El mercado petrolero se ha caracterizado por ser un mercado altamente volátil, cuyas variaciones se deben a varios factores: cambios climáticos, conflictos bélicos, descubrimiento de nuevos yacimientos, aparición de nuevos competidores, crisis políticas locales, derrumbe de mercados financieros y conflictos religiosos. El caso que vamos a estudiar se trata precisamente de esa última causa: conflictos religiosos, conflictos que terminan perneando hacia el campo político e inevitablemente al económico.
La caída del Sha de Irán fue un acontecimiento inédito en el siglo XX, se trata de una revuelta política originada por motivos religiosos que dan como resultado una nueva crisis mundial de precios del petróleo. A estos eventos se les califico como el segundo shock petrolero, debido a su impacto internacional.
El fundamentalismo islámico estallo como motor de cambios políticos en rechazo al mundo occidental y todo el paganismo y podredumbre que este representa para el mundo musulmán, cobró vida la tesis del choque de civilizaciones. A diferencia del primer shock petrolero ( el bloqueo petrolero árabe) ahora la causa era un problema político local; el problema es de que país se trataba, se trataba pues de Irán, que era el garante de los intereses occidentales en medio oriente y prácticamente el dueño de la llave del importantísimo paso marítimo llamado el estrecho de Hormúz. Un país petrolero, no árabe pero musulmán y partidario del chiísmo fue el detonante de una crisis que amenazo incluso con un efecto domino por todo oriente medio.
En este trabajo vamos a estudiar las causas de esta revolución religiosa y sus efectos en el mercado petrolero mundial sin pasar por alto el caso venezolano que es el que hace que todo este estudio tenga sentido. Como lo vamos a ver Venezuela fue uno de los países mas beneficiados por motivo de estos sucesos al ser siempre un suplidor de crudo seguro de vocación democrática y del hemisferio occidental.
IRAN
Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior
Superficie: 1.636.000 km2
Su territorio fue sede del antiguo imperio persa. En 642 se libra la batalla de Nahavand y los árabes llegan hasta la frontera noroeste, donde muere (en el 651) Yazdgar III, el último emperador persa, con lo que queda terminada la conquista de Persia. Desde entonces formó parte de los distintos imperios islámicos. En 1935 tomó el nombre de Irán. Como antiguos persas los iraníes no pertenecen étnicamente a los árabes, son de rasgos indo europeos. Al ser conquistados y tener que adoptar la religión islámica estos optaron por la rama del chiísmo.
EL CISMA ISLAMICO Y SU IMPACTO
En el Islam existe una gran división que tiene raíces ancestrales y que es necesario entender para ver desde una óptica coherente los sucesos que desencadenan la revolución islámica de Irán pues estos tienen una fuerte corriente ideológica de origen religioso.
El Islam, religión que se inicia con las visiones del profeta Mahoma o Mohamad sufre una profunda ruptura o cisma que ocurre luego de la muerte del profeta en el año 632. Mahoma recibía toda una serie de revelaciones divinas y todas ellas fueron transcritas en lo que seria el libro sagrado del Islam: el Corán. El Corán es la fuente de toda sabiduría, es el código de vida que todo musulmán debe seguir, en el se encuentran todas las reglas para cada aspecto del ser humano, para el musulmán mas que un libro es un manual de vida. El problema surge cuando mahoma muere y no deja claras instrucciones en relación a su sucesión.
En un principio el califato pasa a manos de Abu Bekr quien era amigo del profeta y había sido encargado por este a dirigir las oraciones publicas. Abu Bekr muere 2 años después en el 634. A partir de ese punto se desató la verdadera lucha por la sucesión entre 2 bandos: unos son los que dicen que el califato debe recaer en las manos de Umar al Khattab, a quien Abu Bekr había designado como su heredero y que pertenecía a la tribu de los Quaraish. Los otros son los seguidores de Alí abi Talib primo y yerno del profeta por estar casado con su hija Fátima quienes reclamaban el califato por derecho ya que Alí pertenencia al linaje de Mahoma, era un miembro de su familia.
El bando o facción triunfante es el de los seguidores de Umar quien inicia una acelerada campaña de conquistas que extienden el islamismo. Umar muere asesinado en 644 mientras dirigía las oraciones en la mezquita de Medina. Le sucede Ohtmán Affan. Este muere 12 años después asesinado por una turba de soldados. En este punto se desata una guerra civil entre los seguidores del Islam, ya que se niega la herencia al califato que pertenece a Alí por ser yerno de Mahoma acusando a Alí de haber conspirado contra Ohtmán. Como producto de toda esta pugna Alí muere asesinado en el 661 dejando el espacio libre para que su opositor Muawiya sole Khalif de la tribu de los Quaraish iniciara la dinastía de los Omeya.
Tales sucesos siembran una profunda enemistad entre los Omeya y los seguidores de la casa de Alí o fatimíes, quienes no dejaron de reclamar la violación cometida en el derecho a sucesión.
En el 680 muere Muawiya. Dos candidatos reclaman la sucesión. Uno es Yezeed hijo de Muawiya y el otro es Hussein, hijo de Alí y Fátima, nieto de Mahoma. Hussein muere asesinado cuando se trasladaba a la ciudad de damasco que era la sede del califato para ese entonces, fue atacado por un ejército al servicio de Yezeed. Este asesinato consolida la gran división entre el mundo islámico. Tanto la muerte de Alí como la de Hussein despiertan pasiones entre sus seguidores que continúan hasta hoy.
Los seguidores de la casa de Alí o fatimíes son conocidos como chiítas, derivado de la palabra shía (partido) son los partidarios de Alí. Los seguidores de Yezeed son conocidos como sunnitas, que eran quienes habían aceptado la autoridad de los 3 primeros califas (Abu Bekr, Umar y Ohtmán). La sunna es la rama ortodoxa del Islam. Esta división trasciende los siglos y continúa hasta el día de hoy desencadenando odios y conflictos entre los seguidores del Islam.
En la realidad actual, la gran mayoría de la población musulmana pertenece a la rama sunnita. Los chiítas representan casi el 100% de la población de Irán y aproximadamente el 55% en Irak. También existen minorías dispersas en otros países del medio oriente.
LA REVOLUCION ISLAMICA – CAIDA DEL SHA DE IRAN
Desde el punto de vista político, la posición del Sha dependía de una fusión de intereses ideada en la década de los años 50 por John Foster Dulles (secretario de estado de los EE.UU. durante el gobierno del presiente Eisenhower), entre el pacto de Bagdad propiciado por gran bretaña y los acuerdos de seguridad suscritos por Norteamérica con Irán, Turquía y Pakistán. Luego de la crisis del canal de Suez, la posición británica en el medio oriente tendía a desaparecer paulatinamente. En los países árabes comenzaron a ocurrir cambios que geopolíticamente los acercaban potencialmente a la URRS y los llevaban a asumir posturas radicales. Al desaparecer el pacto de Bagdad los EE.UU. comenzaron a confiar en mayor medida en las naciones musulmanas no árabes, como es el caso de Irán, Turquía y Pakistán. Bajo este principio el Sha recibió el más completo respaldo de los EE.UU., llegando a convertirse en "el policía del medio oriente", además de poseer el mejor ejercito de la región para la época en que ocurre la revolución. Desde el punto de vista chiíta el Sha no representaba más que un títere de los intereses occidentales que los gobernaba en contra de su voluntad. Para el devoto chiíta el sometimiento a un mortal no hace mas que denotar la divinidad de ala. Tal forma de actuar se considera bárbara. Se debe enfrentar una elección: o se obedece a las leyes de ala en toda su extensión o se aceptan las leyes impuestas por el hombre para dominar a otros. Esto seria escoger entre el Islam o el estado de desobediencia o barbarie "jahiliyya". El fin último de los devotos chiítas es lograr el establecimiento del reino de dios en la tierra.
La Revolución islámica, que ocurrió en 1979 supuso el final del régimen del Sha y estableció un nuevo régimen en Irán: la republica islámica de Irán. Hay que decir que verdaderamente fue una revolución, en el sentido de un movimiento subversivo popular que fue capaz de derribar un régimen establecido, a diferencia de tantos golpes militares que, en naciones subdesarrolladas o semidesarrolladas, tuvieron un resultado semejante pero sin la participación de las masas ni consecuencias tan radicales. Por otro lado, fue la primera ocasión en que el uso político del Islam desempeñó un papel absolutamente primordial y aun exclusivo superando con mucho al que pudo tener en otro tiempo el nacionalismo en países que habían salido del colonialismo.
El chiísmo que se convirtió en fórmula religiosa en Irán desde el siglo XV, constituye, dados sus planteamientos, un potencial contrapoder frente al mundo oficial. Eso no excluyó que la Monarquía iraní pretendiera desde los años veinte la creación de un estado laico, semejante a la producida en la Turquía de Kemal Attaturk, y, al mismo tiempo, una alianza. En tiempos del Sha Mohamed Reza Pahlevi la laicización prosiguió pero siempre manteniendo una personal vinculación religiosa del monarca que así procuraba de forma indirecta la estabilidad del país y la propia.
Si tenemos que hablar de las causas de la revolución islámica en Irán podemos decir que estas se encuentran dentro de las mismas políticas de estado asumidas por el régimen del Sha. A partir de 1963 puso en marcha la llamada "revolución blanca" que supuso la redistribución de las tierras (un tercio era del clero), la nacionalización de los bosques, la participación de los asalariados en los beneficios de la empresa y la liberación de la mujer, incluyendo la concesión del voto. La clave de esta "revolución" fue la redistribución de la tierra y, por tanto, enfrentarse con los religiosos: en 1964 fue expulsado Ruholla Khomeine por su actitud opositora, (primero al país vecino Irak, luego seria enviado a Francia) Pero, además, la aplicación de la reforma causó inmediatos problemas, en especial cuando al propósito inicial le sucedió una voluntad de crear grandes explotaciones de tipo agro-industrial a partir de 1968. La elevación de los precios de los productos petrolíferos por motivo del primer shock petrolero significó quintuplicar el PIB iraní en 1972-1977 y permitió al Sha, en pleno optimismo, lanzarse a un proceso de modernización desbocado pero también megalómano pues pretendía convertir a Irán en quinta potencia mundial en tan sólo un cuarto de siglo. Mientras tanto, la sociedad sufría una profunda conmoción; la riqueza derivada del petróleo se repartió muy mal y, sobre todo, se demostró efímera puesto que la inflación, provocada por la gigantesca inyección de capitales, acabó por consumirla. Además, la introducción de modas y de formas de vida occidentales produjo un cambio importante en la sociedad iraní que, sin embargo, no llegó a ser completo. El Sha acabó perdiendo, en estas condiciones, cualquier legitimidad ya que no contaba ni con el apoyo religioso ni con el apoyo de una larga tradición a pesar de ser hijo del antiguo Sha; Tampoco adquirió la legitimidad democrática y perdió la derivada de la prosperidad aunque durante algún tiempo pudo parecer que ése era su mejor activo. En realidad, sólo le quedó el apoyo del Ejército pero esto parecía suficiente hasta tal punto que tan sólo unos meses antes de la caída del régimen nadie podía pensar que estuviera condenado a desaparecer. La Monarquía había celebrado en 1967 el 2.500 aniversario del Imperio persa dotándose de un prestigio de la antigüedad más remota. Mantuvo un partido único durante mucho tiempo, a pesar de que una parte de los no permitidos eran compatibles con la forma monárquica tradicional.
Cuando inició a partir de 1976 una liberalización fue demasiado rápida, contradictoria e incoherente con la filosofía radical de la población. En agosto de 1978 se radicalizó este proceso pero en noviembre un militar era designado como primer ministro para detenerlo. A mediados de enero de 1979 pareció haberse iniciado un proceso hacia una Monarquía constitucional cuando ya lo escaso del tiempo hacía pensar que se podía descarrilar en ese camino. Muy pronto se demostró que así iba a suceder: las masivas manifestaciones públicas lo dejaron claro. Al final, el Sha abandonó Irán confiando el Gobierno a un dirigente en teoría occidentalistas y socialdemócrata, Chapur Bakhtiar, cuyo poder se volatilizó en apenas diez días.
El 11 de febrero de 1979, después de dos días enteros de motines y combates, la población sublevada junto con militares y guerrilleros favorables tomó por completo Teherán. Dos años antes, sin embargo, no existía ninguna fuerza de oposición organizada en Irán. El vencedor no fue ni la subversión de izquierdas ni ningún movimiento nacionalista ni tampoco los partidarios de la democratización. En septiembre de 1978 se había proclamado la ley marcial en la mayor parte de las ciudades iraníes pero el Ejército, que fue la esperanza de un sector de la Administración norteamericana que se demostró incapaz de proponer cualquier tipo de programa político. A comienzos de febrero de 1979 llegó el Ayatollah Khomeine y pronto dejó claro que lo de menos, para él, era derribar la Monarquía pues los propósitos de los sublevados debían ser crear una república de inspiración divina. La contestación contra el Sha fue exclusivamente urbana y espontánea más que organizada
Tres grandes grupos podían considerarse como triunfantes como consecuencia de la revolución: los liberales, intelectuales occidentalizados y socialdemócratas que estaban emparentados con la herencia de Mossadeq, los izquierdistas, pertenecientes al Partido Comunista Tudeh o a grupos más radicales y, en fin, los religiosos chiítas. De todos ellos, fue el tercero el que predominó, aunque el primero ocupara un poder restringido a tan sólo la ordinaria administración o la gestión económica. Por otro lado, en algún momento dio la sensación de que en una nueva configuración geopolítica, la Revolución islámica podía favorecer los intereses de la URSS; muchos izquierdistas occidentales la juzgaron progresista. La URSS fue designada como "pequeño Satán" por Khomeine (el "gran Satán" serían los Estados Unidos) y, en vez de encargar la redacción de una nueva Constitución a una Asamblea constituyente, se decidió que la llevara a cabo una reunión de expertos islámicos, la mayor parte de ellos muy próximos al Partido de la Revolución Islámica, que los seguidores del líder espiritual organizaron después de la expulsión del Sha.
En otoño se había producido ya la desaparición de cualquier signo de liberalismo y en este ambiente se produjo la ocupación y secuestro de la Embajada norteamericana ante la impotencia del Gobierno Carter (diciembre de 1979). Designado por el mismo Khomeine Mehdi Bazargan representante de oposición de carácter nacionalista-liberal fue quien se hizo cargo en principio de la administración pero poco después fue el Consejo de la Revolución quien se hizo cargo de los asuntos corrientes de Administración sin que existiera una efectiva presidencia del Gobierno. La nueva Constitución señaló en su prólogo como objetivo del Irán "la expansión de la soberanía divina en el mundo".
Irán se alineó con entusiasmo al lado de la causa Palestina y Yasser Arafat visitó el país ya en 1979. En enero de 1980 Bani Sadr, un liberal, fue elegido como presidente pero en las elecciones posteriores ganó el Partido de la Revolución Islámica y de hecho se produjo una absoluta dualidad de poderes que tuvo como consecuencia que la más radical confusión se instalara en la política iraní. Hay que tener en cuenta que las propias características del chiísmo contribuían de forma poderosa a provocar un insureccionalismo de cualquier sector que se inspirara en un profeta religioso.
La invasión por parte de Irak en septiembre de 1980 tuvo como consecuencia que el sector más integrista de la revolución acrecentara poderosamente su influencia. Al final, en junio de 1981, Bani Sadr fue destituido, como lo había sido Bazargan, pero la inestabilidad persistió: su sucesor fue objeto de un atentado mortal mientras que también hubo otros que causaron un elevado número de víctimas. Sólo a finales de 1982 Khomeine criticó los excesos cometidos por algunos de los guardianes de la revolución como si quisiera conducir a la revolución hacia un cierto orden. En mayo de 1983 hubo dos mil detenciones de miembros del Partido pro soviético Tudeh y una ruptura de relaciones con los países de esta área ideológica de modo que la ortodoxia revolucionaria se centró tan sólo en los integristas. Conviene resumir brevemente cómo se tradujo su victoria. Los "hombres religiosos", unas 150.000-200.000 personas, siempre han tenido en Irán un papel que supera el estrictamente religioso pero en los últimos tiempos su papel creció de forma muy considerable: encuadraron la población, dirigieron bancos, ejercieron como poder judicial y llevaron a cabo buena parte de la asistencia social. Desde la revolución el papel de los sindicatos desapareció. La clase obrera era de formación reciente: en 1976 aún el 34% de la población activa estaba dedicada a la agricultura. El medio campesino y rural no participó en la revolución ni dio tampoco la sensación de que se había alejado del régimen monárquico. La mujer, en cambio, participó en la revolución de un modo y en una proporción desmesurada hasta el punto de que un 20% de los prisioneros en las cárceles del Sha eran mujeres. En marzo de 1979 se declaró obligatorio el velo. Según Khomeine, la mujer debía ocultar al hombre, e incluso a los jóvenes impúberes, su cabellera y su cuerpo. De hecho, el Corán parte de la superioridad biológica del hombre sobre la mujer.
En el terreno económico la revolución tuvo una primera etapa muy socializadora: nacionalización de los bancos, seguros, sectores industriales, etc., en gran parte motivada por el deseo de controlar la situación económica, pero a partir de 1982 se produjo una cierta normalización. Al mismo tiempo, resultaba manifiesta la dependencia de la Hacienda pública del petróleo hasta el punto de que en los años ochenta producía el 80% de los ingresos. El resto de las exportaciones descendió a unos niveles prácticamente despreciables. La Revolución islámica acabó por poner en marcha una parte de las propuestas industriales de la época del Sha, como la construcción de acerías y centrales nucleares, esto último mucho más discutible que lo primero. Khomeine había criticado la actitud de las autoridades turcas prohibiendo el uso del velo en la Universidad, lo que indica una voluntad de convertirse en una especie de inspirador de la pureza islamista en el conjunto del mundo. De esta forma vemos como Irán pasó a ser un gobierno teocrático dentro del cual todos los poderes quedaban sujetos a la autoridad del líder religioso islámico.
CONSECUENCIAS DE LA CAIDA DEL SHA DE IRAN
POSICION DE LOS EE.UU. GOBIERNO DEL PRESIDENTE JAMES (JIMMY) EARL CARTER
En la década de los 70 los estados unidos atravesaban por un momento de crisis en su política interna que llevo a cambios en su política exterior. La opinión publica se manifestó "decepcionada" por sucesos como lo de Vietnam o el escándalo de Watergate, hechos estos q hicieron retroceder el perfil "hacia fuera" de la política estadounidense y convertirla en unja política de bajo perfil centrada en los problemas internos del país.
La llegada de Jimmy Carter a la Casa Blanca introdujo un nuevo elemento en la política exterior norteamericana para ese momento: el propósito de congelar las "zonas calientes" de la periferia, mediante una desescalada en los conflictos más agudos que allí se presentaban. El acuerdo entre Israel y Egipto mejor conocidos como el acuerdo de Camp David 1 (ya vendría un segundo acuerdo bajo el auspicio del presidente Clinton), constituye la mejor expresión de esa línea, junto a la firma de los nuevos tratados del Canal de Panamá y el aliento a la formación de gobiernos de mayoría negra en África. En el medio Oriente, el control establecido con base en el subimperialismo iraní parecía consolidado y Estados Unidos no se preocupó mayormente del área.
La política exterior del presidente Carter estuvo fuertemente influenciada por sus convicciones personales, por sus posturas pacificadoras y en pro de los derechos humanos e intento llevar al país (EE.UU.) en esa dirección, esto fue un grave error de su parte ya que la política exterior, la política internacional es pragmática, debe ser llevaba a cabo con frialdad siempre en dirección hacia el norte que es el interés nacional del estado. Lo anterior lo vemos ejemplificado en el manejo del medio oriente por parte de la administración Carter, la región fue descuidada por completo basándose en la confianza que el Sha inspiraba como bastión de estabilidad. Para el momento en que se desata la crisis (la revolución) ya era bastante tarde para actuar, el presidente Carter había anunciado como una máxima de su política que durante su gobierno no enviaría a ningún soldado a suelo extranjero y efectivamente lo cumplió (omitiendo la intervención ante la crisis de los rehenes en Teherán). Como resultado de esta postura los EE.UU. perdieron el control del medio oriente en ese momento, esto fue suficiente motivo para liquidar la carrera política del presidente Carter quien pretendía repetir en la casa blanca.
La crisis económica que se desencadeno impulsada por el alza de los precios del petróleo además del secuestro de la embajada estadounidense en Teherán con la consiguiente impotencia o mala praxis del presidente para resolver la crisis de manera satisfactoria fueron los determinantes del fracaso político de su administración.
La crisis de los rehenes
Cuando se supo que estaba enfermo de cáncer, el presidente Carter permitió al Sha entrar a Estados Unidos para tratarse médicamente en Nueva York. Estas noticias iniciaron una ola de furiosas manifestaciones en Teherán y los simpatizantes del Ayatollah marcharon por las calles de la capital gritando "! Muera el Sha!" y "! Abajo Estados Unidos!"
El 4 de noviembre de 1979 grupos fundamentalistas islámicos toman por asalto la embajada de EE.UU. en Teherán, tomando como rehenes a todo el personal que se encontraba. Los ciudadanos cautivos serían liberados únicamente a cambio de la extradición del Sha, de EUA a Irán, para ser juzgado por todos los crímenes cometidos contra el pueblo iraní. Este suceso desato una grave crisis internacional. El gobierno de Irán negó tener responsabilidad en esta acción pero tampoco actuó en pro de la liberación de los rehenes. Es evidente como la retórica anti norteamericana del Ayatollah Khomeine tubo mucho que ver en esta acción; la predica contra "el gran Satán" era constante en su discurso religioso que para el momento era también un discurso político que era deglutido por las masas enardecidas todavía por el calor de la revolución.
Carter tuvo que pensar en medidas más severas para acabar con una situación intolerable para una primera potencia mundial. En abril de 1980 rompió relaciones diplomáticas con Irán e impuso un embargo comercial de mercancías de EE.UU., excepto medicinas y alimentos. Una estricta contabilidad de bienes iraníes congelados en EUA permitiría que fueran usados para indemnizar a los rehenes al ser liberados y pagar las demandas de las empresas norteamericanas contra Irán. Las lentas reacciones de Carter no satisficieron a los estadounidenses: una encuesta reveló que el 65% de los ciudadanos pensaba que las sanciones no acelerarían la liberación de los rehenes. Un 51% opinó que las acciones del presidente no eran "suficientemente enérgicas".

Helicóptero RH-53 Sea Stallion utilizado en la operación Desierto Uno.
El presidente consideró una solución militar a la crisis casi desde su inicio. El 9 de noviembre, apenas cinco días después de la captura del personal de la embajada, Carter ordenó a sus asesores más cercanos meditar en varias opciones militares, entre ellas una misión de rescate. Diez días después, el informe estaba en su escritorio. Aunque autorizó a la unidad antiterrorista Luz Azul a planear y entrenarse para la misión, la consideró como un último recurso. Quería asegurarse de haber agotado todas las posibilidades de una solución diplomática. El 11 de abril, Carter, que ante el público presionaba diplomática y económicamente, en privado ordenó iniciar la misión de rescate. Involucraría las cuatro ramas del ejército: infantería, fuerza aérea, marina e infantes de marina. Era un plan intrincado y audaz: seis aviones de transporte C-130 Hércules despegarían de una base aérea egipcia, circunvolarían la península arábiga y aterrizarían en un punto del desierto iraní, cuyo nombre en clave era Desierto Uno, 400 Km. al suroeste de Teherán. Ahí se les unirían ocho helicópteros RH-53 Sea Stallion, procedentes de un portaaviones en el cercano golfo Pérsico, que llevarían a los comandos -una fuerza selecta de 90 voluntarios- a la capital, donde el aterrizaje y asalto se coordinarían con iraníes pro estadounidenses que llegarían en camiones. Los rehenes liberados y los comandos viajarían en los helicópteros a Desierto Uno, donde abordarían los aviones de transporte para volar hacia Egipto, donde ya estarían a salvo. Luego de reabastecerse en los C-130, los helicópteros regresarían al portaaviones.
Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior
Avión C – 130 Hércules.
Por la tarde del jueves 24 de abril, los C-130 despegaron puntualmente de Egipto para cruzar Irán en vuelo rasante, y evitar ser detectados por los radares. Pero tan pronto los helicópteros entraron en el espacio aéreo iraní, dos de ellos tuvieron problemas mecánicos. Uno regresó al portaaviones, y el otro debió realizar un aterrizaje forzoso. Sus tripulantes abordaron uno de los seis helicópteros restantes para llegar al punto de reunión en Desierto Uno. Mientras se reabastecían de combustible en el desierto, detectaron, en otro helicóptero, una falla hidráulica que lo dejó fuera de servicio. El comandante en tierra, coronel Charles Beckwiht, boina verde de 51 años y veterano de Vietnam se enfrentó a un dilema: se consideraba que el mínimo indispensable para rescatar a los rehenes eran seis helicópteros; tenía sólo cinco. Tuvo que solicitar a Washington autorización para continuar con la misión. La respuesta fue: cancelar y salir de Irán. "Por lo menos no hubo bajas", dijo el presidente a sus asesores, "y no hubo detección". Desgraciadamente, Carter resultaría estar equivocado en ambas aseveraciones: de pronto apareció en Desierto Uno un camión con 40 iraníes; los soldados de EE.UU. Decidieron abordar el C-130 para volver y asegurarse de que la misión quedaría en secreto. Pero mientras cargaban combustible, un helicóptero despegó intempestivamente, sus aspas rasgaron el avión y ambos estallaron. Murieron cinco tripulantes del C-130, y tres infantes de marina del RH-53. Otros cuatro soldados sufrieron quemaduras graves. No hubo tiempo para que los vehículos se enfriaran y poder retirar los cuerpos, y además enfrentar a los iraníes que aparecieron en Desierto Uno. Los comandos se apiñaron en los C-130 restantes para despegar apuradamente. Luego de la trágica misión de rescate, los militantes iraníes dispersaron a los rehenes en varios lugares de la capital para imposibilitar otra misión de rescate. Carter apareció en la televisión y ante todo el país se responsabilizó del fracaso. "Fue mi decisión intentar la misión de rescate", declaró, "y fue mi decisión cancelarla cuando surgieron problemas".
Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior
Helicópteros destruidos en el desierto iraní durante en intento fallido de rescate.
Tras numerosas negociaciones, Irán termina por liberar en 1981 a los rehenes norteamericanos, ya habían pasado 442 días de cautiverio. El gobierno de Carter negocio con los iraníes una serie de condiciones que luego fueron terriblemente criticadas. Había sido una fatal derrota política y diplomática. He aquí algunos de los puntos negociados:
La liberación de los rehenes tubo lugar siendo ya Ronald Reagan (ex gobernador de California) presidente de los EE.UU.
El problema geopolítico que se plantea como consecuencia de la revolución iraní tiene distintas vertientes.
Irán controla el estrecho de Hormúz, este estrecho es ruta obligada para 70% de los crudos que provienen de la península arábiga, el control de tan importante paso se ve amenazado por la revolución ideológica iraní que ve al mundo occidental (principal consumidor del petróleo del golfo pérsico) como un Satán infiel que hay que combatir.
Irán comparte frontera con Irak. El punto focal se centra en la soberanía compartida sobre la salida fluvial q desemboca en el golfo llama Shatt al`arab. Esta es la única salida marítima del petróleo iraki. Posteriormente con la guerra este canal va a ser confiscado por Irán dejando Irak encerrado.
La retórica incendiaria de Ruholla Khomeine contra los gobiernos regionales y la propuesta de la unificación musulmana se convierten en una seria amenaza a la estabilidad de la región. Esta propuesta choca de frente con la política de Saddam Hussein que tiene como intención la unión pan arábiga liderada por Irak, una especie de renacimiento de el ideal de Nasser años atrás. Tenemos que recordar que la población de Irán es de origen indo europeo y de credo chiíta; por lo tanto el interés de la revolución de Khomeine es de carácter religioso. Ellos no son árabes.
La revolución iraní toma prácticamente por sorpresa a la administración norteamericana quien pierde el control del oriente medio al perder el control de Irán que por medio del Sha era garantía de estabilidad.
La URRS ve con sumo cuidado la revolución en Irán ya que esta podría ser un estimulo a la población musulmana dentro de las fronteras soviéticas (10%) a rebelarse y crear focos separatistas. Otro punto radica en la invasión a Afganistán y el revés que esta revolución podría generar al enardecer la unidad musulmana en este país.
Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior
SHATT AL-ARAB
Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior
EL SEGUNDO SHOCK PETROLERO Y SU IMPACTO EN VENEZUELA
En 1973 ocurre la guerra del Yom Kippur o del Ramadan que trajo como consecuencia el bloqueo petrolero de los países árabes. El precio del petróleo se disparo de una forma no imaginada en los mercados internacionales dándole forma a lo que se conoció como el primer shock petrolero. Venezuela se convirtió en uno de los países más beneficiados por esta situación supliendo gran parte de las carencias energéticas del mundo occidental y con un barril de petróleo que costaba más del doble. Carlos Andrés Pérez presidente de la republica para ese entonces enfoco estos ingresos extraordinarios en la creación de un nuevo país al que llamo "La Gran Venezuela" , pero fallo al convertir al estado en un ente hiperactivo que participaba en todos los sectores de la vida nacional. El estado se convirtió en empresario, prestamista, empleador, comprador, subventor, protector; todo esto sin mencionar los numerosos casos de corrupción administrativa. Esto no era sostenible en el largo plazo ya que no se considero que el boom petrolero era una situación coyuntural.
Para el año 1979, año de la caída del Sha en Irán se encontraba en la primera magistratura de la republica Luis Herrera Campins quien había ganado las elecciones en 1978 capitalizando los errores de la política económica de Carlos Andrés Pérez y del partido Acción democrática como tal. La administración de Pérez excedió en el uso de políticas de corte expansivo (gasto público) en los momentos de altos ingresos petroleros, no se supo estimular al aparato productivo al usar de forma incorrecta políticas de demanda. Por esta razón el norte de la política económica de la administración Herrera Campins estaba en la búsqueda de la estabilidad por la vía de la corrección de los gastos del estado de manera tal de acabar con el déficit fiscal.
En el principio se opto por medidas correctivas por el lado de la oferta, tendientes a disminuir los controles exagerados sobre las distintas actividades productivas. Se procuro estimular la competencia en el sector financiero, se liberaron los precios, pero esta liberación no fue completa fue una liberalización parcial debido a que era totalmente perjudicial desde el punto de vista político sin mencionar los efectos que eso hubiera traído al colectivo nacional, entonces podemos decir que si, hubo liberación pero fue un liberalismo tímido.
Todo esto en general fueron políticas de corte monetarista con el objetivo de frenar el gasto publico, la bandera de la política económica era la de acabar con la inflación por esto era imperante detener el déficit fiscal (alrededor de 10% del PIB) producto de la política fiscal expansiva de la administración anterior basada en el endeudamiento.
A pesar de esto el gasto público siguió creciendo debido al inicio de operaciones de varias empresas del estado producto de varias inversiones realizadas en años anteriores. El problema con estas inversiones publicas es que tienen un alto grado de rigidez (por lo menos en el corto plazo) es decir, no pueden modificarse con agilidad, toma tiempo hacerlo.
El gobierno anterior dejo una estela de medidas erróneas que abultaban el déficit y aumentaban el endeudamiento público:
Con el déficit existente era imposible continuar con los subsidios. La balanza de pagos en su cuenta corriente presentaba un déficit de 5.700 M$ como consecuencia de las importaciones masivas para contener aumentos de precios. Las reservas internacionales se mantuvieron aceptables a causa del endeudamiento al que se acudió para mantener tales políticas.
Venezuela enfrentaba un serio problema de deuda externa, cosa que no existía desde que en 1930 Juan Vicente Gómez cancelara la deuda externa.

Todo lo anterior da un vuelco a partir de 1980 con el aumento de los precios del petróleo como consecuencia del "segundo shock petrolero": se relajo la intención de frenar el gasto público. Parecía difícil continuar con las medidas restrictivas en tal coyuntura donde los analistas pronosticaban que en el precio del barril tocaría los 80$.
Esto marco el fin de las políticas de austeridad de el gobierno, la situación se revertió por completo regresando a las políticas keynesianas de estimulo a la demanda agregada, es decir, nuevamente se expandió el gasto publico. La idea consistía en que los déficit en los que se incurriesen serian subsanados con los ingresos extraordinarios del petróleo, esto dio lugar a la rápida expansión. Por supuesto que el plan no funciono, lo que se lograría en el mediano plazo fue el agravamiento de la crisis.
El crecimiento del gasto del gobierno fue financiado por los aportes fiscales de PDVSA con los altos precios de los hidrocarburos. Pero esto no termina allí, no basto el ingreso extraordinario petrolero para cubrir la monstruosa expansión del gasto publico. La brecha faltante fue cubierta mediante………. Bingo!! Nuevos endeudamientos con el exterior, los cuales mayormente fueron contraídos de forma directa y desordenada por las empresas del estado y otros entes descentralizados, sin control ni aprobación del gobierno central. Al respecto tomamos esta cita del economista Pedro Palma:
"muchos de estos fondos se destinaron a la formación de capital de trabajo, o incluso al financiamiento de gastos de operación de múltiples organismos públicos típicamente deficitarios"
Inclusive conociendo la incapacidad de dichos órganos de generar los fondos para cumplir con dichos compromisos. Prácticamente la administración publica enloqueció con el aluvión de dólares producto de la coyuntura; no tardarían demasiado en darse cuenta de su grave error.
Como resultado de todo esto fue un significativo incremento de la deuda externa que de $11.000 millones en 1978 pasó a más de $27.000 en 1983. Algo bastante grave en todo esto es que para 1983 el 52% del monto adeudado se había acordado a corto plazo, el gobierno estaba frente a una seria problemática.
Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior
CONSECUENCIAS DE LA POLITICA ECONOMICA
Los objetivos perseguidos por el ejecutivo con su política expansiva no se lograron, ya que a pesar de haberse producido un aumento de la demanda real el sector público este no llego al sector privado. El sector privado estuvo marcado por una continua inseguridad frente al carácter vacilante de las políticas del ejecutivo. El consumo privado real se contrajo entre 1978 y 1980, en 1981-82 mostró incrementos de consideración debido al incremento del gasto público, en 1983 volvió a caer. La inversión bruta privada experimento una continua contracción durante todo el periodo pasando de Bs18.000 millones en 1978 a Bs8.200 millones en 1983.
El ahorro privado también se contrajo de manera importante, el pueblo prefirió dedicar porcentajes cada vez mayores al consumo. Volviendo a la inversión privada y su contracción tenemos como una causa importante a la fuga de capitales que se produjo, estimada en unos $30.000 millones; vamos a revisar las causas de esta fuga de capitales:
Como característica fundamental de la política económica de esta coyuntura o de este quinquenio tenemos su carácter de poca determinación y coherencia, (claramente observada en la toma de decisiones y aplicación de políticas) aunado a los profundos cambios que se venían presentando en la economía mundial. Los cambios de política económica a nivel nacional parecían entrar en abierta contradicción con las profundas transformaciones que experimentaba la economía global. A pesar de estar consiente de las consecuencias el gobierno se mantuvo firme en su errónea visión haciendo el colapso del sistema inevitable.
La actividad productiva produjo un bajo dinamismo, la producción no petrolera estuvo marcada por la baja disponibilidad de medios de pago y fondos estables; esto resultado de la política monetaria de corte restrictivo y de la fuga de capitales. Como era de esperarse esta contracción del sector privado tanto en producción como en inversión se tradujo en un aumento critico del desempleo.
Toda la política expansiva del gobierno al no estar acompañada de una reactivación de la economía se tradujo en el aumento de las presiones inflacionarias: liberalización de precios, baja productividad de la industria y del trabajador, la especulación, incremento de los sueldos y salarios. El alto costo del interés en los mercados financieros locales y foráneos mas la inflación extrajera producto de la crisis global que se estaba viviendo producto del mismo shock. Petrolero. Todos estos ingredientes que acabamos de mencionar fueron los ingredientes de nuestro cóctel inflacionario.
Hablando de la crisis global es importante señalar el importante efecto que tubo el "segundo shock petrolero" a nivel mundial. En esta oportunidad citamos al economista José Toro Hardy que dice al respecto lo siguiente:
"el efecto del incremento de los precios del petróleo en las economías industrializadas mas otros factores estructurales dieron lugar a un efecto inflacionario que en EE.UU. llego al 15% y en los países de Europa occidental al 13%, a la vez que se presentaba una gran contracción en el comercio internacional interrumpiendo el crecimiento sostenido que era continuo en estos países desde el fin de la segunda guerra mundial. Todo esto como es de suponerse en un mundo interdependiente, interconectado afectó a países desarrollado y subdesarrollados por igual un efecto domino. Ambos grupos de países sufrían los efectos de la inflación y de la secesión. Se produce el fenómeno que los economistas denominaron "stagflation" o estanflacion, lo peor de ambos mundos inflación mas recesiòn"
La inflación promedio de América Latina fue del 80% sumándole a esto la crisis del endeudamiento externo tenemos como resultado el llamado periodo de "la década perdida" introducido por el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo Enrique Iglesias.
1892: CAIDA DE LOS PRECIOS DEL PETROLEO – FIN DE LA MAGIA
A partir de 1982 los ingresos petroleros empezaron a disminuir, no obstante como efecto mismo de la crisis global afectando todo esto al país de manera significativa, y como si esto fuera poco otro pequeño gran detalle se hizo presente: el problema de la deuda.
El problema de la deuda estallo en el peor momento para agravar aun más la crisis reinante. Desde la declaración de México de su incapacidad para pagar la deuda los acreedores presionaron compulsivamente el pago a los países deudores y como ya mencionamos aproximadamente el 50% de la deuda externa venezolana se contrajo a corto plazo empeorando esto la situación y cerrando las puertas a la renegociación. La deuda era tal que al momento del estallido de la crisis se desconocía su monto exacto; luego se pudo constatar que se trataba de $27.500 millones (1983) momento en el cual nuestras reservas internacionales llegaban a los $11.200 millones.
En 1983 la reducción de los ingresos fiscales provenientes de la industria petrolera estuvo por el orden de los Bs20.662 millones.
La balanza de pagos en su cuenta corriente paso de un superávit de $4.000 millones en 1981 a un déficit de $4.246 millones en 1982.
CONTROL DE CAMBIO – QUIEBRA DEL MODELO ECONOMICO
El gobierno a pesar de evitarlo y post ponerlo a toda cosa debido a su altísimo costo político ( sobre todo en un año electoral) se vio obligado a reconocer que le era imposible cumplir con los compromisos externos, se vio obligado a asumir su incapacidad e ineptitud. No quedaba de otra: se implantaría un control de cambios.
Se creo el régimen de cambios diferenciales (RECADI) el sistema incluía 2 tipos de cambio con mercados a paridad fija preferencial (4.30 y 6.00 Bs. por dólar respectivamente) un dólar petrolero, otro para insumos necesarios (4.30) y otro para viajeros y otras necesidades. El tipo de cambio preferencial y el de paridad libre.
Así culminaba otro periodo efímero de bonanza petrolera que pudo ser altamente beneficioso para el país de haber sido administrado con criterio y sensatez, con visión de crecimiento y de futuro en vez de despilfarrar los recursos como si no hubiera un mañana o estos no proviniesen de una fuente inagotable. Una vez mas nos auto quebramos.
Desde tiempos milenarios la región del medio oriente ha estado caracterizada por ser una región altamente conflictiva, donde la violencia tiene raíces tan profundas como la civilización misma. La zona del medio oriente como es ya bien sabido es la zona del planeta donde se concentran las principales fuentes de energía del planeta, para ser mas concretos: es allí donde esta el petróleo, petróleo barato y de mejor calidad. De allí proviene la importancia estratégica que esta región tiene y por esto las principales potencias mundiales se abocan al control y estabilidad de la misma.
Persia o Irán es el país que tiene control del paso marítimo conocido como el estrecho de Hormúz y por esto después de la segunda guerra mundial los EE.UU. Posaron su atención en control de tan importante paso estratégico para la libre circulación de la energía proveniente del golfo pérsico. Con la caída del Sha en Irán quien era el mejor aliado de EE.UU. en la región se cae la estabilidad que este gobernante representaba en una zona tan "caliente" como lo es medio oriente tanto por los ideales que tenia su gobierno como por el factor étnico que aislaba a los iraníes de los demás conflictos que pudieran promover los árabes que son mayoría en la región. Con la llegada del Ayatollah Khomeine el choque con occidente es inminente como ya lo vimos, así como un factor de tensión para oriente medio como era la intención de exportar la revolución islámica.
La revolución de Irán la vemos como un acto de masas, no es un golpe de estado es una manifestación colectiva de rechazo a un gobierno que lo que pretendía era modernizar y reformar el estado iraní para insertarlo en el siglo XX. El problema esta en el shock que esto representa para un pueblo cuya fe religiosa es mas importante inclusive que sus propias vidas y cuya creencias fundamentalistas están en contra de cualquier modernización o de cualquier cosa que no este dentro del Corán. Así como afirmamos que la revolución fue un autentico sentir de las masas no podemos ocultar que tras ese pueblo estaba un grupo de clérigos dirigentes liderados por Khomeine cuyo aporte ideológico-religioso fue determinante. No hay revolución que no tenga tras bastidores a un liderazgo intelectual que dé base a esa masa para moverse, la experiencia histórica así lo demuestra.
La revolución islámica de Irán y su impacto en el mercado petrolero mundial nos demuestra como un conflicto local puede convertirse en un problema de alcance planetario por el solo hecho de la inclusión del factor petrolero en el mismo. Un conflicto político local con altas connotaciones religiosas desencadeno una grave crisis de energía a nivel mundial y alimento el desencadenamiento de una crisis económica en gran parte de los países del orbe donde los mas afectados como siempre vinieron a ser los países en vías de desarrollo o del tercer mundo.
¿En Venezuela que enseñanza nos deja todo esto? Una vez más de manera súbita un conflicto totalmente ajeno a nosotros ocasiona una crisis en los mercados energéticos internacionales cuyos precios subieron de manera desproporcionada trayendo esto ingresos extraordinarios a nuestro país. La cantidad de dólares que entro al país por concepto de venta de petróleo fue algo nunca visto superando a los ingresos percibidos con motivo a la crisis de 1973. ¿Que fue lo que paso? ¿Porque paso lo que paso? ¿Porque no se hizo uso racional de esos recursos? Al final lo que nos quedo fue un país mas endeudado, sin recursos y con una moneda devaluada. Es increíble ver como en Venezuela una situación ventajosa, beneficiosa se convierte en una tragedia, en un desastre. Es increíble ver como la escasez de criterio acaba con las buenas oportunidades de desarrollarnos que hemos tenido. No es justificable que un país como el nuestro este en las condiciones en las que se encuentra, cuando estamos viviendo una coyuntura muy similar al final de la década de los setenta y principio de los ochenta donde los precios del crudo tocaron techos históricos. Es que hemos tenido hasta suerte, oportunidades de más para despegar en la carrera hacia el verdadero desarrollo, lo que pasa es que sencillamente no hay voluntad, no hay seriedad en las políticas de gobierno que nos lleven hacia esa senda. No nos gustaría pensar que los errores se están repitiendo por ignorancia de la historia, ya que, como dice una frase "los que ignoran la historia están condenados a cometer los mismos errores del pasado".
Arèvalo Leibniz David
lic. en Relaciones Internacionales.
Universidad Central de Venezuela.
solidsnakeskate[arroba]hotmail.com
Caracas 2005
Tergiversandomarcelalopez62 | 2007-11-26 15:15:29
¿Que quiere decir con que Iran era mas estable antes? Iran era un pais lleno de pobreza y la gente queria su pais de regreso. Asi lo hicieron y me alegro que hayan terminado con la monarquia. Que es un error ser pacifista como Carter? Que mal guiado esta usted. Para gobernar si hay que ser practico pero ademas misericordioso. Dios bendice y prospera esto. No se puede pensar en aplastar otros paises solo por el beneficio del propio como hacen los EEUU. En verdad no lo necesitan es solo avaricia.
interesanteeduado | 2007-12-25 15:41:29
Hola que tal me gusta la historia del sha de iran no se si ustedes me pueden proporcionar mas historia del sha de iran sobre la fiesta de mil y una noche que hizo para celebrar los 2000 años del imperio persa y sus asistentes y el recorrido del sha y el despues que fue derrocada la monarquia su recorrido y como termino muchas gracias me despido atte eddy sarmiento.
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Politica |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.