino es trascendente y rebasa las fronteras del mundo en que vivimos.

Esta clase de valores es lo que hace del mestizo iberoamericano una RAZA COSMICA: cósmica por sus orígenes y cósmica, sobre todo, por la misión que debe cumplir. Por eso celebramos "el DIA de la Raza", diciendo con Vasconcelos: "Por mi raza hablara el espíritu".

Es así como Vasconcelos representa una de las más grandes inteligencias mexicanas y es considerado como el pensador de mayor genuinidad hispanoamericana. Escribía Samuel Ramos:

"Vasconcelos no era un pedagogo, en el sentido estricto de la palabra era sobre todo un filosofo y un pensador social a quien las circunstancias llevaron a tomar parte en la política y en la acción social. Como el propio escritor diría después (el destino llevaba a un filosofo la magna tarea de educar a un pueblo) como quiera que sea le fue reservado a Vasconcelos el honor de iniciar el movimiento que debía florecer en épocas subsecuentes, teniendo como expectativa la realización de una filosofía y pedagogía de acción social aplicada a un mismo tiempo a la elevación de la raza y la solución del importante aspecto agrario".

Vasconcelos, en la "raza cósmica" da la impresión de un mundo cósmico, pero en realidad es la idea de un futuro, donde la humanidad, su futuro, estaba en la América. Se adopto el mismo lema del escudo que el hizo: "Por mi raza hablará el espíritu", que fue lo que muchos aprovecharan, entonces, como núcleo de la ideología de esa generación.

La interpretación "Por mi raza hablará el espíritu" es una frase, como manifiesto de una independencia, es decir como una segunda independencia, en que muchos iban a tomar una conciencia mucho más americana y en realidad no era una fórmula de combate contra nadie, sino más de afirmación americana.

Y es que el ideal de Vasconcelos con la propuesta de la raza cósmica, es una raza donde se muestre homogénea, lingüísticamente hispanizada, seria ese el antecedente para la creación de una cultura auténticamente nacional. Con esto nos lleva lo que en reiteradas veces lo dijo tenemos que hacer del mexicano y del americano que es un apóstol continental, haciendo así una conciencia de su cultura ibérica compartida para que así los latinoamericanos puedan formar una unión en la cual se borraran barreras económicas y problemas de ciudadanía nacional. Es importante tener presente que el filosofo Vasconcelos soñaba con una utopía internacional, e incluso hizo lo posible por hacer de México su meca-cultural.

"Naturalmente, la quinta raza no pretenderá excluir a los blancos como no se propone excluir a ninguno de los demás pueblos; precisamente, la norma de su formación es el aprovechamiento de todas las capacidades para mayor integración de poder. No es la guerra contra el blanco nuestra mira, pero sí una guerra contra toda clase de predominio violento, lo mismo el del blanco que en su caso el del amarillo, si el Japón llegare a convertirse en amenaza continental. Por lo que hace al blanco y a su cultura, la quinta raza cuenta ya con ellos y todavía espera beneficios de su genio"

La América Latina debe lo que es al europeo blanco y no va a renegar de él; al mismo norteamericano le debe gran parte de sus ferrocarriles, y puentes y empresas, y de igual suerte necesita de todas las otras razas. Sin embargo, aceptamos los ideales superiores del blanco, pero no su arrogancia; queremos brindarle, lo mismo que a todas las gentes, una patria libre, en la que encuentre hogar y refugio, pero no una prolongación de sus conquistas. Los mismos blancos, descontentos del materialismo y de la injusticia social en que ha caído su raza, la cuarta raza, vendrán a nosotros para ayudar en la conquista de la libertad."

CAPITULO VII

¿COMO SE CONSTRUYE UNA FILOSOFIA LATINOAMERICANA SEGÚN JOSE VASCONCELOS? Y ¿CUALES SON LOS ARGUMENTOS PARA ASEGURAR UNA FILOSOFIA LATINA?

La búsqueda de la peculiar expresión del y de lo latinoamericano, sin negar la universalidad y al abordar los problemas que nos plantea nuestra circunstancia, dará por resultado un producto sostén de un espíritu autónomo, de una cultura y filosofía definidas.

La originalidad de la filosofía latinoamericana tuvo un fuerte cuestionamiento por parte del peruano Augusto Salazar Bondy (1925-1974). Para este autor la originalidad consistía en "construcciones conceptuales inéditas y de valor reconocido" (1968: 100); indica el aporte de ideas y planteos nuevos en mayor o menor grado, discernibles como creaciones y no como repeticiones de anteriores doctrinas. Para este autor el problema de nuestro filosofar se debía a la inautenticidad de nuestra cultura y ello debido a nuestra situación de dependencia.

Qué es América, qué es ser americano, cuál es su historia, cuáles son sus contribuciones, qué problemas se derivan de sus relaciones con el Occidente, qué problemas del pasado inciden en su presente, de qué modo debe asumir ese pasado, qué conflictos se desprenden de su estructura de clases, son algunas de las preguntas que vertebran el nuevo movimiento, que se cuestiona fuertemente la identidad latinoamericana. Este tipo de interrogantes ha dado lugar a un pensamiento que ha puesto en estrecha vinculación la filosofía y la historia de las sociedades latinoamericanas y su lucha por la liberación. Por tal motivo se ha pretendido una filosofía de carácter eminentemente "práctica", al modo como Juan Bautista Alberdi la enunció en su famoso "Curso de filosofía" de 1840, quien formuló la necesidad de una filosofía en relación con sus funciones sociales y su papel en el desarrollo de la civilización.

Brevemente, mencionare que es lo que nos lleva a argumentar una filosofía latina, tres son las ideas fundamentales que han llevado a estos planteamientos: la necesidad de investigar la realidad americana; la de imaginar y crear soluciones a sus problemas; y la de examinar y proponer su inserción en el mundo en un enclave de equidad y justicia. Es en este sentido que todo el movimiento puede considerarse una filosofía para la liberación, a pesar de las diferencias teóricas profundas que aparecen en el pensamiento de sus representantes. El latinoamericanismo filosófico contemporáneo no es un movimiento teóricamente homogéneo y ha sido propósito nuestro dar apenas una idea de sus antecedentes y una caracterización aproximada para suscitar el dialogo. Con todo, un parámetro común mínimo los distingue y es la afirmación de América y la dignidad de ser americano, en su condición humana, y la necesidad de ser reconocidos como iguales en un mundo de asimetrías. Cuestiones que han reclamado asimismo para todos los pueblos del orbe, por lo que cabe hablar en ellos de un nuevo y renovado humanismo.

La originalidad y la argumentación de una filosofía propia para el mexicano Leopoldo Zea (1912) no implicarían la creación de nuestros y extraños sistemas, sino en dar respuesta a problemas que en una determinada realidad y tiempo se han originado. Así, originalidad seria hacer de lo ya existente algo distinto. En Zea ser original es ser capaz de recrear el orden existente, partir de sus innumerables posibilidades de reacomodo y reajuste.

La casualidad puso a la cultura española en contacto con la gran parte del nuevo mundo. En cien años, y en la mayoría de las regiones en menor tiempo, el número más considerable de pueblos nativos desde el norte de México hacia el sur (con la excepción de Brasil) se vio conquistado y subyugado por la fuerza de las armas españolas, y las normas indígenas de vida fueron brutalmente destruidas, operándose en ellas grandes cambios. De acuerdo con la tesis sostenida por Vasconcelos, podríamos pensar que por lo menos entre los Mexicas si hubo un pensamiento prefilosófico, en la medida en que las pirámides de Teotihuacan, el arte de Chichen Itza, los atlantes de Tula, la colosal cabeza de los Olmecas, etc. son testimonio de una manifestación artística y de una visión cósmica del mundo; además de que podemos ver como la astronomía de aztecas y mayas constituyen un primer intento racional por conocer la naturaleza del universo. Revolución e indigenismo.

Fue precisamente esta originalidad la que estimuló la imaginación de los muralistas indigenistas mexicanos. En 1921, Diego Rivera, recientemente vuelto de Europa y de su recorrido por los ciclos de frescos italianos, acompañó al grupo de artistas y escritores encabezado por Vasconcelos a Chichén Itza y Uxmal en Yucatán, antes de ser cautivado por la vida y cultura india en Tehuantepec. Si bien fue precedido por las imágenes mayas de Carlos Mérida, Rivera, junto con Jean Charlot, fue el primero en ennoblecer e idealizar el pasado precolombino y sus civilizaciones mexicanas.

El no solamente coleccionó un gran número de artefactos precolombinos, sino también estudió la monumental escultura tolteca y azteca, y más aún, las copias de manuscritos pictográficos aztecas del temprano período colonial, ejecutadas por pintores nativos para españoles interesados, como el fraile franciscano Bernardino de Sahagun, a mediados del siglo XVI.

En realidad, este doble retorno al pasado azteca y a la cultura india fue estrangulado en 1821 y no sería resucitado sino hasta 1910, con la Revolución Mexicana, cuya violencia y desorden volverían a plantear en forma aguda la cuestión de la identidad nacional. Es importante decir y concluir considerando brevemente los componentes fundamentales subyacentes de esta cuestión en la secuela de aquella revolución. Cuando, en 1920, el nuevo presidente Álvaro Obregón instaló al filósofo José Vasconcelos como su Ministro de Educación y ex Presidente de la Universidad, introdujo una nueva era cultural en México y, a través de su influencia revolucionaria, en toda América Latina. Con su teoría del tercer eslabón, estético, de la evolución humana, Vasconcelos puso las artes visuales al servicio de la revolución, alentando al sindicato de pintores y al movimiento muralista de los años '20.

El arte mural, que gozaba de larga historia en México desde antes de la Conquista, se convirtió en el medio a través del cual se exploraban la historia e identidad antigua y reciente de México, y se reexaminaba y reconsideraba la cuestión india, el problema de los pueblos nativos y sus culturas vernáculas. Para los muralistas, las tradiciones indias se convirtieron en el modelo para sus ideales socialistas de arte libre, abierto y público. La Declaración del Sindicato de Trabajadores Técnicos, Pintores y Escultores de 1922 rechazó la larga dependencia del arte mexicano:

"El noble trabajo de nuestra raza... es nativo (e indio) en origen. Con su admirable y extraordinario talento para crear belleza, peculiar a él mismo, el arte del pueblo mexicano es la más sana expresión espiritual en el mundo, y esta tradición es nuestro mayor tesoro. Grandioso, porque pertenece exclusivamente al pueblo y es por esto que nuestro objetivo estético fundamental tiene que ser socializar la expresión artística y suprimir el individuo burgués".

Nos percatamos también de la tendencia unificadora hacia las cuestiones religiosas, lo cual es ya un indicio del amanecer del espíritu filosófico; los aztecas tenían conciencia de lo bueno y lo malo, creían que el hombre había nacido para el bien y que por naturaleza era bueno; este hecho nos lleva a afirmar que entre los aztecas existió una moral plenamente formada, y lo que les faltó fue la conciencia del conocimiento racional, motivo por el cual no llegan a la comprensión del conocimiento científico y mucho menos a la noción de la ciencia.

"Vasconcelos, Henríquez Ureña y muchos otros veían a España como parte de su ineludible identidad, y por ello inclusive vislumbraron en la agresión del imperialismo estadounidense a España una agresión a los pueblos de América Latina. Con el derrumbe definitivo del imperio español se iniciaba la reconciliación iberoamericana."

"Confundidos más o menos los antecedentes de esta teoría en una tradición tan oscura como rica de sentido, queda, sin embargo, viva la leyenda de una civilización nacida de nuestros bosques o derramada hasta ellos después de un poderoso crecimiento, y cuyas huellas están aún visibles en Chichén Itza y en Palenque y en todos los sitios donde perdura el misterio atlante. El misterio de los hombres rojos que después de dominar el mundo, hicieron grabar los preceptos de su sabiduría en la tabla de Esmeralda, alguna maravillosa esmeralda colombiana, que a la hora de las conmociones telúricas fue llevada al Egipto, donde Hermes y sus adeptos conocieron y transmitieron sus secretos."

De vital importancia para el estudio de la filosofía en México, y por supuesto para una mejor comprensión de lo que hemos sido y de lo que nos cabe poder esperar llegar a ser como nación, son las aportaciones José Vasconcelos, quien se preocupo en su tiempo respectivo, y a su muy particular punto de vista, de enseñarnos lo que somos como nación y lo que nos cabe esperar, hemos descubierto valores que tenemos escondidos y que es necesario sacar a luz, nuestra identidad como pueblo mexicano debe ser respetada por nosotros mismos, y por aquellos con los cuales nos rodeamos, somos herederos de una cultura ancestral, equiparable con las culturas Egipcia, Griega y Romana.

De tal modo que debemos seguir adelante dando muestra de que somos como nación un pueblo solidario, hemos tenido muchas ocasiones para mostrar al mundo lo que somos capaces de hacer en beneficio de nuestros hermanos, por lo tanto hemos descubierto valores que nos conforman como pueblo, que el despertar de nuestra conciencia sea para hacer salir del bache en el que se encuentra nuestra patria, seguramente esta fue parte de la visión de Vasconcelos.

Tal como lo menciona "La cuestión tiene una importancia enorme para quienes se empeñan, buscar un plan en la Historia. La comprobación de la gran antigüedad de nuestro continente parecerá ociosa a los que no ven en los sucesos sino una cadena fatal de repeticiones sin objeto. Con pereza contemplaríamos la obra de la civilización contemporánea si los palacios toltecas no nos dijesen otra cosa que el que las civilizaciones pasan sin dejar más fruto que unas cuantas piedras labradas puestas unas sobre otras, o formando techumbre de bóveda arqueada, o de dos superficies que se encuentran en ángulo. ¿A qué volver a comenzar, si dentro de cuatro o cinco mil anos otros nuevos emigrantes divertirán sus ocios cavilando sobre los restos de nuestra trivial arquitectura contemporánea? La historia científica se confunde y deja sin respuesta todas estas cavilaciones."

LO HISPANOAMERICANO Y LATINOAMERICANO

Examinemos ahora, aunque brevemente, el pensamiento hispanoamericano de José Vasconcelos, el cual dio toda su significación al vocablo criollo y entendió lo hispanoamericano como suma de razas: "Desgraciadamente – dice –, yo no tengo sangre pero cargo una corta porción de sangre indígena, y creo que a ella debo una amplitud de sentimiento mayor que la de la mayoría de los blancos y un grano de una cultura que ya era ilustre cuando Europa era bárbara".

Una vez terminada su misión en la educación se refugió en un periodismo intelectual y combativo – La Antorcha es cita obligada del pensamiento americano –, y ante el agresivo aislamiento político en que hubo de vivir, inició sus viajes de conferenciante por Europa y América. En ellos tuvo que enfrentares con problemas tan espinosos como la ocupación de Puerto Rico por parte le Norteamérica. Pero reconoce la grandeza del coloso del Norte, y no sólo en su aspecto material: "Si los yanquis fueran no más Calibán, no representarían mayor peligro. Lo grave es, lo grave para nosotros es que también nos suelen superar con el espíritu". El viejo liberal se lamenta de las persecuciones de que fue objeto el catolicismo en su país, y de que no se comprenda la gran fuerza que representa para la cultura: "Un catolicismo depurado sería un auxiliar irremplazable". Desde el punto de vista hispanoamericano vio la realización de Iberoamérica como "una empresa que requiere la colaboración de todos los pueblos de la tierra", y "el comienzo de un ciclo nuevo en la historia del mundo". En este iberoamericanismo no sólo entran negros, indios y sus mezclas, sino también el mismo sajón. Vasconcelos se pronuncia por el mestizaje como posible creador de culturas y civilizaciones distintas de las actuales, al decir que "nuestra mayor esperanza de salvación se encuentra en el hecho de que no somos una raza pura, sino un mestizaje, un puente de razas futuras, un agregado de razas en formación: agregado que puede crear una estirpe más poderosa que las que proceden de un solo tronco". Esto afecta también, como es natural, a los inmigrantes de los Estados Unidos, donde resucita más patente el dominio ejercido por una minoría blanca sobre todas las restantes, mucho más prolíficas. 

Vasconcelos ha planteado también todos los problemas y conflictos de América dentro de su propio continente como, por ejemplo, el peligro de un choque del Norte sajón con el Sur hispano. Trata de dar con el ideal, y en su exposición teórica acoge los problemas materiales (la necesidad criolla de trabajar de prisa la tierra para que no siga ganándola el trust devorador). Pero es optimista, y considera que América tiene que cumplir tareas mesiánicas: La raza cósmica e Indología (1926); y hace magníficas y personales interpretaciones de lo mejicano en su famoso Ulises criollo (1936) y en La flama. Los de arriba de la Revolución (póstuma, 1959), importante autobiografía. Los avisos y diatribas endurecieron al Intelectual del "optimismo estólido" (así tituló el epílogo de su Breve historia de México, aparecida en Madrid en 1952).

BIBLIOGRAFIA.

Vasconcelos, José. Obras Completas (cuatro volúmenes) Libreros mexicanos, México, 1957,1959.

------------------------------. La raza Cósmica: Espasa – Calpe. Colección Austral. México.

--------------------------------. Hernán Cortes. Creador de la nacionalidad. Editorial, Jus México 1985.

--------------------------------. Breve historia de México. Edición Contemporánea. 1956

SOBRE VASCONCELOS:

VASCONCELOS, José. Antología de textos sobre educación, México, Sep/80, F.C.E. 1981.

VASCONCELOS. El político y el educador. Textos selectos de las jornadas vasconcelianas de 1982. Compiladores: Álvaro Matute y Martha Danis. UNAM.

Vasconcelos, José. La Raza Cósmica, Bogotá: Ed. Oveja Negra, 1986,

Mario Magallón Anaya, "El ensayo Pedagógico en América Latina: El Proyecto Educativo de José Vasconcelos" en Horacio Cerutti (Ed.),

Octavio Paz, (198), Sor Juana o las trampas de la fe, México, FCE.
-- (1979), El ogro filantrópico, México, Joaquín Mortiz.
-- (1983), Tiempo nublado, México, Seix Barral.
José Vasconcelos, (1948), La raza cósmica, México, Espasa-Calpe.
-- (1934), Bolivarismo y Monroísmo, Santiago de Chile, Editorial Ercilla.
-- (1983) [1936], Memorias, México, FCE, 3 Vols.
Luis Villoro, (1967), El proceso ideológico de la revolución de independencia, México, UNAM.

 

 

Filosofo, José Fernando Vásquez Aquino

Docente de la Universidad del Golfo de México. Campus Cd. Mendoza, Veracruz, México.

Área nivel: Bachillerato.


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