Enviado por gmopaxrINTRODUCCIÓN
La mayor parte de los maestros de matemáticas, se han formado en escuelas o facultades de matemáticas en donde la interacción con otras disciplinas, inclusive tan cercanas como la física, es tradicionalmente escasa.
En nuestro sistema educativo, la enseñanza verbalista tiene una larga tradición y los alumnos están acostumbrados a ella.
Esta poderosa inercia ha impedido a los estudiantes percatarse que en las ciencias,
en particular en las matemáticas, lo importante es entender.
Es preciso partir, en el análisis específico de la enseñanza
y el aprendizaje de las matemáticas, del generalizado rechazo y temor
hacia ellas existente en nuestra sociedad (en particular entre los jóvenes).
Será necesario superar este obstáculo, pero existe otra serie
de dificultades
adicionales que es necesario reconocer.
MARCO TEÓRICO
1.1. Sobre El Aprendizaje Escolar

Desde esta perspectiva se han transformado los elementos básicos de
la educación; objetivos programas y técnicas didácticas,
convirtiendo dichas transformaciones en una tarea sustantiva.
La relación de contenidos curriculares-caracteres psicológicos
del educando- permiten estudiar a fondo las formas que deben o deberán
adaptarse en las distintas situaciones del proceso de conducción del
aprendizaje en la práctica educativa cotidiana.
Las características de los distintos niveles de desarrollo por los cuales
atraviesa el alumno, marcan las líneas sobre las cuales debe edificarse
planes y programas educativos.
1.2. Reconocer las manifestaciones principales sobre las dificultades
del aprendizaje y el aprendizaje de las matemáticas
Diversas teorías del aprendizaje ayudan a los psicólogos a
comprender, predecir y controlar el comportamiento humano.
Por ejemplo, los psicólogos han desarrollado teorías matemáticas de aprendizaje capaces de predecir la posibilidad que tiene una persona de emitir una respuesta correcta; estas teorías son utilizadas para diseñar sistemas de aprendizaje programado por ordenador en asignaturas como lectura, matemáticas o idiomas.
Para comprender la aversión emocional que le puede provocar a un niño
la escuela, a veces se utiliza la teoría del condicionamiento clásico
elaborada por Iván Pávlov.
1.3. Las matemáticas siempre ocasionan dificultades a nivel escolar
El estudio científico de la enseñanza es relativamente reciente;
hasta la década de 1950 apenas hubo observación sistemática
o experimentación en este terreno, pero la investigación posterior
ha sido consistente en sus implicaciones para el logro del éxito académico,
concentrándose en las siguientes variables relevantes: el tiempo que
los profesores dedican a la enseñanza, los contenidos que cubren, el
porcentaje de tiempo que los alumnos dedican al aprendizaje, la congruencia
entre lo que se enseña y lo que se aprende, y la capacidad del profesor
para ofrecer directrices (reglas claras), suministrar información a sus
alumnos sobre su progreso académico, hacerlos responsables de su comportamiento,
y crear una atmósfera cálida y democrática para el aprendizaje.
1.3.1. Bordando sobre la zona de desarrollo próximo
Fue Jerome Bruner en 1986 quien atinadamente definió a Sigmund Freud,
Jean Piaget y a Vygotski como las tres figuras que revolucionaron la teoría
del desarrollo humano y, por consiguiente, los modelos educativos derivados
de ella, cada uno marcado por su propia visión histórica; el primero
vuelto hacia el pasado, el segundo hacia el presente y el último hacia
el futuro.
Aunque estos tres autores coinciden en su concepción dinámica
y dialéctica de la experiencia siempre cambiante que nos conforma en
lo que somos.
Los tres trataban de responder las preguntas siguientes: ¿cómo nos convertimos
en lo que somos? ¿qué fuerzas guían las distintas trayectorias
de desarrollo que cada uno de nosotros seguimos? ¿qué elementos definen
los grados de libertad de acción en cada etapa de nuestra vida? ¿cuáles
son los principios organizadores de nuestra experiencia?.
1.3.2. ¿Qué es la Zona de Desarrollo Próximo?

Estos conceptos los adquirió, como nos refiere Vygotski, con anterioridad
y permanecen en él.
La teoría del psicólogo suizo Jean Piaget, que señala distintas
etapas del desarrollo intelectual, postula que la capacidad intelectual es cualitativamente
distinta en las diferentes edades, y que el niño necesita de la interacción
con el medio para adquirir competencia intelectual.
Esta teoría ha tenido una influencia esencial en la psicología
de la educación y en la pedagogía, afectando al diseño
de los ambientes y los planes educativos, y al desarrollo de programas adecuados
para la enseñanza de las matemáticas y de las ciencias.
Normalmente, en la investigación y el desarrollo de un programa educativo
hay involucrados psicólogos educativos que intentan que los planes y
las preguntas de los exámenes se adecuen a los objetivos pedagógicos
específicos.
Los planes así elaborados se evalúan y, si es necesario, se replantean
sobre la base de los hallazgos empíricos, método también
empleado para crear programas educativos televisados y de material pedagógico
auxiliar.
1.3.3. El aprendizaje humano en situaciones educativas
En el aprendizaje humano educativo, participan las características
del sujeto que aprende, el contenido a apropiarse y las del contexto en que
éste se produce.
Este análisis requiere de una descripción de cada uno de los componentes,
como de los efectos recíprocos que se generan entre ellos.
El grado de motivación que presente un sujeto por aprender cálculos
gráficos será diferente si le demostramos que éste aprendizaje
puede aplicarlo en su vida cotidiana y le sirve para ciertos trabajos, a que
si el aprendizaje de los cálculos aparece sujeto a un mero requisito
por aprobar un curso y pasar de grado.
Tomemos en cuenta que los sujetos no son entidades que poseen "motivaciones"
genéricas por objetos genéricos sino que éstas se definen
en manera sutil y compleja en función de contenidos u objetos a aprender
junto con los contextos.
El conocimiento previo de un sujeto sobre ciertas temáticas no suele
activarse de manera automática ante la presencia de "estímulos"
que lo producen, parece requerir de ciertos compromisos activos del sujeto en
la búsqueda de herramientas conceptuales adecuadas o más próximas
de las que posee para intentar apropiarse de nuevos conocimientos.

Se ha llegado a l comprender que los primeros años tienen una enorme
importancia para el resto de la vida, y que los métodos tradicionales
empleados no son en modo alguno, los mejores.
En cierta forma podemos dividir las actividades emocionales en positivas y negativas;
las emociones de odio, ira y temor son negativas, mientras las emociones de
afecto, placer y experimentación son positivas.
Cuanto más inteligente y racional es la gente, menos necesidad tiene
de actitudes negativas.
La ciencia ha hecho a la vida menos peligrosa de lo que solía ser, y
así ha disminuido grandemente la necesidad del temor.
La timidez depende en parte del estado de salud física. Un niño
determinado es más tímido un día en que su digestión
no se desarrolla normalmente que otro día en que funciona adecuadamente.
Pero la timidez depende también de varias causas mentales.
Por tanto la ira como el temor, se deben a la secreción de adrenalina
en la sangre. El estímulo primitivo para la ira, como ha demostrado el
doctor Watson, consiste en impedir el libre movimiento de los miembros.
El afecto es un hábito emocional que resulta bueno en un plano moderado,
pero que puede fácilmente llevarse demasiado lejos. Cuando se lleva demasiado
lejos, implica una falta de autodependencia, que puede producir efectos sumamente
indeseables sobre el carácter.
El odio al conocimiento, que es general en la humanidad civilizada, ha sido
originado por un método que fue enteramente correcto desde un punto de
vista científico, a saber, la creación de una asociación
entre las lecciones y los castigos.
Una de las características del método científico consiste
en que es cuantitativo y se propone el descubrimiento del justo equilibrio de
los diferentes ingredientes requeridos para producir un buen resultado.
1.5. ¿Las dificultades en el aprendizaje de las Matemáticas se explica
por los métodos de enseñanza?

Sin embargo, en las últimas décadas, los avances en el conocimiento
acerca de cómo aprenden las personas y cómo puede mejorarse, por
tanto, la enseñanza de las disciplinas
científicas, han supuesto un salto cualitativo en el campo de la educación
científica.
La progresiva delimitación del campo propio de la didáctica de
las ciencias ha ido pareja a la argumentación razonable de que enseñar
ciencias exige relacionar conocimientos relativos tanto a la educación
como a las propias disciplinas científicas, de forma integrada y no por
separado.
Una de las críticas más frecuentemente esgrimidas desde la didáctica
de las ciencias es que en la formación de los profesores de ciencias
se ha añadido sólo recientemente a la tradicional demanda de conocimientos
científicos una batería de contenidos relacionados con la psicología
de la educación y la educación misma, pero generalmente de forma
aislada, destacándose la ausencia de un enfoque integrado que reconozca
el hecho de que las estrategias de enseñanza están en buena manera
determinadas por la especificidad de los contenidos a enseñar.
La didáctica de las ciencias tiende lazos indisolubles con numerosos
otros campos del conocimiento, además de las propias disciplinas científicas,
como la historia de la ciencia, la filosofía de la ciencia, la sociología
de la ciencia o la psicología de la educación, entre otras.
Finalmente, las demandas de difusión y explicación de los progresos
científicos y sus relaciones sociales a una población adulta culta,
dentro de la llamada divulgación científica, definen nuevos retos
para la didáctica de las ciencias en las sociedades modernas.
La enseñanza de las ciencias, bajo el modelo tradicional de recepción
de conocimientos elaborados, ponía toda su preocupación en los
contenidos, de forma que subyacía una visión despreocupada del
propio proceso de enseñanza, entendiéndose que enseñar
constituye una tarea sencilla que no requiere especial preparación.
Esta concepción ha pesado sobre la propia formación inicial que se exigía a los profesores de ciencias, tanto en bachillerato (educación secundaria) como en la universidad, de forma que las demandas se reducían al propio conocimiento de las materias y contenidos a impartir, y muy poco o nada a las cuestiones didácticas o del cómo enseñar.
Una buena parte de esta visión permanece aún vigente en la práctica.
No todos los profesores de ciencias ni todas las escuelas han seguido el modelo
transmisivo-receptivo de conocimientos elaborados. Diversas escuelas o filosofías
educativas se distanciaron pronto radicalmente de este modelo y, entre ellas,
es justo destacar la escuela ligada al pensamiento krausista de la Institución
Libre de Enseñanza, dirigida por Giner de los Ríos, en el caso
de España.
En las décadas de 1960 y 1970 se extendió entre muchos profesores
inquietos una nueva forma de entender la enseñanza de las ciencias, guiada
por las aportaciones pedagógicas del pensamiento de Jean Piaget.
La aplicación de las teorías de Piaget a la enseñanza
de la ciencia como reacción contra la enseñanza tradicional memorística
se fundamentó en el denominado aprendizaje por descubrimiento.
Según la concepción del aprendizaje por descubrimiento, es el
propio alumno quien aprende por sí mismo si se le facilitan las herramientas
y los procedimientos necesarios para hacerlo. Una versión extrema de
esta pedagogía en el ámbito de las ciencias llevó a centrar
toda la enseñanza en el llamado método científico, que,
además, se presentaba en muchos textos
educativos considerablemente dogmatizado en pasos o etapas rígidas.
El desarrollo psíquico, que se inicia al nacer y concluye en la edad
adulta, es comparable al crecimiento orgánico: al igual que este último,
consiste esencialmente en una marcha hacia el equilibrio, Piaget.
En el principio de nuestra existencia, la mente se encuentra como un nuevo
archivo, que a
medida que nuestros sentido despiertan a la luz del mundo que nos rodea,
se van llenando de conocimientos hasta darnos cuenta, al adquirir el uso de
la razón, que éste es el medio que nos permitirá competir
en la lucha por la vida.
Desde el punto de vista de la inteligencia, es fácil oponer la inestabilidad
e incoherencia relativas de las ideas infantiles a la sistematización
de la razón adulta.
Sin embargo, la forma final de equilibrio que alcanza el crecimiento orgánico
es más estática que aquella hacia la cual tiende el desarrollo
mental, de tal manera que, en cuanto ha concluido la evolución ascendente,
comienza automáticamente una evolución regresiva que conduce a
la vejez.
En cambio las funciones superiores de la inteligencia y de la afectividad tienden
hacia un "equilibrio móvil", y más estable cuanto más móvil
es, de forma que, para las almas sanas, el final del crecimiento no marca en
modo alguno el comienzo de la decadencia, sino que autoriza un progreso espiritual
que no contradice en nada el equilibrio interior.
Así pues, vamos a descubrir un velo que al paso del tiempo y el devenir
de nuevas generaciones consideran que la etapa de la vejez es la etapa de la
caducidad humana, en la que el hombre llega a una edad senil, que lo marca como
inútil e inservible. Con este estudio, se pretende demostrar que tal
teoría no es la más acertada que se le puede aplicar a un hombre
de edad madura que, ya pasó por diversas etapas de su vida, adquiriendo
un gran cúmulo de conocimientos, ya sea en forma de aprendizaje científico
y social, dentro del aula o en forma empírica, que además no es
posible que con el paso de los años lo pierda, como se pierde la textura
de su cuerpo.
Ahora, si bien es cierto que las funciones del interés, de la explicación,
de la comprensión, etc., son, comunes a todos los estadios, es decir
invariantes a título de funciones, no es menos cierto que los intereses
varían en forma considerable de un nivel mental a otro, y que las explicaciones
particulares revisten formas muy diferentes según el grado de desarrollo
intelectual.
Las estructuras variables son, pues, las formas de organización de la
actividad mental, bajo su doble aspecto motor o intelectual, por una parte y
afectivo, por otra.
En este mecanismo continuo y perpetuo de reajuste o equilibrio consiste la acción
humana, y por esta razón pueden considerarse las estructuras mentales
sucesivas, en sus fases de construcción inicial, a que da origen el desarrollo,
como otras tantas formas de equilibrio, cada una de las cuales representa un
progreso con respecto a la anterior.
CAPÍTULO II
ENSEÑANZA DE LAS MATEMÁTICAS

Un gran número de factores contribuyen a que esta situación no
cambie: con frecuencia el maestro está acostumbrado a este estado de
cosas y lo ve como natural; por lo extenso de los programas, el maestro decide
cubrirlos en su totalidad y no se da tiempo para generar el diálogo,
fomentar las intervenciones de los alumnos y hacerles ver que es posible sacar
más provecho a los tiempos de las clases.
Lo anterior tiene como consecuencia que el interés por las matemáticas
surja de las matemáticas mismas y no de la interacción con las
otras ciencias. Los profesores de las otras disciplinas que requieren de las
matemáticas como herramienta que sitúe e interrelacione adecuadamente,
las ideas y conceptos centrales, han recibido su formación en instituciones
donde han aprendido a eludir el uso de las matemáticas; actitud que mantienen,
a pesar de que en sus disciplinas, las matemáticas cada día cobran
mayor relevancia.
La amplitud de los programas de los cursos, la rapidez con que éstos
se imparten, la falta de ejemplos que muestren la relación de las materias
con el resto del currículum y la escasa motivación con que los
emprenden, no permiten al alumno ubicar correctamente el contenido, limitando
su esfuerzo a estudiar para pasar los exámenes, material que olvida en
su mayor parte.
Esto último, tiene como consecuencia, que los profesores se encuentren
constantemente con la disyuntiva de repasar el material que se supone que los
alumnos ya conocían, cuestión que va en contra del cumplimiento
cabal del nuevo contenido, o continuar adelante, dando por sabido los antecedentes.
El desfase entre los cursos de matemáticas y los de las otras disciplinas
en las que, según lo programado, el alumno aplicará los conocimientos
matemáticos adquiridos, tiene como consecuencia una confusión
considerable por parte de los alumnos, que se ve acrecentada aún más
cuando los profesores de las otras disciplinas le "dan la vuelta" al uso de
las matemáticas.
Esta dificultad se podría salvar si en los cursos de matemáticas
se contemplasen también los usos y las aplicaciones de los temas matemáticos
en estudio, pero con frecuencia el profesor de matemáticas no tiene tiempo
para verlos o los desconoce. Sin embargo el problema es
significativo en los cursos impartidos por profesores temporales. Estos profesores
no tienen tiempo para familiarizarse con el sistema modular y no hay un programa
específico para ellos.
Otro grabe problema es que, no forma parte de los hábitos de los alumnos
el recurrir a asesorías y, cuando lo hacen, el profesor dispone de poco
tiempo para ello o carece de la formación y experiencia necesarias para
entender, de manera personalizada, las dificultades específicas de un
estudiante.
Además de que en las instituciones hay poco espacio destinado a los alumnos
para el estudio en equipo, éstos no están acostumbrados a ello,
haciendo que los malos hábitos de estudio se perpetúen por no
contar con espacios colectivos en los que, en su caso, podrían ser confrontados
por la experiencia de otros compañeros.
En la formación del alumno, las matemáticas forman un cuerpo de
conocimientos ajeno a su área de estudio, pues ni los profesores de matemáticas
ni los de las propias disciplinas ven las interrelaciones entre las matemáticas
ni los de las propias disciplinas ven las interrelaciones
entre las matemáticas y las especialidades que cultivan, ni tampoco las
aplicaciones.
Tanto los profesores de matemáticas, como los de las otras asignaturas
y los alumnos están convencidos de la necesidad de las matemáticas
en los planes de estudio específicos de cada disciplina. Pero cuando
se les pregunta con más detalle y profundidad, no muestran claridad en
el porqué de ello.
Bajo estas circunstancias, los contenidos matemáticos de los planes de
estudio no tiene una justificación clara, lo que provoca que se discutan
diversos contenidos muy contrastantes e inclusive se piense, cada tanto, en
la eliminación de las matemáticas.
Como consecuencia, el alumno no le da importancia, ni pone empeño en
el aprendizaje de las matemáticas, conformándose con aprobar los
cursos y olvidando sus contenidos tan pronto eso sucede.
Otra situación que se presenta con frecuencia es la falta de interés
de los profesores para discutir los cursos que tradicionalmente muestran dificultades
especiales, reflejadas en los altos porcentajes de deserción y reprobación.
Ponerse de acuerdo, por ejemplo, al elegir un texto que sea usado por los alumnos
a lo largo de varios trimestres. Son pocos los que participan en las discusiones
y todavía menos los que se comprometen a llevar a cabo un trabajo concreto.
Puede afirmarse que una parte considerable del profesorado piensa que su compromiso
docente queda cubierto, de manera suficiente, con la impartición de sus
cursos y que eso basta para que los alumnos lleguen a los cursos posteriores
con la preparación adecuada. Así mismo, esta amplia proporción
de profesores considera que el establecer las relaciones entre los temas de
diversos cursos es un problema que atañe, esencialmente, a los que diseñaron
los planes y programas de estudio.
A partir de estos puntos de vista, resulta opcional y no obligatorio, asistir
a reuniones para discutir cómo cumplir con los programas de estudio,
elegir un texto que sea usado por alumnos a lo largo de varios trimestres o
la elaboración de exámenes departamentales. Para esta concepción
del trabajo docente, la simple yuxtaposición de esfuerzos individuales,
establecida por los planes, hará que la formación de buen nivel
de los estudiantes ocurra por añadidura, esto es, sin esfuerzo adicional
alguno de relación entre colegas.
Una situación que también se presenta es que el profesor, cuando
se percata de las dificultades que tienen los alumnos en sus cursos, considera
que, en gran parte, él es responsable por lo que decide tomar medidas
al respecto.
Las que están a su alcance suelen ser: leer o consultar un texto de didáctica
general, o tomar un cursillo en donde se encuentra con puntos de vista interesantes,
pero que no le ayudan a mejorar su situación, pues el problema radica
en que, a pesar de tener una formación matemática amplia y dominar
muchos temas avanzados, no maneja los temas básicos con suficiente soltura
y no ha ubicado correctamente los puntos finos de su enseñanza y aprendizaje.
La didáctica puede aportar mucho, pero de ninguna manera sustituye al
conocimiento profundo de la materia a impartir.
Una problemática que en sentido estricto corresponde a los profesores,
pero que incide en los puntos arriba mencionados, es que en general la adquisición
del conocimiento es vista como un fenómeno mecánico en el que
los alumnos simple y sencillamente van almacenando las nuevas ideas y conocimientos,
y no toman en cuenta que el proceso de construcción del conocimiento
es sensiblemente más complicado y que no se lleva a cabo de manera homogénea
en todos los alumnos de un curso.
Por ello la discusión, en el seno de los departamentos de matemáticas,
de los problemas de la docencia es importante. Esta discusión debería
incluir, entre otros temas: cómo se lleva a cabo la construcción
y adquisición del conocimiento; nuevas presentaciones de los temas que
conforman posprogramas de las materias; cambios curriculares; evaluación
de los alumnos y sobre todo, el compartir experiencias -exitosas o no- en el
apasionante espacio de la enseñanza.
Un reclamo constante de los profesores de matemáticas de las tres unidades
es que, en muchos casos, los alumnos llegan a la institución con una
preparación matemática francamente deficiente que les impide un
aprovechamiento mínimamente aceptable en los cursos de nivele superior,
situación que sólo en un alto porcentaje de reprobación
y deserción, que son preocupaciones constantes, tanto de los profesores
como de las autoridades.
Tratando de mejorar la situación, se han puesto en marcha distintos programas:
rediseño del examen de ingreso, exámenes de ubicación,
cursos propedéuticos, etc.; pero los resultados no han sido los esperados,
quizás porque se requiere de un acercamiento que contemple el problema
dentro de un marco más general y busque soluciones a más largo
plazo.
BIBLIOGRAFÍA

Guillermo De la Paz Ramos
Lic. en Comunicación Educativa
La Piedad, Mich. México.
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