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Aspectos Históricos de la Economía Argentina

Enviado por nadiaale_21



  1. Economía Colonial
  2. El Puerto
  3. Expansión de la Ganadería
  4. Comercio Exterior
  5. Política Económica de Rosas
  6. Modelos Unitario y Federal
  7. Modelo Agroexportador: 1880-1930
  8. Empresas Estatales
  9. Inversiones Extranjeras
  10. Crisis Económica Mundial y Efectos en la Argentina
  11. Economía Peronista
  12. Historia de la Deuda Externa en el siglo XX
  13. Bibliografía

Economía colonial de Argentina

A partir de 1810, la Argentina comienza a tomar su propio rumbo en la economía, abandonando la dependencia de España. El Estado revolucionario se ve librado, y toma como objetivo la formación de una nueva y gloriosa nación.

El poder económico reside en los comerciantes mayoristas (al igual que antes de la revolución), pero con una pequeña modificación: al establecerse un sistema de libre comercio con todas las naciones, y al estar atravesando España una crisis, los comerciantes importadores de Cádiz pasan a ser importadores de Inglaterra.

La clase comerciante dominante se amplía en su integración y criollos, españoles peninsulares, y extranjeros se enriquecen con el nuevo régimen del libre comercio. Con éste cambio, los españoles pierden su posición de privilegio.

L a producción ganadera es la primera actividad importante que se orienta hacia la exportación. Las exportaciones de cueros constituyen un rubro ampliamente elevado del comercio en la etapa de transición, al mismo tiempo que van surgiendo nuevos rubros de exportaciones ganaderas, particularmente el tasajo y la lana.

Las condiciones que facilitaron el desarrollo de la ganadería fueron la abundancia de tierras fértiles en la zona pampeana donde solo existía la presencia del indio, pero las dificultades del transporte limitaban el total aprovechamiento de las mismas. Aparte la cría, matanza y faena del ganado podía organizarse con precarios elementos técnicos. Pero debido a la escasa mano de obra, la actividad ganadera no se pudo desarrollar completamente.

Para aprovechar las nuevas oportunidades debían solucionarse dos problemas básicos:

Primero la expansión de la frontera y la apropiación territorial: debido a que tanta matanza había alejado a el ganado cimarrón del los centros poblados por lo que surge el llamado rodeo para la crianza de hacienda y la estancia se consolida como unidad de producción.

Este proceso paralelo de expansión de la frontera en la zona pampeana y de apropiación privada de las nuevas tierras ocupadas, es el más importante en la etapa de transición y habría de ejercer una profunda influencia en el desarrollo posterior de la producción rural y del país en su conjunto.

La apropiación de las tierras privadas llevó a una rápida distribución de la región pampeana por parte de un reducido grupo de personas.

La estancia es la primera empresa capitalista en gran escala y expansiva que surge en la economía del país. Los estancieros comenzaron a aumentar las técnicas tanto para la cría como para la reproducción del ganado introduciendo los primeros reproductores importados para la mejora la calidad de los mismos. Luego de la ganadería se ubicó la agricultura pero esta solo se comerciaba en el ámbito local ya que no se producía en gran cantidad como para exportarla.

Ubicación de la Argentina en la economía mundial

Los 60 millones de hectáreas de su zona pampeana de características ecológicas excepcionalmente aptas para la producción ganadera y agrícola de zona templada, se constituyeron en uno de los principales centros de atracción del flujo migratorio europeo y del movimiento internacional de capitales. El resultado de este proceso fueron el vigoroso aumento de las exportaciones argentinas y la ubicación del país en un lugar destacado en la economía mundial, tanto por el volumen de su comercio exterior como por la magnitud de los capitales extranjeros invertidos en él.

El puerto de Buenos Aires

El carácter cerrado y autosuficiente de las regiones comienza a ser conmovido a fines del siglo XIII por el surgimiento de dos factores:

  1. la apertura del puerto de Buenos Aires como el intermediario para el comercio del impero sudamericano de España
  2. la importancia creciente que la ganadería va adquiriendo como actividad orientada hacia la exportación.

El Río de la Plata poseía una ubicación geográfica que lo constituía en la mejor vía de acceso al corazón del imperio colonial español al sur del Perú. Las mercaderías importadas puestas en Potosí tenían precios muy distintos, según fuese su puerto de entrada Lima o Buenos Aires.

Las razones para que prácticamente durante 250 años de vida colonial el Río de la Plata no cumpliese el papel que le correspondía como centro de intermediación de la Las razones para que prácticamente durante 250 años de vida colonial el Río de la Plata no cumpliese el papel que le correspondía como centro de intermediación de la América colonial española al sur del Perú fueron:

  1. el insignificante desarrollo de la región pampeana y el carácter cerrado de las economías regionales del interior;
  2. el hecho de que el centro de gravedad del imperio colonial español estuviese en el Mar Caribe;
  3. las reglamentaciones económicas de la corona española que excluían al Río de la Plata de los cauces comerciales de la colonia. Las excepciones admitidas por España tuvieron por objeto posibilitar la subsistencia de Buenos Aires.

La limitación fundamental a la expansión del intercambio a través del Río de la Plata estaba dada, por un lado, por la falta de producción exportable y, como contrapartida, por la insignificante capacidad de importar de estas poblaciones.

La modificación radical de la política española frente al Río de la Plata obedeció principalmente a cambios en la estrategia global de la corona. La descentralización del poder administrativo, político y militar respondió a necesidades estratégicas de defensa de estos territorios frente a la creciente penetración portuguesa e inglesa en la región.

El descubrimiento de metales y piedras preciosas, a fines del siglo XVIII, en el sur de Brasil, produjo un desplazamiento masivo del centro de gravedad de la economía colonial brasileña hacia el sur.

El nuevo papel de Buenos Aires habría de influir decididamente en la etapa de transición a la economía primaria exportadora. Por un lado permitió el desarrollo de un sector comercial encargado del intercambio de la producción del interior con el exterior que fue ganando fuerza paulatina y acumulando capital e influencia en el proceso de desarrollo. Por el otro, enfrentó en medida creciente a las economías regionales prácticamente autosuficientes del interior con la competencia de la producción importada del exterior.

Expansión de la Ganadería

La expansión ganadera se desarrolló en el Litoral desde fines del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. Las condiciones que facilitaron su desarrollo fueron:

  1. La abundancia de tierras fértiles en la región pampeana, que prestaban las condiciones para criar animales prácticamente sin costo. Pero su explotación estaba limitada por la ocupación de los indios en zonas productivas y la dificultad que presentaban las grandes distancias sin los medios de transportes adecuados.
  2. El crecimiento de la demanda por parte de Europa y América, a lo cual ayudó el mejoramiento de los medios de transporte marítimos. El proceso de industrialización en Europa fortaleció el comercio de lanas y cueros. Esto sumado a la expansión del mercado interno posibilitó aumentar los pecios de los productos. Además, el Reglamento de Libre Comercio de 1778 proporcionó mayor libertad en las exportaciones.
  3. La escasa complejidad de las empresas ganaderas que podían organizarse con precarios elementos técnicos y casi no presentaba problemas en su organización.
  4. La poca mano de obra necesaria para numerosas cabezas de ganados en extensos campos.

Todos estos factores posibilitaron una alta rentabilidad de las inversiones realizadas. Las ganancias fueron aumentando y permitieron la acumulación de de capital en el Litoral.

Pero para aprovechar más eficientemente su desarrollo debían solucionarse dos problemas principales: la expansión de la frontera y la apropiación territorial, y la elevación de la productividad ganadera.

Debido a la gran explotación de los ganados tuvo que racionalizarse la matanza, y con la finalización de la libertad para vaquear los permisos dados por la autoridad local constituían la forma de apropiación privada de los ganados. Por tanto, la técnica productiva pasa de ser la caza a cielo abierto a los rodeos, y por lo que las estancias se consolidan como unidad de producción y lleva a la apropiación de las tierras concentradas en pocas manos. Este proceso de ocupación y expansión territorial en la zona pampeana, donde habitaban los indios, se desarrolla desde fines del siglo XVIII hasta 1879 con la campaña de Roca. La ocupación territorial pasa de los 30.000 Km2 a 12 millones de hectáreas.

Otras de las mejoras técnicas en el sector fueron los reproductores importados y la difusión de los alambrados. Esta última permitió reducir la cantidad de peones necesarios, ya que se evitaban las rondas nocturnas.

La producción de tasajo posibilitó la integración en la economía ganadera, por medio de la complementación entre la crianza, su industrialización y el suministro de sal. El capital necesario para su crecimiento provenía de su expansión. La reinversión de las ganancias produjo la expansión del capital. Por ejemplo la inversión en caminos para favorecer la transportación.

En 1850 comienza a expandirse la producción lanera y llega a adquirir gran importancia en la ocupación territorial.

Comercio exterior

Durante 1830 y 1840 se acentuó la expansión económica en la Argentina, alentada por el comercio exterior. Las exportaciones de origen pecuario (cueros, carne salada, sebo y lana) y el número de embarcaciones extranjeras que llegaban anualmente al Río de la Plata con sus productos lograron duplicarse entre 1837 y 1852. Los cueros vacunos representaron más del 60% de las exportaciones del período y sus dos terceras partes eran producidas en Buenos Aires.

La expansión del comercio estimuló la producción ganadera y saladeril y el enriquecimiento de los sectores vinculados a ella. Esa expansión fue posible gracias a la ocupación de tierras en el sur de la provincia, donde los principales centros de producción y de población fueron las grandes estancias ganaderas.

El proceso de ocupación del suelo fue acompañado por la entrega de tierras públicas al dominio privado, que favoreció una mayor concentración de las tierras en manos de privilegiados. La gran explotación ganadera se adecuaba, por otra parte, a la falta de cambios técnicos en la producción y a la escasez de mano de obra que fué algo característico de éste período.

Durante la década del '40, la creciente demanda exterior de lana y la declinación del precio de los cueros incentivaron el desarrollo de la ganadería ovina como alternativa a la vacuna.

En el Litoral, la recuperación económica fue evidente en Entre Ríos, donde se produjo una importante expansión ganadera y de la industria saladeril sobre el Río Uruguay. Sus exportaciones de cueros a través del Puerto de Buenos Aires ocuparon el primer lugar entre las exportaciones litorales.

Las vinculaciones entre el Litoral con los puertos de Grande do Sul y Montevideo daban salida a la producción ganadera entrerriana y correntina evitando el control porteño. El tráfico a través de esos puertos durante el bloqueo anglo-francés abrió nuevas perspectivas de prosperidad en la región.

Las economías del interior mejoraron a causa de la calma impuesta por Bs. As. Algunas provincias se beneficiaron más que otras, de todos modos se desenvolvieron en un marco de pocos recursos y penuria financiera.

En la mayoría de los casos adecuaron sus economías a las condiciones del mercado y a las variaciones de precios favorables en Bs. As generadas por leyes como la Ley de Aduanas y los bloqueos al puerto para proteger los artículos de consumo.

Estas medidas generaron en provincias como Tucumán y Córdoba una mayor diversificación económica, la incorporación de nuevos rubros para la exportación, y la ampliación de sus funciones como intermediarias del comercio interregional.

Empréstitos

En las siguientes líneas demostraremos como se comenzó a utilizar esta forma de acceder a los préstamos tanto nacionales como extranjeros

La falta de recursos propios del Estado para invertir en el país tanto en la parte nacional como extranjera hizo que este se convirtiera en un gestor más que un agente inversor activo. Debido a esto el Estado tuvo que oficiar de garante entre particulares, gobiernos provinciales e inversores extranjeros.

Pasada la etapa de la división entre Buenos Aires y la Confederación, si bien heredó los recursos de la aduana también heredó las deudas del gobierno de Paraná y sumado a la guerra del Paraguay aumento aún más la deuda del país. Estos problemas hicieron que el Estado no pueda enfrentar sus obligaciones básicas con los recursos tradicionales.

Debido al déficit económico el gobierno mantuvo un sistema de recaudación basado en los impuestos a la importación y en menor grado a la exportación.

Para solucionar el problema del déficit el Estado contrato los llamados empréstitos al principio internos y luego del extranjero. Los primeros 20 millones de pesos fueron aportados por el Banco de la Provincia y en 1865/66 el gobierno brasileño aporto otros 2 millones pero en estos dos casos se debía devolver en el corto plazo. Debido a esto el Estado procuró obtener empréstitos a largo plazo en Europa y por sumas mas importante, con el objetivo de eliminar el déficit sin alterar la estructura impositiva.

Los empréstitos destinados a erogaciones improductivas aumentaron aún más el déficit nacional.

Hacia 1875 el Estado tenía una deuda de 19 millones.

Si se analizan las inversiones británicas (la inversión más importante) los préstamos se distribuían entre el Estado y las provincias, dirigiéndose dichas inversiones a ferrocarriles, bancos, saladeros, etc.

Las inversiones extranjeras se orientaban al afianzamiento del Estado en el plano político y en segundo plano a financiar la red ferroviaria y las inversiones nacionales se orientaban hacia el sector primario y la transformación.

Política económica de Rosas

La orientación rosista abarca el campo económico-social-productivo y cultural en el desarrollo del capitalismo. Esta puede sintetizarse en:

  1. Propiedad latifundista privada e la tierra, extendiéndola. Para tal fin se llevó a cabo la Campaña del Desierto. Ella significó el despojo de las masas indígenas y el exterminio de las que se opusieron.
  2. Monocultivo ganadero como actividad productiva principal.
  3. Explotación del saladero como actividad transformadora de la explotación del ganado.
  4. Política mercantilista y rentística basada en el comercio de exportación de su monocultivo y de la importación de la manufactura europea.
  5. Monopolismo portuario en relación a las otras provincias y no distribución de las rentas del puerto con las mismas.
  6. Mantenimiento de las relaciones sociales y precapitalistas, fundamentalmente en el campo, que era el eje del país, como de relaciones interprovinciales con resabios de igual naturaleza.
  7. Política educacional restringida, fundamentada en el irracionalismo.
  8. Ejército provincial en vez de Nacional.

Modelo Unitario

Los unitarios creían que para generar incentivar al desarrollo del país era necesaria una verdadera integración regional económica liderada por Buenos Aires. Los factores elementales de este modelo eran el capital, la mano de obra y la tecnología. De ahí que se tomara como eje abrir al país al comercio exterior y a las inversiones extranjeras. Mientras que la inmigración y la colonización facilitarían la mano de obra y la tecnología.

Cabe resaltar que el modelo económico unitario toma como principal elemento la "iniciativa privada" y ve al Estado como un "agente ocasional" que intervendrá en caso de ser necesario, para tomar las medidas que ayudarían a llevar el plan a cabo. En este caso se tomaron medidas económicas para fortalecer el modelo. Estas fueron la creación del Banco de descuentos (1822) y el Banco Nacional (1826), para habilitar créditos a la industria y al comercio; la obtención del empréstito de la Banca Baring-Brothers (1824); la Bolsa Mercantil; la ley de enfiteusis; el primer presupuesto de gastos y recursos para la Pcia de Buenos Aires.

Modelo Federal

El modelo federal se divide en: el proyecto federal de las provincias y el modelo federal porteño; se unifica a nivel nacional por la general oposición al unitarismo.

Las figuras del federalismo provincial eran los terratenientes y estancieros que representaban los derechos de los peones, los gauchos y, en general, los sectores socialmente inferiores del ámbito rural y urbano.

Los federales porteños eran una fracción urbana que comenzó a manifestarse oponiéndose al Director Pueyrredón. Estos tenían una estrategia política: unos reclutaban gente mezclándose con los menos pudientes y los de la ciudad utilizaban una ley unitaria haciendo valer el voto de sus adherentes.

El eje de su programa económico residía en la expansión de la agricultura y la ganadería (mediante el mejoramiento de razas) y sostenían que el desarrollo de estas era la riqueza del país.

Principales objetivos:

  • Expansión de la ganadería y la agricultura
  • Evitar los ataques indígenas
  • Expansión del territorio hacia el sur
  • Nacionalización de los derechos aduaneros (así Buenos Aires perdería su posición de privilegio con respecto a las demás provincias
  • Mejoramiento de la Ley de enfiteusis rivadaviana.

Modelo agroexportador: 1880-1930

Hacia fines del siglo XIX la Argentina oriento su economía a la exportación de productos agrícolas. La cual esta beneficiada por la entrada de capitales extranjeros, especialmente británicos, la inmigración que trae mano de obra barata y una rápida urbanización, y un incremento de la demanda en el mercado mundial cuyo principal comprador era Inglaterra. Además, la expansión cerealera estuvo ayudada por la difusión del ferrocarril, que permitió la comunicación de gran parte del país con el Área Metropolitana. La agricultura poseía un 52% sobre el total de las exportaciones de la Argentina, ubicándose en los primeros puestos mundiales.

Las tierras eran arrendadas por grandes terratenientes donde el sistema de cultivo estaba especializado en uno en particular, monocultivo.

Esta expansión también tuvo repercusión en el noroeste argentino, en especial en Tucumán con los cultivos azucareros. La modernización de estos cultivos permitió dejar de lado los tradicionales, como el del maíz.

Este modelo económico crea una desigualdad entre las diferentes regiones de la Argentina, ya que la región pampeana por sus características es la más beneficiada. Por otra parte el interior del país tuvo cierta participación, como la vitivinicultura en el oeste cuyano; el quebracho y el algodón en la región del nordeste y, la fruticultura en patagonia.

En 1870, la producción de trigo comenzó a exceder las demandas locales, y estuvieron disponibles pequeñas cantidades de trigo para ser exportados. La demanda llevó a la extensión de las áreas de producción de trigo, y además fue acompañada por mejoras tecnológicas en los molinos harineros. La energía de vapor aplicada a los molinos se había generalizado en la década de 1850.

En los primeros años del siglo XX aumentó considerablemente la superficie cultivada con cereales, lino y alfalfa en Buenos Aires.

En 1914 con la Primer Guerra Mundial aparecen dificultades en las exportaciones, ya que no dispone de suficientes bodegas para el embarque de granos y sus competidores, Estados Unidos y Canadá, se veían favorecidas en cuanto a distancias e infraestructuras. A causa de las dificultades para comerciar cereales disminuyen las tierras cultivadas.

Desciende el progreso económico de la Argentina y se extiende hasta 1930, aunque la producción agrícola sigue representando un 58,6 % del valor total de las exportaciones.

En la región pampeana, la traslación de la producción agrícola hacia la pecuaria por parte de los grandes productores, activa el malestar de los agricultores arrendatarios, quienes por medio de agrupaciones representativas (la Federación Agraria Argentina, F.O.R.A.) presionaron al Estado para obtener, en principio, una legislación de arrendamiento rural.

Empresas estatales

El auge del intervensionismo estatal se genera durante los gobiernos de Perón. Anteriormente se creía que el mercado se autorregulaba y que el gobierno no jugaba ningún papel; luego se revirtió esta visión para ver que el Estado debía intervenir para llevar a cabo sus objetivos.

La caída de la Bolsa (1930) y las Guerras Mundiales impulsaron el desarrollo de industrias para la sustitución de importaciones; las industrias demandaban mano de obra y el Estado era el encargado de mejorar la calidad de vida de los obreros para asegurar su disponibilidad para trabajar. Mediante las nacionalizaciones el Estado habilitaba beneficios para la clase trabajadora.

Algunas inversiones estatales son: la nacionalización del Banco Central y los seguros; creación del IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio); en 1946 el Estado adquirió los ferrocarriles de capital francés y al año siguiente los de capital británicos; en 1946 se creó la Flota Aérea Mercante (que se convertiría en Aerolíneas Argentinas); se crea la empresa Gas del Estado; expropiación y nacionalización de puertos y elevadores de granos.

Inversiones Extranjeras

La Argentina hacia fines del siglo XIX reorientó sus economías para responder a las demandas de un mercado mundial en expansión. Estas consistían en el abastecimiento de materias y alimentos para la industria y los habitantes de los países capitalistas. Para satisfacerlas se contó con el aporte de capitales y tecnologías de los países industriales, que se concentró en los sistemas de transporte y comunicación que hicieron viables las exportaciones.

Gran Bretaña dominó la economía argentina desde 1880 hasta la Primera Guerra Mundial con inversiones en servicios públicos, ferrocarriles, bancos y finanzas, seguros, navegación, comunicaciones, instalación de frigoríficos y otras dedicadas a empréstitos. Donde se generaba una dependencia de ambas economías, de parte de Inglaterra por las exportaciones agropecuaria y de la Argentina por las inversiones británicas. Desde principios del siglo XX y hasta 1914 se comprende el período de mayor prosperidad de esta relación.

Los primeros frigoríficos fueron instalados alrededor de 1883 y hacia fines de 1900 se comenzó a hacer frecuente el trasporte de carne congelada. Durante 1902 y 1926 se afianza la industria frigorífica.

Hacia fines del siglo XIX la industria de Estado Unidos se ve en expansión con capacidad de exportar sus capitales, y encuentra en la Argentina un lugar apropiado para invertir, ya que posee materia prima para la fabricación y los costos de producción son bajos. Un rasgo importante de las relaciones económicas con Norteamérica fue el crecimiento de las inversiones, paulatino pero ininterrumpido, en el período 1880-1930.

La Guerra afectó a Gran Bretaña debiendo priorizar en sus necesidades dejando de lado las relaciones externas, lo cual favoreció a Estados Unidos al permitirle posicionarse como principal proveedor de manufacturas y capital para la Argentina Esto fue especialmente evidente en la década de 1920 cuando los capitales norteamericanos reemplazaron a los británicos en orden de importancia.

La Argentina se vio favorecida por la situación de competencia entre Inglaterra y Estados Unidos al recibir buenos precios de los frigoríficos norteamericanos. Estos disponía de una capacidad de fabricación de congelado y enfriado importante. Estados Unidos luego de la guerra mundial, incorporó numerosas compañías al país con un capital de casi 444 millones de pesos invertidos en frigoríficos, petróleo, automotores, electricidad y teléfonos. La entrada del automotor implicaba para el ferrocarril el comienzo de la ruptura del monopolio, ya que el automóvil servia para comunicar aquellos lugares a los cuales el ferrocarril no llegaba.

Algunos desarrollos específicos se dieron en el sector petrolero con la ayuda de Uriburu quien benefició a las petroleras extranjeras las que expandieron sus operaciones aumentándolas significativamente hasta casi duplicar su producción.

Crisis económica mundial y efecto en la Argentina

En octubre de 1929 el mercado de valores de Wall Street tuvo una súbita caída en el valor de las acciones. Esta baja abrupta de las cotizaciones sucedió porque el valor de esas acciones ya no representaba la marcha real de la economía. En Europa, mientras continuó el flujo de capitales de los estados Unidos, la situación se mantuvo controlada, pero apenas los capitales norteamericanos se retiraron, el Viejo Mundo entró rápidamente en recesión, contagiando a las economías dependientes ,fundamentalmente las de la órbita británica, entre las que figuraba la Argentina. La producción industrial cayó abruptamente, las fábricas despedían a sus obreros. El salario disminuyó al igual que la capacidad de compra de la población. Los precios agrícolas descendieron, ya que había más producción de lo que el mercado podía absorber. Había hambre y también alimentos sin vender.

Economía Peronista.

Durante el primer período del peronismo con el Gral. Juan Domingo Perón (1943-1946), surge una nueva política económica denominada Primer Plan Quinquenal.

A través de ella el Estado pretendía incentivar el desarrollo de la industria y crear las bases para permitir una redistribución de riquezas a favor de los asalariados, aumentando el nivel de empleo, elevando el poder adquisitivo de los salarios y mejorando las condiciones de vida de los trabajadores. Una de las claves para lograr estas modificaciones fue el aumento del gasto social en las áreas de salud, educación y vivienda.

En 1946 el Estado peronista profundiza el proceso de sustitución de importaciones de manufacturas industriales y va perfeccionando las instituciones para fomentar el desarrollo de la rama metalmecánica y metalúrgica liviana. Se crea la "línea blanca" (cocinas, heladeras, lavarropas, ventiladores, etc.) que orienta sus ofertas al mercado interno.

El incentivo para crear nuevas industrias y agrandar las ya existentes a través de créditos accesibles, estaba muy relacionado con la expansión sostenida del consumo interno. Y este podía ser garantizado con un aumento real de los salarios, que implicaría a su vez, un aumento de la capacidad de compra de los asalariados.

Con estos objetivos el Estado lleva adelante planes de construcción de viviendas, hospitales y escuelas; y garantizó la satisfacción de las necesidades básicas a numerosos sectores de la población.

Además de aumentar el gasto social, se invirtió en infraestructura y se llevó adelante la nacionalización de importantes sectores de la economía (ferrocarriles, teléfonos, gas, transportes, empresas de navegación fluvial, etc.)

Pero éste modelo económico no carecía de debilidades y la más grave de ellas era la dependencia de los insumos importados. La mayor parte de maquinarias y herramientas eran de origen extranjero. Esto suponía que el país tenía que percibir una gran cantidad de divisas para hacerle frente a las importaciones. Entonces el Estado se ocupaba de captar esas divisas de la burguesías agraria e industrial, pero el problema radicaba en que éstas burguesías no aportaban el movimiento social peronista. Así que si cambiaba la relación entre estos sectores, podían perderse las inversiones destinadas a sustentar las importaciones.

Como consecuencia a lo mencionado anteriormente, el Estado crea mecanismos de intervención estatal como el Banco Central y el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI).

Hacia 1952 (segundo período), la fase expansiva del proceso de sustitución de importaciones se detiene debido a que los ingresos de las exportaciones se detienen por la pérdida de mercados (EE.UU. desplaza a Argentina de sus mercados europeos). También disminuye el volumen de los productos exportables.

Como consecuencia se restringen las importaciones, decae la producción industrial y se genera inflación debido a que los salarios siguen aumentando.

Para responder a esta crisis, el Estado lanza un Segundo Plan Quinquenal para detener la inflación y aumentar la producción por medio de la reducción del consumo popular, el congelamiento de precios y salarios, el recorte de los gastos del Estado, los incentivos a la producción y la exportación agropecuaria, la apertura a la entrada de capitales extranjeros y la disminución de la presencia del Estado como empresario.

Desde el punto de vista económico, los efectos de ésta política tuvieron resultados positivos.

Historia de la Deuda Externa en el siglo XX.

Desde comienzos de los años ochenta, la deuda externa ha sido para la Argentina uno de sus principales problemas económicos.

Los inicios de la deuda surgen a partir de la última dictadura militar, con el Gral. Videla (1976-1981). A mediados de los años setenta, la economía internacional presentaba altos índices de liquidez y bajas tasas de interés, así es que aparecen en el mercado local importantes corrientes de capitales. En el caso puntual de la Argentina, el ingreso de esos capitales toma la forma de préstamos al sector privado. El contexto entonces era el de una economía que había reducido repentinamente sus niveles de protección, y tras muchas décadas de economía cerrada, iniciaba un proceso de apertura. A esto se le agregó la reforma económica (lanzada en 1977) que liberalizó la actividad financiera y la aplicación de políticas neoliberales.

Las políticas monetarias de los Estados Unidos y los otros países centrales

elevaron las tasas de interés e hicieron caer los precios de los productos primarios, y de ésta manera la deuda comenzó a crecer y a hacerse insostenible.

Como si esto no fuera poco, el sistema Argentino ya se encontraba en crisis con el régimen defacto, la fuga de capitales al exterior y la inflación.

El negocio del endeudamiento externo consistía en aprovechar el diferencial que existía entre las tasas de interés locales e internacionales. De ésta manera, las divisas ingresaban al país, se cambiaban y se colocaban en el mercado financiero local. Este proceso dejaba enorme ganancias.
A diferencia de otros países de la región, que destinaron parte del endeudamiento externo a profundizar sus procesos de industrialización, en la Argentina se inició una etapa en la que predominaron la desindustrialización, la centralización del capital y la concentración de la producción y del ingreso.

Hacia fines de los setenta, el Estado comenzó a participar del endeudamiento haciendo de garante. Así es que los bancos extranjeros comenzaron a exigirle al sector privado local la apertura de depósitos bancarios que sirvieran de garantía para el funcionamiento del circuito denominado "bicicleta financiera".

El alza de las tasas de interés internacionales y el fracaso de la economía política de Martínez de Hoz, pusieron fin a la operatoria. En 1981 la moneda se devaluó y el sistema financiero estuvo al borde de colapsar. La "solución" fue aportada por el entonces presidente de del Banco Central, Domingo Cavallo, quién implementó un seguro de cambio para que los deudores privados locales repaguen su deuda con el exterior, lo cual tuvo como consecuencia la estatización de gran parte de la deuda. Se trató de una gran transferencia de recursos públicos hacia sectores concentrados del capital.

Así es como la deuda aumenta cinco veces su valor de los años setenta hacia 1983 (de 8 mil millones a 45 mil millones de la misma moneda). Restaurada la democracia con el gobierno de Raúl Alfonsín, el primer Ministro de Economía, Bernardo Grinspun, crea una posición dura con el FMI estableciendo relaciones con otros países deudores, pero ésto se disuelve en pocos meses. La profunda depresión por la que atravesaba el país, deshacía la idea de hacerle frente a la deuda y a sus intereses, de modo que el atraso del pago seguía acrecentado sus valores, próximos a los 60 mil millones de dólares finalizando el mandato de Alfonsín en 1989.

Ya en los años noventa, a partir del gobierno de Carlos Menem, se produjeron importantes cambios. En 1993 se pone en marcha el Plan Brady, que suponía ser, según los funcionarios, la solución definitiva de la deuda. Lejos de ello, el plan representó el inicio de una nueva etapa de endeudamiento, tanto público como privado. Esta situación se extendió hasta el año 2000, y se profundizó a fines del 2001, cuando se declaró el default de la deuda pública con los acreedores privados y se optó por abandonar el régimen de la convertibilidad a partir de una enorme devaluación de la moneda local.

Bibliografía

  • Alonso, M., Elisalde, R., Vázquez, E., Historia Argentina y el mundo contemporáneo, Ed. Aiqué, 1995.
  • Autores vs., Historia 3, Ed. Santillana, 1990.
  • Ferrer, Aldo, La Densidad Nacional. El caso argentino, 1º ed., Buenos Aires, Ed. Capital Intelectual, 2004.
  • Ferrer, Aldo, La Economía Argentina. Las Etapas de su Desarrollo y Problemas Actuales, Ed. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 1973.
  • Galazo, S., Material de lectura de la Escuela Gral. San Martín.
  • Luchilo, L., Romano, s., Paz, G., Historia Argentina, Ed. Santillana, 1995.
  • Paso, Leonardo, Origen Histórico de los Partidos Políticos, Tomo I, Ed. Centro Editor de América Latina, 1988.
  • Pierre, José, Articulo: ¿Es posible no pagar la deuda externa?, Diario La Gaceta, 2003.

Fuentes de Internet para la elaboración del Trabajo Práctico:

http://www.argentina-rree.com/6/6-114.htmemprestito

http://www.monografias.com/trabajos4/histarg/histarg.shtml de colonial

http://www.argentina-rree.com/6/6-109.htm

http://www.argiropolis.com.ar/documentos/investigacion/publicaciones/papeles/girbal.htm

http://www.argentina-rree.com/6/6-118.htm

http://nettspansk.uib.no/~hans/_private/Cap.%208.htm#8.3.2.%20El%20desarrollo%20de%20la%20economía%20agroexportadora

http://www.argentina-rree.com/10/10-022.htm

http://html.rincondelvago.com/comercio-exterior-argentino-1914-1930.html

 

 

Autor:

Benegas, Nadia

Fichera, Cecilia

Lizasoain, Manuel

Rodríguez, C. Alejandra


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