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Teoría de la Sociedad




Enviado por huevon33



    1. El problema central de la
      sociología
    2. La
      sociedad
    3. La comunicación como
      elemento constitutivo de la sociedad
    4. Consideraciones
      metodológicas sobre los sistemas
    5. Sistemas que procesan
      sentido
    6. La sociedad como sistema
      social
    7. Primer
      avance

    NOTA A LA VERSIÓN EN
    ESPAÑOL

      Objetivo de
    Luhmann: desarrollar la lógica
    fundamental sobre la que está cimentada la sociedad
    contemporánea,
    a partir de conceptualizaciones
    novedosas.

      El
    problema central de la sociología

      Cómo poder explicar
    las estructuras
    constantes de la experiencia y la acción
    social.

    Si se parte de los individuos se observa que cuando
    eligen, lo hacen de una manera impredecible. Los actores tienen
    una forma constitutiva de elección que se puede
    designar bajo el término de digitalizada. Cada
    individuo
    opera bajo principios de
    elección alternos: el polo positivo o negativo de
    la elección varía conforme a mecanismos que no son
    observables en el interior de las conciencias.

    Este hecho fundamental de la binariedad del
    elegir
    , conduciría directamente a la
    consideración de la imposibilidad de la construcción social, dado que el mundo
    de las posibilidades individuales se manifiestan de manera
    contingente. Lo social se dispararía en un haz infinito
    de posibilidades en las que nadie podría
    coincidir.

    La tradición de occidente trató de
    resolver el problema mediante una especie de coacción. Se
    impuso la tradición humanista y ética
    a partir de la cual lo social fue tratado en calidad de una
    teoría normativa de las elecciones correctas y
    prudentes
    . Frente a la binariedad constitutiva de la
    elección, lo moral
    privilegio sólo un lado de los polos: el
    positivo.

    Hobbes redefine el problema. Los individuos se
    deciden preferencialmente por la elección no ética, es
    decir, la guerra.
    De aquí la necesidad de un
    Estado que
    estableciera y garantizara el orden en las relaciones sociales.
    El instrumento que transforma la naturaleza en
    orden es de carácter legal, el contrato
    social
    ; y la ciencia que
    reconstruye conceptualmente el establecimiento del orden es,
    naturalmente, ley y política.

    La sociología, hasta Parsons, se
    quedó atascada con respecto al problema de la doble
    contingencia del elegir, ya que trató de resolverlo en
    términos de relación entre seres
    humanos.

    Durkheim
    postuló el mecanismo de la solidaridad moral
    en la base de la constitución social; Weber aferra
    el devenir del mundo moderno a manera de incremento de
    racionalización según el esquema de fin/medios, y la
    acción social sólo es concebible provista de
    sentido con tal de que se le reconstruya en términos de
    dicha racionalidad.

    Luhmann sitúa la solución fuera de este
    círculo contingente de referencias:

    La situación básica de la doble
    contingencia es, entonces, sencilla: dos cajas negras, a causa de
    quién sabe qué casualidad, entablan relación
    una con otra; cada una determina su propia conducta por
    medio de operaciones
    autorreferenciales complejas dentro de sus propios límites.

    Lo que queda a la vista es por lo tanto, y
    necesariamente una reducción de complejidad. Cada una
    presupone lo mismo respecto de la otra…Por medio de una simple
    suposición generan certeza de realidad, puesto que esta
    suposición lleva a suponer la suposición en el
    alter ego. Las dos cajas negras permanecen separadas, no se
    funden, no se comprenden mejor que antes; se conccentran en lo
    que pueden observar en el otro como sistema-en-un-entorno, como imput y output, y
    aprehenden en cada caso su forma autorreferencial desde su propia
    perspectiva de observador.

    Pueden tratar de influir en lo que observan por su
    propia acción; y nuevamente aprender del feedback. De este
    modo se puede generar un orden emergente condicionado por
    complejidad de los sistemas que lo
    hacen posible, lo cual no depende de si esta complejidad
    también se pueda calcular y controlar.

    A este orden emergente lo llamaremos sistema
    social.

    La
    sociedad

    Luhmann logra aislar lo social de tal manera que la
    sociedad aparece como sistema y el ser humano como
    entorno de ese sistema
    . Un sistema se caracteriza sobre
    todo:

    1.- Por una unidad de
    operación
    . La reproducción de un sistema depende, por lo
    tanto, de una homogeneidad suficiente de operaciones que
    defina la unidad de un determinado tipo de sistema. El hombre
    aparecerá para sí mismo o para otro observador como
    unidad, pero no como sistema. Y mucho menos se puede constituir
    un sistema con una pluralidad de hombres.

    2.- Por producir una constante diferencia con
    respecto al entorno
    , de lo contrario el sistema
    tendería a diluirse:

    Los sistemas están estructuralmente
    orientados al entorno y sin él no podrían
    existir
    . Por lo tanto no se trata de un contacto ocasional ni
    de una mera adaptación. Los sistemas se constituyen y se
    mantienen mediante la creación y conservación de la
    diferencia con el entorno, y utilizan sus límites para
    regular dicha diferencia. Sin diferencia con respecto al
    entorno no habría autorreferencia
    , ya que la
    diferencia es la premisa para la función de
    todas las funciones de
    todas las operaciones.

    La interacción, reflejo, reciprocidad de las
    perspectivas dan por supuesto demasiada simetría en las
    perspectivas de los actores, en un contexto teórico
    moderno en el que se supone auto selectividad de los
    puntos de vista y sobre todo la incomprensibilidad del
    otro.

    Lo social no surge del otro. Consiste en una
    solución emergente de tipo evolutivo que
    precede a los sujetos, y que está encaminada a
    proveer estructuras de sentido que se imponen a la
    tendencia radical de la desintegración.
    El sistema
    social es parcialmente mundo del hombre y
    totalmente mundo de lo social. Estos dos mundos no coinciden
    punto por punto. Lo social no está construido a imagen y
    semejanza del hombre, sino que es el resultado de una
    coacción práctico evolutiva. El sistema
    sólo puede reconstruirse en términos de un
    dinamismo preestablecido mediante procesos de
    acumulación evolutiva.
    Lo social y el ser humano
    son entidades autónomas.

    Entre ser humano y sociedad existe un acoplamiento
    estructural
    , lo que significa que la evolución ha
    encontrado en la
    comunicación de la sociedad el medio de socialización del hombre. La
    sociedad no está compuesta de seres humanos, sino
    sólo de comunicación.
    Lo que quiere decir que
    el mundo de las posibilidades sociales está circunscrito a
    las posibilidades de la comunicación. Los diverso grados
    de profundidad con que un individuo puede experimentar la
    sociedad no pertenecen propiamente al ámbito de lo social:
    son el entorno de lo social.

    La
    comunicación como elemento constitutivo de la
    sociedad

      Todo lo que es comunicación es
    sociedad[1]. La comunicación es genuinamente social, ya
    que tiene como supuesto la existencia de un sistema social de
    comunicación, para que cada individuo lo actualice. La
    comunicación no se distingue porque produzca una conciencia
    común colectiva, en el sentido de una total compatibilidad
    con toda la complejidad subjetiva de los individuos; la
    comunicación no puede operar un consenso en el sentido de
    un acuerdo completo, y sin embargo, la comunicación
    funciona Es decir, la comunicación se sitúa por
    encima de estados psíquicos divergentes. No es posible
    supone una total simetría en los estados subjetivos. Este
    sistema de orden superior es el sistema de comunicación
    llamado sociedad.

    La comunicación condensa posibilidades, determina
    lo que es factible evolutivamente, establece formas
    preestructuradas que significarán el punto de partida
    restringido de toda experiencia subjetiva human. El lenguaje
    limita las posibilidades.

    Estos sistemas (economía,
    política, religión, educación) tienen la
    peculiaridad de limitar el proceso de la
    información, y además imponen un
    modelo
    comprimido de coordinación de motivaciones que no son
    relacionables entre sí. Los sistemas sociales no designan
    estados psicológicos, sino construcciones sociales, para
    las cuales es suficiente con que se presupongan estado de
    conciencia correspondientes.

    La comunicación individual es posible, si
    previamente existe un sistema comunicacional. Este sistema por
    más que suponga la conciencia de los individuos, no puede
    reducirse a la acción individual, ni mucho menos a la
    colectiva; es resultado emergente de una disposición
    evolutiva. La comunicación constituye una realidad
    emergente sui generis.

    Consideraciones
    metodológicas sobre los
    sistemas

    Los sistemas son unidades estructuradas de forma
    variable con respecto al tiempo
    ; y se mantienen frente a un
    entorno complejo y cambiante gracias a la posición de una
    diferencia con respecto al entorno. La conservación del
    sistema se entiende como una operación ordenadora del
    propio sistema, conforme a su propia organización y en la que el entorno es
    fuente de constantes estímulos.

    Estimular es un rango de operación radicalmente
    distinto que el causar. De aquí que se conciba al sistema
    en calidad de autopoiético: para poder susbsistir
    ha de resolver permanentemente la tarea de mantener, frente a un
    entorno cambiante, cuya dinámica le es contraria, una lógica
    de operación en la que el sistema mismo determina sus
    propios límites y estructuras.

    La conservación de la propia
    dinámica es el problema fundamental del
    sistema
    .

    El concepto de
    complejidad sirve para determinar formalmente la relación
    sistema/entorno
    . Llamamos complejo a un sistema que para
    operar se ve forzado a poner en marcha una selección
    .
    La complejidad no sólo se determina por el incremento
    cuantitativo de los elementos, sino por el hecho de que para
    realizar una operación, estos sistemas se ven coaccionados
    a seleccionar entre sus proppios elementos: un sistema complejo
    no puede poner todo en marcha, al mismo tiempo.

    La estructura de
    un sistema es menos compleja, cuantitativamente, que la
    complejidad del entorno; esto porque en el entorno existen otros
    sistemas. Sin embargo, cualitativamente, un sistema puede ser
    más complejo que el entorno, ya que gracias a su forma
    específica de complejidad el sistema compensa las ventajas
    de complejidad por parte del entorno. Debido a esta
    complejidad cualitativa el sistema puede responder a los posibles
    cambios que se efectúen en el entorno y que puedan afectar
    el sistema.

    Este intercambio entre sistema y entorno queda expresada
    bajo la ley de la variedad requerida que designa la manera
    en que un sistema construye una complejidad adecuada para el
    comercio con
    el entorno, cuando éste es más complejo. El
    sistema reduce complejidad
    .

    Reduce complejidad cuantitativa; pero al hacerlo
    aumenta para sí complejidad cualitativa.

    El sistema afirma su propia consistencia en la medida
    que aferra y domina operativamente el fragmento de entorno que es
    efectivamente relevante para la conservación de su
    patrimonio
    sistémico.

    Por tanto el comportamiento
    del sistema no es adaptativo
    , sino más bien como
    coacción especial hacia su propia autonomía, con el
    resultado de que el sistema dejaría de existir, aun en un
    entorno favorable, si en la reproducción de sus elementos
    no les proveyeran de sentido.

    Sistemas que
    procesan sentido

      La característica de estos sistemas
    sociales es que operan en el medio del sentido. Luhmann entiende
    el sentido como una categoría prelinguística que
    funda, a su vez, el lenguaje. El
    sentido se impone en calidad de horizonte. Precede a todo lo que
    se pueda preguntar o saber sobre él. Cualquier intento de
    negación de sentido, es posible, pero supondría de
    manera general, sentido y tendría lugar en el mundo. El
    sentido es pues una categoría innegable y sin
    diferencia
    .

    En Luhmann el sentido no tiene otro fundamento ulterior
    que el mismo sentido (por lo tanto autorreferencial) y no es
    abordable en calidad de todo. El sentido en general sólo
    puede ganar realidad actual en la remisión a un sentido
    diferente.

    La única delimitación de tipo general
    que es posible hacer es que el sentido es la solución
    emergente de carácter evolutivo con respecto a la
    socialización
    . Por tanto el sentido es la
    categoría fundante de todo el proceso de
    socialización. Entendido así, el sentido es el
    mundo operativo del hombre. El mundo del sentido es una
    operación de reducción de complejidad que el hombre
    ha obtenido en conjunción con fuerzas que lo sobrepasan.
    La contingencia ya no puede pensarse como una
    confrontación de este mundo frente a otro posible, sino
    únicamente en relación a lo que la sociedad como
    sistema selecciona.

    La complejidad contingente de las posibiliadades de la
    experiencia y la acción, y sobre todo la complejidad de un
    futuro abierto, deben realizarse en la interacción social
    -de no ser así se trataría sólo de una
    complejidad indeterminada.

    El mundo del sentido no es sólo acertante, sino
    también negante. Esta peculiaridad binaria es exclusiva
    del sentido, ya que en el mundo externo no existe nada
    negativo. El sentido es complejo e impulsa a la
    selección
    . Todo acto de selección
    lleva implícita una negación recurrente. Debido
    a esta alternancia el sentido se revela autorreferencial,
    autopoiético.

    De aquí que Luhmann entienda el sentido, en
    calidad de categoría prelinguística que funda,
    a

    su vez, el lenguaje y le confiera características
    de codificación binaria.

    LA
    SOCIEDAD COMO SISTEMA SOCIAL

      I.- La teoría
    de la sociedad en la sociología

      El objeto de nuestar investigación es el sistema social de la
    sociedad moderna.

    Cada teoría de la sociedad debe presentar un
    componente autológico
    . Esto es, la
    definición de la sociedad y lo social es ya una
    operación del objeto. La descripción realiza lo descrito: en el
    momento en que tiene lugar, debe describirse a sí
    misma.

    Hasta hoy la sociología no ha sabido plantearse
    este problema.

    El aislamiento del objeto, sin embargo, implicaba
    también el aislamiento del sujeto y, consecuentemente, las
    alternativas que se perfilaban no podían sino oscilar
    entre el cientificismo ingenuo y el trascendentalismo. De
    esta manera se pueden explicar las extrañas conexiones
    entre el trascendentalismo y la psicología
    social de Gerge Simmel
    ; pero también así se
    explica el concepto de acción que se encuentra en Max Weber y su
    relación con el neokantismo y con la teoría del
    valor.

    Los análisis que tematizaban las formas de la
    gradualidad de las transformaciones evolutivas son sustituidos
    por análisis que se apoyan en conceptos
    históricamente plausibles: análisis de la
    diferenciación social, de la dependencia de la
    organización, de las estructuras del rol. Se abandona
    el concepto de sociedad propio de la economía
    política, centrado en la economía, prevaleciente
    desde los últimos decenios del siglo XVIII, y se pasa a
    una fundación más espiritual (cultural) o
    más material (económica) de la sociedad. Y se
    preocupan del lugar del individuo en la sociedad moderna. Este
    llega a ser el tema central del análisis
    sociológico. Ya no es considerada como una totalidad
    tendiente al progreso.

    Sociolaización / rol marca la
    mediación entre individuo y sociedad. Con Max Weber se
    llega a una condena del racionalismo
    occidental moderno.

    Después de los clásicos, desde hace casi
    80 años, en la teoría de la sociedad, la
    sociología no ha hecho progresos dignos de mención.
    Se ha evitado la descripción de la sociedad como un
    todo.

    La única teoría sociológica
    sistemática que existe hasta el momento es la de
    Talcott Parsons como teoría general de sistema de
    acciones.

    Obstáculos que impiden el
    conocimiento de la sociedad:

      – Que una sociedad está constituida por
    hombres concretos y por relación entre los
    hombres.

      – Que las sociedades son
    unidades regionales, territorialmente delimitadas.

      – Y que las sociedades, por tanto, pueden ser
    observadas desde el exterior como grupos de hombres
    o
    como territorios.

      Las dos primeras impiden una
    determinación conceptual del objeto sociedad. Estos
    errores se condensa por su terquedad en aferrarse a un
    concepto humanístico de sociedad, es decir, un
    concepto que tiene su referencia esencial en el
    hombre.

    Luhmann contra tradición: humanista /
    regionalista
    . Por tanto es una teoría antihumanista y
    antiregionalista.

    II.- Distinción entre sistema y
    entorno

      La sociología no ha logrado la
    autoimplicación de la teoría de la sociedad y, por
    consecuencia, no ha podido renunciar a las implicaciones del
    esquema sujeto-objeto. Luhmann aportara desde fuera de la
    sociología, con avances producidos en:

      – Teoría de
    sistemas

    – Cibernética

    Ciencias
    cognitivas

    – La teoría de la
    comunicación

    – La teoría de la evolución.

      Estos avances permite escarparse de la
    contraposición entre las ciencias de la naturaleza y
    ciencias del espíritu, o ámbitos objetuales dados
    en forma de leyes, y
    ámbito objetuales dados en forma de textos (hermenéutica).

      Entonces:

    Ya no hablamos de objetos, sino de
    DISTINCIONES. La importancia de esta trasnformación
    la llevará a cabo a través del concepto de FORMA
    de George Spencer Brown
    . La forma no es una forma más
    o menos bella. La forma es la forma de una distinción,
    por tanto de una separación, de una diferencia
    . Cuando
    se efectúa una distinción, se indica una parte de
    la forma; sin embargo, con ella se da, al mismo tiempo, la otra
    parte. Es decir se da simultaneidad y diferencia
    temporal. Indicar es al mismo tiempo distinguir,
    así como distinguir es al mismo tiempo indicar
    .
    Ninguna parte es algo en sí misma. Se actualiza por el
    hecho de que se indica esa parte y no la otra. En este sentido
    la forma es autorreferencia desarrollada, más
    precisamente, es autorreferencia desarrollada en el
    tiempo
    . Atravesar es un acto creativo. La forma es
    la distinción misma
    , en cuanto que apremia a indicar
    (por tanto a observar) una u otra parte, y por esta razón
    no puede ella misma realizar su propia unidad. La unidad de
    la forma es la del tercero excluído que no puede ser
    observado hasta que se observa con la ayuda de la
    forma.

    Determinar, indicar, conocer y actuar, en cuanto
    operaciones, consisten en esto: en que se fija una forma, con la
    consecuencia de que se instaura una diferencia, que produce al
    momento una simultaneidad y una necesidad de tiempo.

      El procedimiento del
    que nos servimos, entonces, no es deductivo sino inductivo
    :
    consiste en el intento de establecer qué significan las
    generalizaciones de una forma para las otras formas. Aquí,
    entonces, consistencia no significa sino producción de suficientes
    redundancias
    , tratamiento parsimonioso de las
    informaciones.

    La teoría de sistema se preocupa de la forma de
    la forma, se podría decir, que explicita, con referencia
    al caso sistema-entorno, las propiedades generales de toda forma
    de dos partes. LA UNIDAD DE LA FORMA PERMANECE PRESUPUESTA
    COMO DIFERENCIA
    , pero no es fundamento de las operaciones.
    Las operaciones son posibles como las operaciones de un sistema.
    Pero el sistema puede operar también como observador de
    la forma
    . Puede observar la unidad de la diferencia,
    la forma de dos partes como forma: puede hacer esto si la forma
    puede operar otra distinción. Si los sistemas son lo
    suficientemente complejos pueden aplicarse a sí mismos la
    distinción sistema-entorno.

    Los sistemas pueden distinguirse a sí mismo
    respecto a su entorno, pero sólo como una operación
    que se verifica en el mismo sistema. La forma que ellos, por
    así decirlo, producen ciegamente, operando
    recursivamente
    y por tanto diferenciándose, de nuevo
    está a su disposición cuando se observa a sí
    mismo como sistema en un entorno. Teoría de sistemas
    como praxis del
    distinguir y del indicar.

    La teoría de sistemas utiliza la
    distinción de sistema y entorno como forma de sus
    observaciones y descripciones; pero para poder hacerlo debe ser
    capaz de distinguir esta distinción respecto a otras
    distinciones, por ejemplo, respecto de la teoría de la
    acción y, en general, para operar de este modo, debe
    constituir un sistema: es decir, que en este caso,es una ciencia.

    Antes el intercambio de la materia en
    terminos de input – output, nos ponía ante la paradoja de
    que existían sistemas que no están sujetos a la ley
    de la entropía, sino que estaban en condiciones
    de una neguentropía, esto es mantener su
    diferenciación con respecto del entorno
    , e incluso
    poder complicarse aún más. Por tanto debían
    acentuar su diferencia con el entorno.

    PRIMER
    AVANCE

    Inclusión de relaciones autrorreferenciales y,
    por tanto, circulares. Autopoiesis de Humberto Maturana

    significa un elemento nuevo, ya que el entorno sólo
    determinaba en terminos casuales al sistema, por tanto a mayor
    complejidad del sistema mayor casualiadad de
    determinación.

    Los sistemas autopoiéticos son los que
    producen por sí mismo no sólo las estructuras, sino
    también los elementos de que están compuestos,
    precisamente en la trama de estos elementos.
    Los elementos
    son informaciones, son distinciones que producen la diferencia en
    el sistema. Y en este sentido son una unidad de uso para la
    producción de unidades de uso, para los cuales en el
    entorno no existe correspondencia.

    Todas las relaciones entre un sistema
    autopoiético y el entorno tienen un modo no
    específico.
    Cada especificación presupone que
    el sistema tenga una actividad propia y que haya una
    situación histórica como condición de esta
    actividad suya.

    La especificación, en efecto, es ella misma una
    forma, es decir, una distinción. Está constituida
    por una elección efectuada en un ámbito de
    elección autoconstituido (información): una forma
    así puede estar constituida sólo en el mismo
    sistema.

    No hay input ni output de elementos en el sistema o
    desde el sistema: esto es lo que se entiende con el concepto de
    autopoiesis. El sistema es autonómo no
    únicamente en el plano estructural, sino también en
    el plano operativo
    . El sistema puede constituir
    operaciones propias sólo empalmándose a operaciones
    propias y como anticipación respecto a ulteriores
    operaciones del mismo sistema.

    ¿Cómo es posible distinguir, por un lado,
    esta dependencia recursiva de la operación a partir de
    sí y, por otro, las dependencias respecto al entorno, las
    cuales indudablemenete siguen existiendo? Estas reflexiones nos
    llevarán a atribuir al concepto de comunicación un
    significado central para la teoría de la
    sociedad.

    Clausura operacional (o autorreferencial) del
    sistema
    . Con este concepto no hay referencia a lo que
    podría ser entendido como aislamiento causal, como
    falta de contacto o como una especie de segregación del
    sistema. Sin embargo, permanece válido el principio, ya
    adquirido gracias a la teoría de los sistemas abiertos,
    que independencia
    y dependencia pueden acrecentarse mutuamente, una a través
    de la otra. Hoy se formula este principio de una manera
    distinta y se dice que cada apertura se apoya en la cerradura del
    sistema
    . Esto significa que sólo los sistemas
    operativamente cerrados pueden construir una alta complejidad
    propia, la cual puede servir para especificar bajo qué
    aspectos el sistema reacciona a las condiciones de su entorno,
    mientras que desde los demás aspectos se puede permitir
    indiferencia gracias a su autopoiesis. El conccepto de sistema
    remite al concepto de entorno y que por eso no puede ser aislado
    ni lógica, ni analíticamente.

    Observar significa simplemente distinguir e
    indicar. El observador es el tercero excluído de su
    observación.

    III.- La sociedad como sistema social
    omniabarcador

    La teoría de la sociedad es la teoría del
    sistema social omniabarcador, que incluye en sí los
    demás sistemas sociales
    . Esta definición es
    casi una cita de las notas introductorias de la Política
    de Aristóteles. Con esto nos ponemos en
    conexión con la tradición
    véteroeuropea por lo que respecta al concepto de
    sociedad.

    La sociedad será entendida como un sistema y,
    como se ha dicho la forma del sistema no es otra cosa que la
    distinción entre sistema y entorno. Sin embargo, esto no
    significa absolutamente que sea suficiente la teoría general
    de sistemas para que en virtud de un procedimiento
    lógico se pueda deducir qué se ha de entender como
    sociedad.

    Más bien es necesario proceder a ulteriores
    determinaciones, especificando primero la peculiaridad de los
    sistemas sociales y luego, dentro de la teoría de sistemas
    sociales, especificando la peculiaridadd del sistema de la
    sociedad. Sólo así se podrá explicar
    qué se esta implicando cuando se designa a la sociedad
    como sistema social omniabarcador.

    Por eso debemos distinguir tres diversos niveles en
    el análisis de la sociedad:

    – La teoría general de sistemas, y en ella la
    teoría general de los sistemas
    autopoiéticos;

    – La teoría de sistemas
    sociales;

    – La teoría del sistema de la sociedad como
    caso particular de la teoría de sistemas
    sociales.

    La teoría general de los sitemas
    autopoiéticos exige que se indique con precisión la
    operación que realiza la autopoiesis del sistema y que de
    este modo delimita al sistema con respecto a su entorno. En el
    caso de los sistemas sociales, esto sucede mediante la
    comunicación. La comunicación tiene todas las
    propiedades necesarias para la autopoiesis del
    sistema:

    – Es una operación genuinamente
    social.

    – Es una operación social porque presupone el
    concurso de un gran número de sistemas de conciencia
    ,
    pero precisamente por eso, como unidad, no puede ser imputada a
    ninguna conciencia sola.

    – Es social porque de ningún modo puede ser
    producida una conciencia común colectiva, es decir,
    no se puede llegar al consenso en el sentido de un acuerdo
    completo; y sin embargo, la comunicación
    funciona.

    Es autopoiética porque (otra versión del
    mismo argumento):

    – En la medida que sólo puede ser producida
    sólo en un contexto recursivo con otras comunicaciones
    y, por tanto, sólo en una trama cuya reproducción
    concurre cada una de las comunicaciones.

    Distinción entre un proceso biológico y la
    comunicación es que esta última es una
    operación provista de la capacidad de
    autoobservarse.

    La comunicación, como operación, no
    produce sólo una diferencia. Sin duda que lo hace; pero
    para observar que esto sucede, también usa una
    distinción específica: la que existe entre el acto
    de comunicar y la información. Esto no significa
    sólo que la identificación del acto de comunicar
    como acción es elaboración de un observador, es
    decir, la elaboración del sistema de la
    comunicación que se observa a sí mismo. Esta idea
    significa, además, que los sistemas sociales (incluida la
    sociedad) pueden construirse sólo como sistemas que se
    observan a sí mismos.

    Así ninguna autoobservación
    está en condiciones de comprender la plena realidad del
    sistema que ella realiza: puede sólo elegir soluciones
    sustitutivas.
    Lo cual sucede mediante la elección
    de las distinciones con las cuales el sistema efectúa
    autoobservaciones. En este caso el sistema debe poder fundamentar
    la distinción sistema-entorno, es decir, debe poder
    distinguir entre autorreferencia y heterorreferencia. Esta
    distinción es efectuada en el sistema. Podemos decir
    también que ella misma es una construcción del
    sistema.

    En consideración a esta imposibilidad de captar
    la plenitud del ser y de hacer al sistema transparente para
    consigo mismo, surge un complejo producto de
    distinciones, que guían el proceso de observación
    del sistema, lo orienta hacia adentro o hacia afuera,
    según sea la parte de la distinción dentro-fuera
    que esté indicada.

    Un sistema social y, naturalmente, de modo especial, una
    sociedad puede observarse a sí misma, simultánea o
    sucesivamente, de maneras muy diversas, que aquí
    llamaremos policontextuales. No existe, pues, ninguna
    coacción de parte del objeto para la integración de la observación. El
    sistema hace exactamente lo que hace. Si ahora pasamos al tercer
    nivel, en el que se debe tratar la especificidad del sistema de
    la sociedad, se hace posible observar, en toda su evidencia e
    importancia, los problemas de
    la multiplicidad de las posibles autoobservaciones. Y en
    efecto la sociedad, como sistema social omniabarcador, no conoce
    sistemas sociales más allá de sus fronteras
    .
    Por lo tanto, no puede ser observada desde fuera. En otras
    palabras, la sociedad constituye el caso extremo de la
    autoobservación policontextual
    , el caso extremo de
    un sistema que esta constreñido a la
    autoobservación, sin actuar para esto como un objeto,
    sobre el que pueda existir sólo una única
    opinión correcta, de modo que todas las desviaciones
    puedan ser tratadas como error. Las autodescripciones no se
    producen de un modo casual.

    La plausibilidad de las representaciones tienen
    condiciones estructurales y, en la evolución de las
    semánticas, existen tendencias históricas que
    delimitan fuertemente el espacio de las
    variaciones.

    IV.- Clausura operacional y acoplamiento
    estructural

    Cada observación sobre el entorno debe realizarse
    en el mismo sistema como actividad interna, mediante distinciones
    propias (para las cuales no existe ninguna correspondencia en el
    entorno). Toda observación del entorno presupone la
    distinción entre autrorreferencia y heterorreferencia
    ,
    la cual puede hacerse sólo en el sistema. Toda
    observación del entorno estimula la autoobservación
    y toda distancia ganada respecto al entorno trae consigo la
    pregunta por sí mismo, por la propia identidad.

    La clausura operacional trae como consecuencia que el
    sistema dependa de la autoorganización
    . Juntas, la
    clausura y la autoorganización, hacen que el sistema se
    vuelvan – y aquí se manifiesta la ventaja que proviene de
    la evolución- altamente compatible con el desorden del
    entorno o, más precisamente, con entornos ordenados
    fragmentariamente, en sistemas varios, pero sin formar una
    unidad. Podemos decir que la evolución lleva
    necesariamente a la clausura de los sistemas, la cual a su vez
    contribuye para que se instaure un orden general respecto al cual
    se confirmen la eficacia de la
    clausura operacional y la autoorganización. Precisamente
    en este sentido también la clausura operacional del
    sistema de comunicación que es la sociedad, corresponde al
    hecho de que surgen organismos móviles provistos de
    sistemas nerviosos y, por último, de conciencia; y la
    sociedad refuerza, precisamente porque la tolera, la
    multiplicidad desorganizada de las perspectivas de cada uno de
    estos sitemas de intranquilidad endógena.

    Si se toma en consideración la tradición
    de teorías
    de sistemas, la tesis de la
    clausura suscita una cierta admiración. Y, en efecto,
    con la mirada dirigida hacia la ley de la entropía, la
    teoría de sistemas se había constituido en
    teoría de sistemas abiertos (y por tanto,
    neguentrópicos). Con clausura no se entiende aislamiento
    termodinámico, sino cerradura operacional, es decir
    que las operaciones propias del sistema se vuelven
    recursivamente posibles por los resultados de las
    operaciones propias del sistema.

    Relaciones recursivas como éstas, en las que la
    conclusión de una operación es la condición
    de posibilidad de otra, llevan, sin embrago, a una
    diferenciación de los sitemas, en los que todo esto se
    realiza en un modo que con frecuencia es estructuralmente muy
    complejo, y llevan a una diferenciación de su entorno que
    existe en la simultaneidad. Llamamos clausura operacional al
    resultado de este proceso.

    La sociedad es un sistema comunicativamente
    cerrado
    . Produce comunicación a través de
    la comunicación. Sólo la sociedad puede
    comunicar, pero no consigo misma ni con su entorno
    .
    Produce su unidad realizando operativamente comunicaciones a
    través de la reiteración recursiva y la
    anticipación recursiva de otras comunicaciones.
    Si se
    pone como fundamento el esquema de observación
    sistema-entorno, la sociedad puede comunicarse en sí misma
    sobre sí misma y sobre su entorno, pero nunca consigo
    misma y nunca con su entorno, porque ni ella misma ni su entorno
    pueden comparecer de nuevo en la sociedad, por así
    decirlo, como interlocutor. En efecto, la sociedad es posible
    sólo como sistema autopoiético.

    Estar cerrado significa siempre estar incluido en algo
    que, visto desde dentro, constituye algo externo. En otras
    palabras, la construcción y el mantenimiento
    de los límites de un sistema -también vale para los
    seres vivientes- presuponen un continuo de materialidad
    que no conoce y no respeta estos límites. La
    cuestión que surge aquí es ¿cómo se
    configura un sistema? y, en nuestro caso, ¿cómo
    configura el sistema de la sociedad sus relaciones con el
    entorno, si no puede mantener ningún contacto con el
    entorno? Toda la teoría de la sociedad de la respuesta que
    se dé a esta pregunta. Por lo pronto podemos ver
    cómo el concepto humanístico y
    regionalístico de sociedad ha evitado el plantearse esta
    pregunta.

    Volveremos a Humberto Maturana, hablaremos de
    acoplamiento estructural. Este concepto presupone que todo
    concepto autopoiético opere como sistema determinado
    por la estructura
    , es decir, como un sistema que puede
    determinar las propias operaciones sólo a través de
    las propias estructuras. El acoplamiento estructural, entonces,
    excluye el que datos existentes
    en el entorno puedan especificar, conforme a las propias
    estructuras, lo que sucede en el sistema. Maturana
    diría que el acoplamiento estructural se encuentra de modo
    ortogonal con respecto a la autodeterminación del
    sistema.
    No determina lo que sucede en el sistema, pero
    debe estar presupuesto, ya
    que de otra manera la autopoiesis se detendría y el
    sistema dejaría de existir. En este sentido todos los
    sistemas están adaptados a su entorno (o no
    existirían), pero hacia el interior del radio de
    acción que se les confiere, tienen todas las posibilidades
    de comportarse de un modo no adaptado.

    En este sentido toda la comunicación está
    estructuralmente acoplada a la conciencia. Pero la conciencia no
    es ni el sujeto de la comunicación, ni en cualquier otro
    sentido, el sustrato de la comunicación. Para esto
    debemos abandonar también la metáfora
    clásica según la cual la comunicación es una
    especie de transferencia de contenidos semánticos de un
    sistema psíquico, que ya los posee, a otro
    sistema.
    No es el hombre quien puede comunicarse;
    sólo la comunicaciòn puede comunicar. La
    comunicación constituye una realidad emergente sui
    generis. Los sistemas de conciencia también son sistemas
    operacionales cerrados. No pueden tener contacto unos con otros.
    No existe la comunicaición de conciencia a conciencia y no
    existe ninguna comunicación entre el individuo y la
    sociedad. Solamente la sociedad puede
    comunicar
    .

    Para comprender la conexión entre conciencia y
    comunicación utilizamos el concepto de acoplamiento
    estructural. Este funciona siempre e imperceptiblemente
    . El
    acoplamiento estructural entre comunicación y conciencia,
    por su modo de funcionar sin ruido y sin
    visibilidad, no excluye absolutamente que quienes forman parte de
    la comunicación sean identificados en la
    comunicación o que además sea a ellos a quienes
    dirija la palabra. Los llamaremos personas, es decir, diremos que
    el proceso de comunicación está en condiciones de
    personificar referencias externas. Toda comunicación debe
    poder distinguir entre la información y el acto de
    comunicar o no sería posible distinguir la misma
    comunicación. En conceptos de Spencer Brown se
    podría llegar a decir que la utilización de estas
    referencias condensa personas o cosas, es decir, las fija como
    idénticas y al mismo tiempo las confirma, es decir, las
    enriquece con nuevas referencias de sentido que derivan de otros
    actos de comunicación.

    A través de acoplamientos estructurales un
    sistema puede empalmarse a sistemas altamente complejos del
    entorno, sin que éste deba alcanzar o reconstruir la
    complejidad de aquél
    . La complejidad de estos sistemas
    del entorno permanece opaca para el sistema. Se trata de utilizar
    la complejidad ordenada (estructurada, pero no calculable) a la
    medida de las propias posibilidades de operación, lo cual
    en las sociedades significa linguísticamente. En el caso
    de que tales relaciones se desarrollen conforme a una
    recíproca coevolución, por lo que ninguno de los
    sistemas acoplados estructuralmente de esta manera podría
    existir sin ellas, se puede hablar también de
    interpenetración. El acoplamiento estructural
    regular entre sistemas de conciencia y sistemas de la
    comunicación se hace posible a través del
    lenguaje
    . Desde el punto de vista de la evolución, el
    lenguaje es un tipo de ruido extremadamente improbable. Al mismo
    tiempo, las posibilidades de especificación del lenguaje
    vuelven posible la construcción de estructuras de
    comunicación altamente complejas. Es decir, por una parte
    permiten que las mismas reglas del lenguaje se vuelvan complejas
    y luego caigan en desuso, y por otra parte permiten que se
    construyan semánticas sociales para la reactivación
    situacional de importantes posibilidades de la
    comunicación. Hay que aludir al hecho de que nos
    encontramos en contradicción con los presupuestos
    fundamentales de la linguística sausseriana
    : el
    lenguaje no posee ningún modo propio para operar, no debe
    ser manejado como el acto de pensar o como el acto de comunicar;
    y, consecuentemente, el lenguaje no constituye un sistema propio.
    Es y seguirá siendo dependiente del hecho de que los
    sistemas de conciencia, por una parte, y el sistema de
    comunicación de la sociedad, por otra, prosigan la propia
    autopoiesis mediante operaciones propias completamente
    cerradas.

    Richard Pérez

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