Enviado por viglianoSe presentan en este trabajo los principales tipos de degradaciones de telas de origen vegetal que corresponden al patrimonio cultural. Se analizan los mecanismos por el cual se producen los distintos tipos de degradaciones, mostrando los principales factores. Además, se discute los diferentes procesos de restauración para poder preservar dicho patrimonio cultural.
Según Williams [1], la preservación incluye todas las actividades que contribuyen a garantizar la vida de los objetos de los museos, ya sea que estén en exhibición, en depósito o siendo manipulados. Esencialmente, es un estudio de la compatibilidad química, física y fotoquímica del objeto en relación con todos los aspectos de su medio ambiente y un esfuerzo por controlar la interacción entre estos para mantener la calidad intrínseca del objeto. Los tejidos son altamente susceptibles a la degradación causada por acción física, química, mecánica y biológica. La asignación de un área independiente, el mantenimiento de condiciones climáticas óptimas, mínima exposición a la iluminación, buena organización y el establecimiento de procedimientos de mantenimiento para minimizar la manipulación y la contaminación son, por lo tanto, esenciales. El personal responsable de su cuidado debe tener sensibilidad visual y táctil, ser pulcro, limpio y no dejar de ejecutar las rutinas tediosas necesarias para su cuidado.
Siendo materiales orgánicos, los tejidos responden más críticamente a los procedimientos de mantenimiento y medio ambiente, de la respuesta esperada en la mayoría de las obras de arte en otros medios. Su cuidado se basa en consideraciones tanto microscópicas como macroscópicas de las fibras y de los tintes. Sus características físicas y químicas, flexibilidad y absorbancia son extremadamente sensibles a las fluctuaciones de la humedad relativa ambiente. También son altamente susceptibles a la degradación por suciedad, luz, clima y movimiento físico.
El primer paso en el cuidado de los tejidos de museo, es entenderlos como materiales: las propiedades físicas y químicas de las fibras, hilos y tejidos, el método y técnica de fabricación, la disposición del diseño y la selección de los colores, los factores relacionados al uso, y el estado anterior y posterior a su adquisición, todo ello para que la preservación sea exitosa.
El componente principal de las fibras vegetales es la celulosa, que es el constituyente básico.
2.1. Celulosa
La celulosa es un polímero natural, un polisacárido construido por unidades -D-glucosa. La D-glucosa (C6H12O6) es un sacárido que contiene cinco grupos funcionales hidroxil y un grupo aldehído en el carbono 1. Esta cadena se cierra formando un anillo en el cual el carbono 5 alcanza el carbono 1, el hidrógeno del grupo hidroxil es transferido al oxígeno del grupo funcional aldehído,
Figura 2.1. D-glucosa y el anillo cerrado formando el grupo hidroxil glucosídico, respectivamente
formando un nuevo grupo hidroxil en el carbono 1, que se llama grupo hidroxil glucosídico. Esto se puede apreciar en la Figura 2.1.
En -D-glucosa el grupo hidroxil glucosídico se encuentra por debajo del anillo, mientras que el -D-glucosa se encuentra por arriba, como se ve en la Figura 2.2.

Figura 2.2. -D-glucosa y -D-glucosa, respectivamente
Finalmente, la celulosa se forma por una reacción de condensación entre las moléculas de -D-glucosa, que se observan en las Figuras 2.3. y 2.4.
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Figura 2.3. Reacción de condensación entre dos -D-glucosa
Figura 2.4. Estructura de la celulosa
2.2. Generalidades de las fibras vegetales
Entre las diversas fibras procedentes del liber de las plantas y utilizadas en los tejidos, el lino fue en tiempos antiguos la más común. Siendo esta fibra de celulosa, es resistente a las condiciones alcalinas moderadas (sólo ataca la última unidad de la cadena), pero es afectada fácilmente por los ácidos (rompe la unión del oxígeno con el carbono 1). Las características microscópicas morfológicas del lino incluyen relieves a lo largo de la fibra, marcas en cruz en varios puntos, y un canal que corre por el centro. Para funcionar como portador de agua del suelo a las hojas en los tallos de las plantas de lino, sus fibras (y el tejido hecho de ellas) son sensibles a la humedad: ésta penetra y se esparce rápidamente en la tela, cambiando sus dimensiones, peso y resistencia. El lino no tiene casi ninguna afinidad con los óxidos metálicos y con la mayoría de los tintes.
El algodón es pelo de semilla que la protege en su vaina de la desecación en la estación seca y de la humedad en la época lluviosa. Bajo el microscopio, el algodón aparece como una fibra tubular, colapsada, torcida a intervalos regulares. En su estado natural, la fibra repele el agua porque está recubierta de una sustancia cerosa. Una vez quitada la cera, el algodón se vuelve la fibra más absorbente conocida por el hombre. El algodón es celulosa, resiste condiciones alcalinas moderadas, pero los ácidos lo afectan con facilidad. Al algodón le falta brillo a causa de la torsión natural de la fibra.
3. Los procesos de degradación
Los procesos de degradación están agrupados en cuatro categorías generales: físicos, químicos, mecánicos y biológicos. En verdad, los cuatro grupos no actúan independientemente, sino que hay una interacción entre ellos, deteriorando el material y su estructura. Este capítulo es un extracto de la obra Tímár – Balázsy [2].
3.1. Degradación física
Los procesos físicos incumben deterioros de propiedades por la humedad, y cambios en la dimensión y en la estructura molecular por energía lumínica y térmica.
3.1.1. Humedad
Cuando las fibras vegetales están en contacto con agua líquida o vapor, penetran en los capilares y en los poros, y difunde dentro de las regiones amorfas.
La celulosa puede contener distintas cantidades de agua según el medio ambiente que lo rodea. Puede ligarse con el agua de tres maneras diferentes:
Una excesiva cantidad de agua produce un hinchamiento del material, que acelera la degradación química y biológica, y en el secado de las fibras una contracción, reduciendo la flexibilidad.
3.1.2. Fotodegradación
En concordancia con la primera ley de la fotoquímica, la luz y la radiación ultravioleta deben ser absorbidas por los enlaces dentro de las moléculas. Se produce una reacción fotoquímica cuando hay suficiente energía para romper dichos enlaces, por ejemplo, la luz ultravioleta puede romper los enlaces C – C, C – O y C – H.
Después de absorber la radiación electromagnética, comienzan reacciones fotoquímicas de radicales libres en la celulosa, cuyos pasos se analizan a continuación:
polímero. + .polímero ® polímero – polímero
polímero – O – O. + .polímero ® polímero – O – O – polímero
El daño más común en la celulosa es la fotooxidación, cuyos procesos pueden ocurrir de dos maneras diferentes:
3.1.3. Degradación térmica
Denominamos degradación térmica a la absorción de energía térmica. Dicha energía, cuando se absorbe por una molécula, se distribuye en tres modos: energía vibracional, rotacional y traslacional. En el caso de las fibras vegetales, la energía calórica se distribuye en esos tres modos aleatoriamente, es decir, algunas moléculas tienen poca energía absorbida, y otras una cantidad elevada, llegando a los valores de la energía de enlace entre los elementos, produciéndole la rotura.
En la oxidación térmica la reacción es por radicales libres igual a la fotooxidación, que rigidiza y fragiliza al material, además de reducirle la resistencia mecánica. La temperatura, contenido de humedad y otros factores pueden acelerar la velocidad de esta degradación.
3.2. Degradación química
Las reacciones de deterioro también pueden deberse a compuestos químicos. La hidrólisis es probablemente el proceso de degradación químico más común, pero también hay procesos por polución ambiental y por tratamientos previos.
3.2.1. Hidrólisis ácida
La presencia de compuestos ácidos y de humedad pueden comandar la degradación por hidrólisis. Esas reacciones (que da lugar a un incremento de la temperatura y contenido de humedad a una alta velocidad) disminuyen el grado de polimerización de la celulosa, en el cual estos polímeros más cortos son menos capaces de resistir cargas.
El proceso es el siguiente: cuando un compuesto ácido dona un ión hidrógeno, se rompe la unión C1-O. La unión rota deja un ión cíclico positivo, que puede unirse con una molécula de agua disponible para formar una nueva unión con el C1. Este proceso se puede ver en la Figura 3.1.
La velocidad de la hidrólisis depende de varios factores: concentración de iones hidrógeno, contenido de humedad, temperatura y número de sitios disponibles para la migración ácida.
Unión glucosídica entre dos protón ión cíclico final de cadena (más corta)
unidades de la cadena celulósica positivo
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agua final de cadena (más corta)
Figura 3.1. Proceso de la hidrólisis ácida de la celulosa
3.2.2. Polución ambiental y tratamientos previos
Hay diversos agentes que se utilizan para tratamientos previos que cambian las características del material, como son los aceites, glicerol, mezclas (pueden ser combinaciones de solventes, resinas, ceras o humectantes), fumigantes (se usan como insecticidas), y halógenos (son muy oxidantes). En el medio ambiente hay además gases polutivos, como son el óxido de nitrógeno y ozono. Todo lo nombrado anteriormente produce una reducción en las propiedades mecánicas del material.
3.3. Degradación mecánica
La degradación mecánica es una categoría amplia que típicamente se superpone a otros tipos de degradación. Puede tomar varias formas: desgaste, aspereza, desgarro, fracturas, agujeros, pliegues, arrugas, distorsiones, cortes, abolladuras, que se aumenta por la presencia de polvo, tierra o tizne. El polvo es higroscópico, contiene la humedad necesaria para que se favorezca la reproducción de insectos y de otros microorganismos. Las partículas minerales es el origen de la abrasión al manipulear o limpiar el material.
3.4. Degradación biológica
Hay seis categorías generales del origen de la degradación biológica: humanos, roedores, aves, reptiles, infestación de hongos y bacterias, e insectos.
4. Los procesos de restauración
Existen diversos procesos de restauración, todos con sus efectos y técnicas, en el cual se dan a continuación. Esta parte es un resumen del libro de Mary – Lou Florian [3].
4.1. Documentación
Para poder seguir la evolución de un material, se debe tener guardado en un documento todas sus características, desde el momento en que llegó al museo hasta el presente, quedando registrado todos los cambios que se le realizaron. Dicho documento debe tener lo siguiente:
4.2. Limpieza
La limpieza comprende la remoción de polvo, tizne, manchas y otras alteraciones que puede tener una tela vegetal. Es un proceso irreversible que debe hacerse con precaución, porque puede resultar dañino para el material. Es de suceder que sea dificultoso y hasta imposible remover todo lo extraño al objeto, pues las pequeñas partículas de suciedad pueden quedar atrapadas en las fibras o en los poros, o puede que sean sólo solubles en solventes que causan deterioro en el material. Por esto, a continuación se muestran varios procesos de limpieza, como es la limpieza mecánica, limpieza con solvente y remoción de alteraciones previas.
4.2.1. Limpieza mecánica
4.2.2. Limpieza con solvente
Abarca la remoción de suciedad por la actuación de suspensiones o soluciones acuosas o no acuosas. Se debe tener en cuenta los siguientes puntos:
4.2.3. Remoción de alteraciones previas
Se refiere a la remoción de etiquetas, marcas de lápiz, lapicera, crayón, cintas o adhesivos que provienen desde antes de la llegada de la tela al museo, pero que no pertenecen al material en sí. Se pueden remover utilizando técnicas mecánicas, usando solventes o con métodos combinados.
4.3. Remodelación
El principio de remodelación es acondicionar el material en una nueva forma sin causarle daño. A continuación se enumeran los puntos básicos:
4.4. Deacidificación
La remoción de ácido se puede hacer lavando el material con agua, pero sólo en algunos casos porque se produce el hinchamiento del material, como se explicó en la sección 3.1.1. También se puede realizar una neutralización del ácido introduciendo un buffer alcalino en un medio polar no acuoso, por ejemplo alcohol, aunque tampoco resulta satisfactorio pues se producen precipitaciones dentro de las fibras, y además el alcohol daña los pigmentos.
Para que la deacidificación no degrade al material, es necesario conocer la tolerancia al pH, los efectos de la deacidificación en componentes no celulósicos, y el grado de penetración de los buffers alcalinos.
4.5. Consolidación y recuperación de la flexibilidad
Los materiales que están altamente fragmentados requieren una consolidación para prevenir pérdida de material. El tratamiento incluye la unión de fragmentos por la adición de material de soporte (consolidantes), que no debe ser abundante para no alterar la apariencia de la tela.
4.5.1. Consolidación local
Se realiza si se quiere consolidar algunos sectores del material que se encuentran muy deteriorados, como pueden ser los bordes. Para ello se usan resinas acrílicas, ceras de polietilenglicol o metilcelulosa como consolidantes.
4.5.2. Consolidación de todo el material
Si la degradación es muy severa y abarca todo el objeto, la tela se encuentra muy débil para
soportar su propio peso o su manipuleo. En estos casos, se necesita una consolidación de todo el material. Como consolidantes se usan resinas sintéticas, resinas acrílicas, dispersiones coloidales acrílicas o metilcelulosa.
Una efectiva penetración de los consolidantes puede ser alcanzado si se realiza una inmersión, preferentemente en vacío. Además, como se dijo anteriormente, se pueden dañar los pigmentos.
4.5.3. Recuperación de la flexibilidad
Los solventes usados en las técnicas anteriormente citadas pueden causarle fragilidad al material. Por ello, se le aplican aceites o humectantes de bajo peso molecular, que le proveen flexibilidad, pero tienen la desventaja de atraer polvo en períodos de alta humedad relativa.
4.6. Remendado
El remendado abarca la unión y el refuerzo de roturas y áreas débiles por degradación, uso y abuso. Es necesario para evitar mayores daños, pero no es imprescindible si no se reduce la estabilidad del material, y además puede no ser agradable por razones estéticas. Para preservar la integridad visual, estructural y funcional del material, el remendado tiene que ser lo más preciso posible.
Las técnicas de remendado pueden ser con o sin adhesivo.
4.6.1. Remendado sin adhesivo
Implica el uso de hilos o filamentos para coser, atar o unir los elementos del material, que puede hacerse en telas que permitan el paso de una aguja. Si la tela se encuentra en muy mal estado, ésta se debe reforzar con cordones o plásticos, o si se encuentra rota se la une a una tablilla, para darle resistencia mecánica.
4.6.2. Remendado con adhesivo
Se usan adhesivos para unir las partes del material que se encuentran rotas. Pueden aplicarse siendo una solución o una dispersión en un líquido, o en estado sólido en láminas muy finas sobre la tela, que luego son catalizadas por calor o por solvente. La elección de la forma de aplicación depende del material, de su grado de porosidad, y de la elección del adhesivo dependiendo de su resistencia, flexibilidad, temperatura de transición vítrea, solubilidad y viscosidad.
Los adhesivos que comúnmente se usan son, para los que están en solución o dispersión, almidones, éteres de celulosa, acrílico o resinas de acetato de vinilo, y para los que se encuentran en estado sólido, resinas sintéticas (BEVA 371, Acryloid B-72 [4], etc.) que son catalizadas con calor (entre 50 ºC y 100 ºC, según el adhesivo) o con solventes (acetona, etc.).
4.7. Reemplazo de faltantes
Implica el llenado por pérdidas de material por razones estéticas. La idea es alcanzar la integridad visual de la tela, o en algunos casos para lograr la estabilidad estructural del objeto. Se debe hacer sólo si se encuentra muy diferente del estado original. Además, se debe tener en cuenta que el material de relleno debe ser igual al material base.
4.8. Repintado
A través del tiempo los materiales pierden los colores que originalmente tenían. Por ello, se pintan con los mismos tonos usando pinturas de la misma naturaleza, para no contaminar la tela. Las pinturas están hechas de mezclas de resinas o de acrílico. La densidad del color se controla según la concentración de pigmento.
En las Figuras 4.1. y 4.2. se muestra The King’s Colours (una bandera de 1868) antes y después del tratamiento de restauración, respectivamente.
Figura 4.1. The King’s Colour antes del tratamiento Figura 4.2. Después del tratamiento
Las figuras fueron tomadas del libro de Ágnes Tímár – Balázsy [2]
En el presente trabajo se muestran los diferentes tipos de degradación:
Además se exponen los diferentes procesos de restauración:
Matías Daniel Vigliano
COMISIÓN NACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA
UNIVERSIDAD NACIONAL GRAL SAN MARTIN
"Instituto de Tecnología Prof. Jorge Sábato"
Degradación de Materiales I
INGENIERÍA EN MATERIALES
Junio 2005
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