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Terrorismo global y globalización

Enviado por catharte



  1. Hipótesis
  2. Marco conceptual
  3. Motivos del Terrorismo
  4. Una Digresión Caótica
  5. Discusión
  6. Conclusión
  7. Bibliografía

INTRODUCCION

Definición del problema

En la historia de la sociedad esta ha sido víctima de hechos de violencia con sus más variadas formas de expresión y crueldad y una de las formas más impactantes es lo que se ha denominado como terrorismo. El terrorismo es en el ámbito interno como en el mundial, una vía abierta a todo acto violento, degradante e intimidatorio, aplicado sin reserva o preocupación moral alguna. No es una práctica aislada, reciente ni desorganizada. Lo buscado por esta forma de guerra no convencional tiene fines políticos, religiosos, culturales o simplemente la toma del poder por ese medio.

Es un fenómeno que se caracteriza por su violencia indiscriminada; es impredecible, actúa por sorpresa creando incertidumbre, infunde terror y paraliza la acción; produce sufrimiento innecesario, golpeando específicamente áreas vulnerables; por ser indirecto, el blanco instrumento es usado para atraer la atención y para ejercer coerción sobre la audiencia o el blanco primario, a través del efecto multiplicador de los medios de comunicación masivos.

Objetivo del estudio

A través de las observaciones de distintos autores de los ámbitos de la filosofía, antropología, sociología, psicología y física, desarrollar una mirada comprensiva del fenómeno social denominado "terrorismo" en sus posibles componentes estructurales y su imbricación en el mundo actual.

Abordaje del problema

Desde la perspectiva de las ciencias sociales, se realiza una revisión de planteamientos que dan cuanta de diversos aspectos del fenómeno "terrorismo". Desde la Psicología una visión constructivista y motivacional, Desde la Sociología la perspectiva del desarrollo de las modernidad y su vertiente extrema, así como el desarrollo de una visión de la globalización económica.

Hipótesis

El terrorismo global actual, esta intrínsecamente ligado a las estructuras de relaciones que se han generado en la modernidad, potenciado por el fenómeno de globalización económica mundial. La globalización económica y la búsqueda de la hegemonía del poder al conformarse una supraestructura internacional, ha puesto en curso de colisión diferentes tipos de modernidades,, difuminado fronteras y debilitado barreras que hacen que fenómenos locales presenten repercusiones generales en perfecta concordancia con los postulados de la física actual en su estudio del caos.

Marco conceptual

En su sentido más amplio, el terrorismo es la táctica de utilizar un acto o una amenaza de violencia contra individuos o grupos para cambiar el resultado de algún proceso político.

Implica el uso real o amenaza de recurrir a la violencia con fines políticos que se dirige no sólo contra víctimas individuales sino contra grupos más amplios y cuyo alcance trasciende con frecuencia los límites nacionales.

El término implica una acción llevada a cabo por grupos no gubernamentales o por unidades secretas o irregulares, que operan fuera de los parámetros habituales de las guerras y a veces tienen como objetivo fomentar la revolución.

El terror de Estado, esto es aquel ejercido por un Estado contra sus propios súbditos o comunidades conquistadas, se considera a veces como una modalidad de terrorismo.

Más que la realización de fines militares, el objetivo de los terroristas es la propagación del pánico en la comunidad sobre la que se dirige la violencia. En consecuencia, la comunidad se ve coaccionada a actuar de acuerdo con los deseos de los terroristas. El terrorismo extremo busca a menudo la desestabilización de un Estado causando el mayor caos posible, para posibilitar así una transformación radical del orden existente.

Motivos Del Terrorismo

Diversos motivos inspiran a los terroristas. Los cuales pueden ser clasificados en tres categorías: racionales, psicológicos, y culturales. La acción terrorista esta conformado por combinaciones de éstas, categorías que ha continuación se trata de conceptualizar.

Motivación Racional.

El terrorismo es una estrategia, una forma de ejercer la violencia cuyos efectos psicológicos y sociales resultan mucho más decisivos, en términos tácticos, que los daños físicos que sean ocasionados por los propios actos terroristas, por muy graves que estos pudieran llegar a ser. Aunque el número de víctimas directamente agredidas pueda ser mínimo, el verdadero blanco de cualquier ataque terrorista es toda la población a la que esas víctimas directas pertenecen y representan.

El terrorista no tiene tanto interés en eliminar a ciertas personas como en sembrar el miedo o el terror en una sociedad con el propósito último de afectar al equilibrio de poderes establecido, lo cual significa que el terrorismo casi siempre, persigue un objetivo político. Esta definición puede aplicarse a la identificación de acciones violentas muy diversas, desde los atentados cometidos por cualquier grupo subversivo, pasando por operaciones desarrolladas por un ejército en el marco de una guerra convencional y que atentan contra la población civil, y alcanzando también a diferentes prácticas de represión política ejercidas por las fuerzas de seguridad de diversos Estados o por grupos paramilitares, ya sea a través de agresiones selectivas a personas concretas o incluso mediante el uso indiscriminado de la fuerza con objetivos de exterminio masivo.

El terrorismo racional piensa en metas y opciones, hace un análisis de costos y beneficios. Intenta determinar si hay maneras menos costosas y más eficaces de alcanzar los objetivos. Para evaluar el riesgo, se analizan las capacidades defensivas del blanco contra sus las capacidades para atacar. Se miden las capacidades del grupo para sostener el esfuerzo. La pregunta esencial es si el terror trabajará para el propósito deseado, dada las condiciones sociales en ese entonces. El análisis racional es similar al de un comandante militar o de un empresario de negocio que considera líneas de acción disponibles.

Motivación Psicológica

"El agradecimiento es una especie de enfermedad de los perros" Iósiv Visariónovich Dzhugachvili Stalin

La motivación psicológica para el terrorismo deriva del descontento personal del terrorista con su vida y las realizaciones. Él encuentra su razón en la acción dedicada del terrorista. Aunque no se encuentra ninguna sicopatía clara entre terroristas, hay un elemento casi universal en quienes pueden ser descritos como "terroristas verdaderos", no consideran que puedan estar equivocados y que otra visión pueda tener mérito. Los terroristas tienden a proyectar sus propias motivaciones sobre otras, al crear la perspectiva polarizada " nosotros contra ellos". Atribuyen motivos obscuros a cualquier persona exterior su propio grupo. Esto permite deshumanizar a sus víctimas y quitar cualquier sentido de la ambigüedad. La claridad que resulta del propósito suprime cualquier otra cosa.

El constructivismo dialéctico de Jean-Paul Sartre, permite una aproximación a la psicología y lógica del terror revolucionario y es una teoría que explica la conducta totalitaria destructiva. Sartre afirma el principio de la reducción del conocimiento al acto, "el pensamiento concreto tiene que nacer de la praxis y tiene que volverse a ella para iluminarla", parte del principio de que el conocimiento resulta solamente de ejecución del acto "la revelación de una situación, resulta en y a través de la praxis que la modifica, no aplicamos la conciencia al origen del acto sino vemos en ella un componente del acto mismo: el acto solo se aclara en el curso de la acción" . En esta forma de ver las cosas no existe conciencia previa, el acto se convierte en el principio en si mismo, se elimina la conciencia que valora por anticipado el procedimiento, se piensa como se actúa, si el conocimiento resulta solo de la practica que transforma al objeto, por tanto los significados provienen de la actividad. "el conocimiento es un momento de las praxis, aún de la más rudimentaria, pero este conocimiento no tiene nada de un saber absoluto, definido como esta por la negación de la realidad rechazada en nombre de la realidad que tiene que producirse, queda cautivo en la en la acción que ilumina y desaparece con ella. Es pues perfectamente exacto que el hombre es producto de un producto" Es así como el sujeto es el que introduce toda la información en los objetos. Es el sujeto el que construye la estructura del mundo, la realidad es construida por el sujeto que conoce, es entonces que en el marco de una teoría constructivista de la cognición es difícil diferenciar sujeto de objeto. Su sistema es coherente con dos axiomas principales "identidad de conciencia y de actos que alteran el mundo" e "innegabilidad de la finalidad en el campo social" en la aplicación al sujeto, estos postulados determinan el proceso dialéctico, en cuya primera etapa se observa la transición de la praxis individual al grupo revolucionario. El individuo esta convencido de que puede transformar la sociedad y decide cambiarla. El motor real no es el mejoramiento de la estructura, sino la voluntad de autorrealización en plena libertad, lo cual lo determina el uso de la fuerza contra lo exterior, al encontrar resistencia es percibida como amenaza (la conciencia resulta del acto), así establecen contacto con los afines lo cual da origen al terror de grupo. El terror como fuerza contra algo externo produce el vinculo que mantiene unido al grupo (lo cual es muy bien descrito por Canetti en su concepto de "Muta"), el cual permanece mientras dure el uso de la fuerza, si la amenaza desaparece, la acción revolucionaria incrementa la conciencia de si del sujeto y lo apunta descubrir los "enemigos" internos.

Los principios superiores de la motivación humana pueden resumirse a básicamente tres: el principio del deseo (Freud), el principio del Poder (Adler, McClelland) y el principio de la Trascendencia (Frankl). En la génesis motivacional, en el principio del poder se puede encontrar la "Voluntad de poder" de Nietzsche, esto es la voluntad de colocarse más allá del bien y el mal, el principio del poder es la tendencia a aceptar que las necesidades del yo son las únicas motivaciones conducentes a actos. El principio de trascendencia para Frankl implica que "el hombre no es un sistema cerrado, sino un ser que se extiende fuera de si, un ser caracterizado por su autotrascendencia: la rubrica de la existencia humana. Por autotrascendencia entiendo el hecho fundamental de que el ser humano siempre apunta mas arriba de sí, a algo que no es si mismo, a algo o a alguien, a un sentido que desea encontrar o al Ser Prójimo al que se enfrenta en forma abierta y con cariño." Esta motivación se puede caracterizar como "voluntad de ser".

Placer, poder y voluntad de ser parecen determinar la condición humana.

Si unimos el planteamiento sartreano con las teoría de motivación, en el que toda conciencia surge del acto, implica que solo se tiene conciencia de los propios esquemas y que solo se reconoce algo en la medida en que se integre a su estructura de acción, por tanto la voluntad de ser se neutraliza, quedando solo los principios de placer y poder en una mezcla egocéntrica absoluta. El principio del poder es reforzado. El principio del placer se muestra como el poder de disponer de las cosas, el otro será reducido a objeto. La resultante de este tipo de pensamiento es la legitimación del neototalitarismo. Imbuido en el poder, el hombre reduce el conocimiento a praxis que transforma al mundo olvidando la trascendencia y la razón contemplativa, así se asfixia el poder del amor pasando a solo ser voluntad del yo. La otra característica común del terrorista psicológicamente motivado es la necesidad pronunciada de pertenecer a un grupo. Con algunos terroristas, la aceptación del grupo es un motivador más fuerte que los objetivos políticos indicados de la organización. Tales individuos definen su estatus social por la aceptación del grupo.

Los grupos del terrorista con motivaciones internas fuertes encuentran necesario alinear la existencia del grupo continuamente. Como mínimo, debe cometer actos violentos para mantener autoestima del grupo y su legitimidad. Así, se realizan a veces ataques que son objetivos no productivos o aún ineficaces a la meta anunciada. Otro resultado de la motivación psicológica es la intensidad de la dinámica del grupo entre terroristas. Tienden a exigir unanimidad y son intolerantes de la disensión. Con el enemigo claramente identificado e inequívoco, la presión de extender la frecuencia y la intensidad de operaciones está siempre presente. La necesidad de pertenecer al grupo desalienta dimisiones, y el miedo del compromiso rechaza su aceptación. Se rechaza el compromiso, y los grupos del terrorista se inclinan hacia posiciones maximalistas.

Elías Canetti en su obra "Masa y poder" señala lo siguiente "nada más teme al hombre que ser tocado por lo desconocido, solo inmerso en la masa puede el hombre redimirse de este temor al contacto, una vez que se ha abandonado a la masa, no teme su contacto, en este caso todos son iguales entre si, ninguna diferencia cuenta ", la característica principal de la masa es que siempre quiere crecer, en su interior reina la igualdad, necesita la dirección, la cual proviene de un núcleo interior de la masa los que Canetti llama "cristales de masa" que son pequeños y rígidos grupos fijamente limitados y de gran constancia.

"mi querido, mi buen amigo, los lobos siempre se han comido a los corderos; esta vez ¿se comerán los corderos a los lobos" (carta de madame Jullien a su hijo durante la revolución francesa)

En sociedades estratificadas ocasionalmente sucede un fenómeno a la masa y es la "inversión" que es cuando los corderos se comen a los lobos, las situaciones revolucionarias son el estado clásico de la inversión. Cristales de masa y masa, son derivados de una unidad primigenia "la muta" que en su esencia es "un grupo de hombres excitados que nada desean con mayor vehemencia que ser más". Igualdad y dirección son sus elementos más importantes, la dirección no cambia y la igualdad esta en que todos están tras la misma meta. La muta aparece bajo diferentes formas, las cuales son funciones fluidas: Muta de caza que se constituye para ir tras lo peligroso que en lo individual no se puede alcanzar. La muta de guerra, en la cual se presupone otra muta de caza a la que se ataca, es la determinación de lo que ha de ser destruido y vengado. La muta de lamentación que se constituye ante la pérdida de alguien o algo importante para el grupo. La muta de multiplicación cuando han de hacerse más. La muta de inversión, que es el estado fluido entre el proceso de las mutas.

Si se observa la organización terrorista desde esta perspectiva se observa como calzan fluidamente las estructuras de masa – muta y poder. Así La muta de caza se mueve con todos sus medios tras su objetivo, siempre en movimiento, procurando dar alcance y cercar, se mantiene en el tiempo de su cacería, manteniendo la excitación, la atención. La muta de guerra es el enfrentamiento a los otros y el objeto es el exterminio, en la muta de lamentación se llora y lamenta la perdida de los propios, para pasar a la multiplicación en la cual es importante la comunión, la serie de ritos que une a todos los miembros en torno al fin común. Es por tanto una forma de ver como los grupos de convencidos, pasan de un estado a otro.

Simmel, señala que "los grupos –particularmente las minorías- que viven en lucha y sufren persecución, rechazan toda condescendencia y tolerancia de otra parte pues con ello se esfuma el radicalismo de su posición".

Albert Camus en su obra teatral "Los justos" los retrata en plenitud, tanto las características psicológicas como de grupo:

STEPAN: ¡Niños! Es la única palabra que tenéis en la boca. Pero ¿es que no comprendéis nada? Porque Yanek no mató a esos dos, miles de niños rusos seguirán muriendo de hambre durante años. ¿Habéis visto morir de hambre a los niños? Yo sí. Y la muerte por una bomba es un placer comparada con ésa. Pero Yanek no los ha visto. Sólo vio a los dos perros sabios del gran duque. ¿No sois hombres? ¿Vivís sólo en el momento presente? Entonces elegid la caridad y curad tan sólo el mal de cada día, no elijáis la revolución que quiere curar todos los males, los presentes y los por venir.

DORA: Yanek está conforme en matar al gran duque, ya que su muerte puede anticipar el día en que los niños rusos no se mueran de hambre. Eso no es fácil. Pero la muerte de los sobrinos del gran duque no impedirá que ningún niño se muera de hambre. Hasta en la destrucción hay un orden, hay límites.

STEPAN (Violentamente): No hay límites. La verdad es que vosotros no creéis en la revolución. (Todos se levantan, menos YANEK) Vosotros no creéis. Si creyerais totalmente, completamente, en ella, sí estuvierais seguros de que con nuestros sacrificios y nuestras victorias llegaremos a construir una Rusia liberada del despotismo, una tierra de libertad que acabará por cubrir el mundo entero, si no dudarais de que entonces el hombre, liberado de sus amos y de sus prejuicios alzará al cielo la cara de los verdaderos dioses, ¿qué pesaría la muerte de dos niños? Admitiríais que os asisten todos los derechos, todos, ¿me oís? Y si esta muerte os detiene es porque no tenéis seguridad de estar en vuestro derecho. No creéis en la revolución. (Silencio. KALIAYEV se levanta.)

  1. Motivación Cultural, (Globalidad y Modernidades)

Las culturas forman valores y motivan a gente a las acciones que parecen irracionales a los observadores no nativos. Tiende a validarse el mito de que el comportamiento racional dirige las acciones humanas. Aunque el comportamiento irracional ocurra, se intenta explicarla por otros medios. Se rechaza como increíble, cosas como: el comportamiento de auto-destrucción cuando se observa en otros. la disolución de estados viables por el motivo de la pureza étnica cuando los resultados obtenidos son desastrosos. El tratamiento de la vida general e individual es una característica cultural que tiene un enorme impacto en el terrorismo. En sociedades en donde la gente se identifica en términos de calidad de miembro de grupo (familia, clan, tribu), puede haber una buena voluntad para sacrificarse. Incluso, parecen estar impacientes para dar sus vidas por su organización y causa.

Por tanto una mirada comprensiva de los aspectos socioculturales, requiere profundizar en dos de sus dimensiones principales que son una concepción de globalización desde una perspectiva neo constructivista y de la modernidad entendida como el cruce de modernidades.

3.1.3.1. Globalización

En la obra "Imperio", Hardt y Negri describen el desarrollo del proceso de globalización y sus consecuencias, como el resultado de la difusión a nivel global del modelo del Estado Benefactor de los EE. UU., generado éste por su Constitución y la política del New Deal que considera una planificación liberal que somete a la sociedad al dominio del capital y del Estado, la que tiende a regirse solamente por los criterios de la producción capitalista. La difusión del citado modelo de Estado Benefactor ha impuesto un sistema disciplinario que tiende a someter a la humanidad al dominio del capital.

Durante las últimas décadas, a medida que se derrumbaban los regímenes coloniales, y luego, precipitadamente, a partir de la caída de las barreras interpuestas por los soviéticos al mercado capitalista mundial, hemos asistido a una globalización irreversible e implacable de los intercambios económicos y culturales (Aunque en el punto de lo cultural existe otra apreciación). Junto con el mercado global y los circuitos globales de producción surgieron un nuevo orden global, una lógica y una estructura de dominio nuevas: en suma una nueva forma de soberanía. El Imperio es el sujeto político que efectivamente regula estos intercambios globales, el poder soberano que gobierna el mundo.

La hipótesis básica de los autores de "Imperio" consiste en afirmar que la soberanía ha adquirido una forma nueva, compuesta por una serie de organismos internacionales y supranacionales unidos en una única lógica de dominio. La soberanía del Estado-nación fue la piedra angular de los imperialismos que construyeron las potencias europeas a lo largo de la era moderna. Las fronteras definidas por el sistema moderno de Estado-nación fueron fundamentales para el colonialismo y la expansión económica europeos a lo largo de la era moderna. El imperialismo fue realmente una extensión de la soberanía de los Estado-nación europeos más allá de sus propias fronteras. El tránsito al imperio se da a partir del ocaso de la soberanía moderna. El imperio no establece ningún centro de poder y no se sustenta en fronteras o barreras fijas. Es un aparato descentrado y desterritorializador de dominio que progresivamente incorpora la totalidad del terreno global dentro de sus fronteras abiertas y en permanente expansión. Durante el período de reconstrucción de posguerra el nuevo escenario global quedó definido y organizado principalmente según tres mecanismos o aparatos:

  • El proceso de descolonización que recompuso gradualmente el mercado mundial siguiendo ramificaciones jerárquicas desde EE.UU..
  • La descentralización progresiva de la producción y
  • La construcción de un marco de relaciones internacionales que, en sus sucesivas evoluciones, extendió por todo el globo el régimen productivo disciplinario y la sociedad disciplinaria.

En esta situación adquiere importancia la Organización de las Naciones Unidas en aspectos fundamentales.

El más importante es que ella se constituye como el centro supranacional de generación de un marco jurídico regulador en distintos campos de acción sobre los Estados, tales como, por ejemplo, el reconocimiento de los Estados, la Declaración de los Derechos Humanos, la creación de la Organización Mundial de Comercio, del Banco Mundial, etc. A través de las Naciones Unidas se han creado las condiciones para facilitar el intercambio de bienes y servicios entre los diferentes Estados, a través de acuerdos bilaterales o multilaterales, condicionando con ello el libre ejercicio de la soberanía de los Estados participes, lo que ha posibilitado que las grandes empresas de los Estados más poderosos se conviertan en poderosas empresas transnacionales. Las empresas transnacionales se convirtieron en el motor fundamental de la transformación económica y política de los países poscoloniales y de las regiones subordinadas. Sirvieron para transferir la tecnología esencial para construir el nuevo eje productivo de los países subordinados; movilizar la fuerza laboral y las capacidades productivas de esos países y recolectar los flujos de riquezas que comenzaron a circular por todo el globo, sobre una base ampliada. Estas múltiples corrientes comenzaron a converger esencialmente hacia EE.UU., el país que garantizaba y coordinaba, cuando no comandaba directamente, el movimiento y la operación de las empresas transnacionales. Esta fue una fase constitutiva decisiva del imperio.

Junto con el proceso de descolonización y la descentralización de los flujos, se produjo un tercer mecanismo que implicó la diseminación de las formas disciplinarias de producción y gobierno por todo el mundo. El modelo ideológico que se proyectaba desde los países dominantes que implicaba, métodos de organización del trabajo y un Estado benefactor.

El término de la Guerra de Vietnam, la posterior caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas han eliminado las barreras que controlaban el expansionismo implícito del capitalismo competitivo.

Estos hechos han permitido la acelerada difusión a nivel global del sistema económico capitalista neoliberal. Los procesos de modernización e industrialización transformaron y redefinieron todos los elementos del plano social. Se puede decir que la sociedad misma llegó a industrializarse lentamente hasta el punto de transformar las relaciones humanas y la naturaleza humana. Los procesos del devenir humano y la naturaleza del ser humano mismo sufrieron una transformación fundamental en la transición determinada por la modernización.

El desarrollo de redes de comunicación tiene una relación orgánica con el advenimiento del nuevo orden mundial. La comunicación no sólo expresa, sino que también organiza el movimiento de la globalización. La síntesis política del espacio social queda fijada en el espacio de la comunicación.

Las industrias de la comunicación no sólo organizan la producción en una nueva escala e imponen una nueva estructura adecuada al espacio global, sino que a la vez hacen inmanente su justificación. El poder, al producir organiza; al organizar habla y expresa su autoridad. El lenguaje, al comunicar, produce mercancías, pero además crea subjetividades, las relaciona y las ordena. La legitimación de la máquina imperial nace, al menos en parte, de las industrias de la comunicación. Este es el sujeto que produce su propia imagen de autoridad. Los adelantos de las telecomunicaciones y en las tecnologías de la información hicieron posible una desterritorialización de la producción que dispersó efectivamente las fábricas y evacuó las ciudades fábrica. La comunicación y el control pueden ejercerse eficientemente a distancia y, en algunos casos, los productos inmateriales pueden transportarse a través del mundo con una demora y un gasto mínimo.

A medida que el concepto de soberanía nacional pierde su efectividad, también pierde la llamada autonomía de lo político. El gobierno y la política llegan a estar completamente integrados en el sistema de dominio transnacional. Los controles se articulan a través de una serie de cuerpos y funciones transnacionales. La decadencia de las esferas tradicionales de la política y la resistencia se complementa con la transformación del Estado democrático cuyas funciones se integran en los mecanismos de mando del nivel global de las grandes empresas transnacionales.

Lo que busca la autoridad imperial es cercar y proteger, y lo que garantiza a favor del desarrollo capitalista son en cambio los equilibrios generales del sistema global. "El imperio es la forma última del biopoder, en la medida en que abarca absolutamente el poder de la vida". El manejo de la comunicación, la estructuración de los sistemas de educación y la regulación de la cultura son prerrogativas soberanas. La comunicación es la forma de producción capitalista en la que el capital logra someter a la sociedad globalmente, suprimiendo los caminos alternativos.

Los despliegues de la máquina imperial se definen en virtud de toda una serie de nuevas características, tales como el terreno ilimitado de sus actividades, la singularización y la localización simbólica de sus acciones y la conexión de la acción represiva con todos los aspectos de la estructura biopolítica de la sociedad. Las intervenciones no son intervenciones en territorios jurídicos independientes, sino más bien, acciones realizadas dentro de un mundo unificado por la estructura dominante de producción y comunicación; la intervención ha sido internalizada y universalizada. El poder del imperio, ejercido a través de la fuerza y de todos los despliegues que garanticen su efectividad, ya está muy avanzado tecnológicamente y sólidamente consolidado en el plano político.

Los poderes de intervención del imperio no comienzan con las armas, sino, más bien, con sus instrumentos morales. La intervención moral es ejercida hoy por una variedad de organismos que incluyen los medios periodísticos y las organizaciones religiosas. Las más importantes son las llamadas organizaciones no gubernamentales (ONG) que se consideran como instituciones que actúan impulsadas por imperativos éticos o morales, que se dedican a obras de ayuda humanitaria y a la protección de los derechos humanos, las ONG humanitarias son de las armas pacíficas más poderosas del nuevo orden mundial; libran guerras justas, sin armas, sin violencia, sin fronteras. Luchan por identificar las necesidades universales y defender los derechos humanos. Estas ONG están completamente inmersas en el contexto biopolítico de la constitución del imperio; anticipan el poder de su intervención de justicia pacificadora. Preparan el escenario para la intervención militar. En tales casos, el despliegue militar se presenta como una acción policial sancionada internacionalmente. Con más frecuencia, son los Estados Unidos quienes la dictan unilateralmente y se encargan de la tarea primaria para luego pedirles a sus aliados que pongan en marcha un proceso de contención y/o represión armada del enemigo que en ese momento tenga el imperio.

"Generalmente, a estos enemigos se los llama terroristas".

3.1.3.2 Modernidad y modernidades múltiples

Si se quiere profundizar en las características socioculturales del terrorismo como se esta viviendo en la actualidad, se debe reenfocar la perspectiva de modernidad, puesto que desde esa mirada es posible entender la visión diferente al que se hace referencia al inicio. Frente a la noción de modernidad europeo-occidental, que predomina en el análisis sociológico, se esta planteando el concepto de "modernidades múltiples" que entrega una perspectiva diferente del mundo contemporáneo. Las teorías clásicas de la modernización (convergencia de las sociedades industriales) asumen, el programa cultural de la modernidad tal como se desarrolló en Europa a partir del siglo XVII, y las instituciones básicas que emergieron y que finalmente, se impusieron en todas las sociedades modernas o en proceso de modernización. Contra esta concepción globalizante, que implica que de ese original se han sacado copias a lo largo del mundo, se propone el concepto de "modernidades múltiples" que desarrollan el programa cultural y político de la modernidad en muchas civilizaciones, en sus propios términos. La idea de modernidades múltiples presupone una nueva forma de entender el mundo contemporáneo, el cual se puede ver como un continuo de construcción y deconstrucción de una multiplicidad de programas culturales. Estas construcciones en curso de los múltiples modelos institucionales e ideológicos son mediadas por actores sociales en estrecha conexión con activistas sociales, políticos e intelectuales y también por movimientos sociales que buscan la realización de diferentes programas de modernidad, manteniendo perspectivas muy distintas sobre aquello que hace a las sociedades modernas. Distintos modelos de modernidad múltiple se han desarrollado dentro de diferentes Estados nacionales y dentro de diferentes agrupamientos étnicos y culturales, entre movimientos comunistas, fascistas y fundamentalistas, diferentes entre ellos, pero, sin embargo, todos con una deriva que va más allá del Estado nacional. Ya no se puede sostener, que los patrones occidentales de modernidad representan las únicas y "auténticas" modernidades. Ha surgido la posibilidad de que el proyecto moderno, al menos en los términos de la formulación clásica mantenida a lo largo de los dos últimos siglos, pueda estar agotado. Todos estos desarrollos son reinterpretaciones y reconstrucciones del programa cultural de la modernidad; de la construcción de modernidades múltiples; de los intentos de reapropiarse de la modernidad y redefinir su discurso en sus propios términos. Lo que se observa son: encuentros, contactos y difusiones culturales entre civilizaciones. El programa cultural y político moderno, desarrollado por la civilización cristiano europea, se materializo como la transformación de visiones que pretendían "traer el reino de Dios a la tierra" y que fueron proclamadas en la cristiandad medieval y europea moderna temprana por diferentes sectas. La transformación de estas visiones, en la medida en que tuvo lugar sobre todo en la Reforma, la Ilustración, las Grandes Revoluciones, la Guerra Civil inglesa, y específicamente en las revoluciones americana y francesa, implico llevarlas al centro de la sociedad convirtiéndose en un componente central de la civilización moderna, (las sectas protestantes y su papel en la gestación del capitalismo occidental). Este programa cultural y político cristalizo y se expandió a nivel planetario, primero en Europa occidental y luego en otras partes de Europa, las Américas y más tarde a lo largo del mundo. Esto origina patrones culturales e institucionales continuamente cambiantes que constituyen diferentes respuestas a los desafíos y posibilidades propios de las distintas civilizaciones. Sin embargo se fueron desarrollando distintas dinámicas, distintas formas de interpretar la modernidad para las que el proyecto occidental original solo fue el punto de referencia de inicio y continuación. Es notorio que los movimientos sociales y políticos que se desarrollaron en las sociedades no occidentales, aun cuando promulgaran temas fuertemente antioccidentales o antimodernos, fueron distintivamente modernos. Esto ocurrió no sólo con varios movimientos nacionalistas o tradicionalistas que se desarrollaron en estas sociedades a partir de mediados del siglo XIX hasta la IIª Guerra Mundial sino también con los movimientos fundamentalistas contemporáneos. La modernidad es históricamente un fenómeno global y coyuntural, no un virus que se extiende de un lugar a otro. Esta localizada en una serie de procesos históricos que ponen en contacto a las sociedades hasta ahora aisladas, y se debe buscar sus raíces en un conjunto de fenómenos diversos, estos fueron procesos desiguales, el error ha sido identificar "modernización" con el crecimiento de un cierto tipo de uniformidad y asociar la modernidad con prosperidad.

"Lo moderno sería un conjunto de notas provisorias, es decir, un conjunto de esperanzas y expectativas que comportan algunas condiciones mínimas de adecuación que pudieran ser exigidas de las instituciones macro sociales, no importa cuanto puedan diferir estas instituciones en otros respectos. Quizás, una de las características más importantes de lo moderno es su potencial de autocorreción, su habilidad para hacer frente a problemas ni siquiera imaginados en su programa original".

3.1.3.2.1. La versión Jacobina de la modernidad

Este tipo de modernidad o "contramodernidad" fundamentalista es, el más preocupante, porque junta, amplifica y lleva hasta sus últimas consecuencias todas las tensiones y contradicciones que aparecen en todas las modernidades. El surgimiento global del fundamentalismo, es la respuesta más enérgica a las tensiones del programa moderno dentro de diferentes civilizaciones. Las ideologías promulgadas por los movimientos fundamentalistas constituyen una parte del discurso continuamente cambiante de la modernidad, especialmente en la medida en que se desarrolla a partir del final del siglo XIX. Se desarrollan en la confrontación entre la civilización europeo occidental y las civilizaciones no occidentales y en la intensificación dentro de los países occidentales de las diferencias de programas culturales y políticos, particularmente las diferentes concepciones de razón y de racionalidad. Las tendencias de los grupos fundamentalistas han sido transformadas en programas políticos modernos con visiones potencialmente misionales. Sobre todo, muchos de estos movimientos comparten con las Grandes Revoluciones la creencia en la primacía de la política, más concretamente de la política religiosa, guiada por una visión religiosa totalista con la pretensión de reconstruir la sociedad o sectores de ella. Estos movimientos, producto de la modernidad, hacen propio un componente central y peligroso del programa político moderno, la vertiente jacobina, totalista, participatoria y totalitaria, asumiendo una visión milenarista al orden político que lo sitúa como una herramienta de las fuerzas de la luz en una lucha ineludible e intransigente contra las fuerzas de las tinieblas y del mal. El contexto histórico en el que se produce la confrontación entre fundamentalismos y modernidades presenta características distintivas:

  • Cambios en los sistemas internacionales y una percepción del debilitamiento de la hegemonía occidental asociada a cambios en la economía global y a al hundimiento del Estado de Bienestar.
  • Agotamiento de las confrontaciones políticas e ideológicas de la Guerra Fría cuya culminación se refleja en la desintegración del régimen soviético.
  • Desarrollo a lo largo del mundo, pero, especialmente, en las sociedades no occidentales, de procesos altamente desestabilizadores relacionados con el capital global y el trabajo que sigue siendo local.
  • Desarrollos ideológicos e institucionales en las sociedades occidentales de lo que se ha venido en llamar dirección postindustrial y postnacional.
  • Desarrollo de la perspectiva multicultural, debido a diásporas migratorias del sur al norte y del este al oeste.

El fundamentalismo no esta solamente en las tribus islámicas intransigentes. En Irlanda del Norte, las milicias presbiterianas se autodenominan fundamentalistas. Igual que el movimiento Restauración en Inglaterra, del wahabismo de Africa occidental, el fundamentalismo sij en el Punjab, la Hermandad Musulmana y la Jihad en Egipto, la Nueva Derecha Cristiana en Norteamérica, el Partido Rafah en Turkía, las ultraortodoxias reaccionarias judías y palestinas en la franja de Gaza y en Cisjordania, Jamat –i-Islami en Pakistán, India y Bangladesh, del Frente Nacional Islámico en Sudán y la lista suma y sigue. El fundamentalismo no es un movimiento cuyo monopolio este centrado en una civilización particular, como a veces se quiere hacer creer en la fácil y peligrosa dicotomía de "Occidente versus el Islam", sino que coexiste con otros movimientos dentro de las grandes civilizaciones de acuerdo con una geometría de actuación enormemente variable. En el ámbito de la sociedad civil se generalizan las "guerras culturales" donde diferentes sensibilidades se confrontan en torno a temas como el aborto, la pena de muerte, el cuidado de los niños, la subvención a las artes, los derechos de los homosexuales, lesbianas y transexuales, el tamaño del Estado de Bienestar, los valores en la educación pública, el multiculturalismo. La lucha por el sistema de clasificación no es sino la lucha, en el caso del fundamentalismo, "por el monopolio de poder para definir la realidad". El conflicto cultural es, en última instancia, una lucha por la dominación. Es importante señalar que el fundamentalismo no es un conservadurismo, tradicionalismo u ortodoxia; tampoco se refiere a lo fosilizado, estático o en retroceso. Está vivo, es dinámico y representa importantes tendencias culturales en el mundo moderno; la mayoría de fundamentalistas no tiene una actitud anticientífica, ni anti-racional, ni antitecnológica; el fundamentalismo no es algo en declive sino todo lo contrario, el fundamentalista no es un simple activista, un militante o un terrorista, aunque estos si son fundamentalistas, no son tampoco pobres, analfabetos, de clase baja. El fundamentalista hace suyas normas derivadas del derecho divino interpretadas por una autoridad –que no se hace responsable ante nadie- y que media entre Dios y la humanidad. Para el fundamentalista "es imposible argumentar o afirmar algo con gente que no comparte su compromiso hacia la autoridad", bien sea ésta la Biblia, un Papa infalible, los códigos de la sharia en el Islam, o las implicaciones de la Halakhah en el judaísmo". Para el fundamentalista existen unos férreos límites entre el adentro "puro" del nosotros frente al afuera "contaminado" de los otros, entendiéndose a sí mismo como "elegido". El problema es que el otro que siempre ha estado y estará ahí, es decir, alguien cuya presencia no sólo es un hecho sino una necesidad, se proyecta ahora como un enemigo al que hay que combatir y eliminar. Su exclusivismo tiene un carácter de oposición., implica una imagen del mundo maniquea. No hay lugar para la mediación y la ambivalencia entre "el pueblo de Dios" y "los enemigos de Dios", entre Dios y Satán, entre Cristo y el Anticristo, entre la umma (comunidad de creyentes) y la Jahiliya (estado de ignorancia de Dios). El enemigo, realmente, es ontológico, es alguien que contamina la pureza de una verdad revelada y ante el que se debe estar alerta. El fundamentalismo es un movimiento paradójico puesto que es moderno en tanto que usa las técnicas de comunicación y de propagandas modernas para sus propios fines y en tanto que fomenta un credo popular participatorio en la vida pública, pero, es antimoderno en su negación de la soberanía de la razón y de la autonomía del individuo. Su antimodernidad o, para ser más precisos, su posición antiilustrada y su mirada a la tradición no es una mera reacción de grupos tradicionales ante la exigencia de nuevos estilos de vida sino una ideología militante que, manufacturada en lenguaje moderno, se dirige a la movilización de grandes masas. Sus representantes rechazan la diferenciación social e institucional de las sociedades modernas proponiendo un mundo desdiferenciado y monolítico. Se presentan a sí mismos como unos movimientos puros, como una ortodoxia infalible que esencializa y totaliza la tradición dentro de su religión, pero, sin embargo, en realidad son movimientos heterodoxos que luchan contra el centro simbólico de su propia civilización y contra otros centros en otras civilizaciones. El fundamentalismo es un activismo violento movido por la voluntad de poder en el nombre de Dios. La vida es lucha sin cuartel y el mundo no es sino un campo de batalla. Se lucha contra un enemigo construido como tal. Luchan por esa tradición imaginada infalible. Luchan con palabras, ideas, votos y en última instancia con balas y personas-bomba. Luchan bajo la bandera de Dios, por tanto, la metáfora de la lucha se hace aquí sacrificio, autoinmolación e inmolación del prójimo. Lo propio del fundamentalismo, lo que le proporciona sus inequívocas señas de identidad es el ensamblamiento de todas estas características en una visión sectaria, utópica –de redención mesiánica- y jacobina. Se sacraliza la violencia del pueblo porque esto produce, a su juicio, una aceleración de la historia y representa el futuro finalmente triunfante sobre las fuerzas del pasado. La violencia y el terror son los medios a usar contra los enemigos internos, los enemigos externos y contra los poderes del mal. No son un recurso entre otros sino el recurso por excelencia

  1. Una Digresión Caótica

Turbulencia política, desórdenes sociales, caos financiero, sociedades enteras sumergiéndose en una situación caótica, son expresiones utilizadas de manera cada vez más recurrente por analistas políticos y especialistas en ciencias sociales para intentar explicar el acontecer de las sociedades enfrentadas a crisis profundas que se reproducen en todos los niveles y espacios del entramado político, económico, social, cultural y que, sin embargo, muestran señales de nuevos ordenes surgidos de la misma condición caótica en la que se encuentran. En los últimos años se ha desarrollado una concepción que introduce la noción de caos como un elemento central en la investigación y la explicación científicas. En varios campos, la idea de caos, de desorden, de indeterminación e incertidumbre ha empezado a orientar la búsqueda para dar respuesta a las muchas interrogantes que el universo, la naturaleza y la sociedad plantean. Así, percibir la indeterminación, el caos, el desorden, la extrema casualidad como método para investigar un universo que lleva todas estas incongruencias en sus entrañas, en su esencia, obliga a un esfuerzo nuevo.

Durante muchos años la noción de la existencia de un orden universal que rige el destino de todo lo que ha sido, es y será, predominó en el pensamiento científico y filosófico como una idea vertebral de la racionalidad humana. Ante esta concepción en donde lo fundamental es el orden, la armonía, tanto en la existencia de los fenómenos, procesos y cosas que conforman al universo, como en el esfuerzo humano por conocerlo y atraparlo por medio de la razón; ha surgido un pensamiento diferente que afirma que la existencia del caos no es una trasgresión, una ruptura circunstancial, sino que forma parte constitutiva de la naturaleza, de la sociedad, del universo todo, aparece una concepción que afirma la existencia del caos, del desorden, como un reto para el pensamiento científico que invita a encontrar las regularidades de lo irregular, las determinaciones de lo indeterminado, el orden del desorden. ¿Es posible encontrar el sentido del sinsentido? El reto ha sido enfrentado por la caología, la nueva disciplina que, teniendo como antecedente el desarrollo impresionante de la física cuántica y su principio de indeterminación o incertidumbre, así como las matemáticas que la fundamentan y se desprenden de ella; ha experimentado un desarrollo acelerado planteando una serie de conocimientos que empiezan a aplicarse en diversas disciplinas como la física, la biología, la astronomía, la geografía, la medicina y las ciencias sociales. El planteamiento central de esta nueva concepción, nos dice que el desorden, la turbulencia, la desorganización y lo inesperado son aspectos constitutivos de la realidad que la investigación científica tiene que abordar y desentrañar.

El caos está presente en el universo, la naturaleza y la sociedad., el azar es determinante en la manifestación de diversos fenómenos y procesos del universo, y, sin embargo, éstos no son tan azarosos como aparecen a simple vista. Estamos llenos de caos, la belleza es "esencialmente caótica", la forma de las nubes también lo es. La ciencia del caos es el estudio del desorden, del comportamiento irregular de las cosas determinísticas, ésas que se sabe cómo se comportan de un instante a otro, y sin embargo, sus movimientos se convierten en algo irregular, errático, y dan la sensación de que se producen al azar. Y en realidad, lo que ocurre es que no suceden por azar. Un campo de interés para aplicar la teoría del caos es el de los fenómenos y procesos sociales. Así, el estudio del comportamiento errático, impredecible y caótico de la Bolsa, de los flujos financieros, así como el de los periodos de transición política, adquieren nuevas dimensiones para el análisis y la investigación económica, social y política En este terreno los conceptos y nociones desarrollados por la teoría del caos proporcionan herramientas que pueden contribuir a entender procesos complejos, desordenados y caóticos desde los que posiblemente emerge ya un nuevo orden, ciertamente impredecible e incierto. Frente al caos social, económico y político surge el poder del caos como elemento fundamental de una concepción que ha trastocado el ordenado mundo de las ciencias y ante los cuales las ciencias sociales enfrentan importantes desafíos de conocimiento.

En medio de la crítica y el derrumbe de los grandes paradigmas que orientaron sus pesquisas, surge la perspectiva del caos como una alternativa ordenadora que promete generar polémicas turbulentas y una realimentación de la imaginación sociológica y política. La teoría del caos propone un método para explicar la conformación de estructuras y sistemas dinámicos auto-similares, no determinísticos, acausales, no lineales y por tanto caóticos, irregulares y turbulentos, en los que se manifiestan procesos disipativos, de pérdida de energía, y autoorganizativos.

Del caos y la turbulencia emerge el orden. El orden mismo tiene una manifestación caótica, el caos es componente esencial del orden. Un orden violento es el desorden. Un gran desorden es orden. Ambas cosas son una. Desde un punto de vista determinista, en una estructura, su comportamiento puede ser previsible si se conocen las condiciones iniciales del sistema, de ahí que su evolución muestre una conexión lineal entre el pasado, el presente y el futuro del mismo.

Sin embargo, lo que se ha descubierto es que la realidad se manifiesta de una manera tal en la que es difícil determinar con total precisión las condiciones iniciales de los sistemas dinámicos, al mismo tiempo que se ha podido establecer que en el desarrollo de los mismos intervienen diversos factores que hacen imposible predecir su futuro y que, por el contrario, éste es incierto o son posibles múltiples desenlaces en los que desempeñan un papel fundamental factores aparentemente insignificantes, causas pequeñas generan efectos tremendamente grandes, y la simplificación sólo lleva al error. Así nació el "Efecto Mariposa", Para poder predecir el comportamiento de un sistema dinámico, es necesario conocer exactamente su condición inicial, pues si partimos de dos situaciones casi iguales, infinitesimalmente diferentes, llegaremos a dos resultados diferentes, pues las pequeñas diferencias iniciales se irán amplificando".

"Ellos mismos se consideraban "los más pequeños", dando a entender su insignificancia aparente. Y, en efecto, aún teniendo conocimiento de su organización armada, el gobierno minimizó su presencia y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se levantó en armas el 1o. de Enero de 1994, provocando con ello un periodo de turbulencia política que por momentos pareció sumir al régimen político en el caos. El orden y la estabilidad pregonada mundialmente por el gobierno mexicano como garantía para la entrada al primer mundo, mostró su precariedad y altísima sensibilidad a factores externos supuestamente irrelevantes. El orden político aparentemente incólume, contenía en su seno el caos y la inestabilidad que vino a modificar el panorama político del país. Parece ser que en este caso el aletear armado de un movimiento encabezado por "los más pequeños", los campesinos indígenas excluidos del desarrollo modernizador de corte neoliberal, causó perturbaciones importantes que rompieron de tajo todas las previsiones optimistas que auguraban un ingreso fastuoso de México a la modernidad altamente desarrollada".

Las sociedades son de un carácter imprevisible y no determinista. En el reino aparente del orden financiero, las turbulencias generadas por factores insignificantes, como por ejemplo, la falta de confianza y los ajustes en el equipo gobernante, pueden generar una situación caótica que se amplifica a gran escala, adquiriendo dimensiones y repercusiones a nivel regional y mundial.

Es por ello que los cientistas sociales requieren empezar a familiarizarse con nuevos conceptos tales como: dependencias sensibles, fractales, atractores extraños, movimiento caótico de los sistemas dinámicos o disipativos, turbulencias, fases, lógica difusa. Su estudio ofrece perspectivas y horizontes sugerentes, emocionantes y vastos para explorar en aspectos que se pasa por alto. El complejo mundo de los sentimientos, las emociones y las pasiones no es considerado relevante para la investigación social. Y sin embargo, desde la perspectiva del caos, estos elementos impredecibles, inciertos, supuestamente insignificantes de la vida cotidiana, pueden tener efectos sorprendentes en las estructuras y el movimiento que rigen el orden social. Este orden en el que el caos se encuentra siempre presente, agazapado y al acecho, generando turbulencias económicas y políticas, puede ser alterado a partir de la configuración de sentimientos, pasiones y emociones que cristalizan en organizaciones y movimientos que generan cambios y alteraciones profundas en las sociedades.

  1. La destrucción de la Torres Gemelas de New York, los atentados simultáneos en las estaciones de Atocha, San Eugenia y El Pozo en Madrid, la toma de 300 rehenes en una escuela de Beslan, en el Cáucaso ruso. Son escaladas de violencia real. Indudablemente el tema es extremadamente complejo toda vez que cruza toda la dimensión humana en sus componentes psicológicos, antropológicos, sociológicos, políticos y económicos, todo el espectro de las ciencias sociales. Si consideramos que el ser humano y la dimensión humana, desde la perspectiva de la nueva ciencia son estructuras no lineales complejas y disipativas, la posibilidad de predicción y construcción de modelos teóricos medianamente acertados es muy endeble y no pasan más allá del nivel de simples etiquetados. Sin embargo en esta inquietante maraña caótico esta la respuesta de que las cosas no son solamente estocásticas e inpredictibles, es absolutamente necesario agregar dimensiones adicionales ("fractales") al análisis y señala la absoluta necesidad de que las ciencias sociales se abran a otros campos de la ciencia. El elegir la revisión de el tema desde la aproximación teórica del constructivismo, las altas motivaciones humanas en el tema del poder, en conjunto con la visión neo-marxista de la globalización y el cruce de las modernidades tiene por objeto desplegar una panorámica tridimensional dinámica e integrativa, su conjunción muestra horizontes inquietantes ya que la mezcla de fanatismo fundamentalista y tecnología avanzada en una estructura social fluida y con fronteras cada ves más desperfiladas, nos ha situado en un umbral de vulnerabilidad e inseguridad mayor que hace mil años. El problema para el fundamentalismo terrorista ya no es expresar las diferencias, sino más bien imponer la diferencia con sangre. El poder del enemigo, así autodenominado, no radica en el poderío, militar, económico o científico sino en su ubicuidad y en su invisibilidad.

    El sistema mundial ha adquirido tal complejidad tal que cualquier alteración, por pequeña que sea, (incluso siendo positiva) puede modificar los equilibrios de fuerzas y ser causa de aparición de nuevos e inesperados elementos de crisis.

    Parece que realmente estamos viviendo en Kali-Yuga, el tiempo de la diosa de la destrucción. Y de acuerdo a todo lo previamente planteado, se puede inferir que el terrorismo del siglo XXI que conoceremos y del cual ya tenemos sangrientos ejemplos, no busca incorporar a las masas a su organización, sino romper el equilibrio del poder y para ello no dudarán en golpear a esas mismas masas. Intentan salvar la desproporción entre sus fuerzas y las del poder al que quieren destruir mediante el recurso de las nuevas tecnologías. Su programa es inexistente, no buscan la sustitución del orden viejo por un nuevo orden más o menos definido, sino que su teorización y proyecto es eminentemente negativo, no hay una conciencia clara de como será el futuro, ni siquiera de si existirá futuro, solo les preocupa el adversario a abatir y la aceleración del proceso de destrucción, para ello no se preocupan de largas guerras de guerrillas, busca solo como golpear a los sectores cruciales de la sociedad ya sean personas o infraestructuras, busca los núcleos y centros neurálgicos que paralicen los sistemas, usa las nuevas tecnologías que lo hacen difícil de ubicar y les permiten estar por delante de quienes los persigan, desarrolla organizaciones desechables dispuestas a inmolarse en una acción única y espectacular.

    Para el neo-terrorismo el concepto de "pueblo" es marginal, no piensa en términos de "pueblo", más bien, lo odia en tanto percibe en él un elemento amorfo, oportunista, masificado, que al no tomar partido por la "causa justa" (la suya propia) se hace acreedor de las balas, las bombas, el gas venenoso; es el terrorista cósmico, el brazo ejecutor de las potencias que rigen el universo, si muere recibirá el paraíso, si vence la tierra será suya. En esta inhumanidad radica lo presumiblemente sangriento del neoterrorismo apocalíptico. Ni siquiera se está seguro entre sus filas: con frecuencia el terrorista será requerido para un sacrificio total de su vida en alguna acción suicida. Y serán muchos los que aceptarán el trueque.

  2. Discusión

    Deshumanización, voluntad de poder, mutas de caza y de guerra, fundamentalismos mesiánicos y apocalípticos, imposición de sistemas de mercado en conjunto con modelos de democracia occidental en países que nunca la han conocido, un ubicuo Imperio mundial sin centro visible y dominante desde el control de la construcción de la realidad a través del control de las comunicaciones, un oscuro panorama para el fin de nuestros siglos.

    La caja de Pandora desplegada en su totalidad. La modernidad occidental como un presente griego para la humanidad.

    Sin embargo, quedan espacios que tienen que ver con la humanidad y la chispa prometeica, con lo alternativo, con la esperanza no ya como un regalo envenenado sino como un espacio de vida, de crecimiento y de amor hacia lo propio y los otros, con el potenciar la conciencia de ser y la trascendencia.

    Ese es materia de un trabajo en profundidad, pues no solo basta con el diagnostico oscuro de nuestra modernidad es necesario el rescate de la humanidad de aquellos componentes fractales de la realidad humana, los sentimientos, el amor, la generosidad, el dar. Ellos son los atractores extraños, los puntos sensibles recursivos e iterativos, los espacios de fases que potencian lo constructivo. Si Maturana plantea la autopiesis humana a través del amor, hay caminos a explorar y las ciencias sociales tienen las puertas que invitan a explorar.

  3. Conclusión
  4. Bibliografía

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    JORGE ARAOS SILVA

    Psicólogo

    Estudiante del Magíster en Desarrollo Humano

    Escuela de Postgrado

    Universidad Austral de Chile, sede Valdivia


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