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7Q5: Cambiar la pregunta

Enviado por casadelosrodas02



  1. Razones por las cuales no pueden haber textos neotestamentarios en qumran
  2. El espacio es infinito
  3. Bibliografía

Comentario sobre el papiro 7Q5 de Qumran

CENTRO DE ESTUDIOS TEOLOGICOS DE CREMISAN

Febrero - Septiembre del 2002

INTRODUCCIÓN

Entre los papiros que fueron descubiertos entre 1947 y 1955 en Qumram destaca uno extraído de la séptima cueva y denominado por esto 7Q5. La séptima cueva es indiscutiblemente particular en relación con las demás, no sólo porque los fragmentos de papiro allí encontrados estaban guardados en una anfora muy distinta de las utilizadas en las demás cuevas y porque contiene sólo papiros y sólo en griegos (no hebraicos ni aramaicos), sino también por la designación de la misma con la palabra "Roma" -caso único- y por la ubicación de la cueva. Con estas pistas el papiro ya tiene un contexto que lo diferencia en sí de los otros.

El papiro no pudo ser clasificado en los primeros tiempos, porque las ocho letras griegas legibles aceptadas por todos, no coinciden con ningún texto del Antiguo Testamento ni de libro griego antiguo conocido. Este no fue un caso único, pues muchos otros papiros de otras cuevas tampoco pudieron ser clasificados y muchos permanecen todavía sin una clara interpretación.

Las investigaciones manifiestan que este papiro, escrito en "Zierstil" (Estilo Ornamentado), está datado entre el año 50 AC y el 50 DC, y para la mayoría de ellos es indudable que todos los documentos si no se refieren a los libros del Antiguo Testamento, se refieren a libros apocalípticos o a los libros propios de la comunidad, formada por el grupo religioso esenio que habitó el lugar.

También para los científicos más liberales y radicales, el hecho que se haya sentado como dato admitido – aunque no demostrado-, que los evangelios se escribieron sólo a partir del año 70 d.C. y se excluya toda posibilidad de que sea antes, saca a los mismos de la posibilidad de que ninguno de los papiros de Qumram pertenezca de ninguna manera a ningún documento evangelio.

O’Callaghan presentó en 1972 una propuesta que en sí misma es revolucionaria: el pequeño papiro 7Q5 seria una parte del Evangelio de Marcos, concretamente Mc 6, 52-53. Esta propuesta suscitó una increible polémica y una fuerte oposición entre los estudiosos. Esta controversia continua hoy en día y lo que refuerza la posición de O’Callaghan es su precisión científica y su método impecable en la investigación.

En este trabajo presento una breve descripción de los descubrimientos en la cueva 7, la propuesta de O’Callaghan, algunas tesis en contra y a favor y, por último, algunas conclusiones personales que motivan a la profundización de un tema más ámplio aprovechando la erudición que sobre el tema tiene el padre Joan Bosco Vernet, uno de los defensores de la tesis de O'Callaghan.

Hice las traducciones del inglés y del italiano pertinentes, pero dejo los textos en sus originales idiomas a pie de página con el fin de transmitir lo más objetivamente posible los pensamientos de los autores.

Personalmente considero que la propuesta de O'Callaghan merece una seria revisión, con prudencia científica, aunque todavía no se puede decir la última palabra al respecto.

Lo fascinante de temas como este es que nos permiten acercanos al mundo biblico y en particular al mundo del Nuevo Testamento y de la Iglesia primitiva de una manera profunda y respetuosa, dejando posiciones extremas o fundamentalistas, interpretaciones apuradas o forzadas, de tal forma que seguimos cavando en la Biblia como en una mina de oro cuyos tesoros iluminan al mundo de hoy y de siempre. Y, sobretodo, en el centro de este fascinante mundo, Jesús como centro de todo y respuesta a todas las inquietudes. Sus enigmas mueven aún más nuestra fe y nos permite entender que su figura, tan humana y tan div ina, no se agota en los laboratorios ni en las teorías, sino que su realidad es enteramente profunda y al acercarnos a Él, nuestros ideales humanos se llenan de sentido.

Por lo tanto, este trabajo no busca agotar el tema, sino dejar una inquietud para que se siga investigando, sobre todo en las nuevas generaciones de estudiosos de la teología y la investigación biblica. Sea también un homenaje al padre O'Callaghan, jesuita, muerto en diciembre del 2001, así como a científicos como el profesor alemán Thiede, que permiten serios acercamientos a propuestas como ésta y dan la oportunidad a la discusión científica, permitiendo el avance no solo de la investigación sino de la reflexión sobre la siempre fascinante figura del Señor.

El padre Joset O’Callaghan Martínez nació en Tortosa, Tarragona (España) el 7 de octubre de 1922. Entró en la Compañía de Jesús el 29 de octubre de 1940 y fue ordenado sacerdote el 31 de mayo de 1952. Licenciado en Teología en S. Cugat del Vallés (Barcelona) en 1953, doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid en 1959 con la tesis "Las tres categorías estéticas de la cultura clásica" (Madrid, 1960, pp. 288), doctor en Letras Clásicas de la Universidad de Milán en 1960 con la tesis "Cartas cristianas giegas del siglo V" (Barcelona, 1963, pp.251). Entre 1961 y 1971 fue profesor en la Facultad de Teología de S.Cugat del Vallés (Barcelona) en donde fundó un Seminario de Papirología. En 1971 es llamado como profesor de papirología y paleografía griega en el Pontificio Istituto Biblico de Roma hasta 1992. En 1980, de nuevo en Barcelona, asume como profesor de Crítica textual junto al profesor R.P.Pierre Proulx. Entre 1983 y 1986 fue decano de la Facultad Bíblica. Fue también fundador de la revista Studia Papirologica. Murió en Barcelona el 15 de diciembre del 2001.

RAZONES POR LAS CUALES NO PUEDE HABER TEXTOS NEOTESTAMENTARIOS EN QUMRAN

Al referirnos a los orígenes de cualquier documento bíblico, debemos movernos en tres mundos que se complementan, pero que en muchos casos se enfrentan: el mundo de la exégesis, la teología y la arqueología. Un buen caso que ilustra este enfrentamiento o complemento, es la propuesta del papirólogo catalán Joset O’Callaghan, según la cual en la cueva 7 de Qumran habían textos neotestamentarios, específicamente de Marcos y de la Epístola a Timoteo.

Datación de los evangelios.

La teoría contemporánea más aceptada es que el Evangelio de Marcos fue compuesto sin duda hacia el año 70 del primer siglo, justamente después de la destrucción del Templo por parte de los romanos. Prueba de ello, según esta argumentación, es la dicha mención a la destrucción en el capítulo 13, por lo cual sería imposible una datación anterior, a menos que dicho capítulo sea un anexo, algo que no es probable. Por otra parte, el Evangelio de Marcos sería escrito para el mundo pagano de los romanos y no para la comunidad judeo-cristiana, dado que usa expresiones latinas y está ausente la expresividad aramea. Según Laconi:"Seguramente el segundo Evangelio no fue escrito para una comunidad palestina y en tal caso no se entendería la insistencia en traducir expresiones araméas (3, 17; 5, 41; 7, 11. 34; 14, 36) y en explicar el uso de ese ambiente (per es. 7, 3 - 4)". Es por esto que dicho autor asegura que "Las indicaciones consideradas todavía hoy más convincentes apuntan a un origen romano "

Como los demás evangelios dependen de Marcos y de una Fuente Q, obviamente éstos tampoco pudieron ser compuestos antes del 70, más aún, mucho más allá de dicho año clave. Para Laconi como para muchos estudiosos, una redatación antes del año 63 no goza de mucho crédito: "El punto de referencia obligado en cuanto al tiempo de composición para casi todos los comentadores sigue siendo el año 70 del siglo primero. Mucho depende de la lectura del c.13: supone o no la caida de Jerusalén? De todas maneras hacia el 70. No antes, de acuerdo al desarrollo de la tradición y de las noticias antiguas. (Ireneo: después de la muerte de Pedro); no mucho después, de acuerdo a las relaciones con los escritores sucesivos de Mateo y Lucas. Intentos de redataciones antes del año 63 no gozan de mucho crédito entre los estudiosos en general"

En cuanto a Qumran, se sabe que este asentamiento eseno terminó definitivamente en el año 68 durante el sofocamiento de la revolución judía por parte de los romanos (la Legión X Romana tuvo en aquel lugar un destacamento) y, desde entonces, el lugar permaneció deshabitado, a no ser por esporádicos usos, especialmente durante la revuelta del 132 al 135 d.C., como sugiere M. Martini: "Ocurre recordar que las ruinas del Khirbet Qumrán y de Feshka fueron de nuevo utilizadas durante el tiempo de la Revolución judía del 132 – 135 d.C, y que algunas de las cuevas fueron reutilizadas en ese periodo. Cf. cuanto dice R De Vaux en DJD 3, 16 y p.32 nota 1". Dicho uso fue objetivamente del Khirbet Qumran, pero se contempla la posibilidad que los revolucionarios hayan dispuesto de las cuevas en donde fueron encontrados los textos bíblicos en 1947. Sin embargo, hasta el presente no se tienen datos precisos de cuándo y cómo fue cerrada la cueva 7 en cuestión ni su relación con las demás cuevas o con la comunidad esena, si es que era parte de su conjunto. Esto lo confirma Ghiberti cuando afirma que queda por verificar arqueológicamente el dato del sello de la cueva.

Sin embargo y dada la particularidad de la cueva, de la cual nos ocuparemos más adelante, la presencia de textos neotestamentarios y en especial de Marcos, supondría que este Evangelio fue escrito antes del 68, lo que va en contra de los análisis exegéticos confirmados –o al menos presentados como tales-, y pone en discusión las conclusiones sobre la historicidad del Jesús descrito por Marcos. El mismo Ghiberte señala que aceptar la propuesta de O’Callaghan es obligarse a redatar la composición del Nuevo Testamento.

Mangeroni nos recuerda que ya Papia de Hieropolis (Siglo II d.C.), dice que Marcos fue intérprete de Pedro y puso por escrito todo aunque sin un orden cronológico, sólo los dichos y hechos del Seños, pues, según Papia, Marcos no conoció personalmente al Señor sino que supo de él solo a través del testimonio de Pedro

Burrows asegura que, de acuerdo con las dataciones, todos los manuscritos de Qumran fueron redactados entre el 300 a.C y el 68 o el 70 d.C. "Los resultados de las varias investigaciones concuerdan de todas maneras en un punto: todos los manuscritos fueron redactados en un lapso de tiempo comprendido entre el 300 a.C. y el 68 o el 70 d.C. Se ha establecido también, con buena precisión, la edad de cada manuscrito y su posición relativa en el ámbito de ese periodo" De tal manera, como dicen Aguirre y Rodríguez, de ser cierta la identificación de los papiros con Marcos tendríamos "(...) los restos de los papiros más antiguos de este texto, datados hacia la mitad del s. I". Pero ellos mismos reconocen que, pese a los esfuerzos de la crítica contraria a dicha identificación, no se ha logrado demostrar su falsedad ni han tenido éxito otros intentos de lectura de esos papiros.

¿Documentos cristianos en Qumrán?

Para J.C. Trever, "es necesario recordar que nada ha sido encontrado en las cuevas de Qumran o en el Khirbet Qumran mismo que pueda ser llamado genuinamente cristiano (...), que se haya clamado como evidencia de encuentros, son meramente literatura e ideologías paralelas o similares" con los textos de la comunidad esena. Esta afirmación la hace Trever en 1965, siete años antes de la propuesta de O´Callaghan, lo que determina la opinión general de los estudiosos en este sentido. Pero Trever informa que ya para 1965 había quienes relacionaban los textos encontrados en griego con el Nuevo Testamente, haciendo una asociación entre los esenios y los primeros cristianos, a lo cual, afirma, son historias que añaden confusión y no son veraces. También Trever propuso la siguiente datación: "Hacia 1950 se aplicó el ‘Carbono 14’ a algunas telas de lino encontradas en el deposito de la cueva. El margen de error fue de más o menos 200 años, sin embargo, deja un grado de incerteza acerca del valor de las evidencias"

Por otra parte, la presencia de textos de la Epístola a Timoteo, según O’Calllaghan, junto a textos de Marcos, abre una nueva pregunta: ¿Quién está cerca de quién? ¿Marcos de Timoteo o Timoteo de Marcos? Al parecer, no es convincente el hecho que estos dos documentos aparezcan juntos antes del 68, así como la presencia de cuatro papiros de Marcos que, demostrada la escritura diferente, no pertenecen al mismo manuscrito, lo cual parece exagerado para Ghiberti.

¿Una teoría utilizada?

La tesis de O’Callaghan fue acogida, según el libro Gesù, Qumran e il Vaticano, por grupos protestantes – fundamentalistas en los Estados Unidos, así como por círculos conservadores que defienden la historicidad absoluta o casi absoluta de los evangelios.

Afirma además: "A decir verdad, se sabía ya antes que en los rollos del Mar Muerto se testimoniaba una espera del mesías similar a aquella que encontramos en el NT, pero el concepto de mesías similar a aquel que muere hubiese sido, en un texto de Qumrán, nuevo y explosivo, citando a Michael Wise". Otto Betz y Rainer Riesner ven este tipo de propuestas solo como un vivo deseo de sensacionalismo e interés lucrativo, no refirindose propriamente a la teoría de O'Callaghan, sino a muchas otras afirmaciones no demostradas en lo referente a Qumrán. En relación a O'Callaghan los dos autores se refieren a "La discutible hipotesis de un español con nombre irlandés". Dicen: "El padre O’Callaghan no buscaba ciertamente encontrar textos neotestamentarios a toda costa, debe decirse; le hubiese estado suficiente con fragmentos veterotestamentarios. O’Callaghan dirige su atención a los pocos fragmentos en griego de la cueva 7. Uno de estos fue identificado por los editores como fragmento del Exodo 28, 4 – 7 (7Q1), el otro (7Q2) como fragmento de la llamada Epístola de Jeremías, que figura como apendice del libro de Baruc entre los escritos deuterocanónicos de la Biblia Católica. Los restantes 17 fragmentos estaban sin identificar. O’Callaghan esperaba entonces de poder encontrar algún significado (…) probó entonces con textos del NT. Para su sorpresa aparecía posible, para algunos fragmentos no identificados, atribuciones neotestamentarias. En orden de probabilidades, atribuidas por el mismo O’Callaghan, fueron dispuestos las siguientes identificaciones: 7Q4 (1 Tm 3, 16, 16 4, 3);7Q5 (Mc 6, 52-53); 7Q6 (Mc 4, 28); 7Q6 (At 27, 38); 7Q7 (Mc 12, 17); 7Q8 (GC 1, 23 24); 7Q9 (Rm 5, 11-12); 7Q10 (2 Pt 1, 15); 7Q15 (Mc 6, 48). Como seguros O’Callaghan retiene solamente 7Q4 y 7Q5"

Los autores señalan que la cueva 7 fue sellada también en el 68 ante la proximidad de los romanos y por lo tanto si son ciertas las identificaciones neotestamentarias, valdría a decir que las Hechos de los Apostoles y la segunda carta de Pedro fueron compuestas antes de ese año. La mayor parte de los autores datan la obra de Lucas en los años 80 del primer siglo, mientras que el Evangelio de Marcos debió ser compuesto un poco antes de la destrucción de Jerusalén (año 70). Pero si el papiro 7Q5 corresponde realmente a un texto de Marcos tendría que haber sido escrito hacia la década del 50 del primer siglo, pues viene escrito en el llamado estilo ornamentado herodiano que se usó precisamente hasta el año 50.

A.T. Robinson afirma: "En el mundo de los expertos las propuestas de O’Callaghan continuan a tener una acogida crítica. Para muchos expertos neotestamentarios la cuestión viene considerada cerrada por el hecho que el estimado Kurt Aland se expresó en dos artículos en sentido contrario a la identificación" Sin embargo y como afirman los autores que nos ocupan, durante los años 70 la discusión parece cerrarse en sentido negativo a pesar de que algunos autores, denominados por Betz como ultrafundamentalistas y protestantes que "no pueden ser considerados amigos de los católicos" continuaron a defender la tesis de O'Callaghan. Más que una discusión científica, tomó colores políticos que provocaron rechazo en otros círculos teológicos, exegéticos e incluso arqueológicos. Algunas veces quienes entran a defender la propuesta lo hacen entusiasticamente tomando como verdad las observaciones científicas de O’Callaghan y despreciando aquellas que las rebaten. Se podría decir los "amigos" pueden hacer más daño que los "enemigos" desde que frente a un debate en el terreno científico, toda objeción es una oportunidad, mientras que los argumentos categóricamente entusiastas pueden llevar a una perdida científica. Se debe olvidar toda intención apologética y centrarse en las evidencias y las posibilidades.

¿Existen respuestas absolutas en la ciencia?

Pero "todavía, no solamente en política, sino también en la ciencia, no se debe decir nunca", en 1984 el escritor alemán Carten Peter Thiede reinició la discusión en favor de O'Callaghan.

Betz retoma aquí la palabra: " Ferdinand Rohrhirsch, de la Universidad Católica de Eichstatt, demostró que Kurt Aland no tuvo en cuenta en su investigación científica efectuada con el computador, que en lo que se relaciona con los papiros encontrados en 7Q se trata no de fragmentos de códices escritos por ambos lados, como es usual en los manuscritos neotestamentarios, sino de fragmentos de rollos escritos solo por un lado. Educado en la crítica científica del filósofo británico Karl Popper, Rohrhirsch sostuvo la opinión según la cual la identificación de 7Q5 = Mc 6, 52 53 sería la única posible entre todas las propuestas hasta ahora presentadas: hasta que no sea declarada falsa esta identificación (por medio de otra que parezca más idonea) es posible trabajar sobre esta

Por último, Betz enumera algunas características del papiro que lo hacen incompatibile con la identificación, así como otras que le favorecen:

"Desviaciones textuales: supone dos variaciones textuales: transcripción erronea de la "d" en "t" en la tercera línea. Además, por motivos de esticometría (el largo medio de la línea reconstruida), se debería suponer que al final de la tercera línea se omiten las palabras "epi ten gen" (sobre la tierra). Los que sostienen la identificación podrían reclamar la atención sobre el hecho que en otros manuscritos biblicos existen presuntos errores de transcripción. Una omisión, no demostrada, de las palabras eis touto (por ésto) se debe suponer de igual forma para la segunda línea del versículo del papiro 52; y también en el fragmento 7Q2 identificado de manera incontestable como "Epistola de Jeremías""

Los problemas de datación son expuestos de la siguiente manera: "Contra la identificación neotestamentaria del fragmento 7Q se objeta que la redacción de los Hechos de los Apostoles, la Segunda Epístola de Santiago y la Segunda Epístola de Pedro, deben ser puestas con seguridad después del 70 d.C. No sería posible, entonces, encontrar estos textos en una cueva que fue sellada en el 68. Pero ahora una notable minoría de expertos sostienen que es posible la redacción de los Hechos de los Apóstoles y la Epístola de Santiago antes del 70 d.C (…)"

Acerca del lugar en donde fueron encontrados los papiros: "7Q se encuentra en las cercanías de Qumran… El modo en el cual los esenos llegaron a obtener antiguos escritos cristianos no es fácil explicarlo. Que solamente en 7Q se encontraron exclusivamente papiros y solo en griego" Pero Hans Burgman sugiere que 7Q era una genizah (es decir, el lugar judío en donde se conservan escritos que ya no se usan).

Estado de la discusión.

Por último, los autores de Gesù, Qumram e il Vaticano hacen una breve descripción del estado actual de la discusión así:

"Esta identificación de O’Callaghan no es segura, pero permanece posible. El programa de computador "Ibycus" que contiene toda la antigua literatura griega conservada, pudo establecer que este papiro solo concuerda con Mc 6, 52 – 53. Hartun Stegemann, del laboratorio de investigación sobre Qumrán, afiliado a la universidad de Gottinga, es optimista en demostrar que se trata de una genealogía. Las letras nnes (ege), nnes (en) (él generó). El silencio contribuye seguramente a dejar la discusión neutral"

Los autores citan también a F. Rohrhirsch en su apreciación:

"Un juicio univoco, en favor de una determinada dirección, es por el momento, a mi parecer, imposible. Quien afirma que la identificación de 7Q5 con Mc 6, 52 – 53 es segura y con esto entiende decir que finalmente han terminado todas las dudas acerca la identificación, lo puede declarar como opinión personal. Científicamente, esta afirmación no se puede sostener. Pero también se afirma lo contrario: no hay ninguna prueba segura contra la posibilidad de la identificación de 7Q5 con Mc 6, 52 – 53. Según mi opinión, la tesis de la identificación debería ser asumida como una hipotesis de trabajo en el debate científico"

Un ejemplo de posiciones apologéticas nos lo da Stefano Alberto cuando afirma que "es importante encontrar argumentos históricos, arqueológicos, literarios, para explicar al hombre de hoy que su fe se funda en acontecimientos ocurridos en la historia real del hombre. Y documentar a través de cualquier papiro de Qumrán que los primeros cristianos eran personas reales, que el Evangelio, las Cartas de Pablo, son documentos reales, escritos cuando estas cosas sucedieron; es un primer paso para comprender la historicidad de las palabras y acciones de Jesucristo." Lógicamente este pensamientos es loable, pero en relación a los papiros de la cueva 7 no beneficia la investigación, pues se adelanta a interpretaciones exegéticas y teológicas, e incluso puede parecer exagerado hacer depender la fe de la veracidad o falsedad de un papiro. De manera que si encontrásemos una conclusión indudable al respecto, a favor o en contra, la fe cristiana sobre Jesucristo se confirmaría o cesaría de acuerdo a los resultados.

De posiciones entusiastas, nos encontramos también en el otro extremo: el de la negación categórica que tampoco aporta pruebas a la investigación. Un ejemplo lo constituyen los expertos F. García y E. Puech citados por A. Malnati, que plantean la tesis que relaciones entre la comunidad escena de Qumrán y Jesús no es verosímil dada las diferencias entre ambas y, concluyen –para reforzar esta argumentación-, que "no comparten la identificación de fragmentos de la cueva 7 con Marcos 6, 52-53, como muchos han hecho". Para Puech, los fragmentos son una "traducción en griego de literatura veterostestamentaria apócrifa", sin embargo, no se presentan pruebas necesarias que sostengan dicha afirmación.

Visión de Martini.

En la misma revista Biblica de 1972 en donde O'Callaghan hizo públicos los resultados de su investigación, Carlo M. Martini publicó su propia visión al respecto que vale la pena revizar. Martini asegura que de hecho los papiros son extraordinariamente antiguos, al menos por los resultados del examen paleográficos, pero que su reducido tamaño los hace dificiles de interpretar. También en la cueva 4 se encontraron algunos textos griegos, aunque en conjunto los textos griegos son evidentemente pocos en relación a los textos hebraicos y arameos. Es 7Q la única en donde se encontraron textos exclusivamente griegos y en un material único, fragmentos de papiro, mientras que en las demás cuevas el papiro es ausente o representado solo en parte contra un ingente material en piel.

Martini dice que si la teoría de O'Callaghan llega a ser demostrada no sería difícil admitir que la cueva 7Q fue utilizada en un tiempo posterior al tiempo en que fueron usadas las demás cuevas por alguna comunidad cristiana del territorio de Jericó.

También señala una dificultad: "Entre la cerámica de la cueva 7 se encuentra una ánfora grande que lleva escrito el nombre de ROMA pintado dos veces en negro. R. De Vaux en el capítulo Conclusions et Hypothèses de DJD 3 afirma que la grafía de esa inscripción es la misma de la encontrada en vasos y recipientes del Khirbeh. En este caso es probable que el ánfora no tenga ninguna relación con los papiros en esta conservados, como del resto de otras cuevas de Qumrán. Todavía la identificación de la grafía del ánfora de 7Q con la del Kirbeh merece un examen posterior "

Después y en relación a la omisión de en Mc 6, 53 "postulada para estar en el ámbito de la hipotesis esticométrica, se puede explicar sobre la base de la situación textual del episodio. Es cierto que la información dada de Legg (om. Cop bo.ed) y de la synopse de K. Aland (según el cual da sa bo) no es exacta. De hecho, entre ambas, la versión copta hace las palabras con una expresión que corresponde literalmente a εις το περαν Estas interpretan por lo tanto, pero no omiten. Por lo tanto, no se tienen testimonios para las omisiones"

Los papiros están escritos solo por un lado y esto indica que son fragmentos de rollos y no códices, una observación que indica que pueden ser textos cristianos pues los cristianos bien pronto comenzaron a utilizar los codices.

Esquema principal de objeciones.

El profesor J.M. Vernet, uno de los actuales defensores de la identificación de O'Callaghan, enumera en Biblica 1998, durante el 25ª Aniversario de la propuesta de O’Callaghan, las dificultades más objetivas de la misma así:

  1. El fragmento es demasiado pequeño (3,9 x 2,7 cm), con solo 20 letras, de las cuales sólo algunas son verdaderamente legibles.
  2. No está segura la distribución espacial por la
  3. Algunas letras identificadas por O’Callaghan no son claras.
  4. Se tienen otras identificaciones de 7Q5 con otros textos bíblicos.

Para Vernet, ha sido Thiede uno de los más firmes defensores de la tesis de O’Callaghan que se ha dedicado desde 1984 en la investigación. Vernet propone, además, una mirada del asunto desde un punto de vista matemático, es decir, desde el cálculo de probabilidades. Es decir, el hecho de que se den tantas coincidencias en un texto tan pequeño ya hace que esta propuesta tenga una fuerte validez. De hecho, y como lo reconocen otros estudiosos de la papirología, muchos otros fragmentos de textos bíblicos y literarios, mucho más pequeños y con menos letras, han sido determinado sin mayores discusiones. Por lo visto, el temor a aceptar la identificación de O’Callaghan va más allá de las dudas sobre las comprobaciones científicas y cae en el terreno de las implicaciones exegéticas y teológicas que no sería otro que el cambio de un sistema interpretativo que domina en la actualidad.

Para Wallace las exposiciones de Thiede son cuestionables por las siguientes razones:

1.Thiede descuenta las evidencias empíricas y hace sus propios juicios intocables para aquellos que sólo han trabajado con fotografías. "En otras palabras dice: "Usted no tiene el derecho de criticar las reconstrucciones de O’Callaghan porque usted no ha visto el fragmento." Semejante conclusión es elitismo y mueve la discusión a un dialogo fideístico: en síntesis Thiede dice "Creanme". Constantemente repite que las identificaciones de O’Callaghan son posibles (…) "

2.Dice el autor que para que el texto de Marcos coincida con el texto del papiro se debe hacer una gran cantidad de modificaciones y alteraciones que ya lo hacen dudable.

Respuestas categóricas.

Fitzmyer responde así a la propuesta de O'Callaghan ante la pregunta "Hay textos del Nuevo Testamento en Qumrán?"

"Ningún texto ha sido identificado así. En 1972 Joseph O’Callaghan conmovió el mundo de los intelectuales cuando publicó su artículo ¿Papiros neotestamentarios en la cueva 7 de Qumrán? Bib. 53 (1972) 91 – 100 (…) En ese artículo y en una gran cantidad de otros publicados posteriormente, aseguraba que había identifcado un número de fragmentos de la Cueva 7 de Qumrán con pasajes griegos del NT (…) La mayoría de los estudiosos, sin embargo, han sido bastante escépticos acerca de estas aseveraciones y piensan que preferiblemente son fragmentos de traducciones griegas del AT, los cuales no han sido autenticamente identificados. El problema es que los fragmentos de esa cueva son demasiado pequeños y contienen muy pocas letras que impiden cualquier identificación. Un colega español de O’Callaghan, del Instituto Biblico, el profesor en AT L. Alonso Schokel, y el estudioso alemán, Carsten P. Thiede, han tratado de sostener la tesis de O’Callaghan. El último publicó un folleto (…) Pero esta publicación ha recibido fuertes críticas; cf. H.U. Rosembaum (…) Se sabe que recientemente hubo un Simposio en Alemania y otro en Italia que trataron de sostener a O’Callaghan, pero poco se ha escuchado acerca de eso"

El profesor argentino, Monseñor Luís Heriberto Rivas, de la Universida Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires, aseguró en un reportaje a la Agencia Católica Argentina AICA en noviembre de 1998 que la identificación de O'Callaghan estaba totalmente descartada y que el debate estaba cerrado debido a las demostraciones del los científicos E.A Muro en Estados Unidos y E. Puech en la Escuela Bíblica de Jerusalén: "(...) han podido detectar hasta siete fragmentos que pertenecían a la misma hoja de papiro que 7Q5. Esto permitió leer un texto más amplio y se llegó a la conclusión que no se trata del Evangelio de San Marcos, sino de la versión griega de la quinta parte del apócrifo llamado 'Libro de Henoc'. ". Por otro lado, Rivas dice que "de ser un texto del Evangelista, el pequeño fragmento echaría por tierra las teorías de quienes señalan que los Evangelios fueron escritos en una fecha muy posterior a la resurrección de Cristo"

Las respuestas a estas afirmaciones de Rivas por parte del mismo O'Callaghan las encontraremos en el siguiente capítulo, pero es de señalar que Rivas toma la teoría del Libro de Henoc como cierta cuando ésta ha sido rebatida ampliamente por otros científicos y hasta el momento se sabe que el trozo del 7Q5 es único y no es parte de los demás fragmentos encontrados ni dentro de la cueva 7 ni en otras cuevas.

Rivas concluye su apreciación nombrando al profesor Florentino García Martínez, quien tuvo a su cargo la traducción completa de los escritos de Qumrán y que afirma que con los resultados de Muro y Puech queda definitivamente aclarado el origen del manuscrito en cuestión y que la hipótesis de que pertenecían al Evangelio de San Marcos es una hipótesis equivocada

Respuestas prudentes.

La mayoría de los estudiosos estadounidenses han rechazado igualmente la tesis de O'Callaghan, pero se encuentran algunos que han comenzado a cambiar de idea o medir sus condenas a la teoría, especialmente después de las obras públicas dadas por Thiede, el papirologo alemán. Uno de ellos es el profesor James Charlesworth que pasó de una posición completamente escéptica a una posición media.

Dice el profesor Charlesworth, citado por Alan Jhonson: "Sigo pensando que es improbable (solo una palabra es clara en el fragmento "y"), pero diría ahora que al menos es convencible". El mismo Charlesworth explica las razones para su cambio de idea. Una de ellas es, indudablemente, el largo tiempo de discusión sin que se demuestre otra posiblidad más convincente, "Por más de 20 años los estudiosos alrededor del mundo no han podido dar otra sugerencia textual conocida y posible para esta de 7Q5 que no sea Marcos "

Sin embargo, Charlesworth sugiere que no se pueden olvidar aquellos textos griegos no conocidos y perdidos que pudieron estar ocultos en la cueva 7 y de los cuales podría proceder 7Q5 y concluye: "Concluyo que el texto del cual este fragmento hace parte estará, simplemente, perdido. La faltanza de un grupo de letras griegas mejor en los papiros y en otros textos conocidos no es suficiente razón para concluir que esto debe pertenecer a Marcos"

Más adelante el profesor estadounidense asegura que si el fragmento pertenece a Marcos debe ser de una copia del evangelio desconocida ya que el fragmento presupone dos variants en el texto griego. "We must recognize that a copy of Mark antedating CE 68 will not be identical to the eclectic text we now refer to as Mark – and it would likely be different from every known early manuscript since we have no copies of Mark from the first century" Y añade el profesor que dichas variaciones no excluyen que el fragmento sea de Marcos.

Aunque considera que Marcos fue compuesto entre el 69 y el 70 y está de acuerdo con E. Ellis y otros que aseguran que el Evangelio fue compuesto en Cesarea a mediados de los 60, lo más seguro es que esta copia de Marcos fue puesta en la cueva antes del 68.

Otra respuesta que está a la altura de la discusión es la del profesor Daniel Wallace que hace grandes críticas tanto a la identificación de O’Callaghan como a las propuestas de Thiede y afirma:

"Encuentro molesto que muchos conservadores hayan sido tan poco críticos y optismistas en aceptar las hipótesis de O’Callaghan. 7Q5 no hace – como aseguró un conservador – que "siete toneladas de estudio alemán sean lanzados a las llamas" -. Por otro lado, encuentro igual de molesto que muchos estudiosos liberales hayan rechazado las propuestas de O’Callaghan sin haber siquiera revizado las evidencias. Alta crítica debe decirse, por supuesto, en esta discusión; pero esta no cerrará la discusión. Ambas actitudes, en el más extremo de los casos, van más allá de la arrogancia, una maladisposición para el conocimiento, un temor a la verdad mientras se aferran a la tradición, a una fortaleza mental – ninguna de las cuales está dentro de un espíritu genuino de los estudios bíblicos. Cuando el próximo sensacional descubrimiento se haga ¿no deberían tanto conservadores como liberales hacer la pregunta: nos detendremos a examinar las evidencias o retendremos a toda costa nuestras líneas de partido?""

Conclusiones

En conclusión, son muchos los debates que levanta el papiro 7Q5 en muchos terrenos. Uno de ellos es en su propio estado físico que crea demasiadas dudas para muchos estudiosos, pero sobretodo en lo referente a la datación.

Lo que llama la atención es que la mayoría de los que se oponen son por lo general biblistas y exegetas, de aquellos que dan por sentada la actual datación de composición de los Evangelios –después del año 70 d.C –, mientras que los papirologos en general consideran que las investigaciones de O'Callaghan tienen rigor científico.

Después de la publicación de la propuesta de O'Callaghan en 1972, el papirologo sufrió un verdadero aislamiento del mundo intelectual, como si habese dicho una gran blasfemia que debía pagar con la indiferencia. Por fortuna, fue ese un tiempo que el científico usó de la mejor manera para profundizar en sus estudios. Se conocen casos insolitos de otros estudiosos que se referían a él en malos términos, pero muy pocos, al menos en la década de los 70, se acercaron a profundizar en la propuesta de O'Callaghan de una manera metódica y científica, sino que se limitaron a condenarla con sentencias y apreciaciones categóricas todas a partir de la lógica de los razonamientos ya dados.

Tuvo que ser el papirologo alemán Carsten P. Thiede quien a partir de 1984 reanimó el debate y lo hizo de una manera autenticamente científica, trabajando con originales y respetando todas las normas de investigación apropiadas. Sus resultados tuvieron excelentes consecuencias en el sentido que han provocado que otros científicos alrededor de todo el mundo – incluso aquellos que antes descalificaban la identificación de O'Callaghan -, se sienten a estudiar y a ser más responsables de lo que afirman tan categoricamente. Hoy por hoy hay interés y simpatía por la identificación de O’Callaghan, especialmente después de que en 1992 algunos estudiosos como Alan Jonhson abogaron en el sentido de revizar las identificaciones y analizar las propuestas de Thiede a través de sus libros.

EL ESPACIO ES INFINITO

"El espacio es infinito" fue la propuesta que Giordano Bruno presentó en su tiempo y por lo cual mereció la hoguera por parte del Santo Oficio de la Inquisición. Bruno expuso una teoría absurda que rompía una concepción admitida y demostrada por los teólogos de su tiempo. La idea de la forma del universo de entonces se basada en la autoridad de Aristóteles y estaba confirmada por los textos bíblicos. En ésta el cosmos está contenida en esferas. La esfera superior es la residencia de Dios, llamado por Aristóteles "Motor Inmóvil". Por lo tanto la concepción de infinito no era posible y plantearla era una herejía, que fue precisamente lo que Bruno hizo de acuerdo a sus observaciones matemáticas y astronómicas.

Seguramente es una exageración la historia de Bruno para introducir la teoría de O’Callaghan sobre la identificación del 7Q5 con Marcos 6, 52-53. Pero nos puede servir como contexto para afirmar que toda teoría puede ser enteramente posible y que no es falsa hasta que no se demuestre lo contrario.

Lo esencial es empezar a revisar la propuesta de manera científica.

Los postulados ya dados, si bien deben ser considerados, pueden evitar mirar los resultados desde otro punto de vista. Es precisamente lo que sucede con la identificación de 7Q5.

El descubrimiento.

Josep O’Callaghan, jesuita catalán, fue profesor de papirología en el Pontificio Istituto Bíblico de Roma y director del Seminario Papirológico de Sant Cugat, Barcelona. Ya hemos dicho antes que su intención inicial no era la de encontrar textos neotestamentarios en Qumrán.

Los 19 papiros encontrados en la cueva 7 han sido de difícil interpretación por su reducido tamaño y su mísero estado, así como la poca cantidad de letras (20). Tan sólo los dos primeros fueron identificados con certeza así: 7Q1 = Éxodo 28, 4-7 y 7Q2 = Epístola de Jeremías, versículos de Baruc.

Tres fragmentos atrajeron la atención del papirólogo, identificados por los editores en 1962 (M. Baillet, J.T. Milik y R. de Vaux) como de "probable procedencia biblica" (B. Fragments non identifiés. Textes bibliques [?]). En general todos los fragmentos son incompletos, como el 7Q17 que posee solo una letra incierta y en el 7Q19 hay tres improntas de papiro sobre el barro. Los papiros de 7Q no fueron considerados de gran importancia frente a todo el gran legado hebraico y aramaico de las restantes cuevas.

Después de intentar con todos los textos del AT, O'Callaghan descubrió que 7Q5 podía relacionarse con un texto de Mc 6, 52 – 53 y desde este pudo relacionar los otros ocho fragmentos. Este hecho causó en el papirologo "sentimientos encontrados" como él mismo confiesa, "Porque sencillamente se me hacía muy difícil pensar que me encontraba ante papiros neotestamentarios datables, poco más o menos, como la mitad del siglo I. Y así –por razones de prudencia y reserva científica – he diferido algo la divulgación del descubrimiento"

Papiro 7Q5

Después de leer y analizar con atención la descripción que los editores hacen del 7Q5, O’Callaghan hace la siguiente apreciación:

"Papiro de color castaño claro, casi gris. Escrito sólo por una cara. Altura máxima: 3,9 cm. Por la parte derecha disminuye hasta 3,3 cm. Anchura máxima: 2,7 cm. Por la parte inferior: 1,7 cm. La tinta es de color negro.". Y en la misma Revista Biblica de 1972, O’Callaghan afirma que "(...) parece que los famosos manuscritos permiten una aproximación inmediata al texto del Nuevo Testamento. Se trata de los papiros griegos hallados en la cueva 7, explorada el año 1955, y cuyos resultados se dieron a conocer en 1962".

Y así describe Johnson el 7Q5:

"Hay solamente una palabra reconocible, kai ("y"), la cual parece dar una luz de sentido en el texto. Notese, sin embargo, el largo espacio entre kai y la letra precedente. De acuerdo con Thiede, este no es un espacio lavado; este es realmente un espacio entre palabras. Hay pequeños espacios también entre ciertas letras. Thiede cree que estos espacios son importantes en la identificación del fragmento"

La siguiente es la transcripción ofrecida por los editores del texto legible, especialmente según el :

].[

]. τω α.[

]η καί τωΈ[

εγέ]ννησ[εν

]ηεσ[

Datación.

El paso del rollo al códice se hizo hacia el año 80 d.C, de manera que 7Q5 sería el primer papiro neotestamentario que tenemos, pues toda la literatura cristiana conservada son códices. Como los demás fragmentos de 7Q, el texto de 7Q5 está escrito en una sola cara lo que indica que era un rollo.

C.H. Roberts fijó la datación de los papiros de 7Q entre los años 50 a.C y 50 d.C de acuerdo a bases paleográficas y muchos antes de la identificación de O'Callaghan. Basicamente Roberts definió el texto como estilo ornamentado, usado hasta el año 50 d.C. Para Thiede, los manuscritos deben ser de antes del año 68 d.C indudablemente, desde que fue en ese año en que la Legión 10° de Roma arrazó la zona.

O'Callaghan concluye acerca de la datación del papiro y después de ver el facsímil en la lámina XXX, que se puede aceptar la antigüedad propuesta por Roberts. Efectivamente, la escritura de dicho papiro contiene elementos paleográficos que se descubren en las láminas 16 de la Paleografía de R. Seider. Así, pues, para nuestro papiro podemos admitir como fecha aproximada la mitad del siglo I p.C."

Esticometría y reconstrucción de los renglones.

Venía después el problema de la reconstrucción de los renglones y de su esticometría, es decir, el calculo del número medio de letras por renglón, dado que cada escriba tiene su propia medida personal y que sólo es posible que sea diferente en cierto número de letras. Los editores dicen que las palabras aparecen separadas por intervalos de 5 mm, pero O'Callaghan dice que esto no se advierte, solo un notable espacio en la línea 3 que es introducción a una nueva sección.

Las líneas fueron identificadas así por O'Callaghan:

  1. En conclusión:

  2. Línea 1: Los editores leen ].[ para O'Callaghan es ].[: "Trace d’epsilon, thêta, omicron ou sigma". Parece aceptable la Є" El punto indica la letra que los editores no se deciden a identificar. Para Boismard esta podría estar entre epsilon, thêta, omicron o sigma.

    Los editores no hicieron ninguna sugerencia para el primer punto, pero Boismard sugieren que el último punto podría ser una pi. También identificó la segunda y la tercera letra como omega con iota adscrita, seguida de alpha. Según nos recuerda Thiede, en la escritura griega moderna el iota adscriptum se convierte en iota subscriptum, es decir, que estamos frente a un impronunciable diptongo, un fenómeno común en los texto del griego antiguo y de ello está como ejemplo el papiro 7Q15 que combinó las letras tau, omega y iota con la más baja terminación de la iota "que revela diferente extensión hacia abajo con una curva hacia la izquierda, subraya su cercanía y relación con la anterior omega"

    Efectivamente, se puede notar a simple vista una pequeña pausa entre la penúltima y la última letra de esta línea.

    Pero Benoit admite que es difícil la identificación de esta primera ny, que describe como "el punto más difícil del papiro (…) no es una novedad cuando se tiene que hacer con la traducción de un papiro deteriorado" Es, pues, esta letra sobre la que se centran todos los opositores, como Benoit, Boismard, Gordon D. Fee y S. Pickering, a la identificación de O'Callaghan. D. Fee dirá: "Pienso que este es todo el problema; se puede decir de otros elementos, pero este es crucial" En cambio, el papirologo Herbert Hunger acepta la identificación de esta letra como ny sin dificultad.

    Según Thiede, si confrontamos la ny propuesta con la ny legible de la cuarta línea, el trazo parece más espaciado por haber sido parte de ny. La ny de la segunda línea tiene un tamaño de 3,5 mm, mientras la ny de la cuarta línea tiene 3 mm. Esto no es extraño pues en el mismo texto la eta de la cuarta línea tiene 3 mm y la eta de la quinta línea tiene 3,5 mm. Es decir, el escriba de este texto variaba el tamaño de las letras, aunque fuese solamente en milimetros (algo que debe ser normal en cualquier persona que escriba a mano). En cuanto al punto que se nota al pie derecho de la letra ilegible y que a simple vista parece una línea vertical, con las demostraciones de engrandimiento en el original se puede ver que no es más que la terminación de la "pata" de la letra. Por lo tanto, se puede concluir que la identificación de esta letra como N es completamente auténtica

    En conclusión:

    Línea 3: Los editores leen ]η καί τω[, O'Callaghan ]η καί [: "debut: éta probable (cf. 1. 5). Dernièr lettre: oméga ou omicron". Sobre esta línea conviene, en primer lugar, decir que la lectura de la Т es completamente segura. En cuanto a la Щ, su reconocimiento no es cierto, aunque aparentamente el trazo conservado propende a arquear algo hacia la izquierda. Pero no debe darse especial significado a esta tenue inclinación, pues en este punto se inicia en el papiro una pérdida o alteración de fibras que tal vez han modificado algo el regular perfil del vestigio. Como afortunadamente conservamos en la línea precedente el grupo ТЩ podemos verificar en él la disposición de ambas letras. En la línea 2 los extremos superiores de ТЩ están algo separados o apenas llegan a alcanzarse. En cambio en la línea 3 la Т toca decididamente la letra siguiente. Parece, pues, que este enlace de letras no se debe a la Т, sino a la que sigue. Ahora bien, nótese que en esta misma línea 3 la I que precede a la Т tiene como un uncus (O’Callaghan se refiere aquí a un gancho) superior ladeado hacia la izquierda, que en el nuevo caso podría decidir el visible encuentro con la Т. Estos datos parecen resolver la preferencia de una I o una Щ."

    Boismard reconoció el spatium antes de kai, y propone una eta antes del spatium. Para la última letra sugirió una omega o quizá una omicron. La eta inicial que él estableció lo hizo confrontando la letra ilegible con otra legible del mismo texto–fue este el único método que usó para proponer las letras ilegibles y no revisó textos de otros papiros con escrituras similares-. Boismard propuso una omega al final porque parece que se da inicio a una curvatura, pero a simple vista estamos ante una ilusión óptica como nos señala Thiede, causada por una pequeña fisura que en la fotografía parece una línea negra que tiende hacia la derecha. Pero dicha fisura no toca la parte más inferior del trazo visible y por lo tanto no es una curvatura y no es la repitición de la combinación tau-omega sugerida por el , sino una ordinaria combinación tau-iota, según O'Callaghan.

    También aquí tenemos una pequeña pausa entre la iota legible con la tau. El spatium es de aproximadamente el tamaño de tres letras. Y es aquí en donde la palabra parece que fue escrita con tao y no con delta, como es lo correcto . Después de debería seguir por lógica la frase ("hacia la orilla" que en la moderna traducción castellana se escribe como "a", en italiano "a" y en inglés "to"), pero al parecer el escriba lo omite para conservar la estilometría (20 letras promedio), una norma muy común en antiguos manuscritos.

    En conclusión: [mÝn] hÿ 53 êáßti [aperÜsanteV]

  3. Línea 2: Los editores leen ]. τω α [ O'Callaghan ].υτωνη[: "Delante de la Τ se advierten unos tenuísimos vestigios que se leen con mucha dificultad, pero que no es imposible sean restos de una Υ aparentemente separada de la Τ por pérdida del trazo izquierdo superior de esta última letra. Detrás de la Щ la А sugerida por los editores parece inadmisible. Los trazos del facsímil son demasiado inciertos para permitir una lectura satisfactoria, a pesar de que se llega a descubrir el palo vertical izquierdo y el peculiar contorneo descendente de una Ή semejante al de la línea 4. Sin embargo, no me acabo de explicar el repliegue de este trazo interior que en su última fase sube demasiado. Por todo ello, en la nueva transcripción prefiero limitarme a poner un punto en vez de una letra. Sobre la siguiente sugieren los editores: "peut-êun pi, mais les traces ont l’air trop basses". En este caso es preferible una H a una П."

    Boismard y O'Callaghan coinciden en esta línea. El primero estuvo seguro de las dos nn y propuso una sigma para la cuarta letra, pensando en la palabra egennesen es decir, que pensaba en una genealogía. Sin embargo sobre la primera ny cabe la posibilidad de una eta ilegible. La alpha se descarta porque ya en la tercera línea hay una clara alpha para comparar, así como la eta que no corresponde a la eta intacta de esta misma línea, entonces nos queda la ny como posibilidad.

    En conclusión: [ÞlJon eßV Ge] nnhs [arÝt kaß]

  4. Línea 4: Los editores leen ]ννησ[, O'Callaghan ]ννησ[: "trace anguleuse de sigma. n’est qu’une suggestion". La combinación nnh es insólita y es por esta que O'Callaghan decidió revisar el NT pensando en la palabra Gennhs aret

    Boismard propone una theta inicial o quizá omicron seguida de una theta legible, una epsilon o sigma incierta, una sigma para la cuarta letra o talvez una epsilon o theta, menos probable. Determinó epsilon, aunque dudaba de ello y hubiese podido preferir sigma como lo hizo O'Callaghan. La última letra, identificada por Boismard como sigma y por O'Callagan como alpha, es quizá la parte más destruida del papiro y su identificación pertenece ya casi a la lógica. Pero de todas maneras la identificación de O'Callaghan no tuvo como base esta última y practicamente desaparecida letra. Por lo tanto aquí y como dice Thiede, cabe solamente la posibilidad.

    En conclusión: [proswrmßs] Jhsa [n 54kaß exel-]

    Por lo tanto, la identificación de O'Callaghan, diferente de la de los editores, es:

    ][

    ].υ τωνη[

    ]η καί [

    ]ννησ[

    ]ησ[

    El siguiente es, además, el número de letras por línea, incluyendo las líneas que deberían seguir en todo el texto (a partir de la línea 6):

    Línea 1 ........................................ 21 letras

    Línea 2......................................... 22 letras

    Línea 3......................................... 21 letras

    Línea 4......................................... 20 letras

    Línea 5......................................... 20 letras

    Línea 6......................................... 19 letras

    Línea 7......................................... 16 letras

    Línea 8......................................... 18 letras

    Línea 9......................................... 21 letras

    Línea 14........................................ 19 letras

    Línea 15....................................... 20 letras

    Con estas descripciones, O'Callaghan nos propone el texto griego de Mc 6, 52 – 53 (pues no habían entendido nada de los panes, sino que su mente estaba embotada. Terminada la travecía, llegaron a tierra de Genesaret y atracaron...) en el cual van incluidas las letras del fragmento identificadas y las cuales yo mismo pongo en negrilla, así:

    [sunhkan] e [pß toiV ÜrtoiV,]

    [all Þn a] utwn h [kardßa peprw-]

    [mÝn] hÿ 53Kai ti [aperÜsanteV]

    [ÞlJon eßV Ge] nnhs [arÝt kaß]

    [proswrmßs] Jhsa [n 54kaß exel-]

    La esticometría del texto se adapta perfectamente al texto griego:

    letras

    letras

    kletras

    letras

    letras

    En síntesis, las letras por líneas serían 20/23/20/21/21. Si el texto se dejase intacto sería 20/23/29/21/21.

    Los manuscritos antiguos se escribían sin separación de letras (scriptio continua) en la cual el margen derecho quedaba convenientemente justificado y se podía alterar un poco la longitud de las líneas, aunque la norma era mantener un número de letras aproximadas por renglón. Este hecho es decisivo para determinar la colocación de las letras faltantes.

    Estilo de la escritura: "Zierstil", o "Estilo decorativo"

    C.H. Roberts definió el estilo de escritura como "Zierstil", es decir, "Estilo decorativo", término del papirologo W Schubart y que Roberts delimitó entre los años 50 a.C y 50 d.C. (época herodiana). Por lo tanto, el fragmento se data alrededor del año 50, indudablemente.

    El texto visible del fragmento cubre un área de 3,3 cm de altura por 2,3 cm de ancho. El margen derecho está seriamente dañado y faltan algunas palabras. Evidentemente es la scriptio continua, sin interrupción de espacios y frases, pero se nota una pequeña pausa entre la penúltima y la última letra visible del segundo renglón, como entre la iota clara y la tau del tercer renglón, lo que puede indicar el inicio de una nueva palabra. En textos antiguos un espacio indicaba el inicio de un nuevo parágrafo. La frase siguiente comienza con kai, un uso poco usual para el inicio de frases y parrafos en el griego convencional y que se conoce gramaticalmente como yuxtaposicion. En total el fragmento tiene 20 letras parcialmente fragmentarias, distribuidas en cinco renglones.

    Spatium.

    El espacio –spatium- en la quinta línea fue fundamental para su identificación, pues marca el final del versículo 52. Después, el siguiente versículo comienza con el καί, estilo típico de Marcos, como señala C.P. Thiede. En la literatura antigua, y como ya hemos visto que la escritura era continua, el cambio de un párrafo se marcaba con un espacio (spatium). Actualmente en las traducciones modernas de la Biblia, para marcar el cambio de un versículo, tenemos números y es por eso que todos sabemos a qué texto se refiere el autor cuando dice Marcos 6, 52 – 53. Pero en la antiguedad no se usaban números, de tal manera que para saber cuándo se cambiaba del versículo 52 al 53 se dejaba nuestro spatium, que ha sido una de las claves de interpretación. También era inusual en la literatura griega antigua el comenzar un versículo con la conjunción "y" "kai". En nuestras modernas traducciones de la Biblia el versículo 53 no comienza con la conjunción "y", pero se entiende que son traducciones modernas de la Biblia. En cambio, en la edición del NT Greco – Italiano el versículo 53 comienza con "kai", fiel al original, aunque la parte italiana, como las traducciones castellanas e inglesas, no usan la conjunción.

    Gennésaret

    Inicialmente O'Callaghan estableció la conexión del fragmento de 7Q5 con el Evangelio de Marcos gracias a las letras nnes (cuarta línea), al relacionarlas con la palabra Gennesaret, una palabra que no está presente en el AT. Probó con el NT atraído por la combinación de las letras nu/un/eta/sigma que había sido determinada como egennésen, es decir, generó, sugiriendo una genealogía. Sin embargo, no se han encontrado genealogías similares en la literatura griega veterostestamentaria y, por lo tanto, O’Callaghan probó, con escepticismo, con la palabra del lago Gennésaret en Galilea que aparece en la Biblia de los LXX en I Macabéos 11, 67, en donde se lee Gennésar, pero ninguna de las otras letras coincidía. De esta manera, probó con el Nuevo Testamento y comprobó que existía una feliz coincidencia con Marcos 6, 52-53. La datación del fragmento, según los editores, es aceptada por O'Callaghan, pues contiene elementos paleográficos propios del tiempo (primera mitad del siglo I).

    Cambio de delta por tau.

    La palabra διαπεράσαντες (tercera línea) comienza en el papiro con tau y no con delta, un fenómeno que O'Callaghan explica como razones de similitu fonética y que los objetores dicen que no es posible. Pero el caso no sería el único desde que existen numerosos casos (O'Callaghan expone sólo 20), de cambios de "d" por "t" en papiros bíblicos. Pero la prueba contundente es la advertencia escrita en piedra que el rey Herodes el Grande mandó poner y que prohibía a los gentiles acceder al Altar del Templo bajo pena de muerte. En dicho aviso la palabra dryfakton (barrera de piedra) viene escrita tryfakton, es decir, que, al parecer, era una trasformación comú de la delta en tau en aquel tiempo, muy posiblemente en Israel, como sucede siempre en muchos pueblos que, asumiendo una lengua extranjera, adaptan muchos sonidos a su propia dicción local. O’Callaghan, en la exposición de su propuesta en Biblica 1972, en la nota de pie de página 1, cuando explica la línea 3, dice:

    "Esta es la única letra que no se adapta al texto de Marcos. Pero ciertamente dicho cambio fonético no ofrece especial dificultad a la interpretación" O’Callaghan menciona a E.Mayser que pone varios ejemplos del cambio de letras en manuscritos antiguos del griego. Sin embargo, este cambio de delta por tau es una de las principales objeciones que muchos ponen a la identificación del 7Q5, como D. Wallace que asegura que, a pesar de que O’Callaghan y Thiede nos dan una buena cantidad de ejemplos en la literatura griega antigua en donde se da ese fenómeno, no dan un ejemplo concreto de la misma palabra διαπεράσαντες, es decir, que es improbable que se escriba ιαπεράσαντες: «Existen frecuentes intercambios entre tau y delta en la koiné griega, pero hacer de ello una posibilidad aquí es dificilmente probable» y agrega «Aunque admirablemente ambos, O’Callaghan y Thiede, proveen ejemplos de semejante intercambio en la koiné giega por la semejanza de sonido de ambas letras (ejemplo, te por dev), ninguno de los ejemplos presentados involucra la preposición diav, ni sola ni en una frase (…) Y el ejemplo de Thiede de intercambio entre druvfakton y truvfakton (pp. 28 – 29) no es muy convincente, porque semejante poco usual palabra no se espera tener una variación en su escritura»

    Letra N

    Una discusión ha sido la ilegibilidad de la que debe ser nu, (segunda línea) y, frente a esto, G.Stanton dice: "Si bien es improbable que una antigua copia del Evangelio según Marcos llegase a la cueva 7, esto no sería imposible. La teoría que 7Q5 sea parte del Evangelio de Marcos no fracasa por esta razón, pero más sencillamente porque la letra decisiva ilegible del segundo renglón no puede ser una nu". Frente a esta consideración, Thiede y Hunger determinaron la longitud de letras que da como probable que esa letra sólo pueda ser nu. Boismard y Metger se oponen a identificar la letra borrosa como n, de la que depende gran parte del sentido del texto. Pero fue el 12 de abril de 1992 que, como recuerda el mismo O'Callaghan "el papiro mismo (y no un facsimil como el que usaban los objetores), fue inspeccionado con extrema seriedad y rigor científico por la División de Identificación y Ciencias Forenses de la Policía Nacional de Israel. El análisis y sus conclusiones causaron tanto interés, que fueron transmitidos en Alemania en directo por la televisión de Baviera. El diagnóstico final de los científicos israelitas fue concluyente: la letra en discusión sí es una "n"."

    Omisión de la palabra epi ten gen

    Un problema para identificar el texto es la omisión de la palabra epi ten gen (hacia la orilla, debería estar en la cuarta línea), pero así lo explica Thiede:

    "Pero es un problema es más aparente que real. Come vimos, también en el más antiguo fragmento del Nuevo Testamento - el p52 – revela una omisión de la cual no hemos encontrado otras citaciones: de tal mabhnera que la esticometría de la segunda línea del paralelo sea sensato, debe admitirse una omisión de eis touto. Por lo tanto, un fenómeno como este no es exclusico de 7Q5. Pero podemos avanzar un paso y observar el modo en el cual el verbo significa "atravezar" –diaperao – que se usa en el Nuevo Testamento. Si el verbo asume el sentido de indicar la dirección ¿el uso linguistico del Nuevo Testamento requiere que epi ten gen deba aparecer en Mc 6, 53?"

    Tamaño del papiro.

    Las dimensiones del papiro son 3,9 cm de alto por 2,7 cm de ancho. El area del texto visible es de 3,3 cm de altura por 2,3 cm de ancho.

    Carsten P. Thiede afirma que ningún papiro debe estudiarse en sí solo. Ante quienes aseguran que el reducido tamaño del fragmento y la escasez de letras es uno de los obstáculos para identificar 7Q5, el papirólogo alemán pone como ejemplo otro fragmento más reducido y con menos letras identificado como fragmento de la Comedia de Menandro "La mujer de Samia" y un fragmento de la Eneida de Virgilio. Ninguno pone en duda esas identificaciones. El papiro es más pequeño que una caja de fósforos y tiene escaso cuerpo textual. O'Callaghan recuerda que el papiro No. 73, mucho más pequeño que 7Q5, identificado como Mt 25, 43; 26, 2 –3 fue aceptado sin dificultad, La diferencia de P73 con 7Q5 es que P73 es del siglo VI o VII y por lo tanto no levantó la polémica que 7Q5.

    Thiede asegura que el gran obstáculo para que muchos acepten esta identificación está en el hecho de la datación, que no comparten muchos estudiosos de los Evangelios.

    Cueva 7Q

    Los editores publicaron los resultados de los manuscritos encontrados en seís cuevas (2, 3, 5, 6 y 7). Pero la 7° cueva en particular tenía algún material interesante: Ninguna otra contenía sólo textos griegos y estos en papiro. Los papiros fgueron datados alrededor del año 50 d.C. Para la mayoría los editores no pudieron dar una identificación o clave segura, porque todos ellos estaban en pésimo estado de conservación, pequeños y pocas letras legibles. En la cueva 4 se encontraron sólo 4 textos griegos, pero el resto, como en todas las cuevas, eran hebreos y arameos. Además los fragmentos son de papiro o improntas de papiro (7Q19), mientras que en las demás cuevas el papiro no se usó. Jonhson señala que "Todos los materiales de la Cueva 7 son papiros –no pergaminos -. Más aún, hay solamente manuscritos griegos. Ningún texto hebraico ni aramaico fue encontrado. Puede ser agregado que estos fragmentos de rollo no están escritos por ambos lados. Desde que no tenemos ningún manuscrito griego del Nuevo Testamento escrito en rollos de papiro, los estudiosos del Nuevo Testamento están divididos en si los primeros cristianos usaron rollos de papiro o codices en los primeros escritos del Nuevo Testamento o en sus copias"

    Otra peculariedad, según señala Johnson, es la existencia de un fragmento de un apócrifo de Baruc y agrega "No hay manuscritos hebraicos ni aramaicos en las demás cuevas con este particular texto de Baruc. Además, la cueva 7 contiene el único fragmento de este texto apócrifo y está escrito en griego. El fragmento 3 es afortunadamente grande para los papirologos. Este fragmento nunca ha sido identificado, lo que conduce a los estudiosos a creer que tenemos en la cueva 7 una antigua bodega de trabajos literarios desconocidos de ese tiempo (…)" Es decir, que es posible que la cueva 7 haya sido utilizada como un lugar especial en donde se guardaban "especiales" documentos.

    De otro lado, el ánfora que contenía los fragmentos lleva la palabra (Roma) dos veces en tinta negra. Johnson dice acerca del ánfora: "Finalmente, otra peculiaridad de la cueva 7 es un ánfora rota que lleva en letras hebreas la palabra Roma o Rumah. El nombre fue repetido en ambos lados del cuello" Según Martini, mencionando a R. De Vaux, las letras de dicha ánfora son las mismas que fueron encontradas en el Khirbeh, y, por lo tanto, es probable que la ánfora no tenga ninguna relación con los papiros encontrados en ella y que, talvez, fue hecha para cualquier otra cueva. Pero Martín concluye que dicha afirmación está todavía por demostrarse. Todavía, a casi 30 años de dicho planteamiento, no se conoce una comprobación científica que relacione la anfora de la cueva 7 con el Khirbeh Qumrán.

    Pero Thiede afirma que esta palabra en hebreo debe significar a quién pertenecían los papiros, es decir, a una comunidad cristiana específica: la comunidad de Roma. "Pertenecían y venían de una comunidad cristiana en Roma la cual suplía con materiales adquiridos y copias a la "comunidad madre" en Palestina o cualquier valor de origen roman (¿como el Evangelio según Marcos?)"

    Objeciones comunes.

    El profesor estadounidense Alan Johnson menciona a uno de los primeros objetores de la identificación de O'Callaghan, Gordon Fee, en una breve nota publicada en 1973 en donde propone que 7Q4 corresponde a textos del AT como Números, Salmos o Isaías Durante toda la decada de los setenta la propuesta del papirologo catalán fue acallada y rechazada tajantemente, pese a que en 1978 los profesores Estrada y White y en 1980 el profesor Pickering trataron de reanimar la discusión. Pero corresponde el mérito a Thiede que reabrió la debate. El profesor Thiede, alemán, es papirólogo y director de investigación del Centro Alemán de Estudios y Conocimientos de Poderborn y argumenta que la identificación de O'Callaghan es correcta.

    Para Daniel Wallace, la principales objeciones se resumen en tres puntos así:

    1. El principal obstáculo de identificación, según el autor, es el mal estado del papiro que no permite una clara identificación de las letras.
    2. La desaparación de la comunidad de Qumran en el año 68 d.C, por lo cual quienes datan a Marcos después del 70 se niegan absolutamente a admitir una redatación anterior.
    3. Las diferencias entre esenios y cristianos que hace improsible un contacto entre ambos grupos.
  5. Línea 5: Los editores leen ]ηεσ[, O'Callaghan ]ησ[: Los editores leen "omicron o posiblemente tetha, traza de epsilon o sigma (el trazo medio no es seguro), la cuarta debe ser sigma, epsilon o theta". No siendo seguro el trazo medio de la ε aquí la σ es casi cierta. La que sugiero no es la lectura segura, como tampoco lo son las propuestas en la edición."

Ya revisamos al final del primer capítulo las dificultades que el profesor Vernet expone en Biblica de 1998 a propósito del 25° Aniversario de la identificación del fragmento con Marcos por parte de O'Callaghan. Básicamente el profesor Vernet dice que los problemas tradicionales alegados en contra de la identificación de O'Callaghan son el reducido tamaño del mismo y sus escasas 20 letras, la falta de las palabras epi ten gen, algunas letras no son seguras y la existencia de otras identificaciones de 7Q5 con otros fragmentos de la Biblia o de textos no biblicos.

Vernet dice que "a partir de la rápida respuesta de P. Benoit, inmediatamente a la publicación del papiro, se siguieron varios artículos para demostrar la debilidad e inconsistencia de los argumentos del papirologo catalán" Fue solo a partir de Thiede que se comenzó a revisar el 7Q5 con diferente visión, aunque continúa la oposición. La propuesta de Vernet es la de una "via auxiliar" acudiendo a una "ciencia profana" como la de la matemática: "Se trata de un recurso a la matemática y a un trabajo empírico que se puede hacer facilmente si nos basamos en un cálculo de probabilidades. Con esta ayuda objetiva pienso que se puede llegar a una conclusión más satisfactoria (…) no será una lista de fórmulas matemáticas, sino pedir prestado al cálculo de probabilidad su ayuda que nos facilite la comprensión del 7Q5"

Este cálculo de probabilidades al que invita Vernet dice que un fragmento de tan pocas letras con tantas coincidencias con un texto propuesto es un caso único. Si el fragmento tuviese más letras y menos coincidencias, sería más fácil desmentirlo. Se apoya para ello en Martini al cual cita "Aunque al profano pueda parecer el contrario y es improbable una coincidencia casual de algunas letras, dispuestas sobre varias líneas, con un testo literario conocido" De todos los otros textos propuestos para 7Q5 el Evangelio de Marcos es el que tienen más coincidencias y lo hace el candidato más idoneo.

Tanto Thiede como O’Callaghan insisten en que muchos objetores ni siquiera se acercan a las láminas de los originales o a los originales mismos que se encuentran en Jerusalén y prefieren trabajar con fotografías. En respuesta, algunos mencionan que dicho aspecto es irrelievante, pues la fotografía tiene como ventaja que se puede aumentar y revelar constrastes. Wallace añade: "Recientemente descubrí ésto en un fresco de examinación del I-26: la fotografía reveló al menos ocho letras más que no se detectan mirando sólo el papiro". Efectivamente Wallace tiene razón: trabajar con fotografías puede facilitar un trabajo de investigación, pero nunca se puede comparar ésto con el trabajo sobre originales. Como estudiante de fotografía en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, sé que la fotografía en sí misma es una copia y como copia pierde un alto porcentaje de la realidad que retrata (al menos un 25% de ésta). Esta perdida incluye rasgos, sombras, trazos, insidencia de la luz y dimensiones. Y si para acabar de ajustar es una fotografía de una fotografía, la pérdida se duplica, es decir un 50% aproximadamente. Esto incluye las ampliaciones. Logicamente las ampliaciones amplían los rasgos y evidencian aquellos detalles que a simple vista no se pueden ver, pero por más ampliados que sean estos, si son de una fotografía, no tienen toda la evidencia necesaria para una observación rigurosa. Por el contrario, la ampliación de un microscopio tiene mayores ventajas, porque en ese caso no es la ampliación de una copia (fotografía), sino la ampliación de la realidad misma. Es evidente que tanto el profesor O’Callaghan como el profesor Thiede trabajaron con los originales en Jerusalén, no viéndolos a simple vista como sugiere Wallace, sino con microscopios. Seguramente si el profesor Wallace observa el I-26 a través de un microscopio, no sólo comprobará que éste tiene más letras de las observadas a simple vista, sino que podrá darse cuenta de detalles genuinos que la ampliación de una fotografía nunca revelará por su límite técnico. La fotografía se presenta, usualmente, como evidencia de una comprobación fáctica y no como la comprobación fáctica en sí misma. Para demostrar ésto, basta consultar a un reportero gráfico o a los profesionales del mundo judicial e incluso científico que tienen que trabajar con fotografías permanentemente.

Los otros papiros de 7Q.

O’Callaghan determinó así el resto de los papiros:

7Q4 = 1 Tim 3, 16; 4, 1-3, 7Q5 = Mc 6, 52 – 53, 7Q6, 1 = Mc 4, 28, 7Q6, 2 = Act 28, 38, 7Q7 = Mc 12, 17, 7Q8 = St 1, 23 – 24, 7Q9 = Rm 5, 11 – 12, 7Q10 = 2 Pe 1, 15, 7Q15 = Mc 6, 48,

Sin embargo, muchos estudiosos son escépticos frente a esta clasificación y prefieren considerarlos fragmentos de traducciones griegas del Antiguo Testamento. Para ellos, el problema radica en que los fragmentos son demasiado pequeños y contienen muy pocas letras que hacen difícil cualquier identificación. Wallace asume de la siguiente manera estas identificaciones neotestamentarias así: Los fragmentos tienen muy pocas letras claras, asegura que uno de los fragmentos, el 7Q6, está constituido de dos partes, 7Q6,1 y 7Q6,2, y, sin embargo, O’Callaghan le da dos identificaciones (Marcos y Hechos de los Apóstoles); los críticos dicen que obtener copias de la segunda Epístola de Pedro y la primera Epístola de Timotéo antes del 68 d.C es imposible y que existan cuatro fragmentos identificados como textos de Marcos son definidos por Wallace como pura fantasía.

¿Libro de Henoc?

Ante la sugerencia de Rivas que trae como pruebas contundentes los resultados de E.A. Muro y E. Puech, mencionados en el primer capítulo, y que aseguraron que el 7Q5 es una fragmento del Libro apócrifo de Henoc, la siguiente fue la respuesta del mismo O'Callaghan:

Acerca de las apreciaciones del profesor argentino, el papirologo catalán dijo que "parece haber llegado muy tarde al debate, porque los argumentos de Muro y Puech son bastante viejos y han sido rebatidos no por mí, sino por otros expertos". O'Callaghan dice que la identificación del 7Q5 corresponde al campo de la papirología y no al de la exégesis biblica, así esta tenga repercusiones en el campo biblico. "Y en el campo de la papirología, la tendencia es totalmente contraria a la que indica el caballero argentino, pues la identificación del 7Q5 con Marcos cuenta con el respaldo de las máximas autoridades papirológicas como la profesora Orsolina Montevecchi y el profesor Sergio Daris, entre otros"

En cuanto a lo que dice Florentino García acerca que la discusión está cerrada en contra de la identificación, O'Callaghan dice que este se basa en pruebas sorprendentemente anticuadas en el debate y la actual tendencia de los expertos coincide con el papirologo catalán Joan María Vernet que espera firmemente que 7Q5 "sea oficialmente incluida" en la lista de papiros qumránicos considerados como identificados, así como la opinión del profesor Ramón Puig Masari en la Revista de Filología Neotestamentaria. La tendencia de muchos estudiosos contrarios a la identificación de O’Callaghan es, después de exponer algunos argumentos que consideran indemostrables, concluir con decir que la discusión está cerrada, como si con la indiferencia pudiesen solucionar un tema que evidentemente se les salió de la mano. Solamente en el Internet se encuentra una cantidad increible de documentos sobre el 7Q5 y el debate sobre su identificación con Mc 6, 52-53. Basta con ir a yahoogogol,

Acerca de que 7Q5 es del Libro de Henoc, O'Callaghan dice que esa tesis es insostenible papirologica y matemáticamente, pues el 7Q5 fu sometido a dos cálculos matemáticos, el primero por la Universidad de Liverpool usando el programa de computador Ibycus y el segundo por el experto matemáticos Albert Dou. Como estas otros propuestas de identificación, tenemos muchas otras que intentan relacionar el texto del papiro con Ezequiel 23, 36; del libro de Flavio Fosefo, Vida 42-3, 236 o Guerras Judáicas 5.528 0 7.380-1, y otra gran cantidad de textos han sido revizados en el intento de desmantelar la identificación con Marcos, incluida una receta antigua para hacer miel (¡…!) propuesta por el profesor Conan DiPonio Parson. Ninguno de la gran cantidad de textos propuestos como alternativos han dado los mismos resultados que la identificación de O’Callaghan.

El profesor Vernet recuerda, además, que Muro y Puech, cuando aseguran que los textos de 7Q son textos de Henoc, lo hacen más pensando en el 7Q4 y no tanto en el 7Q5, el cual les resultó más difícil de adaptar a su teoría y de hecho está totalmente excluido de su estudio. Toda otra intención de identificar 7Q5 con otro texto diferente a Mc 6, 52 – 53 contiene auténticas y absolutas objeciones, comenzando con el paragraphus. Una característica de los resultados de los profesores Muro y Puech es que ambos ignoran arbitrariamente la segunda parte de 7Q4, conocida como 7Q4, 2 e indicada por los editores (Editio princeps) como parte integrante del papiro 7Q4 y que el profesor O'Callaghan incluye en su interpretación. De esto los dos profesores mencionados no dan razones. En cambio, Muro dice que son parte del 7Q4 los papiros 7Q8 y 7Q12, mientras Puech le agrega además los papiros 7Q11, 7Q13 y 7Q14, que los editores consideran todos como textos únicos tanto por su material como por el estilo de la escritura. Evidentemente se puede demostrar que la teoría de un solo documento formado por estos fragmentos es forzada. Por otra parte, ambos investigadores se contradicen en el texto de Henoc 103, 7 – 8, ya que Puech le añade otro versículo.

Un hecho muy discutido y del todo anticientífico en el trabajo de E.Puech es que él mismo elabora el diseño de los papiros e ignora los facsimiles de los originales, un procedimiento equivocado en una investigación científica, lo que le resta seriedad a la hora de debatir y hace que los resultados no sean dignos de ninguna reseña biblica.

Solamente este tipo de reacciones frente a la identificación de O'Callaghan (teorías forzadas, respuestas categóricas sin previa y profunda investigación), hacen pensar que la identificación de O'Callaghan es algo verdaderamente serio y que provoca temores por sus consecuencias. Da la impresión que hay unos resultados en el terreno biblico que se dieron por absolutos, como aquellos conceptos del Medioevo de que el sol giraba entorno a la tierra, que provocan que incluso científicos tradicionalmente serios se tomen la molestia de forzar datos para que los resultados coincidan con que el sol gira entorno a la tierra. Sin embargo la tierra siempre girará entorno al sol, aunque veamos al sol salir y caer día a día.

Programa Ibycus y Cálculo de probabilidades.

El programa Ibycus (su base de datos es del Thesaurus Linguae Graecae, desarrollado por el Packard Humanities Institute), usado con el texto del fragmento en 1972 por la Universidad de Liverpool, contiene toda la literatura griega conocida para un total de 42 millones de palabras. El resultado fue que 7Q5 sólo corresponde a Mc 6, 42 – 43. Al contrario, el profesor alemán Kurt Aland, ya fallecido, que había rechazado en tres ocasiones la identificación de O'Callaghan, hizo su propia comprobación por computadora para respalda sus tesis y después se comprobó que él mismo había hecho alteraciones a propósito, errores de procedimiento que fueron rapidamente detectados por los expertos de la informática. Thiede menciona ésto en su libro, pero para Wallace el programa tiene algunos inconvenientes: La poca legibilidad de algunas letras supone que se le debe dar al programa esas letras como determinadas y tal determinación tendría que ser dentro del texto que se pretende (en el caso, Marcos), de tal manera que el programa sólo tiene una opción: el texto predeterminado. Por otra parte, se debe tener presente que el papiro puede contener un texto que aún se desconoce y, en consecuencia, no está presente en el programa de computador. Pero es obvio que la identificación de un papiro antiguo no está totalemente en las manos de un programa de computador y que cuando se le presenta al programa de computador una propuesta, dicha propuesta debe tener unos patrones establecidos. Si el programa de computador pudiese identificar por sí mismo los papiros, la profesión de papirólogo terminaría irremediablemente. Se puede suponer absolutamente que jamás un programa de computador hará identificaciones por sí mismo. Lo que se hace en informática – y ésto se puede preguntar a los expertos en ese campo -, es presentar al programa varios candidatos, obviamente tales candidatos tienen una ficha de identificación. Con tales fichas de identificación, el programa lee toda la información que posee – en este caso 42 millones de palabras de la literatura griega antigua conocida- y el programa presenta a su vez al mejor candidato. Podemos hacer el siguiente esquema, de acuerdo a mis pobres conocimientos de informática:

Por ejemplo, tenemos el papiro 7Q5 que algunos aseguran corresponde a Marcos 6, 52 – 53. Mc 6, 52 – 53 es el candidato y como candidato debo dar al programa una ficha de identificación, en este caso se debe decir que la letra de la primera línea es E, y así sucesivamente, es decir, que se dan las identificaciones que el papírologo ha determinado –ésto es lo más lógico, es función del papírologo, no del programa-. Con este candidato, el programa lee toda su información –la que contiene el programa, obviamente- y da sus resultados. En este primer resultado, el computador puede presentar otros candidatos junto al mío, con un porcentaje de probabilidades.

Rigurosamente le presento otros candidatos con sus respectivas fichas de identificación, por ejemplo, decirle que 7Q5 puede ser un texto de Zacarías y que la letra de la primera línea es T. De nuevo el programa lee toda su información y presenta sus conclusiones junto a otros candidatos, así: es probable que sea un texto de Zacarías = 10%, que sea un texto del Génesis = 0,2% etc (los datos aquí presentados son supociciones, no son reales).

Lo que sucedió con la identificación hecha con el programa Ibycus en 1972 es que presentó a Mc 6, 52-53 como el más alto candidato de todas las demás opciones presentadas.

Fue el mismo O'Callaghan que acudió al profesor Albert Dou, docente en matemáticas de la Academia de Ciencias de España, con el fin de realizar un calculo de posibilidades. Dou determinó dos hipótesis a las que llamó P2 y P3, así:

¿Qué probabilidades existen de que se encuentre casualmente otro texto con el mismo número de espacios y letras del 7Q5, distribuido entre líneas de 20 y 23 letras, como tiene el texto de Marcos? = P2

¿Qué probabilidades existen de que se encuentre otro texto con líneas más largas, de entre 37 y 42 letras, suponiendo de que el texto no sea de Marcos? = P3

Recurriendo a la informática, Dou llegó a los siguiente resultados con un calculo de precisión absoluta:

P2 = 1 posibilidad contra 36 mil billones.

P3 = 1 posibilidad contra 430 billones.

Pueblo de escritores.

Como posición personal, confieso que, como neófito en el tema, no me atrevo a dar una posición por sentada. Sin embargo, y como profesional de las comunicaciones sociales –una ciencia moderna y profana al mundo biblico, como la llamararía el profesor Vernet -, me atrevería a hacer las siguientes observaciones:

Ante todo vale recordar que el pueblo de Israel era un pueblo evidentemente escritor y lo era ya de siglos atrás. Aproximadamente 10 siglos a.C ya tenemos las primeras redacciones biblicas y es en los siglos 6° y 5° en los cuales se da el mayor apogeo. Y no es que el pueblo de Israel se haya dedicado en todo ese tiempo a escribir sólo textos religiosos. Se conocen además de los textos oficiales de las Escrituras (especificamente del AT), los llamados libros apócrifos, que son aquellos que no se consideran inspirados. Pero también se tienen textos profanos que tienen que ver con el gobierno, la historia, los negocios, etc. Además porque el pueblo de Israel estaba a su vez en medio de un gran contexto cultural constituido por el Medio Oriente, de donde surge principalmente la escritura. Tenemos grandes escritores como los fenicios, los egipcios y los griegos, por lo tanto, escribir no era una cosa extraordinaria para los tiempos de Jesús. Es, precisamente durante el primer siglo d.C que tenemos testimonio de uno de los más grandes escritores judíos, Flavio Josefo, un verdadero reportero de guerra por medio del cual conocemos gran parte de la historia antigua no sólo de Israel sino de aquellos pueblos que tuvieron que ver con éste. Thiede nos menciona al filósofo Seneca que así escribió de los judíos "De cualquier manera, ellos conocen el porqué de sus tradiciones religiosas, mientras la mayor parte de nuestra gente hace las cosas sin saber el porqué las hace"

Hasta el momento solo conocemos como primeros escritores cristianos a los evangelistas y a algunos de los apostoles y para muchos estudiosos no se encuentra compatible la idea que durante la vida misma de Jesús alguno haya comenzado a poner por escrito aquello de lo cual estaban siendo testigos. La mayor evidencia la constituye el hecho que no existen textos cristianos datables antes del año 50, pues los que tenemos han sido determinados a partir de ese año. Sin embargo, teniendo por contexto cultural lo antes expuesto, Israel como pueblo escritor ¿por qué tendríamos que considerar como ilógico que alguna persona quisiese poner por escrito aquello de lo cual estaban siendo testigos? En esto podemos poner como argumento el método matemático de probabilidades propuesto por Vernet.

(citar la arqueologa judía)

Aquellos que escribieron los evangelios y epistolas, indudablemente lo hicieron por necesidad, la necesidad de comunicar aquellos de lo que estaban siendo testigos. Pero también es cierto que quien escribe lo hace por cierta vocación, cierta cualidad que le empuja a poner por escrito. Y quien escribe casi siempre sigue un plan en el cual hay lo que llamamos borradores, pruebas, etc. Obviamente estamos usando categorías contemporanéas para describir una realidad antigua, pero no podemos pensar en un Marcos que se sentó en una noche del año 68 y escribió todo lo que hoy conocemos como Evangelio de Marcos. Si este Evangelio fue compuesto hacia el año 68, lo más lógico es que no empezó a ser escrito en el mismo año 68, sino que fue una composición que gastó del evangelista tiempo y medios que pudieron empezar, seguramente, años atrás, además porque en aquella época el escribir era un verdadero oficio que implicaba mucho tiempo e instrumentos.

De esta manera, no es ilógico pensar que el fragmento de papiro 7Q5, datado hacia el año 50 por los expertos, pudo ser ciertamente una de las copias terminadas de Marcos.

Jesús histórico.

Por otra parte, se ha impuesto una visión de la historicidad de Jesús en la cual se dice que todo aquello transmitido por los evangelios, si bien contiene la fe, no es más que una deformación de la tradición oral y una composición de la propia interpretación histórica de las primeras comunidades cristianas. Poner, pues, un texto como el de Marcos, más cerca del tiempo de vida terrena de Jesús, es derribar esta idea de la mitologización creada entorno a El, por lo cual muchas interpretaciones hechas hasta ahora y tenidas por serias, podrían perder fundamento. La reacción negativa frente al 7Q5 como texto de Marcos no es más que el temor a perder lo que se ha construido casi como un dogma de fe.

En lo que toca al fragmento como tal, en verdad son demasiadas las coincidencias con Mc 6, 52 – 53. Demasiadas coincidencias para un fragmento tan pequeño y con tan pocas letras. Logicamente aquellas razones que se argumentan en su contra provocan prudencia a la hora de dar la última palabra, pero leyendo todos los argumentos en contra y en favor, se llega a la conclusión que la única razón por la cual no se acepta ampliamente esta identificación no es otra que rompe con la datación que se tiene como oficial de la composición de los Evangelios. Definitivamente muchos de los que niegan la historicidad de los evangelios, niegan que estos sean testimonio de la figura histórica del Señor, como lo señala la Dei Verbum: "La santa madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes, con firmeza y máxima constancia, que los cuatro Evangelios mencionados, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la ascensión"

Y para decir ésto, la Iglesia se apoya enteramente en la Escritura cuando menciona a Lucas "El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó desde un principio hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apostoles que había elegido, fue llevado al cielo"

Dice además la Verbum Dei que "los autores sagrados compusieron los cuatro Evangelios escogiendo datos de la tradición oral o escrita, reduciendo a síntesis, adaptándolos a la situación de las diversas iglesias, conservando el estilo de la proclamación: así nos transmitieron siempre datos auténticos y genuinos acerca de Jesús"

El mismo Thiede hace una referencia a este asunto de la comunicación: "Leer, escribir, hablar, escuchar, memorizar, son todas acciones necesarias para alcanzar la comunicación. ¿Será que en el tiempo de Jesús las cosas eran diferentes?"

Una idea que se tiene de los apóstoles es la que eran personas de muy baja condición social y hasta analfabetas. ¿Es eso demostrable? Al menos sabemos que Mateo, como cobrador de impuestos, no era precisamente un analfabeto, pero por los demás, por ser pescadores, da la impresión que no eran instruidos. Sin embargo, esto no se puede demostrar. Ante todo los apóstoles eran judíos y como tales conocían bien sus tradiciones y sus libros sagrados. Para acabar de ajustar, la mayoría de los apóstoles eran galiléos, una región que en aquel entonces tenía un gran contacto con el mundo griego, que era el conocido mundo culto de entonces y es muy probable que ellos mismos hablasen o comprendiesen el griego, como los habitantes de un país fronterizo con otro en donde se habla otro idioma, pueden entenderse. Tenemos el testimonio de Pedro cuando dice "Os hemos dado a conocer el poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nuestros propios ojos su majestad"

Thiede nos recuerda que en los tiempos de Jesús era común – al menos para los varones – el saber leer y escribir y el hacerlo en arameo o hebreo –ya sugerimos que incluso el griego a pesar de ser una lengua extranjera, pero era la lengua del comercio de entonces, como lo es el inglés en el mundo de hoy -. Por lo tanto, no es probable pensar en unos apóstoles analfabetas que tuvieron que esperar al menos 30 años para comenzar a componer algo con respecto a Jesús.

Para el mismo O’Callaghan, el significado de esta identificación "es la aproximación al Jesús histórico que éste nos permite. Según algunos estudiosos estaba cortada la línea de unión con el Cristo histórico, porque no sabríamos nada de El. Pero resulta que si ahora tenemos un papiro del año 50 d.C. del Evangelio de San Marcos, como dice muy bien la destacada papiróloga Orsolina Montevecchi, que a los más está datado unos 20 años después de la muerte del Señor, y si éste también nos habla de tres milagros del Señor, entonces tocamos ya, con el testimonio de un papiro, al Cristo histórico"

Esenios y cristianos.

La otra discusión es acerca de la comunidad esenia de Qumrán y su relación con Jesús y Juan el Bautista. No existen testimonios directos que nos hablen de esa relación, pues ni siquiera los esenos son mencionados en los Evangelios. Sabemos que la descripción que se hace de Juan el Bautista parece muy similar a la vida que llevaban los esenos, la cual conocemos por las descripciones de Flavio Josefo, de otros autores y por los hallazgos de Qumrán. Indudablemente los esenos no pasaban desapercibidos en el Israel de entonces y de alguna manera eran respetados y admirados tanto por el pueblo como por las formas de gobierno. Podemos decir sin temor, que Jesús, los Apóstoles y Juan el Bautista conocían a los esenos y es muy probable que haya habido alguna relación entre ellos.

Como un centro de estudio, oración y vida ascética, no tendría que ser ilógico que los esenios hubieran recibido y guardado en un lugar especial documentos referentes a una nueva doctrina como la cristiana con la cual, seguramente simpatizaban.

Obviamente afirmar esto implica redatar los evangelios, y en particular a Marcos, o pensar que aquellos papiros griegos fueron puesto allí mucho después del 68, algo que parece menos verosimil porque la datación de los fragmentos es del año 50.

De cualquier forma el principal obstáculos que tienen muchos exégetas para aceptar la identificación es precisamente la de hacer una nueva redatación de los evangelios, lo que pondría en cuestión aquellas escuelas de exégesis histórico – critica que aseguran que los Evangelios fueron practicamente inventados y escritos muy posteriormente a los acontecimientos narrados.

El profesor Thiede profundiza mucho más en este aspecto de los esenios y su relación con las primeras comunidades cristianas en ocho puntos sintetizados así por Johnson:

  1. El descubrimiento de la Puerta de los Esenos en Jerusalén.
  2. El descubrimiento de una buena cantidad de mikvaots (baños de purificación), tanto al interno como al externo de la muralla de la ciudad, características esenas.
  3. La mención de los 17 primeros "lugares ocultos" de los 64 de que habla el Rollo de Cobre 3Q15, concentrados en aquel barrio eseno de Jerusalén y próximo al lugar de encuentro de la primera comunidad cristiana.
  4. El descubrimiento de una antigua sinagoga en lo que hoy los judíos llaman la Tumba del Rey David, justo debajo de Cénaculo. La sinagoga contiene un pequeño ábcide que era el nicho para los rollos de la Torah; sin embargo, este ábside no estaba orientado hacia el Monte del Templo, como es tradicional en toda sinagoga, sino hacia el Golgota. Es decir, que la sinagoga era cristiana, confirmado también por el hallazgo de inscripciones, una de las cuales menciona el nombre de Jesús y es datada del tiempo de la primera comunidad cristiana entre el tiempo de Vespasiano y Adriano.
  5. En Hechos de los Apóstoles 6, 7 se dice "La Palabra de Dios iba creciendo; en Jerusalén se multiplicó considerablemente el número de los discípulos, y multitud de sacerdotes iban aceptando la fe". Estos sacerdotes que iban aceptando la fe se puede suponer que sean esenios, porque los sacerdotes saduceos no creían y rechazaron la resurrección de la carne y los fariseos no eran ni tenían sacerdotes.
  6. La estricta disciplina de Ananías y Saphira es sorprendentemente similar a aquella descrita en la Regla de la comunidad esena descrita en IQ5 (Manual de Disciplina).

Para Wallace, la propuesta de Thiede que relaciona esenios con cristianos tiene sus peros, aunque tiene también puntos a favor. En su libro, Thiede propone un ingenioso caso de contactos geográficos entre ambos grupos en Jerusalén. Uno de las posibilidades narradas por Thiede es que cuando los cristianos dejaron Jerusalén para refugiarse en Pella (alrededor del año 66 d.C.), confiarían sus "textos sagrados" a los esenios de los alrededores para su seguridad y estos los ocultaron en una cueva separada en Qumran. Wallace considera que es una posibilidad, pero no es demostrable. Por otro lado, Wallace asegura que la diferencia entre ambos grupos religiosos los hace ya en sí mismos opuestos y hace considerar poco probable cualquier tipo de contacto o amistad. Por ejemplo, los esenios fueron un grupo que se separó tajantemente del resto de la comunidad judía estableciendo una comunidad de célibes lejos de Jerusalén, por lo tanto, sería difícil creer que fuesen amigos de los cristianos. Además los esenios eran extremadamente legalistas, mientras los cristianos estaban en el otro extremo. A esto se añade que los fragmentos identificados como de Marcos y de la Epístola a los Romanos son precisamente de dos obras célebres por su antilegalismo, por lo tanto "¿Cómo podría ser que los cristianos confiasen este tipo de documentos a los esenios?". Sin embargo, podrían ser precisamente aquellos puntos que los separan los que los unen. Ambos grupos esperaban al Mesías y ambos grupos proclamaban un cambio en el estilo de vida, un preparad las vías del Señor. No podría ser inverosimil una relación amistosa, pero, como dice Wallace, debemos investigar más y en ésto no se puede decir la última palabra todavía.

Cambiar la pregunta.

Definitivamente la ciencia avanza de acuerdo a la manera en que hacemos las preguntas. Ciertamente los grandes conocimientos y descubrimientos comenzaron con una simple pregunta que, sin embargo, era ingeniosa, y que condujo a grandes respuestas que, logicamente, generan más preguntas. Por ejemplo, la pregunta de Newton –"¿Por qué las cosas caen?"-, puede parecer una pregunta obvia para un observador común, pero él no era un observador común sino un científico y al plantearse esta pregunta, que jamás nadie se había planteado en siglos de civilizaciones, lo condujo a definir la Ley de Gravedad que hoy conocemos ampliamente. La ciencia puede detenerse cuando nos negamos a considerar ciertas preguntas como posibles o cuando creemos que las respuestas son obvias. Frente a la pregunta "¿Es el 7Q5 un texto de Marcos?" tenemos muchas respuestas y posiciones: muchos estudiosos se limitan a considerar que esta es una pregunta absurda porque tienen ya unos presupuestos dados (respuestas) y dan por cerrado el tema; otros se detienen a analizarla y hacen un esquema lógico de respuestas que, de todas maneras no satisface por la simplicidad de sus posiciones; hay quienes alteran datos y forzan las respuestas a esquemas preconcebidos; y, por último, los que dedican su tiempo a dar respuestas con todo el rigor de la ciencia. Es por estos últimos que la pregunta tiene respuestas más satisfactorias desde el punto de vista de la ciencia, sin importar si son positivas o negativas, desde que den razones de rigor.

Como tenemos ya alrededor de 30 años de discusión sobre esta primera pregunta y hasta el momento no tenemos respuestas contundentes que cierren el tema –como algunos aseguran-, valdría la pena considerar una segunda pregunta.

La primera tiene ya una amplia variedad de respuestas científicas positivas que nos permitirán pasar a una segunda que, de todas maneras, deberá ser trabajada por aquellos que no se cierren a respuestas preconcebidas sino que tengan la mente abierta a toda posibilidad.. Esta pregunta por plantear sería: "¿Cómo llegó un texto de Marcos a Qumrán antes del año 68?".

Se percibe, sin embargo, un temor a afrontar esta segunda pregunta porque ello implica poner entre comillas una serie de conclusiones ya elaboradas y que son el principal muro que cierra el paso a otro tipo de dataciones en los evangelios. Si la identificación es correcta, tendríamos el texto del Nuevo Testamento más antiguo jamás conservado. Por otro lado el Evangelio de Marcos debería datarse al menos hacia la década de los 40 del primer siglo, es decir, mucho más cerca del tiempo de vida de Jesús, tirando por tierra aquellos conceptos de que los evangelios no reflejan completamente al Cristo histórico, sino que son mitos creados por las primeras comunidades cristianas varias décadas después de la muerte y resurrección del Señor.

Como vemos, esta segunda nos genera otra serie de preguntas que, muchos estudiosos, tampoco considerarían lógicas, dadas las respuestas preconcebidas. Pero en Thiede encontramos a un autor que comienza ya a hacer serios intentos de respuesta. En el quinto capítulo de su libro plantéa la pregunta "Por qué documentos cristianos serían compilados en una cueva de Qumran?", pregunta que abre el debate y la investigación y hace que la discusión sobre la identificación del 7Q5 avance a un terreno mayor.

CONCLUSIONES

Pasaron varios siglos para que se demostrara que el espacio es infinito y que la teoría absurda de Giordano Bruno se convirtiera en una intuición científica lúcida y visionaria.

La ciencia camina lentamente y no muestra impaciencia en dejar descubrir sus verdades, siempre ahí, ocultas y por encima de cada época.

Lo cierto es que la discusión sobre la identificación del 7Q5 con Marcos 6, 52 – 53 no ha terminado y es probable que pase mucho tiempo y muchos estudiosos antes que se pueda llegar a una conclusión categórica. Entre la incertidumbre de los actuales pros y contras y el momento en que se confirme, debe prevalecer la moderación científica más serena y no llegar a interpretaciones ligeras que podrían confundir los estudios arqueológicos, exegéticos y teológicos. Es probable que la realidad histórica de Jesús sea mucho más sorprendente, maravillosa e inesperada de lo que hoy intuimos. Es seguro que en Jesús de Nazaret, el espacio es más que infinito: "No es un mensaje, no hay palabras, ni su voz se puede oír; más por toda la tierra se adivinan los rasgos, y sus giros hasta el confín del mundo"

Las conclusiones que podemos sacar acerca de la propuesta de O'Callaghan son las siguientes:

  1. La propuesta de O'Callagan no es absurda, sino que es una propuesta con excelentes fundamentos científicos. Si existe la intención de ciertos grupos fundamentalistas de utilizar su propuesta con fines apologéticos, no quiere decir que por ello la propuesta debe hacerse a un lado sin tomarse el tiempo de revisarla.
    1. Otros fragmentos más pequeños y con menos letras se han identificado sin tanta polémica,
    2. La carencia de una palabra y el cambio de la letra no es un fenómenos nuevo en textos biblicos y en el griego de la época, pues tenemos testimonios y de todas maneras ello no resta sentido al pasaje evangélico.
    3. La redatación del Evangelio no debería constituir un obstáculo, sino que es la oportunidad de demostrar que los Evangelios son en verdad testimonio veraz de la plenitud de la revelación en Cristo y están más cerca del Jesús histórico de lo que creemos.
  2. Definitivamente existen algunas observaciones en contra de la interpretación como el reducido tamaño del fragmento, las pocas letras (20), algunas de las cuales son ilegibles, la , el cambio de una letra y la datación del texto que pondría a Marcos compuesto antes del año 68, el año admitido por la mayor parte de estudiosos de los evangelios. Pero existen respuestas igual de científicas a los anteriores obstáculos:
  3. La existencia del paragraphus, es decir el espacio que divide los dos versículos y la palabra genneraset, son muy positivas para concluir que 7Q5 contiene un fragmento del Evangelio de Marcos 6, 52 – 53.
  4. Una posición que me parece muy prudente y científica es la del profesor estadounidense James Charlesworth que dice:

"Que el fragmento sea del Evangelio de Marcos es algo remoto, pero me doy cuenta también que debe ser más prudente conservar una mente abierta. Estudiosos que, en las bases del conocimiento común, se burlan de lo que ellos consideran ilógico, con frecuencia terminan encontrandose en el lado equivocado de una revolución del conocimiento. La posibilidad que este fragmento sea del origen de Marcos, es una prospectiva exitante para la investigación biblica y abre el camino a nuevas y desafíantes reflexiones acerca de los inicios de la cristiandad. Pero también debo subrayar, de todas maneras, que el incomparable significado de los rollos del Mar Muerto para la comprensión del judaismo y del cristianismo no se basa en este pequeño fragmento"

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Expertos consultados:

P. Joan Maria VERNET, profesor de Arqueología y Sacra Escritura del Centro Teológico, papirologo, salesiano – Cremisan, Jerusalén.

D. Francesco MOSSETO, decano del Centro Teológico Salesiano – Cremisan, Jerusalén.

P. Hernán Cardona, profesor de Sacra Escritura en la Facultad de Ciencias Eclesiásticas de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia.

Autor:

Reynaldo Albeiro Rodas Torres

Profesor:

P. Joan Bosco Vernet, SDB.


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