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Maimónides, la experiencia entre fe y razón

Enviado por jgangel



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(Un ensayo sobre el más grande pensador judío post-bíblico)

  1. Maimónides el hombre
  2. Su importancia
  3. La segunda Torá
  4. Moré Nebujím o Guía de perplejos
  5. Conclusión: de Moisés hasta Moisés

MAIMÓNIDES EL HOMBRE

El 30 de marzo (14 de nisán) de 1135, en vísperas de Pésaj, (Pascua) nace en la aljama de Córdoba Moshé ben Maimón el sefardí, conocido entre los musulmanes como Abú Imram Musa ben Maimón ibn Abdalá. En Occidente se le seguiría conociendo como Maimónides, el doctor judío. Su nacimiento está registrado por Abraham Zacuto, en un texto llamado "El libro de los linajes".

De la familia de Maimónides se sabe que su padre era matemático y talmudista famoso en los círculos de Córdoba y Toledo. Su hermano David se desempeñaba como comerciante en joyas y su hermana Shulamit fue una excelente calígrafa de gran ayuda para Maimónides (RaMBaM, Rabí Moshé ben Maimón, para los judíos) en la redacción final de sus primeras obras.

En 1148, el sur de España (Sefarad en hebreo), es conquistado por los Almohades, una secta fanática del Corán que obliga a emigrar a judíos y cristianos a menos que se conviertan a la fe de Mahoma o decidan morir por sus creencias. Entre los que emigran al lado de la familia de Maimónides están gramático y exegeta José Qimhí y Yehuda Ibn Tibbón, jefe de una gran casa de traductores. Llegan a Almería en 1151 después a Fez (Marruecos). Durante el periodo de la intransigencia almohade, Maimónides y los suyos se hacen pasar por muslimes (Muslim, islámico en hebreo) y visten como tales, lo cual le permite a Maimónides estudiar el árabe, la poesía y las matemáticas. En su casa se convierte en un gran estudioso del Talmud y la Torá. En 1160, Maimónides escribe Iggéret Ha Semad (carta sobre la apostasía) donde defiende la situación de los anusim (cripto-judíos supuestamente convertidos al islamismo), haciendo gala de una enorme cantidad de citas talmúdicas y tanájicas (Tanaj, Biblia en hebreo). Sin embargo, la tranquilidad se rompe: en 1165, Rabí Yehuda Ibn Sosán, el más eminente rabino de Fez es reducido a prisión y ejecuta por habérsele encontrado "culpable" de judaizar. Maimónides se salva de quedar preso y ser ejecutado gracias a la mediación hecha ante los almohades por su amigo Abú L’Arab ibn Moisa. Ante esta situación, Maimónides emigra hacia la tierra de Israel y allí permanece por cinco meses, para luego instalarse en Egipto, donde reinaban los fatimíes, musulmanes más tolerantes que los almohades. En Alejandría, Maimónides se dedica al comercio de piedras preciosas, sin dejar por ello de continuar con sus trabajos filosóficos.

Mientras Maimónides está en Alejandría, su hermano David muere en un naufragio y con él se pierde toda la fortuna de la familia. Este hecho enferma gravemente a Maimónides, que casi muere porque somatiza el amor por su hermano y el miedo al futuro. Después de una larga convalecencia donde el filósofo lee los comentarios de Avicena sobre las teorías de Aristóteles, se acerca a la ciencia árabe del cielo y se aplica recetas y terapias creadas o mejoradas por el mismo, se dedica a la medicina a la par que comienza a dictar conferencias científicas, en especial sobre medicina, matemáticas y astronomía. La enfermedad le ha propiciado un espacio de conocimiento y profunda reflexión.

Cuando Saladino se apodera del Medio oriente, Moshé ben Maimón consigue una citación privilegiada como médico de cámara del visir Al Fadl, Se dice que por esta época, el rey Ricardo Corazón de León, el héroe de la tercera cruzada quiso atraerse al RaMBaM, pero éste desistió de irse a la corte del rey inglés como protesta a las matanzas de judíos hechas por los cruzados (otros sostienen que fue Malrico, gobernador cruzado, y no Ricardo, quien hizo tal petición).

Con el tiempo y los vastos conocimientos médicos de Maimónides, éste se convierte en un personaje de suma importancia en El Cairo (ahora vive en Fustat), tanto en la judería como en el mundo islámico, de donde se lo llama permanentemente para dar consejos, determinar certezas y hacer curaciones especializadas. Pero las envidias lo convierten en su centro. Incluso su amigo Abú L’Arab ibn Moisa lo acusa de relapso (lo que en el Islam se condena con la muerte o el destierro) y, de no haber sido por la decidida defensa del visir Al Fadl, quien demuestra que el filósofo nunca se convirtió al Islam y por ello la condición de relapso no se le puede aplicar, el RaMBaM habría sido ejecutado o desterrado de Egipto (quizás a los desiertos del Sur). Pero el mazal (la estrella) de Maimónides sigue a su favor: a pesar de los tejemanejes de sus opositores, es nombrado Naguid (ra’is al yahud, jefe de los judíos) de todas las comunidades de Egipto. Paralelamente a estos acontecimientos, Samuel ben Alí, director de la madrasa (escuela islámica) de Bagdad, se dedicó a perseguir a Maimónides en el campo de la filosofía religiosa, buscando contradecirlo, sin lograr más resultados que acrecentar la fama y autoridad del RaMBaM.

El 13 de diciembre (20 de tevet) de 1204, muere Maimónides y es sepultado en Tiberiades y llorado por judíos y musulmanes. En su lápida, alguien escribió: Mi Mosé le Mosé, lo hayá ke Mosé (de Moisés a Moisés no ha existido otro Moisés).

Su importancia.

¿Pero donde radica la importancia de Maimónides para que el mundo de su época estuviera tan atento a él? En 70 años de vida, el RaMBaM escribió obras filosóficas, médicas, matemáticas y religiosas de enorme calibre para el desarrollo del pensamiento. Sólo en el aspecto religioso, Maimónides es el pensador judío más citado por los pensadores escolásticos, quienes conocieron parte de su obra al ser traducida al latín por la familia Tibbón. Guillermo de Auvernia, Alejandro de Hales, Nigerio de Bravante, san Alberto Magno y santo Tomás de Aquino lo mencionan frecuentemente y discuten sus doctrinas metafísicas, llegando incluso a experimentar el influjo y aprovechar las aportaciones de Rabbí Moyses Iudaeus, como lo llaman. Salvo el Antiguo Testamento (Tanaj), ninguna obra influyó tanto, en lo que se refiera a la literatura hebrea, en santo Tomás, como la de Moisés el egipcio…que se firmaba Moshé ben Maimón, el sefardí.

Por la claridad y la concisión, por la temática y la universalidad, los libros de Maimónides, al sumarlos en su totalidad, parecieran haber sido escritos por varios sabios. "Son tantas las obras y tal su profundidad que sólo una mentalidad de extrema lucidez, amplitud y vigor de inteligencia, diafanidad en la exposición grandiosidad y armonía en la construcción ideológica, universalidad en el saber, ahondamiento y rigor científico, como la de Maimónides lo pudo conseguir: no en vano su incidencia en el pensamiento lo valora como la figura de mayor relieve en todo el judaísmo post-bíblico y una de las más claras inteligencias que ha producido la humanidad", dice David Gonzalo Maeso, traductor al castellano de La Guía de Perplejos, la obra de mayor importancia del RaMBaM.

La obra de Maimónides va desde lo simple a lo complejo, desde lo cotidiano hasta lo más intrincado de la metafísica. La obra del RaMBaM no excluye a nadie, está escrita para gente sencilla y para grandes intelectuales. Por esto no es extraño encontrar libros como la Aquedá (poesía sagrada), Aní Mazkir (Yo recuerdo) o escritos sobre matemáticas y astronomía como Hesbón ha-Ibur (Tratado sobre el calendario, literalmente Cálculo de la intercalación) donde hace relación a Molad (la luna nueva) y a las Taufot (estaciones) o tratados filosóficos como Millot ha-Higgaión (términos lógicos), Ma’amar tehiat ha-Metim (tratado de la resurrección de los muertos), además de pequeños compendios de corte psicológico y psiquiátrico.

En lo tocante a Medicina, Moshé ben Maimón escribió el Séfer ha-Qaséret (libro del asma), Hanhagat ha-Beriut (régimen de la salud), Al ha-Misgal (en árabe Fi’al-yama’a, comercio sexual), Harkabat ha-Refuot (composición de los medicamentos), Perush ha-pirké abrujat (comentarios a los aforismos de Hipócrates), Pirké Mosé (sus aforismos, la obra médica más importante de Maimóides, traducida al latín) y otros como los comentarios sobre Galeno y las respuestas médicas de inmediato, las causas de las enfermedades y su curación, y los cánones de la parte práctica de la medicina.

En religión, su obra es más densa y amplia: escribe la Iggeret Temán (epístola del Sur), coocida también como Petáh Tikvá (La puerta de la esperanza), las Iggarot la-maor ha-gadol (cartas a la Luz grande), Kitab al-faríd (el libro de los preceptos. En hebreo, séfer ha-Mitzvot), y sus dos obras más grandes: Mishné Torá (repetición de la ley), conocida también como Yad Hazaká (la mano fuerte), que contiene los Shelosh Assará jikarim (los trece artículos de fe). Y Moré nebujim, una obra enorme donde la filosofía de Aristóteles se une a la Biblia en un intento por compaginar la razón con la creencia. De otros varios libros, hay datos: Ahabá (el amor), Tshuvá ha-Golá (respuesta del destierro), Tratado del conocimiento de D-s por medio de sus criaturas y otros.

El trabajo de Maimóides debió de ser agotador pues, mientras escribía, nunca detuvo su trabajo como médico y consejero. O sea que lo intelectual se mantuvo unido a los práctico, a la vida del afuera y a las pequeñas cosas.

Moshé ben Maimón siempre firmó como el sefardí (el español), poniendo de relieve su origen hispánico: sus raíces, el descender de judíos que vivían allí desde hacía más de diez siglos. Y su obra, a pesar de estar escrita en árabe y en hebreo, tiene en su redacción el halo judeo-español de la explicación clara y concisa.

LA SEGUNDA TORÁ (2)

"Cuando muere un sabio en Sevilla y se quieren vender sus libros, se llevan a Córdoba". Averroes

Sin lugar a dudas, Maimónides fue producto del medio cultural en el que vivió sus primeros años y del que se nutrió a través de su padre. Córdoba fue el gran centro hebreo de la Edad Media y allí se desarrolló lo judíos con más altura que el Toledo o Granada. En Córdoba descollaron sabios de la talla de Hasday Ibn Saprut, Menahem ben Saruq y Dunash ben Labrat, todos ellos exegetas, gramáticos y targunim (traductores y comentadores de la Biblia).

A Moshé ben Maimón, seguramente, le fueron inculcadas las cualidades que deben adornar a un maestro, de acuerdo con la escuela de Córdoba: saber gramática, poesía, filosofía y todas las formas de la ciencia, además de conocer hebreo, Tanaj (Biblia), Mishná (ley oral) y Talmud (comentarios, interpretación y legislación). De acuerdo con lo que se encuentra en la obra de Maimónides, todas estas cualidades se cumplen en él muy abundantemente.

Mishné Torá.

Según los cabalistas, diez es el número de D-s, pues diez es igual a 1 y 0, o sea a 1+ 0=1 y D-s es único. Diez se necesitan para conformar un minián en una sinagoga (minián es el número imprescindible de personas para llevar a cabo un rezo). Diez años fue el tiempo que Maimónides empleó para escribir la Mishné Torá (la segunda Torá o repetición de la ley).

En la segunda mitad del siglo II de esta era, Yehuda Ha-Nasí (el príncipe) había hecho copiar la Mishná ( La ley Oral), reuniendo en un solo texto una ampliación concisa y detallada del cumplimiento y aplicación de la legislación mosáica. Esta obra, en la que participan varios sabios y que da origen al hebreo mishnáico, es la base del Talmud Bablí y del de Jerusalén. Maimónides, ejecuta una tarea similar, pero esta vez codificando de manera simple y sencilla todo ese sistema complejo de leyes que se hallaba disperso en medio de comentarios e interpretaciones a lo largo del Talmud.

"Todas las leyes entregadas a Moisés en el SINAB fueron otorgadas con su significado", dice Maimónides en la introducción. Luego, dejando establecida la historia de la tradición, concluye: "En estos tiempos las tribulaciones se han vuelto agobiantes y la sabiduría de nuestros eruditos se ha desvanecido.Por lotanto, todos los comentarios de los Gaoním (sabios)se han hecho difíciles e comprender, sin hablar del propio Talmud que reclama un vasto conociiento, sabiduría y mucho tiempo para la investigacón. Por lo tanto yo, Moisés ben Maimón, con la confianza puesta en D-s, he estudiado todos estos libros y determinado a preparar un claro resumen de todas las obras a fin de que toda la Torá oral quede claramente ordenada para cada uno sin discusión del debate. En suma, es mi propósito que de aquí en adelante nadie deba consultar ninguna obra, con referencia a la ley de Israel, que ésta, que siendo un compendio de la Torá ral completa, la he titulado Mishné Torá ya que, de ahora en adelante cualquiera que lea primero la Torá escrita y luego esta obra, sabrá la Torá Oral completa y no necesitará leer otra obra". Esta afirmación lo llevó a que fuera tildado de herético ya que daba a entender que había que prescindir del Talmud o que de todas maneras éste ya no era necesario. En la Francia medieval, por ejemplo, se hizo una quema pública de sus libros . pero al fin, el tiempo y los estudiosos lograron reivindicarlo.

La Mishné Torá consta de catorce tratados escritos en hebreo, precedidos del Kitab al-Siray (libro de la elucidación), escrito en árabe, donde hace un comentario a la Mishná. En hebreo, Yad (mano), también equivale a catorce, de aquí que los catorce libros recibieran el nombre de Mano Fuerte (Yad Hazacá).

El orden establecido por Maimónides en este libro es el siguiente: 1. Teoría de la religión. 2. El amor de D-s. 3. Fiestas litúrgicas. 4. Las mujeres. 5. La Santidad de las Costumbres. 6. Formas ceremoniales. 7. Productos de la tierra. 8. El culto. 9. Clases de sacrificio. 10. Pureza legal. 11. Delitos. 12. Contratos. 13. Juicios. 14. Jueces. Suele llamarse también a la totalidad de la Misjné Torá, con el nombre de Séfer Maddá (libro de la convicción –conocimiento- religiosa).

En la Mishné Torá, Maimónides determina los trece principios fundamentales que establecen la esencia de la religión judía: 1. D-s es el creador y director de todo lo que existe. 2. D-s es uno. 3. D-s no es cuerpo ni cabe atribuirle ninguna forma corporal; no puede ser concebido con los sentidos sino con la razón. 4. D-s es sempiterno. 5. Sólo a Él y no a otro conviene dirigir nuestras oraciones. 6. Todas las palabras de los profetas son verídicas. 7. La profecía de Moisés es verídica, habiendo sido él el mayor de los profetas. 8. La Torá ha sido entregada a Moisés por D-s. 9. Esta ley no será jamás sustituida por otra. 10. D-s conoce todos los pensamientos y las obras del hombre. 11. D-s recompensa las buenas acciones y castiga las malas. 12. Aunque demore, vendrá el Mesías. 13. D-s hará resucitar a los muertos. Maimónides establece que son también que son 613 los preceptos, 248 los afirmativos y 365 los prohibitivos. Y no 611, como sostienen losd que sumando las letras de la palabra Torá (tav = 400, vav = 6, resh = 200 y hei = 5) obtienen esta cifra.

A lo largo de la Mishné Torá, Maimónides llama al arrepentimiento, a las sanas costumbres y al estudio. El total de tratadosde la Mishné Torá es de 83.

Graetz, al gran historiador judío, al referirse a este código, dice: "Puede asegurarse resueltamente que Maimónides ha creado un nuevo Talmud. Sin duda alguna, los elementos siguen siendo los mismos: se conoce su origen, el momento de su producción, su distribución primitiva, pero la forma superior que el autor le ha dado lo hace aparecer bajo una nueva luz; toda superficialidad, toda amplificación ha desaparecido: sólo queda el fondo sencillo, claro, fácilmente comprensible".

Seset Benveniste, autor de aquella época y debido al éxito alcanzado en España por la Mishné Torá, escribe: "Antes de la aparición de este libro no había quien supiese formular los resultados de las largas y fastidiosas discusiones del Talmud y de Al Fasí; el código de Maimónides, con su estilo claro, su ordenación admirable, hizo luz a los ojos de todos; la elevada moralidad que la obra exhala no hizo sino aumentar su prestigio: todos la estudiaban, la copiaban, se penetraban de ella; se aprendió a juzgar las cuestiones y a verificar las sentencias de los jueces, cosa desconocida asta entonces". Con relación a esto, vale la pena anotar que en la edad media y en el mundo musulmán, las comunidades judías tenían sus propios jueces y autoridades y el judío que cometiera algún delito o trasgrediera alguna ley, debía ser juzgado por sus propias leyes. Las kehilot (comunidades hebreas) sólo cumplían con pagar sus tributos al califa o al rey. De aquí la tremenda importancia que cobró Maimónides en su tiempo, en el que había ciudades completamente judías como Lucena (en tiempos de Mahoma también existió la ciudad de Medina) o sectores de grandes urbes: "aquí termina Córdoba y comienza la bab Al-Yahud (la puerta de los judíos).

A lo anterior habría que agregar que la gran cantidad de Se’elot u-tesuvot ve-ha-Iggerot (preguntas, respuestas y cartas), a Maimónides se lo requería de todoslos lugares y se le consultaba sobre toda clase de dudas. No es pues extraño que la Mishné Torá sea seguida por el Moré Nebujim (la guía de los dubitantes o perplejos).

MORÉ NEBUJÍM O GUÍA DE PERPLEJOS (3).

Para cristianos, musulmanes y judíos, la Guía de perplejos (o de dubitantes) es la obra por excelencia de Maimónides. Este libro, escrito en árabe con el nombre de Dalalat al-ha’irin y traducida al hebreo por Samuel Ibn Tibbón como Moré Nebujim, fue conocida en la Europa medieval bajo el título de Dux Neutrorum sive Dubiorum. Y todos los pensadores medievales que precedieron a Maimónides estudiaron y discutieron el libro: hasta entonces nunca nadie había buscado la reunión de las doctrinas aristotélicas con la Biblia y la fe con la razón, como lo hizo el RaMBaM.

En sus orígenes, Maimónides escribió el Moré Nebujim para dar contestación a las preguntas que le hiciera su alumno, José Inb Ajnín, sobre los postulados de Aristóteles y los principios fundamentales de la Torá: si el mundo era eterno –según el filósofo griego-, porqué en Bereshit (el Génesis) decía que D-s había creado el mundo.

La Guía de Perplejos se caracteriza el racionalismo que Maimónides había heredado de Saadía ben Yosef al-Fayummi, pensador judío que había nacido en Egipto a finales del siglo X. Saadía tradujo el Tanaj (Antiguo testamento) al árabe (Tafsir), escribió un diccionario poético de la lengua hebrea al que llamó Agrom (el Colector), racionalizó muchas halajot (legislaciones) e hizo un comentario al Séfer Yetzirá (el libro de la creación) y cerró su obra, por demásextensa, con el al-amanot u-al Itijdat (libro de las Creencias y los Dogmas, en hebreo Séfer ha-emunot ve ha-deot). Así que para el correcto análisis de La Guía de Perplejos se hace necesario conocer el pensamiento de Saadía Gaon (el sabio), que es el fundamento del texto y a la vez el camino que recorre la obra.

Maimónides, que conoció a Aristóteles por las traducciones que de él hizo Avicena a la lengua árabe, aclara que ha escrito el Moré Nebujim no para instruir a las masas ni como texto para los filósofos principiantes sino que va dirigido al pensador religioso y bien preparado tanto en la Torá como en la filosofía, que se halla confuso (perplejo) e inclinado a sentir que… "Si él está guiado por la razón posiblemente deba rechazar ciertos términos (de la Torá) tal como él los entiende y puede pensar que él ha rechazado los fundamentos de la Torá. Entonces, al negarse a seguir la razón y al volverle la espalda, descubre que ha actuado contra su integridad intelectual". No es extraño que paralelo a esta obra, Maimónides haya escrito el libro de medicina conocido como Ma’amar ha-Nijbod (tratado valioso de los venenos y sus antídotos).

La tarea de Maimónides implica un nuevo enfoque distinto de aquel que la Escritura tiene y que lleva a la confusión (a la perplejidad) si se lo toma literalmente, pero que cede a la interpretación simbólica. Así, La Guía de Perplejos no está diseñado simplemente para controlar el proceso de erosión de la fe, es más, no está dirigido a aquellos que no dudan de su creencia, sino a todos los que se llenan de incertidumbres cuando al estudiar la filosofía se cuestionan sobre lo que creen en términos religiosos. Maimónides congratula a los que están comprometidos en la búsqueda de la razón y beben ansiosamente del conocimiento universal. Para explicar su punto de vista, crea la siguiente parábola: " Hay un gran rey, D-s, que mora en un palacio en el centro mismo de la ciudad. Algunos e sus súbditos no viven en la ciudad sino en el campo. Están lejos de la ciudad, sin D-s, sin fe ni pensamiento. Su figura puede ser humana, pero en realidad no son más que los simios. Desde este nivel seudo-humano puede uno legar a la ciudad con la esperanza de ver eventualmente al rey. Pero la ciudad ofrece también dos caminos: algunos de sus habitantes no han visto jamás al rey, pues siempre han vivido de espaldas. Estos, los que si bien piensan, tienen conceptos falsos, se mueven en dirección equivocada y caen en el error. Otros, se han propuesto alcanzar el palacio. Esta es la gente que se une a la Torá y cumple sus mandamientos, pero ha permanecido en la ignorancia. Un grupo menor ha llegado al palacio y lo rodea para encontrar la entrada. Hasta los estudiosos verdaderos del Talmud pueden pertenecer a este grupo: se empeñan sin llegar a los fundamentos de la fe. Así mismo, los matemáticos y los lógicos se pueden encontrar entre estos elementos; también ellos permanecen al margen del conocimiento real. Unos pocos han penetrado en los jardines del palacio y han avanzado al interior de sus recintos. Son los que buscan las raíces de la fe, los estudiosos de las obras trascendentales, las mentalidades críticas. Aquellos que han alcanzado a percibir los límites de la capacidad humana, han llegado a la sala central. La razón los guía en las cuestiones divinas y la teología es su ocupación. Los grandes sabios de Israel pertenecen a este grupo. Quien haya cubiertos todos estos pasos y sea capaz de dedicarse por entero a la contemplación intelectual de D-s, quien estudie la naturaleza para encontrarlo a Él en su ordenamiento, ese será el hombre que alcance la cámara del rey. Este es el rango del profeta".

Para Maimónides la profecía está antecedida por la filosofía y sólo el filósofo está preparado para ser profeta: nadie se convierte en profeta de la noche a la mañana, antes debe ser filósofo y viajar tan lejos como humanamente le sea posible en el conocimiento de D-s. El rango de filósofo es inferior al de profeta, pero está colocado en lo más alto de la escala de los logros de la humanidad. Su tarea es aplicar la razón al concepto total de D-s.

En el Moré Nebujim D-s no es uno, es único. Uno es un concepto creado por el hombre y D-s no se puede establecer a través de las concepciones de los hombres. De aquí que no se pueda decir que D-s es bueno, pues la bondad es una característica humana. Se debe decir, D-s no es malo. Maimónides, enemigo del antropoformismo, establece que a D-s se llega a través de los atributos negativos. D-s no es finito, D-s no es vengativo, Él no es como nada que podamos conocer.

Allí donde Aristóteles sostiene que el mundo no puede haber sido creado en un tiempo determinado porque crear de la nada es imposible, Maimónides responde que la creación es un acto incontestable y puede ser probado filosóficamente: el tiempo no es aplicable a D-s porque antes de que D-s creara, el tiempo no existía. Todo lo demás ha de ser resultado de la creación.

El libre albedrío del hombre, lo dilucida Maimónides de esta manera: podemos estar seguros, no obstante, de que somos libres. D-s vela sobre toda su creación y no interfiere sobre la naturaleza porque Él la ha construido en el marco de las leyes que la llevarán siempre en la dirección correcta. Al hombre, en cambio, lo dotó de libertad y con ella de las necesarias advertencias para ayudarle a encontrar el camino justo. La providencia divina actúa en la intimidad del hombre.

Con Maimónides nace la interpretación histórica, pues al enfrentarse a muchos aspectos de la Biblia, sobre todo a lo relacionado con la legislación, determina que la Torá se ciñó a las costumbres de la época, suavizándolas o enfrentándolas dentro de un marco de comprensión para todos. Maimónides, habla de verdades absolutas (D-s es único y de Él depende todo lo creado) y verdades necesarias (no matar, no robar, no desear los bienes ajenos), que servirán para el buen funcionamiento de la sociedad.

Para Moshé ben Maimón, la castidad es un principio fundamental e la vida del filósofo y del profeta. La razón escapa a todos los sentidos cuando se involucra en la búsqueda de D-s. Algunos autores sostienen que la defensa que Maimónides hace de la continencia sexual se debe a que buscó atacar la idea de profeta que se había endilgado Mahoma, quien desde el momento de estar ejerciendo su profecía se convirtió en un hiperactivo sexual.

La razón puede estar acorde con la creencia, es más, la filosofía es necesaria para establecer cuáles son los caminos que se necesitan para llegar a D-s y a la interpretación de los símbolos que contiene la Torá: este es el principio básico del Moré Nebujim, la obra determinante de Maimónides que, debido a la permanencia de sus criterios, se ajusta completamente a los tiempos modernos. Nada de lo que Dios es está en desacuerdo con la razón, sólo se necesita encontrar el camino correcto para determinar qué es lo que D-s es. Al conocer a D-s se conoce todo el orden de su creación.

CONCLUSIÓN: DE MOISÉS HASTA MOISÉS (4).

Mi Moshé le Moshé, lo hayá ke Moshé (De Moisés –el bíblico- hasta Moisés –Maimónides-, no hubo otro como Moisés).

Nunca se supo quién escribió esta frase sobre la tumba de RaMBaM, lo cierto fue que definió la importancia de Maimónides dentro el mundo de su tiempo y épocas posteriores. Y aunque después de muerto, y durante casi un siglo, el pensamiento maimonidiano fue considerado herético y peligroso y sus obras se quemaron públicamente en las plazas de las aljamas (juderías), los seguidores de Moshé ben Maimón lograron reivindicarlo frente a todos los ataques y su obra, luego de intensos cuestionamientos, entró a participar del grupo de guías fundamentales que rigen al pensamiento humano.

Y si bien es cierto que la historia ya le había asignado a Maimónides un destacado lugar como médico (se lo considera uno de los padres de la medicina moderna e incluso de la psiquiatría), es su pensamiento filosófico el que lo convierte en maestro y director, lo primero de las masas, lo segundo de los intelectuales. En la Mishné Torá codifica lo que el pueblo debe creer y la manera como debe legislar. En el Moré Nebujim, establece para las grandes inteligencias la manera de conciliar la fe con la razón y los puntos de apoyo que brinda la filosofía para entender mejor la revelación.

Maimónides, con La Guía de Perplejos (Moré Nebujim) determina los puntos de unión entre la filosofía aristotélica y la concepción de D-s y el mundo establecida en la Biblia (en la Torá, en la ley). Estos principios del RaMBaM van a ser estudiados muy a fondo por la Escolástica, especialmente por el doctor angélico (santo Tomás de Aquino), el cual el varias partes de su obra (la Summa Teológica), al entrar en los terrenos de la metafísica, va a fundamentar sus conclusiones citando a Rabí Moysés Iudaeus (Maimónides). De igual manera, el pensamiento de Maimónides va a servir de principio de discusión en la obra de Averroes, el gran filósofo hispano-musulman. Esta incidencia en el pensamiento católico y musulmán tiene una sola razón: D-s. La gran conclusión del Moré Nebujim es una: si se guía bien a la razón, se llega al conocimiento de D-s. El orden del mundo determina la comprensión de lo divino y el mundo es porque D-s es.

Cuando Maimónides se refiere a amor a D-s, está aseverando que el hombre puede y debe vivir en la idea de D-s y para estar en D-s se hace necesario usar la inteligencia para entender y concatenar cada uno de los pasos que conducen a lo único, a lo no divisible, esto que no es nada de lo que el ser humano es. Para Moshé ben Maimón la oración no estriba en pedir, pues D-s le ha dado al hombre todas las oportunidades para que se realice en sí mismo. Orar es entrar en el conocimiento de D-s, es vivenciar, a través de la razón, las dimensiones por las que el pensamiento pasa para llegar a D-s sin dejar de conocer al mundo.

D-s permite el arrepentimiento, pero es un arrepentimiento donde el perdón se traduce en una segunda oportunidad que se le da al hombre para que éste se realice en aquello sobre lo cual pecó, recuperando así la calma necesaria: con el pecado, la inteligencia humana se nubla y capacidad de filosofar se anula, lo que lleva a perder, en gran manera, el conocimiento que hasta ese momento se había adquirido de D-s.

Para Moshé be Maimón, D-s es único, pero esta unicidad trasciende más allá de la concepción que de lo uno tiene el hombre. Como Aristóteles, Maimónides propone la disciplina matemática para fortalecer la inteligencia y así templar el pensamiento frente a la capacidad de asombro, que en un momento dado puede desviar la atención y conducir a la perplejidad: un hombre está perplejo cuando se enfrenta a dos razones y no sabe qué camino tomar pues su propia razón lo lleva, casi, a dejar a un lado una sin saber a ciencia cierta si la que deja es más fuerte y real que la que optó para si. Entonces, para no caer en la duda práctica, en el perplejismo, el hombre debe abolir las pasiones para entrar, así, en estado puro, al mundo de la razón que empieza en la filosofía y termina (para el pensamiento humano) en la revelación de lo único.

D-s, pues, es la constante en la obra de Maimónides. Y este deseo de encontrarse con lo divino a través del entendimiento se da en plena edad media. No es justo que algunos historiadores, no se sabe por qué o quizás debido a su miopía eurocentrista, hablen de ese período de la historia como de un tiempo de oscurantismo. Si bien Europa pasaba por un periodo de confusión, se estaba conformando, no sucedía así en la cuenca del Mediterráneo donde Aristóteles y demás pensadores griegos eran traducidos al árabe y al hebreo para ser asimilados de inmediato por el racionalismo judío, producto de las discusiones talmúdicas y de la estructuración al pensamiento que se daba en las juderías españolas, especialmente en las ciudades de Córdoba, Toledo y Granada.

En Maimónides se amplía y resume toda la filosofía judía e incluso se detiene por mucho tiempo para renacer cuatro siglos después en Baruj Spinoza quien, según León Roth, allí donde Spinoza se apartaba de Descartes, encontraba a Maimónides. Del RaMBaM aprendió Spinoza a rechazar el antropoformismo cuando se trata de entender a la divinidad. De Maimónides aprendió tambien que D-s es causa primera y única en la esencia de las cosas, tanto como de su existencia. En Maimónides hay un antecedente de la identificación spinoziana de voluntad y entendimiento. Y en Maimónides hay un antecedente, también, de la concepción de Spinoza según la cual el orden y la conexión de las ideas es el mismo que el orden y la conexión de las cosas. La doctrina de Spinoza sobre la eternidad del alma es semejante a la de Maimónides sobre la inmortalidad.

El Moré Nebujim es un principio que no se detiene y que, al igual que el sentimiento de Moshé ben Maimón, es una razón lógica para llegar a D-s mediante el entendimiento.

A manera de colofón: Maimónides rechazó el oro pues consideró que en este metal todas las pasiones y los sinsentidos, el desconocimiento de D-s y la cultura del desprecio. Y con base en esta idea, le dio todo el poder a la plata, elemento noble y frío como la razón, que apenas si se debe tallar para que no pierda nada de su composición.

En la tumba de Maimónides, una frase: Mi Moshé le Moshé, lo hayá ke Moshé.

 

 

Autor:

José Guillermo Ánjel R.


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