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El cultivo del almendro

Enviado por lexquilax



  1. Resumen
  2. Botánica.
  3. Descripción del género Amygdalus l.
  4. Origen y evolución de la especie cultivada
  5. Caracteres morfológicas del almendro cultivado
  6. Variedades
  7. Otras variedades
  8. Factores ambientales
  9. Preparación del terreno
  10. Fisiología del desarrollo
  11. Labores de cultivo
  12. Plagas y enfermedades
  13. Enfermedades de la parte aérea
  14. Enfermedades de la parte subterránea
  15. Enfermedades bacterianas
  16. Enfermedades animales
  17. Enfermedades víricas
  18. Recolección
  19. Conservación y transformaciones industriales
  20. Bibliografía

RESUMEN

El presente trabajo es una revisión sobre los aspectos de más importancia del cultivo del almendro haciendo mayor énfasis en las plagas y enfermedades que atacan a este cultivo.

Palabras claves: Almendro, Sistemas de producción, Frutales, Plagas y Enfermedades.

INTRODUCCIÓN

El cultivo del almendro se considera como una opción para obtener alta rentabilidad en la agricultura. Durante siglos, el almendro se ha cultivado en algunos países en terrenos pobres y de temporal, sirviendo como complemento a la alimentación familiar.

La importancia del almendro dentro de la industria se da por los extensos usos que este fruto tiene, destacando los aceites, bebidas, fresco, etc.

En México el cultivo del almendro no se practica en grandes extensiones, solo en la costa de Hermosillo.

El consumo del almendro per-cápita en México equivale a 19 grs. anuales, por ello se requiere su cultivo. México importa de otros países como Estados Unidos y España que son los principales países productores de almendro.

La presente recopilación de información sobre el cultivo del almendro trata de mostrar los aspectos más importantes que se requiere saber para establecer y explotar un huerto de almendro.

BOTÁNICA.

Amiygdalus communis, L. Familia: Rosáceas. Almendrea, Ametller, Ameler. (Juscafresa, 1978). Se clasifica en el género Prunus, o en el género Amygdalus si se admite la división de los Prunus en varios géneros (Grasselly, 1984).

DESCRIPCIÓN DEL GENERO AMYGDALUS L.

Matorrales, arbustos o árboles, pueden ser inermes o generalmente espinosos según las especies. Las ramas son glabras, raramente pubescentes. Las hojas jóvenes son conduplicadas de pecíolos frecuentemente glandulosos. Las flores, normalmente precoces, son simples o dobles, sésiles o de pedúnculo corto, con cáliz campanuláneo, hemisférico o cilíndrico y pétalos blancos, blanco-rosados o rosas. El fruto es una drupa de pericarpio más o menos pubescente excepcionalmente glabro que se hiende lateralmente en la madurez. Mesocarpio y Pericarpio se separan con mayor o menor facilidad del endocarpio. El grano es dulce o amargo (Grasselly, 1984).

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA ESPECIE CULTIVADA

Procede de las regiones montañosas de Asia central, encontrándose numerosas formas espontáneas en todas las montañas que se extiendes desde Tian Chan a Kurdistán a través de Turquestán, Afganistan e Irán.

Se ha visto que desde la antigüedad el almendro fue multiplicado siempre por semilla en los países mediterráneos. El injerto parece que no se empleo hasta el siglo XIX en España, Provenza, Túnez (Grasselly, 1984).

CARACTERES MORFOLÓGICAS DEL ALMENDRO CULTIVADO

ÁRBOL. Es un árbol de dimensiones variables según los cultivares, medio y técnicas de poda. En regadío puede alcanzar 8-10 m. La madurez se extiende desde mediados de Agosto hasta principios de Octubre (Grasselly, 1984).

RAMAS. Tronco y ramas del almendro, lisos durante los primeros años y a veces con lenticelas, se vuelven agrietados y rugosos con la edad y adquieren una coloración oscura (Grasselly, 1984).

Las ramas cuyo color puede variar del verde claro al pardo rojizo, según las variedades, con hojas, yemas y botones florales, cuyo aspecto es igualmente muy variable (Grasselly, 1984).

Los botones de flor en invierno pueden tener formas diversas, pudiendo ser puntiagudos o redondeados, con diferencias también en su aspecto, color y pubescencia (Grasselly, 1984).

HOJAS. Es normalmente estrecha y alargada, algunas variedades tienen hojas anchas. Tanto la flor del almendro cultivado como de las especies silvestres, son del tipo 5 (cinco sépalos, cinco pétalos), con un estilo único y estambres libres, cuyo número varía en la especie A. communis de 20 a 30, con algunas excepciones, pudiendo llegar a 40.

Los pétalos suelen ser blancos y a veces rosados (Grasselly, 1984).

FRUTO. La almendra es una drupa cuyo peso puede variar de 8 a 20 grs y de la que solamente se usa el grano. El mesocarpio está recubierto por una epidermis, el pericarpio que suele ser pubescente, aunque también existe el carácter "liso" (Grasselly, 1984).

El aspecto general del fruto es verde, ligeramente coloreados de rojo a la madurez. La pulpa del mesocarpio, que puede variar de 0.5 a 1.5 cm de grosor es blanco-verdosa aunque en esta especie también exista el carácter de carne amarilla. El mesocarpio puede ser utilizado como alimento del ganado (Grasselly, 1984).

El endocarpio se emplea como combustible familiar o industrial y también para la producción de aglomerados. Reducido a polvo, se le utiliza para pulir ciertos metales e incluso para aislar el pan de la placa del horno durante la cocción (Grasselly, 1984).

El endocarpio o cáscara, puede ser delgado, grueso y también muy firme o muy débil; en algunas variedades, la cáscara se separa en dos capas, exfoliándose la capa externa del endocarpio (Grasselly, 1984).

La almendra en su cáscara seca, puede pesar de 1.5 a 5.0 g y medir de 3 - 6 cm de longitud, 2-3 cm de espesor y 2.5-4 cm de anchura(Grasselly, 1984).

Cada fruto puede contener en el endocarpio 1 o 2 granos, pero aunque en otras épocas se buscara la presencia de granos dobles, en la actualidad la industria prefiere granos simples (Grasselly, 1984).

ALMENDRA. El grano o almendra tiene un peso variable de 0.5 a 1.5 g y con formas muy diversas. Contiene dos cotiledones. La almendra es rica en aceite, proteínas y sales minerales (Grasselly, 1984).

SISTEMA RADICULAR. Tiene un sistema radicular potente, poco ramificado y profundamente anclado en el suelo (Grasselly, 1984).

En las especies silvestres, las radículas pueden llegar a medir más de 20 cm cuando la plántula solamente tiene 2 cm (Grasselly, 1984).

La raíz del almendro de color amarillo-grisáceo cuando joven. Es poco fascicilada, soporta mal el transplante y es sensible a la asfixia radical (Grasselly, 1984).

VARIEDADES

Las variedades de almendro más recomendables por orden de floración son las siguientes:

Para situaciones bajas:

* Almendro amargo.- Árbol de limitado vigor. Fruto de tamaño medio y de cáscara dura.

* Desmayo largueta.- Árbol de buen desarrollo, porte pendulante y fructífero. Fruto grande, de forma alargada y de cáscara dura.

* Marcona.- Árbol de gran desarrollo y productivo. Fruto acorazonado y de cáscara dura.

* Desmayo rojo del Canadá.- Árbol de notable desarrollo y gran fertilidad. Fruto un tanto alargado y de cáscara dura.

Para situaciones medias:

* Rof.- Árbol de mediano vigor y relativamente productivo. Fruto de tamaño medio y de cáscara blanda.

* Trell.- Árbol de gran vigor y productivo. Fruto de tamaño medio y de cáscara dura.

* Non pareil.- Árbol de medio vigor y de gran producción. Fruto de tamaño medio, alargado y de cáscara blanda.

Para situaciones altas:

* Fournat.- Árbol de gran vigor y fertilidad. Fruto grande, de forma alargada y de cáscara blanda. Florece 18 días después del Marcona.

* Ai.- Árbol de limitado vigor y gran fertilidad. Fruto de tamaño grande, redondeado y de cáscara semidura.

* Miagkoskulunem.- Árbol de gran vigor y de buena producción. Fruto de tamaño medio y cáscara blanda, algunos de almendra doble.

* Picantili.- Árbol de mediano vigor. Fruto de tamaño medio y de cáscara blanda.

* Texas.- Árbol de gran vigor y fertilidad. Fruto de tamaño mediano, acorazonado y de cáscara semidura.

* Verdier.- Árbol de mediano vigor y gran fertilidad. Fruto de tamaño grande de forma alargada y de cáscara dura. Florece 24 días después del Marcona.

Morskoi.- Árbol de buen vigor. Fruto de tamaño medio, de forma alargada y de cáscara blanda.

* Yaltano.- Árbol de mediano vigor, porte pendular y buena producción. Fruto de tamaño medio, de forma alargada y de cáscara blanda. Florece un mes después que el Marcona (Juscafresa, 1978).

OTRAS VARIEDADES

CAVALIERA. Originaria de Italia, muy productiva y de bajo requerimiento de frío, florece alrededor del 20 de enero y madura la segunda semana de junio. Su fruto es de cáscara blanda, sin almendras dobles y con una semilla buena para comercializarse al natural o tostada. El fruto de esta variedad puede ser afectado por la enfermedad "tiro de munición", lo que disminuye la calidad al tomar un aspecto manchado y de sabor ligeramente amargo; así mismo, su cáscara blanda se hace sensible al daño causado por chinches, las cuales producen goma y mal llenado de la almendra.

CONTANTINI. De origen italiano, productiva y de bajo requerimiento de frío; florece alrededor del 15 de enero y madura la tercera semana de junio. Su almendra es de cáscara semidura, no presenta almendras dobles y su semilla puede comercializarse con cáscara o bien descascarada, al natural o tostada.

R633. Selección de origen tunecino, de bajo requerimiento de frío, buen polinizador de Constantini y Cavaliera. Florece alrededor del 17 de enero, su almendra es grande y de cáscara semidura, presenta del 40 al 50% de almendras dobles según el año, por lo que su semilla puede comercializarse para pastas, quebradas para repostería o para la elaboración de dulces, helados y otros usos.

UM-EL-FAHM. Variedad de origen israelí, de bajo requerimiento de frío y de porte semi-compacto; inicia su floración alrededor del 20 de enero, por lo que puede polinizar a Cavaliera, y a su vez ser polinizado por Cavaliera, Rané y R633. Presenta almendra de buena calidad, cáscara blanda y sin almendras doble; puede comercializarse descascarada, al natural o tostada. Al igual que Cavaliera, es sensible al "tiro de munición" y daño de chinche sobre el fruto.

FACTORES AMBIENTALES

El almendro por lo regular el primero de los caducifolios en florear en la primavera debido al bajo requerimiento de frío y respuesta rápida a temperaturas elevadas.

Presenta crecimiento favorable en otoño (temperaturas altas y humedad del suelo abundante). En regiones de inviernos moderados, están limitados por tener un requerimiento de frío específicos (Moore, 1993).

TEMPERATURA.

La temperatura media debe oscilar de 15° C a 18° C; mínimas superiores a 0° C, pues las yemas se destruyen a 3.3° C bajo cero, las flores a 2° C ó 3° C bajo cero y los frutos recién cuajados, a 1,1° C bajo cero. Este árbol esta en vegetación cuando la temperatura media diaria es de 6 a 8° C y han recibido una integral térmica de 1.150 a 1.200° C, empezando su floración cuando durante siete u ocho días la temperatura se mantiene a 8° C y la foliación cuando alcanza los 15° (López, 1972).

Se deduce que el óptimo térmico son los 15° a 18° , con temperaturas invernales superiores a bajo cero, ya que las heladas le perjudican mucho, llegando a perderse totalmente la cosecha con una helada, pues este árbol es muy sensible a las heladas primaverales (López, 1972).

Reposo invernal. Las necesidades de frío invernal son sensiblemente menores para las variedades de almendro que para las demás especies frutales de hueso o pepita.

Cuando el invierno es demasiado suave, el desborre presenta irregularidades o trastornos más o menos graves.

Los síntomas son bastante ligeros. Esencialmente se observa un retraso en la brotación y una caída más o menos importante de yemas de flor, lo que puede hacer estéril a la variedad (Grasselly, 1984).

Resistencia a inviernos fríos.- El almendro durante el período de reposo, puede resistir temperaturas muy bajas, del orden de - 20° C. La resistencia depende en ese memento principalmente de la forma en que el frío haya sobrevenido y de su duración. Un descenso progresivo produce menos daños que una inmensa ola de frío (Grasselly, 1984).

Rickter (1971), comprobó que un período de temperaturas negativas (-5° C) favorece la resistencia a temperaturas muy bajas. Pero las heladas invernales no son por suerte tan frecuentemente severas. Temperaturas menos bajas pueden no obstante, sin afectar a las ramas o a los troncos, producir serios daños en las yemas de flor o comprometer la producción (Grasselly, 1984).

Cualquier aumento de temperatura tiene como consecuencia una disminución del contenido de oligosacáridos y una mayor sensibilidad de las yemas. Monet (1977), al estudiar las yemas del melocotonero, opina que la sensibilidad está más bien relacionada con un aumento en el contenido de agua en el momento del desborre, que diluye los oligosacáridos y disminuye su porcentaje.

Temperaturas de verano.- Es una de las especies frutales que mejor resiste a las temperaturas elevadas y a la sequedad de la atmósfera en verano.

Esta es la razón por la cual se explica que el almendro se explote en zonas con bruscos saltos climatológicos.

LUZ

a) Transpiración.

Son necesarias 537 calorías para transformar un gramo de agua en un gramo de vapor de agua (Transpiración). Esta energía es proporcionada por la luz. Se ha calculado que es necesario, según las especies, entre 30 y 2,500 g de vapor de agua transpirado (500 g de media) para asegurar la síntesis de un g de materia seca.

La producción por hectárea de 2 ton de materia seca exige alrededor de un trillón de calorías (Gardner, 1952).

El 30% de la energía disponible se utiliza para la transpiración, la energía proviene de las radiaciones infrarrojas.

b) Fotosíntesis.

1% de la energía solar se utiliza para la fotosíntesis.

c) Intensidad de la luz

Una iluminación insuficiente es más desfavorable para el desarrollo de los botones florales que una temperatura fresca y baja la producción en las partes bajas. El almendro se presta muy mal a las plantaciones densas, debe estar podado para que tenga buena iluminación (Grasselly, 1984).

El clima apropiado debe ser el cálido y soleado, sin heladas primaverales, ni excesivamente húmedos, pero sí con una precipitación que oscile entre los 250 a 600 mm, aún cuando en algunos casos sea preciso si se puede, dar riegos, los que en este tipo de cultivos sea necesario (López, 1972). Por su parte Moore (1991), menciona que el clima ideal es el mediterráneo, el cual tiene inviernos lluviosos combinados con una primavera y verano caliente sin lluvias.

SUELO

Todas las tierras ligeras, francas gravosas o ligeramente arenosas, sea cual sea la acidez o alcalinidad del suelo, pueden considerarse aptas para el cultivo.

El almendro vegeta bien en las tierras poco fértiles, aunque en las muy arcillosas e impermeables o de naturaleza húmeda, por ser muy sensibles las raíces a ello, pronto enferma y muere. Tampoco vejeta bien en tierras muy arenosas de naturaleza seca, siendo las calcáreo-arcillosas en donde se desarrolla y fructifica más fácilmente.

Por su sistema radicular pivotante y de gran penetración en el suelo resiste las sequías más prolongadas y puede, más que otras especies, aprovecharse de las sustancias nutritivas que encuentra almacenadas o procedentes de las fuentes naturales del suelo, y por tener menos necesidades que otras especies, si se le aplican fertilizantes nitrogenados en exceso el árbol se desarrolla de manera excesiva, destinando sus reservas a la formación de madera y hojas en detrimento de la del fruto.

No es nada recomendable el cultivo del almendro en tierras de gran fertilidad, por ser muy difícil por medio de la poda equilibrar la vegetación con la producción de fruto, resultando más rentable cultivarlo en tierras de fertilidad muy relativa y hasta mediocre (Juscafresa, 1978).

El almendro es tolerante a la caliza activa, tiene resistencia a la clorosis férrica, no tolera a los suelos alcalinos, así como los suelos arcillosos asfixiantes (Grasselly, 1984).

El suelo ideal son las estepas semiáridas (<a 300 mm) debe tener un horizonte superficial arenoso de la misma naturaleza o ligeramente arcilloso. El Almendro explora 700 m3 de tierra.

En zonas sub-húmedas, con 600 mm de lluvia anual, la superficie debe ser ligera o media sobre un subsuelo de la misma naturaleza o más pesado. Las mejores son las tierras arcillo-calizas rojas o "terrarossa" mediterráneas.

Las raíces del almendro se repelen cuando por casualidad entran en contacto, esto permite al árbol explorar de una manera más homogénea todo el volumen de tierra puesto a su disposición.

En un suelo muy ligero, las raíces se desarrollan esencialmente en primavera y otoño y poco en invierno y verano. En regadío el crecimiento es continuo sin detención desde primavera a otoño. Son pues la temperatura (6-24° C) y la humedad (superior al 3%) los factores que determinan la actividad de las raíces (Grasselly, 1984).

El suelo óptimo es el profundo, de consistencia media, vegeta bien en los silíceo-calizos y calizo-silíceps-arcillosos, fértiles y con subsuelo permeable, no conviniéndole en suelos húmedos, ni los fuertes en los que la vegetación es deficiente (López, 1972).

PREPARACION DEL TERRENO

DESFONDE

Con ella se consigue: extraer todas las raíces secas, que pueden ser perjudicial a este árbol, mejorar la penetración y desarrollo de las raíces, así como la aireación y la permeabilidad del suelo, favoreciendo la filtración del agua de lluvia o de riego.

La época más apropiada para dar esta labor es la de otoño-invierno, anterior a la plantación, para favorecer la meteorización del suelo y que absorba el agua de lluvia.

La profundidad puede oscilar entre 0.70 m a 0.90 m, y si es posible a un metro.

En los suelos uniformes en todo su perfil de composición, textura y estructura, resulta indiferente el desfonde con vertedera o subsolador. Si el perfil no es uniforme, puede convenir, en el caso de suelo arcilloso y subsuelo arenoso, la mezcla de estas capas, por lo que está indicado el desfonde con vertedera (López, 1972).

ABONADO DE FONDO

El abonado de fondo es una práctica necesaria; puede ser incorporado al terreno en la labor de otoño-invierno. Para ello se aportaran al suelo unas 40 ton/ha de estiércol y posteriormente en primavera de 1.20 a 2.50 kg de superfosfato y de 500 a 800 de sulfato de potasa por hectárea, enterrándolos con una labor de vertedera, tanto el estiércol como los abonos minerales y procurando dejar el suelo sin grandes terrones para facilitar el replanteo y apertura de hoyos (Queralt, 1987).

MARCOS

Se pueden considerar apropiados a tres bolillo el de 6 m con 322 pies /ha; en el rectangular, el de 5 por 6m, con 333 pies/ha, y en el marco real de 6 x 6 m, o el de 7 x 7m, con 277 y 204 pies/ha, respectivamente.

No puede indicarse un marco tipo, pues dependerá, aparte de la disponibilidad de agua para riego, de las características del suelo, del cultivo (labores, abonado, buena y apropiada poda, y tratamientos fitosanitarios que se les vayan a hacer), (López, 1972).

Por su parte López (1972), menciona que el marco puede oscilar de 65 a 75 cm en las líneas.

La disposición de los almendros varía según el clima: en secano, y especialmente en las regiones más áridas y secas, la plantación se efectúa a marco real o a tresbolillo regular; en regadío, se hacen a marco real o a tresbolillo rectangular (donde la distancia sobre la línea es menor que entre líneas) (Queralt, 1987).

La densidad de la plantación no debe ser muy grande, ya que el almendro es una especie que necesita de buena insolación, la densidad varía de la variedad a plantar, fertilidad del suelo y pluviosidad de la zona).

Resulta beneficioso plantar en nov-dic, en todo caso hay que evitar los períodos en que la lluvia está encharcada en la tierra (Queralt, 1987).

HOYADO-ZANJEADO

Una vez desfondado y preparado el terreno, se procede al marqueo, señalando en él con una caña o estaquilla el sitio que ha de ocupar cada pie. Después se procederá al hoyado lo antes posible para lograr una buena meteorización de la tierra del hoyo; este hoyado puede hacerse con una excavadora. También puede efectuarse mediante un zanjeado por medio de 3 o 4 pases con un arado de desfonde, haciendo las zanjas según las líneas de plantación, con una profundidad de unos 0.80 m y una anchura de 1.20 a 1.50 m, marcando la posición de los pies en las zanjas (López, 1972).

PLANTACIÓN

Como el almendro es bastante sensible a la podredumbre radicular, es importante no plantarlo más que en suelos desprovistos de raíces viejas o secas y que no hayan tenido almendro por lo menos hace 10 o 15 años (López, 1972).

POLINIZADORES

Las flores del almendro, igual que las de todas las rosáceas, son hermafroditas (Grasselly, 1984).

Debido a la autoesterilidad de los almendros, se debe recurrir a la polinización cruzada. Las dos variedades receptora y polinizadora, deben coincidir en época de floración y ser compatibles fisiológicamente (Queralt, 1987).

Las flores son genéticamente incompatibles, por lo que requieren polinización cruzada por insectos, principalmente abejas o de otro árbol que sea compatible (Moore, 1993).

Algunos polinizadores entre las variedades de almendro son los siguentes (Juscafresa,1978):

Variedades Polinizadores

Al Texas

Desmayo largueta Marcona-Amargo

Desmayo rojo Marcona

Fortunat Non pareil

Marcona Desmayo rojo

Miagkoskulunem Texas-Al

Morskol Ai-Altano

Picantill Verdier-Texas

Rof Marcona

Trell Rof

Verdier Texas

Yaltano Al-Morkstol

El período más adecuado para que la flor sea convenientemente polinizada es el de los tres días siguientes a su apertura (Queralt, 1987).

Para que el trasporte de polen de flor a flor se lleve a cabo, se procesa de los insectos, ya que la acción del viento es poco efectiva. Por este motivo se colocarán colmenas entre los almendros en la época de floración, puesto que estas se convertirán en agentes polinizadores (Queralt, 1987).

PLANTELES

El plantón de almendro se desarrolla en viveros en un año o en dos, según los climas. En cualquier caso, los planteles son plantas obtenidas por semilla que posteriormente son injertadas y que se arrancan del vivero cuando el tronco alcanza 1.5 cm de diámetro (Queralt, 1987).

En necesario que estos planteles estén sanos para garantizar una buena cosecha, es decir, deben estar injertados con yemas sanas y plantas en suelos desinfectados. El arranque del plantel se realiza lo antes posible a partir de la caída de la hoja (Queralt, 1987).

El almendro una vez arrancado del vivero si no se planta a los pocos días, pierde rápidamente parte de la humedad y son causa de malograrse muchos árboles en las plantaciones o de frenar su desarrollo en el principio, siendo muy conveniente después de limpiadas todas las raíces de magullamientos o heridas, impregnarlas a base de arcilla y boñiga de buey disuelta en agua, lo que favorecerá su prendimiento (Juscafresa, 1978).

PORTAINJERTOS

El almendro ha sido durante largo tiempo multiplicado únicamente por semilla, sin injertar y en condiciones semi-áridas. Con la práctica del injerto, fue lógicamente el almendro de semilla el primer porta-injerto empleado. La elección estaba justificada entonces por las condiciones de cultivo (secano) y con suelos clorosantes, a causa de la aptitud de las raíces de almendro para introducirse entre las hendiduras de la roca a grandes profundidades y a su resistencia a la sequía y a la clorosis.

Aunque el almendro de semilla sigue teniendo importancia en las regiones o zonas en que las condiciones del medio prohíban cualquier otro portainjerto, en condiciones de cultivo más fértiles pueden utilizarse con éxito otros patrones: Melocotonero de semilla (franco), los híbridos melocotonero x almendro y diversos ciruelos (Grasselly, 1984).

De estar injertado el almendro sobre el portainjerto amargo tarda el plantel mucho en deshojarse, y si se espera a la total caída de la hoja puede retrasar en gran manera la plantación, la cual siempre debería hacerse a finales de otoño o principios de invierno y antes de la llegada de los primeros fríos, por ser la especie frutal que más pronto entra en vegetación. En tal caso, en el momento del arranque se suprimen las hojas y en el de la plantación se escogen los tres ramos más vigorosos y se cortan de 4-5 yemas, y debido a la tortuosidad que ofrecen la mayoría de las variedades se coloca el tutor antes de cubrir las raíces de tierra a fin de obtener un tronco más o menos enderezado.

Por su lento desarrollo será mejor plantar los árboles de dos años de injerto que de un solo año, teniendo en cuenta que de pertenecer el portainjerto al ciruelo el empalme del ciruelo debe quedar enterrado y nunca aflorar a la superficie (Juscafresa, 1978)

PODA

La poda del almendro puede ser anual o bianual, según sea el desarrollo del árbol y después de podado debe quedar más bien con un ramaje claro que espeso y de copa cerrada o formando un vaso de diámetro reducido, teniendo en cuenta que un exceso de frondosidad será en detrimento de la producción de fruto (Juscafresa, 1978)

El crecimiento de la planta durante el primer año va a estar condicionado por sus posibilidades de asimilación clorofílica. Por ello durante este período no se realizarán demasiadas podas. Esta poda dura aproximadamente 4 años.

Poda de formación:

- En el primer invierno, se practica una poda de rebaje que consiste en cortar las ramas principales al mismo nivel, a unos 60 cm. El corte se efectúa por encima de la yema.

- En el segundo invierno se eligen, de entre las ramas que hayan alcanzado más de 40 cm, 3 ramas de buen tamaño y grosor; éstas constituirían las 3 ramas madres del árbol, por lo tanto deben escogerse las más sanas, lo más alto posible sobre el plantón, dejando entre ellas una separación de 10 a 15 cm y formando un ángulo entre sí de 120° . Los brotes que no se van a emplear para formar ramas madres, se podarán por su punto de inserción.

- En el tercer invierno, se efectúa la poda por aclareo: se cortan las ramas internas y prolongaciones, y se suprimen los chupones.

- En el cuarto invierno, se eligen las ramas secundarias y se efectúa la poda por aclareo.

En el transcurso de los años siguientes se ayuda al árbol con las podas invernales, a constituir un esqueleto sobre el que se asientan las ramas fructíferas.

Poda de producción:

A partir del cuarto año se efectúan podas para eliminar las ramas sobrantes y dejar las productoras de frutos. Para practicar esta poda, cada invierno se realizará lo siguiente:

- Se suprimen los chupones del centro del árbol.

- Se despejan las prolongaciones para asegurar una buena iluminación del centro del árbol.

- Solo se suprime la quinta parte de las ramas fructíferas para asegurar la renovación de las restantes. Para ello solo se cortarán las ramas pequeñas que tengan de 1.5 a 3 cm de diámetro.

- Se deberá realizar bien el corte.

- Se eliminará la madera muerta, y los ramos parasitados con monilia o Fusicocum

- Se seguirá practicando la poda de formación para mantener la forma general del árbol

- Se intentará mantener el mayor número posible de ramilletes de mayo y ramos mixtos por ser los más fructíferos.

Poda de Renovación:

Esta poda se practica sobre árboles muy viejos o sobre árboles que presentan fructificación centrifuga.

En el primer caso, son árboles con muchas ramas muertas y fuerte desguarnecimiento en las bases de éstas. Al llegar a este estado, la producción disminuye, por lo que se procede a la poda de rejuvenecimiento que consiste en la supresión con sierra de las ramas madres para provocar la aparición de nuevos brotes vigorosos. Pero este rejuvenecimiento sólo es pasajero y desde el punto de vista económico resulta más rentable invertir en una nueva plantación.

Los árboles en fructificación centrífuga, los frutos aparecen cada vez más alejados del centro. De ello, resulta que las ramas fructíferas son cada vez más numerosas y más débiles. Normalmente, con la poda de producción anual se soluciona este problema, aunque hay variedades más propensas a ello, con estas variedades hay que recurrir a la poda de reforma. Se cortan los ramos principales o secundarios según el árbol y al tercer o cuarto año se reanuda la fructificación normal (Queralt, 1987)

FISIOLOGIA DEL DESARROLLO

PERIODO JUVENIL

Este es el tiempo que trascurre entre la siembra y la primera floración. Porte arbustivo, con ramos delgado, frágiles y frecuentemente espinosos, hojas pequeñas, etc.

Cuándo los árboles que se plantan proceden de injertos tomados de árboles adultos, injertados sobre plantas obtenidas por semilla o por estaquilla, se comprueba siempre un retorno, más o menos prolongado y acentuado, a las formas juveniles de la especie.

La entrada a la fructificación, es decir el fin del período juvenil, está en relación esencialmente con el volumen alcanzado por el árbol (Grasselly, 1984).

BIOLOGIA FLORAL

En árboles adultos la regularidad de la producción depende evidentemente en primer lugar de la formación anual de un número suficiente y regular de botones florales.

El desarrollo de los botones florales continúa después de la inducción floral a un ritmo variable, según las estaciones. En verano y en Otoño, se diferencian lentamente para estar ya completamente organizados a principios de invierno, excepto las células sexuales.

Se puede hablar pues, de tipo de floración o tipo de fructificación para una variedad dada. Algunas variedades de almendro fructifican sobre todo en ramos mixtos, mientras que otras llevan sus flores esencialmente sobre ramilletes de mayo.

La flor del almendro es simétrica con relación a un eje y tiene 5 sépalos verdes soldados entre sí en forma de cáliz dislisépalo y 5 pétalos libres, de tamaño variable, blancos o blanco rosado (a veces rosas) insertos en la base de los sépalos. El conjunto de sépalos soldados constituye el cáliz.

Loa estambres son numerosos 30 como media, en espiral, insertos sobre el cáliz, libres entre sí.

El polen depositado en el estigma germina y el tubo polínico llevando dos anterozoides se introduce entre las membranas de algunas células del estilo, para alcanzar rápidamente al óvulo y saco embrionario donde realiza la fecundación. El estigma permanece receptivo durante 4 a 5 días solamente después de la apertura de la flor.

La germinación del grano de polen se produce normalmente inmediatamente después de la caída del grano sobre el estigma.

Después de la fecundación, la base del pistilo engruesa y se transforma en fruto.

El desarrollo del fruto se puede dividir en tres fases:

1.- Después de la fecundación el fruto aumenta su tamaño rápidamente de volumen debido a una intensa multiplicación celular.

2.- Período de parada de crecimiento, durante la cual se produzca esencialmente el endurecimiento del hueso. Este período es tanto más acusado cuanto más tardía sea la variedad;

3.- Engrosamiento rápido del fruto hasta la madurez, debido fundamentalmente al aumento de tamaño de las células (Grasselly, 1984)

LABORES DE CULTIVO

El almendro es un árbol bastante resistente a la aridez del medio, pero también para él, como para los demás, el agua absorbida por las raíces actúa como poder limitativo para su producción. Por lo tanto las labores del suelo ha de tender a favorecer al máximo el almacenamiento del agua de lluvia y su conservación durante el mayor tiempo posible (López, 1972). Estas labores presentan doble sentido, eliminar las malas hierbas que ayudan a la desecación del suelo especialmente plantas con crecimiento estival (grama) y crear una superficie mullida y desecada (Queralt, 1987).

Las labores precisas por el almendro se reducen a tener el suelo limpio de malas hierbas y mullido, para favorecer la acción penetrante del agua de lluvia. En líneas generales, las plantaciones de almendro en cultivo único, necesitan por lo menos tres labores al año (López, 1972).

Si se cultiva de secano se precisan tres labores anuales como mínimo, superficiales (10-15 cm con cultivadores), solo la primera será más profunda (15 a 20 cm usando vertedera). Si se cultiva de regadío, todas las labores se harán superficiales (con el cultivador), y se efectuarán después de las lluvias o del riego (Queralt, 1987).

La más importante es la que se da en otoño, con vertedera a una profundidad de 15 a 20 cm, la segunda labor se dará durante el invierno a igual profundidad, pudiéndose, en la de otoño o en ésta, enterrar los abonos los años que se abone, debiendo darse ésta de invierno en algún tiempo después del cuaje de la flor. Por último, en la primavera, se dará una tercera labor de cultivador o grada para destruir las malas hierbas y disminuir con ello la evaporación. En todas ellas se dejará alrededor del tronco un cerco sin labrar de 1.5 a 2 m, con objeto de no herir al tronco con los aperos de labranza, cavándolos después cuando se pueda o lo precisen (López, 1972).

Durante el verano, cuando se precisen por el estado del suelo, deben darse un par de binas con gradas para tener limpio el suelo de las malas hierbas y sin grietas, frecuentes en los terrenos arcillosos después de una lluvia, y con ello disminuir la evaporación, por lo que en estos almendrales en suelos algo arcillosos, es aconsejable, si se puede, dar un pase de grada con el tempero de la lluvia (López, 1972).

Todo este sistema es aconsejable para regadío y con tapete herbáceo que no cubra toda la superficie, sino tan solo una línea entre las filas de los árboles. Existe otro sistema para eliminar las malas hierbas, donde los aperos de labranza no pueden penetrar, es mediante la aplicación de herbicidas, los cuales evitan la competencia de las malas hierbas con el almendro, reduce los riesgos de heladas primaverales y por disminuir los daños producidos por la erosión, pero este resulta más caro, se acumulan en la superficie pudiendo causar dañó al almendro etc. (Queralt, 1987). Los herbicidas más adecuados son dos:

Defoliantes: Paracuat y Diquat, desecan con rapidez, se aplican desde el tercer año de plantación del almendro, se aplica cundo las hierbas están en pleno desarrollo sin riesgo de toxicidad (800 g de materia activa/ha disueltos en agua)

De absorción radical: Aminotriazol o Simazina. Se aplican en período de preemergencia de malas hierbas, es decir, cuando estén poco desarrolladas. La época más adecuada para aplicarlos es en otoño. La dosis mas adecuada es de 4-5 kg/ha (no mezclarlos); esta dosis no es alta por lo que el peligro de acumulación en el suelo es muy bajo.

Estos dos tipos de herbicidas presentan el inconveniente de no eliminar plantas perennes; por lo que se puede optar por utilizar herbicidas de acción más drástica (como los del grupo glifosfato).

En general cuando se usan herbicidas de cualquier tipo, se intenta no pulverizar las hojas o las ramas jóvenes del almendro (Queralt, 1987).

ABONADO

El abonado debe adecuarse a la naturaleza del terreno y al as exigencias fisiológicas del árbol, exigencias que varían según su edad y su productividad, dentro de los abonos inorgánicos de mayor empleo se encuentran:

NOMBRE

CARACTERISTICAS

EMPLEO

Sulfato amónico

(21% de Nitrógeno)

Superfosfato cálcico (18% de anhídrido carbónico)

Sulfato potásico

(50% de óxido de K)

 Nitrato amónico

(26-27% de N )

*Poco arrastrable

*Reacción ácida

*Medianamente rápido

*De reacción alcalina

*De acción bastante asimilable

*Reacción neutra

*De acción bastante lenta

*Reacción neutra

*De acción rápida y bastante duradera

*En terrenos

ácidos en

primavera

*Preferible en terrenos alcalinos en otoño

*En diversos tipos de terreno en otoño

*En todos los terrenos en primavera.

*Fertiliza todo el perfil del suelo

En terrenos sueltos o arenosos, más fácilmente lavados por el riego o las lluvias, se deberá aplicar una cantidad total de abono más grande, así como aportar materia orgánica. Por lo tanto, se aplicaran pequeñas dosis poco repetidas, puesto que no quedan retenidas en el suelo.

Por el contrario, en un suelo pesado será suficiente con un solo abonado de fondo anual ya que éste permanece durante largo tiempo en el suelo (Queralt, 1987).

Según la edad, las necesidades de abono pueden variar. Las plantas jóvenes solo precisan de abonos nitrogenados, ya que deben desarrollarse vigorosamente y formar con rapidez las ramas fructificantes.

Por el contrario, las plantas adultas precisan el aporte de todos los elementos necesarios para la fructificación: N, K y P (este último en poca cantidad).

Otros elementos esenciales que son necesarios al almendro pero en pocas cantidades son el Zn, Cu, Mn, Cl y B (Queralt, 1987).

No es posible dar una fórmula de abonado para todos los casos, puesto que depende de las reservas del suelo, de su textura, del régimen hídrico y de la densidad de plantación.

Según Nuguet (1978), citado por Grasselly, (1984), las necesidades totales de los árboles de hueso para un período de producción de 15 años son de 350 kg de P2O5,1.200 kg de CaO y 200 kg de MgO, por hectárea.

RIEGOS

RIEGO POR SUPERFICIE: Es el método de riego más antiguo, y todavía usado de forma generalizada en muchos países. El riego se puede aplicar de diferentes maneras: por surco, por alcorques, a manta, por sumersión y en cualquier caso exige bastante práctica y una cuidadosa nivelación para que el riego resulte homogéneo.

RIEGO POR ASPERSION: Existen numerosos sistemas de riego por aspersión; todos tienen por objeto homogeneizar el reparto de agua en el suelo ya que la difusión es circular.

Tiene la ventaja, en comparación con los de superficie, de que evita una inundación y encharcamiento del suelo que puede resultar perjudicial al crecimiento en ciertos cultivos. La aspersión debe tener un gasto horario adaptado a la textura y dar gotas tan finas que no apelmacen el suelo en su zona superficial; este inconveniente desaparece evidentemente en caso de tener una cubierta vegetal.

La capacidad de absorción de un suelo varía de 5 a 50 mm/hora. Es muy fácil, y a la vez necesario, precisar estos puntos en el momento del cálculo de la instalación de aspersores.

RIEGO POR GOTEO.- El objetivo de este sistema es poner a disposición del árbol el agua necesaria para su consumo limitando al máximo las pérdidas por evaporación (Grasselly, 1984).

El número de riegos es variable pudiendo oscilar en líneas generales de dos a cuatro, según la pluviosidad de unos años a otros. Se puede considerar un riego a la brotación, con lo que se favorece una buena floración y cuaje que puede ser según zonas a finales de diciembre-enero o principios de febrero. Otro riego puede ser en primavera posterior al cuaje hacia el mes de abril que beneficia la vegetación y desarrollo de frutos; y por último, otro por los meses de junio o julio, época de gran actividad vegetativa que aumenta el rendimiento y favorece el desprendimiento de la cáscara (López, 1972).

Todos los riegos deberán ser moderados, pues el exceso de humedad les perjudica mucho por la asfixia de las raíces en los suelos arcillosos que se encharcan y de otra parte por favorecer el desarrollo de la posible podredumbre radical (López, 1972).

Se debe utilizar el sistema de riego más adecuado a los recursos económicos y tipo de suelo (el riego por aspersión siempre es recomendable); cuidar especialmente los riegos durante los dos primeros años de la plantación; evitar encharcamientos ya que las raíces son sensibles a la asfixia por exceso de humedad; entre el mes de abril y el momento de la cosecha (que depende de la variedad) distribuir de 1000 a 3000 m3 de agua por hectárea entre 5 y 7 riegos (Queralt, 1987).

PLAGAS Y ENFERMEDADES

Teniendo en cuenta el origen árido del almendro, se entiende que este árbol sea especialmente sensible a los hongos que crecen en ambientes muy húmedos. Es también cierto que las condiciones que favorecen un rápido desarrollo del árbol: riego abundante, suelo fértil, y abonos, también representan una buena fuente de crecimiento para los hongos.

Los principales hongos que atacan al almendro son:

Miniliosis (Monilia laxa, Esclerotinia laxa).

Cribado (Clasterosperium carpophilum, Coryneum beyerinckii)

Royal (Puccinia)

Abolladura ( Taphrina deformans)

Moteado (Fusicladium carpophilum)

Manchas rojas (Polystigma acchraceum)

Chancro (Fusicocum amygdali)

Antracnosis (Gloesporium amygdalinum)

Podredumbre del cuello y raíces.

Verticilosis

ENFERMEDADES DE LA PARTE AÉREA

MONILIOSIS.

Es una enfermedad producida por hongos del grupo de los Ascomycetes, que se caracterizan por tener micelio unicelular tabicado con dos tipos de reproducción: la sexual y la asexual. La primera se efectúa en esporangios tubulosos llamados ascos, que contienen esporas de origen sexual; otro tipo colateral de reproducción sexual origina los conidios encargados de producir las esporas.

En base al tipo de reproducción recibe el nombre de Monilia laxa en forma de asco, y de Sclerotinia laxa en la conídica. Esta enfermedad también se conoce por "podredumbre de los frutos" y es la responsable de los daños que se presentan en primavera sobre las flores, frutos y posteriormente sobre las ramas del almendro.

Durante el invierno, las esporas invernan bajo los chancros de los ramos, los pedúnculos de los frutos del año anterior y las escamas de la yemas. Si la primavera es húmeda, las esporas son transportadas por el viento y las lluvias llegan a los estigmas de las flores, germinan y penetran en los pistilos, provocando su marchites; por el pedúnculo de la flor pasan a los ramos fructíferos y al principal, produciéndose también desecación.

En general, la sensibilidad de este parásito depende de las condiciones climáticas del año (elevada humedad y temperaturas suaves) así como del tipo de variedad.

Para los tratamientos, es importante proteger bien las plantaciones desde los primeros síntomas, por este motivo es conveniente ponerlos en práctica durante el invierno, período en que los conjuntos de esporas se encuentran en las ramas y todavía no se han expandido. Normalmente los más indicados son los compuestos cúpricos que se presentan con distintos nombres comerciales (Captafol, Triforina, Benomilo, etc.).

CRIBADO

Enfermedad producida por hongos del mismo grupo anterior: Ascomicetos. La fase más frecuente de este hongo es como conidio y se le da el nombre de Clasterosperium carpophylum; es forma de ascos se le denomina Coryneum beyerenckii. También conocido como "perdigonada", esta enfermedad ataca a las hojas, ramas y frutos.

En las hojas del almendro se manifiesta por pequeñas puntuaciones redondas y de color rojo vinoso que se extienden rápidamente y acaban perforando la hoja con pequeños agujeros circulares. Es entonces cuando la hoja adquiere el aspecto de criba que da nombre a esta enfermedad. Este hongo también produce punteaduras y lesiones sobre ramos (chancros en la yemas) y frutos pudiendo llegar a destruirlos.

En invierno, el micelio de este hongo se conserva en las escamas de las yemas contaminadas o en los chancros, pero si esta estación es benigna puede llegar a desarrollarse.

En primavera o en los inviernos suaves, el micelio prospera produciendo gran cantidad de conidios (esporas) que nuevamente parasitarán a los nuevos órganos del árbol.

Los árboles débiles, enfermos o atacados por otros parásitos son los más propensos a sufrir esta enfermedad. Para su curación es muy importante que en otoño se apliquen productos cúpricos y que se destruyan las partes enfermas. En primavera, antes y después de la floración, será suficiente tratar con los fungicidas de síntesis.

ROYA

Enfermedad muy frecuente en el género Prunus producida por hongos del grupo basidiomiceto que se caracterizan por tener micelio tabicado, uninucleados y los basidios, órganos que contienen esporas de origen sexual, como los ascos de los ascomycetes, pero cuya forma es diferente: masuda y uni o pluricelular según el tipo de hongo.

La roya ataca a las hojas, ramas y frutos del almendro. El hongo causante de esta enfermedad es el Puccinia, perteneciente a una familia de hongos que presenta un ciclo biológico complejo, precisando para su desarrollo la presencia de dos plantas huéspedes.

El proceso normal del desarrollo se verifica del siguiente modo: En invierno las teleutosporas resisten bien los fríos y permanecen en el suelo en los rizomas de algunas anémonas u otras plantas, hasta la primavera en que germinan; entonces producen basidios que originaran basiodiosporas. En esta misma primavera, las basidiosporas infectan las hojas de la misma anémona o de otra planta intermedia del sitio y en ellas producen un micelio que a su vez origina esporas asexuales llamadas ecidiosporas, estas infectan las hojas del almendro.

Al verano siguiente aparecen en el haz de las hojas del almendro numerosas manchas pequeñas de color amarillento que corresponden a las uredosporas, esporas de origen sexual provenientes de la germinación de una ecidiospora.

Estas uredosporas por sucesivas generaciones propagan la enfermedad sobre los árboles. A finales de verano, las manchas sobre las hojas se vuelven más oscuras y pulverulentas, correspondiendo a un nuevo tipo de fructificación las teleustosporas, que son bicelulares y de origen sexual; estas caen al suelo y se inicia otra vez el ciclo.

Para prevenir esta enfermedad es conveniente eliminar las malas hierbas de las plantaciones ya que son unas de las plantas huéspedes necesarias para completar el ciclo de este parásito. Para su tratamiento, se aplicarán compuestos cúpricos o azufre.

ABOLLADURA

Enfermedad producida por un hongo ascomycete: Taphrina o Exoascus deformans, que también recibe otros nombre vulgares como: "lepra", "arrufat", "garrofa", etc. Es muy frecuente en el almendro y en el melocotonero y ataca a las hojas jóvenes y brotes jóvenes de estos árboles.

La enfermedad se propaga y se mantiene en invierno por medio de los ascos, fructificaciones del hongo que resisten bien los fríos y recubren las hojas de un polvillo de color blanco.

En primavera cuando las temperaturas son más latas y se reanuda la vegetación, las hojas infectadas aparecen con el limbo muy engrosado, hinchado o con coloraciones variadas acabando por desecarse y caer. Del mismo modo, los brotes tiernos atacados aparecen decolorados, hinchados y retorcidos.

Este parásito se combate con tratamientos a base de caldos cúpricos en otoño a la caída de las hojas y de las flores. Se trata con un compuesto carbamico.

MOTEADO

Producido por un hongo ascomycete que en fase de asco recibe el nombre de Venturia carpophila y en la conidica el de Fusicladium carpophilum. Tiene otros nombres científicos sinónimos: Megacladosporium carpophilum y Fusicladium amygdali. Se reproducen principalmente por conidios y los ascos no son tan frecuentes.

El hongo inverna en forma de micelio en los chancros de las ramas. Cuando la temperatura y la humedad son más elevadas en primavera, el micelio produce conidios que infectaran a brotes jóvenes, las ramas y los frutos.

Sobre las ramas atacadas aparecen manchas circulares de color gris oliváceo, si se extienden mucho terminan por secarse destruyendo las hojas, flores y frutos. En los frutos tiernos aparecen unas manchas más obscuras que cuando se multiplican producen grietas en su mesocarpio.

Los tratamientos de invierno no son eficaces. En primavera después de la caída de los pétalos, se recomienda tratarlos con un fungicida de síntesis como Ziram, Captam, o Thiuram.

ENFERMEDAD DE LAS MANCHAS ROJAS

Alteración originada por el hongo ascomicete, Polystigma occhraceum. No tan extendida como las anteriores, aunque es frecuente en zonas secas con temperaturas elevadas.

Este hongo parásita las hojas del almendro y se manifiesta en verano con unas manchas amarillentas al principio y luego pardo rojizas, a veces, muy oscuras. A finales de verano, se produce una defoliación prematura ocasionado por la debilidad y desequilibrio del almendro. Se trata, entonces, a los almendros afectados con compuestos cúpricos o con fungicidas de síntesis (Ziram o TMTD)

CHANCRO

Enfermedad producida por un hongo ascomycete: Fusicoccum amygdalii que provoca chancros sobre las ramas y necrosis de las hojas. Este hongo sólo se ha visto en fase conídica, los conidios están reunidos en unos receptáculos llamados picnidios.

En primavera, ataca a las yemas de madera, Su ataque se manifiesta por la aparición de una mancha elíptica, necrosada y de color negruzco. Posteriormente, se extiende sobre las ramas terminando por marchitarse y desecarse en sus partes terminales. En las hojas también provoca manchas necróticas en el limbo o en su borde.

Tanto en los ramos como en las hojas, cuando los chancros están muy desarrollados aparecen unos puntitos negros protuberantes que son los picnidios formados por aglomeraciones de esporas. Estas esporas son transportadas por la lluvia de un brote a otro y, de este modo, se va infectando todo el árbol.

Las condiciones necesarias para la formación de conidios son una temperatura suave y humedad elevada.

Como medida preventiva, en invierno se queman y eliminan las ramas portadoras de chancros, repitiendo la operación en verano sobre los ramos infectados. El tratamiento resulta más eficaz en el período donde la actividad del parásito es más notable, la cual se manifiesta por la mayor esporulación del hongo; ello ocurre en primavera entre abril y mayo. En esta época se aplicarán productos de síntesis (Captafol, Benomilo, Metil-tiofanato son los más eficaces). También es aconsejable realizar los tratamientos en otoño.

ANTRACNOSIS

EL hongo causal es un ascomicete, Gloesporium amygdalinum. Ataca frutos ramos y hojas. En primavera aparecen sobre los frutos jóvenes unas manchas circulares de color amarillo y que pueden llegar a ser muy grandes (hasta un cm. de diámetro); cuando las manchas están muy desarrolladas forman pequeñas depresiones sobre las que producen una gomosis más o menos abundante en forma de una masa mucilaginosa rosada, constituida por las fructificaciones.

En las variedades muy sensibles, esta infección continúa en verano y acaba destruyendo toda la cosecha. También ataca a los ramos a partir de los pedúnculos del fruto. En las hojas, provoca abundantes necrosis y acaba desecándolas.

Como medida profiláctica se queman todos los frutos parasitados. Los tratamientos serán los mismos utilizados contra el moteado, es decir, compuestos cúpricos y fungicidas de síntesis (Zineb, Captan y Benomilo). Se tratarán dos veces: el primero se efectuará a la caída de los pétalos y el segundo a la caída de las hojas.

PODREDUMBRE DEL CUELLO

Enfermedad producida por un hongo ficomicete Phytophtora cactorum. Los ficomiceleados presentan los dos tipos de reproducción, sexual y asexual. El hongo vive como saprófito de la materia orgánica del suelo, cuando la humedad es elevada (presencia de lluvias notables o riegos demasiado tardíos) pasa a ser parásito del almendro, penetra a las raíces al nivel del cambium y va ascendiendo hasta la zona del cuello. El chancro puede ascender de 25 a 40 cm por encima del cuello, aunque no es muy frecuente. Se manifiesta por la aparición de líneas concéntricas con gomosis alrededor del chancro en el cuello, las raíces se ennegrecen y se pudren, y el almendro detiene su crecimiento, adquiriendo su follaje una coloración amarillenta.

Como medidas profilácticas se aconseja no plantar demasiado profundo, eliminar las hierbas que se encuentren alrededor del tronco, y evitar los excesos de agua en otoño con un buen drenaje. Con estas medidas, la infección no suele presentarse en los almendros, árboles que por lo general no requieren tanta agua como otros frutales, siendo el agua el agente principal para su desarrollo.

ENFERMEDADES DE LA PARTE SUBTERRANEA

PODREDUMBRE DE LA RAIZ

El hongo que produce esta enfermedad es un basidiomycete de la familia de las Agacáceas denominado Armillaria mellea. Estos hongos tienen el aparato esporífero en forma de umbela, en cuya parte inferior presentan una serie de laminillas en posición radial que contienen a los basidios; presentan el aspecto típico de una seta y suelen atacar a muchos árboles. En el almendro de semilla o cuando se utiliza como portainjerto, éste se manifiesta con frecuencia.

En otoño aparecen grupos de setas en la base del árbol parasitado. El resto del hongo no visible está formado por el micelio, conjunto de hifas que penetran en la madera a través de las raíces. Estas hifas blanquecinas se van expandiendo por la superficie del suelo y alcanzan raíces de otros árboles, infectando rápidamente la plantación. Cuando llega el otoño, se manifiesta el parásito por la aparición de la seta. Asimismo, produce esporas que con ayuda del viento llegan más lejos y originan más micelio.

Como medida preventiva, se recomienda eliminar las partes de las raíces o de la madera que pueda servir de albergue al parásito, así como evitar el exceso de humedad y destruir todos los árboles atacados que hayan muerto. Al arrancar un árbol atacado, se quemarán todas las raíces y se desinfectará el hoyo con una solución de cloruro de zinc al 5% o de sulfato de carbono (259 g/m3).

VERTICILOSIS

Producida por Verticilliunm dabliae, ascomycete subterráneo que causa importantes daños en las raíces de los árboles jóvenes.

El parásito vive y se mantiene en el suelo, siendo capaz de vivir muchos años (de 5 a 10) los órganos responsables de esta supervivencia son los esclerocios que son conjuntos de hifas protegidas. Los esclerocios germinan y penetran en las raíces incluso sin heridas, y ahí desarrollan su micelio que se extiende por las diferentes partes del árbol.

El árbol atacado presenta las hojas marchitas y amarillentas en un principio, desecándose luego hasta caer. Los brotes también se desecan y se curvan. Las condiciones que favorecen la infección son varias:

- las temperaturas altas en verano, después de una primavera húmeda.

- las labores de cultivo, puesto que éstas diseminan los esclerocios;

- la existencia de hierbas asociadas al cultivo por ser también huéspedes de este hongo;

- la edad de los árboles: los más jóvenes (de 2 a 4 años) por ser más vigoroso favorecen la difusión de este hongo.

- los terrenos ácidos.

Los tratamientos químicos son poco eficientes, por esta razón se recomienda tomar medidas profilácticas:

- evitar los cultivos asociados, especialmente aquello que favorecen el parásito (tomate, berenjena, papa, melón, fresa, alfalfa) y procurar que lo ocupen gramíneas.

- aportar abonos orgánicos para hacer proliferar en el suelo una microflora antagonista;

- no abusar de abonos nitrogenados, los cuales favorecen el crecimiento excesivo del árbol y con ello, también la difusión del hongo.

- puede ser de utilidad pulverizar sobre el cuello del árbol y en el terreno que le rodea una solución de: sulfato de cobre (500 g), amoniaco (750 cc) y agua (100 l);

- Utilizar portainjertos resistentes al Varticillium (como el melocotonero, o los híbridos de Mirobolan x melocotonero)

ENFERMEDADES BACTERIANAS

CHANCRO BACTERIANO

Es causado por bacterias de la especie Pseudomonas syringae. Son poco frecuentes en el almendro, aunque en ciertos medios provocan importantes ataques sobre el follaje, ramas y tronco. Esta enfermedad se desarrolla en zonas de clima húmedo y fresco, así como en suelos ácidos.

Con las lluvia de la primavera, de las partes infectadas de la corteza surgen bacterias que contaminan a las hojas; es éstas se manifiestan entonces, numerosas manchas de color pardo rodeadas de un halo claro. En verano, con el tiempo seco las infecciones cesan en las hojas; pero en otoño, con clima húmedo, se extienden las cicatrices y alcanzan a las ramas provocando chancros en la primavera siguiente.

Cuando los chancros aparecen en el tronco de los árboles jóvenes, provocan la muerte de la parte aérea de la planta. En primavera, se seca completamente toda esta parte y muchas veces vuelve a rebrotar a la primavera siguiente.

El tratamiento que se practica, es a base de caldo bordelés (compuesto cúprico), aplicándose dos veces, a la caída de las hojas y antes del desborre (otoño). En primavera también se aplican dos tratamientos: uno antes de la floración a base de caldo bordelés al 5% de sulfato de cobre; y el otro, después de la floración a base de una concentración del 3%.

TUMORES BACTERIANOS DE CUELLO Y RAICES

Producidos por el Agrobacterium tumefaciens. Es muy frecuente en las especies frutales de hueso, sobre la raíz de almendro en particular.

Los tumores son de color claro y rápidamente se vuelven pardos, oscuros y duros. Al principio, son del tamaño de un guisante y al cabo de unos años pueden alcanzar el tamaño de una pelota de tenis.

Esta bacteria vive en el suelo y penetra en la planta por las heridas producidas por las picaduras de los nemátodos o por los trabajos de laboreo (herramientas, aperos mecánicos, etc.). Esta bacteria vive en cualquier tipo de suelo, por lo que es muy fácil que se encuentre en las plantaciones, aunque sus efectos no son siempre tan nocivos como los de otros parásitos, e incluso en muchos casos, donde la infección solo se presenta en algunas raíces, la producción no ha sufrido alteración alguna. El control es mediante medidas preventivas como:

- destruir las plantas atacadas;

- utilizar nematicidas que destruyan los nemátodos y con ello las posibles heridas de la raíz;

- seleccionar un portainjertos resistente a esta bacteria.

ENFERMEDADES ANIMALES

Los principales parásitos animales del almendro son:

*Parásitos del follaje

Afidos (pulgón negro, harinoso)

Acaros

Antónomo del almendro (Anthonomus amygdali)

Orugas minadoras de los brotes

Orugueta del almendro (Aglaope infausta)

*Parásitos del fruto

Eurytema (hemíptero fitófago)

Pirales (las mariposas del género Myelois, son las más frecuentes)

*Parásitos del tronco y ramas

Barrenillos (Scolytus rugulosus, Xyloborus dispar)

Barreno (Cossus cossus)

Gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis)

*Parásitos de las raíces

Nemátodos

AFIDOS

Conocidos vulgarmente con el nombre de pulgones, éstos provocan la deformación de las hojas y los brotes. Invaden fácilmente todo el árbol debido a la rapidez con que se multiplican, por lo que es conveniente eliminarlos antes de que sean demasiado numerosos. Son unos insectos chupadores que clavan su pico en las hojas y brotes tiernos. Hay individuos con alas y otros con cuatro alas membranosas.

En ciclo vital de los pulgones existe una alternancia de generaciones sexuales y asexuales. Los pulgones asexuados aparecen en otoño, los machos provistos de alas y las hembras son ápteras. La hembra solo pone un huevo (o en algunos casos varios huevos). En invierno los huevos son depositados en la cara inferior de las hojas apicales o en los brotes jóvenes, y a finales de esta estación, las hoyas aparecen ya invadidas.

En la primavera siguiente, el huevo origina una hembra áptera llamada fundadora que, por partogénesis origina nuevas hembras sin alas; lo mismo hacen las demás hembras fundadoras, que como resultado el árbol aparece invadido de puntos negros, verdes o harinosos según la especie que lo haya atacado.

En otoño, aparece una nueva generación de hembras ápteras, llamadas sexíparas por producir individuos sexuados, cerrándose aquí el ciclo.

Asimismo, estos pulgones segregan un líquido azucarado parecido a la melaza que recubre toda la superficie de la planta e impide sus funciones vegetativas. La presencia de hormigas en las plantas infectadas, demuestra la evidencia de una enfermedad producida por pulgones, ya que éstas sientes gran avidez por esa melaza.

De este complicado ciclo vital se concluye que el ataque de estos pulgones se efectúa por dos vías:

- por medio de su pico, que chupan la savia, así como los elementos minerales de las hojas y brotes jóvenes;

-por la secreción del líquido azucarado que impide su normal desarrollo de la planta.

Hay distintas especies de pulgones que reciben diferentes nombres según el color y aspecto de su cuerpo, entre los principales que atacan al almendro tenemos:

pulgón negro: Brachicaudus persicae

pulgón harinoso: Hyalopterua amygdali

pulgón verde: Brachicaudus amydalinus

Los tratamientos precoces de invierno y efectuados antes de la floración son los más eficaces. Durante la primavera se pueden tratar con alguno de estos compuestos: demetón, vamidotión, fernos, folidol...

ACAROS

Llamados también vulgarmente "arañas rojas" por las vivas coloraciones que presentan. Sus mandíbulas perforan los tejidos tiernos de la planta, de donde extraen jugos alimenticios, provocando una disminución de la función vegetativa. La araña roja tiene el cuerpo esférico de una sola pieza y de color rojizo.

En invierno, los huevos permanecen resguardados en las rugosidades de las ramas y troncos. A principios de la primavera nacen las larvas y se trasladan a las hojas de las que se alimentan, transformándose en adultos. En verano, ponen los huevos en el envés de las hojas. La duración de la vida de una araña roja es de aproximadamente de un mes y el ciclo vital es muy corto (15 a 20 días), por lo que si las condiciones climáticas son favorables (veranos secos y calurosos) pueden llegar a producirse diez generaciones, que infectan rápidamente a toda la plantación.

Los ácaros encontrados en plantaciones de almendro pertenecen a varias especies: Panonichus ulmi, Bryobia rubrioculus, Tetranychus viennensis...

El tratamiento más adecuado es el invernal, aplicándose sobre los huevos situados en las arrugas del tronco y ramas, un aceite amarillo. En primavera se efectúa el mismo tratamiento siempre pre-floral contra la primera generación. En verano, pueden utilizarse tratamientos para combatir los huevos y los ácaros, tales como: paratión, malatión, azinfos, etc.

ANTONOMO DEL ALMENDRO

Anthonomus amygdali es un coleóptero pequeño, que cuando es adulto sus tegumentos adquieren un color pardo oscuro; los élitros están provistos de tres bandas grisáceas o amarillas según el sexo y el rostro es rojo o pardo. La cabeza es alargada y en forma de pico, provista de dos antenas.

Los adultos aparecen en noviembre y pasan todo el invierno en las rugosidades del tronco del árbol. A finales de diciembre sales al exterior, se alimentan practicando picaduras en las yemas, y desde entonces y hasta marzo ponen huevos. Los huevos son depositados en las yemas de la flor durante la incubación entre 10 y 15 días.

Las larvas devoran el interior de las yemas. Al cabo de 20 días se forma la crisálida y entre 15 y 18 días más tarde aparecen los adultos (entre marzo y mayo). Hasta el mes de junio, los adultos se nutren de las hojas. En verano se protegen de las elevadas temperaturas refugiándose en plantas herbáceas en el suelo.

Respecto a lo dicho la infección de este parásito se manifiesta de dos formas:

- desde fines de diciembre hasta marzo, las larvas devoran las yemas florales que se secan, deshidratan y no llegan a abrirse. El adulto sale de ellas, por lo que las yemas aparecen con picaduras.

- desde fines de marzo hasta junio, los adultos devoran el follaje.

El tratamiento más adecuado es el de invierno, a base de aceite amarillo, y si el ataque es muy fuerte, a base de diazinón.

ORUGAS MINADORAS DE LOS BROTES

Estas orugas, normalmente polífagas, parasitan los brotes jóvenes y también a los frutos. En España, al más frecuente proviene de la mariposa Anarcia leneatella . Esta especia produce dos generaciones al año.

Las orugas de la primera generación pasan el invierno bajo la corteza de las ramitas jóvenes. Cuando llega el buen tiempo se trasladan a los brotes jóvenes y se instalan en los repliegues de las hojas para efectuar la ninfósis. Entre 10 y 15 días pasan a ser adultos. Después de aparearse, ponen huevos en la parte inferior de las hojas después de 12 a 15 días nace la segunda generación de orugas que al no poder penetrar en los brotes jóvenes porque ya están lignificados, perfora el endocarpio de los frutos y se alimenta de su superficie. Estas orugas generarán la segunda generación de mariposas que después del apareamiento producirán las larvas invernantes. Externamente, el ataque de este parásito se manifiesta en dos formas.

- En las hojas recubiertas de huevos de la primera generación de forma alargada y color anaranjado;

- En los frutos picados por las orugas de la segunda generación.

En invierno, se recomienda un tratamiento a base de aceite amarillo para destruir las larvas invernantes en el tronco. Durante el resto del año se efectuarán los tratamientos tan pronto como aparezcan los primeros brotes infectados.

ORUGUETA DEL ALMENDRO

La causante de esta enfermedad es la Aglaope infausta que, en forma de mariposa presenta un tamaño pequeño de aproximadamente 20 mm. Cuando es larva mide de 10-14 mm de largo, es de color gris y con el dorso provisto de tres líneas amarillas y sus lados de una línea morada.

En su ciclo vital sufren tres ninfosis. Parte del verano y durante todo el invierno, las orugas se encierran en un capullo sedoso instalado en restos de cortezas y en las hojas secas. Cuando llega la primavera, salen del capullo y se alimentan de las hojas atacando especialmente el envés. En esta misma estación, se produce una segunda ninfosis de la que aparecen unas orugas más voraces, las cuales devoran por completos las hojas, quedando sólo los nervios de ellas.

Al cabo de tres semanas se han desarrollado completamente y tejen unos capullos en forma de piñon, de color blanco rosado.

Permanecen en el capullo durante un mes y de esta tercera ninfosis saldrán los adultos, mariposas que vuelan entre mayo y junio. Después de aparearse producen huevos que depositan en la corteza de las ramas. En julio salen numerosas orugas que también devoran las hojas hasta quedar sólo las nervaduras. En agosto, tejen el capullo que constituye su primera ninfosis, instalado en los retos de cortezas y hojas secas.

La fase más peligrosa de su ciclo es la de las orugas de la primera generación, en julio, que puede llegar a devastar el árbol por completo. Para evitar tal peligro, es conveniente tratarlos al primer síntoma de defoliación. Los compuestos más eficaces son: Malatión, Azinfometil, Gusatión o Dipteréx.

NEMATODOS

Son gusanos que viven parte de su ciclo vital en el suelo y atacan a las raíces de los árboles, debilitándolos y disminuyendo su productividad. Los que atacan al almendro, ocasionan heridas y necrosis en el tejido que facilitan la entrada a los virus, bacterias u hongos.

En el transcurso de su vida pasan por sucesivas mudas. En las especies que existen dos sexos la hembra una vez fecundada depositan los huevos en el suelo, donde resiste bien las bajas temperaturas. En primavera, el huevo produce una larva por división celular. La larva va creciendo por medio de mudas, y para poder llegar a adulto precisa encontrar la raíz de una planta que le aporte los elementos alimenticios necesarios para su desarrollo.

Las especies de nemátodos que atacan al almendro son principalmente 6 y según su forma de vida distinguimos:

- Dos especies del género Paratylenchus; son ectoparásitos que viven en el exterior de los vegetales. Son inductores de importantes enfermedades víricas;

- Una especie de Macroposthonia que vive en el suelo sin atacar directamente a las raíces, aunque altera el metabolismo de la planta;

- Tres especies pertenecientes al género Meloidogyne, que vive en el interior de los tejidos vegetales, produciendo agallas en las raíces.

Debido a la gran cantidad de huevos que pone una hembra, la contaminación es muy rápida. Por ello hay que evitar los riesgos de posible contaminación en el suelo, a partir de los viveros. Como medidas preventivas, es conveniente que los suelos de los viveros sean desinfectados antes de plantar. También se recomienda utilizar portainjertos resistentes a estos gusanos, tales como algunos patrones de melocotonero.

En caso de infección se tratará con nematicidas, intentando que la humedad no sea excesiva y las temperaturas no sean demasiado elevadas. Algunos nematicidas utilizados son: dicloropropeno, cloropicrina, etc.

ENFERMEDADES VIRICAS

Los virus son seres minúsculos que solo se pueden ver con la ayuda de un microscópio electrónico. Su multiplicación sólo puede realizarse en el seno de las células, por lo que son parásitos obligados a vivir y a desarrollarse en ellas. Pasan de una célula a otra a través de los orificios celulares que, en el caso de los vegetales se expanden por toda la planta por medio de los vasos liberoleñosos.

Muchos virus son polífagos, es decir, tienen muchos huéspedes, mientras que hay algunos que son parásitos específicos de un solo tipo de huésped. Generalmente el nombre de virus está relacionado con la planta que parasitan; otras veces se denominan mediante un nombre arbitrario o por siglas establecidas por los centros de investigación.

La virosis se manifiesta de diferentes formas; necrosis y clorosis parcial o total, anomalías en el crecimiento, deformaciones en el fruto, etc. Los virus se transmiten por muchas vías diferentes: por los nemátodos, polen, la semilla, insectos vectores, hongos, etc.

El almendro aunque es bastante resistente a los ataques de los virus, algunas veces es también atacado, entre ellos los más usuales son:

- virosis mosaico que produce una disminución del crecimiento; hojas con manchas amarillas y disminución de la producción;

- PRSV que provoca la necrosis de las yemas y reduce el crecimiento;

- PDV produce el enanismo del árbol.

Sólo se pueden combatir indirectamente, ya que hasta el momento no se ha descubierto ninguna sustancia anti-virus.

RECOLECCION

Las almendras cuando maduran son dehiscentes, es decir, la pelaza se abre y se separa de la cáscara. Durante los días en que permanece abierta, es el período más adecuado para realizar la recolección. La recogida de frutos se puede realizar por vareo manual o por un sistema mecanizado.

Vareo manual. El sistema es recomendable por varios casos:

- Cuándo se cosechas almendras mollares, porque conviene recogerlas antes de que la piel se abra por completo;

- Cuando la recolección se efectúa en verde porque se destinan las almendras a la elaboración de confituras. En este caso deben recolectarse con cuidado para no romper las ramitas del árbol.

- Cuando la plantación es muy grande por ser este sistema más económico.

La cosecha se efectúa golpeando ligeramente los árboles con varas de madera, cuyo extremo esta recubierto de goma o caucho para evitar heridas a las ramas. El desprendimiento de las almendras de los árboles de manera mecánica se realiza mediante aparatos denominados vibradores y la recogida de los frutos del suelo se realiza por varios sistemas acoplados a los vibradores, lonas, embudos, etc.

Pelado. Se separa la pelaza del endocarpio o cáscara para evitar que el pellejo se endurezca y se adhiera a la cáscara por lo cual debe realizarse lo antes posible, el pelado mecánico se realiza mediante dos tipos de peladoras.

- Maquina de cilindro fijo, en medio del cual gira un eje que lleva unas paletas. Las almendras discurren por este eje y sus mesocarpios son expulsados entre unas rejillas.

- Máquina constituida por dos conos uno móvil que gira sobre otro fijo y entre los dos pasan las almendras.

Secado. Las almendras después de su pelado presentan una humedad aproximada de entre el 15-25%, por ello conviene secarlas para poder conservarlas mejor (humedad inferior al 7%). En países cálidos y secos mediterráneos es suficiente dejarlas secar al aire libre durante unos días, para un secado rápido se utilizan secadores industriales constituidos por túneles de aire caliente.

CONSERVACION Y TRANSFORMACIONES INDUSTRIALES

Es más difícil conservar a las almendras con cáscara que sin ella, ya que estas son más vulnerables a infecciones por insectos y pueden enraizar fácilmente. Por tal motivo conviene transformarlas inmediatamente en las distintas formas industriales. Los principales usos que se dan a la almendra son: Almendras verdes, confitería y pastelería, diversas bebidas, aceites.

Almendras verdes: Se comercializan en fresco. Se recogen de plantaciones jóvenes o de poca importancia, en las que no se precisa una recolección mecanizada.

Confitería y Pastelería: Se usan almendras secas sin cáscara en grandes cantidades, se comercializan de distinta forma:

- Almendras y mezclas saladas;

- Laminados que se utilizan para la decoración de los pasteles (variedades de mayor contenido en grasas);

- Almendras en polvo; se emplean las variedades menos ricas en aceites;

- Turrones; puede utilizarse cualquier variedad de almendra;

- Peladillas, que se fabrican con variedades de almendras grandes y sin granos dobles.

Bebidas. Se fabrican jarabes, horchatas, leches concentradas a base de almendras dulces, peladas y mezcladas con azúcar.

Aceites. El aceite de almendras dulce se utiliza en farmacia con fines dermatológicos y cosméticos. En dermatología se utiliza por sus cualidades anti-inflamatorias. El aceite se obtiene por los mismos procedimientos utilizados para la extracción de aceite de oliva. El aceite obtenido es líquido, saponificable, no secante, se descompone antes de secarse y se enrancia fácilmente (Queralt, 1987)

BIBLIOGRAFIA

Grasselly C. 1984. El almendro. Ediciones mundi-prensa. Madrid, España. Pp.465.

Juscafresa, G. 1978. Árboles frutales, cultivo y explotación comercial. Ed. Aedos-Barcelona. 7º edición. Barcelona, España.

Martínez T. J. J. 1988. El cultivo del almendro. SARH, INIFAP, CIFAP-del estado de Hermosillo. Campo agrícola Experimental Costa de Hermosillo. Folleto técnico #5

Moore, N. J. Et al 1993. Avances en genotécnia de frutales. AGT editores. 1º edición en español.

Queralt, G. E. 1987. El cultivo moderno del almendro. Ed. De Vecchi S.A. Barcelona, España.

López P. J. El almendro y su cultivo. Ediciones mundi-prensa. Tercera edición. Madrid, España.

MC. Luis López Pérez

Instituto de Investigaciones Agropecuarias y Forestales de la

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo


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