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La innovación, una herramienta para el desarrollo sostenible

Enviado por odalys



Retos y perspectivas ante la globalización neoliberal

  1. Resumen
  2. Análisis teórico-conceptual del papel de la Innovación como herramienta de desarrollo sostenible
  3. La innovación en los ámbitos de una Sociedad Globalizada
  4. La innovación en Cuba como Factor de desarrollo
  5. Conclusiones
  6. Propuestas
  7. Bibliografía
  8. Anexos

"La ciencia de hoy parece estar atrapada en un fuego cruzado entre dos visiones opuestas del mundo. Por una parte, la ciencia es la principal herramienta de la ideología que actualmente dirige la economía mundial denominada sistema de libre mercado, orientada al crecimiento continuo y la búsqueda de riqueza individual. Por otra, la ciencia está llamada, de manera creciente, a producir conocimiento y tecnología que promueva la sustentabilidad ambiental, el desarrollo orientado hacia los pueblos y el manejo de largo plaza de los recursos"

The Role of Science and Technology in Society and Governance.

Kananaskis Village, Alberta. Canada 1-3 November 1998.

RESUMEN

En el trabajo se realiza un análisis de la función que debe cumplir la innovación como herramienta de desarrollo y de la realidad de este concepto en los ámbitos de la globalización neoliberal, intentando responder preguntas tales como: ¿En las condiciones actuales de globalización neoliberal, es realmente la innovación un factor de desarrollo para los países tercermundistas? ¿Existen alternativas que permitan que el conjunto de personas que hacen ciencia y que se benefician de ella se amplíe, donde la innovación se oriente a los problemas de la mayoría?

En el Capítulo I se realiza un análisis teórico conceptual de la ciencia, la tecnología y la innovación como término abarcador, interrelacionados con los conceptos de globalización, neoliberalismo y desarrollo sostenible, entre otros.

Por su parte en el Capítulo II se analiza la función que cumple en estos momentos la innovación en los países desarrollados y subdesarrollados, y cómo la polarización de esta amenaza con excluir de sus beneficios a la mayoría de la población mundial.

En el Capítulo III se muestra el caso cubano como un ejemplo del correcto desempeño del binomio innovación-desarrollo, teniendo en cuenta las peculiaridades del modelo político.

Se hacen a su vez, a partir de las conclusiones a las que se arriban, un grupo de propuestas con vistas a lograr que la innovación se desempeñe realmente como herramienta de desarrollo en las condiciones actuales.

INTRODUCCIÓN

El conocimiento científico y tecnológico ha producido aplicaciones que han sido de gran beneficio para la humanidad, con mayor significado en el contexto de una sociedad globalizada. Sin embargo estos beneficios no están distribuidos equitativamente y ello ha ampliado la brecha entre los países industrializados y los subdesarrollados, siendo igualmente la causa del deterioro del medio ambiente y la fuente de desequilibrio y exclusión social.

Un uso responsable de la ciencia y la tecnología puede revertir estas tendencias. Ello requiere de un esfuerzo conjunto genuino entre aquellos que poseen la mayor capacidad en ciencia y tecnología y aquellos que enfrentan los problemas de la pobreza y la exclusión social.

En este contexto en la Conferencia de Viena sobre Ciencia y Tecnología para el desarrollo en 1979 se estableció la necesidad de que los países desarrollados del Norte destinaran el 0,7 por ciento de su Producto Interno Bruto anual a apoyar el desarrollo científico, económico y social de los países subdesarrollados. Entendiendo la ciencia y la tecnología como un recurso, esta, junto con el desarrollo de los recursos humanos, crearían las bases de una infraestructura humana y material que supuestamente propiciaría el adelanto de los países más atrasados y su inserción más efectiva en la economía mundial. Como resultado de la Conferencia se emitió el Programa de Acción de Viena y surgió el concepto de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

Los países subdesarrollados emprendieron la aventura del desarrollo industrial basado en la sustitución de importaciones y la creación de industrias locales que produjeran productos exportables con vistas a generar una cartera de mercancías que pudieran nivelar balanzas de pago que se deprimían cada vez más por el intercambio desigual resultante del precio cada vez menor de las materias primas exportadas por estos países contra el precio cada vez mayor de los productos manufacturados importados de los países desarrollados. En ese proceso se produjeron todo tipo de casos: exportación al Sur de industrias altamente contaminantes, de plantas recicladas con tecnologías atrasadas, de industrias con mercados cautivos para las materias primas o los productos resultantes. En ese propio proceso, en las décadas del 60 al 80 del pasado siglo, los países del Sur incurrieron en la búsqueda de créditos ante la banca y los gobiernos de los países desarrollados y se dio origen también al drama de la deuda externa de los países subdesarrollados, que hasta hoy desangra los recursos financieros de los países menos adelantados a favor de las economías más poderosas del mundo.

Con el paso del tiempo se ha ido desarticulando el binomio tecnología-desarrollo. El concepto de ciencia como recurso del desarrollo se ha perdido, dando paso a la conversión del conocimiento científico y la tecnología, en medio de la primacía mundial del liberalismo económico y los procesos de internacionalización de la economía, en mera mercancía.

De ahí que los países subdesarrollados, para los que fue creado la AOD presenten hoy estadísticas desastrosas en todos los ámbitos del desarrollo económico y social. Un uso responsable de la ciencia y la tecnología puede revertir estas tendencias. Ello requiere de un esfuerzo conjunto genuino entre aquellos que poseen la mayor capacidad en ciencia y tecnología y aquellos que enfrentan los problemas de la pobreza y la exclusión social.

Teniendo en cuenta lo anterior se define el siguiente problema científico : la innovación, producto del desarrollo científico-tecnológico alcanzado por la humanidad, ha creado desigualdad y exclusión en los ámbitos de una sociedad globalizada.

El objeto de estudio de la investigación: la innovación como herramienta de desarrollo.

El objetivo general de la investigación es el siguiente: demostrar el papel de la innovación como herramienta de desarrollo, bajo preceptos de igualdad e inclusión.

Se definen los objetivos específicos:

  • Analizar los conceptos de ciencia, tecnología e innovación y su desempeño en la actualidad, en países desarrollados y del Tercer Mundo.
  • Analizar la relación de causalidad entre innovación y globalización.
  • Estudiar la relación entre innovación y desarrollo sostenible.
  • Demostrar a través del caso latinoamericano, que los desastrosos resultados económicos y sociales del Tercer Mundo son consecuencia, entre otros elementos, de un uso excluyente de la innovación.
  • Demostrar la viabilidad de la innovación como factor de desarrollo bajo preceptos de igualdad e inclusión.
  • Ejemplificar lo anterior con el modelo cubano.

Estos objetivos se definen para dar cumplimiento a la siguiente hipótesis: si los adelantos científico-técnicos, se ponen en función del desarrollo social, entonces la transición hacia el desarrollo se acelerará en países del Tercer Mundo.

Capítulo I Análisis teórico-conceptual del proceso de innovación como herramienta de desarrollo sustentable

La ciencia y la tecnología constituyen factores que influyen de forma cada vez más decisiva en el crecimiento económico y el desarrollo de cualquier nación, como resultado del impetuoso avance científico y tecnológico de la época actual, caracterizada como la era de la "sociedad del conocimiento" en la que las novedosas tecnologías ejercen transformaciones radicales en un mundo globalizado.

  1. La ciencia y la tecnología. Concepto, realidades y desafíos

Se entiende la ciencia como la esfera de la actividad humana dirigida a la adquisición sistemática, mediante el método científico, de nuevos conocimientos sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, que se reflejan en leyes, fundamentos y tendencias de desarrollo. (CITMA, 2001)

Los aportes realizados por la ciencia a la humanidad, fundamentalmente desde el siglo XVI son conocidos. En esta etapa un hecho impactante ha sido el acortamiento del lapso transcurrido entre las grandes aportaciones de la teoría y su plasmación en diversas y perfeccionadas aplicaciones tecnológicas, que en principio representan enormes potencialidades de bienestar y progreso para la especie humana. (Clark, 2002). Ahora bien, ¿es esto así en la realidad internacional, donde enormes masas de personas del llamado Tercer Mundo y segmentos cada vez mayores de la población de países industrializados son afectados por numerosos flagelos y calamidades, cuando la coyuntura ambiental del planeta se aproxima a los límites de lo inadmisible para la propia perpetuación de la vida?

Debe tenerse en cuenta que todo esto ocurre a pesar de los portentosos logros registrados en la ciencia y la tecnología. Constituye una irritante paradoja el hecho de que en momentos en que la evolución humana se acerca a la factibilidad de una "inteligencia colectiva" (Levy, 2001) –asentada en los avances de la cibernética y las tecnologías de la información-, se constata que la aplicación ciega, egoísta e irresponsable del avance científico y tecnológico compromete con seriedad los límites mismos de la supervivencia de la especie humana.

La ciencia hoy, como empresa humana, se debate en un conflicto entre opciones irreconciliables: la primera es continuar desempeñándose como herramienta esencial del actual sistema de dominación económica mundial, orientado al crecimiento continuo y la consecución incesante del aumento de riqueza individual, y estigmatizado por el despilfarro o depredación de importantes recursos naturales irrecuperables y el deterioro ambiental. La segunda y desafiante opción es asumir el reto de generar conocimientos y tecnologías que promuevan efectivamente la sustentabilidad ambiental, el desarrollo orientado hacia los pueblos y el manejo racional a mediano y largo plazo. (Clark, 2002).

Un nuevo compromiso de la ciencia para con la humanidad debe basarse en la erradicación de las desigualdades, la armonía con la naturaleza y el desarrollo sustentable.

Por su parte la tecnología es el conjunto de conocimientos e información propios de una actividad que pueden ser utilizados en forma sistemática para el diseño, desarrollo, fabricación y comercialización de productos o la prestación de servicios, incluyendo la aplicación de las técnicas asociadas a la gestión. (CITMA, 2001)

1.1.1 Ciencia para todos

Hoy más que nunca, la ciencia y sus aplicaciones son indispensables para el desarrollo. Las autoridades y el sector privado deben prestar más apoyo a la construcción de una capacidad científica y tecnológica adecuada y distribuida de manera equitativa, fundamento indispensable para un desarrollo económico, social, cultural y ambiental racional. Esta necesidad es especialmente apremiante en los países subdesarrollados, donde el desarrollo tecnológico exige una base científica sólida y debe orientarse resueltamente a modos de producción seguros y no contaminantes, una utilización de los recursos más eficaz y productos más inocuos para el medio ambiente y donde la innovación debe orientarse decididamente hacia un mejoramiento de las posibilidades de empleo, la competitividad y la justicia social.

La sociedad del conocimiento implica potenciar la capacidad tecnológica combinando formas tradicionales y modernas que estimulen la creación científica y que hagan viable el desarrollo humano sostenible.

La democratización de la ciencia plantea tres grandes metas:

  • La ampliación del conjunto de seres humanos que se beneficien directamente de los avances de la investigación científica y tecnológica, la cual debiera privilegiar los problemas de la población afectada por la pobreza.
  • La expansión del acceso a la ciencia, entendida como un componente esencial de la cultura.
  • El control social de la ciencia y la tecnología y su orientación a partir de opciones morales y políticas colectivas y explícitas.

1.1.2 Tendencia de la ciencia

En los tiempos que median entre los descubrimientos propiamente científicos y sus aplicaciones tecnológicas se acortan progresivamente hasta el punto de que en muchos casos se pierde la frontera entre investigación fundamental y aplicada. Por otra parte los focos de las sucesivas revoluciones científico-técnicas, por la naturaleza de sus respectivos objetos, tienen impactos sociales y económicos mayores y más directos. La primera revolución científico-técnica fue sobre la materia, la segunda sobre la energía y la tercera y actual tiene como centros la cibernética, las telecomunicaciones, la biotecnología y la ingeniería genética, elementos todos que modifican -y continuarán haciéndolo mucho más- las relaciones sociales.

Un proceso de esta naturaleza, colocado en unas relaciones económicas de carácter neoliberal como las que predominan y constituyen la virtual política oficial global a partir del denominado "Concenso de Washington", hacen que este gigantesco potencial de desarrollo, fruto de la inteligencia humana acumulada a través de la historia, quede subordinado por todos sus componentes (las normas de propiedad intelectual; los procesos globales de selección y reclutamiento de personal científico que realizan las transnacionales; los flujos de financiamiento para proyectos; la privatización de la educación) a la demanda solvente y la búsqueda de ganancias inmediatas y crecientes.

En este contexto, la creciente complejidad en términos de equipamiento que adquiere la ciencia, sobre todo en ramas claves como la física de las partículas elementales, la cosmología, la biología molecular, la medicina, la energética, la bioquímica o la ingeniería genética va produciendo un efecto concentrador y excluyente en la participación de las naciones en el proceso de desarrollo del conocimiento, al interior de la comunidad científica como comunidad mundial y al interior del propio puñado de naciones que en este momento controlan el 75 por ciento del Producto Bruto Mundial.

El rumbo que han tomado la evolución de la ciencia por un lado y la economía y la sociedad por otro, han convertido a los científicos en un grupo social estratégico dentro de la estructura social mundial. (Martín, 1999).

1.1.3 La ciencia como mercancía

La ciencia de hoy parece estar atrapada en un fuego cruzado entre dos visiones opuestas del mundo. Por una parte, la ciencia es la principal herramienta de la ideología mundial denominada sistema de libre mercado, orientada al crecimiento continuo y la búsqueda de riqueza individual en medio de la globalización neoliberal. Por otra parte, la ciencia está llamada, de manera creciente, a producir conocimiento y tecnología que promueva la sustentabilidad ambiental, el desarrollo orientado hacia los pueblos y el manejo de largo plazo de los recursos. El hecho de que hoy día la ciencia no responda a los intereses de sus comunidades y no cumpla cabalmente su objeto social no es nada nuevo, sino que fue previsto por Carlos Marx al desentrañar la contradicción fundamental del capitalismo: el contraste entre el carácter crecientemente social de la producción y la naturaleza cada vez más privada de su apropiación.

En nuestra época esta contradicción encuentra su más aguda expresión precisamente a través de los procesos de producción, distribución y consumo de la producción científica. Los avances científicos generan el desarrollo de tecnologías que permiten una descentralización de los procesos de producción de bienes y servicios en escala nunca antes soñada, lo que permite a su vez un grado creciente de atomización de los colectivos obreros.

El problema clave en la relación de la ciencia con su contexto es su progresivo proceso de mercantilización: porque entra en flagrante contradicción con la esencia pública de su naturaleza, resultado de la acumulación y el intercambio histórico de conocimientos; porque aparta su agenda de los problemas cruciales de la Humanidad y le induce una orientación cortoplacista que amenaza su propia continuidad; porque coloca su desarrollo en una dinámica concentradora y excluyente y porque instrumentaliza a los científicos en función de intereses particulares colocándolos ante un problema de naturaleza moral en relación con su propio rol.

1.2 La innovación, un término abarcador. Investigación y desarrollo (I+D)

La innovación es la actividad de carácter científico, tecnológico, organizativo, financiero o comercial que se lleva a cabo con la finalidad de obtener productos, procesos tecnológicos y servicios totalmente nuevos o significativamente mejorados. Se considera a su vez que una innovación ha sido realizada si ha sido aplicada. (CITMA, 2001).

Es la organización de una idea en un producto o equipo vendible, nuevo o mejorado; en un proceso operativo en la industria o el comercio; o en una nueva metodología para la organización social.

Cubre todas las etapas científicas, técnicas, comerciales y financieras, necesarias para el desarrollo y comercialización con éxito del nuevo o mejorado producto, proceso o servicio social.

Existen dos tipos: innovación de productos e innovación de procesos (método de producción).

Las fuentes de la innovación pueden ser de dos clases (modelos secuenciales lineales), impulsadas por el descubrimiento (descubrimientos previos en ciencia o tecnología) o halada por la demanda (demanda de mercado, evaluación gerencial de necesidades en prospecto).

De ahí que se considere que este es un concepto abarcador de todas las actividades de ciencia y tecnología que se realizan en una sociedad, y para el propósito de este trabajo se utilizará como expresión de este tipo de actividad.

1.2.1 Investigación y Desarrollo (I+D)

En nuestros tiempos la innovación se hace más importante que la generación masiva de productos, y la competitividad se desplaza hacia el capital humano que ostenta el "saber" y el "saber hacer" de las organizaciones.

La investigación-desarrollo (I+D) es el trabajo creativo emprendido sistemáticamente para incrementar el acervo de conocimientos, incluido el conocimiento del hombre, la cultura y la sociedad, y el uso de este conocimiento para fundamentar el desarrollo de nuevos productos, procesos y servicios. (CITMA, 2001).

El valor radica cada vez más en los intangibles y especialmente en los nuevos conocimientos tecnológicos, de los cuales, más del 90 por ciento se encuentran registrados en las patentes y los proyectos de I+D asociados al desarrollo, en los perfiles de las empresas y en el cambio de la oferta en sí, a paquetes de servicios que incluyen productos basados en las necesidades de segmentos específicos de mercado. (García, 2002).

La base del bienestar es el conocimiento y la capacidad de los países de convertir este, en fuente de desarrollo, de competitividad y equidad, a través de procesos no lineales de innovación.

  1. Globalización neoliberal

La globalización es la vinculación creciente y sostenida de las economías planetarias, sobre todo del sector financiero, impulsada por la revolución informática. (Cañizares, 2002). El proceso de Globalización de la Economía, objetivo y positivo por lo que representa para el progreso de la Humanidad, tiene hoy un marcado carácter Neoliberal.

El Neoliberalismo, como teoría económica rige hoy en numerosos países, se trata de imponer como único modelo válido para lograr el desarrollo cuando los países más desarrollados e industrializados del mundo con Estados Unidos al frente; con sus organizaciones financieras y económicas transnacionales, controlan y rigen los destinos de la Economía Mundial.

Este proceso, promovido por las grandes empresas trasnacionales y organismos multilaterales como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y OMC, desmantela las barreras de protección de las economías nacionales, concentra en pocas manos el poder corporativo y debilita el sector público frente a los mercados. (Cañizares, 2002).

Una fusión de ambos términos ha creado el concepto que impera en el mundo de hoy: globalización neoliberal.

Los efectos fundamentales de la globalización neoliberal son:

  • Prioridad uno: el crecimiento económico y no el desarrollo, no la plenitud del hombre como ser libre.
  • Pone en función del capital los adelantos científico-técnicos y obvia el carácter social de estos.
  • Restringe la intervención del Estado hasta despojarlo de responsabilidades en pos del

bienestar social.

  • Elimina los programas generales y de creación de oportunidades para todos y los sustituye por apoyos ocasionales a grupos focalizados.
  • Privatiza empresas con el criterio de que en todos los casos el Estado es mal administrador.
  • No tiene en cuenta que la deuda eterna impide la inversión social.
  • Pone la actividad política en función de esta política económica, cayendo en la paradoja de desarrollar el libre comercio, mientras impide controles sociales, en aras de garantizar la hegemonía del mercado libre.
  • Abre sin restricciones las fronteras a mercancías, capitales y flujos financieros y deja desprotegidas a las pequeñas y medianas empresas.

La Globalización Neoliberal ha tratado de convertir:

  • Los Servicios Sociales en Transacciones de Mercado.
  • Los ciudadanos en consumidores.
  • Las necesidades inalienables en demanda efectiva.

La innovación juega un doble papel en este proceso: por una parte constituyó la base del proceso de globalización y por otro constituye un producto que en nuestros días es sensible a ser globalizado.

El sentido de este proceso de globalización es el que marcará la pauta de si la innovación cumple o no con su misión social. Hasta ahora se ha seguido un camino poco equitativo y excluyente en la distribución del conocimiento y las aplicaciones científicas.

El camino a seguir es, sin lugar a dudas, la producción, difusión y utilización equitativas del saber y el hacer científicos, con vistas a la mitigación de la pobreza, el crecimiento económico y el desarrollo humano sostenible. (Declaración de Santo Domingo, 1999).

De que se entienda este precepto, depende a nuestro criterio, el futuro de la humanidad.

  1. Desarrollo sostenible

La innovación resulta asimismo esencial para políticas tales como las de protección del consumidor y protección del medio ambiente. En una palabra, el bienestar individual y colectivo de los ciudadanos depende de la calidad y pertinencia de la innovación. (Unión Europea, 2003).

El desarrollo sostenible es el proceso en que las políticas económica, tecnológica, fiscal, comercial, energética, agrícola, industrial y de otros órdenes, se formulan para lograr un desarrollo sustentable, desde el punto de vista económico, social y ambiental. Es un concepto amplio que abarca todas las facetas de la vida humana y la puesta en práctica de modelos de desarrollo sostenible implica cambios permanentes de la política nacional e internacional, de un vasto alcance, cuyo centro es el hombre.

Este concepto está orientado a garantizar la supervivencia y el bienestar del ser humano y de las otras especies, como parte del proceso evolutivo de la vida en el planeta. Comprende el proceso de mejoramiento sostenible y equitativo de la calidad de vida de las personas, e implica un nuevo concepto del crecimiento económico y el mejoramiento social en una combinación armónica con la protección del medio ambiente y el uso de los recursos naturales de modo que se satisfacen las necesidades de la actual generación, sin poner en riesgo la satisfacción de generaciones futuras.

Un modelo de desarrollo sustentable debe satisfacer las necesidades fundamentales - vivienda, agua potable, alimentación, condiciones sanitarias e higiénicas, energía, educación, salud, participación en la toma de decisiones -para los pueblos desposeídos, así como debe adaptar las tecnologías y los estilos de vida según las potencialidades y especificidades socioeconómicas y ecológicas de cada región, la internalización de todos los costos, el cómputo económico de los desperdicios y la explotación de los recursos naturales respetando los ciclos del ecosistema. El desafío es introducir los principios de humanidad, de equidad y de responsabilidad en el concepto de desarrollo.

Teniendo en cuenta que las nuevas tecnologías de la comunicación modifican, desde los sistemas y relaciones de producción, de trabajo y de comercio, hasta los sistemas de relaciones entre las culturas, las ideas, las personas, el concepto de desarrollo sostenible no puede desvincularse del análisis de la innovación como factor de desarrollo. El principal reto de esta es cumplir cabalmente con el concepto de desarrollo sostenible hasta aquí expuesto. Ahora bien, ¿ha sucedido realmente así? En estos momentos la biodiversidad (entendida en su sentido más amplio e incorporando por lo tanto también la cultural) está más en peligro que nunca. El Norte ha expoliado desde hace siglos al Sur en sus recursos humanos y naturales, conformándose la gran deuda ecológica de los dominadores del Norte hacia los pueblos del Sur. La preocupación por el desarrollo sustentable nos enfrenta a la insostenibilidad implícita en el comportamiento de la civilización industrial bajo la hegemonía del Norte y su modelo de globalización neoliberal.

En estos momentos la ciencia y la tecnología, que retroalimentan al modelo de crecimiento insostenible, no tienen relación con la ética ni con la política, ni están en función realmente de la solución de los problemas del desarrollo.

La globalización neoliberal genera una sociedad mundial dual, con una minoría rica, derrochadora y contaminante y una mayoría proveedora de mano de obra barata basada en el subconsumo.

Capítulo II La innovación en los ámbitos de una sociedad globalizada.

El futuro de la innovación en nuestros tiempos está condicionado por nuevos contextos, destacándose la globalización de la economía y sus consiguientes efectos en el ámbito político, social y tecnológico; los procesos de exclusión a que se somete a la mayoría de la población mundial, la crisis ambiental y el incremento acelerado de la población mundial aparejado a la disminución de la capacidad para satisfacer sus necesidades.

El acelerado proceso de globalización que caracteriza al mundo de hoy alcanza ya las principales facetas de la actividad de las naciones. La economía se mundializa al compás de un orden nuevo en el comercio internacional, cuyas tendencias liberadoras favorecen a aquellos que son capaces de producir con los mayores niveles de eficiencia y competitividad. (Chía, 2002).

Sin embargo, no se puede pasar por alto que no son precisamente los denominados países periféricos –la mayoría localizados en el hemisferio Sur- los que se encuentran en las mejores condiciones para asumir tan dramático reto y mucho menos, ante la polarización de los flujos internacionales de capital, que lleva hoy asociado el modelo neoliberal de globalización.

En este complejo y nada favorable escenario resulta imposible o cuando más, poco viable, alcanzar estas condiciones al margen de la asimilación del conocimiento científico y tecnológico, ya que también este se universaliza como resultado de una revolución tecnológica profunda y de largo alcance, que ha generado un nuevo paradigma técnico-productivo sustentado en modernas tecnologías intensivas y el empleo masivo de la información y la comunicación.

2.1 Antecedentes de la situación actual

Desde los primeros años de la década de los 70, el mundo occidental se enfrentó a una de sus crisis más profundas, superada únicamente pro la padecida durante los años 1929-1933. Esta crisis conmocionó prácticamente todos los aspectos de la vida económica y social de estos países, originando una tendencia descendente tanto en las tasas de crecimiento económico como en las de productividad de la mano de obra y del comercio mundial. Una de las interpretaciones que se ha dado al origen de la crisis es la de la corriente heterodoxa que asocia el origen de la crisis a los desajustes provocados por el advenimiento de una nueva revolución industrial de inusitadas dimensiones que tendió a desplazar las formas de producción, organización industrial y prácticas de vida que surgieron y se desarrollaron como producto de la Revolución Industrial iniciada en el siglo XVIII. Esto es así porque las innovaciones tecnológicas, punto de lanza de la llamada Revolución Industrial (Klein, 1989) ofrecen ventajas respecto a las desplazadas en términos de su impacto ecológico, del ahorro en el consumo de materiales estratégicos, reducción en el tamaño de la planta, rapidez y precisión en los mecanismos de control; y, una acentuada intensificación en el uso de capital y muy particularmente en la utilización de inteligencia y conocimientos humanos especializados. De esta manera, la llamada tercera revolución industrial a partir del desarrollo y difusión de las nuevas tecnologías, se sitúa de manera importante en el origen de la crisis, pero a la vez, por lo menos potencialmente, ofrece el remedio para salir de ella. Del grado de participación de los países en el desarrollo tecnológico en términos del acceso a las oportunidades de inversión, mediante las que se pueden capitalizar los frutos del propio progreso técnico y en la difusión de sus avances más connotados, dependió en buena medida su capacidad de salir de la crisis.

En este sentido, y tras la búsqueda de fuentes más firmes de productividad y competitividad internacional que permitieran sentar las bases de un crecimiento económico más sólido, los países adelantados y algunos emergentes, dedicaron una atención especial al desarrollo e incremento sostenido de las erogaciones destinadas a estos renglones, dentro de sus gastos globales de inversiones productivas. De esta manera, en Estados Unidos el gasto de introducción de sistemas computarizados y control automatizado de procesos productivos ascendió en 1977 a 17 mil millones de dólares; mientras que la tasa real en el crecimiento medio anual en este tipo de inversiones fue durante el período 1982-1986, el 13 por ciento en ese país; 17,5 por ciento en los principales países de Europa y de 18 por ciento en Japón. A esta forma de remontar la crisis y preparar el camino para el arribo a una nueva etapa en el desarrollo de la ciencia y la técnica se le dio, entre otros, el término de Redespliegue Industrial.

Durante los 20 años de 1976 a 1996, la fracción del comercio mundial clasificables como "productos de alta tecnología" se duplicó (de 11 a 22 por ciento), mientras que la fracción correspondiente a productos primarios se redujo de 34 a 13 por ciento.

Durante la década de los 90 se inició una ola de desarrollo tecnológico en la que se destacan entre otros rasgos: (González,2002).

  • Globalización de los procesos productivos, del consumo, de factores culturales, conocimientos y tecnologías.
  • Desarrollo tecnológico acelerado.
  • Integración del diseño, producción y comercialización de productos y servicios, como única transacción.
  • Mayor importancia de la ecología –que se refleja en las características de las tecnologías en desarrollo-, con una concepción de compatibilidad ambiental.

De esta forma en la economía mundial está sucediendo una globalización de los mercados, caracterizada por una competencia creciente, que presiona hacia la búsqueda de tecnologías basadas en conocimientos científicos, cuya incorporación al sistema productivo permita reducir costos, mejorar la calidad, ahorrar energía y materias primas escasas, así como aumentar la productividad de la fuerza de trabajo.

2.1.1 Transnacionalización de la economía

Sin duda los avances tecnológicos en materia de transporte, comunicación e información, y con ello la transferencia de ideas e información por todo el mundo, contribuyeron a que las principales corporaciones del mundo, principalmente la de América del Norte, Europa y Japón en procura de la maximización de la rentabilidad y la acumulación del capital, hayan ejercido presión y utilizado su influencia sobre sus gobiernos para facilitar la integración a través del proceso de globalización, dando lugar a la transnacionalización de la economía mundial.

A principios de los años 90 había unas 37000 corporaciones transnacionales con 170000 filiales que se destacaban en la economía internacional. No obstante, cerca de 200 de ellas reúnen la mayor parte del comercio mundial. Las 200 más grandes experimentaron desde los años 80 una gran metamorfosis. La tendencia de estas empresas a partir de la nueva revolución científico-técnica ocurrida a partir de los años 70 ha sido invertir fundamentalmente en el factor capital y no en la fuerza de trabajo con el objetivo de maximizar sus ganancias y consolidar su poder.

Las 200 más grandes se concentran geográficamente en nueve países: Japón, 62. Estados Unidos, 53. Gran Bretaña, 41. Alemania, 23. Francia, 19. Suiza, 8. Corea del Sur, 6. Italia, 5. Holanda, 4.

En las dos últimas décadas no solo crecieron en forma impresionante las 200 más grandes, sino también la desigualdad en la adquisición de tecnologías en busca de mayores segmentos de mercado. Esto se ejemplifica en que cinco empresas acaparan la mitad del mercado mundial en equipamiento aeroespacial y eléctrico, componentes electrónicos y software. En este proceso de acumulación las transnacionales no solo están apuntaladas por sus gobiernos nacionales, sino que sus adelantos son estimulados por los gobiernos anfitriones, como puede apreciarse en los colosales subsidios y privilegios fiscales acordados por muchos gobiernos, así como las facilidades otorgadas a los negocios por los gobiernos de Europa Oriental mediante privatizaciones y estímulos fiscales de distinto tipo.

De esta forma puede definirse la tesis de que las corporaciones transnacionales son el agente primario de la globalización y la principal impulsora de la innovación en forma general, de ahí el carácter desigual de esta como herramienta de desarrollo.

2.1.2 Estados Unidos, en el centro de la crisis de finales del siglo XX

A mediados de la década del 90 del pasado siglo, cuando la globalización neoliberal se extendía por el mundo, Estados Unidos, dueño de las instituciones financieras internacionales y con una tremenda fuerza política, militar y tecnológica, alcanzó un nivel de acumulación de riqueza y poder nunca antes visto. El crecimiento de la economía especulativa (un movimiento diario de varios billones de dólares en los mercados bursátiles norteamericanos) provocó un decrecimiento de las operaciones económicas relacionadas con la producción y el comercio mundiales, hasta llevarlas a un nivel prácticamente insignificante. El incremento de la población mundial en cuatro veces con respecto a cien años atrás, la disminución de los índices de consumo, el uso de tecnologías cada vez más productivas y menos creadoras de empleo por parte de un número reducido de países industrializados, entre otros síntomas de un proceso global tendente a generalizar las deformaciones económicas, produjeron la crisis mundial que ha devenido apoteosis del modelo neoliberal: la caída de los tigres asiáticos en 1997, la crisis rusa un año después, en 1999 la sacudida del Brasil en América Latina y finalmente, como consecuencia, la crisis en Estados Unidos, la cual comenzó en las Bolsas de Valores y se trasladó a la esfera industrial con una disminución sostenida a mediados del año 2000 del ritmo de producción de bienes, con una disminución de la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto de un semestre a otro del año.

2.1.2.1 Influencia de la crisis del mercado bursátil en las empresas tecnológicas

Teniendo en cuenta que Wall Street es el mercado de acciones y de capitales de Nueva York, las acciones de cualquier empresa importante está listada en sus índices, sucediendo exactamente en el caso de las acciones de las empresas tecnológicas. En Wall Street las acciones se agrupan por índices, aunque pueden aparecer listadas en más de una de ellos. Los tres más importantes índices son: El Dow Jones Industrial o Dow Hones-30, integrado por 30 acciones de empresas muy importantes como la General Electric, Dupont, Coca Cola y McDonalds, con una baja integración de empresas tecnológicas, solo Microsoft, Intel, IBM y Hewlett Packard (aunque cuatro gigantes de la tecnología). El otro índice es el Standar and Poors –500 (S&P –500), con 500 acciones, de ellas aproximadamente 400 forman parte de las 500 más importantes de Estados Unidos; integrado a su vez por 29 sectores, siendo uno de ellos, de acciones tecnológicas, lo que indica que tiene un peso relativo importante en ese sector. El índice Nasdaq Composite es el representante por excelencia de las acciones tecnológicas, con 4728 acciones de empresas de las telecomunicaciones, computación, biotecnología, Internet, entre otras. Las grandes empresas tecnológicas de Europa y Japón están listadas en ese índice, el cual es un mercado para las acciones de los grandes paquidermos tecnológicos. El mercado Nasdaq, que incluye al Composite entre otros, comprendía en el año 2000 más de 5540 acciones estadounidenses y extranjeras.

Mientras Wall Street sube, algunas empresas de Estados Unidas pasan muchos límites de mercado, fundamentalmente las de alta tecnología, telecomunicaciones e Internet. Microsoft Corp., por ejemplo, la empresa de mayor valor bursátil del mundo, tenía en 1999 una capitalización de mercado que superaba a todas las bolsas de América Latina sumadas. De hecho, casi todas las grandes empresas estadounidenses de alta tecnología están por encima de cualquier mercado latinoamericano. America Online Inc. era a esa misma fecha más grande que el mercado bursátil de Brasil. Lucent Technologies Inc. era más grande que el de México, Dell Computer Corp. valía más que el de Argentina y Yahoo Inc. estaba entre el de Chile y Perú. Ver Anexo 1.

Con el comienzo de la crisis en el mercado de valores de Estados Unidos en marzo del año 2000 comenzó a descender el índice Nasdaq, de la tecnología de punta y en el 2001 se produce una disminución de los índices Nasdaq en un 66,42 por ciento.

En esta etapa se produce un decrecimiento igual de la producción industrial en Japón y Europa, provocando altos índices de desempleo y de depresión de la inversión y el consumo.

La caída del sector tecnológico provocó enormes recortes laborales, como los de grandes conglomerados japoneses, tal es el caso de Hitachi Ltd., el mayor fabricante de productos electrónicos, que recortó en el 2001 el 4 por ciento de su plantilla tras una pérdida de más de 1000 millones de dólares. Igualmente, las empresas Toshiba Corp., NEC Corp. Y Fujitsu Ltd. recortaron miles de empleos tras la caída del sector tecnológico. A su vez en Estados Unidos, el sector de las telecomunicaciones fue el más afectado, con el 19 por ciento de los empleos eliminados, durante el 2001.

Los ejemplos anteriores demuestran cómo el sector tecnológico es muy susceptible a los cambios que se producen en la economía mundial, y cómo afecta directamente factores sociales como el nivel de empleo y de consumo, entre otros.

2.1.2.2 Realidad en Estados Unidos a principios del siglo XXI

En estos momentos en el país más desarrollado del mundo, la ciencia y la tecnología están a merced de una ideología que revierte su sentido histórico y con prepotencia infinita, las pone al servicio de la guerra basada en la superioridad tecnológica. (García, 2002). El trabajo abnegado de cientos de científicos durante decenas de años, se ha puesto en función de exterminar la vida y someter a los pueblos al margen de la ley internacional. Han sido cercenadas las bases de colaboración y cooperación entre los científicos; el libre acceso a la información científica, compartimentado; los estudiantes en las universidades, controlados. Los más importantes resultados científicos, desde la biología hasta la bioinformática, desde la óptica hasta las comunicaciones, desde los biochips hasta los micro-fluidos, se han insertado en sistemas de componentes para vigilar, exterminar y someter la libertad de los pueblos. La política de la administración de George Bush ha suscitado la preocupación de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AASS por sus siglas en inglés), la cual ha expresado sus puntos de vista acerca de las medidas implementadas luego del 11 de septiembre en "La ciencia y la Tecnología en un Mundo Vulnerable". Tal política del presidente norteamericano limita el acceso a los investigadores a bancos de datos y metodologías, declara de interés militar los más disímiles campos de objeto científico y viola los derechos democráticos de los estudiantes –sobre todo extranjeros- al incrementar sustancialmente su control y seguimiento en las universidades. Por otra parte, el presupuesto I+D del año fiscal 2003 dio un violento giro hacia "misiles y medicinas". La esencia democrática de la ciencia y su carácter humanista se reduce a la dicotomía entre la "necesidad de saber" y el "derecho a saber", derecho cada vez más limitado en virtud de las disposiciones de la administración norteamericana.

2.2 Brecha entre países postindustriales y los países del Tercer Mundo

La debilidad científica y tecnológica de los países subdesarrollados es una de las causas por las cuales su incipiente inserción en la emergente sociedad del conocimiento tiene un carácter dependiente y marginal que, de consolidarse, dificultará enormemente la superación de la inequidad social y del deterioro ambiental prevaleciente en los mismos.

La brecha en expansión entre las capacidades científicas y tecnológicas de los países desarrollados y los que no han alcanzado esa condición es una de las principales manifestaciones contemporáneas de la persistencia del subdesarrollo, y también una de sus causas mayores. Esa diferencia notable en materia de conocimientos y capacidad científica y tecnológica se traduce directamente en diferencias de poder (principalmente económico, político y cultural), que permiten, por ejemplo, a algunos países aprovechar desproporcionadamente los recursos que constituyen "nuestro patrimonio común" y trasladar y compartir con otros parte de los perjuicios y desechos resultantes, o también consolidar un orden internacional que impone a las economías periféricas formas de apertura comercial y financiera que las economías desarrolladas practican parcialmente, y solo en la medida de sus conveniencias particulares (un orden mundial que globaliza la crisis ambiental y las desigualdades a escala planetaria)

La creciente brecha de conocimientos entre los países desarrollados y los del Tercer Mundo implica que casi todo el esfuerzo científico mundial se concibe desde y para los países desarrollados.

Cuando la diferencia entre países desarrollados es cada vez más grande y la participación en los mercados internacionales cada vez más competitivos, el factor tecnológico es el más estratégico y el que permite mayor grado de maniobrabilidad en los diferentes componentes de los productos, bienes y servicios.

La llamada brecha digital, lejos de reducirse, se profundiza, porque no se puede separar del abismo que diferencia a los ricos y a los pobres. (Alarcón, 2003). En estos tiempos la información científico-técnica es privilegio de unos pocos; las diferencias no solo existen entre naciones ricas y pobres, sino también en el interior de las sociedades de los estados desarrollados. La mayoría de la población mundial ni navega en Internet, ni tiene computadoras ni se beneficia de las ventajas que estas nuevas tecnologías ofrecen.

En el mundo existen, 815 millones de hambrientos, 1200 millones de personas en pobreza extrema, 862 millones de analfabetos y 40 millones de contagiados o enfermos del SIDA. Mientras que en las 53 naciones africanas existen menos teléfonos que en Nueva York y en Tokio, de los cuales el 80 por ciento son en África del Sur, mientras que en Estados Unidos existen más computadoras que en el resto del mundo. Solo con el 0,004 por ciento del PIB de los países desarrollados de la Organización Económica para la Colaboración y el Desarrollo (OCDE) puede erradicarse el analfabetismo en el mundo.

2.2.1 Innovación y desarrollo: otra grieta de la gran brecha

Con cualquier par de indicadores que se intente graficar la relación entre actividad científica y desarrollo económico se notará una estrecha relación entre ambas cosas: se hace más ciencia e innovación en los países más ricos. Las estadísticas de las Naciones Unidas revelan que los países desarrollados integrantes de la OECD, concentraban a finales del siglo XX 85 por ciento del total del gasto mundial en I+D. La mayor parte de este tenía lugar en EE.UU –aproximadamente 37,9 por ciento del total- en Europa Occidental 28,0 por ciento, en Japón y en los países denominados de reciente industrialización ("NICs") 18,6 por ciento. China llegaba a 4,9 por ciento, la India y los países de Asia Central absorbían 2,2 por ciento, la Comunidad de Estados Independientes 2,5 por ciento y América Latina solo 1,9 por ciento. Estados Unidos mostraba la tasa más elevada del gasto en I+D con respecto al PIB, 2.5 por ciento, Japón y los "NICs" acumulaban 2.3 por ciento. En Europa Occidental la relación, como promedio, alcanzaba 1,8 por ciento. Por su parte Canadá, Australia, Nueva Zelandia y Europa Oriental oscilaban entre 1,2 y 1,8 por ciento. La India, China y Rusia se aproximaban a 1 por ciento, mientras que en las restantes regiones del mundo esta relación se hallaba por debajo de 0,5 por ciento, salvo excepciones como África del Sur, Brasil y Chile, que se ubicaban por encima del promedio de sus regiones. Ver Anexo 2.

El examen de la distribución del personal dedicado a la I+D mostraba que los países de la OECD agrupaban la mitad de los científicos e ingenieros del mundo, los países asiáticos, desde la India a Japón, poseían casi la tercera parte, África disponía de 6 por ciento y América Latina solo de 4 por ciento. Ver Anexo 3.

En cuanto a la producción científica, las cifras mostraban la desigualdad existente entre países desarrollados y en vías de desarrollo. A estos últimos, ubicados en Asia, África y América Latina correspondía en 1995, solo alrededor de 6,7 por ciento del total mundial de publicaciones científicas, mientras que 38,4 por ciento se ubicaba en EE.UU. , 35,8 por ciento recaía en científicos europeos y 10,1 por ciento en Japón y los "NICs". Ver Anexo 4.

Al analizar los resultados tecnológicos, medidos según el sistema norteamericano de patentes, se aprecia que el por ciento de registros para 1995 se comportaba de la siguiente forma: EE.UU.: 51,5 por ciento, Europa Occidental: 19,9 por ciento, Japón y "NICs": 27,3 por ciento, CEI: 0,1 por ciento y América Latina: 0,2 por ciento. Ver Anexo 5.

Como promedio los países desarrollados invierten entre 2 y 2.5 por ciento de su Producto Interno Bruto en Investigación y Desarrollo. Ese por ciento contra un PIB de trillones, como el norteamericano, supone elevadas cantidades de dinero; que puede financiar mucha actividad científica. El efecto de la economía sobre la investigación es directo, casi lineal; pero el efecto de la investigación sobre la economía no guarda la misma relación de inmediatez y proporcionalidad. Por ejemplo, los indicadores de intensidad de la actividad científica en la segunda mitad del Siglo XX en Inglaterra son superiores a los de Alemania y Japón. Los indicadores de crecimiento económico se comportan al revés. De ahí que sea difícil establecer una relación de causalidad entre innovación y desarrollo económico, pues varios autores distinguen dos grandes categorías de actividad científica: una que se coloca por delante del desarrollo económico y lo impulsa directamente; la otra por detrás y lo parasita, o al menos sus efectos sobre la economía se hacen tan indirectos y a largo plazo que se pierde la evidencia. No obstante, teniendo en cuenta la tendencia cortoplacista de la ciencia en el ámbito de las economías globalizadas, no puede negarse el impacto directo de esta en el desarrollo económico de cualquier sociedad. (Lage, 2001)

2.2.2 Formas de apropiación privada del conocimiento en su condición de recurso económico

En la era de la globalización, ningún problema puede analizarse al margen de sus relaciones globales, mucho menos el tema de las funciones del conocimiento en las economías. (Lage, 2002). Se asiste a un proceso acelerado de concentración de riquezas y marginación de personas; que es evidente con cualesquiera indicadores que se deseen para medirlo: distribución del Producto Interno Bruto, consumo de alimentos, consumo de energía u otros. La participación del 20 por ciento más pobre de la población mundial en los ingresos mundiales ha disminuido de 2,3 por ciento a 1,4 por ciento en los últimos 20 años, mientras que la participación del 20 por ciento más rico aumentó de 74 por ciento (1970) a 83 por ciento (1990) y la tendencia continúa. (Dieterich, 1998). En 1965, la renta media por habitante de los 7 países más ricos era 20 veces mayor que la de los 7 países más pobres; y en 1995 era ya 39 veces mayor. La tendencia de concentrar la producción de conocimientos, es aún más aguda. Los países industrializados concentran más del 90 por ciento de toda la producción científica. El conocimiento socialmente producido a favor del capital se privatiza en esos países industrializados, también se privatiza, a favor de las economías industrializadas, la escasa inversión en generación de conocimientos que se hace en los países del Sur. Una parte importante de esa inversión en conocimiento está en la formación de cuadros científicos y técnicos. Ellos son portadores del recurso "conocimiento", y por consiguiente de la innovación creado por la inversión social. Ahora bien, ¿se encuentran estas personas en función del desarrollo de la ciencia y la tecnología en sus países de origen? Existen 1.2 millones de profesionales de América Latina y el Caribe trabajando como emigrantes en Estados Unidos, Inglaterra y Canadá. Si se estima en 30000 dólares el costo de formación de un profesional, esta emigración ha significado la transferencia, del Sur al Norte, de 36000 millones de dólares, lo que es equivalente a 10 años de inversión en Ciencia y Técnica, y es varias veces más que toda la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo al desarrollo científico de la región. De todos los investigadores que trabajan en Estados Unidos, 23 por ciento proviene de otros países y esta cifra llega a 40 por ciento en el campo de la computación. Aproximadamente 1/3 de todos los científicos formados en los países del Tercer Mundo no trabajan en sus países; y en la actualidad se estima que algo más que el 50 por ciento de los que viajan a hacer un Doctorado en Norteamérica y Europa, no regresan. Debe tenerse en cuenta, además, que si bien la emigración selectiva de científicos y tecnólogos comenzó de forma espontánea, guiada por el gradiente en condiciones de vida y de trabajo; en los últimos años la promoción de esta emigración se ha convertido en una política oficial del Estado en varios países del Norte, con incentivos y procedimientos diseñados en especial, para ese fin. La emigración selectiva se convierte de esta manera, en un eficiente mecanismo para expropiar a los países más pobres de la escasa inversión que han podido hacer en generación de conocimientos. Estos científicos y tecnólogos emigrantes generan una parte importante de las patentes, e incluso la propia teoría de la propiedad intelectual como mecanismo de retorno de la inversión entra en contradicción, porque en este caso el resultado económico no retorna al país donde se hizo una parte importante de la inversión para capacitar a esos científicos.

Tal tendencia, combinada con la creciente internacionalización del trabajo científico en grandes organizaciones privadas, con alta concentración de capital, hace que el emigrante no tenga otra alternativa que "vender" su capacidad de generar conocimiento, a cambio de un salario que es el costo de reproducción de esa fuerza califica, y que nada tiene que ver con el valor creado por su trabajo científico, el cual pertenece a otros.

La polarización de la actividad científica amenaza con excluir del conocimiento al 80 por ciento de la humanidad.

2.2.3 Divergencia en el desarrollo tecnológico de los países del Tercer Mundo

Muchos autores presuponen que los "países en desarrollo" están siguiendo el mismo camino de los países actualmente industrializados, solo que con 100 años de diferencia en el tiempo, y que por tanto, basta con preparar los cuadros y reproducir las formas organizativas. Esta tesis debe ser desmentida, pues los países del Sur no están siguiendo un camino de desarrollo tecnológico igual, pero desfasado, al de los países del Norte, están siguiendo un camino DIVERGENTE, que conduce a otra parte debido a los siguientes hechos:

  • Cuando Europa y Norteamérica estaban construyendo sus embrionarios sistemas científicos, tenían poco desarrollo, sin embargo siempre eran las líderes. No había ningún otro "primer mundo" para mirar. La investigación científica era equivalente a innovación original, y quedaba muy poco espacio para la imitación, la búsqueda de reconocimiento externo o la sensibilidad a presiones externas.
  • Al inicio del siglo XX la investigación científica no estaba tan directamente ligada al comercio y a la producción como lo está hoy.
  • La ciencia moderna emergió en los países industrializados en una atmósfera de libre intercambio y publicación de resultados. No había nada parecido al actual sistema de protección de propiedad intelectual.
  • La investigación científica era en sus primeros tiempos, una tarea individual, que no demandaba tanto como ahora complejas instituciones, servicios de apoyo, recursos organizacionales, entre otros.

2.2.4 El caso latinoamericano

América Latina es la región más desigual del mundo. Desde 1997 los flujos de inversiones se reducen, debido a la falta de confianza de los inversores; a la gran deuda externa y a la situación fiscal que presenta. Sin embargo en el 2002, según estimados de la CEPAL, se transfirieron hacia el exterior, alrededor de 39 000 millones de dólares. Todo ello es una demostración de que al utilizar los avances de la globalización, para imponer el neoliberalismo como teoría económica y ser aceptado por la gran mayoría de los países subdesarrollados, éstos al tratar de insertarse en la Economía Mundial Globalizada, lo hicieron en calidad de víctimas, no pudiendo aprovechar justamente para su desarrollo, todos los adelantos científico-técnicos y lo positivo que encierra el proceso de Mundialización de la Economía. El ejemplo latinoamericano es fiel a esto:

  • Deuda Eterna 800 mil millones.
  • Ocupados en sector informal 47%.
  • Desempleo 8,4%.
  • Mortalidad Infantil 32 por cada mil nacidos vivos.
  • Expectativa de vida 60 años.
  • 200 millones de latinoamericanos en la pobreza y la desesperación.
  • Solo tienen acceso a los servicios de salud el 70% de la población urbana y un 42% de la que vive en zonas rurales.
  • El número de habitantes por médico es 2.6 veces superior al de los países desarrollados.
  • El 15,3% de la población adulta es analfabeta.
  • El 5% de la población absorbe el 50% del ingreso.

2.2.4.1 La innovación en América Latina

  • El proceso de Industrialización en América Latina es de data reciente, aunque en algunos países como Brasil y Argentina, fundamentalmente por las fuertes corrientes migratorias comienza a apreciarse desde principios de siglo una tendencia a prestar atención a la fabricación de bienes de capital, aunado a un fuerte desarrollo del sector agrícola y agroindustrial lo que convirtió a Argentina en un socio importante de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. En otros países de la región, sin embargo, durante la primera mitad de siglo la economía estuvo basada en una estructura agrícola, cuya balanza se equilibraba por la exportación de materias primas de origen vegetal, con regímenes políticos de inspiración militar y muy cerrados a intercambios comerciales, y un incipiente aparato industrial basado en transformación de materias primas de origen vegetal o extracción de minerales con poca transformación.
  • Luego de la Segunda Guerra Mundial y bajo el amparo de una relativa paz, se estrechan las relaciones diplomáticas con países desarrollados que comienzan un proceso de penetración para la venta de tecnología y paquetes industriales que empiezan a darle sentido de modernidad a la región, transformando una sociedad fundamentalmente rural a urbana, cambiando las estructuras de una economía fundamentalmente agrícola a una más equilibrada y la implantación de sistemas políticos más a tono con los aires de libertad y democratización que se respiraban en Europa.

El grado de industrialización en América Latina, en los años 30 representaba menos del 18 por ciento y en 1980 alcanzó una cifra de 25 por ciento, manteniéndose en niveles relativamente bajos. En este sentido México y Brasil representan casi el 70 por ciento del coeficiente de Industrialización de América Latina. Venezuela, Chile y Argentina, aunque con grados de industrialización similares pero logrados en diferentes épocas, presentan altibajos fundamentados por conmociones de carácter político particularmente. Esta situación de crecimiento se mantuvo hasta la década de los 70 en los casos de Chile y Argentina y hasta los 80 en el caso de Venezuela. A partir de los 80 el efecto del peso de la deuda externa se comenzó a sentir en los países de la región gravitando fuertemente en la capacidad de inversión por disminución no solo de flujos externos de financiamiento, sino también por la disminución de la inversión extranjera.

Este modelo de industrialización en América Latina basado en el modelo de sustitución de importaciones fracasó debido a las circunstancias económicas que han obligado a abrir las economías a un sistema feroz de libre mercado bajo los designios de la globalización neoliberal y a la encrucijada de desinversión industrial y de escasas propuestas de innovación no solo como generación propia sino también por no haber sabido sistematizar un proceso de asimilación y aprendizaje tecnológico. El grado de desarrollo científico-tecnológico de América latina representa menos del 2 por ciento de todos los esfuerzos y resultados que se obtienen a nivel mundial en Ciencia y Tecnología.

Las consecuencias del modelo de globalización neoliberal, devenido en crisis económica mundial, afectó lógicamente a las débiles economías latinoamericanas las que crecieron por debajo de lo previsto en el año 2001.

En América Latina existe un gran número de sucursales de multinacionales fundamentalmente asiáticas y europeas. Estas se ven afectadas por las acciones del libre mercado y por la inestabilidad de las economías latinoamericanas, lo que provoca que muchas transnacionales se retiren del mercado de América Latina. En el caso de la empresa taiwanesa Acer Inc. y su sucursal latinoamericana Acer Computec Latino América S:A: de C:V: (ACLA) presentaron problemas en los últimos años de la década del 90. en 1997 ACLA cayó drásticamente cuando no reaccionó a tiempo ante la baja de precios introducida en el mercado por IBM Corp. y otros competidores; mientras que el mercado crecía en volumen en 10 por ciento, las ventas de PC de Acercayeron en un 30 por ciento. Ver Anexo 6.

La nómina de Microsoft Corp. en América Latina creció en un 35 por ciento en 1999, mientras que la facturación de sus filiales aumentó a un ritmo de 15 por ciento.

2.2.4.2 Inversión en ciencia y tecnología

Se plantea que los Estados y las sociedades deben realizar una creciente inversión para la creación de capacidades científicas y tecnologías nacionales. Se requiere además que dicha inversión apunte a revertir la creciente brecha entre países con diferentes niveles de desarrollo. (Declaración de Santo Domingo, 1999). Ahora bien, ¿ocurre así en las tristes economías latinoamericanas?

Las principales inversiones en América Latina por parte del capital foráneo va dirigida fundamentalmente a las empresas de los sectores productores de bienes y servicios, fundamentalmente de propiedad extranjera, y no a las actividades de ciencia y tecnología. Ver Anexo 7.

América Latina, como el resto del mundo subdesarrollado, no cuenta con la cifra real de la Ayuda Oficial para el desarrollo. Si los países desarrollados cumplieran con la AOD la contribución del año 2000 de 53 mil millones de dólares se elevaría en el 2003 a 170 mil millones. La AOD solo la cumplen cinco países: Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Noruega y Suecia. Mientras Estados Unidos, el país más rico del mundo, solo destina 0.1 por ciento de su Producto Interno Bruto.

Por su parte, los gobiernos latinoamericanos, sin una política consecuente en este sentido, dedican muy pocos recursos a estas actividades. Ver Anexo 2.

Para los empresarios latinoamericanos del sector tecnológico obtener financiamiento de instituciones financieras locales es difícil, debido a que la industria del capital de riesgo todavía no está muy desarrollada en la región. Lo más normal es que ese financiamiento sea otorgado por las firmas multinacionales especializadas en ese tipo de empresas. Este constituye un factor desventajoso, si se tiene en cuenta que Chase Capital Partners estima que los fondos de capital de riesgo aportaron un 62 por ciento de los 7800 millones de dólares invertidos en las etapas iniciales de las empresas de tecnología en Estados Unidos.

Los valores de fusiones y adquisiciones en América Latina, debido fundamentalmente a privatizaciones, ascendieron a 82000 millones de dólares. Estas privatizaciones atrajeron a grandes compradores de Estados Unidos y Europa, especialmente en el sector industrial. Ver Anexo 8.

  1. Unido a los imperativos del mundo actual, EEUU apoyado por gobiernos proyanquis del subcontinente, está tratando de materializar la creación del ALCA, agrupación que bajo la fachada de dar la posibilidad de estrechar los vínculos económicos latinoamericanos, le permitirá mantener bajo su control el futuro de nuestra región. (Labrador, 2003)

    En este contexto, las perspectivas para América Latina con el ALCA son hacer privado lo que debe ser público y adjudicarse incluso la invención de la vida convirtiendo en monopolio privado el uso de plantas y otras formas de vida. Sería entregar a las empresas transnacionales farmacéuticas y biotecnológicas la región de mayor riqueza del mundo en términos de biodiversidad: el 40 por ciento de las especies animales y vegetales existentes, además de un incalculable cúmulo de conocimientos tradicionales.

  2. Perspectivas con el ALCA
  3. Retos de la innovación en América Latina

La región de América Latina y el Caribe enfrenta la imperiosa necesidad de avanzar en su proceso de desarrollo económico y social sustentable. En ese proceso la ciencia, la tecnología y la innovación deben contribuir a:

  • Elevar la calidad de vida de la población.
  • Acrecentar el nivel educativo y cultural de la población.
  • Propiciar un genuino cuidado del medio ambiente y de los recursos naturales.
  • Crear más oportunidades para el empleo y la calificación de los recursos humanos.
  • Aumentar la competitividad de la economía.
  • Disminuir los riesgos regionales.

Para cumplir con lo anterior se requiere un nuevo compromiso de colaboración entre el sector público, las empresas productoras de bienes y servicios, diversos actores sociales y la cooperación científica y tecnológica internacional. En particular, aumentando los recursos asignados a las actividades científicas y tecnológicas, y elevando la demanda de conocimientos científicos y tecnológicos generados en la región por parte de las actividades económicas predominantes.

Los académicos han coincidido en declarar que la creación en América Latina y el Caribe de capacidades sólidas para generar y usar conocimientos necesita de procesos continuos de evaluación de las actividades científicas y tecnológicas, y de la divulgación de sus resultados, de forma que la investigación científica y tecnológica en América Latina y el Caribe intervenga en el diálogo de la investigación mundial a todos los niveles. (Declaración de Santo Domingo, 1999).

Ahora bien, para que esto sea cumplido desde el plano académico es necesario la realización de ciertos procesos sociales que incidan en la posibilidad de construir dichas capacidades, que en estos momentos la región no está lista aún para asumir.

  1. Crisis ambiental

El sistema de relaciones complejas que se establecen en los procesos de desarrollo, ha generado la crisis ambiental cuya causa se remite a la injusticia social imperante en la mayor parte del mundo y a los patrones seguidos en el decursar mismo de la humanidad, de lo que no escapa el uso indiscriminado de tecnologías. (Fajardo,2002). La solución a la acuciante crisis ambiental está en la construcción de una sociedad que solucione sus conflictos de diálogo y la distribución más justa de la riqueza creada.

Acceder al desarrollo sostenible, a la equidad social y la justicia, demanda el cambio de paradigma en función de la especie humana. La globalización neoliberal y la sociedad de consumo han profundizado la crisis medio ambiental, aumentan el desequilibrio del entorno, agotan los recursos indiscriminadamente y privan a la inmensa mayoría de la humanidad del acceso a los principales avances científico técnicos.

La utilización de tecnologías más limpias, con menores costos, puede ser una solución importante al problema medioambiental creado por la globalización. Si se emplean las tecnologías adecuadas el crecimiento económico no debe causar impactos ambientales negativos. (Cherni, 2001). Los países desarrollados han disminuido en alguna medida sus niveles contaminantes, no así los subdesarrollados que no tienen la capacidad económica ni financiera para realizar una reestructuración tecnológica, con vistas a un desarrollo sostenible. Las paradojas son muchas: las propias empresas contaminantes producen tecnologías limpias, mientras que un habitante de Nueva York usa 3 veces más agua y bota 8 veces más basura que uno de Bombay, India.

Por otra parte la biodiversidad es hoy un instrumento fundamental de disputa entre los capitales biotecnológicos en busca de abrir la posibilidad de alterar el sistema alimenticio, la ciencia médica y sus avances, la innovación de armas biológicas y la apropiación y patentización de la sabiduría de las poblaciones indígenas, cuyos conocimientos provienen de culturas milenarias. No existe una regulación internacional que controle el acceso a los recursos genéticos, de los cuales los países del Sur son los principales depositarios.

Las transnacionales han escapado a los designios de la acción de Río y de la Agenda 21, lo que les ha permitido construir una agenda sobre el esquema de una globalización neoliberal, dando muestras de una débil responsabilidad corporativa en el desempeño de la innovación como herramienta de desarrollo sostenible.

Mientras el mundo desarrollado invierte cuantiosas sumas en productos químicos que dañan al hombre y su entorno, los países tercermundistas no disponen en su mayoría ni siquiera de lo indispensable para coronar sus sueños.

El nuevo orden mundial globalizado, que se va imponiendo en las esferas económica y política en franco contraste con las aspiraciones de equidad y justicia en las relaciones internacionales, obstaculiza el avance en materia de integración entre medio ambiente y desarrollo. (Pichs, 2002).

  1. Innovación y desarrollo: una oportunidad para todos

La ciencia y la tecnología devienen en factores que pueden ser restrictivos o propulsores del desarrollo económico y social, en dependencia del acceso tanto a los conocimientos como a las tecnologías, la equidad y eficacia de la cooperación internacional y la atención que los gobiernos le concedan en sus políticas públicas.

A continuación se esbozan algunos elementos importantes de los aspectos anteriormente señalados que permiten la actuación de la innovación como factor de desarrollo.

2.3.1 Cooperación internacional (orientada a los países subdesarrollados)

La globalización de la economía (y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación) es fuente potencial de nuevas posibilidades como de serias desigualdades. (Declaración de Santo Domingo, 1999). Deben fortalecerse los instrumentos de cooperación internacional y regional, así como las capacidades nacionales en gestión de la cooperación.

La orientación de la cooperación internacional para la investigación científica y tecnológica debería contribuir a:

  • La instalación estable en los países con menor desarrollo de capacidades científicas de excelencia.
  • La formación de jóvenes investigadores insertos en sus propias realidades sociales.
  • La agenda de investigación sea fijada acorde a los valores y prioridades de cada región y conforme a una perspectiva mundial.

Muchos piensan que con la cooperación internacional los países subdesarrollados lograrán superar el estancamiento en materia de innovación, desconociendo que este tiene un origen mucho más profundo y requiere de acciones severas para su eliminación. No obstante se recomienda una cooperación orientada a los países subdesarrollados con vistas a palear en alguna medida la situación.

2.3.2 Políticas públicas

Los sistemas mundiales de Ciencia y Tecnología anclados en el modelo ofertista han evolucionado muy lentamente en el logro de insertar al aparato científico-tecnológico el engranaje socioeconómico del país; no hay ni tradición ni cultura de participación en las soluciones a los problemas que confrontan ellos mismos como sector productivo o la empresa, o los diferentes sectores o el país como un todo.

En los países desarrollados se dedican anualmente 70 mil millones de dólares en la investigación científica. Cada día se hace más evidente en el ámbito de estos países la tendencia hacia la descentralización y el fortalecimiento de las iniciativas locales, regionales y territoriales para lograr el desarrollo industrial y económico en las políticas de innovación.

Respecto al financiamiento, en los países desarrollados tiene lugar una participación creciente de la industria privada en la realización de actividades de I+D. En Japón, EE.UU. y Europa el sector empresarial privado es responsable de la ejecución de, entre 53 y 73,4 por ciento del gasto total en I+D, mientras que las instituciones públicas ejecutan entre 18 y 32 por ciento, y las universidades entre 14 y 19,7 por ciento. Tales cifras demuestran la débil influencia del Estado en las posibles políticas de ciencia y tecnología en estos países, donde imperan las leyes del mercado por encima de las necesidades del desarrollo armónico y sostenible de la sociedad.

2.3.2.1 Sistemas sociales/ nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación

Es conocido que el conocimiento constituye el factor más importante en el desarrollo económico y social para mejorar el nivel de vida de la población y respetar la sustentabilidad medioambiental, y para garantizar el bienestar de las generaciones futuras. Ahora bien, el conocimiento por sí mismo no transforma las economías o la sociedad, sino que puede hacerlo en el marco de sistemas sociales/nacionales de ciencia, tecnología e innovación, que posibiliten su incorporación al sector productor de bienes y servicios. (Declaración de Santo Domingo, 1999).

Por otra parte, las capacidades y conocimientos asociados a los procesos de otra naturaleza en los que intervienen diversos actores e instituciones, tanto públicos como privados, que participan de una forma u otra, en el proceso de generación, difusión y absorción del conocimiento y de las innovaciones en las sociedades modernas, articulando los diversos procesos de aprendizaje científico y tecnológico de los distintos actores sociales. Los sistemas sociales/nacionales de ciencia, tecnología e innovación deben constituir redes de instituciones, recursos, interacciones y relaciones, mecanismos e instrumentos de política y actividades científicas y tecnológicas que promuevan, articulen y materialicen los procesos de innovación y difusión tecnológica en la sociedad.

En la actualidad se reconoce que la actividad de innovación constituye un proceso y que este es social e interactivo, se desenvuelve en contextos específicos y sistémicos y se encuentra enraizado cultural e institucionalmente. En consecuencia los sistemas nacionales de innovación deben abarcar a todos los elementos que contribuyen al desarrollo, introducción, difusión y uso de las innovaciones, lo que necesariamente involucra a numerosos y heterogéneos actores de la sociedad. (Chía, 2002).

A los diversos actores de la innovación, y en particular a los gobiernos y a los empresarios, les corresponde promover, mediante mecanismos explícitos, la demanda hacia dentro de conocimientos, así como construir una capacidad científica y tecnológica propia, fortalecerla y financiarla. Estos aspectos son los que definen un sistema de innovación. No obstante, ello no debería contribuir a un predominio del corto plazo o la postergación de la demanda social. La investigación propia de mediano y largo plazo es imprescindible para desarrollar la ciencia y la tecnología como proyecto social y cultural de una nación y de una región. Debe existir una clara voluntad política de los gobiernos nacionales y de las instituciones internacionales en este sentido.

Capítulo III La innovación en Cuba como factor de desarrollo

Cuba puede considerarse pionera en la adopción de una política del carácter esencial de las relaciones entre el desarrollo económico y social y el desarrollo científico y tecnológico, al plasmarse desde muy temprano en acciones gubernamentales, el pensamiento del máximo líder de la Revolución sobre el futuro de Cuba como país de hombres de ciencia. Las nuevas condiciones en que se desarrolla la economía cubana y los cambios que fue preciso adoptar en su funcionamiento, constituyen rasgos esenciales de un contexto interno que condiciona el modo de dirigir el desarrollo científico y tecnológico y su accionar en los próximos años.

3.1 Innovación y desarrollo en Cuba

El crecimiento económico de Cuba al finalizar el año 2002 fue del 1.1 por ciento. Aunque este es un pequeño crecimiento, se ve acompañado por un alto desarrollo en términos de establecer bases esenciales para un desarrollo humano integral que trasciende el estrecho límite de las transacciones mercantiles y desborda cualquier concepción sobre el desarrollo existente en un mundo globalizado, en plena crisis neoliberal. A pesar de que el cálculo del crecimiento del PIB cubano es inferior a lo previsto, supera al promedio de crecimiento de las economías latinoamericanas, que fue de –0,5 por ciento, acompañado de una cifra de 226 millones de pobres.

Paralelamente, Cuba ha continuado desarrollando un modelo de desarrollo social que ha permitido mantener intacta la vitalidad de la economía e incluso mejorar indicadores de calidad de vida.

En este contexto el sector científico-tecnológico desarrollado décadas atrás, bajo la mirada escéptica de muchos que desde el exterior no creían en la capacidad de un país económicamente pobre y pequeño como Cuba para desarrollar la ciencia a altos niveles, se ha convertido en un pilar en la batalla por el desarrollo del país, fundamentalmente por la salud de la población y en la producción de valiosos productos.

Actualmente uno de los mayores retos del comercio en Cuba se concentra en la actividad exportadora y la necesidad de aumentar tanto en volúmenes como en la diversificación de las exportaciones. El avance en ese objetivo se debe fundamentalmente a la capacidad de adaptación a las exigencias del mercado y al proceso de renovación industrial y tecnológico que particularmente se ha ido acometiendo. En 1993 el 94 por ciento de las exportaciones de Cuba se concentraron en la azúcar, níquel, productos de pesca, tabaco, ron, café y cemento, mientras que en el 2002 dicha proporción disminuyó al 84 por ciento, a pesar de haber incrementado en más de 100 millones las exportaciones de esos productos en relación con 1993.

Se han desarrollado nuevos fondos exportables, tales como medicamentos biotecnológicos, equipos médicos, cítricos frescos e industrializados, aceros, combustibles, productos agropecuarios, medios de transporte y otras bebidas. Igualmente se han desarrollado exportaciones de servicios profesionales y culturales, tales como servicios de capacitación, desarrollo de investigaciones y proyectos de ingeniería y softwares.

Para Cuba es imprescindible transformar los avances científicos en productos y tecnologías competitivas, y en soluciones a la problemática social, ambiental y de recursos naturales, mediante acciones que acerquen los resultados de la I+D al sector productivo y a la sociedad en general. En esto juegan un papel fundamental los elementos integradores autóctonos desarrollados a partir de las particularidades de un modelo económico y político propio. (Chía, 2002).

Teniendo en cuenta las dificultades económicas que atraviesa Cuba, dedicó como promedio en el quinquenio 1995-2000 el 0.7 por ciento de su Producto Interno Bruto a actividades de I+D. En el año 2000 los gastos totales en Actividades de Ciencia y Tecnología (ACT) e I+D constituyeron 1,75 por ciento del PIB y su impacto se aprecia en el hecho de que aproximadamente 30 por ciento de los investigadores indirectos por concepto de exportaciones o sustitución de importaciones, están vinculadas a resultados nacionales de ciencia y tecnología. Ver Anexo 9.

La experiencia cubana –sin idealizar el modo en que se ha desarrollado el modelo- muestra las oportunidades que el socialismo ofrece, así como los muchos y coincidentes puntos entre socialismo y sostenibilidad. (Rey,2002)

3.2 Los recursos humanos como una ventaja competitiva en Cuba

En Cuba lo primero es el ser humano. El esfuerzo de formación de recursos humanos para la ciencia y la técnica realizado en Cuba ha puesto al país en un indicador de más de 1.6 profesionales dedicados al I+D por cada 1000 habitantes, cifra cercana al europeo y 4 veces mayor el promedio de América Latina. (Simeón, 1997) A estos científicos "profesionales" se le suman los cientos de miles de trabajadores vinculados a masivos movimientos de innovación, como se evidencia en los Forum de Ciencia y Técnica, la Asociación Nacional de Innovadores de Cuba, las Brigadas Técnicas Juveniles y otros, proceso que defiende la tesis de que la buena innovación surge mejor si hay muchos innovadores. (Lage, 2001). Radica en esto precisamente una de las ventajas competitivas de Cuba (potenciándose como la más importante), fundamentada en el hecho de que los recursos humanos no sobran en el mundo, más bien tienden a escasear. La existencia en Cuba de grandes cantidades de profesionales y técnicos, preparados, motivados, y comprometidos con el proyecto social del que son parte y consecuencia, es una poderosísima fuerza para la reversión de la tendencia mundial concentradora de la generación y uso del conocimiento.

3.3 Política científico-tecnológica en Cuba

Paralelo al proceso gradual de recuperación de la economía cubana, se ha venido experimentando, como parte de la visión del país acerca del papel de la ciencia y la tecnología ante el nuevo milenio, un proceso de consolidación, profundización y potenciación de la actividad científico-tecnológica, que se manifiesta, entre otros por los resultados y acciones siguientes:

  • Creación en 1994 del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
  • Implantación del Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica.

El Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica (SCIT) cubre un amplio espacio que va desde la generación y acumulación de conocimientos hasta la producción de bienes y servicios y su comercialización, abarcando las investigaciones básicas y aplicadas, los trabajos de desarrollo tecnológico, la protección legal de los resultados, las acciones de desarrollo asociadas a los estudios de carácter social, las diversas actividades de interfase, los servicios científico-técnicos conexos, la transferencia vertical u horizontal de conocimientos y tecnologías, la actividad de mercadotecnia y el empleo de modernas técnicas gerenciales, así como la concreción de todo este esfuerzo en nuevos productos, en producciones elaboradas bajo nuevas concepciones, en nuevos o mejorados procesos; asimismo, abarca nuevos conceptos y elaboraciones teóricas relacionadas con la esfera social o con los procedimientos, métodos de dirección en diferentes ámbitos de la sociedad.

  • Potenciación de la Empresa y la Innovación Tecnológica.
  • Puesta en vigor de la Ley No. 81 del Medio Ambiente.
  • Elaboración e implantación de las Estrategias de Ciencia e Innovación Tecnológica de los organismos de la Administración Central del Estado.
  • Confección de importantes documentos rectores tales como: la Política Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica, el Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica y la Estrategia Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica.

La misión de la ciencia y la innovación tecnológica en Cuba es constituir un elemento dinamizador del desarrollo socialista y sostenible del país.

Algunos de los fundamentos de la política científico-tecnológica cubana son:

  • La ciencia y la tecnología están en función de los objetivos e intereses vitales del pueblo.
  • El trabajo científico y tecnológico se sustenta en valores éticos: humanismo, responsabilidad con el futuro de la humanidad, prosperidad de la Patria, respeto a la preservación del medio ambiente, avance de la ciencia y consagración al trabajo.
  • La misión del desarrollo corresponde no solo a los científicos, sino a toda la sociedad.
  • La ciencia y la técnica tienen un carácter estratégico para la sociedad, a fin de garantizar la continuidad del desarrollo socioeconómico.
  • Preparación del Anteproyecto de Ley de la Ciencia y la Tecnología, actualmente en etapa de compatibilización con los organismos.

La Ley debe coadyuvar a elevar la eficiencia y la racionalidad en materia de ciencia y tecnología para el beneficio del pueblo cubano. Es una ley que tiene en cuenta todas las disciplinas científicas y tecnológicas que se desarrollan en Cuba y busca las mejores formas de utilización de los recursos humanos y materiales, con criterios de cooperación e integración. En la ley se establece que el Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica es la forma organizativa por medio de la cual se ejecuta la política de ciencia e innovación tecnológica aprobada por el gobierno para un período determinado, de conformidad con la estrategia de desarrollo económico y social del país. Por otra parte el plan de Ciencia e Innovación Tecnológica se enmarca dentro del Sistema de Planificación de la economía nacional y del Presupuesto del Estado, y constituye el dispositivo que permite dirigir y organizar la planificación de los programas y proyectos en tres niveles de prioridad: nacional, ramal y territorial, así como medir y determinar las potencialidades existentes en materia de ciencia y tecnología con impacto identificables en función del desarrollo del país. El financiamiento de la ciencia y la innovación tecnológica constituye en sistema integrado nacionalmente y establecido jurídicamente para satisfacer los requerimientos de las direcciones priorizadas del desarrollo económico y social del país, la preservación e incremento del desarrollo científico y tecnológico en consonancia con los avances alcanzados a nivel mundial y los requerimientos específicos de las diferentes entidades en materia de ciencia y tecnología. Establece además que los recursos humanos constituyen el elemento más valioso de la capacidad nacional en Ciencia y Tecnología y participan decisiva y activamente a través de las diferentes formas de organización del sistema. Las relaciones de colaboración y cooperación en materia de ciencia y tecnología con entidades extranjeras, regionales e internacionales se enmarcan en el contexto de la política exterior del Estado cubano y se ejecutan de conformidad con las prioridades del desarrollo económico, social, científico y tecnológico contenidas en el Plan de Ciencia. La información y el conocimiento constituyen elementos primordiales del Sistema mediante una gestión apropiada de ellos es posible obtener un efecto multiplicador de la actividad científica y tecnológica para el desarrollo económico y social. Por otra parte las instituciones vinculadas con la ciencia y la innovación tecnológica y aquellas relacionadas con los sectores de la educación y la cultura, concertan las vías de incorporación de los resultados novedosos de los distintos campos del saber científico y tecnológico a los planes y programas de estudio para contribuir, de forma sustancial, al perfeccionamiento continuo de la educación y la cultura que el actual desarrollo científico y tecnológico impone.

  • Inicio en el país del proceso de Perfeccionamiento Empresarial y de las Unidades de Ciencia y Técnica.
  • Ordenamiento de los procesos relacionados con la transferencia de tecnologías.
  • Diseño de acciones dirigidas al perfeccionamiento del vínculo entre el sector productivo y el sector de I+D.
  • Perfeccionamiento de todo el cuerpo regulatorio relacionado con los aspectos relacionados con la Propiedad Industrial.
  • Definición de los grupos de prioridades nacionales.
  • Reestructuración de los Programas Nacionales de Ciencia y Técnica (PNCT) en correspondencia con las prioridades establecidas.

Hoy día se ejecutan 19 PNCT, con más de 300 proyectos que buscan respuestas a las prioridades establecidas por el país.

  • Trabajo en los procesos de medición del impacto socioeconómico de las actividades de la ciencia e innovación tecnológica.

3.4 Principales resultados del modelo cubano

Desde 1959, cuando la política científico-tecnológica se orientó hacia el desarrollo armónico de la sociedad se abrieron nuevas y promisorias perspectivas para el desarrollo de la ciencia en Cuba, reflejado en el número considerable de profesionales de alto nivel dedicados a la investigación; en la existencia de una importante red de centros e institutos científicos; en la conversión de las universidades en centros de investigación; en la creación y consolidación de los polos científicos productivos; en la materialización de los Programas Nacionales científico-técnicos; en los resultados relevantes que dan solución a problemas concretos y tienen un impacto científico, económico, ambiental y social; en la integración de investigadores, especialistas, técnicos y obreros en torno a la producción científica y técnica en diversos campos.

A pesar de las difíciles condiciones socioeconómicas que enfrenta Cuba desde la caída de la ex URSS y del Bloque de Europa Oriental, se han mantenido abiertas las más de 200 instalaciones dedicadas a la actividad de I+D y servicios científico-técnicos se incrementaron las investigaciones y se logró preservar el potencial científico creado. Se culminaron, además, todas las obras vinculadas con la ciencia y la técnica, y se concluyeron los principales programas de investigación con un conjunto importante de resultados.

Cuba mantiene indicadores por encima del resto de los países de América Latina, comparables con los de países de alto desarrollo del Primer Mundo:

  • La educación es gratuita para todos los niveles de enseñanza y se prioriza la educación especial en sus diferentes especialidades.
  • El índice de escolarización de Cuba es del 96,2 por ciento, el resto representa a los que reciben atención especializada por limitaciones psicofísicas; por tanto, está erradicado el analfabetismo.
  • Hasta el año 2000 se habían graduado 652000 universitarios.
  • El índice de maestros y profesores por cada 1000 habitantes era de 20,2 en el año 2000. El total de docentes era de 249000.
  • El Sistema Nacional de Salud se considera único en América Latina, en el cual tienen un papel relevante el sistema de atención primaria. Están controladas y/o erradicadas enfermedades que son un problema de salud para muchos países del Tercer Mundo.
  • Los servicios médicos son gratuitos y se cuenta con un personal altamente calificado en importantes especialidades médicas, con tecnología de punta para garantizar la calidad de dichos servicios. El país tiene la tasa de mortalidad infantil más baja de la América hispana y una de las más bajas del mundo: 6,2 por cada 1000 nacidos vivos, la tasa de mortalidad materna total es de 0,51 y la esperanza de vida al nacer es de 75 años.
  • El índice de médicos por cada 10000 habitantes es de 58,2; estomatólogos:8,9; enfermeros, técnicos y auxiliares: 78,3.
  • El desarrollo alcanzado en la medicina cubana se refleja en la posibilidad de ofrecer los servicios médicos a diversos países del Tercer Mundo.
  • El sector en Cuba cuenta con 500 patentes solicitadas y 200 registros sanitarios aprobados en decenas de países con exportaciones crecientes anualmente. Un ejemplo es la obtención por parte de científicos del Centro de Inmunología Molecular en el año 2003 el primer producto de la biotecnología cubana para el tratamiento contra el cáncer, conocido como el anticuerpo humanizado R3, que fue premiado con la Medalla de Oro de la OMPI, un reconocimiento a quienes contribuyen al desarrollo tecnológico de su país.

CONCLUSIONES

Los adelantos en el campo de la ciencia y la tecnología que se han producido en las últimas décadas han promovido un nivel muy alto de globalización, que aparejado a la desigualdad creciente entre distintos países e incluso en su interior en la capacidad de generar y acceder a los nuevos conocimientos y tecnologías, han provocado un efecto multiplicador de las diferencias económicas y sociales, ampliando la brecha existente entre países ricos y pobres, e incluso en el interior de las naciones desarrolladas.

La transformación de la ciencia en una fuerza productiva directa, como fenómeno global, ha ido en incremento en las últimas décadas de manera que la incorporación de los conocimientos científicos orientados hacia la innovación constituye hoy uno de los factores decisivos del desempeño económico, así como de la posibilidad de ordenamiento de los procesos medioambientales y sociales de las naciones en aras de alcanzar el desarrollo sostenible.

En la mayoría de estos países no existen políticas de ciencia e innovación que permitan resolver tan acuciantes problemas y lograr un desarrollo armónico y sostenible para todos, lo que apremia a los Estados y demás actores del ámbito nacional e internacional a promover, organizar y controlar actividades que tributen en la obtención de la equidad y la inclusión.

En este sentido existen experiencias que demuestran que puede lograrse una ciencia para todos. Cuba, por ejemplo, ha reconocido el papel decisivo de la ciencia y la tecnología como herramientas imprescindibles para la solución de los problemas que enfrenta hoy la humanidad en general y el desarrollo económico y social de su pueblo en particular.

PROPUESTAS

1- La comprensión de la realidad imperante en el mundo debe conducir a las naciones, con independencia de especificidades geográficas, económicas y sociales, a dirigir y apoyar la generación y asimilación de conocimientos científicos y la promoción de la innovación tecnológica, como parte integrante de las políticas gubernamentales y de sus estrategias de desarrollo.

2- Es necesario reducir las disparidades entre los países subdesarrollados y los desarrollados mejorando las capacidades e infraestructuras científicas de los primeros.

3- Regulación global de los principios de uso de la innovación en función del desarrollo de la humanidad, de forma que esta se convierta en un bien compartido solidariamente en beneficio de todos los pueblos.

4- Se debe avanzar hacia un nuevo sistema de procedimientos e instituciones de gobernabilidad mundial.

5- Reformar el sistema de instituciones internacionales para favorecer un cierto equilibrio democrático de poderes políticos, económicos, jurídicos, tecnológicos etc. globales.

6- Solucionar la crisis de la deuda del Sur de forma que estos países puedan dedicar recursos a la I+D.

7- Es necesario globalizar la problemática del desarrollo sustentable.

8- Deben definirse acciones para oponerse a la ofensiva monopólica respaldada por los países desarrollados en materia de patentes, en el doble y perverso mecanismo de apropiarse del saber popular en función de sus intereses económicos y de pretender imponer luego sus derechos de patentes sobre saberes y bienes que son patrimonio social.

9- Continuar desarrollando investigaciones en el orden teórico acerca de esta problemática.

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ANEXOS

Anexo 1

Valor de Mercado

Capitalización bursátil en miles de millones

de dólares al 31 de marzo de 1999

Microsoft

452

Intel

198

AT&T

178

IBM

166

MCI WorldCom

162

America Online

159

Brasil (Bovespa)

146

Lucent Technologies

140

México

126

Dell

104

Argentina

61

Chile

61

Yahoo

32

Perú

14

Gateway

11

Colombia (Bogotá)

9

3Com

8

Venezuela

7

Fuentes: Economática (países latinoamericanos) y J.P. Morgan (empresas EEUU)

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AUTORA:

ANGIE FERNÁNDEZ LORENZO

Enviado por:

Dra. Odalys Labrador Machín

UNIVERSIDAD DE PINAR DEL RÍO

"HERMANOS SAÍZ MONTES DE OCA"

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS


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