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Santa Cruz (Bolivia)

Enviado por diegoedc015



  1. Objetivos . Finalidad. Justificación
  2. Datos principales
  3. Historia
  4. Economía
  5. Turismo
  6. Anexos
  7. Bibliografía

OBJETIVOS

Tiene por objeto ofrecer un cuadro completo y objetivo de Santa Cruz dándolo a conocer en su integridad su historia, su realidad y algo de su futuro.

FINALIDAD

Para informar y aumentar el conocimiento de los lectores, fomentando el amor por nuestro querido y hospitalario departamento

JUSTIFICACIÓN

Hacemos este trabajo para informar de la historia, de la realidad y una pequeña visión hacia el futuro de nuestro departamento.

INTRODUCCIÓN

En este trabajo le vamos a relatar la historia; los datos principales como ser la población, grupos étnicos, la geografía, el clima; el turismo dando a conocer algunos lugares naturales de distracción familiar, etc.

CONTENIDO

Datos Principales

Santa Cruz (departamento, Bolivia), departamento más oriental de Bolivia, de 370.621 km² de superficie, el más extenso del país.

Limita al este con los estados brasileños de Rondônia, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, al sur con el Chaco boreal de Paraguay, al sur y suroeste con el departamento boliviano de Chuquisaca, al oeste con el de Cochabamba y al norte con el de Beni. Ubicado al sureste de las estribaciones de la cordillera Oriental de los Andes, su territorio recuerda un tejado a dos aguas, debido a que hacia el norte se extiende la red del Amazonas (Mamoré, San Miguel, San Martín y Guaporé) y hacia el sur la del Paraguay y la cuenca cerrada de los bañados de Izozog, en los Llanos de Chiquitos.

En numerosos lugares aparecen pantanales como los de Otuquis y Salinas de San José. Sirve de divisoria entre ambos sectores la serranía de Santiago (1.424 m). Por la gran extensión, el clima varía desde el tropical de dos estaciones en el norte, donde dominan los bosques, preferentemente los de galería en torno a los ríos, pasando por la sabana arbolada central, hasta la sabana espinosa meridional. Estas condiciones han hecho del territorio un lugar muy apto para la ganadería extensiva de vacuno, para lo cual se han mejorado las comunicaciones por carretera y ferrocarril. Los cultivos son de subsistencia en las partes bajas con plantas tropicales, si bien en altura, concretamente en la región de Los Yungas, dominan la vid, los frutales y el maíz.

La explotación de petróleo (centrada en Camiri) ha dado un gran impulso económico en los últimos decenios al departamento. Los antiguos pobladores son las tribus de matacos, chiriguanos, pilagás y tobas. Entre las poblaciones más importantes destacan la capital, Santa Cruz de la Sierra, fundada por el conquistador español Ñuflo de Chaves, explorador del Chaco, así como Puerto Suárez, Concepción, San José de Chiquitos y Lagunillas. Población (1997), 1.651.950 habitantes.

Se puede afirmar que la ciudad de Santa Cruz es una de las pocas ciudades, no solo de Bolivia sino de América, que ha planificado su desarrollo urbano.

En Santa Cruz perduran algunas viejas tradiciones. Todavía se espera al Carnaval: se unan los trombones y los tambores de la banda de Saavedra.

Geografía

Santa Cruz de la Sierra paraíso tropical de Bolivia, un departamento de exuberante vegetación con enormes extensiones de selva y praderas, ubicado en la parte oriental del territorio boliviano. Con una superficie de 320.000 km cuadrados de los cuales sólo un tercio comprende una región montañosa y el resto se extiende sobre la planicie amazónica, ubicado en la región oriental de Bolivia; limita al norte con el departamento de Beni y la República de Brasil; al sur con el departamento de Chuquisaca y la República de Paraguay; al este con la República de Brasil y al oeste con los departamentos de Beni, Cochabamba y Chuquisaca. Tiene una extensión de 370,621 kms.2 y una población de 1,364,389 habitantes (censo 1992). La capital del departamento es la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (437 m.s.n.m.) situada entre los 17° 47' 20" de latitud sur y los 63° 10' 30" de longitud oeste del meridiano de Greenwich. Este departamento cuenta con 15 provincias y 150 cantones.

Grupos étnicos

Existen en el departamento de Santa Cruz, los siguientes grupos étnicos: Guarayos, Sirionós, Chiquitanos, Chamacocos, Zamucos, Potoreras, Yanaiguas, Izozeños, Chiriguanos, Tapietes y Yuracarés. Zona de llanos tropicales que conserva su riqueza de flora y fauna amazónica bolivianas, habitada por grupos selvícolas que abren sus brazos a visitantes que se atreven a desafiar la aventura de sus selvas y ríos navegables. Hay quienes llegan motivados por el misterio de los templos de la "Gran Chiquitania" y se proponen conocer el legado que les dejaron sus antepasados.

Clima

Santa Cruz tiene un clima semi - tropical . Las temperaturas promedio son de 29 a 32 grados en primavera y verano, pero también se registran temperaturas de más de 40 grados y baja a 20 o 21 grados en invierno.
Santa Cruz tiene un clima templado a frío en la región oeste (alturas de Comarapa, Valle Grande); templado a cálido a medida que se desciende hacia los llanos; cálido en toda la región de los llanos. Corrientes frías polares (surazos) frecuentes en invierno.

Gastronomía

  • Majao Compuesto de charque (carne seca), acompañado de arroz y sazonado con pimentón.
  • Locro Especie de sopa, compuesta de arroz, charque y colorante. Esta clase de plato puede ser preparado en dos formas: el locro carretero que es descrito anteriormente, y el locro de gallina, que consiste en sustituir el charque con carne de gallina.
  • Plato Cruceño Plato preparado en base a plátano frito, arroz y huevos fritos, acompañados con ensaladas de verduras.

Existen otros plato típicos como el zonzo en base a yuca y queso, la patasca, el pastel de gallina, la capirota, el almendrote, etc.

Historia

La explotación de las tierras aledañas al río Guapay por el capitán español Ñuflo de Chávez, dio por resultado la fundación de una ciudad el año de 1560, en las llanuras de Grigotá, que Chávez bautizo con el nombre de Santa Cruz de la Sierra, en recuerdo a su pueblo natal, en Extremadura. En 1563 estalló la sublevación general de los aborígenes de la región, quienes destruyeron dicha ciudad, así como las fundadas por Ñuflo de Chávez. La ciudad de Santa Cruz se trasladó en 1592 a un nuevo emplazamiento, sobre el arroyo del Pari, cerca del río Piraí, donde actualmente se encuentra, habiéndose asentado allí la sede del gobernador. Santa Cruz conservó durante los siglos XVI y XVII el carácter de ciudad fronteriza por estar rodeada de grupos de indígenas no evangelizados, y ser el centro de expediciones misioneras de Jesuitas y otras órdenes religiosas, hacia Moxos y Chiquitos. hasta la década de los años 50 de éste siglo, permanece como una ciudad marginal, situación que se modifica cuando las carreteras y ferrocarriles promueven la transformación de su economía, al integrarla a los mercados nacionales e internacionales, convirtiéndola, en menos de 25 años, en la segunda ciudad del país.
Hoy en día Santa Cruz es una ciudad próspera y moderna, con mas de 1.000.000 habitantes y a la cabeza en cuanto a desarrollo entre los departamentos de Bolivia.

El departamento produce: algodón, caña de azúcar, tabaco, soya, arroz, vainilla, café, girasol, cacao, urucú (achiote), variedad de verduras, cítricos y frutas tropicales. GANADERÍA.- Uno de los campos de inversión en Bolivia de los últimos años es el destinado a incrementar la calidad y el número de cabezas de ganado; también se han introducido al país sementales de: cebú, holstein y santa gertruds; que se han adaptado a las tierras cálidas de oriente y norte de Bolivia. MINERÍA.- Al sudeste del departamento se encuentra el Mutún, yacimiento de hierro y manganeso con una producción de 100,000 toneladas de acero. Existen también varios yacimientos auríferos, como los del río Colorado que nos son intensivamentes explotados. En la zona de Chiquitos afloran cristales de mica y se han registrado la existencia de caolines, estaño, plata, manganeso, platino, plomo y oro.

Santa Cruz de la Sierra en los siglos XVI y XVII

Razón sobraba para asegurar cuán complicada era la cronología de fundaciones y traslaciones de Santa Cruz de la Sierra en su primer medi siglo de vida. Desde las primeras andanzas de los conquistadores por estas tierras tropicales, hasta el definitivo asentamiento de la ciudad, pasó mucho tiempo, y la población, cual si se hubiese contagiado de la manía ambulatoria de los castellanos, vagaba andariega de un lado para otro.

Como quiera que aún existe confusión acerca de fechas y lugares en todas estas idas y venidas, es oportuno fijar lo que podría llamarse el proceso cronológico de las fundaciones y traslaciones de Santa cruz de la Sierra. A ello responde este modesto trabajo:

  • 1547: Domingo Martínez de Irala con Nufrio de Chaves y otros expedicionarios llegan al río Guapay, al oriente de la actual Santa Cruz de la Sierra; tropiezan con indios encomendados a Peranzures y se detienen. Chaves es enviado a Lima a entrevistarse con La Gasca. Cuando vuelve, ya no encuentra a Irala y con la gente que trajo del Perú, más o menos 80 hombres debe seguir a la Asunción.
  • 1558: Febrero; sale Nufrio de Chaves de Asunción; entra por los Xarayes y llega hasta los campos del actual Mojos; desciende al Sud.
  • 1559: 24 de Junio. Se subleva la ente de Chaves y lo abandona retornando a Asunción. Quedan Chaves, Hernando de Salazar, más de 40 españoles y algunos centenares de indígenas amigos.
  • 1559: 1 de agosto. Con la dicha gente, Chaves funda Nueva Asunción en la orilla derecha u oriental del río Grande o Guapay.
  • 1559: Una avanzada de Chaves encuentra en la otra banda del Guapay a gente que había entrado con Andrés Manso. Ante el conflicto jurisdiccional emergente, Chaves con Salazar marchan a Lima a pedir justicia.
  • 1560: Por esta época, gente de Manso, o de Chaves, o de Luis de Cabrera lugarteniente del primero, fundan La Barranca, más o menos a la altura del paralelo 17, frente a la Nueva Asunción.
  • 1560: 15 de febrero. El Virrey del Perú, Marqués de Cañete, nombra a su hijo don García Hurtado de Mendoza, gobernador de la provincia de Moxos y su lugarteniente a Nufrio de Chaves; como don García estaba en chile, de hecho el gobernador fue Chaves. Con este acto, creó también esta nueva provincia o gobernación. Manso resistió las órdenes virreinales y preso fue enviado a La Plata.
  • 1561: 26 de febrero. Nufrio de Chaves funda Santa Cruz de la Sierra en la falda de la serranía de Chiquitos, a muy pocos kilómetros de la actual población de San José de Chiquitos.
  • 1561: Más o menos por esta época, Chaves debió trasladar La Barranca, de la orilla izquierda del Guapay a la orilla derecha o sea al sitio de la Nueva Asunción por él fundada. Esas dos poblaciones, constituyeron así una sola.
  • 1563: Continúan los diferendos entre Chaves y Manso. Este último se escapó o lo hicieron escapar de su prisión de Potosí y con alguna gente entró nuevamente hacia el oriente y fundó Santo Domingo de la Nueva Rioja, en la orilla izquierda u occidental del Parapeto. En este año, el propio presidente de la Audiencia se traslada a Santa Cruz y trae a Charcas a ambos capitanes; dio a Manso 1500 presos y a Chaves 1000 y dividió las jurisdicciones. Ambos quedaron contentos y no volvieron a repetirse los diferendos.
  • 1564: A mediados de este año, tanto Santo Domingo de la Nueva Rioja como La Barranca son destruidas por los chiriguanos. Manso es muerto en su población.
  • 1568: Septiembre. Nufrio de Chaves es muerto por el cacique Sacuaratáo, en el pueblo de Buezteni, entre los itatines que se hallaban cerca de la margen occidental de los Xarayes.
  • 1575: 11 de mayo. En La Paz, el Virrey don Francisco de Toledo al designar a Juan Pérez de Zurita, Gobernador de Santa Cruz, le da orden de trasladar la población, orden que no se cumplió.
  • 1590: 13 de septiembre. Lorenzo Suárez de Figueroa y Gonzalo de Solís Holguín fundan solemnemente en la orilla oriental o derecha del Guapay la ciudad de San Lorenzo de la Frontera, que después se llamaría San Lorenzo el Real o San Lorenzo de La Barranca. La ubicación de esta primera San Lorenzo parece que fue en los antiguos restos de La Barranca.
  • 1591: Al finalizar este año, la población de San Lorenzo, de la orilla derecha del Guapay, cruza el río, trasladándose al lugar de Cotoca.
  • 1592: 27 de diciembre. Don Lorenzo Suárez de Figueroa funda la población de Santiago del Puerto, posiblemente en la orilla derecha u oriental del río San Miguel.
  • 1594: A mediados de este año, Santiago del Puerto cercada como estaba por los indios Tomacocíes, es abandonada para siempre.
  • 1595: 21 de mayo. Solemnemente Lorenzo Suárez de Figueroa y Gonzalo Solíz de Holguín, trasladan San Lorenzo, de Cotoca a la Punta de San Bartolomé, donde se asienta definitivamente.
  • 1601: En octubre o noviembre, gran parte de los habitantes de Santa Cruz de la Sierra es trasladada por Gonzalo de Solíz Holguín, de las faldas de la serranía de Chiquitos a Cotoca. La nueva población planta rollo y horca, tiene jurisdicción, etc. Sin embargo, muchos pobladores quedaron en la vieja Santa Cruz de la Sierra.
  • 1604: 4 de octubre. El Fiscal de la Audiencia de Charcas Francisco de Alfaro, nombra a Gonzalo Solíz Holguín, Capitán General para fundar un pueblo nuevo, etc. Sale el comisionado y se establece con su gente en las orillas del río San Miguel, a la espera de la autorización virreinal.
  • 1604: 1 de noviembre. El fiscal Alfaro, es el último en abandonar Santa Cruz de la Sierra en Chiquitos, habiendo trasladado ya todos sus habitantes a Cotoca.
  • 1605: 16 de agosto. Gonzalo de Solíz de Holguín funda solemnemente la población de San Francisco de Alfaro en la margen derecha u oriental del río San Miguel, o sea en el mismo sitio o las inmediaciones de la desaparecida Santiago del Puerto. La población de San Francisco de Alfaro, parece fue abandonada muy luego y vuelta a repoblar más o menos entre 1616 y 1618. Pronto desapareció y quedó su lugar señalado en los mapas jesuíticos del siglo XVIII, con una cruz, que designaba los pueblos o misiones abandonadas.
  • 1621: Noviembre. Se resuelve la traslación de Santa Cruz de la Sierra, de su asiento de Cotoca a San Lorenzo, cosa que se efectuó en los primeros meses del año siguiente de 1622. En consecuencia, Santa Cruz de la Sierra y San Lorenzo, constituyen una sola ciudad, denominándoselas así indistintamente. El primer nombre habría de prevalecer.
  • 1784: Es la última vez que en documentos coloniales conocidos de quien esto escribe, se llama a la dicha ciudad San Lorenzo. De aquí en adelante es únicamente nombrada como Santa Cruz de la Sierra.

Es todo cuanto se pudiera decirse al respecto. La fundamentación documental, tanto impresa como inédita sería muy larga de detallar y quedaría fuera de los propósitos y límites de estas notas

La Epopeya de la conquista Oriental

La conquista y colonización del Oriente Boliviano es una de las más grandes y más heroicas hazañas de la historia hispana en América. Aquí no encontramos los guerreros castellanos imperios organizados que por lo mismo podían ofrecer recursos y abastecimientos a sus conquistadores, así como caminos y toda una estructura estatal que una vez dominada en sus puntos clave quedaba sometida en lo absoluto; tal el imperio mexicano y más aún el incásico.

No habían metales preciosos, al menos de fácil extracción, que compensen de inmediato trabajos y fatigas. Sabíase que más allá, se encontraban las incalculables riquezas que la fantasía ubicaba en el legendario El Dorado y tras su espejismo marchaban todos. Las tribus mientras permanecían hostiles no les daban mantenimiento y el rudo peninsular tenía que sembrar maíz y esperar cuatro largos y agotadores meses hasta cosechar su fruto y poder seguir adelante, en pos siempre de una quimera que huía cada vez más lejos.

La lucha en la selva adquirió muy otros caracteres que en el Perú. La naturaleza era hostil al europeo que no conocía sus secretos; los indios eran tan belicosos, cuanto es dable en quienes vivían en guerra perpetua, cual las innumerables tribus que vagaban agresivas por la inmensa extensión del bosque milenario. La mayor parte eran enemigas entre sí y cada grupo constituía una soberanía independiente; de allí que la derrota de unos no significaba ni mucho ni menos el sometimiento de los otros.

El batallar era lo normal y lo ordinario, no sólo durante la etapa de la conquista, sino en plena colonia. Las ciudades que fundaban en las zonas orientales de lo que hoy es Bolivia, tenían que vivir con las armas en las manos, como decían en sus documentos oficiales, luchando siempre contra indios aleves, fieros e irreductibles, cual eran los chiriguanos y otros pueblos que divididos en multitud de tribus, acechaban continua e incansablemente, pretendiendo encontrar un punto de debilidad o de descuido en los españoles para atacarlos y atacarlos siempre.

Este lidiar de tres siglos llegó a adquirir los grandiosos y épicos relieves de una lucha entre titanes, por más que toda la gloria de sus acciones se haya perdido den el bosque umbrío o duerma callada en los polvorientos archivos.

El propio Virrey don Francisco de Toledo, llamado el supremo organizador del Perú, hombre de coraje y de firmeza, quiso ponerse él la cabeza de esta campaña en la cual se desgastaban las fuerzas hispanas en una contienda contra un enemigo cambiante en sus formas de combatir y de reaccionar. Creía sin duda don Francisco que habría de ser una campaña sencilla como aquella otra de Vilcabamba que terminó con el suplicio del primer Túpac Amaru en 1571. Derrotado y enfermo, hubo de volverse el Virrey a sus habituales ocupaciones administrativas, dejando esa cruzada en manos de hombres mucho más experimentados que él, y que habían tenido la osadía de adentrarse en lo más hondo de la selva, hasta los propios caseríos indígenas y en medio de ellos plantar el pendón de Castilla como símbolo de posesión y de dominio.

Mientras las poblaciones de lo que fue el Incario se asentaron tranquilamente y se desenvolvieron en paz con el servicio regular y ordenado de los indios circunvecinos, las del oriente tropical tenían que hacer vida completa y absolutamente castrense, defendiendo sus vidas, las de los suyos, sus haciendas e incluso las de los indios encomendados y amigos que necesitaban del brazo castellano para repeler a los terribles chiriguanos que no daban ni pedían cuartel nunca. Aquellos que poblaron y mantuvieron la enseña hispan en tierras de Santa Cruz, bien se merecían repetir los versos del romance antiguo:

Mis arreos son las armas;

Mi descanso el pelear;

Mi cama las duras peñas

Mi dormir siempre velar.

Es preciso tener muy en cuenta todos estos aspectos de la vida de la época para poder juzgar sin apasionamiento la mentalidad y actuación de los conquistadores en su trato con los indios rebeldes. No era posible aplicar las leyes de la humanidad y del perdón a quienes ni las conocían ni las apreciaban y para quienes tales manifestaciones sólo podían significar cobardía antes que nobleza.

Esas tribus chiriguanas eran tan fieras, tan audaces, tan valientes, tan rebeldes, que se mantuvieron firmes i irreductibles durante casi tres siglos; ni la espalda ni el arcabuz pudieron nada contra ellas y más bien demostraron haber aprendido el manejo de las armas de fuego y sobre todo a cabalgar, domando las mandas de potros salvajes que habíanse multiplicado en esos cambos ubérrimos en menos de cinco lustros; mientras los indios del Perú cumplían celosamente la prohibición de montar a caballo, los chiriguanos eran unos expertos jinetes que rivalizaban con los españoles en maestría y arrojo.

Estos bárbaros guerreros habían asaltado el Imperio Inca en la época coetánea a la llegada de los europeos y cometieron mil depredaciones en las fronteras de sus serranías. Y durante todo el siglo XVI continuaron atacando a los españoles que habíanse instalado en aquellos dominios. De allí que Santa Cruz de la Sierra con sus huestes y las poblaciones de sus solar nacidas, fue en realidad la barrera defensiva del núcleo de la nacionalidad que íbase gestando en Potosí y Charcas, que es el nudo de donde se amarran en forma indestructible el Collasuyo incásico con la gobernación colonial de Ñuflo de Chaves.

Santa Cruz de la Sierra es, pues, la obra de las dos corrientes de la conquista; del choque de ellas brotó y supo cumplir su destino; factor de defensa de la nacionalidad en germen, lo ha sido después de cohesión y de fuerza. Por eso, la historia de sus avatares en el siglo XVI es la historia de su lucha épica contra el medio y sus primitivos pobladores, lucha por asentar allá lejos, pero muy lejos y a costa de cruentos e innumerosos sacrificios, la avanzada de lo que ya era una nación embrionaria si se quiere, pero una nación que después llegaría a constituir la patria boliviana.

La Gobernación de Nufrio de Chaves

Las dos corrientes conquistadoras: la proveniente del Perú y la que entró por el Río de La Plata, se encontraron precisamente en el corazón del Oriente Boliviano. Don Nufrio de Chaves, llegado a América en 1541 con la expedición de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Segundo Adelantado del Río de La Plata, habíase adentrado hasta estas tierras descubiertas por soldados provenientes del río de Solís, y tierras que ya le eran conocidas cuando las recorrió en 1547 y de ellas partiera con destino a Lima llevando una comisión de su jefe Domingo Martínez de Irala para ante el licenciado don Pedro de la Gasca, y por ellas nuevamente retornara una vez cumplida su misión.

Es de admirarse el temple de este caudillo de excepcionales condiciones de coraje, inteligencia, habilidad y resistencia física, que cruzaba la América de Asunción a Lima y de Lima a Asunción, a rumbo, sin caminos, luchando con los indios y venciendo todas las dificultades imaginables y que parecía hacerlo como si estuviese retozando en los aledaños del solar paterno, allá en Extremadura, donde naciera alrededor de 1516 o 1518.

Para esta su aventura de fundaciones, Nufrio de Chaves salió de Asunción en febrero de 1558, en busca de la ansiada quimera del Paititi, El Dorado, Gran Mojo, Manoa, etc. Y demás mitos con que soñaban los conquistadores. Sus peripecias quedan fuera del marco señalado a estas notas, máxime si ellas han sido descritas documentadamente y con magistral factura literaria nada menos que por don Enrique Finot. Es lo cierto que año y medio más tarde de su salida de Asunción, Chaves se hallaba en el centro mismo de las tierras que después constituirían sus dominios.

Sus compañeros, cansados de la lucha permanente con las tribus hostiles y de tantos sufrimientos, en la noche de San Juan de 1559 se sublevaron, encabezados por Gonzalo de Casco, Rodrigo de Osuna y Pedro de Segura, quienes en la mañana del 24 de junio del dicho año, con setenta y tres españoles y más de un millar de indios de los que les acompañaban, regresaron a Asunción.

Nufrio de Chaves no era hombre capaz de dejarse amedrentar por los sufrimientos y el cansancio, y antes, al contrario, la lucha era un acicate más para continuar en su empeño. Quedóse con Hernando de Salazar, unos cuarenta españoles y algunos indios amigos. Precisando aprovisionarse y sobre todo asentar sus huestes harto necesitadas de descanso y bastimentos, el 1 de agosto de 1559, fundó la Nueva Asunción en la margen derecha del río Grande o Guapay.

Fundación de Santa Cruz de la Sierra

Con las provisiones virreinales, Chaves ganó la partida, pues incluso los soldados de su contendor se pasaron a sus filas; Manso el mal apellidado, intentó resistir y entonces fue preso y remitido con escolta a Potosí. Chaves quedó completamente dueño de la situación.

En consecuencia, creyó ser oportuno ya realizar la fundación que tenía proyectada. El 26 de febrero de 1561 erigió la ciudad de Santa Cruz de la Sierra a orillas del arroyo del Sutós en la serranía que hoy se conoce con el nombre de San José de Chiquitos y a pocos kilómetros del sitio donde después se establecería la misión y actual ciudad de tal nombre. El asiento fundado por Chaves constituía el punto mismo de entronque y reunión de esas dos corrientes colonizadoras de que se ha hablado: la del Perú y la del Plata. Adquiere así especialísima importancia, a tanto que un autor moderno, considera la fundación de Santa Cruz de la Sierra como punto cardinal en la historia del Continente.

Algo más; Santa Cruz de la Sierra significa no sólo la unión de dos corrientes hispánicas, sino también el talaya, el punto de avanzada para la conquista del imperio del Enin o del Rey Blanco, que muchos indios ubicaban hacia el Noroeste, o sea en las serranías ricas en oro del actual Matto Grosso. La macana aleve de un indio de los Itatines en septiembre de 1568 puso fin a la vida del ilustre capitán. Con su muerte se cortó por completo la comunicación con el Paraguay y Río de la Plata y sobre todo, se suspendió para siempre la conquista de Matto Grosso, que al decir de Azara hubiera sido español de haber vivido algunos años más don Nufrio de Chaves.

A esto hay que agregar que Felipe II el 26 de junio de 1595 prohibió a los gobernadores de Santa Cruz de la Sierra hacer descubrimientos por el lado del Brasil, sin duda por las razones que van a exponerse. A la muerte del Rey de Portugal y entre tantos pretendientes, Felipe II como más fuerte se impuso y se coronó el 16 de abril de 1581 en Thomar. Con esto, la península ibérica y todo su inmenso imperio colonial quedaron bajo una sola soberanía. Como la dominación española era odiosa, sus reyes buscaban de todas maneras el congraciarse con sus nuevos súbditos lusitanos y a fin de no lastimarlos obedeció la citada prohibición de Felipe II.

Pero los portugueses correspondieron muy mal a la candidez de tal política, pues al amparo de la comunidad de soberanía extendieron sus dominios en forma verdaderamente increíble. Mientras los españoles se quedaron en Maynas, Pedro de Texeira alentado por Felipe IV de España y III de Portugal tomaba posesión del Amazonas en nombre del monarca lusitano, y precisamente de un río descubierto por españoles. En 1665 Portugal recobró su independencia, pero España no recobró jamás las ricas posesiones que en América le habían usurpado y sobre todo el Amazonas, cuyo rumbo, como vía más directa a España era buscado como objetivo de los pobladores de Santa Cruz de la Sierra en sus entradas a los Mojos. Pero urge volver a la ciudad fundada por Nufrio de Chaves.

A los pocos meses de fundada Santa Cruz de la Sierra, enviaba a su Alguacil Mayor Hernando de Salazar con una solicitud de mercedes que se pedían a la Corona por intermedio del Virrey de Lima. Se las conoce a través de un tralado que hizo sacar en Los reyes el Gobernador de Santa Cruz, que nunca conoció esas tierras, don García Hurtado de Mendoza y Manrique, el 22 de septiembre de 1562.

Espíritu de la revolución emancipadora en Santa Cruz de la Sierra

La chispa revolucionaria que se encendiera en Chuquisaca el 25 de mayo de 1809, cundió por todos los ámbitos del Alto Perú. Los hábiles doctores, aprovechando el clima propicio que existía ya desde fines del siglo XVIII, se apresuraron a hacer llegar sugerencias por todas partes para que los simpatizantes estuviesen prontos al sonar la hora.

Allí planteábase ya el conflicto de dos generaciones: la vieja, la colonial, española o criolla goda, firme en su vasallaje al soberano; y la otra, la nueva, la criolla auténtica, la influida por las corrientes telúricas de la tierra americana, e instruida en las nuevas ideas, pretendiendo una superación de las formas políticas dentro de las cuales hasta entonces se había vivido. No podían entenderse; hablaban distinto lenguaje; y la muerte cerró los ojos del Coronel Seoane de los Santos a principios de 1810, ahorrándole piadosa, el supremo dolor de tener que enfrentarse en enemigos campos de batalla con su propio hijo. Al coronel reemplazó interinamente en la gobernación el Dr. Pedro José Toledo Pimentel.

Don Antonio Vicente Seoane conquisto algunos adeptos, mientras las noticias n o podían ser peores para la causa, ya que el levantamiento de La Paz había sido ahogado en sangre con una crueldad sin nombre. Pero, de allí a poco soplaron mejores vientos, y llegó la nueva del estallido revolucionario de Buenos Aires el 25 de mayo de 1810, que fue el toque de generala en todo el Alto Perú, el cual empuñó de nuevo las armas con ánimo de vengar a los mártires de La Paz. Eustaquio Moldes y Juan Manuel Lemoine, enviados ex profeso a Santa Cruz, coadyuvaron la acción de Seoane, y el 24 de septiembre de 1810, se insurreccionaron y en Cabildo abierto depusieron a las autoridades, constituyendo una junta revolucionaria presidida por el doctor Seoane.

De los militares jefes de las topas de guarnición en Cordillera, el Comandante José Miguel Becerra, negóse a tomar parte en el movimiento y retiróse a su provincia; el segundo comandante, Antonio Suárez, se plegó a la insurrección y formó parte de la junta revolucionaria. El 15 de diciembre de 1810, eligiese al diputado que debía enviarse a Buenos Aires, recayendo la elección en el entonces canónigo lectoral –después llegó hasta el deanato-, doctor Manuel José Seoane, hermano del Presidente de la Junta. El diputado electo recibió 680 pesos para sus gastos, pero no llegó a pasar de Cochabamba, desde donde tuvo que regresarse por razones de salud.

La derrota de Sipesipe (13 de agosto de 1811), con la caída de Cochabamba que fue su inmediata consecuencia, motivó también que la Junta de Santa Cruz se disolviese, y de hecho restableciese el régimen realista a cuya cabeza se puso el comandante Becerra, quien asesorado por el depuesto doctor Toledo Pimentel, se vengó duramente de los que consideraba infidentes a ala causa del Rey. En Vallegrande le secundaba en sus atrocidades el entonces Capitán Antonio Landívar, de triste recordación en los anales de nuestra gesta emancipadora.

La sublevación de Cochabamba (29 de octubre de 1811), dio nuevos ánimos a los cruceños quienes encabezados por Antonio Suárez, ocuparon nuevamente la ciudad que había sido abandonada por los jefes realistas, y reinstalaron la Junta Revolucionaria. Después de algún tiempo de buena y adversa suerte, en 1813, llegaba el gobernador que enviaba el General Belgrano: el Coronel Ignacio Warnes, acompañado del entonces Mayor José Manuel Mercado, cruceño, figura legendaria de esa época de heroísmos y sacrificios.

Antes y después de la victoria de la Florida (25 de mayo 1814), en la cual brilló la valentía y pericia militar del General Juan Antonio Álvarez de Arenales, al par que el coraje de Ignacio Warnes, ocurrieron diversos encuentros y sucesos sin mayor trascendencia en el curso general de los acontecimientos. El 22 de noviembre de 1816, Warnes murió combatiendo en la batalla del Pari, en las goteras mismas de Santa Cruz de la Sierra, y la ciudad cayó en manos de don Francisco Xavier de Aguilera, quien con verdadera ferocidad castigó a los revolucionarios.

Aguilera era cruceño y se distinguió por lo implacable de sus represiones y por la tozudez de sus ideas que no sólo eran realistas, sino absolutistas. Luchó contra la incursión constante de Mercado, siendo infatigables ambos en su denuedo en pro del credo que profesaban. Cuando Ayacucho puso fin al imperio español en América, Aguilera hubo de abandonar el campo, para tres años después sublevarse en Vallegrande invocando nuevamente el caduco poderío de Fernando VII; vencido y traicionado, pagó con su vida su pertinaz lealtad a una causa odiosa.

Espíritu de la revolución emancipadora en Santa Cruz de la Sierra (II)

Hasta aquí hemos visto en un rápido bosquejo los acontecimientos más notables de la revolución cruceña desde su iniciación, hasta proclamarse la República. Ahora bien, ¿cuál fue el espíritu que presidió ese movimiento y lo sostuvo a través de los quince años de la lucha emancipadora?

Digámoslo de una vez. La guerra de la independencia en Santa Cruz de la Sierra, si bien tuvo sus características propias cuales eran las de su territorio y población, fundamentalmente no difirió del resto del Alto Perú. Hubo valentía y coraje sin par, al igual que en el resto del Alto Perú. Hubo valentía y coraje sin par, al igual que en el resto de las cuatro provincias, a tanto que la batalla del Pari, que decidió la suerte de Santa Cruz, fue la más sangrienta de la guerra libertaria; las tropas eran más o menos 1500 por bando, y de ellas, de los 3000 soldados del total, después de un día entero de lucha sólo quedaron 200 realistas y cerca de un centenar de derrotados patriotas; o sea que sólo sobrevivió la décima parte de los combatientes.

Entre las características propias, hay que dejar constancia que la rebelión de Tupac Amaru y demás caudillos indígenas, con sus antecedentes y consecuencias, ni poco ni mucho tuvo que ver con Santa Cruz de la Sierra. La índole de la explotación agrícola y el régimen de servidumbre existente, igual entonces como hoy, no habían provocado ese resentimiento de origen económico, tal cual en el Perú y el Altiplano. Almo más: por derechos secular, en Santa Cruz ni blancos ni indios pagaban alcabala ni tributo.

En 1809, en vísperas de la revolución, descubrióse una rebelión de esclavos en los momentos mismos en que debía estallar. En ella se ve ya que el fermento de las ideas libertarias había llegado a Santa Cruz y había hecho crisis en los 150 negros esclavos que entonces existían, aunque sospechándose de tener secretas concomitancias con algunas tribus de indios vecinos. Había resonado ya en Charcas y La Paz la mágica palabra libertad, y a su conjuro mágico también esos esclavos pretendían emanciparse.

Aquí se ve la importancia del factor político aún más que la del económico, ya que las condiciones de vida de un esclavo en Santa Cruz de la Sierra, eran infinitamente superiores a las de un indio que decíase libre. Pero la índole misma de la servidumbre era la que sublevaba los ánimos y preferían vivir mal, pero con apariencias engañosas de libertad, a las comodidades de la esclavitud. Rumores propalados por los doctores y sus agentes, palabras cazadas al vuelo de los comentario y conversaciones de los señores acerca de la situación de la metrópoli, de lo ocurrido en Charcas, de los sucesos de La Paz; habían llevado el ánimos de esos esclavos el convencimiento de que la hora de su liberación había sonado. Descubierta la conjura, muchos fueron muertos, otros remitidos a Charcas, mientras parte fugó a lejanas estancias y otros quedaron en los alrededores de la ciudad principal.

Algo más hay que agregar; el cruceño acomodado fue en su mayoría realista y la causa de la libertad se refugió principalmente en el campo que fue quien la sostuvo y quien por ella se sacrificó. Seoane y su Junta, no obstante de pertenecer a la aristocracia ciudadana, no tuvieron mayores prosélitos entre su clase y casta. En cambio, los fueron a encontrar entre el artesanado y los campesinos.

El cruceño criollo no tenía el resentimiento que abrigaba el criollo de las demás provincias, en cuanto al reparto de honores y prebendas referíase, por cuanto cada uno vivía de sí, sin pretender, ni desear, ni solicitar nada. No hay que olvidar que la característica de esa sociedad era una igualdad tal, que españoles y criollos estaban absoluta y completamente nivelados, sin supremacías ni diferenciaciones debidas a cargo o título.

Por otra parte, ambos, criollos y españoles a una, estaban de acuerdo en cuanto a su común sentimiento de superioridad sobre la raza indígena, sea conterránea, sea del Altiplano, como fronteriza de las posesiones portuguesas, así como a sus castas mestizas resultantes de tres siglos de convivencia. Y la palabra libertad o la tan zarandeada de patria, apréciales que era un toque de llamada a la insubordinación de esas razas y castas despreciadas, y de allí que consideraban las nuevas ideas como perniciosas para la estructura de la sociedad a la cual pertenecían.

En cuanto a la clase indígena, el sistema misional implantado por los jesuitas y proseguido, aunque desastrosamente, por el clero secular, libraba a los indios de Santa Cruz del azote de la mita y de los famosos repartimientos, que tanto contribuyeron al descontento de los iguales de la meseta andina. Los indios no tenían ninguna industria libre y tampoco tributaban; de allí que no sentían los efectos de ninguna medida económica que pudiese dictar la Corona. Por tanto, para ellos, el gobierno español no podía ser mejor, y no tenían ninguna queja ni resentimiento contra su autoridad.

El indio en el Oriente boliviano, no fue nunca propietario ni colono; no pasó jamás de la condición de siervo, aunque su manera de vivir haya sido buena dentro del régimen patriarcal del territorio cruceño. De allí que jamás haya sentido su servidumbre como un yugo insoportable, sino al contrario, como un medio de vida, trabajoso si se quiere, pero muy llevadero y sin mayores preocupaciones, ya que éstas recaían siempre y en su totalidad en el patrón. Por todo ello, su ninguna educación y la falta absoluta de deseos propios de su raza, el indio cruceño no tomó parte alguna en la revolución emancipadora; simple testigo indiferente, no se dio cuenta jamás, ni entonces ni hoy, de la transformación política ya que no económica, que se estaba operando en el cuerpo social de las cuatro provincias.

Realidades de Santa Cruz de la Sierra

La fecha fundamental de esta patria boliviana es el 15 de febrero de 1560 en la cual el Virrey del Perú, Marqués de cañete designó a Nufrio de Chaves Teniente de Gobernador de la provincia de Moxos, uniendo así, mediante un acto jurídico, los dos componentes de la nacionalidad que ese día se creaba: el Oriente tropical y el altiplano andino y minero. Su inmediata consecuencia fue la fundación de ciudades y doblamiento de la zona como acto positivo de dominio.

Tanto la ciudad chiquitana como la de los valles de Grigotá tuvo como finalidad expresa servir de extrema avanzada de los conquistadores castellanos contra las belicosas tribus chiriguanas que dominaban la región. Y a al vez que avanzaba era también fortaleza defensiva de las tierras de Charcas con el legendario Potosí al centro, de las atrevidas incursiones de esas tribus. Con estas dos características, constituía, pues, la base de toda penetración a las zonas que hoy se llaman genéricamente Oriente Boliviano.

A más de estas razones, la especialísima ubicación de Santa Cruz de la Sierra en el corazón de la América del Sud, le dio una importancia tal que un autor alemán, Ernest Samhaber cree en nuestros días, que tal fundación constituyó uno de los hitos de la historia continental. Era también, y preciso es no olvidarlo, la puerta de entrada a las misiones jesuíticas de Mojos y Chiquitos que se fundaron en los siglos XVII y XVIII, así como para las de Cordillera de las postrimerías de la colonia. Santa Cruz vino a ser algo así como el gozne de unión entre las corrientes conquistadoras y colonizadoras del Perú y del Plata.

La función económica de Santa Cruz de la Sierra, fue siempre de gravitación hacia lo que por entonces se llamaba el Perú, o sea el Altiplano. El algodón, el azúcar, la cecina, tantos otros productos y sobre todo, la mano de obra indígena, desde las serranías de Chiquitos primero, como desde los llanos de Grigotá después, iban a parar al gran mercado de la época, al Potosí legendario que, al decir de un magistrado español, era un monstruio que devoraba todo cuanto se producía en centenares de leguas a la redonda.

Es en el siglo XVII y sobre todo en el XVIII en su primera mitad cuando la Orden jesuitica entra en intensa actividad en las regiones desconocidas que se extendian al este y al norte de Santa Cruz; las misiones de Mojos y Chiquitos fueron convertidas, a raíz de la expulsión de la Compañía de Jesús, en gobiernos militares. Santa Cruz fue así la puerta de entrada y salida de tan ricas regiones que volcaban todos sus productos en el Alto Peru. La vida republicana no cambió mayormente este ritmo, a pesar de la creación del Departamento del Beni en 1842. Cuando en la época de Belzu, alrededor de 1853 vino una grave interdicción comercial con el Perú, precisamente se exhortaba al Beni y Santa Cruz a producir más, para atender las necesidades de la república.

En las últimas décadas de la pasada centuria los ferrocarriles del Sud del Perú, pusieron al alcance del Altiplano una economía tropical más barata por-.razón de transporte, desplazando por completo los elementos que hasta entonces había proveído Santa Cruz. Esta región lo sintió, pues, automáticamente se le había abierto el mercado del Beni, zona en la cual la explotación de la goma elástica exigía proveerse de fuera, como lo hacían las minas. La caída de la goma en 1914 trajo un colapso económico al Beni que arrastró consigo a Santa Cruz; la misma que debió resignarse a una vida completamente vegetativa, cubriendo apenas sus necesidades internas.

A pesar de todo, D'Orbigny en 183 1, Castenau, en 1845, que visitaron la región, previeron su gran porvenir, el mismo que es ratificado en forma

verdaderamente visionaria por Eliseo Reclus quien señala ya los altos destinos que esperaban a Santa Cruz para el día en que las corrientes del progreso, por medio de caminos llegasen hasta sus llanos y bosques; y algo más, señaló también su función internacional.

La primera reacción se siente cuando más o menos en 1928, se construye el primer camino carretero a Santa Cruz, sólo viable cuatro meses del año, pero que se esterilizó debido a la gran crisis de los años 29 y 30. La guerra del Chaco, 1932-1935, actualizó Santa Cruz, por su condición de país productor cercano a la zona de operaciones y la necesidad de buscarlos dentro del propio país, por la escasez de divisas extranjeras para adquirirlos fuera. Gran parte de la nacionalidad se volcó hacia la región del Sudeste y pasó por Santa Cruz, con lo cual se produjo el curioso fenómeno de haber «descubierto» una región fabulosamente rica de la cual apenas si se tenía un vago y lejano conocimiento, no obstante 400 años de unidad.

El transporte motorizado comenzó a desplazar la clásica y soñolienta carreta y despertó a los mismos cruceños. Las cosas se fueron precipitando y hubo que afrontar nuevas realidades. La aparición de nuevos problemas y nuevos horizontes económicos de gran trascendencia interna y externa señaló a Santa Cruz una función primordial en la nacionalidad boliviana.

El petróleo, riqueza que hasta entonces no había significado mayor cosa en Bolivia, adquirió de súbito todo su valer y toda su fuerza al extremo de dictar normas para tratados internacionales y para enderezar al gobierno hacia una política que nunca se hubiese sospechado. La creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (Y. P. F. B.) y la nacionalización de los hidrocarburos, puso al Estado boliviano en situación de hacer obra efectiva y decidida en la zona. Las perspectivas agrícolas que se presentaban eran tales que atrajeron hasta la atención del coloso del Norte. El informe Bohan con su precisión técnica abrió los ojos a todos para que sepan lo que era y lo que podía ser Santa Cruz. La hora de la decisión había llegado.

Ese tesoro dormido durante cuatro siglos se ofrecía ahora listo a dar sus riquezas en bien del país todo y del robustecimiento de su economía hasta entonces monoproductora minera. La agricultura, el algodón, la ganadería, la madera, el petróleo y los metales estratégicos que poseía Santa Cruz adquirieron de súbito un valor por nadie imaginado de entre los estadistas del país. A más del ahorro de divisas que ello significaba para la patria, estaba la posibilidad de su exportación como fuente de ingresos en moneda extranjera.

Convergieron entonces sobre Santa Cruz diversas actividades y aspiraciones. Comenzáronse a construir los ferrocarriles del Brasil por Corumbá de un lado, como de la Argentina, por Yacuiba, de otro, teniendo como punto de conjunción la ciudad de Santa Cruz. Las necesidades de la defensa continental, obligó a los Estados Unidos a preocuparse de estos países y entonces, el ferrocarril Cochabamba-Santa Cruz, verdadera vertebración de la nacionalidad boliviana y por el cual los cruceños habían batallado fieramente en su angustia bolivianista, fue temporalmente reemplazado por una carretera asfaltada que de momento unía en forma efectiva el trópico al Altiplano. A su conjuro mágico, surgieron las posibilidades del hierro de Mutún, los aceites vegetales, el tanino y tanta otra riqueza que allí se vislumbraba. El capital, siempre despierto, apresuróse a acercarse a Santa Cruz viendo un porvenir reproductivo superabundantemente, y a corto plazo.

El gobierno actual en su plan de diversificación económica encauzó tal corriente y desplegó una actividad enérgica y decidida a fomentar el Oriente boliviano, poniendo a su disposición los elementos necesarios, como decir tractores, créditos, etc., a fin de que la función económica de Santa Cruz no sea lirismo romántico sino realidad positiva y tangible. La transformación comenzó a efectuarse en una forma tal que ha asombrado hasta a los más previsores y que ha avasallado a la propia Santa Cruz, que vio cambiarse, como por encanto, el ritmo de su vida.

La falta de mercados y el encerramiento habían llevado a Santa Cruz a un modo de vivir que no era tal, sino de vegetación decadente. La juventud tenía como capítulos principales de actividad el reunirse en las tardes y las noches a pasear en la plaza principal comentando las novedades del día y preparar con un semestre de anticipación las fiestas del carnaval. El resto del año había que pasarlo arbitrando los recursos para pagar los gastos que tales fiestas habían significado.

Pero ello no era indiferencia ni pereza. Era la falta de mejor empleo de las energías del cruceño. En cuanto se presentó la oportunidad del trabajo y la acción fecunda, volvió a relucir esa fuerza y esa osadía que estaban solamente dormidas. La fiereza y valentía de los conquistadores castellanos que la habían fundado, el tesón y espíritu de sacrificio de sus colonizadores, de esos estupendos pioneros, así como la soberbia indómita del ancestro guarani, salió a relucir y se presentó a la altura de su noble tradición y de las necesidades que imponía el momento.

De una ciudad dormida económicamente, Santa Cruz se ha convertido en la ciudad de mayor movimiento financiero de la República después de La Paz. El arroz, el maíz, el azúcar, el petróleo, la madera, todo se trabaja y todo fluye hacia el centro natural de su consumo cual es el Altiplano. Cumple el Oriente maravillosamente el fenómeno de complementación de la nacionalidad boliviana que ya el destino le marcó en los lejanos días de 1560.

Centenares, por no decir millares de camiones, recorren a diario e incesantemente los caminos de Cochabamba a Santa Cruz y de esta última ciudad hacia el norte- o sea la zona agrícola y maderera por excelencia. Los grandes equipos motorizados de¡ Punto IV de la ayuda de los Estados Unidos roturan la selva virgen, derriban de cuajo bosques milenarios y siembran la semilla del bienestar y del progreso. El retorno no es menos lisonjero. Fluyen al Oriente maquinarias, mercaderías y elemento humano que va allí en busca de mejor bienestar y de riqueza.

Desde Camiri, el centro productor del petróleo nacional, ubicado en Santa Cruz, hay oleoductos que llevan el precioso líquido hacia Cochabamba y hacia Sucre para subvenir a las necesidades del mercado andino, y lo que es más, no se detienen allí; están en pleno trabajo de llegar al Pacífico para ponerse en el mercado mundial, mientras otro oleoducto hacia la frontera argentina lleva al vecino país combustibles de que harto necesita.

Toda esta actividad, así desbordante como es, da trabajo a gran cantidad de gente, al punto que Santa Cruz en cinco años ha duplicado su población, llegando hoy a los 50.000 habitantes. Y aún más, todos los brazos que hay allí y que siguen llegando, son insuficientes para las necesidades de su múltiple actividad. Hay que aumentar la producción y poblar el agro y ello requiere de un número cada vez mayor de gente.

Técnicos, electricistas, mecánicos, chóferes, albañiles, carpinteros, operarios en general, tractoristas, labriegos, todos ellos son necesarios, pues la obra de mano escasea en forma verdaderamente angustiosa. En ninguna parte de Bolivia en estos momentos el trabajo humano es mejor remunerado que en Santa Cruz y sin embargo hay campo para infinita mayor actividad, sin que pueda hablarse de competencia, pues el trabajo sobra y los brazos faltan.

Santa Cruz de la Sierra, la ciudad legendaria, la de la vida apacible, colonial y patriarcal, ha despertado de golpe. Durante más de un siglo habíamos sido considerados como «el porvenir de la patria», pero esto no pasaba de ser frase lírica de la literatura oficial, cuando en realidad no éramos sino pueblo de leyenda.

brusco, tan violento que la ciudad ha sido en realidad atropellada por ese progreso, a tanto que no ha tenido tiempo de prepararse para recibirlo.

Falta todo en Santa Cruz desde el punto de vista urbano. No hay agua potable, ni teléfonos, ni electricidad en forma suficiente, sus calles arenosas carecen de pavimentación y de alcantarillado. No hay viviendas para responder al creciente aumento de la población y no se tiene cemento ni materiales de construcción para fabricarlas.

Diariamente, se da el caso vergonzoso de vehículos que desde la ciudad de la Paz han viajado alrededor de mil kilómetros sin mayor tropiezo, y que al llegar a la misma ciudad de Santa Cruz, se enfangan en sus principales y más céntricas calles al punto de tenerlos que sacar con la ayuda de tractores. Y esto sucede con los lodazales en tiempo de lluvia y con la arena profunda en tiempo seco.

Durante cuatrocientos años esas calles no habían conocido sino el rodar de los lentos y pesados carretones de bueyes, las familias tenían suficiente agua con las norias y los aljibes caseros, así como con las velas de sebo y la cocina a leña. Para las comunicaciones bastaban los mensajes verbales a cargo de las cunumis del servicio doméstico. En el campo, la obra era toda a mano, pues el tiempo no contaba; las cosechas así obtenidas abastecían con superabundancia las necesidades del mercado lugareño, ya que otro no había.

Pero ha llegado el progreso. Rugen los potentes motores de trimotores y cuatrimotores que cada hora cruzan su cielo, tanto en servicio local, como en internacional de paso al Brasil, a la Argentina, al Paraguay. Los tractores con su figura de tanques marchan llevando en su mole de acero la vida industrial. Camiones y automóviles desfilan sin descanso y llega gente de todas partes, ansiosa de trabajar.

Y no hay por donde puedan caminar esos vehículos, no hay donde se aloje toda esa gente, y el ser humano carece de elementos para vivir decentemente, con agua suficiente, con buena luz y con comunicaciones.

Todos necesitan tener donde alojarse cómodamente, necesitan bañarse por higiene propia como por lo cálido de su temperatura tropical, necesitan transitar a pie o en auto por buenas aceras y calles asfaltadas y comunicarse telefónicamente para sus relaciones comerciales o personales. Todo eso falta.

El gobierno nacional se ve frente a un verdadero momento crítico por el que atraviesa Santa Cruz y a la solución de todos estos gravísimos problemas que se presentan con caracteres de angustiosa urgencia. Nos hemos abocado todos a un plan de diversificación económica y en su cumplimiento Santa Cruz con sus riquezas en potencia y con el esfuerzo personal de sus hijos está poniendo

toda su más patriótica y vehemente contribución. Pero para ello necesita ponerse en condiciones de hacer frente al momento histórico que está viviendo; de nivelarse con el progreso y las normas civilizadas para que sea aún mayor esa su obra de redención nacional.

Sólo levantando ese standard de vida, podrá vivir el pequeño productor y el pequeño comerciante, al igual que el gran industrial y el capitalista, pues para todos ellos hay sobrado campo. La persona humana, como la tierra misma, necesitan mejorarse en sus condiciones de vida para poder producir el máximo de su potencia y de su capacidad.

Pero, si nos hemos referido a las obligaciones del gobierno, no ha sido porque creamos que a costa de los reducidos y paupérrimos recursos de nuestro menguado presupuesto nacional se hagan todas esas obras urbanas de Santa Cruz; no y mil veces no. Santa Cruz no necesita mendigar nada a nadie. Con sus propios recursos puede hacer frente a toda esa obra que así gigantesca y costosa como es, está virtualmente financiada con sus propios y regionales recursos. Vamos a cuentas.

La producción de petróleo de Camiri está hoy limitada por falta de almacenamiento, y aún así con estas restricciones, rinde más o menos 1.350 toneladas de hidrocarburos diariamente, lo que hacen 492.750 toneladas anuales, las mismas que al precio medio en el mercado internacional de 30 dólares la tonelada, significan 14.782.500 dólares.

Ahora bien; por ley de 5 de julio de 1938, de la Convención Nacional votada a pedido de la representación cruceña y promulgada por el Presidente Gral. Germán Busch y Dionisio Foianini como Ministro de Minas y Petróleo, el 11% de esa producción corresponde al Departamento de Santa Cruz. Ese 11% representa 1. 343.863.66 dólares. Ya por sí sola, esta suma, así saneada como es, perfectamente financia un empréstito de veinte millones de dólares, que sería el costo aproximado de esos servicios urbanos urgentes de Santa Cruz. Y aún más.

La producción de Camiri, restringida como se halla, se ha de duplicar el año próximo y continuará aumentando año tras año, pues se siguen descubriendo nuevos y muy ricos horizontes petroleros en el Departamento. Es así que aumentará cada día más la garantía y la solvencia de ese empréstito al cual nos hemos referido. Incluso, gran parte de esos gastos tales como jornales y algunas materias del lugar, tendrán que pagarse en moneda boliviana, para lo cual hay recursos y los habrá más aún, con los impuestos a tal fin destinados y de carácter netamente departamental, pues afectan sólo a la industria y actividad de Santa Cruz.

Por consiguiente, la misión del Supremo Gobierno, es encarar el problema en grande y a base de esos recursos única y exclusivamente cruceños, financiar los quince o veinte millones de dólares que se requieren para las obras tantas veces citadas, las cuales serán pagadas por sí mismas, cuanto por esos recursos propios de Santa Cruz.

Santa Cruz de la Sierra cumple hoy el CXLV aniversario de su primer grito de libertad. Durante cuatro siglos no hizo sino dar su contribución de trabajo y sangre a la nacionalidad, y jamás pidió nada, pues cuando lo hizo e incluso en la forma vehemente propia de nuestra ardiente sangre tropical y de nuestro ancestro hispánico, fue para vincularse aún más con el resto de la patria, para ser cada vez más boliviana.

Ahora le ha llegado a Santa Cruz también la hora de pedir, pero no de pedir una limosna, sino un derecho; el derecho a la vida y a la civilización.

Tiene con qué obtener aquello que necesita, pero le es preciso la colaboración del gobierno nacional para prohijar y llevar a buen término esas negociaciones. Santa Cruz no mendiga un mendrugo sino que se le haga justicia. Al gobierno nacional toca cumplirla para con ello forjar la Bolivia grande, fuerte y próspera con la cual todos soñamos en nuestra angustia patriótica.


Turismo

Santa Cruz es una ciudad dividida por anillos concéntricos, dentro del primer anillo se halla el llamado "casco viejo", donde se encontrará con la plaza principal "24 de Septiembre" con la catedral de San Lorenzo, construída entre 1845 y 1915 alberga al Museo de la Catedral que tiene una exposición de objetos religiosos de las Misiones Jesuíticas como ser esculturas, cuadros y platería.

Se pierden los guiños resplandecientes del sol en un http://www.enjoybolivia.com/espanol/multimedia/santa-cruz/SANTA_CRUZ03.shtml

horizonte que se ha vuelto gris y sombrío; entonces, el cielo es ocupado por vanguardias de nubes negras, coléricas, a punto de reventar en millones de gotas refrescantes. Aroma de lluvia en las orillas de un río de aguas inquietas. Presagio de tormenta en las tierras del verdor infinito.

Nadie se altera por la amenaza de lluvia. Los niños corretean, saltan y ríen, mientras los adultos "atacan" suculentos platos de "majao" (arroz, carne seca y pimentón) o locro (sopa con arroz y gallina). La tarde transpira modorra y cansancio en las Cabañas del Piraí, uno de los tantos rincones de encanto de Santa Cruz de la Sierra, el paraíso tropical de Bolivia.

Selva, ríos y praderas. Parajes alucinados de http://www.enjoybolivia.com/espanol/multimedia/santa-cruz/SANTA_CRUZ04.shtml

exuberante vegetación, rincones agrestes y sofocantes conforman el territorio del departamento de Santa Cruz de la Sierra, que se encuentra en la parte oriental de Bolivia. Su capital -que lleva el mismo nombre- fue fundada en 1561, por el capitán español Ñuflo de Chávez.

Hasta el siglo XVII, la Ciudad estuvo flanqueada por grupos de indígenas no evangelizados; por lo que se convirtió en el punto de partida de las expediciones misioneras jesuitas, que pretendían catequizar a los hombres que habitaban las zonas de Moxos y Chiquitos.

Ciudad próspera y de matices modernos, Santa http://www.enjoybolivia.com/espanol/multimedia/santa-cruz/SANTA_CRUZ08.shtml

Cruz (437 m.s.n.m) se ha convertido en el corazón económico del país. Atraídos por el vertiginoso desarrollo comercial y agropecuario, miles de bolivianos decidieron tentar fortuna en el caluroso oriente... y los límites se extendieron y el viejo casco urbano fue rodeado por vistosos edificios y avenidas de tráfico infartante.

Sensual, dicharachera y festiva. Calurosa, moderna y agitada. Así es Santa Cruz de la Sierra, el paraíso tropical de Bolivia.

Atracciones y Actividades
En Santa Cruz de la Sierra no hay pierde. Si uno desea quedarse en el área urbana, tiene más de un motivo para pasarla bien: el casco viejo ofrece una idea de cómo era la añeja Ciudad, las Cabañas del Piraí son ideales para el relax y la diversión.

Si desea descubrir los misterios de la selva o de las antiguas culturas, puede visitar alguna de las misiones jesuitas cercanas a la Ciudad o el santuario de Cotoca, al que miles de crucinos llegan en peregrinación; también, es interesante conocer las ruinas preincaicas de Saimapata.

Cuando esté en Santa Cruz, no deje de visitar estos lugares:

Catedral Metropolitana:
Destaca por sus bóvedas de madera que están cubiertas por bellos decorados pictóricos. Su historia está llena de avatares y se dice que fue edificada por el Mercedario Fray Diego de Porres, durante la administración del virrey Toledo. En 1839, el mariscal Andrés de Santa Cruz, ordenó la sustitución del viejo templo. Se encargó la misión al arquitecto francés Felipe Bestres. Edificada por el Mercedario Fray Diego de Porres, en tiempos del Virrey Toledo. En 1770, el Obispo Ramón de Herbosos reconstruyó la Iglesia, encomendando al sacristán mayor don Antonio Lombardo, la ejecución de las obras. En la época del Mariscal Andrés de Santa Cruz (1838), el viejo templo fue sustituido por una nueva iglesia de estilo ecléctico, proyectada por el arquitecto francés Felipe Bestres. Es notable por sus bóvedas con artistas construidas de madera y por la decoración pictórica que las cubre. En el altar mayor se conserva una parte del recubrimiento original de plata labrada de la misión jesuítica de San Pedro de Moxos. También aparecen cuatro relieves escultóricos que provienen de la misma misión.

Museo Catedrático de Arte Sacro:
Esculturas, cuadros, platería y los objetos religiosos que utilizaron los jesuitas en sus misiones evangelizadoras, se exhiben en este museo, que es uno de los más vistosos y completos de toda Bolivia.
El museo de la Catedral ha resultado de una riqueza histórica, artística y material realmente impresionante. Es el mayor de toda la República, en cuanto a la existencia de obras de plata y sus vitrinas dan muestra de la altura a la que los artesanos de los siglos XVII y XVIII. Conserva la más antigua joya eclesiástica boliviana. La custodia que donó a la iglesia en 1603 un vecino notable. Parámetros litúrgicos y retratos antiguos completamementan el conjunto.

Iglesia de San Andrés:
Tiene una estructura de madera de tres naves, con diez y ocho columnas sobre pedestal de mampostería, que se encierran dentro de un horcón de madera. La estructura se adelanta sobre la fachada, creando un pórtico decorado con frontón de madera calada, con temas barrocos vegetales. El pórtico recuerda lejanamente los templos griegos, con típico frontón decorado con estatuas.

Iglesia de San Roque:
El templo tiene tres naves con estructura de madera y aleros exteriores. Construida sobre horcones de madera, devastados en forma de columnas azapatadas con capiteles de cuatro direcciones, el templo tiene tres naves en estructura de madera y aleros exteriores; la cubierta también es de madera con tijeras de par y nudillos de tirantes. El techo de tejas descansa sobre un entramado de cañizo. La iglesia fue remodelada en la segunda mitad del siglo XIX, por el arquitecto argentino Bustamante.

Su pórtico evoca remotamente las antiguas construcciones griegas, debido a la presencia de estatuas en el frontis.

Vlle Grande:
Es una ciudad que aún posee influencias de las líneas españolas en cuanto a la construcción de viviendas y vestimentas. Es aquí donde se realizan ventas de los distintos pobladores para su subsistencia con productos como: maíz blando y duro, trigo, empanizado (azúcar sin refinar que se vende en moldes de 12 libras de peso y que se utiliza para fabricar aguardientes), frutas, artículos de barro cocido, cueros, lazos, ovejas, chanchos y bueyes.

Los detalles de las construcciones de este pueblo son claros testimonios de la influencia ibérica. Aquí se realiza una feria a la que asisten pobladores de las comunidades vecinas.

Montero
Siendo un centro ganadero y agrícola de enorme importancia, así como su zona de influencia donde funcionan ingenios que benefician el algodón y el arroz y se han instalado varios aserraderos (ubicada a 53 Km. de la capital) es la población de más rápido crecimiento de Santa Cruz y una de las más bellas del departamento.

Camiri

Esta región se caracteriza porlas napas de petróleo de su subsuelo (de donde el país pudo abastecerse de petróleo), calles anchas,casas simétricas de líneas simples y una gran plaza con coloridos monumentos.

Puerto Suárez
Es en esta población donde se destaca la exuberante selva y la laguna Cáceres, así que si Ud. disfruta de los panoramas, paisajes, de las excursiones tanto a lagos como a cavernas, encontrará que en esta población es adecuada para sus deseos.

Samaipata
Misteriosa e indescifrable, la roca tallada de Samaipata guarda sus secretos a los investigadores e estudiosos. En su superficie los antiguos habitantes del oriente boliviano tallaron animales y ranuras paralelas que apuntan al cielo.

La roca de Samaipata -de origen preincaico- tiene una longitud de 200 metros y un ancho de 60 metros. En la zona existe una serie de cuevas pintadas y una depresión llamada El Hueco, cuya función aún no ha podido ser explicada por los arqueólogos. Ya en Samaipata se ha instalado un museo que va reuniendo tesoros arqueológicos de gran valor.

Otra población que se caracteriza por su variedad de paisajes y que el turista puede visitar es la población de Warnes

El Arenal:
Bamboleantes embarcaciones cruzan la laguna artificial que le da vida a este parque, uno de los mayores atractivos de Santa Cruz. El parque "El Arenal", con su laguneta y la isla, constituyen uno de los atractivos turísticos de Santa Cruz. Diseñada, al iniciarse los trabajos de alcantarillado, como reservorio de aguas fluviales del centro de la ciudad. El mural de Lorgio Vaca es digno de destacarse en este parque.

Santuario de Cotoca:
En diciembre, centenares de fieles de Santa Cruz caminan en peregrinación los 20 kilómetros que separan la Ciudad del santuario -construido en 1902- para rendirle culto a la Virgen de Cotoca. Esta iglesia, a la que acuden fieles y devotos de la Virgen de Cotoca no sólo el 8 de Diciembre, fiesta de la Purísima Concepción, sino los domingos y hasta diariamente. Se halla a 20 kms. De la ciudad, la construcción data de 1902.

Las Cabañas del Piraí:
En las riberas del río, expertas cocineras preparan los más exquisitos platos de la comida cruceña. Centro de esparcimiento y diversión, este recodo al oeste de la capital, ofrece una vista magnífica del Piraí y del verdor en el que está envuelta la Ciudad. Están ubicadas en el sector oeste de la capital, al final de la avenida Roca Coronado, donde se puede disfrutar de una vista natural y cálido sol. En las cabañas se ofrecen platos típicos cruceños y delicioso bocados. El río Piraí es para los cruceños el lugar preferido en los calurosos días de verano, cuya temperatura llega muchas veces a 40º C.

Zoológico Municiapal
Un lugar que se debe visitar al llegar a Santa Cruz es el zoológico Municipal, uno de los más completos de esta parte del continente, con una variedad de fauna típica de la región.

Lomas de Arena del el Palmar
Constituyen un producto de la erosión eólica sobre sedimentos arenosos o rocas arenosas pero consolidadas, según estudio realizado por un organismo competente que tomó como base la denominada "Loma Chivaón".

Los Espejillos
Es un bello centro turístico, que se halla situado a 40 kms. De la ciudad de Santa Cruz, en dirección al oeste sobre la carretera a Cochabamba. Actualmente, se van dando las condiciones necesarias, tanto en la vía caminera como en la infraestructura de tipo ambiental para brindar mayor comodidad a los miles de visitantes que semanalmente acuden a este lugar de recreación.

Excursión al Río Yapacani:
A 120 kms. Al norte de Santa Cruz, se encuentra un lugar muy pintoresco, nos referimos al puerto de Yapacaní. En sus playas de blanca arena corre el río del mismo nombre cuyas mansas aguas ofrecen la posibilidad de pescar y navegar, disfrutando del paisaje verde y frondoso.

La Chiquitanía:
En estas tierras del oriente que pertenecen a las provincias de Ñuflo de Chávez, Velasco y Chiquitos, los sacerdotes jesuitas evangelizaron a los nativos; además, construyeron hermosos templos, como Concepción, San Ignacio de Velasco, Santa Ana, San Miguel, San Rafael, San Javier. La iglesia del pueblo de San José, es singular, por haber sido construida totalmente en piedra. Con este nombre se asigna a las provincias Ñuflo de Chávez, Velasco y Chiquitos, Es aquí donde, gracias a las enseñanzas de los jesuitas, los nativos construyeron hermosos templos como ser:

ANEXOS

 Plaza 24 de Septiembre

Parque El Arenal - Mapa de Santa Cruz de la Sierra - Tucán originario de Santa Cruz -Catedral de la Plaza 24 de Septiembre

Catedral de Concepción

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Al hacer este trabajo nos dimos cuenta que nuestro departamento está lleno de lugares exóticos, vegetación exuberante, historia interesante y muchas riquezas naturales.

BIBLIOGRAFÍA

  • Santa Cruz de la Sierra Apuntes para su historia (Siglos XVI al XX) de Humberto Vásquez Machicado y José Vázquez Machicado. Editorial Don Bosco
  • www.bolivia.com
  • www.solobolivia.com
  • Historia de Bolivia de Carlos D. Mesa Gisbert, Humberto Vásquez Machicado, José de Mesa y Teresa Gisbert. Editorial Gisbert.
  • Otras fuentes de dominio público

AGRADECIMIENTO

Le agradecemos a Dios por habernos dado la oportunidad de estar en este mundo tan maravilloso, a nuestros padres por habernos guiado con su experiencia y sus consejos tan acertados, al profesor Rafael Molina por enseñarnos cosas que nos van a ser muy útiles en el futuro, y a todos nuestros lectores por darle importancia a este trabajo tan humilde.

DEDICATORIA

Dedicamos este fiel trabajo a nuestros padres, a todos los que nos colaboraron en diversos aspectos, a todos los lectores y a la Gran Familia Lasallista

Diego Enrique Durán Caballero


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