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Globalización y neoliberalismo: señuelos de la modernidad para los países subdesarrollados



    1. Desarrollo
    2. Conclusiones
    3. Fuentes

    INTRODUCCIÓN

    Es muy habitual que en nuestro léxico existan
    palabras que pronunciamos sin saber casi nada de su significado,
    por lo tanto ignoramos la esencia que las contiene, ya sea que
    hablen de ideas o prácticas que nos afectan de una manera
    directa. El ejemplo claro que veo para desarrollar este trabajo es la
    ignorancia que tenemos en torno a los
    conceptos de globalización y neoliberalismo, cuando su
    esencia ha llevado a una gran parte de la población a vivir en un estado
    deplorable y a una escasa minoría a detentar un gran
    poder
    político y monetario.

    GLOBALIZACIÓN Y NEOLIBERALISMO:
    SEÑUELOS DE MODERNIDAD PARA LOS PAÍSES
    SUBDESARROLLADOS

    En realidad el término de globalización
    posee una vida muy breve y ha sido utilizado a raíz de la
    necesidad de enunciar las cada vez más estrechas
    relaciones entre los países, tanto en el ámbito
    económico, social y político. Si pudiéramos
    situarla en el tiempo, esta
    idea de un mundo globalizado vendría dándose desde
    finales del siglo XX y su auge a principios del
    XXI. De ahí que a muchos todavía nos dejen pensando
    cuando nos preguntan su significado.

    Si quisiéramos enunciar un acontecimiento
    histórico que permita reconocer el nacimiento de este
    sistema,
    podríamos hablar que surge a la par con el neoliberalismo,
    pues éste es su principal herramienta con la cual tiene el
    acceso a los países. Entonces, tendríamos que
    hablar que su génesis proviene de la desaparición
    del mundo bipolar (Estados Unidos
    versus la Unión de Repúblicas Socialistas
    Soviéticas) y la búsqueda de relacionarse ahora
    mediante la diplomacia comercial. El paradigma
    histórico que evidencia este contexto histórico es,
    sin duda, la caída del muro de
    Berlín en el año de 1989.

    También habría que hacer mención de
    que para nuestro país este término como ideología a seguir (encumbrarnos al
    desarrollo
    económico mediante la alianza internacional)
    surgió con énfasis en 1994, con la creencia de que
    al integrarnos al Tratado de Libre
    Comercio con EU y Canadá, tendríamos un paso
    seguro a la
    modernización y, por ende, a la
    globalización (entonces vista como una panacea). Se
    supone que nuestro país se fortalecería
    económicamente y que, a la postre, pronto
    estaríamos formando fila con los países
    desarrollados. Paradójicamente, ese mismo año es
    cuando más se analiza si en verdad podría operar
    México
    dentro de la globalización conociendo su situación
    económica, gracias a que el levantamiento del
    Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
    hizo evidente que este país cuenta con un atraso muy
    severo con el cual es difícil competir comercialmente con
    otros países.

    Para citar un concepto y tener
    en mente cuáles son las principales características
    de esta ideología recurriré al tan satanizado (en
    las "élites" universitarias) diccionario
    Encarta, tan sólo para tener una base
    teórica en que sustentar tal vocablo, después
    incluiré algunas opiniones y aportaciones de autores
    especialistas en el tema. Así pues, globalización
    hace referencia a la descripción
    de:

    (…)la realidad inmediata como una sociedad
    planetaria, más allá de fronteras, barreras
    arancelarias, diferencias étnicas, credos religiosos,
    ideologías políticas y condiciones
    socio-económicas o culturales. Surge como consecuencia
    de la internacionalización cada vez más acentuada
    de los procesos
    económicos, los conflictos
    sociales y los fenómenos político-culturales.

    En sus inicios, el concepto de globalización se ha
    venido utilizando para describir los cambios en las
    economías nacionales, cada vez más integradas en
    sistemas
    sociales abiertos e interdependientes, sujetas a los efectos de
    la libertad de
    los mercados,
    las fluctuaciones monetarias y los movimientos especulativos de
    capital. Los
    ámbitos de la realidad en los que mejor se refleja la
    globalización son la economía, la
    innovación tecnológica y el
    ocio.

    La globalización surge, pues, de la necesidad que
    existe de interactuar con otros países, gracias al aumento
    masivo de la tecnología, visto en
    la tecnificación de las comunicaciones, así como en la propuesta de
    comerciar libremente en los mercados, apoyados en ese ente
    económico llamado neoliberalismo, lo cual podría
    indicar un buen argumento para decir sí a la
    globalización, pues no podríamos estar aislados en
    estos tiempos que corren; sin embargo esta interacción no sólo es en un sentido
    benéfico, o sea para estrechar relaciones, buscar nuevos
    patrones de conviviencia o comerciar libremente, sino que dentro
    de su ejecución existen intereses más destinados a
    beneficios particulares o de particulares que al mejoramiento de
    la calidad de
    vida de la mayoría; es decir, del colectivo. Para
    esto, esbozaré algunas razones de por qué la
    globalización es inconveniente a la sociedad, la cual
    contiene ideas individualistas como su principal motor y, en ese
    tenor, buscar la respuesta a la insistencia de los capitalistas
    por hacerle propaganda y
    de los globalifóbicos por erradicarla, cuando ven en ella
    al proyecto de un
    sistema represor.

    En este sentido, William Robinson expone que:

    (…)la globalización económica tiene su
    contrapartida en la formación transnacional de clases y
    en la emergencia de un estado transnacional que ha venido a
    existir para funcionar como la autoridad
    colectiva para la clase global
    gobernante. (…)en la actualidad, la globalización del
    proceso de
    producción está unificando al
    mundo en un solo modo de producción y en un solo sistema
    global y está llevando a cabo la integración orgánica de diferentes
    países y regiones en la economía global (…). Se
    registra una subordinación de la lógica de la geografía a la lógica de la
    producción y este proceso que no tiene precedentes
    históricos, (…)nos obliga a reconsiderar la
    geografía y las políticas del estado-nación.

    Que se supone con esto, si no que, dentro de esta supuesta
    globalización, para interactuar mejor con el vecino no
    haya más que un plan bien
    definido de estandarización de los procesos
    internacionales; es decir, que aquellos que poseen los medios de
    producción o, bien, el capital para invertir o comprar sin
    impedimentos hagan de la sociedad un grupo al que
    sólo le toca consumir lo que ellos les ofrezcan, para eso
    es necesario que haya un libre comercio en
    los países donde los productos de
    las potencias vayan poco a poco acabando con el mercado y
    productos internos y así hacerlos dependientes a ellos.
    Tomando en cuenta esto, no se puede decir más que la
    globalización es un sistema
    político-económico que no tiene más fin
    que hacer más fuertes los monopolios comerciales y seguir
    instaurando el sistema capitalista. Por esta razón,
    podríamos ver a la globalización como algo
    perjudicial para nosotros, principalmente como integrantes de los
    países subdesarrollados.

    Otra característica más que se puede visualizar
    en el contenido de la globalización y que supone un
    elemento nocivo para el desarrollo de
    nuestro país y de las naciones aunadas a ella, las cuales
    se considerarían incompetentes, ante la poca
    infraestructura que tienen, es lo que Ulrich Beck expone cuando
    habla de que la:

    (…)simultaneidad de la integración transnacional y
    la desintegración nacional, (…)van desapareciendo los
    países "puros"; esto implica la disolución de los
    últimos espacios locales y nacionales autónomos.
    (…) las corporaciones transnacionales tienen especial
    interés por los estados débiles.
    Porque a pesar de ello siguen siendo estados; casual o
    intencionadamente, los actores del mercado mundial
    producen  una presión
    coordinada sobre todos los estados miembros o dependientes de
    ellos para que neutralicen todo lo que pueda impedir, retrasar
    o limitar la libertad de movimiento
    del capital.

    En esta conceptuación podemos encontrar uno de los
    problemas
    fundamentales de la apertura no sólo económica o
    política,
    sino también de la cultural, pues es evidente que si lo
    que se necesita es que exista una sociedad estandarizada, hay
    primero que aplicarles nuevas formas ideológicas o
    imponiéndoles modas justificándose en que aquel que
    no esté a la "vanguardia"
    globalizadora nunca saldrá de sus atraso. De ahí
    que se vea en las raíces históricas de un
    país un factor que impida la cohesión al pensamiento
    occidental y se quiera exterminar la historia a como de lugar (si
    se necesita un ejemplo nada más veamos lo que pretende
    imponer la Secretaría de Educación
    Pública para 2005 en los planes de secundaria: fuera
    historia antigua de México e historia
    universal de civilizaciones milenarias). Los
    indígenas, en este sentido, son vistos como el
    único obstáculo para hacer de nuestra sociedad un
    mega maniquí a los intereses de los capitalistas, por eso
    se les reprime, encarcela o mata. Y para estandarizar a la
    demás sociedad sólo basta con malformarlos
    intelectualmente para evitar la conciencia y
    aumentar la ignorancia, con el fin de evitar protestas e
    inconformidades.

    Para solidificar más esta idea citaré algunas
    palabras del análisis que ha hecho Guillermo
    Gutiérrez, antropólogo y director del
     Instituto Cordillerano de Estudios y Promoción Humana (ICEPH), Argentina, donde
    explica que:

    (…)los Estados nacionales se van subordinando al Estado
    transnacional, en tanto sus gobernantes restringen su capacidad
    de decisión al control
    social interno, en escenarios territoriales claramente
    delimitados. (…)Se trata de hegemonizar, y también de
    homogeneizar. (…)constituido más allá de los
    Estados nacionales, trascendiendo las sociedades
    locales, utilizando a los gobiernos de los países
    formales como delegados en enclaves productivos o de
    extracción de recursos, este
    bloque dominante transnacional construye en ese proceso a su
    propio antagonista, que son las masas excluidas.

    Antaño, la principal forma con la que los países
    desarrollados se adueñaban de la infraestructura de un
    país, del cual necesitaban obtener sus recursos, era
    mediante el uso de las tácticas militares, visualizadas en
    los golpes de Estado. Buscaban que dentro de los gobiernos de los
    países subdesarrollados se instalara un régimen
    dictatorial que obedeciera a los intereses extranjeros y
    reprimiera a su población interna, con la intención
    de generar riquezas que nunca giraban en torno del país
    explotado. En estos tiempos, con la globalización y con su
    brazo económico, el neoliberalismo, podemos notar
    cómo mediante la economía es posible dominar a un
    país, incluso sin la necesidad de tener un títere
    militar en el poder, lo único que necesitan para neo
    colonizar un país es promover la apertura del mercado y la
    imposición de una cultura
    universal que haga como lo afirma Gutiérrez que se
    "hegemonice y homogenice" a la sociedad.

    Es evidente, pues, que la globalización pretende
    encumbrar nuevamente al capitalismo,
    el cual se ha venido desgastando luego de que se han visto las
    consecuencias de su operación: Argentina sería la
    muestra
    más significativa de cómo un país puede
    quedar minado económicamente gracias al régimen
    capitalista y cómo no por estar incluido dentro del mundo
    globalizado su situación ha mejorado; se podría
    decir más bien que está secuestrado por este
    sistema que no le deja crecer al interior con tan profusas
    importaciones y
    alojamiento de empresas
    transnacionales. En este espejo bien deberíamos
    reflejarnos; sin embargo, poco se ha hecho al respecto de
    favorecer nuestro sistema económico nacional y se da
    prioridad a la inversión
    extranjera.

    Se decía anteriormente cómo la
    globalización tiene entre sus principios destructores el
    terminar con la identidad de
    una nación
    y que esta acción
    le trae beneficios inimaginables, pues quien no conoce su pasado
    está destinado a sufrir su presente. De acuerdo a esto hay
    que mencionar entonces que otra de sus herramientas
    de "trabajo" es el monopolio de
    los medios de
    comunicación, en especial lo referente a la
    televisión y los satélites.
    Los ejemplos son varios, ya que a cada momento vemos en
    comerciales, programas y
    documentales los "beneficios" que ha traído el abrir
    nuestras expectativas hacia el exterior (y vaya que en esto estoy
    de acuerdo), pero siempre buscan darnos el lado blanco de este
    sistema omitiendo las consecuencias negativas como pudiera ser el
    crecimiento de la pobreza y la
    solidificación de la dependencia de los países a la
    potencia
    económica, ya sea EU, en nuestro caso, y la Unión
    Europea (UE), en el caso del viejo continente.

    El uso, en este sentido, de los medios para crear la
    propaganda necesaria para este sistema traen a la mente
    analogías un poco forzadas; pero que hacen reflexionar.
    Recordemos, pues, que la Alemania nazi
    fue el primer Estado que se sirvió de la propaganda
    (Joseph Goebbels como su principal ideólogo y ejecutor)
    para controlar a las masas, algo similar instituyó el
    régimen italiano de Benito Mussolini. Así pues,
    cuando en las protestas de los globalifóbicos se observan
    pancartas con el desprecio a la esvática, rememorando en
    Bush o en Aznar a Hitler y
    expresando que los monopolios económicos son fascistas no
    es tan descabellado como se piensa. Afortunadamente, y como
    contrapunto, tenemos la internet, los libros y
    alguno que otro diario donde podemos encontrar las dos caras de
    la moneda para así analizar los beneficios y lagunas que
    puede traer consigo la globalización.

    En esto de la identidad
    nacional y su deterioro a partir de la globalización
    me pareció significativo un texto chileno,
    el cual pareciera que está describiendo lo que acontece en
    México. Jorge Larrain, autor de este análisis,
    explica que:

    En Chile algunos sectores piensan que la
    globalización, especialmente en su dimensión
    cultural, está amenazando la chilenidad, nuestra
    identidad nacional. Los síntomas de esta amenaza
    están en todos lados. El campo chileno, sometido a dura
    modernización, ha dejado de ser el principal centro
    proveedor de trabajo y de cultura que era antes y por lo tanto
    los valores
    rurales tienden a desaparecer; muy poca gente ya asiste a los
    rodeos y fiestas típicas campesinas.

    (…)Otros síntomas serían que la música
    chilena se oye cada vez menos e incluso en las ramadas
    diciocheras (sic), donde la cueca y las tonadas resurgen
    temporalmente, la gente pareciera preferir bailes extranjeros
    como los corridos, las cumbias, el tango y la
    salsa. La observación participante de ramadas en
    Constitución, el 19 de Septiembre de
    1997, concluía que "la música que existía
    en las ramadas y kioscos correspondía principalmente a
    cumbias, corridos mexicanos y sólo ocasionalmente a
    cuecas. Pero más allá de esto, entre la juventud
    surgen cada vez con mayor fuerza
    grupos
    rockeros, raperos y punk que imitan no sólo la
    música sino también las vestimentas y modos de
    moverse y actuar de sus originales europeos. Los símbolos patrios han ido perdiendo
    fuerza: cada vez menos habitantes se molestan en poner banderas
    chilenas durante las fiestas patrias. Los hábitos
    alimentarios también han ido cambiando sometidos al
    bombardeo sistemático de pizzas y hamburguesas
    americanas, de restaurantes franceses o italianos que van
    lentamente desplazando los tradicionales platos chilenos.

      Cuando se acude a la
    comparación de estas características entre unos
    países (principalmente los latinoamericanos, siendo los
    afectados directos) y otros se hace evidente que en realidad la
    globalización sí ha afectado ya de una manera
    irreversible las costumbres y tradiciones originales de nuestras
    culturas, por lo que la única opción
    consistiría en evitar que estos valores se
    destruyan y mejor se les diera la importancia que merecen, no
    importando si estamos inmersos en un mundo
    globalizado.

    Otra conceptuación que además de
    brindarnos una opinión expone un alternativa contra este
    sistema, podemos encontrarla en los textos realizados por el
    subcomandante insurgente Marcos, quien al ser vocero de
    los neo zapatistas chiapanecos y como los principales promotores
    de la lucha contra el neoliberalismo en esta última
    década, no podía hacer falta. El extracto
    corresponde a un artículo que realice a partir del
    análisis de un texto realizado por el subcomandante como
    ponencia para el foro En defensa de la
    Humanidad
    llevado a cabo los días 24 y 25 de octubre
    de 2003, en el Polyforum Cultural Siqueiros, Ciudad de
    México. En él se cuenta la opinión de un
    singular personaje que ha creado Marcos llamado
    Durito y que nos es más que un escarabajo que,
    según el subcomandante, busca conquistar la justicia y la
    equidad en el
    mundo. Bueno, para Durito, entonces la
    globalización es:

    (…)la mundialización de las partes del
    mundo"; pero tal se da en dos formas: una que es la
    mundialización del dinero, o
    sea, la que llevan a cabo los capitalistas y otra es la que
    lleva a cabo el pueblo mediante la resistencia
    ante ese poder económico que, como bien se sabe,
    sólo rinde cuentas a
    unos cuantos. En esa primer forma, la mundialización del
    dinero, la esencia que la promueve está sujeta a que
    aquellos que "son mucho muy ricos ya no están contentos
    de ser ricos explotadores en un país, o sea que en su
    pueblo, sino que ya quieren más dinero y se meten en
    otros países para ganar más dinero(…). Y
    entonces el dinero se
    mete en otro país y no respeta ese país por la
    culpa de la globalización del dinero, que no respeta a
    los países y a la gente. O sea que cada país es
    como un globo que se revienta y se le sale todo lo que lo
    hacía especial, o sea como su costumbre, su palabra, su
    cultura, su economía, su política, su gente, su
    modo pues".

    En este tenor, Don Durito también
    explica que siendo que el dinero sólo busca el beneficio
    particular no le importa saber a quiénes tiene que
    llevarse en su camino siempre y cuando se obtenga lo que se
    quiere. Así es entendible entonces que los países
    que son invadidos por la fuerza económica sean vistos
    como un producto
    más y no como un lugar donde convergen individuos con
    una cultura, valores y tradiciones específicos. Dice
    Durito que un país invadido por la
    globalización del dinero deja de ser "una casa donde
    vive la gente de ese país, [ahora] es una tiendita donde
    se venden y se compran cosas y gente. Porque en la
    globalización el dinero pone tiendas donde antes
    había países. Y entonces, como el país ya
    no es un país sino que es una tienda, pues la gente ya
    no es gente, sino que sólo son compradores o
    vendedores".

    Como puede notarse, la globalización llevada a
    cabo mediante el canon de explotación y marginación
    de la mayoría de la población no puede seguir
    operando porque esta situación dista mucho de la
    búsqueda de un mejor mundo, más igualitario, con
    las mismas oportunidades. Resulta, por el contrario, que ha
    traído más depresión
    económica y más protesta social, no en vano se han
    dado tantas marchas en protesta de este régimen universal
    (como ejemplo sólo basta lo hecho en España).
    Siempre ha sido un problema que en el discurso se
    planteen utopías de mejoramiento y en la práctica
    se busque la ecuación neodarwiniana de el hombre
    más apto es el que tiene los medios financieros para
    explotar y beneficiarse de otros. De seguir este sistema pronto
    se verá rebasado por una confrontación con la
    población marginada y de ser así habría
    demasiados conflictos, se instituiría la violencia y no
    se lograría nada.

    Ahora bien, a pesar de que ya vivimos un nuevo milenio,
    las perspectivas de vida del ser humano parecen venir decreciendo
    de una manera excesiva. La razón lejos de pertenecer a un
    escrito apocalíptico o, bien, al discurso de un
    astrólogo charlatán, obedecen ni más ni
    menos que al sistema despótico e inequitativo que rige las
    economías de la mayoría de los países
    integrantes de este mundo en destrucción: el
    neoliberalismo.

    Encontrar un concepto que aglutine todas las formas de
    pensar que se tienen sobre este tipo de corriente
    económica resulta difícil e incluso hasta
    extenuante; no obstante, encontré una definición
    que a mi parecer no entra mucho en términos
    técnicos o económicos y desarrolla algunas de sus
    características. Así pues, para Luis de
    Sebastián el neoliberalismo es:

    (…)más que un cuerpo de doctrinas es un
    estilo de conducción económica que tiene por
    norte el lucro privado en todos los campos de la
    economía y la sociedad.

    (…)Entiendo el neoliberalismo como una manera de
    pensar y actuar sobre la
    organización de la economía nacional e
    internacional, que, basándose en los principios de la
    economía neoclásica e impulsada por las
    actuaciones políticas de la señora Thatcher y el
    presidente Reagan, se ha extendido entre los intelectuales, políticos y gobernantes en
    los últimos veinte años como una forma de
    pensamiento único e insustituible.

    (…)El neoliberalismo no es un cuerpo de doctrinas
    homogéneo*
    , con tesis bien
    establecidas ya aceptadas por todos los que se confiesan
    neoliberales. El neoliberalismo implica más bien una
    tendencia intelectual y política a primar, es
    decir, estimar más y fomentar preferentemente, las
    actuaciones económicas de los agentes individuales
    ,
    personas y empresas privadas, sobre las acciones de
    la sociedad organizada en grupos informales (pensionistas),
    formales (asociaciones de consumidores, sindicatos),
    en asociaciones políticas (partidos) y
    gobiernos.

    Sin duda, hablar sobre este sistema económico en
    gran parte del globo remite a pensar en desigualdad
    social. Es evidente que sólo tendrán espacio
    dentro de este sistema los capitalistas, los consumidores
    pudientes y los explotados; esto si en verdad puede la naturaleza
    seguir tolerando su destrucción, lo que llevaría a
    la sociedad a vivir dentro de un verdadero manicomio.

    Hay que observar solamente lo que un buque petrolero
    pudo hacer por la extinción de la fauna marina.
    Pues sí, el Desprestige es, sin duda, uno de los
    ejemplos más desastrosos con los que se puede observar la
    poca importancia que los capitalistas tienen por brindar seguridad
    pública. O en verdad les importará lo que esto
    pueda repercutir en las costas gallegas para la gente que las
    habita. Se escuchaba por ahí (principalmente en los
    noticieros televisivos a finales de 2002) que dentro de los
    "misterios" que contiene este mundo era desentrañar el por
    qué un grupo de ballenas llevaba a cabo un suicidio
    colectivo, si no pertenecían a ninguna secta
    apocalíptica ni nada por el estilo, entonces dejaban en el
    aire esta
    pregunta como si la hubiera descrito el mismo Maussan o Walter
    Mercado. No obstante, nunca se llevó a cabo algún
    análisis que hablara sobre las consecuencias de la marea
    negra para la fauna marina y, por consiguiente, para la salud humana
    (recuérdese que el buquecito llevaba alrededor de 55 mil
    toneladas de combustible), sin duda pronto se olvidará,
    gracias a los capitalistas, ese 19 de noviembre de
    2002.

    Ahora bien, si observamos a nuestra América
    Latina llena de desgracias, se puede decir que el sistema
    poco cambia, pues su práctica refleja a miles de personas
    que tienen que buscar la vida incluso en los basureros por la
    escasez de
    alimentos, a
    pesar de que la naturaleza aún puede proveer de alimento a
    todos los que habitamos esta pseudo vida (no hay que olvidar a
    los argentinos). Se ve también un serio panorama para las
    personas letradas que ofertan su fuerza de trabajo como cualquier
    obrero o jornalero (sin menospreciar, claro, estas actividades),
    de nada valen ahora los títulos, diplomas y
    reconocimientos, en esta selva humana opera la ley darwiniana
    (se recuerda el ejemplo gastado de los taxistas intelectuales);
    la mayoría de la gente busca su supervivencia en los
    negocios
    ilegales y no me refiero al narcotráfico, sino al ambulantaje que se
    realiza con el fin de conseguir el sustento de su familia,
    sufriendo, en cambio, la
    persecución y el encarcelamiento. Otros tantos se dedican
    al asalto -y lo peor al secuestro– para
    obtener lo que nunca van a poder lograr con el trabajo;
    entre otras muchas consecuencias del famoso
    neoliberalismo.

    El escritor de izquierda, Eduardo Galeano, expone los
    indicios de esta catástrofe bajo el arma letal del
    neoliberalismo, la cual sienta sus bases en el
    mercado:

    La economía comete atentados que no salen en
    los diarios: cada minuto mata de hambre a 12 niños. En la organización terrorista del mundo, que el
    poder militar custodia, hay millones de hambrientos
    crónicos y 600 millones de gordos.

    (…)En Argentina, un concurso de televisión ofrece cada día, el
    premio más codiciado: un empleo. Las
    colas son larguísimas. El programa elige
    los candidatos, y el público vota. Consigue trabajo el
    que más lagrimas derrama y más lagrimas arranca.
    Sony Pictures está vendiendo la exitosa formula en todo
    el mundo.

    ¿Qué empleo? El que venga. ¿Por
    cuánto? Por lo que sea y como sea. La
    desesperación de los que temen perderlo, obligan a
    aceptar lo inaceptable. En todo el mundo se impone ‘el
    modelo
    Wal-Mart’. La empresa
    número uno de Estados Unidos prohíbe los
    sindicatos y estira los horarios sin pagar horas extras. El
    mercado exporta su lucrativo ejemplo. Cuanto más dolidos
    están los países, más fácil resulta
    convertir el derecho
    laboral en papel mojado.

    Obsérvese aquí que lo más
    dramático de la situación por la que está
    pasando América
    Latina es, sin duda, tan sádica como pudieron haber sido
    los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau o Dachau
    durante el régimen nazi, los cuales eran expertos en
    humillación. No obstante, que lo más valioso que el
    ser humano posee, lejos de cualquier creencia o dogma, es, sin
    duda, el tener sentimientos (y no estoy hablando de
    cursilerías); ahora, dentro de éstos se encuentra
    uno que nos permite ir por la vida con la frente en alto,
    éste se llama dignidad y es
    uno de los principales enemigos del sistema neoliberal que busca
    erradicar extinguiéndolo de los seres humanos mediante la
    represión económica.

    El sistema neoliberal ha creado un monstruo de
    civilización que vive feliz con los programas televisivos
    que le permiten ver la miseria de sus semejantes: los Big
    Brother
    , los programas de concurso, los programas que inducen
    a hacer llamadas por teléfono para tener la esperanza de tener
    una fortuna en dinero, etcétera. Otra consecuencia de este
    sistema es, claro está, la simultánea
    pérdida de valores "humanos" en lo que todavía nos
    preciamos por llamar sociedad. Hablar, en la actualidad, de
    honestidad,
    responsabilidad, caballerosidad, equidad, amistad o,
    incluso, amor resulta
    un chiste.

    El neoliberalismo no sólo ha creado una de las
    peores crisis
    estructurales en todos los aspectos, amenaza la identidad
    latinoamericana. Pretende también cerrar un proceso de
    neocolonización de doscientos años,
    desembocándolo en una integración subordinada y
    neocolonial definitiva, ya sea con EU, ya sea con la
    UE.

    En América Latina se han podido observar dos
    crisis que mantienen pendiente a una buena parte de intelectuales
    de Latinoamérica y de Europa: el
    régimen chavista en Venezuela y la
    crisis argentina que se busca erradicar. En el primer caso, se
    puede notar la fría y calculadora mano de los EU para
    derrocar un gobierno que no
    se ajusta a sus necesidades. En Venezuela se reconoció un
    paro nacional
    (del 2 de diciembre de 2002 al 2 de febrero de 2003) que
    terminó por minar los bolsillos de la sociedad, 63
    días bastaron para hacernos entender que la mano
    neoliberal representada por el imperio económico
    estadounidense, puede afectar seriamente a un país.
    Argentina todavía está sumergida en su
    recuperación.

    Por lo tanto, no hay que obviar, como es en el caso de
    Venezuela, que EU está viendo la manera de hacerse
    dueño o, bien, colonizador de los países
    latinoamericanos que poseen petróleo, pues, en primer lugar, el
    energético ya escasea y se necesita proveer de él
    para no sufrir la desaparición del mismo dentro de su
    país y originar un conflicto
    social interno y, en segundo lugar, está el hecho de que
    lo necesitan para llevar a cabo su política implacable de
    guerra. De
    ahí que Iraq, lugar
    provisto de pozos de crudo, haya sido parte fundamental de un
    ataque perpetrado en base a mentiras para
    adueñárselo y servirse de sus recursos hasta que
    encuentren otro país, al cual colonizar y gozar de
    combustible por una temporada más.

    En esto de Iraq cabría detenerse un momento y
    analizar lo que alguna vez el historiador estadounidense Howard
    Zinn exponía sobre las mentiras de EU para crear guerras y
    beneficiarse:

    Si revisamos la historia de las guerras éstas
    comienzan siempre con el engaño. Se requiere del
    engaño porque si le dijeran al pueblo la verdad no
    aceptaría la guerra. (…) [Como ejemplos bastan que en]
    la Primera Guerra
    Mundial el alegato era que los alemanes habían
    hundido una nave desarmada, un barco de pasajeros, el
    Lusitania, y muchos estadunidenses habían muerto.
    Bueno, luego resultó que el Lusitania traía una
    carga de municiones. No era simplemente un barco de pasajeros,
    era un navío de guerra. (…)La gente aprende. La
    esperanza es que la gente no tenga miedo de decir lo que
    piensa, que se difunda la información, que haya mítines,
    manifestaciones y sesiones informativas, que mediante la
    red electrónica se difundan los hechos por
    todo el país: que como resultado de este aprendizaje de
    lo que realmente ocurre en el mundo, y al conocerse la verdad
    en torno a la política exterior estadunidense, al
    reflexionar sobre el terrorismo
    en forma sería y no sólo superficialmente,
    podamos ser un público que comience a exigir cambios en
    la posición estadunidense ante el mundo.

    El conflicto bélico que los EU realizaron contra
    Iraq no es más que otra de sus famosas mentiras para
    llevar a cabo la sujeción o colonización de este
    país y verse beneficiado con su crudo. El "móvil"
    fue que Iraq estaba armado nuclear y químicamente y por
    esta razón el mayor policía del mundo
    pretendió liberar a la humanidad de satán Hussein y
    de ese peligro latente llamado árabes, por lo tanto fue
    necesaria una guerra "preventiva". ¿Una guerra
    preventiva?, pues sí, vaya que como civilización
    hemos llegado lejos; pero de los límites
    del absurdo, de cuándo acá se previenen conflictos
    con conflictos. Esto no es más que una de las
    políticas que Bush ha querido instaurar en la parte del
    mundo que domina.

    Como sociedad deberíamos preguntarnos si en
    verdad son necesarios los conflictos bélicos o mejor
    todavía si quisiéramos sentir alguna vez lo que
    significa una guerra y más como son ahora:
    tecnológicas, recordemos que ahora las guerras se dan
    mediante armas
    inteligentes, tú apuntas, esperas y das en el blanco
    exacto. Qué peleas aquellas de la Edad Media
    ¿no? Hasta el rey asistía al combate y todo, ahora
    ni esperanzas de que Baby Bush vaya a la guerra (si dicen
    que hasta desertó de su servicio
    militar). En realidad, deberíamos estar conscientes de que
    los únicos que sufren las guerras son como siempre las
    mujeres, los niños, los ancianos y demás personas
    inocentes, las cuales muchas veces ni están enteradas de
    la verdadera esencia de los conflictos, sino que incluso hasta se
    dejan llevar por la propaganda bélica y hasta se
    manifiestan a favor de hacer la guerra y combatir por su
    país. Dolió de verdad cómo la mayoría
    de la población estadounidense sucumbió ante la
    propaganda bélica de Bush después del 11 de
    septiembre de 2001, muy tarde se han dado cuenta que así
    como en las Torres gemelas del World Trade Center también
    en Afganistán e Iraq han muerto seres
    inocentes.

    CONCLUSIONES

    El neoliberalismo en nuestros días presenta ya no
    fisuras, sino agujeros severos que atentan contra los derechos humanos,
    con este sistema poco o nada interesa el "futuro", solamente
    interesa la completa explotación humana y natural que se
    haga en el presente para augurar un jugoso futuro a unos cuantos
    que de por sí ya se regodean en su dinero. Es posible que
    de seguir bajo estos lineamientos podamos notar sin espantarnos
    de las verdaderas bajezas a las que puede llegar la sociedad,
    algo así como regresar a la era cavernícola, pero
    con nuestras palm, internet y demás
    caprichos del consumo. Lo
    seguro es que lejos de evolucionar estamos en una decadencia que
    originará el infierno en la tierra. Lo
    importante aquí sería revisar nuevamente algunos
    lineamientos socialistas y ponerlos a operar para su
    análisis práctico.

    Ahora bien, hay que dejar entendido que globalizarse o, mejor
    dicho, entrar en la globalización constituye una necesidad
    para nuestro tiempo, ya que nadie puede vivir aislado, con las
    ideas y opiniones generadas en su propio país, ya sea esto
    por beneficio político, intelectual o cultural resulta
    magnifico interactuar con otros países. Incluso
    sería benéfico en el sentido económico, lo
    que hay que promover es solamente la consolidación de un
    mercado interno, ¿cómo? Brindando oportunidades en
    cuanto a baja tributación de impuestos (como
    ocurre con las transnacionales), brindando créditos monetarios y ajustando la banca
    (nacionalizándola). Ejerciendo también nuestro
    derecho al libremercadeo, ya que EU bloquea muchos productos
    mexicanos, justificándose en que son de mala calidad, hacer
    esto mismo con él (recordemos el problema de la gripe de
    pollo y el virus de las
    vacas locas en las carnes rojas). Si se empieza por estas
    pequeñas; pero a la vez titánicas tareas es muy
    probable que México vea en la globalización un
    sistema de beneficio retroactivo; en cambio, de seguir en este
    contexto, la globalización no será sino la apertura
    de la fosa, en la cual está destinado nuestro país
    a morir.

    FUENTES

    "Globalización", Enciclopedia Microsoft®
    Encarta® 2000.
    ©1993-1999 Microsoft Corporation.
    Reservados todos los derechos.

    Beck, Ulrich, ¿Qué es la
    globalización?
    , Paidos, Barcelona,1998.

    Cervantes, Javier, "La enseñanza didáctica de Durito" en Semanario
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    Galeano,Eduardo, "Manicomio" en La Jornada,
    14-diciembre-2002.

    Gutiérrez, Guillerrmo, "Bombardeos globalizadores
    y cultura", Portal Latinoamericano
    en Globalización, 2001, alojado en la
    dirección electrónica:

    http://www.globalizacion.org/articulos/GutierrezBodCultura.htm

    Larrain, Jorge, "Identidad chilena y
    globalización", Portal Latinoamericano en
    Globalización, 2001, alojado en la página
    web:
    http://www.globalizacion.org/articulos/LarrainIdentidadChile.htm

    Robinson, William I, "La globalización
    capitalista y la transnacionalización del Estado" en
    Revista
    Web Mensual de
    Economía, Sociedad y Cultura. Agosto 2000, alojada
    en
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    SEBASTIÁN, Luis de, Neoliberalismo global.
    Apuntes críticos de economía
    internacional, Editorial Trotta, España, 1997, 148
    pág.

    Zinn, Howard, "Guerra y engaño" en La
    Jornada
    , 04-noviembre-2001.

    Javier Cervantes
    Mejía

    Universidad Autónoma del Estado de
    México

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