Aún cuando el tema de los valores es considerado relativamente reciente en filosofía, los valores están presentes desde el inicio de la humanidad.
Para el ser humano siempre han existido cosas valiosas: el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud. Sin embargo, el criterio para darles valor ha variado a través del tiempo. Se puede valorar de acuerdo con criterios estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos, etc.
Los valores son producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Surgen como un especial significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas. Es precisamente el significado social que se atribuye a los valores uno de los factores que influyen para diferenciar los valores tradicionales y los modernos.
El concepto de valor abarca contenidos y significados diferentes y ha sido abordado desde diversas perspectivas y teorías. En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. La práctica del valor desarrolla la humanidad de la persona, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad. Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta a a la vida de cada individuo y cada grupo social.
¿ DESDE CUÁLES PERSPECTIVAS SE APRECIAN LOS VALORES ?
La visión subjetivista considera que los valores no son reales, no valen en sí mismos, sino que son las personas quienes les otorgan un determinado valor, es decir, dependen de la impresión personal del ser humano.
La escuela neokantiana afirma que el valor es, ante todo, una idea. Se diferencia lo que es valioso de lo que no lo es dependiendo de las ideas o conceptos generales que comparten las personas. Es en el pensamiento y en la mente donde los valores se aprehenden, cobran forma y significado.
La escuela fenomenológica, desde una perspectiva
idealista, considera que los valores son ideales y objetivos;
valen independientemente de las cosas y de las estimaciones de
las personas. Así, aunque todos seamos injustos, la
justicia sigue
teniendo valor. En síntesis,
las diversas posturas conducen a inferir dos teorías
básicas acerca de los valores dependiendo de la postura
del objetivismo o del subjetivismo axiológico.
CARACTERÍSTICAS DE LOS
VALORES.
La humanidad ha adoptado criterios a partir de los cuales se establece la categoría o la jerarquía de los valores. Algunos de esos criterios son:
LOS VALORES ETICOS Y MORALES EN LA FORMACIÓN PROFESIOINAL DE LA CARRERA DE CONTADURÍA
HONESTIDAD
"Es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa
y la conducta que se observa hacia el prójimo, que junto a
la justicia, exige en dar a cada quien lo que le es debido."
Con toda seguridad, una de
las cualidades que más buscamos y exigimos de las personas
es la honestidad. Este
valor es indispensable para que las relaciones
humanas se desenvuelvan en un ambiente de
confianza y armonía, pues garantiza respaldo, seguridad y
credibilidad en las personas.
No debemos olvidar que los valores deben primero vivirse
personalmente, antes de exigir que los demás cumplan con
nuestras expectativas.
Una persona honesta se puede reconocer por ser siempre sincero en su comportamiento, palabras y afectos; cumplir con sus compromisos y obligaciones al pie de la letra, sin trampas, engaños o retrasos voluntarios; evitar la murmuración y la crítica que afectan negativamente a la personalidad de los demás; guardar discreción y seriedad ante las confidencias personales y secretos profesionales y tener especial cuidado en el manejo de los bienes económicos y materiales.
COMPROMISO
"Comprometerse va más allá de cumplir con una obligación, es poner en juego nuestras capacidades para sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado."
Una persona comprometida es aquella que cumple con sus
obligaciones haciendo un poco más de lo esperado al grado
de sorprendernos, porque vive, piensa y sueña con sacar
adelante a su familia, su
trabajo, su
estudio y todo aquello en lo que ha empeñado su
palabra.
El hecho de aceptar formalmente un compromiso, hace suponer que
se conocen todos los aspectos, alcances y obligaciones que
conlleva. Casi siempre, la falta de compromiso se debe a
descuidos un tanto voluntarios, pero principalmente a la pereza,
la comodidad y al egoísmo.
No basta con cumplir con lo previsto, lo estipulado, lo obvio... todo compromiso tiene muchas implicaciones, pensemos un instante en aquellos que son los mas importantes que tenemos:
La persona comprometida es generosa, busca como dar más afecto, cariño, esfuerzo, bienestar... en otras palabras: va más allá de lo que supone en principio el deber contraído. Es feliz con lo que hace hasta el punto de no ver el compromiso como una carga, sino como el medio ideal para perfeccionar su persona a través del servicio a los demás.
RESPONSABILIDAD
"La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido."
La responsabilidad (o la irresponsabilidad ) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el joven que tiene bajas calificaciones, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió.
Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido.
La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una
obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias. ¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido .
Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente podemos dejar de confiar en la persona. El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas.
La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente, empero no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo.
Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestra acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.
Los valores son los cimientos de nuestra convivencia
social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella
depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad
vale, porque es difícil de alcanzar.
Vivir la responsabilidad no es algo cómodo, como tampoco
lo es el corregir a un irresponsable. Sin embargo, nuestro deber
es asegurarnos de que todos podemos convivir armónicamente
y hacer lo que esté a nuestro alcance para lograrlo.
Si todos hiciéramos un pequeño esfuerzo en vivir y
corregir la responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros
países y nuestro mundo serían diferentes. Si es
difícil, pero vale la pena.
TOLERANCIA
" Hablar de tolerancia es hablar del respeto a la diferencia de ideas y posturas respecto de algún tema, o de la vida misma."
El pluralismo, la diversidad y la tolerancia son valores irrenunciables, que asumen la forma de un ideal al que aspirar, a partir del hecho evidente de que somos distintos, y hemos de respetarnos como somos, con opiniones, estilos de vida y valores diferentes.
Debemos aprender a convivir con gentes de distintas culturas, tradiciones y religiones, esto nos ha enseñado que esa pluralidad no es una pérdida, sino todo lo contrario, una ganancia. Debemos aprender a respetar y a convivir con quienes no piensan como nosotros, es decir, debemos propiciar la sensibilidad hacia la dignidad de la persona y su libertad. Esa sensibilidad ha aumentado mucho gracias a la mejora de la educación y a la progresiva desaparición de la miseria económica, jurídica, política y moral
El respeto al pluralismo y a la diversidad forma parte esencial de toda verdadera cultura, por tener profundas raíces en la misma racionalidad humana.
Así es como llegamos al concepto de intolerancia. Fácilmente, ante alguien que no piensa, no actúa, no vive o no cree como nosotros podemos adoptar una actitud agresiva. Esta actitud, cuando es tomada en contra de nuestras ideas se percibe como un atropello a uno de nuestros valores fundamentales: la libertad. La intolerancia puede ser tan opresiva, que haga prácticamente imposible la convivencia humana.
HUMILDAD
"Una personalidad sencilla a veces puede pasar inicialmente desapercibida, pero su fortaleza interior y su encanto es mucho más profundo y perdurable."
Probablemente no hay nada más chocante que la personalidad de quienes se vanaglorian constantemente de sus propios logros, cualidades y posibilidades. Son aquellos que muestran sofisticada ropa de diseñador, varios automóviles exóticos, una conversación plagada de términos rimbombantes derivada de su profunda cultura, una altivez propia de la dignidad de una familia importante.
La personalidad sencilla en cambio es única, recia, sin adornos ni artificios, no le hace falta mostrar y poner en un escaparate sus posesiones y cualidades porque son evidentes y naturales. La sencillez nos enseña a saber quienes somos y lo que podemos.
La persona humana esta dotada de inteligencia,
cualidades y habilidades. El progreso interno, donde nosotros
crecemos es en verdad lo importante.
Con frecuencia se desvirtúa la imagen de las
personas sencillas, haciéndolos sinónimo de timidez
e ingenuidad, pobreza y la
suciedad. La sencillez no es pobreza, es tener lo que se necesita
pero sin caprichos superficiales. La sencillez no es suciedad, la
pulcritud no está reñida con la humildad del
corazón.
Una persona sencilla utiliza con mesura la palabra, evitando acaparar las conversaciones para convertirse en el centro de atención; del mismo modo su lenguaje es apropiado, sin recurrir en el uso de palabras cultas o rimbombantes, para formar una imagen erudita y de vasto conocimiento; en una conversación, nunca aprovechará el momento para "dar una cátedra" sobre el tema; evita hablar en todo momento de sus logros, aciertos y reconocimientos alcanzas. Lo más digno, es omitir toda manifestación ostentosa de nuestra inteligencia, habilidades y bienes materiales. La persona sencilla no se exalta ni menosprecia, aprecia a las personas por lo que son, lo cual permite un diálogo amable y una amistad sincera.
La manifestación más clara de la sencillez
se encuentra en el aspecto exterior de la persona ya que viste
con decoro, sin llegar a ser estrafalario y sin dejarse seducir
por la exageración caprichosa de la moda;
los modales distan mucho de ser artificiosos y estudiados
especialmente para cada situación concreta, desde la forma
de saludar, utilizar los cubiertos, etc.
Es cierto que todos debemos luchar por superarnos, tener una forma de vida más digna, superarnos profesionalmente, pero siempre con sencillez.
El valor de la sencillez nos ayuda a superar el deseo desmedido por sobresalir, sentirnos distinguidos y admirados sólo por la apariencia externa. Nuestro interior, nuestro corazón es lo que verdaderamente cuenta. Una persona sencilla gana más corazones.
OBJETIVIDAD
"La Objetividad es el valor de ver el mundo como es,
y no como queremos que sea."
Los seres humanos somos una
compleja mezcla de sentimientos, raciocinio, experiencia y
aprendizaje.
Todos estos elementos pueden brindar a una persona una percepción
de la realidad que puede estar equivocada.
Cuando una persona no es objetiva, se centra en las
circunstancias y no en los problemas.
Observa las cosas superficiales, pero no el fondo.
Ser objetivo,
exige de nosotros ver los problemas y las situaciones con un
enfoque que equilibre adecuadamente emoción y
razonamiento. Por ello el valor de la objetividad es tan
importante, porque nos permite dar su justo peso a los
acontecimientos y obrar de una forma coherente.
Una de las formas más eficientes de vivir el valor de la objetividad es viendo los problemas y las situaciones desde todos los puntos de vista. En este proceso el escuchar la opinión de gente madura y desinteresada nos permite observar las cosas con menos apasionamiento y con mayor objetividad. La objetividad nos permite tomar decisiones más eficientes, mejora nuestras relaciones humanas, tiene un impacto positivo en la familia. La objetividad nos permite ser más justos con quienes nos rodean y siempre nos abre las puertas.
La lucha por ser objetivos implica el ceder un poco ese "Yo" que a veces nos pesa tanto.
Para vivir este valor siempre es conveniente escuchar atentamente, pedir consejo y considerarlo seriamente, no precipitarse en los juicios; quien es objetivo razona, observa, escucha y concluye en base a información. Una persona objetiva siempre es apreciada porque genera a su alrededor un sentido real de paz y de justicia. El valor de la Objetividad, además de ahorrarnos muchos dolores de cabeza, puede hacernos mejores personas
RESPETO
"Hablar de respeto es hablar de los demás. Es establecer hasta donde llegan mis posibilidades de hacer o no hacer, y dónde comienzan las posibilidades de los demás. El respeto es la base de toda convivencia en sociedad."
El respeto también es una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas.
Aquí viene, entonces, también el concepto de Pluralidad, es decir, de las diferencias de ideas y posturas respecto de algún tema, o de la vida misma. La pluralidad enriquece en la medida en la que hay más elementos para formar una cultura. La pluralidad cultural nos permite adoptar costumbres y tradiciones de otros pueblos, y hacerlos nuestros. Sin embargo cuando la pluralidad entra en el terreno de las convicciones políticas, sociales y religiosas las cosas se ponen difíciles.
SOCIABILIDAD
"Este valor es el camino para mejorar la capacidad de comunicación y de adaptación en los ambientes más diversos."
La sociabilidad es el valor que nos impulsa a buscar y cultivar las relaciones con las personas compaginando los mutuos intereses e ideas para encaminarlos hacia un fin común, independientemente de las circunstancias personales que a cada uno rodean.
Al tener contacto con personas diferentes, tenemos la
posibilidad de aprender de su experiencia y obtener otra
perspectiva de la vida para mejorar nuestra persona, para
más adelante poder
contribuir a su desarrollo
personal y así comenzar una espiral sin fin en la cual
todos nos vemos beneficiados.
La sociabilidad es un canal de comunicación que puede
sentar las bases para tener nuevos amigos, elegir a la persona
adecuada para formar una nueva familia o comenzar una nueva
empresa, en
base al intercambio de gustos, aficiones e intereses que se
comparten y dan como resultado una relación más
trascendente.
AUTODOMINIO
"Formar un carácter capaz de dominar los impulsos propios de su forma de ser para hacer la vida más amable a los demás."
Este valor nos ayuda a controlar los impulsos de nuestro carácter y nos estimula a afrontar con serenidad los contratiempos y a tener paciencia y comprensión en las relaciones personales.
El autodominio debe comprenderse como una actitud que nos impulsa a cambiar positivamente nuestra personalidad. Cada día que buscamos ejercer ese señorío sobre nosotros mismos, automáticamente nuestro carácter comienza a madurar por la serenidad y paciencia que imprime este valor.
PULCRITUD
"El valor de la pulcritud es la práctica
habitual de la limpieza, la higiene y el
orden en nuestras personas, nuestros espacios y nuestras
cosas."
El vivir el valor de la pulcritud nos abre las puertas, nos
permite ser más ordenados y brinda en quienes nos rodean
una sensación de bienestar, pero sobre todo, de buen
ejemplo.
APRENDER
"El valor que nos ayuda a descubrir la importancia de adquirir conocimientos a través del estudio y la reflexión de las experiencias cotidianas."
El valor de aprender tiene como finalidad la búsqueda habitual de conocimientos a través del estudio, la reflexión de las experiencias vividas y una visión profunda de la realidad.
El valor de aprender nos convierte en personas que tienen más herramientas para avanzar en la vida y para ser mejores seres humanos.
Para crecer en este valor, necesitamos tener en mente que aprender algo nuevo no es pérdida de tiempo, es una forma de alcanzar la superación personal. Para reforzar el valor de aprender puedes hacerte el hábito de leer al menos un libro por mes, terminar la universidad Inscribirte a algún diplomado, empezar una maestría, cursar un doctorado escuchar noticieros, leer el periódico y acercarte a medios que te proporcionen información sobre la realidad que te rodea, comprar revistas sobre temas adicionales a tu profesión u oficio, etc.
COHERENCIA
"Es el valor que nos hace ser personas de una pieza, actuando siempre de acuerdo a nuestros principios."
Coherencia es la correcta conducta que debemos mantener en todo momento, basada en los principios familiares, sociales y religiosos aprendidos a lo largo de nuestra vida.
Con este valor somos capaces de cumplir con mayor eficacia nuestras obligaciones, pues hace falta ser honesto y responsable; en nuestras relaciones personales es indispensable para ser sinceros, confiables y ejercer un liderazgo positivo; para nuestra persona, es un medio que fortalecer el carácter y desarrolla la prudencia, con un comportamiento verdaderamente auténtico.
SACRIFICIO
"Siempre es posible hacer un esfuerzo extra para alcanzar una meta"
El valor del sacrificio es aquel esfuerzo extraordinario
para alcanzar un beneficio mayor, venciendo los propios gustos,
intereses y comodidad.
Debemos tener en mente que el sacrificio es un valor muy
importante para superarnos en nuestra vida por la fuerza que
imprime en nuestro carácter. Compromiso, perseverancia,
optimismo, superación y servicio, son algunos de los
valores que se perfeccionan a un mismo tiempo, por eso, el
sacrificio no es un valor que sugiere sufrimiento y castigo, sino
una fuente de crecimiento personal.
El verdadero valor del sacrificio consiste en sobrellevar algunas situaciones intentando poner buena cara, sin quejas ni remilgos. El espíritu de sacrificio no se logra con las buenas intenciones, se desarrolla haciendo pequeños esfuerzos. Todo aquello que vale la pena requiere de sacrificio, pues querer encontrar caminos fáciles para todo, sólo existe en la mente de personas con pocas aspiraciones. Quien vive el valor del sacrificio, va por un camino de constante superación, haciendo el bien en todo lugar donde se encuentre.
TRABAJO Y LABORIOSIDAD
"Constante actividad productiva y dinamismo, buscando el aprovechamiento del tiempo para estar disponible para realizar cualquier actividad."
Una persona con estos valores tiene como
características hacer con cuidado y esmero las tareas,
labores y deberes, tiene especial dedicación para realizar
cualquier actividad o trabajo con la mayor perfección
posible y concluirlas en el tiempo previsto, hacer cosas que
beneficien a los demás en su persona o sus bienes,
organizar el tiempo para mantener un equilibrio
entre el descanso y la actividad, evitando el ocio y la pereza,
etc.
Al mantenernos en constante actividad, adquirimos una mayor
capacidad de esfuerzo, nos hacemos más responsables y
llevamos una vida con orden; conscientes que la laboriosidad no
es un valor para lucirse en un escaparate, sino un medio para ser
más productivos, eficientes y participativos en todo
lugar.
MAGNAMINIDAD
"El valor que nos hace dar más allá de lo que se considera normal, para ser cada día mejores sin temor a la adversidad o a los inconvenientes."
La magnanimidad es una disposición hacia dar más allá de lo que se considera normal, de entregarse hasta las últimas consecuencias, de emprender sin miedo, de avanzar pese a cualquier adversidad.
La magnaminidad se caracteriza por la búsqueda de su perfección como ser humano y la entrega total de su persona para servir a los demás desinteresadamente. Para el magnánimo no existen tareas de ínfima categoría o el temor a cuidar lo que podría denominarse "buena imagen", actúa con la convicción de cumplir con un compromiso y un deber personal: ayuda a quien goza de menor simpatía en un grupo; saluda con cortesía, cede el paso, o sirve en la mesa al empleado y al amigo por igual, etc.
La magnanimidad es un excelente medio para robustecer nuestra comprensión, el espíritu de servicio, la generosidad, el perdón y el optimismo. Todas nuestras acciones se ennoblecen cuando están al servicio de los demás: el consejo, la ayuda, la compañía y hasta el mismo trabajo, son los medios ordinarios que tenemos al alcance para hacer de nuestras labores y aspiraciones algo grande, algo fuera de lo común, algo que pocos están decididos a hacer.
SOBRIEDAD
"Es el valor que nos enseña a administrar nuestro tiempo y recursos, moderando nuestros gustos y caprichos para construir una verdadera personalidad."
El valor de la sobriedad nos ayuda a darle a las cosas su justo valor y a manejar adecuadamente nuestros apetitos, estableciendo en todo momento un límite entre lo razonable y lo inmoderado.
Para la sobriedad hace falta autodominio. Debemos ser sobrios en nuestra forma de hablar, de comportarnos y de vestir.
La sobriedad no es negación ni privación. Es poner a tu voluntad y a tu persona por encima de las cosas, los gustos y los caprichos, dominándolos para no vivir bajo su dependencia. Es muy natural que al estar condicionados por nuestros impulsos, nos cueste trabajo dejarlos, pero nunca es tarde para comenzar, con pequeños esfuerzos, fortalecemos nuestra voluntad y desarrollamos este valor necesario para aprender a administrar nuestro tiempo y nuestros recursos, además de construir una verdadera personalidad.
COMUNICACION
"Una buena comunicación puede hacer la diferencia entre una vida feliz o una vida llena de problemas."
La comunicación es indispensable para procurar y mantener las buenas relaciones en todos los ámbitos de nuestra vida, particularmente en la familia, el trabajo y con las personas más cercanas a nosotros.
El valor de la
comunicación nos ayuda a intercambiar de forma
efectiva pensamientos, ideas y sentimientos con las personas que
nos rodean, en un ambiente de cordialidad y buscando el
enriquecimiento personal de ambas partes.
La buena comunicación tiene algunas características
que todos conocemos: escuchar con atención, no acaparar la
palabra, evitar interrumpir, utilizar un lenguaje propio y
moderado, lo cual demuestra educación y trato
delicado hacia las personas. Pero este valor tiene elementos
fundamentales e indispensables para lograr una verdadera
comunicación como son: el interés
por la persona; saber preguntar,
el punto es no quedarnos con la duda; aprender a ceder,
sinceridad ante todo, expresar lo que pensamos, sobre todo si
sabemos que es lo correcto, etc.
PRUDENCIA
"Adelantarse a las circunstancias, tomar mejores decisiones, conservar la compostura y el trato amable en todo momento, forjan una personalidad decidida, emprendedora y comprensiva."
La prudencia es el valor que nos ayuda o reflexionar y a considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones, teniendo como resultado un actuar correcto en cualquier circunstancia.
El valor de la prudencia no se forja a través de una apariencia, sino por la manera en que nos conducimos ordinariamente. Posiblemente lo que más nos cuesta trabajo es reflexionar y conservar la calma en toda circunstancia; la gran mayoría de nuestros desaciertos en la toma de decisiones, en el trato con las personas o formar opinión, se deriva de la precipitación, la emoción, el mal humor, una percepción equivocada de la realidad o la falta de una completa y adecuada información.
La falta de prudencia siempre tendrá
consecuencias en todos los niveles, personal y colectivo,
según sea el caso. El ser prudente no significa tener la
certeza de no equivocarse, por el contrario, la persona prudente
muchas veces ha errado, pero ha tenido la habilidad de reconocer
sus fallos y limitaciones aprendiendo de ellos. Sabe rectificar,
pedir perdón y solicitar consejo.
El valor de la prudencia nos hace tener un trato justo y lleno de
generosidad hacia los demás, edifica una personalidad
recia, segura, perseverante, capaz de comprometerse en todo y con
todos, generando confianza y estabilidad en quienes le rodean,
seguros de
tener a un guía que los conduce por un camino seguro.
CARÁCTER
"Transformar la imagen de una personalidad emprendedora, llena de energía, de fuerza y vitalidad, a una forma de ser propia y natural."
El tener carácter implica una decisión firme y una férrea voluntad para proponernos objetivos y alcanzarlos en la medida de nuestras posibilidades, el cultivo de los buenos hábitos, la actitud positiva hacia el trabajo y el esfuerzo por dominar a nuestros impulsos y al egoísmo.
El transformar la imagen de una personalidad emprendedora, llena de energía, de fuerza y vitalidad, a una forma de ser propia y natural, es sin lugar a dudas, algo atractivo para cualquier persona.
En algunos momentos se ha malentendido el "tener carácter" como sinónimo de rudeza, prepotencia, altanería, u obstinación. Sin embargo, una persona con carácter tiene retos constantes, no contra los demás, sino para consigo mismo. Cada reto personal es una manera de forjar un carácter recio, firme y decidido, incapaz de detenerse ante los obstáculos, de lamentarse por el cansancio o cuando las cosas salen mal.
La persona que verdaderamente tiene carácter no ve obstáculos, sino retos; domina sus impulsos para ser dueño de su voluntad: conserva amistades y relaciones por los valores que transmite; encuentra alegría en lo que hace, sin conformarse con ser feliz a través de los placeres pasajeros.
CRITICA CONSTRUCTIVA
"Hacer una crítica constructiva para ayudar a los demás es una actitud madura, responsable y llena de respeto por nuestros semejantes."
El valor de la crítica constructiva se fundamenta en el propósito de lograr un cambio favorable que beneficie a todas y cada una de las personas involucradas en circunstancias o ambientes determinados, con actitud de respeto y sentido de colaboración.
A través de la crítica constructiva se desarrollan otros valores: lealtad, honestidad, sencillez, respeto, amistad... Con esta referencia sería absurdo cerrar nuestro entendimiento y pasar por alto la importancia de vivir este valor, pues nadie puede jactarse de tener un buen juicio crítico, si no ha logrado establecer un equilibrio entre la manera como acepta las críticas y la forma e intención con que las expresa.
Cualquier crítica debe formularse responsablemente a través de la reflexión, considerando las implicaciones que podría tener; el respeto que debemos a las personas se manifiesta protegiendo su buen nombre y reputación, además de procurar su mejora individual. De esta manera actuamos en justicia y todo nuestro actuar se convierte en actitud de servicio e interés por el prójimo.
Autor:
Josué Justo Hernández
Facultad de contaduría y administración
Asignatura para la que fue realizado este trabajo: Metodología de la investigación.
Categoría: Ética del contador
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