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Leasing financiero. El Lease Back

Enviado por maryemquintero



  1. Breve reseña histórica del Lease Back
  2. Definición de Lease Back
  3. Elementos objetivos y subjetivos del Lease Back
  4. Características del Lease Back
  5. Naturaleza jurídica del Lease Back
  6. ¿El Lease Back es un subtipo de leasing?
  7. Licitud e ilicitud del Lease Back
  8. Conclusión
  9. Anexo
  10. Bibliografía

INTRODUCCIÓN

Una vez culminada la Segunda Guerra Mundial, el mundo de la Economía y el Derecho se vio inundado por un gran número de nuevas instituciones contractuales, generadas bajo la pujante actividad económica de los Estados Unidos de Norteamérica.

El leasing, sin duda, se presenta como una de las figuras negociales, probablemente la que mayor difusión y popularidad ha conseguido alrededor del mundo cuyo empleo a gran escala se inicia a los largo de los años sesenta.

La clave de su éxito radica, principalmente, en la idoneidad y flexibilidad para la satisfacción de las concretas necesidades empresariales, y sobre todo a su estrecha vinculación al principio de libertad de pacto o de empresa, que fundamenta la obligatoriedad de los contratos atípicos al tiempo que actúa la capacidad de adaptación de la obligación, concebida en abstracto o dogmáticamente, a las necesidades reales de cada país.

No obstante esta reconocida popularidad del leasing, su configuración jurídica todavía está en proceso de elaboración. La doctrina y jurisprudencia comparadas siguen trabajando en ella. Esta situación se refleja en los diversos subtipos con que opera hoy el leasing, particularmente con el Lease back, que es aceptado por unos y cuestionado por otros.

Las líneas que siguen tienen un doble objetivo: en principio, demostrar que este contrato es un genuino subtipo de leasing; y, luego, que es un negocio lícito, útil y eficaz para las empresas que desean obtener liquidez sin recurrir a los tradicionales medios de financiamiento que, desde tiempos lejanos, ofrece el mercado.

Las operaciones de Lease Back se han concentrado, mayormente, en el sector inmobiliario, tal como lo demuestran las transacciones efectuadas sobre hoteles, establecimientos industriales en funcionamiento, en la administración pública y en el sector bancario; aunque en los últimos tiempos se vienen aplicando con particular éxito al campo mobiliario, especialmente a la actividad aeronáutica. En Argentina, igualmente, las operaciones del lease back se vienen canalizando hacia el sector industrial, sobre todo en lo que se refiere a maquinarias, equipos y establecimientos comerciales.

BREVE RESEÑA HISTÓRICA DEL LEASE BACK

A diferencia de lo que acontece con el leasing en general, la mejor doctrina está de acuerdo que la primera operación de lease back fue realizada por la cadena californiana de Supermarkets Safeway Stores Incorporation, empresa que en 1936 vendió y luego adquirió sus inmuebles a través de esta novel técnica de asistencia financiera. Esta fórmula, inspirada en los procedimientos de financiación conocidos desde 1880 con el nombre de Equipement trust agreements o Philadelphia plan, alcanzó pronto un rápido desarrollo en otros Estados, como el de Ohio por ejemplo, fruto fundamentalmente de la escasez de fuentes de financiamiento y de una legislación fiscal que le era propicia.

Este rápido desarrollo alcanzado en el mercado americano, sin embargo, no se repitió en el de los países europeos, pues en ellos su evolución fue incipiente.

DEFINICIÓN DE LEASE BACK

Diversas definiciones encontramos al respecto, para ANGELONI, el lease back "é il contratto con cui un soggetto, solitamente un imprenditore commerciale, vende un proprio bene immobile ad un’impresa di leasing, la quale ne diventa proprietaria e si obbliga a pagarne il correspettivo, a concedere il bene in locazione finanziaria al venditore verso pagamento di canoni, a consentire al venditore stesso la facoltà di essercitare il riscatto del bene venduto al termine del contratto e al prezzo da questo estabilito" .

En opinión de LACRUZ BERDEJO, el lease back "es aquella especie del leasing consistente en el contrato por cuya virtud el propietario de un bien, generalmente inmueble, lo vende a otra persona o entidad (sociedad de leasing), la cual, a su vez, y en mismo acto, se lo cede a aquél en arrendamiento, concediéndole además un derecho de opción de compra a ejercitar al cabo de cierto tiempo (final del arrendamiento, u otro)" .

Para MONJE, el lease back "es el contrato por el cual el propietario de un bien inmueble lo vende a otra persona, la cual se lo cede en arrendamiento el vendedor, concediéndole además un derecho de opción de compra a ejercitar transcurrido determinado período de tiempo".

El Tribunal de Milano, por su parte, ha definido el lease back como un "contratto con il quale una impresa commerciale od industriale vende un bene immobile di sua proprietà ad un imprenditore finanziario che esercita il leasing, il quale ne paga il corrispettivo, diventandone proprietario e, contestualmente, lo concede in locazione finanziaria alla stessa venditrice che versa periodicamente dei canoni di leasing per una certa durata, con facoltà di riacquistare la proprietà del bene venduto, corrispondendo al termine di durata del contratto il prezzo stabilito per il riscatto" (sentencia del 13 de junio de 1985).

En conclusión, la modalidad operativa de lease back se define como "un contrato en virtud del cual una empresa vende un bien de su propiedad, de naturaleza mueble o inmueble, a una empresa de leasing, la que, simultáneamente, le concede en leasing el uso del mismo bien, contra el pago de un canon periódico, durante un plazo determinado, y al final del cual le otorga la opción de comprar el bien, previo pago del valor residual preestablecido, de prorrogar el contrato o devolver el bien"

ELEMENTOS OBJETIVOS Y SUBJETIVOS DEL LEASE BACK.

La definición propuesta pone de manifiesto los elementos subjetivos y objetivos que caracterizan al contrato de lease back. En principio, individualiza las dos partes que estipulan el contrato: de un lado, una empresa de leasing, que tiene por objeto la intermediación financiera, esto es, captar capitales del sector privado para destinarlos a operaciones de leasing, y, del otro, una empresa usuaria, dedicada a la actividad industrial, comercial o profesional; en segundo lugar, individualiza el objeto del negocio: bienes muebles o inmuebles dedicados al proceso productivo de la empresa.

Igualmente, destaca uno de los rasgos típicos de este contrato: la opción de compra que tiene la usuaria al final del plazo pactado, la cual puede ser ejercida en cualquier momento hasta el vencimiento del plazo contractual, previo pago del valor residual, por lo general inferior al valor real del bien en el mercado.

CARACTERISTICAS DEL LEASE BACK

El estudio de los caracteres del contrato del lease back se hace atendiendo a sus dos principales vertientes: el estructural y el funcional. El primero, se coloca al descubierto la naturaleza de su composición, el contenido de las prestaciones asumidas por cada una de las partes y la forma como se obtiene el cumplimiento de las mismas; el segundo, a su vez, se deriva del rol que le corresponde desempeñar dentro del campo del financiamiento a las actividades de la empresa.

1.Caracteres Estructurales

Como ingreso al estudio de los caracteres estructurales del lease back debemos señalar que este contrato es:

a. Típico

El Código Civil Argentino (art. 1143) siguiendo la terminología tradicional acogida en los Códigos Civiles de Francia (art. 1107) hace mención de contratos nominados e innominados antes que de contratos típicos y atípicos, como si lo hace el Código Civil Italiano de 1942 (art. 1322) y, a su vez, la más autorizada doctrina.

Diversos autores vienen sosteniendo, que lo mas apropiado y correcto es llamar "contrato nominado" al que tiene un nomen iuris conocido para ser identificado, "contrato típico" al que tiene individualidad propia y normativa especial, y "contrato atípico" al que no obstante tener identificación propia no tiene disciplina particular. En suma, tanto los contratos típicos como los atípicos son, por regla general, también contratos nominados

b. Consensual

El derecho moderno, distanciándose del derecho romano, germano e inglés, que se caracterizaban por un riguroso formalismo, se desarrolla sobre la base del principio consensualista o espiritualista, en virtud del cual "los contratos se perfeccionan por el solo consentimiento de las partes". Ahora bien, no es la celebración de un acto formal lo que genera la obligación, sino la expresión de un consentimiento con ciertas formalidades, las que además sólo se exigen de manera excepcional, esto es, como requisito o presupuesto de validez del contrato. Es más, hoy en día la forma se considera, por regla general, como una protección suplementaria del consentimiento. El contrato de lease back no escapa a esta práctica: su consensualidad viene reconocida por la mayor parte de la doctrina y por algunas legislaciones; no obstante, debemos reconocer que habitualmente estas operaciones vienen muy documentadas, quizá en atención a su complejidad y magnitud; pero aquí la forma se utiliza con la finalidad de conciliar la simplicidad y la rapidez, necesarias siempre en el tráfico empresarial, con la seguridad jurídica, necesaria siempre en todo ordenamiento legal.

c. Principal

El lease back es un contrato principal porque cumple per se fines contractuales propios y subsistentes, sin relación necesaria con otro u otros contratos. También gozan de esta calidad los regulados en leyes especiales, como el contrato de fideicomiso, de factoring y el de securitization o titulización. En otras palabras, el contrato de lease back no depende ni lógica ni jurídicamente de otro, pues él se presenta y se ejecuta independientemente de cualquier otro.

d. Oneroso

Los contratos de lease back son onerosos porque en ellos "cada parte no está dispuesta a dar sino es a condición de recibir". En efecto, la onerosidad en este contrato, desde el punto de vista positivo, está dada por la contraprestación que sigue a la prestación, por la ventaja que deviene al sacrificio, sin que, se requiera una relación de equilibrio o de equivalencia objetiva entre ambos extremos. Sacrificio y ventaja están ordinariamente en relación de equivalencia o de equilibrio contractual, siendo, por ende, suficiente que la equivalencia sea subjetiva.

e. Conmutativo

El lease back es un contrato conmutativo o "certi" porque la estimación del respectivo sacrificio o ventaja, esto es, del riesgo, puede hacerse en el momento mismo de la celebración del contrato. Según esto, tanto la empresa de leasing como la usuaria conocen con antelación cual es el valor económico que tiene para ellos el contrato. Los contratos conmutativos, pues, aseguran a cada parte contractual un beneficio determinado, el cual es susceptible de una inmediata apreciación, con independencia de las fluctuaciones económicas o los riesgos referidos al objeto del contrato.

f. De duración

La mayoría de los contratos de empresa, y dentro de ellos el lease back, son di durata, es decir, contratos en los cuales las prestaciones se van escalonando en el tiempo, durante un lapso prolongado. El dilatar o prolongar la ejecución de las prestaciones en el tiempo, es condición para que estos contratos produzcan el efecto querido por las partes y se satisfagan, al mismo tiempo, las necesidades que los indujo a contratar. Además, el beneficio que las partes desean alcanzar u obtener con estos negocios, está en función a la duración de la relación obligacional. La duración, en efecto, no resulta tolerada por las partes contratantes, sino querida por ellas.

g. De prestaciones recíprocas

Los contratos con prestaciones recíprocas, que según algunos autores serían una suerte de reencarnación de la figura de los contratos bilaterales, se caracterizan por el hecho que cada una de las partes está obligada a una prestación, es decir, hay una prestación y, respectivamente, una contraprestación. Entre éstos se establece un nexo especial, llamado de reciprocidad, que consiste en su interdependencia o causalidad recíproca, por la que cada parte no está obligada a la ejecución de su propia prestación, sin que sea debida o ejecutada la prestación de la otra. La una es el presupuesto indeclinable de la otra.

El lease back, no cabe duda, es un contrato con prestaciones recíprocas, donde la empresa de leasing es acreedora de los cánones e, inversamente, deudora de los bienes; por su parte, la usuaria es acreedora de los bienes y deudora de los cánones. En virtud de ello, le son aplicables las disposiciones contenidas en el Código Civil respecto a esta figura jurídica.

h. A cláusulas generales

Muchos de los autores estiman que los contratos de empresa, por ser tales, son necesariamente por adhesión, es decir, contratos en los cuales una de las partes establece un contenido para todos los contratos de un determinado tipo que en el ejercicio de la empresa se realice. En éstos el destinatario no tiene derecho alguno de modificar los términos de la oferta; sólo le resta aceptarla o rechazarla en su totalidad. En la adhesión, entonces, más que una negociación hay una imposición de una de las partes a la otra del contenido del contrato.

Otros autores, por el contrario no comparten tal criterio; esgrimiendo la justificación que los contratos de lease back se caracterizan por ser celebrados a través de cláusulas generales, las que abarcan solamente determinados aspectos del contrato, dejando a las partes en libertad de negociar los elementos propios o, mejor, típicos de cada contrato. Esto en la realidad es así, lo observamos, por ejemplo, cuando las partes contratantes negocian el monto de los cánones, el plazo del contrato y los intereses a pagar por el financiamiento de la operación. Si el lease back fuera un contrato celebrado por adhesión, las cláusulas que conforman el contenido contractual no admitirían negociación alguna, es decir, se impondrían sin más a la otra parte contratante; sin embargo, esto no sucede en el caso del citado contrato.

No debemos olvidar que el contrato de adhesión hace referencia a una realidad indivisible, donde la negociación es imposible; en tanto que con el concepto de cláusulas generales se hace referencia a una realidad divisible, donde la negociación es posible.

i. De empresa

El lease back es un contrato de empresa , es decir, un contrato estipulado ordinariamente por empresas: la empresa de leasing y la empresa usuaria.

En doctrina con frecuencia se distingue entre contratos «exclusivamente» y contratos «naturalmente» de empresa, según que ésta sea o no elemento esencial en la específica relación contractual. Así, contratos exclusivos de la empresa son aquellos en los que la empresa es el presupuesto técnico del acto negocial, verbi gratia, los contratos bancarios, de financiamiento, de seguros, de depósito en almacenes generales, etc.; naturales a la empresa son aquellos que tienen sentido sólo si son estipulados por una empresa dedicada a estas actividades, por ejemplo, los contratos de suministro, de transporte, de distribución, etc. En general, la disciplina del contrato de empresa exige la presencia de una empresa en la relación contractual sin distinguir entre las dos hipótesis apuntadas.

2.Caracteres Funcionales

a. De financiación

Un significativo número de contratos de empresa han sido concebidos, gestados y desarrollados para responder a las nuevas exigencias crediticias de la actividad empresarial. Las empresas, si querían ser competitivas y, en efecto, permanecer en el mercado, tenían que afrontar de inmediato nuevos retos de inversión, lo que hacía necesario, entonces, buscar formas de financiamiento alternativas a los tradicionales «capital de riesgo» y «capital de crédito».

Como bien entendemos, en sentido genérico, financiación es la consecución de dinero para la empresa. Ese dinero, esos fondos que necesita la empresa para el desarrollo de su actividad pueden ser proporcionados por sus propios socios o accionistas, o por personas ajenas a ella, como entidades bancarias, financieras o inversionistas institucionales. Según esto, la empresa puede recurrir para cubrir sus necesidades de fondos a sus propios recursos (autofinanciación), a recursos de sus titulares o socios (aportaciones o acciones) y a recursos de otras personas o empresas (préstamos, créditos, etc.).

La praxis empresarial de estas últimas décadas enseña que el financiamiento de las empresas, en la mayoría de casos, es realizado por otras empresas, especialmente por las pertenecientes al sistema parabancario.

Cabe recordar que la actividad parabancaria surge para responder a las nuevas exigencias de la clientela y a los requerimientos de servicios y de instrumentos financieros diversos de aquellos tradicionales. De allí que se hable, con propiedad, de una verdadera revolución de contenidos de la actividad bancaria y de la aparición de una nueva concepción profesional, en los cuales más importante que el "producto" es el "servicio" que se brinda a los clientes o consumidores.

Las empresas bancarias desarrollan actividad parabancaria de dos formas: una directa y otra indirecta, es decir, a través de la participación en otras empresas extrañas al sector crediticio o financiando la actividad de éstas. Ejemplos tenemos por doquier; basta observar por un momento las propagandas publicitaria de las entidades bancarias y financieras en las cuales ofrecen nuevos servicios e instrumentos, como leasing, factoring, fondos mutuos de inversión, etc. Junto al sector bancario han aparecido un conjunto de empresas que desarrollan, de alguna manera, intermediación financiera, aun cuando no son bancos ni instituciones de crédito.

La actividad parabancaria ha tenido una notable afirmación en los países de la Comunidad Europea, donde existe actividades muy especializadas que son desconocidas todavía en nuestro mercado financiero o de crédito, como, por ejemplo, los check traders de Gran Bretaña: negociadores de cheques que realizan una función muy cercana a las empresas de factoring. A pesar de ello, se carece de una normativa comunitaria parabancaria. Algunas intervenciones comunitarias sirven como sustento regulatorio de esta actividad, a saber: derecho de establecimiento y a la libre prestación de servicios; coordinación de las legislaciones bancarias; reacondicionamiento de las legislaciones relativas al crédito de consumo; armonización de las cuentas anuales y de las cuentas consolidadas de los bancos y de los otros institutos financieros; instauración de vigilancia sobre base consolidada para los entes crediticios y financieros .

Bien puede decirse, finalmente, que el lease back es un auténtico contrato de financiamiento, pues a través de él una empresa de leasing financia, con medios diferentes a los tradicionales, la actividad de otra empresa dedicada sea a la producción de bienes o a la prestación de servicios.

En otras palabras, la actividad de las empresas de leasing encuentra su razón de ser en el financiamiento de la actividad de las empresas productivas o de servicios.

NATURALEZA JURÍDICA DEL LEASE BACK

Si el estudio de la naturaleza jurídica del Leasing es una de las facetas más polémicas; esto también lo observamos con el lease back en particular. Tanto en la doctrina como en la jurisprudencia comparadas no han faltado posiciones que cuestionan la naturaleza jurídica, la conveniencia y validez de este peculiar contrato de leasing. En cuanto al primer tema, algunos autores han asimilado el lease back a la compraventa con pacto de rescate o retracto y, en menor proporción, al mutuo y al reporto. Sin llegar al extremo de profundizar el estudio de estas tesis, quizás nacidas en países que carecen de legislación sobre este negocio, comparto el criterio que el lease back es un contrato que goza de todas las características del leasing, es decir, es un contrato complejo, unitario con causa única. Por ende, no es reconducible a ningún contrato contenido en otras leyes o códigos provenientes del civil law.

Respecto al segundo, un sector ha sostenido que el lease back constituye una deformación del leasing, ya que desnaturaliza el fin financiero que reviste este contrato como contribución al equipamiento empresario, pues la empresa usuaria no incrementa su capacidad productiva, sino que recibe fondos que reintegra como arriendo y pierde de su activo la propiedad de esos bienes.

Para otros, en cambio, estiman que el lease back es una operación inconveniente para la empresa de leasing, toda vez que no se evidencia síntomas de pujanza y crecimiento de parte de la empresa usuaria, sino, antes bien, una situación de dificultad financiera.

A este sector minoritario de la doctrina no se le consideran validas los argumentos planteadas, por las siguientes consideraciones:

1) Porque el lease back no implica una desnaturalización del leasing; por el contrario, el es un típico contrato de leasing, y ello debido a que en el lease back se mantiene la estructura contractual básica, siendo, en consecuencia, irrelevante que se trate de un bien usado y que el mismo haya sido, originalmente, de propiedad de la usuaria; y

2) Porque él no traduce necesariamente una situación de inestabilidad financiera, ya que las empresas están acostumbradas a obtener financiamiento en el mercado crediticio constituyendo ya sea prenda sin desplazamiento o hipoteca sobre sus bienes de activo fijo.

Por ello, se considera que el lease back merece mejor fortuna en la business community, pues es una genuina operación de mobilización de capitales inmobilizados, es decir, una técnica financiera que le permite a la empresa usuaria obtener capital, mantener el uso y la facultad de readquirir el bien al final del plazo contractual .

¿EL LEASE BACK ES UN SUBTIPO DE LEASING?

Desde el plano estructural, se discute si el lease back sea producto de un "collegamento negocial" entre dos contratos, compraventa y leasing, o una operación unitaria con causa compleja. La mejor doctrina se orienta en esta última dirección, encontrando en la compraventa una fase puramente prodrómica del lease back.

Desde el plano funcional, la doctrina económica y jurídica, y la jurisprudencia comparada, no dudan que el contrato de lease back tenga una típica causa de financiamiento, aun más acentuada y evidente que el propio leasing .

Ahora bien, comparado con el tipo genérico de leasing, no cabe duda que en el lease back falta la natural trilateralidad de sujetos intervinientes en la relación contractual, pero no falta algo que es importante en ella: el presupuesto esencial que el bien es adquirido por la empresa de leasing, precisamente, para ser entregado en leasing.

En efecto, el lease back es un real contrato de leasing, ya que comparte con él no sólo la disciplina y la función, sino también, aunque en parte, la estructura, toda vez que el bien es adquirido por la empresa de leasing no ya de un tercero, sino directamente de la usuaria . Si intentáramos algunas diferencias entre ellos, creemos que éstas no pueden ser más de dos: la coincidencia en el lease back de las calidades de vendedora y luego usuaria en la misma empresa, y la eliminación de la fase previa de elección del bien y su adquisición de un tercero .

LICITUD E ILICITUD DEL LEASE BACK

En relación a su validez, o mejor, su licitud o ilicitud del lease back, la doctrina y con ella la jurisprudencia italiana se ha dividido. Una parte defiende la licitud de esta operación en atención a la general validez de las transferencias con fines de garantía que no estén bajo condición, sea suspensiva o resolutiva, como el lease back ; la otra, en cambio, sostiene la ilicitud de la operación partiendo de la premisa que, en general, las transferencias con fines de garantía son nulas por violación del pacto comisorio previsto en el art. 2744 del Código civil. El instrumento utilizado por esta doctrina para decretar la invalidez es, pues, el fraude a la ley .

Siguiendo este parecer, en la jurisprudencia italiana se han emitido algunas decisiones que niegan validez al lease back, por aplicación del artículo 2744 del Código Civil que prohíbe el pacto comisorio. En este sentido se ha pronunciado el tribunal de Milano, en su sentencia de 19 de junio de 1986, cuya interpretación también se advierte en otros Tribunales de la región. Por ejemplo, el Tribunal de Verona, en su sentencia de 15 de diciembre de 1988. A su turno, el tribunal de Vicenza, en su sentencia de 12 de julio de 1988.

Una interpretación diversa ha sido dada por este Tribunal en la sentencia de 3 de marzo de 1988. El mérito de esta sentencia reside en el examen que se hace de las características funcionales y estructurales del lease back, que «consiste en una unión funcional de obligaciones sinalagmáticas todas imprescindibles para la realización del fin común del contrato» . El lease back es un contrato nacido para satisfacer necesidades específicas de un sector de la vida económica; de allí que resulte inútil tratar de encontrar en él una mera conexión o unión de negocios en parte típicos (compraventa) y en parte atípicos (leasing) . En realidad nos dice que el lease back es una operación unitaria y compleja, muy distinta de la compraventa con pacto de rescate o retracto que regula el art. 1500 del Código Civil Italiano.

Tampoco son considerados atendibles los fundamentos de aquella jurisprudencia que niega validez al lease back por violación del pacto comisorio, pues se estima que este contrato, a diferencia de cuanto sucede con el pacto comisorio, no hay un crédito preexistente que garantizar entre la empresa vendedora-usuaria y la compradora-concedente. Es más, la compraventa que precede al lease back no es un contrato accesorio, con fines de garantía; es un presupuesto necesario para que el bien pueda ser concedido en leasing. Se puede decir, pues, que la citada compraventa no viene celebrada con fines de garantía, sino con fines de leasing.

Esto se puede corroborar con el hecho que la compradora-concedente en el lease back es libre de disponer del bien, lo que no sucedería si la compraventa fuese hecha con fines de garantía.

Igualmente, en el lease back la compraventa es pura y simple, es decir, no está supeditada a condición alguna; el mismo pacto de opción, que permite a la usuaria readquirir la propiedad del bien vendido, es una cláusula propia del contrato de leasing, no de la compraventa en garantía con pacto de retroventa.

A lo dicho podemos agregar que la adquisición de la propiedad del bien, por parte de la empresa de leasing, en un contrato de lease back, representa tout court un momento de su usual actividad empresarial; de igual modo, la concesión en leasing de un bien, aunque sea adquirido a la misma usuaria, se inserta sin más en el normal ejercicio negocial de una empresa de leasing, esto es, financiar el uso y, a su turno, la adquisición de bienes en leasing. Por ello, a través de esta operatoria de lease back no se trata de perseguir finalidades ilícitas a través de operaciones anómalas o indirectas, sino que por el contrario, se esta en presencia frente a un típico contrato de empresa, pensado para satisfacer una necesidad de liquidez temporal, merecedor de tutela jurídica.

CONCLUSIÓN

Una de las posibilidades que contempla la nueva ley 25.248, es lo que se conoce como el lease back, debemos decir que una institución como ésta, de reconocida eficacia en los mercados norteamericano, japonés y algunos europeos, merece una mayor difusión entre los países latinoamericanos. Contamos con el dispositivo que nos permite operar en el mercado financiero con estos contratos, pero poco han hecho o hacen algunos operadores financieros para motivar, orientar y difundir las ventajas que ella brinda a las empresas que necesitan de un financiamiento inmediato para seguir en el mercado, de manera eficiente y competitiva, con sus productos o servicios.

Las razones por las cuales una empresa recurre a este esquema contractual son de carácter comercial e impositivo. La empresa financiera que compra y luego entrega en leasing el inmueble prefiere el lease back antes que el préstamo hipotecario, pues obtiene mayor ganancia con los cánones que cobra que con los intereses obtenidos del préstamo hipotecario. Además, la ganancia que percibe con el cobro de los cánones no se encuentra limitada por las leyes de usura que limitan la tasa de interés que puede percibir si hubiera concedido un préstamo hipotecario. También puede deducir los gastos de depreciación del inmueble de los impuestos que tiene que pagar sobre el monto de los cánones que percibe. La empresa vendedora-usuaria, por su parte, además de obtener una ganancia con la venta del inmueble y seguir en la explotación del mismo, con la posibilidad de adquirirlo nuevamente, puede deducir de la base imponible el monto total de los cánones que paga, mientras que si hubiera financiado su inversión con un préstamo hipotecario sólo hubiera podido deducir lo que paga en concepto de intereses de dicho préstamo.

Las ventajas que brinda el contrato de lease back, cabe recordar, deben ser muy bien valoradas y tomadas en cuenta, igualmente, cuando una empresa, por encontrarse en dificultades financieras, haya sido declarada en insolvencia, encontrará en el lease back un valioso instrumento para obtener el capital fresco necesario y, en efecto, financiar el Plan de Reestructuración de la empresa.

ANEXO

NUEVOS INSTRUMENTOS DE ACCESO AL CREDITO PARA LAS EMPRESAS
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 BIBLIOGRAFÍA

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Dra. Mary Quintero Montemurro (Vzla)

Buenos Aires, Marzo 2005


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