¡Cómo gobernar un país de nuestra Latinoamérica!

(Manual para novatos y principiantes)

Parte 1: ¿Quiere ser usted el próximo presidente de su país?

    1. ¡Qué nos ha ocurrido en América Latina!
    2. ¿Quiere ser usted el próximo presidente de su país?
    3. El arte de gobernar y la Constitución
    4. La visión de gobernar cualquiera de nuestros países
    5. Único problema de América Latina y de nuestros países y patrias (como causa de todo)
    6. Propuestas para gobernar nuestra respectiva nación
    7. Pilares de la nueva patria, para gobernar a cualquiera de nuestros países
    8. Gobernabilidad
    9. Propuesta de gobernabilidad democrática y reforma del estado
    10. Grandes temas nacionales e implementación de líneas políticas para conseguir, ¡Por fin!, la tan ansiada gobernabilidad
    11. Organigrama y flujo de actividades
    12. Verdad y mentira en la vida política
    13. El profesionalismo en el arte de hacer gobierno
    14. Lecciones para gobernar

¡QUÉ NOS HA OCURRIDO EN AMÉRICA LATINA!

De verdad que es un dilema terrible esta democracia a la latinoamericana, a lo tropical, a lo tercer mundista, puesto que, cada cuatro, cinco o seis años (depende de la "democracia electoral" que tengamos en nuestro respectivo país) tenemos que hacer una escogencia para que el electo Presidente nos Gobierne, atienda nuestras demandas, cumpla sus promesas y, para variar un poco, nos empiece a desilusionar en la dulce compañía de compinches, compadres y amigotes y amiguetes; y no digamos de la amorosa y sexual compañía de novias, queridas, amantes que, muchas de las veces nuestros gobernantes que no son nada melindrosos ni discriminadores, han tenido y tienen a sus chicos, a sus novios, maridos y personal "machista" que les complacen sus deseos más locos y perversos, para quitarse el estrés terrible de gobernarnos.

¡Qué barbaridad por Dios Santo!.

¿Acaso no hay otro método para esto que ya está cantado y sabido que nos van a hacer los nuevos mandatarios por venir?.

Claro que hablamos de elecciones regulares para que el que viene saque al anterior, puesto que, no hace mucho, los golpes de estado, las escaramuzas y los gorilas militaroides que se entronizaron en nuestros países, con las botas sobre nuestros padres, abuelos y tatarabuelos, todavía está latente en cada uno de nuestros países.

Y no importa, realmente, si hablamos de Guatemala, Ecuador, República Dominicana, Brasil, Argentina o Chile o aún Cuba, todos y cada uno de nuestros países tropicalizados en América Latina, hemos tenido nuestros propios demonios y bestias.

Unos del lado militar y otros del lado guerrillero-comunista.

Que, como bien lo dice el refranero popular, son la misma... porquería.

La cosa es que ambos bandos nos aniquilaron, puesto que solamente el pueblo pusimos a nuestros familiares como carne de cañón y a los muertos por millones durante los conflictos armados, revoluciones, contrarrevoluciones, alzamientos, golpes de estado y demás artificios que se han usado, y que seguramente se continuarán usando, para alcanzar el poder de una manera más fácil y segura que por las urnas, que es por las armas.

Todo va encaminado a tener y disfrutar de las mieles del poder...

La burla es que hoy, al igual que en años recientes, unos quince o veinte años, es decir una generación por lo menos, la nuestra digamos, cuando asumieron los distintos presidentes que han desfilado por nuestra fauna política como zoopolíticos, en un nuevo intento por hacer bien las cosas en nuestros países, éstas han empeorado para todos y cada uno de los latinoamericanos que, supuestamente, deberíamos de estar en un maravilloso y desarrollado país y continente, y no en el que estamos, sumidos en la mayor de las miserias e iniquidades que podamos recordar.

Lo único que puede identificarnos a los latinoamericanos es la pobreza, el subdesarrollo, la miseria y la inconcebible falta de oportunidades para los cientos de millones de paisanos.

La herencia que, luego de tantos Gobiernos y de muchísimos Presidentes, hoy nos alcanzó, es una terrible, llena de borrascas y sin una luz por medio de la cual podamos guiarnos para salir del subdesarrollo y de los abusos.

Lo paradójico de todo este marasmo es que nuestras Constituciones, cada una de ellas, delega, como obligación del Presidente y del Organismo Ejecutivo, la realización del bienestar, de la seguridad, justicia, libertad, paz y desarrollo integral de cada uno de los habitantes y sus familias de este nuestro bello y paradisíaco respectivo país y continente.

El mandato constitucional es y ha sido para la persona que llegue y ha llegado a ejercer, por la voluntad popular y la manifestación electoral el día de las elecciones, la Presidencia de la República de nuestro respectivo país.

Es decir para varios señorones (y algunas señoronas, pocas pero las hemos tenido como presidentas, pero iguales de inútiles) que ya tuvieron en sus manos la batuta del poder y en su pecho la banda presidencial.

Contestémonos con toda sinceridad ¿Qué diablos hizo cada uno de aquellos que elegimos como presidentes de nuestros países?.

¿Qué bienestar les debemos?.

¿Y los resultados positivos que deberíamos de estar disfrutando todos los latinoamericanos por la gestión de cada uno de los flamantes presidentes que hemos tenido el placer de tener, qué se hicieron?.

Ese es el grave problema nacional en cada uno de nuestros países y en cada uno de nosotros sus habitantes. Nuestros flamantes presidentes, del pasado reciente, y por supuesto los actuales que se sacrifican por cada uno de nosotros, nada hicieron, pues hoy, para desgracia del pueblo, nos tienen ocupando lugares terribles en lo que al Índice de Desarrollo Humano (IDH) se refiere. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, que nos califica en esos terribles puestos y que nos señala, ¡inequívocamente!, como países ingratos con su pueblo.

Seguimos íngrimamente pobres y miserables.

A pesar de los miles de millones de dólares (ponemos esta moneda para comprender mejor lo que queremos dar a entender) que todos los presidentes que hemos disfrutado en nuestros países, se gastaron y se gastan a manos llenas en la supuesta gestión positiva que tuvieron que proporcionarnos.

Claro, la gestión positiva, no lo dudemos, es la que se comparte con compadres, amiguetes, amiguitas, amiguitos y financistas que, sabedores de la piñata que les espera si el candidato que apoyaron con dinero llega a gobernar su país, desquitan, al millón por uno, lo que dieron como contribución de gastos de campaña del candidato.

Pero la calificación que el PNUD hizo y hace de cada uno de nuestros países, los señala de manera negativa.

Y ante esto no hay justificación ni excusa posible.

Nos toca, y corresponde hoy, en estos precisos momentos, a nosotros, a esta generación, transformar las cosas y hacer lo que ningún otro ha hecho por nuestro respectivo país.

Es decir sacarlo del subdesarrollo.

Y, si cada uno de nuestros Primeros Mandatarios en nuestro respectivo país, no declara un Estado de Emergencia y de Calamidad Pública ante ese acusador puesto en el que nos sitúa el PNUD con respecto al IDH, que nos tiene como países con la mayor pobreza en el mundo, nada podrá impedir que ese hoyo negro nos termine de tragar.

La única salida posible que hay, en estos álgidos momentos que vivimos en Latinoamérica, después de esa declaratoria de Emergencia, es Convocar a un Pacto de Gobernabilidad; Poner a funcionar un Plan de Descentralización, Desconcentración y Modernización del Estado; Desarrollar, Ejecutar y Operativizar, por medio de un Sistema de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural, un Plan Nacional de Desarrollo Humano y Social (que debe incluir una Estrategia para Combatir en serio a la pobreza), del que me precio tener una propuesta y que está a la disposición del próximo que quiera ser Presidente de cualquiera de nuestros país y que quiera hacer Gobierno; y en poner en marcha un Plan Nacional de Seguridad, Prevención y Protección Civil.

Entonces sí que la gestión y logros de ese Gobierno será y podrá ser disfrutados por nuestros hijos y nietos.

Mientras tanto... y eso nos llegue... mejor continuemos con nuestros análisis y propuestas.

Nuestras respectivas Leyes Electorales y de Partidos Políticos establecen, en nuestros respectivos países, reglas para el juego ese de hacer de un paisano el mandamás de nuestro país, al que por medio de nuestros votos encumbramos, nada menos, que hasta la Presidencia de la República.

Quién hasta no hacía mucho era una simple persona CCC (ciudadano común y corriente), con sus problemas personales y decepciones propias de vivir en esta parte del globo terráqueo tropicalizado y aclimatado a la pasión y dramas socio económicos que nos hacen lucir como países en extrema pobreza, con nuestros votos lo hacemos ocupar el cargo más importante de nuestro país.

La fiesta electoral que se genera desde adentro de los partidos políticos, con algún chance de ganar, genera, así mismo, y provoca, gran entusiasmo entre correligionarios, simpatizantes, amigos y oportunistas; la mayoría de ellos, por no decir todos, buscando un asidero para que si el gallo nominado llega a la Presidencia, tener un hueso durante su mandato que roer y que disfrutar.

Y motivamos a nuestra familia, amigos, vecinos, parentela lejana y a cuanto paisano podamos para asegurar los votos que permitirán que en la cadena de la política electoral, todos ganemos. Es decir: el candidato o la serie de candidatos propuestos que sean electos y que nosotros, los que podemos lucir como los que trabajamos por ellos, nos den un empleo fijo, presupuestado, por contrato o de asesores.

La cosa es estar supeditados al Presupuesto Nacional.

Político que no está en el Presupuesto de Gastos de la Nación, no es político, que se dedique a pescar o a gritar en los estadios.

Si no, qué chiste tiene que sudemos, corramos y gastemos para motivar a que se vote por los candidatos que hemos escogido, oliendo o percibiendo y que creemos firmemente en su triunfo.

Por supuesto, en este remolino, unos más que otros, de los que se meten a trabajar intensamente las campañas electorales, consiguen más de algo; y, normalmente los oportunistas y los arribistas de última hora son los que se comen los dulces más deliciosos del accionar gubernamental ya en el poder.

No tengo ninguna duda que este principio se aplica y se cumple aquí en nuestra América Latina como en los Estados Unidos, Rusia, la China y África.

Antes que la conciencia social hacia nuestro pueblo, buscamos satisfacciones personales, dinero y, por supuesto, cubrirnos de impunidad.

Pero si esa es la realidad, no hay de otra que aceptarla y digerirla.

Es parte de la particular manera de hacer política en nuestra bella Latinoamérica. Que no se nos olvide.

Ahí si que ni modo compadre.

Si nuestras respectivas Cartas Magnas demandan que el Estado tiene como obligación fundamental llevar y hacer realidad el Bien Común para todos y cada uno de los habitantes de nuestro país, como que es otra la amarga realidad que vivimos los latinoamericanos.

Por supuesto que corresponde al Presidente de la República hacer palpable este mandato.

Entonces... ¿por qué estamos como estamos?, si nosotros, el pueblo debidamente empadronado, sí cumplimos con la parte que nos toca, es decir elegir a aquel que tiene la obligación y la sobrada responsabilidad de representarnos y sacarnos de la miseria, del atraso, pobreza e infortunio.

Somos, y seguimos siendo, naciones de miseria, pobres, en extrema pobreza y condenados al subdesarrollo, sin poder ofrecerle a nuestros hijos y nietos un futuro con esperanzas y posibilidades de superación, a pesar que nuestra parte la hacemos muy bien cada cuatro, cinco o seis años (depende del país y de las reglas electorales para elegir presidentes).

¿Qué es lo que realmente ha estado pasando?.

¿Estaremos condenados a vivir en este círculo vicioso y que nuestros políticos nos sigan viendo la cara de babosos, de lelos y hasta de pendejos?.

Los presupuestos de gastos que nuestros respectivos Estados han tenido en estos largos años de vivir en democracia y gastados por estos fatídicos presidentes que nosotros mismos hemos elegido como tales, no se notan.

Eso sí, los índices macroeconómicos que cada uno de estos Gobiernos exhibieron, en su oportunidad, tampoco reflejan, y mucho menos han llegado los beneficios a nuestra población sumida en la desesperanza, miseria y pobreza.

Cada uno de los presidentes, durante su período correspondiente, ha salido alardeando que en el Banco Central de nuestro respectivo país, dejan depositados varios cientos sino miles de millones de dólares y que, los índices macroeconómicos, denotan una economía fuerte y hasta soñada para la inversión extranjera.

Y es posible que eso sea cierto.

El grave problema es que esos fabulosos números y datos financieros, económicos y monetarios, nunca han llegado a traducirse en beneficio alguno para nosotros, el pueblo y las familias más necesitadas.

¿Por qué?.

Eso es lo que pretendemos contestarnos con este manual.

Y debemos empezar, primero, con la queja; para luego exponer la llaga social de los latinoamericanos, analizar, proponer y lograr compilar una serie de técnicas, tácticas y acciones políticas para que la cosa ya cambie.

Creo que ya es justo y suficiente de haber sido tonteados conque éste o aquel candidato es el bueno; elegirlo ilusionados, para encararnos de nuevo con la realidad politiquera de salir de un malo a uno peor.

¿Ejemplos?... por favor, en cada uno de nuestros países los tenemos hasta para regalar...

Ese ha sido el círculo en el que hemos bailado con todos y cada uno de nuestros presidentes que hemos electo en América Latina en cada uno de nuestros respectivos países, que nada dejaron de su gestión gubernamental que favoreciera a la mayoría de los habitantes de nuestros países.

Es ridículo, y hasta un crimen, que aquel padre que gana lo suficiente tenga limitada a su familia; y que vivan los hijos y la esposa al margen de los beneficios del buen salario que devenga el cuate. Al que, sin ninguna duda, le alcanza inclusive para tener ahorrados unos centavitos.

¿De qué le sirve el dinero en el banco si su familia padece y afronta una carestía inmerecida?.

¿De qué le vale a la familia que el jefe del hogar tenga y maneje un buen carro, parrandee, coma bien, se rodee de gente importante y que gaste hasta en una su novia o novio (en gustos se rompen géneros, no lo olvidemos)?.

¡De nada le sirve!.

Puesto que, nuestros paisanos en América Latina, para vestirse tienen que comprar en las pacas (ropa importada que se recauda para los pobres en EEUU, y que en nuestros países es vendida a precios de quemazón), para comer lo tienen que hacer limitados a cualquier cosa menos a leche, carne y nutrientes apropiados, y para la diversión y el sano esparcimiento, ni pensar en salir más que a la vuelta de la casa (si es que tienen casa, porque la mayoría de paisanos tienen su hogar en lugares inapropiados y los materiales que usan para "construir" sus viviendas, son tremendamente inadecuados).

Y con esta comparación es bueno ver que a nosotros, la población que nuestras respectivas Constituciones dicen que delegamos el poder público, de manera temporal, en los presidentes que hemos tenido, nada hemos recibido del Estado, de las instituciones y de los seres humanos que en un momento de la historia patria ocuparon el alto cargo de Presidente de nuestra respectiva República.

Pero eso sí, cada uno de ellos, de los fulanos que fueron fajados con la banda presidencial y en cuyas manos hemos estado hasta la presente fecha, fueron los únicos que resolvieron su personal situación, la de sus amigotes, compadres y de algunos correligionarios.

...¡Malaya un pedacito para mi nana y para mis miserias!...

Para ellos sí funcionó el mandato constitucional de luchar por el bienestar.

¿No le parece cruel e inhumano esa realidad que nadie puede negar?.

Pero bueno, continuemos con esta actividad.

Explicar en qué consiste el arte de gobernar, o definir la palabra Gobierno, de nada sirve; porque el estómago vacío, los crímenes, el desempleo y lo dramático de vivir en nuestros países y en las condiciones en que sobrevive la mayoría de paisanos, ahí siguen y no necesita explicaciones ni teorías, sino acciones y resultados para que todos tengamos una vida digna y con oportunidades de sacar adelante a la familia.

¿Verdad?.

Lo que sí entendemos es que vivimos en países en donde hay un mandato constitucional que obliga al Estado, por medio de la Presidencia de la República, principalmente, a llevar el desarrollo de la Nación y a cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes.

Y eso es lo más importante.

Claro que podemos hacer un recorrido por el significado de la palabra gobernar, el cual nos permitirá ampliar y comprender mejor de qué estamos hablando y qué es lo que debemos esperar que hagan las personas encargadas de gobernar y gobernarnos.

Son sinónimos de gobernar las siguientes palabras: regir, administrar, mandar, presidir, cuidar, tutelar, representar, abastecer e imperar.

Regir significa dirigir o mandar, guiar, llevar o conducir una cosa.

Administrar: cuidar, servir o ejercer algún empleo.

Mandar: ordenar el superior al súbdito, ofrecer y prometer una cosa.

Presidir: tener el primer lugar, predominar.

Cuidar: poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de una cosa; así como asistir, guardar, conservar y prevenir.

Tutelar: que guía, ampara y defiende.

Representar: Ser imagen o símbolo de una cosa o imitarla perfectamente.

Imperar: mandar y dominar.

Por supuesto que todos y cada uno de nuestros tan folclóricos presidentes han preferido ocuparse de gobernarnos en el sentido menos comprometedor, socialmente hablando, y se han lucido más en mandarnos y ordenar, en hacer gala del predominio y en dominarnos, que en conducir, cuidar, asistir, prevenir, ampararnos, guiarnos y defendernos.

¡Qué lindura de presidentes hemos tenido!.

Así, ni modo ...¿quién no?...

Y ese es uno de los dramas que se derivan del arte de Gobernar.

El paisano que hicimos Presidente, por medio de los votos, y de la esperanza en el cambio ofrecido o entendido que nos llegaría una vez estuviera sentado en la poltrona del poder y del dulce beneficio que se obtiene allí, más le ha convenido interpretar el significado de su elección a su personal, política e interesada definición, que a los intereses generales y comunitarios.

Y, sin salirse del significado, ha hecho suyo sólo una parte del mismo, obviando que la palabra gobernar y el mandato constitucional que le hemos conferido tiene un amplio significado integrado por lo que menos le interesó poner en acción o ejecutar.

Veamos que tristeza y qué alto grado de frustración nos provoca leer algunos de los artículos constitucionales que están en nuestras Cartas Magnas, que nos dicen:

Protección a la persona. El Estado se organiza para proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del bien común.

Deberes del Estado. Es deber del Estado garantizarle a los habitantes de la República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona.

¿Hay, acaso, mayor preocupación, mejores intenciones y más loables sentimientos en otra parte?.

¡NO! ¡No la hay!.

¿Cuáles son los requisitos de este contrato y convenio político que los habitantes de la República debemos cumplir para recibir tamaños beneficios en nuestras familias, por parte del Estado, de las instituciones de Gobierno y del que Gobierna nuestra patria?.

¿Cuánto hay que pagar, por la membresía, para inscribirnos en ese plan de beneficios colectivos?.

¡Nada!, no hay que pagar absolutamente nada.

Lo único que nos exige nuestra respectiva Constitución es cumplir con los deberes y derechos cívicos y políticos.

¿Y cuáles son?.

Sencillamente los que están explicados en LOS DEBERES Y DERECHOS CÍVICOS:

  1. Servir y defender a la Patria;
  2. Cumplir y velar, porque se cumpla la Constitución de la República;
  3. Trabajar por el desarrollo cívico, cultural, moral, económico y social de los habitantes;
  4. Contribuir a los gastos públicos, en la forma prescrita por la ley;
  5. Obedecer las leyes;
  6. Prestar el servicio militar y/o social, de acuerdo a la ley.

Y también los que están detallados adentro de LOS DEBERES Y DERECHOS POLÍTICOS CIUDADANOS:

  1. Inscribirnos en el Registro de Ciudadanos;
  2. Elegir y ser electos;
  3. Velar por la libertad y efectividad del sufragio y la pureza del proceso electoral;
  4. Optar a cargos públicos;
  5. Participar en actividades políticas;

Y ya.

Esos son los requisitos, o algunos de ellos (depende del país, pero en general y a grandes rasgos esos son), que tenemos que cumplir para recibir y gozar de los beneficios ya descritos y ordenados por nuestra respectiva Constitución.

Pero por supuesto que la cosa no es, ni mucho menos ha sido tan fácil. ¡Qué va!.

Esa es la motivación principal para presentar estas ideas por medio del Manual, para ver si con una guía práctica, sencilla y con sentido común, nuestros próximos gobernantes puedan recapacitar y cumplir con el mandato constitucional, moral, legal y humano que nos deben a todos los latinoamericanos por igual.

Ya no la jodan hombre y compórtense para lo que van a ser electos, es decir para provocar el bien común, pero el de todos los habitanes y no sólo el de los allegados, amigos, parientes, cuates y compadres, incluyendo a los amigotes del mandamás de turno.

No vayan a ser tan desgraciados como los que hemos tenido.

¿QUIERE SER USTED EL PRÓXIMO PRESIDENTE DE SU PAÍS?

con los ejemplos de cómo salen al concluir su mandato ¡por supuesto que sí!

pues babosos ni tan tontos somos; pero... ¡sabe exactamente lo que le espera!

¿o cree que solo es de soplar y hacer botellas?...

VIDA PRIVADA

¡Ni hablar!.

Aunque ya debería de estar acostumbrado, pues, durante la campaña electoral o por la experiencia política, si es que la tuvo, debe de saber, o va a enterarse, lo que significa ser una persona pública y adversario de otros muchos que andan en las lides propias de la actividad proselitista, electoral, política, cívica y las acciones derivadas de esas diligencias, que provocan peleas y agarradas de todo tipo y de cualquier categoría, más rudas que técnicas.

En la actividad política es permitido decir, que digan o provocar lo que sea con tal de sobresalir o de opacar a los contrarios; y la vida privada es el lugar ideal para hurgar y encontrar cosas interesantes con que restregárselas a los contendientes, siempre y cuando valga la pena hacerlo, es decir si de ello depende que nosotros ganemos la elección.

Porque de lo contrario sólo le estaremos haciendo un gran favor a aquel o aquellos que los tomemos en cuenta para criticar, señalar o levantarle un chisme o chismorreo.

Y en política no hay hermanitas de la caridad. Lo que cuenta es una sola cosa: el pragmatismo.

Los que no lo conocían ni sabían de su existencia, con haberlo nombrado o por salir en los medios masivos de comunicación, con la imprudencia del que se tomó la molestia de hacer que lo tomaran en cuenta, ya ganó espacios que sin duda alguna le permitirán réditos si es que el fulano o fulana tienen capacidad para sacarle raja a las cosas.

O lo que es lo mismo, hacer limonada con los limones que nos lanzan o lancemos.

Así que antes de meter las patas, y hacerle un gran favor a nuestros contrincantes, opositores o críticos y dejarlos convertidos en víctimas, habrá que hacer una minuciosa investigación de ellos, del mercado y de los medios, para ver si vale o no la pena meternos con ellos al abrir la bocota para decir algo a favor o en contra.

Que, repito, sólo lo debemos hacer si de ello depende que subamos puntos para ganar, de lo contrario, mejor nos olvidamos de ayudarlos.

Eso sí debemos hacer cualquier cosa, de las permisibles por supuesto, para que los que van delante de nosotros, los poderosos y las personalidades importantes hablen, se refieran y nos mencionen, pues el espacio que nos abrirán es uno para que lo aprovechemos satisfactoriamente.

Siempre y cuando tengamos esa fina habilidad para darle vuelta a las cosas y quedar ante la opinión pública bien parados.

Porque de lo contrario lo único que lograremos es cavar más profundamente nuestra tumba.

Ejemplos hay por montones. No olvidemos el grueso de candidatos que participan en cada elección que, al soñar más allá de la realidad –auto baboseándose ellos mismos- cavan su propia tumba.

Aunque hay cada necio que ni viéndose cadáver político ceja en su locura de participar, una y otra vez, en cada elección.

Otra cosa muy importante, que debemos de tener muy en cuenta en la carrera hacia la Casa Presidencial y al poder público, comprenden los apoyos, capacidad y buena imagen propias; no vaya usted a creer que para ser Presidente sólo basta con tener el deseo y las ganas.

No.

Para llegar a ocupar ese alto cargo hay que pasar por una serie de experiencias y caminos diversos.

Y con los ejemplos de lo que hizo cada uno de los presidentes que hemos tenido en nuestros países, y que en su momento fueron electos, nos bastará para comprender que en la primera elección a la que nos presentemos como candidatos es casi imposible ganarla a menos que el nuestro sea un partidazo político y que contemos con una estructura partidaria fenomenal que permita que nuestro nombre y propuestas sean repetidos de manera simultánea en todas partes por nuestros fans o simpatizantes.

Cualquiera que nos asegure lo contrario, o que oigamos de su boca que él si la va a hacer, simplemente hay que tomarlo como el esfuerzo necesario que se da para levantar su auto imagen y mantenerse con el ánimo levantado.

¡Y sólo eso!.

Otra cosa que entendamos, o en el colmo de nuestra terquedad que queramos entender, en el sentido de que ganará alguien en su primera aparición, no será más que vana ilusión, un asunto muy alejado de la realidad y cosa juzgada.

Por supuesto que los imposibles en la política no existen, pero en este caso sin estructura partidaria, que es lo que verdaderamente cuesta sangre, sudor, lágrimas y muchísimo dinero construir, nadie puede llegar a estar en la boca, en los sentimientos y en la mente de los ciudadanos, a niveles de ganador, sin que pasen por lo menos unos siete u ocho años; que es el tiempo mínimo para que en las más remotas comunidades alguien se anime a hablar bien de una candidatura presidencial con posibilidades de ganar.

Es decir que para que la ola, comentarios y esperanzas puestas en nosotros, que se empezaron a generar alrededor nuestro y con y por medio de un grupo de correligionarios lleguen a los lugares más apartados y retirados, al igual que la ola que se genera por el golpe en el agua de una piedra que lanzamos, los círculos concéntricos, en ambos casos, tardan en llegar un tiempo prudencial desde que, como efecto de la piedra o de proclamarse candidato, en el caso político, por fin llegan a las orillas o a las comunidades.

¿Está clara la explicación?.

Si no, le suplico esperar por la siguiente publicación del Manual para candidatos y candidotes que próximamente saldrá al mercado, para que queden clarísimos los mecanismos, técnicas, trucos y malabarismos que se deben usar en estas lides para ganar.

Así que por el momento, es mejor que continuemos.

Es bueno entonces, luego de estudiar y tomar muy en cuenta los muchos ejemplos que tenemos en nuestros respectivos países, con los cientos de candidatos y candidotes que han salido a luchar por la presidencia de la República, que nos dediquemos a preparar y a medir, conscientemente, nuestras posibilidades y que asumamos una responsabilidad especial con nuestra persona, nuestros compañeros y futuros miembros del Equipo de Trabajo que pondremos en nuestro Gobierno para sacar adelante a la patria.

Vamos Patria a caminar... ¡Yo te acompaño!. (Otto René Castillo, gran poeta guatemalteco)

Nuestra vida privada, entonces y retomando el rumbo inicial, será totalmente pública.

Y no hay que olvidar que los defectos físicos salen a relucir.

Y no digamos los mentales e intelectuales.

Los apodos surgen y si ya teníamos uno que otro, en el poder, durante el mandato presidencial y ya disfrutando de la mieles de ese dulce, normalmente nos bautizan con un sonoro, gracioso, no necesariamente decente, y ocurrente mote.

Pero le advierto lo peor, al finalizar el período, por el cual fue electo a la primera magistratura de su nación, le queda puesto, de por vida, una estela de calificativos que definen los sentimientos provocados, por su gestión, en la población ocurrente e ingeniosa que tenemos en Latinoamérica.

Usted será vapuleado, abochornado, zarandeado y expuesto con los calificativos más vulgares existentes, tal y como corresponde a la expresión popular de nuestros habitantes tan ingeniosos; y recuérdelo, sin derecho de respuesta.

Los boletines estudiantiles y de barrio le dirán de todo. Su esposa, su novia o novias, inclusive novio o novios, sufrirán lo indecible, si las tiene o se sospecha que le gusta disfrutar de mujer ajena o de chicos ajenos, se puede dar el caso que descubran que usted es propenso a la esgrima, a espadear (me entiende ¿verdad?) o más claro a que le gustan los placeres homosexuales, y entonces la cosa se puede poner muchísimo mejor de lo esperado.

El material, no se preocupe, circulará.

Nada hay oculto y los jóvenes estudiantes y los paisanos de barrios populares y de los grandes asentamientos humanos que hay en nuestras grandes y medianas ciudades, siguen siendo creativos e ingeniosos.

Le dirán de todo.

Los periodistas de escándalos, especialistas en investigarlo, sabrán hasta las caries, uñas encarnadas y comida favorita, no digamos de amores prohibidos, exceso en las bebidas espirituosas, consumo de "yerba buena" o coca, así como incapacidades, errores y horrores por usted cometidos.

En una palabra su vida privada desaparecerá.

Pero ¿y eso que importa? Si usted será el amo y señor de su país; y, al cabo, que una raya más no se le nota al tigre ¿verdad?.

Lo peor que pueda suceder, a los que ya están metidos en la política y en la carrera por la Presidencia de su país, es que nadie les tire ni un quinto y que a nadie le merezcan ni siquiera un mísero comentario, una crítica, un chiste o una caricatura.

Si a ese extremo hemos llegado, lo mejor es que se retiren inmediatamente.

AMIGOS DE ANTES, DE LA CAMPAÑA Y YA EN EL GOBIERNO

Los amigos y amigas, compañeros de juergas y parrandas, tan inolvidables, como que son los que mejores recuerdos nos traen a estas alturas de nuestra vida, la que, si es cierto que tenemos aspiraciones presidenciales, debemos cumplir con el compromiso constitucional de tener más de cuarenta años (en la algunos de nuestros países); y estar arriba de esta edad no es más que recordar lúcidamente todas las aventuras entre amigos, tragos, musicón y parrandas que nos volamos y compartimos desde los 14, 18, 25 y 30 años, época de oro de la dulce vida, con infinidad de personas que luego se hermanaron con nosotros y pasaron a formar parte del grupo de amigos.

Eso no significa más que nuestra generación es la que entró a vivir intensamente en los primeros años de los setentas.

Con la música de los Mitos, los Ángeles Negros, Sandro, sin olvidar a los Creedence, al Grand Funk, Led Zeppelín y tantos más que, a no dudarlo, todavía resuenan en nuestros oídos.

Esa dorada época, para muchos de los de nuestra generación, también significó el amor, la pasión y las novias y novios a granel.

¡Ah qué momentos!... de verdad tan gratos y felices.

Pues bien, con esos queridos amigos, provenientes de las diversas actividades que tuvimos durante los setentas y ochentas, algunos de ellos compañeros de clase, vecinos o que surgieron en una cancha deportiva o emparrandados, con los que nos hermanamos en nuestra adolescencia, tenemos el tesoro de los que conforman nuestro archivo de cuates de la primera juventud.

Por supuesto todos ellos y ellas inolvidables, entrañables y queridos.

Pero... ¿qué hacer con estos amigos y amigas ya en nuestra carrera por convertirnos en los próximos gobernantes de nuestro país?.

¿O ya de Presidentes?.

Lo primero es empezar a ponernos en contacto con los que normalmente nos vemos o llamamos de vez en cuando, y propiciar reuniones para medir con ellos la situación.

Si concluimos que cuaja nuestra idea y consideran los amigos (as) que podemos tener alguna buena posibilidad para llegar a la presidencia, pues habrá que entrarle con ganas.

Qué mejor que empezar con el grupo de amigos que nos conocen y a los que conocemos rebién.

Claro y por supuesto damos por descontado que ya somos parte de un partido político sólido, con prestigio, con estructura partidaria y con visión y propósitos democráticos y pluralistas; amén de contar con unos centavitos (muchos dólares pues), liderazgo, imagen y carisma.

Porque si no, mejor nos dedicamos a la pesca.

Pero si no estamos afiliados a ningún partido, la cosa tampoco es del otro mundo.

Siempre con los amigos entrañables nos queda la opción de formar un grupo cívico político, la vaina es que no nos quedemos sin oportunidades.

Claro, necesitamos muchísimo dinero, y la confianza del grupo para liderarlo y conducirlo por la senda adecuada para empezar a impresionar a la ciudadanía con nuestra presencia, propuestas y grupo.

Es decir que con los amigos de antes podemos hacer muchísimas cosas en política y en el camino para llegar al poder.

Lo que hay que tener cuidado es que no nos coma alguno de ellos el mandado durante el proceso y que coseche nuestra idea original.

Y si ese fuera el caso y el cuate es mejor que nosotros, dos cosas: una, reconocemos su liderazgo y nos unimos a su campaña personal, o la otra es dar la media vuelta y con nuestros bártulos a otra parte y a otro grupo de cuates.

Pero en ninguno de los casos, por favor, nos quedemos hablando barbaridades de ese desgraciado oportunista y traidor, porque en política las cosas dan vuelta rápido y a lo mejor a este mal amigo se le hace y llega a la presidencia y nos quedamos sin un huesito que roer durante su mandato.

Muy bien lo dejó expresado un filósofo latinoamericano, que no recuerdo su nombre, que dijo que la política es como un gallinero, ya que las gallinas que están arriba cagan a las que están abajo, y cuando suben las gallinas de abajo, pasan a cagarse en las que antes estaban arriba.

Así que mucho ojo con las reacciones pasionales y sentimentales pues se pagan carísimo.

Ahora veamos al otro grupo de amigos que surgen durante la campaña política, en donde se supone ya somos oficialmente reconocimos como candidato presidencial de nuestro partido político o de una gran alianza estratégica para llevarnos al poder público.

Una campaña requiere del concurso de un sinnúmero de personas, tanto de las propias del partido o las de los grupos asociados con el fin de hacer de alguien el siguiente mandatario, como de los que van oliendo que las posibilidades aumentan con nosotros como líderes, y que saben que es mejor empezar a untarle la mantequilla al panito antes que los dejen afuera.

Y así empiezan a surgir, desde debajo de las piedras, conforme nos vayan situando en mejor posición las encuestas, los chismes, chistes y opiniones populares, un montononón de gente dispuesta a sacrificarse por nuestra candidatura, ideales y programas.

Claro que muchos son sinceros y lo que buscan es apoyarnos y ayudarnos conscientemente, pero otros, que son bastantes, aunque no son todos, como alimañas y sanguijuelas se prenden de nuestro proyecto político con la única intención de ver qué nos sacan en lo personal a nosotros, al partido y al grupo de financistas, no sólo durante las diferentes etapas del proceso (precampaña y campaña), sino buscando un puesto de elección como diputados, alcaldes o hasta como de nuestro vice, sin olvidar que, si se gana, hay ministerios, secretarías, direcciones, jefaturas, asesorías y una variedad amplia de espacios gubernamentales que se tienen que llenar con la gente de confianza. Sin olvidar, por supuesto, que hay buenos negocios que se pueden hacer a la sombra del Estado.

Y a eso le apuntan los nuevos amigos.

¡Sin lugar a dudas!.

Tenemos que ser cuidadosos para no herir susceptibilidades desde el principio con estos enjambres de chicos y chicas, de todas las edades, colores, razas y gustos y preferencias sexuales que se nos acercarán; y empezar a tomar decisiones firmes con cada uno de ellos. Por supuesto que supeditados a los lineamientos de nuestro partido político y grupos que conforman la plataforma electoral.

Si tenemos la opción triunfadora, porque la población empadronado vota y nos hace ganar las elecciones, tengamos por seguro que esa misma noche, de la primera vuelta, y no digamos si es durante la segunda vuelta la victoria, nos encontraremos con una aglomeración y un gentío de amigos, parientes y compañeros, novias, amantes y ex de todo tipo (de trabajo, de iglesia, de teatro, de deporte, de baño sauna, etc.), que el estadio más grande de nuestro país no tendría capacidad, con sus más de treinta mil lugares, para recibir a los nuevos amigos del presidente electo.

Y, conforme nos vayamos asentando en la presidencia, cada día tendremos más cuates dispuestos a sacrificarse por nosotros y por el país.

Así son las cosas en la política criolla.

No podemos cambiar nada.

Pero eso sí, como ya lo sabemos, no nos queda más que asimilar esta situación y mantenernos preparados para la avalancha de nuevos amigos. ¡Bienvenidos los cuates, los nuevos amigos, los asimilados y los oportunistas!.

El problemón es la colocación de este ejército ya en el Gobierno.

El único consejo que me atrevo a dejarles es que sólo los amigos que sirven hay que tener como colaboradores en el Gobierno que haremos, pues el costo político y los fracasos de sus pésimas actuaciones, amén de los negocitos que pueden hacer y que se den cuenta los medios de comunicación y la opinión pública, sólo sobre nosotros y nuestra cabeza repercutirán.

Probar quien de los amigos y amigas sirven para acompañarnos en el viaje Presidencial es muy sencillo.

¿Qué logros personales, profesionales, técnicos y cívicos tiene cada uno de los aspirantes?.

Evaluémoslos por alguien ajeno a nosotros y sigamos sus recomendaciones.

Eso sí, estamos hablando de puestos altos, de ministros, secretarios, viceministros y subsecretarios, comisionados presidenciales y algunos otros puestos de primer orden.

A los amigos y amigas los debemos de colocar en lugares en donde no se hagan daño ellos mismos y desde donde puedan servir a la patria como nuestro respectivo país se lo merece.

Tampoco de choferes, guardaespaldas o porteros.

Menos si su ayuda durante la campaña electoral fue sincera y sacrificada.

El Gobierno es tan grande y el Estado está compuesto por miles de posiciones, como para que seamos tan desventurados y desvergonzados de dejar volando y chiflando en la loma a nuestros amigos, amigotes, compadres y parentela.

El problema es cuando nuestros amigazos se mandan y empiezan a pedir y a escoger aduanas, puestos de delegados de migración y lugares desde donde se hacen unos centavitos fáciles, según lo que aseguran las malas lenguas sucede por ahí.

Los cuadros medios-medios de las instituciones del Estado y las delegaciones regionales, estatales, departamentales o de provincia de los ministerios y secretarías son los espacios adecuados para correligionarios, amigos y compadres.

Desde ahí no hacen daño alguno.

Y si no desempeñan sus quehaceres públicos, como Dios y el Señor Presidente se los demandaron, sencillamente al carajo mis amigos... y aquí no ha pasado nada.

Y eso no es ser ingratos con los cuates.

Ellos, en todo caso si fallan o los pillan haciendo cosas fuera de orden, son los ingratos con su amigo, el que les dio trabajo y oportunidad en el Gobierno, y que ahora es nada menos que el Señor Presidente de la República.

¿Qué le parece la opción y solución laboral para los amigos?.

LAS CHICAS DEL PRESIDENTE

Otra cosa que tenemos que tener muy en cuenta es la cuestión del sexo, de las canitas al aire, de nuestro nuevo sex appeal y lo cotizado que nos volveremos con la banda presidencial ya puesta y luciéndola en el pecho.

Como que a algunas chicas, de todas las edades, el tener contacto carnal con el presidente representa una tentación y un imán del que difícilmente se pueden librar, zafar o desenchufar.

¡Ah cómo se alocan las condenadas con un su Presidente entre pecho y espalda!.

Y por cortesía y caballerosidad hay que corresponderles.

Ni modo.

Pobrecitas se fijaron en uno.

Pero lo que todo mundo se pregunta, desde psicólogos, psiquiatras, estudiosos de la conducta social y hasta nuestras esposas, son los motivos repentinos de esa fiebre presidencial por el mismo hombre que unos meses antes no levantaba moscas ni pagándoles.

Y que ahora luciendo su real majestad, como Presidente, es un imán poderoso, atractivo y al que hay que llevarlo a la cúspide del cielo y a placeres de dioses.

¿Por qué se da este fenómeno?.

Nadie lo ha podido explicar.

Lo importante, e interesante, es que se da y surge sin que se le busque o provoque.

Así que con esta otra cuestión de alta política de Estado también hay que tener un cuidado muy especial, principalmente con la primera dama, nuestra esposa, y con nuestros hijos.

Pues no faltan nunca los chismosos que le pasan las habladurías a nuestra consorte.

Que, más que chismosos e intrigantes, son resentidos y acomplejados porque nadie se fija en ellos.

¡No lo cree!.

Recordemos también que ya en el poder público hay una corte de funcionarios que compiten entre sí por los favores del Señor Presidente, así como el montón de candidatos perdedores que quedan frustrados, amargados y quebrados en su economía por los gastos de campaña, que estarán dispuestos a contar con una prueba de las infidelidades y de los deslices del mandatario para ganarse un espacio en los medios de comunicación o dispuestos a taparle sus juergas al Presidente a cambio de un mejor puesto en el gobierno o de negocitos.

Así somos los seres humanos de previsores.

Personas vemos, corazones e intenciones... no sabemos.

Lo mejor es mantenernos quietesitos y fieles a nuestra esposa, pero si las tensiones y problemas propios de hacer gobierno y las que tiene nuestro país, que nos provocan ansiedades, palpitaciones, insomnio y el terrible estrés, y hay una chica linda dispuesta a sacrificarse para aliviar nuestras tensiones y bajar las cargas emocionales propias de un Presidente con tan altas responsabilidades... será una decisión de Estado aceptar, sin ninguna otra mejor opción, el tratamiento directo y la curación instantánea que nos ofrecen.

¡Huy...huy...Huy!

Eso sí sea responsable y por el bien de nuestro país tengamos sexo seguro.

Vive tu experiencia, pero hay que embolsarnos pues, resultaría fatídico para nuestro país que el Señor Presidente se contaminara de sida o de alguna de esas raras enfermedades y alergias venéreas tan de moda y nada fáciles de ocultar.

¡Hay que Dios nos libre!.

Sólo eso faltaba que a la larga lista de inconvenientes nacionales le agregáramos una terrible como lo sería la de tener un Presidente que anda contaminando a diestra y siniestra a la población con alguna exótica enfermedad venérea.

¿Qué tal si fuera el sida?.

¡Qué Dios nos agarre confesados!.

Ya nos llevó la gran diabla a todos.

Claro que esto de andar de enamorados muy bien se puede convertir en una manía o habito, como la de exigir todas las mañanas nuestro juguito de naranja que nos alivia el malestar en la garganta o el cafecito diario que nos quita cualquier adormilamiento y, que decir de ese traguito preparado para aliviar los estragos de la noche anterior.

¡Salud y vida!.

No hay nada más delicioso, de los tragos de un día antes, que pensar en el quita goma o quita cruda con un buen caldo, chile y musicón.

Y si hay chicas dispuestas a aliviar nuestras penas ya estuvo la cosa que se volvió mejor.

Y si volvemos a agarrar la parranda... pues la agarramos.

¿Y qué?.

¿Verdad que hay soluciones que ya forman parte de nuestro habitual comportamiento?.

¿Por qué una canita al aire no puede ser parte de esto?.

Claro que para un ser humano mortal, común y corriente no es otra cosa que una cana al aire; pero con nada menos que el Señor Presidente de la República la situación es cuestión de Estado.

Las llamadas chicas del presidente no son nada nuevo ni exclusivo.

No, qué va.

Sólo hay que recordar las experiencias poco apropiadas del mandatario estadounidense, Bill Clinton y doña Mónica, que le acarrearon no pocos dolores de cabeza, para tenerlo presente como algo que se da sin buscarlo y que para nuestros ex presidentes no ha sido algo difícil aceptar, manejar y hacer.

Así que hay que mantenernos, como los scout, siempre listos.

EL ARTE DE GOBERNAR Y LA CONSTITUCIÓN:

Veamos que linda y comprensiva es nuestra respectiva Carga Magna que se ocupa de estos menesteres de gobernar.

El Presidente de la República es el Jefe del Estado y ejerce las funciones del Organismo Ejecutivo por mandato del pueblo.

El Presidente de la República actuará siempre con los Ministros, en Consejo o separadamente con uno o más de ellos; es el Comandante General del Ejército, representa a la unidad nacional y deberá velar por los intereses de toda la población de la República.

Con este retrato tenemos una panorámica de lo que significa esa figura y símbolo presidencial, para ver ahí la magnitud y las graves y altas responsabilidades de la persona electa para el cargo, y asumir, entonces, que ni es fácil ni un juego el arte de gobernar a nuestros países y patrias respectivas.

Las funciones propias del Presidente son entre otras:

    1. Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes;
    2. Proveer a la defensa y a la seguridad de la Nación, así como a la conservación del orden público;
    3. Ejercer el mando de las fuerzas armadas de la Nación con todas las funciones y atribuciones respectivas;
    4. Ejercer el mando de toda la fuerza pública;
    5. Sancionar, promulgar, ejecutar y hacer que se ejecuten las leyes, dictar los decretos para los que estuviere facultado por la Constitución, así como los acuerdos, reglamentos y órdenes para el estricto cumplimiento de las leyes, sin alterar su espíritu;
    6. Dictar las disposiciones que sean necesarias en los casos de emergencia o de calamidad pública, debiendo dar cuenta al Congreso en sus sesiones inmediatas;
    7. Presentar iniciativas de ley al Congreso de la República;
    8. Ejercer el derecho de veto con respecto a las leyes emitidas por el Congreso, salvo los casos en que no sea necesaria la sanción del Ejecutivo de conformidad con la Constitución;
    9. Presentar anualmente al Congreso de la República, al iniciarse su período de sesiones, informe escrito de la situación general de la República y de los negocios de su administración realizados durante el año anterior;
    10. Someter anualmente al Congreso, para su aprobación, el proyecto de presupuesto que contenga en forma programática, el detalle de los ingresos y egresos del Estado;
    11. Someter a la consideración del Congreso para su aprobación, y antes de su ratificación, los tratados y convenios de carácter internacional y los contratos y concesiones sobre servicios públicos;
    12. Presidir el Consejo de Ministros o Secretarios de Estado y ejercer la función de superior jerárquico de los funcionarios y empleados del Organismo Ejecutivo;
    13. ñ) Mantener la integridad territorial y la dignidad de la Nación;

    14. Dirigir la política exterior y las relaciones internacionales; celebrar, ratificar y denunciar tratados y convenios de conformidad con la Constitución;
    15. Administrar la hacienda pública con arreglo a la ley;
    16. Nombrar y remover a los Ministros y/o Secretarios de Estado, Viceministros y/o Subsecretarios, y demás funcionarios que le corresponda conforme a la ley;
    17. Todas las demás funciones que le asigne la Constitución o la ley.

Y, en el caso de la existencia constitucional de la figurara de Vicepresidente, nuestras respectivas Constituciones establece:

El Vicepresidente de la República ejercerá las funciones de Presidente de la República en los casos y forma que establece la Constitución.

Será electo en la misma planilla con el Presidente de la República, en idéntica forma y para igual período.

El Vicepresidente deberá reunir las mismas calidades que el Presidente de la República, gozará de iguales inmunidades y tiene en el orden jerárquico del Estado, el grado inmediato inferior al de dicho funcionario.

¡Y se acabó!.

Así de sencillo es el arte de gobernar cualquiera de nuestros países en Latinoamérica.

¿Qué le parece?.

¿Se anima usted también a luchar para ser el próximo u uno de los próximos gobernantes de su país?.

Si es así relea con mucho detenimiento los artículos respectivos de su Constitución, pues son la base de todos sus sueños.

Así como métase de lleno a las comunidades más remotas y recónditas de su respectivo país, para que se de un panorama completo de la amarga, dura y cruda realidad nacional para ver qué diablos hará ya encaramado en el Poder Público y ya en funciones como Presidente de una nación subdesarrollada, pobre y con esas miles de carencias, dificultades, problemas, presiones y condiciones.

Adelante, que nada lo detenga.

LA VISIÓN DE GOBERNAR CUALQUIERA DE NUESTROS PAÍSES

No sé a ustedes, mis queridos lectores y lectoras, pero para mí, gobernar, tiene que ver con la buena conducción, con servicio, con asistencia y prevención, y con propuestas creativas, novedosas y de sentido común; pero a la vez que reúna las condiciones, ineludibles, de buscar el beneficio general, sin privilegios, sin exclusiones y por supuesto atacar la raíz de las complicaciones, así como el cambio profundo de las estructuras y del fondo de los asuntos y no sólo el maquillaje, los chapuces y los arreglos de última hora.

Actitudes tan clásicos de nuestros gobernantes han sido los chapuces y los parches.

Si es que hacen por lo menos eso.

Y esa es una de las razones de tener, todavía, esos índices tan bajos en desarrollo humano y social, pues los indiferentes e insensibles personajes que ocuparon cuadros altos y medios en los Gobiernos de turno, todo les resbalaba y se la pasaban en otra onda menos en la correcta de solucionar problemas.

Qué fácil es ir resolviendo conforme se vayan dando las quejas sin entrarle de fondo a las cosas.

Claro y por supuesto que gobernar tiene que ver con saber exactamente el fondo de los problemas y las causas de las manifestaciones sociales del único problema nacional.

Y por aquí se debe de empezar a gobernar a nuestros países y naciones, desde la perspectiva de reconocer con valentía y entereza ese único problema que padecemos y del cual se generan la serie de vicisitudes y emergencias que se manifiestan diariamente en nuestras vidas personales, familiares, comunitarias y en general nacionales.

¿Realmente cuál es el único problema de nuestro respectivo país?.

¡Qué... qué!.

¿Nuestro país sólo tiene un problema?.

¡Ni soñarlo!.

Nuestras patrias tiene miles de problemas, ahí están la violencia, los robos, el alto costo de vida, la pobreza, los abusos, los secuestros, la falta de oportunidades, y en fin todo lo que nos pudiéramos imaginar.

Millones de problemas y no sólo uno.

Pero un momento, nos guste o no, en cada uno de nuestros países y patrias sólo es uno el gran problema.

Y, lo más curioso, es que todos lo mencionamos, lo manipulamos y hasta nos sentimos orgullosos de el y de todo su significado.

Es más, nos guste o no, es la bandera que usamos cuando nos presentamos ante las otras naciones del mundo para mendingar unos dolaritos.

¿En nombre de qué problemón salimos con las manos extendidas pidiendo ayuda urgente?.

En Latinoamérica, en cada uno de nuestros respectivos países, tenemos como único problema el subdesarrollo.

¿No le parece?.

Y ¡qué diablos significa esa palabra!.

Subdesarrollo significa atraso, miseria, abusos y condenación a vivir en la pobreza.

¡Ah entonces la cosa sí es seria!.

Esta cadena de situaciones, lo que significa el subdesarrollo, sin ninguna duda, es lo que padecemos y tenemos hasta para exportar en nuestros países.

Y de este problema del subdesarrollo se provoca la cascada de dificultades, inconvenientes, contrariedades, complicaciones, molestias, trabas, aprietos, apuros, conflictos y dilemas que encontramos en nuestras familias, en los hogares, en la vida diaria y en todos y cada uno de los habitantes de nuestras respectivas Repúblicas y que cómodamente hemos denominado problemas.

¿Qué hogar latinoamericano no padece alguno, varios o todos esos inconvenientes y dificultades producto del subdesarrollo nacional?.

No creamos que los hogares más afortunados, los de los ricos, terratenientes y los de los grandes industriales, comerciantes, banqueros o agroindustriales no los padecen o no los tienen, pues ellos son los que reciben, muchas veces como blanco, las consecuencias mayores de crímenes y delitos que se cometen en contra de sus esposas, madres, hijos y familia.

Vamos a poner un ejemplo de la vida diaria de cualquiera de los millones de latinoamericanos para poder comprender mejor lo que nos ha estado sucediendo.

Un padre de familia, ciudadano tradicional y representativo de nuestro respectivo país, es decir parte de ese 85% de personas que sobreviven en la extrema pobreza, en la pobreza o en la etapa de pauperización de las clases medias de nuestras sociedades, padece, junto a esos extremos en los que vive con su familia, un serio problema con sus pies.

Resulta que tiene callos, ulceraciones y juanetes en ambos pies.

Pero...

¿Es ese su problema real?.

Si ese es su único problema ¿cómo lo puede solucionar?.

¿Acaso con curitas, con ungüentos, pomadas o bálsamos, con penicilina o con una operación?.

Como consecuencia de los callos, de las heridas, de las úlceras y de los juanetes (bultos que se hacen en los huesos de los dedos) que padece, el pobre hombre no rinde lo que debe en sus ocupaciones diarias, tanto las del hogar, del trabajo, de sus actividades, como las obligaciones con su cónyuge.

Claro que para eso puede tomar cualquier reconstituyente o inclusive viagra (¿pero con qué la compra?), jugo de rábanos con aceite de hígado de bacalao o cualquier reconstituyente que venden en el mercado; inclusive, si es mucho el desgano del paisano en cuestión, un ceviche y hasta el viagra pueden ayudar a solucionar su situación en el hogar con su señora.

Y otra vez firmes.

Pero también nuestro amigo se mantiene de mal humor, sumamente irritado y resulta que se ha vuelto muy bravo y enojón durante el día.

Por supuesto que para estos males de su carácter muy bien puede tomar ruibarbo, tilo o un su traguito o unas cervezas en dilecta compañía.

Y, no podemos dejar de mencionarlo, por las noches no puede dormir bien el cuate.

Para lograrlo tendrá que tomar pastillas, lechita caliente o un te de lechuga, que dicen que cae muy bien para el insomnio; un baño de agua caliente, tan recomendado por las abuelas para conciliar el sueño, es casi imposible pues el agua escasea y ya tienen varios días de no recibir ni una gota en el lugar en donde están asentadas sus viviendas (muy posible a la orilla de un barranco).

Entonces es bueno preguntarnos hasta aquí ¿cuál es el verdadero problema que tiene nuestro amigo?.

¿Acaso que no duerme bien?.

¿Será ese mal humor, unido a la irritación que mantiene o a que pasa bravo la mayor parte del día?.

¿Será el poco rendimiento en sus ocupaciones diarias, tanto en su casa como en su trabajo o actividades variadas que trata de ejecutar sin poder lograr hacerlas bien?.

¡O realmente su verdadero problema son los callos, las heridas y úlceras junto a los juanetes que tiene en los pies!.

¿Es posible que se solucionen todas esas manifestaciones, males y trastornos que padece este pobre hombre, con curarse los callos, cicatrizar las úlceras y operándose los juanetes?.

Si no corrige el origen de esos males, poco hará una pequeña, mediana o grande y costosa curación.

Pero, estoy seguro que ninguna de esas cuatro opciones son el problema real de nuestro amigo.

Me quito la cabeza si son esos.

Y ahora lo explico.

Los zapatos, que normalmente ha venido usando el señor, le aprietan, y además por estar gastados de suelas y tacones, están todos torcidos, provocando callos, ulceraciones y los terribles juanetes.

O sea que para cualquiera simplemente con comprarse un par de zapatos decentes, cómodos y de su medida, puede llegar a solucionar la serie de inconvenientes derivados de esos zapatos desastrosos que usa.

El problema que se le presenta, con esta opción, es que no tiene suficiente dinero para adquirir en el mercado un nuevo par de zapatos cómodos.

Si apenas puede juntar para pasarla con la comida y los gastitos indispensables en su casa.

Y no tiene dinero porque sencillamente no gana lo suficiente en el trabajo o actividad que desempeña.

¿Y porqué no gana lo necesario?.

Porque no tiene la capacidad ni las habilidades adecuadas para realizar otro trabajo, oficio o quehacer para desempeñarse mejor y tener una adecuada remuneración.

Pero también hay que reconocer que en nuestros países hay una escasez enorme en oportunidades de superación y desarrollo.

Y ésta, la poca oportunidad de superación, puesto que no tiene educación ni buena salud, es realmente, en el fondo de todo, el verdadero y único problema del pobre señor que tiene callos, úlceras y juanetes en sus pies, que pasa malhumorado, irritado y bravo por todo, que no puede rendir lo que debe en sus actividades diarias y que por las noches no puede dormir bien.

Concluimos, entonces, que el subdesarrollo es el único problema del amigo, de los latinoamericanos en general y de nuestro respectivo país.

Y, para rematar con este tan ilustrativo ejemplo, resumamos la cuestión:

  1. La falta de oportunidades de los latinoamericanos, como primera consecuencia del subdesarrollo, es el origen de todo lo que le pasa a nuestro amigo.
  2. Las pocas oportunidades no le permiten superarse.
  3. La poca superación y falta de progreso personal le impiden tener un mejor empleo, trabajo u oficio.
  4. La falta de trabajo, el subempleo y la marginalidad lo limitan en sus ingresos y no tiene suficiente dinero con el cual comprar cosas.
  5. Sin dinero no puede comprarse un buen par de zapatos.
  6. Con los zapatos apretados y torcidos le salen callos, úlceras, heridas y juanetes.
  7. Los daños en los pies y el dolor permanente que mantiene, le impiden rendir y mejorar en sus actividades diarias.
  8. Este poco rendimiento provoca rechazo, despidos y marginación en su medio ambiente.
  9. Lo que lo hace mantenerse irritado, de mal humor y bravo consigo mismo y con cualquiera.
  10. Y por las noches, esos malestares, no lo dejan dormir como quisiera.
  11. Y, cumplirle a la esposa, ni hablar...

Esa es la cadena que nos mantiene atados a un destino ingrato e inhumano.

Pero esas variadas manifestaciones, resultados y consecuencias que padece el pobre amigo de los callos y juanetes son sólo eso, una serie de efectos producto de una sola causa.

Y con lo ilustrativo del ejemplo anterior hay que decir que, nos guste o no, en América Latina y en cada uno de nuestros respectivos países, sólo es uno el gran problema que nos afecta a todos por igual.

Y veamos mejor este asunto, para que nos quede bien clara esta postura, por medio del siguiente esquema.

Por supuesto que esta sigue siendo mi visión personal del asunto y mi propuesta.

¿No están leyendo un manual pues?.

Y un manual no es otra cosa más que el resultado de las investigaciones que provocan puntos de vista distintos a los tradicionales que se pueden integrar como soluciones al tema tratado.

Claro que no se pretende dejar estas contribuciones cerradas y que de manera intransigente pretendamos imponer nuestro criterio.

No.

Aquí estamos presentando una diferente manera de ver nuestro medio político, social y humano, con la única pretensión de buscar una alternativa diferente, pues la tradicional, probada por muchísimos presidentes en América Latina, no ha resuelto nada; y continuamos sumidos en este drama continental y nacional.

Con los costos sociales incalculables para nuestra población.

Cualquiera con dos dedos de frente entiende muy bien esta problemática nacional.

Entonces ¿por qué nuestros políticos y los Presidentes, que se supone son y están más y mejor preparados que el resto de paisanos, no han podido vislumbrar las cosas y el fondo de los problemas?.

ÚNICO PROBLEMA DE AMÉRICA LATINA Y DE NUESTROS PAÍSES Y PATRIAS (COMO CAUSA DE TODO): EL SUBDESARROLLO

PRIMER CÍRCULO DE CONSECUENCIAS QUE PROVOCA EL SUBDESARROLLO:

  1. La Pobreza.
  2. La Miseria.
  3. El Atraso.
  4. Los Abusos.
  5. La Discrecionalidad.

SEGUNDO CÍRCULO DE RESULTADOS QUE SURGEN

DE LA COMBINACIÓN DE LAS CONSECUENCIAS DEL ANTERIOR CÍRCULO:

  1. Las desigualdades y la inequidad.
  2. Las exclusiones.
  3. El racismo.
  4. Las discriminaciones e intransigencias.

TERCER CÍRCULO DE RAMIFICACIONES CONSECUENCIA DEL ANTERIOR CÍRCULO:

  1. La Corrupción.
  2. La Impunidad.
  3. La Incapacidad.
  4. El Desprecio.
  5. La Indiferencia.

CUARTO CÍRCULO COMO RESULTADO DEL ANTERIOR CÍRCULO:

  1. La Desintegración socio política de la Nación.
  2. La Violación de los derechos individuales de la población.
  3. La Interpretación antojadiza de las funciones.
  4. Los Conflictos.
  5. El Centralismo y la verticalidad.

QUINTO CÍRCULO COMO PRODUCTO FINAL O EFECTOS DE LA COMBINACIÓN

DE TODO LO QUE SE DERIVA DESDE EL SEGUNDO CÍRCULO:

Acá están todas esas dificultades, apuros y conflictos que sentimos en carne propia los habitantes y que no son más que los "problemas" que nos afectan. Entre los más sobresalientes están los siguientes:

  1. La Inseguridad:
    1. Robos, asaltos y delitos menores.
    2. Violencia.
    3. Crímenes, violaciones, asesinatos, secuestros.
    4. Fuga de reos.

  2. Los Económicos:
    1. Alto costo de vida.
    2. Desempleo, subempleo, informalidad.
    3. Falta de oportunidades de superación.
    4. Intereses bancarios altos.
    5. Nulo acceso a los créditos.
    6. Ninguna protección a los consumidores.
    7. Nulo acceso a vivienda digna.

  3. De los Servicios Públicos Básicos, falta o carencia de:
    1. Agua.
    2. Electrificación.
    3. Urbanismo.
    4. Transporte.
    5. Vivienda
    6. Infraestructura.

  4. De Salud:
    1. Insalubridad.
    2. Nulas medidas preventivas.
    3. Deficiente infraestructura.
    4. Deficiente capacitación al personal médico y paramédico.
    5. Pésima atención y cobertura.

  5. De Educación:
    1. Analfabetismo.
    2. Deficiente infraestructura.
    3. Deficientes planes de estudio.
    4. Deficiente capacitación de maestros y profesores.
    5. Deficiente cobertura.
    6. Deserción.
    7. Pésima preparación.

  6. De los Políticos:
    1. Nula organización y participación.
    2. Nula representatividad.
    3. Nula fiscalización ciudadana.
    4. Apatía absoluta en los procesos electorales.
    5. Desconfianza hacia las autoridades.
    6. Desprecio e irrespeto a las instituciones y organismos del Estado.

  7. De los Ecológicos:
    1. Contaminación.
    2. Basureros.
    3. Depredación.
    4. Deforestación.
    5. Abuso indiscriminado de los Recursos Naturales.

PROPUESTAS PARA GOBERNAR NUESTRA RESPECTIVA NACIÓN:

Sin pretender que se definieron anteriormente todas y cada una de las consecuencias, secuelas y ramificaciones que se derivan del Subdesarrollo, ni mucho menos de la serie de implicaciones, dilemas, conflictos y serias complicaciones que se producen por la combinación de la serie de efectos que surgen en cada círculo ya descrito o de la mezcolanza y amalgama propia cuando se entremezclan entre sí todo lo anteriormente sintetizado, creemos que podemos hacer ahora la propuesta.

Para entrarle con ganas, de manera sincera y sin ninguna demagogia politiquera, y buscar un proceso que permita iniciar, con bases firmes, la solución a nuestros "problemas", es indispensable, entonces, y como consecuencia de los Círculos anteriormente vistos, que empecemos por el principio.

Y si el principio o la génesis de la problemática nacional descansa en el Subdesarrollo, ¡entrémosle a tal tarea!.

PILARES DE LA NUEVA PATRIA, PARA GOBERNAR A CUALQUIERA DE NUESTROS PAÍSES:

  1. Pacto de Gobernabilidad.
  2. Pacto Fiscal.
  3. Plan Nacional de Descentralización, Desconcentración y Modernización del Estado.
  4. Plan Nacional de Seguridad, Prevención y Protección Civil.
  5. Puesta en marcha del Sistema Nacional de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural.
  6. Plan Nacional de Desarrollo Humano y Social.
  7. Reformas Constitucionales (ojalá por medio de una Asamblea Constituyente, para crear un nuevo pacto socio-político)

GOBERNABILIDAD

Es la línea, basada en la convivencia pacífica, que permite tomar decisiones sin provocar grandes malestares sociales; y, con la participación de los actores y representantes de las fuerzas vivas de nuestro país, sentados los que tenemos que estar sentados, en las mesas de trabajo, en todos los niveles, podremos estudiar todas las opciones que nos beneficien como país y como sociedad, para poder ser ejecutadas buscando el bien común.

Por supuesto que la gobernabilidad es un término amplio y sumamente complejo de explicar en unas pocas líneas, y esta actividad es la que se puede vivir, se debe buscar y mantener, desde el primer día en que se asuma la presidencia de nuestros países, para el bien de la propia Gestión Presidencial, como para dejarla por un lado sin entrar a conocer un poco de su significado y concepto en este preciso momento.

Lo que hay que dejar en claro es que para llegar a tener una plena gobernabilidad en nuestros países, antes es necesario, indispensable diría mejor, tener un Pacto, un Arreglo de Gobernabilidad entre los actores de la vida nacional para contar con un nuevo Contrato Social Nacional. Y que mejor que ver a continuación esta propuesta en ese sentido.

PROPUESTA DE GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA Y REFORMA DEL ESTADO:

Para hacer operantes y eficaces los poderes del estado y lograr el desarrollo humano y social y el bienestar de los habitantes, es indispensable contar con un instrumento que permita llegar a tener un Pacto de Gobernabilidad y una Reforma del Estado como tal.

Para responder a las múltiples necesidades que padecemos la gran mayoría de los latinoamericanos, y superarlas o intentar hacerlo, es indispensable que se haga a través de un moderno y ágil Estado de Derecho, desde donde el desarrollo humano y social comunitario, unido al fortalecimiento de las instituciones en general, nos lleven a alcanzar el precepto constitucional del Bien Común.

Los grandes temas nacionales y las líneas políticas a consensuar, sujetos a ser tratados en esta acción de Reforma del Estado, deben de ser y estar considerados afuera de cualquier aspecto electoral para que impulsemos, con mucho vigor nacional, un gran acuerdo entre todos los sectores bajo un Pacto que nos permita la convivencia pacífica, en primer término, y disponer de oportunidades para salir de la pobreza, miseria y atraso en el que nos han tenido las fuerzas estructurales que se oponen al desarrollo integral de todos los latinoamericanos.

Es indispensable que nuestros hijos, y las futuras generaciones, se desenvuelvan adentro de una nación moderna, en donde la sociedad no sea excluyente ni mucho menos discriminatoria, para que reine la igualdad de oportunidades y podamos conseguir que cada habitante, y su grupo familiar, tenga oportunidades de desarrollar todo su potencial productivo y poder convivir todos los habitantes en un país, por fin, generador de grandes oportunidades y prosperidad.

Disponer de una Gran Pacto de Gobernabilidad Democrático es tener la opción de convivir todos los ciudadanos de manera correcta, respetando y fortaleciendo las instituciones, y de resolver nuestras diferencias por la vía legal; lo que impedirá la confrontación, la violencia, el alzamiento armado y el desprecio entre connacionales.

Nuestros países tienen un lastre, no sólo derivado del autoritarismo, tanto militar, empresarial, gubernamental, como de los que se alzaron en armas y conformaron la insurgencia, sino también porque el aparato productivo y las reglas del juego han estado basados en la especulación, el mercantilismo y el abuso, olvidando por completo al ser humano, al que para mayor desgracia, sólo se ha visto como un consumidor pasivo sin derecho y sin aspiraciones.

El estancamiento y el atraso en lo social, económico, político, educación y en general en casi todos los aspectos de la vida nacional, incluyendo por supuesto el desarrollo humano, merecen que tomemos en serio la problemática nacional para sentarnos todos, en una gran mesa de propuestas, sin otra orientación que no sea la de alcanzar consensos que nos permitan la Gobernabilidad Democrática, como punto de partida, e iniciar desde las comunidades la reconstrucción del tejido social, base fundamental de la convivencia pacífica que tanta falta nos hace.

Fortalecer la democracia, transformando fundamentalmente los tres poderes del Estado, puede significar la diferencia entre la miseria y el desarrollo integral; y entre la vida y la fatalidad. Y romper con las debilidades que hasta ahora tiene el Estado, como la que experimentados en el Sistema de Seguridad y Justicia, en el Económico, Productivo, Consumidor y Financiero, o en el Sistema de Representación Político y en otros que se mencionan como los Grandes Temas y Líneas Políticas a consensuar, tiene la virtud de devolver la confianza de la población honrada, indefensa y trabajadora en las instituciones y evitamos el atraso y el subdesarrollo que nos tienen consumidos.

La participación cívica y política, unida a la responsabilidad de los ciudadanos para fiscalizar la labor de las autoridades electas, es la única vía con la que contamos para cimentar la democracia participativa que permite la alternabilidad en el ejercicio del poder, la selección de las mejores mujeres y hombres para que nos representen, y terminen de construir el Estado de Derecho eficiente, moderno y capaz, que permita el desarrollo humano y social de nuestros habitantes.

Debe ser fundamental fijarnos la meta del crecimiento económico y conseguir que el Producto Interno Bruto crezca arriba del 6% anual y recortar la brecha en el subdesarrollo; para lo cual tenemos que estar preparados en formar una diferente estructura productiva. Sin olvidarnos que la recaudación fiscal y el pago de los impuestos es una responsabilidad de todos.

La cooperación y las ayudas internacionales deben ser conscientemente coordinadas por una institución para hacerlas eficaces y oportunas, teniendo presente que las naciones del mundo moderno están convencidas que, sin un Pacto de Gobernabilidad en nuestros respectivos países, la cooperación entre el mundo desarrollado y nuestro país está extremadamente limitada.

Bajo este concepto, el Pacto de Gobernabilidad tiene la misión de definir un enfoque estructural orientando todos sus esfuerzos hacia el fortalecimiento de la democracia, con especial énfasis en fortalecer el Estado de Derecho e impulsar la participación ciudadana promoviendo, para ello, la cultura del diálogo y la apertura.

Por lo tanto se tiene que impulsar, desde la sociedad civil, una transformación en los tres poderes del Estado que nos garantice a todos los habitantes la superación integral, mediante procesos que:

    • Optimicen la capacidad de gestión de los Poderes del Estado hacia las comunidades.
    • Definan soluciones a problemas estructurales.
    • Promuevan la participación activa de la sociedad civil.
    • Impulsen el diálogo en los distintos sectores de las comunidades.

La labor de estas acciones se tienen que centrar en la concepción, diseño y ejecución de estrategias para promover los cambios que demanda la evolución de nuestra sociedad, en base al reconocimiento de las necesidades específicas y regionales de nuestro país, mediante diagnósticos y estudios especializados. Nuestras propuestas deben caracterizarse por la definición de soluciones a problemas estructurales que comprendan diversas perspectivas de acción con el propósito de analizar alternativas e implementar planes de impacto social general.

La metodología debería de basarse en el involucramiento y participación multisectorial de grupos de trabajo, sistematizar la información usando tecnología de punta, aplicando criterios para el diálogo político, la gestión con organismos internacionales y entidades públicas y privadas, y en la aplicación de métodos de seguimiento y evaluación. Además de mantener una visión crítica respecto de los resultados de nuestras acciones.

Este Pacto de Gobernabilidad debe responder, desde el principio, a objetivos y acciones libres de compromisos con una determinada ideología político partidista o de cualquier sector con cierto peso en la sociedad. Y esto nos permitirá canalizar opiniones y criterios de muy diverso origen e índole, buscando siempre obtener una convergencia de ideas cuya diversidad enriquezca el proceso de análisis y que amplía las opciones de solución.

Con este criterio podremos acceder a todos los sectores en general, incluidos los políticos y económicos, para obtener el respaldo por la calidad de las propuestas, lo que impulsará la credibilidad de nuestro trabajo serio y desinteresado.

Se tiene que poner el énfasis adecuado para utilizar otras herramientas, tales como análisis de los medios de comunicación, encuestas, estudios y sondeos de opinión, consultas especializadas, entrevistas y otros mecanismos para acceder a la información valiosa que nos deje conocer todo acerca de las necesidades y de la percepción de las comunidades en general y de grupos objetivo.

El diálogo político será la base de todo el esquema, para lograr involucrar e interactuar con la sociedad civil y las instituciones.

Cualquier nación del mundo, y nuestro respectivo país no es la excepción, no puede situarse en una posición de desarrollo si más de la mitad de su población ha estado marginada, discriminada y excluida, no sólo de las decisiones sino del bienestar y superación integral.

Tampoco podemos suponer que el crecimiento económico, tal y como señalan algunos índices macroeconómicos, traigan alguna mejora en las condiciones de la vida de millones de familias cuando un enorme número de seres humanos están privados de derechos y de recursos para incentivar o promover su productividad.

Los modelos de desarrollo que hemos tenido, si es que podemos decir que hemos tenido intentos o intención de tenerlos, han excluido a hombres y mujeres pobres y extremadamente pobres, dando un trato, con ello, socialmente injusto a los seres humanos ya políticamente insostenible para los gobiernos.

Mucho de lo anterior, sino todo, hemos estado viviendo en cada uno de nuestros países en Latinoamérica durante los últimos cincuenta años por lo menos.

Y eso ha hecho que la injusticia social y el desprecio marcado por la calidad de vida de los habitantes que componen los estratos sociales más desposeídos y postergados, lamentablemente y de manera fatídica, han crecido, de manera irónica para aquellos grandes estrategas políticos del pasado que creyeron hacer lo correcto, con el supuesto crecimiento de nuestra economía.

Es por ello que todas las actividades que tienen lugar en el ámbito de los hechos gubernamentales que pretenden llevar desarrollo a las comunidades, no reflejan más que ese marcado crecimiento que produce mayor desigualdad social.

Y la presencia de las especulaciones con el capital, unido al capital golondrina, acentúan las tendencias, pues el dinero no se utiliza para la producción sino para la especulación y explotación irracional.

Con el medio ambiente, el derecho a contaminar y a depredar los recursos naturales, renovables o no, se han convertido –tristemente hay que reconocerlo- en un incentivo fundamental para la inversión extranjera y la explotación inmisericorde de nuestros recursos, bienes y servicios.

La sociedad civil es la gran ausente en el proceso de globalización que se está llevando a cabo en Latinoamérica. Y ninguno de los habitantes somos consultados o considerados, tan siquiera, a la hora de la firma de acuerdos o tratados de libre comercio. Y, desgraciadamente para millones de latinoamericanos, vemos reducido nuestro papel a ser únicamente potenciales consumidores pasivos de los grandes intereses a mansalva.

Las graves consecuencias de todo lo anteriormente expuesto son múltiples. Y cualquier gobierno tiene reducidas sus posibilidades, aún y a pesar de sus buenas intenciones, ya que obviamente la gobernabilidad se debilita ante panorama tan desolador y a la vez desalentador.

Los resultados y efectos son muy claros: se acentúa dramáticamente la pobreza y surge, aparte de la extrema pobreza y de la propia pobreza, otro fenómeno tan dañino que es el de los nuevos pobres que viven en las áreas urbanas, mejor conocidos como pobres urbanos que reciben toda la carga del sistema inhumano, mercantilista y explotador que nos ha tenido controlados, y hace que la tendencia sea a que desaparezcan las capas medias de la sociedad.

La polarización social se agudiza, reflejando a nivel nacional unos índices de desarrollo humano de cincuenta años de atraso y esto ningún pueblo lo aguanta ni lo tolera.

La salud y educación se convirtieron ya en servicios de consumo inaccesibles para las grandes mayorías de Latinoamérica de todas las edades.

Y la sobreexplotación irracional de nuestros recursos naturales, renovables o no, han anulado cualquier intento de uso racional y conservacionista, que ha puesto en grave peligro y que apunta a padecer un deterioro irreversible en nuestro territorio nacional.

El terreno es abonado, aún más, para una mayor conflictividad social, cuando traemos el tema del incremento en los hechos delictivos, criminales y violentos, en donde la inseguridad, impunidad, corrupción e ineptitud, son los factores claves para tener un Sistema de Seguridad, Justicia y Carcelario agotado y prácticamente colapsado.

El Estado en cada uno de nuestros países, como garante constitucional del Bien Común y de la protección a la persona y a la familia, cada día pierde más fuerza en ese empeño.

Y dentro de este triste esquema nacional hay que agregar que los derechos sociales y humanos, así como las organizaciones de base social o de la sociedad civil, continúan siendo ignorados.

Es la hora y el momento oportuno de hacer un alto, reflexionar y preparar una nueva senda basada en un Gran Pacto Social de Gobernabilidad Democrático que tenga sus bases, y por supuesto el sustento social, y que funcione. Es decir que el Sistema de Representación que contempla nuestra Constitución para que desde allí se generen localmente las respuestas a las demandas genuinas de la población desde las comunidades, municipios, departamentos o provincias, regiones y/o estados, a nivel nacional e integral, desde donde los representantes de la sociedad organizada puedan definir y decidir el futuro y el desarrollo nacional en armonía, es decir en y con gobernabilidad para el Estado de nuestros países.

GRANDES TEMAS NACIONALES E IMPLEMENTACIÓN DE LÍNEAS POLÍTICAS PARA CONSEGUIR, ¡POR FIN!, LA TAN ANSIADA GOBERNABILIDAD:

  1. TRANSFORMACIÓN DE LOS TRES PODERES DEL ESTADO (ojalá desde una Constituyente):
    1. PODER EJECUTIVO
    2. PODER JUDICIAL
    3. PODER LEGISLATIVO

  2. POLÍTICA DE SEGURIDAD CIUDADANA:
    1. MINISTERIO DE SEGURIDAD PUBLICA
    2. MINISTERIO DE GOBERNACIÓN O DEL INTERIOR
    3. POLICÍA NACIONAL CIVIL
    4. POLICÍAS MUNICIPALES O LOCALES DE PREVENCIÓN, TRANSITO Y TURISMO
    5. MINISTERIO PUBLICO
    6. JUNTA NACIONAL DE SEGURIDAD
    7. JUNTAS DEPARTAMENTALES O PROVINCIALES, MUNICIPALES O LOCALES DE SEGURIDAD

  3. POLÍTICA DE DESARROLLO HUMANO Y SOCIAL:
    1. PLAN NACIONAL SOSTENIBLE DE DESARROLLO
    2. ESTRATEGIA GENERAL PARA LUCHAR CONTRA LA POBREZA
    3. INTEGRACIÓN DEL ÁREA RURAL
    4. DESARROLLO TERRITORIAL
    5. DESARROLLO DE INFRAESTRUCTURA BÁSICA
    6. DESARROLLO HUMANO
    7. DESARROLLO SOCIAL
    8. DESARROLLO PRODUCTIVO Y GENERACIÓN DE EMPLEOS
    9. DESARROLLO ECONÓMICO

  4. POLÍTICA ECONÓMICA Y FINANCIERA:
    1. PROCESO DE GLOBALIZACIÓN
    2. TRATADOS DE INTEGRACIÓN Y LIBRE COMERCIO
    3. EMPLEO Y SUBEMPLEO
    4. PRODUCTIVIDAD
    5. PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR
    6. CRÉDITO, INTERESES Y DIVISAS

  5. POLÍTICA DE PRODUCCIÓN:
    1. EXPORTACIONES E IMPORTACIONES
    2. COOPERATIVAS Y MICROEMPRESAS FAMILIARES
    3. PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA
    4. EMPRESAS INFORMALES
    5. COMERCIO, INDUSTRIA, AGRO INDUSTRIA
    6. BANCA Y FINANCIERAS

  6. POLÍTICA DE TURISMO:
    1. INFRAESTRUCTURA Y SERVICIOS
    2. PROMOCIÓN DEL TURISMO RECEPTIVO E INTERNO O NACIONAL
    3. PROYECTOS Y FOMENTO DE LA INVERSIÓN

  7. POLÍTICA DE VIVIENDA Y DE ASENTAMIENTOS HUMANOS:
  8. POLÍTICA AMBIENTAL:
    1. ECOLOGÍA Y RECURSOS NATURALES
    2. DESECHOS, BASUREROS Y RELLENOS SANITARIOS
    3. REFORESTACIÓN
    4. PROTECCIÓN A COSTAS, MARES, RÍOS Y LAGOS
    5. RECUPERACIÓN DE ZONAS DESÉRTICAS, BARRANCOS Y LADERAS

  9. POLÍTICA AGRÍCOLA Y GANADERA:
  10. POLÍTICA DE EXPLOTACIÓN DE RECURSOS NATURALES:
    1. MINAS
    2. HIDROCARBUROS
    3. ENERGÍA
    4. BOSQUES
    5. HIDROLÓGICOS

  11. POLÍTICA DE INTEGRACIÓN TERRITORIAL:
    1. DESCENTRALIZACIÓN Y MODERNIZACIÓN DEL ESTADO
    2. DESCONCENTRACIÓN INSTITUCIONAL
    3. FORTALECIMIENTO DEL PODER LOCAL
    4. FORTALECER LA AUTONOMÍA MUNICIPAL

  12. POLÍTICA DE INTEGRACIÓN NACIONAL:
    1. LA SOCIEDAD CIVIL Y SU PARTICIPACIÓN CÍVICA Y POLÍTICA
    2. CUMPLIMIENTO DE LOS ACUERDOS
    3. PROTECCIÓN A LOS DERECHOS INDIVIDUALES
    4. REFORMA CONSTITUCIONAL
    5. TRANSFORMACIÓN ELECTORAL
    6. EL ROL DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y COMITÉS CÍVICOS

  13. POLÍTICA OPERATIVA TRIBUTARIA:
    1. PACTO FISCAL