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Enviado por adrianmazzuglia



  1. Problemas básicos de la adolescencia
  2. Adolescente hoy
  3. Los números de la abulia
  4. Desorientación Vocacional
  5. La escuela y el adolescente
  6. Contradicciones entre las características de la escuela media y la etapa adolescente
  7. Educación estatal y privada
  8. Articulación entre los sectores y niveles
  9. Resultado de las encuestas realizadas en un colegio de gestión estatal
  10. Resultado de las encuestas realizadas en un colegio de gestión privada
  11. Conclusión
  12. Carta de un hijo a todos los padres del mundo
  13. Bibliografía consultada

Introducción

Teniendo en cuenta la riqueza de matices que presenta la etapa adolescente y el considerable cambio que ha sufrido el entorno en el cual está se desarrolla, realizaremos un análisis de este tema partiendo de la siguiente hipótesis:

"El nivel socio-económico de los alumnos condiciona la representación que el docente tiene del adolescente".

Para dicho análisis se efectuaran encuestas a docentes de distintas instituciones (publicas y privadas), se indagará sobre las representaciones que estos tienen acerca del adolescente de hoy y si estas características se cumplen en las instituciones de destino. Posteriormente se compararán los resultados obtenidos para confirmar o no la hipótesis planteada.

Esta comparación se sustentará a su vez en un marco teórico, el cual hará referencia a las características propias de la etapa adolescente.

"Para decirlo brevemente, lo antiguo entra en lo nuevo con la significación que lo nuevo le da y no podría entrar en lo nuevo de otra manera."

C. Castoriadis

Los medios de comunicación suelen presentar a nuestros adolescentes a través de arquetipos.

Entre aros y tatuajes, entre curiosos peinados y horarios que sorprenden, entre cifras y escenas alarmantes, los vemos llegar, con su andar desgarbado y desafiante, como justos portadores del rótulo de juventud perdida.

Sin embargo, no debemos aceptar tan rápidamente estas imágenes. Debemos, al menos, interpelarlas, dudar de ellas, cuestionarlas. Porque el trabajo cotidiano en las aulas también dicta otras cosas.

Nuestra experiencia dice que nuestros adolescentes pueden ser:

  • curiosos (saben indagar muy profundamente en los temas que los convocan);
  • desafiantes (en el sentido de no conformistas);
  • sensibles (tienen una percepción especial, a veces increíble);
  • solidarios (la solidaridad es uno de sus valores más afirmados);
  • críticos (aunque a veces en exceso, no aceptan con facilidad lo evidente);
  • talentosos (con frecuencia nos sorprenden con sus saberes y habilidades: el arte, la tecnología, los idiomas, son sólo algunos ejemplos);
  • vitales (desbordan de energía);
  • leales (fieles a sus adhesiones, la lealtad es otro de sus principales valores);
  • cuestionadores (en la línea de interrogar lo que se les presenta, saben preguntar y no toman rápidamente cualquier respuesta);
  • creativos (originales en sus apreciaciones y aportes).

Según el diccionario, adolecer es caer enfermo o padecer una dolencia habitual.

Debemos preguntarnos, entonces, en la línea de la aún no superada polémica innato - adquirido, cuánto de aquello de lo que adolece un adolescente es aportado por el contexto.

Por el orden social, por un mundo mal organizado, injustamente administrado; caótico, sin un rumbo cierto pero creyendo que lo tiene.

Cuánto de lo que un adolescente padece es un sobreagregado social, más allá de los avatares propios e innegables del crecimiento, de los sacudones de la pubertad, del devenir de la Naturaleza. Cuánto del contexto hace al texto adolescente.

Cuánto, en definitiva, de lo que vemos, en esas imágenes producidas por los medios, no es más que lo proyectado por el propio colectivo social.

Y como ocurre que la manera de nombrar las cosas no es casual y sin consecuencias, hablemos, entonces, de jóvenes mejor que de adolescentes. Empezaremos, así, a poner el acento en lo nuevo. En la novedad del cambio.

En esta línea, se vuelve relevante la tarea de la escuela, que enfrentará, de este modo, el desafío de ser un lugar facilitador de la creación, habilitador y liberador de potencialidades.

Un lugar vivible, versión de un mundo posible diferente. Mediador, que no trabaje con adolescentes, ni con alumnos (etimológicamente, alumno es el que carece de luz), sino que sea capaz de acompañar a jóvenes inteligentes, en el sentido más amplio y potente del término.

Y esto, sin demora y a cada paso. Porque de nuestros jóvenes no es sólo el porvenir. También les pertenece el presente.

Es importante recordar las grandes crisis evolutivas por las que transcurre el ser humano hasta llegar a su etapa adulta:

  1. el nacimiento: crisis de "desadaptación y adaptación" en la que predomina el aspecto biológico.
  2. alrededor de los tres años de vida: predominantemente psicológica caracterizada por el descubrimiento del yo como entidad separada y diferenciada del medio que lo rodea.
  3. alrededor de los seis o siete años: predominantemente social. En esta etapa se produce la definitiva introducción del niño al marco cultural. Debe incorporar conductas, formas de sentir, usos, costumbres, inclusive hoy en día en determinados estratos socio-económicos debe participar de los esfuerzos para satisfacer sus necesidades de subsistencia.
  4. pubertad y adolescencia: es la última y se extiende hasta alcanzar la adultez. Su carácter es biológico, psicológico y social.

Problemas básicos de la adolescencia:

Desde el punto de vista biológico, la pubertad implica la aparición de caracteres sexuales y la trasformación somática que ello implica. La consecuencia de esto es que el adolescente debe descubrir paulatinamente su cuerpo, para él nuevo casi en su totalidad, que lo acompañará y diferenciará del otro por el resto de su vida. Descubre también su sexo, el sexo contrario, la fisiología y el apetito sexual.

Desde el punto de vista psicológico el adolescente debe efectuar un nuevo descubrimiento de sí mismo. A los tres años se diferenció de su contexto, en la adolescencia debe buscar su identidad: saber quién es, cómo es, cuál es su papel en el mundo. En la búsqueda de esta identidad podemos encontrar el secreto de las oscilaciones, cambios o exageraciones en las que suelen incurrir los adolescentes.

En la búsqueda de su propia identidad también descubre la alteridad, es decir la presencia de otro que es diferente a él. Pero no debe quedarse sólo en el paso de reconocer su existencia, debido a que en su vida adulta deberá convivir con ese otro.

La adolescencia es un proceso de tránsito, es un período de transición, un recorrido que realiza todo ser humano desde la niñez hasta llegar a la juventud, tomada como el inicio de la vida adulta. Durante este período el ser humano debe asumir como propio el patrimonio cultural heredado. En etapas anteriores el patrimonio cultural se le presenta al niño como algo externo a él que no puede modificar ni cuestionar. Es durante la adolescencia que el ser humano alcanza la libertad necesaria que le permite negar, rechazar, cuestionar y aceptar este patrimonio cultural que le fue heredado.

Este proceso se une a otro no menos complejo: el desgarramiento familiar. Hasta este momento el niño vivía con su familia original; a partir de ahora se transforma en independiente, y en poco tiempo más capaz de construir su propia familia, en la cual se convertirá en padre o madre afrontando las responsabilidades y obligaciones que ello implica. Debe necesariamente alcanzar la independencia, madurez, capacidad psicológica y social definitiva del adulto; ser capaz de afrontar sus problemas, de buscarles solución y a su vez de servir de cabecera o apoyo a los nuevos seres que de él dependerán en un futuro, material o espiritualmente.

Para ello el niño protegido y cuidado integralmente por su medio familiar debe comenzar a transitar un largo período de superación y desprendimiento de ese medio a fin de alcanzar la adultez con plenitud, siendo capaz de desempeñar cabalmente sus papeles profesionales, sociales y familiares,

Este proceso de desgarramiento familiar se combina con el cuestionamiento del patrimonio cultural adquirido, constituyendo ambos la columna vertebral de la problemática adolescente desde el punto de vista social y educativo.

Estos procesos de búsqueda de identidad explican la búsqueda de modelos en los cuales apoyarse a fin de reconocerse a sí mismo, encontrar su destino y afirmar su patrimonio cultural. Es por ello que los adolescentes, a pesar de su agresividad exterior en algunos casos o de su aparente soberbia intelectual, pedantería o crítica despiadada hacia el marco familiar, son presa fácil para los promulgadores de cualquier ideología que les ofrezcan una explicación simple y omnicomprensiva de cuanto sucede a su alrededor unida a una imagen de fortaleza interior y apoyo irrestricto que se vincule con su figura, no hace más que brindarle todo lo que el adolescente estaba buscando y no encontraba.

Numerosos estudios han demostrado que los adolescentes en el paso de la vida dependiente a la independiente, para poder llegar a ser adultos necesitar sentir la presencia de límites. Necesitan pelear en contra de las creencias y los mandatos de otros para dilucidar que es lo que piensan y lo que creen. La comunicación entre adultos y adolescentes está íntimamente relacionada con los límites.

Adolescente hoy:

Es importante poder pensar al adolescente en tanto sujeto situado en un tiempo histórico determinado. En este sentido el adolescente hoy se encuentra atravesado por la cultura de la postmodernidad.

La cultura de la postmodernidad es una época del desencanto, del fin de las utopías, de la ausencia de los grandes proyectos que descansaban en la idea del progreso. Expresiones tales como "reciclaje", "relax", "consumo", "imagen", "zapping" son propias de esta época.

Esta época se caracteriza por la existencia de una cultura de la imagen donde la multiplicación de la misma produce "saturación" y "provoca impacto para orientar una conducta que se reforzará con nuevas imágenes", "collage electrónico" con división, simultaneidad y fragmentación de la narración en planos y significados, simulación de escenas, fusión, superposición, ausencia de palabras: mundo hipermediado que genera nuevas estructuras para la recepción y adquisición cognitiva.

Época en la que se acentúa el individualismo acompañado por una ausencia de trascendencia, ya no solo en el sentido religioso sino la trascendencia orientada hacia un ideal.

Época en la que se exalta el cuerpo, exaltación acompañada de los sentidos y de un hedonismo que termina conspirando contra la salud.

Época en la que el consumo define el ser: "soy lo que tengo".

Época en la que triunfa el libre despliegue de la personalidad íntima, con el derecho a la expresión sin límites.

Época en la que se propone a la adolescencia como modelo social y a partir de ello se "adolescentiza" a la sociedad misma.

En este escenario, descripto someramente, está el adolescente de hoy y también el adulto.

La adolescencia hoy tiende a prolongarse en el tiempo y no es vivida como "tránsito a". El estado de adolescencia se prolonga según las proyecciones que los jóvenes reciben de los adultos y de la sociedad toda. Entonces se torna imprescindible que reflexionemos y analicemos quienes son los adultos de hoy.

El adulto hoy está atravesado por una profunda pérdida del saber y del poder, entendido como ejercicio del liderazgo y de la autoridad.

La familia está en transformación, alejada del modelo de vinculaciones propias del modelo burgués, atravesada por el cuestionamiento de los discursos totales, la pérdida de rigidez de los mandatos y la decadencia de la autoridad.

Familia con formas relacionales propias de lo fraterno. Los padres se ven atenuados en su capacidad de contención, así el adolescente se enfrenta a grados de libertad que se tiñen de incontinencia y abandono.

En este devenir, pensemos en los duelos propios del adolescente, y la serie de transformaciones que sufren en este período.

A partir de una investigación del CONICET dirigida por Marta SCHUFER se ha observado que los adolescentes hoy tienen muchísima información pero no tienen al adulto que le sirva de contención, ya sea para identificarse o para confrontarlo; sus vínculos son breves, superficiales, exhibicionistas, que tienden a la exaltación de la violencia en todas sus formas. Poseen vacíos de modelos, que son recreados por modelos colectivos. Francoise DOLTO pronostica el culto de la agrupación y la vuelta a la lucha por las grandes causas ligada a asociaciones humanitarias. La confrontación generacional ocupa un segundo o tercer plano, si bien se observa un cuestionamiento en cuanto a lo cotidiano de la vida familiar, éste no se presenta respecto a los valores de los padres, la actitud común es la indiferencia y el aislamiento, cada uno con lo suyo.

"Lo que más hace sufrir a los adolescentes es ver que los padres tratan de vivir a imagen de sus hijos y quieren hacerles la competencia. Es el mundo al revés."

"Y los chicos y las chicas aprenden cada vez más tempranamente a manejarse solos. Los padres dejan hacer y se abstienen de educar. Si ya no hay niños, tampoco hay adultos".

Los adolescentes se ven obligados a ser padres de sí mismos, situación que les da más libertad pero para lo que no cuentan con elementos suficientes. A veces en este estado de abandono, la televisión se transforma en la única fuente de referencia, adoptando a tanto adolescente huérfano.

En cuanto a los duelos, ¿hay duelos en la postmodernidad? Esta época ofrece una vida soft, emociones light, sin drama, se evita el sufrimiento. Para que los duelos tengan lugar necesitan una crisis, angustia, esfuerzo psíquico para superarlos. Tradicionalmente se hablaba de los duelos por los que debía atravesar el adolescente para convertirse en adultos, ¿hoy siguen siendo duelos?. Según Arminda ABERASTURY el adolescente tenía que superar tres duelos para convertirse en adulto:

  • El duelo por el cuerpo: hoy el adolescente ingresa en un estado reconocido "como ideal". Pasa a ser poseedor del cuerpo que hay que tener, el que sus padres y hasta abuelos desean mantener.
  • El duelo por el rol y la identidad infantil: hoy se valida seguir actuando y deseando como cuando se era niño, los valores de la infancia se mantienen socialmente.
  • El duelo por los padres de la infancia: convertirse en adulto significa desidealizar, confrontar las imágenes infantiles con lo real, rearmar las figuras paternas, ser hijo de un simple ser humano. El adolescente hoy encuentra que sus padres tienen sus propias dudas, no mantienen valores claros y coherentes, y hasta comparten sus mismos conflictos. Está más cerca de sus padres y hasta los idealiza más que antes, y paradójicamente se fomenta así más la dependencia.

Por otra parte no podemos dejar de incluir en esta reflexión que el adolescente de hoy está atravesado por una crisis económica severa que lo inducide seductoramente a vivir las delicias de un consumo exaltado como sentido posible de la vida, se enfrenta con la pobreza y la desocupación, y también la exclusión en todo su despliegue, su inserción en el mundo productivo se ve retrasada e impedida, modificando los modos y tiempos del pasaje a la autonomía.

Ser adolescente hoy implica habitar un mundo pleno de transformaciones e incertidumbres. Debemos entonces repensar y recrear nuestro ser adulto, nuestro ser docente, recrear los modos para acompañarlos.

La sociedad impone normas, prisiones, modas de consumo que a veces tildan con la muerte:

  • Embarazo adolescente
  • Consumo de alcohol y drogas
  • Falta de solidaridad/ individualismo
  • Relaciones violentas
  • Desesperanza
  • Falta de proyectos
  • Hiperconsumo
  • Falta de espacios de desarrollo interior/ exhibicionismo

"Lo importante no es lo que hacen de nosotros sino lo que nosotros hacemos de lo que hicieron de nosotros". Jean Paul SARTRE.

Los números de la abulia:

Una problemática importante que afectan a los adolescentes de hoy es la abulia. Esto repercute tanto en el hogar como en la escuela, en ésta última donde los docentes muchas veces se desorientan en sus prácticas pedagógicas, tomando ciertas miradas y adoptando actitudes hacia los adolescentes que no siempre son acertadas.

Hay cifras que parecerían demostrar que la abulia es un rasgo que está muy presente en los adolescentes:

  • Según datos del INDEC, de los 6,5 millones de adolescentes argentinos, 1.300.000 no estudian ni trabajan (no hace falta aclarar que muchos de ellos querrían hacer una o ambas cosas)
  • El 78 % no quiere saber nada con la política, dice un estudio de la consultora Demoskopia.
  • El 56 % no tiene interés por la lectura al punto que ni siquiera hojea el diario (Catterberg y Asociados).
  • Según una investigación publicada por el rector de la UBA, Guillermo Jaim Etcheverry, el 86 % de los alumnos del secundario dejaría el colegio si pudiera y el 68 % se aburre mucho en el aula.

Son datos estadísticos, pero a la vez son un signo inequívoco del derrotero que siguen muchos pibes en estos tiempos.

Susana Torrado, socióloga experta en Demografía, no tiene dudas: "Si los jóvenes están mal es porque sus padres están mal. Es una generación de adolescentes de difícil reinserción que en el futuro seguramente ocasionará diferentes formas de conflictividad social."

Por su parte, Sergio Balardini, otro sociólogo que se dedica a estudiar el tema –está a cargo del proyecto juventud de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) – afirma que hoy los chicos ni siquiera pueden aspirar a tener un nivel de vida como el que alcanzaron sus padres. Y la mayoría le teme al futuro. No saben si podrán conseguir un buen empleo o simplemente un empleo a secas. No saben si podrán hacerse cargo del sostén de la familia que les toque formar; si podrán "ser alguien". Son conscientes de las dificultades que viven sus propios padres, y saben que están ante la última posibilidad de orientar su biografía.

Además, para los adolescentes la mirada de los otros, la de sus mayores, los agobia. Encima, en la escuela los docentes, en muchos casos, son la encarnación de un deber ser que ya pasó hace rato la fecha de vencimiento. Los docentes, especialmente los docentes mayores, suelen mirar a los chicos a partir del recuerdo de su propia juventud, se enfrentan a un enigma y reaccionan como pueden, con lo que tienen a mano en su mochila de vida. Cuando a estos docentes les tocó ser jóvenes, no tuvieron que navegar en la incertidumbre; todo lo contrario, confrontaban con las certidumbres del sistema, con verdades fuertes, con las autoridades. Los chicos de hoy, en cambio, navegan en aguas turbulentas. ¿Será el miedo a ahogarse el que los hace quedarse tan quietos?

Desorientación Vocacional:

La psicóloga Claudia Messing es una experta en el tema, ya que dirige la Escuela de Posgrado en Orientación Vocacional. Ella vio miles de adolescentes desorientados, aunque hoy le sorprende el nivel de desmotivación que encuentra en cada mano a mano. Es así, que más que hablar, los adolescentes expresan su apatía con gestos de cansancio, de desgano, de desinterés, de agobio. La característica más preocupante es la falta de vitalidad en la comunicación. Solo son vitales cuando se enojan. Incluso los chicos que muestran una actitud más soberbia o desafiante, sufren el mal de la apatía.

Para Messig esta problemática le llamó la atención de tal manera que decidió llevar a cabo un estudio a fondo. Pasaron cinco años, tuvo 158 largas entrevistas con flamantes egresados del secundario; habló con ellos de la vocación, sí, pero también de sus familias y de sus hábitos. El resultado es alarmante. Para empezar, el 85 % de los chicos no lograba armar un proyecto de carrera, y el 43% dejaba la que elegía antes de llegar al segundo examen final. Pero eso no es lo peor: siete de cada diez padecían de apatía y desmotivación, y el 56 % de los encuestados tenía dificultades de aprendizaje a pesar de que eran jóvenes inteligentes. Hasta allí, los datos, pero ¿qué lleva a los adolescentes a este estado?

Según Messing, la causa de los problemas vocacionales no es una sola. Las dificultades que atraviesan los padres desde hace años para construir nuevos modelos de autoridad y contención, se potencian con la crisis socioeconómica que se vive. Los padres establecen, toleran y/o no logran revertir vínculos simétricos con sus hijos: permiten que ellos los enfrenten de igual a igual e incluso toleran conductas autoritarias, sin conocer el daño que esto les produce en la maduración de sus intereses. Los chicos crecen sin tener que pelear en serio por nada, y se convierten en adolescentes que no toleran la frustración. Cuando salen a la calle, no logran vencer los obstáculos de la vida cotidiana y caen inmediatamente en la desmotivación y apatía. Habituados a disfrutar de un confort de un mundo materno en el que todos sus deseos son adivinados, los chicos no creen necesario aprender a comunicarse.

Los hijos suplantan la falta de límites con una gran distancia emocional con sus padres. Esta pérdida de contacto afectivo y comunicativo con los padres se extiende al resto del mundo, en el cual la escuela queda involucrada. De a poco se van aislando de todo, y llega un día que ya no llegan a motivarse por nada.

Claves para reconocer el fenómeno:

De acuerdo con un estudio de la asociación civil Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires, el 65 % de las consultas de adolescentes es por problemas afectivos, de relaciones o vocacionales. Entre los síntomas más comunes, mandan el miedo, las fobias, la angustia y la depresión. En general, la actitud de desinterés por todo no se puede mantener para siempre, y tarde o temprano llega el momento de pedir ayuda.

Los síntomas que denotan que hay algo mal en los adolescentes son:

  • Bajo rendimiento en el colegio.
  • Desconcentración.
  • Cambios notables en los hábitos de comida y sueño.
  • Expresión de deseo de escaparse de la casa.
  • Comportamiento autodestructivo.

En el caso de los problemas vocacionales, las señales de alerta más frecuentes son las siguientes:

  • El joven muestra desgano y no sabe que estudiar.
  • Es sumamente contestatario y nada le viene bien.
  • Cambió varias veces de carrera pero no encontró su vocación. Nada lo convence. Si se engancha con algo, al poco tiempo pierde el interés.
  • Nada lo convence. Si se entusiasma con algo, al poco tiempo pierde el interés.

La escuela y el adolescente:

Con la modernización y la globalización, la familia y la escuela, como agencias socializadoras sobre la vida adolescente, se encuentran inmersas en una realidad de permanente cambio, en la que quedan siempre a la retaguardia. Hay un conflicto de temporalidades que se evidencia en el desfasaje que existe entre el discurso educativo y la realidad en la que se inserta el adolescente. La figura de la escuela sigue siendo "la distribuidora" de un conocimiento impuesto por otros modelos reflotados de nuestro pasado, o provenientes de otros países, en lugar de proceder a la construcción del conocimiento propio y actual.

La sociedad, cada vez más preocupada, ha actuado sobre ella con modalidades contradictorias que casi nunca se limitan al espacio institucional educativo. Por esta razón, la vida de los adolescentes "educativos", concentra las características dominantes de la sociedad que conmueve a la escuela con distintas reacciones que van de la indiferencia a la idealización. En ese camino quedan expresiones de exclusión, discriminación, desconocimiento social de los códigos y demandas efectivas de la adolescencia.

Las instituciones educativas deben aprender a usar sus autonomías, generando espacios que permitan la reflexión conjunta del adulto y del adolescente. Atendiendo a sus necesidades, debe considerarse el abordaje de temáticas que aún son percibidas como tabú en el reino de las aulas. No se debe privar al alumno de la capacidad de acción, se debe alentar su participación en proyectos socializadores y comunitarios. El adolescente necesita ser reconocido, ser protagonista del hacer escolar. Se debe terminar con la inacción, replanteándose permanentemente el cómo hacer, desde un sentimiento positivo, desde un punto de vista conceptual, democrático, que implica la apertura a un rico y complejo debate que recorre el campo filosófico, jurídico, pedagógico y psicosocial, basado en principios de equidad, calidad e integración social del adolescente.

El desafío de educar adolescentes hoy

Las prácticas escolares son una forma de intervención diseñada para facilitar el proceso de mediación social necesario, que apoya y orienta el paso de los adolescentes a la vida adulta y su posterior inserción en el mundo laboral. Cada una de estas etapas apoya el proceso de adquisición de nuevas y más potentes formas de aprender, comprender y actuar sobre la realidad, reconstruir la identidad personal, adoptar valores y proyectos de vida. En definitiva, es el proceso por el que el adolescente puede avanzar hacia una conducción cada vez más autónoma y conciente de la propia vida.

Según Miras, "la escuela presenta como característica distintiva la de planificar de manera explicita su acción educativa, lo que le permite tomar en consideración de forma expresa lo que los adolescentes traen de los otros diversos escenarios en que crecen y aprenden". Esta situación le otorga a la escuela la posibilidad única de jugar un papel articulador entre los diferentes contextos en el desarrollo adolescente. Así, la escuela genera un proceso de reconstrucción crítica de las informaciones e influencias que reciben las adolescentes.

La importancia de la escuela en la transición adolescente es hoy más relevante por la falta de apoyos contextuales con la que ellos se enfrentan en la actualidad. La pérdida de la importancia o significado social de ciertos contextos tradicionales y ritos o formas de pasaje a la vida adulta; los cambios constantes y la relativa situación de crisis de las institución familiar; las rápidas modificaciones del rol de los adultos y la importancia que en la vida de los adolescente toman ciertos contextos periféricos, plantean, sin duda, retos importantes a la institución escolar, y exigen cambios profundos en ella.

Contradicciones entre las características de la escuela media y la etapa adolescente:

Universalmente la escuela media constituye el nivel educativo formal coincidente, de manera principal con respecto a los restantes niveles, con la etapa evolutiva corrientemente denominada adolescencia.

Adolescencia

Dinámica

Evolución, cambio

Búsqueda, tanteos, ensayos

Asunción de la independencia (ejercitación paulatina de la libertad con su correlato de la responsabilidad)

Ruptura del cascarón

Escuela Media

Estática

Rigidez, uniformidad

Obligatoriedad absoluta con caminos prefijados

Poco espacio para el ejercicio de la libertad y la responsabilidad

Encierro

Educación estatal y privada:

El rol del Estado es primordial en la forma en que se desarrolla el sistema educativo de un país. Sin embargo esta función puede ser cumplida de innumerables maneras en lo que se refiere a las múltiples alternativas y necesidades de la escuela de hoy. Un ejemplo de estas cuestiones a tener en cuenta al analizar el funcionamiento de la educación, es ver cómo se distribuye la tarea de enseñanza entre la educación estatal y la privada y de que manera trabajan.

En el sector de la educación media, secundaria o polimodal se observan diferencias entre lo que sucede en países de los que se consideran en desarrollo, donde el sector privado ocupa un 30 % de la población escolar y en los desarrollados, donde sólo alcanza el 15%. La evolución de la actividad en este sentido, muestra unatendencia a prever cierto cambio en estos porcentajes.

Mientras que en los países en desarrollo y principalmente como consecuencia de ls dificultades económicas que afectan a la clase media, se observa un descenso de la matrícula privada, en los países desarrollados la estabilidad en esta área comienza a mostrar un leve incremento.

NIVEL

SECTOR PRIVADO

SECTOR PÚBLICO

TENDENCIA

Inicial

50 % o más

50%

Expansiva en el sector estatal

Primario /E.G.B.

10 a 15 %

85% / 90%

Estable

Secundario/ Polimodal

Países en desarrollo 30%

Países desarrollados 15 %

70%

 

 

85%

Descenso del porcentaje de la matrícula privada

Estable , aunque mostrando un leve aumento

(Datos extraídos de la revista Zona Educativa Año 2 Nº 14)

Articulación entre los sectores y niveles

Para poder apreciar el funcionamiento del sistema todo, resulta interesante conocer de que manera los distintos tipos de administración y los distintos niveles se relacionan entre sí.

En algunos países desarrollados se puede observar una preocupación por estatizar la Educación básica. Esta presencia del Estado tiene que ver con la preocupación que este tiene para que haya una muy buena cobertura educativa para toda la población.

Este acento en la educación básica ha sido muy eficaz para lograr equidad e igualdad de posibilidades.

La razón radica en que al tener todos la misma base educativa de calidad, se tienen las mismas posibilidades de ingresar y proseguir sus estudios universitarios sin problemas.

Regulación del Estado

El Estado es el encargado de regular la actividad del sector oficial y del privado y de esta forma encarar las posibles problemáticas que pudieran surgir en relación a estos dos sistemas.

En esta regulación se tiene que tener en cuenta la aplicación de iguales contenidos curriculares, manteniendo de esta manera la unidad dentro de la diversidad establecida en ambos sectores.

Calidad

La calidad, por otro lado, es un elemento a tener en cuenta al momento de implementar herramientas de comprobación en el sistema en su conjunto. Establecer los resultados de ambos sistemas sirven para comprobar las acciones llevadas a cabo tanto en el sector oficial como en el privado.

Resultado de las encuestas realizadas en un colegio de gestión estatal

Con respecto a las características generales de la etapa adolescente, las que predominaron son aquellas que hacen referencia a la inestabilidad emocional, el cambio de actitudes típico de ese período y principalmente la necesidad de ser aceptados en determinados grupos de pares, muy tendientes a la masificación con un marcado interés por diferenciarse de los adultos, fundamentalmente de aquellos adultos más cercanos a ellos, como por ejemplo: sus padres, docentes, etc. Aunque estos sean modelos de personas que mas cerca tienen y por ende marcarán de algún modo u otro sus vidas. Otras características son: la lucha por la búsqueda de justicia, trasgresión, rebeldía, interés por determinados temas como la música, la moda, los boliches, etc.

Con respecto a la caracterización que los docentes realizan del adolescente de hoy, la que se prioriza es la visión de falta de un futuro promisorio, es decir, un futuro incierto que no tiene mucho para ofrecerles. También es relevante como característica de esta etapa el interés por pasarla bien, no tener responsabilidades (se ve claramente en la escuela), falta de motivaciones, de compromiso, de metas, es por ello que solo les importa las relaciones con el sexo opuesto, se pone de evidencia la gran crisis de valores que sufre la sociedad y que también se refleja en los adolescentes, quienes están inmersos en esta crisis que perjudica mucho más a los jóvenes ya que estos están en plena formación y carentes de modelos coherentes que guíen sus caminos.

Las características expuestas anteriormente son claramente visibles en las instituciones donde fueron realizadas las encuestas, ya que los docentes que realizaron las mismas no pueden dejar de estar influenciados en sus pensamientos por la realidad que viven a diario en estas instituciones. Es más, al hacer caracterizaciones del adolescente de hoy seguramente tomaron como modelo de observación a los alumnos de esta escuela. Las características mencionadas se sustentan en su gran mayoría (en este contexto) en la falta de contención familiar y la falta de oportunidades que perciben dichas familias y sobre todo la falta de límites y pautas coherentes por parte de los adultos responsables de ellos. Un factor que no se puede dejar de lado es el pobre contexto socioeconómico y cultural del que provienen estos adolescentes en particular.

Resultado de las encuestas realizadas en un colegio de gestión privada

Los resultados de la siguiente encuesta fueron realizados a docentes de escuelas privadas cuyas edades van desde los 26 años hasta los 60 años con una antigüedad que varia desde los 3 a los 40 años.

Con relación a las características generales de la etapa adolescente, las que más se destacan son: la rebeldía, debido a que el adolescente está en plena búsqueda de su identidad, la cual va formando a través de los distintos modelos que lo rodean y muestran su disconformidad hacia los límites impuestos por los adultos; la inseguridad hacia los nuevos cambios que se le presentan; el sentido critico ya que son constantes cuestionadores del actuar del adulto: la necesidad de pertenencia a un grupo, es decir, compartir sus intereses con grupos de pares en sus distintos ámbitos (escuela, barrio, etc).

La caracterización que realizan los docentes acerca del adolescente de hoy se basa principalmente en señalar el interés que presentan los jóvenes con respecto a su futuro. Otra característica es la ambivalencia, ellos quieren mostrarse independientes, ser artífices de su propio destino pero sienten temor a enfrentar los desafíos y se muestran inestables emocionalmente con una gran falta de objetivos y valores y con pocos modelos y metas a seguir. Para los adolescentes de hoy es primordial la amistad como eje de sus relaciones sociales. Ellos buscan estar siempre con amigos para compartir sus inquietudes y experiencias, dejando poco lugar al diálogo con sus familias.

La descripción dada por los docentes se ve reflejada en el actuar de los adolescentes de esta institución, ya que les toca vivir tiempos de doble mensajes, con una sociedad en crisis que los hace más vulnerables y apáticos, transformándolos en espejos de la incertidumbre y de la falta de valores que muestra la sociedad actual.

CONCLUSIÓN

Como reflexión final, consideramos este trabajo de suma importancia por la elocuencia de los datos reflejados en las encuestas. Se puede apreciar en las mismas las congruencias con los aportes expuestos en el marco teórico.

A pesar de que las realidades de la escuela de gestión estatal y la de gestión privada difieren de manera significativa, pudimos identificar en las encuestas varios aspectos que son comunes para la representación que los docentes tienen de los adolescentes en ambos tipos de escuelas. Éstas tienen que ver con los rasgos psicológicos–evolutivos (además de ciertos valores y actitudes) característicos que poseen estos jóvenes. Entre varios ejemplos podemos mencionar: la rebeldía, la ambivalencia, la actitud de mostrarse independientes, el temor al futuro, entre otros. Aún así los docentes mostraron conocimiento sobre las implicancias que el nivel socio-económico tiene sobre la vida del adolescente, delineando los distintos cursos de vida y las distintas necesidades que estos jóvenes sienten según su nivel socio-económico que los diferencia. Desde esta perspectiva, se apoyan las representaciones que tienen los docentes de sus alumnos adolescentes. Esto, evidentemente, tiene efectos significativos sobre la práctica docente, la relación alumno-docente, el triángulo docente – alumno – escuela, sobre los diseños y prácticas curriculares, sobre las expectativas de logro, etc.

Es así que, estamos en condiciones de afirmar por medio de los aportes vertidos en este trabajo que la hipótesis: "El nivel socio-económico de los alumnos condiciona la representación que el docente tiene del adolescente" se confirma.

Antes de concluir con el presente trabajo, deberíamos pensar en cuales son las necesidades que nuestros alumnos tienen, a fin de elaborar propuestas que los atraigan, en vez de quejarnos constantemente por la forma en que ellos se comportan. A modo de cierre, transcribimos una carta que un adolescente le escribe a todos los padres del mundo en la que, a nuestro criterio, se resume lo dicho.

CARTA DE UN HIJO A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO

  • No me des todo lo que pida. A veces sólo pido para ver hasta cuanto puedo alcanzar.
  • No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas, a gritar a mi también, y yo no quiero hacerlo.
  • No des siempre órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo las haría más rápido y con más gusto.
  • Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es castigo.
  • No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.
  • No cambies de opinión a menudo sobre lo que debo hacer; decídete y mantén esa decisión. Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
  • No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que dices.
  • Cuando yo hago algo malo, no me exijas que te diga "el por qué lo hice". A veces ni yo mismo lo sé.
  • Cuando estás equivocado en algo, admítelo y crecerá la opinión que yo tengo en ti. Y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
  • No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas aunque no lo digas, pero nunca lo que digas y no hagas.
  • Cuando te cuento un problema mío, no me digas "No tengo tiempo" o "Eso no tiene importancia". Trata de comprenderme y ayudarme.
  • Y quiéreme y dímelo. A mi me gusta oírtelo, aunque tú no creas necesario decírmelo.

("Amigos del Hogar" Rep.Dominicana)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

  • ZANOTTI, Luis Jorge, "Los objetivos de la escuela Media", Ed. Kapelusz, Argentina, 1994.
  • BURRIEZA, Valeria, "Adelescentes: revolución en casa", DOSSIER, Cuarta entrega..
  • MIRAS, M., "Educación y desarrollo. Infancia y Aprendizaje. Alianza, Madrid, 1999.
  • Documento de trabajo para instituciones educativas de Nivel Polimodal y Bachillerato para Adultos de gestión estatal y gestión privada. Dirección General de Cultura y Educación. Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Subsecretaria de educación.
  • HARGREAVES, Andy y otros, "Una educación para el cambio", Octaedro, Barcelona. 1998.
  • Revista Zona Educativa Año 2 Nº 14 Junio 1997 Rep. Argentina – Publicación mensual del Ministerio de Cultura y Educación.

Adrián Fabio Mazzuglia

Licenciado y Profesor en Ciencias de la Educación. Actualmente se desempeña como Director de escuelas y Profesor Universitario en la Ciudad de Buenos Aires.

Sugiero que el presente trabajo se ubique bajo la clasificación: Educación primaria -. Educación Media.


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