Enviado por gsilvavEn el trabajo,
el hombre no solo recrea lo que es,
reproduciendo su existencia,
sino que también recrea qué es,
modificando su propio Ser
Gerardo Silva Vegas
Observemos nuestro tiempo y nuestro espacio, detengámonos un momento a ver la situación económica y social de nosotros mismos, de nuestra familia, de nuestro barrio, de la misma manera caminemos por las calles de nuestra ciudad o los caminos de nuestro país, también informémonos sobre la situación de América Latina, de África al Sur del Sahara, de Asia Meridional, o la situación de la humanidad en general; y notaremos que cualquiera que sea el ámbito de tiempo y espacio nuestra sensibilidad se verá conmovida por algún aspecto de la realidad de vida de los seres humanos con los que compartimos el planeta. Nuestra conciencia personal nos impulsaría, entonces, a asumir alguna responsabilidad.
Habrá quienes, como Martha Nussbaum, se preguntarán si tendremos esa capacidad de afiliación, que nos impulse a vivir para y hacia otros, reconociendo y mostrando preocupación por otros seres humanos, comprometidos en las múltiples formas de interacción social, imaginando la situación del otro y teniendo compasión por ella, con capacidad para la justicia y la amistad, defendiendo la institucionalidad de las formas de afiliación, las libertades de asamblea y de discurso político. Habrá también quienes, por el contrario, eludirán cualquier responsabilidad en la situación de nuestro tiempo y nuestro espacio.
La realidad de la vida de los seres humanos en el ámbito local o global es grave, las estadísticas económicas del Banco Mundial (World development reports 2000/2001), del PNUD (Informe sobre desarrollo humano 1998) o de CEPAL (Panorama social de América Latina y el Caribe 2002-2003) nos muestran la gravedad creciente de la situación del mundo y, en especial, de América Latina; las evidencias nos muestran que vivimos en el continente más desigual del mundo y que en nuestra región la cantidad de pobres se ha duplicado en las últimas tres décadas.
La relación entre el ingreso per cápita de los países más ricos y el de los más pobres aumentó de 11 en 1870 a 38 en 1960 y a 52 en 1985, la velocidad de crecimiento económico de los países más ricos es ascendente, así, quienes van adelante en la carrera del "progreso" corren más y la brecha entre los países del Norte y los del Sur es cada vez mayor, como lo señala Javier Iguiñiz en su ponencia "Ética y Desarrollo: enfoques y realidad mundial y latinoamericana", presentada en el III Simposio Ética, política y economía: Entre la globalización y la pobreza, realizado en Quito en septiembre del 2004.
Javier Iguiñiz nos sigue explicando en su ponencia como en nuestro continente la "pobreza de ingreso" ha aumentado hasta el punto de duplicarse en los últimos 30 años. Así, según datos de CEPAL, en 1960 habían 110 millones de pobres en América Latina y en 1990 habían llegado a 200 millones, en el año 2002 se estimó la cifra en 221.4 millones y se estima que en el 2003 serán 226.6 millones. Sobre la distribución del ingreso, nos señala como el coeficiente Gini de América Latina es mucho mayor que en otros grupos de países como el África Subsahariana, el Medio Oriente, el Norte de África, el Asia Oriental y Meridional, la Europa del Este y los países en desarrollo de mayores ingresos. Por ejemplo, la riqueza del mexicano más rico ascendía en 1995 a 6,600 millones de dólares, igual al ingreso combinado de los 17 millones de mexicanos más pobres.
Esta dramática pobreza en América Latina nos conmueve y suscita este artículo, nos responsabiliza en el reclamo y la acción por el derecho a existir como sociedad y como cultura. La pobreza amenaza nuestra existencia, por ello, los versos de Parménides sobre la naturaleza del Ser adquieren para nosotros un nuevo significado, un sentido muy singular: el derecho a existir.
Lo que es, es y no es posible no ser
Sentimos que nuestra existencia se encuentra amenazada, la
pobreza absoluta que nos envuelve amenaza nuestro futuro como Ser. Sin embargo,
estos fragmentos de Parménides también nos llenan de esperanza
porque nos dicen que:
... no es posible no ser
Queremos leer esa imposibilidad del no ser en un sentido deontológico: no es posible que nos nieguen la existencia, debemos negar esa posibilidad.
¿Cuáles son las dos vías de búsqueda que pueden pensarse?
La una: Es y no es posible que no sea
Ésta es la vía digna de fe (pues la verdad la acompaña)
Mas la otra: No es y que el no ser es necesario
Éste por cierto te hago saber es un sendero en el que no cabe aprender nada
Pues no puedes ni concebir lo que no es, pues ello no es posible
Ni expresarlo
No hay derecho que pretendan negarnos la existencia, no podemos concebirlo. Pero lamentablemente es así, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial las potencias vencedoras organizaron su hegemonía y crearon las instituciones necesarias para ejercerla, surgieron, así, entre otros organismos mundiales el Banco Mundial, el FMI y la OMC como parte de una nueva institucionalidad global política y económica. Las políticas económicas desarrolladas por estas instituciones han tenido como objetivo, según sus propias declaraciones, "el combate a la pobreza" en países como el nuestro. Pero observamos como, más de medio siglo después, la situación se ha agravado. Los resultados de estas políticas se pueden apreciar en los informes del Banco Mundial, el PNUD o CEPAL, más aún, en la última década en América Latina se ha aplicado de manera ortodoxa el modelo económico neoclásico, tanto el Perú de Fujimori como la Argentina de Menen siguieron al pie de la letra las recomendaciones de política económica del Fondo, y los resultados son los que estamos viviendo en este momento.
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Los cuadros que nos presenta el Banco Mundial señalan que hay millones "Personas que viven con menos de US $ 1.00 diarios", ello supone la comparación con aquellos que viven con más de US $ 1.00 diarios. Quedarnos en esa lógica comparativa supondría aceptar que es un problema entre los que tienen menos de un dólar y los que tienen más de un dólar, aparentemente se trataría de un problema de redistribución del ingreso y de pobreza relativa, que podría enfrentarse con "ayuda internacional".
No obstante todas las referencia estadísticas de pobreza relativa que hemos presentado en las líneas anteriores, nosotros creemos que esos cuadros expresan un problema mucho más grave, muestran una situación de pobreza absoluta, aunque ello no sea evidente. No se trata, pues, de compararnos con aquellos que tienen más, la comparación no es con otro, sino con nosotros mismos, la comparación es con lo necesario para reproducir nuestra propia existencia. Precisamente, en América Latina, en África y en Asia la existencia de esos millones de personas se encuentra amenazada por esa exclusión económica que impide la recreación del propio Ser. Además, habría que preguntarse si esa cifra arbitraria de US $ 1.00 tiene alguna relación con lo necesario para la reproducción de la vida humana, habría que preguntarse si es una buena unidad de medida de la pobreza.
Tomamos la teoría de la exclusión desarrollada por el Dr. Figueroa como explicación de esta pobreza absoluta, aunque el planteamiento original esté referido a la pobreza relativa. Consideramos que la economía de subsistencia de los excluidos no permite su reproducción, por ejemplo, para tomar solo un aspecto, podemos decir que los niveles de alimentación a los que están sometidos los excluidos, en el largo plazo, podrían tener consecuencias genéticas y generar una raza subnormal.
En cambio, la teoría económica estudia generalmente la pobreza como un problema de distribución del ingreso, desarrolla investigaciones empíricas que miden los niveles del consumo de bienes de unos sectores respecto a otros. Así, por ejemplo, William Petty a finales del siglo XVII quería demostrar que "los súbditos del Rey no estaban en tan malas condiciones como los descontentos querían mostrar"; Adam Smith en el siglo XVIII "procuraba enriquecer al soberano y al pueblo"; David Ricardo a principios del siglo XIX estudiaba la mejor forma de repartir el producto de la tierra "entre tres clases de la comunidad: el propietario de la tierra, el dueño del capital y los trabajadores... el curso natural de la renta, de la utilidad y de los salarios"; Thomas Malthus investigaba "las causas que han impedido hasta ahora la evolución de la humanidad hacia la felicidad"; Alfred Marshall decía que "si bien algunos de los males que acompañan por lo general a la pobreza no se derivan fundamentalmente de ésta, sin embargo, con frecuencia, la perdición del pobre es su pobreza, y el estudio de las causas de la misma viene a ser el de los motivos de degradación de una gran parte de la Humanidad".
Pareciera que la economía solamente trata sobre la producción y distribución de bienes:
Hace 20 años tuvimos oportunidad de conocer, gracias a las enseñanzas del profesor Iguiñiz, las primeras publicaciones de Sen, cuando todavía nadie imaginaba que iba a convertirse en un Premio Nobel de Economía. En ese entonces no comprendimos en toda su profundidad el significado de la palabra capacidad.
Ahora, el enfoque de este artículo, tomando esa teoría de capacidades, pretende abordar el problema de la pobreza más allá de cuestiones redistributivas del ingreso o cuestiones de explotación. Cuando la carencia de bienes y la exclusión del trabajo pone en peligro la existencia misma de los hombres estamos hablando de pobreza absoluta. Ya no se trata de que unos tengan más que otros, o de que esos unos se apropien del excedente social, el problema es que tenemos tan poco que ya no podemos reproducir nuestra existencia y, además, estamos excluidos por el sistema social de la posibilidad de salir de esa situación.
El profesor Sen es el autor que nos ha llevado a redescubrir, desde la Economía, al antiguo pensamiento aristotélico, nos ha introducido a un nuevo concepto de capacidades, con un matiz propio: la libertad.
La diferenciación entre las capacidades humanas y la posesión de bienes, nos lleva a una diferenciación entre lo que es esencial a la naturaleza humana y lo que es accidental (en un sentido aristotélico de los términos) y nos permite, usando adecuadamente los medios, movernos desde lo esencial hacia el cumplimiento de los fines del hombre y hacia la ampliación de sus capacidades. La noción de capacidad está estrechamente relacionada con el concepto mismo de hombre, de su funcionamiento como tal, de aquello que lo hace Ser.
Conquistar la libertad para ser uno mismo y desarrollarse en la dirección de su elección, aumentando las capacidades que uno mismo valore más como persona y como ser social. Los bienes, así entendidos, constituyen los medios o instrumentos para la consecución de los fines humanos. El desarrollo de las capacidades humanas es la forma en que el hombre amplía sus propias potencias, por el contrario, poner como finalidad a los bienes nos aleja de los fines propiamente humanos.
La pobreza, la incapacidad de Ser, la falta de libertad para recorrer el camino hacia la realización plena () de nuestra existencia, fue lo que nos impulsó, de la mano del profesor Sen, a comenzar esta investigación. La capacidad para aparecer en público sin sonrojarse:
Recordando los conceptos de potencia (dýnamis, ), acto (energía, enérgeia, ), movimiento (kinéseis), acción (práxeis, ), plena realización (entelequia, enteléchia, ) de la Metafísica de Aristóteles, esta cita de Sen adquiere significados más profundos. Al relacionar los conceptos de ‘vida real’, ‘función del hombre’, ‘sentido de actividad’ y ‘capacidad’ con los anteriores, entendemos la profundidad de la referencia aristotélica.
El reducir el estudio de la pobreza y la economía a una simple cuestión de renta, no nos permite entender la cuestión de la pobreza, ni el significado de la ‘vida real’, ni el ‘sentido de la actividad’ y menos aun la plena realización (entelequia, enteléchia, ). La definición de la pobreza como ‘privación de las capacidades’ nos introduce al verdadero significado de ‘capacidad’ o ‘potencia’ para Amartya Sen. El enfoque de capacidades de Amartya Sen, nos devuelve al verdadero sentido ético de la economía y nos regresa a la verdadera búsqueda de la realización de los fines humanos en su actividad económica
Aparecer en público sin sonrojarse, en nuestro país es una cuestión que afecta a muchísimos, la pobreza mella nuestra autoestima. ¿Cuál es nuestra propia naturaleza, cuales son las capacidades que poseemos? Sin embargo, nos vemos excluidos, no podemos poner en acto nuestras capacidades, entonces, la dignidad menoscabada por la desocupación nos sonroja al aparecer en público.
El concepto de capacidad en Amartya Sen es más complejo que el concepto de potencia en la Física moderna, ambos tienen su antecedente en la idea aristotélica de potencia, aunque el significado de este concepto es mucho más amplio en el Estagirita que en la ciencia física, va mucho más allá de un concepto estrictamente mecánico, asociado a la causa eficiente, el significado de movimiento es indesligable de su Ser, de su ontología y de su . El concepto aristotélico de potencia sustenta filosóficamente el concepto de capacidades de Sen.
En el capítulo duodécimo del Libro V de la Metafísica, Aristóteles nos define lo que entiende por potencia, como veremos, el significado tiene un carácter fundamentalmente cualitativo, antes que cuantitativo.
Esta primera definición de potencia, según el Estagirita, nos introduce al principio causal del movimiento, lo que se mueve es movido por otro, y para no llegar al absurdo de una cadena infinita de causalidades, esta cadena causal la resuelve en el Motor Inmóvil de su teología, lo que mueve sin ser movido.
El movimiento tiene un sentido mucho más amplio que el simple movimiento mecánico de traslación de un lugar a otro, aquí, movimiento tiene un sentido de cambio de calidad y de cantidad, de generación y degeneración, de camino hacia la transformación del ente en entelequia, hacia lo que alcanzó su finalidad. Este último significado, el movimiento hacia la realización plena, lo que Aristóteles llama el movimiento perfecto, hacia la entelequia, tiene especial importancia en esta investigación, en la que nos preguntamos sobre el de la actividad económica del hombre.
La concepción aristotélica del movimiento es indesligable de su concepción de los 4 principios causales:
- la causa material,
- la causa formal,
- la causa eficiente y
- la causa final.
La reducción del estudio del movimiento a una perspectiva restringida a la causa eficiente, actitud propia de la ciencia moderna y en especial de la Física, tiene la implicancia que nos aleja de la finalidad de la acción y nos reduce a una racionalidad únicamente instrumental en función de los medios y la técnica, perdiendo el sentido ético de esta acción, su sentido teleológico.
Otro significado de potencia es el siguiente:
Potencia también es entendida como libertad para elegir según la propia intención, aspecto que adquirirá, como veremos más adelante, relevancia especial en la concepción de potencia de Amartya Sen.
Luego, en el libro IX de la Metafísica, Aristóteles se ocupa de los sentidos del Ser como ser en potencia y ser en acto, desarrollando lo fundamental de los conceptos de potencia y acto. Revisemos, pues, las siguientes citas:
El acto vinculado a la entelequia, nos lleva a una importante distinción entre movimiento (kinéseis) y acción (práxeis, ). Los movimientos son entendidos como imperfectos porque continúan en su actualización, en cambio, la acción es entendida como algo perfecto, sólo termina cuando alcanza su fin (telos, ).
Esta distinción entre movimiento y acción nos ayuda en la comprensión de esa pérdida de sentido en la actividad económica del hombre, cuando se llega a la irracionalidad de la exclusión de unos hombres por otros, con la consecuencia de pobreza absoluta y conduce a la negación del económico, como hemos señalado antes.
La potencia nos conduce al acto, sin embargo, cuando este acto se constituye como movimiento imperfecto: los medios, la técnica, la tecnología adquieren relevancia especial y pretenden de llenar el vacío dejado por la ausencia del fin. Por el contrario, cuando el acto se orienta en la dirección de su principio final, entonces, logra su realización plena, se hace entelequia.
Luego, en el capítulo 8vo. nos plantea la anterioridad del acto respecto a la potencia:
La precedencia del acto respecto a la potencia, según Aristóteles, nos lleva a proponer, desde nuestra propia perspectiva, que es propiamente el acto humano, el trabajo, lo que históricamente ha elevado las potencias de la humanidad, en un crecimiento potencial que implica calidades superiores y no solamente un incremento de cantidades.
El enfoque económico de capacidades de Amartya Sen nos lleva más allá de la simple tenencia de bienes y las rentas reales, por el contrario, el enfoque económico tradicional es bastante limitado para comprender las profundidades de la naturaleza de la vida humana, sus mediciones son insatisfactorias para expresar importantes componentes del bienestar y la calidad de vida que las personas o colectividades tienen razones para valorar.
Esta búsqueda nos llevó a la formulación de un modelo económico diferente al desarrollado por la economía neoclásica, tomando como aspecto central el trabajo humano, de esta manera, los bienes son tomados como un insumo del proceso productivo de capacidades humanas. Entonces, la recreación ampliada del hombre fue el resultado final del modelo explicado en la investigación "Filosofía y Ciencia: El caso de la ciencia económica", sin embargo, en este artículo prescindimos del desarrollo matemático del modelo económico y solamente presentaremos sus conclusiones: la reproducción ampliada de H.
La dimensión humana está en función de las variables trabajo y bienes de capital
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Surge entonces la pregunta:
¿Qué es H?
¿Qué es el hombre?
La respuesta sería inagotable, hiperbólica, sólo se resolvería en el infinito. Tenemos que restringir la respuesta al ámbito económico y desde ahí extendernos a otros ámbitos sin perder la perspectiva económica. Analicemos, entonces, el significado de H en función de bienes y trabajo, así, podemos observar que en el proceso productivo de H se insume bienes y trabajo humano, y que H es directamente proporcional a la cantidad de estos. Además, después de cada ciclo productivo tenemos un excedente acumulable de H, que nosotros llamamos He, es decir, hemos acumulado una calidad superior de sociedad.
Insisto, una calidad superior y no una cantidad mayor, porque suponemos que el número de hombres es el mismo, sin embargo, después del ciclo productivo la capacidad de esos hombres se ha incrementado y acumulado.
Esa mayor capacidad humana, ese incremento de la potencia del hombre, puede ser entendido como proceso de capitalización, como proceso de acumulación de capital humano.

Siguiendo a Georgescu-Roegen y al Dr. Adolfo Figueroa presentamos en la investigación "Filosofía y Ciencia: El caso de la ciencia económica" el diagrama del proceso de producción, con los flujos y fondos que intervienen en éste.
Por ello, debemos encontrar en un análisis dimensional aquello que los hombres, en su actividad económica, tienen en común. Tenemos que resolver la cuestión de la unidad en la multiplicidad, así como otras teorías económicas encuentran algún aspecto que resuelve desde su perspectiva particular esta cuestión. Escoger el aspecto de unidad no es simplemente una cuestión analítica y metódica, supone una concepción y una voluntad subyacente.
Nosotros suponemos que ese elemento de unidad es la potencia o capacidad humana, veamos en el desarrollo de la idea, que implicancias tiene este planteamiento.
La multiplicidad de las capacidades humanas es infinita, podemos hacer esfuerzos por clasificarlas, agrupándolas en conjuntos que guarden alguna afinidad, sin embargo, seguiremos navegando en un mar de multiplicidad. La naturaleza humana se manifiesta en la realidad de esa forma compleja y diversa, lo concreto de esa manifestación fenoménica es la multiplicidad de sus formas.
Lo observable es el fenómeno y en ello está lo concreto de la realidad que se manifiesta en su diversidad como:
Capacidad fisiológica
Capacidad de seguridad y regularidad
Capacidad relacional
Capacidad de autovaloración y reconocimiento
Capacidad cognitiva
Capacidad estética
Capacidad de realización plena
Históricamente podemos observar los frutos de estas capacidades cuando se ponen en acto. Las sociedades humanas han acumulado capacidades a lo largo de toda su historia. Cada ciclo histórico produce una mayor capacidad del hombre.
Tomemos, como ejemplo, solamente una de ellas, tal vez la más evidente: la capacidad cognitiva. El saber acumulado por la humanidad es hoy tan grande que parecen insignificantes los descubrimientos del pasado. Así, podríamos analizar cada una de las diversas capacidades del hombre en la profundidad debida.
No obstante, este esfuerzo de observación empírica ayudará poco a la comprensión de la dimensión H. Tenemos, necesariamente, que hacer una abstracción de la multiplicidad concreta estableciendo una forma simple que reúna la diversidad en la unidad.
Nos parece que el planteamiento aristotélico sobre el acto y la potencia recogido por Amartya Sen y Martha Nussbaum es una forma clara y distinta de definir la dimensión H como capacidad o potencia.
."... la materia es en potencia en cuanto que puede alcanzar la forma específica, y una vez que está en acto, está ya en la forma específica...
La actuación es, en efecto, el fin, y el acto es la actuación, y por ello la palabra ‘acto’ (enérgeia, ) se relaciona con ‘actuación’ (érgon, ) y tiende a la plena realización (entelequia, enteléchia,)."
(Aristóteles, Met. 1050a 5-30)
Nosotros acumulamos la capacidad de actuar en el proceso histórico del ciclo de producción, el de la economía se alcanzará en ese movimiento infinito hacia la realización plena del hombre (entelequia, enteléchia,).
El concepto potencia expresa de manera unitaria, simple y abstracta la realidad múltiple, compleja y concreta de todas las capacidades humanas.
Nosotros, cuando proponemos la dimensión potencia como unidad de H, pretendemos recoger en su concepto aspectos tan disímiles como aquellos que van desde la tangibilidad de los bienes materiales hasta la intangibilidad de las formas de conciencia, todos ellos como "fruto" de la potencia del hombre en su proceso productivo y todos ellos, también, como "alimento" que la restablece y la amplía en su proceso de consumo.
Tomemos, como primer paso, sólo un aspecto del complejo significado de H, esa unidad llamada potencia. Tomemos el aspecto que, empíricamente, es el más fácil de observar:
La manifestación de los cuerpos en su movimiento, con las transferencias energéticas que ese movimiento implica y el trabajo que genera.
Veámoslo, pues, en el sentido de la Física:
La ley de la conservación de la energía afirma que ésta no puede crearse ni destruirse, así, para proporcionar energía potencial a un sistema es necesario realizar un trabajo, la cantidad de energía transferida a un sistema en forma de calor más la cantidad de energía transferida en forma de trabajo permite aumentar la energía potencial del sistema.
Si observamos una esfera cayendo en un estanque, veremos como la energía potencial de ésta se transforma en trabajo, alterando la quietud del estanque en la forma de la energía cinética de las ondas. Igualmente, para devolverle la energía potencial que poseía, será necesario realizar un trabajo para elevar la esfera a la altura que tenía antes de caer al estanque.
De manera similar, la puesta en acto de las capacidades humanas permite la transformación de esta energía potencial del hombre en trabajo, y como hemos visto en el modelo del proceso económico, este trabajo se transforma en bienes. Que, luego, al ser consumidos le restituyen la energía gastada o la amplían. Para poder graficar esta idea, asumiremos como símbolo de la potencia a la esfera naranja y la ubicaremos a una altura graficada en el eje vertical llamado H, como expresión de las unidades de potencia acumulada en el momento inicial. Al ponerse en acto, es decir, al trabajar produce bienes, asumiremos como símbolo de los bienes los cuadrados naranja, que al aumentar se expresarán como cantidad (QB) a lo largo del eje horizontal B.

La potencia humana, representada por la esfera naranja, al ponerse en acto genera trabajo, representado por el descenso de la esfera desde lo alto del eje vertical H. El efecto del trabajo es la producción de bienes, representados por cuadrados naranja, y el incremento de la cantidad de bienes (QB), como fruto del trabajo, lo representamos por el desplazamiento del cuadrado a lo largo del eje B.
Tenemos, entonces, una función de producción:
La cantidad de bienes (QB) está en función de la potencia (H)
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Ahora, debemos analizar la siguiente fase del proceso económico: el proceso de consumo.
Sin embargo, para simplificar, asumamos sólo el aspecto biológico de las capacidades humanas. Entonces, la energía potencial biológica del hombre, que antes se consumió productivamente transformándose en trabajo y que se materializó en bienes, después y de igual manera pero en sentido inverso, se recupera al nivel original en el acto de consumo "alimentario"de los mismos bienes.

Tenemos, entonces, una función de consumo:
La potencia (H) está en función de la cantidad de bienes (QB), en el sentido biológico de reposición de energías consumidas.
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De esta manera, la primera ley de la termodinámica se cumple en estas transferencias recíprocas de calor y trabajo a lo largo del eje H y del eje B.

En términos físicos la energía potencial se transfirió en la forma de calor y trabajo a los bienes, y luego, esa energía gastada se recupera con la correspondiente transferencia de calor y trabajo. En términos económicos, la potencia del hombre (H) al ponerse en acto da inicio al proceso de producción, obteniendo como resultado del mismo una cantidad de bienes (QB), y luego, en el proceso de consumo recupera o amplía la potencia original (H)
En los gráficos anteriores hemos estado apreciando una vista vertical que muestra el eje H, ahora, apreciemos una vista horizontal que muestre el plano B formado por los ejes B1 y B2 correspondiente a los bienes

Figura vista vertical
Figura vista horizontal
El plano B1 – B2 grafica el universo de todos los bienes producidos por el hombre, la teoría económica generalmente ha tenido un enfoque reducido a este espacio bidimensional del plano horizontal estudiando las relaciones entre precios y cantidades, en cambio, la introducción de la dimensión humana nos permite un enfoque tridimensional.
El proceso de consumo de estos bienes restablece la energía potencial biológica gastada en producirlos.
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Figura vista vertical
De esta manera proponemos la vinculación de los desarrollos teóricos del profesor Figueroa con esta idea de la potencia de H. El proceso de producción y el proceso de consumo se generan al interior de un mismo proceso económico, en el primero, las potencias de H son transferidas en la forma de trabajo y producen bienes, en el segundo proceso, la energía contenida en los bienes es transferida al hombre en la forma de consumo y restablece la potencia original.
Hasta ahora sólo hemos entendido estos procesos en su sentido físico y biológico. Este ciclo de producción y consumo nos aproxima a la idea del de la economía. Quedarnos únicamente en el plano horizontal sólo nos hubiera permitido apreciar el mundo de los bienes, sin embargo, cuando observamos el espacio tridimensional generado por la vertical apreciamos tanto el origen productivo de los bienes como también la finalidad a la que están destinados.
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No obstante, es necesario advertir que, hasta ahora, estamos haciendo un análisis parcial reducido a los aspectos físicos y biológicos, no debemos olvidar que las dimensiones de la naturaleza humana son mucho más complejas que esta simple visión preliminar.
Si analizamos el proceso económico en el modelo de reproducción simple sin excedente económico observamos que:
H1 puede ser definido como la potencia del hombre al inicio del proceso económico en el momento t1
H2 puede ser definido como la potencia del hombre al final del proceso económico en el momento t2
Luego, conforme al modelo simple que reproduce la existencia del hombre, las energías consumidas al interior del proceso son repuestas al interior del mismo.
Por consiguiente:
H1 = H2
Para que esta igualdad se mantenga a un nivel de reproducción simple el proceso económico debe producir lo necesario para que el hombre mantenga su existencia y el ciclo se repita sucesivamente.
Porque en el caso de no ser así:
H1 > H2
Si el proceso productivo no genera lo necesario para reproducir la existencia del hombre, entonces, estaremos frente al caso de una sociedad cuya existencia tiende a desaparecer, es lo que llamamos pobreza absoluta. Medido en términos de potencia decreciente.
Hn se define como la cantidad de energía transferida al interior del proceso económico para recrear la existencia del hombre
Hn medido en términos de potencia recuperada
Ahora bien, si el proceso económico tiene la capacidad de producir más de lo necesario para recrear la existencia humana estaremos frente al caso de una sociedad cuya existencia tiende a modificarse en un sentido de ampliación, es decir, un proceso de reproducción ampliada.
H1 < H2
El incremento de H1 a H2 no debe ser entendido como un incremento cuantitativo, se trata de un incremento que modifica la naturaleza humana. Para expresarlo de una manera sencilla, imaginemos un proceso económico que recibe el trabajo 10 hombres al inicio, lógicamente, al final del proceso saldrán los mismos 10 hombres con sus energías restablecidas, sólo que en el caso de un proceso de reproducción ampliada suponemos que los 10 hombres habrán incrementado cualitativamente sus capacidades, habrán modificado su Ser.
He se define como la cantidad de energía transferida en el proceso económico que modifica qué es el hombre
He medido en términos de potencia ampliada, que implica cambios de calidad
Lo funcional de la unidad de medida propuesta se manifiesta en que nos sirve tanto desde un criterio cuantitativo, correspondiente al proceso de reproducción simple, como desde un criterio cualitativo, correspondiente al proceso ampliado y que permite expresar la modificación de la naturaleza humana al adquirir nuevas capacidades.
En el proceso histórico de la humanidad, estas dos dimensiones de H constituyen la primera descomposición a la que llegamos en nuestro análisis. Así, el hombre entendido como proceso, como movimiento es:
H = Hn + He
‘Lo producido’ tiene un significado complejo, es el conjunto de bienes necesarios para reproducir la existencia humana, entendidos como insumos de su proceso productivo, como también y principalmente, es el conjunto de capacidades desarrolladas por el hombre en el acto mismo de trabajar. Nosotros pondremos especial énfasis al aspecto de capacidades.
El proceso de transferencia de calor llega a un momento en que se detiene, ya no es posible generar trabajo:
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El proceso económico supuso, en los acápites anteriores, que el ciclo productivo se repetiría indefinidamente, no obstante, al considerar la ley de la entropía podemos comprobar que en el largo plazo este ciclo no podrá continuar.
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La primera comprobación es que los recursos naturales sufren una ininterrumpida, irrevocable e irreversible degradación. Podríamos, entonces, replicar que el sistema termodinámico del planeta Tierra es abierto, y que el Sol es una fuente infinita de energía permitiendo la continuación de su proceso. Pero, aun el Sol se someterá algún día a la Ley de la Entropía. Podríamos, luego, especular filosóficamente, diciendo que el ciclo iniciado con el Big Bang y la expansión del Universo, será seguido por un proceso de contracción y terminará en un Big Crunch. Ese momento está tan lejano que podemos asumir la infinitud del proceso.
Sin embargo, la sociedad moderna, tal como la conocemos hoy, sólo es factible por el uso de energía fósil (carbón, petróleo, gas) y algunos científicos señalan que su agotamiento se encuentra relativamente cerca. Además, es necesario considerar el efecto de contaminación del Medio Ambiente producido por este tipo de energía. Parece que vamos en el camino de la negación de la vida, sin necesidad de referirnos a la ley de la entropía.
Por el contrario, lo interesante de los procesos vitales es que, en el corto plazo, contradicen la ley de la entropía; un cuerpo viviente al procesar materiales simples produce estructuras complejas, esto es, produce un incremento de complejidad o un descenso de la entropía. La Economía Ecológica nos invita a la búsqueda creativa de procesos productivos que tengan el equilibrio vital como finalidad primera. Solamente en el largo plazo, inevitablemente, se impondrá la creciente entropía del sistema general de la naturaleza.
La vida implica el proceso desde lo simple hacia lo complejo, la vida humana como proceso histórico social confirma este incremento de la complejidad o descenso de la entropía, desde el hombre primitivo que en su simpleza era todavía casi un animal hasta el hombre moderno que en su complejidad nos hace avizorar formas superiores de sociedad.
En este contexto, el proceso económico tiene dos movimientos simultáneos y contradictorios:
1) Como proceso físico de fabricación, se mueve de niveles de baja entropía a niveles de alta, degradando la potencia del sistema global.
2) Como proceso vital y social, se mueve de formas simples hacia estructuras complejas, incrementando la complejidad social o descendiendo la entropía del sistema vital.
En el primer caso, los procesos físicos de fabricación pueden ser clasificados por el grado de entropía que generan. Es preciso señalar que el grado de entropía generado por la actividad productiva de la sociedad moderna actual, basándose en energía fósil, es el más grave; tiene formas de producción que generan un severo incremento de la entropía global del sistema. Y, complementariamente, los actuales hábitos de consumo refuerzan esa tendencia, mientras el consumo endosomático que demanda bajos niveles de calorías decrece relativamente, el consumo exosomático, con un elevado gasto de calorías, crece.
En el segundo caso, los procesos sociales nos introducen al terreno de las formas de conciencia, que todavía no hemos abordado en esta investigación. Continuemos, ahora, ese recorrido que va de lo más simple a lo más complejo, y que comenzó con los aspectos físicos y biológicos del proceso económico.
La vida tiene la capacidad de procesar materiales simples y producir estructuras complejas, en esto consiste el proceso de reproducción de la vida en general.
El hombre, en lo personal y en lo social, tiene la capacidad de elevar su potencia, recreando su propia vida. Es capaz de reponer las energías biológicas gastadas en el proceso de producción de bienes, consumiendo lo fabricado por el mismo, y, además, es capaz de producir excedentes.
Sin embargo, la producción de excedentes por sí mismos no genera necesariamente la elevación de su potencia, por ejemplo, la cantidad de alimento que el hombre puede consumir tiene un límite biológico, consumir más no eleva su potencia.
La primera forma en que el hombre logra elevar su potencia, más allá de lo puramente biológico, es con el incremento de su saber sobre la naturaleza, el mismo acto productivo le permite elevar su conocimiento científico. La historia de la ciencia nos ilustra ampliamente sobre las implicancias de cada descubrimiento en el incremento de las potencias humanas.
Este incremento de la potencia (H) no es susceptible de ser medido con unidades propias de las ciencias físicas de manera directa, como sí podríamos hacerlo con la categoría física de energía potencial. Solamente puede ser medido físicamente cuando se manifiesta como acto, es únicamente en el fruto del trabajo que podemos medir la potencia ampliada (H)
Es por ello, que propusimos que la unidad de potencia fuese considerada como un número ordinal, el incremento de la potencia (H) no es simplemente cuantitativo, sino que es principalmente cualitativo. Este incremento va más allá de la Física.
El hombre, en su complejidad, no puede ser reducido a simple cuerpo biológico, el hombre es mucho más, y podemos señalar, como ejemplo, una dimensión adicional: la libertad. Este ejemplo nos muestra como: el incremento de la potencia humana puede ser muy grande cuando la libertad creativa se pone en acto, vislumbramos, entonces, ese horizonte infinito de la naturaleza humana.
Es necesario, pues, que hagamos un esfuerzo de clasificación de toda esta complejidad que incrementa la potencia del hombre, con un criterio que trascienda el estrecho ámbito de lo físico.
Como fuente de consulta, para la exploración de las diversas posibilidades de clasificación de las potencias del hombre, vamos a recurrir a los estudios de:
Trataremos de encontrar, en estos diferentes enfoques, el camino para definir los diferentes aspectos de la dimensión potencia. Y tomaremos la teoría de la motivación humana de A. Maslow como esquema analítico de esta búsqueda.
Sin embargo, nuestro enfoque principal es el de capacidades en un sentido pleno y no solamente psicológico; al respecto, Sabina Alkire recoge de Amartya Sen una definición de bienestar que toma al hombre integralmente, y que nos servirá en este esfuerzo clasificatorio:
Para A. Maslow la fuerza que mueve la acción humana es la necesidad, la motivación del movimiento del hombre es la necesidad. Es un impulso que genera la actividad humana para satisfacer esa necesidad, es algo así como:
El reclamo de un recipiente vacío que exige ser llenado
Cuando se colma el recipiente el impulso cesa
Y pasa a llenar otro recipiente, otra necesidad superior.
Enfocar esta motivación como necesidad nos impide ver el proceso económico integralmente y nos lleva a unilateralizar sólo un aspecto de él, es decir, sólo la fase del proceso de consumo. Pretendemos, por nuestra parte, ver el proceso económico en sus dos aspectos: como proceso productivo y como proceso de consumo, es decir, como potencia de H en acto (producción) y como potencia de H restablecida (consumo)
Nosotros intentamos seguir este mismo esquema analítico pero desde otra perspectiva:
Lo que nos interesa es:
Siguiendo el esquema analítico de Maslow podemos clasificar las potencias humanas de la siguiente manera:
. La potencia como capacidad fisiológica
La capacidad fisiológica es el aspecto que más hemos desarrollado en los acápites anteriores, suponiendo que los demás aspectos no existían, la mayoría de los autores mencionados toma este aspecto como el primero de todos, en diferentes enfoques que van desde el análisis de las necesidades humanas hasta el análisis de las capacidades.
Comencemos, pues, con los estudios de Maslow, quien toma las necesidades fisiológicas como punto de partida de su teoría de la motivación:
El enfoque de Maslow parte del análisis de los aspectos sicológicos de la naturaleza humana para interpretar los impulsos que mueven al hombre, como homeostasis y como apetito.
Sin embargo, tomando como punto de partida el enfoque de Maslow, podemos desarrollar lo que en nuestro lenguaje llamaríamos la urgencia por restablecer la potencia fisiológica, la urgencia por restablecer el contenido del recipiente vacío, imprescindible para la existencia del Ser, y que se traduce en la palabra hambre, remarcando que, para nosotros, el hambre tiene una connotación social y no únicamente biológica y psicológica individual.
Los demás autores recogen esta primera potencia de diferentes maneras, unos lo hacen como capacidad fisiológica otros como necesidad:
El de la actividad económica del hombre tiene en primer lugar que asegurar la existencia misma, sea que la llamemos necesidad de subsistencia, capacidad de vivir, salud corporal, bienestar material, bienestar corporal, vida misma o necesidades nutricionales. Todos los autores ponen su atención en este primer aspecto.
La diferencia con nuestro planteamiento es que la potencia fisiológica supone tanto el proceso de producción como el proceso de consumo. Enfocar esta potencia como necesidad nos impide ver el proceso integralmente y nos unilateraliza sólo como proceso de consumo.
Maslow introduce, además, una condición que consideramos de suma importancia, la jerarquía de la necesidad fisiológica, ésta se impone sobre todas las necesidades humanas. El hambre hace que el hombre no piense en otra cosa que no sea alimento, sin embargo, una vez satisfecho puede abrirse a todas las otras dimensiones de su naturaleza.
Entendemos la potencia del hombre en el sentido de capacidad fisiológica como el conjunto de energías biológicas que posee un trabajador al inicio del proceso de producción y que en el proceso mismo serán transferidas como energía a los bienes producidos.
La potencia como capacidad segura y regular
Una vez que hemos logrado restablecer la potencia fisiológica del hombre, surge la pregunta sobre el futuro: ¿Comeremos mañana? ¿Tendremos techo y cobijo al llegar la noche? ¿Podremos curarnos si nos enfermamos?. La pobreza en América Latina hace que estas preguntas no tengan una fácil respuesta, amplios sectores de nuestra población sólo puedan saciar precariamente su hambre inmediata sin saber que les depara el mañana.
Saber si el cíclico proceso de producción y consumo va continuar regularmente proporciona una estabilidad que eleva la potencia humana.
El enfoque de necesidades nos presenta el hambre y solo sigue con la pregunta sobre el próximo hambre, en cambio, el enfoque de capacidades nos plantea otro tipo de siguiente pregunta: ¿Tendré trabajo mañana? Como continuación del cíclico proceso de producción y consumo. La mayor parte de nuestra población económica activa está asociada a la peruanísima palabra "cachuelo", desde el consultor altamente especializado que no sabe si mañana tendrá un nuevo contrato hasta el vendedor ambulante que no sabe si logrará vender ese "chicle, caramelo, cigarrillo..." en las próximas horas para poder comer.
Otra forma en que se manifiesta esta capacidad es la ausencia de miedo, lo vivido en el Perú de los 80’s y de los 90’s nos trae a la memoria la importancia de la ausencia de miedo para elevar las potencias de una sociedad. Y el miedo puede ser de tal magnitud que trastoca las jerarquías de necesidad, poniéndose en primer lugar.
Continuando con A. Maslow, este autor nos habla en el segundo lugar de su jerarquía de las necesidades de seguridad
La regularidad del ciclo de producción y consumo eleva la potencia humana, sin embargo, es preciso señalar que la medición en términos termodinámicos de esta capacidad ya no puede hacerse fácilmente, y si lo hacemos sólo alcanzaremos una medición incompleta, dejando sin ponderación lo principal de este aspecto de la potencia, porque lo principal es de naturaleza subjetiva. Por ello, reiteramos, la potencia no es una medida cardinal sino que, por el contrario, se trata de un número ordinal; solamente cuando esta potencia se pone en acto o demanda bienes para ser restablecida es que podemos cuantificarla.
La repetición regular del ciclo nos permite planear el futuro, organizando de una mejor manera el proceso económico. Por ejemplo, el conocimiento de una demanda futura nos permite asignar los recursos productivos de una mejor manera. Este conocimiento no es susceptible de medición en términos termodinámicos pero constituye, cualitativamente, una potencia superior, aunque de carácter intangible por tratarse de una forma de conciencia. El proceso mismo produce este conocimiento de las regularidades.
Los demás autores también recogen esta segunda potencia de diferentes maneras:
Entendemos la potencia del hombre en el sentido de capacidad seguridad y regularidad como la estabilidad sicológica que posee un trabajador al inicio del proceso de producción y que en el proceso mismo será transferida como intangible en los bienes producidos.
¿Qué hace la diferencia, por ejemplo, entre un chocolate comprado en Wong y un chocolate de la misma marca comprado en Santa Isabel? La diferencia es que en el primero está contenida el alma de Erasmo Wong, es decir, ese trabajador de la caja registradora o aquel que nos llena el paquete nos trasmite una cultura organizacional que le proporciona seguridad y estabilidad, ese chocolate de Wong tiene en su interior capacidades objetivadas de la potencia como regularidad, estabilidad y seguridad. En cambio en el segundo tenemos un chocolate sin alma, nos lo entrega un trabajador "mercenario" que no sabe si tendrá empleo mañana y que no es participe de ninguna cultura organizacional que lo vincule y le proporcione estabilidad. Nosotros como compradores reconocemos la diferencia entre esos dos chocolates de la misma marca, pero esa diferencia no puede ser medida en términos físicos, es intangible.
La potencia como capacidad estructural y relacional
Prosiguiendo con A. Maslow, él nos habla en el tercer lugar de su jerarquía de las necesidades sicológicas de amor, afecto y pertenencia.
Nos parece discutible el criterio de jerarquización que aplica Maslow, aceptamos la indiscutible primacía de las necesidades fisiológicas, sin embargo, no compartimos el criterio de que las necesidades afectivas se subordinen a otras necesidades, no creemos que las demás necesidades sigan una regla de jerarquización en general, creemos que cada caso particular y cada cultura pueden desarrollar diferentes prioridades según las circunstancias que las envuelvan.
La perspectiva sicológica individual también nos limita en el desarrollo clasificatorio desde nuestro enfoque de capacidades. Es así como, ampliando el enfoque de Maslow, una perspectiva social de la unidad de potencia, nos permite abordar este aspecto de una manera diferente:
La necesidad de pertenencia tiene su complemento en el grupo al que se desea pertenecer – el hombre es un ser eminentemente social – ese impulso psicológico de carácter afectivo propio del Yo, precisamente, se realiza en el encuentro con el Otro. La consecuencia de los impulsos de amor, afectividad y pertenencia es la construcción de un tejido de relaciones de carácter diverso que generan muchas formas de estructura relacional.
Las estructuras relacionales, el tejido de vínculos humanos, la pertenencia a redes organizacionales es lo que nos permite hablar de potencias del hombre. El desarrollo organizacional y su consolidación en formas institucionales, es lo que permite el incremento de las potencias del hombre. La cooperación en el proceso productivo – léase división del trabajo – ha permitido que la humanidad amplíe su potencia a niveles muy elevados.
Los demás autores también recogen este aspecto de diferentes maneras:
Nos parece de especial interés la propuesta de Martha Nussbaum, nos vincula directamente con la propuesta central en esta investigación: el de la economía. El hombre es el motivo central, la recreación de la vida es lo que debería mover la actividad económica. Entonces, cuando Nussbaum nos presenta la capacidad de vivir para y hacia otros, de reconocer y mostrar preocupación por otros seres humanos, la capacidad para interactuar socialmente, la capacidad de imaginarse la situación de otro y tener compasión para esa situación, teniendo las bases sociales para el respeto de uno mismo y el tratamiento con dignidad; cuando ella nos presenta todas estas capacidades y luego observamos nuestra realidad, tenemos la impresión de que la propuesta fuese una ilusión utópica.
Sin embargo, cuando nos detenemos y analizamos con cuidado el significado de estas capacidades humanas, podemos afirmar desde la más rigurosa racionalidad, que las capacidades de afiliación propuestas por Nussbaum necesariamente elevarían las potencias del hombre. De la misma manera, esa rigurosidad nos permite señalar la irracionalidad de la realidad actual, una realidad que niega y excluye al hombre.
Las relaciones económicas pueden ser potencias o barreras para el desarrollo de la sociedad, al respecto Karl Marx desarrolló toda una concepción que explica este proceso, no vamos a ser redundantes repitiéndola, simplemente señalamos lo fundamental de esa explicación:
Aunque compartimos aspectos centrales de esta teoría, tomamos distancia y precisamos que nuestra preocupación se centra en la pobreza absoluta de América Latina, el Sur de África y el Asia del Sur, con la implicancia de exclusión y/o destrucción de una parte de la humanidad, mientras que la teoría de la explotación de Marx se centra en la pobreza relativa de países como la Inglaterra de su época, generada por la apropiación privada de los excedentes económicos en la forma de plusvalor.
En lo referente a esta potencia económica como capacidad estructural y relacional, podemos observar como desde la organización más pequeña, una simple unidad productiva (por ejemplo: una empresa), hasta la organización social en su conjunto, es evidente que su potencia económica se elevará como consecuencia del desarrollo de la red de relaciones constitutivas de su estructura.
La historia de las ciencias administrativas nos presenta muchos ejemplos del impacto de una mejor organización empresarial en los resultados del proceso económico. Por ejemplo, tomemos la comparación entre dos empresas, una con largo tiempo de operación y otra recién constituida, la primera tendrá procedimientos, sistemas, normas, políticas, estrategias y objetivos perfectamente estructurados, todos los trabajadores "pertenecientes" a esta organización conocerán la red de relaciones, mientras que la segunda estará envuelta en la confusión y el caos inicial, como resultado de la ausencia de vínculos y sentido de "pertenencia" de trabajadores recién contratados y desconocidos entre sí, por más que en el proyecto de inversión del fundador estén incluidos los manuales de función y el diseño teórico de la estructura organizacional. La consolidación, en la práctica, de esta estructura constituye una potencia valiosísima de las unidades empresariales. Lo mismo podríamos decir de un simple chofer de Tico que ha construido una cartera de clientes vía teléfono celular, en comparación con un taxista "pirata" que solamente gasta gasolina dando vueltas sin pasajeros. La importancia del tejido de relaciones humanas tiene una gran relevancia para la potencia de una unidad económica como, también, para una sociedad.
Los procesos económicos y los procesos sociales en general, desarrollan sus propias potencias organizativas en el acto mismo de su proceso, ciclo a ciclo van perfeccionando las estructuras relacionales elevando, así, su potencia. Nuevamente señalamos la intangibilidad de esta potencia, es una forma de conciencia, no puede ser medida en términos termodinámicos. Por ello, reiteramos, la potencia no es una medida cardinal sino que, por el contrario, se trata de un número ordinal; sólo cuando esta potencia se pone en acto podemos cuantificarla.
La potencia como capacidad de autovaloración y reconocimiento
Continuando con la teoría de la motivación de Maslow, que nos está sirviendo como esquema analítico para desarrollar nuestro propio enfoque, este autor nos presenta, ahora, su cuarta necesidad:
Surge, entonces, la pregunta:
¿En qué medida los excluidos de una sociedad ven mermada
su propia potencia?
El reconocimiento por el otro es lo que nos constituye como personas, la exclusión nos empuja a la negación de nuestra propia humanidad, los excluidos ya no seríamos personas. El saberse útil y valioso para los demás, justamente, eleva nuestra propia potencia.
Los demás autores también recogen este aspecto de diferentes maneras:
El reconocimiento, desde la perspectiva de las ciencias administrativas, se manifiesta en el mercado, conquistar la lealtad de los consumidores respecto a algún producto o marca constituye un intangible valiosísimo. Por ejemplo, una empresa bien posicionada en el mercado tiene potencias que carece la nueva empresa que incursiona en él.
La recurrencia del ciclo de producción y consumo permite desarrollar esta potencia de reconocimiento y valoración. Sin embargo, de manera similar a los casos anteriores, se trata de una potencia de carácter ínter subjetivo, es decir, se trata de una forma de conciencia; por consiguiente, tampoco es susceptible de ser medida en términos termodinámicos, la mayor potencia que se logra por este reconocimiento es de carácter ordinal.
La potencia como capacidad cognitiva
Maslow excluye de las necesidades básicas los deseos de saber y de entender, y nos dice lo siguiente:
El enfoque individual psicológico nos impide sopesar la verdadera potencia de la capacidad cognitiva, inclusive, nos atreveríamos a ubicar jerárquicamente esta capacidad al nivel de urgencia de las capacidades fisiológicas.
En los procesos económicos, el conocimiento científico es crucial para determinar su potencia, veamos que nos dice Manfred Max-Neef:
Table III Max-Neef: Four Expressions of the Human Need for Understanding
Para ver el cuadro seleccione la opción "Descargar" del menú superior
Max-Neef nos presenta una interesante forma de descomponer analíticamente cada necesidad:
Las capacidades que permite el desarrollo del conocimiento en general y el conocimiento científico en particular, según nuestra opinión, constituyen la forma de conciencia más importante para la ampliación de la potencia del hombre en el proceso económico.
Si tratásemos de jerarquizar las capacidades como lo hace Maslow con las necesidades, diríamos que las capacidades fisiológicas y las capacidades cognitivas ocupan el primer lugar de todas. Pero no en un sentido excluyente, porque solamente el desarrollo integral del hombre nos puede permitir llegar a los niveles más altos de potencia.
La producción y el consumo de conocimiento científico es parte integral del proceso económico, pero no se reduce a un simple sentido de ciencia aplicada. El conocimiento de la naturaleza nos lleva mucho más allá, nos lleva a los terrenos del saber universal. Esta capacidad cognitiva ha adquirido el sentido de saber científico recién en la actual sociedad moderna occidental, sin embargo, en su forma más general está presente en todas las formaciones sociales de la historia y siempre ha significado una elevación de la potencia del hombre.
La potencia como capacidad estética
Maslow también excluye de las necesidades básicas los deseos de belleza, y nos dice desde su óptica sicológica lo siguiente:
Los demás autores también recogen este aspecto de diferentes maneras:
Lo estético es inseparable de lo vital para Friedrich Nietzsche, en su libro El Nacimiento de la Tragedia nos presenta lo que significó para la cultura helénica el encuentro entre la mentalidad apolínea y la dionisiaca. Queremos recoger una cita de este autor para expresar el significado de las capacidades estéticas como fuerza expresiva de la vitalidad del hombre, lo estético es la manifestación de lo vital, es la vida misma:
Pedimos disculpas por lo extenso de esta cita que no se relaciona directamente con nuestro tema, sin embargo, la belleza y vitalidad de su texto lo justifican. Queremos expresar con ella la fuerza de lo estético cuando lo entendemos como algo vital, cuando nosotros mismos somos los actores de la vida, y en ella expresamos la belleza misma como proceso vital y no como contemplación estática de lo bello.
En ese sentido el proceso de recreación del hombre es un proceso de recreación estética que expresa de manera sublime qué es el hombre. La potencia del hombre en su forma de capacidad estética, nos permite entender hasta donde llega el significado de esta dimensión en el proceso de recreación del hombre.
La potencia como capacidad de realización plena
Finalmente llegamos a un punto en que la concepción aristotélica de entelequia se encuentra con la concepción de autorrealización de Maslow, la causa final de todas las capacidades se resuelve en la realización plena del hombre. Veamos que nos dice Maslow:
Es necesario subrayar el significado de las últimas palabras: "[Los humanos] deben ser auténticos con su propia naturaleza". Esta frase de Maslow recoge un aspecto fundamental del pensamiento de Aristóteles, que más adelante desarrollaremos.
A continuación citamos algunos párrafos de la teoría de la motivación que nos permitirán entender mejor el significado de la autorrealización en Abraham Maslow:
El equilibrio entre la vida interior del hombre y sus actos, se traduce en un comportamiento espontáneo, sencillo y natural. De la misma manera, la armonía entre las potencias de una sociedad y sus actos, lleva las capacidades humanas a su máximo nivel y le imprime un desarrollo continuo.
La realización plena de una sociedad debería traducirse en relaciones humanas solidarias, con un auténtico deseo de alcanzar el bienestar general. Las relaciones democráticas tienen un significado que trasciende las sociedades y las épocas históricas en que se gestó, implican el reconocimiento universal de la dignidad del hombre. Dignidad, que como decía el renacentista Nicolás de Cusa, es la libertad del hombre.
Amartya Sen entiende la libertad como una forma superior de capacidad:
La libertad de elegir la forma de vida que cada
hombre y cada sociedad tengan
motivos para valorar.
No sólo la libertad es una capacidad superior, cuando ésta se une a la creatividad, las capacidades humanas adquieren un despliegue que le permite alcanzar el infinito:
Y a continuación tenemos una cita de Maslow que pone en discusión un aspecto crucial de esta investigación: La relación entre medios y fines:
El Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de las Casas del Cusco, publica una selección de varios autores sobre el tema Racionalidad, Historia y Convivencia Social, entre varios ensayos hemos seleccionado Racionalidad Occidental y Racionalidad Andina: una comparación, de Antonio Peña Cabrera.
La economía neoclásica, impregnada consustancialmente de esta racionalidad instrumental, desarrolla una sofisticada construcción teórica en torno a los medios, y se olvida de lo central: el hombre como finalidad.
Nosotros, inmersos en una época moderna, estamos obligados, para poder mantener el diálogo, a buscar lo medible de la potencia económica. Aunque somos conscientes que esta medición sólo se recogerá por manifestaciones indirectas y aspectos parciales de la riqueza y complejidad que implica el concepto de potencia económica.
El pensamiento occidental al enfrascarse en la búsqueda de la explicación causal eficiente, definitivamente se olvida de la causa final.
Este planteamiento de Maslow sobre el hombre autorrealizado nos ha permitido continuar el desarrollo de un aspecto crucial de esta investigación: el de la economía.
Otra forma de abordar esta discusión en torno a finalidades y autorrealización, la podemos apreciar en la coincidencia de Maslow con lo señalado por Aristóteles, cuando el primero dice: "Lo que los humanos pueden ser, es lo que deben ser. Deben ser auténticos con su propia naturaleza". Veamos ahora que nos dice el Estagirita al respecto:
Los demás autores también recogen este aspecto de diferentes maneras:
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Todos ellos desde diferentes enfoques nos hablan de un hombre en plenitud, sin embargo, Manfred Max-Neef nos proporciona una aproximación que nos permite generalizar a todas las diversas formas de potencia.
Recapitulemos, pues, de manera general, las diferentes capacidades desde la óptica de Max-Neef:
Comenzamos este análisis dimensional buscando aquello que los hombres, en su actividad económica, tienen en común. Y lo hallamos en (H) la unidad de potencia económica del hombre, en la capacidad humana. Asumimos esta unidad simple después de haber descartado otras dimensiones del hombre y que son el sustento de otras teorías.
Luego, vimos como esta unidad simple de la potencia económica del hombre podía ser vista en tres sentidos diferentes: el de la Física, el Aristotélico y el de Amartya Sen. Es, entonces, cuando se nos abre toda la complejidad y multiplicidad de esta unidad simple.
Y nos adentramos en esa multiplicidad abordando una primera gran clasificación:
Para luego continuar, asumiendo la propuesta de A. Maslow como esquema analítico, descomponiendo la unidad (H) en las múltiples formas de potencia como:
Es, precisamente, esta final forma de potencia, como capacidad de realización plena, la que nos permite recomponer la unidad al encontrar en ella la finalidad última de toda la actividad económica. El movimiento dialéctico que se inició con la unidad simple de la potencia de (H), hizo su recorrido por toda la compleja multiplicidad de los significados de (H) y, finalmente, encuentra la superación en la negación de su multiplicidad y, al mismo tiempo, logra mantener la riqueza de su complejidad en el Uno Pleno, en la realización plena (entelequia, enteléchia, ).
En el quehacer cotidiano de nuestro trabajo y en especial de aquellos que despliegan sus capacidades profesionales en la lucha por la superación de la pobreza, la medición del desarrollo de capacidades es de suma importancia.
Como ejemplo citamos algunos fragmentos de la propuesta desarrollada para la asignación de los recursos en ayuda alimentaria a los sectores en extrema pobreza. Así, basado en los enfoques de la superación de la pobreza y desarrollo humano, preferimos aislar el efecto del ingreso monetario, para evitar sesgos. La distribución presupuestal ligada a seguridad alimentaria, se debería basar en un algoritmo de asignación y no en la discrecionalidad política ("clientelismo") del gobernante de turno.
Entonces, si definimos pobreza en función del grado de acumulación del capital humano y el capital físico de una comunidad determinada para reproducir su existencia, entonces, el índice de asignación también debería estar en función de estas dos variables.
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Donde:
popi: es la población total del distrito i
: es el indicador de capital humano [desnutrición -99-]
: es el indicador de capital físico [promedio de indicadores de acceso a servicios de agua, desagüe, electricidad y de desarrollo vial intermodal -93-].
Parámetros de política
Rho: parámetro de progresividad
Gamma: atenuante de población ( = 1 en este caso)
Alpha: ponderación del indicador de capital físico.
(1- : ponderación del indicador de capital humano.
La redistribución del presupuesto de inversión social de conformidad con el índice de asignación, permitiría atender aquellos distritos que hoy se encuentran desatendidos y que de acuerdo a los criterios establecidos deberían recibir una atención prioritaria. A través de esta distribución, se gana en niveles de focalización territorial, elemento central de la política social, aportando de este modo a una mayor eficiencia, eficacia y equidad.
En el ejemplo presentado podemos apreciar como los aportes teórico-económicos y éticos de Amartya Sen pueden llevarnos a la lucha por la superación de la pobreza siguiendo caminos diferentes a los propugnados por el FMI y el Banco Mundial, sesgados por criterios vinculados a los ingresos y la renta.
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Profesor:
Mg. Gerardo Silva Vegas
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