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Cañones de paz

Enviado por carla_alch



  1. Niña Venezuela
  2. ¿Y las pataletas por qué?
  3. Y la niña Venezuela se rebeló
  4. Castigos y Regaños
  5. Papá levantó el castigo
  6. ¿Cómo funcionaron los Cañones de Paz?
  7. Y la niña Venezuela crece…

Niña Venezuela

En una exposición de la cátedra de Historia Contemporánea de Venezuela, surgió una frase muy metafórica por parte de la ponente, Victoria De Bango, que describe de manera casi perfecta la situación y características de nuestro país durante toda su historia republicana, desde la formación y disolución de la Gran Colombia hasta nuestros días. Esta metáfora compara a Venezuela con una niña que se va desarrollando con las características propias del desarrollo humano: niñez, adolescencia, juventud, adultez... y cada etapa corresponde a una de nuestra vida política, económica y social.

La niña Venezuela nació en 1830, sus padres fueron Simón Bolívar, José Antonio Páez junto a otros próceres que luego de años de batalla y guerra a muerte lograron fundar la República de la Nueva Granada, que luego de los movimientos separatistas impulsados por Páez se divide, quedando la República de Venezuela fundada en los territorios otrora pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela, colonia del reino de España.

La pequeña Venecia, como la bautizaron sus descubridores, fue siempre muy inquieta, sus años de gestación estuvieron signados por el enfrentamiento entre sus padres; su fundación y primeros años de vida, estuvieron llenos de rebeldía e insurrecciones, lo que obligó a sus papás de turno a ejercer cierto carácter para evitar que su niña se "descarriara".

A lo largo del siglo XIX y con el episodio del caudillismo en pleno apogeo, la niña Venezuela no dejaba de estar sometida por el carácter de sus padres, que iban en aumento y que se disputaban el derecho a la "guardia custodia" con muy pocos argumentos de carácter social y muchos más de carácter político. Venezuela, aún de muy corta edad, entendía poco o nada sobre la actitud de sus patriarcas. Ella solo quería crecer y disfrutar de la libertad que había ganado hacía poco, aún sin entender mucho el significado de esa palabra, pero la había escuchado tanto que ya se le había metido en las venas, y ahora formaba parte de su personalidad, de su cultura. Sin embargo, el miedo de los dueños del poder, era que esa libertad se les convirtiera en libertinaje. Y todo esto lo solucionaron con mano dura .

La mano dura se hizo sentir durante su vida "libre y democrática". Ha sido esa Venezuela la que ha padecido y protagonizado escenas típicas que parecieran sacadas de las más características obras que se encargaban de producir los inolvidables directores-dictadores, Gómez y Pérez Jiménez, especialistas en ese género llamado terrorismo de estado y cuyos seguidores y fanáticos -aún después del supuesto sello "original y definitivo" que significó el Pacto de Punto Fijo para las dictaduras, el militarismo y las represiones- no olvidaron sus obras preferidas, y en diversas y continuas ocasiones han rendido homenaje a sus ídolos -tantas veces negados y criticados por ellos mismos.

Pero a todas estas, ¿qué sabía la niña Venezuela? Esa misma niña que acabó el 23 de enero de 1958 con lo que desde 1913 y Gómez había sido "un sistema de muertes, prisiones y mortificaciones sin cuento. No existía entonces la piedad, ni la solidaridad, ni los más simples sentimientos de humanidad en el tratamiento de los opositores", la misma que acabó con la Rotunda, el Castillo de Puerto Cabello, el reclusorio de las Tres Torres, y hasta la Seguridad Nacional de Pérez Jiménez.

Esa misma Venezuela, adolescente democrática, que con sus gritos y pataletas logró acabar con las obras de sus directores-dictadores, pero años más tarde se vería protagonista de obras con el mismo género, en teatros diferentes y con otros directores, como Betancourt y Leoni.

¿Sabría la pequeña Venecia asociar su vida con las teorías de Guinsberg? ¿Sabría correlacionar las obras que padecía y protagonizaba con el significado del género: terrorismo de estado? O es que acaso no se parecen las obras reproducidas por estos padres-Presidentes-directores a "una forma represiva de las propias instituciones del poder establecido… a un proyecto económico, político y social muy concreto que, sin posibilidades de imponerse por consenso o aceptación democrática mayoritaria, necesita apelar a formas de control social autoritarias y represivas" y que se "instrumenta como una represión global contra la población en general. Pues, en las operaciones de contrainsurgencia la subversión es entendida no sólo como acción de organizaciones armadas, sino también como la movilización popular que reacciona contra el modelo económico", siendo entonces los afectados no solamente los guerrilleros, sino el pueblo en general, ese formado por obreros, niños, estudiantes, profesionales, etc.

¿Y las pataletas por qué?

Porque la niña crece, y su adolescencia marca la pauta de su juventud venidera. Juventud donde esos presupuestos ideológicos del terrorismo de estado continúan presentes, y para muestra un botón: el 27 de febrero de 1989. Fines de los 80’, y luego de un pataleta bien berrinchada de la niña Venezuela, papá Gobierno decide recrear una obra más, usando los sempiternos efectivos cañones de paz, esos que por lo que expulsan oprimen el pecho y cortan la respiración y movimientos de cualquier "niño llorón", dando una sensación de paz a los que están a su alrededor, porque el silencio y los movimientos sigilosos son su mejor logro. Pero el berrinche sigue, aunque interno y silenciado.

Analicemos cómo es que esa paz forzosa creada a punta de sus abanderados cañones, marca de negro el 27 de febrero de 1989, convirtiéndose este espacio en el calendario histórico venezolano, en la representación más pura del sometimiento y la intimidación del terrorismo de estado.

Y la niña Venezuela se rebeló

Desde que Carlos Andrés Pérez asumió el cargo en enero del 89’, se esforzó en tomar medidas de tipo económico, nombró un gabinete criticado por su misterioso absolutismo político, y junto al ministro Miguel Rodríguez, elaboró un paquete de medidas económicas que incluía entre otras cosas negociar la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional.

El hecho más comentado en los días previos al 27 de febrero, fue el de la carta intención que se pretendía enviar al FMI firmada por la República, para cancelar la deuda según las condiciones a las que se llegara a negociar. Una medida que fue muy criticada por la oposición de entonces y que tuvo discusiones largas en el seno del Congreso Nacional, y en la opinión pública en general. Es así como Elias Eljuri –decano en aquel tiempo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, de la Universidad Central de Venezuela- declara en una entrevista brindada a la también entonces columnista del periódico El Universal, Thamara Nieves, que "las medidas económicas van a contribuir a aumentar el proceso de deterioro de los sectores de clase media, trabajadora y mariginales" entre otros detalles.

Muchas personas calificadas en el medio intelectual social y económico -además de políticos y demás personeros- criticaron las medidas económicas que se pretendían implementar, y fácilmente se podía apostar por un malestar social que podría desembocar en una ola de violencia, si además de las condiciones económicas se le agregaba el factor político, pues constantemente y previo al estallido social, diversos líderes de partidos políticos anunciaban su "cruzada" contra las medidas y el gobierno.

Sin embargo, el detonante para que la niña Venezuela saliera con su seria pataleta, fue el aumento del pasaje en el transporte público. Las discusiones se habían establecido entre los transportistas y los diferentes gobiernos locales con el fin de lograr un acuerdo. El aumento del pasaje fue fijado en un 30%, y los transportistas de manera unilateral decidieron aumentar en un 100% el costo del pasaje, que de Bs. 2 pasaba entonces a Bs. 4.

El cobro exagerado bastó para que en Guarenas se iniciaran los brotes de violencia. A eso de las 4:00 pm del 27 de febrero de 1989, diversos grupos manifestantes comenzaron a trancar vías y armar barricadas dispuestos a enfrentarse a los cuerpos de seguridad. De manera rápida las manifestaciones pasaron a los saqueos, y como una bomba atómica, fue esparciéndose por el resto del país: Caracas, Miranda, Aragua, Carabobo, Yaracuy, fueron todos escenarios de saqueos, muertes y tiroteos.

Ya para el 28 de febrero de 1989, los titulares corrían por la prensa con el mismo calor y prisa de las protestas en la calle: "Tomados el Nuevo Circo y los Alrededores de la UCV", "Manifestaciones en ocho ciudades del interior", "Violencia en el Litoral", "Sector comercial de Guarenas destruido por turbas de saqueadores", "Caracas estremecida por la violencia", o como rodaron los titulares en la primera plana de El Nacional ese día: " CAP: no se justifica estado de efervescencia", "Suspenden las clases en el Estado Miranda", "Saqueos y disturbios en el país en contra de medidas económicas"… y las culpas no se hacían esperar, Alfredo Álvarez en un artículo de El Nacional lo reflejaba en su titular: "El FMI encendió las calles de Caracas".

Los manifestantes se ensañaron en contra de los negocios con propiedad extranjera. Enseguida, las Santa María de los comercios comenzaron a decir en sus caras, escrita con spray, la frase Soy Venezolano, para evitar ser saqueados. Las pérdidas comenzaban a contabilizarse, y eran traducidas en dinero y en vidas perdidas: "Bs. 200 millones en pérdidas en el Litoral Central", "Más de 80 muertos, 800 heridos y mil detenidos en 2 días de disturbios", eran los titulares de la prensa para el 1 de marzo.

Castigos y Regaños

" Yo? contentísimo que todo esto haya pasado, porque al
fin ve uno orden y tranquilidad. ¿No se ha asomado a la ventana y
escucha el viento pasar? Hoy puede dejar el auto en la calle a
sabiendas que nadie se lo va a jurungar "

Declaraciones de Froilán Gallardo, anciano entrevistado por El Nacional de fecha 6 de marzo de 1989en referencia a las medidas tomadas por el gobierno tras los hechos del 27 de febrero de 1989.

La niña Venezuela se estaba portando muy mal, papá Gobierno debía hacer algo al respecto, el castigo sería grande.

Para la mañana del 1 de marzo de 1989, el gobierno había suspendido las garantías constitucionales, estaba prohibido circular libremente por las calles debido a un toque de queda decretado que comenzaba a las 6:00 pm hasta las 6:00 am, prohibidas las reuniones de grupos y el derecho a la no violabilidad de la propiedad privada. La Guardia Nacional, se encargó de hacer efectivas las medidas. Tomadas las principales ciudades del país militarmente, era puesto preso todo aquel que se atreviera a estar fuera de su casa después de entrado el toque de queda, nuevamente el principio de disparar primero y preguntar luego se hizo presente. Viviendas eran allanadas a diestra y siniestra en búsqueda de los artículos saqueados, ¿acaso lo que se recuperó fue devuelto a los comerciantes dueños? Mientras tanto, el gobierno se las arreglaba para transmitir sus frases de terror, anunciaban el sometimiento a las armas a los saqueadores y que no permitirían de ninguna manera las protestas violentas.

Así se vieron todas estas situaciones reflejadas en diversas reseñas de la prensa los días sucesivos al 27 de febrero, pero quizá una de las más explícitas sea la entrevista realizada a un grupo de castrenses por Elizabeth Araujo, para entonces periodista de El Nacional. En esta entrevista los militares expresaban lo cansados que estaban, justificando así sus violentas acciones: "No se trata de brutalidad. Estamos cansados ya de todo esto. No hemos dormido desde el martes, sino dos horas diarias", además expresaban cosas como: "Yo estoy aquí cumpliendo una orden, quien dispare o saquee debe ser detenido o muerto. Ahí es donde estoy yo". Debido a las fuertes críticas que señalaban los abusos durante el toque de queda de los militares, la periodista haciendo una pregunta referente a lo que acontecía luego del toque de queda, recibió una contestación bastante fuerte por parte del soldado: "Estamos dispuestos a matar a quien sea. Esa es la orden….si hay que morir se muere, y si hay que matar se mata".

Las muertes no cesaron, inclusive hasta después de calmada la situación. Los efectivos militares no vacilaban en hacer salir el sonido del traqueteo de sus armas y fusiles en cuanto veían a un alma viva en la calle solitaria, era su forma de infringir miedo, si corrías te disparaban, si te detenías te apuntaban y sin preguntar qué ni por qué te llevaban detenido. Todos eran conspiradores y saqueadores hasta que demostraran lo contrario, miles de detenciones se practicaron y se aprovechó incluso para hacer persecución política, dejando colar la teoría de que algunos partidos de izquierda habían sido los impulsores de las manifestaciones.

El estado no dudó en hacer uso de su derecho legítimo a la fuerza y de aplicar el monopolio de las armas, eran sus cañones de paz, era la paz forzosa que retomaba tablas del género preferido para "calmar y no dejar descarriar" a la adolescente Venezuela. Esa paz que muchos, como Froilán Gallardo, con quien se abrió este punto de análisis, contemplaban y disfrutaban, quizá por esquemas de vida que provenían de su época, donde esa tensa calma era el estado social por excelencia, y donde la libertad no había sido digerida por sus venas. Pero la sangre nueva de Venezuela se había oxigenado de la libertad y estaba haciendo uso de ella, a pesar de que su papá Gobierno continuaba "calmándola" con las mismas técnicas.

Papá levantó el castigo

El 7 de marzo, fue levantado el toque de queda, sin embargo, las garantías permanecieron suspendidas hasta el día 9 del mismo mes. El país estuvo paralizado por casi 15 días, no hubo clases, las jornadas laborales cuando no se vieron suspendidas fueron reducidas y el desabastecimiento que sufrió el país luego de los saqueos comenzó a ceder. Las aseguradoras anunciaban pérdidas millonarias y se preparaban mediante sendos anuncios de prensa a cancelar las pólizas de los comercios afectados. La lista era larga.

Solo entonces, los custodios de turno y los que aspiraban a serlo, se dieron cuenta que la niña Venezuela ya no era tan niña, tenía voz y sabía como usarla, tenía manos y sabía como moverlas, a pesar de que nadie se había encargado realmente de enseñarle cómo hacerlo.

El berrinche y el castigo dejaron severas huellas en el alma de los dos, de la niña y de su padre. La niña perdió vidas, sufrió angustias y padeció diversos dolores, por su lado papá Gobierno perdió la imagen de control, pues no sólo el berrinche se le coló entre sus reglas paternales, sino también los abusos cometidos con sus cañones de paz. Mientras que el Ministro de la Defensa de CAP, Alliegro, declaraba que no habían desaparecidos, que todos los muertos habían sido contabilizados y llevados a la morgue, que no se habían cometido abusos, etc; por otra parte se encontraban fosas comunes con cadáveres descompuestos, testimonios de abusos y mucho dolor en las calles.

La aparente tranquilidad encerraba muchas preocupaciones y el mayor temor a una nueva pataleta en las mismas proporciones se hizo latente durante el resto del mandato de CAP, e incluso sería el detonante para las rebeliones militares posteriores del 4 de febrero y del 11 de noviembre de 1992. El temor estuvo incluso durante el siguiente gobierno de Caldera, que a pesar de haber tomado las mismas medidas que intentó impulsar CAP, se las arregló para hacerlo de una manera bastante inteligente como para no verse afectada la "paz social" que bajo un ambiente muy tenso reinaba desde hacía 10 años atrás.

¿Cómo funcionaron los Cañones de Paz?

Narrados ya los acontecimientos que se sirven como una pura representación del terrorismo de estado puesto en práctica durante la "democrática" vida de la pequeña Venecia, y consagrada entonces la paz forzosa como fin único de los cañones de paz, es necesario yuxtaponer los puntos más específicos en los que se ven reflejados los presupuestos ideológicos del terrorismo de estado que pasaron de las teorías de Guinsberg a las calles de Venezuela, a las manos de la administración de CAP y a las venas de los soldados y del pueblos venezolano.

La creación del temor, tal y como resume José Colmenares en su escrito, es el primer postulado del terrorismo de estado, y se ve representado en discursos oficiales amenazantes para con los "enemigos", con los subversivos. Siendo tomados como subversivos los manifestantes que se desplegaban por todo el país a modo de protesta, y creando éstos un clima claro de intranquilidad, violencia y anarquía, los discursos oficiales no se hicieron esperar, y personeros del gobierno, en especial el Ministro de Relaciones Interiores rindió declaraciones el mismo 28 de febrero, con el mismo carácter amenazante con se rindieron a la prensa fueron transmitidas éstas a la población nacional, aunque aparentemente parecían dirigirse sólo a los manifestantes. ¿Habrá alguna relación de esto con la mera teoría?, quizá nos ayude un poco más si tomamos en cuenta que la creación de temor también lleva consigo la realización de operativo militares y policiales, marcados con un carácter sensacionalista que buscan a su vez crear un clima de guerra donde la presencia castrista constante rinda un papel represivo y donde las sirenas y la filtración de información sobre abusos de los mismos ayude a crear la coyuntura atemorizante. ¿Y es que acaso eso no sucedió sobre estas tierras?, puede que encontremos mejores evidencias en lo más simple, en los titulares de la prensa (¿por dónde se filtra la información?), cabeceras gráficas cómo: "Serán sometidos con las armas quienes persistan en saqueos", "Guarenas y Los Teques bajo control militar", "Beirut en Caracas", "Más de 80 muertos, 800 heridos y mil detenidos en 2 días de disturbios", entre otros ya citados a lo largo de este ensayo, nos dan una idea de la situación de violencia que indudablemente se vivía y cómo era ésta manejada por papá Gobierno: ¿Con cañones de paz?¿…bajo control militar?¿toque de queda?¿garantías suspendidas?.

Una vez cumplido el primer postulado de la creación del temor, la segunda fase consiste en crear un clima de guerra donde el colectivo considere que el enfrentamiento es necesario para la propia supervivencia de la nacionalidad, así se logra la polarización entre los involucrados. ¿Será aquí donde mejor caben las declaraciones de Froilán Gallardo? ¿…Contentísimo?, sobran explicaciones, Froilán lo deja claro.

El clima de guerra ya creado, y la búsqueda de una nueva relación con la autoridad se pone en práctica. Se busca la creación de hombres que no pregunten, que acepten y hagan, pues la represión ya está internalizada, y la adquisición del modelo de dominación que le brinden sus superiores no puede faltar. ¿La entrevista con los soldados?¿…yo estoy aquí cumpliendo órdenes?, los castrenses no dejaron de un lado su preocupación por la situación, pero nunca se negaron pues estaban cumpliendo órdenes y poniendo "las cosas en su lugar" de nuevo, ¿no es eso un hombre que haga y no pregunte, que sigue el molde de su superior?, la respuesta está de más.

En cuanto a las fases prácticas del terrorismo de estado, el último postulado realizado concretamente es la negación de la realidad, donde por conveniencia de intereses se niegan las represiones en todos sus niveles, desapariciones, detenciones, muertes... ¿convendría comparar esto con las declaraciones ya expuestas del Ministro de la Defensa Alliegro, y el hallazgo de las fosas comunes?.

El terrorismo de estado busca una paz forzosa, un estado anímico pareciera ser la paz, pues depende del mismo hombre, y como la cognositividad del hombre es innegable, ésta es igualmente un factor de influencia y por tanto objetivo del terrorismo de estado. Todas las fases y postulados descritos, culminan con la psicotización de la vida cotidiana, donde el día a día de las personas se ve desprovisto por situaciones sufridas, como perdida de un familiar durante la violencia, o haber sido víctima de torturas, de encarcelamiento, etc. Es evidente que el día a día del venezolano no volvió a ser el mismo luego del Caracazo, la inmensa mayoría de los venezolanos presenciaron algún acontecimiento que perturbó su cotidianidad.

La última fase es la de los cambios psicosociales, donde los mismos factores que generan la psicotización de la vida cotidiana, juegan un papel principal en las tablas, donde todos los acontecimientos y tácticas usadas por papá Gobierno crean una autorepresión, un miedo al cambio e infinitas inhibiciones.

Estos últimos puntos son difíciles de asegurar y probar, porque la población venezolana es cambiante como humana que es, y los efectos no siempre son los mismos, pero sin duda a juicio personal creemos que esta fase también fue cumplida.

Y la niña Venezuela crece…

Se plantea con este y otros casos la verdadera necesidad del uso de la fuerza pública, de los cañones de paz, para imponer la tranquilidad a la ciudadanía. Se puede juzgar si este uso de la fuerza fue exagerado o ajustado a las circunstancias. En todo caso, habría que estar en los pantalones de un jefe de estado, democrático por demás, que por mantener el orden en la sociedad puede verse obligado a irse en armas contra el pueblo, sometiéndose al riesgo de ser tildado de autócrata y déspota.

Tal vez existan otros mecanismos para asegurar la paz en la ciudadanía, consideramos que el más efectivo es la prevención. No debemos provocar a la sociedad, porque como reza un famoso proverbio, la valentía del fuerte llega hasta donde termina la cobardía del débil. Esto lo expresa Colmenares, acotando que "el terrorismo de estado no sólo se produce por el fracaso de las políticas económicas dentro de la democracia, sino también por la crisis de racionalidad del Estado. El compromiso del estado venezolano con su población, cada vez se hace menos evidente. El único consenso que busca con el pueblo es del sufragio." Esta cita conlleva a una dura reflexión, pues la niña Venezuela es víctima de cañones por culpa de errores que no provienen de su desarrollo individual, sino de la crianza y la atención que han puesto en ella sus padres de turno.

Sin embargo, la niña Venezuela, como su analogía humana, crece, se desarrolla, aunque pareciera que muchas veces olvida su pasado y su madurez se ve igualmente desacelerada, como en otros momentos súbitamente aupada dadas las circunstancias. Sólo hay que esperar que su sangre, sus habitantes, crezcan con ella, con los tiempos y con la mente, y que su padre aprenda a que no es una niña autista, niña Venezuela vive, y lo ha demostrado, pero parece que a ellos también se le olvidan los actos de su hija.

De seguir por el camino que lleva su desarrollo, esta relación Padre e Hija puede verse seriamente afectada y ensangrentada, esperemos prive la razón para que los cañones no tengan que imponer una paz que puede desarrollarse sin necesidad de ellos, pero sí con conciencia administrativa y ciudadana, esperemos que la niña Venezuela crezca, sana y segura.

Por

Carla Alvarenga

Bachiller en Ciencias, 3º semestre de Comunicación Social. UCV.

Yimmi Castillo

TSU Mercadotecnia. 3º semestre de Comunicación Social. UCV.

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN

ESCUELA DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Febrero, 2005


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