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El Inconsciente

Enviado por d_pame3



  1. Psicoanálisis
  2. ¿Qué es el inconsciente?
  3. Según el psicoanálisis
  4. Los contrarios del psicoanálisis
  5. Percepción subliminar
  6. Los mecanismos mentales: represión y resistencia
  7. Hemisferio ezquierdo y hemisferio derecho
  8. Sueños
  9. Justificación de la existencia del inconsciente
  10. La multiplicidad de sentido de lo inconsciente
  11. Sentimientos inconscientes
  12. Dinámica de la represión
  13. Cualidades especiales del sistema Inc
  14. Relaciones entre ambos sistemas
  15. El reconocimiento de lo inconsciente
  16. ¿Qué hay en el inconsciente?
  17. Conclusión
  18. Apéndices
  19. Bibliografía

PSICOANÁLISIS. TEORÍA PSICOANALÍTICA .¿QUÉ ES EL INCONSCIENTE?. EL INCONSCIENTE DE SIGMUND FREUD.. LOS CONTRARIOS DEL PSICOANÁLISIS. LOS MECANISMOS MENTALES: REPRESIÓN Y RESISTENCIA.. HEMISFERIO EZQUIERDO Y HEMISFERIO DERECHO. SUEÑOS. JUSTIFICACION DE LA EXISTENCIA DEL INCONCIENTE. LA MULTIPLICIDAD DE SENTIDO DE LO INCONSCIENTE .SENTIMIENTOS INCONSCIENTES. DINÁMICA DE LA REPRESIÓN. CUALIDADES ESPECIALES DEL SISTEMA INC.. EL RECONOCIMIENTO DE LO INCONSCIENTE- ¿QUÉ HAY EN EL INCOSCIENTE?

INTRODUCCIÓN

La Psicología es el estudio científico de la conducta y la experiencia, de cómo los seres humanos y los animales sienten, piensan, aprenden y conocen para adaptarse al medio que les rodea. La psicología moderna se ha dedicado a recoger hechos sobre la conducta y la experiencia, y a organizarlos sistemáticamente, elaborando teorías para su comprensión. Estas teorías ayudan a conocer y explicar el comportamiento de los seres humanos y en alguna ocasión incluso a predecir sus acciones futuras, pudiendo intervenir sobre ellas.

            Históricamente, la psicología se ha dividido en varias áreas de estudio. No obstante, estas áreas están interrelacionadas y frecuentemente se solapan unas a otras.

La presente monografía tratará el tema del inconsciente con profundidad.

El trabajo constará de un desarrollo, una conclusión, apendices y bibliografía complementaria.

En base a la literatura bibliográfica encontrada nace el interés por realizar esta monografía que tiene como objetivo general, hacer una detallada exposición sobre el tema abordado.

EL INCONSCIENTE

  1. PSICOANÁLISIS

Psicoanálisis, es el nombre que se da a un método específico para investigar los procesos mentales inconscientes y a un enfoque de la psicoterapia. El término se refiere también a la estructuración sistemática de la teoría psicoanalítica, basada en la relación entre los procesos mentales conscientes e inconscientes.

Teoría psicoanalítica 

Las técnicas del psicoanálisis y gran parte de la teoría psicoanalítica basada en su aplicación fueron desarrolladas por el neurólogo austriaco Sigmund

Freud . Sus trabajos sobre la estructura y el funcionamiento de la mente humana tuvieron un gran alcance, tanto en el ámbito científico como en el de la práctica clínica.

Aportaciones de Freud

La primera de las aportaciones de Freud fue el descubrimiento de la existencia de procesos psíquicos inconscientes ordenados según leyes propias, distintas a las que gobiernan la experiencia consciente. En el ámbito inconsciente, pensamientos y sentimientos que se daban unidos se dividen o desplazan fuera de su contexto original; dos imágenes o ideas dispares pueden ser reunidas (condensadas) en una sola; los pensamientos pueden ser dramatizados formando imágenes, en vez de expresarse como conceptos abstractos, y ciertos objetos pueden ser sustituidos y representados simbólicamente por imágenes de otros, aun cuando el parecido entre el símbolo y lo simbolizado sea vago, o explicarse sólo por su coexistencia en momentos alejados del presente. Las leyes de la lógica, básicas en el pensamiento consciente, dejan de ejercer su dominio en el inconsciente.

Comprender cómo funcionan los procesos mentales inconscientes hizo posible la comprensión de fenómenos psíquicos previamente incomprensibles, como los sueños. A través del análisis de los procesos inconscientes, Freud vio que este estado servía para proteger el sueño (el reposo) del individuo contra los elementos perturbadores procedentes de deseos reprimidos, relacionados con las primeras experiencias del desarrollo que afloran en ese momento a la conciencia. Así, los deseos y pensamientos moralmente inaceptables, es decir, el ‘contenido latente’ del sueño, se transforman en una experiencia consciente, aunque no inmediatamente comprensible, a veces absurda, denominada ‘contenido manifiesto’. El conocimiento de estos mecanismos inconscientes permite al analista invertir el proceso de elaboración onírica, por el que el contenido latente se transforma en el contenido manifiesto, accediendo a través de la interpretación de los sueños a su significado subyacente.

  1. En el lenguaje corriente, el término inconsciente se utiliza como adjetivo para designar el conjunto de los procesos mentales que no son pensados conscientemente.

    Empleado por primera vez como término técnico en lengua inglesa en 1751 (con la significación de no consciente) por el jurista escocés Henry Home Kames (1696-1782), el término inconsciente se popularizó más tarde en Alemania, en la época romántica, designando un depósito de imágenes mentales, una fuente de pasiones cuyo contenido escapaba a la conciencia.

    Introducido en la lengua francesa hacia 1860 (con la significación de vida inconsciente) por el escritor suizo Henri Amiel (1821-1881), fue admitido en el Dictionnaire de l'Académie française en 1878.

    En Psicoanálisis, el inconsciente es un lugar desconocido para la conciencia: "la otra escena".

  2. ¿QUÉ ES EL INCONSCIENTE?

    La historiografía experta, desde Lancelot Whyte (historiador) hasta Henri F. Ellenberger, ha demostrado que Freud no fue el primer pensador que descubrió el inconsciente o inventó la palabra para definirlo. Sin embargo, fue él quien terminó por convertirlo en el concepto principal de su doctrina, asignándole una significación muy distinta de la que le atribuían sus predecesores. En efecto, para Sigmund Freud el inconsciente ya no es una "supraconciencia" o un "subconsciente", situado sobre o más allá de la conciencia; se convierte realmente en una instancia a la cual la conciencia no tiene acceso, pero que se le revela en el sueño, los lapsus, los chistes, los juegos de palabras, los actos fallidos, etcétera. El inconsciente según Freud tiene la particularidad de ser a la vez interno al sujeto (y a su conciencia) y exterior a toda forma de dominio por el pensamiento consciente.

    Freud elaboró una concepción inédita del inconsciente. Realizó en primer lugar una síntesis de las enseñanzas de Jean Martin Charcot, Hippolyte Bernheim y Josef Breuer, que lo llevó hacia el psicoanálisis y, en un segundo momento, proporcionó un andamiaje teórico al funcionamiento del inconsciente a partir de la interpretación del sueño.

    En 1893, en su "Comunicación preliminar" retomada en 1895 como apertura de los Estudios sobre la histeria, Freud y Breuer se refirieron a la "disociación" de la conciencia: "Al estudiar desde cerca estos fenómenos [los fenómenos histéricos], nos hemos persuadido cada vez más de que la disociación del consciente, denominada «doble conciencia» en las observaciones clásicas, existe rudimentariamente en todas las histerias. La tendencia a esta disociación, y en consecuencia a la aparición de estados de conciencia anormales que nosotros reunimos bajo el nombre de estados «hipnoides», sería un fenómeno fundamental en esta neurosis." Aunque más tarde, en 1905, Freud rechazó la idea de estado hipnoide, que atribuyó a Breuer.

    Su aparición explícita data de la famosa carta a Wilhelm Fliess del 6 de diciembre de 1896, en la cual se refiere por primera vez al aparato psíquico, formulando ya las instancias constitutivas de lo que se convertiría en la primera tópica: el consciente, el preconsciente y el inconsciente.

    La idea del inconsciente y su nombre reaparecieron varias veces en esa correspondencia a lo largo de los años siguientes. En 1898, en una carta del 10 de marzo, Freud ubica el nacimiento del inconsciente entre el primer y tercer año de edad, período en el cual "se forma la etiología de todas las psiconeurosis". En una carta del 7 de julio da una definición divertida del inconsciente-, al hablar del progreso de su obra La interpretación de los sueños, escribe: "Mi trabajo me ha sido dictado enteramente por el inconsciente, según la célebre frase de Itzig, el caballero del domingo: «¿Adónde vas, ltzig? -No lo sé en absoluto. Pregúntale a mi caballo»." Mucho más tarde, al desarrollar en El Yo y el Ello diversos aspectos de la segunda tópica, Freud volvió a referirse a la metáfora del jinete y su caballo para ilustrar la compleja relación jerárquica que existe entre el Yo y el Ello.

    Freud define "su" inconsciente de manera original (no ya como lo opuesto al consciente). "La observación de la vida normal de vigilia" parecía validar esa concepción clásica del inconsciente. Pero "el análisis de las formaciones psicopatológicas de la vida cotidiana y del sueño" había hecho aparecer al inconsciente como "una función de dos sistemas muy distintos". En adelante, junto al consciente había que concebir dos tipos de inconsciente, ambos inconscientes en el sentido descriptivo, pero muy distintos en cuanto a su dinámica y al devenir de sus contenidos: los del inconsciente propiamente dicho no podían llegar nunca a la conciencia, mientras que los contenidos del otro, denominado por tal razón preconsciente, alcanzaban la conciencia en ciertas condiciones, sobre todo después de pasar el control de una forma de censura.

    Entre 1920 y 1923 Freud emprendió una refundición teórica que iba a desembocar en la creación de una segunda tópica, cuyas instancias eran el yo, el superyó y el ello. El inconsciente perdió entonces su condición de sustantivo, para convertirse en una manera de calificar las tres instancias de la segunda tópica: el Ello, el Yo y el Superyó.

    ¿Corresponde entonces hablar de una disolución del concepto de inconsciente? Aunque Freud insiste en la conservación del inconsciente como eje esencial de su nueva conceptualización, ciertas corrientes del freudismo (el annafreudismo y la Ego Psychology) fueron interpretando progresivamente la segunda tópica en un sentido reductor, privilegiando la parte consciente del yo. Desde esta perspectiva, el yo, gracias al tratamiento psicoanalítico, debe convertirse en la instancia más fuerte de la personalidad, en detrimento del ello y de la parte inconsciente del yo. El reconocimiento por Freud de esa parte inconsciente del yo ("¡y Dios sabe qué parte importante del yo!", escribió en El Yo y el Ello), que había constituido un avance teórico esencial, quedaba de tal modo eclipsado.

    A menudo se compara al inconsciente con los agujeros negros porque no se sabe que se puede encontrar dentro de ellos .Esta noción de inconsciente desde el psicoanálisis adquiere un significado preciso que se diferencia se subconsciente y de no consciente. Básicamente la diferencia entre estos términos es que en el subconsciente o en el no consciente el contenido de estos pueden ser traídos a la conciencia rápidamente por la voluntad del sujeto o por otros mecanismos donde la conciencia recupera el contenido. En la teoría freudiana lo inconsciente es lo oculto, lo otro de la conciencia y a su vez la "verdadera realidad" de lo psíquico, se encuentra relacionado funcionalmente con las nociones de represión y resistencia. El problema es definir cuales son sus contenidos. Frente a esto el propio Freud ha dado algunas respuestas: en un primer momento lo definió como lo reprimido, en 1915 en su texto "El inconsciente " sostuvo que sus contenidos son "representantes de la pulsión". El concepto de pulsión reemplaza a la clásica idea de instinto, siendo esta una noción límite entre lo somático y lo psíquico. Estos contenidos se encuentran en forma de "fantasías", "textos imaginarios", a los cuales se liga la pulsión y pueden identificarse como verdaderas puestas en escena del "deseo".

    Los contenidos del inconsciente tratan de acceder a la conciencia pero lo hacen a través de las llamadas "transformaciones de compromiso", es decir que aparecen de forma disfrazadas a través de los sueños, lapsus, actos fallidos, etc. Los sueños son unos de los principales objetos de estudio del psicoanálisis, los sueños son mensajes subliminales del inconsciente, los lapsus y los actos fallidos son acciones impensadas que ocurren en la vida cotidiana por ej., (errores al escribir o al hablar), estos hechos son irrupciones ilógicas dentro de la racionalidad cotidiana, es decir son del mismo orden del inconsciente y se toman como su reflejo, al igual que los sueños al que se denomina el reino de lo irracional. . Cuando uno dice una palabra por otra (lapsus), la psicología afirma que es lo que realmente se quería decir, los lapsus estarían hablando entonces de un conflicto interno. Es por eso que los sueños y la asociación libre (lo primero que viene a la mente, en una sucesión aparentemente casual), son el eje del análisis terapéutico.

    Algunos actos de la vida cotidiana demuestran claramente la presencia del "otro yo", por ej., si estamos en casa y sale nuestro hijo gritando de unos de los rincones dando un grito para asustarnos, inmediatamente daremos un salto y nos alejaremos de el, solo después de unos segundos nos daremos cuenta que no se trata de ninguna amenaza para nuestra integridad. La primera reacción es en reflejo casi automático como si el inconsciente se hubiera adelantado a la consciencia tomando la iniciativa de nuestros actos.

    Pero las teorías freudianas no son aceptadas por todos por ej. en los años 20 el norteamericano John Watson fundó el conductismo y desestimó no solo al inconsciente sino que también a la consciencia, Watson afirmaba "creo que podemos escribir una psicología y nunca usar los términos consciencia, estados mentales, mente y los demás...". Muchos a su vez concordaban con Watson dedicándose a observar la conducta en términos de estímulo-respuestas, aunque parezca banal, este método fue el dominante durante alrededor de 50 años.

    Otras escuelas como es el caso de las neurociencias o las ciencias cognitivas utilizan el concepto de manera diferente a como lo hace el psicoanálisis.

    Phillip Merikle, psicólogo de la universidad de Waterloo en Ontario, Canadá, uno de los más prestigiosos investigadores del inconsciente, afirma "a menudo pensamos que mente y consciencia son sinónimos, que nos enteramos de todo lo importante para nuestra supervivencia, pero cuanto mas estudiamos el inconsciente humano, mas cuenta nos damos de cuanto se nos escapa".

    En la actualidad la neurobiología viene cuestionando la tarea del psicoanálisis a partir de sus propios descubrimientos. Los neurobiólogos, emulando a la física, plantean un acercamiento aséptico de la mente. Ellos prefieren hablar de distintos niveles de consciencia, lo que les evita tener que hablar de términos valorativos como la represión. Los últimos avances han permitido conocer que existen procesos mentales ultrarrápidos que parecen a la toma de consciencia de la realidad. Según parece, el cerebro funciona continuamente en un modo analógico, esto es, efectuando un tratamiento instantáneo intuitivo y global de la información.

    Esta información puede percibirse y registrarse incluso sin que tengamos consciencia de ello.

  3. EL INCONSCIENTE DE SIGMUND FREUD
  4. SEGÚN EL PSICOANÁLISIS
  • Los contenidos del inconsciente son deseos, fantasías sexuales y/o agresivas
  • El inconsciente del psicoanálisis es según Oscar Masotta (psicoanalista argentino), "un saber que renuncia a su saber"
  • El lenguaje del inconsciente es fundamentalmente diferente al lenguaje de los procesos conscientes. Los procesos del inconsciente son ilógicos e irracionales. Los conscientes siguen las leyes de la lógica y la racionalidad.
  • Los contenidos del inconsciente acceden a lo consciente por medio de transacciones: los síntomas, sueños, actos fallidos, etc. Entender la relación significante-significado es el desafío para descifrar el mensaje.
  1. LOS CONTRARIOS DEL PSICOANÁLISIS
  • Según el enfoque cognitivo (también llamado de procesamiento de información), los contenidos del inconsciente son pensamientos con un significado motivacional especial.
  • El inconsciente no cumple una función defensiva. Las cogniciones inconscientes lo son porque han llegado al plano de la consciencia o se han automatizado
  • No tiene por que existir una diferencia fundamental entre el lenguaje utilizado para los procesos cognitivos conscientes y el empleado para los procesos cognitivos inconscientes. Ambos pueden ser igualmente racionales y lógicos.
  • No es difícil que la mente consciente tenga acceso a los elementos que forman parte del inconsciente. De hecho, el recuerdo de acontecimientos del inconsciente sigue las leyes normales de la memoria y ha sufrido el proceso de transformación.
  1. ¿Existe un modo inconsciente de percibir la realidad? . En caso de que esto sea cierto, ¿Como podemos demostrarlo?, la psicología moderna ha descubierto varios fenómenos que demuestran que la respuesta a la pregunta es sí, uno de esos fenómenos es el llamado percepción subliminal.

    Se llama percepción subliminar a aquellos estímulos emitidos por debajo del umbral de consciencia humano que influyen de algún modo en nuestros actos, pensamientos o sensaciones.

    Se ha comprobado que los estímulos demasiado débiles para ser percibido conscientemente, tienen efectos sobre la percepción y sobre otros procesos psicológicos.

    Se han estudiado varios casos de los llamados estímulos de corta duración, estos son imágenes o sonidos emitidos a una velocidad de entre 1 y 100 milisegundos, a esta velocidad es imperceptible para nuestra parte consciente, pero inconscientemente no solo lo percibimos, sino que también nos influyen de manera sorprendente.

    La revista Science publicó en los años 80, un trabajo que realizó un grupo de psicólogos. Se eligieron 20 octágonos de manera irregular y se proyectaron en una pantalla con un lapso de un milisegundos. Naturalmente ninguno de los voluntarios fue capaz de percibir las imágenes a dicha velocidad, lo sorprendente fue cuando los psicólogos pidieron a los voluntarios que eligieran entre un grupo de octágonos mas grandes, cuales eran los que mas le gustaban, en este caso eligieron los octágonos proyectados subliminalmente.

    En otra investigación publicada en el journal of personality and social psychology, se decía que se habían sometido a dos grupos de voluntarios para someterlos a una percepción subliminal, se les mostró una serie de ideogramas chinos para que evaluasen cuales representaban conceptos alegres y cuales tristes. En uno de los grupos los ideogramas iban acompañados de la imagen de una cara alegre o triste proyectadas durante 4 milisegundos e imposible de percibir, en el otro grupo las caras fueron proyectadas durante un segundo de manera que pudieran ser vistas. Curiosamente la presencia de una cara condicionó s la valoración de los ideogramas en el grupo en el que la percepción había sido subliminal. Es decir que nuestra mente puede hacer caso omiso de un mensaje consciente, abstraerse y concentrarse solo en lo que le interesa si así se lo requerimos, pero no puede evitar verse afectada por un mensaje inconsciente.

    Experimentos como estos demuestran que, no solo se producen percepciones a nivel inconsciente, sino que también estas afectan nuestra valoración de las cosas, y nuestras decisiones.

    Se sabe que la percepción consciente nos permite usar la información recibida para interactuar con el ambiente, por el contrario, la información inconsciente conduce a reacciones mas automáticas que no pueden ser controladas por el sujeto.

    En 1957 el investigador de mercados James Vicary anunció que durante seis semanas había incluido subliminalmente el mensaje de un refresco y una comida entre las imágenes de una película en un cine de New Jersey. Según Vicary el consumo de estos productos aumentó entre un 18 y un 57 por ciento.

    En la película El Exorcista, durante la escena de una pesadilla se han incluido dos fotogramas de una figura calavérica. La imagen dura unas centésimas de segundos, con lo cual el cerebro no tiene tiempo de hacerla consciente, sin embargo nos golpea desde el inconsciente y contribuye a crear un ambiente tenebroso.

    También se han utilizado mensajes subliminales en la publicidad, esta representa la connotación (algo que representa al producto, aunque no tenga nada que ver) y la analogía (una imagen similar a la que se quiere vender), en estos casos el mecanismo es asociativo, con sus reglas ocultas, pero de toda manera no inconsciente.

    También existe un segundo modo de funcionamiento del cerebro, además del analógico.

    El neurobiólogo Jean-pol Tassin, explica: "Nuestro sistema nervioso central tiene la propiedad de mantener en la memoria la información, para servirse después de esas adquisiciones y resolver tareas posteriores".

    Tassin concluye "El inconsciente psicoanalítico estaría constituido por elementos analógicos -inconscientes- que fueron tratados por el sistema cognitivo consciente antes de quedar enterrados e inaccesibles"

    Existen otros fenómenos que comprueban la presencia del "otro yo", por ej., el de la información bajo los efectos de la anestesia general, aún cuando estamos en la sala de un quirófano nuestro "otro yo" sigue trabajando.

    En un estudio realizado en un hospital de los Estados Unidos, se les colocó a varios pacientes quirúrgicos unos auriculares que emitían dos nombres de frutas (pera y banana), y dos colores, (amarillo y verde). Mientras tanto un grupo de control solo oía un rumor de olas. Luego de la operación se las pidió a cada paciente que dijera el nombre de la primera fruta y el primer color que se le pasara por la mente, en el grupo que había recibidos mensajes hablados hubo un significativo aumento de las menciones de pera, banana, verde y amarillo con respecto al de control y a lo que estadísticamente era de esperar. Incluso se han realizado mediciones de la respuesta cortical a estímulos auditivos que demuestran que el cerebro sigue reaccionando a ellos bajo la anestesia, mejor dicho lo percibe nuestro "otro yo".

    Esto demuestra que los fenómenos inconscientes tienes una repercusión duradera sobre nuestro comportamiento. Otros estudios han incidido sobre esta idea, con la pretensión de contestar a la pregunta mas importante que se hacen los psicólogos cuando se enfrentan al tema del "otro yo": ¿tenemos memoria inconsciente?, ¿recordamos algunos fenómenos sin darnos cuenta? .Algunos afirman que si, por ej., somos capaces de recordar algunos sueños que hemos vivido durante la noche, pero algunos estudios van mas allá, es conocido entre los expertos el llamado efecto Poetzl, en homenaje al psicólogo que estudió la memoria inconsciente por primera vez. Uno de sus experimentos era el de presentar subliminalmente un paisaje a sus voluntarios y pedirle después que lo describiesen. Al haber recibido la información de manera inconsciente, los individuos no eran capaces de realizar una descripción correcta, pero Poetzl les pidió que volvieran el día siguiente por la mañana y que intentaran describirles los sueños que habían tenido durante la noche, el psicólogo descubrió que la imagen onírica contenía algunos elementos coincidentes con los paisajes que el día anterior no habían sabido describir.

    El análisis de los recuerdos tiene mucho que ver con lo que los psicólogos llaman memoria implícita. Hace unos meses, Michael Rugg y unos colegas de la universidad de St. Andrews, en Escocia , utilizaron un complejo test para identificar ondas cerebrales relacionadas con la memoria, los voluntarios debían mirar una pantalla de televisión en las que aparecían sucesivamente unas palabras ordenadas desde las mas comunes hasta las mas raras y desconocidas. Se le pidió a cada persona que se fijara en las primeras y últimas letras de cada palabra, o que imaginara una frase con cada uno de los vocablos, cinco minutos después , se realizó un test de memoria y se midió la actividad cerebral, para eso volvieron a pasar ante sus ojos, una serie de palabras entre las que estaban las que habían leído antes, los voluntarios debían apretar un botón cada vez que recordaban alguna, como es lógico recordaban mejor los conceptos con los que habían construido una frase, pero lo sorprendente es que cada vez que una palabra si que ellos la recordaran, el cerebro emitía una señal distinta a la que se producía en los aciertos. Este experimento demuestra que las memorias que no afloran a la consciencia no son simples versiones débiles de las que si lo hacen, como piensan algunos investigadores, sino que ponen en juego una actividad similar a la del recuerdo, aunque en otra dirección.

  2. PERCEPCION SUBLIMINAR

    En sus observaciones clínicas, Freud halló evidencias de los mecanismos mentales de la represión y la resistencia, describiendo la primera como un mecanismo inconsciente que hace inaccesible a la mente consciente el recuerdo de hechos dolorosos o traumáticos; y la segunda como la defensa inconsciente contra la accesibilidad a la conciencia de las experiencias reprimidas, para evitar la ansiedad que de ella se deriva.

    Freud propuso seguir el curso de los procesos inconscientes, usando las asociaciones libres del paciente como guía para interpretar los sueños y los lapsus en el lenguaje (además de chistes, actos fallidos, etc).

    La principal contribución de Freud fue la creación de un enfoque radicalmente nuevo en la comprensión de la personalidad humana, al demostrar la existencia y poder de lo inconsciente.

    Llega a afirmar que la conciencia es un estado eminentemente transitorio, y que existen procesos o representaciones anímicas de gran energía que, sin llegar a ser concientes, pueden provocar en la vida anímica las más diversas consecuencias, lo que nos llevaría a la teoría del psicoanálisis, que nos dice que tales representaciones no pueden llegar a ser concientes por oponerse a ello cierta energía, sin la cual adquirirían completa conciencia.

    El concepto de inconsciente tiene como punto de partida la teoría de la represión.

    Lo reprimido es para nosotros el prototipo de lo inconsciente, aunque se distinguen dos tipos de inconsciente: lo inconsciente latente (capaz de conciencia) y lo reprimido (incapaz de conciencia) Se supone en todo individuo una organización coherente de sus procesos psíquicos, a la que consideramos como su yo. Este yo integra la conciencia, la cual domina el acceso a la movilidad, esto es, la descarga de las excitaciones en el mundo exterior, siendo aquella la instancia psíquica que fiscaliza todos sus procesos mentales y, aun adormecida durante la noche, ejerce a través de toda ella la censura relativa a los sueños. Todo lo reprimido es inconsciente, pero no todo lo inconciente es reprimido. También una parte del yo puede ser inconsciente. Todo nuestro conocimiento se halla ligado a la conciencia, siendo la conciencia la superficie del aparato anímico. Todas las percepciones procedentes del exterior (percepciones sensoriales) y aquellas otras procedentes del interior, las sensaciones y sentimientos, son concientes. La verdadera diferencia entre una representación inconsciente y una representación preconsiente (un pensamiento), consiste en que el material de la primera permanece oculto, mientras que la segunda se muestra vinculada con representaciones verbales. Solo puede hacerse consciente lo que ya fue alguna vez percepción consciente, aquello que no siendo un sentimiento quiere devenir conciente y desde el interior tiene que intentar transformarse en percepciones exteriores. El ello será lo psíquico restante al yo, es decir lo inconsciente, en lo que el yo se continúa. El yo se esfuerza en transmitir al ello la influencia del mundo exterior, y aspira a sustituir el principio del placer que reina en el ello, por el principio de la realidad. La percepción es para el yo lo que lo que para el ello es el instinto. El yo representa lo que pudiéramos llamar la razón o reflexión, opuestamente al ello, que contiene las pasiones.

    El psicoanálisis nos ha revelado, que la esencia del proceso de la represión no consiste en suprimir y destruir una idea que representa al instinto, sino en impedirle hacerse consciente. Decimos, entonces, que dicha idea es « inconsciente », y tenemos pruebas de que aun siéndolo, puede producir determinados efectos, que acaban por llegar a la consciencia. Todo lo reprimido tiene que permanecer inconsciente, pero queremos dejar sentado, desde un principio, que no forma, por sí sólo, todo el contenido de lo inconsciente. Lo reprimido es, por lo tanto, una parte de lo inconsciente.
    ¿Cómo llegar al conocimiento de lo inconsciente? Sólo lo conocemos como consciente, esto es, después que ha experimentado una transmutación o traducción a lo consciente. La labor psicoanalítica nos muestra cotidianamente la posibilidad de una tal traducción. Para llevarla a cabo, es necesario que el analizado venza determinadas resistencias, las mismas, que a su tiempo, reprimieron el material de que se trate, rechazándolo de lo consciente.

  3. LOS MECANISMOS MENTALES: REPRESIÓN Y RESISTENCIA.

    El hemisferio izquierdo, que es consciente, realiza todas las funciones que requieren

    un pensamiento analítico, elementalista y atomista; su modo de operar es lineal, sucesivo y secuencial en el tiempo, en el sentido de que va paso a paso; recibe la información dato a dato, la procesa en forma lógica, discursiva, causal y sistemática y razona verbal y matemáticamente, al estilo de una computadora donde toda "decisión" depende de la anterior; su modo de pensar le permite conocer una parte a la vez, no todas ni el todo; es predominantemente simbólico, abstracto y proposicional en su función, teniendo una especialización y control casi completo de la expresión del habla, la escritura, la aritmética y el cálculo, con las capacidades verbales e ideativas, semánticas, sintácticas, lógicas y numéricas

    El hemisferio derecho, en cambio, que es siempre inconsciente, desarrolla todas las

    funciones que requieren un pensamiento o una visión intelectual sintética y simultánea de muchas cosas a la vez. Por ello, este hemisferio está dotado de un pensamiento intuitivo que es capaz de percepciones estructurales, sincréticas, geométricas, configuracionales o gestálticas, y puede comparar esquemas en forma no verbal, analógica, metafórica, alegórica e integral. Su manera de operar se debe, por consiguiente, a su capacidad de aprenhensión estereognósica del todo, a su estilo de proceder en forma holista, compleja, no lineal, tácita, simultánea y acausal. Esto le permite orientarse en el espacio y lo habilita para el pensamiento y apreciación de formas espaciales, el reconocimiento de rostros, formas visuales e imágenes táctiles, la comprensión pictórica, la de estructuras musicales y, en general, de todo lo que requiere un pensamiento visual, imaginación o está ligado a la apreciación artística.

  4. HEMISFERIO EZQUIERDO Y HEMISFERIO DERECHO

    Desde Freud se sabe que los sueños son una ventana del inconsciente. La neurobiología postula una novedosa teoría sobre las imágenes oníricas: sin excluir la postura psicológica, explica muchos puntos que esta deja a oscuras.

    Antiguamente los sueños representaban para los reyes mensajes de los dioses.

    Hace 2500 años el filósofo Heráclito tenía opinión de los sueños muy parecida a la actual el decía "hay un mundo común para los que están despiertos, pero el que duerme se reduce a un mundo propio"

    La principal manifestación del inconsciente es el sueño habitado por innumerables imágenes "insensatas", dormimos un tercio de nuestra vida, y está comprobado que nuestro psiquismo produce todas las noches una gran cantidad de sueños, aunque muchas veces no lo recordemos al despertar.

  5. SUEÑOS

    Desde muy diversos sectores se ha discutido el derecho de aceptar la existencia de un psiquismo inconsciente. Pero se posee múltiples pruebas de su existencia. Tanto en los sanos como en los enfermos, surgen con frecuencia, actos psíquicos, cuya explicación presupone otros de los que la consciencia no nos ofrece testimonio alguno. Actos de este género son, no sólo los fallos y los sueños de los individuos sanos, sino también todos aquellos que calificamos de síntomas y de fenómenos obsesivos en los enfermos.

    Nuestra cotidiana experiencia personal nos muestra ocurrencias, cuyo origen desconocemos, y resultados de procesos mentales, cuya elaboración ignoramos. Todos estos actos conscientes resultarán faltos de sentido y coherencia si mantenemos la teoría de que la totalidad de nuestros actos psíquicos ha de sernos dada a conocer por nuestra consciencia y, en cambio, quedarán ordenados dentro de un conjunto coherente e inteligible si interpolamos entre ellos los actos inconscientes, deducidos. Esta adquisición de sentido y coherencia constituye, de por sí, motivo justificado para traspasar los límites de la experiencia directa. Y si luego comprobamos, que tomando como base la existencia de un psiquismo inconsciente podemos estructurar una actividad eficacísima, por medio de la cual influimos adecuadamente sobre el curso de los procesos conscientes, tendremos una prueba irrebatible.

    También podemos aducir, en apoyo de la existencia de un estado psíquico inconsciente, el hecho de que la consciencia sólo integra en un momento dado, un limitado contenido, de manera que la mayor parte de aquello que denominamos conocimiento consciente tiene que hallarse, de todos modos, durante extensos períodos, en estado de latencia, vale decir, en un estado de inconsciencia psíquica. La negación de lo inconsciente resulta incomprensible en cuanto volvemos la vista a todos nuestros recuerdos latentes.

    Por otra parte, es evidente que la discusión de si hemos de considerar como estados anímicos inconscientes o como estados físicos los estados latentes de la vida anímica, amenaza convertirse en una mera cuestión de palabras. Así, pues, es aconsejable situar en primer término aquello que de la naturaleza de tales estados nos es seguramente conocido. Ahora bien los caracteres físicos de estos estados nos son totalmente inaccesibles; ninguna representación fisiológica ni ningún proceso químico pueden darnos una idea de su esencia. En cambio, es indudable que representan amplio contacto con los procesos anímicos conscientes. Una cierta elaboración permite incluso transformarnos en tales procesos o sustituirlos por ellos y pueden ser descritos por medio de todas las categorías que aplicamos a los actos psíquicos conscientes tales como representaciones, tendencias, decisiones, etc.

    Además, los experimentos hipnóticos, y especialmente la sugestión posthipnótica, demostraron ya, antes del nacimiento del psicoanálisis, la existencia y la actuación de lo anímico inconsciente.

    El psicoanálisis nos obliga, pues, a afirmar, que los procesos psíquicos son inconscientes y a comparar su percepción por la consciencia con la del mundo exterior por los órganos sensoriales. Esta comparación nos ayudará, además, a ampliar nuestros conocimientos.

    Del mismo modo que Kant nos invitó a no desatender la condicionalidad subjetiva de nuestra percepción y a no considerar nuestra percepción idéntica a lo percibido incognoscible, nos invita el psicoanálisis a no confundir la percepción de la consciencia con el proceso psíquico inconsciente, objeto de la misma. Tampoco lo psíquico necesita ser en realidad tal como lo percibimos. Pero hemos de esperar que la rectificación de la percepción interna no oponga tan grandes dificultades como la de la externa y que el objeto interior sea menos incognoscible que el mundo exterior.

  6. JUSTIFICACION DE LA EXISTENCIA DEL INCONCIENTE.

    La inconsciencia no es sino uno de los múltiples caracteres de lo psíquico, no bastando, pues, por sí solo, para formar su característica. Existen actos psíquicos de muy diversa categoría, que, sin embargo, coinciden en el hecho de ser inconscientes. Lo inconsciente comprende, por un lado actos latentes y temporalmente inconscientes, que fuera de esto, en nada se diferencian de los conscientes, y por otro, procesos tales como los reprimidos, que si llegaran a ser conscientes presentarían notables diferencias con los demás de este género.

    Según nos demuestra el psicoanálisis, un acto psíquico pasa generalmente por dos estados o fases, entre los cuales se halla intercalada una especie de examen (censura).

    En la primera fase, es inconsciente y pertenece al sistema Inc. Si al ser examinado por la censura es rechazado, le será negado el paso a la segunda fase, lo calificaremos de «reprimido» y tendrá que permanecer inconsciente. Pero si sale triunfante del examen, pasará a la segunda fase y a pertenecer al segundo sistema, o sea al que hemos convenido en llamar sistema Cc. Sin embargo, su relación con la consciencia no quedará fijamente determinada por tal pertenencia. No es todavía consciente, pero sí capaz de consciencia (según la expresión de J. Breuer). Esto quiere decir decir, que bajo determinadas condiciones, puede llegar a ser sin que a ello se oponga resistencia especial alguna, objeto de la consciencia. Atendiendo a esta capacidad de consciencia, damos también al sistema Cc. el nombre de «preconsciente». Si más adelante resulta que también el acceso de lo preconsciente a la consciencia se halla codeterminado por una cierta censura, diferenciaremos más precisamente entre sí los Prec. y Cc. Mas por lo pronto, nos bastará retener que el sistema Prec. comparte las cualidades del sistema Cc. y que la severa censura ejerce sus funciones en el paso desde el Inc. al Prec. (o Cc.).

    Con la aceptación de estos (dos o tres) sistemas psíquicos, se ha separado el psicoanálisis un paso más de la psicología descriptiva de la consciencia, planteándose un nuevo acervo de problemas y adquiriendo un nuevo contenido. Hasta aquí se distinguía principalmente de la psicología por su concepción dinámica de los procesos anímicos, a la cual viene a agregarse ahora su aspiración a atender también a la tópica psíquica y a indicar dentro de qué sistema o entre qué sistemas se desarrolla un acto psíquico cualquiera. Esta aspiración ha valido al psicoanálisis el calificativo de psicología de las profundidades (Tiefenpsychologie)..

    Cuando un acto psíquico pasa del sistema Inc. al sistema Cc. ¿El paso de un sistema a otro consiste en un cambio de estado, que tiene efecto en el mismo material y en la misma localidad? . Esta pregunta resulta difícil de contestar, porque va más allá de lo puramente psicológico y entra en las relaciones del aparato anímico con la anatomía. La investigación científica ha demostrado la existencia de tales relaciones, mostrando que la actividad anímica se halla enlazada a la función del cerebro como a ningún otro órgano.

    Pero todas las tentativas realizadas para fijar, partiendo del descubrimiento antes citado, una localización de los procesos anímicos, y todos los esfuerzos encaminados a imaginar almacenadas las representaciones en células nerviosas, y trasmitidos los estímulos a lo largo de fibras nerviosas, han fracasado totalmente. Igual suerte correría una teoría que fijase el lugar anatómico del sistema Cc., o sea de la actividad anímica consciente en la corteza cerebral, y transfiriese a las partes subcorticales del cerebro los procesos inconscientes. Lo psíquico no tiene, de momento, nada que ver con la anatomía, refiriéndose a regiones del aparato anímico, cualquiera que sea el lugar que ocupen en el cuerpo, y no a localidades anatómicas.

  7. LA MULTIPLICIDAD DE SENTIDO DE LO INCONSCIENTE

    Se dijo que había representaciones conscientes e inconscientes. ¿Existirán también impulsos instintivos, sentimientos y sensaciones inconscientes, o carecerá de todo sentido aplicar a tales elementos dichos calificativos?

    Un instinto no puede devenir nunca objeto de la consciencia. Únicamente puede serlo la idea que lo representa. Pero tampoco en lo consciente puede hallarse representado más que por una idea. Si el instinto no se enlazara a una idea ni se manifestase como un estado afectivo, nada podríamos saber de él. Así, pues, cuando empleando una expresión inexacta, hablamos de impulsos instintivos, inconscientes o reprimidos no nos referimos sino a impulsos instintivos, cuya representación ideológica es inconsciente.
    Pudiera creerse igualmente fácil, dar respuesta a la pregunta de si, en efecto, existen sensaciones, sentimientos y afectos inconscientes. En la propia naturaleza de un sentimiento, está el ser percibido, o sea, conocido por la consciencia. Así, pues, los sentimientos, sensaciones y afectos, carecerían de toda posibilidad de inconsciencia. Sin embargo, en la práctica psicoanalítica, acostumbramos a hablar de amor, odio y cólera inconscientes, e incluso empleamos la extraña expresión de «consciencia inconsciente de la culpa», o la paradójica de «miedo inconsciente ». Habremos, pues, de preguntarnos, si con estas expresiones no cometemos una inexactitud mucho más importante que la de hablar de «instintos inconscientes».

    Pero la situación es, aquí, completamente distinta. Puede suceder, en primer lugar, que un afecto o sentimiento sea percibido, pero erróneamente interpretado. Por la represión de su verdadera representación, se ha visto obligado a enlazarse a otra idea, y es considerado, entonces, por la consciencia, como una manifestación de esta última. Cuando reconstituimos el verdadero enlace, calificamos de «inconsciente » el sentimiento primitivo, aunque su afecto no fué nunca inconsciente y sólo su representación sucumbió al proceso represivo. El uso de las expresiones «afecto inconsciente » y «sentimiento inconsciente », se refiere, en general, a los destinos que la represión impone al factor cuantitativo del movimiento instintivo. Sabemos también, que la coerción del desarrollo de afecto es el verdadero fin de la represión, y que su labor queda incompleta cuando dicho fin no es alcanzado. Siempre que la represión consigue impedir el desarrollo de afecto, llamamos inconscientes a todos aquellos afectos que reintegramos a su lugar al deshacer la labor represiva. Así, pues, no puede acusársenos de inconsecuentes en nuestro modo de expresarnos. De todas maneras, al establecer un paralelo con la representación inconsciente surge la importante diferencia de que dicha representación perdura, después de la represión y en calidad de producto real, en el sistema Inc., mientras que al afecto inconsciente, sólo corresponde, en este sistema, una posibilidad de agregación, que no pudo llegar a desarrollarse. Así, pues, aunque nuestra forma de expresión sea irreprochable, no hay estrictamente hablando, afectos inconscientes, como hay representaciones inconscientes. En cambio, puede haber muy bien en el sistema Inc. productos afectivos que, como otros, llegan a ser conscientes. La diferencia procede, en su totalidad, de que las representaciones son cargas psíquicas y en el fondo cargas de huellas mientras que los afectos y los sentimientos corresponden a procesos de descarga cuyas últimas manifestaciones son percibidas como sensaciones. En el estado actual de nuestro conocimiento de los afectos y sentimientos no podemos expresar más claramente esta diferencia.

    La comprobación de que la represión puede llegar a coartar la transformación del impulso instintivo en una manifestación afectiva, nos revela, en efecto, que el sistema Cc. regula normalmente la afectividad y el acceso a la motilidad, y eleva el valor de la represión, mostrándonos, que no sólo excluye de la consciencia a lo reprimido, sino que le impide también provocar el desarrollo de afecto y estimular la actividad muscular. Podemos decir que mientras el sistema Cc. regula la afectividad y la motilidad, calificamos de normal el estado psíquico de un individuo.

    En efecto, el dominio de la motilidad contingente por el sistema Cc. se halla firmemente arraigado; resiste los embates de la neurosis y sólo sucumbe ante la psicosis. En cambio, el dominio que dicho sistema ejerce sobre el desarrollo de afecto, es mucho menos consistente. Incluso en la vida normal, puede observarse una constante lucha de los sistemas Cc. e Inc., por el dominio de la afectividad, delimitándose determinadas esferas de influencia y mezclándose las energías actuantes.

    El desarrollo de afecto puede emanar directamente del sistema Inc., y en este caso, tendrá siempre el carácter de angustia, la cual es la sustitución regular de los afectos reprimidos. Pero con frecuencia, el impulso instintivo tiene que esperar a hallar en el sistema Cc. una representación sustitutiva, y entonces se hace posible el desarrollo de afecto, partiendo de dicha sustitución consciente.

    Se ha afirmado que en la represión queda separado el afecto, de su representación, después de lo cual, sigue cada uno de estos elementos su destino particular. Esto es indiscutible, pero, en realidad, el afecto no surge nunca hasta después de conseguida una nueva representación en el sistema Cc.

  8. SENTIMIENTOS INCONSCIENTES

    Hemos llegado a la conclusión de que la represión es un proceso que recae sobre representaciones y se desarrolla en la frontera entre los sistemas Inc. y Cc. (Prec.) Vamos ahora a intentar describirlo más minuciosamente. Tiene que efectuarse en él una sustracción de carga psíquica.

    Podemos sustituir el término «carga psíquica» por el de «libido», pues sabemos ya, que dichas neurosis dependen de los destinos de los instintos sexuales.
    En la histeria de angustia, se desatiende, con frecuencia, una primera fase del proceso, perfectamente visible. Consiste esta fase en que la angustia surge sin que se haya percibido el objeto que la origina. Hemos de suponer, pues, que en el sistema Inc. existía un sentimiento erótico, que aspiraba a pasar al sistema Prec., pero la carga de que tal sentimiento fué objeto, por parte de este sistema, se retiró de él, como en un intento de fuga, y la carga inconsciente de libido de la representación rechazada fué derivada en forma de angustia.

    La observación clínica nos muestra, por ejemplo, que el niño enfermo de zoofobia siente angustia en dos distintas condiciones: primeramente, cuando el impulso erótico reprimido experimenta una intensificación, y en segundo lugar, cuando es percibido el animal productor de angustia. La representación sustitutiva se conduce en el primer caso, como un lugar de transición desde el sistema Inc. al sistema Cc., y en el otro, como una fuente independiente de la génesis de angustia. La extensión del dominio del sistema Cc. suele manifestarse en que la primera forma de excitación de la representación sustitutiva deja su lugar, cada vez más ampliamente, a la segunda. El niño acaba, a veces, por conducirse como si no entrañara inclinación ninguna hacia su padre, se hubiese libertado de él en absoluto, y tuviera realmente miedo al animal. Pero este miedo, alimentado por la fuente instintiva inconsciente, se muestra superior a todas las influencias emanadas del sistema Cc. y delata, de este modo, tener su origen en el sistema Inc.

    La contracarga emanada del sistema Cc. lleva, pues, en la segunda fase de la histeria de angustia, a la formación de un sustitutivo.

  9. DINÁMICA DE LA REPRESIÓN

    Los procesos del sistema Inc. se hallan fuera de tiempo, esto es, no aparecen ordenados cronológicamente, no sufren modificación ninguna por el transcurso del tiempo y carecen de toda relación con él. También la relación temporal se halla ligada a la labor del sistema Cc.

    Los procesos del sistema Inc. carecen también de toda relación con la realidad. Se hallan sometidos al principio del placer y su destino depende exclusivamente de su fuerza y de la medida en que satisfacen las aspiraciones de la regulación del placer y el displacer.

    Resumiendo, diremos que los caracteres que esperamos encontrar en los procesos pertenecientes al sistema Inc. son la falta de contradicción, la independencia del tiempo y la sustitución de la realidad exterior por la psíquica.

    Los procesos inconscientes no se nos muestran sino bajo las condiciones del fenómeno onírico y de las neurosis, o sea cuando los procesos del sistema Prec., superior al Inc. son transferidos, por una regresión, a una fase anterior. De por sí, son incognoscibles e incapaces de existencia, pues el sistema Inc. es cubierto muy pronto por el Prec., que se apodera del acceso a la consciencia y a la motilidad. La descarga del sistema Inc. tiene lugar por medio de la inervación somática y el desarrollo de afecto, pero también estos medios de descarga le son disputados como ya sabemos, por el sistema Prec. Por sí solo no podría el sistema Inc. provocar en condiciones normales, ninguna acción muscular adecuada, con excepción de aquellas organizadas ya como reflejos.

    Al sistema Prec. le corresponden, además, la constitución de una capacidad de relación entre los contenidos de las representaciones, de manera que puedan influirse entre sí, la ordenación temporal de dichos contenidos, y la introducción de una o varias censuras del examen de la realidad y del principio de la realidad. También la memoria consciente parece depender por completo del sistema Prec.

  10. CUALIDADES ESPECIALES DEL SISTEMA INC.

    Sería erróneo representarse que el sistema Inc. permanece inactivo y que toda la labor psíquica es efectuada por el sistema Prec., resultando así, el sistema Inc., un órgano rudimentario, residuo del desarrollo. Igualmente sería equivocado suponer, que la relación de ambos sistemas se limita al acto de la represión, en el cual el sistema Prec. arrojaría a los abismos del sistema Inc. todo aquello que le pareciese perturbador. Por el contrario, el sistema Inc. posee una gran vitalidad, es susceptible de un amplio desarrollo y mantiene una serie de otras relaciones con el Prec., entre ellas la de cooperación. Podemos, pues, decir, sintetizando, que el sistema Inc. continúa en ramificaciones, siendo accesible a las influencias de la vida, influyendo constantemente sobre el Prec. y hallándose, por su parte, sometido a las influencias de éste.

    Una gran parte de lo preconsciente procede de lo incosciente, constituye una ramificación de tal sistema y sucumbe a una censura antes de poder hacerse consciente. En cambio, otra parte de dicho sistema Prec. es capaz de consciencia sin previo examen por la censura. En el estudio de la represión, nos vimos forzados a situar entre los sistemas Inc. y Prec. la censura, que decide el acceso a la consciencia, y ahora encontramos una censura entre el sistema Prec. y el Cc. Pero no deberemos ver en esta complicación, una dificultad, sino aceptar que a todo paso desde un sistema al inmediatamente superior, esto es, a todo progreso hacia una fase más elevada de la organización psíquica, corresponde una nueva censura.

    Lo consciente no es siempre consciente, sino latente también durante largos espacios de tiempo, y además, que muchos de los elementos que comparten las cualidades del sistema Prec. no llegan a ser conscientes.

    No sólo permanece ajeno a la consciencia lo psíquico reprimido, sino también una parte de los sentimientos que dominan a nuestro Yo.

    Encontramos que muchas formaciones preconscientes permanecen inconscientes, a pesar de que por su naturaleza, podrían devenir conscientes. Habremos, pues, de admitir, que vence en ellas la atracción del sistema Inc., resultando así, que la diferencia más importante, no debe buscarse entre lo consciente y lo preconsciente, sino entre lo preconsciente y lo inconsciente. Lo inconsciente es rechazado por la censura al llegar a los límites de lo preconsciente, pero sus ramificaciones pueden eludir esta censura, siendo reconocidas como ramificaciones del sistema Inc. y rechazadas hasta la nueva frontera de la censura entre el sistema Prec. y el Cc. La primera censura funciona, así, contra el sistema Inc., y la última contra las ramificaciones preconscientes del mismo. Parece como si la censura hubiera avanzado un cierto estadio en el curso del desarrollo individual.

    En la práctica psicoanalítica, se nos ofrece la prueba irrebatible de la existencia de la segunda censura, o sea de la situada entre los sistemas Prec. y Cc.

    .Volviéndonos hacia la relación del sistema Inc. con los demás sistemas, vemos que en las raíces de la actividad instintiva, comunican ampliamente los sistemas. Una parte de los procesos aquí estimulados pasa por el sistema Inc. como por una fase preparatoria y alcanza en el sistema Cc. el más alto desarrollo psíquico, mientras que la otra queda retenida como Inc.

    Lo Inc. es también herido por los estímulos procedentes de la percepción. Todos los caminos que van desde la percepción al sistema Inc. permanecen regularmente libres y sólo los que parten del sistema Inc., y conducen más allá del mismo son los que quedan cerrados por la represión.

    El contenido del sistema Prec. (o Cc.) procede, en parte, de la vida instintiva (por mediación del sistema Inc.), y, en parte, de la percepción. No puede determinarse hasta qué punto los procesos de este sistema son capaces de ejercer, sobre el sistema Inc., una influencia directa. La investigación de casos patológicos muestra con frecuencia una independencia casi increíble del sistema Inc. La característica de la enfermedad es, en general, una completa separación de las tendencias y una ruina absoluta de ambos sistemas. Ahora bien: la cura psicoanalítica se halla fundada en la influencia del sistema Cc. sobre el sistema Inc. y muestra, de todos modos, que tal influencia no es imposible, aunque sí difícil. Las ramificaciones del sistema Inc., que establecen una medición entre ambos sistemas, nos abren, como ya hemos indicado, el camino que conduce a este resultado. Podemos, sin embargo, admitir, que la modificación espontánea del sistema Inc. por parte del sistema Cc. es un proceso penoso y lento.

    El contenido del sistema Inc. puede ser comparado a una población primitiva psíquica. Si en el hombre existe un acervo de formaciones psíquicas heredadas, o sea algo análogo al instinto animal, ello será lo que constituya el nódulo del sistema Inc. A esto se añaden después los elementos rechazados por inútiles durante el desarrollo infantil, elementos que pueden ser de naturaleza idéntica a lo heredado. Hasta la pubertad no se establece una precisa y definitiva separación del contenido de ambos sistemas.

  11. RELACIONES ENTRE AMBOS SISTEMAS.

    Todo lo que hasta aquí hemos expuesto sobre el sistema Inc. puede extraerse del conocimiento de la vida onírica y de la neurosis de transferencia.

    Pero, por lo que respecta a la relación con los dos sistemas psíquicos, han comprobado todos los investigadores que muchos de aquellos elementos que en las neurosis de transferencia nos vemos obligados a buscar en lo inconsciente por medio del psicoanálisis, son conscientemente exteriorizados en la esquizofrenia.

    Se observa en los esquizofrénicos, sobre todo durante los interesantísimos estadios iniciales, una serie de modificaciones del lenguaje, muchas de las cuales merecen ser consideradas desde un determinado punto de vista. La expresión verbal es objeto de un especial cuidado, resultando escogida y «redicha» Las frases experimentan una particular desorganización de su estructura, que nos las hace ininteligibles, llevándonos a creer faltas de todo sentido las manifestaciones del enfermo. En éstas, aparece con frecuencia, en primer término, una alusión a órganos somáticos o a sus inervaciones. Observamos, además, que en estos síntomas de la esquizofrenia, semejantes a las formaciones sustitutivas histéricas o de la neurosis obsesiva, muestra, sin embargo, la relación entre la sustitución y lo reprimido, peculiaridades que en las dos neurosis mencionadas, nos desorientarían.

  12. EL RECONOCIMIENTO DE LO INCONSCIENTE
  13. ¿QUÉ HAY EN EL INCOSCIENTE?

Según Freud, "lo inconsciente abarca, por un lado, actos que son apenas latentes, inconscientes por algún tiempo, pero en lo demás nada se diferencian de los conscientes; y, por otro lado, procesos como los reprimidos..."

Una primera luz al problema, nos puede ser entregada desde el proceso de la represión. Ésta consiste en que a una moción pulsional se le es denegado el acceso a la consciencia y en que a ésta se la mantenga alejada de ella. Este proceso sería el producto de la acción de "algún elemento", que fundamentalmente impide la satisfacción de una moción pulsional que resultaría displacentera para el sujeto. Esta descripción nos presenta ya un problema, por su naturaleza, la satisfacción de la pulsión siempre es placentera, ya que ésta implica el que se logre eliminar un monto de excitación provocado por un estímulo interno, permitiendo así al organismo obtener placer. De esta manera el placer está relacionado, habitualmente, con la disminución de la intensidad del estímulo. Tenemos entonces que considerar a la pulsión, no como un elemento aislado, sino como parte de un conglomerado de pulsiones interrelacionadas, no por aspectos lógicos, sino que por otras vías asociativas, de manera tal que puedan existir junto a aquellas pulsiones que poseen una meta cuya satisfacción le resulta incompatible con la satisfacción de las metas a las que otras pulsiones apuntan. Por tanto lo determinante respecto de si actúa o no la represión, es que el displacer que acarrea la satisfacción de la pulsión en cuestión sea mayor que el placer que se obtendría mediante su satisfacción, aislada de las demás pulsiones. Esto nos permite una primera afirmación: en el inconsciente no imperan los principios de la lógica formal, como por ejemplo el de no contradicción.

Volviendo al problema planteado por el mecanismo mediante el cual la represión actúa, podemos decir que éste consiste, fundamentalmente, en separar una representación del monto de afecto con el cual ella estaba ligada, desplazando este último hacia otras representaciones que sí sean asequibles a la conciencia y que por lo tanto permitan la descarga del monto de afecto. Fin que muy difícilmente se cumple, por lo cual lo que se reprimió se mantiene constantemente exigiendo un trabajo al aparato psíquico, para que le sea posible alcanzar su satisfacción. Además esta representación continúa actuando dentro del sistema Icc, por lo tanto no ha perdido toda su investidura.

Básicamente, podríamos pensar que lo que en el inconsciente hay, son representaciones carentes del monto de afecto, de energía, necesaria para acceder al Cc. Esto se refiere a la existencia de distintas instancias o lugares, que constituirían al aparato psíquico, a través de las cuales debe navegar la pulsión para alcanzar su fin.

El supuesto de un inconsciente se basa fundamentalmente en que los actos normales y anormales psíquicos que podemos observar en las personas, nos hacen suponer que son el producto de procesos, de los que la conciencia no tuvo conocimiento; procesos que requirieron para su realización la participación de elementos no concientes. Por lo tanto para que exista una continuidad entre los actos conscientes, es necesario incluir en esta conexión actos de carácter inconsciente, a los cuales es posible acceder, en algunos casos, mediante arduos esfuerzos, debido a que en general aquello que permanece inconsciente producto de la represión, la cual actúa continuamente sobre estas representaciones. El que sea posible acceder a éstas, nos permite aceptar como legítimo el concepto de inconsciente.

Freud plantea, en el texto: "Lo Inconsciente". "Si un acto psíquico experimenta una transposición del sistema Icc al sistema Cc, ¿debemos suponer que a ella se liga una fijación nueva, a la manera de una segunda transcripción de la representación correspondiente, la cual entonces puede contenerse también en una nueva localidad psíquica subsistiendo además, la transcripción originaria, inconsciente? ¿O más bien, debemos creer que la transposición consiste en un cambio de estado que se cumple en idéntico material y en la misma localidad?"(Freud, pág. 169-170). El problema planteado hace referencia a cómo se considerará al inconsciente. Sí será concebido como un lugar o como un estado de los actos anímicos. Además amplía y cuestiona la pregunta acerca de qué es lo que hay en el inconsciente.

¿ Que constituye lo inconsciente ? La respuesta no varía mucho en cierto sentido, es decir, de todas formas lo que constituye a lo inconsciente son agentes representantes carentes de la energía necesaria para devenir conscientes, sea por el proceso que sea. El cambio fundamental tanto en la pregunta como en la respuesta, hace referencia a que ya no "hay" algo en "el" Icc, sino que existen estados diversos para un acto anímico, que tiene relación con una excitación, que impone un trabajo al aparato psíquico para su disminución, ojala  eliminación.

(Cc= sistema consciente. Icc= sistema inconsciente. Prcc= sistema preconsciente)

CONCLUSIÓN

Si con las consideraciones que se ha expuesto, se llegó a un exacto conocimiento del sistema Inc. y a determinar concretamente la diferencia entre las representaciones conscientes y las inconscientes, las sucesivas investigaciones sobre otros diversos puntos aún no esclarecidos, habrán de conducirnos de nuevo a las conclusiones deducidas.

Como quedo claramente definido , el inconsciente es como "un sótano fuertemente custodiado. En su interior se encuentra lo reprimido. Lo reprimido son los afectos, emociones, pulsiones que por inquietantes y penosas han sido arrancadas de la conciencia y enviadas al "sótano". Este se expresa mediante los sueños, actos fallidos, lapsus y síntomas y la dolencia psíquica se relaciona con lo reprimido, es su origen.

Con la presente investigación se llegó a la conclusión que el inconsciente se manifiesta de varias formas en la vida real de cualquier individuo. Si bien hay opiniones que niegan la existencia de tal instancia, no debemos olvidar que hay los sueños y actos fallidos se manifiestan por procesos que no son conscientes, y esto lleva a afirmar en mi opinión personal que el inconsciente sí existe y que existen pruebas al respecto.

APENDICES

BIOGRAFÍA DE SIGMUND FREUD

Sigmund Freud, (6 de mayo de 1856 - 23 de septiembre de 1939) fue un médico neurólogo austriaco (nacido en Freiberg, actual Pribor de Chequia), que se empezó a interesar en la hipnosis y cómo podía utilizarse para ayudar a los enfermos mentales. Más tarde abandonó la hipnosis en favor de la «asociación libre» y el análisis de los sueños para desarrollar lo que actualmente se conoce como «la cura del habla». Esto se convirtió en los elementos de partida del psicoanálisis. Freud se interesó especialmente en lo que entonces se llamaba histeria (que actualmente se podría llamar trastorno de conversión según el DSM-IV) y en la neurosis (actualmente reclasificada en distintas denominaciones, según la nosología psicoanalítica: afecciones psicosomáticas, neurosis y psicosis).

Las teorías de Freud y el tratamiento que daba a sus pacientes causaron un gran revuelo en la Viena del siglo XIX y el debate continúa en la época actual. Sus ideas son a menudo discutidas y criticadas como trabajos de literatura y cultura general, además del continuo debate sobre si es ciencia y tratamientos médicos. Como ejemplo, en una crítica del año 2003, los seguidores de Sigmund Freud le consideraron «...un gran científico de la medicina que descubrió importantes verdades sobre la psicología humana...», mientras otros (especialmente de campos de la competencia como la psiquiatría) le ven como «...un filósofo visionario que replanteó la naturaleza humana y nos ayudó a derribar tabús, pero sus teorías, divulgadas como ciencia, fallan en un examen minucioso».

Su vida

Sigismund Schlomo Freud nació en Freiberg, Moravia (ahora conocida como Pribor en la República Checa). Cuando todavía era un niño su familia se trasladó a Viena a causa de los disturbios antisemitas. En 1877, abrevió su nombre de Sigismund Schlomo Freud a Sigmund Freud. Los primeros años de Freud son poco conocidos ya que destruyó sus escritos personales en dos ocasiones, la primera vez en 1885 y de nuevo en 1907. Además, sus escritos posteriores fueron protegidos cuidadosamente en los Archivos de Sigmund Freud, a los que sólo tenía acceso Ernest Jones (su biógrafo oficial) y unos pocos miembros del círculo cercano al psicoanálisis. El trabajo de Jeffrey Moussaieff Masson arrojó alguna luz sobre la naturaleza del material oculto.

En 1938, tras la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi, Freud (judío) escapó con su familia a Inglaterra. Murió en Inglaterra en 1939.

Anna Freud, hija de Freud, también fue una destacada psicoanalista, particularmente en el campo de los niños y el desarrollo psicológico. Sigmund Freud es abuelo del pintor Lucian Freud y del actor y escritor Clement Freud, y bisabuelo de la periodista Emma Freud, la diseñadora de moda Bella Freud y del relaciones públicas Matthew Freud.

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Las innovaciones de Freud

Freud ha innovado en dos campos. Simultáneamente, desarrolló una teoría de la mente y la conducta humana, y una técnica terapéutica para ayudar a personas enfermas mentales. Mucha gente afirma estar influenciada por uno pero no por el otro campo.

Probablemente la contribución más significativa que Freud ha hecho al pensamiento moderno es su concepto de lo inconsciente. Durante el siglo XIX el pensamiento predominante en Occidente fue el positivismo, que afirmaba que las personas podían acumular conocimientos reales acerca de sí mismos y del mundo que les rodea, y ejercer control sobre ambos por medio de la razón. Sin embargo, Freud sugirió que esas afirmaciones eran falsas, ya que no somos totalmente conscientes de todos nuestros pensamientos, y frecuentemente actuamos por razones que no tienen nada que ver con lo que pensamos. El concepto de inconsciente fue revolucionario y proponía que la mente se dividía en capas o niveles y había pensamientos que circulaban «bajo la superficie». Los sueños, llamados «el camino a lo inconsciente», proporcionaban el mejor ejemplo de nuestra vida inconsciente, y en el libro La interpretación de los sueños Freud explicó el argumento de la existencia del inconsciente y, también, desarrolló un método para conseguir el acceso a el.

El preconsciente fue descrito como la capa entre el consciente y el inconsciente, a la cual podemos tener acceso con un poco de esfuerzo. El término subconsciente es utilizado popularmente, aunque actualmente ya no forma parte de la terminología psicoanalítica. Incluso los todavía numerosos seguidores del punto de vista puramente positivista y racionalista, incluidos muchos que rechazaban otros elementos del trabajo de Freud, aceptan la afirmación que parte de la mente es inconsciente, y que las personas frecuentemente actúan por razones de las que no son conscientes.

La represión tiene gran importancia en el conocimiento de lo inconsciente. De acuerdo con Freud, las personas a menudo experimentan pensamientos y sentimientos que son tan dolorosos que no pueden soportarlo. Estos pensamientos y sentimientos —y los recuerdos asociados a ellos— no pueden, según sostuvo Freud, ser expulsados de la mente, pero pueden ser expulsados del consciente. Entonces llegan a formar parte del inconsciente.

Aunque más tarde Freud intentó encontrar patrones de represión entre sus pacientes que derivase en un modelo general para la mente, observó que sus distintos pacientes reprimían hechos diferentes. Además, Freud observó que el proceso de la represión es en si mismo un acto no consciente (es decir, no ocurría a través de la intención de los pensamientos o sentimientos conscientes). Freud supuso que las represiones de las personas estaban determinadas en parte por su inconsciente. En otras palabras, el inconsciente era a la vez causa y efecto de la represión.

Freud buscó una explicación de cómo operaba el inconsciente proponiendo que tenía una particular estructura. Propuso que el inconsciente estaba dividido en tres partes: el Yo, el Ello y el Superyó. El Ello representa a los procesos primigenios del pensamiento (nuestros pensamientos de deseos de gratificación más primitivos). El Superyó representa nuestra parte de la mente que contrarresta al Ello con pensamientos morales y éticos. El Yo permanece entre ambos alternando nuestras necesidades primitivas y nuestras creencias éticas y morales. Un Yo saludable proporciona la habilidad para adaptarse a la realidad e interactuar con el mundo exterior de una manera que sea cómoda para el Ello y el Superyo. En general, la afirmación de que la mente no es una cosa monolítica y homogénea continúa teniendo una enorme influencia sobre la gente fuera del campo de la psicología. Muchos, sin embargo, han cuestionado o rechazado esta teoría que afirma que la mente está dividida en estos tres componentes. Freud estaba especialmente interesado en la dinámica relación entre estas tres partes de la mente. Freud argumentó que esa relación está influenciada por factores o energías innatos, que llamó pulsiones. Pero también explicó cómo cambiaba según el contexto dependiendo de los cambios en las relaciones sociales. Algunos han criticado a Freud por dar mucha más importancia a uno o a otro de esos factores, y muchos de los seguidores de Freud se han concentrado en uno o en otro de esos factores.

Freud creía que las personas estaban influenciadas por dos pulsiones, la libido (o Eros, una pulsión sexual) y la pulsión de muerte, Thanatos. En la descripción que Freud hace de la libido incluía todos los instintos reproductores. La pulsión de muerte representa un instinto que nos induce a volver a un estado de calma, o no existencia, y está basado en sus estudios de protozoos (lea el texto Más allá del principio de placer). Muchos han cuestionado las bases científicas de esta afirmación.

Freud también creía que la libido maduraba en los individuos por medio del cambio de su objeto (u «objetivo»). Argumentaba que los humanos nacen «polimórficamente perversos», en el sentido de que una gran variedad de objetos pueden ser una fuente de placer. Luego dijo que conforme las personas van desarrollándose van fijándose sobre diferentes objetos específicos: primero oral (ejemplificados por el placer de los bebés en la lactancia), después anal (ejemplificado por el placer de los niños al controlar sus defecaciones) y luego fálico.

Freud dijo que entonces los niños pasan a una fase donde se fijan en el progenitor de sexo opuesto al suyo. Freud buscó como encajar este patrón de desarrollo en la dinámica de la mente. Cada fase es una progresión hacia la madurez sexual, caracterizada por un fuerte Yo y la habilidad para retardar la necesidad de gratificaciones (lea: Tres ensayos para una teoría sexual).

El modelo psicosexual que desarrolló Freud ha sido criticado desde diferentes frentes. Algunos han atacado la afirmación de Freud sobre la existencia de una sexualidad infantil (y, implícitamente, la expansión que hizo Freud en la noción de sexualidad). Otros han aceptado la noción de sexualidad de Freud, pero han argumentado que este patrón de desarrollo no es universal, ni necesario en el desarrollo de la salud mental. En cambio, hacen énfasis en avanzar en los patrones de las fuentes del desarrollo social y ambiental. Más aun, publicitan que sea menospreciada o ignorada la dinámica social de Freud (como clase de relación).

Freud esperaba probar que su modelo, basado en observaciones de la clase media austríaca, fuese universalmente válido. Utilizó la mitología griega y la etnografía contemporánea como modelos comparativos. Freud acudió a la tragedia griega, al Edipo Rey de Sófocles, para indicar hasta qué punto nosotros (especialmente, los jóvenes) deseamos el incesto, y cómo es reprimido ese deseo. El complejo de Edipo fue descrito como una fase del desarrollo psicosexual y de madurez. También se fijó en los estudios antropológicos de totemismo y argumentó que el totemismo reflejaba una costumbre ritualizada de un complejo de Edipo tribal (lea: Tótem y tabú). Aunque muchos estudiantes de hoy están interesados en reanalizar el material cultural de Freud, la mayoría ha rechazado sus interpretaciones.

Freud esperaba que su investigación proporcionara una sólida base científica para su método terapéutico. El objetivo de la terapia freudiana, o psicoanálisis, era traer al consciente los pensamientos y sentimientos reprimidos, y así permitir al paciente desarrollar un Yo más fuerte. Básicamente, se trata de traer los pensamientos y sentimientos del inconsciente al consciente induciendo al paciente a hablar en «asociación libre» y a hablar de sus sueños. Otro elemento importante del psicoanálisis es la relativa falta de implicación por parte del psicoanalista, para que el paciente proyecte sus pensamientos y sentimientos sobre el analista. A través de este proceso, llamado transferencia, el paciente puede reconstruir y resolver conflictos reprimidos (causantes de su enfermedad), especialmente conflictos de la infancia con sus padres.

Es menos conocido el interés de Freud por la neurología. Anteriormente fue investigador de la parálisis cerebral. Publicó numerosos artículos médicos en este campo. También mostró que la enfermedad existía mucho antes de que otros investigadores de su tiempo tuvieran noticia de ella y la estudiaran. También sugirió que era erróneo que esta enfermedad que describió William Little , cirujano ortopédico británico, tuviera como causa una falta de oxígeno durante el nacimiento. En cambio, dijo que las complicaciones en el parto son sólo un síntoma del problema. No fue hasta la década de 1980 cuando sus especulaciones fueron confirmadas por investigadores más modernos.

Desde el punto de vista de la medicina oficial (y, por tanto, mayoritario) se diría que la teoría y práctica freudiana han sido sustituidas por los descubrimientos empíricos a lo largo de los años. Algunas personas continuan aprendiendo, y practicando, el psicoanálisis freudiano tradicional, pero la mayoría de psiquiatras hoy rechazan la mayoría del trabajo de Freud por no estar apoyado en evidencias científicas y es utilizado, más bien, como inspiración o como estudio histórico. A pesar de que Freud desarrolló su método para el tratamiento de la neurosis, hoy día algunas personas buscan en el psicoanálisis no una cura para una enfermedad, sino una parte de su proceso de autoconocimiento.

En el ámbito del psicoanálisis moderno, Freud es considerado el padre de esta ciencia. Sus teorías son constantemente actualizadas. Aunque el psicoanálisis se sigue rechazando... como en vida de Freud.

informacion sobre sus obras y teorias estan siendo investigadas por la universidad UNICA de Colombia

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Algunos de sus escritos ordenados cronológicamente

  • Informe sobre mis estudios en París y Berlín (1856 [1886])
  • Prólogo a la traducción de J.-M. Charcot, Leçons sur les maladies du système nerveux (1886)
  • Observación de un caso severo de hemianestesia en un varón histérico (1886)
  • Dos breves reseñas bibliográficas (1887)
  • Histeria (1888)
  • Trabajos sobre hipnosis y sugestión (1888-92)
  • Fragmentos de la correspondencia con Fliess (1950 [1892-99])
  • Estudios sobre la histeria (Breuer y Freud) (1893-95)
  • 'Prólogo a SammIung kleiner Schriften zur Neurosenlehre aus den Jahren 1893-1906 (1906)
  • Charcot (1893)
  • Sobre el mecanismo psíquico de fenómenos histéricos (1893)
  • Las neuropsicosis de defensa (1894).
  • Obsesiones y fobias. Su mecanismo psíquico y su etiología (1895 [1894]).
  • Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de «neurosis de angustia» (1895 [1894])
  • Proyecto de psicología (1950 [1895]).
  • A propósito de las críticas a la «neurosis de angustia» (1895).
  • La herencia y la etiología de las neurosis (1896)
  • Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa (1896)
  • La etiología de la histeria (1896)
  • Sumario de los trabajos científicos del docente adscrito Dr. Sigmund Freud, 1877-1897 (1897)
  • La sexualidad en la etiología de las neurosis (1898)
  • Sobre el mecanismo psíquico de la desmemoria (1898)
  • Sobre los recuerdos encubridores (1899)
  • Noticia autobiográfica (1901 [1899])
  • La interpretación de los sueños (1900 [1899])
  • La interpretación de los sueños (continuación).
  • Sobre el sueño (1901)
  • Psicopatología de la vida cotidiana (1901).
  • Fragmento de análisis de un caso de histeria (1905 [1901]).
  • Colaboraciones para Neue Freie Presse (1903-04).
  • El método psicoanalítico de Freud (1904 [1903]).
  • Sobre psicoterapia (1905 [1904])
  • Tres ensayos para una teoría sexual (1905).
  • Mis tesis sobre el papel de la sexualidad en la etiología de las neurosis (1906 [1905]).
  • Personajes psicopáticos en el escenario (1942 [1905 o 1906]).
  • El chiste y su relación con lo inconciente (1905)
  • El delirio y los sueños en la «Gradiva» de W. Jensen (1907 [1906])
  • La indagatoria forense y el psicoanálisis (1906).
  • Acciones obsesivas y prácticas religiosas (1907).
  • El esclarecimiento sexual del niño (Carta abierta al doctor M. Fürst) (1907).
  • El creador literario y el fantaseo (1908 [1907]).
  • Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad (1908).
  • Carácter y erotismo anal (1908).
  • La moral sexual «cultural» y la nerviosidad moderna (1908).
  • Sobre las teorías sexuales infantiles (1908).
  • Apreciaciones generales sobre el ataque histérico (1909 [1908]).
  • La novela familiar de los neuróticos (1909 [1908]).
  • Escritos breves (1906-09).
  • Análisis de la fobia de un niño de cinco años (1909).
  • A propósito de un caso de neurosis obsesiva (1909).
  • Anexo. Apuntes originales sobre el caso de neurosis obsesiva.
  • Cinco conferencias sobre psicoanálisis (1910 [1909]).
  • Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci (1910)
  • Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica (1910).
  • Sobre el sentido antitético de las palabras primitivas (1910).
  • Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre (Contribuciones a la psicología del amor I )(1910).
  • La perturbación psicógena de la visión según el psicoanálisis (1910).
  • Sobre el psicoanálisis «silvestre» (1910).
  • Escritos breves (1910)
  • Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (dementia paranoides) descrito autobiográficamente (1911 [1910]).
  • Trabajos sobre técnica psicoanalítica (1911-1915) [1914])
  • Sueños en el folklore (Freud y Oppenheim) (1958 [1911]).
  • Sobre psicoanálisis (1913 [1911]).
  • Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico (1911).
  • Escritos breves (1911-1913).
  • Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa (Contribuciones a la psicología del amor, II) (1912).
  • Sobre los tipos de contracción de neurosis (1912).
  • Contribuciones para un debate sobre el onanismo (1912).
  • Nota sobre el concepto de lo inconciente en psicoanálisis (1912).
  • Tótem y tabú. Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y de los neuróticos (1913 [1912-13])
  • Un sueño como pieza probatoria (1913).
  • Materiales del cuento tradicional en los sueños (1913).
  • El motivo de la elección del cofre (1913).
  • Dos mentiras infantiles (1913)
  • La predisposición a la neurosis obsesiva. Contribución al problema de la elección de neurosis (1913).
  • Introducción a El método psicoanalítico de Oskar Pfister (1913).
  • Prólogo a la traducción al alemán de Ritos escatológicos de todas las naciones, de J. G. Bourke (1913).
  • El interés por el psicoanálisis (1913)
  • Experiencias y ejemplos extraídos de la practica analítica (1913)
  • Acerca del fausse reconnaissance («dejà raconté») en el curso del trabajo psicoanalítico (1914)
  • El Moisés de Miguel Ángel (1914)
  • Sobre la psicología del colegial (1914)
  • Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico (1914)
  • Introducción del narcisismo (1914)
  • Trabajos sobre metapsicología (1915)
  • Un caso de paranoia que contradice la teoría psicoanalítica (1915)
  • De guerra y muerte. Temas de actualidad (1915)
  • La transitoriedad (1916 [1915])
  • Escritos breves (1915-16).
  • Conferencias de introducción al psicoanálisis (1916-17 [1915-17])
  • Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico (1916)
  • Parte III. Doctrina general de las neurosis (1917 [1916-17])
  • Una dificultad del psicoanálisis (1917 [1916])
  • El tabú de la virginidad (Contribuciones a la psicología del amor, III) (1918 [1917])
  • Sobre las trasposiciones de la pulsión, en particular del erotismo anal (1917)
  • Un recuerdo de infancia en Poesía y verdad (1917)
  • De la historia de una neurosis infantil (1918 [1914])
  • Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica (1919 [1918])
  • ¿Debe enseñarse el psicoanálisis en la universidad? (1919 [1918])
  • «Pegan a un niño». Contribución al conocimiento de la génesis de las perversiones sexuales (1919).
  • Introducción a Zur Psychoanalyse der Kriegsneurosen (1919)
  • Lo ominoso (1919)
  • Escritos breves (1919).
  • Más allá, del principio de placer (1920)
  • Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina (1920)
  • Psicología de las masas y análisis del yo (1921)
  • Psicoanálisis y telepatía (1941 [1921])
  • Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad (1922 [1921])
  • Sueño y telepatía (1922)
  • Dos artículos de enciclopedia: «Psicoanálisis» y «Teoría de la libido» (1923 [1922])
  • Escritos breves (1920-1922)
  • Una neurosis demoniaca en el siglo XVII (1923 [1922])
  • Observaciones sobre la teoría y la practica de la interpretación de los sueños (1923 [1922])
  • El yo y el ello (1923)
  • La organización genital infantil (Una interpolación en la teoría de la sexualidad) (1923)
  • Neurosis y psicosis (1924 [1923]).
  • Breve informe sobre el psicoanálisis (1924 [1923])
  • Josef Popper-Lynkeus y la teoría del sueño (1923).
  • Escritos breves (1923-25)
  • El problema económico del masoquismo (1924)
  • El sepultamiento del complejo de Edipo (1924)
  • La pérdida de realidad en la neurosis y la psicosis (1924)
  • Las resistencias contra el psicoanálisis (1925 [1924])
  • Nota sobre la «pizarra mágica» (1925 [1924])
  • Presentación autobiográfica (1925 [1924])
  • Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto (1925)
  • La negación (1925)
  • Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos (1925)
  • Inhibición, síntoma y angustia (1926 [1925])
  • ¿Pueden los legos ejercer el análisis? Diálogos con un juez imparcial (1926)
  • Psicoanálisis (1926)
  • Alocución ante los miembros de la Sociedad B'nai B'rith (1941 [1926])
  • Escritos breves (1926)
  • El porvenir de una ilusión (1927)
  • Fetichismo (1927)
  • El humor (1927).
  • Una vivencia religiosa (1928 [1927])
  • Dostoievski y el parricidio (1928 [1927])
  • El malestar en la cultura (1930 [1929])
  • Premio Goethe (1930)
  • Tipos libidinales (1931)
  • Sobre la sexualidad femenina (1931)
  • Sobre la conquista del fuego (1932 [1931])
  • Escritos breves (1929-1931)
  • Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis (1933 [1932])
  • ¿Por qué la guerra? (Albert Einstein y Sigmund Freud) (1933)[1932])
  • Mi contacto con Josef Popper- Lynkeus (1932)
  • Escritos breves (1932-1936)
  • Moisés y la religión monoteísta (1939 [1934-1938])
  • Carta a Romain Rolland (Una perturbación del recuerdo en la Acrópolis) (1936)
  • Análisis terminable e interminable (1937)
  • Construcciones en el análisis (1937)
  • Escritos breves (1937-1938)
  • Esquema del psicoanálisis (1940 [1938])
  • La escisión del yo en el proceso defensivo (1940 [1938])
  • Algunas lecciones elementales sobre psicoanálisis (1940 [1938])
  • Comentario sobre el antisemitismo (1938)

BIBLIOGRAFÍA

Freud, Sigmund. (1916). Lo Inconsciente. "Obras Completas" Tom. 14. Editorial Amorrortu editores, Argentina.

Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en incosciente freudiano, en Escritos, tomo 2.

Articulo Diario LA NACION. "La neurosis cumple cien años"

Revista Muy iteresante. "Psicoterapias. Así se curan las heridas del alma".

Los complejos y el inconsciente", C.G. Jung; Alianza Editorial, Madrid 1995.

 

 

Autor:

Dolcet, Pamela

Facultad de Psicología UNLP


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