(15 de Febrero-14 de Mayo)
El rol protagónico de los medios de comunicación de masa fue una de las características principales de la campaña electoral del 2004. Todos los partidos políticos participantes en esa contienda utilizaron hasta donde pudieron estos medios para canalizar sus mensajes dirigidos al electorado.
Solamente a través de los canales de televisión los partidos invirtieron cerca de 400 millones de pesos para pagar unas 54 mil 533 cuñas o anuncios de publicidad política. Esto nos lleva a considerar que este fue el principal medio utilizado por los candidatos y las organizaciones que los aupaban para llegar a la masa de electores, constituida por más de cinco millones de dominicanos.
Lamentablemente, según los resultados de la presente investigación, los mensajes transmitidos no se basaron en el debate de las ideas sobre los problemas más acuciantes del pueblo dominicano. Primaron los ataques personales, la chercha política y la diatriba, sin faltar la demagogia.
Este trabajo explica también el enorme peso del contexto nacional en el comportamiento del electorado y en los resultados finales del proceso de votación, que culminó con la victoria del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Aunque el equipo de investigación tuvo limitaciones de tiempo y de recursos para profundizar en el tema que nos ocupa, logramos reunir datos suficientes que permiten reflexionar sobre el contenido y la forma de las estrategias de campaña de los partidos políticos, especialmente la del PLD.
Los capítulos cuatro y cinco contienen el análisis específico del tema central de la investigación. En ellos el lector o la lectora encontrara informaciones inéditas y opiniones altamente calificadas en torno al proceso electoral y las estrategias de campañas.
En los dos primeros capítulos analizamos la situación económica y social del país en los meses previos a las elecciones y los protagonistas de ese proceso. Llama la atención el hecho de que esta vez hubo una alta participación de la sociedad civil en el debate electoral.
Los únicos debates sobre aspectos programáticos en los que participaron los candidatos presidenciales fueron promovidos por grupos de la sociedad civil. Ese es un aspecto que este trabajo logra resaltar, dada la importancia que reviste para el fortalecimiento de la democracia dominicana.
Todo estudio de la realidad, por simple que parezca, requiere de una serie de pasos previos al punto de partida. El tema que ocupa nuestra atención no es la excepción.
Estudiar la estrategia de comunicación de un partido político en un momento determinado nos lleva a un análisis de coyuntura apasionante, que implica verificar el comportamiento de las fuerzas económicas y sociales que interactúan directa o indirectamente, a favor o en contra de los intereses en juego. En este tipo de procesos no hay fuerzas neutrales.
Las elecciones presidenciales del 16 de mayo del 2004 fueron precedidas de una intensa campaña proselitista en la que participaron 24 partidos y movimientos políticos reconocidos legalmente. Adicional a ellos también participaron otras organizaciones políticas y sociales que no cuentan con el aval de la Junta Central Electoral, máximo tribunal de elecciones del país.
Delimitar los alcances de la investigación, justificarla, definir sus objetivos y establecer la metodología a seguir son pasos imprescindibles antes de comenzar a buscar respuestas a las preguntas o interrogantes que motivan este estudio.
El tema objeto de nuestra investigación es simple y específico: Estrategia de Comunicación del Partido de la Liberación Dominicana durante la Campaña Presidencial del 2004.
Aunque los partidos políticos dominicanos viven en campaña, que intensifican cuando se aproximan procesos electorales nacionales, este estudio se limita al período de tres meses establecido por ley y regido por la Junta Central Electoral, es decir, del 15 de febrero al 14 de mayo del 2004.
Las elecciones son fenómenos sociales influenciados por el contexto socioeconómico y político en que se realizan. Por tanto resulta imposible aislar el análisis de estos procesos de su contexto.
Atendiendo a ese criterio, este estudio revisa los principales elementos que caracterizaron la coyuntura electoral del 2004 para verificar en qué medida estos influyeron en el comportamiento del electorado.
En términos precisos se pasa balance a la realidad económica y social del país en los meses previos a las elecciones, se revisa el comportamiento de los actores y protagonistas del proceso (partidos políticos, Junta Central Electoral, Sociedad Civil, gobiernos y organismos internacionales) y se analiza las características generales de las estrategias de campaña implementadas por los tres partidos políticos mayoritarios.
Es muy difícil entender las limitaciones y aciertos de la estrategia de comunicación del PLD al margen de los elementos coyunturales antes mencionados. Sin embargo, hay que evitar que se confunda el objeto de la presente investigación mediante la distracción derivada de la profundización en temas colaterales.
El análisis del tema que nos ocupa tiene como soporte básico la propaganda-publicidad divulgada por encargo del PLD a través de la televisión y la radio durante el período comprendido entre el 15 de febrero y el 14 de mayo del 2004.
Todo lo que hacen o dejan de hacer los partidos políticos es de interés colectivo. Para bien o para mal, esté consciente o no la ciudadanía.
Ese interés es mayor cuando se trata de decidir la suerte de la administración pública por un período de cuatro años. Y de eso se tratan las elecciones. En ellas se pone en juego el destino de las cosas públicas.
Investigar el comportamiento de un partido o de una actuación de él en una coyuntura electoral específica supera los requerimientos de un trabajo puramente académico. Más que eso se trata de una forma de empujar para que los asuntos que atañan a la población se manejen con responsabilidad, honestidad y justicia. Es al mismo tiempo, un medio de denuncia y crítica contra la mentira y el engaño, la manipulación y el mal uso de los recursos provenientes de los contribuyentes.
Es harto sabido que contra los partidos políticos llueven las quejas procedentes de distintos sectores de la sociedad en la que operan. ¿ Qué sería de ellos si la sociedad dejara de darle seguimiento a su conducta cotidiana?.
En el caso particular de la República Dominicana, la pasión de la población por la actividad política es todavía alta. Un estudio reciente de la Red Interamericana por la Democracia demostró que el 26% de los dominicanos milita en algún partido político. Ese es el más alto porcentaje de participación política de América Latina, cuyo promedio de militancia política es de 7.7%.
Estos datos justifican aún más la realización de este modesto estudio.
Objetivo General
Objetivos Específicos
Este trabajo consiste en un estudio o investigación explicativa, basada en el análisis coyuntural de las estrategias de comunicación del Partido de la Liberación Dominicana, dirigido a responder cómo se manifestó este partido en materia de comunicaciones y su correlación con las otras dos fuerzas políticas mayoritarias del país.
Este estudio se apoya en un diseño no experimental, tomando como sujetos de investigación a los tres partidos mayoritarios que participaron en la contienda electoral del 2004.
La realización del presente estudio sería imposible sin dar una serie de pasos, entre los que se destacan los siguientes:
Las principales fuentes de las que se nutre esta investigación son, entre otras, el Banco Central de la República Dominicana, la Junta Central Electoral, los archivos de la Fundación Institucionalidad y Justicia, Participación Ciudadana y la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana.
Otras fuentes valiosas consultadas son los diarios nacionales, las áreas de comunicación de los partidos políticos y las compañías especializadas en medición de opinión pública como: la Empresa de Medición Electrónica de Audiencia AGB Dominicana (por sus siglas en Inglés) y OGM Central de Datos (división de información del Periódico El Caribe).
También aportaron datos e informaciones valiosas las extensas conversaciones del equipo de investigación con expertos en análisis de coyuntura de la talla de Juan Bolívar Díaz, Pedro Catrain, José Israel Cuello, Rafael Toribio e Isis Duarte.
En este trabajo hacemos uso de una serie de conceptos, que es necesario manejar para entender todo su contenido que a continuación desglosaremos.
Entender una coyuntura hace posible el actuar aquí y ahora correctamente. A la coyuntura también se le llama estado de correlación de fuerzas.
Para realizar un análisis de coyuntura es indispensable tener elementos e información que coadyuven a conocer lo referido a las leyes generales del desarrollo de la sociedad.
Los actores que inciden en el análisis de coyuntura en el ámbito social o institucional son:
Estos actores pueden ser personas, grupos, instituciones, iglesias, medios de comunicación, sindicatos, partidos, etc.
CAPITULO I
SITUACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DE LA REPUBLICA DOMINICANA EN LA COYUNTURA ELECTORAL DEL 2004
La coyuntura electoral del 2004 estuvo matizada por el hecho de que la economía dominicana se desplomó en el 2003 al decrecer en casi un 3% después de una década de crecimiento sostenido (1992-2002) que generó admiración de otros países y de organismos internacionales. En el período mencionado el Producto Interno Bruto (PIB) creció a un ritmo promedio anual del 7.7%. (Ver Informe del Banco Central Nuevas Cuentas Nacionales 1991-2003, Santo Domingo, julio del 2004.
La crisis económica del 2003 se prolongó hasta los primeros meses del 2004 y tuvo repercusiones terribles en la calidad de vida de toda la población, especialmente en aquella de más bajos ingresos.
Inflación, desempleo, deterioro de los servicios básicos, devaluación de la moneda y reducción de las inversiones públicas y privadas fueron algunas de las manifestaciones de esa crisis económica, la peor del país en la última década.
La atribución de responsabilidades en las causas de la crisis concentró gran parte del debate electoral de los últimos meses del 2003 y de los primeros del 2004. Mientras los partidos opositores culpaban al Gobierno de las penurias económicas que sufría el pueblo, el oficialista Partido Revolucionario Dominicano (PRD) atribuía el origen de la crisis a factores externos y a dificultades heredadas de administraciones gubernamentales anteriores.
Cifras del Banco Central indican que el ingreso per cápita de los dominicanos se redujo en un 24.3% durante el año 2003, dato que ilustra el drama que vivió todo un pueblo. Este se prolongó hasta los primeros meses del 2004, justamente cuando la campaña electoral estaba en pleno apogeo.
Uno de los factores desencadenantes del deterioro de la economía dominicana fue, sin lugar a dudas, la quiebra en cadena de tres bancos comerciales, incluido el segundo en tamaño del país.
La sociedad dominicana recibió en marzo del 2003 las primeras noticias oficiales de la quiebra del Banco Intercontinental (Baninter), atribuida por las autoridades monetarias a un colosal fraude. Más tarde se conocería que el Banco Nacional de Crédito (Bancrédito) y el Banco Mercantil también estaban en bancarrota, situación que impactó muy negativamente en la economía e hizo pensar que todo el sistema financiero caminaba hacia la ruina inevitable.
El Gobierno, en un esfuerzo por salvar la confianza de la población en el sistema bancario, asumió todos los compromisos financieros que tenían los bancos quebrados con inversionistas y ahorrantes. Ello involucró una suma de dinero superior a los 78 mil millones de pesos, cifra mayor al Presupuesto Nacional del 2003.
Esta intervención de las autoridades monetarias en el rescate bancario, con un costo aproximado al 20.3% del PIB en el 2003, supuso una presión muy fuerte sobre las finanzas del sector público consolidado y, además, las reservas internacionales se redujeron a niveles críticos. La emisión monetaria aumentó en 101.6% con respecto al 2002.
La crisis económica se hizo obvia con la disolución del Baninter y continuó con la posterior venta de Bancrédito y del Banco Mercantil, con la pérdida de confianza que se generó a raíz de esos fracasos bancarios.
Las autoridades del Banco Central expresaron que el fracaso de estas instituciones financieras se debió a que no tenían liquidez y capital suficientes, sus activos eran muy riesgosos y de baja calidad, e implementaban malas prácticas contables que escondían la verdadera situación.
El Banco Central emitió grandes sumas de dinero a depositantes de Baninter, lo cual resultó en un incremento en la liquidez de la economía. Este exceso de liquidez pasó al mercado cambiario, aumentaron las presiones sobre el peso.
Entonces, las autoridades monetarias emitieron certificados a tasas anuales de 32% a 36% para absorber la liquidez y reducir las presiones inflacionarias y de devaluación.
Como consecuencia de la creación de este enorme déficit cuasi-fiscal, empeoró la situación fiscal del sector público y, por el aumento resultante en las tasas de interés, la inversión privada se vio desplazada. De igual manera, los retrasos en la implementación de las medidas económicas necesarias y la incertidumbre política, contribuyeron a acelerar la salida de capitales.
El costo fiscal de la crisis bancaria del 2003 en República Dominicana fue uno de los más altos del mundo, un 20.3% del Producto Interno Bruto.
Esto dio lugar a un comportamiento contractivo de la economía dominicana, como resultado de un costo fiscal más alto que el costo promedio.
Por lo cual, la confianza de los agentes económicos se había caído y no se preveía el inicio de la recuperación de la economía sino hasta inicios del 2005.
Todos los indicadores macroeconómicos se desestabilizaron a consecuencia de la crisis de la economía: las tasas cambiarias, el movimiento de los precios, las tasas de intereses...
En el caso específico de la inflación, ésta alcanzó un 46.2% en el 2003, lo que significa que superó la cifra total del crecimiento de los precios durante la década inmediatamente anterior (1992-2002).
En el primer trimestre del 2004, el nivel de precios siguió aumentando, especialmente en los meses de enero y febrero, cuando la inflación fue de 9.23% y 11.25%, respectivamente.
A partir de marzo se inicia una tendencia hacia la reducción de la inflación, primer indicador de que la crisis económica comenzaba a ceder a causa de la drástica reducción del circulante o masa monetaria.
La población consumidora, sin embargo, no percibía ese fenómeno debido a que la especulación comercial se tragaba los beneficios de las ligeras reducciones de precios que se estaban registrando. Por tanto la inflación o el alto costo de la vida siguió siendo el tema más candente de la campaña electoral.
El presidente Hipólito Mejía, quien buscaba su reelección, se convirtió en el blanco de las críticas políticas y la población que lo veían como el único responsable del festival de altos precios que se bailó durante la campaña proselitista del 2004.
Sin embargo, entre las causas que explican los altos niveles inflacionarios que padeció el pueblo dominicano durante más de 18 meses consecutivos figuran, además de la crisis financiera, el alza sostenida de los precios del petróleo en los mercados internacionales y la pesada carga de la deuda externa del país.
Todos los procesos inflacionarios son dolorosos pero éste fue uno de los peores debido a que los alimentos y la medicina fueron los más afectados, sin que el Estado adoptara las necesarias medidas compensatorias a favor de las familias pobres.
En febrero del 2003 la tasa cambiaria del dólar estaba a 17 pesos por uno y un año después, es decir, en febrero del 2004 la moneda estadounidense se cotizaba a 55 pesos por uno.
Esta drástica devaluación de la moneda dominicana convirtió al peso en "sal y agua" y echó por la borda la estabilidad macroeconómica que había logrado el país de manera sostenida durante diez años consecutivos.
Las repercusiones de este fenómeno no se limitaron a los niveles de precios en el mercado interno. También alteraron negativamente todos los compromisos internacionales del país y le quitaron capacidad adquisitiva a las personas y a las empresas, muchas de las cuales pagaron con la ruina.
Visto este contexto, no era casual que la meta de detener la devaluación del peso dominicano ante el dólar estadounidense se convirtiera en una de las principales ofertas de los tres principales candidatos a la presidencia.
Otro grave problema socioeconómico presente en el contexto preelectoral del 2004 fue la crisis energética, empeorada por dos fenómenos coyunturales: el alza de los precios del petróleo y la compra por parte del Estado de las acciones privadas de dos de las tres distribuidoras de energía.
El primer fenómeno disparó los costos operacionales de todas las empresas energéticas (generadoras y distribuidoras), por lo tanto, las tarifas que pagan los consumidores. Mientras que el incremento de la intervención del Estado en el negocio eléctrico debilitó la eficiencia alcanzada en los sistemas de cobros de la energía servida, lo que se tradujo en disminución de las recaudaciones, específicamente de Edenorte y Edesur.
A esta situación negativa se agregó otra: la incapacidad del Estado para pagar el subsidio a las familias pobres.
La consecuencia más inmediata y dolorosa de esta situación fue el desplome del sistema energético nacional, a tal punto que la oferta de electricidad se mantuvo por debajo de la mitad de la demanda. Decenas de miles de hogares dominicanos tuvieron que conformarse con menos de cinco horas de energía al día durante varios meses.
Es obvio que estábamos frente a una catástrofe nacional que no solo afectaba sensiblemente la calidad de vida de la población. También puso en estado crítico a miles de empresas pequeñas, medianas y grandes lo que provocó despidos masivos de empleados y quiebra de productores y artesanos de todo el territorio nacional.
La crisis económica del país se manifestó también en el deterioro progresivo de los servicios básicos de salud, educación, higiene urbana, agua potable y del transporte público.
Durante todo el año 2003 y el primer semestre del 2004 llovieron las denuncias de precariedades en los hospitales del Estado, a lo que se agregaron paros frecuentes de médicos y paramédicos que reclamaban aumentos salariales. Las denuncias, comprobadas por los medios de comunicación, daban cuenta de la falta de medicina, equipos, material gastable, de combustibles para las plantas de emergencia y de muchas otras precariedades.
Denuncias similares provenían del sector educativo en donde hasta el desayuno escolar llegó a paralizarse por falta de fondos.
Las instituciones públicas responsables de garantizar los servicios de salud y educación perdieron la capacidad de endeudamiento y por tanto se vieron imposibilitadas a resolver los problemas cotidianos que se les presentaban.
Ante el evidente deterioro de la economía dominicana el Gobierno se vio precisado a solicitar la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI) a fin de obtener recursos frescos para evitar que la situación empeorara. Como resultado de esta acción, a final de septiembre del 2003 se anunció un acuerdo entre el Estado y el organismo internacional que implicaba la adopción de una serie de medidas fiscales y monetarias que ayudarían a la recuperación del sistema bancario y evitarían mayores repercusiones de la crisis que afectaba al sector por la quiebra del Baninter.
Ese acuerdo fue respaldado por las principales fuerzas económicas y políticas del país, incluyendo a los partidos de la oposición, en vista de que el mismo no implicaba grandes sacrificios para la población aunque imponía disciplina en los gastos gubernamentales.
Pero dos meses después de firmado el convenio éste se cae debido a que las autoridades dominicanas, sin consultar con el FMI, asumieron compromisos por más de 15 mil millones de pesos para intentar salvar al Banco Nacional de Crédito, que también se encontraba en una situación de iliquidez.
El mal manejo de esta crisis bancaria por parte del Gobierno traería consecuencias muy dolorosas para el país y para el propio partido gobernante, que aspiraba a permanecer en el poder.
La ruptura del acuerdo con el FMI implicó, entre otras cosas, la suspensión de los desembolsos de todos los préstamos concertados con organismos internacionales, situación que hizo más grave la crisis económica y por tanto crecieron las dificultades del Gobierno.
Un nuevo acuerdo con el FMI se firmó en febrero del 2004 cuando la campaña electoral estaba en apogeo pero éste también sería violado por un Gobierno, que estaba empeñado más que nada en obtener su reelección. Esta vez, el motivo principal para la ruptura fue la compra por parte del Gobierno de las acciones mayoritarias que tenía el sector privado en dos de las tres distribuidoras de energía, medida electoral que contrario a lo prometido por las autoridades, agravó la crisis del vital servicio eléctrico.
Aunque se negoció un tercer acuerdo, éste tampoco se materializó a causa del empeño del Presidente Hipólito Mejía de poner en primer plano la reelección, no obstante a que todas las encuestas indicaban que ese proyecto político no tenía ninguna posibilidad de éxito en un país agobiado por la crisis económica y por las malas practicas de sus gobernantes.
En medio de ese contexto al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y a su candidato presidencial, Leonel Fernández, le resultaría mucho más fácil ponerse al frente de las crecientes deseo de cambio del pueblo dominicano, que daba diversas muestras de cansancio frente al desacreditado equipo gobernante.
La incapacidad del Gobierno de negociar un acuerdo con el FMI se convirtió para muchos sectores nacionales en una contundente evidencia de que sin un cambio de mando en las riendas del Estado sería imposible superar la peligrosa crisis económica que sufría el país.
Casi la generalidad de los sectores sociales responsabilizaban al Gobierno y el Presidente Mejía del estado de cosas imperante y la indignación por la forma en que se conducían los asuntos públicos era cada día más evidente en amplios segmentos de la población.
En ese sentido se manifestaron organizaciones comunitarias y populares, representantes de las iglesias y de la denominada sociedad civil, sectores empresariales y hasta diplomáticos.
La situación económica y social era explosiva hasta mayo del 2004, el mes de las elecciones, cuando la tasa cambiaria del dólar llegó a cotizarse a 55 pesos por uno mientras el país permanecía apagado, la inflación continuaba su agitado curso. Productos tan populares como el arroz, la yuca , la carne de pollo y la leche alcanzaron precios sin precedentes y resurgieron las colas para comprar gas y gasoil.
CAPITULO II
PROTAGONISTAS DEL PROCESO ELECTORAL
El proceso electoral del 2004 adquirió una importancia especial, opacada un poco por la polarización de fuerzas, debido a que además de los partidos y de la Junta Central Electoral en el mismo actuaron otros sectores de la sociedad.
Si bien la crisis económica y el tema de la reelección iban a centrar la atención de los actores del proceso, hubo también incursiones interesantes de la sociedad civil en sentido diferente.
Los 5 millones 20 mil 703 dominicanos y dominicanas que tenían derecho a ejercer el voto en las elecciones del 16 de mayo del 2004 encontraron una gama de opciones que representaban diversas corrientes políticas de ayer y de hoy.
Los once candidatos presidenciales que se inscribieron en la Junta Central Electoral fueron apoyados por 24 partidos y movimientos políticos, cuyas bases filosóficas van desde el marxismo hasta el neoliberalismo.
Tres de esos candidatos fueron sustentados por organizaciones de Izquierda. Uno de ellos es Ramón Almanzar, ingeniero agrónomo de formación, presidente del Partido Nueva Alternativa, quien encabezó una alianza de diez grupos de orientación marxista.
Rafael Flores Estrella, antiguo funcionario gubernamental y dirigente del Partido Revolucionario Dominicano, logró que la Fuerza por la Revolución, también de ideología marxista, inscribiera e impulsara su candidatura presidencial.
La tercera opción de Izquierda la representó el periodista Raúl Pérez Peña (Bacho), fundador del denominado Partido de la Auténtica Democracia.
Los partidos tradicionales participaron en esta campaña electoral en torno a tres candidaturas; la de Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Eduardo Estrella.
Fernández, quien ya había ocupado la presidencia de la República (1996/2000), es abogado de profesión y acumuló experiencia como profesor universitario. Su candidatura fue respaldada por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), la Fuerza Nacional Progresista (FNP), el Bloque Institucional Social Demócrata (BIS), el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD), la Alianza por la Democracia (APD) y la Unión Demócrata Cristiana (UDC), entre otros. En el paquete había una mezcla de intereses e ideologías que pasaban desde el socialismo marxista hasta la ultraderecha ortodoxa.
Hipólito Mejía, quien buscaba la reelección, logró conformar un frente de partidos encabezado por el PRD y completado por el Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC), el de la Unidad Democrática (UD), el Renacentista Nacional (PRN), el Partido de la Unidad Nacional (PUN), y otros.
El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), tradicional representante de las ideas más conservadoras de la sociedad dominicana, postuló a Eduardo Estrella, un ingeniero de Santiago cuya militancia política era poco conocida hasta hace un par de años. El Partido Nacional de Veteranos y Civiles (PNVC) fue la única organización que respaldó la candidatura presidencial de Estrella.
Otros partidos políticos decidieron participar de manera independiente en estas elecciones.
El Partido Revolucionario Independiente (PRI) llevó como candidato presidencial a Trajano Santana, un abogado relativamente joven en esa organización con poca experiencia política y administrativa.
El ex presidente de la Cámara de Diputados Rafael Peguero Méndez participó en la contienda como candidato presidencial del Partido Popular Cristiano (PPC), cuya dirigencia adquirió tras ser expulsado del PRD acusado de alta traición.
Ramón Emilio Concepción fue el candidato presidencial del Movimiento de la Solidaridad Nacional (MSN), organización recién creada y reconocida por la Junta Central electoral.
Ramón Nelson Didiez Nadal fue el candidato a la presidencia por el Partido Demócrata Popular (PDP), fundado por el fenecido contra almirante Luis Homero Lajara Burgos.
Mientras que la Alianza Social Dominicana (ASD) llevó como candidato a Carlos Ramón Bencosme Adames.
No obstante, a esta gama de opciones electorales, la campaña electoral se polarizó entre las alianzas que respaldaban a Leonel Fernández y las que sustentaban la candidatura de Hipólito Mejía. Aunque Eduardo Estrella mereció un tratamiento preferencial frente al resto de los candidatos presidenciales.
Es oportuno recordar que las divisiones que afectaron tanto al PRD como al PRSC se convirtieron en puntos débiles para las candidaturas de esos partidos, situación de la que sacó amplias ventajas el candidato del PLD.
Meses antes de las elecciones el PRD tenía más de siete aspirantes a la nominación presidencial y finalmente se impuso Hipólito Mejía, quien fue objeto intensas críticas dentro de su propio partido y ni qué hablar de las recibió por parte de la oposición y de otros sectores.
El PRSC, tenía a dos grupos enfrentados, uno de los cuales resistió hasta el último momento reconocer la candidatura presidencial de Eduardo Estrella. Connotados dirigentes reformistas llamaron a votar por Leonel Fernández, el candidato del PLD.
En la campaña electoral del 2004 se confirmó que definitivamente quedó atrás el concepto de que los únicos protagonistas de los procesos electorales son los partidos políticos.
La incursión en el proceso de organizaciones e instituciones no partidarias fue intensa, amplia y sostenida.
Esa incursión o participación se hizo mediante forma diversas, entre las que sobresalen el monitoreo de las acciones de candidatos y partidos, la promoción de un código de ética electoral, la observación del proceso de votación, la celebración de encuentros con los principales candidatos presidenciales y las denuncias de irregularidades cometidas en el proceso.
Coaliciones de organizaciones de la sociedad civil y entidades individuales realizaron encuentros con los candidatos presidenciales de las tres fuerzas políticas mayoritarias del país: Leonel Fernández, del PLD, Hipólito Mejía del PRD, y Eduardo Estrella, del PRSC en los que debatieron temas de interés para los participantes en esas actividades.
La Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) auspició la realización de conferencias con los referidos candidatos presidenciales en las que requirió la propuesta de Fernández, Mejía y Estrella para enfrentar la corrupción administrativa. Los planteamientos formulados en esos debates fueron recogidos en el libro "Propuestas anticorrupción: Candidatos presidenciales 2004" publicado dos semanas antes de los comicios.
La Cámara Americana de Comercio también invitó a esos candidatos a presentar ante su membresía las propuestas programáticas que ofertaban para afrontar la crisis económica del país.
Encuentros similares fueron promovidos por los grupos participantes en el denominado Dialogo Nacional, que presidió monseñor Agripino Núñez Collado, rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.
Todos estos eventos fueron divulgados y transmitidos por canales de televisión, hecho que le agregó valor pedagógico y los convirtió en una importante fuerza de presión para los partidos y sus candidatos, que en más de una ocasión tuvieron que referirse a los planteamientos programáticos reclamados por la sociedad civil.
Los productores de telediarios también hicieron programas especiales con los candidatos en los que se debatieron, de cara al público, los planteamientos programáticos de cada uno de ellos.
La observación electoral y el monitoreo de la campaña por parte del movimiento cívico Participación Ciudadana también fueron acciones muy importantes de la sociedad civil durante el proceso electoral del 2004, que fue uno de los menos violentos de la historia democrática de la República Dominicana.
Si en algún momento los partidos tuvieron que abordar en la campaña algunos aspectos programáticos en gran medida el merito corresponde a las organizaciones de la sociedad civil que jamás dejaron de levantar la bandera de este reclamo.
CAPITULO III
ESTRATEGIA DE CAMPAÑA DE LOS PARTIDOS MAYORITARIOS
Una campaña que carece de estrategia, carece de eje central, y esto afecta negativamente a todas las demás áreas que la integren, independientemente de los recursos a su disposición.
La estrategia de campaña es simplemente una definición de cómo ganar. El mensaje es el arma más poderosa de un candidato o campaña, y para que sea eficaz, este mensaje debe comunicar la estrategia de campaña y al mismo tiempo, debe unir todas las realidades del país, de la sociedad y de los protagonistas de la campaña.
Estos planteamientos están centrados dentro de las conceptualizaciones del marketing político, específicamente en el marketing electoral, que no es más que la elaboración de mensajes estratégicos para campañas políticas, dirigida a grupos sociales numerosos, ayudando de esta manera a escoger a la gente una alternativa con ciertos beneficios entre varias del mercado electoral.
Por tanto, una organización que asuma una estrategia de campaña, ha partido de una previa investigación, a partir de las encuestas de imagen, credibilidad, confianza de los problemas fundamentales de la población y los que enfrenta la administración gubernamental, así como el tipo de medios disponibles para modificar las condiciones reales, y si es posible, dar los pasos necesarios para transformar el rechazo.
Partiendo de este enfoque, centraremos el análisis de este capítulo en las estrategias propagandísticas de la campaña electoral presidencial de la República Dominicana en el 2004.
El posicionamiento político actual de nuestro país esta conformado por un sistema tripartito integrado por los partidos Revolucionario Dominicano (PRD), de la Liberación Dominicana (PLD), y Reformista Social Cristiano (PRSC). Existen muchas otras organizaciones políticas pero con un minúsculo peso electoral.
Estos tres partidos, a manera general, compartieron varias características dentro de sus estrategias de campaña, siendo el tratamiento del término "crisis", la táctica de uso común más marcada durante la campaña. Dicho término fue utilizado desde diferentes perspectivas, de acuerdo a la realidad vivida por cada partido, es decir, unos como partidos opositores; (PLD y PRSC), y otro como partido en gobierno (PRD).
En palabras de la socióloga e investigadora Isis Duarte, esto significa que "tanto el PLD como el PRSC se basaron en el factor económico para focalizar las estrategias de campaña, sacándole el mayor provecho a quienes se les atribuía responsabilidades en la crisis".
Los tres candidatos presidenciales de mayor apoyo popular: Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Eduardo Estrella libraron una ardua batalla para demostrar que cada uno de ellos era la mejor opción que tenía el electorado para superar la crisis económica del país, a la que se atribuían todas las penurias del pueblo.
Fernández proponía "la vuelta al progreso", Mejía una nueva oportunidad "para los buenos tiempos" y Estrella prometía acabar con la inflación, el desempleo y la crisis energética.
Ninguno de estos candidatos, sin embargo, explicaba en sus contactos con el pueblo la vía que utilizaría para afrontar los problemas específicos derivados de la crisis, tales como la inflación, la devaluación de la moneda, el desempleo, el déficit energético, el déficit cuasi fiscal del Banco Central, la deuda externa y el deterioro de los servicios de salud, educación y agua potable.
El candidato oficialista llevaba toda la de perder en este debate electoral de la crisis porque gran parte de la población estaba convencida que para superar las dificultades económicas y sociales era imprescindible un cambio de mando.
"La gravedad de la crisis fue tan profunda que afectó a todos los sectores de la Nación, incluso el que tenía más recursos tenía mayores preocupaciones porque existía la posibilidad de perderlo todo", explica Rafael Toribio.
Agrega que las condiciones eran las menos favorables que para que un presidente aspirara a un segundo mandato.
"Nadie en su sano juicio se le ocurre en una situación como esta repostularse", precisa.
Es por esta razón que el periodista y analista político Juan Bolívar Díaz afirma que las preferencias electorales se dividieron entre los partidarios de enfrentar la crisis económica con el cambio, y los que todavía confiaban en el liderazgo de Hipólito Mejía, quien por demás se apoyaba en un partido dividido en siete pedazos. Los primeros, por supuesto, eran cada vez más mientras que con los últimos sucedía lo inverso.
Al analizar la propaganda de los partidos, observamos que otro elemento común, dentro de su contenido es la carencia casi absoluta de planteamientos programáticos, específicamente en la campaña realizada en los medios de radio, televisión y prensa.
Es importante señalar que el Partido de la Liberación Dominicana y el Partido Reformista Social Cristiano presentaron sus respectivas propuestas programáticas faltando días para terminar la campaña proselitista, situación que demuestra cuan interesados estaban de que la ciudadanía conociera su visión programática y cuan determinante era la misma en la pasada campaña que, como veremos más adelante, se centró en resaltar y/o atacar las condiciones de cada uno de los candidatos. Pero peor aún, fue la postura del Partido Revolucionario Dominicano, al no presentar nunca su propuesta por escrito de cómo pretendía resolver o afrontar los grandes problemas del país.
Apunta Isis Duarte que uno de los ingredientes de la estrategia de campaña del partido de Gobierno fue evitar la percepción que tenía la ciudadanía sobre la crisis económica y la responsabilidad que tenía en la misma el ex presidente Hipólito Mejía.
Pedro Catrain, politólogo y abogado, atribuye la irresponsabilidad de los partidos frente a los programas de gobierno a la tradición caudillista de la política dominicana, que durante más de un siglo giró en torno figuras específicas, y no a ideologías o principios filosóficos.
"En las elecciones dominicanas –explica Catrain- va ha ser un hecho reiterado el que no haya programa. Tanto Balaguer como Bosch sostenían que no necesitaban programas. Esto se debe mucho al sistema político dominicano marcado por los rasgos de carácter personal donde la presencia y figura de un líder con determinadas características es más importante que una visión programática".
Dick Morris, el nuevo Maquiavelo del Marketing político, en su libro "Behind the Oval Office" sostiene que "La gente demanda contenidos específicos."
El creciente acceso que tienen los electores a la información sobre los asuntos públicos ha determinado que asuman mejor posiciones sobre los asuntos de su interés. Esto hace que tengan una opinión propia sobre esos temas y que por lo mismo, al momento de votar escojan aquellos candidatos que tengan posiciones y mensajes definidos.
El mismo Morris plantea que los candidatos que deseen acceder a un cargo público, deben enfocar sus esfuerzos para determinar los problemas que más preocupan al electorado.
Sin embargo, estos criterios no fueron los predominantes en las estrategias de campaña de los partidos participantes en las elecciones del 2004.
El sociólogo Rafael Toribio explica este fenómeno afirmando que "los candidatos en vez de apelar a la racionalidad de los ciudadanos y ciudadanas presentando programas de Gobierno ejecutables y propuestas realistas la mayoría recurrieron a los sentimientos y emociones, presentando las debilidades de los contrarios y los peligros para el país si se prefiere a otro candidato."
Lo ideal seria que el proceso electoral dominicano contara con una campaña en donde el factor más marcado fuese la idea, basada en el debate de la solución de los problemas sociales de la nación, pero esta vez el país no contó con ese derecho.
Como se pudo observar en él capitulo III la sociedad civil fue la que tomó la voz cantante en cuanto a la exigencia de una campaña más profunda, llegando a solicitar el debate publico entre los candidatos, acción que en esta ocasión no se materializó, suscitando solo las presentaciones individuales de los aspirantes presidenciales y la exposición de temas como la corrupción y la crisis económica.
Los editoriales de los principales diarios nacionales, así como los comentarios emitidos en los medios radiales y televisivos también se hicieron eco de la necesidad de un discurso más dirigido a los problemas esenciales del país y no a la problemática accidental de la personalidad de los candidatos.
Reconocemos que los partidos utilizaron otros recursos y ambientes selectos para disertar y difundir su mensaje como el caso de las disertaciones de los candidatos a través de los medios de comunicación especializados en el análisis y también en los focus groups pero entendemos, que los medios de comunicación electrónicos, por su gran alcance y captación, son la vía más efectiva y globalizante para motivar a las grandes masas, y así lo entendieron los partidos políticos en esta ocasión, cuando modificaron su temática propagandística y refugiaron todos sus recursos en los medios de comunicación.
Otra característica fundamental de las estrategias de los partidos en la pasada campaña electoral fue el uso intensivo de los medios de comunicación de masa (televisión, radio, periódicos).
Los partidos políticos invirtieron sumas millonarias en publicidad en la campaña electoral del 2004, sobrepasando los 385.7 millones de pesos sólo en anuncios por televisión. Esta cifra equivale al 93.4% de los 412.8 millones de pesos que destino el Estado a través de la Junta Central Electoral para el financiamiento de la campaña de los partidos políticos.
Estos datos fueron obtenidos del monitoreo y registro que hizo la Empresa de Medición Electrónica de Audiencia AGB Dominicana sobre la publicidad electoral del 2004. Ellos son suficientes para demostrar la extraordinaria importancia que los estrategas de la campaña electoral le asignaron al uso de los medios de comunicación.
No sobra recordar que además de los anuncios pagados, los partidos y sus candidatos también inundaron los espacios de entrevistas y noticias de los canales de televisión y de las emisoras de radio de todo el país.
La inversión electoral publicitaria en la televisión la monopolizaron los tres partidos grandes.
El PRD y sus aliados invirtieron 129 millones 214 mil 194 pesos en spot de TV; el PLD y las organizaciones que apoyaron su candidatura presidencial gastaron 123 millones 127 mil 172 pesos y el PRSC destinó a este mismo fin 69 millones 748 mil 560 pesos.
Un aspecto importante a destacar es que los candidatos se valieron más de los medios de comunicación para expandir sus ideas y atacar a sus contrincantes. Esto marca una diferencia fundamental con de campañas presidenciales anteriores como las escenificadas por los fenecidos líderes Joaquín Balaguer, Francisco Peña Gómez y Juan Bosch, en que los mítines y las manifestaciones callejeras eran el centro de atención de los períodos electorales.
Los partidos políticos que participaron en esta contienda electoral incorporaron la encuesta a sus estrategias.
Hipólito Mejía informó en enero que su grupo, el denominado PPH, hacía una cada semana. Se sabe que lo mismo ocurría con el PLD y el PRSC.
A través de este medio se enteraban de los cambios y tendencias de los electores. Cuando esos cambios favorecían a quienes pagaban la encuesta, sus resultados eran divulgados ampliamente. Cuando los resultados eran negativos, se mantenían en secreto o se alteraban para presentar un cuadro electoral distinto al real.
Rafael Toribio, consultado sobre el particular por el equipo de investigación, precisa que "cuando los resultados de las encuestas no son beneficiosos para un determinado candidato, éste lo primero que hace es descalificar esos resultados y a seguida inicia una estrategia para modificarlos, denunciándolos como erróneos aunque sean aceptado internamente como validos".
Pero el mercado de las encuestas no se limitó a los partidos políticos. Grupos empresariales, medios de comunicación y otros sectores patrocinaron la realización de encuestas a fin de tener información oportuna y confiable sobre las preferencias electorales.
Los resultados de todas las encuestas realizadas por firmas responsables y capacitadas evidenciaron que la reelección nunca tuvo posibilidad de triunfo. Los ejemplos sobran, como veremos a continuación.
El 12 de febrero, la Penn, Schoen and Berland, cuyo trabajo de campo se realizó en enero, arrojó: Leonel Fernández, 65%; Eduardo Estrella, 16% e Hipólito Mejía, 13%. Para entones el candidato del PLD corría literalmente solo, en tanto Estrella y Mejía enfrentaban luchas internas en el PRSC y en el PRD, que amenazaban con su división.
La primera encuesta Gallup se publicó el 25 de febrero: Fernández, 63.1; Estrella, 14.9%, y Mejía, 14.6%. La crisis del PRSC se agudizaba. El PRD había proclamado a Mejía como candidato el 31 de enero, pero la prima del dólar se disparó a 50.27 por uno y la inflación a 21.52% en los dos primeros meses del 2004.
La Hamilton dio el 29 de marzo este resultado: Fernández 52%; Mejía, 25%, y Estrella 17%. El PRD había proclamado a Rafael Suberví Bonilla como candidato vicepresidencial el 4 de marzo, el dólar se situó en 46.95 y la tasa de inflación en 42.66%. El día 22 una facción reformista encabezada por Carlos Morales Troncoso anunció su apoyo a Fernández.
El 1 de abril, Penn, Shoen and Berland publicó los resultados de su más reciente sondeo: Leonel, 63%; Mejía 19%, y estrella, 16%. El 21 de abril se publicó otra encuesta Gallup: Fernández, 54.8%; Mejía, 27.1%, y Estrella, 14.4%,la cual acentúa las tendencias que se advierten hasta ahora, a 16 días de las elecciones presidenciales.
Veamos los siguiente gráficos:

*Fuente: Clave Digital
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*Fuente: Participación Ciudadana
CAPITULO IV
ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN DEL PLD
En el caso particular del Partido de la Liberación Dominicana, su reto en ese momento era persuadir a la población para que basándose en la comparación de su pasada gestión, entendiese que él representaba la continuidad y el progreso. Entendemos que le fue fácil lograr esa meta, dado que la crisis económica había generado un descontento muy grande de la población frene al gobierno.
Su estrategia y toda la creatividad que ella envolvía caló, en la gente, respondiendo al estimulo propagandístico dictado por el PLD.
Su candidato, el doctor Leonel Fernández, se presentó como el único líder que necesitaba el país, el Mesías esperado y prometido, sin la presencia de su mentor, el profesor Juan Bosch, esta ausencia simbólica de la persona de Bosch quiere significar, es que él es el líder capaz, con una visión neoliberal, contraria a la del fundador del PLD.
Si analizamos su slogan vemos que tiene una fuerza imperativa y firme, de un convencimiento tenaz," Vuelve el progreso, vuelve Leonel".
En el caso del Slogan de "vuelve el presidente", se connota, que en el momento en que se presenta este slogan el país no cuenta con una persona con las condiciones que caracterizan a un presidente de la República, helase que se desmeritan las actitudes y decisiones del presidente Hipólito Mejía.
El mensaje del candidato Leonel Fernández, aunque no siempre, estuvo dirigido al gobierno de Hipólito Mejía o a las maquinaciones del PPH, porque de esta manera quiso aprovecharse del cisma perredeísta, no ofendiendo al simpatizante del PRD descontento, para tenerlo como un votante a su favor.
En caso de mensaje de alianzas, fue muy sutilmente tocado directamente por el PLD, dejando este convencimiento a las mismas fuerzas aliadas, como por ejemplo el Bis, y a una fracción del Partido Reformista, entre otros.
El PLD utilizo el concepto de "progreso" para compendiar el sentido programático de su discurso y se destaco por identificar el gobierno del Hipólito Mejía con la crisis que estaba atravesando el país, resaltando los avances que tuvo en la pasada administración 1996-2000.
Se verificó la carencia de propuestas programáticas el detalle más evidente es que el programa de gobierno 2004-2008 fue presentado a escasos días para cerrar la campana electoral.
Una de las estrategias que caracterizó la campaña del PLD fue la frase ¡E´ pa´ fuera que van!, cuyo origen es el siguiente:
El tema fue compuesto por el peledeísta Ismael Olmos, y arreglado por Marcos Carreras. El E´ Pa´ fuera que van se estrenó por primera vez en el Foro de la Cultura del PLD mientras se conformaba el Intermedio Nacional de Cultura Profesor Juan Bosch. El mismo sonó en las bocinas del vehículo de uno de los asistentes a la actividad.
Ismael Olmos insistió en que se le apoyará en la grabación y las copias, pero el PLD le dijo que no tenía suficientes recursos para sustentar el proyecto musical. Sin embargo, Olmos hizo llegar copias de su demo a los diferentes programas interactivos de radio. Más adelante el director de campaña Radhamés Segura director de Propaganda logró que Francisco Javier García, director del Comité de Campaña resolviera grabar el disco y autorizar las copias para su difusión.
Luego empezó a sonar en las distintas concentraciones de la campaña de la organización política.
A la composición también se le llama el "grito de Jerónimo", la cual se vendieron más de cien mil copias autorizadas, según informaciones del periódico Vanguardia del partido morado.
Por la trascendencia y la acogida que logró el tema fue convertido en el tema oficial de la campaña electoral de Leonel Fernández.
El discurso verbal de Fernández mostró un giro radical, en comparación con su primera campaña electoral, en la que se presento como un intelectual y discursante de la política. Ahora utilizo calificativos exageradamente despectivos para referirse al entonces presidente de la Republica Hipólito Mejía.
Consideramos que esta tendencia de cambio del discurso de Fernández enviaba un mensaje al entonces presidente de la República Hipólito Mejía, dejando ver que él podía competir en cualquier terreno y forma en contra de su principal adversario.
Para fundamentar esta idea citamos frases como "hombre irreflexivo, imprudente, impulsivo, errático, que no debió haber pasado de recluta y se colocó como presidente de la nación", y se refirió a la administración del gobierno perredeísta expresando "Que le había faltado masa encefálica para entender los problemas nacionales", externadas por Fernández Reyna en un discurso pronunciado en al ciudad de San Pedro de Macorís.
Son de conocimiento común otros epítetos, no menos hiriente para el presidente Mejía, como el caso de "satánico, sanguinario, corrupto", entre otros.
La línea del discurso del candidato del Partido de la Liberación Dominicana
se caracterizo por utilizar frases de carácter populistas, enfocando en ellas básicamente el descrédito de la gestión perredeísta y la recuperación de imágenes positivas de su pasada administración, abandonando casi de manera absoluta el sentido programático a lo largo de todo el discurso político.
En el mitin de cierre de campana efectuado el 13 de mayo de 2004, Leonel se comprometió a que, una vez asumiera el poder, conseguiría logros para el país y dirigiría con "conquistas" los destinos del pueblo dominicano; Sin embargo, el candidato no especifico de cuáles logros se trataban.
Un análisis del contenido de la propaganda que hizo el PLD por los medios electrónicos (televisión y radio) revela que ésta se caracterizo por el vacío de propuestas programáticas.
Al estudiar 35 de los más repetidos comerciales, anuncios o sport de televisión y radio de la campaña electoral del PLD encontramos que solamente tres de ellos contenían propuestas generales de solución a problemas específicos de interés nacional.
En la muestra es evidente la falta de contenido programático. Solo tres spots publicitarios hacen referencia al mismo, pero de manera superficial. Ellos son dos del Movimiento Deportistas con Leonel y "Ojalá que Vuelva Leonel", que resaltan lo que haría Fernández en caso de llegar al poder.
Ocho de los anuncios del cuadro se centraron en atacar las debilidades del entonces presidente Hipólito Mejía, mostrándolo como incapaz, hipócrita, demagogo y siniestro. También lo responsabilizaban de la crisis económica y social del país.
Otros siete spots criticaban la inflación durante el gobierno del PRD, haciendo comparación de los precios durante los períodos presidenciales de Leonel Fernández 1996-2000 e Hipólito Mejía 2000-2004.
Seis resaltan al candidato del partido morado como el "hombre solución" capaz de gobernar el país.
Otros tres anuncios se centran en atacar al Poder Ejecutivo, instando a las autoridades oficialistas a abandonar el gobierno por su mala política. Además lo acusa de no saber dirigir los destinos del país y de dañar al pueblo.
En la categoría de "otros" hay tres spots, dos nombrados como Soborno y uno donde el PLD llama a los ciudadanos a cumplir con el derecho al voto.
En cada uno de los anuncios se busca demostrar que la solución de los problemas de la sociedad dominicana descansa en la elección de una persona superdotada, mesiánica, contrario a la concepción moderna que privilegia el trabajo en equipo y el liderazgo compartido y democrático.
Los eslogans: "El Presidente", "Vuelve el Progreso, Vuelve Leonel", "Estábamos mejor con él"; afirman lo expresado anteriormente.
Veamos el siguiente cuadro realizado por el grupo MECA
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*Contenido programático:
-Movimiento Deportistas con Leonel, destaca la presencia de atletas dominicanos que hablan sobre la importancia del regreso de Leonel Fernández al poder, porque según aseguran el compromiso de Fernández será respaldar al Deportista.
-Ojalá que vuelva Leonel: A través de imágenes, el anuncio refleja las cosas que hará Leonel si gana. Como recobrar la estabilidad económica del país y que la gente adquiera un artículo al mismo valor de la moneda que le costaba en su gobierno.
*Ataque a Hipólito Mejía:
-Cortes de Hipólito I, II, y III. Son pequeños fragmentos de entrevistas realizadas a Hipólito Mejía donde ataca a la reelección y la califica de maldita para la historia del país, como para los que han querido seguir ese lineamiento.
(La Crisis vs. El País)
Texto: La crisis está golpeando al país en medio de una situación desesperante donde no parece haber rumbo.
El arbitraje tiene un comportamiento dudoso y sufre las presiones de grupos que tratan de imponer sus propias reglas.
El país busca recuperarse de la embestida qué desorden, incapaz Y corrupto, han impuesto a lo largo de todo el partido es que la crisis emplea toda clases de trucos, mañas, zancadillas y codazos para evitar la victoria que el país necesita.
Exclaman: ¡Defensa!, ¡Defensa!
El país necesita una nueva dirección
continuará......
(La Crisis vs. El País)
Texto: El país necesita una nueva dirección. Se necesita de un dirigente capaz de diseñar un plan de emergencia y desarrollo que saque al país del hoyo.
¡ Ahora es!
El país se recupera hay una transformación impresionante.
Balbuena: "Mira, cuando el país va pa´ lante no lo para nadie"
Leonel Fernández: Bueno muchachos, queda poco tiempo, no hay posibilidades para tiempo extra. Control del juego, confianza y a ganar.
Y parece señores que este juego es historia.
Vuelve el progreso, vuelve Leonel... El Presidente
Comentario de Juego decisivo I y II
En este comercial se presenta a Leonel Fernández como el único candidato capaz de diseñar y desarrollar un plan estratégico de emergencia para que el país supere la crisis.
Crítica al PRD y uso de sus símbolos
Texto: "Qué vergüenza compañeros, que vergüenza. Ustedes repartiéndose el partido a la garata con puño y nosotros aquí, jalando aire. Negociando con los sentimientos de uno, burlándose de una militancia de tantos años. Hablando mentira, diciendo una cosa hoy y otra mañana, engañando a uno, Me apagaron el jacho compañeros, me lo apagaron. Y si me engaña una vez, sinvergüenza es y si me engaña dos, sinvergüenza yo. ¿Y se quieren reelegir, pero qué es lo que van a reelegir? : los huevos a 4.00 pesos, el arroz a RD$ 23.00 y el pollo a RD$ 36.00. ¡No-hombre no Coño! (píiiii).
Duele, duele decirlo compañeros, pero ´tabamos mejor con Leonel.
Eslogan: Vuelve Leonel

Comentario:
Este anuncio presenta a un perredeísta decepcionado de su partido, que no esta de acuerdo con las luchas internas que convergen en esta organización política, en las cuales, no se toma en cuenta a la militancia que sigue los ideales del PRD y de su fenecido líder: José Francisco Peña Gómez.
La única persona que aparece en la propaganda, está sentada, agarrando una bandera blanca y con una gorra del PRD en la cabeza, repitiendo categóricamente "Me apagaron el Jacho"; Dejando entender que las actuaciones de los altos dirigentes de su partido le avergüenzan; además, critica como, pese a la inflación en economía del país, se quieren reelegir.
Finalmente, hace la reflexión de que en el gobierno de Leonel 1996-2000, la situación del país era mejor que en el de Hipólito Mejía (2000-2004)
Texto musicalizado: Ojalá que vuelva Leonel al mando, que traiga la tranquilidad otra vez, que encienda la esperanza de un pueblo bueno para que el bienestar pueda renacer. Oh, oh, ojalá que vuelva Leonel.
Para que este pueblo ya no sufra tanto, ay ombe. Ojalá que vuelva Leonel al mando. Ojalá que vuelva Leonel.
Eslogan: Estábamos mejor con él, por eso vuelve Leonel, viene el Presidente.
Comentario
Este sport musicalizado presenta a Leonel como un Mesías, es decir, la persona que el pueblo estaba esperando para solucionar todos sus problemas.
Circunstancia: Comprando en un colmado
Texto:
Comerciante: RD$ 210 mi amor
Cliente: Pero e´ que estos cuartos ya no valen nada, no rinden pa´ ná
Comerciante: Y nosotros vendiendo más caro y ganando mucho menos
Cliente: To´el mundazo sin empleo y la comida carísima, y pensar que en el gobierno del PLD la libra de arroz costaba RD$5.50 pesos
Comerciante: Pero ahora te cuesta RD$23.00 pesos
Cliente: y la libra de habichuelas a RD$12.50
Comerciante: y ahora hay que cantiarse con RD$33.00 pesos
Cliente: Óyete en el gobierno del PLD, el galón de aceite costaba RD$65.00 pesos
Comerciante: Mi doñita ahora cuesta RD$285.00 pesos
Cliente: La libra de pollo a RD$8.00 pesos
Comerciante: y ahora a 36 toletes la libra
Cliente: ¿Entonces, ´tabamos o 'tabamos mejor con Leonel
Comerciante: ´Tabamos mejor con él
Eslogan: Vuelve Leonel, viene el presidente
*Cuadro realizado por Meca
Comentario
La intención principal de este anuncio es criticar la inflación de la economía durante el gobierno del PRD, mostrando como los artículos de primera necesidad entre ellos: el Arroz, las habichuelas, el pollo y el aceite, han experimentado un aumento de mas de un 200%, durante la administración del presidente Mejía, con relación a como los había dejado el gobierno del Leonel Fernández.
Circunstancia: Sátira de un concierto de música clásica
Texto: Y ahora todos dicen....E´ pa´ fuera que van, E´ pa´ fuera que van, E´ pa´ fuera que van. Ya si me convencieron, no saben gobernar, solo van al gobierno para el pueblo dañar. Tienen todo el Congreso, tienen todo el poder, no han dado pie con bola solo saben "joder" (piiiii). E´ pa´ fuera que van, Claro; E´ pa´ fuera que van, a mil; E´ pa´ fuera que van, pero ya.
Eslogan: Vota por Leonel. APD
Comentario
Esta propaganda musicalizada fue una de las últimas de la campaña, presentada por la Alianza por la Democracia (APD), uno de los partidos aliados al PLD.
Insiste en que el gobierno del PRD " ¡E´pa´fuera que va!", Porque alegadamente no saben gobernar.
Se refiere a que, pese a tener todo el poder (Ejecutivo y Legislativo), no hicieron el trabajo que debían hacer y se enfocaron en buscar sus propios intereses y los de su partido, lo que directamente perjudicaba al pueblo.
CAPITULO V
Cuarenta y ocho horas después de concluida la campaña electoral, es decir el 16 de mayo, se celebraron las elecciones, definidas por los observadores internacionales como "una exitosa fiesta de la democracia dominicana" en la que prevaleció la calma, el orden y la asistencia masiva de los electores. El 72% de la población apta para el voto ejerció su derecho al sufragio.
Los resultados del proceso de votación no trajeron grandes sorpresas pero permitieron verificar una serie de fenómenos muy importantes para la democracia dominicana.
El Partido de la Liberación Dominicana y sus aliados obtuvieron cerca del 57.11% de los votos emitidos en las urnas, seguido de un 33.67% del Partido Revolucionario Dominicano y de un 8% del Partido Reformista Social Cristiano. Ninguno de los otros partidos independientes participantes en las elecciones alcanzó una votación que merezca ser mencionada.
Estos resultados dieron la victoria en la primera vuelta electoral al doctor Leones Fernández, confirmándose de ese modo los pronósticos de las encuestas.
El triunfo del PLD, y por ende de su candidato presidencial, avala la certeza de su estrategia de campaña cuya meta principal era llevar a la organización al poder.
La contundente derrota que sufrió en las urnas el ex presidente Hipólito Mejía significó un precedente en la historia electoral del país: por primera vez pierde un candidato presidencial que aspiraba a la reelección y que usó excesivamente recursos del Estado para lograr su meta.
En esta ocasión es obvio que el uso de los recursos del Estado y otras maniobras empleadas por el Proyecto Político de Hipólito Mejía no tuvieron éxito.
Las lecciones que se derivan de este acontecimiento serán objeto de reflexión posterior por dirigentes políticos, lideres de la sociedad civil, investigadores sociales y otros interesados en los asuntos políticos.
Hipólito Mejía reconoció su derrota en un tiempo record, apenas cinco horas después de cerrado el proceso de votación. Este hecho tampoco tiene precedente en la historia electoral del país.
Santiago Murray, Jefe de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos, definió ese acontecimiento como una demostración de que en la República Dominicana se está consolidando una cultura democrática.
Una de las acciones más sombrosas del día de las elecciones la protagonizó monseñor Agripino Núñez Collado, quien presidió una comisión creada por el mismo para dar seguimiento al comportamiento de la Junta Central Electoral.
La acción consistió en presentarse a la sede de la JCE acompañado de embajadores y de otros observadores internacionales y sin explicar el motivo interrumpió la transmisión oficial que hacía el organismo por una cadena nacional de radio y televisión. De inmediato se hizo eco de rumores infundados de que había irregularidades en el conteo de los votos y planes para desconocer los resultados de los comicios.
Esta intervención de Agripino creó alarma y grandes temores en la población, que se disiparon rápidamente con el reconocimiento de su derrota por parte de Mejía.
Posteriormente se demostró que no hubo ni irregularidades ni planes concretos por torcer la voluntad popular expresada en las urnas.
La Junta Central Electoral fue blanco de múltiples críticas y cuestionamiento durante todo el proceso electoral del 2004. Sin embargo, ésta cumplió con todos los plazos establecidos y logró organizar unos comicios transparentes y ordenados, libres de dudas.
Por primera vez en la historia electoral no hubo ni una sola impugnación a los resultados de los comicios. El padrón de electores probó ser uno de los más seguros del mundo,