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La economía romana (página 2)

Enviado por meryruth574



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3.2.2 LA PRODUCCION INDUSTRIAL; LAS PRINCIPALES INDUSTRIAS.

El desarrollo que alcanzo el imperio romano en el aspecto económico, y en especial de la industria se debió a un conjunto de factores en los que podemos mencionar:

La creación de muchas industrias puramente locales en todas las ciudades fundadas en el África del norte, en la península ibérica, en la Galia, en las riberas del Danubio y el Rin. pero estas eran conformadas por pequeños talleres industriales. El oriente se vio favorecido en el progreso de su industria por la paz romana, entonces en esta zona no podemos hablar de una revolución ni transformación de la economía. Por el contrario, las provincias occidentales y septentrionales del imperio fueron teatros de diversos cambios, ojo que no hablamos de que en esta zona recién se comenzara una industrialización por que ya antes existía pero de muy poca cantidad. Pero con la llegada del imperio y a sus vastos territorios comenzó una producción a la que no estaban acostumbrados. Cabe señalar algunas de esas industrias: la construcción, el mobiliario, la metalurgia, la cerámica, las industrias textiles y suntuarias. La prosperidad del sector construcción se debió a la difusión del urbanismo y del esplendor de la vida municipal, pero además de la evolución de las construcciones. Por lo que se vieron beneficiados los albañiles, picapedreros y carpinteros, los cuales llegaron ha hacer verdaderas obras monumentales. Además, la gran ayuda que significo el cemento romano compuesto de arena, cal y cisco.

Pero como ya dijimos la industria mobiliaria tuvo gran progreso. Casa llenas de asientes, adornos, candelabros, etc. hechos mayoritariamente de madera y otros de bronce, mármol o piedra.

Desde hacia mucho tiempo, las diversas formas de metalurgia eran conocidas y practicadas en el occidente. Pero esta no solo se limitaba a la extracción sino a la transformación a productos acabados. Como espadas, puñales, material militar. Los broncistas fabricaban fíbulas en gran cantidad adornos de todo genero. Pero fue el hierro que adquirió suma importancia ya que de ella se fabricaban instrumentos de trabajo, instrumentos militares, objetos caseros además de muchos otros.

La Norica, cuyas minas de hierro eran las mas ricas del mundo romano era un centro muy activo, donde también se fabricaban espadas y muchos otros productos. Posteriormente el hierro extraído también alimentaba a muchos talleres.

En cuanto a Italia los cantones metalúrgicos más importantes continuaron siendo Etruria (la isla de Elba y Populonia) y la Campinia (capua)trabajaban el hierro y sobre todo el bronce.

Al igual que la metalurgia, la cerámica, en sus múltiples formas conquisto en la época imperial gran importancia. Pero no se trata de una cerámica con carácter artístico sino mas bien utilitario, como vajillas y estatuitas, su preocupación era la producción en serie.

Los principales centros de industria cerámica son Italia y Galia. Fabricaban innumerables jarros, dolia, platos, tazas, etc. Arezzo conservo mucho tiempo la indiscutible superioridad en la alfarería barnizada de rojo con o sin motivos, para mas adelante ser superados por la cerámica galoromana. La industria de las figuritas de terracota, imágenes casi informes, no fue menos prosperas que la de la vajilla.

Con las industrias cerámicas, son las industrias textiles las que fueron mas extendidas y fueron mas prosperas en la Italia y todo el occidente, el uso de la lana y el lino, las múltiples transformaciones de esas materias en telas, vestidos, mantas, alfombras, paños de toda clase y para tos los fines. Como la cría del cordero se practicaba en todas partes, la industria lanera y pañera fue muy activa por doquier, también en esto Italia y la Galia ocupaban el primer lugar. Las lanas obscuras de Pollentia, en Liguria; Las telas de, alfombras y vestidos de Padua en la Venecia. de las zonas de península, Luceria, Canisium y Tarento salían telas bastas y finas, además, también se trabajaba el lino y el cáñamo.

Fuera de Italia y de la Galia, el África del norte utilizaba la lana de sus numerosos rebaños, fabricaban telas de mucha finura y suavidad de telas.

Tales fueron las principales industrias que alcanzaron una gran prosperidad en occidente durante el imperio romano, mientras que el oriente continuaba marchando, en ese aspecto, por el camino que le había sido abierto después de la expedición de Alejandro magno. Las industrias de lujo continuaban activas en Alejandría, en fenicia, en Antioquía, en algunas de ciudades de las ciudades del Asia menor. El desarrollo y los progresos industriales del occidente no habían afectados a esa actividad. Solo se produjo un mayor equilibrio que antes entre la importancia económica del oriente y el occidente.la unidad imperial y la paz romana habían contribuido poderosamente a ese resultado.

3.2.3 LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO INDUSTRIAL

Por desarrollada que nos parezca, en los primeros siglos de era cristiana, la industria de sus múltiples dominios, no había abandonado el hogar domestico. Mucho se producía en casa: un ejemplo es la producción de pan. Pero paulatinamente se fue creando una industria.

Así también no se había dejado de hilar y sin duda no se había dejado de tejer en casa la lana y el lino. Además, la fabricación de muchos objetos y muebles de madera tal vez había conservado del mismo modo su carácter domestico. Estos oficios domésticos eran practicados por la mujer y los esclavos de la casa.

En las ciudades, los oficios menudos representaban la forma más extendida de trabajo industrial. Muchas tiendas eran al mismo tiempo almacén de venta y taller; el patrono, ayudado por uno o dos esclavos fabrica productos para su consumo y venta.

La organización de los oficios a través del imperio romano nos revela la fuerza que había tomado, en los primeros siglos de la era cristiana, en la sociedad antigua, el espíritu corporativo. Fue sobre todo entre los pequeños patronos y los obreros libres donde se reclutaron los miembros de estas asociaciones profesionales. Cada actividad laboral tenia sus respectivas especialidades un ejemplo es el de los zapateros donde se dividían en sutores, caligarii, crepidarii, solearii. Así deba en las diversas industrias.

Estas corporaciones profesionales eran ante todo agrupaciones de hombres que ejercían el mismo oficio. Además, el verdadero papel de esas asociaciones fue dar mas fuerza a los trabajadores para la defensa de intereses comunes, y llegar ha ser considerados y conseguir la estimación por los servicios que prestaban.

Además de la acción principal, a cada integrante de la corporación ser les aseguraba una sepultura conveniente, ayudándoles en el caso de enfermedad o accidente.

Pero al lado de estos pequeños talleres estaban los grandes talleres que cubrían territorios extensos, que en muchos casos era consumido por las personas que vivían de ese territorio, pero no se descarta la posibilidad que hayan vendido a foráneas.

La gran industria de la época imperial conocía de organizaciones de una categoría muy superior, unas privadas y otras publicas y oficiales. Los principales talleres cerámicos de Italia y de Galia, los de Arezzo, además de otros tienen el aspecto de poderosas manufactureras que enviaban lejos sus productos y casi poseían el monopolio del comercio lejano. Establecimientos de este genero no podían desarrollarse y prosperar a menos que sus propietarios dispusieran de fondos para gastos corrientes en cantidad considerable. Es por eso que se puede mencionar que en la ultima fase del desarrollo de la economía romana se estaba convirtiendo a un capitalismo, aunque la economía domestica no había desaparecido.

La existencia de fabricas municipales y de fabricas de estado solo esta demostrada por documentos precisos en cuanto al siglo III y sobre todo al IV, pera se conoce su existencia desde el siglo II donde se creaba verdaderas industrias de construcción de logística estatal en especial militar, con mano de obra militar. Además, en un principio la producción de armamento y transporte militar era reservada por el estado.

De ese modo, en los primeros siglos de la era cristiana, en occidente lo mismo que en oriente, el trabajo industrial, activo y prospero, ha conocido todas las formas, todas las modalidades desde el trabajo domestico, ejecutado en cada casa en torno el hogar, hasta la fabricación oficial organizada en talleres del estado. Bajo todas esas formas, la industria de la época industrial ha empleado la mano de obra servil y la mano de obra libre, la de los esclavos en la ciudad y, en el campo, la de los obreros asalariados, a menudo agrupados en corporaciones cuyo papel social era considerable. Por carecer de documentos precisos, es imposible determinar la proporción respectiva de los esclavos y de los asalariados, calcular la importancia de uno y otro elemento en el rendimiento del trabajo y en el conjunto de la producción.

3.3 EL COMERCIO; LOS CAMBIOS; LA CIRCULACIÓN ECONÓMICA; LA ORGANIZACIÓN COMERCIAL.

La producción agrícola y ganadera y la producción industrial, en los primeros siglos del imperio se habían desarrollado poderosamente, pero al mismo tiempo se habían especializado, al menos en parte. De ahí resulto que, en muchas regiones, la explotación del suelo o la fabricación de objetos manufacturados no bastaban para las necesidades del consumo; otras regiones, por el contrario, producían mucho mas de lo que consumían de ciertos productos o de determinadas mercancías metalúrgicas, textiles o cerámicas. De ahí se derivo una circulación económica a la cual venia a añadirse el transporte de materias primas del lugar de origen hacia los diversos lugares donde las mismas lugares donde las mismas eran utilizadas; así sucedía con los lingotes de plomo que atravesaban toda la Galia para llegar a los puertos mediterráneos.

Por otra parte, roma y la mayor parte de Italia se había convertido en un poderoso foco de atracción para muchos productos naturales o fabricados. Tributarias del resto del imperio porque allí la agricultura había decaído y porque la industria no se había desarrollado sino en lugares, la capital del mundo y la península itálica, con sus aglomeraciones considerables de pueblos, no podían haber vivido sin las importaciones. Además, la mayor parte de los habitantes de roma y de las principales ciudades tenían como una necesidad primaria, el lujo. Esto no solo se daba en las clases altas sino a los menos favorecidos, además, los productos exóticos eran muy apreciados en todo roma.

Bajo el influjo de esas condiciones económicas, psicológicas y morales, a favor de un notable desenvolvimiento de las vías de comunicación y de los medios de transporte, un movimiento comercial, de una intensidad antes desconocida, se produjo de un extremo a otro del mundo romano, este movimiento sobrepaso los limites del imperio; A la circulación interior se sumo un trafico exterior que desde el siglo II de la era cristiana llego al Asia central, al extremo oriente, al África ecuatorial y de las orillas del báltico.

3.3.1 ELEMENTOS DEL COMERCIO INTERIOR Y EXTERIOR

Los elementos con que se hacia el comercio interior, transportados no solo de las diversas provincias a roma y a Italia, sino de provincia a provincia, eran de lo mas variados: Como artículos alimenticios (trigo, el aceite, vinos, las salazones, la salchichería), las materias primas mas abundantemente que se expedían en todo el imperio era el lino, las lanas, las pieles, los cueros, los mármoles, los metales, las maderas, telas, además de vasijas, también el vidrio.

El oriente y el occidente contribuían por partes así iguales a ese movimiento del trafico; a un lado África del norte, España y la Galia; al otro, el Asia menor, Siria, Fenicia y Egipto.

Esos productos, naturales o fabricados, nacidos del suelo de las provincias o creadas por el trabajo de los habitantes del imperio, no eran los únicos que alimentaban el comercio del mundo romano; productos análogos o diferentes llegaban de los países lejanos del norte, del este o del sur; ámbar y esclavos; trigo y pieles además de piedras preciosas (esciticia); esclavos y fieras de la meseta de irán. Así muchos otros pueblos se especializaban a la producción de alguna mercancía.

Era, casi exclusivamente, un comercio de exportación. Sin duda, países como la germanía y la india no dejaban de comprar a los traficantes que allí acudían algunos productos originarios del mundo mediterráneo o fabricados en el imperio, vimos objetos de vidrio, nos, utensilios de metal, objetos de arte o de pacotilla; pero lo que esos traficantes daban sobre todo a cambio de las mercancías que iban a buscar tan lejos era numerario. Esa exportación de las piezas de oro y de plata no dejaba de tener inconvenientes, y los emperadores se preocupaban por ello. Al menos, lo que los hechos y los documentos actualmente conocidos nos permite comprobar es que el imperio romano, considerado en conjuntos, gracias a la variedad de regiones de que se componía, era perfectamente capaz, en los primeros siglos de la era cristiana, de bastarse asimismo; no acudía al extranjero mas que para los productos de lujo y objetos exóticos. el mundo mediterráneo había alcanzado, gracias a la paz romana, un equilibrio económico verdaderamente estable.

3.3.2 LAS VIAS DE COMUNICACION DE TIERRA Y DE MAR; LOS PUERTOS, LAS CONDICIONES DE CIRCULACION, ADUANAS, ARBITRIOS, PEAJES.

Una de las causas que con eficacia contribuyeron a crear y a mantener, por lo menos durante dos siglos, semejante equilibrio, fue el establecimiento de una red muy densa y perfectamente adaptada a todas las necesidades militares y comerciales de vías de comunicación.

Por tierra, esas vías se dividían en rutas terrestres y rutas fluviales. Las vías romanas de la época imperial formaban una vasta red continua cuyo centro era la capital del imperio. Se podía por tierra y sin interrupción desde roma hasta las columnas de Hércules, hasta el extremo occidental de la armónica, hasta la desembocadura del Rin, hasta la del Danubio, hasta Bizancio, hasta Atenas. Mas allá del frentun gallicum, los caminos de Britania eran continuación de Galia; mas allá de Bósforo, los caminos del Asia menor eran continuación de los de tracia y se prolongaban por un lado hasta Nínive y Babilonia y por otro hasta el Nilo. El Nilo hasta el Atlántico se extendía la vía litoral del África del norte, con la cual enlazaban los caminos del interior de Egipto, de la proconsular, de la Numidia y de las mauritanas; en Alejandría se unía con la ruta a Asia; de Cartago a Lilibea y de Tingis a Gades, para unir el extremo de las rutas italianas y españolas, el trayecto por mar era corto y fácil. En cada región, un gran numera de caminos secundarios se separaban en todas las direcciones de las arterias principales y servían de localidades importantes. En ninguna parte había cortes infranqueables ni lagunas, este sistema tan completo y tan bien concebido permitía acudir a la defensa de las fronteras, aseguraba la buena administración de las provincias, facilitaba los viajes y los cambios comerciales entre las comarcas mas alejadas. Los macizos montañosos más elevados o los mas quebrados ya no presentaban obstáculos serios de la circulación económica.

La red de las vías terrestres se había duplicado, en ciertos países, gracias a un conjunto de rutas fluviales. Aunque, en la mayor parte de los países de clima mediterráneo, el régimen torrencial de los cursos de agua impedía casi por completo el ejercicio de la navegación fluvial, no sucedía así con el Rin, el Danubio, el Eufrates y el Nilo. El comercio también utilizaba en el sur del Cáucaso la vía del Phasis y la del Cyrus, que desembocaba en el Caspio. Del empleo de los ríos de oriente como vías comerciales no era por otra parte, un hecho nuevo; los mismos griegos lo habían heredado de los antiguos imperios.

Por activo que haya sido el trafico en los primeros siglos de la era cristiana en las vías terrestres y en varias de las vías fluviales del imperio, sobre todo fue a través del mar como las diversas regiones del mundo romano cambiaron sus productos, sus objetos fabricados, sus mercancías de todas clases. Por mar, los caminos no están trazados con la precisión y la fijeza material de las rutas terrestres y de las vías fluviales. Al menos se conocen con certeza los extremos que son los grandes puertos comerciales. Por otra parte, hay en el trayecto seguido por las naves algunos puntos, determinados por la misma naturaleza, y por los cuales les es imposible no pasar: tales son los bósforos y el Helesponto, el estrecho de Mesina. Las grandes direcciones del comercio marítimo en el mediterráneo han sido, durante el imperio romano, del este al oeste y recíprocamente, y desde los diversos puntos de la periferia hacia el centro, es decir, hacia los principales puertos de la península itálica. En oriente, las cabezas de línea más importantes de la navegación comercial eran, de norte a sur. En el litoral del África del norte, el gran comercio estaba concentrado en los puertos de Tripolitania, sobre todo en Leptis magna, en donde desembocaban las principales rutas de las caravanas que atravesaban el Sahara, y en Cartago, reconstruido por cesar y por augusto. En la Europa occidental, Gades en España, Narbona y Arles en la Galia mantenían relaciones regulares y frecuentes ya con el oriente, ya con Italia. En el fondo Adriático, Aquilela había adquirido gran importancia comercial desde que roma había llegado a ser dueña de los países danubianos.

En el centro del mediterráneo, además de Corinto, que había visto renacer su actividad marítima y comercial después que los grandes fundadores del imperio, rompiendo con la política estéril del senado republicano, le habían devuelto la vida, los grandes puertos comerciales eran Puteoli y Ostia, a las cuales de los puntos del horizonte mediterráneo, iban a atracar los pesados navíos cargados con los productos y las mercancías de todas clases destinadas a la capital del mundo y a Italia. Pero posteriormente el puerto de ostia prospero mas, gracias a los arreglos que sufrió, y alcanzo un vuelo maravilloso en los siglos II y III, por ultimo el puerto de la misma roma, el Emporium, situado en la orilla izquierda el río, no lejos de las ultimas pendientes del Aventino, recibía directamente una gran parte de los cargamentos traídos de las diversas regiones del imperio y que en Ostia habían sido transbordados de las naves de gran tonelaje a chalanas que podían remontar el río.

Pero el mediterráneo no era el único dominio marítimo que ocupo entonces un lugar en la economía del mundo romano. Esa economía desbordada por el oeste y por el noroeste sobre el Atlántico y los mares del norte europeo; por el sudeste, sobre el océano indico. En una y otra dirección, la actividad comercial fue muy amplia.

En el Atlántico, Gades en España, Burdeos y Bologne en la Galia eran puertos activos. Burdeos estaba en relaciones comerciales con las costas occidentales de España y con la Britania. En cuanto a Bolougne, cuyo puerto estaba alumbrado por un faro instalado a la altura de 200 pies, en sus muelles se amontonaban las mercancías procedentes de la isla de Britania o destinada a ella.

En el otro extremo del mundo antiguo, los puertos de las costas oriental de Egipto, Myos Hormos y Berenice, servían de cabeza de línea de las naves que, regularmente, desde el descubrimiento de los monzones de Hippalos, hacia el comercio con las indias; otras naves se conformaban con llegar a las costas meridionales de la península arábica, donde algunas plazas se dedicaban al transito de mercancías llegadas de la india y del extremo oriente; otras mas se dirigían hacia el sur siguiendo las orillas del África central, y, haciendo escala en Aduli, el puerto de los Auxamitas, en la bahía de Massaua, doblaban el promontorio de los aromos y se adelantaban hasta los parajes del ecuador. Desde de los Myos, hornos y desde Berenice dos rutas terrestres unían al mar rojo con Copos; junto al Nilo, por estas rutas, la mayor parte de los cargamentos llegaban al puerto de Alejandría para de allí esparcirse por todo el mediterráneo; el canal que unía el fondo del golfo arábigo con el Nilo no parece haber desempeñado durante el imperio romano mas que un papel secundario.

Rutas terrestres, vías fluviales, grandes líneas de navegación en el mediterráneo y fuera de ella, constituían, a favor de una economía comercial del mundo antiguo durante el imperio romano, una red muy bien coordinada de comunicaciones regulares y fáciles.

En todos esos caminos la circulación no era completamente libre. Las mercancías, transportadas a través del imperio, tenían que pagar múltiples derechos cuyo conjunto formaba lo que se llamaba el portorium. El portorium consiste a tres clases de impuestos o de tasas conocidos por los modernos; la aduana, el arbitrio, el peaje: los romanos no diferenciaban estas tasas. El conjunto del mundo romano estaba dividido, desde el punto de vista de las aduanas, en diez circunscripciones además de Italia. Las diversas tasas, percibidas a lo largo del recorrido que seguían las mercancías, aumentaban considerablemente el precio de estas. La percepción del portorium ven sus múltiples formas tenia una gran importancia para las finanzas del estado.

3.3.3 LA ORGANIZACIÓN DEL COMERCIO Y SUS MEDIOS DE ACCION.

La actividad comercial se ha ejercido, en el mundo romano, en formas y modalidades tan variadas como la de los pueblos modernos.

En cada una de las innumerables ciudades del imperio, además de las tiendas particulares, de las cuales podemos hacernos una idea bastante exacta gracias a las ruinas de Pompeya, existía un mercado publico o macellun, cuyos puestos lo mas frecuentemente, estaban colocados alrededor de una plaza rectangular, a veces bajo pórticos. A diferencia de los mercados permanentes, cotidianos, los nundinae eran mercados extraordinarios que se celebraban en épocas fijas, por lo general dos veces al mes, ya en las ciudades, ya en el campo.

El imperio romano ha conocido plazas comerciales de una fisonomía muy diferente, de un carácter que se puede llamar internacional, o por lo menos interregional. Esas plazas eran ante todo los grandes puertos mediterráneos tanto del centro, es decir, Italia, como de la periferia, desde las columnas de Hércules hasta el fondo de ponto Euxino y hasta las riberas de la fenicia. El movimiento comercial que animaba a esos puertos era considerable. Cada uno de ellos no solo expedía las mercancías procedentes de su región e importaba las destinadas ser consumidas allí mismo o en las proximidades, sino que también se encontraban casi todos en el extremo de rutas comerciales, la mayor parte de las cuales venían de muy lejos y a través de las cuales el mundo romano recibía productos de origen exótico.

Además de esas plazas, cuya importancia y actividad se explica fácilmente, otras ciudades debían a su situación geográfica desempeñar en el interior de ciertas un papel análogo. En la Galia, Lyon, nudo de grandes vías que atraviesan la Aquitania, la Ludgunense. Entre otros. En oriente, varias plazas sin rivalizar los puertos mediterráneos, ocupaban en las grandes rutas del comercio una situación muy especial: por ejemplo Apanea Kibotos era uno de los grandes mercados de Asia, además, era una de las principales estaciones de la ruta que conducía a Éfeso las mercancías de la alta Asia y de Irán. Al este de siria, casi a igual distancia de la costa mediterránea y del valle de Eufrates, Palmira era, desde los primeros sigl9os del imperio, un centro muy activo del comercio en las caravanas. Mas al sur, en los confines orientales y meridionales de Palestina, Bostra y Petra, mediadoras entre el oriente y el mediterráneo, conocieron, desde el siglo del imperio, una prosperidad fabulosa, debido al comercio de los productos de Arabia meridional y de Babilonia.

El personal dedicado al comercio variaba, como es natural, según el carácter de el trafico y el volumen de los negocios. En cada ciudad los mercaderes se agrupaban en corporaciones, lo mismo que los obreros y los industriales. Aunque entre las corporaciones hay conocidos, las hay cuyos miembros pertenecían al mismo tiempo a la industria y al comercio, como los panaderos, orfebres, los pañeros, los alfareros, los zapateros, otras por el contrario, se reclutaban únicamente entre los mercaderes.

La idea de la asociación fue uno de los rasgos originales de la economía romana.

Un trafico comercial de tanta importancia necesitaba de medios de cambio cómodos. Desde mucho tiempo antes, la moneda había llegado a ser, en la mayoría de los países mediterráneos, el instrumento corriente de las ventas y de las compras; pero cada uno de esos países poseía su propia moneda. Si bien en oriente se había logrado, no obstante el desmenuzamiento político y territorial, organizar una circulación monetaria común o equivalente, en occidente, antes de su anexión al mundo romano, Cartago y las ciudades púnicas, las tribus ibéricas, los pueblos galos, cada grupo importante de población acuñaba monedas diferentes. Siendo la emisión de moneda consecuencia y privilegio de la soberanía, al menos en teoría, augusto, después de la constitución del imperio, se esforzó por introducir en todo el mundo sometido a roma al sistema monetario romano. Solo el emperador tuvo el derecho de acuñar monedas de oro; en un principio, también era el único que tenia derecho a acuñar monedas de plata, de hecho autorizo, autorizo a ciertas v ciudades del oriente a que continuaran acuñándolas. Antioquía, Alejandría, rodas, cuyos tetradracmas y dracmas se encontraban en relaciones relativamente sencillas con el denario de roma, varias ciudades de Asia menor, cuyas piezas cistográficas eran aceptadas por el comercio romano. Augusto dejo e senado el derecho a emitir monedas de bronce, las principales de las cuales eran el sextercios y el as; las letras SC grabado sobre esas monedas atestiguan esa atribución monetaria del senado. Además, las ciudades del oriente fueron autorizadas a acuñar a piezas de bronce con la condición de que en ellas apareciese la efigie imperial. Solo Atenas parece haber sido exceptuada de esa obligación. En los tiempos primeros del imperio, varias ciudades de occidentes, colonias o municipios, Gades, Nimes, Lyon, entre otras, habían recibido el privilegio de acuñar moneda, incluso de acuñar monedas de plata; pero esta fue una concesión efímera; antes de la caída de la dinastía Juliocclaudian, las monedas coloniales, incluso las de bronce, habían desaparecido en todo el occidente.

Por otra parte, para las transacciones comerciales importantes e interregionales, la acuñación de bronce carecía de importancia.

Además, esas transacciones se regulaban menos por pagos en numerario que por operaciones de banca, realizadas en roma por los argentarii, cuyas tiendas se encontraban cerca del foro o en los barrios próximos, por los nummularii, a las cuales incumbía mas especialmente el reconocimiento y, en caso necesario, el cambio de las monedas. Unos y otros tenían que observar ciertas reglas establecidas por la ley: estaban sometidas ala inspección del estado. Fuera de roma, es licito suponer que también había argentarii y nummularii en todas las plazas comerciales de alguna importancia.

En oriente, el sistema bancario existía desde hacia mucho tiempo.

Esa doble organización monetaria y bancaria, completada por la difusión, sino obligatoria, al menos general y de cierto modo inevitable, especialmente en occidente, de los pesos y medidas de roma, favoreció el gran comercio y atenúo los inconvenientes graves que podrían resultado de la misma extensión del imperio, de la diversidad y de la multiplicidad de las instituciones económicas preexistentes.

En el siglo II de la era cristiana, durante el imperio de los antoninos, fue cuando la economía alcanza su apogeo. Por la extensión y la riqueza de los territorios explotados, por la abundancia de las materias primas que suministraban, junto con las del suelo de las provincias, las importaciones llegadas de muchos países extranjeros, por el desarrollo, la actividad, la especialización de numerosísimas industrias, por el desarrollo y la organización de las relaciones comerciales. El imperio romano ha gozado, durante doscientos años, de una prosperidad que varias regiones de superficie limitada, o algunas ciudades especialmente favorecidas en ciertas épocas, tiro y Sidón, Atenas y Sidón y Mileto, Alejandría, rodas, Cartago, habían podido conocer anteriormente pero cuya área geográfica nunca había sido tan vasta.

Pero la decadencia y después la ruina se precipitaron. Las causas de las catástrofes fueron múltiples. El estudio de esas causas servirá de conclusión a la historia económica antigua.

CAPÍTULO IV

REPRESENTANTES DE LA ECONOMÍA ROMANA

4.1 CICERÓN

 (Arpino, actual Italia, 106 a.C.-Formies, id., 43 a.C.) Orador, político y filósofo latino. Perteneciente a una familia plebeya de rango ecuestre, desde muy joven se trasladó a Roma, donde asistió a lecciones de famosos oradores y jurisconsultos y, finalizada la guerra civil (82 a.C.), inició su carrera de abogado, para convertirse pronto en uno de los más famosos de Roma. Posteriormente, se embarcó rumbo a Grecia con el objetivo de continuar su formación filosófica y política. Abierto a todas las tendencias, fue discípulo del epicúreo Fedro y del estoico Diodoto, siguió lecciones en la Academia y fue a encontrar a Rodas al maestro de la oratoria, Molón de Rodas, y al estoico Posidonio. De vuelta en Roma, prosiguió su carrera política, y en el lapso de trece años consiguió las más altas distinciones. Empezó como cuestor en Sicilia en el 76 a.C., y en el 70 a.C. aceptó defender a los sicilianos oprimidos por el antiguo magistrado Verres, para quien sus alegatos (Verrinaes) supusieron la condena, lo cual lo hizo muy popular entre la plebe y contribuyó a consolidar su fama de abogado. Decidido partidario del republicanismo, admitía la necesidad de un hombre fuerte para dotar de estabilidad al Estado, figura que reconocía en Pompeyo; sus simpatías por él, sin embargo, no fueron siempre correspondidas. Su carrera política fue fulgurante: en un año fue elegido edil, en el 66 a.C. pretor, cargo desde el que propulsó un acercamiento entre caballeros y senadores (concordia ordinum), y dos años después obtuvo la elección de cónsul del Senado. Desde esta posición, hizo fracasar la reforma agraria propuesta por Rullo, hizo frente a los populares, liderados por Craso y César, y llevó a cabo una de las batallas más dramáticas y peligrosas de su carrera: su oposición a la conspiración de Catilina. Derrotado en las elecciones, éste se disponía a promover levantamientos para instaurar una dictadura. Los cuatro discursos (Catilinarias) pronunciados por Cicerón ante el Senado a fin de conseguir la ejecución de los conspiradores constituyen la muestra más célebre de su brillante oratoria, de gran poder emotivo. Sin embargo, su actuación acabó por significarle el exilio años más tarde, cuando Clodio, elegido tribuno de la plebe (58 a.C.) gracias a César, consiguió el reconocimiento de una ley que sancionaba con la pena de muerte a todo ciudadano romano que hubiera hecho ejecutar a otro sin el previo consentimiento del pueblo. Tras buscar, sin éxito, el apoyo de Pompeyo, Cicerón marchó al exilio. Regresó a Roma apenas un año y medio más tarde, pero para entonces su carrera política estaba prácticamente acabada, situación que pareció hacerse definitiva con la dictadura de César (48-44 a.C.). Sólo cuando éste fue asesinado, Cicerón volvió a la escena política para promover la restauración del régimen republicano. En un principio, mientras Marco Antonio aún no se había afianzado en el cargo, gozó de cierto poder y consiguió la amnistía para los asesinos de César, pero apenas aquél se sintió seguro, Cicerón se encontró con una fuerte resistencia, a la que hizo frente verbalmente con las catorce Filípicas. En vano intentó entonces aliarse con Octavio, hijo de César, contra Marco Antonio: tras la batalla de Módena, Octavio se reconcilió con Marco Antonio y unió sus fuerzas con las de éste y con el ejército de Lépido para la formación del segundo triunvirato (43 a.C.). Ese mismo año, Cicerón fue apresado y ejecutado. Formado en las principales escuelas filosóficas de su tiempo, mostró siempre una actitud antidogmática y recogió aspectos de las diversas corrientes. La originalidad de sus obras filosóficas es escasa, aunque con sus sincréticas exposiciones se convirtió en un elemento crucial para la transmisión del pensamiento griego. Al final de su De Republica contrasta su probabilismo con una exaltación religiosa de signo neoplatónico. Como literato, se convirtió en el modelo de la prosa latina clásica, con un estilo equilibrado y de largos y complejos períodos, aunque perfectamente enlazados (De divinatione).

  1. APORTES Y OBRAS

Escribió numerosas epístolas, un libro titulado La república y otro Las leyes.

Otra de sus obras es De officcis, en la cual no se propone una verdadera investigación filosófica de lo que puede ser "el bien supremo"; sino, más prácticamente, de "preceptos que pueden regular la conducta de la vida en todas sus partes".

Cicerón refleja el pensamiento de la clase privilegiada de Roma. Al hablarnos en LOS OFICIOS sobre las ocupaciones, asegura que es bajo, que no da honra el trabajo manual del artesano y del agricultor; asegura también que es bajo el oficio de los cobradores y vil la ocupación de usurero.

También Cicerón, en el De República, sostiene la conveniencia de que la ciudad no esté situada cerca del mar, para evitar fáciles invasiones, corrupción e inestabilidad de costumbres.

Con respecto a los comerciantes cree que si el comercio es en pequeño tiene que estar basado en la mentira y que por lo tanto es deshonroso, pero si el comercio es en grande entonces lo considera útil y motivo de honra.

Para Cicerón la más honrosa de las ocupaciones era la agricultura pero también consideraba honroso lo que nosotros llamamos hoy profesiones liberales, como la de arquitecto , la medicina. Consideraba que es honroso la actividad que produce mucho en dinero y deshonrosa la que produce poco. Por esto, seguramente, es deshonroso para él el trabajo manual.

Sostuvo que dejar los trabajos desdeñosamente mecánicos a los esclavos trajo como consecuencia el decrecimiento de la productividad y la decadencia de la economía.

Cicerón es defensor de la propiedad privada y piensa que las ciudades se han formado para defender la propiedad. Para él no hay mayor perjuicio social que el intentar igualar las haciendas. Dice también que la utilidad individual y la universal es la misma.

Le era provechoso defender la propiedad privada, ya que el esclavo no le era provechoso porque no tenía propiedad. Lo que convenía al siervo de la edad media no era lo que convenía al señor a quien servia

En Cicerón se puede encontrar un antecedente al liberalismo

Es notoria la actitud de Cicerón hacia toda demagogia y su apego a ideales que aún hoy pueden llamarse conservadores.

A la vez sostiene que la riqueza del Estado está constituida por el conjunto de las riquezas de los ciudadanos.

Concibe en un sentido inmaterial y abstracto el concepto de "bien", según él, sólo es útil lo que es honesto. "Nada es útil, en efecto, cuando no es al mismo tiempo honesto; y no es honesto en cuanto es útil, sino es útil en cuanto es honesto".

Cicerón señala que la honestidad sirve de base a la utilidad, es entendida con predominio del sentido o del decoro como elemento discriminador entre lo honesto y lo deshonesto, o sea, entre lo útil y lo perjudicial. Cicerón trata ampliamente del decoro, bajo el aspecto exterior asimismo. Por ejemplo, considera reprochable el abuso del desnudismo, que estaba muy confundido entre ellos. Y, siempre sobre una base psicológica, por ello señala: "Cada uno de nosotros, en efecto, desea la utilidad y se siente atraído hacia ella, y no puede ser de otra manera, pues no hay quien rehuya, o bien no trate de conseguir por todos los medios lo que es ventajoso para él."

Cicerón sostiene que el decoro da a la moral una base no sólo utilitaria, sino hasta es útil solo lo que es honesto, pero es honesto también sólo lo que es útil en sentido social.

La posición mental de Cicerón en el De officiis aparecerá más atenuada, respecto al rigorismo de las Tusculanae; de lo contrario, ni siquiera habría podido escribir el mismo De officiis que, tratando de los deberes medios, se aleja precisamente de la visión aislada del solo bien moral. He ahí por qué se hallan el De oficies principios que, al menos en parte, conciernen a la economía política y que no figuran casi en absoluto en las Tusculanae. cuando escribe: "Las cosas que sirven para la conservación de la vida, son en parte inanimadas, como el oro, la plata, los productos de la tierra, etc. En parte, son animadas y poseen instinto propio. De éstas, algunas son irracionales, como los caballos, los bueyes y otros animales domésticos, las abejas y en suma, todos los animales de los que se obtiene alguna utilidad; otras son racionales, y se dividen en dos especies: los dioses y los hombres. La piedad y la inocencia de la vida nos hacen propicia la divinidad (en el peor de los casos, los dioses no perjudican a los hombres); después de ella, los hombres pueden ser útiles en grado sumo a los hombres".

En cuanto a la teoría del valor escribe: "Si los habitantes, él dice de una ciudad sitiada, están obligados a gastar una mina por un balde de agua, la cosa nos parece en un principio increíble, y todos nos asombramos; pero, reflexionando, vemos la razón de ello en la necesidad "; donde podría hallarse implícita una teoría de la demanda de la oferta, que no recibe algún desarrollo ulterior.

Cicerón parece elogiar la riqueza financiera, cuando escribe: "Las riquezas son deseadas para la necesidad de la vida y el goce de los placeres. Pero, en quien posee ánimo muy elevado, este deseo mira a tener poderío en el Estado y medios para poder proporcionar favores; como en M. Craso, quien solía decir que no es suficientemente rico el que, deseando ser el primer ciudadano, no puede mantener un ejército con los frutos de sus riquezas. Placen todavía los hermosos enseres y un tren de vida espléndido y copioso; por cuyas razones, el anhelo de riquezas ya no conoce límites. No digo que se deba censurar el aumento de las sustancias domésticas sin daño de nadie; digo que siempre se debe rehuir la injuria".

Cicerón se muestra también incierto entre los dos extremos de una gran riqueza y una pobreza suficiente para vivir; "Todos se propusieron vivir en plena libertad, no necesitando de nada y no dependiendo de nadie Cuyo fin, siendo común a los ambiciosos y a los amantes de la vida tranquila, piensa poder alcanzarlo por dos modos distintos, a unos poseyendo mucho, otros; conformándose con su pequeña fortuna; no siendo condenable ni una ni otra opinión..."

Pero estas concepciones del valor de la riqueza, que podrían preanunciar una visión verdaderamente "económica" de la vida, no perduran mucho en Cicerón, estando él absorbido completamente por la idea de la "sociedad"; la que, aun teniendo siempre una base económica utilitaria, lo hace rehuir continuamente (al menos en teoría) de impulso egotistas individuales, así pues, en el mismo De officcis, Cicerón escribe contra la riqueza ( él que fue rico) y contra la ambición (él, que quiso ser célebre).

4.2 CATÓN

Marco Porcio Catón, "el viejo o el mayor"(231-149 a.c.), nacido en una familia de pequeños propietarios, comenzó su carrera pública como militar en Sicilia y más tarde con Escipión, antes de la batalla de Zama.

Su actividad pública continuó en Roma con diversos cargos en la magistratura hasta su consulado en el año 195 antes de Cristo. Luchó poco después en Hispania logrando la pacificación de los ya

nuevos territorios romanos.

En Roma se opuso violentamente a los Escipiones, provocando la retirada pública del "Africano".

En su cargo de Censor, emprendió diversas acciones: contra las costumbres griegas, defendiendo la antigua tradición romana; contra la existencia de Cartago ("delenda est Carthago"), pretendiendo la destrucción de la ciudad.

Su fama continuó como prototipo de hombre ejemplar, severo y profundamente tradicionalista y ético.

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 4.2.1 APORTES Y OBRAS

Fue el más antiguo escritor romano de agricultura, quien nos dejó un tratado de re rustica, que figura con el título De agricoltura .

En dichos escritos, resalta el trabajo en los campos, los valoriza ante todo moralmente respecto a otras actividades humanas.

Su severidad moral, lo indujo a condenar toda forma de corrupción pública: "Los ladrones de cosas privadas pasan su vida en la prisión y los cepos; los ladrones públicos andan cubiertos de oro y púrpura"

Es más notoria su vehemente aversión hacia todo lo que tenía algo de helenismo, la cual lo indujo a hacer expulsar de Roma a Critolao, Carnéades y al estoico Diógenes: esta característica, debe relacionarse con su antirretorica. Esta aversión, fue la causa de que Catón ignorara a sus antecesores griegos en el campo de la literatura agrícola-económica; pero del la antirretotica y del antihelenismo de Catón, deriva otra consecuencia; o sea , que el De re rustica compuesto por él se presenta informe y no sistemático, sin un ordenamiento orgánico de la materia. Por tanto, su tratado, es una mezcla de varios preceptos: desde los consejos financieros, las fórmulas de plegaria y de exorcismo, la sugerencia de tener encerrados a los perros durante el día (encerrados pero no atados) para que fuesen más feroces por la noche; hasta los amplios detalles del inventario de todo lo necesario para una empresa agrícola, y desde las enseñanzas particularmente agrícolas, hasta las más variadas recetas (de las cuales las más numerosas son las gastronómicas), etc; en sus tratados, no faltan las sugerencias edilicias, a cerca de éstas, es muy singular el consejo de Catón para que se utilice ampliamente la borra del aceite en un sinnúmero de aplicaciones a saber: para el abono de los olivos, para la conservación del cuero y de los víveres, para la alimentación del ganado, para el mortero de las eras, etc y hasta para el revoque de las casas, mezclando la borra con tierra cretácea y cascarilla de trigo.

En el De re rústica abundan también las indicaciones a cerca de la manera de preparar purgantes para hombres y animales. En suma, el tratado constituye un conjunto de preceptos empíricos, muchos de los cuales son totalmente absurdos, como por ejemplo, ciertas recetas veterinarias.

Resulta muy curiosa la confianza que demuestra Catón en las virtudes terapéuticas de la col en una infinidad de aplicaciones, tanto de uso interno como externo, junto a su gran escepticismo a cerca de los médicos, que en ese tiempo eran generalmente griegos.

Entre los consejos técnicos más estrictamente relacionados con la agricultura, Catón demuestra conocer perfectamente el secreto de la necesaria rotación del cultivo del trigo, respecto a los demás, es notable también la alusión a los prados regadíos.

En este empirismo técnico-administrativo, domina un difuso espíritu religioso que se exterioriza en las fórmulas que sugiere Catón para alejar los males de las personas, de las casas, de los cultivos, de los animales, etc y para atraer sobre ellos la protección de los dioses. Por tanto, su religión es eminentemente práctica.

Estaba en contra de las planificaciones constitucionales y más aún de actividades económicas de tipo colectivista.

Catón distingue entre actividad económica y crematística, considerando que la agricultura posee un mayor valor que el comercio, quedando en el interior del problema económico, vale decir: el comercio puede aportar mayor riqueza pero la que proviene de la agricultura es más segura; ante esta comprobación básica, su otra observación de que el provecho de la agricultura es justo, pierde evidentemente gran parte de la eficacia que su autor deseaba asignarle.

Catón nunca pensó en grandes extensiones de terreno para las empresas agrícolas. Para una granja especializada en el cultivo de olivo, prevé una superficie de 240 yugada (1 yugada: un cuarto de hectárea), para la hacienda dedicada a la vid, la superficie que sugiere es de 100 yugadas.

Catón basa la actividad agrícola en la mano de obra esclava, más que la libre, el trabajo de ambos obreros está coordinado por lo que hoy llamaríamos un administrador rural ayudado por una administradora rural. En coherencia con la extensión del terreno está la cantidad de número de trabajadores de la hacienda, Catón traza esquemas precisos para cada caso, ejemplo: para el olivar, además del administrador y la administradora, propone cinco operarios, tres labriegos, un guardián de cerdos, un borriquero y un ovejero; en total 13 unidades para 60 hectáreas.

4.3 COLUMELA

Lucio Junio Moderato Columela, nació en Cádiz, contemporáneo de Séneca, no se conociéndose exactamente la fecha de su nacimiento.

4.3.1 APORTES Y OBRAS:

"De Re Rustica"

En esta obra Columela abunda sobre todo en enseñanzas técnicas muy valiosas, se puede considerar desde el punto de vista técnico como la obra maestra de la economía romana, mientras que en el aspecto socioeconómico adolece de ciertos prejuicios literarios.

En cuanto a su estructura se encuentra dividido en 12 libros, de ellos el libro X dedicado al cultivo de los jardines, y se halla escrito en verso.

La estructura dada por la crítica moderna es la siguiente:

  1. La economía rural general .
  2. De los campos, de las simientes, de los mieses.
  3. De los viñedos y de los frutales .
  4. Conformación de los viñedos .
  5. De la medida del tiempo y de los árboles.
  6. Del ganado.
  7. Del ganado menor.
  8. De los animales de corral.
  9. De las abejas.
  10. De los jardines.
  11. Del administrador rural (villicus) y de prosecución de los jardines.
  12. De la administradora rural o de la economía domestica.

En lo que respecta al campo agrario, Columela desde el preámbulo ataca a los que abandonan el campo, criticando también la falta de escuelas agrícolas y con respecto al primero no consigue encontrara una verdadera razón económica de este abandono, prefiere acusar de ello a la decadencia de la costumbre moral, además de culpar a también a la consideración económica que le tienen esta actividad.

El razonamiento de Columela para tratar de devolver a la agricultura toda su importancia no es de carácter económico sino jurídico moral; no trata de demostrar que la agricultura puede rendir mas que otras actividades como la guerra, el comercio, la abogacía, los cargos públicos; además se da cuenta de que el trabajo de rehabilitar los campos estaba perdido de antemano.

Acerca del latifundio dice que este es deplorable, pero por razón técnico económico y no por sus reflejos político sociales relacionados con la inversión financiera. Para Columela una vasta extensión mal cultivada rinde menos que una pequeña bien cultivada.

Con respecto a la organización hacendaría agrícola, toma de Catón lo que respecta a las proporciones de tamaño que deben de existir entre la casa rustica y el predio; también hace mención al paludismo y muestra conceptos acerca de este en los cuales se ve la agudeza de su observación.

En cuanto a la proximidad de las rutas, Columela dice que es desfavorable para la hacienda por las devastaciones debido a los viajeros y huéspedes frecuentes, por lo cual afirma que es oportuno construir la casa rustica, lejos de un camino y de un lugar pestilente y en un sitio elevado.

El temor hacia un camino cercano hace suponer que Columela se alejara del concepto económico intuitivo y popular con arreglo al cual la facilidad de comunicaciones es un factor positivo de la producción. Cabe suponer que es la época en que él escribía la situación social debía ser mucho peor que en la de Catón, por lo cual aun el daño económico de posibles saqueos facilitada por la cercanía de los caminos podía parecer mucho mayor que en la época anterior.

  • ¿Qué es la casa rustica para Columela?

Columela la concibe como un conjunto complejo; la cual demuestra cierta evolución hacia lo grandioso; en efecto dicha casa debía estar constituida por tres partes:

  1. La habitación del propietario
  2. El edificio rustico
  3. Los graneros

La habitación del propietario; o sea la casa patronal dividida en departamento de verano e invierno, con baños.

El edificio rustico, con una gran cocina que servia también de sala común con celdillas para esclavos sueltos y con sótanos (saneados) para los siervos encadenados, con los establos para vacunos, subdivididos en invernales y estivales y con los destinados para los otros animales todos con pesebres no muy altos y con pieza para utensilios.

Los graneros; subdivididos según los productos y que debían ser almacenados.

En Columela es interesante ver también la enumeración de distintos condiciones de trabajo muy raras veces habla de operarios a sueldo, entiende que se había extendido el uso de esclavos en lugar de operarios.

Columela se abandona a una visión de la vida que en el fondo quiere ser metódica, ordenada y patriarcal y hasta ajena a las justas preocupaciones de producción y de balance que están presentes en Catón y Varrón.

La única mancha negra que Columela ve en la vida agreste que desearía eliminar es la plaga de la esclavitud; es decir no la ve desde el punto de vista humanitario sino sobre el menor rendimiento del trabajo del esclavo en la producción.

Columela ya no asignaba mucho valor al cultivo directo por parte del propietario ayudado por obreros asalariados y esclavos como ocurrió con Varrón y Catón; con esta actitud no contradice su exhortación con el sentido de que se sea lo posiblemente humanos y comprensivos con los esclavos.

En el caso de Columela es evidente que el principio de conceder libertad a las esclavas madres de 4 a más hijos además de ser humanitario y moralmente elevado tenía el fin de incrementar lo más posible la mano de obra agrícola.

Como en Catón y Varron, Columela ve al administrador rural el cual posee una gran importancia para la organización productiva de la hacienda; otra novedad es la que figura del delegado, del propietario (procurador) de quien poco dice el autor y solo habla de que se debería tener su habitación encima de la casa rustica.

Dejando un poco de lado lo anterior se podría decir que Columela es un técnico pero no es ciertamente un economista; sin embargo, esta convencido de que antes de adentrarse en un proceso productivo es necesario averiguar la mayor o menor conveniencia de una determinada forma de actividad; en consecuencia dedica un capitulo al calculo de las jornadas de trabajo necesarias para los distintos tipos de cultivo; desvalorando el dinero.

Con respecto a la cosecha de uvas; Columela hace notar la desconfianza que se tenía hacia los viñedos, el autor hace el cálculo en términos monetarios del rendimiento de la uva, el cual par cosechas supuestamente abundantes debía ser este elevado.

Entre muchas sugerencias vinícola – técnica de Columela se señálale que extrajo del cartaginense Magon y el de las Geórgicas, o sea, la practica del drenaje de los viñedos con piedras a fin de preservar la planta, no solo en el exceso de humedad sino en el calor; se observa también, el incidental método de plantación de las vid, no es en promiscuidad con otros cultivos sino en viñedos, en un lote bien determinado.

A pesar de considerarse a Columela como un técnico, no se ve en el la preocupación económica, en lo que respecta alas probabilidades de venta de un producto, probabilidades cada ves menos favorables en general, por razones obvias en el momento de la cosecha.

El problema de los costos que Columela, no examina directamente al hablar de la producción del vino, esta implícito en su desarrollo de este tema.

El aspecto financiero es sopesado por Columela antes de entrar a tratar la amplia materia de los animales de corral; esto demuestra menos entusiasmo en el aspecto económico, Columela en efecto sitúa el efecto de la venta en los mercados en el último lugar.

Columela hablando específicamente de las aves de corral afirma: "conviene emplear estos gastos y atenciones; sólo en las localidades donde los precios de estos productos se sostienen", agrega además: "la condición esencial es en este, como toda otra cría de animales, la honestidad del encargado si este no lo conserva con el patrono, ningún ingreso proveniente de la avicultura compensaría los gastos.

Puede ser interesante notar que Columela sitúa la división natural del trabajo agrícola entre los sexos como fundamento de toda esta parte de su estudio, también según criterios que el autor declara haber extraído del Económico de Jenofonte y de su adaptación latina, obra de Cicerón, en cuanto al interés del dinero, Columela no lo trata de modo especial, pero sintió un desprecio por la usura.

  1. VARRÓN

(Reate [actual Rieti], 116-27 a.J.C.) Polígrafo y escritor latino. Fue condecorado por su gestión como lugarteniente de Pompeyo durante la guerra contra los piratas. Al estallar la guerra civil, luchó en la Lusitania, pero fue vencido. Finalizada la contienda, César le encargó la dirección de las bibliotecas públicas, pero tras la muerte del dictador perdió su cargo y se le confiscaron los bienes; finalmente, Octavio le indemnizó y le devolvió a su antigua ocupación. Escribió 74 obras, que fueron referente obligado en épocas posteriores para eruditos y padres de la Iglesia -en especial, san Agustín-. Entre su producción poética destacan seis libros de Seudotragedias, diez de Poemas, cuatro de Sátiras (a la manera de Lucilio) y 150 Sátiras menipeas -únicos fragmentos que se conservan de su obra poética-. De su producción en prosa sólo han perdurado sus tres libros de agricultura (Rerum rusticarum libri III) y los libros V al X de los veinticinco que integraban su De lingua latina, tratado de filología que es una fuente de valiosas noticias sobre la gramática latina.

4.4.1 APORTES Y OBRAS

Alcanzó gran celebridad el De re rústica en sus tres libros; los cuales los escribió a sus 80 años, valiéndose de su propia experiencia, lo que oyó, y de varios autores que le precedieron, quienes fueron principalmente griegos. Gran parte de su obra es mera técnica de la agricultura.

Le da gran importancia a la agricultura, y al principio de rotación que estuvo relacionado con los adelantos de la agricultura en aquellos tiempos.

Para Varrón la producción agrícola está encauzada a la venta más que al consumo directo.

Varrón, tiene implícito una teoría del valor, él señala que el valor de canje de una cosa, no depende del puro y simple rendimiento del capital invertido, sino también de eventuales valores estéticos.

"La utilidad busca el fruto, el placer y el goce; pero es más importante lo útil que lo placentero", en esta frase, Varrón quiere señalar una escala de necesidades (correspondiendo a las más urgentes, la utilidad; y a las menos urgentes, el placer); pero en el conjunto de ese pasaje pretendía destacar que muchas veces los trabajos agrícolas ofrecen la ventaja de satisfacer al mismo tiempo la utilidad y el sentido estético. Además Varrón quiere poner en evidencia el hecho de que la unión de lo placentero con lo útil es muy ventajoso, pues sirve para aumentar el valor comercial, y que tal unión es también la característica primordial de esa agricultura que él quería exaltar frente a toda actividad.

Considera que la producción supone la esclavitud y tiene una extraña división de los instrumentos de producción agrícola, que son dos: los hombres y los utensilios, sin los cuales no se puede trabajar; sugiere para los esclavos tratarlos con liberalidad, esto es, en la comida o en el vestido o en la producción de factores o con el permiso de hacer pastar en el predio a algunos animales de su propiedad. Pero todo tiene un interés y es que salvo algunos motivos patrimoniales, la mano de obra esclava, había perdido mucha importancia respecto a la libre, reduciéndose a cumplir su función esencialmente en los trabajos domésticos; en cambio con las obras de los libres se cumplen los trabajos más importantes y a éstos los llamaron operarios.

Varrón ve 3 fases de organización productiva humana, desde el punto de vista agrícola, que es ese momento tenía un predominio absoluto:

  • Zootecnia
  • Pastoreo
  • Agricultura propiamente dicha

Por tanto la tripartición fundamental varroniana, con sus ulteriores especificaciones, es la siguiente:

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 Varrón sostiene que el orden ascendente de rendimiento consiste en el pasaje de la agricultura a la pecuaria, y de ésta a la villatica.

La opiniones de Varrón a cerca del préstamo con intereses no era tan pesimista como la de Catón

En los libros de Varrón señala las ideas de la villatica pastio, porque se trata de una actividad económica que adquiere gran importancia en la antigua Roma, desde la época de Varrón en adelante.

Varrón señala que los instrumentos del cultivo son:

  • Primero los animales
  • Segundo los esclavos
  • Tercero las herramientas

A la vez que divide los tipos de instrumentos o medios en:

  • Vocal : esclavos
  • Semivocal : animales
  • Mudo : carretas, arados, etc.

4.5 PLINIO

Caius Plinius Caecilius Secundus nació en Novum Comum (Como), de donde debió ser originaria su familia, hacia el 61 ó 62 de nuestra era. Sobrino e hijo adoptivo de Plinio el Viejo. Alumno de retórica de Quintiliano y Nicetes Sacerdos. Se interesó por la filosofía con las enseñanzas de Musonio. Durante su servicio en las armas como tribuno militar (81) en Siria, asistió a las conferencias de Eufrates y Artemidoro. Antes de marchar a Siria había sido ya decemvir slitibus iudicandis y a su regreso ejercería de cuestor (88-90), tribuno de la Plebe (91), Pretor (93), praefectus aerarii militaris (dos años entre 94 y 98). No llegó a cónsul hasta el año 100, quizá por sus diferencias con Domiciano. Fue posteriormente curator alvei Tiberis et riparum et cloacarum urbis. En el 111 Trajano le nombró procónsul de Bitina y Póntica. Murió en 113. Parece alcanzar el equilibrio conyugal en su tercer matrimonio con Calpurnia (antes estuvo casado con una hija de Pompeya Celerina, seguramente del mismo nombre, mas desconocemos el de su primera esposa). No tuvo hijos, aunque Trajano le concedió el ius trium liberorum. Vivió con holgura alternando su residencia en las villas que -propias o de las familias de sus sucesivas esposas- poseía prácticamente por toda Italia. Pasaba por lo general el invierno en Laurentino y el verano en Toscana, con frecuentes temporadas en Como.

Su situación económica privilegiada le permitió tener numerosos rasgos de generosidad que él mismo nos relata en su correspondencia.
Cultivó la epistolografía como género exclusivo y sus cartas son algo así como crónicas políticas y sociales, que le hacen un precursor del periodismo. Bajo el manto de una Roma atractiva y decadente, su carácter -o el aspecto que de él quiso mostrar aflora diáfano en sus cartas. Se nos manifiesta determinado por dos condicionantes: el respeto a los valores tradicionales y la historicidad de los actos humanos, por más que el lector no tarda en descubrir con una sonrisa en los labios que sólo Plinio es el tema favorito de Plinio y lo describe al detalle. Se deja sorprender con literaria espontaneidad como un hombre sencillo, profundamente social, escéptico, añorante de virtudes ancestrales, paternalista incorregible. Viaja con frecuencia, pasea por las orillas del lago Como, asiste a cacerías -como espectador-, charla, medita, se preocupa por sus esclavos, critica a los amos crueles, resalta bonachón su blandura natural. Tal vez sean las exageradas y repetidas alabanzas, así como la buscada extensión, lo que resta naturalidad al Panegírico de Trajano. La Correspondencia con Trajano (122 cartas) nos lo muestra inseguro e insistente, consultando cualquier minucia en su incontenida obsesión de complacer al príncipe. Los nueve libros de cartas, sin duda lo mejor de su obra, sin orden cronológico ni temático, son una secuencia de anécdotas, consejos, acontecimientos -magníficamente relatados- con ligeras derivaciones pseudofilosóficas de discutible interés. Obra, en resumen, singular y amable, que mantiene la curiosidad del lector con la misma naturalidad que exhala el contenido de sus relatos.
Se declara imitador de Cicerón, Calvo y Demóstenes, si bien su elocuencia resulta artificial y es precisamente en la escueta claridad de sus cartas donde su lenguaje presenta mayor interés.

4.5.1 APORTES Y OBRAS

Escribió la Naturalis historia que contiene 37 libros, esta obra posee datos de ciencias naturales, nociones de astronomía y geografía descriptiva, anatomía, zoología, botánica, mineralogía, etc, instrucciones de técnica pictórica, noticias de historia del arte, ideas monetarias, técnica agrícola, etc. También se hallan ideas a cerca de problemas de economía política, trata de la moneda y hace alusión al problema del latifundio.

Plinio ofrece una mayor riqueza en cuanto a sus nociones técnicas.

Plinio tiene un concepto de maternidad genérica de la tierra para todos nosotros, más no que el proclama la tierra como propiedad común de todos los hombres.

Sostiene en relación con la conveniencia de las distintas inversiones, afirmando que sólo es provechosa una escasa cantidad de capital, en proporción con la superficie cultivada. Plinio tiene una opinión contraria al latifundio en la cual sostiene que las personas deben producir su propia tierra, con ayuda de sus hijos, etc, para tener gran abundancia y bajo precio de los productos agrícolas, ya que el latifundio es la mano de obra asalariada. La verdadera aversión al latifundio no esta basada en consideraciones económicas sino que la única consideración económica que él formula al respecto es la de la oportunidad de que el trabajador de la tierra se afane en pro del ciudadano.

La conclusión que saca Plinio de su obra es que el cultivo requiere, más que gastos, trabajos.

Plinio desaprueba que los trabajos agrícolas sean dados a los esclavos ya que Plinio ponía en evidencia el menor rendimiento del trabajo de los esclavos respecto al de los obreros asalariados.

En Plinio no existe una verdadera teoría del valor, sólo acota el valor da una distinta apreciación de dos cosas relacionadas entre sí que formulan dos pueblos distintos. Plinio menciona que la oferta relacionada con el costo de producción y que por tanto esta dominada por causas materiales; y la demanda como elemento principalmente psicológico para los artículos de lujo, éstas por tanto son para él , causas verdaderas del valor.

Aporta en la descripción de las distintas maneras de extraer oro y de las minas de aquellos tiempos, señalando las Asturias, Galicia y Lusitania como importantes localidades que habrían producido abundante oro.

Plinio aduce las razones para el alto precio del oro por :

  • Su divisibilidad
  • Extensibilidad
  • Resistencia a los ácidos
  • El uso los desgasta muy poco
  • El oro es menos maleable
  • Menos pesado que el plomo

Según Plinio, el valor del oro no proviene esencialmente de una escasa oferta, sino de su costo de producción.

Plinio estaba en contra de la moneda, se lo considera más, un metalista; estaba conforme con la teoría moneda-mercancía o metalista.

Plantea un origen del esquema monetario en Roma:

I. AÑO 485 DE ROMA

Cobre

1 libra

12 onza

288 escrúpulo

1728 silicua

Peso en gramos

324

27

1.1

0.19

Plata

 

denario

quinario

sestercio

Equivalencia en cobre (libras)

 

10

5

2.5

II. AÑO 547 DE ROMA

Oro

 

sólido

 

escrúpulo

Equivalencia en plata (sestercios)

 

80

 

 

20

Plinio habla también de la devaluación monetaria ya que constantemente dichas monedas cambiaban su equivalencia, pero no la condena en absoluto, por el contrario, cuando habla de "ganancia" del Estado parece considerarla una disposición hábil y oportuna. Pero no habla de aumento de precios.

Con el surge la idea de la "moneda ideal" respecto a la acuñada ya que hace distintas comparaciones con distintas monedas acuñadas o desvalorizadas, con la libra.

Plinio condena la usura: "atribuir directamente a la moneda el origen primero de la usura, como medio ingenioso y lucrativo de poseer sin trabajo".Plinio señala que la excesiva expansión del crédito en toda economía es el origen de varios movimientos inflacionarios.

4.6 PALADIO

Paladio Rutilio Tauro Emiliano, se supone por información de algunos historiadores que vivió en el siglo IV de nuestra era, pero los datos de su vida y nacimiento no son muy precisos, es por ello que no se tiene mucha referencia biográfica de este personaje.

4.6.1 APORTES Y OBRAS

Su obra las "Geopónicas" esta obra posee un carácter compilatorio y mucho más manual y perceptivo que la de sus antecesores, está compuesta de 14 libros sobre injertos, los otros 12 dedicados uno a un mes del año con los trabajos de cada mes.

Tenia un escaso interés por los argumentos económicos a excepción del muy tradicional problema de la proporción de dimensiones entre la casa y el terreno; también la otra proporción entre el costo y remuneración en la empresa agrícola.

La mayoría de los aportes de Paladio son técnicos:

  • Aconseja construir en lugares elevados
  • Señala que es preferente beber agua de lluvia que de manantial (erróneo) ya que se preocupa de que el agua este en perfecto estado para que no sea la causante de enfermedades.
  • Da una forma de hacer acueductos
  • La forma de averiguar si un terreno de cultivo es fértil o estéril, etc.
  • Forma de mejorar el vino
  • Recomienda mantener el ganado en el aire libre.

La observación de su obra constituye un interesante documento para conocer la vida romana en general y la practica agrícola de sus tiempos.

Con este autor termina la serie de los llamados agrónomos o escritores latinos de agricultura.

ESQUEMA DEL PROBLEMA DE LA MANO DE OBRA SEGÚN LO VIERON LOS ESCRITORES DE RE RÚSTICA Y LOS HISTORIADORES.

AUTOR

OPINIÓN

Catón (234-149 a.c.)

Presupone mano de obra esclava pero también libre, prefiriendo para ésta última, adjudicatarios y aparceros.

Varrón (116-alrededor 26 a.c)

Aconseja en ciertos casos los esclavos, en otros (lugares malsanos) los asalariados. Cita los cultivadores directos (paupercoli)

Colmuela (de alrededor 4 a.c.-alrededor 65 d.c.)

Es poco favorable la mano de obra esclava, preponderante en ese entonces. Aconseja en general, arrendatarios (para los viñedos: asalariados)

Plinio( alrededor 24-79 d.c.)

Es contrario a la gran preponderancia de la mano de obra esclava; preferiría trabajadores libres.

Apiano Alejandrino (1ra mitad del siglo II d.c.)

Destaca la competencia perjudicial que los esclavos hacen a los libres.

CLASIFICACIÓN DE LOS CULTIVOS CON RENDIMIENTOS MAS ELEVADOS, SEGÚN LOS PENSADORES ROMANOS

AUTOR Y ÉPOCA

CULTIVO MÁS PROVECHOSO

Catón (234-149 a.c.)

Viñedos, árboles y ganado

Varrón (126- alrededor 26 a.c.)

Ganado para carne y animales de corral

Columela (de alrededor 4 a.c. a alrededor 65 d.c.)

viñedo

Plinio el Viejo (alrededor 24-79 d.c.)

Viñedo, como en Catón

CAPÍTULO V

El CRISTIANISMO

  1. El cristianismo surgió de individuos que querían saber su alma y al mismo tiempo por su vida y su salvación. Pobres, artesanos, y esclavos formaban la masa de los creyentes a los cuales se asociaban con preferencia a aquellos hombres cultos, filósofos, funcionarios y creyentes de otras sectas que se sentían repelidos por la áspera situación de esos tiempos.

    El trabajo manual fue dignificado siendo loada la actividad del obrero manual. En el sentido del judaísmo, se aconsejo a los padres instruir a sus hijos en aquellas labores que eran adecuadas a Dios; inclusive se decía que mejor era que la gente se dedique al cultivo de su pequeño campo. La vida en común de los cristianos explica muchas de las tendencias comunistas de algunos padres de la iglesia; pero estas tentativas no se generalizaron.

    La aproximidad al estado se opero cuando los cristianos pensaron en la posibilidad de un poder temporal; en una comunidad del señor, que ellos mismos pedían creer. La indiferencia frente a cuestiones sociales y nacionales llego en ocasiones a opinarse que poco le importaba la forma de dominios a la cual se inclinaba sometido el hombre con tal que no proceda con maldad y así paso a considerarse al estado como una organización pacifica.

    En respecto a la posición del cristianismo frente a la esclavitud se aprecia en los primeros tiempos de profunda abnegación espiritual; parecía indiferente que el hombre fuera señor o esclavo.

    El esclavo podía serlo sumiso y fiel a su dueño con tal que no se le impusiera un proceder inmoral. Pero cuando no se hablaba del individuo, sino de la colectividad entera teníase a mano una cita bíblica del periodo del nomadismo para justificar la esclavitud; las cuestiones la estimaron algunas veces como una consecuencia de la minusvalía moral.

    "Maldito sea Caanaan : como el mas vil esclavo habrá de servir a sus hermanos"; con este fundamento se trataba de defender no ya a las formas crueles de la explotación de esclavos en las grandes empresas sino la esclavitud oriental con su régimen patriarcal. Mas como a fines de la edad media y a principios de la edad moderna tuvieron realidad las formas más odiosas de la esclavitud, ello demostró que no eran muy robustas las fuerzas del cristianismo para combatirla.

    1. ORGANIZACIÓN FINANCIERA DE LA IGLESIA
  2. SURGIMIENTO DEL CRISTIANISMO

Inicialmente se contaba con donativos que con cierta regularidad llegaban a manos de los presbíteros, diáconos y lectores; pero solo logro su importancia económica a partir del siglo IV en que comenzó a asumir misiones políticas en gran escala, cuando en el siglo XV el numero de habitantes de Roma quedo reducido a 50mil. A fines del siglo VI Justiniano se preocupo de ordenar la situación de Italia el Papa comenzó a participar de modo creciente en la administración y jurisdicción de Roma.

La iglesia distribuyo el trigo entre los ciudadanos como lo hicieron los emperadores; muchas veces contra la voluntad del gobierno que se resistía a ceder esta función del poder, robusteciendo así la organización eclesiástica.

Los conventos e iglesia que poseían bienes recibían de los colonos, arrendatarios, agricultores libres o semilibres y esclavos un censo, que en la mayoría de casos consistía total o parcialmente en cuotas de rendimiento bruto, pero luego se pago también en cantidades fijas de cereales y de otros objetos. Así la iglesia pudo llenar sus graneros con cereales como antaño venían de Sicilia y eran de allí adquiridas en parte por funcionarios de la iglesia y en parte aun mayor por los cultivadores de terrenos eclesiásticos. Los hombres libres junto con los no libres quienes entre si se hallaban en situación de independencia, constituían los cimientos de la organización económica de la iglesia, que había desarrollado plenamente en la edad media.

Cuando se desmembró el antiguo imperio constituyeronse en Oriente, en Antioquia y Alejandría y en Occidente en Roma nuevas organizaciones eclesiásticas. Afines del siglo VIII, vemos contrapuestos dos poderes cada uno de los cuales entronca a su manera con el imperio romano : el cesarismo y el pontificado.

Mientras Roma decaía la cultura bizantina se remonto a lo largo de los ríos rusos del mismo modo que antes la romana había ascendido por las vías fluviales de las Galias. En las rutas mercantiles que conducían al mar Báltico desarrollándose centros comerciales que Francia y Alemania entroncaron con el antiguo imperio romano así sucedió también en Rusia en diversos aspectos, con relación a Bizancio.

5.1.2 FIN DE LA EDAD ANTIGUA DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONÓMICO

El fin de la edad antigua ofrece un cuadro variado desde el punto de vista de la economía. Los territorios romano – orientales conservan un sistema bien estructurado de entidades económicas.

La hacienda del estado y del comercio perduraron pesar de todas las perturbaciones. Los países romano occidentales iniciaron una rápida decadencia : los monarcas no pueden ya contar con un comercio regularizado y nuevamente se ensaya la producción de todo lo que se necesita dentro de cada pequeño territorio. Las necesidades se han reducido considerablemente para la mayoría de los individuos y pueden hallar satisfacción en organizaciones económicas de corto radio.

Así se aprecia que junto a municipios aparecen en todas partes señores que o bien se incorporan a los reinos existentes o bien se constituyen en pequeños reinos. Sobre la base de la organización que decae, fórmense nuevos grupos más íntimamente unidos, mientras que la conexión económica de los habitantes de la tierra entre si, disminuye considerablemente.

Todavía algún tiempo y los dominadores del norte irrumpen y penetran cada vez mas en el occidente romano para poner finalmente a Italia en mas estrecha relación con los centros económicos y políticos de la Europa central; oriente conservo aun su autonomía, peor le amenazaba igual destino, las potencias económicas centro – europeas trataron de formar nuevos reinos en los territorios del oriente romano y príncipes centro europeos rigieron también en los países del imperio romano oriental que se extinguía.

CAPÍTULO IV

DECADENCIA DE LA ECONOMÍA ROMANA

6.1 RUINA DE LA ECONOMIA ROMANA

En el siglo II d.C, durante la dinastía de los Antoninos, la economía, después de una larga evolución cuyo punto de partida había sido la organización agrícola, industrial, comercial, de la sociedad Homérica, había llegado abarcar, en toda su extensión y en toda su variedad, el conjunto de regiones que forma lo que se suele llamado el mundo conocido por los antiguos.

Como ya hemos indicado las causas de la prosperidad Romana, seguridad de las fronteras del Imperio, orden y paz en el interior, unidad Política y flexibilidad administrativa del imperio Romano, desarrollo inteligentemente y racional de las obras públicas, de función de la vida urbana y sedentaria en todas casi todas las provincias. Indudablemente, incluso a principios del Imperio, el cuadro de la vida no estaba exento de manchas y de sombras.

Entre sus principales causas de la caída están:

  • La anarquía interior se sumo a las invasiones. La guerra de los pretendientes al imperio, casi ininterrumpidas durante un siglo , dejaron ruinas por todas partes .
  • El cúmulo de miserias, a las cuales vinieron a sumarse también terribles calamidades naturales, la peste y los terremotos o perdono a ninguno de las regiones del Imperio y como era de esperar, produjo en el dominio económico lo más desastrosos efectos.
  • Crisis de Producción y Circulación , crisis monetaria y de carestía de la vida, despoblación y ruina general, toda la armazón económica del imperio cruje y cada momento parece que esta a punto de romperse.
  • Los campos son abandonados por los campesinos que han escapado a la matanza y que se refugian tras las murallas; las tierras incultas se van multiplicando por todas partes.
  • En las ciudades, que han sufrido repetidas invasiones, las industrias y los oficios agonizan los peligros que amenazan el tráfico continental y marítimo asestan al gran comercio un golpe casi mortal.
  • Las clases ricas y medias, las de los propietarios territoriales de los industriales y de los comerciantes son las más duramente afectadas, y ellas son las que han sido las verdaderas obreras de la prosperidad económica.
  • Los impuestos, impuesto territorial, impuestos indirectos, portorium, etc, no suministran al tesoro los recursos que necesitan la riqueza publica, y la riqueza privada, igualmente afectada en sus fuentes vivas, se desvanece.

Por último, y sobre todo, el gobierno imperial creyó que podría dominar la crisis económica que sufría el mundo romano con remedios que resultaron peores que el mismo mal. Para impedir la deserción de los campos, se esforzó por dejar clavados a los campesinos la tierra; de ahí las constituciones que vinculaban a los colonos a los dominios en los cuales trabajaban. Aunque el colono no es un esclavo, "se parece a el", en muchos puntos. Si el esclavo no puede abandonar a su dueño, el colono no puede abandonar la tierra. Su vinculo con la tierra esta estrecho como el vinculo del esclavo con su dueño. Pertenece algún modo a la tierra (para la cual a nacido), debe "servirla a perpetuidad", es una persona humana debida y sujeta al suelo, Es significativo que el legislador aplique al colono términos que el sólo parecen convenir el esclavo .

Para impedir que los propietarios territoriales, miembros de las Curias Municipales, abandonasen sus tierras y se substrajeran a las cargas que habían llegado a ser aplastantes, que pesaban sobre ellos las causas de su responsabilidad financiera, frente al estado, el gobierno Imperial público numerosos edictos que sujetaba con fuerza a los Curiales a su condición. La repetición de las medidas tomadas, en ese sentido prueba su ineficacia .

Por motivos análogos, el estado transformo en Instituciones oficiales las corporaciones de artesanos y de negociantes sobre las cuales no había ejercido al principio mas que una fiscalización discreta, una vigilancia legítima. Los desastres que habían reducidos a la miseria a muchas de las ciudades habían asestado un golpe terrible a la actividad económica, a la Industria y al comercio. Sin embargo, eran necesarios transportar el trigo, hacer el pan, quemar la cal, apagar los incendios, etc, El Estado confío cada uno de estos trabajos a una determinada clase de ciudadanos; se encargo a la clase de artesanos o de comerciantes, cuya profesión les hacia especialmente actos para ello, y la mayor parte de esos artesanos formaban corporaciones que poco a poco se convirtieron en Instituciones oficiales, en ruedas de la máquina administrativa .

Por último los emperadores buscaron un remedio a la crisis económica en la reorganización de las finazas y en la reforma de la moneda. Esa reorganización y esa reforma sin duda hicieron desaparecer alguno de los abusos nacidos de la anarquía del siglo III, pero los resultados obtenidos no fueron más que paliativos, poco eficaces. La misma pesadez de los impuestos ya en especie, y en efectivo que gravitaban sobre toda las clases sociales no podía y no ser desfavorable aún enderezamiento económico de algún valor. En cuanto a la moneda, aunque se aportaron algunas mejoras a su acuñación y a su emisión aunque el nuevo sistema monetario Instituido por poco a poco por Aureliano, por Dioclesiano y Constantino, por Juliano, representaba "en comparación con la anarquía un progreso inmenso", para impedir la depreciación de las piezas de plata y de bronce.

Así, cuando al final del siglo IV, y al principio del siglo V, los bárbaros después de haber roto las últimas defensas que protegían al mundo Romano, hicieron irrupción, en el Sur del Danubio y en el Oeste del Rhin, la economía antigua no se había restablecido del desorden en que la había sumido la crisis del siglo III. Las provincias del imperio les ofrecían todavía, sin duda, riquezas que saquear, vastos dominios, y suntuosas villas que ocupan Ciudades llenas de Monumentos, y de obras de arte donde entrar a saco ; Pero ya no eran más que los restos, muy empobrecidos de una prosperidad que no había dejado de decrecer desde hacía 200 años por falta de Paz, de seguridad, de libertad.

Las condiciones necesarias para la expansión y la fecundidad del trabajo humano, en todas sus formas, habían desaparecido a fines del siglo II .Después no habían sido restablecido. El gobierno Imperial no había conseguido desaparecer las causas del mal y no había comprendido que la intervención alusiva y despótica del Estado era Impotente para borrar sus consecuencias.

Entre sus comienzos caracterizados por la actividad principalmente domestica, y su término, donde aparece completamente subordinado a la tiranía de los poderes públicos, la economía antigua ha seguido en el transcurso una evolución llena de enseñanza. Sus primeros progresos han sido debidos a la pasión de los Griegos por la libertad, a su gusto, por las iniciativas a veces aventuradas; conquistando Asia, organizando sus conquistas bajo la inspiración de un amplio espíritu de tolerancia y de asimilación, Alejandro le abierto un maravilloso campo de acción; Después de Alejandro, Roma, mediante la creación la unidad mediterránea, mediante la difusión en todo el Occidente y en parte del centro de Europa de la civilización clásica, mediante la flexibilidad y Liberalismo de su política hacia las naciones conquistadas , mediante la irradiación de su prestigio, más allá de sus limites de su Imperio le ha dado por lo menos dos siglos de un brillo y de una expansión verdaderamente notables. No ha comenzado ha decaer sino el día en que bajo, el influjo de peligros exteriores e interiores, el gobierno Imperial ha creído que la autoridad pública era capas de dirigir el trabajo de los hombres que podía sustituir su influencia muy a menudo, deprimente a las inspiraciones fecundas de la libertad.

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"Año del Estado del Derecho y de la Gobernabilidad Democrática"

UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS

(Universidad del Perú, DECANA DE AMÉRICA)

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA

E.A.P. CIENCIA POLÍTICA

Curso : "ECONOMIA"

Ciudad Universitaria, Septiembre del 2004

Partes: 1, 2


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