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Los desiertos... ¿desiertos?

Enviado por engelsofia01



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  1. ¿Qué son los desiertos?
  2. ¿Frío en el desierto?
  3. Un desierto al lado del mar…
  4. ¿Y por qué tan secos?
  5. Desiertos a medias…

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Distribución geográfica de los desiertos del mundo.

Comúnmente, cuando escuchamos la palabra ‘desierto’ nos imaginamos un lugar donde no hay nada o casi nada. Y en efecto, los ecosistemas desérticos se caracterizan principalmente por tener niveles de precipitación pluvial muy bajos y por lo tanto escasa vegetación, lo que redunda en un paisaje medio vacío, ‘árido’. Sin embargo, es de sorprenderse que los desiertos sean los segundos ecosistemas, después de las selvas tropicales, con mayor riqueza de especies. Esto significa que aunque existen pocos individuos de cada especie, el número de éstas es muy extenso. Hay una gran gama de formas de vida adaptadas a condiciones de extrema aridez. Muchas especies son endémicas de las diversas regiones desérticas, es decir, que no se encuentran en ninguna otra parte del planeta.

Las zonas desérticas representan prácticamente una tercera parte de toda la superficie terrestre (34%), y se concentran principalmente en Asia, el norte de África y Australia, aunque también las hay en América, como lo podemos ver en el mapa.

En general, de acuerdo con sus características fisiográficas y su localización, se reconocen cuatro grandes grupos de desiertos: calientes, semiáridos, fríos y costeros, todos con características bióticas (seres vivos) y abióticas (ambientales) diferentes. A pesar de que estos tipos presentan características generales similares, vale la pena examinar cada uno de ellos.

¿Qué son los desiertos?

Los desiertos son fragmentos de tierra emergida que en comparación con los demás sistemas

naturales destacan por la poca y a veces nula presencia de lluvias a lo largo del año, lo que determina que la disponibilidad de agua tanto para los animales y las plantas, como para el desarrollo de otros procesos biológicos (descomposición, liberación de nutrientes al suelo), sea muy limitada. Las precipitaciones generalmente caen en determinadas épocas del año y se caracterizan por ser muy intensas, lo que origina que la época de lluvias sea estacional y muy marcada, seguida de un periodo largo de sequía. Por consiguiente, las plantas que habitan en estas zonas normalmente están adaptadas para activar sus principales funciones biológicas (reproducción, germinación y crecimiento) durante la estación de lluvias, periodo en el cual aumenta la cobertura vegetal del paisaje. Aun así, debido a la limitación de nutrientes y humedad disponible a lo largo del año, la flora no es muy abundante, lo cual origina que la cobertura vegetal sea escasa. Bajo estas condiciones, los vientos que atraviesan por estos lugares encuentran poca resistencia en la vegetación, eso provoca que alcance grandes velocidades. Esto, aunado a las lluvias torrenciales, provoca que el suelo se erosione mucho más rápido que en otros sitios donde hay más vegetación, lo que hace más difícil la colonización y el establecimiento de nuevas plantas.

El suelo, por su parte, es poco profundo y en su mayoría está compuesto por pedazos grandes de roca, arena o hielo, lo que, además de no permitir que se acumule el agua porque toda se escurre (proceso conocido como infiltración), contiene bajas cantidades de nutrientes que son necesarios para el crecimiento y reproducción de las plantas. La descomposición de la materia orgánica es el proceso por el cual los microorganismos (hongos y bacterias) degradan a los individuos o partes de ellos (troncos, ramas, hojas, raíces, frutos, flores y semillas) que se van muriendo y los convierten nuevamente en nutrientes aprovechables para la vegetación. Este proceso es el responsable de determinar las concentraciones de nutrientes utilizables en el suelo y depende principalmente del agua disponible, por lo que sus tasas de velocidad se incrementan durante la época de lluvias.

Otra característica importante de las zonas áridas es que ostentan temperaturas extremas.  Durante el día la radiación solar es muy intensa y las temperaturas muy altas, mientras que en la noche las temperaturas disminuyen significativamente. Estas variaciones tan drásticas se deben, entre otras cosas, a la incapacidad del suelo de retener el calor emitido por el sol durante el día (porque es poco profundo) y a la limitada cobertura vegetal que permite que el calor se escape en la noche.

Respecto a la fauna que habita estas zonas, es raro ver animales de gran tamaño como algunos mamíferos, pero se llegan a presentar. Un ejemplo son los dromedarios o los elefantes en el norte de África; sin embargo, la mayoría de animales del desierto son invertebrados (como los insectos y los arácnidos) o vertebrados pequeños (como los reptiles), capaces de responder más eficazmente a las condiciones extremas.

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Una araña rodadora devorando una salamanquesa.

¿Frío en el desierto?

Cercanos a los polos y a grandes altitudes se localizan los desiertos fríos y polares. En ellos la condición de aridez (que está determinada por las bajas precipitaciones anuales: 15-26 cm por año) se debe a un fenómeno conocido  como ‘movimiento de aire descendente’: cuando las capas superiores del aire comienzan a bajar hacia el suelo, el aire se va comprimiendo, lo que provoca que la temperatura aumente aproximadamente 10°C por cada 1000 metros que baja. Cuando alcanza la superficie terrestre, el aire llega muy caliente y prácticamente no contiene humedad. Otras veces, cuando no logra llegar a la tierra debido a que el aire caliente tiende a subir y el frío a bajar, se origina una inversión térmica (aire caliente sobre aire frío) que evita la formación de nubes y, por lo tanto, la precipitación.

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El desierto boliviano se localiza a una altitud de 4200 m.s.n.m. Es un desierto frío.

La mayor parte de este tipo de desiertos se localiza en la Antártida, en Groenlandia y en el Neártico. Normalmente, en esta zona los inviernos son muy largos y fríos, y es precisamente en este periodo cuando cae la principal fuente de agua para los seres vivos: la nieve. En América del Sur, el desierto de Bolivia, por su gran altura, es también frío.

La vegetación se caracteriza por plantas muy distanciadas entre sí. Las pocas especies que logran sobrevivir en estos sitios presentan espinas y miden entre 15 y 120 cm de alto, tiran las hojas y algunas veces hasta los tallos en determinada época del año, y quedan solamente raíces, bulbos o rizomas latentes debajo del suelo.

Entre los animales que encontramos en este tipo de hábitat se encuentran algunos conejos, la rata canguro, el ratón de bolsillo, el ratón saltamontes, algunas ardillas, tejones, zorros, coyotes, lagartijas y, en raras ocasiones, venados. Comúnmente estos animales viven en madrigueras subterráneas que les permiten evadir los cambios drásticos de temperatura.

Un ejemplo de este tipo de ecosistemas es el desierto de Gobi, localizado en el noreste de China y sureste de Mongolia. En él viven muchos grupos nómadas. En el invierno se llegan a sentir  temperaturas  de  hasta -20° C y su belleza radica en los inmensos mares de arena formados por las partículas transportadas por el viento durante miles de años.

El Takla Makan (que significa ‘el lugar sin retorno’), al oeste de China, también está formado por dunas de arena. Este desierto de cerca de 400000 kilómetros cuadrados está irrigado por el agua que escurre de los glaciares de las altas montañas de su alrededor. Los grupos humanos que viven en él han aprendido a canalizar el agua hacia los campos donde cultivan trigo, algodón, melones y otras frutas.

El Valle de la Antártida, a diferencia de los anteriores, presenta dunas de nieve. Este desierto polar ha estado congelado por miles de años y si se derritiera provocaría un gran aumento en el nivel del

mar. La flora es muy pobre y está representada por líquenes, musgos y, como excepción, alguna planta superior. La fauna se reduce a algunos artrópodos.

Un desierto al lado del mar…

Los desiertos costeros se originan debido a la acción conjunta de los vientos y las aguas frías que provienen de los polos. El arrastre del viento sobre la superficie costera produce un movimiento en el interior de las aguas del mar, lo que origina que sus capas más superficiales estén siendo reemplazadas constantemente por las corrientes frías de las capas más profundas. Este fenómeno, que mantiene fría la temperatura superficial del mar, disminuye la evaporación del agua y enfría el aire, lo que limita la humedad disponible y produce la aridez. El enfriamiento del aire en sus capas inferiores provoca también que el vapor del agua se condense en el aire y se produzca la niebla y los estratos de nubes frecuentes en estos sitios que, junto con las nubes de invierno, proporcionan las principales fuentes de humedad para los seres vivos. Algunas veces, cuando la temperatura superficial del mar aumenta, se produce una inversión de temperatura en el aire (aire frío sobre aire caliente) y provoca el fenómeno de ‘El niño’, caracterizado por lluvias torrenciales. Las variaciones de temperatura son más moderadas, pues la alta capacidad amortiguadora del agua regula las fluctuaciones diarias y anuales.

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Algunos animales del desierto, como este ratón canguro, dependen de sus madrigueras para refugiarse del sol durante el día.

El desierto de Atacama corresponde a esta categoría. Está localizado en las costas de Chile y Perú, delimitado por la cordillera de los Andes por un lado y el mar por el otro. Se le considera el área más seca del mundo y en ciertos puntos nunca se ha registrado precipitación alguna. Los fósiles encontrados sugieren que anteriormente (aproximadamente hace 10000 años), el clima era templado y había una vegetación más exuberante y, por lo tanto, grandes animales como perezosos, mastodontes y algunas especies de Equus, actualmente extintos.

En las zonas de mayor humedad se pueden encontrar ‘islas de vegetación’, donde casi la mitad de las especies son endémicas de la región: lagartos, insectos, flamencos, llamas y otros pequeños animales.

En el desierto de Namibia, ubicado en la costa suroeste de África, la niebla proporciona casi toda la humedad que las plantas y animales necesitan para vivir. Está casi totalmente cubierto por dunas de arena, de las cuales las más altas alcanzan casi 300 metros de altura en el área de Sossuvlei.

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En algunas partes del desierto de Atacama nunca se ha registrado precipitación.

Entre los animales que han logrado adaptarse a este clima se encuentran escarabajos, arañas, lagartos, diversos antílopes, oryx y cebras, además de pájaros, elefantes y rinocerontes que se alimentan de árboles de raíces profundas. Las plantas se caracterizan por sus diferentes adaptaciones al medio.

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Welwitschia mirabilis, nombrada así por el botánico alemán Friedrich Welwitsch que la describió en 1860

En este desierto sobrevive la Welwitschia mirabilis, una especie muy longeva. Al ejemplar conocido más viejo se le atribuye una edad de unos 2000 años y está protegido por una valla para evitar que los visitantes puedan dañarlo. Las formas maduras de esta especie sólo llegan a tener dos hojas que se arrastran por el suelo.

¿Y por qué tan secos?

Otro tipo de desiertos son los secos o calientes.  Los de este grupo son los desiertos más calurosos debido a que se localizan en el interior de las masas continentales y se encuentran muy lejos de cualquier fuente de humedad (principalmente los océanos). Además, generalmente están separados de las rutas habituales de las tormentas.

En el verano la temperatura llega a ascender a niveles muy elevados. Los rangos de temperatura oscilan entre 50 °C y -18 °C. Como las tasas de evaporación son más altas que las de precipitación, muchas veces la poca lluvia que cae no llega a alcanzar el suelo. La vegetación es demasiado escasa y los arbustos y árboles que sobreviven son muy pequeños. Los animales, como pequeños mamíferos, insectos y reptiles,  suelen ser de hábitos nocturnos.

El desierto del Sahara, ubicado al norte de África,  es el más grande  del planeta y cubre un área mayor que Australia o Estados Unidos. Debido a su gran extensión, presenta diferentes tipos de rocas, suelos, altitudes, niveles de precipitación y temperaturas. Al este, el río Nilo promueve la existencia de ‘oasis’ que albergan  gran cantidad de flora y fauna. En el este existen otros ríos permanentes como el Níger en Mali y el Draa en Marruecos. Aunque las temperaturas medias

anuales de este desierto no son las más altas del mundo, en él se registró la máxima absoluta de la Tierra (58 °C). 

A diferencia de lo que la mayor parte de la gente piensa, la flora en esta región es muy diversa. Se han reconocido cerca de 2800

especies de plantas, de las cuales 500 son endémicas. Los animales también son muy diversos. Allí habitan mamíferos grandes, roedores, murciélagos, lagartos, anfibios, peces, aves, serpientes y murciélagos. En el Sahara occidental se encuentran los depósitos de fosfato más grandes del mundo.

El desierto iraniano, que ocupa territorios de   Irán, Afganistán y Pakistán, es otro ejemplo de este tipo de desiertos. Su importancia radica, además de su inusitada belleza, en que en él se encuentra el ‘salar’ o la ‘salina’ (lugares de donde se extrae la sal) más grande del mundo.

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Dunas del desierto de Sahara, el más grande del mundo.

Otros desiertos interiores continentales son el de Chihuahua y Sonora, que comparten características de flora y fauna con el desierto del Monte Patagonia.

Desiertos a medias…

Los desiertos semiáridos, como su nombre lo indica, son, de entre los cuatro tipos, los menos secos. Esto se debe a sus niveles de precipitación, que son relativamente más altos que los de los desiertos anteriores. Su aridez se debe principalmente a un fenómeno conocido como ‘sombra orográfica’ o ‘sombra de montaña’. Este fenómeno consiste en que cuando las corrientes de viento provenientes de los océanos, que vienen cargadas de humedad, chocan con alguna cadena montañosa, se elevan y en ellas descargan toda la lluvia. Así, cuando el aire, ya sin humedad, logra pasar al otro lado de la montaña, llega en forma de vientos secos, lo que, sumado a la compresión del aire, provoca la aridez de estos desiertos.

En general, la cobertura vegetal de estas zonas es más alta (hasta de 5 metros de alto) y más cerrada, es decir, existe una mayor cantidad de plantas adaptadas a estas condiciones, lo cual también promueve un mayor número de especies de animales. La vegetación normalmente presenta espinas y hojas pequeñas, este último atributo conocido como microfilia. La suculencia que se refiere al engrosamiento de tallos y hojas, también es común en estas zonas. Esta característica les permite a los individuos almacenar agua en sus tejidos durante la época de secas.

Generalmente, la época de lluvias dura entre tres o cuatro meses del año y las temperaturas oscilan entre los 40°C y los 0°C.

Los cactus, endémicos del continente americano, son de las plantas mejor adaptadas a los ambientes desérticos.

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Los cactus columnares del desierto de Tehuacán–Cuicatlán, así como otras plantas suculentas, almacenan agua en los tejidos de sus troncos para tolerar los periodos de sequía.

Estos desiertos se localizan principalmente en el norte de América (Estados Unidos y México). En México se encuentran distribuidos en los estados de Sonora, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Sinaloa, Hidalgo, Oaxaca y Puebla. Se calcula que de las aproximadamente 6000 especies de plantas que habitan estas regiones a nivel nacional, cerca del 60 % son endémicas.

El desierto de Tehuacán-Cuicatlán, ubicado entre Puebla y Oaxaca, se considera como el centro de diversificación más importante de cactus y agaves en el mundo. También se piensa que fue en este lugar donde se comenzó la domesticación del maíz, ya que ahí se han localizado los restos fósiles de maíz más antiguos asociados a culturas humanas.

Es maravilloso observar los cactus columnares como el ‘sahuaro’ o los ‘tetechos’ que adornan el paisaje, o las biznagas gigantes llamadas comúnmente ‘bolas de oro’ o ‘asientos de suegra’, que fueron utilizadas por las culturas prehispánicas para realizar sacrificios humanos. Los animales más abundantes son los insectos, los murciélagos, los reptiles, los anfibios y algunas aves y pequeños mamíferos.

Los desiertos del mundo, como bien lo hemos constatado, son más que zonas áridas, calurosas y deshabitadas. Son, por el contrario, sitios sorprendentes que guardan miles de secretos, ocultos en su aparente y superficial paisaje de soledad y silencio, paisaje que ha sido modelado por el tiempo.

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Estas Mammillarias presentan espinas en lugar de hojas como una adaptación para proteger su tronco del sol y los depredadores

Bibliografía

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Vania Jiménez Lobato

Enviado por

Engel Sofia de Baros Bustamante


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