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La investigación grafológica

Enviado por Pablo Cazau



  1. La cientificidad de la grafología
  2. La investigación grafológica
  3. Conclusiones
  4. Citas y Referencias bibliográficas

1. La cientificidad de la grafología

El objetivo de esta nota no es discutir si hoy en día la grafología tiene o no cientificidad, sino establecer algunos lineamientos generales del procedimiento para validarla según y conforme el método científico, procedimiento que forma parte de la llamada investigación grafológica, y que supone que sobre la escritura influyen factores personales y situacionales, y factores estables y transitorios.

En su sentido habitual, el término ‘grafología’ designa: a) Una teoría acerca de la relación entre la escritura y el psiquismo, y b) una técnica para analizar la escritura, basada en la teoría, con el fin de diagnosticar aspectos mentales.

Aquí nos interesará la grafología como teoría, y una cuestión que puede suscitarse al respecto es si se trata de una teoría científica o no.

Muchas de las definiciones del término ‘grafología’ que podemos encontrar en los textos especializados en este tema hacen hincapié en que se trata de una disciplina científica. Así por ejemplo:

  • La grafología "es la ciencia que tiene por objeto el estudio del carácter, del temperamento y de la personalidad, mediante el análisis e interpretación de los aspectos de movimiento, espacio y forma en la escritura manucrita" (Vels, 1991:39).
  • La grafología "es el estudio científico de la expresión del carácter a través de la escritura, y comienza con la psicología de la personalidad. Esta se manifiesta en todas y cada una de las expresiones del comportamiento humano, especialmente en los movimientos infinitamente delicados de la mano que guía la pluma sobre el papel" (Marcuse, 1974:53).

Hay quienes opinan, sin embargo, que la teoría grafológica no es científica porque se apoya en la intuición, en la experiencia, o en la apelación a la autoridad. Así por ejemplo, la afirmación según la cual "la presencia del trazo horizontal en la letra ‘t’ es indicadora de fuerza de voluntad" podría ‘fundamentarse’ de tres maneras:

  • La intuición sostiene la verosimilitud de esta afirmación argumentando que para escribir el trazo horizontal de la letra debe levantarse el lápiz y ello requiere esfuerzo de voluntad. Una objeción a este argumento: se trata de una simple impresión subjetiva y, como tal, puede fallar.
  • La experiencia cotidiana sostiene la afirmación argumentando que "en todas las personas en quienes advertí la ausencia del trazo horizontal, pude verificar escasa fuerza de voluntad". Una objeción a este argumento: la cantidad de personas observadas puede ser insuficiente y por tanto no cabe generalizar.
  • La apelación a la autoridad sostiene la afirmación diciendo que pertenece a una ‘reconocida’ autoridad en el tema. Una objeción a este argumento: esa autoridad bien podría haberse fundado, para enunciarla, en la intuición o la experiencia.

Según la ortodoxia del método científico, entonces, si las teorías grafológicas están avaladas por simples certidumbres subjetivas o por la experiencia diaria, entonces son dudosas o inciertas y no cabe considerarlas científicas.

No es el objetivo de esta nota discutir si en el estado actual las teorías grafológicas tienen o no cientificidad, sino establecer algunos lineamientos generales del procedimiento para validarlas según y conforme el canon científico.

2. La investigación grafológica

Toda investigación científica implica dos actividades diferentes: inventar teorías, y probarlas. En el caso de la investigación grafológica, las hipótesis o teorías que surgen de la intuición o la experiencia no deben descartarse. De hecho, "los primitivos grafólogos franceses conseguían hacer buenas diagnósticos psicológicos, lo cual se debía probablemente a su imaginación innata y conocimiento intuitivo de la naturaleza humana y no a los medios empleados" (Marcuse, 1974:12). Pero si bien estas intuiciones no deben descartarse, deberían probarse científicamente, lo que les otorgaría mayor certeza.

Por ejemplo, una prueba estadística puede avalar la afirmación del vínculo entre el trazo horizontal de la letra ‘t’ y la fuerza de voluntad, sobre la base de una muestra representativa de la población y sobre la base de haber constatado mediante coeficientes de correlación que hay una asociación significativa entre escribir el trazo horizontal y la fuerza de voluntad.

La importancia de la investigación grafológica no reside solamente en que pueden probarse científicamente diversas impresiones subjetivas y creencias basadas en experiencias personales, sino también en que la investigación contribuye a que el grafólogo pueda lograr un reconocimiento científico de su actividad, más allá del reconocimiento social y del reconocimiento legal. Parte de este reconocimiento científico se logra, por ejemplo, difundiendo las investigaciones realizadas en Congresos y en revistas especializadas donde comisiones evaluadoras garantizan la cientificidad de los trabajos presentados, evitándose la publicación de investigaciones ‘inventadas’, ‘copiadas’ o ‘modificadas tendenciosamente’.

a. Escritura, persona y situación

Uno de los primeros pasos para iniciar una investigación grafológica es establecer cuáles son las variables fundamentales que considera la grafología. Estas variables son al menos tres:

Esquema 1 – Variables principales en grafología (1)

La escritura es una variable dependiente porque se supone que ‘depende’ de ciertos factores como la persona y la situación, que entonces se designan como variables independientes. Así, por ejemplo, el hecho de que un sujeto escriba con determinados rasgos se debe no sólo a su modo de ser (una personalidad histérica, por ejemplo) sino también a la situación en el momento de escribir (la birome escribe mal). La división entre persona y situación, hay que reconocerlo, es un tanto artificial. Por ejemplo, la educación recibida es desde cierto punto de vista un factor personal, y desde otro un factor situacional.

Incidentalmente, en el campo de la grafoterapia estas variables pueden cumplir funciones diferentes. Esta aplicación, introducida en el siglo XX, permite "corregir las dificultades caracterológicas por medio de la escritura" (Echevarría, 1992:35), y supone que la forma de escribir puede incidir sobre la persona generando cambios en ella. Desde esta perspectiva, la variable escritura será considerada variable independiente porque se considera que influye sobre las variables personales, que pasan a ser, entonces, dependientes.

En el campo grafodiagnóstico, se supone que las variables independientes son causas, y la variable dependiente el efecto. Ya desde su nacimiento, la grafología ha advertido la importancia de estas variables. Klages, por ejemplo, a fines del siglo XIX, formula una teoría general de la escritura como medio de expresión de vivencias psicológicas sosteniendo, por ejemplo, que la escritura está determinada por factores del momento, por el desarrollo del carácter y por factores inconcientes (como el del hijo que escribe a imagen y semejanza de su progenitor) (Marcuse, 1974:15). Los factores del momento corresponden a la variable situación, y los dos factores restantes a la variable persona.

De acuerdo a cierta nomenclatura de la metodología de la investigación (Cazau, 1991), las tres variables mencionadas son variables complejas, es decir, presentan varias facetas o aspectos. La variable persona, en un sentido muy amplio, puede incluír capacidades, actitudes, comportamientos y hasta la edad, el sexo y la salud física y mental. La variable situación se refiere a factores sociales, escolares, familiares, circunstanciales, etc, y, del mismo modo, la variable escritura presenta como aspectos la distribución, la disposición, la proporción o la altura. Cada uno de los aspectos de las variables recibe el nombre de dimensión o factor. Por ejemplo, los factores personales indicados para la variable persona.

A continuación, describiremos más detalladamente estas tres variables.

1) Persona.- Más allá de las diferentes definiciones que ofrece cada teoría psicológica sobre este término, esta primera variable abarca todo lo que habitualmente se llaman factores personales, es decir, aquellos factores que están presentes en el sujeto, que le pertenecen per se.

Sea cual fuere la definición que se asigne a cada uno, ejemplos de estos factores personales son la personalidad, el carácter, el temperamento, las actitudes, la herencia, el sistema nervioso, el sexo, la edad, etc.

Por ejemplo personas con diferentes temperamentos escribirán de manera diferente (Echevarría, 1992:16). Asimismo, la edad es otra característica intrínseca a la persona, por cuanto el mismo sujeto no escribe igual de niño que de adulto, e incluso no escribe igual en sus diferentes periodos evolutivos infantiles. Así, por ejemplo, ciertos autores consideran que la escritura infantil está relacionada con las diferentes etapas evolutivas del niño (Echevarría, 1992:14).

Conociendo la escritura de un sujeto, pueden inferirse estos factores personales. Por ejemplo, "aunque el análisis de la escritura infantil exige la desviación de algunas de las normas impuestas para el análisis en los adultos, es posible aplicarlas en líneas generales, con excepción de la regularidad y firmeza de los trazos, ausentes en los niños" (Marcuse, 1974:99).

2) Situación.- Los factores situacionales son aquellos originados en el ambiente de la persona. Puede suponerse que la escritura depende de factores sociales, escolares, familiares y estados transitorios situacionales.

Los factores sociales inciden sobre la forma de escribir según cada cultura o época. Por ejemplo, una de las primeras expresiones gráficas del niño es el garabato, y sólo después, alrededor de los cinco años, el niño comienza a escribir. Importa aquí destacar que mientras el garabato es una actividad espontánea, la escritura es una actividad aprendida y por lo tanto tendrá en mayor medida la impronta de la cultura.

La influencia de la escuela reside en como la persona es educada para escribir en la educación formal. No escribe igual una persona que estudió caligrafía que otra que no lo hizo. De igual manera, la influencia familiar puede apreciarse, por ejemplo, en el modelo de escritura tomado de los padres o los hermanos.

Respecto de los estados transitorios situacionales, finalmente, algunos autores los llaman factores circunstanciales y son todos aquellos que tienen que ver con las condiciones físicas de la escritura: "si omitimos los cambios en la escritura producidos por factores circunstanciales, como pueden serlo una pluma gastada, tinta demasiado espesa o fluida, papel grueso o una superficie de apoyo rugosa, la causa principal de las variaciones en la escritura son psicológicas" (Marcuse, 1974:19). Cabe incluír en este factor también a otros estados transitorios como las condiciones climáticas del momento, la sonoridad ambiental, etc, todos ellos atributos físicos del entorno, e incluso también al clima psicológico al instante de producir la escritura.

3) Escritura.- La escritura, como variable compleja, está conformada por varios aspectos o dimensiones, como por ejemplo (Vels, 1991:51) la distribución (ordenada, desordenada, etc), la disposición (regular, irregular, etc), la proporción (proporcionada, desproporcionada, etc), la altura (grande, pequeña, etc), la amplitud (ancha o estrecha, etc), la tensión (firme, floja, etc), la ejecución (redonda, angulosa, etc), la cohesión (ligada, desligada, etc), y otras.

Cada dimensión o aspecto de la escritura presenta a su vez posibles valores, llamados categorías, y que en el párrafo anterior aparecían entre paréntesis. Esquemáticamente:

Esquema 2 – Algunas dimensiones y categorías de la variable escritura

Dimensiones

Categorías

Distribución

Ordenada, desordenada, etc

Disposición

Regular, irregular, etc

Proporción

Proporcionada, desproporcionada, etc

Altura

Grande, pequeña, etc

Amplitud

Ancha o estrecha, etc

Tensión

Firme, floja, etc

Ejecución

Redonda, angulosa, etc

Cohesión

Ligada, desligada, etc

Etc

Etc

Sólo las categorías o una combinación de ellas son susceptibles de interpretación. Por ejemplo: 1) la escritura ancha corresponde a "sujetos con tendencia muy marcada a la expansión, a la convivencia con otros " (Vels, 1991:65); 2) la escritura angulosa, ordenada y regular indica "conciencia profesional, integridad moral, disciplina, perseverancia" (Vels, 1991:65).

Finalmente, cabe consignar que las diversas dimensiones de las variables persona y situación también son suceptibles de categorización. Por ejemplo, la dimensión temperamento de la variable persona puede incluir las categorías sanguíneo, flemático, nervioso y colérico (Echevarría, 1992:16), mientras que la dimensión escolaridad de la variable situación puede incluir los niveles primario, secundario o la universidad.

b. Estabilidad e inestabilidad

En el parágrafo anterior habíamos clasificado los factores que influyen en la escritura en factores personales y factores situacionales subsumiéndolos, respectivamente, bajo las denominaciones ‘persona’ y ‘situación’.

Sin embargo, también es posible clasificar los mismos factores en factores estables y factores inestables, un criterio muy utilizado, por lo demás, en grafología en la medida en que el grafólogo es conciente que sobre la escritura están actuando, además de factores estables, ciertos factores transitorios o accidentales (factores inestables), como el tipo de papel sobre el cual se escribe, el estado de ánimo predominante al momento de escribir o cierto dolor de cabeza que afectó al sujeto en ese momento.

Como lo ilustra el siguiente esquema, entre ambas clasificaciones no hay una correspondencia unívoca, y por lo tanto no debe pensarse que los factores personales son los factores estables o que los factores situacionales son los factores inestables. En realidad, los factores personales pueden ser tanto estables como inestables, y otro tanto cabe decir de los factores situacionales.

Esquema 3 – Factores estables e inestables de la escritura

VARIABLES

DIMENSIONES O FACTORES (EJEMPLOS)

CONDICIÓN

Persona

(factores personales)

Personalidad

Temperamento

Carácter

Edad

Sexo

Salud

Factores estables

Estados personales transitorios

Factores inestables

Situación

(factores situacionales)

Estados situacionales transitorios

Cultura

Escolaridad

Familia

Factores estables

Llamaremos factores estables a aquellos que tienen cierta permanencia en el tiempo, mientras que los factores inestables son más cambiantes o fluctuantes, incluso de una hora a otra, de un día para otro, y hasta de un mes a otro en el caso de situaciones de duelo. Los primeros serían los responsables del grafismo habitual, mientras que los segundos incidirían en los cambios o alteraciones momentáneas de la escritura.

Como se aprecia en el esquema, los factores inestables puede ser estados personales transitorios (un dolor de cabeza, un estado de excitación momentáneo) o estados situacionales transitorios (una birome que funciona mal, la percepción de una discusión violenta en el entorno).

Los grafólogos son bien concientes de la incidencia de los factores inestables: "si no conocemos las circunstancias en que se produjo la muestra no nos es posible dar a la escritura la interpretación adecuada a los factores extraños a la personalidad del individuo que pueden haber afectado la fluencia de la escritura" (Marcuse, 1974:64).

Del mismo modo, Klages sostenía que una situación de alegría pone al individuo en un estado de exaltación que lo lleva a escribir en ese momento con letras más grandes y a mayor velocidad, del mismo modo que un estado melancólico produce un efecto inverso, denominando a este factor ‘motivación personal’, también cambiante, porque cambia no sólo con el desarrollo del carácter sino por influencia de impresiones externas (Marcuse, 1974:14).

Es también conocida la diferencia entre los factores estables e inestables de la persona. Así, ciertos tests psicológicos distinguen lo ‘permanente’ del sujeto, de lo que varía según cada momento o circunstancia (el ‘como es’ y el ‘como está’), como por ejemplo los tests que miden, respectivamente, la ansiedad-rasgo y la ansiedad-estado.

Si unificamos ambas clasificaciones de los factores que inciden en la escritura, en suma, obtendremos los siguientes tipos: factores personales estables, factores personales transitorios, factores situacionales estables, y factores situacionales transitorios.

Diferentes enfoques dentro de la grafología dan prioridad a cierto tipo de factores y descartan otro cierto tipo de factores.

Por ejemplo:

  • Prioridad de los factores personales estables: "una mala pluma, una mala tinta, un apoyo insuficiente del brazo o una mesa que se mueve, una postura incómoda, un estado anormal de fatiga, depresión o excitación, por ejemplo, pueden causar una deformación importante del grafismo habitual. Por tanto, conviene asegurarse de que se analiza el grafismo corriente en el sujeto, es decir, sin influencias externas o internas perturbadoras" (Vels, 1991:47).
  • Prioridad de algunos factores personales estables y descarte de otros del mismo tipo: algunos autores (Marcuse, 1974:39) incluyen a la lateralidad manual (condición de zurdo o diestro) entre los factores cuya influencia debe ser descartada cuando se analiza la escritura. En otro ejemplo, algunos autores priorizan el análisis de la personalidad, otros del temperamento y otros de la salud, sean cuales fueren las definiciones que asignan a estos términos.

En general, la tendencia dominante es la de analizar la escritura en términos de factores personales estables, descartándose los factores personales inestables y los factores situacionales.

El lector puede ir entonces comprendiendo que los factores que se descartan deben ser controlados o neutralizados en cuanto a su influencia sobre la escritura, importando solamente los factores priorizados.

En la nomenclatura de la metodología de la investigación, los factores priorizados se designan como variables independientes (propiamente dichas), y los factores que deben ser descartados y neutralizados se designan como variables externas.

La denominación ‘variable externa’ puede encontrarse en Campbell y Stanley (1995:17) aunque otros autores las han llamado variables extrañas (Cortada, 1994:360; Tamayo, 1999:213) y variables de control. Esta última denominación enfatiza la necesidad de ‘controlar’ estos factores extraños al analizar la escritura, en el sentido de neutralizar su influencia, para lo cual pueden emplearse las diversas técnicas de control descriptas en los manuales de procedimiento científico tales como la anulación, la sustracción, el emparejamiento o la aleatorización.

Por ejemplo, la anulación del factor situacional inestable "papel rugoso" consiste simplemente en anular este tipo de papel. A veces, no es posible anular un factor situacional inestable, en cuyo caso se consigna su incidencia en la escritura para luego separarlo de los efectos de los factores estables (sustracción).

c. La relación entre factores personales estables y la escritura

Puesto que por lo general el análisis grafológico intenta vincular la escritura con los factores personales estables, en lo que sigue nos concentraremos en este caso.

"Los primeros intentos sistematizados de relacionar los rasgos caligráficos del individuo con las características de su personalidad fueron emprendidos en Italia en el siglo 17 por Camilo Baldi" (Marcuse, 1974:11).

Desde entonces hasta la actualidad, los grafólogos han considerado no solamente las relaciones entre un rasgo de escritura y un rasgo de la persona, por ejemplo un rasgo de personalidad, sino también, subsidiariamente, las relaciones de los rasgos de escritura entre sí y las relaciones de los rasgos de personalidad entre sí. En el siguiente esquema ilustramos estas tres posible relaciones:

Esquema 4 - Relaciones importantes en grafología

Relación 1.- La escuela de Michon del siglo 19 planteaba que si por ejemplo, "analizando la caligrafía de veinte personas valerosas hallaban un trazo determinado común, como una ‘a’ abierta u otro rasgo especial, decidían calificar ese trazo como representación del valor personal" (Marcuse, 1974:12). Los textos de grafología ilustran profusamente este tipo de correspondencias.

Relación 2.- Entre los diferentes aspectos de la escritura de una persona puede haber ciertas correspondencias. Puede haber un paralelismo entre el punto de la letra ‘i’ y la barra de la letra ‘t’. Si ambos elementos están altos, significa idealismo y optimismo. También puede no haber un paralelismo, en cuyo caso hay represión y artificialidad concientes (Marcuse, 1974:87).

Relación 3.- Los estudios factorialistas de la inteligencia y ciertos enfoques en psicología social, por dar dos ejemplos, han puesto de manifiesto que diferentes aspectos de la persona pueden estar asociados más allá de lo esperable por azar. Así, por ejemplo, la característica ‘ser racista’ suele estar asociada con la característica ‘ser autoritario’, o la característica ‘ser hábil para sumar’ suele estar asociada con ‘ser hábil para multiplicar’.

Allport y Vernon han destacado estos tres tipos de relación cuando en 1931 dirigieron experimentos sobre grafología basando sus investigaciones en tres supuestos: que la personalidad es consistente, que los movimientos físicos expresivos (por ejemplo la escritura, la expresión facial, la forma de caminar, etc) son expresiones de la personalidad, y que los movimientos son consistentes con determinada personalidad y entre sí (Marcuse, 1974:16).

El análisis de la escritura puede aplicarse a su conjunto, a una determinada palabra, a una determinada letra, a la firma, etc. En los casos en que se analiza la escritura en su conjunto (por ejemplo una carta manuscrita), que son los casos más habituales, puede optarse por un marco teórico elementalista o por uno totalista.

Ya en los comienzos de la grafología francesa es posible identificar estas dos tendencias opuestas. Michon y su escuela representa la orientación elementalista, según la cual "el carácter era un mosaico de cualidades y propiedades personales, cada una de ellas relacionada directamente con determinado rasgo caligráfico, que podía ser sumado a otros para completar cierta apreciación del carácter" (Marcuse, 1974:12).

Crepieux-Jamin, discípulo de Michon, se opuso a esta orientación planteando un totalismo cuando expresó "la necesidad de considerar cada uno de los rasgos como parte del sistema general, manteniendo que cada uno de ellos contribuía en diferentes grados a la interpretación del conjunto" (Marcuse, 1974:13).

En esta misma línea se desarrolló la grafología alemana de fines del siglo XIX. Por ejemplo Meyer consideraba que los signo grafológicos no tenían un significado especial, "sino que se los interpretaba como resultantes de una funcion única, fundamental, capaz de expresarse de diversas maneras" (Marcuse, 1974:14). Lavater escribía, en el siglo XVIII, que "si toda la escritura en su conjunto es de aspecto armónico, resulta sencillo especular sobre la naturaleza armoniosa del escritor" (Marcuse, 1974:11).

d. Estandarizaciones

Para que la investigación grafológica sea posible, se requieren al menos dos tipos de estandarización previas: la estandarización del procedimiento de recolección de datos, y la estandarización del procedimiento de análisis de los datos. La primera asegura de todos los investigadores recogerán la información de la misma manera, mientras que la segunda garantiza que todos los investigadores utilizarán los mismos criterios para analizarla. Estas uniformidades permiten, entre otras cosas, que las investigaciones de diferentes grafólogos puedan compararse entre sí.

Estadarización del procedimiento de recolección de datos.- El procedimiento básico para recoger información en grafología es pedirle al sujeto una muestra de su escritura. En este sentido, todos los grafólogos a nivel mundial deberían acordar un mismo patrón, como por ejemplo, que la persona escriba en un ambiente tranquilo, que no esté cansada, que lo haga con un determinado tipo de lapicera o birome, que lo haga en un papel de tamaño estándar (A4, carta, oficio, etc) de determinado color, de determinado gramaje, desprovisto de líneas, etc.

Esta modalidad de estandarización tiene como finalidad minimizar la influencia de los factores inestables o transitorios que condicionan la escritura. De hecho, se aplica en los tests proyectivos como el Bender o el HTP y, como la escritura tiene las características de una prueba proyectiva, no hay razón para excluirla de los procedimientos de estandarización mencionados.

Estandarización del procedimiento de análisis de los datos.- Cuando se analiza la escritura es corriente hacer apreciaciones del tipo ‘escritura grande’ o ‘distancia entre líneas pequeña’, etc. La pregunta que surge aquí es qué se considera grande y qué se considera pequeño. Como estos adjetivos pueden ser interpretados de diferente manera según cada grafólogo, ha sido necesario establecer patrones que sirvan como marco de referencia. Autores como Vels se refieren a ellos calificándolos como ‘módulos patrón’ (Vels, 1991:45). Ejemplos de módulos-patrón son: "escritura normal se considera la que está entre 2,5 mm y 3 mm", "la distancia entre líneas normal es tres o cuatro veces la altura de las letras m, n y u del tipo de letra que se utilice", etc. Desde ya, es importante que haya consenso respecto de estas normas entre todos los grafólogos, de manera tal que, cuando uno de ellos lee el trabajo de otro, pueda estar seguro que compartirá el mismo significado para ‘grande’ o ‘pequeño’.

3. Conclusiones

En el presente trabajo hemos esbozado algunas de las condiciones mínimas indispensables para poder iniciar una investigación en el campo de la grafología: 1) en primer lugar el grafólogo ha de considerar el espectro de posibles factores personales y situacionales, estables e inestables, para poder elegir cuál o cuales de ellos someterá a estudio; 2) en segundo lugar debe considerar las tres posibles relaciones entre rasgos personales y rasgos grafológicos para elegir cuál o cuales de ellas investigará; y 3) en tercer lugar debe tomar las precauciones necesarias para estandarizar los procedimientos de recolección y análisis de los datos.

Puede ser importante aclarar, finalmente, que las pautas de investigación aquí presentadas se aplican especialmente a la investigación científica propiamente dicha, más allá que también puedan aplicarse a la investigación profesional. Llamamos investigación profesional a la que emprende un grafólogo con fines diagnósticos con una determinada persona que contrata sus servicios. En cambio, la investigación científica propiamente dicha tiene como fin aumentar y profundizar el saber grafológico. Para ello también aquí se necesita contar con personas, pero, en este caso, tal vez no sea tan fácil conseguir que se presten gratuita o voluntariamente a una investigación, salvo que se ofrezca como contraprestación un análisis grafológico con fines diagnósticos u otro tipo de beneficio.

Un grafólogo que se dedica a su profesión, a lo largo del tiempo puede reunir material importante como para ser utilizado en protocolos de investigación científica, realizando él mismo la investigación o suministrando sus datos a otros investigadores.

Setiembre 2004

Citas

(1) Este esquema no es más que una derivación de cierta hipótesis general en psicología según la cual la conducta C es función de la persona P y el ambiente A, y donde además se especifica que entre P y A hay una interrelación. Autores como Kurt Lewin han dado forma matemática a esta idea mediante la expresión C = F (P ó A). Véase Lewin K, La teoría del campo en la ciencia social. Buenos Aires: Paidós, capítulo 1.

Referencias bibliográficas

Campbell D y Stanley J (1995) Diseños experimentales y cuasiexperimentales en la investigación social. Buenos Aires: Amorrortu.

Cazau P (1991) Introducción a la investigación en ciencias sociales. Buenos Aires: Rundinuskín editores.

Cortada N (1994) Diseño estadístico para investigadores en ciencias sociales y de la conducta. Buenos Aires: Eudeba.

Echevarría María Elina (1992) Grafología infantil. Comprendiendo a los niños a través de su escritura y dibujos. Madrid: EDAF.

Marcuse Irene (1974) Grafología. Estudio y guía de la personalidad a través de la escritura. Buenos Aires: Glem. 2° edición.

Tamayo M (1999) Diccionario de la investigación científica. México: Limusa.

Vels Augusto (1991) Diccionario de grafología y términos psicológicos afines. Barcelona: Herder. 4° edición.

Pablo Cazau

Licenciado en Psicología (Universidad de Buenos Aires)

Profesor de Enseñanza Superior en Psicología (Universidad de Buenos Aires)

Profesor de Metodología de la investigación científica (Fundación Favaloro)

Jefe del Departamento de Investigaciones de la Sociedad Panamericana de Grafología


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