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Los estilos de aprendizaje: una aproximación para su estudio

Enviado por jgarcia



  1. Importancia del conocimiento de los estilos de aprendizaje para la labor del docente
  2. Estrategias y estilos de aprendizaje. Definición, relaciones y diferencias
  3. Algunos ejemplos de tipologías de estilos

Importancia del conocimiento de los estilos de aprendizaje para la labor del docente

Hoy por hoy se habla de la necesidad de aprender a aprender. Nuestros tiempos exigen de un hombre reflexivo, analítico, autónomo, crítico, capaz de apropiarse no solo de conocimientos específicos, sino también, de verdaderas estrategias para aprender eficazmente, que le permitan asimilar y gestionar sus propios aprendizajes a lo largo de toda la vida.

Uno de los mayores retos que tiene el profesor en la actualidad, consiste en asumir la atención a la diversidad del alumnado. Sin embargo, aun cuando la atención a las diferencias individuales es uno de los principios pedagógicos más importantes, delimitado en el cuerpo teórico de la ciencia desde su surgimiento, lamentablemente su concreción en la práctica educativa, en todos los niveles y tipos de enseñanza, es aún insuficiente. Pienso que una ilustración evidente de esto radica en que los docentes somos inconsecuentes, en nuestro accionar cotidiano, con la necesidad de tomar en consideración los estilos cognitivos de nuestros estudiantes y particularmente sus estilos de aprendizaje, para hacer nuestra labor más productiva.

En los últimos tiempos ha proliferado el interés por elevar la calidad del aprendizaje de los alumnos, por dirigir de manera más eficaz el proceso del aprendizaje escolar. Una dirección del aprendizaje efectiva supone, entre otros elementos, tomar en consideración los estilos de aprendizaje de los educandos (y por supuesto, los del maestro).

Para todos nosotros queda claro que la misión de la escuela contemporánea no radica en exigir al alumno que se adecue a las demandas de una enseñanza homogénea y preconcebida por los encargados de su conducción. Todo lo contrario, de lo que se trata, es de lograr que sean la escuela y el sistema escolar quienes se adapten a las particularidades de los alumnos, para satisfacer a plenitud sus disímiles necesidades en términos educativos y proporcionar a cada cual el tipo de ayuda específica que demande.

Desde mi punto de vista, esta idea anterior supone compatibilizar o armonizar estilos comunicativos del docente y el discente, estrategias de enseñanza y de aprendizaje y estilos para enseñar y para aprender. En este caso me voy a centrar en la categoría de estilos, aunque por ser su relación con el de estrategias muy evidente (lo que conduce, a menudo, a confundirlos o emplearlos indistintamente), quisiera hacer una breve referencia al vínculo y a la distinción entre estos.

Estrategias y estilos de aprendizaje. Definición, relaciones y diferencias

Como todos conocemos, el término de estrategias alude al empleo consciente, reflexivo y regulativo de procedimientos (de enseñanza o de aprendizaje, según el caso), en condiciones específicas. Procedimientos esencialmente heurísticos (más que algorítmicos) y esencialmente interdisciplinares (sin negar la importancia de los disciplinares), que sirven para resolver un problema o tarea, o para dar respuesta a un objetivo relacionado con el aprendizaje. La línea correspondiente a las estrategias de aprendizaje, ha sido designada, atinadamente por J. I. Pozo (1999), como "el tema estrella de la psicopedagogía actual" (referido por M. T. Moreno, 2001, pág. 2).

Son instrumentos, recursos, herramientas de la actividad intelectual, de utilidad considerable para aprender. Secuencias integradas de procedimientos escogidos con un determinado propósito.

¿Qué son los estilos y qué relación guardan con las estrategias?

Estilo cognitivo: Es una categoría más general que se refiere al modo peculiar en que los sujetos reciben, analizan y estructuran mentalmente los estímulos para comprender mejor su entorno (Luis Bravo, 1991, pág. 105-111).

Indica las características de los sujetos para abordar el procesamiento de la información, el modo en que un individuo elabora y transforma el estímulo para lograr una información relevante y duradera (S. Blackman, M. Goldstein, referidos por L. Bravo, 1991, pág. 105).

Los estilos cognitivos son modos relativamente estables con los cuales un individuo percibe, conceptualiza y organiza la información de que dispone (M. Wittrock, referido por L. Bravo, 1991, pág. 105) ).

Son los modos de pensamiento que utilizamos cotidianamente en diversas situaciones (Rosa María Hervás, en M. D. Prieto, 1997, pág. 99).

El estilo cognitivo, intelectual o de pensamiento se emplea para estudiar las diferencias individuales respecto a la percepción, la personalidad, el procesamiento y la estructuración de la información (Witkin, Oltman, Raskin y Kar; referidos por R. M. Hervás en M. D. Prieto, 1997, págs. 105-106).

Indica los modos de funcionamiento mental (mecanismos intelectuales) que diferencian a los sujetos por su modo prevalente de percibir el medio, procesar información, pensar, resolver problemas, enseñar, aprender o actuar (Saturnino de la Torre, 1993, pág. 277).

S. de la Torre considera el estilo cognitivo como el conjunto de estrategias típicas del sujeto para procesar la información. L. Bravo también identifica la diversidad de estilos con las estrategias cognitivas intelectuales, los que determinan el aprendizaje escolar al hacer que cada aprendiz procese de manera diferente el material docente, lo que explica las diferencias en el rendimiento, la superdotación y las dificultades para aprender (Saturnino de la Torre, 1993, pág. 277 y Luis Bravo, 1991, pág. 105).

Como señala con acierto L. Bravo, "el estudio del estilo cognitivo tiende a relacionar los modos de pensar con las maneras de aprender. El modo de pensar podría dar una explicación de por qué muchos niños no aprenden a pesar de utilizarse una metodología correcta o que los objetivos del curso estén bien determinados" (Luis Bravo, 1991, pág. 106).

Se ha determinado que las diferencias individuales en los estilos cognitivos guardan relación con:

  • La manera cómo el sujeto procesa cerebralmente la información.
  • Las experiencias de aprendizaje previas (¿Estrategias y estilos instruccionales?).
  • Las condiciones socioeconómicas y culturales en que se desenvuelve el escolar y que impactan su aprendizaje.
  • Los estilos educativos familiares (en especial, de las madres): verbales no verbales, autoritarios reflexivos, permisivos controladores.

El estilo de aprendizaje es una variante del estilo cognitivo aplicado al proceso de aprender. Es el modo o tendencia prevalente del discente para recoger información, organizarla, recordarla, realizar tareas, estudiar o responder (Saturnino de la Torre, 1993, pág. 277).

El estilo docente, de enseñanza o instruccional, alude al modo de enseñar o tendencia prevalente del docente al planificar, ejecutar y evaluar la acción formativa (S. de la Torre, ibidem). Ejemplos: analítico> < globalizador, reproductor > < innovador.

El estilo instruccional se refiere al modo que tiene el profesor para enseñar, incluyendo las condiciones sobre las que se fundamenta su instrucción, áreas de interés, modos de enseñar y creencias sobre la influencia o no que tienen los métodos en el rendimiento (Myers-Myers, Gregorc, Canfield y Canfield; referidos por R. M. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 99-100).

Se entiende como estilo de aprendizaje al "modo distintivo y habitual de adquirir conocimientos, habilidades y actitudes a través del estudio o la experiencia" (Sadler-Smith, 1996; referido por M. C. García y cols., s/a, pág. 4). Aunque el estilo de aprendizaje se considera relativamente estable puede variar, evolucionar, mejorarse y optimizarse.

¿Qué relación existe entre estrategias y estilos?

  1. Como hemos visto, algunos autores identifican estos términos (S. de la Torre, 1993, pág. 277 y L. Bravo, 1991, pág. 105).
  2. El estilo consiste en la consolidación de estrategias alternativas que le permiten al sujeto opcionalmente aplicarlas de acuerdo con las exigencias de cada contexto (Batenson, referido por A. Gayle y S. Guerra, 2001, pág. 3).
  3. El estilo de aprendizaje es la disposición por parte del alumno para adoptar determinada estrategia cuando se enfrenta a un conjunto de actividades o a la solución de un problema (Myers-Myers, Gregorc, Canfield y Canfield; referidos por R. M. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 99-100)).
  4. Es la predisposición por parte de los alumnos a adoptar una estrategia de aprendizaje particular, con independencia de las demandas específicas de la tarea en cuestión (Schmeck, referido por A. Gayle y S. Guerra, 2001, pág. 3).
  5. El estilo de aprendizaje es la forma en que se organizan las estrategias y son utilizadas por un sujeto de manera preferente. (Manuel Esteban Fuensanta, ibidem).

Para concluir el análisis anterior, me parece importante ofrecer la consideración de que el estilo de aprendizaje es una categoría integradora que caracteriza la manera en que cada alumno, como sujeto particular, afronta y resuelve las tareas de aprendizaje.

El estilo de aprendizaje determina

  • La tendencia del alumno a seleccionar y utilizar determinadas estrategias para aprender.
  • La preferencia de ciertas estrategias respecto a otras.
  • El modo de operar con las estrategias por el aprendiz.

Usted puede tomar apuntes, confeccionar resúmenes, preparar una entrevista o planear una clase. Obviamente, las estrategias serán diferentes en cada caso. Sin embargo, en su accionar para cumplir con estas tareas, aflorarán sus estilos propios. Por ejemplo: interno o externo, global o analítico, reproductivo o innovador, impulsivo o reflexivo, activo o pasivo.

En el contexto educativo, el estilo intelectual del profesor (instruccional-intelectual) posee un papel relevante en la determinación de la eficacia del aprendizaje. El estilo de aprendizaje de cada educando debe ser tomado en cuenta para ofrecer a este estrategias instruccionales acordes al mismo. El profesor debe brindar una enseñanza que se adapte a los estilos de los estudiantes.

Una enseñanza que tome en consideración las características de los alumnos (personalizada, diferenciada, individualizada), debe considerar como variable relevante el estilo intelectual de profesores y alumnos. Así, señala Rosa María Hervás: "La adaptación de los estilos y métodos instruccionales a las características cognitivas de los estudiantes conlleva una atención a la diversidad que se supone afecta al proceso enseñanza-aprendizaje del alumno y que se manifiesta tanto en su satisfacción con el tipo de enseñanza que recibe como con los logros conseguidos" (R. M. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, pág. 99).

Así, la instrucción idónea para un estilo de aprendizaje, no lo es tanto para el otro. Esto constituye un reto grandísimo, para nosotros los profesores, en cuanto a la capacitación que requerimos para un desempeño profesional óptimo. Las preferencias instruccionales existen y los logros académicos son superiores cuando coinciden estilo de aprendizaje y de instrucción.

Por ejemplo, valdría la pena preguntarse por qué, si todos sabemos la importancia del protagonìsmo estudiantil, la importancia de la postura activa del sujeto cognoscente para el aprendizaje, los docentes en muchos casos seguimos centrados en llevar la voz cantante en el proceso pedagógico, en dirigirlo todo, en monologar. ¿No será que las personas que escogemos el magisterio tenemos determinados estilos, que nos gusta mucho oírnos, que somos un poco autoritarios y limitamos el espacio y la creación del alumnado? Sería interesante reflexionar al respecto.

Si un alumno es consciente de su propio estilo, esto hace que pueda tratar de mejorar o intentar optimizar aquellos estilos en los que su preferencia es baja (sobre la base de que la estabilidad de los estilos no significa la imposibilidad de cambio. Los estilos se pueden aprender y cambiar, en dependencia de las condiciones ambientales en que se desenvuelve la actividad de cada sujeto, particularmente las situaciones educativas.

Es tarea del profesor ayudar a que los alumnos tengan en cuenta las disposiciones individuales hacia el aprendizaje que diagnostican los estilos y desarrollen sus puntos fuertes y superen los débiles.

El estilo de un centro educativo incide en el de sus alumnos, de la misma manera en que un tipo de trabajo produce cambios y adaptaciones en el estilo de quien lo desempeña.

Los alumnos talentosos o superdotados son, como tendencia, más legislativos, judiciales y globales que los no talentosos. Además, manifiestan preferencia por un estilo de aprendizaje perceptivo-táctil y en movimiento, con tareas poco estructuradas que les permitan planificar su aprendizaje. Son persistentes en el trabajo, tienen una alta motivación intrínseca y aprenden mejor individualmente.

En cambio, los educandos con bajo rendimiento tienden a ser perceptivamente dependientes del medio, menos reflexivos, críticos y originales y más pasivos ante el aprendizaje. En ellos se aprecia una mayor impulsividad, en contraste con la reflexividad predominante del discente con aprendizaje normal Esta impulsividad aparece relacionada con una disminución de la atención (distractilidad). La menor atención a estímulos verbales repercute negativamente en la asimilación del material escolar. Estos alumnos abordan las tareas de aprendizaje de modo desorganizado y pasivo ("aprendedor inactivo").Como consecuencia de carecer de una postura activa, no utilizan adecuadamente su experiencia del fracaso-error para adquirir nuevas estrategias de aprendizaje.

Las instituciones educativas deben potenciar no solo estilos en los alumnos útiles y funcionales para el presente, sino también necesarios para el futuro. Nos quejamos a menudo de que nuestros alumnos no crean, no innovan, pero sin embargo, es muy frecuente que los docentes prefieran a los estudiantes que hacen las cosas que ellos dicen y como ellos las dicen, les gusta que sigan las reglas impuestas y les disgusta que se les cuestione, increpe, que se polemice con ellos por considerar que eso afecta su imagen, su prestigio frente al alumnado. Esto hace que los alumnos nos vean autoritarios, hipercríticos, aplastadores de ideas y que la comunicación en el proceso docente continúe siendo prevalentemente unilateral. Sin embargo, como decía nuestro singular José Martí, "La conferencia es monólogo y estamos en tiempos de diálogo (J. Martí, 1975, pág. 16)

Arturo Gayle y Sonia Guerra reconocen rasgos básicos en algunas de las definiciones sobre estilos de aprendizaje. Entre estos, me parece muy importante destacar:

  • El carácter individual personalizado de estos estilos.
  • Su carácter estable (a lo que prefiero precisar: relativamente estable).
  • El hecho de que estos implican la apropiación de estrategias de aprendizaje.
  • Su vínculo con la resolución de tareas de aprendizaje.
  • La concreción, a través del estilo, de acciones de planificación, organización, ejecución y control de la actividad por parte del sujeto que aprende (A. Gayle y S. Guerra, 2001, pág. 4).

A lo anterior me parece importante añadir que

  • El estilo de aprendizaje indica las preferencias de los alumnos en términos de aprendizaje: a qué tareas de aprendizaje se inclinan más, qué áreas del conocimiento y tipos de actividades les resultan más atrayentes, por qué modalidad de interacción optan para trabajar más cómodamente, qué estrategias cognitivas eligen utilizar a los fines del aprendizaje, a qué ayudas pedagógicas responden más eficientemente.

No se considera ningún estilo de pensamiento o de aprendizaje superior a otro. Todos son distintos y válidos para resolver tareas concretas.

Para los autores antes mencionados, la identificación de los estilos de aprendizaje de los alumnos, que resulta factible entre los 11-12 años de edad, reporta beneficios considerables para los profesores. Así, permiten:

  1. Determinar las potencialidades y preferencias para aprender de los estudiantes.
  2. Eliminar barreras para el aprendizaje.
  3. Reforzar elementos positivos del estilo y revertir lo negativo.
  4. Dotar a los alumnos de estrategias de aprendizaje que les ayuden a sacar mejor partido de su forma de aprender.
  5. Flexibilizar la atención individual, diferenciada y grupal del alumnado.
  6. Hacer las adecuaciones curriculares necesarias (A. Gayle y S. Guerra, 2001, pág. 13).

Existen diferentes tipologías de estilos en correspondencia con diferentes modelos explicativos de los estilos de enseñanza-aprendizaje.

Así, las clasificaciones han tomado en cuenta los siguientes criterios como referentes principales:

  • La dominancia de los hemisferios cerebrales.
  • Las preferencias sensoriales para acceder a la información.
  • La personalidad (relación cognición-personalidad).
  • Las características emocionales del sujeto.
  • Las características sociológicas (o sociales).
  • Las características fisiológicas (Por ejemplo: las preferencias del discente acerca de si comer o no durante su actividad de estudio y su rendimiento en una u otra condición, las influencias para el aprendizaje de trabajar durante la noche o temprano en la mañana).
  • Los componentes medioambientales (Por ejemplo: la tendencia a optar por un ambiente formal e informal para aprender; por un ambiente silencioso o sonoro, como pudiera ser el musical).
  • La inteligencia ( según la teoría de Sternberg, que analiza la analogía entre estilos y gobiernos; referida por Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 105-111).

Algunos ejemplos de tipologías de estilos.

  • Según las funciones del autogobierno mental, se distinguen tres tipos de estilos individuales (Sternberg; referido por Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 107-108).
  1. Estilo legislativo. Atiende a la creación, formulación, imaginación y planificación de ideas. Al enfrentarse a un problema o tarea, las personas con estilo legislativo lo definen, seleccionan una estrategia coherente, precisan los recursos necesarios para resolverlo y representan mentalmente toda la información. Disfrutan creando y planificando la solución de problemas. Se sienten cómodos produciendo sus propias normas y haciendo las cosas a su manera. Prefieren las actividades no estructuradas y se interesan por los ejercicios de desarrollo libre y las actividades constructivas.
  2. Estilo ejecutivo. Es el "hacedor". El discente con este estilo procura hacer su trabajo lo mejor posible. Prefiere que se le dé todo planificado, poner en práctica las ideas utilizando procedimientos ya conocidos. Prefiere seguir las normas, realizar tareas estructuradas y con objetivos bien definidos. Además, con frecuencia sienten agrado por el trabajo cooperativo.
  3. Estilo judicial. Es propio de los estudiantes a los que les gusta evaluar reglas y procedimientos, disfrutan analizando y juzgando ideas y acciones que han emprendido otros, prefieren trabajar con problemas cuya solución exige analizar y evaluar hechos e ideas. A los alumnos con este estilo les gustan las tareas en las que hay que contrastar diferentes puntos de vista (la valoración, evaluación y comparación son sus fortalezas). Se inclinan a trabajos de tipo analítico, realizan con soltura la corrección y control de sus propios errores. Son críticos y rigurosos al opinar o emitir juicios.
  • Según el ámbito del autogobierno mental (el contexto, según Sternberg; referido por Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 105-111), o según la valoración pedagógica o las características emocionales (a partir del criterio de Gayle y Guerra, 2001, págs. 8, 10-11 ), se pueden identificar dos tipos básicos de estilos:
  1. Coincide este estilo en gran medida con el denominado independiente de campo, que sigue más los referentes internos, responde mejor a las motivaciones intrínsecas. El alumno con independencia de campo tiene capacidad para asumir roles activos; desarrolla habilidades de planificación, autocontrol y autoevaluación de sus trabajos (aun en ausencia de otros). Prefiere desarrollar sus propias estrategias de aprendizaje, puede monitorear sus propios objetivos si conoce los propósitos de la actividad docente y demuestra dominio y posibilidades de transferir conocimientos y habilidades.

  2. Estilo interno. Es propio de los estudiantes reservados, introvertidos, con inclinación hacia aquellos problemas cuya solución exige la aplicación aislada e individual de la inteligencia. Los alumnos con este estilo son menos sensibles desde el punto de vista social. Les gusta trabajar solos, prefieren aplicar su inteligencia a situaciones, sin el concurso de otras personas. Disfrutan trabajando por su cuenta cualquier actividad escolar, pero tal vez se sientan incómodos cuando tengan que trabajar en grupo, en tareas de aprendizaje cooperativo.
  3. Estilo externo. Es propio de los estudiantes extrovertidos, que establecen buenas relaciones y son socialmente más sensibles. Estos muestran interés especial por resolver problemas relacionados con el mundo externo y se centran en actividades que requieren de trabajo cooperativo, en mantener la amistad y en desarrollar relaciones íntimas.

Este estilo se asemeja al denominado dependiente de campo, caracterizado por una mayor sensibilidad a las claves externas, preferencia por aprender en grupos y por la interacción frecuente con otros compañeros y con el profesor. Tienen estos alumnos buenas habilidades sociales, siguen las pautas dadas, requieren de instrucciones y ayudas constantes externas. Aprenden mejor por motivaciones extrínsecas, cuando reciben instrucciones explícitas sobre qué estrategias utilizar para resolver problemas o tareas y qué tipo de resultados se esperan de ellos. Necesitan de constante retroalimentación por parte de otras personas.

  • Según la dominancia cerebral, se distinguen los siguientes tipos de estilos.
  1. Estilo impulsivo. Los discentes con predominancia de este estilo se inclinan a trabajar rápidamente, aunque la planificación y control de sus estrategias suelen ser insuficientes. Se arriesgan para abordar tareas por tanteos, en cascada, sin importarles muchas veces los reveses. Su atención suele ser difusa y lábil. Aceptan de modo escasamente crítico las hipótesis primarias que acuden a su mente, no reexaminan posibles soluciones ante respuestas incorrectas. Como generalidad suelen alcanzar mayor éxito en tareas que reclaman una visión de conjunto, utilizan estrategias más globales y procesan bloques informativos de más amplio espectro. El procesamiento de estos sujetos es más difuso y simultáneo.

La impulsividad aparece relacionada con la disminución de la atención y es característica de los escolares con dificultades para aprender. El estilo "derecho" (denominado así porque se vincula a la dominancia del hemisferio derecho) caracteriza a los estudiantes que son generalmente globales, que aprenden con más facilidad en ambientes informales, escuchando música e interrumpiendo la tarea con frecuencia para comer o levantarse. El hemisferio derecho parece estar más ligado a las emociones y las habilidades espaciales.

7) Estilo reflexivo. Los alumnos con este estilo tienen mayor capacidad de concentración y una atención más mantenida. Son sujetos que preguntan, plantean dudas y hacen cuestionamientos. Tienen una actitud básicamente investigativa, indagadora y metacognitiva. Dedican más tiempo al examen del modelo y al procesamiento de información. Sopesan diferentes alternativas posibles antes de accionar. Emplean estrategias más analíticas, se benefician con tareas de detalles y analizan sistemáticamente todos los datos del problema para intentar su solución correcta sin errores aparentes. Manejan bloques informativos más pequeños.

El sujeto reflexivo tiende a emplear un estilo cognitivo analítico, propio del hemisferio izquierdo. Este hemisferio está más asociado a las habilidades verbales y a la independencia de campo. Tienen una actitud más crítica, original, creativa y divergente del modelo escolar.

  • Los anteriores estilos guardan relación con los estilos local o analítico (propio de la prevalencia del hemisferio izquierdo) y sintético o global (del hemisferio derecho). Según Sternberg, estos se refieren a los niveles del autogobierno mental. A. Gayle y S. Guerra los clasifican así tomando como punto de vista el enfoque pedagógico (Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 108-109; Gayle y Guerra, 2001, págs. 8, 10-11 ).

8) Estilo global. Es propio de los alumnos que prefieren tratar las cuestiones relativamente amplias y abstractas, ignorando con esto los detalles. Les gusta conceptuar y trabajar en el mundo de las ideas. Su abstracción puede llevarles "a contemplar el bosque, pero no siempre los árboles"( Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 108-109). Se sienten cómodos resolviendo tareas que requieren considerar una obra de gran tamaño (por ejemplo, una teoría científica, una novela en su integridad o una época histórica), pero tienen problemas para trabajar con unidades menores de la misma novela, con espacios de tiempo reducidos de un período de la historia o con parcelas de esa teoría. El estilo global es un elemento clave para el pensamiento creativo.

9) Estilo local. Los sujetos con esta modalidad de estilo prefieren tareas que suponen problemas concretos y requieren cierto trabajo minucioso, actividades de detalles. El local se orienta de forma pragmática, disfruta con actividades en las que haya que resolver múltiples ejercicios sobre pequeños problemas. Las personas locales pueden ser creativas, pero en cosas pequeñas. De manera ideal la persona creativa debería ser más global que local, aunque sin ser totalmente global. Las personas que son muy locales o globales son más efectivas si trabajan con alguien que les complemente.

  • Se diferencian estilos, según las tendencias del autogobierno mental. Según Sternberg (referido por Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 110-111), existen dos modos fundamentales de afrontar los problemas: flexibilidad (o liberalismo) y procedimiento (o conservadurismo). Estos estilos también han sido llamados innovador/ creativo/ divergente Vs reproductivo/ tradicionalista/ convergente.

10)Estilo conservador. Es característico de aquellos alumnos a quienes les gusta seguir las reglas y procedimientos establecidos, minimizar los cambios y rechazar en lo posible las situaciones ambiguas. Tales estudiantes prefieren la familiaridad en la vida y el trabajo. Su inclinación a los modos de hacer establecidos puede interferir con las posibilidades de encontrar formas creativas.

11)Estilo liberal. Es propio de los estudiantes a quienes gusta ir más allá de los procedimientos y reglas existentes, que maximizan los cambios y aceptan las situaciones ambiguas. Estos prefieren cierto grado de novedad en la vida y el trabajo, disfrutan con las situaciones difíciles y riesgosas que exigen de la aplicación de procedimientos inusuales. Es un estilo creativo.

  • Se alude a las diferencias del aprendizaje según la postura o actitud del aprendiz y así se habla de

12)Estilo activo. Se habla de este estilo cuando el sujeto asume una posición activa frente al contenido de la materia (al percibir, atender, memorizar, etc.). La posición activa frente al aprendizaje sería una consecuencia de la conciencia cognitiva general y de la motivación para aprender. Se manifiesta en un esfuerzo mantenido y organizado para aprender, la selectividad permanente de la información recibida, la aplicación de categorías verbales para memorizar adecuadamente y una actitud más crítica frente al contenido de la materia que debe aprender el alumno. Los alumnos con estilo activo son curiosos, indagadores, con iniciativas, formuladores de hipótesis.

13)Estilo pasivo. El estudiante con este estilo es un "aprendedor inactivo", que no utiliza atinadamente su experiencia del fracaso-error para adquirir nuevas estrategias de aprendizaje. Son apáticos, retraídos, poco comprometidos con sus aprendizajes. Las dificultades para aprender de estos discentes, son evidentes.

  • Según las preferencias sensoriales (o sistemas representativos dominantes) en los alumnos se distinguen:

14)Estilo visual. Los alumnos con prevalencia de este sistema representativo entienden mejor las órdenes si se les dice y les son mostradas. Miran atentamente a su interlocutor, siguen con los ojos a su maestro mientras se mueve. Recuerdan mejor la información obtenida a través de una fuente visual, consideran detalles y son muy refinados en la presentación escrita de materiales. Su producción oral tiende a ser más limitada. Utilizan repertorios de palabras que evidencian su preferencia por la información que llega por un canal visual (por ejemplo: "tienes una apariencia brillante", "me gusta cómo me veo", "lo que más llama la atención es el contraste de colores", "se observan con toda nitidez tales detalles",etc.).

15)Estilo auditivo. Los alumnos en los que predomina este estilo pueden ser mediocres al escribir pero son brillantes en la obra oral. Saben escuchar, charlan, murmuran, son buenos contadores de historias, anécdotas y relatos. Son considerados estudiantes agradables y líderes de grupos. Retienen y reproducen mejor la información que recepcionan por la vía auditiva, por lo que pueden memorizar relativamente bien si repiten en voz alta el contenido del material de estudios. Utilizan verbalizaciones que evidencian su predilección por el canal auditivo (así, "me sorprende escuchar eso", "se oye bonito", "es un problema agudo", "habla con un tono agradable").

16)Estilo kinestésico. Los sujetos con este estilo prefieren hacer para aprender, moverse y vivenciar las cosas. Se favorecen con experiencias que los comprometen. Son sensibles, imaginativos y vivenciales. Utilizan movimientos, rutinas rítmicas o poner las manos en el trabajo para aprender. Este estilo generalmente integra las "bondades" de los estilos táctil, cinestésico, olfativo y gustativo, aunque algunos autores diferencian estas cuatro modalidades de estilos. En su repertorio verbal emplean frases que denotan su predilección por estos sistemas de representaciones (por ejemplo: "su piel es suave como terciopelo", "eres áspero como un tronco", "me huele mal la demora en la toma de esa decisión", "lo que más siento es su ausencia").

  • Por último quisiera aludir a aquella tipología de estilos que guarda relación con la personalidad y vincula esta a la cognición. Según esta tipología, los educandos aprenden mejor si enfatizan en la aplicación práctica de las ideas (experimentación activa), en las teorías abstractas (conceptualización abstracta), en la experiencia concreta (sensibles) o en la observación reflexiva (reflexivos). Partiendo de estos indicadores, Kolb, Rubin y Osland (referidos por María del C. García, s/a, pág. 6) consideraron los siguientes estilos:

17)Estilo convergente. Funciona mejor donde la deducción conduce a la respuesta correcta. Hace énfasis en la aplicación práctica de las ideas, la toma de decisiones y la resolución de problemas. Los sujetos con este estilo prefieren situaciones no emotivas, tales como tareas técnicas en lugar de tareas sociales e impersonales.

18)Estilo divergente. El énfasis en los discentes con este estilo está en la imaginación. Son capaces de analizar situaciones concretas desde todos los ángulos y percibir relaciones. Generan alternativas con facilidad y les resulta cómodo utilizar la imaginación y los sentimientos.

19)Estilo asimilador. Los alumnos con este estilo agrupan las observaciones dentro de las explicaciones integradas y modelos teóricos. El énfasis radica en las ideas, conceptos y teorías abstractas, con menor interés en el valor práctico.

20)Estilo acomodador. Enfatiza en la realización de tareas, la implementación de planes y la involucración en situaciones nuevas. Es un estilo orientado hacia la acción, que implica riesgos y la búsqueda de oportunidades. Los alumnos con este estilo tienen tendencia a la intuición y al empleo de métodos para la resolución de problemas de "ensayo y error". Son capaces de ajustarse rápidamente al cambio.

Rasgos de los estilos de aprendizaje

La importancia de combinar en equipos de trabajo diferentes tipos de estilos de cognición enriquece el trabajo intelectual del alumnado y resulta extraordinaria desde el ángulo del aprendizaje. De igual manera, resulta particularmente valioso para el docente, la asimilación de nuevos estilos cognitivos o algunas de sus facetas, de modo tal que se favorezca por este la dirección del aprendizaje escolar.

Con el fin de identificar los estilos de cognición de docentes y discentes y particularmente los estilos para enseñar y aprender, se sugiere la aplicación de instrumentos especializados como los siguientes:

  • Inventario de estilos intelectuales del alumno (F. Martínez Moreno, 1996; referido por Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 113-114).
  • Cuestionario de estilos de los profesores (F. Martínez Moreno, 1996; referido por Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 114-115).
  • Cuestionario de profesores sobre alumnos (F. Martínez Moreno, 1996; (referido por Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, pág. 115).
  • Cuestionario de estilos de los alumnos en relación con el desarrollo de tareas abiertas (F. Martínez Moreno, 1996; referido por Rosa Ma. Hervás, en M. D. Prieto, 1997, págs. 116-117).
  • Midiendo tu estilo de aprendizaje (tipo escala, Honey y Mumford, 1992; referida por María del C. García y cols., s/a, págs. 6-7).
  • Test para evaluar el potencial comunicativo y adaptación infantil (L. Ribeiro, 1999; S. Colunga y otros, 1999).
  • Inventario de estilos de aprendizaje de D. A. Kolb (D. A. Kolb , revisión de 1985)..
  • Técnica "Cómo aprender mejor" (S. Colunga, 2000, pág. 178).

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O`Connor, J. y J. Seymour. Introducción a la Programación Neurolingüística. Ediciones Urano, Barcelona, 1995.

Ribeiro, Lair. La comunicación eficaz. Ediciones Urano, España, 1994.

UNAM. Laboratorio de Desarrollo Cognitivo e Innovación tecnológica. Inventario de Estilos de Aprendizaje y Orientación Motivacional. Postgrado de la Facultad de Psicología (en soporte electrónico).

Autores de este trabajo:

Dra. C. Silvia Colunga Santos

Profesora Titular e Investigadora del Centro de Estudios de Ciencias de la Educación "Enrique José Varona" de la Universidad de Camagüey, Cuba.

Dr. C. Jorge García Ruiz

Profesor Auxiliar. Decano de la Facultad de Profesores Generales Integrales de Secundaria Básica. Instituto Superior Pedagógico "José Martí" de Camagüey, Cuba.

jorgegarciaruiz[arroba]yahoo.com


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