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Tabaquismo

Enviado por mazzottaanto



  1. Componentes del cigarrillo
  2. Efectos sobre la salud en general
  3. Consecuencias sobre el sistena respiratorio
  4. Investigar la población que surge mas riesgo
  5. Buscar publicidades y campañas preventivas acerca del tema
  6. Bibliografía

Introducción

El tabaquismo es un grave problema que afecta a gran parte de la sociedad. Basándonos en esto, mencionaremos y realizaremos una concisa explicación de sus componentes, efectos y enfermedades que éstos causan.

Guiándonos en estadísticas médicas podremos dar a conocer el resultado de la consumición de tabaco.

1) Los componentes del cigarrillo son:

Alquitrán

El alquitrán, residuo de la combustión del tabaco es una sustancia cancerígena.

En esa sustancia negra, viscosa y repugnante donde las haya, existen nada menos que más de 1.000 sustancias químicas peligrosas, incluida una gran variedad de irritantes y, por lo menos, 60 agentes carcinógenos conocidos. El alquitrán en realidad mata más que la nicotina, pues es el desencadenante de la mayor parte de las enfermedades que produce el tabaco, entre ellas los diversos cánceres.

Los alquitranes del cigarrillo son los productos químicos que componen la fracción sólida del humo. Cada vez que se absorbe el cigarrillo, se deposita una película de sustancia alquitranada en todas las zonas en que el humo entra en contacto con los tejidos que revisten la boca, garganta y pulmones. Entre los muchos compuestos orgánicos tóxicos que se encuentran en el alquitrán se cuentan las N-nitrosaminas y las aminas aromáticas no volátiles, que son cancerígenos humanos conocidos. El humo del extremo encendido del cigarrillo, contiene cantidades considerablemente más elevadas de aminas aromáticas cancerígenas que el humo de la corriente principal, y se ha demostrado que afecta la salud de los individuos que no fuman, pero que se encuentran en el medio del fumador.

Nicotina

Es una sustancia blanca y amarga. Es un estimulante que acelera el ritmo cardíaco, eleva la frecuencia cardíaca, aumenta el riesgo de insuficiencia coronaria y dilata las pupilas. Asimismo incrementa los niveles sanguíneos de determinadas hormonas, incrementa el metabolismo, causa vasoconstricción, aumenta la presión arterial y la relajación muscular.

La nicotina provoca la liberación de adrenalina y noradrenalina, que actúan sobre los centros nerviosos que controlan la presión arterial, causan aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión sanguínea. La nicotina actúa en diferentes puntos del organismo.

Se piensa que la nicotina contribuye a la enfermedad cardiaca mediante la sobreexcitación aguda que tiene lugar en el sistema cardiovascular al fumar y, con el tiempo, como un irritante de los vasos sanguíneos, aumentando la acumulación progresiva de placas ateromatosas y promoviendo la aterosclerosis.

Cada cigarrillo contiene hasta 3.5 mg de nicotina Esta cantidad depositada en estado puro y directamente en la garganta produciría la muerte casi instantánea del afectado. Puede enganchar más rápidamente que la heroína.

El cigarrillo se fabrica con la hoja de tabaco (Nicotiana tabacum), que antes de su cosecha se ha expuesto a una serie de sustancias saborizantes y humectantes. Luego se cura mediante el secado y se mezcla con una variedad de aditivos, y por último se tritura y se enrolla en un tubo de papel al cual con frecuencia se le coloca un filtro de celulosa en uno de sus extremos para formar el cigarrillo.

La nicotina de los cigarrillos es lo que provoca dependencia.

Monóxido de Carbono

Es un gas incoloro y muy tóxico que se desprende de la combustión del tabaco y del papel del cigarrillo. Impide que la sangre capte el oxígeno necesario En formas masivas se produce la muerte por anoxia cerebral y tisular, pero en el fumador clásico aparece una asfixia anoxidativa de los tejidos.

El no fumador tiene un 2% de carboxihemoglobina en sangre, y el fumador tasas que superan el 8%, llegando comúnmente al 12% y 14%. Estas tasas producen disminución de la entrada de oxígeno y menor fijación de éste a la hemoglobina.

La radioactividad

Según la revista Vivir con salud, nº 245, son muy pocas las personas que saben que el tabaco también posee una intensa radiactividad producida por las radiaciones alfa emitidas por los isótopos Polonio-210 y Plomo-210, encontrándose ambos en gran concentración en las hojas del tabaco y asimismo en el humo del cigarrillo.

La mayor parte del Polonio-210 deriva de los fertilizantes fosfatados que se utilizan en las plantaciones de tabaco. La planta absorbe con sus raíces el Polonio-210 del suelo y lo almacena en sus hojas, donde este isótopo radiactivo permanece a través de todo el proceso de secado e industrialización. Al fumar, el Polonio-210 queda atrapado en la mucosa bronquial.

Para tener una idea de la radiactividad que se recibe al fumar, basta el siguiente ejemplo: el fumador de paquete y medio de cigarrillos por día recibe en las bifurcaciones bronquiales 400 rads de radiaciones alfa por año, lo que equivale a 300 radiografías de tórax, o sea, a casi una por día; todo un equipo de rayos X funcionando a todo pulmón, o lo que es lo mismo, una minicentral Chernóbil en cada paquete de cigarrillos.

El papel

El inocente papel no se escapa a la maldición del fumador, pues además de las distintas sustancias que entran en su composición y acabado, como el cloro, cuyos derivados son sumamente tóxicos (como, por ejemplo, la lejía o hipoclorito de sulfito o los plásticos de policloruro de vinilo, o el percloretileno de las tintorerías, etc.),  y que se utiliza para blanquearlo, se le añaden otras, como el sulfonato de amonio que sirve para facilitar su combustión. Y todo eso para el cuerpo.

El humo

El humo del tabaco añade, a su vez, por si no teníamos bastantes, nuevas sustancias tóxicas que no se hallan originalmente en el mismo ni en el papel que lo envuelve, debidas a la reacción química producida por la combustión del mismo.

El cigarrillo desprende dos clases de humo, sólo hay que mirar el color del humo que sale de la punta encendida del mismo y el que sale por la parte delantera y que es el que se traga directamente y primero el fumador. Ambos son sumamente tóxicos, pero lo es más, si cabe, el que va destinado a los demás, a los vecinos; pues éste no pasa por el pequeño filtro que supone el recorrido desde un extremo al otro del cigarrillo, ni el de la boca ni los pulmones del que lo fuma, sino que va directamente, sin más, al vecino (también al propio fumador, claro es).

El humo sale de la punta del cigarro a unos 800 grados centígrados de temperatura aproximadamente. Esta temperatura al ir disipada en el humo, que es un gas, y al pasar por la humedad de la boca y el árbol bronquial, baja drásticamente y se nota menos. En cualquier caso, no es nada desdeñable la alta temperatura a que aún así penetra en la boca y los pulmones dicho humo, achicharrando a la larga las papilas gustativas de la lengua, la mucosa nasal, las paredes de la tráquea, los cilios y alvéolos pulmonares, etc. lo que le provoca al fumador el no poder expectorar adecuadamente, carraspeos, toses, etc.

Las sustancias que lleva aparejadas el humo, al inhalarse, pasan a la sangre y desplazan al oxígeno de la misma, por lo que todo el proceso de la respiración se empobrece lenta pero indefectiblemente.

Ese porcentaje de nicotina que pasa al humo permanece inalterado y con sus propiedades mortíferas intactas.

En el humo podemos encontrar también:
Acetaldehído, acetona, acetonitrilo, agua, alquitrán, amoniaco 80 ug, benceno 67 ug, benzo(a)pireno, butanona, catecol, cianidina de hidrógeno, digmasterol, dimetilfenol tn- y p-cresol, dimetilnitrosamina 10-65 ug, dióxido de carbono, fenol, fitosteroles, indol, isopreno, metano, monóxido de carbono, nicotinapireno, nitrobenceno, nitrosopirrolidina 10-35 ug, p-etilfenol, pireno y tolueno.

Como resultado de la combustión se produce además gas carbónico, ácido cianhídrico, vapor de agua, hidrógeno, y componentes orgánicos como el aldehído furfúlico, cetonas, acroleína, hidrocarburos, etc.; y ácidos orgánicos como el prúsico y el fórmico, así como gliceroles, alcoholes y fenoles.

Tabaco

El tabaco es una planta hermosa, de gran porte y grandes hojas y flores blancas, rosadas, rojas o verdes que, incluso en tiempos, se utilizaba como adorno en las casas. Sin embargo, pese a esa apariencia, en su composición se han detectado ya más de cuatro mil quinientas sustancias diferentes y se esperan encontrar muchísimas más (hasta 100.000, se dice). Alguna que otra inocente, como el agua, pero la mayoría tóxicas o altamente tóxicas y, al menos 53, claramente cancerígenas.
El tabaco que se fuma hoy día dista mucho de parecerse al que fumaban los indios de cuando Cristóbal Colón porque, además del papel, los tabaqueros (esos asesinos), añaden cientos de sustancias malignas (abonos, pesticidas, aditivos, etc.) que los indios no se fumaban y, además, del resultado de la combustión de las mismas, se generan otras tantas sustancias también peligrosas desconocidas por los pulmones indios. De manera que tenemos cientos y cientos de sustancias potencialmente letales añadidas al tabaco primigenio.
Tienen unos nombrecitos como los siguientes:

acetona, aceites, ácido butílico, ácido carbónico, ácido fénico, ácidos carboxílicos, acroleína, alcaloides, alcohol, aldehídos volátiles, alquilfenoles, alquitranes, aminas, aminoácidos, amoníaco, aromatizantes, arsénico, azúcares, bases volátiles, benzeno, benzofluorantano, benzopireno, -B naftilaminas, butano, cacao, cadmio, café, carbazoles, carbohidratos, ceras, cenizas, cianuro de hidrógeno, colorantes, compuestos heteropolicíclicos, crisenos, cromo, ddt, dibenzopireno, dicloroestilbeno, difenoles, dioxinas, dotriacontano, fenoles, fitoesteroles, hidrocarburos aromáticos, hierro, humectantes, isoprenos, isótopos radiactivos, mantequilla, metales pesados, metilcolantreno, metilcriseno, monóxido de carbono, nicotina, nitrosaminas, nitrosonornicotina, N-alquilindoles, níquel, pinolaína, piridina, óxido de nitrógeno, plomo 210, polifenoles, polonio 210, proteínas, radón, resinas, saborizantes, sustancias nitrogenoides, terpenoides, toluenos, zinc y un largo

2) Efectos sobre la salud en general:

Dr. Pedro Valencia Mayoral, Dr. José D. Gamboa Marrufo y Lic. Fabiola Cano Amador
Investigaciones recientes muestran que no sólo los fumadores crónicos, sino los niños y adolescentes expuestos al humo del tabaco sufren serios problemas de salud. Los padres deben estar pendientes de cómo el fumar afecta a los miembros de la familia, ya sea bebés, niños, adolescentes o adultos.
Bebés y niños
Si fuma cerca de ellos, el humo del cigarro puede causarles daños a su salud, al convertirlos en fumadores pasivos. Si se comparan los hijos de personas no fumadoras con hijos de personas fumadoras, estos últimos tiene mayor riesgo de contraer neumonía, bronquitis, asma e infecciones en el oído y de desarrollar a largo plazo daños en los pulmones. Fumar causa también serios problemas de salud a las mujeres embarazadas y al bebé. El cigarro se ha asociado a bajo peso en el recién nacido, crecimiento retardado, abortos y muerte del bebé en el parto y a mayor riesgo de morir por síndrome de muerte infantil súbita; con cinco cigarrillos o más que una madre fume durante su embarazo puede producirse todo lo anterior.
No hay duda de que la exposición al humo del tabaco daña seriamente la salud de los niños. Fumar produce una adición que es difícil de superar, además de disminuir la calidad de vida, tanto para el fumador como para la gente que le rodea. Los fumadores pasivos en México representan 41 por ciento de la población, de éstos 31 por ciento son menores de 18 años y la mayoría están expuestos al humo del tabaco en su propia casa.
Adolescentes
Los adolescentes son fuertemente influenciados por el medio en el que se desenvuelven. Al año se gastan enormes cantidades de dinero en publicidad, los anuncios generalmente están dirigidos a los adolescentes, por lo que no es de extrañar que 90 por ciento de los fumadores hayan adquirido el hábito en esta etapa; además, el número de mujeres adolescentes fumadoras se ha incrementado. La encuesta nacional de adicciones de 1993, reveló que 25.1 por ciento de la población urbana entre 12 y 65 años son fumadores; 72 por ciento de ellos empezaron antes de los 18 años, principalmente por motivos sociales como la curiosidad y la presión de los amigos. El número de jóvenes fumadores menores de 18 años, de 6.6 por ciento en 1988 pasó a 9.6 por ciento en 1993, lo que representa un millón de fumadores jóvenes; aunado a esto, menos de la mitad de los adolescentes que admiten haber fumado alguna vez consideran que fumar es dañino; se sabe que en el DF, 79 por ciento de l os menores compran cigarros en los expendios a pesar de estar prohibido.
Los anuncios de cigarros hacen pensar a las personas que si fuman son más atractivas, fuertes, triunfadoras, etc.; lo que realmente obtienen es: adicción a la nicotina, mal aliento, dientes manchados, tos frecuente, taquicardia, disminución en las funciones pulmonares, incremento en la presión sanguínea, disminución de las habilidades físicas, mayor riesgo de desarrollar cáncer pulmonar y enfermedades del corazón, entre otras.
El tabaco libre de humo no es una opción segura
El término de tabaco libre de humo se refiere al que se mastica y al que se inhala; ambos producen adicción a la nicotina al absorberse en la sangre. Los productos derivados del tabaco pueden lastimar la boca y la garganta, causar cáncer, además del mal aliento, dientes manchados, retardo en la curación de heridas en la boca y pérdida de sensibilidad en el gusto y el olfato.
Adultos
La mayor parte de los adultos conocen los efectos dañinos del cigarro y a muchos les gustaría romper con el hábito; en México ocurren cada año 8 mil 156 defunciones relacionadas con el tabaquismo (1994), mientras que en los Estados Unidos se reportan 350 mil muertes al año.
Una tercera parte de las muertes por cáncer y enfermedades del corazón son causadas por el uso del tabaco. Tres cuartas partes de las muertes por enfermedades crónicas de los pulmones se relacionan con el tabaco.
El esposo (a) de un fumador (a) tiene 30 por ciento de riesgo de padecer de los pulmones, lo que contribuye con dos mil muertes al año.
Los niños y adolescentes cuyos padres son fumadores tienen dos veces más posibilidades de empezar a fumar a temprana edad que los hijos de los no fumadores.
En 1964, 55 por ciento de los adultos en EU fumaban; para 1992, el porcentaje disminuyó a 29 por ciento. En 1993, 25 por ciento de la población en México eran fumadores, 20 por ciento ex fumadores y 54 por ciento no fumadores.

Fumar no es una actividad natural y causa graves efectos sobre la salud.

  • Fumar cigarrillo es la causa PREVENIBLE de muerte prematura más importante y un contribuyente mayor al desarrollo de numerosas enfermedades. Así lo han entendido en los países desarrollados, donde el consumo ha disminuido progresivamente en los últimos años.

EFECTOS DEL CIGARRILLO SOBRE LA SALUD

Fumar cigarrillo es la principal causa prevenible de muerte prematura. Se estima que el fumador reduce su expectativa de vida entre cinco y ocho años; en otras palabras, por cada cigarrillo fumado, se pierden aproximadamente 5 y ½ minutos de vida. El aumento de la mortalidad puede ser tan grande que una de cada seis muertes se produce como consecuencia de fumar. El hábito se refleja también en un incremento de una buena variedad de enfermedades agudas y crónicas, que propician más días de ausentismo escolar, laboral, y mayor utilización de servicios hospitalarios.

El cigarrillo genera estos efectos al desencadenar una serie de fenómenos en nuestro cuerpo que se pueden clasificar así:

.- Inflamación e irritación aguda y crónica.

.- Estimulación de procesos celulares y bioquímicos.

.- Bloqueo de funciones metabólicas y biológicas normales.

.- Daño tóxico a elementos celulares y bioquímicos.

.- Carcinogénesis (estímulo en el crecimiento de células cancerosas).

Hay dos grupos de personas que pueden presentar problemas de salud como consecuencia de fumar:

.- El fumador activo, que voluntariamente se expone al humo, al fumar cigarrillo.

.- El fumador pasivo, que de manera involuntaria se ve expuesto al humo del cigarrillo.

Los efectos del cigarrillo se reflejan en una serie de enfermedades entre las cuales se destacan las siguientes:

.- CÁNCER DE PULMÓN: El riesgo de desarrollar cáncer de pulmón es 5 a 20 veces mayor en los fumadores que entre quienes no fuman. De 80% a 85% de las muertes por cáncer de pulmón tienen como causa fumar cigarrillo, cifras que son muy significantes si se tiene en cuenta que el cáncer de pulmón es responsable de 25% de las muertes por cáncer en general, y de 5% de las muertes por todo tipo de causas.

.- CÁNCER DE LARINGE: Existe una fuerte asociación entre el cáncer de laringe y el consumo de cigarrillo; hasta 84% de los casos en hombres se pueden atribuir al hábito de fumar.

.- CÁNCER DE ESÓFAGO: Entre 75% y 78% de los casos de cáncer de esófago se deben a fumar. Hay una clara relación entre la dosis de cigarrillo y la mortalidad relacionada con este tipo de cáncer.

.- CÁNCER DE VEJIGA: La proporción de casos de cáncer de vejiga que es consecuencia de fumar varía entre 40% y 60% para hombres y 25% a 35% para mujeres.

.- OTROS TIPOS DE CÁNCER: Se han relacionado con el hábito de fumar, aunque en menor proporción que los ya mencionados, los cánceres de boca, páncreas, estómago y cuello del útero.

.- ENFERMEDAD CORONARIA: Hace referencia a la obstrucción de los vasos sanguíneos del corazón y se traduce en problemas serios como la angina de pecho o infartos del corazón. Se calcula que 30% a 40% de las muertes por enfermedad coronaria dependen de fumar cigarrillo, y así este hábito se convierte en el principal factor de riesgo modificable para esta enfermedad. Existe una franca relación entre la dosis (edad en que se empezó a fumar, número de cigarrillos al día, tiempo de exposición y profundidad de la inhalación) y el riesgo de muerte por esta enfermedad. Además, la exposición al cigarrillo aumenta los efectos nocivos que sobre la enfermedad ejercen otros factores como la diabetes y el exceso de colesterol sanguíneo.

.- ENFERMEDAD CEREBRO-VASCULAR: El fumador tiene el doble de posibilidades de presentar un accidente cerebro-vascular; este riesgo es mayor en el grupo de fumadores jóvenes. En las mujeres fumadoras que utilizan anticonceptivos orales la posibilidad de presentar cuadros trombo-embólicos (desprendimiento de coágulos sanguíneos hacia ciertos órganos vitales del cuerpo) y hemorragia subaracnoidea, aumenta hasta 20 veces.

.- ENFERMEDAD OCLUSIVA ARTERIAL PERIFÉRICA: Esta enfermedad consiste en la oclusión progresiva de un vaso sanguíneo, con mayor frecuencia en las piernas, y puede llevar a la suspensión del flujo circulatorio a esa zona y la pérdida de la extremidad. Fumar cigarrillo es el principal factor que predispone a esta dolencia. Si el paciente tiene además diabetes, la oclusión del vaso se puede presentar mucho más temprano y ser más severa.

.- ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA (EPOC): La EPOC se manifiesta en dos formas principales: La BRONQUITIS CRÓNICA que produce tos y expectoración en forma persistente, y el ENFISEMA PULMONAR, que genera destrucción del pulmón y dificultad respiratoria en forma progresiva. Se podría aseverar que en la práctica la EPOC es patrimonio de los fumadores, tanto en la forma de bronquitis crónica como en la de enfisema pulmonar. En el gran fumador la posibilidad de EPOC es 30 veces mayor que en el no fumador. Entre 80% y 90% de las muertes por EPOC se presentan por causa de fumar. Adicionalmente, fumar acelera el deterioro de la función de los pulmones, con aumento en la frecuencia de síntomas como tos, expectoración, dificultad respiratoria y sibilancias. Además, se incrementa el número de personas que presentan enfermedades respiratorias agudas.

.- ÚLCERA PÉPTICA: Existe mayor riesgo de desarrollarla en el fumador, también se retarda la curación y se aumenta la posibilidad de recaídas de la enfermedad.

.- EFECTOS SOBRE EL EMBARAZO: Hay una clara relación entre fumar cigarrillo y hechos como retardo del crecimiento intrauterino, aborto espontáneo, prematurez, muerte fetal y neonatal, alteraciones en el desarrollo físico y mental del infante y muerte súbita en la infancia. Además, hay una relación entre la cantidad de cigarrillo fumado y la posibilidad de la presencia de desprendimiento de la placenta y ruptura prematura prolongada de membranas.

.- RIESGOS PARA EL FUMADOR PASIVO: Los hijos de padres fumadores tienen mayor frecuencia de síntomas y enfermedades respiratorias como bronquitis, neumonías y asma. En los adultos la exposición involuntaria se relaciona con síntomas como irritación ocular, secreción de moco nasal, dolor de cabeza y tos. En las personas alérgicas la exposición al humo de cigarrillo desencadena o emperora los síntomas de la enfermedad. El contacto crónico disminuye en forma importante la función de las vías respiratorias pequeñas. Además, el fumador pasivo tiene probabilidad una y media veces mayor de presentar cáncer pulmonar que la persona que no se expone al humo.

 Esta es una relación funesta. Los embarazos de madres fumadoras tienden a complicarse y si durante el embarazo no se suspende el cigarillo, hay muchas probabilidades que el niño nazca con problemas de peso bajo o que lo haga antes de tiempo (pretérmino). Así como la nicotina puede cerrar los vasos sanguíneos de la madre, esto mismo puede suceder con la circulación de la placenta y el feto no va a recibir la cantidad de oxígeno que requiere para su desarrollo intrauterino.
Y las consecuencias del cigarrillo no se quedan allí. Hay estudios y revisiones científicas sólidas que demuestran que el síndrome de muerte súbita infantil, una condición trágica en la que el niño se muere de manera súbita, se presenta con el doble de frecuencia en niños de madres fumadoras que en las no fumadoras.

3)Consecuencias en el sistema respiratorio:

Entre los aparatos más afectados está el Respiratorio; cuadros de irritabilidad de las vías respiratorias se presentan constantemente y con mayor secuencia entre los fumadores; estos padecimientos tienden a hacerse crónicos. éste se expone a través de la inhalación hacia el pulmón del humo producido por la combustión del tabaco quemado. De esta forma, cada vez que el fumador aspira el humo, sus pulmones entrarán en contacto con aproximadamente 109 a 1010 partículas por cada mililitro de aerosol; entre estas partículas se incluyen agentes irritantes, oxidantes y una gran variedad de toxinas y carcinógenos (sustancias generadoras de cáncer). Muchos de los constituyentes tóxicos del chorro principal del humo están en concentraciones que podrían ser rápidamente fatales si la exposición fuera interrumpida. Las razones que impiden que el humo tenga un efecto letal inmediato son la dilución en el aire del medio y la naturaleza intermitente de la inhalación. Por otra parte, la fracción del humo que el fumador retiene, varía de acuerdo con el patrón de inhalación, por este motivo quienes inhalan con más profundidad y sostienen la inhalación, pueden retener hasta 90% de los componentes del humo en su organismo.

4)

  • De la encuesta realizada el 60% de los escrutados fuma. De ese 60% el 100% comenzó a fumar en su etapa adolescente y, conociendo las consecuencias que el cigarrillo les genera, siguen con este hábito tan poco saludable.

  • Del 60% de los fumadores:

  • Edades de los fumadores son:

5)

No hace muchos días se dio a conocer en varios medios de comunicación de la existencia de un concurso intenacional cuyo lema es "Abandone y Gane", se trata de fomentar el abandono del tabaquismo, este es auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Intituto Nacional de salud Pública de Finlandia.

Los participantes del juego deberán demostrar que pueden mantenerse alejados del cigarrillo durante cuarto semanas, ya q esta científicamente comprobado q quienes dejan de fumar por un mes tienen muchas probabilidades de dejar la adicción definitivamente. Los que lo logren serán automáticamente premiados con una suma de 10.000 dólares luego de someterse a un análisis de orina para medir la presencia de nicotina.

Los requisitos para participar del concurso son solo dos: haber cumplido 18 años de edad y ser fumador desde hace por lo menos un año.

Los formularios para participar de la edición 2004 del concurso se encuentran disponibles en las 5000 farmacias del país adheridas a la Cofederacion Farmaceutica Argentina, en los 2500 centros de salud del Plan Remediar, en los hospitales públicos y en la página web www.abandoneygane.com.ar

El Ministerio de Salud de la Nación ofrece una línea gratuita de consulta para quienes quieran dejar de fumar: 0-800-222.1002, obtendrán información sobre el concurso y estrategias para hacerlo.

BENEFICIOS DE DEJAR DE FUMAR

Dejar de fumar produce una disminución significativa en la posibilidad de enfermar y morir por causa del hábito. Esto se cumple, en mayor o menor proporción, para todas las enfermedades relacionadas con el cigarrillo. En el caso del cáncer de pulmón el riesgo disminuye progresivamente; después de 10 años de abstinencia hay sólo 30% a 50% del riesgo que persiste para el fumador activo. Mantenerse sin fumar también disminuye la posibilidad de aparición de otras enfermedades malignas relacionadas con el cigarrillo. La posibilidad de morir por enfermedad coronaria disminuye a la mitad después de un año de abstinencia, y continúa el descenso en la medida en que se mantega la abstinencia.

Los beneficios de dejar de fumar son pues inmediatos, sustanciales, y además, se acompañan de una serie de cambios psicológicos y comportamientos favorables; los exfumadores tienden a adquirir un estilo de vida más sano, a consumir menos alcohol, a llevar una dieta más saludable y a aumentar su actividad física.

EL PROCESO DE DEJAR DE FUMAR

Muchas personas consideran que dejar de fumar es un evento simple en el que la persona modifica su comportamiento de fumar regularmente hasta no fumar más. Según diversos estudios se ha establecido que se trata de un proceso más complejo que incluye cinco estadíos de comportamiento distintos definidos así:

.- Precontemplación: La persona no está dispuesto a dejar el hábito en un futuro próximo (6 meses); no cree en su capacidad para cambiar y no quiere pensar en esto. Puede ignorar los riesgos de su comportamiento o estar a la defensiva y resistir al cambio.

.- Contemplación: La persona piensa seriamente en suspender su hábito en los próximos 6 meses. Sin embargo, duda de los beneficios a largo plazo de mantenerse sin fumar. Aunque considera el cambio, tiene una gran ambivalencia al respecto.

.- Preparación: La persona está dispuesta a cambiar en el siguiente mes. Por lo general lo ha intentado ya en el último año y ha dado pasos significantes hacia la acción (retrasa el primer cigarrillo de la mañana, fuma menos cigarrillos al día).

.- Acción: En este estadío se modifica el comportamiento de riesgo y la persona deja de fumar. Es la fase donde existe mayor riesgo de volver a fumar y dura aproximadamente 6 meses.

.- Mantenimiento: Se trabaja para mantener un estilo de vida más sano y se utilizan estrategias a fin de cambiar el ambiente y las experiencias en busca de evitar volver a fumar.

En general el fumador no sigue un patrón lineal en estos estadíos del comportamiento; casi todas las personas siguen un patrón cíclico, donde las recaídas son la regla más que la excepción, por lo cual éstas no deben desmoralizar a la persona, por el contrario la preparan para una futura ocasión (Figura 1).

¿CÓMO SE HACE PARA DEJAR DE FUMAR?

Si se tiene en cuenta la gran dificultad del fumador para alcanzar y mantener la abstinencia, se han desarrollado una serie de estrategias para dejar de fumar que varían según se apliquen a la comunidad en general o a la persona en particular e incluyen:

.- Campañas educativas: Informan al fumador de los riesgos a los que está sometido y a través de mensajes lo estimulan para que tome acciones. Por ejemplo: Las campañas de los medios de comunicación.

.- Autocontrol: Métodos que ayudan al fumador para dejar de fumar (manuales, cursos, videos, etc.). En lo posible deben incluir información acerca de las consecuencias de fumar y suministrar estrategias y ejercicios específicos para lograr la abstinencia, el mantenimiento y la prevención de las recaídas.

.- Clínicas y grupos de apoyo: Reúnen grupos de personas fumadoras a fin de suministrar información y métodos para el manejo de los síntomas de supresión, el control del estrés y el cambio de actitud.

.- Reemplazo de nicotina: Suministra la nicotina (parches, gomas masticables) para que el fumador se enfrente únicamente a la dependencia psicológica.

.- Métodos comportamentales: Buscan modificar la conducta del fumador por medio de estrategias como la terapia aversiva y el reforzamiento positivo.

.- Consulta médica: La advertencia y el consejo que los médicos ofrezcan al fumador pueden ser los impulsos necesarios para que logre abandonar el hábito. Su importancia radica en que puede hacer que el fumador comprenda que los peligros de fumar le atañen personalmente.

¿CUÁL METODO ES MÁS EFECTIVO?

El fumador puede lograr la abstinencia mediante una o varias de las estrategias mencionadas. Para lograr éxito es fundamental identificar el estadío en el que se encuentra el fumador en relación con su hábito. Luego se debe planear una estrategia adecuada, por ejemplo un modelo escalonado donde, con intentos sucesivos para dejar de fumar, el fumador progresa de una estrategia menos intensiva (autocontrol) a las más intensivas (medicación más intervención psicológica). Una vez lograda la abstinencia se deben emplear medidas para lograr el mantenimiento y prevenir la recaída.

¿PUEDE SER PELIGROSO DEJAR DE FUMAR?

Como se expuso antes, dejar de fumar genera un gran beneficio para la salud. De todas formas es conveniente saber que la nicotina es una droga adictiva que produce euforia, induce el reforzamiento del hábito y controla el comportamiento del fumador; como tal, los intentos para reducir o suprimir el consumo de tabaco producen un síndrome de supresión caracterizado por irritabilidad, dificultad en la concentración, alteraciones cognoscitivas y ganancia de peso, síntomas que son más intensos en las primeras 24 horas y pueden tardar días o semanas en desaparecer.

¿LOS RIESGOS ADQUIRIDOS POR FUMAR DESAPARECEN CON LA ABSTINENCIA?

Es importante entender que el riesgo de muerte prematura y los riesgos de enfermedades relacionadas con el hábito disminuyen en forma progresiva en la medida en que se prolonga el tiempo de abstinencia. La celeridad con que sucede depende del riesgo específico al que hagamos referencia y, para algunas de las enfermedades, puede que el incremento en el riesgo no desaparezca por completo, pero en todo caso los beneficios siempre serán muy significativos.

Autor del Artículo.

FERNANDO SANABRIA ARENAS, MD

Bibliografía:

-Luz: N°1, Diciembre 2003

-Elle: N° 116, Diciembre2003

Gutierrez Maria José

Mazzotta Antonella

Natasha Semchysyn

Ezequiel Verta

Año: 2004

Instituto Educativo Moruli


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