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Actualización acupuntural. Puntos de acupuntura

Enviado por sergumor



  1. Perspectiva anatómica
  2. Perspectiva energética
  3. Perspectiva bioquímica
  4. Cuantificación de los puntos de acupuntura
  5. Esquema de bloques de los mecanismos de acción de la acupuntura
  6. Conclusión

1. Introducción

El costo medio anual del tratamiento de la lumbalgia en la Comunidad Autónoma Canaria, España, asciende a unos dos mil millones de pesetas, cantidad ésta que para una pequeña región es insostenible. Como consecuencia, algunos responsables de la Sanidad del Gobierno de Canarias se plantearon la necesidad de estudiar alguna técnica terapéutica alternativa que pudiera, a igual eficacia e incluso mayor seguridad, disminuir taxativamente aquel costo que además, año tras año, tendía a incrementar. De todas las técnicas examinadas, la que más evidencias empíricas presentaba era la acupuntura, por lo que para el fin propuesto pareció la más adecuada para ensayarla clínicamente.

Se inició el estudio con una intensa revisión bibliográfica de todo lo publicado en los últimos 25 años, en revistas de alto factor de impacto y en bases de datos médicas. Sorprendentemente, el resultado de esta revisión aportó la conclusión de que no existían ensayos clínicos con una metodología apropiada (ensayos frente a placebos mal concebidos o evaluados), pocos estudios de series de casos, y no existía investigación básica en que fundamentar la técnica. Sin embargo, había gran cantidad de artículos referidos a los "cimientos filosóficos de la acupuntura", lo que no permitía avalar un ensayo clínico serio. Según esta filosofía, un punto de acupuntura se definía como: "... la relación entre el Cosmos y el microcosmos ", y otras definiciones del mismo estilo. La relación entre puntos se establecía mediante " ... unas microcorrientes que fluyen por canales o meridianos o unos microsistemas ..." por la sola evidencia de que los puntos de acupuntura muestran una menor impedancia respecto a la zona que les rodea.

Concluimos que teníamos que empezar por el principio, intentando responder a las preguntas:

  1. ¿Qué es un punto de acupuntura desde la perspectiva anatomofisiológica y cómo se originan?
  2. ¿Qué es un meridiano?
  3. ¿Cómo se relacionan con órganos, vísceras, funciones y sistemas orgánicos?
  4. Mecanismos de acción biofísicos y bioquímicos.

Sin las respuestas a estas primeras preguntas no era posible fundamentar un ensayo clínico con la metodología adecuada, por lo que comenzamos la investigación tomando gran número de muestras de distintos tejidos, tiñéndolas y fijándolas, para estudiarlas mediante microscopia óptica, e intentar encontrar la estructura anatómica y funcional de los puntos de acupuntura y confirmar sus mecanismos de acción, es decir, tratar de buscar la justificación científica de la técnica.

 

Figura 1.- Sergio A. R. Gutiérrez, coautor de este texto, en su laboratorio de Biofísica, en el Instituto de Investigación y Tecnologías Biomédicas de Canarias, que se inaugurará próximamente como entidad pública.

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2. Perspectiva anatómica

2.1. Origen de los puntos de acupuntura. Dinámica organogenética

El origen de los puntos de acupuntura se estudió desde la generación de un nuevo ser, desde su anfimixia o unión de los gametos, anidación, blástula, gástrula, diferenciación, etc. Posteriormente en el período somítico, se investigó el ectodermo, endodermo y el cordomesoblasto, como hojas blastodérmicas (donde se ubican los paquetes neurovasculares que estructuran los puntos de acupuntura), y cuyos crecimientos dan lugar al comienzo del horizonte 8 de Streeter y que van a irse formando de la cabeza a la "cola". La dinámica organogenética hace que desde el embrioblasto se vayan conformando cada uno de los segmentos o somitas en sentido céfalo-caudal, alejando el ano de su primitivo origen, con cada nuevo somita, pero siempre interrelacionados unos con otros. Es importante no perder de vista que cada somita, no solo forma la porción parietal, sino todos los elementos que le corresponden al segmento, en sus tres hojas blastodérmicas. Esta es una de las dificultades que más cuesta comprender por el olvido de que:

I. Un somita forma tanto la porción superficial o del esquema corporal, como la profunda de órganos y vísceras.

II. Las distintas porciones superficiales o profundas, no permanecen estáticas, sino que sufren un desarrollo morfológico y una emigración, en relación con las necesidades de la futura función. Por ejemplo: los testículos se originan fundamentalmente del somita Ll, y luego emigran a las bolsas escrotales. Sin embargo, su dependencia vascular y neural está supeditada a la metámera Ll durante toda la vida, de este modo, cualquier estímulo sobre la Ll repercutirá a nivel testicular y de todos los elementos formados a partir de ella. Esto aclara que todos los "canales o meridianos" acupunturales, poseen ramificaciones o conexiones en profundidad, en relación con lo que acabamos de indicar. Por otra parte, olvidar la dinámica organogenética, hace así mismo olvidar que, tanto las vísceras como los miembros o resto de las paredes corporales se forman de unos determinados somitas, y luego por su función, cambiarán su primitiva topografía, como ocurre con la mano, que corresponde a los somitas cervicales C7, C8 y D1, pero que, sin embargo, en la postura anatómica, la mano se localiza a nivel de la cadera; o el pie, que procede de la L5, S1 y S2, y se localiza muy por debajo del final del tronco; o el testículo, que procede de la Ll, y, sin embargo, topográficamente se encuentra localizado en la raíz del muslo; y así ocurre por ejemplo, con el intestino, los pulmones, el corazón, el estómago, el bazo, el páncreas, etc. A pesar de estas modificaciones topográficas, siempre están conexionados neurovascular y funcionalmente con el somita o somitas que le dieron origen.

Si estos datos anatomo-embriológicos se tienen presentes, se comprende fácilmente el hecho de que la acupuntura, desde la perspectiva anatómica, no es empírica y responde a la más ortodoxa y científica sistemática occidental.

2.2. Metamerización

Constituido el embrión en los diferentes órganos que permiten mantener la conservación del individuo y de la especie, nos interesa ahora el considerar el desarrollo de los elementos que han de constituir las partes del continente y contenido somático; es decir, del soma o cuerpo embrionario del cual deriva el cuerpo definitivo del nuevo ser. Sabemos que la notocorda influye sobre el mesodermo primitivo, no de una manera continua, sino a espacios intermitentes, de tal manera que su acción se nota en la masa mesodermal y que constituye un desarrollo contractivo, que les origina desde el somita o segmento primitivo. De este somita, constituido, como sabemos, por el miótomo y el dermótomo, se va a diferenciar la pared definitiva. Tanto uno como otro va a poseer su correspondiente nervio, que se inicia en la porción medular correspondiente al mismo nivel somático y, por lo tanto, ha sido influida por el mismo segmento notocordal. La emigración de las masas somíticas, mío y dermoneurales, se origina siguiendo las inducciones establecidas por los llamados organizadores parietales, los cuales, terminada su función, son invadidos por el mesénquima correspondiente al esclerótomo para constituir las partes óseas esqueléticas. En realidad, la primera pared importante que se va a constituir en el embrión es la de su tronco. Sin embargo, las funciones van a ser distintas, según la localización topográfica que vayan a tener cada uno de los segmentos. Por un lado, tendremos musculaturas que se sitúan en la porción dorsal embrionaria, es decir, en los que corresponde a la parte retrosomática del cuerpo humano, y cuya misión fundamental es el enderezamiento en la estática. Por el contrario, las paredes presomáticas están supeditadas en su organización al inductor presomático que constituye, al osificarse, el arco visceral en un mayor o menor desarrollo sobre la región. Si se trata, por lo tanto, de un arco visceral encargado de proteger a la víscera, sus movimientos, es decir, los de los elementos funcionales, tratan, en todo momento, de ser de tipo flexor. Como consecuencia de ello, podremos considerar que, el dispositivo presomático está constituido por una serie de elementos antagónicos al retrosoma. Al tener funciones distintas, cada una de las porciones corresponde a sistemas neuromusculares distintos, de tal manera que el retrosoma tiene su nervio retrosomático independiente del nervio presomático. Vemos, por lo tanto, que cada «rodaja» o sección del cuerpo humano está constituida por varios elementos. Estos elementos forman lo que se denomina el metámero, contituído:

  1. Por la «rodaja» medular y sus raíces nerviosas que le corresponden, que forman el mielómero y el neurómero, respectivamente.
  2. Un armazón esquelético que constituye el arco neural y el arco visceral y que se denomina esclerómero.
  3. Una franja carnosa, que constituye el miómero, y la cinta de piel que le corresponde o dermómero.
  4. Todo sistema neuromuscular lleva adyacentes y dependientes de él un sistema de riego, por lo tanto, lo mismo la rama presomática que la retrosomática tienen su correspondiente satélite, que procede del mismo nivel aórtico. Constituyen el angiómero.

2.3. Interconexión metamérica

Establecida ya la importancia metamérica, para explicar la interrelación somática y visceral a nivel del ser humano, no debemos olvidar que este ser, aunque formado por segmentos primitivos o somitas es, en sí mismo, una unidad morfológica y funcional donde «el todo es más que la suma de las partes», aunque en una parte estuvo representado el todo en el momento de la anfimixia. Esto nos indica que tiene que existir una conexión entre los diferentes metámeros. Esta conexión se realiza a todos los niveles, desde la piel y paredes del organismo hasta el dispositivo visceral, por vía nerviosa fundamentalmente. Esta conexión se realiza también a través del proceso endocrino, junto con el sistema nervioso central. Los elementos fundamentales de conexión bajo el punto de vista neural van a ser las neuronas cordonales de corta y larga conexión, donde al punto de acupuntura, por su propia estructura, le corresponde un importante papel.

2.4. Situación anatómica general de los puntos de acupuntura

Para una mejor comprensión se presentan las figuras 3 y 3 bis, en las que se describe la situación anatómica superficial de la mayor parte de los puntos de acupuntura. Otros se sitúan profundamente, y conectados neurovascularmente (como los comunes del sistema nervioso periférico) con los distintos tejidos orgánicos, en general, en cercanías óseas.

Dermatomas cutáneos Sistema nervioso simpático

Figura 2.- Correspondencia entre el sistema nervioso periférico y los dermatomas cutáneos.

El sistema nervioso simpático es una subdivisión de la porción eferente del sistema nervioso periférico. Su función es la de llevar impulsos de las neuronas eferentes a los efectores autónomos o viscerales, músculo cardíaco, músculo liso y tejido epitelial glandular. La mayoría de los ganglios de la sección simpática se encuentran situados a lo largo de cada lado de la cara anterior de la columna vertebral. Las neuronas simpáticas preganglionares tienen sus dendritas y cuerpos celulares en las astas laterales de los segmentos dorsales y lumbares de la médula espinal. Sus axones se originan en el asta posterior de la médula hasta el ganglio simpático paravertebral. Casi todos las neuronas posganglionares presentan sus cuerpos en los ganglios de la cadena simpática. Los axones de estas neuronas pueden integrar parte de los nervios periféricos, o bien, arribar a sus efectores en forma independiente. Las fibras sensitivas ingresan a la médula espinal siguiendo una cierta distribución topográfica, de manera que a cada dermatoma sensitivo le corresponde un segmento medular determinado. La evaluación de la sensibilidad cutánea mediante la exploración de los puntos de acupuntura ubicados en los dermatomas, permiten reconocer el nivel donde se encuentra una lesión medular o la patología en un tejido, que en algunos casos compromete las vías sensitivas ascendentes.

2.4.1. El dermotomo. Sistema dermo-neural. Piel

Consta de dos zonas derivadas de distintas hojas blastodérmicas, y entre ellas constituyen el órgano mayor y más plástico: la piel.

a. La epidermis, que deriva del ectodermo, y,

  1. El dermómero, que constituye una porción del cordo-mesoblasto del somita, que da lugar a la dermis y a la hipodermis. Estos elementos influyen mutuamente y se controlan entre sí. Si se les separa y se colocan en un caldo de cultivo cada uno de ellos, crece de una forma tumoral. Durante el desarrollo, cada dermotomo queda invadido por emigraciones fibrilares neurales de las células de la cresta ganglionar o protoneuronas. Esta invasión queda, constituyendo una unidad anatomofuncional inseparable, como sistema dermoneural.
  2. Los puntos de acupuntura se sitúan fundamentalmente en la epidermis (en el estrato basal) y en la dermis (en el estrato papilar).

2.5. Primera microfotografía de un punto de acupuntura

Demostrado el origen embrionario de los puntos de acupuntura, nos propusimos estudiar su estructura anatomofisiológica mediante la microscopia. En la figura 4, se muestra la microfotografía de la sección transversal de un área de piel común conteniendo la estructura de un punto acupuntural; cada punto engloba, como mínimo, colágeno, fibras de elastina, un cúmulo dendrítico nervioso amielínico y una anastomosis arterio-venosa, constituyendo el soporte de un paquete neuro-vascular.

Una vez conocida la estructura anatómica de un punto acupuntural, estudiamos en un cadáver las implicaciones vasculares y nerviosas de los 121 puntos más utilizados en la técnica de la acupuntura, lo que dio como resultado, tal como sospechábamos, que los meridianos o canales no se objetivan anatomofisiológicamente. La conexión energética entre los puntos, por tanto, no se realiza por un flujo de corriente que los atraviesa, sino por las que hemos denominado Biofrecuencias de Trabajo Electromagnético, BfTE, es decir, por las bandas de frecuencias resonantes existente entre los puntos asociados a un determinado tejido, función o sistema orgánico. Los meridianos, tal como fueron concebidos por los antiguos, no existen. Sin embargo, aquel conocimiento sirvió para dar un soporte virtual a los puntos de acupuntura.

Figura 4.- Microfotografía de un punto de acupuntura (P10), obtenida por primera vez en 1987 por Ph.D. Sergio A. R. Gutiérrez Morales, coautor de este texto, en una muestra teñida con hematoxilina, eosina y sales de plata diluidas.

2.6. Características generales del punto de acupuntura

2.6.1. Glómus

Además de las distintas sensibilidades que se captan por los sentidos, existen la de los vasos sanguíneos, vísceras y órganos, que normalmente pasan desapercibidos a nuestra conciencia, y que sólo se hacen patentes cuando alcanzan, por ejemplo, las zonas reflejas de Heat o de McKenzie. Sin embargo, el hecho de que no se tenga conciencia de ellas no les resta importancia en su función de regir los procesos de acción y reacción automáticos que regulan y mantienen la homeostasis de Canon.

Cualquier presión, punción, función o acción, física o química sobre un punto o zona del organismo, le afecta a todo él, y activa los circuitos neurales, vasculares o neuroendocrinos, variando las tasas o niveles de energía del organismo. El sistema neuroendocrino impregna todos las partes de nuestro ser, siendo sus vías las nerviosas y/o las humorales, íntimamente supeditadas al dispositivo vascular, tanto arterial como venoso y linfático.

El dispositivo orto y parasimpático, salvando sus distribuciones topográficas, se encuentran y reúnen en el organismo a prácticamente todos los elementos neurales. Por ejemplo, en el mismo intestino que, con una visión tarsativa, su inervación es parasimpática en lo que se refiere a la musculatura, pero debido a que ésta necesita del riego para su nutrición, el sistema ortosimpático penetra conjuntamente con la vascularización. Cuando en el embrión se produjeron las emigraciones de los simpaticoblastos para conformar los ganglios ortosimpáticos, emigraron con ellas de la cresta ganglionar, células de tipo neuroepitelial y miopitelial, que fueron distribuyéndose por diferentes regiones del organismo y que con los vasos sanguíneos forman las estructuras anatómicas denominadas glomus. Las zonas de la pared vascular o de las comunicaciones arterioneurales se encuentran localizadas fundamentalmente en:

  1. La comunicación arteriovenosa, a nivel capilar.
  2. En los puntos en que la arteria antes de realizarse en capilares presenta un atajo por donde puede derivar la circulación. Muestran un engrosamiento a veces de la copa media y otras veces son células contráctiles poligonales o fusiformes pobres en miofribrillas, de aspecto epiteloide denominadas células glómicas (Cajal, Hasson) y acompañados de un grueso plexo nervioso.

Figura 5.- En este antiguo dibujo se muestra el complicado sistema de arterias, venas y nervios craneales, que por anastomosis, algunos conforman los glomus que fundamentan los puntos de acupuntura.

2.6.2. Glómus arteriosos y su relación con los puntos de acupuntura

Los glomus arteriosos son formaciones o anastomosis arterio-venosas. Se localizan en diversas zonas de los trayectos vasculares. Presentan siempre la característica de ser puntos de baja impedancia. La investigación anatomo- funcional demuestra siempre, que:

1. Los glomus se encuentran siempre en los puntos de acupuntura;

2. No se encuentran nunca en los puntos de alta impedancia;

  1. En los diferentes puntos de acupuntura, utilizando cortes seriados hemos llegado a contar hasta cinco glomus, como en el caso del punto 4IG, sobre la arteria radial, en el dorso de la mano.
  2. No existen puntos de acupuntura sin glomus.

2.6.3. Constitución anatomo-funcional de los puntos de acupuntura

Tras nuestras investigaciones, los puntos de acupuntura constan de:

a. Una arteria aferente;

b. Emite unas ramas preglómicas;

c. A nivel de estas divisiones se forma un conducto espiriforme que se denomina clásicamente conducto de Suquet-Hoyer;

d. Las arterias preglómicas y el canal de Suquet-Hoyer se abren a un colector general venoso.

e. Este colector general se abre en las venas eferentes.

f. Alrededor de todos estos vasos se encuentran gran cantidad de colágeno y elastina, y fibras nerviosas amielínicas junto con terminaciones axónicas y cúmulos dendríticos;

  1. Presentan liberación de neurotransmisores del tipo de las catecolaminas;
  2. Entre los elementos vasculares se encuentran gran cantidad de elementos mioepiteliales derivados de la cresta ganglionar.

2.6.4. Conexión con el sistema nervioso central

El organismo (aunque está compuesto de «partes» funciona como «unidad»), tiene una conexión entre el sistema ortosimpático y parasimpático con el sistema nervioso central por medio de las fibras ramicomunicantes, que son neuronas que proceden del surco de Monro del epéndimo. Forman los núcleos centrales del vegetativo. Los acúmulos craneal y caudal constituyen el parasimpático, llamado cefálico el superior y erector el caudal. Los acúmulos medulares en su localización metamérica en la médula forman el asta lateral. Constituyen los elementos ortosimpáticos.

No hay que olvidar que nervios y vasos sanguíneos periféricos se anastomosan (anastomosis arteriovenosa), para crear, por un lado, los glomus (un glomus no es necesarioamente un punto de acupuntura, sin embargo, no existen puntos acupunturales donde no hay glomus), y por otro, una intrincada y compleja red periférica de nervios y vasos sanguíneos, que son capaces de actuar como receptores de señales externas y que a través de nervios más gruesos (parentales aferentes), médula espinal y tálamo, enviarlas a la corteza cerebral, donde dichas sensaciones se hacen conscientes emitiendo las correspondientes señales eferentes al tejido cuya proyección somatotópica ha sido estimulada.

2.6.5. Profundidad general de los puntos de acupuntura

En general, se encuentran a una profundidad que no sobrepasa los 2 milímetros. La profundidad del punto de acupuntura se determinada por el proceso de generación del T’Chi en cada punto. Teniendo en cuenta que el grosor de la piel es muy variable, (es el órgano más plástico de toda la economía anatómica) sus diferencias están en función:

– del espesor del estrato córneo de la epidermis;

– del espesor de la dermis;

– de la riqueza en folículos pilo-sebáceos y en glándulas sodoríparas, y,

- de la relación más o menos estrecha con los planos subyacentes.

Otros puntos se encuentran ubicados en regiones orgánicas más profundas, pero que difieren de los estudiados sólo por su situación y sus posibilidades terapéuticas.

3. Perspectiva energética

3.1. Sistema resonador

También desde la perspectiva energética, los puntos de acupuntura al ser paquetes neurovasculares tienen las características propias de los mismos. A nivel de las divisiones preglómicas se forman los conductos espiriformes de Suquet-Hoyer, y conjuntamente con los complejos árboles dendríticos que asoman a los puntos de acupuntura y sus anastomosis arteriovenosas, constituyen circuitos bioelectrónicos capaces de oscilar en unas determinadas frecuencias resonantes con la de sus tejidos asociados. Cada sistema resonador captará y emitirá señales que dependerán de sus "constantes de tiempo" determinadas por la inductancia, la capacidad y la resistencia de sus elementos anatómicos propios. A estas frecuencias las hemos denominado Biofrecuencias de Trabajo Electromagnético, BfTE. Efectivamente, cada punto de acupuntura es un sistema resonador, tal como los llamó Popp, de la Univ. de Marburg.

Entre cada grupo de puntos que se asocian a un determinado tejido, existen "conexiones" neurales, vasculares y energéticas diferenciadoras. Anteriormente, ya describimos las dos primeras desde la embriología.

Los puntos acupunturales relacionados con cada órgano, víscera o función específica, no se encuentran conectados entre sí mediante unos flujos de corriente a través de unos "canales o meridianos" en los que se suponía se ubicaban, sino mediante ondas electromagnéticas propias de cada uno de ellos, por lo que la biocomunicación es por ondas cuyas frecuencias son resonantes entre sí y en una estrecha banda de longitudes de onda. Es decir, cada grupo de puntos resuena a una determinada banda estrecha de frecuencias, equivalente a la del tejido o función al que se asocian. Por esto y porque no se objetivan anatomofisiológicamente es por lo que se puede afirmar que los meridianos tal como se han concebido hasta hoy, no existen.

Desde este punto de vista, la enfermedad es una disfunción energética, que hace que el tejido o la función afectada oscile por debajo o por encima de los límites de la banda de frecuencias de salud (Biofrecuencias de Trabajo Electromagnético) de dicho tejido o función.

3.2. Biofrecuencias de Trabajo Electromagnético, BfTE

Las terminaciones ramificadas de los axones, que finalizan en pequeñas protuberancias denominadas botones, hacen sinapsis en el cuerpo celular de la neurona, por la liberación de los neurotransmisores que emiten las señales. Tal como ocurre en un embrión respecto a la especialización de las células totipotentes mediante las radiaciones ultravioletas de distintas frecuencias, ocurre con las señales, igualmente ultravioletas, que trasmiten la bioinformación a las neuronas. Las radiaciones UV son frecuencias armónicas de las BfTE, que caracterizan a los diferentes tejidos, sistemas y funciones del organismo, que mantendrán durante toda su existencia.

Para calcular la biofrecuencia de resonancia de los diferentes tejidos, sólo basta conocer la capacidad eléctrica de cada uno de ellos. Para esto, se han medido los picofaradios, pF, de los distintos órganos, vísceras y distintas funciones orgánicas, utilizando el pabellón auricular como proyección somatotópica en la corteza cerebral y los puntos Ting, que tienen implicación directa con cada uno de los tejidos y funciones, de acuerdo con nuestras investigaciones en un cadáver. En la Tabla siguiente se muestran las BfTE medias de cada tejido y función, como consecuencia de la evaluación de su capacidad, por la fórmula:

CpF1 + CpF2 + CpF3 + ... CpFn

S t/nCpF = ------------------------------------------ = CpF de media.

n

La longitud de onda, l , viene expresada en metros por la aplicación de la fórmula abreviada:

l m = 297 : MHz .

Si tenemos en cuenta la frecuencia de emisión de las agujas (64 MHz), se puede calcular que su longitud de onda es de 4,66825 metros; sin embargo, por sus dimensiones, hay que suponer que la trasmisión de la frecuencia fundamental a los tejidos se realiza mediante ondas armónicas, que atenúan la potencia energética emitida por la aguja, pero que siguen siendo suficientes como para permitir la resonancia recíproca de los distintos tejidos y de otras funciones orgánicas importantes.

La medición de la capacidad de cada tejido se realizó en 310 sujetos aparentemente saludables, pues ninguno de ellos presentaba signos o síntomas especiales que determinasen una patología. Así mismo, ninguna de estas personas había padecido enfermedades en los seis meses anteriores a la toma de la medición. Estos sujetos de la muestra se captaron al azar entre distintos grupos, sexos, edades, categorías culturales, etc. por lo que hay que suponer que las mediciones han quedado estadísticamente balanceadas.

La Tabla que se muestra a continuación despeja importantes incógnitas, que a partir de ahora permiten un conocimiento científico de la acupuntura como rama de la Bioenergética. Como es natural, los datos explicitados en dicha Tabla, nos alejan definitivamente de la filosofía oriental como soporte de las técnicas energéticas.

TABLA.- Cálculo de Biofrecuencias de Trabajo Electromagnético, BfTE, de los diferentes tejidos y funciones del organismo.

La relación Tejido ó función/total individual, se refiere a la evaluación que partiendo desde la BfTE de cada tejido y otras funciones, se halla con respecto a la frecuencia total del cuerpo. Esto permite secuenciar (Puesto) la importancia bioenergética relativa de cada uno de ellos con relación al cuerpo energético desde una perspectiva global del individuo.

La BfTE global del organismo es de 64 MHz, que es, por tanto, la frecuencia de resonancia fundamental, y que coincide, precisamente, con la de las agujas de acupuntura (3" de longitud). No hay que olvidar que este valor se encuentra en el campo de las radiofrecuencias, lo cual supone que la intervención en el organismo mediante técnicas bioenergéticas se puede realizar desde frecuencias armónicas.

Los datos de la Tabla anterior, permiten construir la que hemos denominado aguja bioelectrónica, instrumento capaz de inyectar señales electrónicas precisas, en fase y en frecuencia resonante con cada uno de los tejidos y funciones del cuerpo. Desde los puntos de acupuntura asociados a un tejido patológico, la aguja bioelectrónica hace que resuene en su propia frecuencia de tejido sano.

La aguja bioelectrónica es, sin duda, la aguja perfecta, ya que permite una intervención directa con el tejido o la función afectada, no involucrando a otras estructuras del organismo. Mediante este sistema se logra la mayor eficacia posible acupuntural.

El VC y el VG, sólo han mostrado funciones derivadas de su asociación con los metámeros.

DIAGRAMA DE RELACIÓN RELATIVA DE LAS BANDAS DE BIOFRECUENCIAS DE TRABAJO ELECTROMAGNÉTICO, BfTE, DE FUNCIONES, SISTEMAS Y TEJIDOS

 

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4. Perspectiva bioquímica

4.1. Grupo mórfico y catecolaminas

4.1.1. Endorfinas: opiáceos endógenos

La palabra «opio», etimológicamente, proviene del griego «opion» que significa «jugo de amapola».

Desde épocas inmemoriales, el opio y sus derivados, tal como la morfina, se han utilizado en el control del dolor.

Son los analgésicos «más potentes» que se conocen, siendo sus efectos fisiológicos notablemente aumentados por su producción de euforia, razón ésta por lo que son altamente adictivos.

No se ha conseguido sintetizar una sustancia química que produzca los mismos efectos, pero que no cree adicción.

4.1.2. Receptores específicos de opiáceos

Todas las sustancias opiáceas, están químicamente relacionadas, y tienen, por tanto, equivalencias en sus estructuras tridimensionales.

Por ello, se sospecha que los opiáceos actúan sobre el cerebro, uniéndose a receptores específicos de membrana. El uso de derivados del opio marcados con isótopos radioactivos, permite demostrar la existencia de tales receptores. (Barnes, 1978).

Estos receptores se sitúan, fundamentalmente, en la médula espinal, en el tronco cerebral y en regiones cerebrales en las que se supone que los movimientos y las emociones, son traducidos en acciones complejas, como la búsqueda de alimentos o de pareja.

Cuando un opiáceo se une a una neurona que tiene su receptor, actúa como neuromodulador inhibidor, provocando una disminución en la producción de impulsos nerviosos neuronales.

Estos receptores se encuentran no sólo en seres humanos, sino en todos las animales vertebrados en que se han investigado.

La pregunta es, ¿ por qué los cerebros de los vertebrados tienen receptores para los opiáceos ?

La respuesta parece lógica:

Porque esos cerebros PRODUCEN OPIÁCEOS.

Esta sorprendente respuesta, ha dado lugar a la búsqueda de sustancias naturales que tengan actividad opiácea.

4.1.3. Endorfinas y encefalinas

Se han aislado muchos opiáceos endógenos, que actúan como neuromoduladores, y se les ha dado el nombre de ENDORFINAS.

Existen dos grupos de endorfinas:

I. Uno, conocido como ENCEFALINAS, que están distribuidas por todo el sistema nervioso central y por la médula suprarenal.

Se han identificado dos de ellas, como pentapéptidos, (péptidos de cinco aminoácidos). De acuerdo a las evidencias recientes, las dos encefalinas (a y b ) se producen en múltiples copias en una única cadena de polipéptidos. (Curtis, 1992).

II. El otro grupo, está formado por ENDORFINAS que se producen primariamente por la glándula hipófisis y por otros tejidos.

El factor hipotalámico desencadenante de la producción de endorfinas hipofisarias, es el «P. O. M. C. » o Preopio-Melano-Cortina, que se libera cuando hay albúminas heterólogas y desencadena el estrés.

La más común de ellas, es la b ENDORFINA, que es sintetizada por una cadena peptídica larga, que también contiene ACTH, la hormona liberada por la hipófisis anterior y que estimula la corteza suprarrenal.

Aunque existe mucha superposición en la estructura primaria de las distintas endorfinas, las relaciones funcionales entre ellas, todavía no se conocen. (Curtis, 1992).

La investigación de las endorfinas es de sumo interés, ya que tienen que ver con dos importantes problemas médicos, como son, la drogadicción y el dolor, muchas veces interrelacionados.

Las endorfinas son analgésicos naturales muy potentes.

Los individuos en situación de estrés, suelen informar que no percibieron lo que después resultó ser, por ejemplo, una herida extremadamente dolorosa y por tanto, pudieron continuar viviendo en una situación que podía poner en peligro su vida.

El descubrimiento de que los macrófagos están entre los tipos celulares que tienen receptores de endorfinas, sugiere que estas sustancias desempeñan también un papel en la estimulación de las respuestas inmune e inflamatoria.

La morfina, la heroína y otros opiáceos exógenos se combinan con los receptores de endorfinas, aliviando el estrés, levantando el ánimo y aplacando el dolor.

Sin embargo, se ha propuesto la hipótesis de que éstos opiáceos externos, al actuar por «retroalimentación negativa», reducen la producción normal de endorfinas, generando una «dependencia» siempre creciente, dando como resultado, la adicción a las drogas.

GRUPO MORFICO DE ENCEFALINAS Y ENDORFINAS:

(A) tyr-gly-gly-phe-met

Metionina-encefalina

(B) tyr-gly-gly-phe-leu

Leucina-encefalina

(C) tyr-gly-gly-phe-met-thr-ser-glu-lys-ser-gln-thr--pro-leu-val-thr-gln-gly-lys-his-ala-asn-lys-val-ile-ala-asn-lys-phe-leu

b endorfina

Secuencias de aminoácidos de tres endorfinas.

Los primeros cuatro aminoácidos de cada secuencia son idénticos, y constituyen el «grupo mórfico», y si se destruye uno cualquiera de ellos, se pierde la capacidad analgésica.

4.1.4. Endorfinas y dolor:

El primero que demostró la conexión entre endorfinas y acupuntura fue David Meyer, en 1974. Demostró que punzando el punto 4IG se inducía un cierto grado de analgesia en los dientes (28%), efecto que es completamente reversible por la naloxona.

En el transcurso de las investigaciones realizadas por Bruce Pomeranz de la Univ. de Toronto, respecto a la aplicación en ratas de estímulos acupunturales, se descubrieron una serie de células específicas en el cerebro, que responden a los estímulos normales del dolor. La descarga de impulsos nerviosos de estas neuronas se vuelven más lentas durante la sesión de acupuntura. De estos estudios se desprende que la analgesia por acupuntura, AA, depende, entre otros, de dos mecanismos bien diferenciados, uno moderado por medio de las endorfinas y otro más profundo que deriva de la serotonina.

Hosobuchi, de Japón, antes de tratar a los pacientes por acupuntura, les inyecta una forma procursora de serotonina, el aminoácido l-triptofano. Estos pacientes desarrollan menos signos de tolerancia.

En animales, la inducción a la anestesia por inyección de morfina, aumenta por inyección de serotonina.

Basados en estas investigaciones se puede llegar a la conclusión que la serotonina comparte con las endorfinas un papel importante en el control del dolor.

Gintzler, de la Univ. de Columbia, descubrió que, en ratas, a partir del sexto día de preñadas, la placenta contiene la molécula precursora P. O. M. C. (preopio-melano-cortina), de la cual derivan la b endorfina, la met-encefalina y la ACTH. Las ratas preñadas están en un alto estado analgésico. La b endorfina y la met-encefalina están presentes en el tejido y sangre de la placenta en niveles más altos de lo habitual durante el embarazo y el parto.

Akil y Watson, de Nueva Carolina, tomaron diversas muestras de sangre a mujeres embarazadas y demostraron, igualmente, que la concentración de endorfinas es superior en ese estado que en las no gestantes.

MacLean, atribuye, como salto cualitativo importante en la transición evolutiva de reptiles a mamíferos, el desarrollo del aumento de la relación íntima madre-hijo, que está asociado al segundo avance de importancia en el desarrollo del cerebro: la aparición del sistema límbico. A partir de aquí, las endorfinas pasan a ocupar un nuevo papel, que ya no es sólo el de la supervivencia, sino que se centra en las conductas y relaciones sociales que conforman la esencia de la vida de los mamíferos.

De la bioquímica de la analgesia surge, a la vez, una bioquímica del refuerzo de las relaciones sociales.

4.1.5. Endorfinas y analgesia por acupuntura, aa

Desde 1975, en el Laboratorio de investigación de Analgesia por Acupuntura de la Facultad de Ciencia Médica Básica de Shanhai, China, y bajo la dirección del Prof. Zhang Anzhong, se estudian las «interrelaciones» entre las distintas endorfinas, (incluyendo partes de las estructuras de las mismas, conocidas como fracción «13» y fracción «29», en el estudio de estas sustancias por cromatografía), y la analgesia por acupuntura.

La fracción «13» incluida en una columna sephadex en el vacío de 0. 8. 1. 2 no se inactiva mediante la quimotripsina. Los valores de referencia de esta fracción en cromatografía de placa fina, coincide con la leucina-encefálina.

Basados en éstos resultados la «fracción 13» puede ser una encefalina o un compuesto relacionado.

La «fraccion 29» fue separada de la columna sephadex G-10 en el volúmen evacuado de micción de 1. 8-2. 4.

Es fácilmente inactivada mediante la quimotripsina, y sus valores de referencia en cromatografía de la placa fina, son diferentes a las de la leucina-encefalina.

Cuando fue procesado con el «dancy-Cl» y cromatografiado en la hoja de capa de poligamide, el cromatograma de las manchas fluorescentes, fueron distintas de las procesadas por los métodos de «dancyl leucinaencefalina» y «dancyl metionina-encefalina». En conejos, después de la inyección intraventriculolateral, se mostró un efecto analgésico reversible a la naloxona.

Se están llevando a cabo, aún, estudios analíticos estructurales y purificantes de esta «fracción 29» de endorfina.

En conejos conscientes, empleando la técnica de perfusión meter/sacar y el ensayo de aglutinación del receptor opiáceo, se observa la continua liberación de endorfina en algunos núcleos cerebrales.

Se descubre, que el nivel de endorfina, en el centro gris perfundido, aumenta considerablemente durante la AA, y el aumento de endorfina está bien correlacionado con el efecto analgésico de la acupuntura, (r= 0.706, p<0. 05).

La liberación de endorfina también aumenta en el núcleo accumbens del área septal después de la AA. Este aumento no estuvo en correlación con el umbral de dolor.

Durante la AA, las endorfinas en el núcleo caudado perfundido, también tienden a incrementarse, siendo la variación de este grupo relativamente amplia.

No obstante, no es estadísticamente significativo.

Durante la AA, tampoco se observan cambios sobresalientes de la liberación de endorfina en la amigdala.

Las fracciones de endorfina que muestran cambios importantes durante la AA, son separadas por lavado, con prioridad a la cúspide de Na (0. 6 V+) cuando las perfusiones son cromatografiadas en la columna sephadex G-10, y al mismo tiempo, la leucina-encefalina es separada tras la cúspide de sol. (l. 3 V+), lo que determina que la fracción de endorfinas no es similar a la encefalina.

Se siguen investigando las propiedades químicas de este fracción.

5.Cuantificación de los puntos de acupuntura

La superficie media de la piel de una persona adulta es de unos dos metros cuadrados. Rattenmeyer evaluó el número de sistemas resonadores o puntos de acupuntura distribuidos en la superficie corporal en la sorprendente cifra de 1013. Esta enorme cantidad hace posible que el cuerpo humano (en general, cualquier tejido vivo), posea una extraordinaria sensibilidad a las ondas electromagnéticas, por lo que deben investigarse como factores de riesgo las importantes emisiones externas de radiación de todo tipo, en general, extremadamente potentes, a que se someten los delicados equilibrios celulares.

 6. Esquema de bloques de los mecanismos de acción de la acupuntura

MECANISMOS DE ACCIÓN DE LA ANALGESIA ACUPUNTURAL.-

Para ver el cuadro seleccione la opción "Descargar" del menú superior

Autor: Ph.D. Sergio A. R. Gutiérrez Morales - 1995

7. Conclusión

Con esta investigación, queda expedito el camino, tal como dijimos al principio, de la justificación científica y mecanismos de acción individuales de la técnica acupuntural, desde el punto de vista del método científico. Ya no se pueden poner en duda los indudables efectos que los estímulos que genera la implantación de una aguja de acupuntura ejerce en el organismo humano.

Ph. D. Sergio A. R. Gutiérrez Morales

Para saber más: Trabajos relacionados del mismo autor:

1) monografías.com/trabajos14/anest-acupuntura/anest-acupuntura.shtml

2) monografías.com/trabajos14/anest-acupuntura/anest-acupuntura2.shtml

3) monografías.com/trabajos14/efec-placebo/efec-placebo.shtml

 

 

Autor:

Ph.D. Sergio A. R. Gutiérrez Morales*

Dr. Victor Smith-Ágreda**

* Epidemiólogo, Medicina Bioenergética, Instituto de Investigación y Tecnologías Biomédicas de Canarias (en constitución), España.

** Catedrático de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, España

(Este texto ha sido extractado de un capítulo del Tomo I, titulado: "Biomedicina: Fundamentos, Práctica Clínica e Investigación", de los mismos autores. Edit. Mandala, Madrid, 2001).


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