En la actualidad, los centros laborales y lugares en que vivimos o nos encontramos, son algo más que un mero lugar de trabajo u ocio, son entornos en los que las personas y sus necesidades deben ser puntos de máxima atención para el diseñador de iluminación. Por lo tanto se exige que las soluciones tomadas en una instalación de iluminación sean parte de un conjunto, soluciones que generen ambientes agradables, ergonómicamente correctos y energéticamente racionales.
Los factores fundamentales que se deben tener en cuenta al realizar el diseño de una instalación son los siguientes:
Por lo tanto es importante tener en cuenta la cantidad y calidad de luz necesaria, siempre en función de la dependencia que se va a iluminar y de la actividad que en ella se realizará.
Como elementos de un sistema de iluminación tenemos:
1.2. CONSIDERACIONES GENERALES.
Para resolver la iluminación interior del hotel, se han de barajar diversos aspectos, como son el estético, muy importante en este tipo de edificios, el de confort visual, y el de eficiencia lumínica y energética.
Tanto en la elección de la lámpara o tipo de luminaria, se ha diferenciado el tratamiento a tomar en 3 diferentes bloques, con soluciones lumínicas distintas, aspectos justificados posteriormente. Dichas zonas las resumimos en:
Iluminación decorativa en pasillos, recepción, salas de estar, restaurante, cafetería y habitaciones del hotel. En estas zonas impera el sentido estético y no el de rendimiento lumínico. Por lo tanto, se ha adoptado alumbrado semiinderecto en los pasillos y habitaciones para atenuar el efecto de sombras y brillos producidos por el alumbrado directo. En recepción y en algunos puntos muy concretos de ha adoptado alumbrado directo con lámparas halógenas de bajo voltaje, para reforzar la iluminación realzando el aspecto decorativo.
En el restaurante, la cafetería y la tienda se ha optado por Down Lights decorativos de semiempotrar con alumbrado directo y reflejado, que contienen lámparas de halogenuros metálicos, debido a que se espera su utilización muy continuada (se recomienda la nueva generación con bulbo cerámico, ya que ofrece menos dispersión del color de la luz, mejor reproducción cromática, mayor vida y mayor flujo y rendimiento luminoso respecto al de cuarzo). Se ha elegido este tipo de alumbrado ya que nos proporciona un elevado flujo luminoso, muy adecuado para recintos de gran superficie y altura, un rendimiento lumínico 5 veces superior al de las lámparas incandescentes, y una vida útil 6 veces más larga que estas últimas.
Iluminación en zonas de trabajo administrativo. En estos recintos, como pueden ser oficinas, despachos y salas de conferencias, impera el aspecto de confort visual, así como el estético. Se utilizarán luminarias aptas para todo tipo de fluorescencia, de luminancia suave, proporcionando sensación de bienestar con bajo contraste entre los diferentes elementos del sistema.
Iluminación en zonas con atmósferas sucias, corrosivas o en contacto con el exterior (como cocina, lavandería, vestuarios, salas de máquinas, sala de calderas, almacenes y parking). En estas dependencias impera el sentido de seguridad, además del de rendimiento lumínico. En previsión de condensaciones peligrosas y posibles oxidaciones aceleradas, así como de polución, se las ha dotado de luminarias para fluorescencia estancas IP-55 e IP-54, según normas.
1.2.1. SELECCIÓN DE LÁMPARAS.
Se descartarán lámparas de incandescencia por su bajo rendimiento y alto consumo (exceptuando las downlights de bajo voltaje, que se aplicarán muy puntualmente). Se adoptarán lámparas fluorescentes, tanto en su versión lineal como compacta, debido a su bajo consumo, larga vida útil y que reproducen perfectamente todas las tonalidades de luz requeridas en cada recinto. En algunas zonas de elevada superficie, como el restaurante y cafetería, adoptaremos luminarias con lámparas de halogenuros metálicos, así como en la zona del porche de entrada, ya que dichas lámparas son idóneas para espacios de elevada altura y continuado funcionamiento. En zonas muy puntuales, como recepción por razones estéticas, o los rellanos de los ascensores, reforzaremos la iluminación con halógenas de bajo voltaje.
1.2.2. SELECCIÓN DE LUMINARIAS
Todas las luminarias a aplicar tendrán rendimientos elevados, con luminancias suaves, especialmente en zonas de trabajo, para que no se produzca el indeseable fenómeno del deslumbramiento.
Se ha optado por alumbrado de tipo directo en zonas de trabajo, y semiindirecto en zonas de paso (por razones estéticas) y de relax (salas de café o estar, por ejemplo), aspecto justificado a lo largo de este capítulo.
1.3. TIPOS DE ALUMBRADO. RELACIÓN ENTRE ALUMBRADO GENERAL Y SUPLEMENTARIO.
Para obtener un alumbrado adecuado para el confort visual, cabe actuar desde una iluminación sensiblemente uniforme de la superficie del local, o bien iluminar de una forma individual y especial el lugar de estudio según un criterio localizado. Por último, también puede producirse el caso, de que, para determinadas tareas, aun teniendo un alumbrado general satisfactorio, sea necesaria una exigencia mayor en determinados puntos, a los que se les suplementará la iluminación, para adaptarlos a ciertos valores específicos en lugares donde se realizan importantes trabajos visuales. Estos tres tipos de alumbrado se denominan: general, localizado y suplementario. La denominación de suplementario indica que no se utilizará de forma única, sino cualquiera de los dos sistemas anteriores.
El alumbrado general (el considerado en este proyecto) se aplicará con ventaja en los casos de locales que se hallen densamente ocupados o de lugares sujetos a frecuentes modificaciones. El de tipo localizado quedará restringido en lugares de trabajo que exijan niveles de alumbrado muy elevado y variable.
En general ni el alumbrado local ni el suplementario deberán emplearse nunca solos, sino combinarse con el general. El problema radica en evitar una relación de contrastes excesivos y violentos entre el punto de estudio y sus aledaños. Para que el ojo humano no detecte diferencias de iluminación, es deseable una uniformidad de repartición de luminarias superior al 60%; por ello, los niveles de alumbrado general y local deberán ser proporcionales entre sí según la escala de la tabla siguiente:
Fig 1.1.- Relación recomendada entre niveles de alumbrado general y local
1.4. ILUMINACIÓN INTERIOR GENERAL. PROCESOS DE CÁLCULO
Para realizar el proceso de cálculo de iluminación general en instalaciones interiores, se pueden utilizar dos métodos: el primero, es el denominado Sistema General o Método del Factor de utilización, que proporciona una iluminancia media con un error de ± 5 %, el cual se explicará posteriormente. El segundo método es el de Punto a Punto, y es el utilizado por los programas informáticos. Calcular un punto a mano con el segundo método es fácil, pero muchos es un proceso engorroso y lento.
Se ha optado por aplicar el primer método, ya que nos dará una idea muy aproximada de las necesidades de iluminación, así como unos resultados bastante precisos. Posteriormente se simulará la opción tomada en el programa informático proporcionado por Lledó Iluminación "L-calc", el cual utiliza el proceso de cálculo punto a punto, más preciso. Como en dicho programa no es posible simular espacios que no sean rectangulares, en caso de recintos con formas diferentes, estos se asemejaran a rectangulares con dimensiones parecidas.
Dicho programa nos mostrará el resultado para cada recinto en tres hojas:
1.4.1. SISTEMA GENERAL DE CÁLCULO DE LA ILUMINACIÓN MEDIA HORIZONTAL. MÉTODO DEL FACTOR DE UTILIZACIÓN.
La sistemática seguida es muy sencilla, siendo las etapas a seguir las siguientes:
Determinación del nivel de iluminación requerido.
Elección del sistema de alumbrado y de las luminarias.
Determinación del Coeficiente de Utilización.
Determinación del Coeficiente de Conservación.
Cálculo del flujo luminoso necesario.
Elección del tipo de fuentes del luz y potencia necesaria.
Cálculo del número de lámparas y luminarias necesarias en la instalación.
Selección del emplazamiento de las luminarias.
Comprobación del factor de uniformidad.
Exigencia de ausencia de deslumbramiento.
Antes de poder empezar a calcular el nivel de iluminación de un local, hace falta recabar una serie de datos, tanto del local como de la lámpara escogida y de la luminaria que la contenga, así como una serie de factores adicionales.
1.4.1.1. Datos sobre el local
Tabla 1.1.- Relación de temperatura de color según las dependencias a iluminar
Como criterio general, en aquellos locales en que se desarrolla actividad laboral se toman valores de luxes próximos a los recomendados, mientras que en el resto se tomarán cercanos al mínimo, pero siempre superiores a éste. Los tipos de lámpara y de luminaria se adoptan según los criterios que se mostrarán posteriormente. Finalmente, el número de lámparas por luminarias y el número de luminarias por local, son consecuencia del cálculo.
1.4.1.2. Datos sobre la lámpara
La lámpara es la parte activa del sistema, es decir, quien nos proporciona la luz. Para poder elegir el tipo de lámpara más adecuado en cada recinto, es necesario saber las siguientes características:
Tipo de lámpara (fluorescente, incandescente, halógena...)
Flujo de la lámpara, es decir, la cantidad de luz que emite una lámpara determinada. Con este concepto viene relacionado el de eficacia luminosa o rendimiento luminoso, que nos da la relación entre la cantidad de luz producida por la fuente (lumenes) y la energía eléctrica consumida de la red para su funcionamiento. Este detalle lo proporcionan los fabricantes en sus catálogos.
IRC y temperatura de color, son los detalles de las características físicas de la luz que emite la lámpara, el color aparente de la luz y la capacidad de ésta para reproducir los colores fielmente, influyendo en el aspecto acogedor de una estancia. Son aspectos a tener muy en cuenta, ya que estos provocarán sensaciones en los usuarios, dependiendo del tipo de color.
Como tonalidades tenemos:
Existe una interrelación muy directa entre el nivel de flujo luminoso y el color de la luz, con efectos psicológicos que pueden producir en las personas. Está relación viene determinada en el Diagrama de Kruithoff, representado en la figura 1.2.:
Fig 1.2.- Diagrama de Kruithoff
A la hora de escoger un tipo de lámpara, también será conveniente saber su vida media útil, generalmente considerado el tiempo en que tarda en disminuir un 20% su intensidad luminosa. Esto nos repercutirá en el coste de explotación de la fuente de luz en servicio. Asimismo, son datos también suministrado por los fabricantes.
Seguidamente se expone la tabla 1.2 con las características principales de cada lámpara (alumbrados interiores), en valores aproximados, así como su ámbito de aplicación, con un comentario sobre sus ventajas y desventajas, aspectos que nos determinarán en gran medida las soluciones a aplicar en cada recinto:
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Tabla 1.2.-. Características de lámparas para alumbrados interiores.
1.4.1.3. Datos sobre las luminarias
Las luminarias tienen como función servir de soporte eléctrico, mecánico, óptico y estético de las lámparas. Como características fundamentales tenemos:
Fig 1.3.- Alumbrado de tipo directo Fig 1.4.- Alumbrado de tipo semidirecto
Fig 1.5.- Alumbrado de tipo semiindirecto Fig 1.6.- Alumbrado de tipo indirecto
1.4.1.4. Datos diversos: factores de mantenimiento y depreciación
Estos factores están íntimamente ligados y a menudo se consideran una unidad. En primer lugar hay que tener en cuenta el tipo de lámpara y la vida media de ésta, así como si se trata de una lámpara que se agota paulatinamente o si sufre un fallo súbito. Más tarde hay que valorar los elementos relacionados con la mano de obra, el coste de ésta, dificultades físicas para cambiar una lámpara, costo de lámparas, necesidades energéticas...
Para el cálculo del proyecto es necesario tener en cuenta el grado de ensuciamiento del local según su actividad, niveles de polvo, tráfico y humo. Otros elementos que se deben tener en cuenta son el grado de complejidad para la limpieza de una lámpara o luminaria, así como la frecuencia en dicha limpieza. De manera que la labor de promediar un factor de depreciación sea menos ardua, los fabricantes publican cuadros de índices, a partir de tres grados de ensuciamiento: ligero, normal y alto, con mantenimiento periódico o sin él.
1.4.1.5. Procedimiento de cálculo
Se tratará de un proceso reiterativo, aplicable a todos y cada uno de los distintos recintos que componen el hotel, considerado las especificaciones generales anteriormente comentadas y los datos propios de cada uno, siguiéndose el cálculo expuesto a continuación:
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(1.1)
siendo
R.C.L.= Relación de Cavidad del local (adimensional)
hu= altura de montaje de las luminarias respecto del plano de trabajo (m)
L= longitud de la habitación de estudio (m)
A= ancho de la habitación de estudio (m)
En España, algunos fabricantes de luminarias utilizan exclusivamente el "Indice del local", concepto similar a la Relación de cavidad del local, cuya relación con la anterior expresión es:
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(1.2)
donde
K= índice del local (adimensional)
- Determinado el índice del local, es necesario fijar unos coeficientes de reflexión del suelo, techo y paredes, al objeto de tener en consideración también el flujo luminoso que se refleja, el cual dependerá del color y grado de conservación de las anteriores superficies. Estos coeficientes los obtendremos de la Tabla 3 del Anexo A.
- Con los datos anteriores, ya podemos calcular el Coeficiente de Utilización, que nos indicará la relación entre el número de lúmenes emitidos por la lámpara y los que llegan efectivamente al plano ideal de trabajo. Como hemos comentado antes, los fabricantes de luminarias proporcionan para cada modelo unas tablas en las que se recogen conjuntamente las influencias combinadas de los anteriores aspectos, que son las denominadas tablas del factor de utilización. Este coeficiente será tanto más grande cuanto mayores sean los coeficientes de reflexión, mayores la altura y longitud y menor la altura del plano de trabajo. También, lógicamente, influirá si el alumbrado es directo o no, pues una distribución concentrada dirigirá la luz unitariamente hacia abajo, originando que una menor proporción de luz incida en las paredes y techos, obteniendo así una considerable mejora en el rendimiento de las instalaciones.
Determinaremos dicho factor en nuestro caso, con las tablas que nos proporciona Lledó, adjuntas en su base de datos del CD-ROM L-Planner, proporcionado por el mismo fabricante.
- Una vez hallado el Cu pasaremos a determinar el Coeficiente de Conservación Cc. Este factor determina, como hemos comentado antes, de que manera disminuirá con el tiempo el rendimiento lumínico de una instalación, debido a factores de ensuciamiento por polvo o suciedad, periodicidad del mantenimiento y reposición de las lámparas.
El adoptar un determinado coeficiente de conservación requiere un estudio muy completo, y es necesario conocer el programa de mantenimiento para conservar los niveles de iluminación previstos. Una simplificación adecuada de este problema puede ser considerar un factor de mantenimiento de 0.8, cuando el ambiente del local calculado sea limpio. En el caso que sea un ambiente muy polvoriento o sucio, se puede considerar siempre un factor de 0.5, englobando así todos los factores de depreciación que al principio del apartado exponíamos. Finalmente, entre estos dos casos extremos, se puede considerar un factor de mantenimiento intermedio de 0.6.
Otra posibilidad, en el caso de disponer de la seguridad de un buen mantenimiento, es el de adoptar unos coeficientes de depreciación en función del tipo de luminaria según la referencia siguiente:
- Incandescencia normal: 0.90
- Incandescencia de halógenos: 0.95
- lámparas fluorescentes: 0.85
- Vapor de mercurio: 0.85
- Halogenuros metálicos: 0.65
- Vapor de sodio de alta presión: 0.90
En nuestro caso, como no se conoce con seguridad el grado de mantenimiento que se va a realizar en el edificio, adoptaremos como Cc para zonas limpias 0.8, y para zonas en que se prevee polución en el ambiente (parking, cocina, vestuarios) 0.6.
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(1.3)
siendo
_t=flujo luminoso total a instalar (lumenes)
Em= nivel medio de iluminación necesario (lux)
S= superficie a iluminar (m2 )
Cu =coeficiente de utilización (adimensional)
Cc =coeficiente de conservación elegido (adimensional)
- Como penúltimo paso, nos queda el cálculo del número de lámparas y luminarias. Este paso es consecuencia del anterior pues, según los distintos rendimientos luminosos unitarios, obtendremos para el nuevo flujo total un número de lámparas diferentes, considerando además el distinto número de lámparas por luminaria que eventualmente puede darse, especialmente en luminarias fluorescentes. Para ello tendremos:
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(1.4)
siendo
n= número de lámparas
_t= flujo luminoso total (lúmenes)
_u= flujo luminoso unitario de la lámpara (lúmenes)
Finalmente tendremos:
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1.4.1.6. Distribución de las luminarias en el local
Ya en último lugar nos quedaría distribuir las luminarias del apartado anterior en el local a iluminar. Esta colocación puede hacerse a través de muchas consideraciones, por lo cual establecer reglas generales no es aconsejable. No obstante, una de ellas, la más habitual, es considerar que el objeto principal en las salas de trabajo consiste en obtener el mejor factor de uniformidad posible. Para que el ojo humano no detecte diferencias de iluminación, la uniformidad de repartición de las iluminancias ha de ser superior al 60%. Para ello, las interdistancias longitudinales y transversales deben ajustarse a un valor específico para cada luminaria, lo cual en realidad constituye un dato fotométrico de ésta, pues es consecuencia directa de un diagrama polar de intensidades. Evidentemente, ello viene unido a su altura de montaje, obteniéndose una tabla aproximada que puede resumirse como sigue:
Incandescencia (proyectores de haz estrecho)= 0.8 x h Incandescencia (proyectores de haz ancho)= de 1.3 a 1.5 x h
Fluorescencia= de 1.0 a 1.5 x h
Alta intensidad de descarga = de 1.4 a 2.0 x h
V.s.a.p.= 1.5 x h
Halogenuros=1.4 x h
Vapor de mercurio =2 x h
Siendo, en todos los casos "h" la altura de montaje correspondiente. La separación entre luminarias externas y la pared debe ser la mitad de la separación entre luminarias contiguas, tanto en sentido transversal como longitudinal.
La realidad es que los factores arquitectónicos, forma y altura principalmente, unidos a la ubicación de los lugares de trabajo, y la existencia de elementos estructurales vistos, son otros tantos factores que condicionan fuertemente el emplazamiento y estática de las luminarias. Estas deberán ser de formato rectangular, si es posible, en locales rectangulares, y de formato cuadrado en locales cuadrados. Las tiras de iluminación continuas en locales largos y estrechos se adecuan perfectamente a la sensación de aumentar la profundidad del local, logrando así un reparto espacial de la luz muy adecuado. Los modelos de disposición regular, siguiendo líneas rectas, resultan siempre adecuados, en particular cuando los huecos de las ventanas marcan determinados ritmos perimetrales que se puedan reforzar con instalaciones complementarias de luces indirectas sobre el perímetro de techo o paredes.
1.5. COMPROBACIÓN DE LA AUSENCIA DE DESLUMBRAMIENTO.
El deslumbramiento, tanto directo como reflejado, es un fenómeno muy complejo y debe ser evitado en toda instalación de luz artificial, ya que provoca una disminución de la percepción visual del ojo humano (deslumbramiento fisiológico), y con el tiempo del bienestar y del rendimiento de la persona (deslumbramiento psicológico). Para evitar el deslumbramiento directo, las normas prescriben límites para las luminancias bajo ángulos de observación de 45º a 85º para diferentes valores de iluminancias medias del local y según las clases de calidad: A ,exigencias muy altas a los límites de deslumbramiento (para interiores), B ,exigencias altas (mínimo para trabajos de tipo general como pueda ser una oficina) o C ,exigencias normales (locales industriales o zonas de paso)
Para ello existe un sistema de curvas de iluminancia proporcionadas por los fabricantes de cada luminaria, muy recomendables, que permiten una seguridad de actuación completa en locales de trabajo.
Mediante el método de limitación de Söllner es posible determinar el grado de deslumbramiento que puede producirse en cualquier instalación de alumbrado interior con solo conocer las dimensiones del local, nivel de iluminación medio sobre el plano de trabajo y la distribución de las luminarias.
Estas características de luminancia están descritas en los ábacos de Boldmann y Söllner. Nos muestran dos curvas, una más gruesa, que nos da la distribución perpendicular de las luminancias con respecto al plano de observación, y otra fina para la distribución paralela. Generalmente los valores de la derecha en forma de ordenadas son los valores a/hs, correspondiendo a diferentes ángulos que se indican en el eje de ordenadas de la parte izquierda, donde "a" es la distancia horizontal entre el observador a la luminaria de estudio , y hs la altura entre el plano de los ojos del observador y el plano de la luminaria. Esta distancia se estima como 1,60 m en posición de pie del observador, y 1,20 m en posición sentada.
Para determinar si una luminaria está dentro de una clase de deslumbramiento especificado, debemos comprobar que la curva de luminancia de la luminaria no corta la línea del gráfico que parte de la casilla en la que se indica la iluminancia prevista y la clase de deslumbramiento seleccionado.
Fig. 1.7. - Ábaco de Boldmann y Söllner
La validez de estas curvas de luminancia está comprobada con factores de reflexión de techo 0.5 mínimo, y para un promedio de paredes laterales de 0.25, considerándose que las lámparas son nuevas, circunstancias habituales en los locales de trabajo de nueva ocupación.
Así pues, una vez determinado los tipos de luminarias y lámparas adoptados en cada recinto, así como su disposición en el recinto que ilumina, se comprobará que dicha luminaria no provoque deslumbramiento mediante su correspondiente ábaco de Boldman, proporcionado en los manuales respectivos de Lledó Iluminación , adjuntos al final de este proyecto en el Anexo B de materiales, prestando especial atención en las zonas de trabajo administrativo, como puedan ser oficinas, despachos y recepción, que serán las más propicias a cansancio visual en las personas, debido al alumbrado artificial.
1.6. ALUMBRADOS ESPECIALES: ALUMBRADO DE EMERGENCIA Y SEÑALIZACIÓN.
Las instalaciones destinadas a alumbrados especiales tienen por objeto asegurar, aun faltando el alumbrado general, la iluminación en los locales y accesos hasta las salidas, para una eventual evacuación del público, o iluminar otros puntos que se señalen.
Como disposición general, según la MIE BT 025 del R.E.B.T., todos los locales de pública reunión que puedan albergar a 300 personas o más, como es el caso del hotel del que trata este proyecto, deberán disponer de alumbrado de emergencia y señalización.
Como disposición particular, según Decreto 19 de diciembre de 1970, núm. 3787/70 (Mº Inform. y Turis.). Turismo, art. 5.2, es obligatorio el alumbrado de emergencia en todos los establecimientos hoteleros y de alojamiento turístico.
1.6.1. ALUMBRADO DE SEÑALIZACIÓN
Es el que se instala para funcionar de un modo continuo durante determinados períodos de tiempo.
Este alumbrado debe señalar de modo permanente la situación de puertas, pasillos, escaleras y salidas de los locales durante todo el tiempo que permanezcan con público. Deberá ser alimentado, al menos por dos suministros sean ellos normal, complementaria o procedente de fuente propia de energía eléctrica. Deberá proporcionar en el eje de los pasos principales una iluminación mínima de 1 lux.
El alumbrado de señalización se instalará en los locales o dependencias que en cada caso se indiquen y siempre en las salidas de éstos y en las señales indicadoras que deban iluminarse con este alumbrado coincidan con los que precisan alumbrado de emergencia, los puntos de luz de ambos alumbrados podrán ser los mismos.
Cuando el suministro habitual del alumbrado de señalización falle, o su tensión baje a menos del 70 por 100 de su valor nominal, la alimentación del alumbrado de señalización deberá pasar automáticamente al segundo suministro.
1.6.2. ALUMBRADO DE EMERGENCIA
El alumbrado de emergencia es aquel que debe permitir, en caso de fallo del alumbrado general, la evacuación segura y fácil del público hacia el exterior. Solamente podrá ser alimentado por fuentes propias de energía sean o no exclusivas para dicho alumbrado, pero no por fuente de suministro exterior. Cuando la fuente propia de energía esté constituida por baterías de acumuladores o por aparatos autónomos automáticos, se podrá utilizar un suministro exterior para proceder a su carga.
El alumbrado de emergencia deberá poder funcionar durante un mínimo de una hora,
proporcionando en el eje de los pasos principales una iluminación adecuada.
El alumbrado de emergencia estará previsto para entrar en funcionamiento automáticamente al producirse al fallo de los alumbrados generales o cuando la tensión de éstos baje al menos del 70 por 100 de su valor nominal.
El alumbrado de emergencia se instalará en los locales y dependencias que se indiquen en cada caso y siempre en las salidas de éstas y en las señales indicadoras de la dirección de las mismas. Por lo tanto, se colocarán sobre las puertas que conduzcan a las salidas, en escaleras, pasillos y vestíbulos. En el caso de que exista un cuadro principal de distribución, en el local donde éste se instale, así como sus accesos estarán provistos de alumbrado de emergencia.
Según NBE-CPI/96, art. 21.1, deberán disponer de alumbrado de emergencia:
NIVELES DE ILUMINACION DE EMERGENCIA REQUERIDOS
Según la Norma Básica de Edificación NBE-CPI/96:
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Como regla práctica para la distribución de luminarias, determinaremos que:
Según la instrucción MIE BT-025:
1.6.3. CRITERIO DE UBICACION DE LAS LUMINARIAS
Como criterio práctico a la hora de colocación de las luminarias de los alumbrados especiales, éstas se colocarán preferentemente:
1.6.4. ELECCIÓN DEL SISTEMA DE ALUMBRADO ESPECIAL
Como tipo de luminarias de emergencia y señalización, estas se pueden clasificar en función de la fuente utilizada como
Luminarias Autónomas, si la fuente de energía se encuentra en la propia luminaria o separada de ésta a 1 metro como máximo.
Luminarias Centralizadas, si la fuente de energía no está incorporada a la luminaria y está situada de ésta a más de 1 metro.
o en función del tipo de luminaria utilizada, como
Alumbrado de Emergencia No Permanente: luminaria en la que las lámparas de alumbrado de emergencia están en funcionamiento sólo cuando falla la alimentación del alumbrado normal.
Alumbrado de Emergencia Permanente: luminaria en la que las lámparas de alumbrado de emergencia están alimentadas en cualquier instante, ya se requiera el alumbrado normal o de emergencia.
Alumbrado de Emergencia Combinado: luminaria de alumbrado de emergencia que contiene dos o más lámparas de las que una al menos está alimentada a partir de la alimentación de alumbrado de emergencia y las otras a partir de la alimentación del alumbrado normal. Puede ser permanente o no permanente.
Como ventajas y desventajas de los diferentes tipos, se puede indicar que, en el caso de aparatos autónomos frente a centralizados:
Ventajas de los Autónomos:
Ventajas de los centralizados:
Y en el caso de permanentes frente a no permanentes y combinados:
Ventaja y desventajas alumbrados Permanentes:
Alumbrados Combinados:
Alumbrados No Permanentes:
Dadas las características del inmueble objeto de este proyecto, y atendiendo a la comparativa anterior, se utilizarán luminarias de emergencia autónomas con alumbrados no permanentes, siendo las luminarias de señalización autónomas con alumbrado permanente.
Las líneas que alimentan estos circuitos individuales de lámparas de alumbrados especiales estarán protegidas por interruptores automáticos con una intensidad nominal de 10 A como máximo, no pudiendo alimentar una línea más de 12 puntos de luz, utilizándose lámparas de fluorescencia preferentemente.
El grado de protección de las luminarias será medido por las cifras IP, siendo el mínimo exigido para aparatos de emergencia fluorescentes del IP223
En cuanto a las señalizaciones de seguridad, las luminarias cumplirán la Norma Básica de Edificación, que remite a las Normas UNE 23 033 y UNE 23 034, donde se indican las diferentes señales de evacuación y de seguridad, así como sus medidas para que sean vistas de diferentes distancias. Los colores obligatorios para dichas señales serán los indicados por la Norma UNE 1 115
Para realizar la instalación del alumbrado de emergencia y señalización, se utilizarán luminarias decorativas modelo MYRA N11S de la marca Daisalux, que incorporan lámparas fluorescentes para el alumbrado de emergencia de 16 W, con alimentación de red 230 V/50 Hz, emitiendo 520 lúmenes en estado de emergencia y una autonomía de una hora que le proporciona una batería de NiCd estanca, siendo la lámpara de señalización incandescente que a su vez sirve como indicador de carga de la anterior batería.
Para el cálculo del nivel lumínico que proporciona el alumbrado de emergencia y señalización en los recorridos de evacuación, se utilizarán el programa informático de cálculo Daisa v.1.10 de la misma casa que las luminarias. Daisa es un programa para la realización de proyectos de alumbrado de emergencia, mediante el cálculo de la iluminación recibida sobre una superficie.
Siguiendo las normativas referentes a la instalación de emergencia (entre ellas la NBE-CPI en su articulo 21-2ª), no se tendrá en cuenta la reflexión de paredes y techos. De esta forma, el programa informático efectuará un cálculo de mínimos, asegurando que el nivel de iluminación recibido sobre el suelo en los recorridos de evacuación es siempre igual o superior al calculado.
Se hará el cálculo de los recorridos de evacuación de cada planta (baja, primera y tipo) separado en dos alas, para facilitar así la lectura del resultado.
13
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M.C. Gustavo Lopez 1
glopezbadilla[arroba]yahoo.com
Francisco Cosio 2
Francisco Perez 2
Raul Troncoso 2
1 Investigador-Académico, CETYS-Universidad, Mexicali, B.C.
2 Alumnos investigadores.
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