"Quien escribe confiesa, pues, que no soporta la
pesantez de la burda materialidad de las cosas; confiesa que
aspira a un deleite que solo la levedad le procura y,
además, que aspira a perfeccionar, recrear la maravillosa
pero inconclusa obra divina".
¿Quién escoge escribir?, o ¿quiénes
con su inspiración elevan al ser humano a una
condición que lo lleve a decidir su propio
destino?.
Es un hecho que nos rodea, nos acoge o nos encierra, una
sensación de poder al
encontrar plasmadas y al alcance de tantas vidas aquellas
palabras, producto de
una sensación de éxtasis que envuelve el cuerpo y
el alma.
Mas que una descripción teórica, es un
cuestionamiento de la propia vida proyectado en un contexto
definido, en un campo que alberga necesidades y proezas
inimaginables.
Mas allá de los limites impuestos por el
propio hombre llegan
las palabras en un conjunto armónico, danzando para aquel
que quiera tan solo echar un vistazo o simplemente sumergirse
dentro de un Nuevo Mundo que llega automáticamente y
transforma su medio, la sociedad.
Una sociedad donde se quiere exponer de algún modo la
objetividad; una objetividad que solo es apariencia,
"¡Pobre apariencia!- aquella que del mundo solo atiende su
mudez, su pasividad, su sosería, su inexpresividad; que
hay cegueras y sorderas incorregibles que solo alcanzan a ver
estúpidas cosas apiladas, y a oír ruidos y
desorden".
Mentalidades mediocres que solo
quieren sentir satisfacción de una acción
sencilla y sin implicaciones en la construcción y destrucción de la
novedad.
La sociedad es creada por el orden colectivo y por aquellas
personas que en función de
la cotidianidad construyen su presente, el cual sirve de pasado
para las nuevas generaciones y se inscribe en la memoria
gracias a personas que con sus palabras reúnen la esencia
de la existencia humana y sus diferentes formas de organización en el planeta.
No se trata de hacer historia por hacerla, a
propósito. Se trata de encontrar problematizaciones para
buscarles respuesta; de generar otras nuevas, para eso el hombre es
experto. Cuando sale de un problema se adentra en
otro.
Es un tipo de ley.
Leyes de papel
donde la Constitución Política para a ser
algo parecido a una recopilación de una obra
poética. Y que decir de la Real Academia de la Lengua; no
digo que sea mala, porque al fin y al cabo orienta; pero no le
quita esa condición limitante que necesita hacerle crecer
el ego a aquellos supuestos expertos literarios.
Una conversación en nuestra sociedad mas inmediata no se cohíbe al expresarse; se habla sin puntos ni comas, sin regalas ortográficas.
Cada agrupación de seres humanos tiene su manera
particular de darse a entender; es así como
Medellín está inmersa en lo que se llama parlache o
lenguaje
popular que acoge a todos los estratos, porque nadie escapa al
embrujo de las palabras aquí dichas.
Esas palabras que tienes múltiples usos, entre ellos:
alabar o destruir.
Hacen parte de lenguajes específicos; lenguajes que como
diría Rubén Cevallos, son necesarios para la
construcción de la pedagogía, para hallar los saberes y los
poderes. Un punto de vista desde su posición como maestro
comprometido con su causa, un investigador incansable que mira
con desconfianza el que nos enseñen algo de manera lineal,
porque la historia no se da en forma lineal. La historia no es
pasado.
Aun como estudiante dice: "uno piensa cuando lee, de lo contrario no piensa".
Alguien como el no deja talleres de clase, sino
actividades, aprendizajes y cuestionamientos
para la vida. Un defensor a capa y espada de los pensamiento de
Michel Foucault y de
Olga Lucia Zuluaga. Con él se aprenden muchas cosas como:
que las reglas no son normas; que
entender es diferente a describir; que los textos se leen desde
su esencia, sin nuestra interpretación ya que esto seria
modificarlo; que en la lectura no
se puede ser hombre moderno (a la carrera);
que el discurso que
se trata es contra las ciencias de la
educación porque desterraron a la pedagogía;
que la pedagogía no es de esa condición
instrumental que ahora se ve en las facultades; que hay que
conocer la historicidad de la pedagogía; que las ciencias
humanas se repartieron la pedagogía a manera de
botín; que no podemos hacer e investigar historia sin
documentos.
En fin, muchas cosas, muchos nuevos conceptos,
significados y nociones son lo que se aprende con Rubén,
una persona, un
Maestro digno de admiración y reconocimiento.
Lenguajes que como diría Gabriel Osorio, comunican a las
personas en la dinámica espacial. Una comunicación que no solo
beneficia.
También perjudica y se da cuando las personas
pelean con situaciones como la
globalización, sin saber que no podemos luchar contra
ella porque está dada por naturaleza.
Luchas mal enfocadas –Cuando un gremio protesta se cree con
derecho a violar
los derechos de los
demás-. O situaciones lamentables donde la fuerza publica
–que también es pueblo-, enfrenta al propio
pueblo.
Todo esto y cosas que nos ayudan a reflexionar sobre el espacio en el que cada uno se mueve.
Un profesor que sabe integrar y dar a entender los lenguajes que atraviesan el mundo y que muchos no alcanzan a comprender.
El sentido de lo grande y lo pequeño, de los
miedos naturales del hombre, de las diferencias entre hombre y
mujer (como
complemento) sin discriminación; y mucho mas, que lo
hacer
merecedor de este reconocimiento.
Y lenguajes que como diria Javier Toro, nos hacen mas humanos
para indagar el por qué de las cosas; que permiten usar la
libertad con
responsabilidad para escoger aquello que queremos
y no solo documentarlo como parte de un taller.
Un MAESTRO innovador, que relaciona todo lo que enseña con
la experiencia cotidiana, en lugar de pararse enfrente todo el
tiempo con su
discurso decide conversar con sus estudiantes, hace trascender la
teoria.
Un maestro humano, totalmente excepcional, con temperamento critico, abierto y democrático en la forma de enseñanza. Permite que sus estudiantes intervengan en sus clases con una mirada distinta.
Lo que le importa en clase es ayudar al estudiante a
enfrentar los problemas
reales con los que se van a encontrar en su vida profesional y en
su cotidianidad.
Es una pena que la condiciona semi-presencial no deje compartir
mayor tiempo con alguien como él; pero esto al final no
importa mucho porque no es un maestro de temporada, es un Maestro
de tiempo completo; para la vida.
Es el Real Experto de la Lengua Colombiana. Una lengua
tan prohibida y censurada como en su tiempo fueron las letras del
Marqués de Sade.
Se merece mas que un reconocimiento de la sociedad escrita;
sociedad que olvida fácilmente, que no valora lo que
tiene.
Es como la "Tecnología
Sepulcral", donde tiene que haber un desastre, una dificultad
extrema
para reconocer y optar por el cambio,
para aceptar el error y así crear nuevas cosas y
admitir lo que se creía fuera de lo común y
supuestamente ineficaz.
(¿Tendrá que perder la Universidad de
Antioquia A estos maestros para que pueda reaccionar y darse
cuenta de su valor?)
Sociedad Escrita donde no deberían haber fijaciones tan
estrictas de lo correcto e incorrecto, ya que son parte de un
todo que podría convertirse en registro de la
vida cotidiana que no deja decaer la cultura, que
conserva la identidad.
Necesitamos nuestra propia historia y para eso es
importante que valoremos nuestro lugar en particular, lo que se
construye a diario, y no limitarnos a encontrar en los
héroes de siempre la respuesta a por qué somos
colombianos, y por qué la actualidad gira a determinado
orden.
Hay una frase muy popular que dice: "No hay peor ciego que el que
no quiere
ver"; es por eso que la razón de un escrito como este solo
será encontrada por aquellos que viven libres de
pretensiones absolutas y están dispuestos a encontrar en
los diferentes puntos de vista, una opción para dirigir su
apreciación y para encontrar la esencia del contenido.
No hay desvíos o saltos radicales en esta
composición porque todo hace parte de mi expresión;
es un tipo de estilo; paso de una discusión a otra porque
solo existe el instante para hacerlo.
Este instante de exposición
o argumentación, de reconocimiento y poder que se
reúnen, que se enlazan, como cada palabra.
Y aquel que haya escuchado el silencio de estas palabras
podrá encontrar el valor que desee ponerle, y por lo menos
se cuestionará en el momento de leer, así no sea de
los temas tratados.
Porque no solo es de parte mía el reconocimiento
a las personas antes mencionadas, pues coincidimos en este
aspecto todos los estudiantes de II semestre de Lic. En Edu. Con
énfasis en Ciencias
Sociales; que tuvimos la oportunidad de estar es sus
clases.
Gracias,
JAEM
Aparte:
-Nada como la mierda; esta prevalecerá en la vida de los
hombres, desde su contenido en la forma de ser de las personas,
hasta su condición en todo el sentido del termino.
-Nada como la espiritualidad para cierto tipo de personas, estas
siempre creerán.
-Hay un mundo diferente dentro de la diferencia.
Jorge Andres Echeverry Mejia
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