Agregar a favoritos      Ayuda      Português      Ingles     

Educación en valores, un punto de vista particular

Enviado por neliavl4



  1. Contexto mundial
  2. El nuevo enfoque pedagógico y los valores
  3. La práctica de valores en las escuelas de Puno
  4. Factores que causan la pérdidas de valores
  5. Conclusiones
  6. Sugerencias
  7. Bibliografía

DEDICATORIA

A los niños y niñas del Perú,

declaramos de pie

que ayudaremos a trocar

en luz las tinieblas

INTRODUCCION

No existe tarea mas importante y urgente para el docente de hoy, que lograr que los niños a su cargo, adquieran valores positivos, que permitan crear a la sociedad de manera más humana, congruente con la calidad de ser humano "único, irrepetible y trascendente".

El mundo que nos ha tocado vivir, sufre de corrupción, violencia, injusticia social y muchos males mas, y es tarea nuestra aportar con la solución de estos problemas.

Ya no somos ajenos a la realidad mundial, el concepto de dignidad humana, justicia social es mas indispensable en estos tiempos, aplicarlos es parte tarea nuestra.

Puno, es nuestra realidad inmediata, y trabajando en la formación de valores la haremos mas hermosa aún.

Los valores debemos vivirla primero nosotros, para poder ser coherente en la transmision y desarrollo hacia los niños y niñas.

    1. EL DESARROLLO ECONOMICO SOCIAL
  1. CONTEXTO MUNDIAL
  1. El mundo ha experimentado durante los últimos cincuenta años un auge económico sin precedentes. Sin embargo, consiente de que el modelo actual de crecimiento tropieza con limitaciones evidentes, en razón de las desigualdades que induce, y que los costos humanos y ecológicos que entraña, la comisión estima necesario definir la educación, no ya simplemente en términos de sus repercusiones en el crecimiento económico, sino en la función de un marco más amplio, el del desarrollo humano.

    Sin embargo, esa forma de desarrollo fundado únicamente en el crecimiento económico, ha suscitado profundas desigualdades, y los ritmos de progresión son muy diferentes según el país y la región.

    Por otra parte se han acentuado las desigualdades a raíz de la competencia entre los países y los distintos grupos humanos; la desigualdad de distribución de los excedentes de productividad entre distintos países y dentro de algunos considerados ricos, revela que el crecimiento agrava la factura entre los más dinámicos y los otros.

    Estas desigualdades se explican en parte por el disfuncionamiento de los mercados y por las índoles intrínsecamente desigualitaria del sistema político mundial, además de estar estrechamente vinculados al tipo de desarrollo actual que atribuye un lugar preponderante a la materia gris y la innovación.

    La educación no sirve únicamente para proveer al mundo económico de personas calificadas; no se dirige al ser humano como agente económico, sino como finalidad de desarrollo.

    Realizar plenamente los talentos y aptitudes que cada persona lleva en sí responde a la vez a su misión fundamentalmente humanista, la exigencia de equidad que debe guiar toda política educativa y a las verdaderas necesidades de un desarrollo endógeno, respetuosos del medio ambiente humano y natural, y de la diversidad de tradiciones y culturas. En particular, si bien es cierto que la formación permanente sigue siendo una idea esencial de finales del siglo XXI es necesario inscribirla mas allá de una simple adaptación al empleo en la concepción más amplia de una educación a lo largo de toda la vida concebida como condición de un desarrollo armonioso y continuo de la persona.

    Es importante afirmar el valor de la educación en el proceso de desarrollo de los pueblos y articular su dinámica a las necesidades de crecimiento económico social y humano.

    La tarea es inmensa, pero ineludible, pues de ella depende la construcción del orden social del siglo XXI. Mas por encima de todo será una formación para la justicia la que permitirá reconstituir el núcleo esencial de una educación moral de las conciencias que requiere una cultura cívica no conformista y enemiga de la injusticia, y que prepare a una ciudadanía activa en la que la responsabilidad de intervención sustituya a la simple ciudadanía por delegación.

    De hecho es justamente la asimilación del sentido de justicia abstracta (equidad, igualdad de oportunidades, libertad responsable, respeto a los demás, defensa de los más débiles, apreciación de diferencia), lo que genera actitudes psicológicas que predisponen a actuar de manera concreta en pro de la justicia social y la defensa de los valores democráticos.

    Partiendo pues del principio de que la educación es un bien publico, (por lo menos cuasi públicos), se debe de considerar que la escuela ante todo es una institución social o más exactamente una institución perteneciente a la sociedad civil. En otras palabras ya no puede limitarse a ser una pieza mas dentro de una aplanadora económica que aniquila los frágiles vínculos de la solidaridad humana.

    En definitiva, todo lo que sucede en el espacio escolar tiene consecuencias en el proceso de construcción de sociedades estables, pues se educa para una ciudadanía plena mediante la edificación de comunidades educativas plurales, regidas por normas de participación democráticas en las que se da prioridad al método de la negociación entre las diversas posiciones y se rechaza toda forma de solución de conflictos naturales por la violencia o por el autoritarismo.

    En una escuela de este tipo, pilar fundamental de la educación a lo largo de la vida. La educación y la socialización están íntimamente ligadas durante toda la vida.

    El nuevo siglo es por su propia índole, sinónimo de horizonte para una nueva esperanza, esperanza que al ser eminentemente humana y humanizadora, se basa insoslayablemente en la prioridad de la educación.

  2. LOS GRANDES DESAFIOS DE LA EDUCACION

    El sistema educativo tiene por misión explícita o implícita preparar a cada uno para ese cometido social. En las complejas sociedades actuales, la participación en el proyecto común rebasa ampliamente el ámbito político en sentido estricto.

    La educación no puede sustentarse con reunir a los individuos, no puede contentarse con reunir a los individuos haciéndolos suscribir a valores comunes, forjados en el pasado. Debe responder también a la pregunta vivir juntos: ¿con qué finalidad? ¿para hacer qué? Y dar a cada persona la capacidad de participar activamente durante toda la vida en un proyecto de sociedad.

    Por consiguiente hay que preparar a cada persona para esa participación, enseñándole sus derechos y sus deberes, pero también desarrollándole sus competencias sociales y fomentando el trabajo en equipo e la escuela.

    Efectivamente no se trata de enseñar preceptos en forma de códigos rígidos que pueden caer en un adoctrinamiento, sino hacer de la escuela un modelo de practica democrática que permita a los niños entender a partir de problemas concretos, cuales son sus derechos y deberes y como el ejercicio de su libertad esta limitado por el ejercicio de los derechos y la libertad de los demás. Una serie de practicas ya experimentadas podría consolidar ese aprendizaje de la democracia en la escuela.

    Por último, si se busca una relación sinérgica entre la educación y la práctica de una democracia participativa, además de preparar a cada individuo para el ejercicio de sus derechos y deberes, conviene recurrir a la educación permanente para edificar una sociedad civil activa, que entre los individuos dispersos y el poder político lejano permita a todos a asumir su parte de responsabilidad en la sociedad, al servicio de una autentica solidaridad de destino. La educación de cada ciudadano debe continuar durante toda la vida, para convertirse en un eje de la sociedad civil y de la democracia viva.

  3. INFORME DE LAS NACIONES UNIDAS
  4. LOS VALORES EN LATINOAMERICA

La familia es el primer lugar en que se produce la educación y como tal, establece el enlace entre los aspectos afectivo y cognoscitivo, y asegura la transmisión de los valores y las normas. Su relación con el sistema educativo se percibe a veces como antagónica; en algunos países en desarrollo los conocimientos que transmite la escuela pueden oponerse a los valores tradicionales de la familia, del mismo modo, las familias con medios modestos perciben muchas veces la institución escolar como un mundo extraño, cuyos códigos y usos no comprenden (es el caso de políticas educativas de sentido conquistador - desplazador - eliminador - colonialista).

Por consiguiente resulta indispensable que haya un dialogo autentico entre los padres y profesores, pues para el desarrollo armonioso de los niños es necesario que la educación escolar y la educación familiar se complementen.

Por otra parte, durante toda su vida el individuo aprende en el espacio social de la comunidad a la que pertenece. Esta definición varia no solo de un individuo a otro sino a lo largo de la vida de cada individuo. En este caso la educación se basa en la voluntad de convivir y fundar la cohesión del grupo en un conjunto de proyectos comunes; así pues la vida asociativa, la pertenencia a una comunidad religiosa, la actividad política contribuyen a esta forma de educación.

      1. Cada vez que en nuestra vida cotidiana usamos palabras del tipo "bello" o "desagradable", para afirmar o negar algo sobre un objeto, expresamos experiencias valorativas. Tener una experiencia valorativa es vivir el carácter valioso de las cosas y las personas, hacemos esto, por ejemplo, cuando apreciamos una mercadería o cuando estimamos a un amigo. Todos los hombres tiene experiencias o actos valorativos, aunque no todos reflexionen sobre estas circunstancias. Cuando estamos frente a un objeto, digamos un cuadro, y aprehendemos sus características, verbi gracia, su tamaño, forma, los colores que presenta, etc. pero nos limitamos a describirla tal como se presenta, no hacemos ninguna valoración, nuestra conciencia se comporta como conciencia neutral; no esta ni a favor ni en contra del objeto que aprehende, los actos que en este caso realizamos son actos contemplativos; esta actitud no es común entre los hombres, es un modo de comportarse difícil y elaborado, que solo la disciplina de la cultura permite adoptar. La actitud común y primaria entre los hombres es todo lo contraria, en el ejemplo citado del cuadro, nuestra conciencia la rechaza o la desea, gusta de el o le disgusta, esta a favor o en contra; nuestra conciencia se comporta entonces como conciencia valorativa, y los actos que realizamos son actos valorativos.

        En el acto valorativo, la conciencia acepta o rechaza, esto significa decir que existe una dualidad, dos polos, uno positivo y otro negativo, según que el sujeto este a favor o en contra del objeto. Cuando afirmamos este cuadro es bello ocurre como si tomáramos una dirección positiva de nuestra conciencia de nuestra conciencia, mientras que si decimos este cuadro es feo, parecemos proyectarnos al polo opuesto. Pero debemos pasar de un polo al otro por una serie de posiciones intermedias, así ocurre cuando apreciamos favorablemente a una persona, luego sentimos hacia ella una cierta reserva y por ultimo la rechazamos, esto significa que las valoraciones no son siempre tajantes y extremas sino pueden matizarse, estableciendo grados de aceptación o rechazo. Resumiendo podemos decir, que el acto valorativo es una convivencia en la cual el sujeto acepta o rechaza al objeto, esta a favor de el o en contra el, graduando en cada caso su estimación. Tiene además tanto la función de atribuir valor a objetos aislados, cuanto la función de preferir unos objetos valiosos a otros y de establecer de este modo una jerarquía entre ellos.

      2. ¿Qué es el valor y qué son valores?
      3. Características y clases de valor.- Podemos decir que el valor es objetivo y dependiente de la constitución esencial de los objetos; en cuanto que estriba en los objetos mismos, en la esencia propia de las cosas, puede afirmarse también el carácter concreto del valor. Este carácter concreto del valor permite además comprender porque la estimación o valoración de un objeto es vivida por nosotros como una toma de contacto plena e intima con ese objeto, lo cual se traduce justamente en esa conmoción sentimental y esa tendencia a favor o en contra de las cosas que son características del acto estimativo.
    1. LOS VALORES - DEFINICIONES Y CONCEPTOS VITALES
  1. EL NUEVO ENFOQUE PEDAGOGICO Y LOS VALORES

Según esto, cuando decimos que un paisaje es bello, afirmamos:

  1. Que el valor de la belleza que aprehendemos pertenece a ese paisaje (o sea tiene carácter objetivo)
  2. Que no puede aprehenderse sin el paisaje (o sea que es dependiente del objeto)
  3. Que se refiere al conjunto geográfico en su naturaleza propia y no una parte, elemento o forma de el (o sea es concreto).

Una y otra vez se habla de objetos bello, feos, útiles o desagradables cuando valoramos las cosas o las personas, decimos que una persona puede ser mejor que otra desde el punto de vista del valor estético, pero inferior desde el punto de vista ético, es decir, por su valor moral. De lo anterior podemos deducir que hay diversas especies o clases de valor.

He aquí algunas de las principales clases, que podemos reconocer por nuestra propia experiencia:

  1. Los valores sensoriales o hedonísticos, tales como lo agradable y lo desagradable, lo placentero y los doloroso, lo sabroso, lo suculento, lo asqueroso, etc.
  2. Los valores vitales, entre los que se cuentan lo saludable, lo insalubre, lo fuerte, lo débil, etc.
  3. Los valores económicos y técnicos, tales como lo lucrativo, lo provechoso, lo útil, lo inútil, lo eficaz, etc.
  4. Los valores sociales y jurídicos, a saber, lo justo, lo injusto, lo solidario, la igualdad, el honor, el orden, etc.
  5. Los valores religiosos, entre los que se cuentan lo santo, lo piadoso, la beatitud, la caridad, lo sacrílego, etc.
  6. Los valores estéticos, a saber, lo bello, lo feo, lo bonito, lo elegante, lo cómico, etc.
  7. Los valores éticos, tales como lo bueno, lo malo, lo correcto, lo incorrecto, lo honesto, lo austero, la probidad, etc.
  8. Los valores teóricos o cognoscitivos, a saber, lo verdadero, lo falso, lo verosímil, lo claro, lo riguroso, etc.

Estas no son las únicas maneras de clasificar los valores, se pueden establecer diversos grupos o clases, de acuerdo a diferentes criterios de ordenación. Por ejemplo distinguir los valores según que puedan pertenecer a cualquier tipo de ser consciente, tendríamos así tres valores:

  1. Valores generales
  2. Valores de objetos en relación al hombre
  3. Valores de personas

Como vemos hay muchas maneras de clasificación.

  1. Para mejor perspectiva, leamos un poco de la ética en la antigüedad y actual de este aspecto y veremos conceptos importantes e interesantes:

    << Ética (del griego ethika, de ethos, ‘comportamiento’, ‘costumbre’), principios o pautas de la conducta humana, a menudo y de forma impropia llamada moral (del latín mores, ‘costumbre’) y por extensión, el estudio de esos principios a veces llamado filosofía moral. Este artículo se ocupa de la ética sobre todo en este último sentido y se concreta al ámbito de la civilización occidental, aunque cada cultura ha desarrollado un modelo ético propio.

    La ética, como una rama de la filosofía, está considerada como una ciencia normativa, porque se ocupa de las normas de la conducta humana, y para distinguirse de las ciencias formales, como las matemáticas y la lógica, y de las ciencias empíricas, como la química y la física. Las ciencias empíricas sociales, sin embargo, incluyendo la psicología, chocan en algunos puntos con los intereses de la ética ya que ambas estudian la conducta social. Por ejemplo, las ciencias sociales a menudo procuran determinar la relación entre principios éticos particulares y la conducta social, e investigar las condiciones culturales que contribuyen a la formación de esos principios.

    Principios éticos

    Los filósofos han intentado determinar la bondad en la conducta de acuerdo con dos principios fundamentales y han considerado algunos tipos de conducta buenos en sí mismos o buenos porque se adaptan a un modelo moral concreto. El primero implica un valor final o summum bonum, deseable en sí mismo y no sólo como un medio para alcanzar un fin. En la historia de la ética hay tres modelos de conducta principales, cada uno de los cuales ha sido propuesto por varios grupos o individuos como el bien más elevado: la felicidad o placer; el deber, la virtud o la obligación y la perfección, el más completo desarrollo de las potencialidades humanas. Dependiendo del marco social, la autoridad invocada para una buena conducta es la voluntad de una deidad, el modelo de la naturaleza o el dominio de la razón. Cuando la voluntad de una deidad es la autoridad, la obediencia a los mandamientos divinos o a los textos bíblicos supone la pauta de conducta aceptada. Si el modelo de autoridad es la naturaleza, la pauta es la conformidad con las cualidades atribuidas a la naturaleza humana. Cuando rige la razón, se espera que la conducta moral resulte del pensamiento racional.

    Prudencia, placer o poder

    Algunas veces los principios elegidos no tienen especificado su valor último, en la creencia de que tal determinación es imposible. Esa filosofía ética iguala la satisfacción en la vida con prudencia, placer o poder, pero se deduce ante todo de la creencia en la doctrina ética de la realización natural humana como el bien último.

    Una persona que carece de motivación para tener una preferencia puede resignarse a aceptar todas las costumbres y por ello puede elaborar una filosofía de la prudencia. Esa persona vive, de esta forma, de conformidad con la conducta moral de la época y de la sociedad.

    El hedonismo es la filosofía que enseña que el bien más elevado es el placer. El hedonista tiene que decidir entre los placeres más duraderos y los placeres más intensos, si los placeres presentes tienen que ser negados en nombre de un bienestar global y si los placeres mentales son preferibles a los placeres físicos.

    Una filosofía en la que el logro más elevado es el poder puede ser resultado de una competición. Como cada victoria tiende a elevar el nivel de la competición, el final lógico de una filosofía semejante es un poder ilimitado o absoluto. Los que buscan el poder pueden no aceptar las reglas éticas marcadas por la costumbre y, en cambio, conformar otras normas y regirse por otros criterios que les ayuden a obtener el triunfo. Pueden intentar convencer a los demás de que son morales en el sentido aceptado del término, para enmascarar sus deseos de conseguir poder y tener la recompensa habitual de la moralidad.

    Historia

    Desde que los hombres viven en comunidad, la regulación moral de la conducta ha sido necesaria para el bienestar colectivo. Aunque los distintos sistemas morales se establecían sobre pautas arbitrarias de conducta, evolucionaron a veces de forma irracional, a partir de que se violaran los tabúes religiosos o de conductas que primero fueron hábito y luego costumbre, o asimismo de leyes impuestas por líderes para prevenir desequilibrios en el seno de la tribu. Incluso las grandes civilizaciones clásicas egipcia y sumeria desarrollaron éticas no sistematizadas, cuyas máximas y preceptos eran impuestos por líderes seculares como Ptahhotep, y estaban mezclados con una religión estricta que afectaba a la conducta de cada egipcio o cada sumerio. En la China clásica las máximas de Confucio fueron aceptadas como código moral. Los filósofos griegos, desde el siglo VI a.C. en adelante, teorizaron mucho sobre la conducta moral, lo que llevó al posterior desarrollo de la ética como una filosofía.

    La temprana ética griega

    En el siglo VI a.C. el filósofo heleno Pitágoras desarrolló una de las primeras reflexiones morales a partir de la misteriosa religión griega del orfismo. En la creencia de que la naturaleza intelectual es superior a la naturaleza sensual y que la mejor vida es la que está dedicada a la disciplina mental, fundó una orden semirreligiosa con leyes que hacían hincapié en la sencillez en el hablar, el vestir y el comer. Sus miembros ejecutaban ritos que estaban destinados a demostrar sus creencias religiosas.

    En el siglo V a.C. los filósofos griegos conocidos como sofistas, que enseñaron retórica, lógica y gestión de los asuntos públicos, se mostraron escépticos en lo relativo a sistemas morales absolutos. El sofista Protágoras enseñó que el juicio humano es subjetivo y que la percepción de cada uno sólo es válida para uno mismo. Gorgias llegó incluso al extremo de afirmar que nada existe, pues si algo existiera los seres humanos no podrían conocerlo; y que si llegaban a conocerlo no podrían comunicar ese conocimiento. Otros sofistas, como Trasímaco, creían que la fuerza hace el derecho. Sócrates se opuso a los sofistas. Su posición filosófica, representada en los diálogos de su discípulo Platón, puede resumirse de la siguiente manera: la virtud es conocimiento; la gente será virtuosa si sabe lo que es la virtud, y el vicio, o el mal, es fruto de la ignorancia. Así, según Sócrates, la educación como aquello que constituye la virtud puede conseguir que la gente sea y actúe conforme a la moral.

    Escuelas griegas de ética

    La mayoría de las escuelas de filosofía moral griegas posteriores surgieron de las enseñanzas de Sócrates. Cuatro de estas escuelas fueron creadas por sus discípulos inmediatos: los cínicos, los cirenaicos, los megáricos (escuela fundada por Euclides de Megara) y los platónicos.

    Los cínicos, en especial el filósofo Antístenes, afirmaban que la esencia de la virtud, el bien único, es el autocontrol, y que esto se puede inculcar. Los cínicos despreciaban el placer, que consideraban el mal si era aceptado como una guía de conducta. Juzgaban todo orgullo como un vicio, incluyendo el orgullo en la apariencia, o limpieza. Se cuenta que Sócrates dijo a Antístenes: "Puedo ver tu orgullo a través de los agujeros de tu capa".

    Los cirenaicos, sobre todo Aristipo de Cirene, eran hedonistas y creían que el placer era el bien mayor (en tanto en cuanto no dominara la vida de cada uno), que ningún tipo de placer es superior a otro y, por ello, que sólo es mensurable en grado y duración.

    Los megáricos, seguidores de Euclides, propusieron que aunque el bien puede ser llamado sabiduría, Dios o razón, es ‘uno’ y que el Bien es el secreto final del Universo que sólo puede ser revelado mediante el estudio lógico.

    Según Platón, el bien es un elemento esencial de la realidad. El mal no existe en sí mismo, sino como reflejo imperfecto de lo real, que es el bien. En sus Diálogos (primera mitad del siglo IV a.C.) mantiene que la virtud humana descansa en la aptitud de una persona para llevar a cabo su propia función en el mundo. El alma humana está compuesta por tres elementos —el intelecto, la voluntad y la emoción— cada uno de los cuales posee una virtud específica en la persona buena y juega un papel específico. La virtud del intelecto es la sabiduría, o el conocimiento de los fines de la vida; la de la voluntad es el valor, la capacidad de actuar, y la de las emociones es la templanza, o el autocontrol.

    La virtud última, la justicia, es la relación armoniosa entre todas las demás, cuando cada parte del alma cumple su tarea apropiada y guarda el lugar que le corresponde. Platón mantenía que el intelecto ha de ser el soberano, la voluntad figuraría en segundo lugar y las emociones en el tercer estrato, sujetas al intelecto y a la voluntad. La persona justa, cuya vida está guiada por este orden, es por lo tanto una persona buena. Aristóteles, discípulo de Platón, consideraba la felicidad como la meta de la vida. En su principal obra sobre esta materia, Ética a Nicómaco (finales del siglo IV a.C.), definió la felicidad como una actividad que concuerda con la naturaleza específica de la humanidad; el placer acompaña a esta actividad pero no es su fin primordial. La felicidad resulta del único atributo humano de la razón, y funciona en armonía con las facultades humanas. Aristóteles mantenía que las virtudes son en esencia un conjunto de buenos hábitos y que para alcanzar la felicidad una persona ha de desarrollar dos tipos de hábitos: los de la actividad mental, como el del conocimiento, que conduce a la más alta actividad humana, la contemplación, y aquéllos de la emoción práctica y la emoción, como el valor. Las virtudes morales son hábitos de acción que se ajustan al término medio, el principio de moderación, y han de ser flexibles debido a las diferencias entre la gente y a otros factores condicionantes. Por ejemplo, lo que uno puede comer depende del tamaño, la edad y la ocupación. En general, Aristóteles define el término medio como el estado virtuoso entre los dos extremos de exceso e insuficiencia; así, la generosidad, una virtud, es el punto medio entre el despilfarro y la tacañería. Para Aristóteles, las virtudes intelectuales y morales son sólo medios destinados a la consecución de la felicidad, que es el resultado de la plena realización del potencial humano.

    Estoicismo

    La filosofía del estoicismo se desarrolló en torno al 300 a.C. durante los periodos helenístico y romano. En Grecia los principales filósofos estoicos fueron Zenón de Citio, Cleantes y Crisipo de Soles. En Roma el estoicismo resultó ser la más popular de las filosofías griegas y Cicerón fue, entre los romanos ilustres, uno de los que cayó bajo su influencia. Sus principales representantes durante el periodo romano fueron el filósofo griego Epicteto y el emperador y pensador romano Marco Aurelio. Según los estoicos, la naturaleza es ordenada y racional, y sólo puede ser buena una vida llevada en armonía con la naturaleza. Los filósofos estoicos, sin embargo, también se mostraban de acuerdo en que como la vida está influenciada por circunstancias materiales el individuo tendría que intentar ser todo lo independiente posible de tales condicionamientos. La práctica de algunas virtudes cardinales, como la prudencia, el valor, la templanza y la justicia, permite alcanzar la independencia conforme el espíritu del lema de los estoicos, "Aguanta y renuncia". De ahí, que la palabra estoico haya llegado a significar fortaleza frente a la dificultad.

    Epicureísmo

    En los siglos IV y III a.C., el filósofo griego Epicuro desarrolló un sistema de pensamiento, más tarde llamado epicureísmo, que identificaba la bondad más elevada con el placer, sobre todo el placer intelectual y, al igual que el estoicismo, abogó por una vida moderada, incluso ascética, dedicada a la contemplación. El principal exponente romano del epicureísmo fue el poeta y filósofo Lucrecio, cuyo poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas), escrito hacia la mitad del siglo I a.C., combinaba algunas ideas derivadas de las doctrinas cosmológicas del filósofo griego Demócrito con otras derivadas de la ética de Epicuro. Los epicúreos buscaban alcanzar el placer manteniendo un estado de serenidad, es decir, eliminando todas las preocupaciones de carácter emocional. Consideraban las creencias y prácticas religiosas perniciosas porque preocupaban al individuo con pensamientos perturbadores sobre la muerte y la incertidumbre de la vida después de ese tránsito. Los epicúreos mantenían también que es mejor posponer el placer inmediato con el objeto de alcanzar una satisfacción más segura y duradera en el futuro; por lo tanto, insistieron en que la vida buena lo es en cuanto se halla regulada por la autodisciplina.

    Ética cristiana

    Los modelos éticos de la edad clásica fueron aplicados a las clases dominantes, en especial en Grecia. Las mismas normas no se extendieron a los no griegos, que eran llamados barbaroi (bárbaros), un término que adquirió connotaciones peyorativas. En cuanto a los esclavos, la actitud hacia los mismos puede resumirse en la calificación de ‘herramientas vivas’ que le aplicó Aristóteles. En parte debido a estas razones, y una vez que decayeron las religiones paganas, las filosofías contemporáneas no consiguieron ningún refrendo popular y gran parte del atractivo del cristianismo se explica por la extensión de la ciudadanía moral a todos, incluso a los esclavos.

    El advenimiento del cristianismo marcó una revolución en la ética, al introducir una concepción religiosa de lo bueno en el pensamiento occidental. Según la idea cristiana una persona es dependiente por entero de Dios y no puede alcanzar la bondad por medio de la voluntad o de la inteligencia, sino tan sólo con la ayuda de la gracia de Dios. La primera idea ética cristiana descansa en la regla de oro: "Lo que quieras que los hombres te hagan a ti, hácelo a ellos" (Mt. 7,12); en el mandato de amar al prójimo como a uno mismo (Lev. 19,18) e incluso a los enemigos (Mt. 5,44), y en las palabras de Jesús: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mt. 22,21). Jesús creía que el principal significado de la ley judía descansa en el mandamiento "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo" (Lc. 10,27).

    El cristianismo primigenio realzó como virtudes el ascetismo, el martirio, la fe, la misericordia, el perdón, el amor no erótico, que los filósofos clásicos de Grecia y Roma apenas habían considerado importantes.

    Ética de los Padres de la Iglesia

    Uno de los puntos fuertes de la ética cristiana fue la oposición al maniqueísmo, una religión de origen persa que mantenía que el bien y el mal (la luz y la sombra) eran fuerzas opuestas que luchaban por el dominio absoluto. El maniqueísmo tuvo mucha aceptación en los siglos III y IV d.C. San Agustín, considerado como el fundador de la teología cristiana, fue maniqueo en su juventud pero abandonó este credo después de recibir la influencia del pensamiento de Platón. Tras su conversión al cristianismo en el 387, intentó integrar la noción platónica con el concepto cristiano de la bondad como un atributo de Dios, y el pecado como la caída de Adán, de cuya culpa una persona está redimida por la gracia de Dios. La creencia maniqueísta en el diablo persistió, sin embargo, como se puede ver en la convicción de san Agustín en la maldad intrínseca de la naturaleza humana. Esta actitud pudo reflejar su propio sentido de culpabilidad, por los excesos que había cometido en la adolescencia y puede justificar el énfasis que puso la primera doctrina moral cristiana sobre la castidad y el celibato.

    Durante la edad media tardía, los trabajos de Aristóteles, a los que se pudo acceder a través de los textos y comentarios preparados por estudiosos árabes, tuvieron una fuerte influencia en el pensamiento europeo. Al resaltar el conocimiento empírico en comparación con la revelación, el aristotelismo amenazaba la autoridad intelectual de la Iglesia. El teólogo cristiano santo Tomás de Aquino consiguió, sin embargo, armonizar el aristotelismo con la autoridad católica al admitir la verdad del sentido de la experiencia pero manteniendo que ésta completa la verdad de la fe. La gran autoridad intelectual de Aristóteles se puso así al servicio de la autoridad de la Iglesia, y la lógica aristotélica acabó por apoyar los conceptos agustinos del pecado original y de la redención por medio de la gracia divina. Esta síntesis representa la esencia de la mayor obra de Tomás de Aquino, Summa theologica (1265-1273).

    Ética y penitencia

    Conforme la Iglesia medieval se hizo más poderosa, se desarrolló un modelo de ética que aportaba el castigo para el pecado y la recompensa de la inmortalidad para premiar la virtud. Las virtudes más importantes eran la humildad, la continencia, la benevolencia y la obediencia; la espiritualidad, o la bondad de espíritu, era indispensable para la moral. Todas las acciones, tanto las buenas como las malas, fueron clasificadas por la Iglesia y se instauró un sistema de penitencia temporal como expiación de los pecados.

    Las creencias éticas de la Iglesia medieval fueron recogidas en literatura en la Divina Comedia de Dante, que estaba influenciada por las filosofías de Platón, Aristóteles y santo Tomás de Aquino. En la sección de la Divina Comedia titulada ‘Infierno’, Dante clasifica el pecado bajo tres grandes epígrafes, cada uno de los cuales tenía más subdivisiones. En un orden creciente de pecado colocó los pecados de incontinencia (sensuales o emocionales), de violencia o brutalidad (de la voluntad), y de fraude o malicia (del intelecto). Las tres facultades del alma de Platón son repetidas así en su orden jerárquico original, y los pecados son considerados como perversiones de una u otra de las tres facultades.

    Ética después de la Reforma

    La influencia de las creencias y prácticas éticas cristianas disminuyó durante el renacimiento. La Reforma protestante provocó un retorno general a los principios básicos dentro de la tradición cristiana, cambiando el énfasis puesto en algunas ideas e introduciendo otras nuevas. Según Martín Lutero, la bondad de espíritu es la esencia de la piedad cristiana. Al cristiano se le exige una conducta moral o la realización de actos buenos, pero la justificación, o la salvación, viene sólo por la fe. El propio Lutero había contraído matrimonio y el celibato dejó de ser obligatorio para el clero protestante.

    El teólogo protestante francés y reformista religioso Juan Calvino aceptó la doctrina teológica de que la salvación se obtiene sólo por la fe y mantuvo también la doctrina agustina del pecado original. Los puritanos eran calvinistas y se adhirieron a la defensa que hizo Calvino de la sobriedad, la diligencia, el ahorro y la ausencia de ostentación; para ellos la contemplación era holgazanería y la pobreza era o bien castigo por el pecado o bien la evidencia de que no se estaba en gracia de Dios. Los puritanos creían que sólo los elegidos podrían alcanzar la salvación. Se consideraban a sí mismos elegidos, pero no podían estar seguros de ello hasta que no hubieran recibido una señal. Creían que su modo de vida era correcto en un plano ético y que ello comportaba la prosperidad mundana. La prosperidad fue aceptada pues como la señal que esperaban. La bondad se asoció a la riqueza y la pobreza al mal. No lograr el éxito en la profesión de cada uno pareció ser un signo claro de que la aprobación de Dios había sido negada. La conducta que una vez se pensó llevaría a la santidad, llevó a los descendientes de los puritanos a la riqueza material.

    En general, durante la Reforma la responsabilidad individual se consideró más importante que la obediencia a la autoridad o a la tradición. Este cambio, que de una forma indirecta provocó el desarrollo de la ética secular moderna, se puede apreciar en De iure belli et pacis (La ley de la guerra y la paz, 1625) realizado por el jurista, teólogo y estadista holandés Hugo Grocio. Aunque esta obra apoya algunas de las doctrinas de santo Tomás de Aquino, se centra más en las obligaciones políticas y civiles de la gente dentro del espíritu de la ley romana clásica. Grocio afirmaba que la ley natural es parte de la ley divina y se funda en la naturaleza humana, que muestra un deseo por lograr la asociación pacífica con los demás y una tendencia a seguir los principios generales en la conducta. Por ello, la sociedad está basada de un modo armónico en la ley natural.

    Filosofías éticas seculares

    En el Leviatán (1651), el filósofo inglés Thomas Hobbes atribuye la mayor importancia a la sociedad organizada y al poder político. Afirmaba que la vida humana en el "estado de naturaleza" (independiente de o anterior a, la institución del estado civil) es "solitaria, pobre, sucia, violenta y corta" y que es "una guerra de todos contra todos". En consecuencia, la gente busca seguridad participando en un contrato social en el que el poder original de cada persona se cede a un soberano que, a su vez, regula la conducta.

    Esta postura conservadora en política asume que los seres humanos son malos y precisan un Estado fuerte para reprimirlos. No obstante, Hobbes afirmaba que si un soberano no da seguridad y orden y es derrocado por sus súbditos, la sociedad vuelve al estado de naturaleza y puede comprometerse en un nuevo contrato. La doctrina de Hobbes relativa al estado y al contrato social marcó el pensamiento del filósofo inglés John Locke. En sus dos Tratados sobre el Gobierno Civil (1690) Locke mantenía, sin embargo, que el fin del contrato social es limitar el poder absoluto de la autoridad y, como contrapeso, promover la libertad individual.

    La razón humana es el criterio para una conducta recta en el modelo elaborado por el filósofo holandés Baruch Spinoza. En su obra más importante, Ethica ordine geometrico demonstrata (Ética demostrada según método geométrico, conocida como Ética, 1674), Spinoza afirmaba que la ética se deduce de la psicología y la psicología de la metafísica. Sostenía que todas las cosas son neutras en el orden moral desde el punto de vista de la eternidad; sólo las necesidades e intereses humanos determinan lo que se considera bueno o malo, el bien y el mal. Todo lo que contribuye al conocimiento de la naturaleza del ser humano o se halla en consonancia con la razón humana está prefigurado como bueno. Por ello, cabe suponer que todo lo que la gente tiene en común es lo mejor para cada uno, lo bueno que la gente busca para los demás es lo bueno que desea para sí misma. Además, la razón es necesaria para refrenar las pasiones y alcanzar el placer y la felicidad evitando el sufrimiento. El estado humano más elevado, según Spinoza, es el "amor intelectual de Dios" que viene dado por el conocimiento intuitivo, una facultad mayor que la razón ordinaria. Con el uso adecuado de esta propiedad, una persona puede contemplar la totalidad del universo mental y físico y considerar que éste engloba una sustancia infinita que Spinoza denomina Dios sin disociarlo del mundo.

    Las leyes de Newton

    La mayoría de los grandes descubrimientos científicos han afectado a la ética. Los descubrimientos de Isaac Newton, el filósofo científico inglés del siglo XVII, aportaron uno de los primeros y más claros ejemplos de esta influencia. Las leyes de Newton se consideraron como prueba de un orden divino racional. La opinión contemporánea al respecto fue expresada por el poeta inglés Alexander Pope en el verso "Dios dijo: ¡dejad en paz a Newton!, y se hizo la luz". Los hallazgos e hipótesis de Newton provocaron que los filósofos tuvieran confianza en un modelo ético tan racional y ordenado como se suponía que era la naturaleza.

    Filosofías éticas anteriores al darwinismo

    Durante el siglo XVIII, los filósofos británicos David Hume, en Ensayos morales y políticos (1741-1742), y Adam Smith, autor de la teoría económica del laissez-faire, en su Teoría de los sentimientos morales (1759), formularon modelos éticos del mismo modo subjetivos. Identificaron lo bueno con aquello que produce sentimientos de satisfacción y lo malo con lo que provoca dolor. Según Hume y Smith, las ideas de moral e interés público provocan sentimientos de simpatía entre personas que tienden las unas hacia las otras incluso cuando no están unidas por lazos de parentesco u otros lazos directos.

    El filósofo y novelista francés Jean-Jacques Rousseau, en su Contrato social (1762), aceptó la teoría de Hobbes de una sociedad regida por las cláusulas de un contrato social. En su novela Emilio o la educación (1762) y en otras obras, sin embargo, atribuía el mal ético a las inadaptaciones sociales y mantuvo que los humanos eran buenos por naturaleza. El anarquista, filósofo, novelista y economista político británico William Godwin llevó esta convicción hasta su extremo lógico en su Ensayo sobre la justicia política (1793), que rechazaba todas las instituciones sociales, incluidas las del Estado, sobre la base de que su simple existencia constituye la fuente del mal.

    Una mayor aportación a la ética fue hecha a finales del siglo XVIII por el filósofo alemán Immanuel Kant en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785). Según Kant, no importa con cuánta inteligencia actúe el individuo, los resultados de las acciones humanas están sujetos a accidentes y circunstancias; por lo tanto, la moralidad de un acto no tiene que ser juzgada por sus consecuencias sino sólo por su motivación ética. Sólo en la intención radica lo bueno, ya que es la que hace que una persona obre, no a partir de la inclinación, sino desde la obligación, que está basada en un principio general que es el bien en sí mismo. Como principio moral último, Kant volvió a plantear el término medio en una forma lógica: "Obra como si la máxima de tu acción pudiera ser erigida, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza". Esta regla es denominada imperativo categórico, porque es general y a la vez encierra un mandato. Kant insistió en que uno ha de tratar a los demás como si fueran "en cada caso un fin, y nunca sólo un medio".

    Utilitarismo

    La doctrina ética y política conocida como utilitarismo fue formulada por el británico Jeremy Bentham hacia finales del siglo XVIII y más tarde comentada por el también filósofo y británico James Mill y su hijo John Stuart Mill. En su Introducción a los principios de la moral y la legislación (1789), Bentham explicó el principio de utilidad como el medio para contribuir al aumento de la felicidad de la comunidad. Creía que todas las acciones humanas están motivadas por un deseo de obtener placer y evitar el sufrimiento. Al ser el utilitarismo un hedonismo universal, y no un hedonismo egoísta como podría interpretarse el epicureísmo, su bien más elevado consiste en alcanzar la mayor felicidad para el mayor número de personas.

    Ética hegeliana

    El filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel en Fundamentos de la filosofía del derecho (1821) aceptó el imperativo categórico de Kant, pero lo enmarcó en una teoría universal evolutiva donde toda la historia está contemplada como una serie de etapas encaminadas a la manifestación de una realidad fundamental que es tanto espiritual como racional. La moral, según Hegel, no es el resultado de un contrato social, sino un crecimiento natural que surge en la familia y culmina, en un plano histórico y político, en el Estado prusiano de su tiempo. "La historia del mundo, escribió, es disciplinar la voluntad natural incontrolada, llevarla a la obediencia de un principio universal y facilitar una libertad subjetiva".

    El filósofo y teólogo danés Sören Kierkegaard reaccionó con fuerza en contra del modelo de Hegel. En Uno o lo otro (1843), Kierkegaard manifestó su mayor preocupación ética, el problema de la elección. Creía que modelos filosóficos como el de Hegel ocultan este problema crucial al presentarlo como un asunto objetivo con una solución universal, en vez de un asunto subjetivo al que cada persona tiene que enfrentarse de manera individual. La propia elección de Kierkegaard fue vivir sometido a la ética cristiana. Su énfasis en la necesidad de la elección tuvo influencia en algunos filósofos relacionados con el movimiento conocido como existencialismo, tanto como con algunos filósofos críticos, cristianos y judíos.

    Ética a partir de Darwin

    El desarrollo científico que más afectó a la ética después de Newton fue la teoría de la evolución presentada por Charles Darwin. Los hallazgos de Darwin facilitaron soporte documental al modelo, algunas veces denominado ética evolutiva, término aportado por el filósofo británico Herbert Spencer, según el cual la moral es sólo el resultado de algunos hábitos adquiridos por la humanidad a lo largo de la evolución. El filósofo alemán Friedrich Nietzsche dio una explicación asombrosa pero lógica de la tesis darwinista acerca de que la selección natural es una ley básica de la naturaleza. Según Nietzsche, la llamada conducta moral es necesaria tan sólo para el débil. La conducta moral —en particular la defendida por el judeocristianismo, que según él es una doctrina esclava— tiende a permitir que el débil impida la autorrealización del fuerte. De acuerdo con Nietzsche, toda acción tendría que estar orientada al desarrollo del individuo superior, su famoso Übermensch (‘superhombre’), que será capaz de realizar y cumplir la más nobles posibilidades de la existencia. Nietzsche encontró que este ser ideal quedaba ejemplificado en los filósofos griegos clásicos anteriores a Platón y en jefes militares como Julio César y Napoleón.

    En oposición al concepto de lucha despiadada e incesante como fundamento de la ley rectora de la naturaleza, el anarquista y filósofo ruso Piotr Alexéievich, príncipe Kropotkin, entre otros, presentó estudios de conducta animal en la naturaleza demostrando que existía la ayuda mutua. Kropotkin afirmó que la supervivencia de las especies se mantiene a través de la ayuda mutua y que los humanos han alcanzado la primacía entre los animales a lo largo de la evolución de las especies mediante su capacidad para la asociación y la cooperación. Kropotkin expuso sus ideas en una serie de trabajos, entre ellos Ayuda mutua, un factor en la evolución (1890-1902) y Ética, origen y desarrollo (publicado después de su muerte en 1924). En la creencia de que los gobiernos se basan en la fuerza y que si son eliminados el instinto de cooperación de la gente llevaría de forma espontánea hacia la implantación natural de un orden cooperativo, Kropotkin defendió el anarquismo.

    Los antropólogos han aplicado los principios evolutivos al estudio de las sociedades y las culturas humanas. Estos análisis han vuelto a subrayar los distintos conceptos del bien y del mal planteados por diferentes sociedades; por lo tanto, se creía que la mayoría de esos conceptos tenía un valor más relativo que universal. De entre los conceptos éticos basados en un enfoque antropológico resaltan los del antropólogo finlandés Edvard A. Westermarck en Relatividad ética (1932).

    Psicoanálisis y conductismo

    La ética moderna está muy influida por el psicoanálisis de Sigmund Freud y sus seguidores y las doctrinas conductistas basadas en los descubrimientos sobre estímulo-respuesta del fisiólogo ruso Iván Petróvich Pávlov. Freud atribuyó el problema del bien y del mal en cada individuo a la lucha entre el impulso del yo instintivo para satisfacer todos sus deseos y la necesidad del yo social de controlar o reprimir la mayoría de esos impulsos con el fin de que el individuo actúe dentro de la sociedad. A pesar de que la influencia de Freud no ha sido asimilada por completo en el conjunto del pensamiento ético, la psicología freudiana ha mostrado que la culpa, respondiendo a motivaciones de naturaleza sexual, subyace en el pensamiento clásico que dilucida sobre el bien y el mal.

    El conductismo, a través de la observación de los comportamientos animales, formuló una teoría según la cual la naturaleza humana podía ser variada, creando una serie de estímulos que facilitaran circunstancias favorables para respuestas sociales condicionadas. En la década de 1920 el conductismo fue aceptado en Estados Unidos, en especial en teorías de pediatras, aprendizaje infantil y educación en general. Tuvo su mayor influencia, sin embargo, en el pensamiento de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Allí, el llamado nuevo ciudadano soviético fue instruido de acuerdo con los principios conductistas a través del condicionante poder de la rígida y controlada sociedad soviética. La ética soviética definía lo bueno como todo aquello beneficioso para el Estado y lo malo como aquello que se le oponía o lo cuestionaba.

    En sus escritos de finales del siglo XIX y principios del XX, el filósofo y psicólogo estadounidense William James abordó algunos de los puntos centrales y característicos en las interpretaciones de Freud y Pávlov. James es más conocido como el fundador del pragmatismo, que defiende que el valor de las ideas está determinado por sus consecuencias. Su mayor contribución a la teoría ética, no obstante, descansa en su insistencia al valorar la importancia de las interrelaciones, tanto en las ideas como en otros fenómenos.

    Tendencias recientes

    El filósofo británico Bertrand Russell marcó un cambio de rumbo en el pensamiento ético de las últimas décadas. Muy crítico con la moral convencional, reivindicó la idea de que los juicios morales expresan deseos individuales o hábitos aceptados. En su pensamiento, tanto el santo ascético como el sabio independiente son pobres modelos humanos porque ambos son individuos incompletos. Los seres humanos completos participan en plenitud de la vida de la sociedad y expresan todo lo que concierne a su naturaleza. Algunos impulsos tienen que ser reprimidos en interés de la sociedad y otros en interés del desarrollo del individuo, pero el crecimiento natural ininterrumpido y la autorrealización de una persona son los factores que convierten una existencia en buena y una sociedad en una convivencia armoniosa.

    Varios filósofos del siglo XX, algunos de los cuales han asumido las teorías del existencialismo, se han interesado por el problema de la elección ética individual lanzada por Kierkegaard y Nietzsche. La orientación de algunos de estos pensadores es religiosa, como la del filósofo ruso Nikolái Alexándrovich Berdiáiev, que subrayó la libertad del espíritu individual; la del filósofo austro-judío Martin Buber, que se ocupó de la moral de las relaciones entre individuos; la del teólogo protestante germano-estadounidense Paul Tillich, que resaltó el valor de ser uno mismo, y la del filósofo y dramaturgo católico francés Gabriel Marcel y el filósofo y psiquiatra protestante alemán Karl Jaspers, ambos interesados en la unicidad del individuo y la importancia de la comunicación entre los individuos. Una tendencia distinta en el pensamiento ético moderno caracteriza los escritos de los filósofos franceses Jacques Maritain y Étienne Gilson, que siguieron la línea marcada por santo Tomás de Aquino. Según Maritain, "el existencialismo verdadero" pertenece a esta tradición cristiana.

    Otros filósofos modernos no aceptan ninguna de las religiones tradicionales. El filósofo alemán Martin Heidegger mantenía que no existe ningún Dios, aunque alguno puede surgir en el futuro. Los seres humanos, por lo tanto, se hallan solos en el Universo y tienen que adoptar y asumir sus decisiones éticas en la conciencia constante de la muerte. El filósofo y escritor francés Jean-Paul Sartre razonó su agnosticismo pero también resaltó la heideggeriana conciencia de la muerte. Sartre mantuvo que los individuos tienen la responsabilidad ética de comprometerse en las actividades sociales y políticas de su tiempo. El supuesto conflicto sobre la existencia de un Dios omnipresente, no revestía ningún sentido de trascendencia para el individuo, pues en nada afectaba a su compromiso con la libertad personal

    Entre otros filósofos modernos, como el estadounidense John Dewey, figuran los que se han interesado por el pensamiento ético desde el punto de vista del instrumentalismo. Según Dewey, el bien es aquello que ha sido elegido después de reflexionar tanto sobre el medio como sobre las probables consecuencias de llevar a cabo ese acto considerado bueno o un bien.

    La discusión contemporánea sobre la ética ha continuado con los escritos de George Edward Moore, en particular por los efectos de su Principia ethica. Moore mantuvo que los principios éticos son definibles en los términos de la palabra bueno, considerando que ‘la bondad’ es indefinible. Esto es así porque la bondad es una cualidad simple, no analizable.

    Los filósofos que no están de acuerdo con Moore en este sentido, y que creen que se puede analizar el bien, son llamados naturalistas. A Moore se le califica de intuicionista. Naturalistas e intuicionistas consideran los enunciados éticos como descriptivos del mundo, o sea, verdadero o falso. Los filósofos que difieren de esta posición pertenecen a una tercera escuela, no cognitiva, donde la ética no representa una forma de conocimiento y el lenguaje ético no es descriptivo. Una rama importante de la escuela no cognitiva defiende el empirismo o positivismo lógico, que cuestiona la validez de los planteamientos éticos que están comparados con enunciados de hecho o de lógica. Algunos empiristas lógicos afirman que los enunciados éticos sólo tienen significado emocional o persuasivo. >>

    La ética se refiere directamente a las personas, ¿qué significa la palabra persona? ¿tiene ella una importancia especial tratandose de la vida moral? He aquí dos interrogantes que es bueno abordar desde el principio para situar en su justo terreno la discusión de las cuestiones éticas, veamos.

    Si propusiéramos calificar moralmente una piedra o una mesa, nadie tomaría en serio esta propuesta; de una cosa en efecto no podemos decir que comete injusticias, que cumple con sus deberes o que es honesta o incorrecta, o sea cualquier cosa inerte no es una persona. Lo mismo a nadie se le ocurriría llamar honesto o injusto.

  2. La persona moral y la acción.- Nadie puede negar cuan importante es para todos nosotros la consideración de la conducta desde el punto de vista moral, nuestro cuidado constante es saber si estamos obrando correctamente, saber cual es nuestro deber y si lo estamos cumpliendo en las diversas situaciones de nuestra vida. Otro tipo de cuestiones como las siguientes: ¿qué queremos decir cuando hablamos de moral? ¿Cuál es el fundamento por el cual este hombre que soy yo o cualquier otro hombre debe hacer algo? ¿Pueden derivarse todas las reglas morales de un principio supremo? Fácil es ver que estas cuestiones se refieren a la conducta con valores morales, pero también se hacen desde otro ángulo, se tratan los temas desde otro nivel, estas cuestiones de este tipo son cuestiones éticas, es decir cuestiones filosóficas sobre la moral.

    Se puede hablar de la moralidad como de la atmósfera natural de la persona, como ese orden de valores y deberes en el cuál está instalado el ser personal y en contacto con el cual desenvuelve su conducta. Pertenecer a ese orden significa comportarse como ser moral, es decir, ser persona moral.

    El significado de la palabra moral resulta restringido a lo moralmente positivo, por ser por esencia lo que nos desarrolla como hombres y ser humano.

    Para precisar nuestro orden ético señalaremos algunos fundamentales, empezando por el valor propio de las personas, es el ser mas alto de los existentes, el que tiene mas rango en la realidad. El nos exige respetar siempre y sobre todo al ser humano, este valor es la dignidad humana, la dignidad personal.

    Considerando nuestra esencial vinculación con otras personas en la comunidad, existen valores que conciernen al cumplimiento del ser social, ellos son la justicia y la solidaridad, que nos exigen realizar la perfección y la unidad armónica de todos los hombres.

    Y observando que todo lo que hagamos busca la perfección individual y social, o que busque salvaguardar la dignidad de la persona, siempre puede ser calificada de una manera general como buena o mala, veremos que hay que considerar el bien y su opuesto el mal como valores fundamentales. Y es que, nuestra conciencia esta enfrentada a una alternativa fundamental: cumplir nuestro ser universal de hombres (algunos dicen nuestro derecho divino) o negarlo, perfeccionar nuestra conducta o restarle dignidad, alcanzar el máximo nivel posible en nuestra existencia real o descender a niveles inferiores. Este cumplimiento universal de nuestra esencia es lo que constituye el bien moral; su negación es el mal.

  3. La moralidad y los valores éticos fundamentales

    La justicia no es retribuir o cambiar un bien o una acción con otra equivalente, tampoco es estrictamente dar a cada cual lo que le corresponde de acuerdo con un criterio de igualdad, quedarse con esta concepción tiende a ser muy limitada e incorrecto, es un concepto estrecho de justicia. No podemos caer en la Ley de Talión.

    Aclaremos el concepto de justicia en un nivel para nosotros educadores. Veamos una parábola de Jesús el Cristo.

    En ella Cristo habla de un propietario que temprano por la mañana, contrato obreros para trabajar en su campo y les ofrecio un denario por el trabajo del día. Pasadas unas horas, contrató nuevos obreros y, un tiempo despues, otros más. Faltando una hora para terminar la jornada vio que había obreros en la plaza y les pregunto por que estaban ociosos; le respondieron que nadie les había dado trabajo. Entonces el los contrato también prometiendo pagarles el salario justo. Pues bien, terminada la jornada todos los obreros recibieron el mismo salario - un denario -, a pesar de que unos habían trabajado más tiempo que otros.

    ¿Qué pensar del propietario? ¿Obró justamente, o no?

    Mas allá de la formula rígida, hay un concepto superior de justicia que Cristo ha querido enseñar. Este concepto pide dar a todo hombre lo que por su condición de tal merece. De acuerdo con este sentido profundo de justicia, todos los obreros estaban en igual condición en cuanto eran personas humanas y a todos debía tratárseles como personas y había que darles lo que como tales les correspondía.

    Finalmente, expondremos el concepto moral de justicia social. El implica el tratar a todos los hombres con quienes vivimos como personas iguales a nosotros, dando a cada quien, o esforzándonos por hacerlo, lo que le corresponde en todas las circunstancias y con respecto a todas sus necesidades y aspiraciones como ser personal. En última instancia la justicia supone pues una manera de obrar recíprocamente todos los hombres en salvaguarda de la dignidad y la perfección de cada persona.

  4. La sociedad justa
  5. Crisis de valores.-

En nuestro país se viene sosteniendo la existencia de una "crisis de valores" sobre todo cuando se trata de calificar a los jóvenes que serian la expresión de la misma en la medida que son portadores de los disvalores, al lado de estas opiniones existe la idea que antes hubo una especie de "edad de oro de la moral", y que en el pasado las personas tenían valores superiores que el día de hoy no existen, sin embargo es necesario entender el carácter histórico de los valores, es decir en la medida que son creaciones del hombre en circunstancias históricas determinadas también pueden desaparecer y dar paso a otros, y si finalmente analizamos el pasado en términos de valores no siempre vamos a encontrar que el tiempo pasado fue mejor.

Los sociólogos señalan que esta crisis es antigua, y cuya expresión mas dramática es posiblemente la conquista española que quebró el orden antes existente e impuso nuevos modelos de vida y extraños valores, de manera que a lo largo de nuestra historia colonial y republicana éstas han continuado, habiendo épocas donde estas crisis llegaban a sus puntos culminantes, un ejemplo reciente es la década violenta pasada que ha agudizado esta crisis.

Según Rosemary Rizo Patron (1988) son ejemplos supremos de la crisis de valores los siguientes:

  • La pérdida del sentido del valor de la vida humana, es decir la muerte se ha convertido en un hecho cotidiano, para algunos necesario e inevitable, lo que se expresa en la indiferencia y la curiosidad morbosa que despierta la misma.
  • La perdida del sentido del valor de una vida humanamente digna. Vivimos en una sociedad donde un sector significativo de la población sobrevive en condiciones infrahumanas y eso ya no sensibiliza ni afecta a las personas, las sumimos como normales, lo mismo puede decirse respecto al desprecio de grupos étnicos con valores culturales distintos.
  • Ausencia de una recta comprensión del concepto de libertad, el concepto de libertad a oscilado a lo largo de la historia desde el individualismo hasta una idea colectiva de la misma, en ambos casos se desfigura la naturaleza humana y sus posibilidades de realización.
  • Inhibición de nuestra realidad social, ya no nos importa hacia donde nos dirigimos como sociedad, existen instituciones en defensa de la vida y de los derechos mínimos vitales del hombre, pero en un esquema general no se trabaja para tener una meta orientada al desarrollo humano del hombre, es como si a un individuo solo se le curase de sus males y heridas pero no se hace crecer, ni desarrollar, ni impulsar, ni acrecentar.

Lo cierto es que la crisis de valores no es independiente ni de nuestra historia ni de nuestra realidad tal cual vivimos actualmente, es decir la violencia estructural que recorre nuestra historia, la falta de democracia y de instituciones sólidas son la base de donde emergen las distintas manifestaciones de la crisis.

La crisis de valores no emerge del individuo aislado que un día rompe sus esquemas de valores y se orienta hacia los disvalores, sino son las propias condiciones sociales las que propician determinados valores en detrimento de otros y son ellas las que desvalorizan las posibilidades de una vida digna para el conjunto de las personas.

Según Capella (1988 pp248), la influencia de los valores y la sociedad es mutua y las crisis surgen cuando una sociedad comienza a vivir un proceso de transformación, donde los antiguos valores son cuestionados y sucumben ante el avance de los nuevos, o bien en otro caso nace un estado de confusión en que las personas pierden los antiguos valores pero no absorben los nuevos.

En resumen es importante que enfrentemos las crisis incluida la de los valores con una actitud menos maniqueista (fanáticos que todo lo ven automáticamente orientado al bien o al mal), es decir debemos ser capaces de entender que los cambios que se originan en el mundo entero también traen cambios en los valores, no siempre lo nuevo es negativo, como tampoco lo nuevo es positivo, debemos tener la suficiente flexibilidad mental para entender que a veces las crisis pueden ser constructivas y preludiar el nacimiento de valores superiores (acercarnos mas a Dios).

  1. Valores y educación.-

Si los valores responden a necesidades humanas y son expresión de condiciones socio -históricas determinadas, la educación en valores tiene resolver que valores debe priorizar y que van a ser la columna en la que descansen los demás.

La UNESCO consideró que había que incluir nuevos valores, además de los que conocemos, como son los referidos a la diversidad de culturas, la protección de la calidad del medio ambiente y la prevención de efectos nocivos a largo plazo como producto de la actividad humana.

La escuela tiene competidores eficaces en el mundo de la televisión y la publicidad, entre los cuales están la filosofía del éxito, de la competencia, del individualismo, del consumo, de la apariencia, de la violencia, etc. Es decir, si la educación quiere cumplir con su función debe brindar a los alumnos criterios para descifrar el significado de lo que percibe y ponerlo al servicio de los auténticos valores humanos.

La escuela adjunto a su historial visible y explícito, un historial oculto e invisible inmediatamente, expresado en sus actitudes, en su forma de organización, sus de servicios, etc.; si la escuela se propone educar en valores tiene que empezar analizando sus antecedentes, desactivando todo aquello que contribuye a la formación de disvalores.

Para educar en valores, lo primero que tiene que hacer la escuela es constituirse ella misma en un mundo de justicia, de armonía, igualdad, respeto y tolerancia, difícilmente se puede educar a los alumnos en valores en el marco de una institución que no los practica. Es decir en valores de nada sirve el discurso si este no esta acompañado de una practica coherente (de nos era así hace mucho tiempo que se hubiera solucionado el problema de los valores), el alumno interioriza los valores no porque los puede definir bien, sino porque vive en un contexto donde se practica los mismos.

Lo difícil a nivel educativo no son las propuestas teóricas sino las acciones concretas, muchos centros educativos tiene proyectos alternativos donde hay declaraciones razonables respecto a los valores que el centro propugna, pero parten de una consideración desigual de los derechos del alumno, de su plana jerárquica y de los profesores.

Generalmente las incoherencias entre lo que se dice y lo que se hace son los peores modelos educativos, e inducen a la practica de disvalores poniendo en primer plano la simulación, la apariencia, el fingimiento, la farsa, la hipocresía, el disimulo, la insinceridad y otros tantos.

Una reforma educativa que desdichadamente no es peruana, da propuestas mas completas y mejor elaboradas respecto a la educación en valores y considera que educar en valores es educar moralmente, porque son los valores los que enseñan al individuo a comportarse como hombre, establecer una jerarquía entre las cosas, llegar a la convicción de que algo importa o no importa, vale o no vale, es un valor o es un contravalor; esta reforma es del país de España.

Esta reforma española, considera que la escuela debe contribuir a la construcción d criterios propios en el alumnado, lo que a su vez le permitirá tomar decisiones y aprender a orientar su vida de acuerdo a principios internalizados. Esta educación propicia el respeto a los valores, no es absolutista ni relativista, ni tampoco es autoritaria o permisiva y considera que los criterios para vivir en sociedad son:

  • La crítica como instrumento de análisis de la realidad, que a su vez va propiciar aquello que se considere injusto.
  • La reciprocidad, para establecer relaciones optimas con los demás y salir de nosotros mismos.
  • Conocer los derechos humanos y respetarlos.
  • Comprometerse e involucrarse con lo que acontece.
  1. Hacia una cultura de paz.-

Se reconoce como fundamental tener una visión mas integral de la paz, conceptuándola no solo en términos de ausencia de violencia sino también de condiciones que favorezcan el desarrollo de las personas esto es desarrollar la tolerancia cuyo aspecto central es el respeto a las diferencias, sean estas étnicas, sociales, religiosas o políticas.

La propuesta de una cultura de paz, es una cultura que afirma la vida como valor supremo y la justicia como un derecho en las relaciones entre seres humanos; aun cuando en estos tiempos sea casi una utopía hablar de paz, es una característica específicamente humana perseguir y luchar por utopías que hagan la vida del conjunto de seres humanos mas digna, y donde el hombre sea hombre plenamente.

Es posible encontrar una camino de construcción innovadora que a través de una critica fecunda, nos permita forjar una sociedad de bienestar común, pluralista, justa y solidaria. Pensar y actuar con estrategia audaz y firme, y construir una unidad nacional que supere los fracasos de la republica criolla, mestiza y pura, y abra las puertas al Perú del milenio que estamos viviendo.

  1. EDUCACION EN VALORES

A diferencia de otros seres vivos, la persona no esta programada, sino que se ve obligada a decidir continuamente como y hacia donde quiere dirigir su vida. Su futuro no esta totalmente determinado (felizmente) por el azar ,ni por las prescripciones genéticas, por las influencias sociales y culturales de su medio.

No puede tomar decisiones a priori sobre la dirección y la forma en que desarrollara su vida, ni sobre las finalidades o maneras concretas en que llevara a cabo su adaptación social. El varón y la mujer no tienen un trayecto vital definido y acabado de antemano, sino que se encuentra ante la necesidad de decidir concientemente como quieren vivir; es decir, deben idear y llevar a cabo, su proyecto de vida. El ser humano tiene la responsabilidad y la posibilidad de vivir de manera conciente libre y responsable. Aquí es donde nace la moral.

En consecuencia la educación tendrá que ver mucho con la moral en que se desenvuelve el individuo. Podemos hablar de educación moral en forma amplia y en forma estricta. En un sentido amplio, se podría definir como socialización puesto que su objetivo es ayudar a los alumnos a interrogarse a la comunidad.

Para conseguir este objetivo se les debe dotar de habilidades y del bagaje cultural necesario para adaptarse a los códigos morales establecidos, que valores manejar para ser miembro del grupo o establecer las relaciones en el grupo.

Esto implica que cada sujeto, en forma creativa, crítica y transformadora sea autor de su propia historia, para lo cual debe tener en sus manos la responsabilidad de tomar decisiones de conflicto de valores y construir una forma de ser deseada.

Si se entiende de este modo, se puede afirmar que la educación en valores pretende ayudar al alumnado en el proceso de desarrollo y adquisición de las capacidades para sentir, pensar y continuar, así como equiparlos con los conocimientos sustanciales para enfrentarse autónomamente a aquellas situaciones que implican o pueden implicar un conflicto de valores.

PROCESO DE APRENDIZAJE Y DESARROLLO PSICOLOGICO.-

Cuando hablamos de una de las teorías psicológicas que sustentan el nuevo enfoque pedagógico, encontraremos que consideran que el adulto ejerce de facilitador o estimulador en el acompañamiento de los aprendizajes, especialmente si son valores los que se pretenden. También encontraremos teorías que acentúan la importancia del aprendizaje cultural, reclaman una mayor intensidad de intervención educativa respecto a la transmisión de valores.

El proceso de aprendizaje debe contribuir al desarrollo de las capacidades psicológicas que forman el sentimiento, el pensamiento y la acción moral como la empatía moral, la vergüenza, el orgullo, o la culpa, entendidas como la sensibilidad, capacidad para mostrarse abierto a los problemas morales y es fundamental tener esta capacidad.

Otra capacidad que debe desarrollarse apunta a la reflexión moral, el desarrollo del juicio y la comprensión critica de la realidad que hacen que el individuo termine asumiendo una acción o comportamiento. La paz, la libertad, la solidaridad, la justicia, la tolerancia y la igualdad son algunos valores universales básicos que deben estar presentes en la educación de toda persona.

LA INTERVENCION PEDAGOGICA.-

El aprendizaje que tiene sentido llevar a cabo es aquel que se orienta a fomentar en el alumno un proceso interior de reflexión que le permita reconocer sus propios valores, entendiendo que estos son guías de conducta que les serán útiles en el futuro par atomar decisiones en situaciones moralmente controvertidos.

El reconocimiento y elección de la propia escala de valores garantiza además, una mayor transparencia y autenticidad, unos niveles considerables de coherencia entre lo que se piensa y como se actúa, y en definitiva una mayor felicidad para el sujeto que asume la responsabilidad personal de construir su propia vida.

El conocimiento de los propios valores y la búsqueda de autenticidad debe partir de una acción conciente y sistemática, orientada a estimular el proceso que permita a lso alumnos reconocer cuales son realmente sus valores y puedan sentirse responsables y comprometidos con ellos.

Para estimular este proceso de valoración el maestro debe proporcionar programas y experiencias que favorezcan el autoconocimiento, la practica activa y consiente entorno a los valores.

Debemos en todo momento evitar el adoctrinamiento, la inculcación, el convencimiento a la coacción. Por tanto el maestro no deberá enseñar ningún sistemas de valores; aunque si valorará el hecho de poseerlos, animando a los niños a que descubran y construyan autónomamente los suyos propios.

E. Raths, M. Harmin y S. Simon, plantean que valorar es un proceso inacabable, en tanto qie son guías de conducta, no son nunca un producto totalmente terminado, ni tampoco realidades estáticas que una vez conseguidas deben conservarse intactas; se transforman y maduran en función de las experiencias que continuamente vive cada persona.

En este sentido, su adquisición se considera un proceso inacabable y complejo que se desarrolla en tres grandes etapas:

  • La selección
  • La estimación y
  • La actuación

Únicamente cuando el individuo ha pasado por todas ellas se puede considerar que la opción de valor seleccionad se ha arraigado en su interior. Entonces el maestro será un dinamizador de los procesos personales de autorreflexión y clarificación personal que realizan los niños, evitando por el contrario, aleccionar, criticar, evaluar o enjuiciar sus opiniones y maneras de actuar.

  1. PRINCIPIOS EDUCACIONALES

Los principios enunciados en el Plan de Mediano y Largo Plazo del Ministerio de Educación 1995 - 2000, que son los siguientes:

  • La educación debe ser ética, es decir debe rescatar los valores que permitan la construcción de una sociedad solidaria justa en la que se respeten la vida y la libertad.
  • La educación debe orientarse al desarrollo humano, incluyendo bajo este concepto el desarrollo integral de aptitudes, destrezas, habilidades y conocimientos para enfrentar un mundo cambiante.
  • La educación debe ser intercultural, promoviendo el dialogo entre las culturas y etnias de acuerdo con nuestra realidad de país multicultural y multi étnico.
    1. En el mundo actual hay un proceso de globalización que se caracteriza por la universalización de patrones de vida y de consumo, propio de los países económicamente mas desarrollados. Frente a este hecho la educación debe contribuir a la formación de una conciencia crítica para la asimilación selectiva de patrones de comportamiento que se transmiten principalmente a través de los medios de comunicación y fundamentalmente orientada a la formación de capacidades para la construcción de proyectos propios.

    2. Demandas de carácter externo
    3. Demandas de carácter interno

    La sociedad peruana se halla comprometida con la construcción de formas superiores de existencia donde se hayan superado los problemas que aquejan grandes sectores de nuestra población, y principalmente los que propician la baja autoestima, la perdida de la identidad, la discriminación, la pauperización, el desaliento. Frente a ello el país demanda una educación señalada por valores éticos, afincada a nuestra realidad orientada al mejoramiento de la calidad de vida y al desarrollo del país.

  1. DEMANDAS SOCIALES DE LA EDUCACION
    1. Los niños y niñas (nuestros hijos), necesitan participar en la toma de decisiones de acuerdo a su nivel de madurez pueden actuar y expresar sus ideas.

    2. Necesidades de libertad

      Los niños necesitan desarrollar capacidades de autovaloración positiva, tener confianza y seguridad en si mismos y afirmar su sentimiento de pertenencia a un grupo social.

    3. Necesidades de identidad
    4. Necesidades de subsistencia

    Los niños tiene necesidad de recibir cuidados adecuados para el desarrollo de su salud física y socio emocional, y desarrollar las estructuras afectivas, cognitivas, sociales y morales que definirán su personalidad, de igual forma necesitan afirmar su autoestima y desarrollarse armónicamente.

  2. NECESIDADES DE LOS NIÑOS Y NIÑAS

    Promover el desarrollo de la persona mediante una formación integral y permanente, sustentada en una cultura de valores, permitiéndoles comprender el mundo y actuar sobre su entorno respetando su identidad. Una manera de contemplar la educación en su forma evolutiva es leyendo una carta de Pestalozzi:

    En sus Cartas sobre educación infantil, el educador suizo Johann Heinrich Pestalozzi, precursor de la pedagogía contemporánea, hace hincapié en el papel trascendental que desempeña la madre en la formación de la personalidad y educación elemental del niño. Esta obra data de 1818-1819 y está escrita en forma epistolar; presenta un total de 34 cartas dirigidas a su amigo inglés James Pierpoint Greaves, gran admirador de sus teorías educativas. Recogemos aquí la carta número XXIX (Enseñemos al niño a entender las cosas y a reflexionar sobre ellas), fechada el 4 de abril de 1819, en la que Pestalozzi subraya la enorme importancia que implica en el niño educar su inteligencia, formándole el hábito de la reflexión, es decir, "enseñarle a pensar".

    Fragmento de Cartas sobre educación infantil.

    De Johann Heinrich Pestalozzi.

    Apreciado Greaves:

    La segunda regla que deseo dar a la madre en lo referente al desarrollo incipiente del entendimiento infantil es la siguiente: No debes limitarte a actuar en el hijo, sino que has de procurar que éste mismo actúe en su educación intelectual.

    Quiero explicarme sobre un postulado que podríamos formular así: La madre ha de pensar en que su hijo no debe poseer únicamente la facultad de observar ciertos hechos o retener determinados conceptos, sino también la de reflexionar independientemente de las ideas de otros. Muy bien está que a un niño se le haga leer, escribir y repetir las cosas, pero es todavía más importante enseñarle a pensar. Podemos aprovecharnos de las opiniones de los demás y sacar alguna ventaja del hecho de conocerlas; pero podemos, además, hacernos nosotros mismos útiles a las otras personas mediante el trabajo de nuestro propio entendimiento, los resultados de nuestras investigaciones personales y también por medio de aquellas ideas y realizaciones que podríamos denominar nuestro patrimonio intelectual. Sólo así nos hacemos acreedores al derecho de tenernos por miembros valiosos de la sociedad.

    Y no estoy hablando de aquellas ideas rectoras que se expanden de tiempo en tiempo y que hacen prosperar y enriquecen mucho a la ciencia y a la humanidad. Me refiero a aquel patrimonio de bienes intelectuales que todo el mundo, incluso la persona más modesta, puede adquirir a lo largo del camino de la vida. Estoy aludiendo a aquel hábito de reflexión que en cualquier situación de la vida nos libra de comportarnos estúpidamente y a consecuencia del cual examina uno todo cuanto le viene al entendimiento; aquel hábito de reflexión que descarta la presunción del ignorante y la ligereza de un saber superficial, que puede llevar a la persona a la humilde convicción de que sabe poco sin duda, pero también a la honrosa conciencia de que eso poco que sabe lo sabe bien. Nada hay que contribuya tanto a que se cree ese hábito como un pronto desarrollo del pensar en la inteligencia infantil, entiéndase del pensar ordenado y personal.

    La madre no puede consentir que se la quiera apartar de esa tarea por pretenderse que el entendimiento infantil es aún incapaz de esfuerzos de esta índole. Me atrevo a afirmar que quienes formulan tal objeción no tienen ni un mínimo conocimiento práctico del asunto ni tampoco interés moral en enterarse del mismo, pese a que en los demás campos se muestren pensadores profundos y teóricos notables. Siempre me fiaré más del saber de una madre adquirido por la experiencia y los esfuerzos a que le ha movido su amor maternal, de ese saber empírico incluso de una madre ignorante, que de las especulaciones teóricas de un filósofo extraordinariamente ingenioso. Hay casos en los que el sentido común y un corazón ardiente llevan más lejos que un entendimiento cultivado, frío y calculador.

    Es por eso que encarezco a la madre a que acometa su tarea confiadamente, a pesar de todo cuanto se pretenda decir. Lo que ante todo importa es que comience a actuar en ello, pues luego continuará ya espontáneamente. Tanta es la satisfacción que hallará en su obra, que nunca se le ocurrirá abandonarla.

    Ocupada en desplegar los tesoros del entendimiento infantil y en abrir un mundo de pensamientos hasta ahora adormecidos, poco caso hará de aquellos filósofos para quienes el entendimiento humano se halla, al principio, totalmente desprovisto de contenidos. Dedicada a una tarea que pone en juego todas las fuerzas de su espíritu y todo el amor de su corazón, se reirá de sus temerarias consideraciones y de sus teorías arrogantes. Lejos de atormentarse con la embrollada cuestión de si hay ideas innatas, se sentirá satisfecha cuando vea desarrollarse bien las facultades innatas del entendimiento.

    Si una madre pide que se le indiquen las cosas que mejor pueden servir para desarrollar el pensamiento, le responderé que cualquier objeto vale para ello si se lo emplea de un modo tal que se acomode a las facultades del niño. No hay que perder nunca de vista que el saber escoger el objeto que mejor sirva para la explicación de una verdad es algo que depende del arte del maestro. No hay cosa alguna tan insignificante que no pueda hacerse interesante en las manos de un hábil maestro, cuando no por su propia naturaleza, al menos por el modo como es tratada. Para un niño todo resulta nuevo. Es cierto que el encanto de la novedad pasa pronto; acaba con él no sólo la orgullosa superioridad de los años maduros, sino también la impaciencia propia de la niñez. Mas le queda al maestro la interesante posibilidad de hacer combinaciones nuevas con los elementos simples, lo que introducirá la variedad en la enseñanza sin desparramar la atención.

    Cuando digo que cualquier objeto sirve para dar una enseñanza intuitiva, esto ha de entenderse literalmente. No hay ni siquiera un solo acontecimiento tan insignificante en la vida del niño, en sus juegos y en sus horas de esparcimiento, o en las relaciones que tiene con sus padres, amigos y compañeros de juego; es decir, no hay absolutamente ninguna cosa de cuantas conciernen al niño, sean de la naturaleza o de las ocupaciones y habilidades de la vida, que no pueda servir de objeto de una lección en la que se proporcionen al niño algunos conocimientos provechosos y —lo que es más importante todavía— con la cual no se le forme el hábito de reflexionar sobre lo que ve y de hablar sólo después de haber pensado en ello.

    La manera de llevar a cabo este sistema no debe consistir en hablar mucho al niño, sino en entablar una conversación con el niño. No hay que hacer largos discursos al niño, ni tampoco demasiado familiares o demasiado selectos; más bien habrá que llevarlo a expresarse él mismo acerca de los objetos. No hay que tratar un asunto de un modo exhaustivo, sino que deberán hacerse preguntas al niño sobre aquél procurando que él mismo halle la respuesta y la corrija. Sería muy ridículo esperar que la fluctuante atención de un niño sea capaz de seguir una prolija disertación. La atención de un niño se extingue con las largas explicaciones, al paso que se activa con las preguntas vivas.

    Haced que estas preguntas sean cortas, claras e inteligibles. No deben llevar al niño únicamente a repetir en iguales o nuevas palabras lo que acaba de oír. Han de estimularlo a observar aquello que tiene ante él y a afianzarse en lo que ha aprendido, y ejercitarlo a hallar una pronta y adecuada respuesta entre su pequeño acopio de conocimientos. Mostradle una determinada propiedad en una cosa y haced que luego la descubra él mismo en otro objeto. Decidle que llamamos redonda a la forma de una pelota; y si conseguís que sepa mencionar otros objetos que poseen esta misma propiedad formal, habéis actuado en el niño más provechosamente que si le hubierais hecho oír la más perfecta conferencia sobre la redondez. En vez de escuchar y repetir, lo que ha tenido que hacer es observar y pensar.

    Fuente: Pestalozzi, Johann Heinrich. Cartas sobre educación infantil. Clásicos del Pensamiento. Madrid. Editorial Tecnos, 1988.

  3. MISION DE LA EDUCACION PRIMARIA
  4. FIN GENERAL Y PROPOSITOS ESPECIFICOS

Los fines son:

  • Promover el desarrollo de su identidad personal y cultural, como miembro de una comunidad local y regional, y como integrantes de la nación peruana.
  • Promover el conocimiento y comprensión de su medio natural y socio cultural, así como la formación de actitudes y comportamientos positivos en relación con el medio en que viven.
  • Promover la practica y vivencia de valores, el respeto de los derechos humanos y el desarrollo de comportamientos democráticos y ciudadanos de los diversos ámbitos sociales donde actúan.
  • Favorecer el desarrollo de actitudes y aptitudes para el trabajo en tanto medio de autorrealización personal y construcción de la sociedad.
  1. La competencia es entendida como un conjunto de capacidades complejas, que permiten a las personas actuar con eficiencia en su vida cotidiana y resolver situaciones problemáticas reales. La competencia comprende formas de conocimiento y una dimensión afectiva.

  2. LA COMPETENCIA
  3. EJES CURRICULARES
  1. Este eje pone énfasis en la dimensión socio emocional como fundamento y condición del desarrollo de la persona. Nuestra identidad es la base de nuestro despliegue personal en el sentido de nuestra existencia, de allí que se enfatice la relación de individuo consigo mismo, la autoestima, el autoconocimiento, destacan los valores de SOLIDADRIDAD, AUTENTICIDAD Y RESPETO.

  2. Identidad personal y cultural.-
  3. Cultura democrática y ciudadana.-

Una cultura democrática y ciudadana implica por un lado, el aprendizaje de una convivencia social que respete las diferencias entre las personas, TOLERANCIA que combata la desigualdad que genera esas diferencias, JUSTICIA que se obra hacia el PLURALISMO de las ideas que apueste por el dialogo y la COOPERACION para la superación de los conflictos.

    1. Es preciso reconocer que subsisten conductas discriminatorias por causa del origen étnico, la lengua, la religión y la procedencia social y geográfica. El gran reto de la educación frente a la pluriculturalidad es promover, la interculturalidad como principio fundamental para la unidad nacional. El contenido transversal referido a la pluriculturalidad se incluye para fomentar la afirmación del niño y de la niña en su propio universo social, desarrollar su autoestima, valorar su lengua y su cultura y promover la apropiación selectiva, critica, reflexiva de elementos culturales de otras sociedades siguiendo el enfoque de la interculturalidad.

    2. Pluriculturalidad peruana.-
    3. Derechos humanos.-

    Enfatiza el conocimiento y defensa de los derechos del niño y el desarrollo en los niños y niñas, de actitudes, valores y habilidades necesarios par que puedan desenvolverse como ciudadanos con plenos derechos y responsabilidades. Se enfatiza también en la formación de capacidades que les permitan ejercer de modo responsable, su libertad y autonomía personal así como actitudes de respeto reciprocidad, solidaridad, veracidad, honradez, justicia, libertad y otros valores que contribuyan a la humanización de la sociedad.

  1. CONTENIDOS TRANSVERSALES
  2. PERFIL EDUCATIVO DEL NIÑO Y LA NIÑA
  • Se reconoce como persona, valora positivamente sus características, biológicas, psicomotoras, intelectuales, afectivas y sociales, y manifiesta sentimiento de pertenencia de seguridad y confianza, en interacción con su medio natural y social.
  • Acepta las diferencias entre las personas reconociéndoles como legitimas sin discriminarlas por su genero, edad, raza, condición socio económica, religión, origen étnico y cultural.
  • Actúa demostrando solidaridad, honradez, equidad y acertividad, rechazando los actos de corrupción, exclusión y violencia, en su medio familiar, escolar y comunitario.
  • Trabaja en equipo, propone normas de convivencia, las cumple y las hace cumplir. Toma decisiones individual y colectivamente para el bien común.
  • Se comunica eficientemente en su lengua materna y la valora, maneja suficientemente el castellano como segunda lengua en los ámbitos del país donde se habla lenguas nativas.
  • Asume sus responsabilidades y defiende sus derechos, y reconoce los derechos y las responsabilidades de las otras personas en los espacios donde interactúa.
    1. Este tipo de aprendizaje, que tiende menos a la adquisición de conocimientos clasificados y codificados que al dominio de los instrumentos mismos del saber, puede considerarse a la vez medio y finalidad de la vida humana.

    2. Aprender a conocer

      Aprenderá a conocer y aprender a hacer son, en gran medida, indisociable. Pero lo segundo esta mas estrechamente vinculado a la cuestión de la formación profesional.

    3. Aprender a hacer

      La idea de enseñar la no violencia en la escuela es loable aunque solo sea un instrumento entre varios para combatir los prejuicios que llevan al enfrentamiento.

    4. Aprender a vivir juntos
    5. Aprender a ser

    La educación debe contribuir al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual, espiritualidad.

  1. PILARES DE LA EDUCACION PRIMARIA
  2. ROL DEL DOCENTE
  1. Orientado y mediador del aprendizaje, capaz de entablar una relación interpersonal satisfactoria con los miembros del grupo.

  2. Maestro facilitador

    Es el puente entre el niño y el aprendizaje.

  3. Maestro mediador

    Inicia e impulsa las actividades a partir de las cuales los niños desarrollaran sus aprendizajes.

  4. Maestro iniciador

    Articula, coordina y armoniza el trabajo de los niños.

  5. Maestro organizador

    Observa, percibe, advierte, busca y recoge información para conocer el avance y disposición de aprendizaje de los alumnos, ello permitirá al maestro ubicar adecuadamente a cada niño en su grupo de nivel y encontrar la mejor manera de ayudarlo.

  6. Maestro investigador

    Da confianza y tranquilidad a sus alumnos, creando la relación de convivencia y bienestar necesario para el aprendizaje.

  7. Maestro comunicador
  8. Maestro comunicador intercultural

Asume una actitud de compromiso con su comunidad, respetuoso de su diversidad cultural; brinda a los alumnos las condiciones de formación y crecimiento que requiere la maduración de su personalidad, apropiación de su aprendizaje y el desarrollo de su actividad.

    1. EL CONTEXTO
  1. LA PRACTICA DE VALORES EN LAS ESCUELAS DE PUNO

Las escuelas de Puno, sus alumnos y sus docentes están inmersas en diferentes niveles de contexto, de manifestación socio económica, de situación cultural local y nacional, entre otras tantas. Entiéndase como contexto el medio en donde se desenvuelve lo que se quiere explicar en sus términos de referencia. Veamos las dos primeras.

El contexto socio económico de las escuelas de Puno (incluye alumnos, docentes, administrativos, padres de familia y demás) para la práctica de valores ético morales, se explica con serias dificultades de desarrollo logística e infraestructural, basta echar una mirada a las escuelas de tierra adentro, lejanas y casi invisibles, donde el maestro llega en mayo se va en julio regresa en agosto y desaparece en noviembre o inicios de diciembre, no porque así lo desee, sino porque no puede cubrir sus necesidades económicas inmediatas, derivando todo el tiempo posible a llenar el vacío económico que sufre; quiéralo o no plantea a los alumnos un modelo de conducta conflictivo que produce reacciones de anulación sistemática de los escasos valores éticos que tiene, al interpretarse "las clases empiezan en abril y el profesor llega en mayo, las clases terminan antes de navidad y el profesor ya se fue empezando diciembre"

Otro ejemplo concreto es el caso de docentes de primaria con escasos recurso e ingresos deficientes, situado u obligado a orientar parte de su tiempo en su centro educativo a actividades lucrativas, siendo esta actividad, aun en beneficio del centro educativo, y en este proceso considera que el tiempo, trabajo y esfuerzo invertido debe ser compensado, en forma económica, de insumos, de productos u otra manera. El simple hecho de hacerlo o pensarlo al razonar "yo he trabajado en esta actividad, la parrillada, así que merezco algo, y me agarro algunas presas o un sencillo que sobra por ahí", automáticamente destruye y elimina los valores del docente (que bien puede ser un alumno, un padre de familia o cualquier administrativo), dando por consiguiente un profesor sin valores; es difícil responder a una reflexión así: "como tal profesora va a enseñar valores si ella misma no los tiene, o peor aun no los respeta".

El segundo contexto, referido al aspecto cultural esta ligada estrechamente a la personalidad y carácter, el medio social y profesional del individuo, veamos el siguiente ejemplo:

Una profesora que tiene como característica el dar opiniones sobre tal o cual actitud de un colega o padre de familia o hasta el propio familiar, con una clara o disimulada malicia, personaje mejor conocido como "la chismosa", gradualmente pierde sus valores, sino imagínense a una profesora "chismosa" enseñando el valor del honor, la honestidad, la verdad y la justicia, no tendría sentido.

Otro ejemplo, el del docente que no conoce, no diferencia y menos aun no puede identificar explícitamente los valores, no porque no los tenga sino porque no los determina, confunde valores ético - morales con valores jurídicos o técnico - económicos dando lugar a mal interpretaciones.

Un último ejemplo mas global:

El profesor, mal remunerado, con escaso apoyo social, con oportunidades que son sistemáticamente eliminadas, se enfrenta día a día a ser consecuente de sus valores. La sociedad en la cual vive le demuestra que los valores que sostiene no son viables, el profesor que observa y vive la corrupción, al contemplar que con dinero tal o cual tramite o tal gestión se acelera o encamina raudamente, este profesor se siente decepcionado, engañado. En esta misma realidad, cuando en elecciones políticas para modificar lo que cree debe ser modificado en el gobierno, elige a un representante de su elección, elección generada por las promesas del candidato, y este no responde a sus propias promesas, provoca una reacción violenta en si mismo y no creer en la sociedad, en la institucionalidad, provocando un sentimiento de abandono (entre otras muchas) y defensa de estos sucesos, defensa que se traduce en actitudes, como:

  • Considerar a la sociedad como corrupta y por consiguiente, se justifica que el ser corrupto es valido.
  • Considerar a la sociedad como propiedad de grupos políticos, económicos o de poder, al cual se debe tomar en cuenta, es decir la desaparición de la democracia y la institucionalidad.

Estos problemas descritos son habituales, es el contexto en la cual nos desenvolvemos. Este problema de la falta de valores en la sociedad destruye inconscientemente los propios valores del profesor, y un profesor con ninguno o escasos valores jamás va a poder dar lo que no tiene.

Para finalizar la descripción del contexto en la que nos desenvolvemos.

La mayoría de niños de los primeros grados, 1º y 2º tiene intacto muchos valores ético morales, diferencian y practican lo correcto de lo incorrecto, lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, practican la solidaridad rudimentaria, la igualdad elemental, lo útil de lo inútil y otros muchos. Sin embargo estos valores se pierden gradualmente, sino aceleradamente, al ir avanzando a los siguientes grados 3º, 4º y 5º obteniéndose una gran mayoría de niños con escasos valores, y los niños que aun practican y respetan los valores positivos, quedan confundidos, discriminados, relegados, rechazados por sus propios compañeros; cayendo en el conflicto de preservar sus valores o ser parias de su sociedad infantil.

  1. LAS CONDICIONES PEDAGOGICAS EN LA PRACTICA DE VALORES

Para especificar las condiciones, se debe de partir de un punto bien definido, el cual es el siguiente:

EL PROFESOR DEBE TENER VALORES ELEVADOS Y SER ESTRICTAMENTE CONSECUENTES CON ELLOS.

Esto quiere decir que si un docente tiene actitudes o preferencias conflictivas con los valores éticos, este trabajo no podrá ser desarrollado.

Estamos concientes que no es fácil adoptar o comprometerse con este trabajo, y nunca lo fue, es por tal motivo que debemos empezar por nosotros los docentes a practicar los valores, es cuestión de decisión y sacrificio. He ahí la primera condición.

Un esquema simple de las condiciones pedagógicas, es:

  • Crear, adecuar, modificar o mejorar el ambiente familiar del niño; esto significa que se debe acondicionar con valores la imagen materna y paterna, es trabajar con los padres para un entorno que permita la recepción de los valores que se desarrollaran en el niño.
  • Mejorar las relaciones afectivas entre compañeros y entre aulas, eliminando la competitividad destructora de valores, suprimir la agresión ilógica o no, buscando enaltecer la solidaridad para el bienestar colectivo.
  • Crear en el aula ambientes de sensibilización de los valores, trabajando en experiencias, recuerdos, percepciones, pensamientos y sentimientos.
  • Crear condiciones de aceptación, expresión e interiorización de los valores, es la toma de conciencia y razonamiento de sus propias ideas y conceptos de lo que significa un valor.
  • Crear con participación, es hacer propio el valor, es valorar nuestro propio valor, vivirlo consecuentemente, incorporando valores al aula.
  1. Es necesario señalar que la evaluación implica procedimientos diferentes a los conceptuales y no cumplen la función de calificar al estudiante. Los parámetros actitudinales son importantes para determinar la calidad del aprendizaje, pues se constituye en el componente principal de aprender a aprender.

    Evaluar es construir una interacción comunicativa positiva con los niños y las niñas. La evaluación tiene una dimensión social pues mediante ella los niños recuerdan y fortalecen los compromisos adoptados por si mismos.

    Los valores en una evaluación dinámica, toman el papel de confirmación y prueba de su propia constancia y decisión, la evaluación no es el simple hecho de etiquetar al niño y niña con un calificativo estático, dado que los valores van evolucionando positivamente en el niño, la evaluación se lleva a cabo no totalmente por el docente sino por ambos, es un constante preguntarse por si mismo.

  2. LA EVALUACION Y LOS VALORES
  3. LA PRACTICA DE VALORES EN EL AULA

Los valores en el aula se practican gradualmente por iniciativa del educando, la motivación es sistemática por parte del docente, y su practica se fortalece con la practica de valores del docente y de las personas del entorno del alumno.

Se empieza con una jerarquía fácil de comprender y de interiorizar por el alumno, por ejemplo un valor de salud, como es el de mantenerse limpio y ordenado, lo cual implica estar sano, actitud que por ser cotidiano se interioriza. Posteriormente se avanza con valores de solidaridad, de sentir propio el dolor y poner a trabajar el propio esfuerzo para resolver el problema que aqueja al compañero.

La promoción de valores en el aula debe ser atendida con equipos de trabajo, los alumnos asumen responsabilidades y los demás del grupo deben colaborar con el cumplimiento de cada compañero sin llegar a realizarle la tarea.

Actuar con libertad, sin llegar a la indisciplina ni el desorden.

Los valores aprendidos y practicados deben ser reforzados, por los padres en el hogar y ser puestos a prueba en el medio social del niño y niña en la calle de juegos.

    1. Como objetivo principal de la educación debe ser el desarrollo de las facultades físicas, intelectuales y sobre todo valores morales del educando, de forma que actúe siempre con actitudes y conductas positivas ante la vida.

      Por esta misma razón, la educación sobre los valores debe incluir un conjunto actividades, en relación escuela - hogar, que debe pretender el pleno desarrollo integral, sobre todo en niños. Por su puesto esta formación debe continuar toda la vida, ya que en definitiva, se trata de vivir una forma sana.

      Vemos así la importancia que la escuela y el hogar puede y debe tener en la educación sobre los valores. El periodo escolar es la época mas importante en el desarrollo de la personalidad humana. Si la institución escolar quiere educar para la vida, no puede dejar de lado ni improvisar la educación sobre los valores. Un planteamiento eficaz requiere el compromiso de toda la sociedad y de manera especial de las instituciones educativas y familiares, que debe actuar siempre plenamente coordinados. A partir de que se escogería la política educativa mas adecuada, que se traducirá en programas adaptados para cada nivel y sobre todo en educación primaria y a cada situación.

      Muchas escuelas tiene una organización verticalista: el proceso educativo estará centrado en el maestro, y la toma de decisiones se efectúa a partir del cuerpo directivo. Es posible que en determinados momentos o clases se ha hablado de la importancia que tiene la participación en el desarrollo de la persona, de la necesidad de participar para construir entre todos una nueva sociedad. Pero esta formación es teórica, mientras que la vivencia de los alumnos es que el éxito lo obtiene aquellos que acaten mas y mejor las disposiciones y los reglamentos en cuya elaboración, no han tomado parte. Sobre todo, en una organización de este tipo, el alumno al no participar en las decisiones que le afectan, no adquiere las actitudes en un hábitat requeridos para esa participación.

      El mensaje mas importante va en las estructuras; en la organización se pretende formar hombres autónomos libres, participativos, con autoestima, capaces de colaborar, de juzgar y de controlar el poder, preciso crear estructuras participativas. Una estructura verticalista transmite competitividad, impersonalidad y de algún mozo esta diciendo a la persona "tu no eres importante". Con personas no participativas no hay dialogo, no hay comunidad, no es posible el desarrollo humano.

      Factores que contribuyen a la predica de valores, es el problema de la identidad, ya que el docente no nos ocupamos en estos aspectos, bajo tolerancia, bajo nivel escolar.

      Curriculum academicista. Los programas académicos que reducen la educación a transmisión de conocimientos, comprometen la atención de alumnos y docentes en actividades que se distancian cada vez más de la formación y desarrollo personal de ambos. En favorecer la toma responsable de decisiones estos modelos actúan como ruido en el proceso educativo. Maestro y alumno presionados por una norma que privilegia los contenidos académicos pierden de vista la perspectiva de la formación personal y centrar su interés en el estudio de situaciones que cada vez más se alejan de sus necesidades.

      Modelo disciplinario autocrático. Este modelo, que en ocasiones puede depender de las condiciones mismas del docente, genera un distanciamiento contraproducente entre estudiantes y maestros y bloquea el entrenamiento del alumno en la toma responsable de decisiones.

      Formación inadecuada de docentes y administradores escolares. Por formación entendemos, aquí el conjunto de requisitos que docentes y administradores escolares deben cumplir para habilitarse como tales. Desde varios sectores se ha llamado la atención sobre la falta de contenidos universitarios que aludan a la capacitación del docente como formador de la personalidad del alumno y como agente de cambio.

      El docente no capacitado se margina del proceso formativo y deja al niño en condiciones desventajosas frente a las presiones de tantas cosas negativas que se le presentan al niño.

      De igual manera, los conflictos emocionales, familiares, laborales y sociales que afectan al docente interfieren negativamente sobre su participación en el proceso del niño.

      Una educación en los valores de la persona, una educación para el cambio, tiene que tener como primer objetivo, puesto que la educación en valores es un proceso individual al, y solo cuando la persona llega a vivenciar un valor éste existe realmente para ella.

    2. FACTORES ASOCIADOS AL SISTEMA EDUCATIVO
    3. FACTORES ASOCIADO A LA ESTRUCTURA FAMILIAR
  1. FACTORES QUE CAUSAN LA PERDIDAS DE VALORES

A través de la estructura familiar el individuo adquiere los primeros modelos de identificación y la práctica de valores, dando lugar a la presencia de la perdida de valores.

Diversas condiciones económicas, sociales, culturales e individuales se constituyen como factor de perdida de valores familiares para dicha perdida, estos factores son:

  • Padres Punitivos. El ejercicio violento de la autoridad y la práctica frecuente de castigo por parte de los padres se han visto como factor que aumentan en los niños el riesgo de la perdida de valores, contribuyendo además a la producción de conflictos y desintegración familiar.

Estas situaciones pueden favorecer a la perdida de activar otros factores como la incapacidad para tomar decisiones, la instauración de comportamientos que interfieren en las relaciones con el medio, el desarrollo de conductas de evasión y la producción de conflictos emocionales y hasta trastornos mentales.

  • Conflictos Familiares. Este factor esta constituido por un conjunto de contradicciones manifiestas u ocultas que se presentan al interior de la familia y que favorecen su desintegración. Puede surgir entre la pareja, entre estos con los hijos o entre los hermanos. Cualquiera que sea su forma de expresión actúa como factor de la perdida de valores, por la ansiedad que genera en el niño expuesto.
  • Ausencia de Figura De Autoridad. Las figuras de autoridad juegan un papel importante en el proceso de formación del niño, estimulando la estructuración de valores y podemos ver que los individuos expuestos a este factor están por consiguiente menos capacitados para enfrentar la oferta y serían por ello más susceptibles a la perdida de valores.
  • Predominio de Formas de Comunicación Conflictiva. La comunicación verbal y no verbal constituye uno de los principales elementos de la dinámica familiar, la forma como ésta se realice va a determinar comportamientos posteriores en los hijos.

Sabemos que la comunicación es la relación que se establece entre un emisor y un receptor a través de un mensaje. El mensaje puede unir y vincular el emisor y receptor, pero también puede separarlos o distanciarlos. Por esta razón los mensajes que se dan continuamente entre los diferentes miembros de una familia, las relaciones afectivas pobres, ausentes o frustrantes y las contraindicaciones constantes, contribuyen factores desintegrados el grupo familiar.

Cuando la comunicación expresa hostilidad y rechazo induce respuestas den aislamiento, el niño expuesto genera desconfianza hacis sus familiares y busca apoyo en otros grupos.

  • Consumo Familiar De Sustancias.- El consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias por parte de algunos miembros de la familia, parece contribuir de manera importante a la perdida de valores. Su influencia vemos que es mucho mayor cuando más precoz y continuo sea lo que ve el niño.
  • Relaciones Familiares que Estimulan la Dependencia. Algunas características de las relaciones familiares como la posesibidad, la sobreprotección y el desconocimiento de las capacidades particulares de cada uno de los integrantes del sistema, favorecen en el desarrollo de una personalidad pasiva dependiente, muy vulnerable a las influencias externas, constituyéndose en un factor de riesgo en la perdida de valores.

Individuos cuya autonomía ha logrado desarrollarse adecuadamente a través del estímulo, el reconocimiento y el respeto a sus decisiones cotidianas, estarán mejor capacitados para enfrentar por sí mismos la decisión de practicar valores.

  • Limitada Participación de los Padres en la Formación de los Hijos. La personalidad del individuo afecta significativamente en función de la cantidad y calidad del intercambio afectivo y cognoscitivo que establece con sus padres.
  • La Violencia en la Familia. Al gritar, golpear o amenazar, todavía hay muchos padres y profesores que opinan que una educación sin violencia no es completa. Ellos basan su autoridad en el miedo y por eso la letra tiene que entrar con sangre. Desconocen que esta comprobado científicamente que en base a la confianza y con estímulos positivos pueden lograr mucho más en la educación de sus hijos.

Otro de los factores es la violencia sexual, sabemos que los abusos sexuales se producen frecuentemente dentro de las familias de nuestro medio y en la mayoría de los casos, los que cometen este crimen son personas conocidas y muchas veces miembros de la misma familia, la forma más traumática y dañina es el incesto. Cuando un padre abusa sexualmente de su propia hija o hijo. El niño o niña espera y necesita protección, seguridad y confianza de la figura paterna, pero cuando esta persona de confianza hace lo contrario, hiere a su víctima física y psíquicamente, causando en ésta cicatrices para toda su vida.

El tema de la violencia familiar no se limita solamente al aspecto físico, existen también los golpes emocionales por falta de amor, afecto, de comprensión, etc., cuando los padres educan en base a castigos, amenazas, chantajes o con indiferencia, negligencia e insensibilidad frente a las necesidades emocionales de sus hijos, es aquí donde el niño va perdiendo todo los valores.

Estos factores son más importantes en la niñez, a través de este contacto el niño incorpora valores, normas y actitudes que posteriormente van ha afectar su comportamiento. La participación de los padres en el proceso de formación de la personalidad juega un papel importante al promover figuras de identidad y suministrar información adecuada, que el niño utilizará posteriormente

  1. FACTORES ASOCIADOS A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los medios modernos de información constituyen la base publicitaria de los antivalores. Sin embargo hablan preferentemente en sus noticias y artículos de los antivalores, como si únicamente estas constituyesen en el problema de los valores.

Así a lo largo de nuestras actividades cotidianas, son varios momentos en el día en que los medios de comunicación nos acompañan y sobre todo a la niñez, ya que ellos pasan la mayor parte de su tiempo en casa frente al televisor, esto es casi una constante en las familias urbanas. Es permanente esta figura, el de los niños con mayor contacto con el televisor, aun para satisfacer algunas necesidades como el esparcimiento, sin embargo no es así debido a que generalmente presentan modelos de comportamiento negativo.

Hay opiniones divididas respecto a que si la TV y los medios de comunicación relacionados enseñan valores morales, un grupo dice que no, este grupo una gran mayoría, sustenta en que la TV y los medios de comunicación solo sirven de entretenimiento y quita el tiempo de los niños inofensivamente; y otro grupo considera que si, sustentando que se haga lo que se haga frente a un medio de comunicación siempre se aprende algo, y ese algo siempre tiene un contenido de valores distintos e incorrectos desde el punto de vista moral. Esto es pensar fanáticamente, subjetivamente y sin visión.

El problema se tiene de la siguiente manera, en el contexto actual, los medios de comunicación a nuestro alcance están llenos de contenido negativo en valores, pero no es que los medios de comunicación como la TV, la radio, los periódicos (chichas o no chichas), revistas (liberales o de información técnica), el cable en TV, Internet, etc. sean de naturaleza dañina, muy por el contrario, se debe ver a los medios de comunicación como lo que es en realidad, simples medios de comunicación, y por tanto susceptibles de modificarse, de cambiar y enriquecer su contenido.

Es importante ser objetivo, no perderse en sentimentalismos inmediatos ni prejuicios religiosos pre elaborados, los medios de comunicación son herramientas muy útiles para entregar información, sea este de contenido que discrepa del nuestro o no. Si la TV da información inmoral llena de violencia y agresividad, si el periódico muestra paginas con sexo y mujeres desnudas, si la radio da noticias de violencia y música lasciva llamando a la seducción, si el cable muestra pornografía, si Internet muestra satanismo y pornografía, si todo esto nos daña es porque permitimos que nos dañe.

El problema no es de los medios de comunicación, el problema es de nosotros que no filtramos esta información, no enseñamos ni dedicamos tiempo a nuestros niños para darle criterio selectivo frente a la información que le llega, no regulamos el tiempo en la TV, la radio, el periódico, las revistas, le cable, Internet, etc.

El punto de vista anterior tiene mucho de objetivo, sin embargo ¿presenta sustento sólido cuando se enfrenta a una situación de agresión controlada, ataque consciente y dirigido?

Imaginemos el caso de que los sistemas de información y su contenido de anti valores este dirigido, pensemos por un instante que sea un ataque directo y disimulado a nuestros valores, entonces nos enfrentamos a eso precisamente, un ataque y por tal hay diversas maneras de responder:

  • Defendernos y separarnos de la realidad, que seria una respuesta excluyente, falto de razón pero como respuesta es una respuesta que se respeta.
  • Defendernos inculcando valores a los nuestros, respuesta unilateral pero buena respuesta.
  • Con un contra ataque simultaneo de afirmación y desarrollo de nuestros valores, y modificando o adecuando las fuentes de información. Que desde el punto de vista los propietarios del medio se lesionan su "libertad" de expresión. (trabajo para abogados)
  • Otras respuesta, pero respuestas activas, no pasivas, buscando ser dinámico y creativo frente a este susodicho "ataque".

Se ha demostrado una vez mas, que las respuestas a nuestros problemas están en nuestras manos, aun en casos hipotéticos e imaginarios. Estas respuestas siempre limitadas al querer dar esa respuesta.

  1. FACTORES ASOCIADOS AL MAESTRO

Los maestros tiene una alta responsabilidad en sus deberes, una falta de interés se traduce en bajos ni veles de rendimiento de los niños, sean estos de valores o intelectuales, emocionales o académicos.

Se dan muchos ejemplos de maestros que han perdido o escapan de su responsabilidad de ser maestros, donde maltratan al alumno, no lo comprenden, no se comprometen con la educación, y hasta tergiversan con los objetivos planteados.

Casos de maestros cansados, faltos de motivación, agotados, fatigados, desalentados, debilitados, hastiados, aburridos, abandonados, etc. por diversos motivos justificados o no, son un peligro para la niñez y la educación.

Sin embargo poco o nada hacemos para recuperar en forma efectiva a nuestros maestros, nuestros colegas, nuestros hermanos, y el principal problema radica en la parte económica.

Es difícil y desafiante tratar de mantener la vocación de docente cuando en nuestra propia familia no podemos sustentarnos como seres humanos, con un absurdo sueldo que no podemos tratar de justificar (US$ 200.00 mensuales), el esfuerzo plantea decisiones inmediatas, por ejemplo, dedicar mas tiempo a la docencia cuando nuestros hijos requieren y necesitan nuestra atención, o son mis hijos o mi vocación. Grave dilema.

Para finalizar, es de común acuerdo que la respuesta no es solo del maestro, es un problema global tanto del gobierno como de la sociedad. Debemos enfrentar ya, desde ayer, el resolver nuestra existencia, tomar la decisión de cambiar, llamar al cambio a nuestro desarrollo, hacer efectivo nuestras esperanzas, demostrar con hechos que podemos aportar a la solución, no abandonarnos a nosotros mismo, demostrar una y otra vez que somos hijos de Dios.

CONCLUSIONES

  • Que el maestro debe ser fuente de inspiración en la práctica de valores "Educar con valores y en valores"
  • Tomar como actividad diaria y cotidiana la práctica de la autoestima, y los valores de parte del maestro, alumno y comunidad sin esperar un premio o castigo, sino como parte de uno mismo e indispensable para la vida.

SUGERENCIAS

  • Formar la escuela de padres en los centros educativos para realizar el trabajo de promover la practica de valores en la familia, la escuela y la comunidad.
  • Rescatar programas educativos en medios de comunicación, y tratar controlar limitando programas que influyen en la perdida de valores.
  • Considerar la evaluación formativa en valores, tomando en cuenta el logro de competencias y capacidades en forma equitativa, desarrollando los tres contenidos (procedimental, actitudinal y conceptual) que contribuyen a la formación integral del alumno.
  • Tenemos que aprender a rechazar y denunciar los antivalores para evitar que las futuras generaciones sean atrapadas en este circulo.
  • Admitir y reconocer que vivimos un sociedad con perdida de valores, y que somos parte de ella, estamos dando el primer paso para inducir el cambio a forjar una vida mejor

BIBLIOGRAFÍA

  1. Informe sobre el desarrollo humano, 1995, Hjarla S.A. de C.V., Mexico
  2. Perez, Pablo; Apuntes de psicologia, Piura, Perú, U Particular de Piura, 1999
  3. UNESCO, La educación encierra un tesoro, Edit. Santillana, Ediciones UNESCO, 1995
  4. Ministerio de Educación, Estructura curricular básica de usducacion primaria de menores, Direccion Nacional de Educación Inicial y Primaria, 199
  5. Universidad de Piura, Metodologia activa, PLANCAD primaria 1998
  6. Ministerio de Educación, El mundo de los valores, PLANCAD primaria, 1998
  7. Hidalgo Jimenez, Humberto; Bienestar psiquico y psicologia para padres, Lima, Ed. San Marcos, 1998.
  8. Salazar Bondy, A., Miro Quesada, F.; Introduccion a la filosofía y logica, 1979, Editorial Universo, Lima

Es deseo nuestro, que esta adaptación para www.monografias.com, sirva en algo a mejorar al ser humano en nuestro región Puno, y en especial a nuestra patria, Perú.

Gracias

Nelia Vargas

Licenciada en Educación /UNMSM

Harvey Condori

Ingeniero Agrícola / UNALM-UNAP

Perú – Enero 2005


Comentarios


Trabajos relacionados

Ver mas trabajos de Educacion

 

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda