¿Cómo hacer feliz al estudiante? Propuestas metodológicas y prácticas

Enviado por alexortiz2004

  1. La educación de los afectos: realidades y perspectivas
  2. Apertura educacional de la escuela a la comunidad
  3. Necesidad y posibilidad de la aplicación de una concepción de pedagogía del amor y educación de los afectos en la escuela

LA EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS: REALIDADES Y PERSPECTIVAS:

En los países más desarrollados del mundo han aparecido en las últimas tres décadas, específicamente en los años 80, nuevas teorías, corrientes y tendencias en el campo de la dirección de instituciones. Algunas sugestivas, otras menos novedosas pero todas con el centro de atención común: EL HOMBRE.

La atención al factor humano está siendo priorizada en la organización de éxito y se considera como la base de su excelente desempeño.

La PEDAGOGÍA es considerada una actividad humana cuya finalidad consiste en satisfacer las necesidades y deseos del hombre por medio de los procesos de intercambio. Recientemente se han desarrollado actividades sociopsicopedagógicas en individuos, grupos de personas u organizaciones cuyas metas son distintas a las de los negocios. Ha surgido de esta forma lo que se ha denominado PEDAGOGÍA de Instituciones no lucrativas.

La PEDAGOGÍA DEL AMOR es el conjunto de actividades que realizan los grupos de personas, organizaciones e instituciones que prestan servicios sin intereses económicos, con el fin de propiciar el proceso de intercambio con sus respectivos beneficiarios y entre ellos mismos.

En este contexto ha surgido también la práctica de un conjunto de actividades que propician el intercambio entre la escuela, los estudiantes y los diferentes integrantes del entorno. A este fenómeno se le ha denominado para su estudio EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS.

La EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS: es una manifestación especifica de la PEDAGOGÍA en organizaciones no lucrativas, ésta no es más que un conjunto de actividades sociopsicopedagógicas que realizan las instituciones educacionales que propician intercambio entre la escuela y los diferentes componentes del entorno y de los educandos, en función de satisfacer sus necesidades, intereses, expectativas, y en consecuencia, proporcionarle la felicidad que necesita para aprender de una manera activa y motivada.

La EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS es la encargada de aportar la información necesaria, de modo tal que las autoridades de las instituciones educacionales logren establecer un plan estratégico donde se conjuguen los objetivos a alcanzar, con los recursos disponibles, tanto materiales como humanos, con las respuestas de mayor calidad a necesidades detectadas en los educandos y el entorno educativo.

La EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS es la forma de pensar y actuar de los lideres educacionales, que conciben al estudiante como centro de toda gestión y que en virtud de ello, proyectan como objetivo estratégico y táctico de las instituciones que dirigen, brindarle a éste la mayor cantidad de satisfactores, de acuerdo con los recursos y el saber hacer de la institución, en determinada correspondencia con las necesidades del entorno, a fin de hacer felices a los estudiantes.

Es un modo de dirigir las instituciones educacionales, que busca en las fuerzas internas que poseen, las respuestas más eficientes al requerimiento del entorno. Es una forma de regir globalmente la actividad de la institución educacional teniendo como metas la eficiencia y el éxito.

Históricamente ha existido una tendencia muy fuerte a considerar las escuelas instituciones cerradas, hay que acudir a ellas porque tienen un cierto carácter inamovible, o sea, como su respetabilidad estuviese dada por su hermetismo.

Modernamente una institución educacional debe ser considerada como un sistema intermedio que vincula las necesidades sociales con las respuestas a dichas necesidades, es decir, que una escuela es el sistema cuya misión es dar una respuesta eficiente a las necesidades educacionales del entorno y, en particular, los alumnos que en él viven. Esta eficiencia es la clave del éxito educacional.

Ahora bien, ¿Es el estudiante considerado como nuestro hijo educacional?

¿Conocemos todas sus necesidades?

¿Tratamos en todo momento de satisfacerlas totalmente?

¿Son felices nuestros estudiantes?

¿Nos preocuparnos por darles en la escuela la felicidad que necesitan?

Para dar respuesta a estas interrogantes las instituciones educacionales deben investigar científicamente en qué, cómo, con qué actividades, con quiénes deben prepararse los alumnos y si esto implica modificaciones en currículos, planes, programas, tipos de actividades y horarios docentes, incremento de actividades extra-clases, etc.

Por otra parte, este conjunto de necesidades detectadas deben articular en un todo armónico con el ambiente interno de la escuela y con su lugar en el entorno.

La eficiencia y el éxito deben estar encaminadas a lograr un puente que una la mejor respuesta al entorno con las fortaleza la cantidad y calidad del claustro profesoral, su saber hacer, los recursos materiales y financieros de que dispone.

El estudiante debe ser considerado como el hijo principal de la escuela, por cuanto él es el principio y fin de la actividad de la escuela, pero la familia escolar no puede reducirse sólo a él.

El claustro profesoral es el hijo del director de la escuela, el grado inmediato superior el hijo del inferior, el nivel de enseñanza en que continuarán los estudiantes es también hijo de la escuela, los padres y familiares son hijos de la escuela, en fin, de acuerdo con la EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS, todas las personas jurídicas o naturales que tengan relación con la actividad de la escuela, deben ser considerados hijos de la misma.

Tal concepción se basa en que toda aquella persona u organización que consideremos nuestro hijo, merece todo nuestro respeto y el mejor trabajo, merecen calidad desde todos los puntos de vista, merecen ser felices y es nuestro deber trabajar para darle esa felicidad.

Esta filosofía de gestión orienta la gerencia en la dirección deseada y mantiene el rumbo trazado hacia la meta.

Los que asumen la EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS como filosofía de gestión buscan integrar necesidades, personas y respuestas, para lo cual tienen que abandonar el campo de la improvisación y convertir la previsión científica en el primer subproducto de esta integración, conciben el núcleo familiar - educacional como el conjunto de personas que tienen la necesidad y la posibilidad de estudiar y que son, por tanto, matrícula potencial de las escuelas.

Los estudios de PEDAGOGÍA les permiten determinar el conjunto de necesidades y recursos presentes en el entorno y en la institución. Para realizarlo utilizan instrumentos científicos como las encuestas, las entrevistas, los test psicológicos y los métodos de investigación sociológicos.

Por supuesto, los principales dirigentes asumen la responsabilidad de estas acciones pero involucran en su ejecución, según el parámetro que se investiga a equipos especializados, al personal docente, a los padres, a otras instituciones educacionales e incluso a los empleadores del entorno.

Asimismo, ponen de manifiesto las necesidades de profesores, educandos y otros hijos y bajo el prisma estratégico conjugarlas buscando respuestas eficientes y de calidad que permitan cumplir con los objetivos previamente trazados.

Algunos de los aspectos que revelan este conjunto de investigaciones son las necesidades de superación de todos y cada uno de los docentes y no docentes de la escuela, pudiendo establecerse una política promocional apropiada que garantice la calidad y el éxito de la institución a largo plazo, desde el punto de vista que cada nueva oportunidad en el entorno reciba el tratamiento correcto de la institución.

Una vía eficiente para alcanzar metas organizacionales superiores lo es sin duda otorgarle a cada cual, de acuerdo con sus potencialidades, la oportunidad de lograr un mejor desempeño por si mismo.

Tal enfoque permite involucrar a todos en el proceso de dirección, lo que eleva el grado de motivación del personal docente, no docente y estudiantes.

De esta forma la EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS le permite al rector de la institución y a los docentes tener una noción más amplia y precisa de las tendencias del ambiente interno y externo de la escuela y enfrentar, por tanto, de manera contingente cualquier situación que ponga en peligro la estabilidad del centro.

Ahora bien, ¿Cómo puede la institución educacional garantizar en la práctica todo lo anterior?.

Ante todo con una imagen deseable de los profesores y su institución, que forma en los educandos un sentido de pertenencia al centro, a partir que ella refleje no sólo el esfuerzo y los resultados de una buena gestión educacional, sino que cada cual vea en ésta su obra y, por otra parte, haya servido para mejorar la propia valoración que cada cual hace de sí mismo.

Dicha imagen creada por la dirección con el concurso de todos debe orientarse a la más nítida transmisión de conocimientos y valores socioculturales y, a la vez, ir creando una nueva cultura educacional que cree el escenario escolar con lo mejor de la pedagogía, las ciencias, el arte y la dirección a nivel mundial.

A modo de resumen, puede decirse que la EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS es la filosofía de pensamiento y acción gerenciales cuyo centro es el asunto y rige la actividad de la institución globalmente, constituyendo la eficiencia y el éxito educacionales su meta.

APERTURA EDUCACIONAL DE LA ESCUELA A LA COMUNIDAD:

Existe consenso de la idea de que la escuela constituye un sistema, pero en cuanto se presente el problema de la interrelación de ésta con los restantes subsistemas de la sociedad aparecen más en la actividad práctica que en el plano teórico dos concepciones contrapuestas.

  • La escuela como sistema cerrado.
  • La escuela como sistema abierto.

Concebir la escuela como sistema cerrado, significa percibirla como una entidad aislada en el macroentorno, que internamente ejecuta las funciones, planes y programas recibidos por una línea única de subordinación integral de las nuevas generaciones.

LA ESCUELA que funciona COMO SISTEMA CERRADO, necesariamente tendrá que caracterizarse por RASGOS SIGNIFICATIVOS, entre los que destacan los siguientes:

  • La existencia de un director autoritario e inflexible que norme rigurosamente toda la actividad educacional, a fin de garantizar el estricto cumplimiento de lo establecido, administrar adecuadamente los recursos materiales, humanos, financieros y técnicos de que dispone la institución educacional.
  • La solución de los principales problemas la buscará en factores y fuerzas externas. Se verá a la institución educacional en el centro de la sociedad en el sentido de que todos los organismos, organizaciones e instituciones que la componen deben ayudarla a cumplir su compleja misión. En virtud de ello su personal se sentirá en el derecho de ser servido y no en el deber de servir y por consiguiente estará en gran disposición de recibir y en pocas de dar.
  • Las organizaciones políticas, sociales y de masas actuarán de manera paralela al proceso pedagógico o en el mejor de los casos, con puntos de contactos casuales.
  • La atención a los padres revestirá un carácter formal y casi siempre imperativo de exigencia. Las relaciones escuela - familia y escuela - comunidad se limitarán a un flujo indireccional de demandas y quejas.
  • El centro de toda la actividad será el docente, visto como un simple ejecutor de lo orientado y sobre él recesará toda la carga de trabajo y el agobiante control por resultados. En tales condiciones, el docente podrá administrar el proceso pedagógico pero no dirigirlo.
  • El intercambio de experiencias de avanzada se producirá según calendarios, en la fecha, la hora y el lugar en que se haya planificado.
  • El seguimiento pedagógico a los egresados y graduados será pobre, por la única razón de que son los alumnos que salen del sistema. Las relaciones con otros centros educacionales no podrán ser buenas.
  • El alumno será una persona desconocida cuando matricula en la escuela, se mantendrá como tal en toda su trayectoria en la misma, y será opcional o coyuntural el estudio de sus características personales, necesidades, gustos o intereses. Se formará a imagen y semejanzas de todos sus compañeros sin otras diferenciaciones que las propiamente cognoscitivas.
  • La escuela no tendrá otra entidad propia que su nombre. Tendrá que parecerse a otra escuela que actúa como sistema cerrado, como se parecen dos máquinas computadoras.

Concebir la escuela como sistema abierto significa percibirla como una entidad estrechamente vinculada a un microentorno determinado, que ejecuta interna y externamente, en interacción con el medio, las funciones, planes y programas que se corresponden con el mismo, y que cumple con ello la misión de formar integralmente a las generaciones que han de vivir en él y participar en su desarrollo.

Entre los RASGOS MAS SIGNIFICATIVOS que deben caracterizar a la ESCUELA COMO SISTEMA ABIERTO, se encuentran los siguientes:

  • La existencia de un líder educacional (no un administrador) capaz de introducir en la institución todos los cambios necesarios para adaptarlas a las condiciones o transformaciones que tengan lugar en el medio ambiente y proyectar al colectivo hacia el futuro deseado.
  • Buscará en las fortalezas que posee las respuestas más eficientes a los requerimientos del entorno: logrará un puente que una la mejor respuesta que requiere el entorno con las fortalezas de que dispone la organización. De este punto dependerá la eficiencia y el éxito pues cuando se logre integrar armónicamente necesidades, personas y respuestas, la previsión dejará de ser casual o intuitiva para convertirse en el principal subproducto de esa integración.
  • El trabajo de las organizaciones políticas, sociales y de masas se integrará estratégicamente al proceso pedagógico. El líder educacional se sentirá también responsabilizado con las actividades que ellos organicen y arrastrarán su colectivo a las mismas.
  • Los padres se convertirán en alumnos sin matricula y auxiliares pedagógicos de los docentes, así como colaboradores directos del consejo de dirección para la toma de decisiones tácticas y estratégicas.
  • El docente se convierte en un ente creador, en un investigador comprometido con sus alumnos, los padres de los mismos, su institución y toda la comunidad. En tales condiciones tendrá no solo que administrar, sino también dirigir el proceso pedagógico hacia posiciones estratégicas.
  • El seguimiento de los egresados llegará a ser un instrumento socorrido para perfeccionar el trabajo por lo que necesariamente se fortalecerán las relaciones entre los centros educacionales y las familias.
  • El alumno ocupará el centro de toda la actividad escolar.

Habrá que investigar en qué, cómo y con quién deben ser preparados; cómo se pueden articular sus necesidades en un todo único que armonice además, con el ambiente de la escuela y con el entorno en que se encuentra.

Esto sólo será posible a partir del conocimiento del estudiante desde que se considere posible matrícula. El estudio sistemático de sus características, necesidades e intereses tendrá que convertirse en el soporte científico de toda la actividad pedagógica que sobre él se realice de manera diferenciada.

  • La escuela logrará una imagen de sí misma y de cada uno de los trabajadores que laboran en ella, que reflejará no sólo el esfuerzo y los resultados de una acertada gestión de dirección, sino también el trabajo de todo un colectivo pedagógico, en el que se destacan determinadas personalidades por sus valores humanos y espirituales.
  • Esta imagen deberá llegar a los alumnos e irradiar a la comunidad como una fuerza educativa ejemplarizante, para formar en los estudiantes, en los trabajadores y en la comunidad, en sentido de amor, respeto y pertenencia con respecto a la escuela.

NECESIDAD Y POSIBILIDAD DE LA APLICACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE PEDAGOGÍA DEL AMOR Y EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS EN LA ESCUELA:

A la concepción de PEDAGOGÍA DEL AMOR en la Educación se le ha denominado EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS, la cual constituye el proceso que se lleva a cabo por la escuela, orientado hacia la satisfacción de las necesidades educacionales, de individuos y organizaciones, para la creación y el intercambio voluntario y competitivo de servicios educacionales generales de utilidades sociales y felicidad para los estudiantes.

Los individuos a los cuales la escuela les satisface sus necesidades son los alumnos, profesores, padres, familias y vecinos.

La escuela debe lograr una imagen distintiva a través de la EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS, y para ello debe brindarles felicidad a sus estudiantes para que estos irradien alegría en la comunidad y transmitan una imagen positiva de la institución.

DEBEMOS SER DOCENTES CARIÑOSOS,

TIERNOS, AFECTIVOS, AMABLES,

AMOROSOS CON NUESTROS ESTUDIANTES.

Para exigirle amor y respeto a los estudiantes primero debemos darle amor nosotros a ellos y respetarlos.

Está demostrado científicamente que sin afectos no se aprende.

LA AFECTIVIDAD ES LA BASE DE LA EDUCACIÓN.

LA EDUCACIÓN ES UN RECINTO CERRADO CUYO CANDADO ESTÁ POR DENTRO (EN EL CORAZÓN DE NUESTROS ESTUDIANTES). ES PRECISO ABRIR ESE CANDADO CON UNA LLAVE AFECTIVA PARA EDUCAR INTEGRALMENTE AL HOMBRE DEL FUTURO.

En este sentido es importante ser afectuosos y amables con nuestros estudiantes. No debemos negarle ni una sonrisa.

UNA SONRISA NEGADA A UN ESTUDIANTE

PUEDE CONVERTIRSE EN UNA SILLA VACÍA EN UN AULA DE CLASES

Según los especialistas se necesitan 72 músculos para arrugar la frente y solamente 14 para sonreír.

¿Consideras que resulta importante la sonrisa en nuestro comportamiento diario con nuestros estudiantes?. ¿Por qué?.

Analicemos lo que quiso expresarnos Charles Chaplin en su poema "La sonrisa".

Una sonrisa cuesta poco y produce mucho.

No empobrece a quien la da y enriquece a quien la recibe.

Dura sólo un instante y perdura en el recuerdo eternamente.

Es la señal externa de la amistad profunda.

Nadie hay tan rico que pueda vivir sin ella.

Nadie tan pobre que no la merezca.

Una sonrisa alivia el cansancio, renueva las fuerzas.

Y es consuelo en la tristeza.

Una sonrisa tiene valor desde el comienzo que se da.

Si crees que a ti la sonrisa no te importa nada,

se generoso y da la tuya,

porque nadie tiene tanta necesidad de la sonrisa,

como quien no sabe sonreír.

UNA MENTALIDAD DE EDUCACIÓN DE LOS AFECTOS ES, UTILIZANDO UN SÍMIL, COMO UN JARDÍN AL FLORECER, LLENO DE ESTRATEGIAS, ACTITUDES, HÁBITOS, DESTREZAS, CONOCIMIENTOS, SISTEMA DE INSTRUMENTOS ORIENTADOS AL HIJO EDUCACIONAL QUE EXISTE EN LA ESCUELA Y EN EL ENTORNO.

HAY QUE ATENDER AL JARDÍN (HIJO EDUCACIONAL) PARA QUE FLOREZCA.

¡DEBEMOS DARLES MUCHA FELICIDAD A NUESTROS ESTUDIANTES!

DR. ALEXANDER ORTIZ OCAÑA


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