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El Tte. coronel Don José Remigio de Lea y Plaza




Enviado por rodesalta



    [Monografía publicada en el Boletín
    Nº 27-28 del Instituto Güemesiano de Salta.
    Publicación Oficial del Gobierno de la
    Provincia de Salta, Salta, Argentina, 2004].

    Nació en la estancia que había pertenecido
    a sus abuelos paternos, en San José de Caracha del Valle
    de Calchaquí, el 1º de octubre de 1796, cuando
    ejercía el gobierno de la Intendencia de Salta del
    Tucumán el coronel de infantería Ramón
    García de León y Pizarro. Falleció en la
    noche del 17 de diciembre de 1863. Fueron sus padres el rico
    hacendado y vitivinicultor del Valle de Calchaquí don
    Julián de Lea y Plaza de Texerina y doña
    María Cándida Ríos (o de los Ríos) y
    sus abuelos paternos, el hacendado don Miguel de Lea y Plaza
    (nacido alrededor de 1710 y fallecido en sus propiedades del
    Calchaquí, antes de 1763) y doña Rosa de
    Texerina.

    Su padre, don Julián de Lea y Plaza nació
    en San José de Caracha del Valle de Calchaquí de
    Salta, Gobernación del Tucumán, en 1748 y
    falleció en San Pedro Nolasco de los Molinos en 1798, a
    los 50 años. Ocupó muy pocos cargos
    públicos, no obstante, se lo encuentra en 1795
    desempeñándose como Juez Partidario de San Pedro
    Nolasco de los Molinos de Calchaquí. Destacóse como
    hombre de
    campo, se dedicó a la cría de ganado vacuno, ovino
    y principalmente al inverne y comercio de
    mulares, empresa y
    vocación que heredó de su padre don Miguel de Lea y
    Plaza, la que don Julián supo mejorar; debido a su
    actividad, realizó numerosos viajes hacia
    el Alto Perú y especialmente a Chile (Santiago,
    Valparaíso y Copiapó). Dueño de vastas
    propiedades en su terruño, experimentaba afanosamente con
    algunas cepas que ya existían en los Valles
    Calchaquíes, introducidas por los jesuitas y
    mercedarios, a las que don Julián agregó nuevas
    variedades que trajo de sus viajes; el cultivo de la vid en
    aquella zona es de antigua data y entre los pioneros del mismo,
    en el siglo XVIII, se lo podría considerar a don
    Julián de Lea y Plaza, quien animado por sus inquietudes
    progresistas hizo construir para consumo propio
    una pequeña bodega, en la cual elaboraba aguardiente y
    vino; a pesar de ello, esta industria no
    se desarrolló mayormente en aquella época, sino
    casi un siglo después, cuando los vinos de Salta que ya se
    imponían por su calidad
    comenzaron a ser reclamados por el comercio; fue entonces que
    surgió un nieto suyo (hijo de don José Remigio de
    Lea y Plaza), el coronel don Wenceslao Plaza, que se
    constituyó en uno de los más importantes
    industriales de la vid en la provincia y la calidad de sus vinos
    se conocieron en todo el NOA (Noroeste Argentino).

    José Remigio estudió en Cachi al lado de
    su madre, ya que su padre había fallecido cuando
    tenía dos años. Su madre, doña María
    Cándida Ríos (o de los Ríos), fue una de
    esas mujeres de gran carácter, que con sacrificio y el temple
    que se necesitaba en aquella época supo brindar a sus
    hijos una esmerada educación y por sobre
    todo ejemplos de honestidad y de
    moral que
    correspondía en su familia, varios
    de cuyos miembros habrían de descollar posteriormente. Don
    José Remigio, juntamente con sus hermanos, debió
    ocuparse desde muy joven de las tareas de campo, pero dadas las
    circunstancias que se vivían, no pudieron sustraerse del
    deber de alinearse en la lucha por la independencia.

    Cuando el inicial grito de libertad se
    escuchó en Salta y comenzaron los movimientos armados,
    entre los primeros valientes decididos de los Valles estuvieron
    los hermanos y primos hermanos Plaza de esa generación,
    así surgieron nombres que de una u otra manera prestaron
    abnegadamente servicios a la
    Patria, entre los que se destacaron algunas mujeres, como
    doña María Magdalena de Lea y Plaza y Ríos
    de Díaz, doña Dolores Díaz y Plaza de
    Suárez, doña Juana Plaza y Valdés de
    López, doña Manuela de Zamora y Castellanos de
    Plaza de Mendoza, doña María del Milagro Cabrera y
    Díaz de Plaza y Ríos, como tantas otras que
    supieron apoyar directamente o desde la distancia y al abrigo del
    amor a sus
    esposos, los bravos criollos que voluntariamente se entreveraban
    en la lucha por la Emancipación.

    José Remigio, cuando sólo contaba catorce
    años de edad ya se manifestaba imbuido de altos ideales de
    patriotismo, tanto por las ideas recibidas en el hogar, pero
    seguramente también por razones de sangre, la
    heredada de antepasados que en otros tiempos combatieron con
    coraje por causas que estimaron justas. Apoyó, pues, como
    toda su familia, a las huestes organizadas en 1810, bajo la
    dirección y adiestramiento
    del entonces teniente don Martín Miguel de Güemes, un
    joven de 25 años que comenzaba a perfilarse como un
    caudillo nato entre los gauchos, que
    constituían la base de sus tropas de combate. Es
    así que en 1811 se incorporó a la
    "Compañía de Cachi", comandada por figuras que
    integrarían años después la lista de
    oficiales destacados de Salta, los entonces teniente don
    Elías de Iriarte, alférez don Nicolás Arias
    Castellanos, su primo hermano el sargento don Luis Borja
    Díaz
    , y su hermano el carabinero don Manuel Ubaldo
    Plaza
    .

    Más tarde, el ministro de guerra don
    José Toribio Tedín, se trasladó a los Valles
    en octubre de 1812, según el historiador Carlos Reyes
    Gajardo, con la misión
    secreta encomendada por los patriotas de Salta y llamada a
    disuadir al entonces capitán don Manuel Fernando de
    Aramburú de sus planes realistas, acción
    que en un primer momento alcanzó resultados positivos.
    Sobre esta misión, años después, don Luis
    Borja Díaz, segundo de Güemes en los Valles
    Calchaquíes, le escribía al cura Celedonio Molina:
    "Todo el Valle secunda(ría) los esfuerzos del
    gobernador Güemes debido a la activa campaña del
    Capitán Tedín, quién juntamente con
    Manuel Ubaldo Plaza
    (hermano de José
    Remigio), oriundo de los Valles, se empeñaban en
    levantar tropas para concluir con la dominación
    española y dar soldados valerosos para que peleen en Yavi
    al lado de Pachi Gorriti…
    ".

    Don José Remigio combatió con entusiasmo
    en momentos difíciles para la provincia, mientras se
    agregaban nuevos contingentes a las fuerzas de los
    españoles. Los triunfos y derrotas se sucedían en
    un clima de enorme
    confusión. Se halló en la gloriosa Batalla de Salta
    del 20 de febrero de 1813, en la que también participaron
    algunos de sus hermanos, su primo don Luis Borja Díaz y,
    entre otros, su futuro primo político don Gaspar
    López de Vera y Gómez y su futuro suegro don Juan
    Esteban Arias de Navamuel. El 30 de junio de ese año, don
    Remigio Plaza fue promovido al grado de sargento del Regimiento
    de Dragones de Cachi, título que conservará hasta
    el 31 de marzo de 1815.

    Los principales hacendados de la región,
    existentes en ambos bandos, surgieron como los indiscutidos jefes
    militares de la campaña y de esta manera aparecen las
    familias acaudaladas de los Valles Calchaquíes como los
    mayores protagonistas durante las reñidas contiendas. En
    la Villa de San Carlos del Valle de Calchaquí, el 7 de
    abril de 1813, le confiscaron a don Manuel Fernando de
    Aramburú todas las propiedades que poseía "por
    sospechas de tener sentimientos contrarios a la causa del
    orden
    "; en efecto, Aramburú había acreditado su
    firme adhesión a los realistas. En 1814, a fin de obstruir
    los planes militares del general Güemes, equipó a su
    costa un fuerte regimiento de criollos al que denominó
    "Escuadrón de Caballería de San Carlos", en favor
    del rey Fernando VII, y uniéndose a las fuerzas del
    general Joaquín de la Pezuela participó en las
    invasiones a Salta y Jujuy, venidas del Alto Perú. Don
    José Remigio lamentaba la decisión de
    Aramburú, ya que los integrantes de esta familia y los de
    Lea y Plaza fueron siempre muy unidos por viejas amistades,
    parentescos y compadrazgos. Por esta época los de Lea y
    Plaza ya habían simplificado su apellido en
    adhesión a la causa de la Independencia.

    Para esas acciones
    empeñadas contra los realistas partían los
    Regimientos de San Carlos, Seclantás, Cachi, Atapsi y
    Molinos, que organizaron los patriotas más destacados del
    Valle como Luis Borja Díaz de Lea y Plaza, Pedro
    Alcántara Ferreyra, Tomás y Nicolás de
    Frías y Aramburú, Alberto Montellano, Justo
    Pérez de Mendoza y sus hermanos Juan de Dios y José
    María de Lea y Plaza de Mendoza, Bonifacio Ruiz de los
    Llanos, Justo Pastor Arce y los de Lea y Plaza Ríos, entre
    quienes se hallaba el sargento don José Remigio Plaza,
    quien, según tradición, se caracterizaba por su
    destreza con las armas blancas,
    las que escondía entre su faja hasta que lo
    requería un momento decisivo.

    Con el "Regimiento de Dragones de la Milicia
    Patriótica de Salta de Nueva Generación",
    participó de una expedición que se trasladó
    a Tucumán durante enero y febrero de 1814. El 31 de marzo
    de 1815 era ascendido a alférez de la Segunda
    Compañía del Tercer Escuadrón del Regimiento
    Partidarios del Nuevo Orán. Es justo recordar el
    patriotismo de nuestro prócer, pues no se han encontrado
    en los archivos documentos que
    certifiquen en él otro gesto que su invariable apoyo a la
    causa de Mayo. Sus sueldos como militar de los Ejércitos
    de la Patria, nunca le fueron pagados ni recibió dinero alguno,
    debiendo de esta manera costearse su subsistencia y la de los
    suyos con lo escaso que le iba quedando en el Valle de
    Calchaquí, ya que de a poco se enajenaban las propiedades
    de Atapsi, heredadas de su padre en las particiones con
    sus hermanos; proveía desinteresadamente, pues, de sus
    propios recursos
    víveres y ganados a la causa emancipadora.

    En 1817 el Tte. coronel don Gregorio Aráoz de La
    Madrid
    tenía la misión de hostigar al jefe realista en los
    Valles Calchaquíes, partiendo para ello desde Trancas
    (Tucumán) el 3 de marzo; luego de una intensa recorrida
    por los Valles, se trasladó al Norte, llegando hasta
    Chuquisaca, siendo rechazado, de manera que decidió
    retornar a Tarija, pero esta ciudad había sido tomada por
    las fuerzas realistas el 10 de julio de 1817, ante lo cual
    Aráoz de La Madrid resolvió dirigirse a Orán
    y finalmente volver a Tucumán. Mientras, don José
    Remigio, que había participado valientemente en las
    acciones de Yavi junto a Pachi Gorriti, fue apresado por los
    realistas y trasladado a una prisión de Potosí, de
    donde pudo escapar en momentos que era sometido a un consejo de
    guerra para su casi segura decapitación; luego de muchas
    peripecias logró regresar a los Valles.

    Por orden del comandante de Húsares y de la
    División de Vanguardia del
    Ejército Auxiliar, teniente coronel Gregorio Aráoz
    de La Madrid, estando en La Poma, el 27 de mayo de 1817 se
    tomó declaración a Plaza, quien poniendo la mano
    derecha sobre el puño de su espada y tras jurar por Dios,
    la Patria y dando su palabra de honor, se identificó como
    el teniente de la segunda compañía de los
    Escuadrones de los Valles de San Carlos; don José Remigio
    Plaza, quién frisaba los 21 años, manifestó:
    que escapó de Potosí y cuando lo tenían
    en el hospital de Betlemos, a donde lo habían llevado para
    seguirle consejo de guerra y decidir su decapitación,
    según supo por uno de los soldados de la guardia encargada
    de su custodia, lo cual motivó que tuviera que hacer el
    mayor esfuerzo para escapar
    . Dijo que aprovechando que el
    centinela se había dormido al anochecer, pudo huir y
    dirigirse hacia los cerros de Potosí, donde ya cerca del
    amanecer encontró una mina, refugiándose en su
    interior con el ánimo de esperar la siguiente noche para
    continuar su fuga, pero en el lugar fue sorprendido por un
    cholo,
    aparentemente cuidador de la mina y temiendo que
    vaya a delatarlo ya que en aquel
    momento aún
    tenía puestas las cadenas de la prisión, no tuvo
    otra alternativa que quitarle la vida
    . Indicó asimismo
    que él y sus compañeros de prisión
    habían sido víctima del peor trato por parte del
    enemigo. Informó al oficial sumariante que el
    Día de Reyes degollaron en la plaza de Potosí a
    cuarenta y tantos prisioneros de los de Yavi, y entre ellos a
    tres mujeres de los patriotas de aquel pueblo; "que a las cuatro
    de la tarde del mismo día voló el almacén de
    pólvora, con tres mil quintales que tenían en el
    Convento de Santo Domingo, cuyo incendio derribó las
    cuatro cuadras en contorno de dicho convento…"

    hundiéndose dieciocho piezas de artillería y que
    murieron ochenta y tantos artilleros y todas las familias de
    aquellas cuatro cuadras. El mismo día que había
    escapado don Remigio "…supo por un muchacho del
    Marqués de Yavi, que a éste lo habían puesto
    en capilla, pero que ignora si lo pasaron por las armas…
    ".
    Sobre su arribo a Potosí, dijo que dos días
    antes de Reyes entró a dicho pueblo el jefe realista
    conocido como
    El Caudillo Tacón a cargo de
    doscientos hombres mal armados y la mayor parte heridos, resto de
    dos mil quinientos que fueron derrotados en las inmediaciones de
    Chuquisaca,
    señaló que ignora el nombre del
    jefe vencedor, "pero sabe que es nuestro"; explicó
    que en el trayecto a Oruro, a unas dos jornadas de esa
    población, el grupo de
    prisioneros que él integraba se encontró con el
    batallón de los Fernandinos que conducía presos a
    mil y tantos patriotas de La Paz, a los que se unieron y de
    inmediato emprendieron regreso a Potosí, porque
    temían que dos mil quinientos hombres que estaban reunidos
    en el Cerro Gordo, entre desertores y paisanos

    prófugos, intentaran quitarle los prisioneros;
    agregó que de todos estos apenas llegaron a
    Potosí doscientos y tantos a causa de haber fusilado a los
    demás en el camino conforme se iban cansando,
    ya que
    por dicho temor era un objetivo
    primordial cubrir el trayecto hasta Potosí en el menor
    tiempo.

    Plaza transitó en su fuga por una riesgosa
    travesía; en Tolapampa encontró a treinta
    desertores armados, a los que logró persuadir
    acercándolos hasta Lipes, de donde se volvieron
    veintinueve, trayéndose con él a uno que lo
    acompañó hasta el campamento de La Poma; los
    desertores que encontró en Tolapampa le comentaron que el
    general La Serna (realista) se retiraba hasta Suipacha, y que
    había llamado a la caballería de Vigil en Tarija,
    para ponerla en retaguardia al tiempo que se retiraba, a cuyo
    efecto se trasladó el brigadier Álvarez a Tupiza a
    fin de preparar auxilios y reunir los reclutas de esas
    inmediaciones.

    Fue posible que después de tan graves
    circunstancias don José Remigio pudiera llegar a su
    regimiento de los Valles sin otros inconvenientes, según
    apreciación de la historiadora Cadena de Hessling, "merced
    al dominio que
    tenía del idioma quechua y del aymara, los que
    había aprendido de los peones de la estancia de su padre
    cuando niño". Las declaraciones efectuadas por el oficial
    José Remigio Plaza fueron tema de una carta de Belgrano
    al general Martín Miguel de Güemes, fechada en
    Tucumán el 3 de abril de 1817, en la que manifiesta que
    dicho oficial ha huido de su prisión el 6 o 7 de marzo de
    ese año, y luego de referirse a los cuarenta prisioneros
    de Yavi degollados en la plaza el Día de Reyes junto a
    tres mujeres patriotas, y a los espaciados fusilamientos de
    más de mil prisioneros en su camino a Potosí, dice
    el general Belgrano que eso me confirma que son unos inicuos y
    me mantendré en esta opinión aunque los viese hacer
    milagros (…). Aseguro a usted que calificados aquellos
    hechos, al primero que ahorco si lo pillo, es al general.

    Después de otras consideraciones, Belgrano señala
    que: Creo que el tal Serna será general como yo.
    ¿Qué objeto ha podido tener el envío de las
    fuerzas de Centeno, Olañeta y Marquiegui?, ¿tomar a
    Arias, rescatar su artillería y prisioneros?. Es preciso
    no conocer el país para delirar así, ni tener idea
    de la gente que le hace la guerra; lo que me convence que ni
    Olañeta ni Marquiegui son bien instruidos o de que, y
    será lo más cierto, no tienen influencia con un
    general español,
    benemérito en un grado heroico y eminente, pero tan bruto
    y salvaje como el otro benemérito de Chile de los zapatos
    de raso bordados de oro:
    convengamos en que son muy bárbaros
    .

    Aquel año de 1817 fue una etapa de su vida en la
    que debía decidir apresuradamente, eran tiempos
    difíciles, había necesidades económicas y
    las tropas sufrían abatimiento; las guerras eran
    cada vez más intensas y sangrientas, y su hermano Ubaldo
    estaba en prisión desde el año anterior en las
    Casas Matas, Perú. El 14 de julio de ese año tuvo
    que vender una parte de la propiedad que
    heredó de su padre de la hacienda de San José de
    Atapsi
    a don Pablo Dávalos de Mendoza, en mil pesos,
    para su propio sustento y contribuir a los auxilios del
    Estado
    , "para el sostén de la guerra contra el
    tirano"
    , dado que el ejército atravesaba por un
    estado
    calamitoso. Durante los años 1817 a 1821 nuevas invasiones
    realistas amenazaron la provincia, en efecto, don Remigio
    prosiguió en constante hostigamiento para obligar al
    retiro de los españoles; en consideración a estas
    acciones Güemes lo ascendió al cargo de teniente del
    Escuadrón de Gauchos; y el 30 de diciembre de 1820,
    "Atendiendo a los laudables méritos y distinguidos
    servicios del Teniente de la primera Compañía del
    segundo Escuadrón de Gauchos del Valle, Dn. Remigio
    Plaza…"
    . Don Martín Miguel de Güemes en su
    carácter de "Coronel Mayor de los Ejércitos de la
    Patria, Gobernador Intendente de la Provincia de Salta,
    Comandante general de su campaña y en Jefe del
    Ejército de Observación sobre el Perú", y su
    Secretario de gobierno y guerra don Toribio Tedín, le
    conferían los despachos de capitán graduado; y
    finalmente cuatro años más tarde, el 10 de
    noviembre de 1824, fue nombrado capitán efectivo del
    Primer Escuadrón de Milicias de los Valles. Prestó
    sus servicios con el noble patriotismo que lo caracterizaba, sin
    retirarse de las filas mientras se realizó la guerra de la
    Independencia, la que cesa el 30 de junio de 1825, pero
    continuó en la milicia, incorporado al Batallón de
    Infantería formado por el coronel José María
    Paz en Salta, que marchó a la guerra contra el Brasil en 1827,
    pero no sabemos si llegó a participar en ella. Entre los
    años 1825 y 27 se encontraba afincado con su familia en la
    estancia "El Churcal", jurisdicción del curato de los
    Molinos. En su servicio a la
    Patria dedicó con extraordinaria vocación sus
    mejores años y esfuerzos, hecho que fue resumido
    así por la historiadora María Teresa Cadena de
    Hessling, "Don Remigio sacrificó todo, hasta
    simplificó su apellido por el ideal de
    Mayo"
    .

    Se alistó en las filas unitarias formando causa
    junto a su hermano, el coronel don Manuel Waldo Plaza, que se
    convertiría en uno de los principales jefes de las fuerzas
    antirrosistas.

    Estando en Salta, en uno de los encuentros con los
    federales recibió una herida en el "costado";
    aún convaleciente, por orden del gobernador de Salta
    marchó desde Cachi hasta Santa María (Catamarca).
    El comisario de guerra don Teodoro López, informaba el 11
    de agosto de 1829: "…costeándose a expensas de su
    poca fortuna, y montada toda la gente de su mando en haciendas de
    sus propiedades, que puesto en aquel punto designado
    recibió órdenes de incorporarse al
    ejército…
    ". El comandante don José Remigio
    Plaza, ostentaba ya en 1829 el grado de Sgto. mayor efectivo de
    las "Milicias Provinciales de Cachi" y del "Batallón de
    Infantería de Granaderos Unitarios". Participó en
    las luchas de Catamarca, y estando allí comenzó a
    decaer su salud:
    "…con motivo de haberse renovado las inflamaciones que de
    tiempo en tiempo le acometen desde que recibió una herida
    en el costado en uno de los encuentros en Salta con el enemigo
    común. Esta enfermedad es grave y sus funestos efectos son
    inevitables en la campaña…"
    . Don José
    Arrizola, cirujano del ejército, tomó conocimiento
    de la enfermedad que le afectaba al Sgto. Mayor de
    Infantería
    , e informaba que tenía: "…una
    herida que le atraviesa de la parte del hígado, cerca de
    las costillas falsas…"
    , con tal motivo se vio en la
    necesidad de pedir licencia y en su nota para tal fin fechada en
    agosto de 1829, expresa que tenía una esposa rodeada de
    siete hijos menores de edad que subsisten de su personal
    trabajo
    . Regresó a Cachi y retornó a las tareas
    rurales.

    Los hijos aludidos eran de su primer matrimonio con
    doña Dorotea Mendía y Baisa (o Baeza),
    proveniente de familias cuyo apellido es de origen vasco, y
    hermana legítima del coronel de la Independencia don
    Vicente Mendía, de destacada actuación en
    Orán, donde residía y era dueño del
    establecimiento "El Palmar". Viudo, don Remigio contrajo
    matrimonio en segundas nupcias con doña Trinidad
    Gallardo y Olmos
    ; hija del guerrero de la Independencia don
    José Elías Gallardo y Fernández [un valiente
    oficial que estuvo bajo el mando del coronel Ramón
    González Balcarce; participó en las batallas de
    Tucumán, donde fue herido en una pierna, y en la de Salta,
    sufriendo una herida en la cabeza al ser alcanzado por una
    bombarda. Conoció las amarguras de Vilcapugio y Ayohuma,
    la derrota que sufre el Ejército Patrio en Sipe – Sipe al
    mando del general Rondeau, comandó un sector de la
    población salteña; etc.] y de doña Trinidad
    Olmos, nieta paterna del Aydte. don Juan Manuel Gallardo (natural
    de los Reinos de
    España,
    perteneció al Regimiento de Infantería Fijo de
    Buenos Aires)
    y de doña María Aurelia Fernández, nacida en
    Salta hacia 1770; bisnieta paterna paterna de don Juan Gallardo y
    de doña María Lozano. Viudo de su segunda esposa,
    don Remigio se casó en terceras nupcias con doña
    Trinidad Arias de Navamuel
    , nacida alrededor de 1819 e hija
    del capitán don Juan Esteban Arias de Navamuel [guerrero
    de la Independencia que sirvió en el Ejército
    Auxiliar del Alto Perú "desempeñando con
    doblados anhelos las fatigas, destino y comisión que se me
    han encargado, hallándome en acción, así
    generales de guerra, como particulares de guerrillas acreditando
    y haciendo brillar aquel entusiasmo, y encumbrado amor de que he
    estado poseído a favor de la Independencia de América, ofreciéndome con
    garantía, y alistándome en el distinguido Cuerpo de
    Decididos, guardo la gloriosa acción de Tucumán,
    y lo mismo en la célebre del 20 de Febrero en esta
    Capital
    "] y de doña Eulalia Atay, nieta
    paterna de don José Arias de Navamuel y Diez Gómez
    y de doña Tomasa de Fonseca y Fiusa y Diez Gómez
    (hija de don Francisco de Fonseca y Fiusa y doña
    María Andrea Diez Gómez), bisnieta paterna paterna
    del capitán don Pedro Arias de Navamuel y de doña
    Juana Diez Gómez, tataranieta paterna paterna paterna del
    capitán don Luis Arias de Navamuel, nacido en Salta
    aproximadamente en 1680, encomendero de Payogasta, y de
    doña María de Soria, cuarta nieta paterna paterna
    paterna paterna del capitán don Bernardo Ruiz de Navamuel
    y de doña Ana Arias Velázquez.

    Sin duda que don Remigio tuvo un lugar importante en el
    corazón
    de la gente de su pueblo, como confirman algunos documentos
    parroquiales en los que aparece siendo padrino de bautismo de
    varios párvulos, entre los que mencionamos al niño
    Ruperto Aranda, bautizado el 6 de agosto de 1832; también
    figura bautizando de socorro en varias oportunidades, siendo don
    Remigio para la Iglesia
    "sujeto aprobado o apto" para tales fines, como por
    ejemplo, entre otros, de su posible pariente párvulo hijo
    de don Juan Ríos y de doña Cipriana López, a
    quién don Remigio bautiza de socorro y le pone el nombre
    de Cándido, en homenaje seguramente a su madre doña
    Cándida de los Ríos. También fue muy
    respetada y querida por la gente su segunda esposa, doña
    Trinidad Gallardo, habiendo sido madrina de numerosos
    cacheños, apareciendo de tal manera en los libros
    parroquiales.

    No duró por mucho tiempo su desvinculación
    de las armas, puesto que en 1834 ya estaba nuevamente confirmado
    en el Ejército; en ese año se lo halla revistando
    con el grado de Tte. coronel y ostentando el cargo de comandante
    de las "Fuerzas Revolucionarias de Caballería Unitaria" en
    Cachi, sin duda que su participación era muy importante
    para sus soldados y en especial para su jefe don Manuel Ubaldo
    Plaza y Ríos. En 1834 gobernaba Salta el coronel Pablo de
    Latorre, aliado de Rosas, quien fue
    derrocado por las fuerzas revolucionarias combinadas de Jujuy,
    bajo la dirección del gobernador de esa provincia don
    José María Fascio, por Tucumán el gobernador
    Alejandro Heredia, y los Valles Calchaquíes bajo el
    directo mando del coronel don Manuel Waldo Plaza y sus jefes,
    entre ellos, su hermano el Tte. coronel Dn. José
    Remigio de Lea y Plaza
    . Depuesto Latorre, se convocó a
    elecciones de gobernador, resultando electo el 15 de diciembre
    del 34’ el coronel José Antonino Fernández
    Cornejo. Entre las dos primeras medidas de Cornejo estuvo la de
    dirigirse al comandante de Cachi don José Remigio Plaza,
    luego de hacerlo con el comandante don Waldo Plaza; la nota
    fechada en Salta el 31 de diciembre de 1834 dice: "El
    infrascripto Gobernador Provisorio y Capitán General de la
    Provincia ha recibido la apreciable nota que le ha dirigido el
    comandante de Cachi don Remigio Plaza, en la que le avisa haber
    dado el debido cumplimiento, a las órdenes superiores del
    gobierno accidental: el pronunciamiento de ese pueblo
    (Cachi)
    por la causa del orden, y tranquilidad de toda la provincia,
    hace que el infrascripto le congratule de un porvenir muy
    lisonjero y le hace también persuadir, que nada
    habrá que pueda estorbar la marcha que se ha propuesto
    seguir el gobierno, todo en beneficio del país y su
    dignidad".

    "Se adjunta a usted el bando promulgado en
    ésta ciudad el día de ayer a consecuencia del
    suceso que tuvo lugar en la misma: por él se
    convencerá que todavía hay partidos de ese poder que ha
    caducado, y que todavía han querido contra el torrente de
    la opinión general llevar adelante sus inicuas esperanzas.
    Es pues de rigurosa necesidad que el Señor comandante

    (José Remigio Plaza) procure por todos los medios
    posibles hacer que se dé el debido cumplimiento al adjunto
    bando. Estando ese pueblo
    (Cachi) en acefalía como
    lo indica el Sr. comandante del mismo lugar, podrá usted
    convocar a todo el pueblo, para que procedan a la
    elección
    (de sus autoridades) en los
    términos de costumbre. Dios guarde a usted muchos
    años. José Antonino Fdez. Cornejo – José
    Antonio Moldes ministro sec…."
    .

    Luego se produjeron grandes convulsiones,
    derrocándose al gobernador José Antonino
    Fernández Cornejo y asumiendo el gobierno de Salta el
    general rosista tucumano don Felipe Heredia, el 5 de marzo de
    1836. Triunfante en Salta la causa federal, los unitarios
    debieron emigrar, entre ellos el teniente coronel José
    Remigio Plaza y Ríos. Perseguido y condenado a ser
    apresado o fusilado, huyó hacia Bolivia,
    encontrándose allí hasta mediados de noviembre de
    1836; los secuaces de Rosas lo siguieron gran parte del camino,
    advirtiendo en las poblaciones que llegaban que harían
    prisioneros a los vecinos comprometidos con don Remigio o que le
    prestaran ayuda. El 3 de diciembre de ese año el
    gobernador delegado ordenó "hacer la debida
    averiguación de las personas que le han prestado

    (a Plaza) hospedaje y facilitado cabalgaduras, remitiendo
    presas, sin distinción de clase alguna a
    todas las que resulten cómplices maliciosamente en el
    tránsito del citado Plaza; remitiendo al mismo tiempo el
    sumario que siga en este asunto"
    .

    En el camino de regreso a Salta, se encontró en
    Orán con su cuñado el coronel don Vicente
    Mendía desde el 19 al 22 de noviembre de 1836, a quien le
    contó que "hacía dos meses que había enviado
    expresamente a su hijo Juan Plaza con el fin de solicitar de S.E.
    permiso para restituirse al seno de su familia, en virtud de
    promesa que el mismo le había hecho por medio de una
    carta, y mensajes de su familia que le aseguraban de esta misma
    disposición; pero no habiendo regresado su hijo y viendo o
    sabiendo que estaba próxima a cerrarse la
    comunicación a Bolivia, había resuelto venirse
    no pudiendo sufrir ya las miserias de aquellos
    países…". También le confiaba a su
    cuñado en la hacienda de El Palmar (o El Palmarcito, como
    aparece indistintamente en los documentos), que "temeroso que
    hubiese algunos malos informes
    contra su persona,
    tomó el partido de venirse a Salta para encontrarse con el
    Sr. ex gobernador don Antonino Fernández Cornejo, quien le
    dijo que no tuviese temor y esperase a S.E. y se presentase",
    pero enterado que aún se lo buscaba no pudo menos que
    ausentarse pasando a Jujuy, a la espera de que el correr del
    tiempo despeje las primeras impresiones que no parecían
    buenas y de tal manera el gobierno obtenga una opinión
    más clara de la verdadera responsabilidad que le cabía en los hechos
    de que se lo acusaba, y lograr seguridades personales para
    presentarse. Pero viendo que se le buscaba como a criminal, no le
    quedó otro recurso que emprender la retirada,
    dirigiéndose entonces a Atacama, donde se reunió
    con sus dos hermanos, "Uvaldo y Felipe". Desde allí
    don Remigio se fue para Potosí de donde pasó a
    Chuquisaca, después a Cinti "buscando donde pasarlo
    mejor
    ", y luego se trasladó y quedó en Tarija
    considerando que era un lugar más adecuado a sus
    circunstancias; desde ahí venía enseñando un
    pasaporte del Comandante General de esa ciudad, Dr. Dorado.
    Comentaba Plaza que se decía en Tarija que las diferencias
    de Chile con Lima se habían superado, sin embargo estaban
    en grandes preparativos de guerra por lo que ante el riesgo de que
    lleguen nuestras tropas decidió encarar el regreso a la
    Patria, más considerando en lo particular el sentimiento
    que tenía por su familia y las grandes dificultades en que
    se venía desenvolviendo. Explicó que en Pampa
    Blanca estuvo en casa de uno de los Aparicio y en la Palca de
    Higueras en lo de un sargento Texerina, quien le prestó
    una cabalgadura hasta el río del Pescado, en donde le
    prestó otra que le dio un hermano o peón de dicho
    sargento, sin que nadie más lo hubiese visto hasta que al
    pasar por la inmediación de la ciudad de Orán lo
    vio un negro a quien no conocía. Al marcharse Remigio con
    su hijo Ángel María de El Palmar, el 22 de
    noviembre, le dejó a Mendía un par de pistolas en
    carácter de regalo y lo mejor de su ropa para que se la
    mandase a Salta. Según referencias de personas que
    creían haberlo visto pasar por Orán,
    describían a don Remigio como "un hombre que
    parecía decente, de regular estatura, gordo, de barba
    llena y las patillas colorada
    " y otro diría "que
    parecía ser persona decente, de buena estatura, algo
    corpulento y medio viejo
    "; don Remigio en 1836 tenía
    40 años.

    Pasaron los años con grandes angustias entre los
    hermanos de la Patria, sucediéndose los actos de resistencia y
    ataque, confiscaciones, exilio de unos y otros a los
    países vecinos; la dictadura y el
    nepotismo de Rosas, en ese ir y venir por momentos enloquecido,
    crecía o iba perdiendo fuerza, hasta
    ocurrir el inevitable regreso al terruño y a la familia. El
    1º de diciembre de 1856, su hermana doña Magdalena de
    Lea y Plaza Ríos de Díaz designó a don
    Remigio uno de sus albaceas testamentarios y heredero de 200
    pesos. Su actividad en esos años se alternaría
    infatigablemente entre la milicia y la atención de sus heredades, el hogar y
    crianza de sus hijos pequeños.

    En el crepúsculo del 17 de diciembre de 1863,
    luego de una larga enfermedad y en la mayor pobreza,
    dejó de existir don Remigio; moría así un
    hombre que se destacó como uno de los más valerosos
    representantes del patriciado salteño, por su total
    entrega a la guerra de la Independencia y, por la suma de muchas
    otras virtudes de gran altruismo. Recibió todos los
    auxilios espirituales de la iglesia católica. El 18 de
    diciembre de 1863, el cura de Cachi trazó con su
    puño la señal de la cruz y el último
    documento, bajo los derechos gratis, que
    dice: "(Misiones de Cachi Dic 17/ 20 días)" "En 18
    de Diciembre del año de mil ochocientos sesenta y tres, Yo
    el cura que firma dí sepultura con oficio rezado al
    cadáver de Don Remigio Plaza, esposo de Da. Trinidad
    Navamuel, que murió anoche a la edad de setenta
    años, después de recibir todos los auxilios
    espirituales, fue sepultado en el Panteón nuevo de esta
    Parroquia.
    Firma: Policarpo Segovia.
    cura"
    .

    Es así como nacieron los grandes de la Patria,
    muchos de los cuales, pese a que prestaron invalorables
    servicios, permanecen lamentablemente en el más absoluto
    anonimato. Se recuerda el nombre de don Remigio en una placa de
    bronce en el monolito al general Güemes en Cachi, como
    único homenaje a su memoria.

    Doña Trinidad Arias de Navamuel de Plaza y
    Ríos sobrevivió a su esposo muchos años,
    ocupada "en el gobierno de su casa"; solicitó las
    pensiones y sueldos que le correspondían como viuda del
    guerrero de la Independencia, pensión que gozó
    desde el 6 de diciembre de 1871; habría fallecido en
    Cachi. Existe una foto original suya en poder de los
    descendientes de doña Lía Aurelia Plaza Navamuel de
    Ibáñez, que tiene esta dedicatoria: "Un recuerdo
    de tu madre Trinidad N. de Plaza pa. su hija Carmen Plaza. Cachi
    3 de Agosto del 19"
    .

    Citas y Notas

    Sobre la fecha de su nacimiento, lamentablemente no
    pudimos recurrir a la partida de bautismo, ya que no fue posible
    encontrarla debido a la depredación por parte de personas
    que arrasan con documentos, que supuestamente perjudican sus
    intereses. En la iglesia parroquial de Cachi, como apuntamos en
    su biografía, se encuentra el acta de
    defunción, en la que el cura de la misma don Policarpo
    Segovia (eximio latinista salteño), interviene en el acto
    de inhumación de sus restos el 18 de diciembre de 1863;
    allí declara que don Remigio falleció de setenta
    años, es decir, que habría nacido en 1793. Pero don
    Remigio afirma en diferentes oportunidades cuál era su
    edad, siendo en ello coincidente en todo momento, lo que nos
    lleva a la convicción de que habría nacido en 1796.
    En cuanto al día de su natalicio, nos inclinamos por el
    1º de octubre, que es el día de su Santo,
    ateniéndonos a las costumbres de la
    época.

    Archivo de la
    Iglesia Parroquial de Cachi, Defunciones Volumen III, fs.
    109, años 1857 – 1870.

    Archivo de la Iglesia San Pedro Nolasco de
    Calchaquí, Defunciones Libro 1, fs.
    23.

    Referencias familiares.

    A. y B. H. S. Tomas de razón. Carpetas y Protocolos.

    Cornejo, Atilio: "Historia de Güemes",
    pág. 84, segunda edición. Talleres Artes Gráficas S. A., 11 de junio de 1971,
    Salta.

    Reyes Gajardo, Carlos: "Apuntes Históricos Sobre
    San Carlos del Valle Calchaquí de Salta", página
    91. Casa Jacobo Peuser, Ltda. Buenos Aires, 1938.

    A. G. N. (Archivo General de la Nación). Registro
    581 de los sueldos devengados como Guerrero de la Independencia
    correspondientes a don José Remigio de Lea y Plaza
    Ríos, año 1885. – El 10 de diciembre de 1813, don
    Luis Borja Díaz ponía a disposición el pie
    de lista de los militares del Regimiento de Dragones de Milicias
    Patrióticas "que compone la Compañía que se
    presenta en revista de
    comisario". Encabezaba la lista el capitán D. Luis Borja
    Díaz y el teniente D. Pedro Alcántara Ferreyra.
    Sargentos: Juan Pablo Plaza y José Remigio Plaza. Cabos:
    José Aparicio, José Manuel Mora, Manuel
    Avendaño y José María Cabrera. Soldados:
    Bernardo Balboa, Juan de la Cruz Castro, Mauricio Guerra, Doroteo
    García, Francisco Macías, Juan Torres, Vicente
    Escobar, José Blas Burgos, Francisco López,
    José Manuel Cruz, Juan de Dios Mamaní,
    Valentín Carral, Felipe Gallegos, José Mondaca,
    Pedro Erazo, Felipe Venancio Fuenteseca, José Benito
    Guerra, Juan Bautista Mendoza, Pantaleón Llanos, Ambrosio
    Bordón, Marcos Estopiñán, Juan E. Mendoza,
    José Manuel Pucapuca, Mariano Flores, Diego Vedia, Juan
    Bautista Burgos, Martín Farfán, Carlos Villanueva,
    Pablo Luna, Ermenegildo Torres, Tomás Aguirre, Juan
    Vázquez, Juan Erazo, Manuel Guantay, Valentín
    Guzmán, Teodoro Hurtado, Bonifacio Aguirre, Francisco
    Velarde, José Velarde, Severo Genovés, José
    Manuel Magno, Antonio Abano, Agustín Hurtado, José
    Tiburcio Choque, Francisco Borja Barrosa, Estanislao Plaza,
    Agustín Ochoa, José Manuel Mamaní,
    Agustín Gutiérrez, Julián Mexía,
    José Mariano Aguirre, Cipriano Parra, José Hoyos,
    Pedro Pablo Corte, José Manuel Chaile, Mariano Cayata,
    José Santos Gutiérrez, Bartolo Aguirre y Pedro
    Garnica (A. y B. H. S. Carpeta Fantasma Nº 41 "Dragones de
    Milicias Patrióticas de Salta" Pie de Listas, año
    1813). Valga esta referencia como un homenaje a los valientes y
    olvidados soldados de Cachi, que integraron el Regimiento de
    Dragones de Milicias Patrióticas de Salta.

    Archivo Histórico de Tucumán,
    Sección Administrativa, carta de don Ignacio
    Gorriti.

    Cutolo, Vicente Osvaldo: "Nuevo Diccionario
    Biográfico Argentino", pág. 186. VI
    volúmenes. Edit. Anaconda, Buenos Aires, 1950. Y Reyes
    Gajardo, Carlos M.: "Apuntes…", pág. 101,
    cit.

    A. y B. H. S. Títulos Militares. Carpetas y
    Protocolos. También Parroquia de Cachi, Bautismos y
    Matrimonios.

    Hessling, María Teresa Cadena de: "La Familia de
    los de Lea y Plaza al Servicio de la Patria", Editorial Alen, San
    Miguel de Tucumán 1ro. de octubre de 1994, San Juan 2041,
    S. M. de Tucumán.

    A. y B. H. S. Carpeta de Títulos Militares. –
    Referencias Familiares.

    A. G. N. Expediente de los sueldos devengados como
    Guerrero de la Independencia correspondientes a don José
    Remigio Plaza y Ríos, cit.

    A. G. N. Ibídem.

    A. G. N. Ibídem.

    Archivo del Ejército Argentino – Expediente del
    Guerrero don José Remigio Plaza. Fotocopia gentilmente
    proporcionada por el extinto investigador don Antonio
    Elías Gallardo.

    Archivo General de la Nación:
    X-23-2-4, Ejército Auxiliar del Perú,
    1817/25.

    Archivo General de la Nación: X-23-2-4,
    Ejército Auxiliar del Perú, 1817/25,
    cit.

    Archivo General de la Nación: X-23-2-4,
    cit.

    Archivo General de la Nación: X-23-2-4,
    cit.

    Güemes, Luis: "Güemes Documentado", Tomo VI,
    págs. 216 a 218. Carta de Manuel Belgrano a Martín
    M. de Güemes, fechada en Tucumán el 3 de abril de
    1817.

    A. y B. H. S. Carpeta 24, Prot. 259. Esc. Félix
    Ignacio Molina, año 1817.

    A. y B. H. S. Carpeta 24, Prot. 259. Esc. Félix
    Ignacio Molina, año 1817. También Carpeta de
    Títulos Militares.

    A. y B. H. S. Tomas de Razón.

    A. E. A. (Archivo del Ejército Argentino)
    Ministerio de Guerra. Expediente letra C Nº 729/34 Obj.
    Ley 11412,
    Servicios del Capitán Graduado "Don Remigio Plaza", fs. 2
    y sgtes. También A. y B. H. S. Ibídem.

    A. y B. H. S. Ibídem. También A. E. A.
    (Archivo del Ejército Argentino) Ministerio de Guerra.
    Expediente del guerrero "Don Remigio Plaza", cit.

    A. y B. H. S. Ibídem. Y A. E. A.
    Ibídem.

    Referencias de la profesora María Teresa Cadena
    Ligoule de Hessling en conversaciones con el autor.

    Archivo del Ejército Argentino, Expediente "Don
    José Remigio Plaza", cit.

    A. E. A. Ibídem, cit.

    El doctor don José Arrizola, contrajo matrimonio
    con doña Genoveva Dulon, hija de don Juan Manuel Dulon
    (inglés)
    y de doña Anastasia Maldonado y Migueles, nieta materna de
    don Pedro Francisco Maldonado (de antiguas familias de Santiago
    del Estero) y de doña Melchora Migueles (Figueroa,
    Andrés A.: "Linajes Santiagueños", pág. 24,
    Santiago del Estero).

    A. E. A. Ibídem, cit.

    A. E. A. Ibídem, cit. También A. y B. H.
    S. Registro Judicial, Expte. Nº 22 Año 1836 – *
    Doña Dorotea Mendía, es probablemente hija de don
    Antonio Baeza y de doña María Trinidad
    Mendía, vecinos y propietarios de una estancia en
    Orán (Atilio Cornejo, "Contribución a la Historia
    de la Propiedad Inmobiliaria de Salta en la Época
    Virreinal". Bs. As. 1945, pág. 327). Por otra parte, en
    las informaciones matrimoniales el Archivo del Arzobispado de
    Salta, figura don Antonio Baeza como viudo de doña
    María del Carmen Caviedez e hijo legítimo de don
    Nicolás Baeza, contrayendo matrimonio en 1792, con
    doña Trinidad Mendía, hija legítima de don
    José Mendía y de doña Petrona Arze.
    Según el conocido "Nobiliario Español, Diccionario
    Heráldico de Apellidos Españoles y de
    Títulos Nobiliarios" de Julio de Atienza: Mendía,
    Mendi y Mendivil son vascos, como así también sus
    similares de Mendiarechaga, Mendibe, Mendibelzúa,
    Mendiburu, Mendichueta, Mendieta, Mendigoitia;
    Mendiguchía, Mendiguren, Mendiola, Mendiondo, etc.; lo que
    dio lugar a confusiones en el apellido de Doña Dorotea
    Mendía de Plaza, en que se la menciona como Mendivil en
    varios trabajos de genealogía, cuando en realidad su
    verdadero apellido es Mendía. Mendía:
    "Vasco. Sus armas: En campo de plata, un castillo de gules;
    bordura de oro, con ocho armiños de sable". Mendi:
    "Vasco del Valle de Oyarzun, partido judicial de San
    Sebastián (Guipúzcoa). Sus armas: En campo de
    plata, un rosal de sinople con rosas de gules, y a su alrededor,
    cinco estrellas de azur". Mendivil: "Vasconavarro.
    Probó su nobleza en la Orden de Carlos III (1791 y 1803) y
    en la Real Chancillería de Valladolid (1771, 1778 y 1796).
    Sus armas: Los de Vizcaya traen: En campo de azur, dos palos de
    oro, y entre ellos, un lobo de plata, pasante; bordura de gules,
    con ocho aspas de oro. Divisa: "Eztazgo mendotzar bezelakoak.",
    Los de Navarra traen: en campo de plata, dos palos de azur,
    bordura de gules, con ocho aspas de oro".

    Referencias Genealógicas de los Gallardo.
    Consultamos en vida a un descendiente de la familia Gallardo, don
    Antonio Elías Gallardo fallecido en 1995 y autor de varios
    libros de contenido histórico. Al recibir mi pedido sobre
    datos del
    padre de doña Trinidad Gallardo, me contestó una
    interesante carta la que no queremos dejar de lado y copiamos una
    buena parte de ella por considerarla de gran interés en
    el tema que tratamos, además de nuestra intención
    también de homenajear humildemente al extinto don Antonio
    Elías Gallardo, un hombre culto y singular. Su carta dice
    así: "Ramos Mejía, 17 de julio de 1994

    Sr. Rodolfo Leandro Plaza – Tucumán –

    Querido pariente Leandro:

    "Nos es grato acusar recibo de tu simpática carta
    (…) Respecto de nuestro común antepasado Elías
    Gallardo, hemos conseguido extraer la siguiente información del Archivo General de la
    Nación.

    1- Hijo legítimo de Manuel Gallardo y Aurelia
    Fernández.

    2- Tenía un hermano que se llamaba Eusebio
    Gallardo.

    3- Elías nació en el año 1797.
    Falleció en 1861 a la edad de 64 años (sepultado el
    6 /1/1861 en el Panteón de la ciudad de Salta).

    4- Elías junto con su hermano Eusebio, llamaba la
    atención de la gente que concurría a las Asambleas
    que se convocaban para formar los ejércitos patrios.
    Elías tocaba el tambor y su hermano Eusebio hacía
    de trompa de órdenes.

    5- Elías se "enganchó" en el
    Ejército Auxiliar del Alto Perú, al mando del
    coronel Ramón González Balcarce, por lo que es de
    suponer cuando solo contaba 13 años de edad. Posiblemente
    estuvo presente en la Batalla de Suipacha, triunfo éste
    que días después fue completado con la toma de
    Cotagaita, en noviembre de 1810.

    6- Es muy posible que junto con su hermano Eusebio
    estuvieron en la derrota de Huaqui, en junio de 1811, integrando
    el Ejército del Norte; que comandaba el general Belgrano.
    Por consiguiente ambos estuvieron en el éxodo
    Jujeño.

    7- Participó en la Batalla de Tucumán y
    luego en la de Salta. En la primera fue herido en una pierna y en
    la de Salta en la cabeza, alcanzado por una bombarda. En esta
    última tan solo tenía 16 años de edad. A
    esta altura de nuestra narración, convendría
    consultar a la Prof. Cadena de Hessling, pues, creemos que tiene
    alguna información sobre el comportamiento
    de "un" Gallardo en la Batalla de Salta.

    8- Conoció las amarguras de Vilcapugio y Ayohuma
    en noviembre de 1813 y noviembre de 1815, la derrota que sufre el
    ejército patrio en Sipe – Sipe, al mando del general
    Rondeau.

    9- Formó parte de la oficialidad de las fuerzas
    de Vanguardia que comandaba el coronel Martín Miguel de
    Güemes, hasta la finalización de la Independencia
    Argentina.

    10- Ambos hermanos, Elías y Eusebio merecieron la
    recomendación de sus superiores por la honradez,
    valentía y subordinación que pusieron en el
    cumplimiento del servicio.

    11- Cuando se produjo la última invasión
    de las fuerzas del Rey a Salta, los soldados españoles
    arrasaron la finca de sus padres no pudiendo recuperarse
    jamás. Murieron en la mayor indigencia, como mueren todos
    aquellos que se juegan por la Patria.

    12- Parece que Elías Gallardo ocupó la
    comandancia de un sector de la población, según
    declaraciones de un testigo que dijo no recordar el grado militar
    que tenía, pero sí sabía que se lo respetaba
    como el "jefe Gallardo".

    En lo que hace a la vida privada de mi bisabuelo debo
    decirte que se casó en la Iglesia Catedral de Salta en el
    año 1825 con la señorita Trinidad Olmos, de cuyo
    matrimonio nacieron: Trinidad Gallardo, Nicolasa Gallardo (mi
    abuela) y Juan Francisco Gallardo. Como ya sabes, Trinidad
    Gallardo se casó con el coronel Remigio Plaza. Mi abuela
    Nicolasa (fallecida en la ciudad de Salta, el 7 de febrero de
    1918 y sepultada en el cementerio de la Santa Cruz) tuvo varios
    hijos, entre ellos a Elías Gallardo quién tuvo dos
    hijos: José Ramón Gallardo (hijo de Rita
    Corvalán), fallecido en 1957 y a mí, Antonio
    Elías Gallardo (hijo de María Luisa Medina), es
    decir que éramos medio hermanos. Respecto al grado militar
    que alcanzó mi bisabuelo Elías Gallardo, y que
    dicho sea de paso era suegro de Remigio Plaza, según los
    antecedentes que obran en mi poder y que tú nos hiciste
    llegar habría alcanzado el grado de coronel. Asimismo,
    debemos decirte que nos parece muy atinado que hayas hecho llegar
    a un pariente tuyo la colección completa de los libros
    sobre "La casa de los Leones", pues de ésta manera se
    contribuirá a difundir la verdad sobre el origen de las
    tierras que hoy ocupa la Legislatura,
    por lo cual te estamos sumamente agradecidos. Esperamos que los
    datos que consignamos te sean de utilidad para los
    fines que persigues… Firma: Antonio Elías
    Gallardo".

    A lo proporcionado por don Antonio, podemos agregar los
    siguientes datos de documentos sueltos; hallándose
    Gallardo y Fernández como "sargento del general Belgrano y
    en tiempos de Güemes, capitán efectivo –
    Falleció en 1861". El genealogista Guillermo Echazú
    nos informa que don José Elías Gallardo figura en
    las Carpetas de Gobierno del año 1803 del Archivo y
    Biblioteca
    Históricos de Salta, como "soltero, de edad de 11 (once)
    años, altura 3 pies, blanco, y que sentó plaza en
    Salta el 24 de mayo de 1803 para trompeta de Caballería
    Voluntaria". Mientras que de su hermano don Eusebio Gallardo nos
    dice que figura "como soltero, hijo de don Juan Gallardo y de
    Doña María Aurelia Vera, de edad de 10 (diez)
    años, altura 3 pies, blanco, y que sentó plaza en
    Salta el 24 de mayo de 1803 para trompeta". Los menores Gallardo
    fueron presentados por su padre, quien firmaba la
    filiación militar.

    – A todo esto, el genealogista Carlos Alberto Ferrary
    Esquiú Storni, nuestro amigo y lejano pariente, por lo
    González de los Reyes y por lo de Escobar Castellanos, nos
    proporcionó nuevos datos sobre la familia Gallardo,
    recogidos de sus investigaciones
    en los archivos parroquiales e históricos de Salta;
    arranca con el ayudante don Juan Manuel Gallardo, natural de los
    Reinos de España, hijo legítimo de don Juan
    Gallardo y de doña María Lozano; se casó en
    Salta el 7 de junio de 1791 con doña María Aurelia
    Vera Burgos, siendo testigos de la ceremonia don Antonio Vivas y
    don Pedro Matamoros. doña María Aurelia Vera Burgos
    figura en otros documentos como doña Aurelia
    Fernández, por lo que conjeturamos que su padre fue de
    apellido Fernández, sin embargo, ella fue criada como hija
    propia en el hogar compuesto por don Pedro de Vera Leguizamo (o
    Vera Argañarás) y doña Ignacia Burgos,
    quienes tuvieron un único hijo que falleció a los
    cuatro años de edad. A su vez los hijos del matrimonio
    formado por el Aydte. Don Juan Manuel y doña Aurelia,
    fueron dos: 1- José Elías Gallardo, bautizado en la
    iglesia Matriz de
    Salta el 28 de julio de 1792, sus padrinos fueron don N. Braum o
    Brum y doña Josefa Pardo y Aguiar, y 2- Eusebio Gallardo,
    bautizado de tres días, en la Matriz de Salta el 18 de
    diciembre de 1794, siendo sus padrinos don Pedro Vera y
    doña Ignacia Burgos.

    El Aydte. Don Juan Manuel Gallardo, natural de los
    Reinos de España; perteneció al Regimiento de
    Infantería Fijo de Buenos Aires, en la Séptima
    Compañía Tercer Batallón, sentó plaza
    el 1º de febrero de 1792 (A. y B. H. S. Carpeta de Gobierno
    1793-1794, gentileza de Guillermo Echazú).

    – En lo que respecta al apellido Gallardo, Julio de
    Atienza en su "Nobiliario…" informa, Gallardo: "Derivado
    del de Gallart, que tomó esta nueva denominación al
    pasar a Castilla. Ramas suyas pasaron a Méjico y Chile.
    Probó su nobleza en la Orden de Santiago en 1670 y 1804.
    Don Fernando VII concedió, en 11de mayo de 1810, el
    título de Marqués de Guadalupe Gallardo a don
    Manuel Rincón Gallardo y Berrio, caballero de Santiago,
    vecino de Méjico. Sus armas: En campo de oro, una banda de
    gules engolada en cabezas de dragones de sinople y
    acompañada de dos gallos de su color, uno arriba
    y otro abajo. Gallart: Catalán. De Lérida,
    que probó su nobleza en la Orden de Carlos III en 1790.
    Rogerio Gallart acompañó al Conde de Urgell don
    Ramón Borrell, en el año 1010, a la conquista de
    Barcelona. Don Francisco Gallart de Riquer. de Cars de Urgell,
    alcanzó de don Felipe IV el privilegio de caballero. Don
    José y don Francisco Gallart de Riquer fueron nombrados
    caballeros del principado de Cataluña en 1728. Sus armas:
    En campo de oro, un gallo de sable, crestado y barbado de gules,
    con su pata diestra en alto: por timbre, un brazo armado. Otros
    traen: en campo de oro, tres gallos de sable, crestados y
    barbados de gules y bien ordenados".

    A. y B. H. S. Gobierno. Carta de don Juan Esteban Arias
    de Navamuel al gobernador intendente, fechada el 6 de febrero de
    1824; fotocopia en nuestro archivo. – A. y B. H. S.
    Títulos Militares, Carpetas y Protocolos – Archivo de la
    Parroquia de Cachi, Baut. L. 9a, fs. 168 (1874 – 1877). – La
    familia de Navamuel se registra en el Archivo y Biblioteca
    Históricos de Salta desde mediados del siglo XVII. Los
    vemos actuando en la colonización, en la
    explotación agrícola a través de las
    encomiendas y en las Guerras de la Independencia, a los Ruiz de
    Navamuel y a los Arias de Navamuel, descendientes los
    últimos por línea de ombligo de los Arias
    Velázquez, que continuaron por varias generaciones el
    apellido como Arias de Navamuel, durante los siglos XVII, XVIII y
    XIX. En la actualidad este linaje, emparentado varias veces con
    los Plaza, también simplificó su apellido a
    Navamuel.

    Archivo del Ejército Argentino. Expediente del
    guerrero "Don José Remigio Plaza", cit.

    Cornejo, Atilio: En Historia de la Argentina. Historia
    de las Provincias, Límites
    Interprovinciales y Territorios Nacionales: Volumen X, director
    general Ricardo Levene, Capítulo II, Salta (1821 –
    1862).

    A. y B. H. S. Copiadores de Gobierno.

    A. y B. H. S. Copiadores de Gobierno. También A.
    y B. H. S. Registro Judicial, Expte. Nº 22, año 1836,
    cit.

    A. y B. H. S. Carpeta 27, Prot. 268. Esc. Nicolás
    Valda, año 1830 – 1831.

    Archivo de la Iglesia Parroquial de Cachi, Defunciones
    Vol. 3, fs. 109, años 1857 – 1870.

    A. y B. H. S. Carpetas y Protocolos. También A.
    G. N. Ministerio de Hacienda de la Nación, año
    1885. Registro Nº 581 "Plaza, Remigio. Herederos". Sueldos
    devengados durante la Guerra de la Independencia.

    Rodolfo Leandro Plaza

    Salta, Capital.
    Argentina

    Sobre el autor:

    RODOLFO LEANDRO PLAZA nació
    en la ciudad de Salta el 21 de mayo de 1972. Investigador y
    escritor. Es martillero público nacional, profesión
    que desarrolla en Tucumán y Salta. Hijo de un periodista,
    desde muy joven se interesó por hechos y tradiciones del
    noroeste argentino. A los diecisiete años comenzó a
    bucear en la historia de su provincia a través de
    antepasados familiares estrechamente vinculados con aquella,
    valiéndose para ello de diferentes fuentes
    documentales. Pertenece a la nueva generación de
    historiógrafos
    genealogistas, habiéndose especializado en lo concerniente
    a Salta y la región. Para elaborar sus trabajos ha
    investigado, desde 1989, en cuanto cementerio, archivo
    histórico, parroquial, particular y registro del NOA y
    Bolivia le fue posible, así como en el Archivo General de
    la Nación y archivos parroquiales de Chile, Uruguay y
    España microfilmados por la Iglesia de Jesucristo de los
    Santos de los Últimos Días. Participó como
    invitado con presentación de ponencias en congresos y
    simposios sobre temas literarios, históricos y
    genealógicos en el país como en el exterior, y ha
    pronunciado conferencias en Argentina y Bolivia. Es
    académico correspondiente de la Academia Americana de
    Genealogía
    ; miembro correspondiente del Instituto
    Argentino de Ciencias
    Genealógicas
    , de la Junta Sabatina de
    Especialidades Históricas
    (Buenos Aires), del
    Centro de Estudios Genealógicos y Heráldicos de
    Córdoba
    , del Centro de Estudios Genealógicos
    de Tucumán
    (en dos períodos fue integrante de
    su Comisión Directiva) y del Capítulo Tarija del
    Instituto Boliviano de Genealogía
    . Además, es
    miembro fundador, de número y actual vicepresidente y
    asesor titular de publicaciones del Centro de Investigaciones
    Genealógicas de Salta
    , miembro activo del Instituto
    San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta
    ,
    y actual integrante del Consejo Directivo del Instituto
    Güemesiano de Salta
    , entre otras instituciones
    culturales y científicas de las que forma parte. En la
    temática investigativa ha publicado "Los de Lea y
    Plaza. Señorío y Tradición del Valle del
    Calchaquí Salteño"
    (histórico
    genealógico, Salta, 2000), y en el género
    literario "Esencia. Poemas"
    (poemas, Salta, 2001) y "El humo que invade" (poemas,
    Editorial Milor, Salta, 2004). También es autor de
    numerosos artículos y ensayos de
    investigación sobre la materia que lo
    ocupa, algunos de los cuales se difundieron en revistas y
    publicaciones especializadas provinciales y nacionales, entre
    ellos "Ensayo
    biográfico genealógico del capitán D. Juan
    Esteban Arias de Navamuel. Un abnegado patriota de la
    Independencia" (Buenos Aires, 2001), "Los García
    Fernández de Luarca. Genealogía de D. Manuel
    García Fernández, destacado industrial azucarero y
    filántropo del noroeste argentino" (Salta, 2002), "Las
    huestes de la Patria en los tiempos de Güemes" (Buenos
    Aires, 2003) y "Apuntes sobre el patriciado de una región"
    (Córdoba, 2004). Asimismo, colaboró con sus
    investigaciones en libros, diccionarios
    biográficos y tratados de otros
    escritores.

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