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Pensadores políticos contemporáneos

Enviado por yaryarheber



Bhikhu Parekh

  1. Hannah Arendt
  2. Isaiah Berlin
  3. C. B. Macpherson
  4. Herbert Marcuse
  5. Michael Oakeshott
  6. Karl Popper
  7. Jonh Rawls

INTRODUCCIÓN

La filosofía política contemporánea implica la modificación de las teorías clásicas de pensamiento social, incurriendo en un análisis metodológico por demás complicado. Llevar a cabo una reflexión que relaciona al ejercicio de gobierno con la sociedad es una labor inevitable si deseamos comprender el nuevo entorno político mundial y sus consecuencias. En la actualidad nos encontramos en la antesala de una revolución ideológica, consecuencia de los fenómenos políticos y económicos y tenemos la inigualable oportunidad de participar en la consolidación de las relaciones humanas que definirán el rumbo mundial en los próximos cincuenta años o más. La caída de los regímenes comunistas, los procesos de globalización, las invasiones imperialistas por el control y la conservación de los mercados mundiales y la oposición de las naciones más débiles a ser explotadas en sus recursos naturales con la justificación de la libertad y la democracia, son temas que afectan a todas y cada una de las corrientes ideológicas sin importar su fundamento religioso, étnico o político. Las proyecciones económicas capitalistas imponen un reordenamiento de la geopolítica y los Estados - Nación no tienen la posibilidad de competir con los Estados - Región.

Los valores fundamentales que han prevalecido desde la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en la Revolución Francesa de finales del Siglo XVIII han quedado olvidados, así como los declarados en los procesos de independencia de América Latina a través de todo el Siglo XIX. Las guerras mundiales de la primera mitad del Siglo XX condicionaron la estabilidad y el bienestar a la participación en un orden militar y por demás explotador. Los intereses de los países dominantes han provocado la creación de centros industriales así como centros de miseria, por lo que el (des)-orden consecuente ha llevado a que la armonía económica haya prevalecido sobre la armonía histórica y cultural, donde los valores humanos son orientados en pro del beneficio capitalista en un proceso evolutivo irreversible, en el cual no todos tienen la misma capacidad de competir.

Iniciamos así, un análisis histórico político que nos llevará a comprender las (in)-justicias sustentadas en el pretexto de modernización, aduciendo como universales las guerras por el poder y dejando para los menos favorecidos las consecuencias de la incomprensión política, originada por el deseo de dominación del hombre por el hombre mismo.

H A N N A H A R E N D T

La filosofía es aplicada a la comprensión del mundo humano donde el hombre es el sujeto y el objeto de estudio y por consecuencia no puede realizar un estudio objetivo y neutro sin caer en la contemplación parcial de su entorno. El hombre se ha hecho toda clase de preguntas acerca de su presencia en la tierra, que Arendt encasilla en dos tipos básicos de pregunta:

  1. Busca información del mundo que percibimos a través de los sentidos que nos implica una duda metódica de respuesta inmediata y que en muchos de los casos, nos obliga a la participación directa otorgándonos experiencia.

  2. La búsqueda de la verdad.
  3. La investigación de un significado.

Tratamos de reconocer el mundo y de comprender las formas en las que influye. Esta comprensión la clasifica Arendt como no - empírica. No se pregunta acerca del origen de las cosas, sino pregunta cuál es su significado para la existencia del hombre en la tierra. Las respuestas pueden no ser verificables en cuanto a la interpretación, pero tampoco son falsedades. Sólo nos queda defender con argumentos su propuesta, más allá del calificativo de valor que se pretenda otorgarle. Para Arendt, el objetivo de la ciencia es conocer y comprender al mundo tal y como lo percibimos y por consecuencia, darle un sentido a los fenómenos naturales que suceden en él. De tal forma, la búsqueda de la verdad será empírica mientras que el significado que le demos a tales fenómenos será hermenéutico.

La filosofía política que contempla Arendt, describe las características básicas de la estructura normativa política y examina la forma en que los actores políticos se definen a sí mismos, como adquieren identidad a través de la búsqueda de la verdad y la interpretación de los hechos que atañen a su función dentro del roll social que les corresponde. El principal objetivo del filósofo político es investigar las experiencias políticas y no los conceptos políticos comprendidos como la materialización de la experiencia. Los conceptos tienen un significado por que son funcionales a un objetivo primario establecido por el vínculo entre verdad - experiencia. Así, el filósofo político desarrolla un conocimiento que si no es objetivo, si será crítico para conocer y comprender tanto la condición como las capacidades y necesidades del hombre. Para esto hemos de pasar por diversas etapas de comprensión.

  1. Determinar las actividades relevantes del ser humano de acuerdo a sus necesidades y disponibilidades. Aunque un filósofo político no puede imponer una decisión a sus semejantes, si puede y debe influir para que esa decisión sea la mejor posible.
  2. El filósofo político es un crítico social que obliga a sus semejantes a realizar un autoexamen. Busca la verdad para aplicarla en bien de su proyecto, por lo que puede llegar a ofrecer falsas expectativas pero con un grado de atracción muy grande, lo que le permite situarse en la cúspide de la pirámide de influencia social.
  3. El filósofo tiene la enorme responsabilidad de preservar la integridad del pensamiento humano, siempre orientado hacia el bienestar y desarrollo de los valores fundamentales del hombre. El filósofo político debe tener la capacidad de exaltar el reproche personal por lo que no se logra, así como provocar el deseo de lo que se puede llegar a lograr.
  4. El filósofo político debe conservar el conocimiento íntegro. Para Arendt, la vida pública es la arena de opinión donde convergen los pensamientos y los intereses más variados.

El concepto de libertad que plantea Arendt es muy interesante. Propone que el ser humano es el único ser sobre la tierra con libertad completa, no por que tenga la capacidad de decidir sobre sus actos puesto que eso también los hacen por instinto los animales irracionales. Se refiere a la libertad de modificar su entorno biológico y social con la iniciativa de crear algo nuevo, cosa que los animales irracionales no hacen. Arendt clasifica el conocimiento del hombre por tres fases:

  1. Ignora la razón de las cosas.
  2. Estudia los cambios realizados ya sea con o sin su influencia.
  3. Aplica para su beneficio esos cambios, una vez controlados y dominados sus efectos.

Pero este proceso de conocimiento tiene por objetivo primordial mantener, conservar y perpetuar la especie; es decir, todo proceso vital en el mundo tiene estos objetivos, entonces ¿por qué el ser humano es especial en este mundo? La respuesta se encuentra en la producción de utensilios ya que con ellos el hombre fue creando su mundo y limitando el mundo de los otros seres vivos. Esta acción tiene dentro de su ámbito una repercusión similar en la vida pública que obliga al compromiso de poner en primer lugar el interés general sobre el interés individual. Pero aquí viene la injusticia, cuando las decisiones tomadas afectan al individuo y tiene el derecho de reclamar esas decisiones, si es que no fueron hechas con su consentimiento. Surge entonces la importancia del consenso en la formación de una comunidad política que reconoce una autoridad general. Arendt menciona que "no toda comunidad que comparta una lealtad hacia una autoridad comúnmente reconocida es una comunidad política".

De esta forma, una comunidad política tiene el potencial de demandar de sus ciudadanos el más alto grado de expresión y de participación humana. Para establecer y conservar el bien común, se requiere de atreverse a realizar lo extraordinario con los recursos que se tengan a disponibilidad y legar a la posteridad la experiencia y el conocimiento consecuente. Para materializar este proyecto, el hombre cuenta con dos partes de su capacidad que son iniciar y terminar. Palabras sencillas pero de una complejidad de concretar que son pocos los que la llevan hasta el fin, sea cual fuere su proyecto de vida y mucho menos aún, aquellos que los realizan al máximo.

Arendt descalifica a Platón en su interpretación de la convivencia gobierno-sociedad. Para Platón, el gobierno está constituido por gobernantes y gobernados donde el primero solo puede mandar y el segundo solo puede obedecer. Arendt pretende llevar a la práctica un gobierno sustentado y reconocido por la sociedad en donde la promulgación de las leyes sea aprobada por consenso general, es decir, desea implantar la democracia como forma de gobierno. Para que un gobierno se considere y consolide como tal debe tener control de su población, por lo que debe realizar dos acciones conjuntas y como lo mencionamos anteriormente, iniciar y terminar su aplicación. La primera es orientar, o dicho de otra manera, dirigir las acciones de la sociedad a través de leyes y manipulaciones colectivas que tendrán por objetivo hacer de facto que la sociedad apoye al gobierno. Segundo, aplicar los castigos sin tardanza a aquellos que se atrevan a desafiar al poder. Ambas acciones tienen como finalidad común crear una sociedad dinámica que permite la alternancia en el poder con la complacencia de la sociedad, aún cuando ésta no participe en el poder. Para Arendt, la vida política es la oportunidad de realizar cosas extraordinarias, nos motiva a medir nuestras capacidades comparándolas con las de nuestros semejantes, tratando de superarlos con la escala de cualidad humana que existe en cada uno de nosotros.

I S A I A H B E R L I N

Berlin coincide parcialmente con Arendt en buscar el conocimiento, pero pretende buscarlo al relacionarlo de inmediato con una respuesta, después y al igual que Arendt le da un significado. Berlin pregunta sobre el origen de los conceptos y después define argumentos conducentes, estos últimos representan lo más profundo de nuestros pensamientos y definen la orientación que damos a determinadas actividades. Pero esto es válido tanto para el hombre común y corriente así como para los filósofos, puesto que si nos regimos por el orden natural, no hay ley que pueda reemplazarlo. Para Berlin la historia de la filosofía es paralela a la historia de los cambios en los modelos de conducta, que igualmente pueden formar experiencias positivas así como destructivas. El grado de permanencia de estas experiencias varia ya que el mundo externo que percibimos a través de los sentidos cambia a cada momento, pero la interpretación que damos a estos cambios en nuestro interior es mucho más pausible, tarda mucho tiempo para que el ser humano cambie su convicción de las cosas. En lo que se refiere a la filosofía política, Berlin considera que se encuentra fuera del alcance de la investigación empírica, ya que ese conocimiento lo basa en modelos objetivos y concisos. Debido a que la política es desarrollada por el ser humano, no puede ser comprendida sin relacionarla con la naturaleza, es decir, el conocimiento que todo filósofo tiene sobre los asuntos humanos será determinado por lo que es o puede ser el hombre. Debemos considerar en consecuencia, que el hombre se ve influenciado por infinitas presiones, relaciones, intereses y conflictos que forman un modelo de conducta que por obligación responde a esas características. Derivado de esta relación hombre - naturaleza tenemos que el tipo de conocimiento que Berlin pronuncia será siempre actual y objetivo con un grado de continuidad y similitud que lo pondrá siempre al frente de cualquier conocimiento empírico.

Para entender la concepción del hombre que Berlin propone, es necesario comprender primordialmente que su teoría la desarrolla en un mundo occidental y tiene una visión despótica de las relaciones humanas, sustentado principalmente en la ley natural. Por consecuencia, el ser humano y su entorno forman un todo natural que por ley será coherente y sin contradicción alguna, con una visión propositiva de que el conocimiento verdadero no tiene contradicción puesto que se encuentra fundamentado en cuestiones de valor, principios y capacidades ideales.

Otra propuesta de Berlin es la creencia de que el ser humano puede llegar a formar la sociedad perfecta por supuesto con personas perfectas, que ciertamente es lo que ha dado origen a los pensamientos más idealistas del ser humano a través de la toda la historia del hombre desde que se inventó el concepto de poder. Sin embargo las sociedades humanas aunque han perseguido el mismo fin de controlar el poder, se han desarrollado según las leyes naturales de su entorno y por consecuencia han sido diferentes de todas las demás, por lo tanto tienen intereses, costumbres y pensamientos diferentes. Concluimos que la idea de Berlin de que puede existir la sociedad perfecta es absurda e incluso retrograda para los intereses del poder ya que los valores del ser humano no son circunstancias sino medios necesarios para crear las condiciones de desarrollo de toda estructura social.

Para Berlin, el hombre es un ser independiente puesto que puede determinar cómo y cuándo realizar sus acciones, es decir, el hombre es autónomo. El hombre será entonces el ser más elevado del mundo, convirtiéndose así en un medio que busca llegar al fin que es el hombre mismo y será de facto el elemento de mayor valor, sino es que se convierte en el único. Aquí surge una complicación, que es la de comprender y distinguir entre razón y pasión, que son dos características inherentes a la existencia del ser humano en el mundo. Podemos enunciar que esta divergencia existe por que el hombre siempre tendrá diferentes capacidades con respecto a los demás seres que lo rodean y por consecuencia, la rivalidad entre un individuo y otro así como entre un grupo social y otro es inevitable. La razón se convierte en una herramienta y deja de ser una facultad del pensamiento del hombre. Entre más entendida y razonada sea esta divergencia, el hombre será más libre. Indudablemente que los problemas ocasionados por el deseo de dominio nunca dejarán de existir, por lo que es obligado preguntarse en que grado afectarán su libertad.

Encontramos que Berlin plantea un sistema filosófico basado en todo un análisis de las relaciones humanas, desde la concepción primaria de su pensamiento hasta la culminación del deseo humano natural que es la libertad. Analiza el razonamiento de su pensamiento y expone la legitimidad de sus fines estudiando sus creencias morales y políticas, puesto que la filosofía no es un estudio aislado, sino que representa una investigación del conjunto de características que rodean al ser humano. El filósofo es un pensador que indaga sobre todos los posibles orígenes y proyecta las posibles consecuencias, no para dar la respuesta precisa, sino para proporcionar los elementos que nos ayuden a tomar la mejor decisión.

El valor primario del ser humano que es la libertad, Berlin lo clasifica en tres:

  1. Libertad espiritual. Entendida como la purificación del espíritu para encontrar la libertad interior.
  2. Libertad moral. Que será aquella que permita al ser humano el control de los deseos y pasiones.
  3. Libertad económica. Que lleva consigo la libertad de decisión del hombre a dedicarse a lo que mejor le plazca a fin de hacerse de los satisfactores necesarios a sus necesidades.

Pero el ser humano posee libertades que van en contra del orden natural y que puede adquirirlas por medio de la convivencia con la sociedad misma y esta ser su causante, que sin importar aun sean sancionadas representa una pérdida de libertad. Sin embargo, las sociedades contemporáneas han permito la libertad en la medida en que seamos sometidos por la ley, no obstante la enorme complejidad en que se ha convertido su control. ¿Que es lo que nos impide realizar actos que van en contra del orden normal? ¿Quién determina la normalidad de las cosas? ¿Quién limita las libertades de los demás?

C. B. M A C P H E R S O N

La explicación de C. B. Macpherson de la vida política consiste en el análisis de las relaciones que la forman, así como su comportamiento basado en las capacidades que hacen diferente al hombre de los animales. Por lo tanto, Macpherson encontrará la razón política en el contenido histórico de la sociedad de una etapa concreta de su desarrollo que moldea al hombre dentro de su mismo contexto. Aunque las características del ser humano sean universales, el análisis de acuerdo a ésta teoría no podrá ser aplicable de la misma manera. Con esto creamos dos supuestos:

  1. Pretendemos aplicar a sociedades anteriores criterios actuales.
  2. Las características del ser humano se consideran entonces como inalterables.

Estos dos supuestos condicionan los métodos de análisis y por lo tanto sus resultados, ya que una forma de entender el pensamiento político consiste en interpretarlo en función de sus consecuencias y repercusiones históricas. Pero a medida que va cambiando el contexto social los supuestos van cambiando y necesitan ser revisados a fin de iluminar claramente la realidad social. Este cambio ha sido determinado fundamentalmente por el orden económico que ha regido al reordenamiento político después de la segunda guerra mundial a tal grado, que los conceptos de libertad, igualdad y racionalidad han sido modificados para dar respuesta y respaldo a los intereses macroeconómicos. Entonces la fuerza de una teoría se sustenta en la capacidad de penetrar la estructura política y económica de la época, es por esta razón que Macpherson propone que la mejor teoría política será aquella que mejor describa su época, ya que no existe ningún conflicto entre la historia y la filosofía puesto que ambas se conjuntan y se complementan. Sin embargo, Macpherson menciona que aún dentro de esta evolución histórica y social, el hombre es el único con capacidad de decisión y elección por lo que no debe ser utilizado como medio por intereses ajenos a los naturales inherentes de su existencia. El hombre debe ser dirigido por su libre albedrío y no por el dictado de otra persona, de lo contrario su libertad se verá limitada por sí mismo y por su entorno.

Pero las facultades del ser humano van más allá de los buenos deseos de convivencia, puesto que también existen los deseos de dominación y con ellos la mentira, el engaño y la manipulación que según Macpherson no son inherentes a la existencia del hombre y por lo tanto no son humanas. Podemos considerar entonces que el hombre es bueno por naturaleza, las sociedades lo corrompen. Tenemos como consecuencia que el ser humano debe atender a necesidades creadas y naturales con el complicado juego de la calificación personal, en el cual los intereses particulares y después de grupo son los que determinan esta calificación. Todo ser humano tiene el derecho a desarrollar aquellas capacidades que mejor le convengan, aunque estas sean no naturales y la sociedad en la que sean aceptadas podrá ser calificada entonces como democrática. Pero la democracia no se refiere exclusivamente al tipo de gobierno sino a una sociedad determinada, que entre más permita el desarrollo de las cualidades de sus miembros más democrática será. Macpherson cualifica el poder de un hombre en función del ejercicio de sus capacidades humanas de creación y no de dominación.

Estas condicionantes son de origen social y Macpherson las ubica en tres tipos:

  1. Falta de medios adecuados, que los relaciona directamente con los medios materiales indispensables de subsistencia.
  2. Falta de acceso a los medios de trabajo, que es consecuencia de la primera donde el desarrollo de las capacidades es limitado por la falta de materiales y recursos.
  3. Falta de protección por no proteger al individuo de la intromisión de los demás para el desarrollo de sus capacidades.

El desarrollo de las sociedades actuales ha motivado el dominio de los intereses capitalistas –con lo que se demuestra lo enunciado al inicio de esta análisis de la teoría de Macpherson- que producen el desarrollo y el impedimento de las capacidades humanas de acuerdo a las necesidades específicas en cada sector social, dejando sin importancia las cualidades potenciales naturales del hombre. Estas relaciones en los medios de producción ocasionan relaciones que implican el desarrollo de las capacidades propias así como el poder de obtener beneficios por extraer las capacidades de otros donde ambas se convierten en una mercancía dentro del proceso económico mundial. En todo este proceso la propiedad privada se coloca como el producto directo de la explotación de las capacidades propias y de otros, aunque sea una relación coercitiva puesto que limita las expectativas de creación del individuo mientras que aquel que explota las capacidades de otros, buscará en toda medida acotar estas expectativas a su interés personal.

Estas relaciones de poder, limitativas y coercitivas pero democráticas, distribuyen obligaciones y derechos acotados por todo el poder del Estado el cual se ha hecho dueño monopólico del poder y la regulación de todas sus implicaciones, ya sea por medio de la violencia, de la propiedad o la explotación. El concepto de propiedad ha cambiado de acuerdo a las etapas históricas por las cuales el ser humano ha transitado. Macpherson indica el siglo XVII como el inicio del concepto de propiedad, cuando este era aplicado tanto a las personas y todo lo que estas representaban, es decir, su vida, sus bienes, sus derechos, capacidades y libertades. Una característica del concepto de propiedad en este siglo es que los dueños del poder tenían la capacidad de coartar el derecho de usar o disfrutar de algún bien así como el derecho de no ser excluidos del uso y disfrute de los mismos bienes por lo que el derecho a la propiedad se transformó a la par de la facultad de decidir sobre el fin temporal o permanente de algún bien o incluso personas. Por medio de esta justificación, los medios de producción se convirtieron en la forma de adueñarse de las capacidades de otros para explotarlas en beneficio propio.

Encontramos aquí el concepto de individualismo, donde la libertad individual de pensamiento se transforma de un derecho a una herramienta de organización social, calificando a la sociedad como liberal entendida como "el derecho de cada individuo a elegir sus propios fines que afecten su vida". El concepto de liberalismo comprende varios factores que implican la formación de las sociedades:

  1. La libertad del hombre representa la liberación de la dependencia de los demás para tomar sus propias decisiones.
  2. Como consecuencia de lo anterior, el ser humano no tendrá más obligaciones que las que se contrate por su propio interés.
  3. El individuo es dueño de sus capacidades y su persona, por lo que no debe nada a la sociedad.
  4. Puede arrendar sus capacidades, pero no su persona.
  5. Las sociedades humanas se rigen por las relaciones de mercado, donde el ser humano busca sacar el mejor beneficio de sus capacidades y el explotador busca el mejor beneficio de las capacidades de los otros al menor costo.
  6. Las libertades del ser humano solo podrán ser limitadas cuando se limiten por igual las libertades de los demás buscando el beneficio común.
  7. Las sociedades políticas son una consecuencia de la regulación de las relaciones entre los individuos que la forman, para asegurar el intercambio entre mercancías y asegurar el proceso de creación de la propiedad que es la base del desarrollo humano capitalista.

Pero la democracia tiene sus incongruencias de acuerdo a la teoría de Macpherson. Si se hubiera aceptado en su pleno concepto de igualdad y libertad, la democracia misma superaría la existencia del Estado y este proceso nos llevaría muy posiblemente a la anarquía. Por esto, la democracia tuvo que ser acotada y las libertades del ser humano limitadas y restringidas por la capacidad de violencia del Estado, para garantizar la existencia del mismo. Tenemos entonces que la democracia pasa de ser una igualdad de derechos inherentes a la existencia del ser humano, a ser la libertad de competencia del individuo en una sociedad liberal y controlada por un Estado. La relación entre liberalismo y democracia tuvo lugar a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX con la caída de los estados feudales que privaban al individuo de la esencia misma de libertad natural. En primera instancia, la libertad democrática pretendía limitar el poder monárquico y garantizar a la vez la participación política de la sociedad. El producto de esta teoría fue la creación de las élites que gobernaron a una sociedad apática y carente de objetivos positivos.

Para Macpherson, la democracia es un sistema piramidal donde cada peldaño tiene un órgano de gobierno autónomo cuyos gobernantes están sujetos a la determinación de los gobernados. Esta complejidad obliga a la creación de estructuras políticas que regulen las relaciones de poder, dando cauce a la inquietud del ser humano de obtener beneficios de las capacidades de otros explotando las capacidades de dominación propias. El resultado buscado es crear una forma de gobierno y una estructura política que garantice un cambio favoreciendo la participación política de la sociedad. En contraste con esta filosofía occidental, los Estados comunistas quedan al margen de cualquier posibilidad de justificación política puesto que su existencia conlleva un Estado excluyente y limitativo de las libertades humanas.

La filosofía política tiene un origen histórico consecutivo aunque Macpherson lo acote a cada época de la sociedad. La historia demuestra que el valor del individuo ha sido la aportación primordial en cualquier cambio, ha provocado reformas en todo gobierno afectando la vida política y social del hombre dando prioridad al desarrollo económico, ya que en un Estado capitalista como es el caso de la teoría de Macpherson, el objetivo es maximizar las utilidades y capacidades del individuo al servicio de los intereses económicos.

H E R B E R T M A R C U S E

Marcuse considera la razón como el elemento básico de los valores del ser humano y las divide como:

  1. Distinción entre esencia y apariencia.
  2. Sustento de la libertad humana.
  3. Capacidad que hace diferente al ser humano de los otros seres vivientes.
  4. Herramienta de calificación y cualificación.

Para Marcuse la razón representa la capacidad de transformar (o deformar) el mundo gobernando en un equilibrio inherente a la existencia del ser humano. La teoría de Marcuse se contrapone con Hegel, quien consideraba que el hombre era racional en la medida en que comprendía el mundo puesto que era éste (el mundo) quien controlaba el equilibrio natural, por consecuencia el hombre no cambiaba al mundo sino que se adaptaba a él. Para Marcuse, la teoría crítica es la mejor forma de comprender la existencia y capacidad del ser humano, puesto que le permite negar o afirmar según sea el caso proyectando alternativas de comprensión, considerando el contenido como la esencia más allá de la forma. Paralelamente a la teoría de Macpherson, Marcuse considera que la esencia del ser humano se adquiere a través de la historia y sólo de la historia.

Para Marcuse, la teoría crítica es más objetiva que la teoría política debido a que la primera estudia la totalidad social puesto que la verdad reside en un todo, mientras que la segunda se inclina por las relaciones entre grupos específicos que para Marcuse al igual que los marxistas, la política es la convergencia de los deseos de dominación de clases y la incapacidad de algunas sociedades de determinar su destino. El desarrollo de la teoría de Marcuse es simple:

  1. Desarrolla el concepto de ser humano a través del análisis histórico.
  2. Comprende a las sociedades para identificar sus fortalezas y debilidades en un pleno análisis de poder.
  3. Proyecta alternativas de desarrollo.

Al igual que otros pensadores políticos, la libertad entra como elemento de confrontación que para Marcuse tiene tres componentes:

  1. El hombre es capaz de crear espacios entre él y el mundo.
  2. El hombre es capaz de determinar las relaciones que desea llevar con su entorno.
  3. El hombre es capaz de cooperar con sus semejantes para los fines que considere procedentes.

Como en todos los casos de estudio de las sociedades contemporáneas, es obligado el análisis de los elementos de poder dentro de cada una de ellas. La dominación puede adoptar muchas formas, desde el castigo físico hasta la persuasión psicológica y el condicionamiento material. La libertad y sus limitaciones están presentes en todo concepto de autoridad y sus relaciones de poder, por ende el ser humano tendrá que ser sujeto a restricciones para garantizar las libertades generales, sin embargo cuando la autoridad garantiza las libertades generales, la libertad individual difícilmente se recupera.

Para Marcuse, un hombre libre solo será aquel que puede determinar plena y libremente sus deseos y objetivos y estos sean apegados a la esencia humana. La característica de esta propuesta radica en que el ser humano será por naturaleza racional siempre que cumpla con las siguientes determinantes:

  1. La racionalidad de los actos del ser humano pueda ser medible por sus consecuencias.
  2. Que tenga por objetivo llevar a su máxima expresión lo que pudiera ser considerado como bueno.
  3. Que el modelo utilizado para calificar lo anterior pueda ser aplicado a otros actos del ser humano.

Marcuse aplica un proceso de calificación que da resultados consecutivos y coherentes al pensamiento humano, que pueden caer en la descomposición racional aunque cumpla con las condiciones que Marcuse indica, ya que el desarrollo evolutivo de los grupos sociales cambia los intereses y por consecuencia los objetivos. Pero Marcuse previene esta situación mencionando que todo orden social irracional –es decir que vaya contra lo considerado generalmente como bueno- debe ser destruido. Volvemos entonces al análisis histórico que nos marca el éxito de los pensamientos racionales sobre los irracionales. ¿En verdad serán racionales los pensamientos que han salido triunfantes de las guerras mundiales del siglo XX? ¿En verdad son racionales los procesos económicos actuales?

M I C H A E L O A K E S H O T T

El sujeto siempre será parte del objeto, nunca existirá uno sin el otro. Así comienza Michael Oakeshott su teoría, donde propone que el conocimiento debe ser coherente antes que absoluto. Así tiene dos objetivos: 1) Comprender la totalidad de la experiencia; 2) Comprender como se integra el todo. Pero el todo es tan solo el universo, puesto que tan solo el puede existir sin depender de nadie y con leyes propias. La experiencia es la base del conocimiento y de ella depende el entendimiento del todo. La experiencia la clasifica en:

  1. El individuo es un todo suficiente y eficiente separado completamente del mundo natural, puesto que los puede modificar o adaptarse a el.

  2. Práctica.

    De acuerdo a este modo, la historia nos muestra la relación entre varios acontecimientos y que ninguna de ellos es casual, sino causal. En la historia pretendemos encontrar la verdad, la realidad, las causas, la explicación y las consecuencias. En sí, la historia es la convergencia de fenómenos naturales que implican la acción del hombre que representa entonces el vínculo entre naturaleza y cambio.

  3. Historia.
  4. Ciencia.

El objetivo de la ciencia es desarrollar un cuerpo de conocimientos razonable y estable que sea reconocido universalmente. Este modo puede ser deductivo e inductivo, de acuerdo a las circunstancias y características de cada objeto y sujeto de estudio. Es importante señalar que la aportación es el ordenamiento de la información, aplica un desarrollo metodológico de los datos, permite probar las hipótesis y aporta una explicación racional y razonable.

Comparativamente, estos tres modos pueden ser excluyentes en sus principios pero complementarios en sus elementos. Es decir, los tres tienen propuestas de estudio distintas, pero los tres consideran al ser humano como principal motor de los cambios y resultados que son el objeto de estudio. Estos modos se separan de la filosofía puesto que sus resultados son más cuantitativos que cualitativos; es decir, recurrimos a la práctica y no a la filosofía.

Pero Oakeshott descalifica a la práctica de la filosofía y la encierra en un mero pensamiento teórico sin considerarlo sustantivo para el análisis histórico, práctico ni científico. Oakeshott defiende que la teoría propone un conocimiento sustentado en principios excluyentes y cuya explicación será propuesta a partir de los mismos, razón por la cual no puede ser de aplicación universal.

Según Oakeshott, una investigación teórica pasa por dos etapas:

  1. La identificación de postulados.
  2. La investigación de postulados.

Con el fin de investigar un hecho, habrá que identificarlo y calificarlo de ideal o sustancial, lo cual nos dirá el modo en el cual se desarrolla el hecho sobre las prácticas estructurales del hombre. La práctica es la forma, aplicación, uso, costumbres, reglas y cargos que especifican procedimientos y que se refieren a acciones y expresiones humanas. Toda práctica que representa una forma de conducta es por naturaleza del ser humano y también es natural en sí, una práctica no establece una forma de conducta sino que es la expresión de la conducta misma, de este ejemplo podemos determinar cuando un hecho es ideal o sustancial. Un hecho será entonces sustancial cuando su objetivo sea la satisfacción de necesidades, mientras que un hecho ideal podrá ser identificado como tal puesto que se apoyará en las características que componen al hecho sustancial.

Dado que los hechos que implican al ser humano constan de dos componentes primarios, Oakeshott cuestiona sobre cual de estos representa a la sociedad civil. Pregunta por demás difícil puesto que ambas características (sustancial e ideal) se complementan pero no se unen del todo. Las características de la sociedad civil son varias:

  1. Es difícil determinar cuales serán los objetivos sustantivos de la sociedad en general, puesto que la composición de la misma es tan amplia como miembros se encuentran en ella y por consecuencia los intereses presentes son igual de variados.
  2. La sociedad civil no cuenta con rangos ni cargos que impliquen una jerarquía, ya que en ideal, en ella todos son iguales.
  3. La sociedad civil no tolera intereses y objetivos ajenos a los generales.
  4. Los miembros de la sociedad civil pueden salir de esta cuando dejen de compartir sus objetivos
  5. La sociedad civil se integra por reglas que fijan normas de conducta sin la presencia de una autoridad fija. Tenemos entonces los que Oakeshott llama respublica.

La respublica es el reconocimiento de todos los civies a las normas en la que se reconocen como iguales. Los civies no tienen otra obligación que la de ser cívicamente justos. Dentro de la respublica, la lex es su parte sustantiva puesto que es la que determina el orden al cual se atienen los civies que ejercen la parte ideal. Oakeshott se refiere a la actividad de criticar a la respublica y la define como política que consiste en pensar acerca de las reglas de la sociedad civil que son incongruentes para corregirlas y poder hacerlas de aplicación general. Podemos concretar entonces que la sociedad civil tiene tres dimensiones:

  1. Un modo de asociación determinada por las normas generales.
  2. Cuenta con una estructura de autoridad que se ejerce mediante un cargo y cuya eficacia y eficiencia no tiene nada que depender de quien lo ejerce.
  3. Tiene una capacidad de poder pero no de sometimiento.

Posiblemente, Oakeshott determinó que la política es una forma de investigación e identificación que debe encontrar su propio nivel de reflexión. Una vez comprendida la estructura de la sociedad civil podremos identificar sus instituciones y llevar a la práctica la identificación socrática de la política; es decir estaremos realizando un análisis sustancial de acuerdo a los postulados de la filosofía clásica. Lo que proponía Sócrates para la sociedad civil era aprender a conversar puesto que esto era la base del conocimiento, ya que mediante el lenguaje se obtenía conocimiento y al mismo tiempo civilización. La comprensión del derecho, la autoridad, la moral, la naturaleza y la autonomía eran fundamentales para obtener un conocimiento socrático que se preocupa por comprender y explicar la naturaleza del ser humano con la orientación que la misma estructura de la sociedad civil permite.

K A R L P O P P E R

Popper ataca de inmediato el problema entre verificabilidad y falsación como medida para calificar el conocimiento. Un sistema de pensamiento será entonces valido cuando pueda confrontar la observación con la propuesta positiva, por lo tanto para Popper todas las teorías que puedan ser confrontadas con la verificabilidad de la observación serán metafísicas; por ejemplo el determinismo, idealismo, materialismo, etc. Para Popper el conocimiento científico solo puede acrecentarse si cumple con las siguientes premisas:

  1. Representa el final que todo proceso de conocimiento puede desarrollar.
  2. Ofrecer las propuestas más claras y precisas.
  3. El conocimiento representa la razón de la existencia misma del ser humano, puesto que en él están contenidos todos los procesos y cambios que ha desarrollado a lo largo de su historia.

Debido al proceso evolutivo mencionado, el conocimiento debe ser revisado constantemente para verificar su actualidad o en su caso, sustentar y pronunciar el nuevo desarrollo. Si dejara de ser criticado perdería su carácter de científico. Esta crítica se justifica por varias razones:

  1. Las razones del conocimiento pueden variar.
  2. La mayoría de las teorías que dan origen al conocimiento se sustentan en fuentes que bien pueden haber sido influenciadas y por consecuencia, su conclusión puede ser interpretada de otra forma con la aparición de otras fuentes.
  3. Todo conocimiento puede ser perfeccionado.

Popper suplanta el concepto de justificación por el de crítica, ya que es ésta la que provoca el análisis y el intercambio de conceptos y propuestas para dar al conocimiento mayor fuerza de valor universal en una aplicación lógica y matemática. Sin embargo, cuando una teoría ha resistido las aplicaciones de la refutación, no por fuerza es verdadera según Popper, sino que ha sido bien corroborada. Popper sustenta el valor del conocimiento en la lógica y la matemática debido a que toda teoría cuenta con algún contenido empírico y este puede ser contrastado y comparado.

Por lo anterior tenemos que la teoría de Popper es netamente racionalista, ya que el conocimiento lo sustenta en la comprensión de su desarrollo y en el entendimiento de su aplicación. Es decir, la razón del ser humano es lo que provoca el entendimiento y la existencia del conocimiento. Esto se debe a que para Popper, solo existe una forma de solucionar un problema de corroborar la información y es a través del ensayo y el error. Para Popper existe una sola forma de crear conocimiento, que es precisamente haciendo una critica del conocimiento a través del ensayo y el error eliminando por supuesto el segundo, por lo tanto la racionalidad que provoca esta práctica equivale a formular claramente los objetivos y explorar los medios más adecuados par realizarlo.

Popper critica a la filosofía tradicional por no completar sus objetivos buscando más justificar sus teorías que concretar la investigación. No obstante definir a los hombres y las instituciones como falibles califica de la misma forma a las fuentes de información. Si bien es cierto, durante el análisis de su teoría hemos encontrado que sustenta el conocimiento en la verificabilidad de los resultados por medio de la experiencia, objeta de acuerdo a su teoría el resultado puesto que las fuentes de información pueden ser superadas y por lo tanto factibles de modificación, no así la experiencia que demuestra razonablemente y racionalmente el conocimiento. El hecho de descalificar al ser humano lo sustenta en las pasiones que dominan el pensamiento y los actos provocando así una deformación del placer que identifica como dolor, aún cuando ambos tienen una naturaleza distinta y no son complementarios.

Derivado de esta deformación de los principios llegamos a la práctica de que si no podemos complacer, debemos provocar el menor daño posible. Estas propuestas negativas representan la capacidad de sufrir y hacer sufrir al ser humano y son la respuesta a la incapacidad de conciliación de objetivos claros que pueden suponer la aprobación general. Entonces la finalidad del Estado pasa de garantizar el bienestar general a proporcionar los recursos necesarios para que esa carencia sea lo menos crítica. Al igual que los filósofos socráticos, Popper se opone a la creación de una sociedad igualitaria y de orden social estable, anunciando varias razones para ello, como son:

  1. La justicia y la igualdad son supuestos teóricos sobre los cuales no se puede formar una opinión positiva puesto que no conocemos como lograr materializarlos.
  2. Estas propuestas son muy generales por lo que no pueden ser formuladas con claridad.
  3. Los fines propuestos son incoherentes con la realidad social y por lo tanto sus consecuencias no son predecibles, por lo que se debe tomar medidas de prevención sobre los resultados mismos.
  4. Los que proponen la teoría de la igualdad y la justicia, entran en desacuerdo cuando surgen las primeras disyuntivas durante y después del proceso.
  5. El supuesto de que la política y las instituciones forman un todo integrado distorsiona la realidad, puesto que no representan la estructura social total ya que las instituciones sociales y políticas son autónomas y distintas.
  6. La solución de todo mal representa la creación de males menores, por lo que la propuesta anterior de que el Estado ha cambiado su objetivo de bienestar por el del menor mal tiene validez.

Pese a todo el análisis anterior, nuestro conocimiento nunca estará libre de errores aún cuando los objetivos del Estado estén plenamente identificados con la protección hacia la sociedad. Por sociedad entendamos a un grupo de personas que rigen sus actos por costumbres y normas aceptadas por todos, así como aceptan las sanciones respectivas a las faltas. Pero esta definición tiene dos tipos de percepción:

  1. Sociedad cerrada, que no cuestiona las normas y sus sanciones.
  2. Sociedad abierta, que sobrepone la libertad y la razón ante cualquier intento de dominación física o intelectual. Es en esta sociedad en donde se presenta el diálogo como forma de conciliación y el derecho a hablar y ser escuchado está garantizado (esta es la utopía que Popper descalifica.)

De acuerdo a las definiciones anteriores, Popper identifica dos tipos de sociedad:

  1. Su principal característica es que los gobernantes pueden ser derrocados sin violencia. Otra utopía no por el hecho de la no-violencia, sino por la idea de considerar la posibilidad de derrocar al gobernante siendo que el Estado busca todos los medios para proteger a sus elementos. La democracia la define como el método para dirigir los asuntos de una comunidad de forma que los gobernados puedan criticar a sus gobernantes. Supone la regla de la mayoría prevalece sobre los acuerdos y los desacuerdos, lo que nos da la obligación de obedecer la norma y también la posibilidad de no obedecerla. En sí la democracia representa la vía del libre mercado modificando la vida de la sociedad y atendiendo a los intereses económicos dominantes.

  2. Democrática.
  3. Dictatorial o tiránica.

En cuanto a la sociedad tiránica y de acuerdo a la teoría que nos ocupa, solo diremos que el orden establecido depende de la decisión de uno contra la aceptación de muchos y este orden es impuesto por medio de la violencia. El control de los medios de producción es arbitrario y la libertad está coartada por medidas de seguridad que atentan contra la libertad del individuo.

Las ciencias sociales no han encontrado aún la fórmula que determina el comportamiento social y cuando lo logren, el cambio social se convertirá igualmente en un artículo de consumo y de uso exclusivo al grupo en el poder. Este cambio estará siempre determinado por los alcances del conocimiento prevaleciente, pero Popper duda de la funcionalidad del conocimiento social, no así del conocimiento científico. Para Popper el conocimiento es racional si puede discutirse y encontrarse dentro del mismo afirmaciones y negaciones, que es en realidad donde se encuentra la racionalidad. Esta cualidad del pensamiento nos da la libertad de cuestionar razonablemente el conocimiento, puesto que donde haya un ser humano habrá conocimiento y por lo tanto crítica en la experiencia.

La teoría de Popper nos ilustra como organizar políticamente una sociedad, más no como comprenderla. La sociedad tiene obligaciones y derechos, que conviven en una relación simbiótica inalterable puesto que unos dan razón a otros.

J O H N R A W L S

Inicia con una proposición humanística de la justicia atendiendo a los principios de valor moral como norma de conducta, sustentados en un conocimiento empírico y teórico de la praxis social a fin de coordinar el pensamiento y el sentimiento del ser humano aplicados para obtener sus objetivos. ¿Cómo se puede llegar a la justicia sin conocer positivamente a la sociedad? Los juicios meditados representan la vía por la cual se puede impartir una justicia positiva, sin embargo, el autor menciona que aquel que imparte justicia debe encontrarse en las condiciones adecuadas para meditar su análisis. ¿Cuáles son estas condiciones adecuadas? Realmente esta propuesta me parece en exceso ideológica ya que la justicia no entiende de estados de ánimo, la seguridad y objetividad de su impartición dependen sustantivamente del conocimiento de la sociedad y sus convicciones cívicas para dar lugar a la promulgación de leyes, reglamentos, etc. Si bien es cierto que en los principios básicos de derecho la buena fe se presume y la mala fe se comprueba, el conocimiento empírico y ético de la sociedad nos da la pauta para aplicar los conceptos y preceptos anteriormente descritos.

Rawls propone un análisis sobre lo que es justicia e injusticia, pero nuevamente surge el cuestionamiento ¿ justicia de quién? ¿ Justicia para quién? Menciona que la justicia se encuentra dominada por varios factores:

  1. Armonía. Supone que el hecho de vivir y convivir con otros seres humanos facilita la existencia en comparación con el hecho de vivir aislado de la sociedad.
  2. Conflicto. Es provocado por el interés del ser humano de asegurarse la mayor cantidad de satisfactores producto del trabajo conjunto que en teoría debe ser repartido y compartido equitativamente.

Rawls estructura de esta forma el concepto de justicia en el cual los beneficios de la cooperación social deben ser repartidos con equidad, sin embargo, al analizar el contenido de su propuesta observamos que existen algunos elementos que no pueden considerarse como principios de justicia puesto que las oportunidades de los integrantes del grupo social son distintas, entonces la cooperación social permite la igualdad de oportunidades dentro de la desigualdad presente desde el inicio de la sociedad. La estructura de la sociedad crea estas condiciones y por lo tanto no podemos considerar que la justicia existe desde que existe la sociedad misma. Las decisiones tomadas no tiene por que se justas, simplemente se llega a un acuerdo mutuo en donde las partes convienen en lo que mejor les permita negociar una diferencia sin que el acuerdo tomado tenga que se obligadamente equitativo. Para Rawls, la justicia no proviene de Dios, sino de la experiencia histórica del ser humano. Entonces si la justicia proviene de la historia, deberíamos tener conceptos de justicia de aceptación universal que sean aceptados en toda discusión. Así mismo coloca la moral como base fundamental de la justicia suponiendo que aquel que imparte justicia estará al margen de toda intromisión personal y podrá evitar distorsionar la justicia. Pero ¿en verdad la moral puede impedir la presencia de sentimientos en un ser humano?

Todo esto nos lleva a lo que Rawls define como la posición original, que desde mi punto de vista al estar sustentada en la desinteresada voluntad de quien imparte justicia y considerando la desigualdad con la que nace una sociedad, no puede ser más que una propuesta de buena fe donde la justicia, o en palabras de Rawls, la equidad que se pretende encontrar no puede ser una justicia razonada y mucho menos racional. La posición original según Rawls, es aquella donde los hombres están liberados de vanidad, avaricia, envidia, no tienen conflictos por raza, cultura o religión. Nuevamente ¿puede existir la posición original?

Para Rawls la justicia se basa en dos principios:

  1. El primero de libertad que se refiere a que "toda persona debe tener igual derecho al más extenso sistema total de libertades básicas iguales compatible con un sistema similar de libertad para todos". Las libertades dentro de una sociedad son distintas de unas personas a otras, Rawls propone que estas diferencias pueden ser ordenadas para otorgar una libertad equitativa a toda la sociedad. Dentro de estas libertades menciona cuatro básicas; 1) Libertad política que representa el derecho a votar y ser votados así como a las reuniones y expresiones públicas. 2) La libertad de conciencia que permite el pensamiento y la creencia. 3) La libertad de persona y al derecho a la propiedad personal. 4) La libertad frente al arresto y la incautación arbitrarias. Sin embargo Rawls dota de valor inquebrantable a la libertad como concepto lo cual repito, resulta ser un valor pleno de idealismo, ya que si bien es cierto que la libertad como tal no tiene sustituto alguno, el valor que un individuo da a su libertad depende de su capacidad de respuesta ante las condiciones que la sociedad impone para existir o en su caso subsistir dentro de ella.
  2. El segundo "las desigualdades sociales deben estar ordenadas de tal forma que ambas estén dirigidas hacia los menos aventajados compatible con el sistema de justo ahorro y vinculados a cargos y posiciones abiertas bajo las condiciones de una equitativa igualdad de oportunidades". Aquí identificamos de inmediato dentro de toda sociedad que la desigualdad económica nos lleva invariablemente a la desigualdad social. La atención a los menos aventajados no se refiere al cuidado de los que menos tengan materialmente, sino a la atención a aquellos cuyas oportunidades se encuentren por debajo de promedio general de la sociedad. Dentro de esta proyección, Rawls deja a la deriva las teorías de Smith, Keynes e incluso parcialmente la teoría de Marx.

Paralelamente a estos dos principios, Rawls menciona que la sociedad estará preparada para una legislación equitativa y justa cuando se lleve al máximo la expectativa de la justicia pasando por cuatro estadios que son 1) Competitividad controlada. 2) Estabilización. 3) Garantía de retribución trabajo-salario. 4) Distribución. Cuando uno de estos cuatro estadios pierde su control, la justicia desaparece dando lugar a un reordenamiento provocado por la moral que se mantiene como sustento de la justicia y que buscará nuevamente el orden, mediante el cumplimiento de las obligaciones contraidas por los miembros de la sociedad. Pero además de las obligaciones sociales el ser humano tiene deberes naturales, que en sí son aquellos que representan las normas básicas de convivencia y que algunas filosofías religiosas han hecho propias, tal es el caso de "no infringir sufrimientos innecesarios a los demás", "prestar ayuda a quien lo necesite". Aquellos que posean una mayor cuantía de bienes por supuesto que serán los que más comprometidos se vean en respetar las normas de justicia y convivencia social, puesto que sus intereses para conservar sus bienes representarán mayor riesgo de pérdida en comparación a aquellos que tienen poco o nada. La consecuencia de estas normas de convivencia derivaron en la promulgación de leyes consideradas como justas, quedando al margen si la justicia es aplicable por igual para todos. Para apoyar la aplicación de esta justicia, se crearon instituciones que representan la antítesis de la injusticia lo cual quitaría la calidad de legítimo al Estado.

Pero el ser humano tiene por naturaleza el impulso de oponerse a toda restricción o coerción a su libertad, dando origen a la desobediencia civil que es un acto público no violento, que se realiza buscando un cambio en las políticas públicas. Básicamente apela al sentido común de justicia mediante al desconocimiento de las leyes, aunque en este mismo acto la sociedad acepte las leyes promulgadas puesto que se está manifestando contra ellas.

Según Rawls, la desobediencia civil está sujeta a tres condiciones:

  1. Debe estar orientada a demandar solución a actos de injusticia claros y actuales. Deben estar sustentadas en datos estadísticos que representan el origen de la demanda de justicia. Sin embargo, la sociedad civil no tiene acceso a la información necesaria para llenar este requisito, pero los grupos económicos si la tienen, entonces una desobediencia civil no lo es tanto por conocimiento de causa, sino por coacción de los efectos.
  2. Debe presentarse cuando los recursos legales han sido agotados.
  3. Debe existir un elemento que organice y regule el movimiento, ya que si la sociedad tratara de regularse por sí misma caería en una anarquía y los resultados serían más desfavorables que favorables.

Existen dos elementos que dan espíritu al movimiento de desobediencia civil. El pacifismo indiscriminatorio que no va más allá de una simple manifestación de descontento que llega a solucionarse incluso antes de haber iniciado. Pero el pacifismo discriminatorio es realista, cuestiona la legitimidad del gobierno y puede condicionar la aprobación de leyes que considera injustas.

Rawls propone en sí, que se puede convivir de forma coherente y justa al analizar las alternativas y maximizar las posibilidades en función del bien común. Sin embargo, la libertad que propone es más restringida incluso que en el sistema capitalista actual, ya que la libertad será disfrutada en la medida que todos los miembros de la sociedad aporten una parte proporcional y equitativa para que todos la disfruten. Entonces Rawls minimiza el esfuerzo de unos que será aprovechado por otros que no lo han realizado en la misma medida pero que si disfrutarán de los beneficios resultado del trabajo de los demás. Sustenta la libertad en la moral, sin considerar que cada individuo tiene su concepto de moral y bienestar, tiene intereses distintos y recursos y capacidades distintas, por lo que la moral viene a ser un concepto individual y no colectivo. Este pensamiento de Rawls se contrapone al pensamiento clásico de Platón y Aristóteles quienes consideraban el trabajo del esclavo como un bien adquirido mediante la compra de la persona y por lo tanto dicho trabajo no tenía un valor superior al que el amo daba uso, por lo que su teoría de la posición original queda fuera del pensamiento contemporáneo ya que el interés general nunca se va a sobreponer al interés de los dueños del mercado. En consecuencia a Rawls no le importa que existan diferencias de clases y hasta clasificación de personas, si esta situación produce bienes para los más desaventajados aún cuando los beneficios sean mínimos. La teoría de la justicia de Rawls no empata con las teorías actuales de pensamiento social y mucho menos de desarrollo económico, donde la explotación del hombre por el hombre mismo maximizan la imposibilidad de llevar a la practica dicha teoría de la justicia.

JULIO CÉSAR GARCÍA RAMÍREZ

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES

SISTEMA DE UNIVERSIDAD ABIERTA

FILOSOFÍA Y TEORÍA POLÍTICA CONTEMPORÁNEA


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