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El Sistema de Evaluación y Acreditación de las universidades nacionales en Venezuela

Enviado por rojada



  1. Definición y alcance del Sistema de Evaluación y acreditación de las universidades nacionales
  2. Visión de la calidad en las universidades venezolanas
  3. Noción de la evaluación para las universidades venezolanas
  4. Evaluación y presupuesto
  5. El sistema de evaluación y acreditación
  6. Propuesta para el diseño de un sistema nacional de control de gestión para la calidad Venezuela
  7. Referencias y Bibliografía

1. Introducción.

El mejoramiento de la calidad de la educación superior venezolana, es sin duda un gran compromiso de todos los actores involucrados en la administración y estructuración del sistema. La realidad económica-social del continente y del país, obligan a las universidades a mejorar su rendimiento y mejorar sus sistemas de gestión. El presente artículo refleja un análisis crítico al Sistema de Evaluación y Acreditación (SEA) de las universidades venezolanas a partir de categorías teóricas y metodológicas de planeación y control de gestión estratégico ausentes o poco claras en dicho sistema. De igual modo, representa un estilo de reflexión educativa en torno a otras variables relacionadas con la evaluación institucional como elemento de desarrollo nacional.

  1. Primer eje: Definición y alcance del Sistema de Evaluación y acreditación de las universidades nacionales. (SEA).

Dentro de los logros resaltantes de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU) en el presente siglo, se encuentra la creación y desarrollo del proyecto "Alma Mater" para el mejoramiento de la calidad y la equidad de la educación universitaria en Venezuela. A partir de dicho proyecto, el Consejo Nacional de Universidades (CNU) aprobó según Resolución Nº 383 de fecha 26 de Enero de 2001, el avocamiento a diseñar, validar e instrumentar el Sistema de Evaluación y Acreditación Institucional (SEA) de las universidades nacionales.

El Sistema de Evaluación y acreditación de las universidades nacionales en palabras de la OPSU (2002) tiene como propósitos, "concebir e instrumentar una cultura evaluativa en y de las universidades venezolanas y asegurar estándares de calidad en todas ellas" igualmente, "estimular en las universidades venezolanas la búsqueda de la excelencia, así como reconocerla y certificarla en sus diferentes carreras o programas" (p.13).

En ambos propósitos, la necesidad social de que el Estado como ente evaluador y regulador de los sistemas universitarios garantice la calidad de educación en todos sus niveles, es claro. El carácter supervisorio del gobierno es sin duda el inicio de la ejecución de programas de evaluación institucional que no negamos, pero también es cierto que las instituciones de educación superior tampoco han sistematizado modelos de evaluación coherentes con los requerimientos sociales y organizacionales propios, salvo en algunas áreas. Esta deuda moral de ambos sectores, hace que la evaluación de las universidades se perfile por las siguientes necesidades socio políticas: (Royero, 2002)

  • La pérdida de calidad y efectividad social de estas instituciones que ponen en alerta al ente financista de las misma, el Estado, que a su vez, es responsable de dicha crisis.
  • La acentuada crisis de los sistemas de planificación educativa como acción correctiva de los sistemas institucionales.
  • La dualidad y la contradicción de la organización del sistema de educación universitario.
  • La herencia política indiferente y cómplice a la crisis del sector.
  • El aumento interanual de la asignación presupuestaria sin rendición de cuentas.
  • La ausencia de una cultura de la planificación y dirección sistemática de estas organizaciones.
  • La utopía de la masificación como estrategia de calidad educativa.
  • La necesidad de mejorar los sistemas institucionales.
  • La creciente demanda de los demás sistemas sociales a la educación como símbolo de desarrollo y progreso.

En esta última razón, centramos nuestra crítica al no entender por qué el SEA tiene como propósito estandarizar una cultura de calidad sin una orientación hacia el logro social. No se puede asumir que la calidad de la universidad se alcanza logrando ciertos niveles de calidad, sino más bien, el máximo propósito de un sistema de evaluación nacional debería ser preparar las condiciones para que la universidad deba ser unos de los vehículos de desarrollo y transformación social. ¿Para qué queremos una universidad que cumpla con los estándares académicos de calidad que impone un organismo público, si éste no se centra en la visión de un país que necesita generar grandes cambios sociales?, esta intención se logra con la integración dinámica entre el sistema de desarrollo tecnológico, las políticas de desarrollo nacional y las instituciones de educación superior en un marco democrático y participativo de amplia discusión.

Dentro de esta visión de la universidad como ente transformadora de capital humano y conocimientos para el progreso, Brunner (1999) afirma que las presiones de los actores sociales a las universidades:

han aumentado y se han diversificado las demandas provenientes de los gobiernos, la industria, los empleadores, los medios de comunicación y la opinión pública en general. Los gobiernos reclaman calidad, eficiencia y relevancia de la educación superior para el desarrollo nacional, aún cuando ya no están en condiciones de sustentar con generosidad dichas demandas...

Esta realidad evidentemente se orienta hacia una visión desarrollista de la educación superior, donde "la extensión de la nueva sociedad de la información, con una economía basada en la ampliación y difusión de conocimientos, tiene mucho que ver con la existencia de centros universitarios que cumplan con su propia misión de creación y transmisión del conocimiento del más alto nivel" (Lucas y García, 2002, p.80)

La universidad constituye el principal camino para el fortalecimiento de las estructuras nacionales de producción científica, ya que en ellas se concentran en gran medida, los resultados alcanzados sobre innovación y desarrollo de conocimientos científicos, así como la infraestructura necesaria y el personal calificado para el diseño y ejecución de lineamientos estratégicos de carácter nacional.(Royero,2003)

El papel de las universidades y muy específicamente el sistema de educación superior, tiene sin duda una responsabilidad ante la sociedad en su conjunto, ya que esta última exige a la universidad producir, entre otras cosas, conocimiento científico socialmente válido capaz de generar soluciones creativas en las múltiples áreas del quehacer social.

Para la UNESCO (1998) la educación superior debe ser pertinente respecto al papel que juega en el desarrollo social de la sociedad, ya que ella, debe estar al servicio de esta, y más concretamente a las actividades encaminadas a eliminar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, mediante un planteamiento interdisciplinario y transdisciplinario.

En el mismo orden de ideas, la UNESCO, en su Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI, afirma que en el contexto económico cambiante, donde la aparición de nuevos modelos de producción basados en la información como principal factor impulsor de las sociedades modernas, requiere una renovación de los vínculos entre la educación superior, el trabajo productivo y los sectores científicos tecnológicos del conjunto social, a fin de crear juntos, esquemas de desarrollo y bienestar para las mayorías.

Sobre la base de estas exigencias,"las funciones de la universidad adquieren también una nueva dimensión frente a la revolución socio-científica, provocada por el papel central de la ciencia en la sociedad post-industrial" (Tunnermann, 2002, Pág. 96)

Dicha dimensión proviene de la necesidad de llevar el conocimiento a todas las esferas de la sociedad, de actualizar el conocimiento debido al vertiginoso avance del desarrollo social y a la aplicación de dicho conocimiento como parte de una estrategia de desarrollo nacional en los países menos favorecidos.

En vista de ello, creemos que dicho propósito es poco ambicioso y contradictorio con el artículo 3 de la Constitución de la República de Venezuela, el cual reza que:

El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo, y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines.

Es decir, que la educación es sin duda el camino para crear bienestar al pueblo y es el camino conjuntamente con el trabajo, para alcanzar dichos fines. No concebimos una educación que no genere progreso y una evaluación que oriente a la universidad en este mismo camino.

Del mismo modo, los objetivos que plantea el SEA en torno a lo que es evaluación, se orientan hacia una intención de control Estatal necesaria, pero mal enfocada. Mal enfocada porque cuando se propone en su fundamentación jurídica cumplir el Artículo 102 en relación a las responsabilidad legitima de control que tiene el Estado, se obvia el carácter desarrollista de la educación (subrayado nuestro en el artículo) en los propósitos anteriormente descritos del SEA, igual pasa con en el Artículo 109 de la carta magna donde se sigue asumiendo como base de dicho control la acción estatal; pero en ese mismo

Art.: 102

La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad. La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de la identidad nacional, y con una visión latinoamericana y universal. El estado, con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciudadana de acuerdo con los principios contenidos de una Constitución y en la ley.

orden, se omite la visión desarrollista y transformadora de la educación para justificar la acción legítima del Estado en controlar y supervisar la educación (Subrayado nuestro).

Art.: 109

El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley. Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión. Se establece la inviolabilidad del recinto universitario. Las universidades nacionales experimentales alcanzarán su autonomía de conformidad con la ley.

Esto contradice el propósito de que el SEA tiene como fin instaurar una cultura de evaluación y estimular la excelencia de las universidades, en síntesis, entre el propósito y los objetivos del SEA, y la razón constitucional que norma legítimamente el control estatal sobre la educación a través del sistema de evaluación, es evidentemente contradictorio. ¿Controlamos a las universidades para el desarrollo del país a través de la evaluación? ¿O evaluamos para controlar a las universidades sin visión de país? . No percibimos una universidad alejada del desarrollo, ni mucho menos de una evaluación que facilite este camino.

3. Segundo eje: Visión de la calidad en las universidades venezolanas.

En el SEA, específicamente en su justificación normativa, se esgrimen las razones constitucionales para la aplicación del mismo en las universidades, razón que no cuestionamos por ser norma explícita de la Constitución Nacional pero que a nuestro juicio, olvida la responsabilidad del Estado de las condiciones actuales de crisis de la educación superior para seguir justificando la acción de control y no del desarrollo de la evaluación y el sistema universitario.

En efecto, el Artículo 103 de la Carta Magna, consagra a la educación como un derecho integral, de calidad y permanente. La calidad de la educación no se garantiza con la evaluación de las instituciones universitarias, esta última es un medio, no un fin en si mismo. Al respecto, Kliksberg (1999) afirma que

si bien es cierto que la obligatoriedad legal de la educación primaria, y las cifras de matriculación representan progresos muy positivos, el problema total resulta mucho más amplio.  El derecho a la educación, que surge de la ley, es difícil de ejercer en la práctica social. Birdsall (1994) -citado por este autor-: dice que los "pobres han recibido un derecho - habrá educación universal.  Pero sin recursos, la calidad de esa educación y, por consiguiente el valor de ese derecho, se ha derrumbado.

Otro argumento del SEA en torno a la Calidad, es el referido a la exclusión social de las clases menos favorecidas en la educación superior, cuestión que estamos de acuerdo porque la educación precisamente debe fomentar el progreso y luchar contra la pobreza y el atraso social, familiar e individual.

Afirma el SEA, que uno de los mecanismos para solventar esta problema grave, es democratizar la educación superior de calidad, es decir, asume que la democratización de la educación es ampliar la calidad no sólo para aquellas instituciones elitescas de calidad, sino aquellas que no lo son. Aumentando la calidad en estas últimas, se presume que los excluidos tendrán más oportunidades de ingresar al sistema de educación superior u obtener los beneficios de la calidad. Esto es parcialmente verdad. Por que si no tenemos una visión de desarrollo a través de la evaluación para la calidad., perderemos la lucha contra la pobreza y llegarán solo aquellos que por sus condiciones socioeconómicas y culturales sean las más favorables.

Vale la pena preguntarse ¿por qué los pobres, los excluidos, no ingresan proporcionalmente a la educación superior de calidad? ¿Si aumentamos la calidad de la educación superior garantizaremos el acceso de ellos al sistema?, No creo, por que la exclusión y la pobreza no es responsabilidad indexada a las universidades, es del Estado, de sus gobiernos, de la incapacidad de armonizar una política de desarrollo con la educación en general para revertir dichos atrasos.

En relación a lo anterior, Kliksberg (ob.cit) nos dice que:

Debe haber una vigorosa política de elevación de la calidad. La gran mayoría de los estudiantes asisten a escuelas públicas con debilidades marcadas. Debe fortalecerse activamente la escuela pública. Ello implica recursos adecuados y acciones concretas en las áreas de la profesión docente, revisión curricular, materiales de trabajo, e infraestructura. La situación de los maestros es un eje básico de la cuestión. Se necesita una profesión docente jerarquizada socialmente, remunerada apropiadamente, y que constituya una alternativa atractiva de trabajo para las nuevas generaciones, abriendo posibilidades de progreso y crecimiento profesional.

La educación superior es el último nivel de acceso democrático a la universidad, pero ¿cuántos venezolanos pueden graduarse de bachiller. ¿Por qué un gran porcentaje de ellos provienen de escuelas privadas e ingresan al sistema? Por estar precisamente mejor preparados, por que se alimentan mejor o porque tienen mejores habilidades cognoscitivas y soporte familiar y moral que los pobres, el problema es vencer a la pobreza y a la ignorancia con niveles de calidad educativos en todo el sistema. Hay que mejorar la escuela básica y diversificada para hablar de equidad en el acceso a la educación superior y llegar a una verdadera democratización de la calidad.

¿Si "estandarizamos" la calidad de la educación superior garantizaremos el acceso a las mayorías?, ¿o acaso las demandas de la sociedad no superan la capacidad de absorción de la educación superior en su conjunto, pudiendo fracturar dicha estandarización? Creemos en lo segundo. Al respecto Brunner (1999) nos dice que:

Se trata, en primer lugar, de la creciente diversificación—y no sólo del rápido y masivo incremento—de las personas que legítimamente esperan acceder a la universidad. …En suma, las denominadas clientelas de la educación superior se están multiplicando y diversificando y eso crea una demanda cualitativamente distinta que presiona sobre el sistema y las instituciones.

Estas presiones pueden influir negativamente en la calidad de las universidades dado que la saturación de éstas y el aumento de su matrícula, exigirá mayores recursos y más gastos, gastos en infraestructura, servicios, personal y equipos lo cual debilitaría su ya menguado presupuesto y debilitaría su política de admisión que ya por si es restrictiva.

En el mundo de hoy, el Estado no puede empeñarse en ampliar la cobertura de las instituciones de educación superior en la llamada masificación educativa, sino diversificar y ampliar el desarrollo estratégico horizontal del sistema, es decir, hablar de la educación postsecundaria que incluya la educación formal, la no formal, la permanente, la continua y la recurrente o de reciclaje (Tunnermann, 2000).

Bajo este panorama, la evaluación tiene que pasar de un simple control de resultados, a un verdadero sistema de control de gestión que potencie las áreas críticas del desarrollo y pueda en un marco estratégico contribuir integralmente a la calidad del mismo.

4. Tercer eje: Noción de la evaluación para las universidades venezolanas.

En el documento donde se expresan los fundamentos del sistema de evaluación, la concepción de la calidad se centra "en su naturaleza estrictamente evaluativa" (Pág. 22). Es decir, la evaluación de la calidad institucional como mecanismo "para asegurar y controlar los niveles de calidad exigidos a la institución, por ella misma o por agentes externos (Estado, empresas, etc.)" a fin de promover u orientar mecanismos de autorregulación en las universidades para su futura acreditación.

En pocas palabras, evaluar es controlar, a partir de ciertos niveles de calidad o estándares por medio de mecanismos de medición y seguimiento informativo de indicadores e índices. Esta noción de control sin duda la consideramos como un racionalismo puro encontrado en los viejos paradigmas sobre el control en las organizaciones.

El enfoque racional del control dentro de sus variantes más fundamentales, se basa en procedimientos explícitos y formalizados en el diseño de estructuras de control por centro de responsabilidad a través de indicadores ligados a áreas claves reduciendo aspectos del contexto organizativo. Dicho control no orienta condiciones para el aseguramiento dentro de una realidad dinámica e incierta, por su carácter burocrático y estandarizado, tiende a frenar la creatividad e innovación de la organización ya que en el seguimiento de los estándares que el ente mayor exige, pueden desvirtuar los propios objetivos de la misma(Amat,2000)

Esta consideración de que la evaluación tenga dentro de sí una noción de control, no nos preocupa, lo que nos preocupa es la poca visión estratégica del control en un entorno donde la universidad se mueve al ritmo de los cambios tecnológicos y de la ciencia, es decir, ¿quién garantiza que tales indicadores e índices están a la par de las exigencias sociales del entorno en las universidades? ¿Qué validez social tendrán esos indicadores cuando el contexto puede influir drásticamente en los resultados esperados por el ente evaluador? ¿Qué garantías ofrece el ente evaluador cuando quiera medir un factor ligado a una incertidumbre externa que pueda afectar su propio espectro de control? Este ajuste es básico para la supervivencia de un sistema de medición universitario, este debe basarse en una estrategia global de desarrollo de la educación superior a través de los canales institucionales legítimamente establecidos (CNU, OPSU, universidades, estudiantes, profesores, sociedad civil, empresarios, asociaciones profesionales, asociaciones gremiales, etc.) no concebimos una evaluación sin esta visión.

En esta dinámica de cambios, la evaluación no está exenta a nuevas visiones un poco más avanzada que la que presenta el SEA, al respecto Paulston y Gorostiaga, (1998) citando a varios autores, describen generalmente estas consideraciones:

Una rápida mirada a la práctica de la evaluación en los países en desarrollo —si el término no ha pasado a ser demasiado optimista o ingenuo— revela la preponderancia de evaluaciones muy centralizadas que atienden principalmente a factores financieros e indicadores cuantitativos, utilizadas como sistemas de control antes que como medio de mejorar el funcionamiento de programas, y que no incluyen la perspectiva de los beneficiarios (Bambergerg 1991)…. Robirosa (1986) indica que en la región "es prácticamente nula la utilización de las actividades de evaluación como alimentadoras de instancias decisionales en los procesos de gestión de programas y proyectos de acción social"…

…Respecto a la evaluación educativa en particular, la situación latinoamericana revela una muy débil relación entre la investigación y la toma de decisiones, relacionada con la "inexistencia de mecanismos de evaluación sistemática de innovaciones en educación y de acumulación, difusión e intercambio de esa información para que aquellas sean utilizadas en las decisiones que se adopten" (Corvalán 1988, 292)…

Es decir, un sistema de evaluación estratégico como un verdadero control de gestión es aquel que se estructura como un "instrumento gerencial, integral y estratégico que apoyado en indicadores, índices y cuadros producidos en forma sistemática, periódica y objetiva permite que la organización sea efectiva para captar recursos, eficiente para transformarlos y eficaz para canalizarlos" (Abad, 1996)

Para Royero (2002 b) la efectividad de un sistema de control de gestión,

constituye la manera mediante la cual, las estrategias y los recursos son dirigidos hacia los aspectos claves del éxito organizacional y hacia la satisfacción de los usuarios dentro del cumplimiento de los parámetros sociales de desarrollo, tanto en el ámbito local y regional como a escala nacional.

En otras palabras, el control moderno comienza con la definición de una estrategia para las universidades y actúa después que se realice la evaluación. El control estratégico se inicia luego que se evalúe las organizaciones ya que de este diagnóstico se establecerán los parámetros estratégicos, las áreas claves, los factores de éxito, los indicadores, los sistemas de medición y las estrategias de desarrollo cultural, organizativos y presupuestales acorde a la visión y misión de la universidad, a partir de cuadros de mando integrales que permitan monitorear estratégicamente el desarrollo de las instituciones de educación superior.

Se tiene que pasar de una evaluación para el control de resultados, a una evaluación estratégica de rendimiento orientado a:

  • Conocer los procesos y variables fundamentales de la universidad en la cual se sustenta los resultados esperados por las mismas.
  • Vincular más al Estado con las instituciones de educación superior en una constante toma de decisiones oportunas y adecuadas para corregir las desviaciones del sistema.
  • Aprovechar al máximo los sistemas de información que se generarán a fin de optimizar el flujo de información entre los sistemas evaluados como los entes que evalúan a la sociedad en general.
  • Supervisar eficazmente el desarrollo de los procesos y áreas críticas de la universidad en tiempo real.
  • Orientar el esfuerzo hacia el rendimiento y no simplemente a actividades de supervisión y control estandarizadas.
  • Orienta a fortalecer la negociación de recursos y demandas a partir de resultados concretos.
  • Vincular la planeación universitaria con el desarrollo de la nación.
  • Transforma la asignación presupuestaria en un financiamiento para el desarrollo interno y externo de la universidad.

5. Cuarto eje: Evaluación y presupuesto.

La evaluación como control estratégico del sistema universitario nacional, tiene una visión muy distinta al enfoque evaluativo que proyecta el SEA. Este último no inserta el presupuesto como categoría de desarrollo sino que controla el uso eficiente de los recursos en un tiempo anual en materia de gasto específico y costos a partir de los índices e indicadores que presenta.

La presupuestación universitaria se ha convertido en la práctica, en la verdadera planeación universitaria. Los rectores negocian el presupuesto, pero no se negocia en la definición de estrategias para el desarrollo universitario que oriente la inversión en el sector .Ni las instancias que lo asignan, discuten y negocian estratégicamente el presupuesto universitario .El presupuesto para la universidades debe verse como inversión, no debe vincularse al gasto y debe surgir de un verdadero planeamiento estratégico.

La redefinición el diseño del presupuesto tiene que cambiar, en la actualidad se definen las opciones estratégicas de inversión y posteriormente se asigna el presupuesto anual a partir de planes operativos engorrosos. Creemos que el presupuesto es el resultado de la determinación de las opciones estratégicas que pasan por los niveles de planeación estratégica y posterior al estudio de dichas opciones, se asigna el presupuesto. En los siguientes gráficos se aprecian tales diferenciaciones.

Gráfico Nº1 .Situación actual de la asignación del presupuesto

Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior 

 Gráfico Nº2 .Visión estratégica de asignación del presupuesto

 Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior 

 El papel de la evaluación en este esquema tiene como doble propósito, proveer el mecanismo inicial de diagnóstico para el diseño y aplicación del proceso de control de gestión y posteriormente de seguimiento en el tiempo, es decir, los resultados anuales obtenidos por las universidades deben orientarse al seguimiento en el logro de la visión a largo plazo que usualmente es hasta diez años debido a su estrecha relación con la ciencia y tecnología y el papel estratégico que cumplen. En el próximo punto trataremos mejor este proceso.

6. Quinto eje: El sistema de evaluación y acreditación.

Según el SEA, "El sistema de evaluación que se propone permitirá la evaluación de las universidades y los programas en sus instancias sistémicas: en su creación, durante su funcionamiento o desarrollo y en sus logros o resultados" (OPSU, 2001, p.27)

En la fase inicial, "la evaluación consistiría, básicamente, en establecer la correspondencia que debe haber entre el proyecto de institución o programa presentado y los estándares de calidad exigidos por la instancia que otorga el permiso" (Ídem)

Consideramos que esta fase de evaluación es necesaria pero no compartimos la visión con la que se pretende desarrollar. La calidad en este caso es medida por el grado de correspondencia indicativa de los estándares vs. el programa presentado.

No creemos que el CNU máxima instancia nacional de planeación y control de la educación superior, fije dichos estándares sin una visión desarrollista de la educación, por que si bien es cierto que Venezuela no tiene una misión y visión compartida de la universidad que queremos en un lapso de diez o quince años, no tendría sentido elaborar unos estándares aislados de la política de desarrollo nacional e integración de la visión de las distintas universidades en una sola, flexible. Condición previa al iniciar o aprobar dicho programa, en el documento analizado, no se aclara esta perspectiva.

Por otro lado, la categoría utilizada que manejará esta fase es la pertinencia, tanto interna como externa. La pertinencia interna o social permite evaluar la correspondencia entre el proyecto presentado y las necesidades y expectativas de la sociedad, y la interna evalúa la correspondencia entre el proyecto presentado y los recursos que se proponen para desarrollarlo. (ob.cit.)

Para evaluar la pertinencia interna, se tendría que establecer una visión en prospectiva de la educación superior en Venezuela en el futuro, es decir, responde a la pregunta ¿Cómo debería ser la universidad y la sociedad que queremos? Dichos estándares tendrían que diseñarse en prospectiva por que no se puede evaluar una pertinencia interna de cualquier proyecto o programa, sin haberse implantado y producido los primeros resultados. Quizás no importaría estratégicamente hablando, el inicio de un programa o la creación de una universidad, sino lo sustantivo sería establecer la correspondencia futura de dicho programa con la visión de la educación superior que se espera conseguir en el tiempo. En dicho documento no se aprecian estas consideraciones de suma importancia.

Para resolver este problema estratégico, proponemos que el CNU debe considerar el uso de la planeación prospectiva como instrumento planificativo de sus acciones .El propósito de la "prospectiva es "preparar el camino" para el futuro, adoptándolo como objetivo (deseable y posible). La prospectiva guía las acciones presentes y el campo de lo "posible" del mañana" (Miklos y Tello, 2000).

Para estos autores, la planeación prospectiva

además de permitir e impulsar el diseño del futuro, aporta elementos muy importantes al proceso de planeación y a la toma de decisiones, ya que identifica peligros y oportunidades de determinadas situaciones futuras, además de que permite ofrecer políticas y acciones alternativas, aumentando así el grado de elección (p.57)

A nuestro juicio, si un programa o proyecto no pasa esta prueba, las siguientes fases de control y seguimiento y rendición de cuentas, no tendría sentido de aplicación, si por el contrario aprueba los parámetros prospectivos a comparar, aseguraría teóricamente hablando, la calidad futura deseada de dicho proyecto o programa.

En otro orden de ideas, posterior a la etapa de creación se inicia la etapa de supervisión y seguimiento, caracterizada

por intentar asegurar que la institución o programa se desvíe lo menos posible del proyecto presentado y, además, conocer el funcionamiento o marcha del proyecto para ayudar a las instituciones y programas a que asuman el comportamiento que mejor conduce al logro de sus propias metas (OPSU, ob.cit. p27)

Se evidencia una vez más el papel de control indicativo en el proceso de evaluación, a diferencia del control de gestión explicado en los puntos anteriores, no se toma en cuenta una integración de todas las fases del proceso evaluativo para la toma de decisiones estratégicas, de igual modo la simple comparación refiere a las propias metas del proyecto más no a las metas de desarrollo indicadas en consenso por el máximo ente de planeación universitaria, que a su vez deberían estar en las metas de estas instituciones.

Luego de esta fase de control racional del proceso de evaluación, completa para el SEA, el proceso de evaluación o rendición de cuentas. "En esta evaluación se establece el grado en que la institución o programa ha alcanzado sus propias metas y, además, su ubicación en relación a los estándares de calidad fijados por los organismos competentes para todo el sector."(Ob.cit. p.28)

Bajo nuestra perspectiva, el proceso de evaluación no culmina con esta etapa. Para el control de gestión"la importancia de realizar una minuciosa evaluación institucional como fase previa al establecimiento de sistemas de control de gestión", determina el diseño y aplicación de un control estratégico en la organización (Abad, 1996).La evaluación técnicamente hablando, no termina, dado que su continuidad cíclica permitirá determinar en ciertos períodos del control, los ajustes estratégicos aplicados para el perfeccionamiento del sistema de gestión en el tiempo.

Para el SEA, la rendición de cuentas se instrumentará a partir de una periodización anual de los resultados a partir de los indicadores preparados para esta fase,

porque las metas de estas universidades deben considerarse dentro de la ejecución de los planes operativos; para todo el sector(oficiales y privadas) se sugiere una periodicidad de 4 años(lapso mínimo de escolaridad en la normativa vigente); sin embrago, se sugiere también que durante el primer año de funcionamiento del sistema en sus dos primeras fases(creación y seguimiento) se realice un diagnóstico de todos el sector para estimular su calidad. Esto permitirá establecer los estándares de calidad del rendimiento institucional y, además, serviría de referente base para la periodización futura. (p.28)

Según el SEA, la rendición de cuentas debe hacerse anualmente, lo cual evidencia la poca visión estratégica de la propuesta en torno a las instituciones nacionales de educación superior, porque si bien es cierto que éstas ejecutan anualmente ciertas metas presupuestadas, no es mejor cierto que es solo una parte del camino a lograr si se tiene claridad estratégica para alcanzar la visión previamente definida por los actores, que usualmente es de 10 a 15 años. No se aprecia el interés de establecer control de gestión de las estrategias en el futuro porque simplemente no las plantea, sólo se interesa en evaluar para controlar.

Este punto nos parece el más importante de nuestra crítica para mejorar el sistema, por que si bien es cierto que la evaluación puede ser semestral, anual, bianual o quinquenal ,esta sería apenas el comienzo, porque para establecer resultados que permitan decidir en qué grado la universidad alcanzó verdaderamente sus metas planeadas, la rendición de cuentas propiamente dicha, se realizaría en unos diez o quince años posterior a la definición de su visión, misión, objetivos y transformaciones esperadas. En 1 año ó 4 años como se propone el SEA, esgrimiendo el lapso promedio de escolaridad en la universidad, sería fantasioso afirmar, si se tiene una visión estratégica de la evaluación para el desarrollo, que las universidades alcanzarán la calidad deseada.

Esto porque el control de gestión y la evaluación estratégica no evalúan las metas propiamente dichas, sino el grado de alcance de la estrategia intentada para desarrollar la visión nacional de calidad inicialmente definida y discutida en consenso por todas las instancias del sector universitario. En pocas palabras, el papel del CNU debe concentrarse en resolver precisamente esta problemática vital

Por otro lado ,las evaluaciones anuales pudieran ser un mecanismo para impulsar a la universidad y clarificar su asignación presupuestaria en el tiempo es decir, que también el presupuesto debe asignarse en función del lapso que se espera cumplir con la visión de la misma, considerando, obviamente, las variables macroeconómicas nacionales, y aún más, teniendo esta claridad en torno al papel de las universidades en el país, no dudo que los entes internacionales de desarrollo apoyarían financieramente esta idea.

En torno al sistema de acreditación, se considera que la mejor acreditación que pueda tener una universidad es su productividad al servicio del desarrollo y progreso del país, es su reconocimiento social e internacional que no se gana con una acreditación de un ente oficial. Par llegar a este reconocimiento, la universidad debe reorganizarse y proyectarse al futuro o a lo que llamamos "autorrealización institucional" que a nuestro juicio es la verdadera acreditación, es la verdadera excelencia, lo demás es cliché.

Al respecto, Brunner (1999) afirma muy acertadamente

que muchos observadores, en efecto, sostienen que los requerimientos externos de calidad sólo sirven, al final, para generar una "mentalidad de aceptación" dentro de las instituciones, …tampoco puede esperarse que, por el sólo hecho de agregar ahora mecanismos externos de aseguramiento de la calidad, las instituciones mejorarán efectivamente su desempeño.

Del mismo modo, describe el cuadro general en que las universidades y debido a los cambios violentos del entorno, es preciso redefinir, entre otras cosas,

la preocupación por el desempeño de las instituciones; por acreditar socialmente su fidelidad misional y sus logros; por evaluar la calidad de sus procesos de manera independiente sobre la base del juicio de pares, y por informar ampliamente al público. De igual modo debería formar parte de dicho cuadro, no el retraimiento o la abdicación del Estado a cumplir con sus responsabilidades,  sino el definir sus nuevas funciones  y asumirlas de lleno,  impulsando con tal propósito la creación de esos mecanismos evaluativos, proporcionando el marco normativo para su ejercicio y financiando—mediante procedimientos eficaces—todo aquello que en la educación superior constituye esencialmente un bien público, incluida la equidad de acceso y resultados.

Como se vio en este punto, una visión estratégica de la evaluación permite configurar nuevos cambios al sistema de planeamiento universitario, así como a asegurar la verdadera calidad en las instituciones de educación superior.

7. Sexto eje: Propuesta central para el diseño de un sistema nacional de control de gestión para la calidad en las universidades nacionales.

Se ha hablado hasta ahora de la necesidad de cambiar la visión actual de la evaluación para la calidad de las universidades en Venezuela, para ello, es primordial dejar claro el entendimiento de que la educación superior está íntegramente vinculada con el progreso y el desarrollo social. Entendimiento este, que implica un compromiso inicial de las universidades a transformarse a la par con una estrategia nacional de cambios en el sector que involucre a sus actores principales.

Entendemos y apoyamos totalmente la preocupación de la OPSU por iniciar un proceso de control en nuestras instituciones debido a las inconsistencias o vicios enmarcados en el sector desde hace mucho año atrás. Donde no hay una cultura establecida para realizar cualquier proceso de cambio, es difícil conseguir resultados concretos, para este contexto, la disciplina imperativa del Estado por accionar vínculos más productivos ente la sociedad y la universidad son estrictamente necesarias.

Pero también es necesario que esta responsabilidad pública deba ir más allá de una simple medición descontextualizada, debe ir hacia una visión estratégica de la universidad en el país que queremos. Esto a nuestro juicio es el gran trabajo que queda por hacer, por lo que proponemos la creación de una propuesta para diseñar un sistema de control estratégico de la universidad venezolana, que no solamente incluya la evaluación, sino sus áreas claves para encaminar a las instituciones de educación superior en el camino ya trazado por la UNESCO y por la concepción del desarrollo asumida en organismos como la OEA y las Naciones Unidas.

Esta propuesta debe cumplir los siguientes objetivos metodológicos a saber:

1. Diagnosticar la visión estratégica en los directivos de las universidades venezolanas en el proceso de planeación y control de gestión universitaria a partir de:

a. Su uso como marco de trabajo para definir el presupuesto.

b. Su uso como herramienta de desarrollo directivo.

c. Su uso como mecanismo para pensar a largo plazo.

d. Su uso como medio para alinear a los directivos universitarios con las estrategias institucionales y nacionales de desarrollo.

  1. a. Definición y estructuración de políticas, estrategias, planes, o programas, orientados al fortalecimiento de dicho proceso.

    b. La organización funcional y administrativa de la misma.

    c. La concepción y sistema metodológico formal de control de gestión aplicado en ellas.

  2. Diagnosticar la situación actual del sistema de control de gestión en las universidades venezolanas a partir de:

    a. Visión estratégica de los entes nacionales de planeación y control

    b. Definición y estructuración de políticas, estrategias, planes, o programas, orientados al fortalecimiento de dicho proceso.

    c. La organización funcional y administrativa de la misma.

    d. La concepción y el sistema metodológico formal de control de gestión aplicado al sistema.

  3. Diagnosticar la situación actual del sistema de control de gestión universitario nacional (OPSU. MES. CNU) a partir de:
  4. Establecer las premisas y categorías del modelo propuesto, a partir del contexto socio político y el marco de desarrollo científico tecnológico nacional e internacional de la educación superior.
  5. Establecer los componentes operativos del modelo a partir de un determinado marco de planeación estratégica y el esquema metodológico instrumental del proceso de control de gestión.
  6. Establecer los parámetros legales, organizativos, culturales y procedimentales para la validación, aplicación e instauración del sistema de control de gestión en las universidades y en el sistema de dirección nacional de la educación superior venezolana.

Para finalizar, solo queremos dejar nuestro compromiso para llevar acabo dicha propuesta, sabemos que existen trabajos adelantados sobre este tema y que muchos actores dentro y fuera de la universidad comparten o critican dicha visión, la discusión apenas comienza, los consensos, nuestro máximo interés.

8. Referencias y bibliografía

ABAD, Darío, Control de gestión, Colombia, Interconed Editores, 1997.

AMAT, Joan, Control de gestión (una perspectiva de dirección) Barcelona, España, Ediciones. Gestión 2000 S.A., 2000

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Inequidad en la Educación en América Latina. Algunas cuestiones estratégicas. Revista Interamericana de Desarrollo Educativo. La Educación. Nº 132-133, Washington, DC., 1999.

BRUNNER, José Joaquín. Educación Superior y Desarrollo en el Nuevo Contexto Latinoamericano Revista Interamericana de Desarrollo Educativo. La Educación. Nº 132-133, Washington, DC., 1999.

LUCAS, Marín y Pablo GARCÍA. Sociología de las Organizaciones. Madrid, McGraw-Hill/Interamericana. España., 2002.

MIKLOS, Tomas y María Elena TELLO. Planeación Prospectiva (una estrategia para el diseño del futuro) Limusa Noriega Editores, México. 2001.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA. MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTES. CONSEJO NACIONAL DE UNIVERSIDADES .OFICINA DE PLANIFICACIÓN DEL SECTOR UNIVERSITARIO. Proyecto "Alma Mater" para el mejoramiento de la Calidad y la Equidad de la Educación Universitaria en Venezuela. Cuadernos OPSU Nº3, Caracas. 2001. [Documento en línea] .Disponible: http:// almamater.cnu.gov.ve /calidad/sea/descargas. php [Consulta: 2004, Febrero 21]

ROYERO Jaim. Contexto mundial sobre la evaluación en las instituciones de educación superior. Revista Iberoamericana de Educación edición digital, España, sección lectores.2002

ROYERO Jaim Modelo de control de gestión para sistemas de investigación universitarios. Revista Iberoamericana de Educación edición digital, España, sección lectores. 2002b

ROYERO Jaim. Gestión de sistemas de investigación en América Latina. Revista Iberoamericana de Educación edición digital, España, sección lectores. 2003

TUNNERMANN, Carlos Universidad y Sociedad (Balance histórico y perspectivas desde Latinoamérica) Caracas, Comisión de estudios de postgrado, UCV, /Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, 2000

Elaborado por

Lic. Msc. Jaim Royero


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