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El manual para casos de secuestro

Enviado por ruanowilly



  1. Planificación, logística y ejecución
  2. Recomendaciones
  3. La negociación

DESCRIPCIÓN:

Este documento se refiere a que cualquiera de las medidas de prevención que el propio sentido común indica, deben ser tomadas en cuenta para practicarlas una y otra vez hasta hacer de ellas una medida automática y mecanizada de nuestra mente, cuerpo y emociones.

En muchos de los casos donde han ocurrido secuestros, los familiares y/o la servidumbre y empleados han recordado que con algunos días de antelación al hecho en sí, habían observado vehículos y personas raras y extrañas en el barrio, colonia o vecindario, en una actitud que, muchas de las veces no despertó ninguna sospecha en ellos, pero que ahora que lo miraban con otros ojos y por la experiencia del secuestro, estaban seguros que era muy raro que el vendedor de frutas pasara varias horas sin moverse del mismo lugar o que el vehículo con la llanta desinflado no hubiese sido reparado ni que el chofer del mismo hiciese algo por arreglarla.

PLANIFICACIÓN, LOGÍSTICA Y EJECUCIÓN:

La familia que puede pagar, porque los tiene o los puede conseguir, de mil hasta diez mil dólares –mejor si son cien mil o un millón, pero el riesgo es así mismo mayor-, es el blanco perfecto de cualquier grupo de plagiarios.

La democratización que del secuestro se ha hecho es la causa de todo esto.

Una vez que se toma la decisión de quién es el próximo plagiado o plagiada, ya sea porque una persona de adentro de la familia escogida pasa el aviso o recomendación, o porque la pequeña investigación así lo determina, empieza una etapa importante para ambos, víctima y victimarios.

Una o dos personas montan un pequeño operativo de seguimiento, vigilancia y control de dos, cuatro y hasta ocho días de duración sobre el escogido a ser la siguiente víctima.

Temprano por la mañana se le da seguimiento a los pasos para saber la rutina de la futura víctima. Lugar del trabajo, de paseos, estudio, compras, visitas y en fin lo que cualquiera de nosotros hacemos muy tranquilos y confiados en días normales de actividad.

El grupo encargado de hacer estas labores dispone de motos, carros, disfraces si es complicada la operación y de una serie de trucos para pasar lo más desapercibidos posible.

Se han dado casos de supuestos vendedores de frutas o de cualquier cosa que normalmente vemos en nuestros barrios ofreciendo sus productos y que realmente son plagiarios sanguinarios listos para levantarse a la víctima previamente seleccionada.

Por supuesto que se prefiere a niños, menores de edad, mujeres y ancianos, pues eso garantiza poca o ninguna reacción de parte de ellos y un fácil manejo para los criminales que ejecutan su trabajo a la perfección en cosa de pocos minutos; aún y a la vista de personas que pasan enfrente.

O bien atravesando un carro y obstaculizando el paso de la víctima se obtienen los resultados esperados.

También la vigilancia puede recomendar que es mejor esperar el retorno en horas de la tarde o noche a la residencia de la persona escogida para ser plagiada y, en el momento preciso de bajarse del carro para abrir la puerta de ingreso, justamente allí se le secuestra; en el propio vehículo de la víctima, sin que nadie de la familia se de cuenta del hecho que está ocurriendo en la puerta de la casa, se llevan a la persona.

Estas cosas son relatadas cuando el secuestrado retorna al hogar luego de pagar el respectivo rescate y relata a sus afligidos familiares los detalles del operativo en el cual fue plagiado.

Los niños son sacados de los buses escolares con sólo detener la marcha del vehículo, o bien al ingresar al colegio, o sin tanto esfuerzo cuando los padres los llevan a estudiar.

El supermercado es un buen lugar para vigilar. Y lo es porque desde el parqueo de los centros comerciales es fácil montar el operativo para llevarse a cualquiera en su propio vehículo, nadie nota nada raro pues los que hemos salido de un almacén, tienda o supermercado, luego de realizar una compra, lo único que nos preocupa es llegar a nuestro siguiente destino, la casa, el trabajo o a una reunión previamente concertada.

Ninguno tenemos o estamos acostumbrados a notar nada extraño en esos concurridos lugares. Nadie, ninguno de nosotros, andamos pendientes sobre que en nuestras narices van a secuestrar a alguien o, lo que es peor, que lo harán con nosotros.

Ellos, los criminales secuestradores, como son cobardes y además el mercado de víctimas es suficientemente grande y poco competitivo, se abstienen de llevarse a personas armadas, con guarda espaldas o vigilantes, y mucho menos a quienes se movilizan en vehículos blindados y que disponen para pagarse una buena seguridad perimetral.

Claro que si la cosa vale la pena, no importa la calidad de seguridad con la que se cuente, pues ellos, los malhechores, pueden conseguir sus objetivos ya que si tanta es la prevención y las medidas de seguridad que alguien contrata para sí mismo a para sus familiares, es porque tiene suficiente como para que los criminales se corran los riesgos y proceder a pegar un golpe de uno, tres y hasta diez millones de dólares.

La vigilancia que se instale para conocer un poco a su próxima víctima no es ni sofisticada ni difícil de ser detectada.

Como en cualquier tarea empresarial, industrial o comercial, para que las cosas funcionen y se obtengan los objetivos y resultados esperados, la estrategia a implementarse antes, durante y después del secuestro se basa en planificar, organizar, ejecutar y administrar las acciones básicas que integran esta cruel e inhumana actividad que realizan minuciosamente los criminales.

El o los autores intelectuales, jefes máximos de la operación, conocen de las sugerencias que hacen algunos de los propios miembros de la organización, o por recomendaciones provenientes de diferentes canales con los que tienen relación comercial y de negocios normales y por el trabajo de investigación que tienen a su cargo algunos miembros de la pandilla, para proceder a estudiar a las posibles víctimas.

Se toma la decisión y se aceptan las sugerencias previo a un pequeño estudio de riesgo y de impacto, que no es exhaustivo ni absolutamente libre de riesgos, pero al fin y al cabo quien no arriesga no gana.

Se revisan costos, tiempo de cautiverio, logística, abastecimiento de vehículos, armas, equipo, radios, teléfonos y lo que haga falta; hasta afinar las cosas con el recurso humano disponible, los que se encargarán de las tareas en las áreas operativas, de cuidadores, negociadores y de quiénes recogerán finalmente el dinero, así como la devolución del secuestrado que hace que la operación concluya.

El siguiente paso es ordenar la planificación del operativo de un seguimiento ligero para saber, con la mayor exactitud, itinerarios, recorridos, rutina, personas o grupos con los que tiene relación y los riesgos posibles a la hora de hacer el operativo del plagio.

Al determinarse el lugar, hora y día apropiado para el secuestro, es indispensable disponer de vehículos, armas y equipo adecuado para llevar a cabo con éxito el operativo.

Aunque para los principiantes secuestradores un dedo bien rígido, para aparentar y apretar en la espalda o estómago de la víctima y decirle que es una arma, basta y sobra para desmoronar a quien se está plagiando; o bien un cuchillo cualquiera con una punta afilada para que el secuestrado sienta la punta filosa, permitirán al novato plagiador ablandar cualquier reacción de la víctima a poco costo y plagiarla sin tanta resistencia de su parte.

La cosa es dar con una persona y secuestrarla en el menor tiempo posible con todas las garantías a favor de los victimarios.

Los secuestradores disponen de varios lugares para tener en cautiverio a las personas. Elegen muy bien las rutas alternas para recorrer el camino o rutas más adecuadas y llegar al lugar previamente escogido como lugar de confinamiento con la víctima lo antes posible y de la manera más segura.

Hacer y practicar varios recorridos antes para establecer posibles eventualidades y estar dispuestos para superarlas o bien definir que es necesario la utilización de otras vías para llegar a la casa de seguridad en la que pasará la mayor parte del tiempo de cautiverio la persona secuestrada, es tarea imprescindible que realiza el grupo de criminales.

Tiener disponible un equipo humano alterno para entrar a batirse si el primero falla o hay un descuido en la operación y proceder a ayudar y apoyar al grupo si se presenta un peligro para los secuestradores, es parte de un grupo que se precie de profesional y técnico al respecto.

Conocer al dedillo, y hacer que se conozca por parte del grupo operativo y de logística, el código del secuestrador para evitar sorpresas y mala pata si algo no sale como se había previsto, es una de las obligaciones de los jefes para serles transmitidas a los subalternos y nuevos miembros de la organización.

Es decir estar dispuestos a echar bala y matar antes que ser muertos y capturados. Ese es el único reglamento de los chicos malos metidos a plagiar personas.

Los criminales saben que es poco el riesgo de levantarse y plagiar a una persona, pero saben, así mismo, que las eventualidades existen y la posibilidad de uno o más contratiempos también se da, por lo que están preparados física, mental y emocionalmente para matar, disparar antes y hacer cualquier cosa para evitar que alguien los mate o capture.

RECOMENDACIONES:

  1. Evitar, hasta dónde sea posible, el pánico para poder enfrentar de la mejor manera el problema. Y que esta actitud asumida de control y tranquilidad permita tener una disposición mejor en el ánimo para empezar a negociar la devolución del ser querido en manos de sus secuestradores.
  2. Ese ser tan querido y extrañado que no está, en estos momentos con nosotros, depende absolutamente de la actitud, reacción y emociones controladas de la familia y principalmente de quien asuma la responsabilidad de negociar el pago del rescate y su posterior y ojalá pronta liberación.
  3. Todos, o la gran mayoría de los secuestros, tienen un origen y una motivación en el dinero y en satisfactores de tipo económico para sus autores. Lo que se busca es que alguien asuma la responsabilidad de conseguir y pagar una cierta cantidad de dinero por la devolución de la víctima en poder de un grupo de desalmados criminales.
  4. También hay secuestros del tipo político y otros motivados por un sentimiento de ira y venganza. En estos dos tipos de plagio puede o no haber una combinación de la compensación económica y la devolución de la víctima secuestrada.
  5. El secuestro por razones de venganzas, para que surta sus efectos en quien se busca la satisfacción y represalia, por parte del autor intelectual del mismo, en la mayoría de las veces no hay exigencia de dinero, puesto que es producido para ocasionar un sufrimiento de manera cruel, continuada y doloroso en aquel o aquellos en quienes se busca desquitarse y reivindicar. Y normalmente en este tipo de secuestros no hay comunicación y puede o no aparecer la persona secuestrada
  6. El auto secuestro también es una posibilidad que no debería de descartarse luego de conocido un hecho de plagio; y considerar la opción en que los autores sean parte de la misma familia y no necesariamente haya tenido que ver la persona víctima del secuestro en sí.
  7. En el mismo momento en que sepamos del hecho hay que hacer la respectiva denuncia a la Policía Nacional, al Ministerio Público, Procuraduría General de la Nación y a las Altas Autoridades de Gobierno, pues de esa manera ponemos en alerta a las personas que pertenecen a las diferentes instancias del Gobierno y que se dedican a la investigación, seguimiento y captura de los secuestradores, ya que ellos cuentan con la experiencia y con perfiles de muchos criminales que han sido capturados o que son buscados por secuestro; y ellos nos pueden ayudar en capturar a los criminales que cometieron el hecho. Con esta actitud de denuncia estaremos cumpliendo un deber ciudadano y eliminando la excusa torpe de las autoridades que aseguran que no ocurren los secuestros en nuestros países.
    1. Para que la opinión pública esté enterada de lo que realmente está pasando y ocurriendo y así que la presión de la población sea sentida por los criminales para no actuar de esa manera, lo mismo para que las autoridades sean cuestionadas públicamente por los incontables hechos delictivos y criminales que suceden y que no los puedan negar como acostumbran.
    2. Con esa presión en los medios de comunicación se obliga a los criminales a apresurar la negociación, el pago del rescate y la liberación de la víctima.
  8. Debemos de denunciar el hecho del plagio a todos los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos y a los corresponsales extranjeros, por dos razones poderosas:
  9. No hay que olvidar que los delincuentes son cobardes, miedosos y que viven angustiados por la posibilidad de ser capturados en cualquier momento. Los secuestradores lo son y por eso mismo no son la excepción como para tener presente esto a la hora de decidir si denunciamos el hecho a las autoridades y a los medios de comunicación. Las denuncias respectivas aumentarán la cobardía, temor y angustias en los criminales. Esa es la razón que, como primera medida de los secuestradores, está la condición que nos ponen de no denunciar los hechos y amenazan con matar a la víctima. Eso es mentira y en esa amenaza esconden su fragilidad. No hay que olvidar que para ellos la persona que retienen plagiada es una mercancía de muchísimo valor en dinero; eso hace imposible e impensable que la eliminen, pues al hacerlo se quedan sin el recurso que tienen para estarnos dando las correspondientes pruebas de su vida lo que permitirá a los familiares estar completamente seguros que negocian, por una persona viva y no una muerta, el rescate exigido.
  10. Debemos denunciar y buscar el apoyo de agrupaciones, clubes, entidades, colegios profesionales y de otros gremios, lo mismo que con la familia, amigos, vecinos y compañeros de trabajo y actividades, para que de una manera muy bien planificada todos juntos, ayudándonos y apoyándonos mutuamente, logremos salir bien librados de la situación delicada por la que estamos pasando y que nuestro ser querido secuestrado sea devuelto con vida y en las mejores condiciones para reintegrarse lo antes posible a su vida normal.
  11. Existen personas, grupos y empresas que se dedican a asesorar y a servir de negociadores entre la familia de la víctima y los secuestradores; ellos cobran una cierta tarifa por sus servicios que puede ser un 10% del monto del rescate que se pague. Es nuestra la decisión de contratarlos o no y de pagar por los servicios que nos ofrecen.
  12. Debemos tener una grabadora y suficientes casetes para mantener grabadas todas y cada una de las conversaciones que tendremos con los secuestradores.
  13. Definir el número telefónico al que queremos que nos llamen los secuestradores y al recibir la primera comunicación de su parte, decirles, bajo cualquier argumento que sea lógico y valedero, que a partir de ese momento nos deben de llamar al número que por decisión personal y familiar, y por estrategia, hemos dispuesto dejar como el canal de comunicación con ellos. Hay que mantener nuestra decisión y no permitir que con la peor de las amenazas de ellos sea usado otro número telefónico y mucho menos uno celular.
  14. Si preguntan por un número de un teléfono celular o móvil, aunque lo tengamos disponible, no debemos ¡bajo ninguna circunstancia! dárselos y tampoco permitir que ese sea el medio que se use para llevar a cabo las pláticas de negociación. Si mantenemos por medio de un teléfono celular o móvil la comunicación con los secuestradores, es una arma poderosa en manos de ellos y que está absolutamente en contra de nosotros y de los intereses de la persona secuestrada, pues para ellos es muy fácil manipularnos a la hora de definir el lugar, hora y la forma de llevar a cabo el pago del rescate pues nos pueden cambiar de lugar y de hora sin que podamos detectarlos.
  15. Debemos preparar una serie de preguntas que solamente la persona secuestrada y uno o dos familiares sepan, esto para que nos sirva de prueba fehaciente que nuestro ser querido está vivo y en buenas condiciones; lo mismo que nos permitirá tener la certeza de estar hablando con el grupo que verdaderamente tiene a nuestro familiar. Cada respuesta a las preguntas que nos traerán los secuestradores, dada anteriormente por nosotros, y hecha a la persona secuestrada, nos permitirá saber con exactitud que está bien y con vida. Es una de las pocas cosas que nos asegurarán las condiciones personales de la persona secuestrada.
  16. Puede ser que nos hablen personas que su único fin sea extorsionarnos y que perteneciendo o no a la banda que tiene en su poder a nuestro ser querido, quieran aprovecharse del dolor de la familia. Si ese es el caso, les será difícil dar respuesta a las preguntas que nos mantienen garantizada la vida, condiciones e integridad de nuestro familiar y por lo tanto, esa negativa a aceptar preguntas, sólo nos indicará que no son los verdaderos captores ni que tienen acceso a la persona secuestrada.
  17. Toda la familia de la víctima del secuestro debe de tener una reunión en la cual deben tomar la decisión de cuánto será el monto o la cantidad de dinero que están dispuestos o pueden pagar por el rescate. Dicha cantidad la deben decidir en consenso y tenerla disponible y bajo las mejores medidas de seguridad para que durante el canje no se pierdan las horas buscando la manera de reunir el dinero. Los secuestradores no dan mucho tiempo para que se les entregue la cantidad previamente pactada a la hora de ir a entregarla por la víctima.
  18. Debemos disponer de una grabadora para tener todas las conversaciones grabadas.

LA NEGOCIACIÓN:

  1. Los secuestradores normalmente usan a algunas personas especialmente adiestradas para que sean los encargados de llevar a cabo las negociaciones en lo que al monto del rescate corresponde, así como fijar algunas posiciones y posturas del grupo criminal.
  2. El o los diferentes negociadores que nos llamarán para acordar las condiciones del pago del rescate, como saben que ellos son el único contacto o pista para dar con la banda y como están perfectamente bien enterados de esos riesgos que se juegan al intervenir en un secuestro, y que además saben que casi todas las personas graban las conversaciones con ellos, lo primero que hacen, como una norma de conducta por su propia seguridad, es fingir, cambiar o distorsionar la voz. Colocan pañuelos, pedazos de papel o cualquier cosa que puedan interponer entre el micrófono del teléfono y su boca. Estas cosas las hacen para evitar que al comparar entre sí sus voces con las de otros negociadores de otros casos de secuestro, puedan las autoridades reconocerlos y deducir, entonces, fácilmente en cuáles otros secuestros intervinieron estos hábiles negociadores.
  3. Casi todas las llamadas de los negociadores se llevan a cabo desde teléfonos públicos y/o celulares o móviles.
  4. Es indispensable que contando con la grabadora procedamos a grabar todas las llamadas que nos hagan. Además es igualmente necesario que tengamos a mano un cuaderno destinado para apuntar, en primer lugar, la fecha, hora exacta en que se produce cada llamada y qué número de casete le corresponde, así como la numeración del correlativo que indique la grabadora a cada llamada, para así poder tener la facilidad de retroceder, adelantar y saber el lugar exacto en el que está un determinado casete con una particular llamada que nos interesa escuchar de nueva cuenta. Y en segundo lugar, para ir apuntando todos aquellos datos que nos parezcan importantes durante las conversaciones que se produzcan entre los secuestradores, su negociador y nosotros o nuestro negociador.
  5. Debemos estar preparados física, mental como emocionalmente para escuchar una serie de insultos, amenazas e intimidaciones de parte de los secuestradores, esa es una poderosísima arma que les sirve para mantener la fuerte presión sobre la familia y llegar a conseguir, rápido, el éxito para ellos en la negociación y así la propuesta y exigencias de ellos sea la que se mantenga a lo largo de la plática y evitan que nosotros o nuestro negociador propongamos una cantidad menor y diferente al monto original exigido. No debemos de amilanarnos. Y demostrémosle firmeza y entereza de carácter pues con esta actitud estaremos debilitando una de las armas más poderosas con las que cuentan los secuestradores. Y no temamos, porque nuestra actitud de firmeza pudiese acarrearle algún peligro a nuestro familiar secuestrado, pues para esos criminales nuestro ser querido es una valiosa mercancía y ellos mismos se van a encargar que nada malo le pase pues ponen en riesgo muchos dólares del rescate.
  6. Durante la etapa de negociación van a tratar a nuestro familiar secuestrado como si fuese un producto comercial. Lamentablemente tendremos que seguirles el juego y, a pesar del repudio que eso significará para nosotros, debemos conectarnos con esa figura e idea para llevar a feliz término toda la etapa de negociación.
  7. La exigencia del dinero, ya sea en moneda nacional o dólares, para liberar a la víctima, será una cifra enorme, estratosférica y fuera de toda proporción, una astronómica y que normalmente está afuera del alcance de nuestras posibilidades. Esa es una estrategia de ellos, porque al pedir mucho pretenden hacer saber a la familia que han estudiado nuestra posición económica, bienes y dinero. Nuestra postura debe basarse en hacerles un ofrecimiento de no más allá del 2% de lo que nos pidieron originalmente; es más, podemos iniciar ofreciéndoles la mitad del 1% de la cantidad exigida. Y no demos marcha atrás en esto hasta no ver la evolución de la negociación. Por ejemplo si nos piden 100 mil dólares o su equivalente en nuestra moneda nacional, digámosles que lo vamos a considerar, pero que de entrada nos parece una cifra que está totalmente afuera de nuestras posibilidades. En la siguiente llamada, hagamos la contraoferta de no más de 5 mil dólares o su equivalente en nuestra moneda nacional. Y plantémonos en esa cifra. Claro que los insultos y reacciones serán fuertes, pero es parte de la misma pantalla teatral de ellos. Cuidado y no caigamos en su juego y sucumbamos a las amenazas para aceptar de entrada el pago exigido.
  8. La insistencia de ellos para que no se de aviso a las autoridades será cosa de escucharlo en cada llamada. Debemos decirles que efectivamente ninguno de la familia lo ha hecho y que nadie sabe nada de lo que nos hicieron. Pero tal y como ya fue recomendado en la parte inicial de este Manual, es indispensable que pongamos la denuncia de manera inmediata con las Altas Autoridades. Con el negociador de los secuestradores mantengamos una actitud de no haberlo hecho. Y repitámoselo las veces que sea necesario. Si hubiese un reclamo porque salió la noticia en algún medio de comunicación, es fácil revertir que nosotros tuviésemos que ver en eso, ya que le podemos decir que como el secuestro fue en público y en la calle, muchas personas ajenas a la familia se dieron cuenta y quizá alguno de ellos fue el que dio la información de los hechos.
  9. Es posible que exijan hablar o negociar con alguna persona en particular. Muchas veces piden o exigen que sea la mamá, esposa o una hermana de la víctima quiénes se encarguen de llevar la voz cantante en la negociación. Ellos saben que si es una mujer la contraparte conseguirán una mejor posición. Aunque esto no es cierto en todos los casos porque ha habido señoras que han desempeñado un excelente papel, es prudente que sea un hombre el encargado de negociar. El temple e impasibilidad que se requieren, muchas veces las mujeres no pueden soportarlo ni sostenerlo. Si luego de nuestra reunión familiar hemos decidido que sea tal o cual la persona que servirá de negociadora, que no nos importen las exigencias de los secuestradores para que otra persona sea la contraparte de ellos; más si quieren que sea una mujer la que se encargue. La mejor excusa será la de poner una enfermedad o gravedad en las condiciones de esa persona y de manera firme hacerles comprender que seremos nosotros los encargados de conversar y llegar a un acuerdo con ellos. Lo peor es demostrarles miedo y amedrentamiento. La firmeza, junto a un poco de diplomacia, que no se nos olvide esta combinación, serán indispensables para conseguir algún grado de libertad de acción durante la etapa de la negociación y puesta de acuerdo en las condiciones económicas que conduzcan a la pronta liberación de nuestro familiar.
  10. Ellos son los que adentro de sus peticiones van a proponer un sistema para el pago del rescate. Estudiémoslo muy bien con las personas que nos están asesorando y con la familia. Y si podemos, o en la medida de nuestros intereses, vayamos cambiándolo en el transcurso de la etapa de negociación.
  11. No hay un tiempo promedio que pudiéramos definir como etapa de negociación. Así como puede durar unos pocos días el proceso, si ellos consideran que nos pueden sacar y conseguir algo más sustancial de dinero, se tomarán su tiempo para mantener la presión sobre la familia y que sean aceptadas las condiciones, así como la cantidad en la que han remachado desde el inicio. En este punto debe ser el sentido común y las premisas familiares que quedaron ya previamente definidas en la primera reunión familiar que se llevó a cabo, las que van a permitir el estira y encoge de la situación. Es indispensable que nos vayamos amoldando a las circunstancias que se den en el transcurso de los hechos para que los secuestradores no pierdan el interés y mucho menos llegar a despertarles una mayor ambición.
  12. Normalmente el encargado de las negociaciones del pago del rescate es uno de los jefes medios y medios altos de la banda o bien uno de los líderes, pues teniendo poder decisional y la confianza de todo el grupo para negociar la cantidad de dinero, ¿quién mejor que un jefe o el líder para asumir ese nivel de mando?. Aunque en algunos casos el o los negociadores no son más que parte del personal profesional y técnico contratado exclusivamente para esa tarea y no necesariamente tienen el acceso libre directo con la banda de plagiarios y mucho menos con la víctima. Las preguntas que lleva se las entrega a su contacto y de él recibe las respuestas para la familia. En estos casos también los jefes exigen que se graben las pláticas con la familia para evitar sorpresas, delaciones o lo que es peor, engaños con respecto a los verdaderos montos del rescate.
  13. Los negociadores gritones, abusivos, vulgares, prepotentes y que amenazan constantemente, son los más fáciles de ablandar durante las diferentes charlas que sostendremos con ellos; así que no les tengamos temor y mucho menos permitamos que nos dominen ni que eso nos deje a merced completa de ellos. Sin entrar en su juego teatral, propongamos que la negociación sea llevada a cabo adentro de los límites necesarios.
  14. De nuestra parte es preferible que el negociador o las personas que dialoguen con los secuestradores sean hombres. La mujer, por ser más sensible, puede que sea una presa fácil de caer en el juego teatral de los secuestradores y que eso permita abusos mucho más allá de la situación.
  15. Hay que estar preparados para recibir casetes, cartas y videos de la víctima, desde dónde suplicará porque se pague lo antes posible el rescate exigido o bien aconsejando de dónde y cómo obtener parte del dinero o todo lo que haga falta para ajustar las exigencias del grupo secuestrador. En algunos casos, si es un video el que nos llega, pueden mostrarnos a nuestro ser querido en unas condiciones terribles para hacer que esas escenas nos hagan trizas y que rápido lleguemos a la cantidad exigida por ellos. O bien hacer que la víctima, si es mujer, obligándola, por supuesto, a que diga que cada día que pasa sin el pago del rescate, es violada por diez o veinte hombres. No debemos permitir que eso nos presione pues ya hemos decidido en la reunión familiar los límites y la estrategia a seguir en el caso.
  16. Nuestro negociador deberá contar con un cuaderno o una libreta para ir apuntando la cantidad de dinero que lleva ofrecida, la fecha y la hora; ya que es muy común que los secuestradores a través de su o sus negociadores manejen cantidades a su favor confundiendo al nuestro. No hay que dejar de recordar que lo que se escribe no se olvida.
  17. Las comunicaciones con ellos van a ser muy breves, por eso debemos de asegurarnos que nada se nos olvide o se nos pase por alto. Ante esto es necesario que llevemos los apuntes necesarios y lo que nos estén diciendo escribirlo, sin que por eso importe que la grabadora esté funcionando; ha sucedido, en no pocos casos, que por cualquier motivo no se logró una grabación clara o adecuada y eso no permite tener los datos que nos dieron. Y, como las llamadas las hacen desde teléfonos públicos, para no ser detectados fácilmente o rastreados, debemos tomar en cuenta que en cualquier momento se comunicarán y así mismo, a medio hablarles, dan por concluida una charla colgándonos la llamada. Eso, no sólo para mantener la presión psicológica sobre nosotros, sino para que no dejemos de comprender que son ellos los que mandan. Que no nos preocupe tal actitud ya que ellos son los más interesados en mantener una cierta continuidad en la negociación como para que dejen abruptamente de hablarnos durante un período largo de tiempo. No nos preocupemos de más, ellos volverán a llamarnos en poco tiempo, después de considerar que ya fue suficiente el dolor y sufrimiento que nos dieron. Ahora bien si el silencio es largo, es decir, más de diez días o quince, la cosa se salió de dimensión y habrá que tomar medidas en el asunto. Como lo puede ser que hagamos una publicación en los medios de comunicación pidiendo que nos urge que nos hable fulano de tal. Sin identificar que se trata de un secuestro. En los anuncios de clasificados es cosa de dos o tres publicaciones para que ellos al leer el mensaje, comprendan de qué se trata. Y si ni con eso reanudan las pláticas interrumpidas, algo grave sucedió y la estrategia a utilizar es otra y de más envergadura. Aquí si debemos hacer un escándalo público y una denuncia por todos los medios de comunicación.
  1. Los secuestradores pueden dejar pasar varios días sin llamarnos. Esa táctica es muy usada por ellos para hacernos presión y sufrimiento de no saber nada de nuestro ser querido. Esperemos, con la seguridad que muy pronto tendremos noticias de ellos y de nuestro ser querido y, por supuesto, una reanudación en la comunicación para continuar negociando el rescate.
  2. Siempre es válido, de nuestra parte, llorar y hacer lapsos de tiempo en el teléfono soltando una llanto y mostrando mucha congoja, de esta manera podremos no sólo ganar tiempo, sino hacerles comprender que estamos bajo una enorme presión y que ellos tienen la sartén por el mango. Por supuesto eso creerán ellos.
  3. Debemos apelar a los buenos sentimientos, al dolor de la familia y a la justicia divina; pero sin pedir castigo para aquellos con los cuales estamos hablando pues se puede revertir el efecto que estamos tratando de buscar. Podemos muy bien decirles algo así: "Dios se lo va a agradecer. Por el amor de Dios. Mire amigo, usted se oye una buena persona, póngase en mi lugar; soy una persona de trabajo. ¿Qué tal si fuera usted el que estuviera pasando por estas penas tan dolorosas?. Usted puede muy bien ser padre de familia"..... Cualquier argumento con características parecidas a estos ejemplos puede ser usado para mantener un pequeño vínculo con los sentimientos del negociador.
  4. Si el negociador responde a nuestra contraoferta de dinero que le hemos hecho, con argumentos como los siguientes: "¿De qué se queja si usted es dueño de grandes propiedades y fincas?". Respondamos: "La que tengo está arrendada, el ganado apenas consiste en pocas cabezas y están dadas en garantía con el banco. La casa tiene un gravamen hipotecario y los carros los estoy apenas pagando. No tengo posibilidades de más dinero".
  5. Hay que ofrecer, luego de agotados los argumentos, bienes materiales, y decirles algo así: "Si quieren les doy un carro. Unas cuantas vacas, que no puedo vender porque están gravadas. Mi equipo de computación, televisores o equipo de sonido". Todo esto es para que se comprenda que a pesar de no tener dinero sí estamos dispuestos a dar cualquier cosa. Ellos no aceptan nada más que dinero en efectivo, pero nuestros argumentos en contrario permitirán que se comprenda que estamos haciendo hasta lo imposible para satisfacer sus demandas.
  6. Nuestro negociador, luego de contraofertar con una cantidad menor al 2% de lo que ellos están exigiendo, podrá ir subiendo en cantidades muy pequeñas y módicas, de manera paulatina, en cuenta gotas, para mantener el interés de ellos. No debemos subir en montos altos o muy altos, pues la impresión que causaremos será la de tener disponible cualquier cantidad y eso inducirá a los secuestradores a dejar pasar varios días sin llamarnos para hacer presión y así obtener la mayor cantidad posible de dinero en esta etapa de negociación.
  7. Siempre que subamos los montos debemos de hacer énfasis en que hasta ahí hemos llegado y que nos ha costado muchísimo reunir la cantidad que llevamos y que ya es imposible juntar más. Si se pone pesado o vulgar y presiona demasiado el negociador de ellos, ofrezcamos un bien, carros, refrigeradora, televisores, equipo de sonido, que como ya lo vimos, no van a ser aceptados; pero eso hace ver o creer que ya no disponemos y no tenemos de donde sacar más dinero para irlo sumando a lo que ya hemos reunido. Eso les indicará que estamos dispuestos a sacrificar todo bien que tenemos para concluir la penosa situación.
  8. El día en que se vaya a hacer la entrega del dinero del rescate, las llamadas de ellos van a ser muchas y muy cortas en duración; quizá muchísimo más cortas que las que ya habíamos o teníamos considerado como cortas y breves. Y se harán de diferentes partes de la ciudad o del interior.
  9. Para protegerse, los secuestradores utilizan algunas tácticas para distraer la atención, tales como cambiar varias veces el lugar designado y acordado para llevar el dinero, así como la hora en que éste debe llevarse.
  10. Normalmente no acostumbran a devolver a la persona secuestrada en el mismo momento del pago del rescate, aduciendo que es por la propia seguridad de la víctima. Pueden dejar pasar varios días para la liberación de la persona cautiva sin que se comuniquen con la familia de la víctima.
  11. Es muy común que personas de la misma banda y grupo de criminales llamen por su propia cuenta pidiendo y exigiendo dinero y aduciendo un sinfín de justificaciones para ello. Aquí, para asegurarnos que son los que tienen a nuestro ser querido secuestrado, es imperativo pedirles una o varias pruebas de vida. Hay que obligarlos a que lleven una o más preguntas para que sean respondidas por la persona secuestrada. Si se niegan a ello y tampoco nos quieren enviar una foto de la víctima con el periódico del día, que no nos moleste y no nos sintamos mal por colgarles el teléfono. Esas personas o esa persona realmente ¡no tienen a nuestro ser querido!, únicamente nos quieren extorsionar. Y si queremos colgarles el teléfono, hagámoslo sin ninguna pena. O bien cerrémosles el camino obligándolos a que para continuar conversando es necesario e indispensable que antes nos presenten pruebas adecuadas de la víctima, pues de lo contrario será difícil llegar a un arreglo o entendido. Que no nos importen las más crueles consecuencias que nos digan le sucederán a nuestro familiar secuestrado, únicamente están mostrando su desencanto por no habernos podido extorsionar de la manera tan burda y delictiva como pretendían.
  12. También es muy común que luego de haberles pagado el rescate exigido y pactado previamente, llamen los secuestradores para quejarse que lo que recibieron fue una cantidad bastante menor a la acordada. O, lo que es normal entre ellos, que nos digan que recibieron sólo papel periódico recortada al tamaño de los billetes. O, lo que es peor todavía, pero que generalmente acostumbran a hacer, es que llamen insultando y furiosos nieguen haber encontrado el paquete o los paquetes en que el dinero tuvo que haber sido llevado.
  13. La respuesta que hay que darles, a cualquier argumento que pretendan usar para desvirtuar la no entrega o la entrega parcial del dinero, sin permitir que nos hagan entrar en su juego o caer en esa trampa, será una llena de tranquilidad, pero con mucha firmeza, diciéndoles que nosotros no somos tan desalmados como para jugar con la vida de nuestro ser querido. Que tal y como había sido acordado, la cantidad exacta, más unas monedas para el teléfono público y unos diez dólares para el taxi que traería al secuestrado a la casa, fueron lo que se dejó exactamente en el lugar y hora indicada.
  14. ¡Por nada del mundo caigamos en el juego de ellos, aún y las amenazas sean de lo peor!. Solamente quieren extorsionarnos y sacar más dinero. Mantengamos nuestra postura que el rescate, tal y como fue acordado, así mismo se llevó.
  15. Se puede o no iniciar una nueva negociación para conseguir un monto mayor del rescate, siempre y cuando sintamos que no hay más remedio que acceder a esa nueva extorsión.
  16. Algunas veces, en el trayecto hacia el lugar indicado para dejar el rescate, podremos ser interceptados por algún tipo que se quiere pasar de listo y que formando parte del grupo de secuestradores, de la policía o de las fuerzas de seguridad que tienen acceso a las llamadas, prácticamente quieran asaltarnos. Debemos de ser sumamente cautos en esto porque si nos quitan el dinero antes de dejarlo en el lugar acordado, no hicimos nada y se iniciará una nueva ronda de negociaciones hasta llegar a un acuerdo adicional.
  17. Se han dado casos en que la intercepción es parte de la estrategia de ellos y quien nos exija el dinero se identificará con la clave, santo y seña y nombre del negociador, en ese caso no habrá más que darles el dinero.
  18. No es común, pero puede llegar a suceder, y es mejor estar preparados y sabidos de esto, que el grupo original que secuestró a nuestro familiar y que se tomó la molestia de negociar el pago del rescate, luego de hacerse con el dinero cobrado, vendan o pasen al secuestrado a otro grupo de criminales, el cual, siguiendo todos los pasos anteriormente descritos, se comuniquen con la familia exigiendo el pago por la devolución de la víctima ahora en otras manos.
  19. Estos nuevos criminales pueden ser parte del grupo encargado de llevar a la víctima del lugar de su cautiverio hacia su liberación, y que en el camino se quieran pasar de listos con el grupo original del cual dependen, y hacer que se inicie por cuenta propia una nueva etapa de negociaciones.
  20. No es común, pero puede suceder, que luego de haber recibido uno o varios pagos por el rescate y de haber liberado, luego de eso, a la víctima, procedan a secuestrar a otro miembro de la misma familia. Esto es más factible si la familia pagó rápido y, la cantidad exacta o un poco menor a la exigida como rescate, fue reunida en el corto plazo. Eso les indicará que somos buenos clientes y pagamos muy bien por los secuestros.
  21. No es común, pero puede suceder, que se quede alguno de los miembros de la banda llamando por su cuenta y riesgos propios a la familia, luego de la devolución de la víctima, pretendiendo extorsionarlos y exigiendo dinero a cambio de no hacerles daño de nuevo o de no secuestrar a otro miembro de la misma familia. Con este caso debemos de iniciar una negociación y arreglo para el pago correspondiente, pero a la hora y día indicado para el pago, previo a la denuncia respectiva, las fuerzas de seguridad podrán capturar a estos criminales, cuando lleguen a retirar el supuesto pago acordado, pues no hay riesgos en ello.

 

 

Autor:

Guillermo Ruano G.

Asesor y Consultor

Autor del libro: Beverly, el infame secuestro de una jovencita www.editorialpiedraangular.com


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