Un discurso es un acto de habla, y por tanto consta de los elementos de todo acto de habla: en primer lugar, un acto locutivo o locucionario, es decir, el acto de decir un dicho (texto) con sentido y referencia; en segundo lugar, un acto ilocutivo o ilocucionario, o el conjunto de actos convencionalmente asociados al acto ilocutivo; finalmente, un acto perlocutivo o perlocucionario, o sea, los efectos en pensamientos, creencias, sentimientos o acciones del interlocutor (oyente).
El discurso es el razonamiento extenso dirigido por una persona a otra u otras, es la exposición oral de alguna extensión hecha generalmente con el fin de persuadir, y que ella como dijimos se encuentra conformada por tres aspectos que son:
Tema o contenido del discurso, Orador y Auditorio.
En primer lugar, tenemos el contenido del discurso, el cual debe ser tejido en el telar de las experiencias, debe estar copado de detalles, ilustraciones, personificaciones, dramatismo y ejemplos en algunos casos; y todos estos expresados con terminos familiares y concisos los cuales den la comprensión y el entendimiento adecuado; en donde lo que se quiere decir sea entendidos por todos.
Los discursos literarios son ficciones que refieren a mundos verbalmente posibles y fundamentados en sí mismos. Estos discursos son intransitivos puesto que se encierran en sí mismos o, lo que es lo mismo, no refieren ni a los objetos ni a los eventos del mundo real. En este sentido, los discursos literarios son inútiles. Es decir, la literatura no sirve para construir tractores, no desarrolla teorías científicas ni tecnológicas ni proporciona herramientas para llevar mejor la contabilidad de una empresa. Sin embargo, la literatura es también una mercancía para la que hay un mercado.
Los discursos académicos son transitivos pues hablan de diversos aspectos de una realidad circundante a la que examinan minuciosamente. A diferencia de los discursos literarios su esquema discursivo es rígido y conservador pues su finalidad es mostrar interpretaciones alternativas del mundo construidas de acuerdo a las normas de procedimientos aceptadas en los medios académicos del mundo.
El discurso académico define un objeto, elabora un método para examinarlo, construye una teoría que explica el funcionamiento del objeto y comprueba la validez de la teoría. sea que el académico decida emprender la publicación de una teoría completa deberá convencer al lector académico de la validez de la posición adoptada. Este aspecto retórico del discurso académico es esencial pues de lo contrario el discurso no sería comprendido por la comunidad académica y no seria aceptado.
La estructura global de un discurso académico suele tener tres secuencias principales : introducción, desarrollo y conclusiones. En la primera secuencia se suele mencionar la metodología usada, las fuentes y la tesis. Luego, en el desarrollo se procede al análisis de las derivaciones lógicas de la tesis y a la validación de dicha teoría. Finalmente, la última secuencia evalúa la veracidad o falsedad de la hipótesis, enuncia los corolarios de rigor e indica los problemas que han quedado pendientes.
Es bastante obvio que el discurso factual en general, y académico en particular, es distinto del literario pues las condiciones de su producción material están determinadas por un mercado de conocimientos fuertemente reglamentado, mientras que el discurso literario se disgrega en una cantidad enorme de circuitos culturales y económicos paralelos. Si el desarrollo histórico del discurso literario está dominado por el principio de renovación y conservación constante, el del discurso académico es predominantemente conservador. Esto quiere decir que los esquemas discursivos académicos permanecen más o menos iguales a lo largo de las décadas, no así los esquemas discursivos literarios. Por otra parte, el discurso literario puede usar y transgredir esquemas discursivos no ficcionales fácilmente, pero no el discurso académico. Este, más bien, proporciona esquemas discursivos que pueden ser usados con fines extra-académicos. Estas diferencias no alcanzan a borrar el hecho de que ambos tipos de discurso tienen un carácter retórico que proviene de la necesidad de ser verosímiles y de persuadir, aún cuando la persuasión tenga distintos móviles.
Se redacta por escrito y el orador pronuncia directamente su mensaje. En donde sus ventajas son: se pueden remarcar palabras clave, ya sea en mayúsculas o en negritas, para darle énfasis.
El orador se concentra en su lectura.
No hay equivocación en lo que realmente se quiere decir.
Desventajas. El lenguaje es artificial.
Es aquella redacción que se queda en la mente del emisor.
Desventajas. Inflexión de la voz (poca variedad), fallo de la memoria, olvido de una palabra y por esta se rompe la secuencia de las oraciones.
Podemos caer en la recitación. Alguna intervención conlleva a reacciones inesperadas del emisor, al grado de perder el hilo del mensaje.
La improvisación consiste en "realizar" algo que hacemos todos los días sin darnos cuenta, es decir, explicar o exponer un hecho, pensamiento o idea cualquiera que conozcamos y vestirlo con las palabras de nuestro léxico habitual.
Ventajas. No tiene una estructura real (redacción, memorización). Se utiliza un lenguaje muy cotidiano. Se valoriza los conocimientos que se tienen y se transmiten.
Desventajas. Se puede caer en la redundancia. Exceso de muletillas y falta de vocabulario, incoherencia, ilógica entre una oración y otra.
Se trata en realidad de un procedimiento combinado, pues este tipo de discurso está situado entre el leído y el improvisado, sus ventajas son:
la estructura la realiza el orador con total libertad.
Existe libertad de expresión en cuanto a la información que se vaya a transmitir.
Se utiliza un lenguaje cotidiano o bien, un argot, dependiendo del conocimiento del orador.
No hay necesidad de memorizar pero si de entender, comprender y practicar el mensaje que se va a transmitir. Dentro del mensaje pueden darse ejemplos de la vida cotidiana para reforzar el mensaje y ser aun más entendible para los receptores.
Desventajas.
Que el orador no canalice los nervios.
Que no haya un estudio del tema.
Que no haya relajación por parte del emisor
El discurso no tiene por qué ser una pieza literaria, lo que sí debe primar es la claridad.
Al ser escuchado (y no leído) el público no tiene tiempo de analizar detenidamente el lenguaje utilizado, la estructura de las frases, etc.
Además, en el supuesto de no entender una frase no va a tener la posibilidad de volver sobre ella.
Todo ello lleva a que en el discurso deba emplearse un lenguaje claro y directo, frases sencillas y cortas. Hay que facilitarle al público su comprensión.
Para terminar, señalar algunos aspectos importantes:
Independientemente del tema que se vaya a tratar, hay que procurar que el discurso resulte atractivo, novedoso, ágil, con gancho, bien fundamentado, interesante (aunque el tema abordado sea tan árido como, por ejemplo, "La reforma fiscal durante la II República).
Debe primar siempre la idea de la brevedad (el público lo agradece). La brevedad no implica que el discurso tenga que ser necesariamente corto, sino que no debe extenderse más allá de lo estrictamente necesario (ir "al grano", evitar rodeos que tan sólo dificultan la comprensión y terminan aburriendo).
Siempre es preferible quedarse corto Análisis del discurso.
La elaboración del discurso, aún siendo determinante, constituye tan sólo una primera etapa de la preparación del acto (y puede que no la más complicada).
Cuando se prepara un discurso hay que tener muy claro cuál es su objetivo, qué es lo que se pretende conseguir (informar, motivar, divertir, advertir, etc.).
En primer lugar hay que definir el tema de la exposición. Esto puede venir ya indicado por los organizadores del acto (aunque uno siempre podrá darle su propia orientación) o puede que uno tenga libertad para elegirlo.
Definido el tema, hay que determinar la idea clave que se quiere transmitir y sobre la que va a girar toda la argumentación.
La oratoria es el arte de hablar con elocuencia; de deleitar y persuadir por medio de la palabra.
Consiste en la investigación y estudio de los materiales que han de manejarse y también en el conocimientos de los medios que en ella se precisan.
Atiende al plan del discurso de forma que este construido con el debido rigor epistemológico y que, según el asunto, se empiece, siga y termine por el principio, medio y fin; cuestión que no es fácil.
Analiza los instrumentos del artista en el lenguaje.
Es cuestión relacionada a la oratoria, pero no pertenece a esta técnica
Se refiere al acto mismo de la palabra y mira a sus diversos aspectos: pronunciación, recitación, precisión, presencia, ademanes, gestos, etc.
Es una introducción previa al tema, que fundamentalmente tiene por objeto disponer al auditorio a una situación de atención. No es indispensable, pero si conveniente.
Exposición al caso, centrada ya al argumento que se quiere desarrollar.
Puesta a continuación de la narración, porque al ser esta la parte central y habitualmente más larga suele utilizarse más; en realidad aparece interminentememente a lo largo del discurso y es un recurso de los oradores para descargar la atención del público antes de que aparezcan síntomas de fatiga.
Pone en relieve la coherencia lógica y las razones que demuestran la precedente exposición
Se pruebe la falsedad de la tesis contraria a la expuesta.
Conclusión en que se pretende condensar de modo impresivo y concluyente los supuestos asentados a lo largo del discurso.
Por razón de la gran variedad de asuntos que comprende, es el genero que más transformaciones recibe según las épocas, el auditorio y las circunstancias, y por lo mismo la que goza de una mayor libertad de forma y la que menos puede sujetarse a reglas.
En ningún otro género ofrece el discurso oratorio caracteres tan distintivos, porque las oraciones del púlpito se acercan ya más a las composiciones poéticas, como ya hemos apreciado en anteriores casos, como Roberspierre, Lincoln, y otros; mientras que la oratoria forense pertenece a las obras científicas.
En los encarnizados combates de los partidos y en las graves cuestiones de cuya resolución dependen la dignidad o la vida de las naciones, es donde se manifiesta con más evidencia el carácter apasionado de la oratoria política, pues nunca es más difícil, variables e inconstante el público que en las asambleas políticas.
La oratoria política exige conocimientos vastos y profundos, y más en los tiempos en que la ilustración y cultura se encuentran extendidas.
Además de un perfecto estudio de las cuestiones de política general y conocimientos técnicos en las diversas y complicadas ramas de las ciencias administrativas, debe el orador político conocer a fondo la historia, el modo de ser y sentir del pueblo a que se dirige la palabra.
La historia por tanto, cumple un factor determinante en la oratoria política, ya que el orador que fragüe planes para el porvenir, debe fundar su experiencia en la segura escuela de lo pasado.
En cuanto a su preparación, el discurso político difiere en muchos casos de todo otro linaje de discursos.
No siempre es el mejor discurso político el que se prepara con mucho tiempo en la soledad del gabinete; pues sucede con frecuencia que donde lucen con mayor brillo las cualidades del orador es en las rectificaciones, o sea en los discursos que apenas han sido objeto de preparación, verdaderas improvisaciones en que se contesta y refutan las afirmaciones del contrario.
Claro está, que nos referimos a la falta de preparación de forma, pues para conseguir el triunfo oratorio en una rectificación es preciso un profundo conocimiento del asunto y haber pasado horas enteras examinándolo desde todos los puntos de vista.
Varia mucho según el auditorio, pues tendrá que revestir formas templadas si se dirige a una asamblea de personas respetables, por ejemplo en el Senado; más necesitará mayor vehemencia y fogosidad si se trata de un tribuno que se dirige a masas populares.
La oratoria política puede dividirse a su vez en varios géneros:
Esta oratoria, es agregada a esta especie, por parte de COLL y VEHÍ.
Considerando la oratoria escrita, por adoptar muchos de los artículos de los periódicos formas completamente oratorias, sobre todo los artículos de fondo que solían y suelen caracterizar a parte de la prensa española.
Discursos o arengas pronunciados por los generales o caudillos en momentos críticos para exaltar el ánimo de los soldados con palabras enérgicas, sin artificio alguno, y dejando que el corazón hable en lugar de los labios.
Por tanto diremos, que tiene por objeto animar a las tropas enardecidas al combate o felicitarles por la victoria, o también instruirlas en algún asunto, e inclusive en ocasiones contener sus ímpetus y reprenderlas.
Al respecto de pertenecer como especie de la Oratoria Política, existe muchas contradicciones, ya que se distinguen de aquellas, tanto por su finalidad, como porque las masas militares, a diferencia de los político-populares, está organizadas y dirigidas por la disciplina, cuya base es la obediencia y el respeto a los que mandan.
El orador militar debe reunir las cualidades especiales, además de las precisas al orador en general.
Primero debe ser verdaderamente militar, es decir tener profunda y voluntaria inclinación a la carrera de las arma, y ser denodado, entendiendo por denuedo no la temeridad, sino el valor juicioso, la intrepidez serena e ilustrada, para inspirar confianza al soldado.
Su principal estudio será la historia de la antigüedad y de su propio país, profundizando en la del arte de la guerra (si es que se puede llamar arte, lo concerniente a la guerra) y en la de los hechos militares: porque los nombres de los lugares célebres y de los héroes y el recuerdo de sus hazañas le proporcionarán imitaciones y comparaciones seductoras a las cuales puede hacerlas suyas, en su vida objetiva; pero de debiendo abusarse de estos recursos y menos de las citas.
Finalmente, deberá conocer al soldado para apreciar sus cualidades y sus necesidades y defectos, que ha de tener muy en cuenta en sus discursos, y estará presto a dar ejemplo de paciencia en las fatigas, de constancia en las privaciones y poder así imponer silencio a las quejas y ahogar a las amenazas.
Como ya hemos dicho anteriormente, la elocuencia militar nace más del corazón que de la inteligencia, y así debe emplear la brevedad y huir de la severidad académica, usando frases cortas, pero impetuosas; lacónica, pero viva y animada.
En la oratoria militar se hace uso de imágenes extractadas de la naturaleza, con motivo de ejemplo, en mayor compresión a los oyentes, las cuales den una sensación de grandeza y que sea colosal.
Pero al margen de esto, es predominante el uso de las pasiones, en especial aquellas que siendo honradas penetren las entrañas de los soldados, así podemos nombrar: el amor a la patria y la grandeza de esta, el sentimiento de honor, gloria, bravura, fuerza, y coraje, son algunos aspectos útiles para dicho orador, debiendo prestar cuidado a no caer en un chauvinismo recalcitrante.
a) En tiempo de Guerra, habrá de distinguirse si se habla antes de empezar una campaña o durante ésta, y en segundo caso si antes o después de una batalla, durante el sitio de una plaza y dentro o fuera de ella, o si el fin inmediato es reaccionar contra la indisciplina, el cansancio, etc.
Antes de comenzar las operaciones, procede justificar ante las tropas la necesidad de estas y la justicia de la causa en pro de la cual ha de lucharse, haciendo resaltar las ofensas recibidas del enemigo, las proposiciones rechazadas por él, los tratados violados, las amenazas y la indignidad y deshonra que implicaría ceder ante todo ello.
Comenzada las hostilidades y antes de una batalla debe procurarse inflamar el valor del soldado, este caso son de aplicación las palabras que aparecen en la Enciclopedia Militar que escribió en francés una sociedad de militares y literatos.
Durante la acción la elocuencia militar se deja escuchar en medio del choque y el estruendo de las arma, ya reuniendo en una sola palabra batallones intimidados, ya conduciendo los escuadrones a la carga, ya exigiendo que un reducto se tome, ya mandando que , ya exigiendo que un reducto se tome, ya mandando que se refuerce una posición.
En estas ocasiones el orador se contenta con una frase corta y enérgica, debiendo ser sus palabras tan rápidas como sus movimientos.
Entre las varias especies de discursos didácticos debemos señalar los que se llaman con toda propiedad discursos académicos, porque se leen o pronuncian en las Academias científicas y literarias.
Los de Exposición Científica, en los cuales el orador ilustra a sus oyentes respecto de un punto por el investigado.
Los de Vulgarización, destinados a exponer teorías o descubrimientos modernos, poniéndolo al alcance del público profano.
Y los de Controversia o discursos de puntos opinables de olas nuevas investigaciones.
Es la que tiene por objeto ilustrar la inteligencia y mover la voluntad de los jueces para decidir si un hecho se ha realizado o no, si una persona es o no culpable, si ha de aplicarse tal o cual regla jurídica o si ésta ha de interpretarse en uno u otro sentido.
Esta finalidad especial de la oratoria forense requiere 3 reglas especiales, primero las Cualidades del Orador, segundo la Materia del Discurso, y tercero el estilo.
Todos ellos llevan conocido grandes valorizaciones, las cuales son reflejadas en el foro.
Se refiere al primer aspecto físico del expositor, que es la primera impresión que recibe el oyente, y debe ser agradable. Por lo tanto quien va exponer debe presentarse aseado, peinado, de buen semblante, denotando seguridad, optimismo, fuerza moral. Los problemas deben dejarse de lado, para concentrarse y hacer una buena exposición. Por lo demás, un expositor desaliñado, inseguro, apagado, proyecta una imagen poco agradable al oyente.
El aseo incluye el evitar los malos olores.
Inherente al aspecto físico esta la vestimenta. No hay vestimenta especial para exponer como afirma ANDER EGG, sin embargo, ésta deberá de ser formal, acorde con el momento. No debe tomarse la vestimenta a la ligera ya que se refuerza la imagen del expositor. La ropa debe estar limpia y planchada, asegurándose que cuellos y puños no estén sucios, igual cuidado deberá tener con el calzado. Los colores y modelos deben estar de acuerdo con la estatura, edad, color y contextura de cada quien. Reitero que la vestimenta refuerza la imagen, en caso contrario, actuará como fuente distractor.
Frente al auditorio el expositor debe buscar una ubicación intermedia: ni pegado a la pared ni pegado al auditorio de la primera fila. Es preferible ubicarse en el centro del espacio que hay entre las primeras carpetas y la pizarra, por así decirlo. La postura debe ser natural, en equilibrio, no recostándose en una i otra pierna, no rígida pero tampoco movediza, agitada. Las manos libres, fuera de los bolsillos, evitando cogérselas nerviosamente.
En cuanto al desplazamiento, quien expone no debe permanecer estático como tampoco "correr" de un lado a otro, sino que iniciando su disertación deberá desplazarse a la derecha o a la izquierda, o hacia atrás cuando va a utilizar la pizarra, siempre regresando al lugar de inicio de la exposición. Debe tenerse en cuenta también que la ubicación que se tenga y el desplazamiento mal ejecutados distraen al auditorio.
La voz es un recurso sonoro y audible por el que las palabras del expositor llegan al oyente. Es la palabra el vehículo que lleva el mensaje del emisor y del receptor y es tal su fuerza que levanta el edificio de la ciencia, derribando las murallas de la ignorancia.
Tanto los primeros como los últimos del aula deben escuchar
La voz debe ser modulada en término medio, entre el tono ronco y chillón.
Es la pronunciación y velocidad que permite decir correctamente las palabras.
Es la capacidad que tiene el expositor para variar el volumen, tono, velocidad, entonación, y pausas evitando así la monotonía.
Para hablar bien en público es necesario abrir la boca. Y para hacer esto ha de relajarse la mandíbula inferior. Son muchas las personas que tienen la mandíbula inferior en tensión.
El ejercicio para acostumbrarse a relajarla es muy sencillo, pero sí exige mucha práctica, y por bastante tiempo.
Este ejercicio consiste sencillamente en inspirar profundamente, y con la garganta relajada, decir "a" con la mandíbula caída.
Son muchas las personas que tiene los dos labios, cualquiera de los dos o aún una parte del labio bajo tensión. Tal persona tropieza con dificultad para hablar bien
El ejercicio para desarrollar la flexibilidad de los labios consiste tan solo en pronunciar la palabra "sopa", extendiendo los labios de una manera exagerada al decir "so" y recogiéndolos al decir "pa". La mandíbula inferior se encuentra bajo tensión al decir so y completamente relajada al decir pa.
Es necesario hablar con tonos vivos y atrayentes.
Son varios loe ejercicios. El primero consiste en practicar con las palabras cantando, trayendo, horrendo bando, graduando el tono de la nariz e insistiendo en el sonido nd. Luego se practica con las letras m y n usando la palabra mínimo. Después se hacen muchos ejercicios con los sonidos sing – song, hong – hong, recalcando el sonido ng.
La voz y la respiración forman una unidad. El expositor necesita respirar continuamente y controlar la respiración o expulsión del aire para producir una buena voz. En caso contrario el riesgo es la fatiga, irritación de la garganta e inclusive mareos.
Se eleva la parte superior del pecho. Esta respiración descuida los lóbulos inferiores de los pulmones y el aire que esta en la parte superior de los mismos no basta para una voz de volumen adecuado. No conviene al expositor este tipo de respiración.
Se hunde la parte superior del pecho y se levanta en la pared abdominal, o desciende, según el aire entra o sale de la base de los pulmones. Tampoco conviene al expositor.
El área de las costillas se expanden, mientras que la parte superior del pecho permanece quieta y elevada. Es el tipo de respiración que necesita el expositor: hace recordar a una bolsa de papel que se llena de aire y al ser apretada lo expele.
La mirada en completamente importante en la exposición. El expositor debe mirar al oyente en forma tranquila, natural, recorriendo todo el auditorio. No debe mirar al techo o al suelo. Debe al rostro más que a sus ojos procurando no posarse demasiado en alguno de los oyentes en particular, lo cual resultará incómodo a quien se siente observado reiteradamente y por otra parte el público pronto se dará cuenta.
No debe mirase frente ni concentrado, porque la mirada de por sí tiene una fuerza magnética.
Además, un expositor que mira al oyente puede observar fácilmente actitudes, disposiciones y evaluar el entendimiento e interés por su exposición. Con la mirada se ven las muestras de entusiasmo y desinterés, aprobación o desaprobación, lo cual permitirá controlar a los oyentes distractores que nuncan faltan en las aulas, para quienes bastará alguna ligera señal para que vuelva a prestar atención.
El no mirar al los oyentes indica timidez y falta de confianza en una mismo.
Los ademanes son movimientos corporales significativos, principalmente de manos y brazos. Estos hablan concordando y apoyando lo que el expositor manifiesta, a tiempo que mantienen atento al auditorio.
Los ademanes y gestos que deben evitarse son: meter las manos a los bolsillos.
Es el modo de escritura peculiar de un escritor, de un género literario o de una época. En latín stillus era el punzón que se usaba para escribir en las tabletas enceradas, y hoy la palabra estilo designa el conjunto de rasgos propios de un escritor, tanto sus medios expresivos como sus objetivos literarios, y que difieren de la gramática normativa en tanto que ésta define las formas de una lengua y su corrección universal.
Desde la antigüedad, el conjunto de los procedimientos del estilo constituye el objeto de la retórica, que a su vez es el conjunto de normas de la expresión literaria y el instrumento que la crítica utiliza para valorar una obra.
La teoría llamada de "los tres estilos" prescribe la utilización de cada uno de ellos en función del género literario usado: según el tipo de obra, el autor debe optar por un estilo sencillo (o bajo), un estilo temperado (o medio) o un estilo elevado (o sublime), cada uno de los cuales está definido por una sintaxis y un vocabulario específicos; también se establecen los diferentes tipos de situación, de personajes, o de ambientes o decorados posibles por cada género.
CAPÍTULO IV: EL ORADOR FORENSE: ABOGADO
Es un llamamiento secreto que se manifiesta por una inclinación espontánea, por una gusto innato, por una preferencia que no es hija de la combinación ni de un interés visible, por una atracción simpática hacia las producciones de la abogacía por un presentimiento en fin, que inspira la misma naturaleza
El que no se estudie a sí mismo, el que no escuche esa voz imperiosa, el que no sienta esa tendencia irresistible a la abogacía, es inútil que pretenda sentar plaza entre los soldados de la ley.
La memoria sirve en las defensas y más aún en las improvisaciones de una manera prodigiosa. Exaltada la imaginación con la pugna, ella acude en socorro de quien la llama; la retrata como en un espejo que pone delante de sus ojos los principios, las teorías, los hechos, las circunstancias todas, y arma en un momento al combatiente para que pueda, entre la admiración y los aplausos, derribar vencido a su enemigo.
Los conocimientos y las ideas no bastan; es necesario que entren al laboratorio de la meditación, y que en él, el pensamiento creador y analizador del hombre los mida y calcule en todas sus fases, que los una y arregle de un modo más natural y que vaya siguiendo su generación hasta llegar al punto de aplicación que le conviene. Según esto, el estudio reúne los materiales y la reflexión los aprovecha, los arregla y los aplica.
Esta es una de las facultades que con más frecuencia recurre el abogado, no solo para posesionarse de la verdad, sino también para comunicarla a los jueces.
La imaginación presta inmensos recursos al orador forense; y este rompería su mejor arma si la desterrase de sus defensas.
La lucha forense es un cambio animado de ideas. Un abogado hable; el juez y el abogado contrario escuchan siguiendo atentamente el curso de sus palabras.
Suponed que el abogado escribe su discurso , y este se lo aprenda de memoria, en concurrencia que otro improvisa el suyo: las más veces será de este último la victoria, porque en la improvisación solo ocurren aquellos momentos felices en que la palabra conmueve el ánimo de los oyentes.
Por lo tanto solo se tolera un discurso escrito al principio, y aún así hace formar un concepto desventajoso de la persona que lo ha pronunciado.
Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior
Busto de Cicerón
A la oratoria debe, sobre todo, su fama el escritor y político romano Cicerón. Su actividad como político defensor a ultranza del Senado romano le costó el exilio en Macedonia, deportado por Julio César. Su hacer literario fue tan importante para el latín que su escritura se convirtió en modélica, no sólo en su época sino, incluso en siglos posteriores, especialmente durante el renacimiento.
Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior
Ejemplo de anáfora
La repetición de la palabra mientras, al principio de cada verso, en la Rima 39, del escritor romántico español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) es un perfecto ejemplo de anáfora.
Para ver el gráfico seleccione la opción "Descargar" del menú superior
Ejemplo de anticlimax
En esta milonga del escritor, poeta y ensayista Jorge Luis Borges —que recita él mismo— la frase "que entenderán los más lerdos" rompe el tono lírico y nostálgico abruptamente, lo cual es un ejemplo de anticlimax.
Para ver el gráfico seleccione la opción ¨Descargar trabajo¨ del menú superior
Ejemplo de metáfora
Luis de Góngora
En estos primeros versos, recitados por un actor, de las Soledades de Luis de Góngora se aprecian una sucesión de metáforas, como estación florida: 'la primavera', robador de Europa 'Zeus', media luna las armas de su frente: 'cuernos', porque Zeus se transformó en toro para raptarla, el sol todos los rayos de su pelo: 'cabellos rubios' y también los rayos que en la iconografía de Zeus suelen representársele en la cabeza. El retrato de la ilustración fue pintado por Diego de Silva Velazquez.
Erika Romina Alcántara García
Soy estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo en Chiclayo – Perú.
FACULTAD: Ciencias Empresariales y Sistemas
CARRERA PROFESIONAL: Derecho
ASIGNATURA: Taller de Redacción
Chiclayo 26 de junio del 2004
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Lengua y Literatura |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.
Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.
Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com
|
|