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El cambio climático: ¿Principio y fin del hombre?

Enviado por cnorve



  1. Definamos
  2. Reflexionemos
  3. Escuchemos a Epicuro
  4. Preocupémonos por el futuro
  5. Esperando al Mesías
  6. La salvación de la especie humana
  7. Concluyamos
  8. Bibliografía
  9. Apéndices

PRÓLOGO

El presente libro es una recopilación de datos bibliográficos y de trabajos de investigación desarrollados por el autor a lo largo de estos últimos años. El autor se puso como objetivo escribir una obra que relate de manera amena un tema sumamente complicado como lo es el Cambio Climático. Se basó para ello, en su experiencia de haber trabajado en investigación, docencia y por sobre todo como técnico de su país en los procesos de análisis para la implementación de la Convención Marco de Cambio Climático y Protocolo de Kyoto en los sectores científico-tecnológicos, con especial interés en el forestal.

En el libro se establece un desarrollo que parte con la búsqueda de interpretar qué es el Cambio Climático y cuáles son sus consecuencias para las especies y por ende para el Hombre. Esta búsqueda implica recorrer en el Tiempo la historia natural y las causas y los efectos del Cambio Climático en las distintas épocas geológicas, pudiendo así entender el presente y extrapolar nuestra comprensión hacia el futuro.

Para afirmar y proponer nuestro destino como especie, el autor dispone a los lectores de mucha información ordenada y de una teoría del origen de las especies influenciada por el Cambio Climático. Para ello, introduce un trabajo de investigación que ha realizado durante estos últimos 15 años y donde demuestra en un grupo de plantas cómo evolucionaron producto del Cambio Climático y del movimiento de las placas tectónicas.

La obra también cuenta con un capítulo completo de medidas que servirán para mitigar y detener en parte la producción de Gases de Efecto Invernadero que son los causantes aparentes están de la variación climática actual.

Capítulo 1. DEFINAMOS.

¿Qué se entiende por Cambio Climático?

Antes de sentarme y comenzar a escribir el presente libro tuve que adecuar el ambiente optimizando diversas variables para estar inspirado y cómodo. En primer lugar, ubiqué mi escritorio frente al ventanal de la casa donde la luz del sol ingresa difusamente luego de reflejarse en un verde jardín cuyas plantas he cultivado por muchos años. No sólo me preocupé por la luz, sino que tomé los recaudos para disponer de una brisa fresca y oxigenada proveniente de las hojas que realizan la fotosíntesis, fuente de vida.

Todos estos cambios me han favorecido y me permiten comenzar a encontrar en mí las palabras que expresa mi conciencia. Todos los seres vivos buscan optimizar las variables con el objeto de producir los actos vitales que representan su esencia.

Parece sencillo definir los cambios siempre que dominamos el Tiempo, como fue en el caso de mi presencia ante el papel vacío, carente de sentido, donde comencé a volcar mi esencia, la razón, gracias al dominio de variables manipuladas para la brevedad consciente. Pero cuando pienso en el Cambio Climático caigo en la desesperación de no poder dominar el Tiempo y debo confiar en la intuición deductiva que extrapola mediciones a un Futuro repleto de variables imposibles de cuantificar. Por tanto, verán que mi definición del Cambio Climático es un producto sumamente incierto de la humanidad toda.

Ustedes me acompañarán en un viaje sin Tiempo y tendrán que aceptarme como guía hasta la última página del libro.

Los dejaré pensando y espero que para ello se sienten frente a algún ventanal donde la luz ingrese mimetizada por los colores reflejados de plantas que han cuidado y que les brindan brisas frescas de aire puro.

Pese a la imposibilidad de definir el Cambio Climático, debo hacerlo con el fin de saber hacia donde vamos y qué sucesos acontecerán en una Tierra rica de vida adaptada a un medio cuyas condiciones son óptimas para expresar sus esencias que enmarcan la diversidad biológica.

Los términos Cambio Climático y Calentamiento Global quieren expresar el aumento de la temperatura en la superficie terrestre causado por el incremento del Efecto Invernadero que provoca la acción del Hombre.

El Convenio Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (1992) define al Cambio Climático como una modificación del clima atribuida directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.

De la definición podemos interpretar que el cambio climático es producto de nuestra esencia. El Hombre a través de sus actividades altera la composición de la atmósfera lo cual produce cambios que persisten en el tiempo. Evidentemente la palabra que designa tales cambios es Variación. El Cambio Climático es una variación que persiste durante décadas. Teniendo en cuenta que esto es reversible y los elementos podrían retornar a su valor original, siempre y cuando, el Hombre cambie sus actividades, tendríamos lo que se denomina Fluctuación Climática. Resumiendo, el Hombre probablemente produzca un Cambio Climático, debido a sus actividades que han modificado la atmósfera terrestre al aumentar la concentración de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero (ver Anexo A del Protocolo de Kyoto). Si la especie humana no modifica esta tendencia no podrá revertir la situación y no habrá Fluctuación Climática.

De todo esto podemos asegurar lo que hicimos como especie, el aumento de la concentración de Gases Efecto Invernadero (GEIs), pero no sabemos a ciencia cierta, cuáles serán los sucesos de dicha causa. Podemos sacar conjeturas, pero estamos atrapados por la incertidumbre del tiempo y de las variables indefinidas. En referencia al párrafo anterior el Artículo 3 del Convenio sobre Cambio Climático expresa que: "los países deberían tomar medidas de precaución para prever, prevenir o reducir al mínimo las causas del cambio climático y mitigar sus efectos adversos. Cuando haya amenaza de daño grave o irreversible, no debería utilizarse la falta de total certidumbre científica como razón para proponer tales medidas, teniendo en cuenta que las políticas y medidas para hacer frente al cambio climático deberían ser eficaces en función de los costos a fin de asegurar beneficios mundiales al menor costo posible".

Hemos definido el Cambio Climático como algo que pasará, sin saber las consecuencias o efectos, y probablemente ninguno de nosotros podrá verificar el cambio por razones de Tiempo.

El CO2 se encuentra naturalmente en la atmósfera, pero en el transcurso de los últimos 53 años su cantidad ha aumentado, debido a la quema de combustibles fósiles para obtener energía, y a la deforestación y destrucción de los bosques. Este gas es importante para la vida, porque define la temperatura promedio de la Tierra, al absorber la radiación infrarroja del sol. Sin embargo, si los niveles de CO2 continúan aumentando en la atmósfera, se elevará la temperatura del planeta, acarreando cambios en el clima, en los vientos y en las corrientes marinas.

Como se ha dicho, nadie sabe con certeza qué ocurrirá al incrementarse los GEIs. Los científicos han elaborado modelos de computadora para intentar predecir si el calentamiento global se producirá, pero existe un gran número de interrogantes al respecto: por ejemplo ¿cómo se afectará la dinámica de los océanos?, ¿qué tipo de alteraciones climáticas producirá la conducta de las nubes?, ¿cuál será la respuesta de la biodiversidad a los cambios y qué influencia tendrá ésta en el clima?. Aunque estos efectos no se conocen, podemos imaginar que traerán aparejado modificaciones en la salud, en la agricultura, en los bosques, en los océanos y en todos los ecosistemas. De todo esto hablaremos en el transcurso de nuestro viaje imaginario al centro mismo del cambio que es nuestra esencia.

Este libro pretende comprender el Cambio Climático desde nosotros mismos como causa y efecto de la existencia humana. A veces siento que estamos chapoteando en un mar infinito de realidades encontradas que intentan definir lo indefinible y me muestran el límite de lo humano sobre lo humano mismo. Un tema como el Cambio Climático que tanto da de que hablar y tan poco da para definir, se transforma en el principio y fin de la especie humana.

Los invito a reflexionar sobre lo que conocemos de los GEIs y a poder interpretar las causas y los efectos del Cambio Climático.

A los efectos de tener los documentos de análisis se adjuntan al final del libro la "Convención Marco de las naciones Unidas sobre el Cambio Climático" y el "Protocolo de Kyoto, a modo de Apéndices.

Capítulo 2: REFLEXIONEMOS.

¿Qué sabemos sobre los Gases Efecto Invernadero (GEIs)?

El CO2, el vapor de agua (H2O), el metano (CH4) junto a otros GEIs forman parte de la atmósfera. Los GEIs tienen la particularidad de absorber radiación infrarroja (calor) del sol que emite la Tierra por refracción, por lo cual se evita perder gran parte de dicha energía hacia el espacio. Este fenómeno recibe el nombre de Efecto Invernadero y los gases con dicha propiedad GEIs.

La energía solar que recibe la Tierra sobre la superficie es similar a 300 W/m2 en el momento que las radiaciones impactan sobre la superficie. Un tercio de dicha energía regresa al espacio y el resto sirve para calentar la Tierra y como combustible del sistema climático. La presencia de los GEIs en la atmósfera es imprescindible para que existan las condiciones de vida actuales. Si faltaran sería imposible la vida, ya que la temperatura media global de la atmósfera en la superficie terrestre descendería de 15° a -18° C.

La atmósfera está constituida por una mezcla de gases cuya composición, como veremos en el Capítulo 3, es el resultado de la interrelación de los elementos gaseosos de la primitiva nebulosa solar con las emanaciones procedentes del Manto terrestre, con las rocas de la corteza, con el océano y con la biosfera a lo largo de la historia de la Tierra.

La actual atmósfera tiene por tanto una composición muy distinta a la existente en un principio y en los distintos tiempos geológicos. La misma es el resultado de un lento proceso evolutivo hasta alcanzar la situación de equilibrio actual.

La composición del aire no es constante ni en el tiempo ni en el espacio, pudiendo variar por cambios en las concentraciones de algunos componentes, como es el caso del vapor de agua, los aerosoles o partículas en suspensión y el CO2 por una alteración natural, como la erupción de un volcán o por consecuencias antrópicas como la deforestación o la quema de combustible fósiles. Prescindiendo de estos cambios, la composición de la atmósfera es prácticamente constante hasta la altura de 80 km por arriba de la superficie terrestre (ver Tabla 1).

Tabla 1. Principales componentes de la atmósfera.

Para ver la tabla seleccione la opción "Descargar" del menú superior

Tanto el N2, como el O2 que constituyen el 99%, siendo importantes en los procesos biológicos junto con los gases ideales, no tienen gran relieve en el desarrollo de fenómenos atmosféricos. En cambio, el CO2, el CH4 y el vapor de H2O juegan un rol muy importante en los procesos atmosféricos a pesar de ser sumamente escasos.

Mediciones de los GEIs efectuadas a partir de la revolución industrial hasta nuestros días demuestran que éstos han aumentado significativamente producto del creciente uso de los combustibles fósiles y el mal uso del suelo y los bosques. La concentración de CO2 en la atmósfera a partir de 1850 aumentó en un 0,3 % por año. Evidentemente que la quema de combustible fósil y la deforestación en estos últimos 153 años, son las causas principales del aumento de los GEIs en la atmósfera. El CO2 aumentó un 30 % y el CH4 más del doble, producto de la acción antropogénica. Es de suponer por lo expuesto que el aumento de los GEIs producirá un aumento de la temperatura y por ende una inestabilidad del sistema climático global, perjudicando las condiciones de vida en el planeta. Este efecto dominó que se presume ha comenzado no es sencillo de demostrar por la gran cantidad de variables que hay que tener en cuenta en el desarrollo del proceso, tales como, los océanos, el ciclo del agua, los ciclos biogeoquímicos, la dinámica geológica y astrofísica, entre otros. Este proceso denominado Calentamiento Global es comparable al que existió en otras épocas geológicas donde el CO2 era elevado y fue modificado por la aparición de una abundante biomasa vegetal que actuó como sumidero reduciendo los GEIs. En todas las Eras Geológicas existió un proceso de Cambio Climático que favoreció la aparición de nuevas especies y a su vez trajeron la extinción a otras. Hasta sería pertinente decir que el Hombre es producto de estos cambios.

¿Cuáles son las causas y los efectos del Cambio Climático?

El Calentamiento Global actual probablemente sea consecuencia de los 7000 millones de toneladas (tn) de CO2 que el Hombre está liberando y que se suman a los 750 mil millones de tn existentes en la atmósfera. Aunque gran parte del CO2 liberado a la atmósfera entra en los ciclos naturales de este gas, siendo consumido por las plantas o disuelto en las aguas oceánicas, alrededor del 50% permanece en la atmósfera. Esto ha conducido a un aumento en este período post-industrial de 315 a 340 partes por millón (ppm) de CO2 y todas las previsiones apuntan a un incremento más notable para los próximos 20 años. Las consecuencias de este aumento son difíciles de prever, pero el ritmo actual de ascenso del consumo de combustibles fósiles y la tala de los bosques, vislumbran una duplicación de la concentración de CO2 atmosférico en los próximos 100 años, y considerando la variación de este factor aislado, supone un incremento de la temperatura media anual en 2 a 3,5° C siendo mayor en los polos (5° C). Esto provocará cambios en la circulación atmosférica y oceánica, en el nivel de los mares, en la intensidad y distribución de las precipitaciones y en el volumen de los Hielos. Dichos cambios seguramente no serán homogéneos en todo el orbe, respondiendo a particularidades regionales y estacionales.

Los océanos cubren el 70 % de la superficie terrestre, siendo la principal fuente de vapor de agua en la atmósfera. Asimismo, almacenan calor y lo transportan miles de kilómetros a través de las corrientes marinas. El Calentamiento Global podrá producir un aumento de la evaporación y por lo tanto un aumento de la nubosidad. Las nubes se comportarán de manera contradictoria respecto del calentamiento global porque enfriarán a la Tierra absorbiendo la energía procedente del sol y la calentarán atrapando el calor que emana de su superficie. La formación de nubes se ve favorecida por la producción industrial de aerosoles (humos y sulfatos) que hace que se condense agua en pequeñas gotas. La U.S. National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) calcula que durante el siglo XX los aerosoles redujeron el nivel de calentamiento en un 20% (Norverto, C. A. 1997).

Otros parámetros que habrá que tener en cuenta es el hielo y la nieve que ocupan extensiones blancas y brillantes sobre la superficie terrestre actuando como espejos que reflejan las radiaciones solares hacia el espacio enfriando así el planeta. Un aumento de la temperatura derretirá estas grandes áreas aumentando el nivel de los mares y restándole calor al mismo pero a su vez se reducirá el reflejo de la radiación al espacio exterior. Actualmente un 10% del casquete polar del hemisferio norte y otro tanto del hemisferio sur se han perdido por el aumento de la temperatura. También repercuten en el clima la topografía y el uso del suelo, se conoce muy bien que las cordilleras bloquean las nubes y crean sombras secas en la dirección del viento, que los terrenos en declive permiten mayor escurrimiento de agua lo que produce mayor sequedad de la atmósfera. En referencia al uso del suelo se sabe que las selvas fijan carbono, pero la deforestación para la práctica de la ganadería y otras actividades agrícolas es una fuente de metano y de CO2 respectivamente, conjuntamente con otros GEIs.

Para poder comprender el comportamiento del clima habría que tener en cuenta todos estos factores y la interacción que existe entre ellos recreando distintos escenarios. Los posibles escenarios de cambio climático son evaluados a través de modelos climáticos globales (MCG) que analizan matemáticamente los procesos físicos y sus interacciones entre la atmósfera, hidrosfera, litosfera y biosfera.

El Intergovernamental Panel on Climate Chage (IPCC) ha elaborado seis escenarios globales posibles que describió en sus documentos (IPCC, 1992; 1996). El documento IS92 considera como escenario global intermedio al que predice una existencia del doble de CO2 atmosférico hacia el año 2050, por lo cual la temperatura aumentará en 2° C. Estos dos últimos años han estado marcados por acontecimientos extremos: temperaturas elevadas sin precedentes a escala mundial, inundaciones desvastadoras y agudas sequías, un sinúmero de incendios forestales y fuertes tormentas de hielo.

Indudablemente los impactos producidos sobre el medio ambiente son de difícil solución y necesitan ser vistos en su conjunto. Al respecto los bosques y las plantaciones forestales se los considera cada vez más por sus servicios sociales y ambientales que prestan como ser: mitigación del cambio climático mundial, conservación de los recursos de suelos y aguas, efectos favorables sobre los sistemas agrícolas, conservación de la biodiversidad, mejora de las condiciones de vida en los núcleos urbanos y periurbanos, protección del patrimonio natural y cultural.

Capítulo 3: ESCUCHEMOS A EPICURO.

Pasado, Presente y Futuro.

Nos encontramos en una situación de incertidumbre, por la difícil resolución del problema. Hasta ahora por lo andado sabemos que el Cambio Climático estaría produciéndose por un aumento de la concentración de GEIs. Este fenómeno se produce en mayor medida a partir de la revolución industrial, pero se inició con la aparición del Hombre sobre la Tierra. Conocemos que en el pasado hubo otros cambios climáticos producto de las variaciones de los GEIs y tenemos registros de cómo afectaron a la biodiversidad. Estos hechos nos llevan a reflexionar que nos puede pasar lo mismo como especie, y ante el miedo de la extinción buscamos soluciones para revertir el Cambio Climático. Ante la duda, las evidencias y las proyecciones imperfectas, tomamos medidas exclamativas por el temor al futuro, pero poco efectivas. Deseaba compartir con ustedes un texto de Epicuro que pertenece a la Carta a Meneceo (García Gual, C., 2001), donde él narra la naturaleza humana frente a la vida y el ansia de inmortalidad que abrigan todos sus actos. Los consejos propuestos por Epicuro podrían guiarnos a lograr una salida a tremendo destino: "acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros, porque todo bien y todo mal residen en la sensación y la muerte es privación de los sentidos. Por lo cual el recto conocimiento de que la muerte nada es para nosotros hace dichosa la mortalidad de la vida, no porque añada una temporalidad infinita sino porque elimina el ansia de inmortalidad. Nada terrible hay en efecto, en el vivir para quien ha comprendido realmente que nada terrible hay en el no vivir. De suerte que es necio quien dice temer a la muerte, no porque cuando se presente haga sufrir, sino porque hace sufrir en su demora. En efecto aquello que con su presencia no perturba, en vano aflige con su espera. Así pues, el más terrible de los males, la muerte, nada es para nosotros, porque cuando nosotros somos, la muerte no está presente, y cuando la muerte está presente ya no somos nosotros".

La incertidumbre del futuro produce en nuestra civilización un sufrir la demora de la extinción. Sabemos que estamos en camino de padecerla y reaccionamos como Epicuro dice en otro párrafo: "pero la mayoría unas veces huye de la muerte como del mayor mal y otras veces la prefiere como descanso de las miserias de la vida". Nuestra elección no debería ser ninguno de los dos caminos antes mencionados. El desprendernos de dichas contingencias de la vida es el desafío.

No deberíamos rehusar de la vida ni temerle a la extinción, pues ni el vivir es una carga ni el morir es un mal. Respecto al tiempo habría que elegir no el más duradero sino el que más se disfruta. Me niego a aceptar la actual definición de desarrollo sustentable que prevé un disfrute para las próximas generaciones. Creo que el desarrollo de lo agradable a nivel ambiental se debe hacer hoy sin pensar en un futuro duradero, donde no se define el Tiempo. El hoy es cambio, el mañana es producto del cambio. ¿Qué es el Tiempo? Hay muchas tesis o afirmaciones filosóficas: ¡el Tiempo es presente!, ¡el Tiempo es eternidad!, ¡el Tiempo es el ser!, ¡el Tiempo es la materia!, ¡el Tiempo es la necesidad!, ¡el Tiempo es devenir!.

Antes de desarrollar el Cambio Climático en el Tiempo, desearía compartir mi pensamiento acerca del Tiempo, ya que todo este libro gira alrededor de este pensamiento. Parto de la afirmación de que todo es presente, todo es cambiante, puesto que el presente, es siempre nuevo, el devenir es el sujeto del Tiempo y su única realidad. Por eso somos porque cambiamos. Nada es sin cambiar, ni cambiar sin ser. Somos un momento del devenir. El ser es Tiempo, por tanto, el ser es devenir. No somos rectas, somos círculos, porque el devenir, el cambio supone el Tiempo. El presente es cambio, el futuro es cambio, el pasado fue cambio. Hoy podemos hacer, devenir, cambiar, de manera que no por miedo al cambio sino por el cambio en las acciones, a los efectos de sustentar nuestra felicidad hoy. El Hombre como todo ser cambia, pero este devenir debe estar guiado por los valores más sublimes de la naturaleza humana. El amor debe ser el motor del cambio. El Tiempo fluye y la acción es hoy. Seamos felices nosotros evitando la perpetuidad sin calidad.

La Tierra tiene aproximadamente 4600 millones de años. Durante los primeros mil millones de años la evolución fue exclusivamente química. Hace 3500 millones de años apareció la vida en el primitivo océano, siendo bacterias con clorofila y anaeróbicas. Este último detalle se supone por la ausencia de oxígeno (O2) que presentaba la atmósfera precámbrica (ver cuadro 2).

CUADRO 2

Para ver el cuadro seleccione la opción "Descargar" del menú superior

Durante los primeros 2000 millones de años de la Historia de Vida, las Cianobacterias (algas azules) dominaron la Tierra. La fermentación (respiración anaeróbica) produce alcohol y gas carbónico. A su vez la clorofila permite producir los azucares a través del proceso denominado fotosíntesis. Esto nos permite imaginar la situación siguiente: bacterias anaeróbicas, capaces de vivir sin O2, nutriéndose de los azúcares de la sopa primitiva, producto de la fotosíntesis. Esta también produce un desecho, el O2 que se acumula en el agua del mar y en la atmósfera.

Más tarde, algunas células mutan, pierden su clorofila y al consumir el O2 que hay en la atmósfera y el H2O, desarrollan la respiración aeróbica.

Hace 1500 millones de años aparecieron células con núcleo (pasamos de las procariotas a las eucariotas). Ignoramos cómo se produjo tal fenómeno. Hay teorías que explican el suceso pero que evidentemente superan las expectativas del presente libro.

Este paso fue fundamental en el desarrollo y cambio organizacional. Rápidamente estas células eucariotas tenían capacidad sexual, los cromosomas estaban reagrupados en núcleo, protegidos por una membrana y tenían a su alrededor un citoplasma que sintetizaba azúcares a partir de la fotosíntesis. Había células aeróbicas y anaeróbicas. Las eucariotas también comenzaron a agruparse y a cooperar, formando colonias y avanzaron hasta dividir funciones y a organizarse como pluricelulares. Estos seres vivos se diferenciaron en animales y vegetales hace 1000 millones de años.

Estamos aún en el Precámbrico, la primera de las eras geológicas, los gases que las envolvían fueron cambiando. La atmósfera se modificó. Las algas con su constante producción de O2 hicieron cambiar la trayectoria de una atmósfera gris, opaca, compuesta de CO2, nitrógeno, agua y algo de metano y amoníaco. El gas carbónico, al absorber la radiación solar, provocaba un efecto invernadero, mantenía a la temperatura elevada a tal punto que el agua estaba en forma de vapor. Después al combinarse con óxido de calcio para producir caliza, el carbónico disminuyó, bajó la temperatura, hasta que el agua se condensó en forma de lluvia. Las tormentas fueron verdaderos diluvios, el volumen de los océanos primitivos aumentó y la vida se diversificó. El fenómeno climático de los cambios que se generaron en la atmósfera, fueron recreados por la vida imperante en ese tiempo y espacio.

El O2 producido por la fotosíntesis se fue acumulando en la atmósfera y bajo el efecto de la radiación solar elaboró ozono, que constituyó una capa protectora a los seres vivos de las radiaciones ultravioletas provenientes del mismo sol. Por otra parte, el O2 al descomponer la luz solar, daría desde entonces al cielo el color azul que conocemos. Asimismo, el verde del mar es por el plancton clorofílico. Debemos el color del paisaje entonces a la clorofila. Hace 570 millones de años las plantas terrestres y los vertebrados surgen gracias a las condiciones imperantes en la atmósfera.

Evidentemente existieron factores que modificaron la distribución de las especies. Los mismos fueron, son y serán tres:

  1. Históricos: tectónica de placas y cambio climático.
  2. Evolutivos: competencia y predación.
  3. Biológicos: caracterología de la especie y potencial de dispersión.

De ahora en adelante me limitaré a ejemplificar con los vegetales, porque soy Botánico y por ende es lo que más conocimiento tengo.

En el Paleozoico temprano, Gondwana era un continente compuesto por: Sudamérica, Africa, Antártida, Australia, India, Arabia y partes pequeñas de Medio Oriente.

En el Carbonífero, hace 320 millones de años, Gondwana se juntó con el otro continente, Laurasia, compuesto por Norteamérica, Groelandia y Asia, y formó el gran continente de Pangea. Hace alrededor de 200 millones de años, el supercontinente Pangea se empezó a fragmentar. Antes de este proceso, la flora de Gondwana era cosmoplita y estaba compuesta de Gimnospermas, Helechos y Cicadáceas. Pero en el Cretácico esta flora fue sobrepasada por las Angiospermas que aparecieron y se expandieron.

La separación de Pangea, hace 100 millones de años, coincidió con la evolución, de las Angiospermas por lo cual tuvo una gran influencia en la migración y dispersión de estas plantas y en el desarrollo de los linajes.

El segundo cambio climático que se puede destacar fue el que existió hace 90 millones de años. Fue el período más caliente de la Tierra luego de la aparición de la vida. El Ecuador presentaba 6˚ C más que en la actualidad, por tal motivo la flora se desarrolló en latitudes muy altas.

Posteriormente se dieron las condiciones para que la flora migrara al Ecuador, donde el promedio de temperatura disminuyó.

El tercer momento de cambio climático se evidenció hace 55-50 millones de años y se considera el más cálido del Cenozoico. Muchos los comparan con lo que pasa hoy y lo que podría pasar en el futuro respecto al efecto invernadero. Los niveles de CO2 en el Cretácico rondaban los 2000-3000 ppm. En el inicio del Cretácico las temperaturas eran altas y fueron disminuyendo en el Cenozoico. Los descensos de los GEIs producto del aumento de biomasa (bosques), se produjeron en tres etapas. El primer descenso de la temperatura apareció hace 33 millones de años lo que produjo el congelamiento por primera vez de la Antártida. El segundo episodio se vislumbró hace 12 millones de años, cuando por el descenso de la temperatura aumentó la capa de Hielo de la Antártida y se crearon las condiciones de circulación atmosférica y de las corrientes marinas actuales. Por último la Tierra ingresó hace 3,2 millones de años en las glaciaciones donde se expandieron los glaciares interactuando edades de Hielo y etapas interglaciares.

Desde ya que en estos grandes cambios hubo extinciones de las especies sumamente importantes.

La enseñanza que podemos sacar del pasado es que los cambios climáticos son una consecuencia de muchos factores que influyen en los procesos biogeoquímicos. Las especies pueden modificar la atmósfera en tiempos geológicos largos. Las actividades geológicas forman parte de esos cambios acelerando los procesos o viceversa. La probabilística de un asteroide también es potencialmente aceptable como condición de cambio climático, muchos entendidos describen la desaparición de los dinosaurios por este hecho.

Ahora la pregunta es ¿qué nos cabe hacer hoy para revertir el cambio climático pronosticado?

En el tiempo está la respuesta

Deseo compartir con los lectores mi teoría sobre la evolución de las especies determinada por el cambio climático. La misma fue basada en trabajos de investigación que realicé a lo largo de mi vida y los fundamentos están desarrollados de una manera compleja por la especialización científica sobre la que se realizó. Por tal motivo pido disculpas a aquellos que no estén familiarizados con el lenguaje técnico. Igualmente al leerlo tendrán la posibilidad de comprender la importancia que tiene el Cambio Climático en la aparición y desaparición de las especies. Esta parte del libro es esencial para que comprendan el mensaje que deseo transmitirles a todos ustedes. Si no tomamos conciencia de la trascendencia del cambio estamos a merced del cambio.

Durante estos últimos 15 años he investigado la anatomía de las Santalaceae (un grupo de vegetales) con el objeto de interpretar la relación que existe entre el desmembramiento del continente de Gondwana, el cambio climático y la evolución del xilema secundario. La diversidad estructural concerniente a la anatomía de la madera de los géneros Acanthosyris Grieb., Cervantesia Ruiz et Pav., Colpoon Bergins, Eucarya T.L.Mitch., Exocarpus Labill., Fusanus L., Leptomeria R.Br., Myoschilos Ruiz et Pavón, Osyris L., Pyrularia Michx., Santalum L. y Scleropyrum Arn. pertenecientes a la familia Santalaceae, es el resultado de cambios evolutivos que se han ido produciendo al adaptarse a diversos hábitats (Carlquist, Sh., 1988). Asimismo, el cambio climático ha producido adaptaciones de los rasgos anatómicos del leño de las Santalaceae con el fin de disponer de humedad, y regular la conducción de la savia a través de los vasos.

Las Santalaceae constan de 30 géneros con aproximadamente 400 especies de árboles, arbustos e hierbas semiparásitas, que están distribuidas en regiones tropicales y templadas de ambos hemisferios. Acanthosyris es un pequeño género con tres especies. Dos de ellas, A. falcata Griseb. y A. spinescens (Mart. et Eichler) Griseb. son indígenas de Argentina, la otra A. glabrata está confinada a Ecuador y Colombia. Cervantesia es un género pequeño con solo cuatro especies andinas. Colpoon es un género monotípico representado por C. compressum de Sudáfrica. Eucarya está conformado por cuatro especies que habitan el sur y el este de Australia. En el caso de Exocarpus se reconocen 26 especies distribuidas en Indochina, Malasia, Australia y el Pacífico (Hawaii). Iodina es un género monotípico representado por I. rhombifolia (Hook. et Arn.) Reissek, muy común en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Leptomeria presenta 15 especies dispersas en Australia y Tasmania. Myoschilos oblongum arbusto forrajero de Patagonia. Osyris está representada por 6 a 7 especies que habitan en el Mediterráneo, África e India. Pyrularia tiene 4 especies distribuidas en el Himalaya, China y sudeste de Estados Unidos. Santalum tiene el mayor número de especies y se distribuye en la región Indomalaya y Australia. Por último Scleropyrum con 6 especies distribuidas en Indomalasia.

A través del estudio de la madera se buscó comprobar las relaciones de similitud que hay entre las especies y la relación de su distribución fitogeográfica para definir su adaptación a los distintos tipos de climas y a la deriva de las placas tectónicas. La adaptación al clima y sus relaciones filogenéticas pudieron determinar que las especies evolucionan por los cambios climáticos. Las Santalaceae es un taxon clave para dicho análisis por presentar una diversidad estructural difícil de interpretar.

Materiales y métodos que fueron utilizados para la investigación

Los ejemplares de madera fueron recibidos en condiciones secas de las colecciones xilológicas más importantes del mundo. Se hirvieron en agua y se colocaron en alcohol etílico al 50%. Después fueron ablandados en "etylenediamine" (Kukachka, 1977).

Los cortes se realizaron con micrótomo de deslizamiento. Algunos fueron coloreados con safranina – "fast-green" y montados en preparados permanentes. Otros fueron secados entre portaobjetos limpios y examinados con el microscopio electrónico de barrido ISI WB – 6, después de ser metalizados con oro en un evaporador al vacío. Los macerados se obtuvieron con el método de Jeffrey (1917) y se tiñeron con la combinación safranina- "fast-green".

El fenograma de 256 caracteres para 32 Operational Taxonomic Unit (OTUs) del estudio (Sneath y Sokal, 1973) de Santalaceae se obtuvo por el método del ligamiento promedio a base de la matriz de similitud del coeficiente de correlaciones entre caracteres.(Crisci, J.V. et al., 1983).

Todos los datos cuantitativos se basan en 25 medidas por característica. La terminología seguida es la de IAWA Comité de Nomenclatura (1964).

La procedencia geográfica de los especímenes es de todo el mundo y fue recolectada por los herbarios de los Estados Unidos y Argentina, a quienes mucho agradezco.

Observaciones realizadas

Anillos de crecimiento ausentes o poco visibles. En Osyris abyssinica, O. alba y Pyrularia pubera los anillos están bien demarcados.

Leño de porosidad difusa. Myoschilos oblongum, O. abyssinica y O. alba presentan porosidad circular al igual que P. pubera. Eucarya spicata se diferencia del resto por tener porosidad semicircular.

Vasos exclusivamente solitarios, a veces agrupados en series radiales cortas de 2 a 4 células, largas de más de 4 células, y en racimos; ordenados de manera radial, tangencial o diagonal, excepto Fusanus cunninghamiana, Iodina rhombifolia, Myoschilos oblongum y el género Pyrularia que se caracterizan por presentar ordenamiento dendrítico; contorno vasal circular u oval, a veces angular. Placas de perforación simples siendo en algunos casos orladas; tabiques dispuestos de muy oblicuos a horizontales. Puntuaciones intervasculares opuestas a alternas; de 4 a 10 µm de diámetro; con aperturas inclusas, siendo a veces coalescentes.

Puntuaciones vasoradiales con aréolas visibles, similares a las puntuaciones intervasculares, de 2 medidas en la misma célula radial. El género Pyrularia presenta puntuaciones vasoradiales con aréolas muy reducidas aparentando ser simples. En el caso de Leptomeria billardieri las puntuaciones son compuestas unilateralmente y grandes (mayores de 10 µm de diámetro).

Elementos de vaso Acanthosyris, Iodina rhombifolia, Cervantesia tomentosa, Coploon compressum, F. cunninghamiana, Myoschilos oblongum, Osyris alba, O. quadripetala, Santalum album, S. austro-caledonium, S. haleakalae, S. wallichianum y Scleropyrum wallichianum, y Pyrularia pubera. Algunas especies del género Acanthosyirs, Iodina rhombifolia, Myoschilos oblongum, Santalum y Scleropyrum tienen engrosamientos espiralados sin ornamentaciones. Apéndices vasculares pueden estar presentes o ausentes. Diámtero tangencial medio del lumen de los vasos es de 50 µm a 100 µm. Tilosis presente en especies de los géneros Acanthosyirs, Colpoon, Eucarya, Exocarpus, Fusanus, Osyris y Santalum. Rango de vasos por mm2 es de 20 a 100 y la longitud media de los elementos de vaso es menor a 350 µm.

Traqueidas presentes en todas las especies analizadas excepto en Cervantesia tomentosa, y Pyrularia edulis y P. pubera.

El tejido fibroso está constituido por fibras libriformes sin septos; de paredes finas a gruesas, de longitud media, menor a 900 µm.

El parénquima axial es principalmente apotraqueal difuso y paratraqueal escaso. Algunas especies de Exocarpus, Santalum y Scleropyrum presentan parénquima axial difuso en agregados. En el caso de Acanthosyris glabrata, C. tomentosa y F. cunninghamiana el parénquima axial es bandeado de 2 a 4 (5) células parenquimáticas axiales por hilera. Algunas especies Cervantesia, Exocarpus, Osyris, Santalum y Scleropyrum tienen células parenquimáticas disyuntas.

Generalmente el sistema radial está formado por células procumbenetes, cuadradas y erectas mezcladas en todo el radio. También se puede observar sistemas radiales de Tipo Homogéneo, Heterogéneo II y Heterogéneo III. Los radios son de 1 a 3 células de ancho a veces de 4 a 10. En ciertos casos presentan porciones multiseriadas y uniseriadas a lo ancho (Cervantesia, Osyris alba, Pyrularia y Scleropyron). La mayoría de las especies tienen radios menores de 1 mm de alto; en el caso de C. tomentosa, Exocarpus cupressiformis, L. billardieri, O. alba y P. edulis y P pubera tienen radios de 2 tamaños distintos.

Eucarya, Leptomeria, Osyris y Pyrularia presentan células radiales perforadas. Solamente fue detectado parénquima radial con células disyuntas en O.wightiana.

Los cristales prismáticos se observan en el parénquima axial de las especies de Coploon, Eucarya, Exocarpus, Osyris y Santalum y también en las células radiales procumbentes de algunas especies de Exocarpus, Osyris y Santalum.

Resultados obtenidos, acompañado de un fenograma

Teniendo en cuenta el grado de similitud que existe de acuerdo con las características del xilema de las especies estudiadas tenemos que:

Fusanus cunninghamiana es la Santalaceae más alejada de las restantes especies. Asimismo, Acanthosyris spinescens y A. falcata forman un grupo con un nivel de similitud grande por lo cual se emparentan más entre sí.

Las otras especies se dividen en dos subgrupos el primero es el de Acanthosyris glabrata y Cervantesia tomentosa. La restante agrupación está constituida por tres subgrupos con un mayor nivel de similitud. El primero de ellos es el formado por Leptomeria billardi y Thesium, el segundo por Eucarya spicata cercano a las restantes especies de Santalaceae.

Entre las restantes existe un grupo formado por Myoschilos oblongum, Pyrularia edulis y P. pubera muy emparentados y relacionados en menor medida con Iodina rhombifolia.

A su vez otro grupo ligado se divide en Scleropyrum wallichianum y un subgrupo que relaciona a Santalum cuneatum con Osyris alba y O. quadripetala que se relaciona con un segundo subgrupo formado por O. abyssinica, S. hendersonense y Exocarpus cupressiformis.

Este último grupo se emparienta con S. austro-caledonium que es nexo de un grupo formado por S. album, O. wightiana y S. haleakalae.

Otras cuatro agrupaciones se ligan entre sí aumentando su índice de similitud. En la primera se relacionan Santalum freycinetianum, Osyris tenuifolia, O. lanceolata. Colpoon compressum se encuentra solo y relacionado con las anteriores y ligado con Santalum pyrularium y S. paniculatum que están muy relacionadas entre sí. Por último Santalum fernandianum + forma el último grupo junto a dos especies sumamente cercanas entre sí Exocarpus vitensis y E. brachystachys.

Las especies agrupadas por la similitud de los caracteres anatómicos del leño, demuestran un grado de parentesco entre especies de un mismo género y especies de géneros distintos entre sí. También es importante destacar que dichas especies se relacionan entre sí por ocupar las mismas regiones geográficas o por compartir similares condiciones climáticas. Así pues, A. spinescens y A. falcata habitan en la Argentina estando muy emparentadas entre sí, a diferencia de A. glabrata que está más cercana a Cervantesia tomentosa con la que presenta un área de distribución geográfica cercana, los Andes peruanos para la primera y Ecuador y Colombia para la segunda.

Leptomeria billardi distribuida en Australia y Tasmania está muy relacionada con Thesium spp. cuyas especies cubren una amplia extensión de distribución continental, desde Europa a China. Eucarya spicata de Australia se relaciona con las restantes especies que habitan Australia e Indomalasia principalmente.

Entre las restantes existe un grupo formado por tres especies americanas Myoschilos oblongum (Patagonia), Pyrularia pubera (Estados Unidos) e Iodina rhombifolia (Argentina) y una especie del Himalaya denominada Pyrularia edulis, muy cercana a P. pubera.

El resto de especies sumamente emparentadas cubren una extensa región relacionada y comprendida entre Australia – Pacífico (Exocarpus, Santalum), Indomalasia (Santalum, Scleropyrum, Exocarpus), Africa y Mediterráneo (Osyris, Colpoon).

Scleropyrum wallichianum de Indomalasia-Australia se relaciona a través de Santalum cuneatum cuya distribución es también Indomalasia-Australia con Osyris alba y O. quadripetala de Africa – India – Mediterráneo. O. abyssinica de Africa – India – Mediterráneo es nexo con Santalum hendersonense Indomalasia-Australia y Exocarpus cupressiformis Indomalasia – China – Australia y el Pacífico. Otro nexo de grupo es Santalum austrocaledonium que es de Indomalasia – Australia y se emparienta con Santalum album, Osyiris wightiana y S. haleakalae las tres de Africa India y el Mediterráneo.

Otras cuatro agrupaciones se ligan también entre sí, Santalum freycinetianum, Indomalasia – Australia, Osyris tenuifolia y O. lanceolata de Africa – India y Mediterráneo. Colpoon compressum de Sudáfrica se relaciona con las anteriores y se fusiona como nexo con Santalum pyrularium y S. paniculatum muy relacionadas entre sí y distribuidas en la misma región Indomalasia – Australia. Por último Santalum fernandianum del Pacífico es nexo para con Exocarpus vitensis Australia – Pacífico y E. brachystachys Indochina Malasia.

Conclusiones que demuestran que el Cambio Climático es la causa de la evolución de las especies

Durante el Mesozoico las masas de tierra reunidas en el continente de Gondwana sufrieron un fraccionamiento que se continúa en nuestros días, y por lo cual se produjeron grandes cambios en el clima y en la vegetación.

Las angiospermas aparecen en el Cretácico y paralelamente los movimientos tectónicos van a permitir la aparición de nuevas superficies favorables a la instalación de dichos vegetales. La interacción del clima y de los fenómenos tectónicos se traduce en la aparición o desaparición de ciertos grupos de plantas. Desaparecen en el Cretácico-Cenozoico grandes grupos de plantas y numerosos representantes de las gimnospermas. En estos períodos geológicos hacen su aparición y explosión las angiospermas, ocupando prácticamente todos los nichos ecológicos.

Las Santalaceae han tenido su centro de origen en una extensa región del continente de Gondwana comprendida por Australia, África, la India, Sudamérica, la Antártida, Tasmania, e islas del Pacífico. La aparición del taxon coincidió con el período más caliente en la historia de la Tierra, aproximadamente hace 50 millones de años (Cenozoico), donde existían de 2 a 6°C más en el Ecuador que en la actualidad. Por tal motivo, el centro de origen de las Santalaceae se ubica en latitudes altas. En el transcurso del Cenozoico las especies emigraron al Ecuador, a medida que el promedio de la temperatura fue disminuyendo.

Resulta interesante imaginar la evolución sufrida por las Santalaceae que quedaron aisladas hace cincuenta millones de años cuando el Atlántico había empezado abrirse, y Sudamérica y la India eran islas que se desplazaban hacia sus posiciones actuales y Africa estaba separada de las demás masas continentales, debido a la gran altura del nivel del mar, producto del calentamiento global imperante. Evidentemente hace 40 ó 30 millones de años cuando todavía existía conexión entre América del Sur, la Antártida y Australia existió la posibilidad de que la biodiversidad de Santalaceae avanzara por América del Sur. Asimismo, las especies en América del Sur han evolucionado por los cambios en las condiciones climáticas y orográficas, como se puede observar en Cervantesia y Acanthosyris glabrata, a tal punto que estas especies están más emparentadas entre sí que A. glabrata con el resto de especies del género Acanthosyris, que ocupan áreas disyuntas con diferente clima.

Pyrularia pubera de América del Norte está relacionada filogeneticamente con Iodina rhombifolia de América del Sur y está última se vincula con Myoschilos oblongum que crece en la Patagonia (región andino-patagónica). Esto permite inducir que Pyrularia pubera se originó hace tres millones de años cuando Sudamérica quedó conectada a Norteamérica por Centroamérica, y de América del Norte se irradió el género al Asia (representante estudiado P. edulis). Esta dispersión hacia el norte fue acompañada por descensos bruscos de la temperatura en tres etapas distintas. La primera se dio hace aproximadamente 33 millones de años con una reducción repentina de 5°C , la segunda se efectuó hace 15 ó 12,5 millones de años y produjo un aumento de la capa de hielo de la Antártida y recreó una circulación atmosférica similar a la actual. Por último, hace 3,2 ó 2,4 millones de años hubo una nueva reducción de la temperatura que trajo consigo la expansión de los glaciares y las edades de hielo.

Hace cuarenta mil años los continentes casi habían alcanzado sus posiciones actuales. La India, con gran cantidad de germoplasma de Santalaceae representado por los géneros Osyris, Scleropyrum, Santalum y Exocarpus, choca con el continente euroasiático y se forma la cordillera del Himalaya. Las especies de dichos géneros se irradian en Asia y Europa. Lo mismo ocurre con especies que estaban en Africa hacia el Mediterráneo. El resto de especies de los mismos géneros y de otros quedaron aislados desde el inicio y a la deriva en territorios insulares como Australia, Nueva Caledonia, Tasmania e islas de Pacífico entre otras.

Aspectos de la anatomía de la madera avalan lo expresado en la conclusión, a través de los resultados de similitudes y de las observaciones anatómicas. La mayoría de las leñosas de Santalaceae carecen de anillos de crecimiento, siendo este un carácter propio de especies oriundas de regiones de baja estacionalidad. Este rasgo indica que surgieron en una zona continental de ambientes húmedos y temperatura cálida sin estaciones marcadas, similar al período Cenozoico. Los elementos de conducción tienen caracteres de especies adaptadas a ambientes con niveles de CO2 alto. Durante este período que se desarrollaron las Santalaceae los niveles de CO2 superaban los actuales. La mayoría presenta vasos solitarios o escasamente agrupados, de placas de perforación simples con contornos circulares, aptos para una eficiente circulación de agua, abundante por el efecto invernadero. Hay algunas excepciones que presentan vasos angulares de diámetros pequeños y agrupados de manera dendrítica, rasgos propios de plantas que por su ubicación tuvieron que adaptarse a regiones más secas o templado-frías. Otro carácter interesante es la presencia de traqueidas en todas las especies analizadas salvo en Cervantesia tomentosa, y Pyrularia edulis y P. pubera. Estas últimas son las más evolucionadas y como fuera expresado en los párrafos precedentes, las últimas en irradiarse.

Capítulo 4. PREOCUPÉMONOS POR EL FUTURO

¿La vida continúa después del Cambio?

En primer término es necesario desarrollar una breve explicación sobre el crecimiento de las plantas y su comportamiento en una atmósfera que se enriquece de CO2.

Las plantas son los elementos básicos de cada ecosistema terrestre, de ahí que su respuesta a mayores niveles de CO2, así como a temperaturas más elevadas y alteraciones del nivel de humedad, jugará un papel decisivo a la hora de determinar el efecto global del cambio climático en la biosfera terrestre.

Mientras que los estudios del clima no aseguran un pronóstico, confirman que los niveles de CO2 serán mucho más elevados dentro de aproximadamente medio siglo, sin que esto dependa de si las temperaturas globales han subido o de cuanto han subido. Aún afirmando que las emisiones se mantuviesen en los índices actuales, las concentraciones de CO2 en la atmósfera aumentarían pasando del nivel actual de 350 ppm a alrededor de 450 ppm hacia el año 2050, siendo un aumento de casi el 30%, como se ha expuesto. A partir de ahí, los niveles de CO2 posiblemente seguirían subiendo en ausencia de reducciones radicales de emisiones.

Las plantas ante esta situación no responden de manera uniforme, algunas especies crecen más si hay más CO2, mientras que para otras no supone ninguna ventaja adicional. Esta disparidad evidencia un posible cambio en la Composición y en el funcionamiento de los ecosistemas. Además, hay que tener en cuenta que el almacenaje adicional del carbono debido a un mayor crecimiento de las plantas puede quedar minimizado por muchos factores y, por ende, no se puede dar por supuesto.

Los primeros estudios realizados sobre el mayor crecimiento de las plantas en presencia de niveles altos de CO2, conocido como fertilización por CO2, llevaron a suponer que niveles más altos estimularía un aumento de la biomasa e incrementaría así el almacenamiento terrestre de carbono. Por supuesto aquí no se pone en duda que la fertilización por CO2 es un fenómeno que funciona aumentando la fotosíntesis. Con suficiente cantidad de nutrientes y temperatura óptima, la fertilización de CO2 puede mejorar el crecimiento de los tejidos y el rendimiento agrícola. Por ejemplo, la producción de cereales aumenta un tercio cuando las plantas se cultivan con niveles altos de CO2. No todas las especies responden de la misma manera. Las plantas se dividen en dos grupos de acuerdo con el sistema fotosintético que presentan. La mayoría de las plantas pertenecen al Sistema C3 y los vegetales modernos que aparecieron en el Mioceno forman parte del Sistema C4. Estas últimas gracias al sistema C4 tienen ventajas para cuando los niveles de CO2 son bajos en un medio cálido y seco. La intensidad de la fotosíntesis es estrechamente dependiente de la cantidad de CO2 a disposición de los organismos. Las plantas fotosintéticas, desarrollándose en un medio puramente mineral, se aprovisionan de energía gracias a sus aparatos fotorreceptores; éstos posibilitan la transformación de la energía lumínica captada en energía química, almacenándola en las moléculas de Adenosina trifosfato (ATP) originadas por la fosforilación. Las reacciones luminosas suministran igualmente los coenzimas reducidos necesarios para la incorporación del CO2 indiscutiblemente en las moléculas glucídicas, pero además en los esqueletos carbonados de los aminoácidos o los lípidos. De esta forma la planta verde no depende en absoluto del resto de la Biosfera para su nutrición en carbono ni energía. El 95% son plantas del Sistema C3 siendo las que mejor perfomance tienen. En este grupo están incluidas la mayoría de las especies agrícola y casi todos los árboles. El otro grupo de plantas llamadas C4, no responden tan bien al aumento de CO2. El maíz, el mijo y la caña de azúcar pertenecen a este grupo, al igual que otro tipo de plantas típicas de zonas tropicales, calurosas y secas.

Sea como fuere, la respuesta de las plantas depende en gran medida de las condiciones ambientales. En escenarios naturales, los niveles altos de CO2 tienen menos efectos en el crecimiento de las plantas que otros factores como la luz y la facilidad de acceso a los nutrientes. También hay que tener en cuenta que la competitividad y el nicho ecológico sumado a otros factores bióticos y abióticos pueden actuar como un freno en el crecimiento de las especies.

Aunque no se ha estudiado demasiado sobre la respuesta de los bosques naturales a niveles altos de CO2, no hay razón alguna para creer que haya crecimiento neto en los ecosistemas forestales. Respecto al comportamiento de las plantaciones sería interesante intensificar las investigaciones con el objetivo de conocer su comportamiento en condiciones de manejo que favorezcan el proceso de fijación de carbono.

El lado positivo es que, al parecer, el aumento de CO2 mejora la utilización que la planta hace del agua y de los nutrientes. Las hojas pierden menos agua y crecen con fuerza los organismos del suelo fijadores de nitrógeno, como las micorrizas. Por tal motivo, las plantas que crecen en terrenos poco fértiles son capaces de mejorar la absorción de nutrientes.

El potencial del ecosistema de un bosque para almacenar carbono durante un largo período depende en gran medida de su capacidad para soportar embates del medio ambiente, debido a esto, el aumento de CO2 podría ser un elemento que contribuya de forma importante al sumidero terrestre de carbono.

Respecto al aparente aumento de biomasa registrado en algunos bosques templados durante las últimas décadas, como ha sucedido en la Argentina, se piensa que se produjo por una combinación de factores, entre ellos el abandono de la explotación de las tierras deforestadas y su posterior recuperación natural, temperaturas más altas, y fertilización por CO2 y Nitrógeno. El crecimiento puede disminuir a medida que entran en juego el acceso a nutrientes y el competir por el espacio.

¿El cambio climático es el fin de la especie Homo sapiens?

Si el Hombre no cambia culturalmente debemos considerar que es muy probable y con ello desaparecería la única especie de la Tierra que tiene conocimiento del Tiempo. La evolución seguirá y nuevas especies surgirán y los ecosistemas se adaptarán a condiciones de cambios de temperatura y humedad que antes también sucedieron. Por supuesto que hay remedios para evitar el mal.

¿Qué cambios podrían evitar El Cambio?

Desde que la comunidad científica alarmó al mundo sobre una eminente alteración del sistema climático mundial, por acumulación en la atmósfera de GEIs representados por la unidad de CO2, cuya presencia estaba relacionada con actividad antrópica, diversas acciones a nivel internacional se han realizado y se están generando para enfrentar el problema.

La primera acción concreta, fue crear una organización (1988) de carácter mundial para estudiar el problema y proponer acciones de mitigación, la que tomó el nombre de Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), y contó con la representación de más de 100 países. Como resultado se formuló un tratado mundial para hacer frente al problema de cambio climático, el que fue adoptado el 9 de mayo de 1992 por las Naciones Unidas como Convención Marco sobre Cambio Climático (CMCC) (ver APÉNDICE I). Este tratado que establece compromisos y acciones para mitigar y enfrentar el cambio climático del planeta, ya ha sido ratificado por la mayoría de los países del mundo.

Un hito importante se dio en la Conferencia de las Partes de la Convención de 1997 en Kyoto (COP3), donde se establecieron nuevas obligaciones y plazos para los países industrializados (ver APÉNDICE II), principales responsables de emisiones GEIs y fuentes de emisiones, quienes se comprometieron en reducir las emisiones sobre una canasta de GEIs, en un poco más de 5% en promedio respecto de los niveles de 1990, para el período entre 2008-2012.

Sin embargo y además de fijar compromisos de reducción, el Protocolo de Kyoto establece mecanismos flexibles para compensar emisiones de estos mismos países por la vía de:

  • Compromiso conjunto ("burbujas"): utilizada por miembros como la Unión Europea para redistribuir el peso de reducir las emisiones (Artículo 4 del protocolo de Kyoto llamado de Cumplimiento Conjunto de las Partes Anexo 1).
  • Desarrollo de proyectos entre países industrializados con compromisos de reducción de emisiones y países en vías de desarrollo (Artículo 12 del Protocolo de Kyoto llamado mecanismo de Desarrollo Limpio).
  • Compromiso de emisiones entre países Anexo B un país con emisiones menores a sus objetivos puede intercambiar su "exceso" de reducción con otro país industrializado (Artículo 6 del protocolo de Kyoto llamado de Implementación Conjunta).

La implementación conjunta indicada en los párrafos precedentes para compensar emisiones consiste en acuerdos por medio de los cuales una entidad en un país cumple parcialmente su cometido de reducir los niveles de GEIs, compensando algunas de sus emisiones domésticas con proyectos de mitigación que financia en otros países. Por lo expresado, las entidades emisoras de CO2 de países desarrollados con altos costos de reducción de emisiones pueden, a costos más bajos, alcanzar sus porcentuales de reducción. Este tipo de arreglos internacionales es posible debido a que las acciones eficaces dirigidas a disminuir los GEIs tendrán el mismo impacto sobre la capacidad de la atmósfera para atrapar el calor, independientemente de dónde estén la fuente y el sumidero de carbono.

El concepto de implementación conjunta deriva del: Artículo 3.3 de la Convención Marco de Cambio Climático (CMCC). "Los esfuerzos dirigidos al cambio climático pueden llevarse a cabo de manera conjunta entre las Partes interesadas", y del Artículo 4.2(a) de la CMCC "Los países industrializados pueden implementar políticas y medidas (que limitan sus emisiones antropogénicas de GEIs) conjuntamente con otras Partes y pueden asistir a las otras partes a alcanzar el objetivo de la Convención".

La Decisión de Berlín (COP 1/1995) estableció las características esenciales que deben reunir todos los proyectos:

  • Tener consistencia con las prioridades nacionales de desarrollo.
  • Contar con el respaldo de los gobiernos participantes.
  • Alcanzar reducciones de emisiones cuantificables que no hubieran ocurrido sino por la actividad.
  • Ser financiado por fuentes adicionales a la actual asistencia oficial para el desarrollo.
  • Estos mecanismos son considerados como formas de cooperación para la implementación de las obligaciones del Protocolo.

Cooperación entre los países del Anexo 1

La implementación conjunta, prevista en el Artículo 6 del Protocolo autoriza a dichos países, a los efectos de cumplir los compromisos contraídos en virtud del Artículo 3, a transferir a cualquier otra de esas Partes, o adquirir de ella, las unidades de reducción de emisiones resultantes de proyectos encaminados a reducir las emisiones antropogénicas de GEIs. Se permite que las partes autoricen a personas jurídicas a que participen, bajo la responsabilidad del país que las propone, en acciones conducentes a la generación, transferencia o adquisición de unidades de reducción de emisiones efectuadas de conformidad con este artículo.

El mecanismo de comercialización de derecho de emisión, establecido en el Artículo 17 del protocolo, también con carácter suplementario del cumplimiento en su propio territorio de los compromisos asumidos por parte de los países del Anexo 1, a disposición únicamente de ellos, y respecto del cual la COP deberá definir los principios, modalidades, reglas y lineamientos relevantes, en especial, para la verificación, la presentación de informes y la rendición de cuentas.

Cooperación entre los países del Anexo 1 y los países en vías de desarrollo:

El Mecanismo de Desarrollo Limpio establecido en el Artículo 12 del Protocolo de Kyoto, que se aplica a la cooperación para la implementación del mismo entre los países del Anexo 1 y los países en vías de desarrollo, se basa en proyectos que tengan por objeto reducciones certificadas de emisiones, sujeta al principio de suplementariedad (o sea destinada al cumplimiento de una parte de los compromisos cuantificados de los países desarrollados), de los que podrán participar entidades públicas o privadas distintas de los Estados, previéndose además, que las reducciones de emisiones deben ser adicionales a las que se producirían en ausencia de la actividad certificada del proyecto (lo que equivale a exigir que la tecnología sea de difícil acceso en el mercado). Asimismo, el inciso 10 de este Artículo prevé la posibilidad de que las reducciones certificadas de emisiones que puedan obtenerse en el período de comprendido entre el año 2000 y el primer período de compromiso podrán utilizarse para contribuir al cumplimiento mismo.

El sistema establecido por el Protocolo es un gran avance en la dirección de establecer un régimen internacional para la consecución del objetivo propuesto en el Artículo 2 de la CMCC. Dicho objetivo consiste en lograr la estabilización de las concentraciones de GEIs en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático.

Capítulo 5. ESPERANDO AL MESÍAS

¿Quiénes son los salvadores?

A mi juicio los científicos más que salvadores somos los nuevos profetas.

El sistema de negociación internacional representado por todas las Naciones está más influenciado por el interés económico de las partes que por el bien común. Han pasado 10 años de la adopción de la Convención Marco de Cambio Climático y se avanzó solamente en la instrumentación de las políticas internacionales, pero en las acciones en curso estamos aún muy por debajo de lo que necesitamos para lograr un inicio de solución.

Por ello, pienso que los salvadores son todos y cada uno de los individuos que conformamos esta gran civilización globalizada. Para actuar como salvadores de nosotros mismos la sociedad debe producir un cambio cultural de manera que modifique las conductas de consumo y de comportamiento ante los ecosistemas.

A medida que avanzamos en la lectura del libro nos acercamos a las definiciones de los cambios que tenemos que hacer para adaptarnos a las vulnerabilidades y mitigar los efectos de los GEIs. Las nuevas pautas de conducta tienen que ser fundamentadas en la fe a los estudios realizados por los científicos. Los modelos económicos y las ideologías seguirán actuando como los caballeros del Apocalipsis. La falta de una cultura de cambio ante el Cambio Climático, perpetúa la desaparición de la especie humana. Las antinomias parten de axiomas ideológicos que ingresan en discusiones indefinidas, hasta que falten a la mesa los actores por acción del Cambio Climático, que es la finitud de ciertas especies como la nuestra y no de todas que seguramente se beneficiarán o permitirán evolucionar otros grupos taxonómicos.

¿Dónde está la verdad?

En realidad es una pregunta que como científico trato de responderme desde que tengo uso de razón. La incertidumbre me martiriza obligando a mi ser a una búsqueda permanente de la verdad oculta detrás de nuestras limitaciones sensoriales e intelectuales. De lo único que estoy seguro es que la verdad en la Tierra tiene varias facetas y cada grupo humano que piensa distinto aplica y claudica frente a una de ellas. Es común en estos tiempos que vivimos escuchar la afirmación: "esta es mi verdad". Ni que hablar de los fundamentalismos que consideran que su verdad es la única y por tanto las restantes son desequilibrantes de un orden supuesto que debe continuar para contener a la verdad. De esta manera el Hombre interpreta la realidad y prosigue su destino sin más interés que imponer su identidad e individualidad por encima del bien común. En el tema Cambio Climático existen fundamentalistas, activistas y mercenarios que buscan su bien personal a través de una corporación que carece de sentido común ante la realidad de los GEIs y de las profecías que la comunidad científica prevé para la humanidad. También existe un gran número de personas que están cansadas de las discusiones bizantinas entre las corporaciones y que quieren actuar ante el Cambio Climático.

El problema es que no saben cómo pueden hacerlo y no conocen de su propio potencial como individuos unidos a luchar por una causa común. El próximo capítulo está escrito para ellos y el libro está dedicado a todos los hombres de buena voluntad que aman a su prójimo como a ellos mismos.

Capítulo 6. LA SALVACIÓN DE LA ESPECIE HUMANA

Las medidas que cada uno de nosotros deberá respetar son esenciales no tan sólo para mitigar la situación de los GEIs, sino que nos permiten alcanzar una mejor calidad de vida. Los patrones de conducta actuales reducen las posibilidades de disfrutar las bellezas naturales, el agua y el aire puros. Nos hemos obstinado a destruir sin escrúpulos pensando en el bien económico momentáneo, estamos aniquilando nuestro futuro como especie. Somos sumamente individualistas y todo lo malo que hacemos lo escondemos con fundamentaciones perversas. Los residuos no los vemos pero están, la pobreza la marginamos pero está, la industria contamina pero no lo percibimos, y así podría seguir numerando conductas que disfrazan la realidad y producen un efecto negativo para nuestra salvación. Lo único que hacemos es mejorar las tecnologías para ocultar los impactos debajo de la alfombra. Supongamos que en nuestros hogares actuáramos de la misma manera, quedaría inhabitable en muy corto tiempo. Para que esto no ocurra debemos cambiar nuestros hábitos de conducta o sea tenemos que recrear una nueva cultura. Para ello propongo trasladar nuestra cultura hogareña hacia nuestros ecosistemas urbanos y naturales. Las medidas que propongo en este gran capítulo son prácticas, fáciles de llevar a cabo y están acompañadas de metodologías que he recopilado y creado para tal fin.

  1. Conservación de la naturaleza.
  2. Mitigación.
  3. Ordenamiento forestal y agropecuario.
  4. Aprovechamiento de los residuos.
  5. Tecnologías limpias.
  6. Energías limpias.
  1. Existen diversas definiciones propuestas por la ecología sobre conservación de la naturaleza, que deseo que conozcan.

    Una posición radical afirma que "cualquier intervención humana sobre la naturaleza, incluso con buenas intenciones, raramente puede conciliarse con la idea de una conservación estricta". "La conservación genuina prohíbe cualquier tipo de interferencia", "la conservación requiere no interferir en absoluto con la naturaleza, incluso abstenerse de protegerla". Las apreciaciones expuestas son verdad y nadie podría negarlas. Ahora bien, el Hombre como especie está inmerso en los ecosistemas e interactúa produciendo cambios. Nuestra especie comparte con el resto de los seres vivos una evolución biológica, pero es la única que ha podido desarrollar una evolución cultural. Justamente esta evolución cultural trajo consigo un deterioro de las condiciones ambientales que debemos corregir y por ende no podemos continuar actuando de la misma forma. Lógicamente que la acción definida como conservación es clara y precisa: los ecosistemas prístinos pueden ser dejados de esa manera y para ello debemos aumentar a nivel mundial las áreas de Reservas. Los mecanismos para lograr dicho objetivo son la elegibilidad democrática de planes de gobierno que garanticen el aumento del presupuesto para la creación de reservas y la decisión de los dueños de la tierras en preservar un porcentaje que permita mantener la biodiversidad a perpetuidad. Así conservaríamos la fauna, la flora, el agua, el suelo y el carbono atrapado en la vegetación como biomasa y en el suelo como materia orgánica (ver Cuadro 3).

    CUADRO 3

    Formaciones vegetales

    Superficie terrestre (km2)

    C fijado (toneladas/km2)

    C total fijado

    (toneladas/año)

    Bosques

    44 x 106

    250

    11 x 109

    Tierras cultivadas

    27 x 106

    149

    4,3 x 109

    Praderas

    31 x 106

    43

    1,1 x 109

    Desiertos

    47 x 106

    7

    0,2 x 109

    Cubierta de vegetales terrestres

    149 x 106

     

    16,6 x 109

    Cubierta de vegetales marinos

    361 x 106

    46

    16.6 x 109

    Total

     

     

    33.2 x 109

    Fuente: Mazliak Paul, 1976

    El hombre común también puede hacer mucho para la conservación a través de la plantación de especies leñosas. El plantar árboles en sus casas, o en lugares públicos, plazas, a la vera de los caminos, o en las veredas del barrio, permite aumentar la captura de carbono. Lo que les propongo es un cambio de conducta que sumado en todo el mundo contaría con millones de voluntarios actuando día a día por el cambio. Con el objeto de ayudarlos a comprender lo efectivo de dicha medida les manifiesto el siguiente cálculo:

    Supongamos que una persona tiene un terreno de 1 hectárea (ha) y desea colaborar con el desarrollo sustentable y con la mitigación, para lo cual desea desarrollar una plantación forestal. Tomemos como línea de base o sea la cantidad de carbono que existe en la hectárea sin realizar el proyecto (Nivel de Carbono en escenario base)= 5 tC/ha/año, constante. Dependiendo de la especie que plantemos podemos obtener distintos niveles de captura de carbono (Fijación de carbono promedio): Eucalipto = 19 t x 0,5 x 3,67 x 1,25= 43,58 t CO2/ha/año (11,87 t C); Pino = 11 t x 0,5 x 3,67 x 1,25= 25,23 t CO2/ha/año (6,87 t C); Alamo = 18 t x 0,5 x 3.67 x 1.25= 41,28 t CO2/ha/año (11,24 t C) (Norverto, C.A., 2002). Para tal cálculo se utilizaron los siguientes coeficientes:

    0,5: es el 50% de carbono que hay en las cenizas de la madera. En referencia al 1,25 es un coeficiente que estima por cada gr de C en la madera corresponde 0,25 gr de C en raíz, tocon y suelo.

    3,67 es un coeficiente que se usa para pasar de tnC a tnCO2 equivalente (responde a la proporción de O2 en la molécula de CO2).

    El balance obtenido de captura por cada hectárea y por especie sería (Balance): Eucalipto 11,87 t C - 5 t C= 6,87 t C; Pino 6,87 t C - 5 t C= 1,87 t C; Alamo 11,24 t C - 5 t C= 6,24 t C.

    James A. Bailey (1984) definió conservación de la naturaleza como un proceso social que abarca tanto las actividades profanas como las profesionales, que buscan alcanzar un uso adecuado de los recursos de la vida silvestre y mantener la productividad de sus hábitats.

    Como pueden ver las medidas que propongo son inspiradas en la definición de Bailey, porque considero que la conservación es un proceso social, donde han de participar necesariamente los investigadores científicos, pero también los miembros del Estado y los simples ciudadanos. La sumatoria de los individuos en un objetivo común como puede ser aumentar la biomasa arbórea de la Tierra es una reconversión de los efectos de los GEIs. Cuanto mayor sea la biomasa forestal menor es el CO2 de la atmósfera, porque cada árbol actúa como una esponja absorbiendo dicho gas y transformándolo por medio de la fotosíntesis en madera. Esta medida también tiene efectos secundarios tales como: preservar las interrelaciones armoniosas existentes entre el paisaje y el uso que se hace de él, usar la sombra de los árboles, proteger los cursos de agua, evitar la erosión y otras.

    Con el objeto de aumentar la conciencia sobre la conservación de la naturaleza deseo que complementen mis comentarios con la lectura de la Carta Mundial de la Naturaleza (Resolución 37/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 28 de octubre 1982) (ver APÉNDICE III).

  2. Conservación de la Naturaleza
  3. Mitigación y 3) Ordenamiento forestal y agropecuario

Los bosques desempeñan un papel primordial en el ciclo global del carbono (C) porque almacenan grandes cantidades de este elemento en las plantas y el suelo, intercambian C con la atmósfera a través de la fotosíntesis y la respiración, son fuente de C atmosférico cuando son perturbados por acción antrópica o causas naturales (incendios forestales, desechos producto de malos sistemas productivos, cambio de uso del suelo forestal para ganadería o agricultura) y se convierten en sumideros de C atmósférico cuando se produce el abandono de tierras forestales tras el uso agrícolo-ganadero, permitiendo la regeneración del bosque tras las perturbaciones producidas (Norverto, C.A., 1997). La productividad promedio de la agricultura, medida en unidades usadas por los ecólogos (total de materia orgánica utilizable por los seres vivos), es substancialmente menor que la producción primaria promedio de las comunidades naturales que la agricultura ha reemplazado. Las comunidades de plantas agrícolas no se cultivan para almacenar grandes cantidades de carbono a través de su utilización por el hombre. Esto significa que las tierras agrícolas no almacenan tanto carbono como los bosques reemplazados por ellas; de forma similar, los pastizales dedicados a la agricultura tienden a perder materia orgánica del suelo por desintegración y a no acumular materia orgánica adicional.

Los bosques implantados, aunque pueden aumentar su rendimiento en madera, tienden a disponer, en el tiempo de tala, de una reserva menor que los bosques nativos a los que han reemplazado. Esto significa que no se repone la reserva de carbono estimada para el bosque original. Por tal motivo, la sustitución de bosques primarios por bosques secundarios cultivados y explotados con el objetivo de obtener madera para distintos fines produce un aumento de la emisión, por la descomposición del humus del suelo.

Muchos bosques, de latitudes boreales y tropicales, se desarrollan en suelos turbosos u orgánicos que contienen grandes cantidades de C. Las turberas anaeróbicas no alteradas son sumideros de CO2 y fuentes de CH4. El drenaje de estos suelos para mejorar la productividad forestal detiene prácticamente las emisiones de CH4, pero inicia unas rápidas emisiones de CO2 por descomposición aeróbica. El drenaje de los suelos turbosos para el establecimiento del bosque puede producir una pérdida de C en estos suelos que sobrepasa la cantidad almacenada en el bosque, si se descompone una capa de 20 a 30 cm de turba como resultado del drenaje (Cannell et al. 1993).

También las transformaciones de los bosques en otros tipos de cubierta del terreno puede afectar al clima debido a los cambios del albedo o reflectividad del terreno.

Asimismo, la destrucción de la biomasa forestal por el fuego libera CO2, CO, CH4 óxido nitroso (N2O) y otros NOx.

A los efectos de comprender la importancia del papel actual de los bosques en el ciclo global del C es conveniente describir cuantitativamente los procesos biogeoquímicos a nivel mundial.

Depósitos de carbono

En la actualidad, la atmósfera contiene alrededor de 700 x 1015 gramos de carbono en forma de CO2 (1Pg= 1015 gr ó 1000 millones de tn), el cual está permanentemente intercambiando con la biota y con las aguas superficiales del océano. La cantidad de carbono atrapada en la biota es de aproximadamente 800 Pg, o sea 100 Pg más que lo que contiene la atmósfera. Una cantidad de C mayor de 1000 a 3000 Pg existe en la materia orgánica del suelo (principalmente como humus y turba).

Los bosques de todo el mundo contienen alrededor de 830 Pg C en su vegetación y suelo, con 1,5 veces más en el suelo que en la vegetación.

Los bosques (tropicales, templados y boreales) contienen el 90% de todo el C retenido en la vegetación y contribuyen en más de un 60% en la producción neta primaria (producción primaria neta es la cantidad neta de carbono fijado, o materia orgánica, conseguida por la fotosíntesis después de que las necesidades respiratorias de la planta han sido cubiertas. Esta es la materia orgánica utilizable para el crecimiento de la planta y, por consiguiente, para el almacenamiento o para uso por los animales y organismos en descomposición). Las sabanas o tierras de pastizales aportan un 12% en la producción neta primaria, pero solo representa un 3% de la biomasa de carbono. Las tierras de cultivo tienen aproximadamente un 8% de la producción primaria total neta y menos de 1% del contenido de C.

La cantidad de C contenida en los océanos es mucho mayor (40.000 Pg) y se encuentra en gran medida disuelta en forma de CO2 formando parte del sistema carbónico-carbonatos. La tasa de intercambio entre la atmósfera y los océanos es baja, siendo los intercambios más rápidos entre la capa superficial de los océanos y la atmósfera. Mientras que el carbono se desplaza muy lentamente desde la atmósfera a las profundidades de los océanos a través de la capa de mezcla.

Flujo del Carbono Neto por Año

Para hacer un mapa de flujo de transporte neto desde un sistema a otro debemos tener en cuenta que existe:

-Emisión de CO2 por la combustión de combustibles fósiles que ronda los 5 Pg de C/año.

-la destrucción de bosques y la acelerada oxidación del humus se eliminan alrededor de 9 a13 Pg de C/año

-La atmósfera retiene 2,3 Pg de C/año de la emisión anterior. La pregunta a responder es y el resto, ¿dónde se almacena?.

-Los océanos están capacitados para captar 3Pg de C/año.

-Los bosques templados y boreales constituyen un sumidero neto de C atmosférico de unos 0.7 Pg/año. En cambio los bosques tropicales, por acción antrópica representan un foco de emisión neta de C atmosférico de 1,6 Pg/año.

Por lo expuesto existe un desequilibrio en el flujo de carbono dirigido hacia la atmósfera.

Capacidad de Sumidero y Depósito de Carbono de los Bosques

Bosques de latitudes elevadas: 278 Pg. de C + países nórdicos 10 Pg. El 71% está en el suelo. Sumidero de 0,48+/-0,2 Pg/año. La antigua Unión Soviética tiene la mayor parte de C (63%) y prácticamente toda la capacidad de sumidero. En Canadá la capacidad de captura ha venido disminuyendo como resultado de las perturbaciones debidas a los aprovechamientos, plagas de insectos e incendios (Kurz and Apps, 1996). El efecto de mayor perturbación es el aumento de las reservas de materia orgánica muerta que se traduce en emisiones superiores de C debido a la descomposición subsiguiente de este material.

Bosques de latitudes medias: 120 Pg de C. El 58% está en el suelo. Sumidero de C: 0,26 +/-0,1 Pg/año.

Bosques de latitudes bajas: 428 Pg C o 52% de las reservas de C de todos los bosques del mundo: El C se divide aproximadamente por igual entre la vegetación y el suelo. Sumidero de C: 1,6+/-0,4 Pg/año.

Ordenación Forestal: Estrategia de Mitigación de los Gases de Efecto Invernadero

Diversos estudios científicos sugieren que existe potencial para manejar los bosques con el fin de conservar y captar el carbono (C) para mitigar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en una cantidad equivalente al 11 ó 15% de las emisiones de combustibles fósiles durante el mismo período de tiempo (George M. Woodwell, 1978; Sandra Brown et al. 1996). Para lograr tal fin es imprescindible adoptar un sistema de ordenación forestal que conserve y capte el C no sólo para el desarrollo sustentable sino también para evitar que los bosques se conviertan en el futuro en una fuente neta importante de CO2 a la atmósfera y contribuyan al cambio climático.

Metodología recomendada

Los bosques pueden ordenarse para reducir las concentraciones atmosféricas de CO2 mitigando con ello el cambio climático. Los principales objetivos de la ordenación forestal incluyen: producción de madera industrial y de leña, usos forestales tradicionales, protección de los recursos naturales (biodiversidad, agua y suelo), recreación, rehabilitación de tierras deterioradas y otros. Los sistemas de ordenación forestal que atienden los objetivos mencionados en el párrafo anterior pueden agruparse en tres categorías basadas en la forma que se limitara la tasa de incremento del CO2 atmosférico (Brown, S. et al., 1996):

  • ordenación para la conservación del C: el objetivo es evitar las emisiones de C a la atmósfera mediante el control de la deforestación, la protección del bosque en reservas, el cambio de regímenes de aprovechamiento, y el control de otras perturbaciones antrópicas como los incendios y plagas.
  • almacenamiento del C: la finalidad es aumentar la cantidad de C en la vegetación y el suelo de los bosques mediante el aumento de la superficie y/o del C de la biomasa de los bosques naturales y de plantación, e incrementar el almacenamiento en productos madereros duraderos. El incremento de las reservas de C en la vegetación y el suelo puede cumplirse mediante la protección de los bosques secundarios y otros bosques degradados cuyas densidades de C en la biomasa y el suelo son inferiores a su valor máximo y haciendo posible que estos bosques capten el C mediante regeneración natural o artificial y el enriquecimiento del suelo. Otro método es establecer plantaciones en terrenos desarbolados, fomentar la regeneración natural asistida de los bosques secundarios, seguida de protección, o el incremento de la cubierta arbolada en terrenos agrícolas o pastizales mediante la agrosilvicultura.
  • sustitución del C: pretende incrementar la transferencia de C de la biomasa forestal en productos (materiales de construcción, biocombustibles) en lugar de utilizar energía y productos basados en combustibles fósiles y productos basados en el cemento. La ordenación de sustitución tiene el máximo potencial de mitigación a largo plazo siendo mayor de 50 años (Marland and Marland, 1992). Este método incluye la ampliación del uso de los bosques para productos madereros y combustibles obtenidos ya sea mediante el establecimiento de nuevos bosques o plantaciones o mediante el incremento de crecimiento de los bosques existentes mediante tratamientos silvícolas (Brown et al., 1996). En el caso de los bosques establecidos en terrenos no arbolados para productos energéticos como la leña, se produce no solo un incremento en la cantidad de C almacenado en el terreno sino que la madera quemada como combustible sustituye el uso de combustibles fósiles, lo que crea una tasa efectiva de captación de C en los combustibles fósiles no quemados. En períodos prolongados de tiempo, la situación de combustibles fósiles ya sea directamente o mediante la producción intensiva de productos madereros de bajo nivel energético, será probablemente más eficaz para reducir las emisiones de C que el almacenamiento físico de C en los bosques o en los productos forestales.

Medición de carbono en bosques nativos y cultivados

El presente ítem tiene por objeto aportar una metodología ecoeficiente para la medición de carbono en los sumideros forestales (bosques nativos e implantados) (Norverto, C.A. 2002 y 2003).

Al hacer un estudio de las metodologías que se están practicando en referencia al recuento de carbono en biomasas forestales se pueden observar aspectos negativos que hacen poco viable su aplicación. Por un lado los costos elevados en los procedimientos y por otro la pérdida de biodiversidad que ocasionan.

Las actuales metodologías utilizan las técnicas de análisis dimensional de Whittaker, R.H. y G. M. Woodwell (1968), que requieren de la obtención de datos de biomasa trozando ejemplares de distintos diámetros a la altura de pecho (DAP), con lo cual establecen pérdidas de individuos de la población arbórea en un número considerable y producen cambios estructurales en las parcelas de muestreo, que impiden posteriores monitoreos. Asimismo, las metodologías actuales, con el objeto de asegurar un recuento de carbono elevado tratan de cuantificar ramas y hojas, que podrían perfectamente ser no consideradas ya que son una captura de CO2 que beneficia a los procesos biogeoquímicos. El grado de incertidumbre en este último aspecto resulta alto y sería mejor contabilizarlo con un coeficiente constante que tenga en cuenta la media aritmética del rango mínimo y máximo, previsto en las mediciones experimentales desarrolladas hasta la fecha sobre diversas especies en todo el orbe (IPCC, 2003). Asimismo, el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA) recomienda a las partes utilizar los factores de emisión y los datos de actividad nacionales si se desarrollan de manera compatible con la orientación sobre las buenas prácticas (FCCC/SBSTA/2002/2). La variación del número de ramas por individuos de la especie, los cambios de biomasa estacionales en lo que respecta a las hojas y las diferencias que existen en las dinámicas del ciclo de la materia hacen de esta captura de carbono difícil de ser medida y aún más, de ser monitoreada. Si fuera una fuente de emisión no podría ser dejada de medir, pero al ser una captura de CO2, puede dejarse de estimar por las dificultades expuestas.

Los cálculos de carbono propuestos en este trabajo son eficientes por la sencillez de su obtención y sustentables por no producir deterioro de las especies forestales y del ecosistema al tomar las muestras.

En el trabajo los cálculos de conversión de biomasa están representados en unidad de carbono secuestrado. De acuerdo con la Convención Marco para el Cambio Climático (CMCC) tendrán que ser expresados en CO2e

Metodologías de muestreo y cálculo

  1. ECOREGIONES

La CMCC es una oportunidad para trabajar en el desarrollo sustentable de los recursos forestales. El calcular la línea de base y monitorear el balance de carbono de los ecosistemas forestales permitirá conservar la biodiversidad y reducirá la deforestación. Los cálculos de carbono y monitoreo son de difícil resolución en ciertos ecosistemas (bosques heterogéneos) a diferencia de los bosques homogéneos.

A modo de ejemplo se ha analizado la Provincia de las Yungas (ver ANEXO III). La elevada biodiversidad y el grado de variabilidad de las asociaciones vegetales demuestra las dificultades para poder elaborar líneas de base o inventarios de carbono en ciertos ecosistemas. También surgen dificultades por la falta de información que existe, lo que dificulta aún más su evaluación. Por tal motivo y frente a la imposibilidad de poder lograr dicho conocimiento es que el autor elaboró la presente metodología de muestreo y cálculo.

Aún así, las condiciones actuales de estos ecosistemas merecen ser manejados sustentablemente y es por ello que se recomienda un ordenamiento territorial en áreas complejas, como Yungas, permitiendo un cambio del uso sustentable de los suelos que favorezca el balance de carbono, evite la deforestación, la pérdida de biodiversidad y la desertificación. Las problemáticas de Yungas son diversas pero para tener una idea de lo expresado en los párrafos anteriores se puede decir que:

  • El Distrito de las Selvas de Transición de la Provincia de las Yungas (Selva de "palo blanco" y "palo amarillo"; Selva de "tipa" y "pacará"; bosques ribereños de "tusca" y "Bosquecillos marginales") se halla muy alterado por la acción antropógena que va destruyendo paulatinamente la vegetación prístina y suplantándola por cultivos. De estos el más importante es la caña de azúcar (Saccharum officinarum). También es muy importante el cultivo de tabaco (Nicotiana tabacum), principalmente en Salta y Jujuy. Además se cultivan diversas hortalizas como porotos (Phaseolus vulgaris y especies afines); tomate (Lycopersicum esculentum), ají (Capsicum annuum) y garbanzo (Cicer arietinum).
  • También hay una elevada extensión dedicada al cultivo de frutales , principalmente de Citrus, banana (Musa paradisiaca), y palta (Persea americana). En algunas zonas la selva ha sido sustituida por bosques de eucalipto.

- Las selvas Montanas de las Yungas se explotan por la madera de las especies de Cedrela, Tabebuia, Amburana cearensis y varias otras, alterándose la composición de la selva al eliminar determinados elementos. En algunas zonas se está sustituyendo la selva montana prístina por plantaciones diversas de pinos cuya madera se utiliza en la fabricación de papel.

2- PARCELA

Los muestreos serán del tipo circulares de diámetro 11,28 m con una superficie de 400 m2 (ver Anexo I) . La toma de muestra en la parcela se describe a continuación (ver ANEXO II).(Bastienne Schlegel, Jorge et al. 2000 y 2001).

2.a DEPÓSITO I (Biomasa viva)

  • Árboles de DAP < 5 cm, arbustos y herbáceas

Muestras y mediciones

Objetivos:

- Determinar el peso húmedo de los tallos leñosos de <5 cm de diámetro a la altura de pecho (DAP) y del sotobosque

- Analizar contenido de humedad

Metodología:

El tamaño de parcela para el muestreo de tallos leñosos <5 cm DAP debe ser de 100 m2 y para el sotobosque de 1 m2 (ver ANEXO I). Luego de delimitar las parcelas se determinan las especies por estrato y se hace el recuento de individuos por especie.

De cada especie de árboles como de arbustos y de herbáceas se toma un individuo para ser trozado por completo y pesado para averiguar su peso en húmedo. Dichas muestras luego de ser pesadas se guardan en bolsas rotuladas donde se indica nombre de la especie y número de la muestra con el objeto de llevar al laboratorio donde se seca en horno a 70º C hasta que el peso permanezca constante (peso seco de la muestra).

Otro dato que se obtiene en laboratorio es la proporción de carbono ponderada (factor de estimación de carbono).

Cálculos:

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Conclusiones

Las metodologías propuestas en el presente trabajo:

  • no producen pérdida de árboles para el cálculo de biomasa,
  • reducen los costos en el proceso de elaboración de línea de base y cálculo de adicionalidad o elaboración del inventario,
  • facilita el desarrollo de parcelas circulares de muestreo en gran escala permitiendo reducir el índice de error.
  • permiten realizar muestreos y cálculos en regiones de alto grado de biodiversidad.

También se determina la necesidad de ordenamiento territorial en las regiones boscosas a los efectos de tomar medidas que eviten la vulnerabilidad y mitiguen los Gases de Efecto Invernadero (GEI).

ANEXOS

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Capítulo 7. CONCLUYAMOS

Todo tiene un Fin

Hemos llegado al final del libro y creo que cumplí en darles bastante conocimiento actualizado sobre el Cambio Climático. Lo importante ahora es aplicarlo a partir de la interpretación de la realidad.

El Hombre es la única especie que tiene conciencia del Tiempo en la Tierra. Asimismo, por medio de la ciencia el Hombre puede extrapolar experiencias y proyectar en el Tiempo acontecimientos que podrían suceder siendo la incertidumbre nuestro mayor enemigo a vencer. A través del libro los invité a explorar el pasado, el presente y el futuro de las especies. En tal sentido hice una exposición de mi teoría evolutiva de las especies a través de la influencia del Cambio Climático. Somos un producto del Cambio Climático y estamos adaptados a subsistir en ciertas condiciones atmosféricas que están variando y que probablemente nuestra esencia es la causa actual de dicho cambio. La salvación está en manos de modificar nuestra cultura, para lo cual les mostré cómo se puede hacer y desarrollé toda una batería metodológica que he elaborado y de compromisos para tal fin.

La Salvación está en nosotros y el Tiempo nos dará la razón.

BIBLIOGRAFÍA

Para ver la bibliografía seleccione la opción "Descargar" del menú superior

APÉNDICES

APÉNDICE I CONVENCIÓN MARCO DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

APÉNDICE I I PROTOCOLO DE KYOTO DE LA CONVENCIÓN MARCO DE NACIONES UNIDAS SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

APÉNDICE III CARTA MUNDIAL DE LA NATURALEZA (RESOLUCIÓN 37/7 DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS, 28 DE OCTUBRE 1982) :

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DEDICATORIA

A mi esposa Pía que me acompaño y ayudó durante estos años y a mis queridos hijos Lucia y Santiago que me animaron a continuar con los estudios y las investigaciones.

AUTOR

El autor Carlos Alejandro NORVERTO se recibió en 1987 de Profesor de Ciencias Naturales en el Consejo Superior de Educación Católica en Argentina, posteriormente homologó su título en España al de Licenciado en Ciencias Biológicas y en 1993 se diplomó como Especialista en Recursos Fitogenéticos en La Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos en la Universidad Politécnica de Madrid, España. Por último, en 1999 se graduó de Licenciado en Gestión Educativa en la Universidad Centro de Altos Estudios de Ciencias Exactas de Buenos Aires, Argentina. Ha desarrollado estudios de postgrado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y fue becado en dos oportunidades para estudiar e investigar en el exterior. Actualmente se dedica a la docencia y ha publicado 2 libros y más de 40 trabajos científicos.

Obra Inédita Deecho de Autor Nro: 358001

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