Enviado por joaquinczikkPara nosotros dependencia y desarrollo son dos conceptos antagónicos: La División Internacional del Trabajo incentiva el desarrollo de los países más desarrollados, mientras imposibilita el desarrollo de los países subdesarrollados, en estos se desarrolla un sistema en donde se exportan materias primas y se importan productos manufacturados, capitales y tecnología, dejando a estos países en una relación de Dependencia económica y, por lo tanto, Política.
Argentina, en tanto país subdesarrollados y antigua colonia, se insertó en esta división internacional de trabajo en relación de dependencia frente a las grandes potencias capitalistas(hasta comienzos del siglo 20 Argentina estuvo bajo la influencia económica de Inglaterra pero con su derrumbe como potencia imperialista tras la segunda guerra mundial, EEUU paso a ser nuestro dominador, que tras la guerra fría y la desaparición de la Unión Soviética se perfila como la única superpotencia del mundo).
A lo largo de toda nuestra historia, el gran elemento político y económico que condicionó al gobierno y a la sociedad argentina y que mantuvo al país en una situación semicolonial fue la deuda externa.
La Argentina se encuentra inmersa en la división internacional del trabajo como proveedor de materias primas, o sea, en una situación que de por si sola implica un enorme grado de dependencia ya que el país depende para su subsistencia que le compren materias primas pero al no poseer industrias necesita comprar del extranjero productos industriales y de alta tecnología con un alto valor agregado.
Esta división fue siempre muy perjudicial para los países no desarrollados, pero en los últimos años la situación se agravó por el deterioro de los términos de intercambio(los precios de las materias primas valen cada vez menos mientras los productos industriales mantienen o aumentan su valor) y por la discriminación comercial aplicada por las grandes potencias(colocan trabas aduaneras para los productos extranjeros que puedan competir con su producción nacional y otorgan subsidios al campo mientras piden a los países pobres abrir los mercados a sus productos).
Esta división internacional de trabajo implica también para la argentina y los otros países subdesarrollados una "importación" de capitales: en estos momentos de las 500 mayores empresas del país sólo un 20% está en manos de capitales argentinos, mientras que el otro 80% son propiedad principalmente de grandes multinacionales, que influyen en las decisiones políticas y económicas nacionales y al representar intereses extranjeros colocan a la Argentina en una situación de total dependencia.
Este tipo de economía muy poco industrializada no puede ocupar gran cantidad de mano de obra por lo que genera desocupación y miseria, genera una constante fuga de capitales al extranjero(servicios de la deuda, ganancias de las empresas extranjeras operando en el país que son giradas al exterior, en la década del 90 el turismo en el extranjero), produce una acumulación de la riqueza en pocas manos(los dueños de los campos, la burguesía nacional trasnacionalizada y los grupos económicos extranjeros operando en el país) y por lo tanto imposibilita el desarrollo. La Argentina se encuentra dentro de Latinoamérica, por ello un análisis individual de nuestro país sería incompleto y no nos permitiria comprender verdaderamente nuestra realidad.
Este sistema logró mantenerse vigente a lo largo de la mayor parte de nuestra historia, a través, de la deuda externa. Esta fue en todos los tiempos un instrumento de succión de las riquezas nacionales, de imposición de políticas y de dominación de grupos políticos y económicos. Una operación de préstamo que en teoría consiste en la utilización de ahorro para fines de desarrollo nacional, en los hechos fue una especulación financiera que vació al país, condicionó su política, consolidó a los gobernantes y los enriqueció, junto con los especuladores extranjeros y nacionales.
Otro echo que agrava la dependencia argentina es que a lo largo de toda nuestra historia cada grupo hegemónico ha estado vinculado –o subordinado- a una potencia extranjera predominante, que hasta la segunda guerra mundial fue Inglaterra y luego de ella fue Estados Unidos. La deuda externa es el instrumento de regulación o de extorsión en esas relaciones.
En una etapa prevalecían los conflictos entre los adictos a las potencias dominantes(en nuestro caso Gran Bretaña y EEUU);así se financiaba a los secuaces y se hostilizaba a los adversarios; cuando los amigos llegaban al poder se los apoyaba y convertía en socios.
En otra etapa, se promovían golpes de estado, durante los cuales se compartía gobierno y negocios. Una tercera fase es la de los golpes de mercado, en los que ya interviene de modo directo el poder financiero, mediante el otorgamiento o la negociación de prestamos externos.
En este momento, la deuda externa es una garantía para la continuidad de la política económica que conviene a los acreedores. Esto se logra con facilidad. Primero se infla la deuda a montos tales que se hace impagable. Entonces es necesario seguir recibiendo prestamos para cancelar los intereses.
Estos prestamos se otorgan si se cumple con la política que quieren los acreedores. Los detalles de esta política se inscriben en los acuerdos stand-by con el FMI , que no desembolsa si no se cumplen. Luego hay que obedecer. De tal modo, el FMI utiliza la deuda externa como principal eje de su influencia sobre los países. No solo porque presta directamente, sino porque su luz verde es requisito indispensable para el acceso a otros prestamos o inversiones externas.
El echo sobresaliente de una investigación realizada por Galasso es que los gobiernos populares se desendeudaron mientras que los oligárquicos aumentaron la deuda. A través de una recorrida por la historia argentina se puede observar claramente esto.
El primer préstamo que recibe nuestro país es el Baring Brothers, se produce durante el gobierno de Rivadavia y es entregado por Inglaterra. Además de utilizarse como instrumento de saqueo y sumisión semicolonial, este acuerdo está ligado a la corrupción(Robertson, Castro y García se quedan con parte del dinero).Luego durante el período 1862-1880 se financió primero el enfrentamiento contra Paraguay y existieron también empréstitos destinados a las provincias, en especial la de Buenos Aires.
En el lapso 1880-1904 se utilizaron primero prestamos para ferrocarriles y después se cayo en la crisis de 1890 con miguel Juárez celman; los bancos europeos ofrecían créditos a quienes quisiera tomarlos; en ese contexto de especulación desenfrenada, en 1890-1891 se llegó a la crisis de pagos externos.
Después renunció el presidente Juárez Celman y asumió Carlos Pellegrini y la deuda externa apareció como problema fundamental.
La siguiente etapa es la que va de 1904 a 1928 y cubre las presidencias de Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Roque Saenz Peña y Victorino de la Plaza; entonces continuó el endeudamiento para usos multiples. Luego, a partir de 1916, vinieron los gobiernos radicales. Con el de Hipólito Irigoyen disminuyó la deuda y aumentó durante el período de Marcelo Torcuarto de Alvear.
Después, entre 1928 y 1938 la deuda siguió aumentando durante los gobiernos de los generales Jose F. Uriburu y Agustín P. Justo; al final del período entre 1935 y 1937 se produce una repatriación de la deuda.
Entre 1938 y 1955 hubo políticas alternativas. Al principio, durante las presidencias de Roberto M. Ortiz, se interrumpieron las repatriaciones de la deuda. A partir de 1940, durante la presidencia de Ramón M. Catillo, volvieron a practicarse sin interrupciones , se intensificaron a partir de 1946 y llevaron a la extinción de la deuda externa argentina en 1948 bajo la presidencia de Perón. En 1955 la deuda externa oscilaba entre 500 y 700 millones de dólares. En el período 1955-1976 continuó el endeudamiento externo, que en 1975 era de alrededor de 9000 millones de dólares.
A partir de 1976 se produjo la explosión de la deuda externa, pues fue primero el instrumento de una gigantesca evasión de capitales(1976-1983) y después el combustible que hizo funcionar la convertibilidad.
En la primera etapa fue la herramienta utilizada por el establishment financiero internacional y nacional para lucrar con elevadas tasas de interés local y para evadir capitales. En la segunda, el mecanismo que permitió cubrir los deficits crónicos de los sectores fiscal y externo(en periodos de auge, el déficit externo por aumento de importaciones; y en los de recesión, el déficit fiscal por la disminución de la recaudación).
Así creció la bola de nieve hasta que la situación se hizo insostenible y se terminaron los prestamos externos. Entonces, la economía basada en el endeudamiento se derrumbó. Los personajes promotores de este endeudamiento fueron en el período militar Jorge Rafael Videla y el ministro Jose A. Martinez de Hoz y desde 1991 hasta 2001 los presidentes Carlos Menem y Fenando De la Rúa y el ministro de economía de ambos Domingo F. Cavallo.
Los empréstitos, como ya se dijo, están ligados a la corrupción. Ya es de rutina que a los negociadores del país deudor se les regale un porcentaje del empréstito. Dos casos resonantes en donde se produje este fenómeno fue en el primer préstamo otorgado al país, por la banca Baring y el último caso conocido con motivo de la deuda se produjo en el megacanje. A mediados del 2001 la Argentina se quedó sin crédito y no podía pagar a los acreedores.
Entonces se contrato un "megacanje" por el cual se aumentaba en 3 años la cartera objeto del canje; a cambio, se recargaban las obligaciones del resto del período(31 años) en 55.281 millones de dólares. Una de las trampas, además de la suba de las tasas de interés , está que en el año 31, se cancelan 17.099 millones de dólares y durante los 30 años anteriores se pagan intereses por esas suma.
Además los bancos que armaron el megacanje, cobraron comisiones por 147.5 millones de dólares. Este es un ejemplo flagrante y reciente de la ilegalidad de la deuda externa, así como de los negocios que permite.
La vulnerabilidad de la economía Argentina tiene un eje central en el sector externo y más particularmente en los condicionantes de la apertura externa que surgen desde la crisis de mediados de los 70. El fenómeno se despliega mediante la apertura importadora y de la cuenta de capitales, determinando un proceso de dependencia del ingreso de capitales del exterior para equilibrar el déficit del balance de pagos.
Dicha situación es convergente con el comportamiento de los capitales internacionales excedentes, que como solución propia a la crisis de rentabilidad operada a fines de los años 60 y comienzos de los 70, presionaron y aún lo hacen, para abrir las cuentas de capital de los países de menor desarrollo relativo. Como se dijo anteriormente, estos capitales contaron con el apoyo de los organismos financieros internacionales, que presionaron sobre los sucesivos gobiernos, de la misma manera que lo hicieron con otros países de elevado endeudamiento, particularmente en América latina.
Entonces aparece como necesidad de los capitales dominantes consolidar en el plano jurídico las reformas en el modelo de acumulación que se fuera construyendo desde la crisis de mediados de los 70, y por ello una constante desde la Dictadura Militar de 1976 ha sido el aliento a las reformas estructurales, que durante el gobierno de facto se materializaron a través del régimen financiero( a partir del cual se instaura un nuevo proceso de especulación financiera y de endeudamiento externo tanto público como privado) y de la legislación sobre inversiones extranjeras.
Pero fundamentalmente, durante la década del 90 se concentró en la reforma estatal, las privatizaciones, en el régimen de convertibilidad y en la apertura de la economía. Estos fenómenos hicieron acrecentar, en vinculación directa con un capital deseoso de incrementar su rentabilidad, el efecto nocivo del endeudamiento externo, descargando sobre la mayoría de la población el costo derivado del mismo.
Tanto el FMI como el Banco Mundial, garantes principales de las políticas impulsadas por los Estados Unidos, participaron activamente, impulsando el proceso de desregulación y apertura, favoreciendo el libre movimiento de capitales.
De esta forma, con la implantación del modelo neoliberal, y la reinserción de nuestro país en la división internacional del trabajo(desaparece la industria, se importan capitales, se exportan materias primas), Argentina se transformó en un país mucho más dependiente de lo que era anteriormente. Paralelamente aumentó la desocupación, la miseria, cayeron los salarios reales y se entró finalmente en una profunda crisis.
Cabe preguntarnos porque este mismo modelo(neoliberal) no destruyó las economías estadounidense, europea o japonesa. Según Theotonio dos Santos, profesor de la Universidad Federal Fulmínense América latina asumió el neoliberalismo desde un punto de vista unilateral. Casi todos los países de la región bajaron drásticamente sus barreras tarifarias, sin pedir ninguna compensación.
Por el contrario, Estados Unidos nunca bajó sus tarifas. Ni Europa. Al menos en los sectores en que ellos son poco competitivos y que les interesa preservar. Nosotros ampliamos la entrada de productos y no creamos nuevos mercados, porque tenemos barreras, sobre todo en nuestros sectores estratégicos, como el acero para Brasil.
El papel que ocupa la Argentina en el mundo y principalmente su inserción en la división internacional del trabajo se relaciona y es una directa consecuencia de cómo se formó la república Argentina y porqué razones o causas.
En 1853 tras la batalla de Caseros en donde Urquiza vence a Rosas, se produce un intento de unificar al país a través de una constitución: esta es aceptada por el interior del país(la confederación bajo el mando de Urquiza) pero rechazada por la provincia de Buenos Aires al ser una constitución federal (Mitre).
En esta provincia se produce una alianza entre el sector terrateniente y la burguesía comercial porteña. Después de las batallas de Cepeda(triunfa la provincia de bsas) y Pavón(en donde Urquiza sale victorioso pero les deja el escenario político a sus enemigos) se impone la provincia de Bs As sobre el resto del país. Los sectores que toman el poder(la burguesía comercial porteña y la oligarquía terrateniente) están más interesados en una alianza con Inglaterra ,que les traería prosperidad a ellos pero dependencia a todo el país, que en un desarrollo nacional independiente. Inglaterra, por su parte, se beneficiaría de esta alianza: necesitaba nuevos mercados para sus productos y le convendría comprar trigo y carnes más barato para alimentar a sus trabajadores y a la población en general.
De esta manera comienza la construcción de los ferrocarriles por parte de los ingleses, que comunican, en abanico, el interior del país con la ciudad de BsAs, se instala en Bsas el Banco de Londres y Río de la Plata y se aplica el librecambio a ultranza para facilitar el ingreso de la mercancía europea, columna fundamental de la alianza entre la oligarquía y el imperio británico. De esta manera Argentina como república se crea por las necesidades tanto de una potencia externa como de un grupo interno que se beneficia de esa situación.
Es así como la Argentina se inserta a la división internacional del trabajo: el modelo agroexportador, un modelo político y económico de dependencia impuesto desde afuera con la complicidad de grupos internos. La implantación de este modelo impidió a la Argentina desarrollar desde sus comienzos un modelo de país independiente y con desarrollo interno pero para empeorar las cosas, las enormes ganancias que implicaban ser "el granero del mundo", no quedaban en nuestro país sino que salían hacia Inglaterra a través de pagos por la deuda, giros de dinero al exterior por parte de sus empresas y turismo en el extranjero(la oligarquía realizaba viajes de despilfarro a París, Londres y otras capitales del mundo).
Cuando se presentó la oportunidad de desarrollar a el país, la clase dominante parasitaria se quedó con los brazos cruzados y no controló la salida de dinero del país, lo que hubiera permitido un fuerte desarrollo autónomo. Tampoco se interesó en el desarrollo de la industria.
Para entender como esta clase social perjudicó al país se puede comparar el resultado de la guerra civil en EEUU con el de la Argentina.
En el primer país en la guerra civil triunfó la burguesía industrial nordestina que prevaleció sobre los latifundistas del sur(dueños de esclavos partidarios de seguir exportando algodón y tabaco e importando productos manufacturados de Inglaterra). Por ello el triunfo de la burguesía industrial del nordeste implicaba: altísimas tarifas aduaneras, fuerte industrialización, mercado interno en expansión y avance hacia el oeste, unificando el país llevando verdadera "civilización".
En la Argentina, en cambio, triunfó la oligarquía mitrista abrazada al capital ingles, librecambista y fervorosa partidaria de la división internacional del trabajo que le adjudicaba a la Argentina el rol de productora de cereales y carnes. Esto implicaba desocupación, mercado interno raquítico, hundimiento del interior con sus riquezas naturales inexplotadas, subordinación política y cultura colonial. Lo contrario de la civilización y progreso histórico, aunque de esta manera fue llamado por la clase dominante Argentina, tratando de semejarse a la burguesía industrial norteamericana que nada tenía en común con ellos.
La división internacional del trabajo implicó para la Argentina desde sus orígenes dependencia, miseria, hambre y desocupación.
Como se habrá advertido, la deuda externa resulta un personaje permanente en nuestra historia. Salvo los períodos de gobiernos populares, ha obrado como instrumento de saqueo y subordinación semicolonial.
Por supuesto, su acción se ha entrelazado con otros mecanismos de expoliación tales como la penetración extranjera de mercaderías y capitales, el deterioro de los términos de intercambio, la expoliación financiera, la monopolización y oligopolización de los mercados, la discriminación comercial aplicada por las grandes potencias, las concesiones leoninas de recursos naturales y servicios públicos.
El gran titiritero responsable de la opresión y el despojo es el bloque de intereses constituido-antes- por la vieja oligarquía y el imperialismo británico; ahora, por el nuevo poder económico-o nueva oligarquía- y el imperialismo norteamericano.
Cabe preguntarse entonces cual ha sido el resultado de esta tozuda política económica que recorre nuestra historia y que especialmente asume rasgos cada vez más siniestros a partir del llamado "modelo" implantado en 1976.
Argentina, octava, entre los países, en cuanto a extensión territorial, poseedora de los más diversos climas, dotada por la naturaleza de las mejores praderas del mundo, así como de riqueza petrolera, importantes bosques, potencial hidroeléctrico, con extensas posibilidades mineras en el costado oeste y un litoral atlántico con fabulosa riqueza ictícola, se halla endeuda en 214000 millones de dolares.
El importe de esta deuda es similar a el dinero perteneciente a los Argentinos que ha fugado al exterior. Es decir, Argentina, a través de este modelo de dependencia externa, ha drenado riqueza permanentemente hacia el exterior a través de intereses con tasas usurarias, utilidades de las multinacionales, de fletes y primas por transporte y seguros, de manera tal que una importantísima parte del ahorro nacional se ha evaporado a beneficio de los intereses foráneos. En ese tributo imperial-reiteramos- ha tenido coparticipación la minoría nativa "trasnacionalizada". Por esa razón, un país saqueado y endeudado puede mostrar a uno de sus empresarios en la lista de los más ricos del mundo, como en el caso de Gregorio Pérez Companc. Asimismo, las cifras de distribución del ingreso nacional, dan cuenta de la siniestra desigualdad impuesta por el sistema capitalista dependiente o semicolonial. Así la brecha entre el 10% más rico respecto al 10% más pobre se ha ido ensanchando enormemente desde 1976 y pasó de 12.2 veces a 29 veces en el 2001.
En junio de 2002 la desocupación alcanza su cifra record:21.5%, es decir sobre una población activa de 14.500.000, existen 3.100.000 desocupados. A ellos se les agrega más de dos millones y medio de subocupados y tres millones de ocupados en negro. Esa masa de desocupados y subocupados, es el revolver que coloca la patronal sobre la clase trabajadora ocupada, obligándola a aceptar condiciones de trabajo infrahumanas, pérdida de derechos laborales, etc. La permanencia del desempleo lleva a pensar que se trata de una estrategia siniestramente planificada. No solo la nueva oligarquía prefiere el bajo costo argentino y la búsqueda del mercado externo como consecuencia de su entrabando con el capital extranjero, sino que además quiere alejar toda posibilidad de pleno empleo que permita a la clase trabajadora recuperar su fortaleza sindical y política de décadas atrás.
La desocupación se constituye así como el gran instrumento del llamado "disciplinamiento social", es decir, no solo de la obtención de abultada plusvalía sino, además, de la eliminación de las conquistas sociales.
Todas estas víctimas de un sistema inocuo ya han aprendido lo que no quieren. Han comprobado que una dirigencia política agotada solo sabe mentir y traicionar, es decir que por corrupta, incapaz o cobarde, termina sirviendo a los poderosos. Han verificado en los hechos los resultados de "ingresar al primer mundo", "insertarse en la economía mundial" y otras tantas zonceras económicas del liberalismo. Han sufrido en carne propia las delicias de las privatizaciones.
Por eso, en la Argentina desarticulada, desmembrada y fragmentada han comenzado a producirse experiencias nuevas a través de las cuales diversos sectores sociales llevan a cabo la necesaria rearticulación, se reagrupan y avanzan con sus reclamos, en defensa de sus derechos.
El vasto mundo de la desocupación toma forma a través de los piqueteros. Su instrumento es el corte de rutas, ya que no pueden recurrir a las huelgas, como los trabajadores ocupados.
Así también la frustración, la asfixia y la profunda caida en sus condiciones materiales moviliza a los sectores medios contra el "modelo". Nacen y proliferan entonces las asambleas barriales, exigiendo participación y formas de democracia directa. Del mismo modo, los trabajadores de fábricas en quiebra han comprendido que ellos pueden dirigirlas y empiezan a hacerlo, salvando las fuentes de trabajo.
Estas organizaciones evidencian que la sociedad argentina tiene suficientes reservas para no dejarse abatir por el desanimo, el escepticismo o la dispersión. Ellas son la reacción frente a un mundo de falsas promesas, hipocresía y dominación semicolonial.
¿A través de qué proyecto, entonces, es posible lograr la redistribución del ingreso, el recupero del empleo y la reorganización del estado semidestruido?
Este proyecto se habrá de elaborar entre todos y en la lucha contra todo lo viejo que muere irreversiblemente. No será tarea de iluminados, menos aún de copistas y remedadores de experiencias lejanas, de otras épocas. Resultará creemos de un estudio pormenorizado de la realidad argentina, de sus rémoras, de sus potencialidades, producto de un debate amplio en donde todos aporten sus experiencias y conocimientos al servicio del proyecto colectivo.
Realizado por
Joaquin Czikk
3º año del Colegio Carlos Pellegrini
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