El conocimiento y la innovación tecnológica juegan un papel capital en las actividades económicas y, por supuesto, en el desarrollo de las naciones. Este es un hecho reconocido en las últimas décadas, por parte de gerentes, científicos e ingenieros, pero sólo recientemente los economistas, en el marco de los estudios del cambio tecnológico y a partir del reconocimiento de las revoluciones cientifico-tecnológicas del siglo pasado, se han dado a la tarea de estudiar la manera cómo el conocimiento realmente conduce a la generación y la difusión de la innovación tecnológica, un hecho del cual se tenía ya evidencia empírica desde los años 50 y 60, y de qué manera se ve influenciado hoy por el fenómeno de la globalización, en el marco de lo que conocemos como nueva economía o economía del conocimiento. No cabe duda del impacto que la ciencia y tecnología han tenido en la aparición y consolidación de este fenómeno, desde la revolución científico-tecnológica del transistor y el desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a su vez la globalización se ha constituido en una fuerza impulsora del desarrollo de estas tecnologías hasta el punto de que podríamos hablar de un globalización científico-tecnológica o de una ciencia y tecnología globalizadas, que han consolidado la era de la información y la sociedad del conocimiento, como prefieren llamarla algunos autores.
El impacto de la globalización, con todo y sus paradojas, peculiaridades y contradicciones, sobre el desarrollo de las naciones, en diferentes ámbitos, es un asunto que concita el interés de los países menos desarrollados, toda vez que en ella se visualizan amenazas, pero también esperanzas, cifradas especialmente en la confianza en los beneficios esperados de la globalización de la ciencia y la tecnología. En este orden de ideas es fundamental, entonces, estudiar la influencia de la globalización sobre la innovación de los individuos y, especialmente, sobre la capacidad innovadora de una nación, lo cual implica seguir de cerca su impacto en los sistemas de innovación, nacionales o regionales, y diseñar las estrategias para hacerle frente a las amenazas reales o potenciales y aprovechar las oportunidades que ella puede brindar.
La lección más fructífera proporcionada por las más recientes investigaciones es que el cambio tecnológico debe explorarse dentro del marco social en el cual son realmente desarrolladas y utilizadas las actividades de innovación. En este sentido, es menester analizar las fuerzas nacionales y globales que inciden en la conformación o moldeamiento del avance tecnológico de un país. La importancia relativa de las fuerzas nacionales y globales ha sido tema de amplio interés en la literatura en los estudios de ciencia y tecnología o de la economía del cambio tecnológico. Algunos autores sostienen que el proceso actual de globalización está erosionando la importancia de las naciones como sujetos significativos de cambio tecnológico (Chesnais, 1994). Otros, por el contrario, han argumentado que la significancia de la globalización ha sido sobredimensionada puesto que el gran conjunto de actividades de innovación de las empresas todavía están siendo puestas en prácticas en sus países de origen. En todo caso, para entender el cambio tecnológico y su interacción con el fenómeno de la globalización es crucial entender el contexto económico, social, político y geográfico en el cual la innovación se genera y se disemina.
¿Una pregunta crucial es: podemos hablar de globalización del conocimiento, especialmente del científico-tecnológico? Para responder a ella será necesario, en primer lugar, analizar el origen de la globalización desde la época de la post guerra y como la ciencia y la tecnológica contribuyeron a ella; en segundo lugar, observar como el fenómeno de la globalización, como la conocemos hoy, se da prácticamente hacia 1980 con la revolución del PC, primero, y del Internet, después, y a pesar de lo que digan los pregoneros de la globalización, el asunto central es la consideración de si el conocimiento es un bien público o un bien privado; tercero, es indispensable discernir bien en cuanto al hecho de qué es lo global: la información o el conocimiento? La respuesta tendrá que ver, necesariamente, con lo anterior y con la manera como en ello han incidido los medios de comunicación y las TICs (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), así como el interés de las naciones que lideran la generación de tecnología. Cuarto, y último, si hablamos de globalización científico-tecnológica, es esencial dar una mirada al impacto de ella en los sistemas de innovación y, a la vez, como las políticas de ciencia y tecnología se apoyan o se deben en los beneficios de tal tipo de globalización.
SOBRE LA GLOBALIZACION ECONOMICA Y LA TECNO-GLOBALIZACION
"El aleteo de una mariposa en Kansas
puede ocasionar un ciclón en China"
D. R. de A.
Antecedentes cercanos de la globalización
La segunda guerra mundial marcó una etapa significativa de la humanidad y de la actual civilización, dado que por el alcance de sus secuelas en todo el orbe, de manera directa o indirecta, se constituyó en un fenómeno global de consecuencias insospechadas, que aún hoy hace sentir sus impactos. Más que la primera, la segunda guerra puede considerarse un fenómeno global por la manera como afectó la economía y las relaciones entre los pueblos. Fue ese conflicto bélico un fenómeno de "globalización", cuyas consecuencias sobre la economía mundial pueden equipararse con el impacto global que ejerció un problema típicamente norteamericano como fue la recesión económica de 1929, cuyos efectos devastadores se regaron como pólvora por todo el orbe como ha ocurrido en años recientes con fenómenos económicos como las crisis de los tigres asiáticos, o el derrumbe de la economía rusa y la caída del rublo, o más continentalmente con los famosos efectos "samba" (Brasil), "tango" (Argentina), o "tequila" (México) en lo que se ha denominado el "efecto dominó" y cuyos impactos se sienten de inmediato en las bolsas de valores y van sacudiendo las economías de los países, en mayor o menor grado, según el nivel de interdependencia; pero lo que sí es seguro es que ninguna economía queda al margen de estos fenómenos económicos.
El fin de la segunda guerra, dio inició al hecho político-militar de la guerra fría que, básicamente, dividió al mundo en dos bloques, los alineados con los Estados Unidos y los alineados con la Unión Soviética, con unas pocas excepciones como China, que no asumió una posición definida en este nuevo mapa geopolítico del mundo. La ciencia y la tecnología tuvieron un fuerte impulso durante los años 50, 60, 70 y 80, dado el interés de las dos superpotencias de lograr la supremacía en materia política, económica y militar. Hubo un gran desarrollo científico-tecnológico impulsado por las necesidades militares, gracias a inventos e invenciones heredados del conflicto bélico y a los que surgieron de las demandas del aparato militar. La industria nuclear, la carrera espacial, la biotecnología, las telecomunicaciones, la informática y la electrónica fueron algunos de los campos de mayor desarrollo, que junto con otros dieron origen al que consideramos el paradigma científico-tecnológico (Aristizabal, 1996), a nivel global, de nuestra época: multienergías , biotecnología, tecnologías de la información y las comunicaciones, y polimateriales. Pero sin duda es la electrónica y los desarrollos que generó los que sembraron la semilla de la globalización, la cual se consolida a partir de los años 80 con el advenimiento del computador personal. A este tópico, crucial en la aparición de la globalización, nos referiremos más adelante.
Hacia mitad del siglo XX surgen algunos organismos internacionales que dieron lugar a una especie de proceso de internacionalización, necesario para la globalización, como fue la aparición de entidades como la Organización de las Naciones Unidas, y sus organismos satélite (UNICEF, FAO, OMS), o entidades de carácter financiero como el Banco Mundial o el FMI entre otros. Por otra parte, la segunda mitad del siglo pasado estuvo signada por conflictos internos o entre naciones, que de alguna manera afectaron las relaciones entre los pueblos: la revolución china, la revolución cubana, la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la guerra árabe-israelí, entre otros. Hacia finales de los años 80, el derrumbe de la Unión Soviética la caída del muro de Berlín, y el tránsito de una economía comunista a una economía de mercado libre marcó otro hito importante para la conformación de un mundo globalizado, cuya carrera ya se había iniciado, no con el ímpetu actual, una década atrás con el comienzo de la revolución informática que ocasionó el computador personal. El final de la década de los 80´s y la década del 90, en sus inicios, se muestra como la época de consolidación de los procesos aperturistas (de internacionalización de las economías), especialmente en los países del tercer mundo y es cuando irrumpe con fuerza el fenómeno globalizador.
De hecho, por la presión de los países desarrollados, por intereses estratégicos, con las compañías transnacionales y multinacionales a la cabeza y bajo la égida de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y otros organismos financieros multilaterales, se obliga a los países del tercer mundo a abrir sus fronteras al capital y a los productos extranjeros. La manera de hacerlo es a través de procesos aperturistas (apertura económica) con el argumento de internacionalizar la economía del país, hacerla más competitiva, e insertarla, con ventaja, en el concierto de la economía mundial. Pero, en realidad, apertura económica nunca hubo, si la entendemos como un fenómeno bidireccional, del país hacia el mundo y del mundo hacia el país. Lo que realmente hubo fue un proceso de liberación de las importaciones, por la vía de la caída de las barreras arancelarias y mediante expedición de leyes que favorecieron el ingreso de las compañías extranjeras a dichos países así como la inversión de capital foráneo, todo ello en nombre del libre mercado.
El concepto de globalización y el espíritu que la anima
El mundo se encuentra en una etapa en donde es impensable la no cooperación a nivel internacional y en donde se ha internacionalizado, de múltiples maneras la vida social, económica, política, cultural, religiosa y militar. Ni la ciencia ni la tecnologia, en apariencia, han escapado a dicho fenómeno. De hecho, las decisiones que cualquier gobierno debe tomar, precisan siempre consideraciones de perspectivas internacionales. Por ejemplo, las decisiones en materia de políticas de ciencia y tecnología y de sistemas de innovación siempre están condicionadas por intereses y exigencias de orden internacional. Los medios de comunicación y las tecnologías de las comunicaciones y la informática (redes informatizadas) son uno de los principales motores que dinamizan esta nueva sociedad global, o aldea global como la llaman algunos; son las vías indispensables para entrelazar todas las dimensiones de la sociedad, la vida económica, cultural, productiva, de ocio, etc. (Torres, 1994).
Hay cuatro términos que caracterizan el fenómeno de la globalización: la interconexión (gracias a las TICs), la interdependencia (de las relaciones), la interdisciplinariedad, y la desregulación (tendencia) los cuales a su vez caracterizan los procesos de innovación y, por supuesto, la definición y estructuración de un sistema nacional de innovación. Es la esfera de la economía la que más pronto vislumbró y asumió este nuevo escenario; pero hoy en día las demás esferas sociales y culturales están ya imbuidas en él. Podemos decir con Manuel Castells, en relación con el hecho de que ya estamos imbuidos, para bien o para mal, en una economía global que "todos los procesos trabajan como una unidad en tiempo real a lo largo y ancho del planeta. Esto es, una economía en la que el flujo de capital, el mercado de trabajo, el proceso de producción, la organización, la información y la tecnología operan simultáneamente a nivel mundial".
No hay duda de que la caída del muro del Berlín y el derrumbe de la Unión Soviética son el hito histórico que marca el paso fuerte hacia una economía mundial abierta, globalizada, caracterizada por ser una economía de mercado, en contraposición a la economía comunista, de corte marxista-leninista de férreo control central, estatal. La economía de mercado (o de mercado libre como también la llaman) está impulsado por el espíritu del libre comercio que recorre el mundo, y se materializa en procesos de libre comercio (o libre competencia, como le gusta llamarla a algunos economistas) y se basa, esencialmente en las leyes económicas de oferta y demanda, en donde el mercado está libre de control estatal, y es "autorregulado" por dichos leyes.
Las tecnologías de la globalización o de cómo la globalización económica no es posible que exista sin plataformas tecnológicas
Se ha visto que lo característico de las grandes transiciones de la técnica es que se presenta un proceso de eliminación y reemplazo de los segmentos obsoletos de las tecnologías que han llegado a sus niveles de saturación y de regeneración de la parte reciclable de ellas, cuando esto es posible. He aquí un momento cumbre en el surgimiento de una innovación. Este concepto fue una gran contribución de Shumpeter, quien en 1934 caracterizó el cambio tecnológico como una fuente de "destrucción creativa" que supera monopolios y crea nuevas industrias. Es así como hacia la mitad del siglo XX se vislumbraba el agotamiento del sistema o paradigma científico-tecnológico electro-mecánico-químico operante, con la aparición de tecnologías de reemplazo. Esto se hacía evidente con la aparición de los materiales sintéticos, la tecnología nuclear, la electrónica más avanzada (la que supera al paradigma del tubo de vacío) y el procesamiento más veloz de información.
Este ciclo, que puso en crisis a todo el sistema social, cultural y económico de la época no ha terminado aún, y ha sido denominado por algunos "la tercera revolución tecnológica", cuyo paradigma central es el paradigma científico-tecnológico del transistor, que hunde sus raíces en la teoría de la relatividad y en la mecánica cuántica, con base en la cual se desarrolla la física de semiconductores y, posteriormente, la física de estado sólido. De esta última surge el transistor, y con él la revolución de la información, un invento o desarrollo de alta tecnología, que cambió para siempre al mundo y a la actual civilización y dio tránsito a un sinnúmero de desarrollos posteriores en los que se apoya todo el proceso globalizador. Si bien en el fenómeno de la globalización actúan múltiples factores, no cabe duda que el principal es el científico-tecnológico con el transistor como su corazón.
Para observar la génesis de la globalización, cronológicamente, podemos plantear que la posguerra dio origen a nuevas formas de relaciones comerciales y económicas entre las naciones amén de la aparición de un importante número de organizaciones no gubernamentales (ONGs), lo cual fue estableciendo nuevos tipos de relaciones e interacciones de tipo político, social, cultural y, por supuesto, científico-tecnológicas. Desde este último punto de vista, hay épocas claves que incidieron en la globalización y que podemos describir así:
Si quisiéramos enunciar las industrias tecnológicas que, a partir de ese desarrollo crucial del transistor, dieron origen a la era de la electrónica y ayudaron a darle forma e impulsar la globalización como la conocemos hoy, tendríamos que referenciar los siguientes:
Está ampliamente demostrado que cada una de estas industrias ha afectado el mundo y que la globalización como la conocemos hoy no sería posible sin ellas. Las comunicaciones y la computación, ya lo hemos dicho, son el motor de la globalización y fueron sus posibilitadoras; los componentes electrónicos miniaturizados y de alta capacidad de operación han permitido el desarrollo de todo tipo de equipos, instrumentos, aparatos, herramientas y sistemas, que hacen parte de los desarrollos tecnológicos e innovaciones que transitan por el mundo y que dinamizan fuertemente la economía global; finalmente, mencionemos que la automatización cambió para siempre la producción industrial y facilitó la disminución de costos y, por consiguiente, el acceso de más gente a más productos, en todo el mundo. Todas estas industrias, en general, afectaron la cultura global y generaron nuevos fenómenos sociales y de otra índole, que serían temas dignos de estudio por parte de profesionales dedicados a los estudios de ciencia y tecnología, a los estudios de ciencia, tecnología y sociedad, a los estudios de sociología de la tecnología y filosofía de la tecnología.
Para finalizar este apartado digamos que el sector ETI (Electrónica, Telecomunicaciones e Informática), en general, y las TICs (Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones), en particular, constituyen hoy por hoy el pilar fundamental de la globalización, que no solo le dieron origen sino que no sería concebible con aquellas y como fenómeno conexo relacionado son el soporte del establecimiento de la sociedad del conocimiento, la cual, aunque está basada en la información, va más allá de la simple acumulación y transporte de ésta, y proporciona un tratamiento inteligente para apoyar la toma de decisiones y obtener servicios con algún valor agregado, una característica común de los bienes y servicios basados en tecnología y conocimiento, propios de la nueva economía.
De acuerdo con Daniele Archibugi y Jonathan Michie (Archibugi y Michie, 1997) las nuevas tecnologías siempre han jugado un papel crucial en los procesos de globalización económica y social. Los aviones, los computadores y las comunicaciones satelitales han hecho posible un alto nivel, siempre en expansión, de intercambio de información, comercialización de bienes y contactos individuales a través del globo. A quienes afirman que la globalización actual sería imposible sin tales tecnologías. Las tecnologías de las telecomunicaciones y del transporte, sin embargo, pueden ser mejor descritas no tanto como reflejo de la globalización de la tecnología, como representantes de las tecnologías de la globalización en razón de que ellas sirven fehacientemente al incremento de la operación global de la vida económica, social y cultural.
El concepto de globalización de la tecnología es mejor entenderlo como el fenómeno que describe y explica cómo el proceso de globalización económica y social no sólo es afectado por ella sino a si mismo afectando la producción, la distribución y transferencia de tecnología. Las estrategias, desarrolladas, tanto por las instituciones gubernamentales como las de negocios, para generar tecnología no están basadas exclusivamente para el país. Las empresas tienen que competir con una gran número de rivales internacionales y esto, con frecuencia, y esto las obliga a actualizar sus productos y procesos para ser competitivas. Esto tiene un fuerte impacto sobre la innovación, tanto de las empresas como de la nación, lo que obliga a una excelente estructuración y articulación de los sistemas de innovación como se verá más adelante.
La globalización del conocimiento científico-tecnológico
En el pasado hemos visto como las fuentes de conocimiento científico-tecnológico han sido reajustadas por los procesos de internacionalización y hoy, de manera más radical aún, por la globalización, fuertemente (pero no únicamente) apoyada y estimulada por el desarrollo de nuevas tecnologías de la comunicación y de la información (TICs). La producción de conocimiento se ha visto restringida por los monopolios del conocimiento ejercidos por un puñado de países industrializados de Occidente. La configuración de conocimiento científico-tecnológico en el contexto de aplicaciones concretas se vuelve tan importante, a veces, como su producción primaria. El control sobre redes difusas geográficamente amplias de una calidad parcialmente "inmaterial" (Nowotny, Scott and Gibbons, 2001) inherente a las nuevas tecnologías se hace siempre más difícil de lograr. No obstante, y gracias a la globalización, nuevos materiales y nuevos procesos de producción comienzan a afectar el sistema de producción mismo.
Dimensiones de la globalización tecnológica
En materia de globalización es fundamental, de acuerdo con Archibugi y Michie, hacer una diferenciación clara entre tres procesos que a menudo son agrupados dentro del denominado término general de globalización tecnológica, y que podemos abordar como sus dimensiones, significados o categorías :
Podemos sintetizar el término de globalización tecnológica o simplemente tecnoglobalización como el fenómeno de "globalización" experimentado por el mundo de la invención y la innovación. De forma más reducida, se ha referido al hecho de que la generación, transmisión y difusión de tecnologías se ha ido incrementando progresivamente en su alcance.
En relación con el conocimiento científico-tecnológico, la producción tradicionalmente ha sido llevada a cabo por las naciones altamente industrializadas y en donde la prosperidad misma de la nación se ha ligado a este hecho. Esto se evidencia con las inversiones que en ciencia y tecnología se hacen por parte de sus gobiernos, usualmente medida en términos de porcentaje del PIB, que es significativamente alta en comparación con las naciones menos desarrolladas, en donde no alcanza a sobrepasar el 0.5% en décadas. Otro elemento ha considerar es que la capacidad innovadora en esas naciones industrializadas es muy alta, lo cual se pone de manifiesto en sistemas de innovación nacionales, sólidos y consolidados. En términos mundiales, la producción científica se globaliza mediante los medios de comunicación, a través de actividades de difusión de la información en publicaciones especializadas o en programas de divulgación científica y tecnológica. El núcleo de la producción como hecho global se centra, entonces, en la información más no el conocimiento. Usualmente no se hace distribución ni transferencia del conocimiento científico, pero sí, eventualmente, de tecnología, como producto del desarrollo científico.
En la práctica, la globalización científico-tecnología, o para decirlo de otro modo, hablar de una ciencia y tecnología globalizadas, no es adecuado. Es preferible hablar de tecno-globalización o globalización tecnológica o globalización de la tecnología. En este sentido, las tres actividades básicas referentes al conocimiento, cuales son las de producción, distribución y transferencia quedan claramente perfiladas. Usualmente, la producción queda en manos de los países de economía desarrolladas y altamente innovadores aún cuando, en algunos casos, se haga producción de tecnología, desde un punto de vista manufacturero, mediante los sistemas de maquilas o montaje de plantas de producción en países distintos al del gestor de la tecnología.
El concepto de globalización se pone de manifiesto en los procesos de distribución de tecnología, la cual es realizada, usualmente, mediante acuerdos entre la firma productora, generalmente una compañía transnacional, y la firma compradora o destinataria. Dichos acuerdos van desde contratos de distribución o representación exclusiva, hasta convenios de explotación compartida (joint ventures) y licenciamientos y franquicias. En cambio, en cuanto a la transferencia de tecnología, el asunto es muy restringido, en parte por razones de altos costos de la tecnología a transferir, generalmente inalcanzables para las compañías de los países en desarrollo, o por razones de interés privado de la compañía productora, generalmente por asuntos de competitividad y mercado, o por restricciones del gobierno del país al que pertenecen, dadas las barreras restrictivas que se imponen, invocando razones de seguridad nacional, o políticas. En un número reducido de casos, se da la transferencia, generalmente por motivaciones económicas dadas las posibilidades de un mercado potencial para la tecnología en cuestión que se pretende transferir y por las condiciones favorables que proporciona el gobierno del país receptor. Tal es el caso de la instalación de plantas de producción de vehículos de varias firmas europeas en China, atraídas por los bajos costos de producción y los ríos de leche y miel de un mercado de más de un mil doscientos millones de personas.
Antes de pasar al tema de la globalización del conocimiento, para considerarlo como bien privado o privado, conviene destacar aquí algunos términos que se emplean usualmente, a veces indistintamente y de manera discutible, para referirse a la economía del conocimiento. Son ellos: nueva economía, economía globalizada, economía de la información, e-conomy o economía digital, esto es, basada en medios electrónicos o TICs, era de la información y sociedad del conocimiento, entre otros. Lo importante es saber que la globalización es una de las manifestaciones de la economía del conocimiento, por no decir que su fenómeno más carácterístico.
Por otra parte, es menester mencionar, en este punto, los tres principios que regirán la nueva economía y que se constituyen en las reglas del juego con las que habrá que jugar para ser competitivos y que ya se han evidenciado a lo largo del presente trabajo:
Globalización no significa conocimiento como bien público
A pesar de que los pregoneros de la globalización la proclaman como panacea para resolver todos los males de las maltrechas economías de los países de bajo nivel de desarrollo, aquella no ha permitido una real "globalización de la tecnología" y, menos aún de la ciencia. Podemos hablar, eso sí, que el mundo asiste a una globalización, sin precedentes, de la información más no del conocimiento. Por ejemplo, se tiene la información (de divulgación) acerca del genoma humano, pero no al conocimiento científico clave de cómo manipular un gene determinado para prevenir la aparición de determinada enfermedad ni de las tecnologías requeridas para ello; esto para hablar de un hecho científico. En materia de tecnología en donde, por ejemplo, en el caso de la electrónica de semiconductores se dispone de la información necesaria para utilizar determinado chip (circuito integrado) en el diseño y fabricación de un equipo electrónico, pero no del conocimiento sobre la tecnología para fabricar el chip mismo.
El acceso a la información y, más aún, al conocimiento debería ser un asunto común, en cuanto facilidad, y libre, sin barreras ni restricciones, si ello correspondiera a un libre mercado de las ideas, la información y el conocimiento, como sería la esencia de la globalización; pero ello no ocurre así, con lo cual no podemos hablar ni de democratización de la información, aunque aquí es menos dificultoso el asunto, y menos aún, de conocimiento científico-tecnológico ni de libre tránsito de información (por lo menos de la especializada) ni de conocimiento científico-tecnológico clave. Las barreras de acceso al conocimiento y del libre tránsito de información están motivadas, por una parte, por asuntos de dominio privado, en el caso de las empresas que los producen, por razones de tipo económico y de control de los mercado; y por otra, por asuntos de dominio estatal, no necesariamente público, en el caso de los gobiernos, por razones de dominación política y económica y por razones de seguridad, como es la situación que surge con la amenaza terrorista después de los acontecimientos del 11 de noviembre, fecha a partir de la cual el gobierno noreteamericano bloquea la publicación de cierta información científico-tecnológica en revistas especializadas por el peligro de que pueda conducir a los terroristas a fabricar armas nucleares, o armas bacteriológicas o de destrucción masiva, lo cual va en clara contravía con la tendencia globalizadora proclamad por las comunidades académica y científica y que han querido adoptar, libre de intereses mezquinos, sean estos económicos o políticos.
De acuerdo con lo anterior, solamente se da posibilidades a los países subdesarrollados de acceder a información generalmente superficial porque la especializada relativa al conocimiento científico-tecnológico está controlada por los naciones industrializadas más desarrolladas con lo cual el conocimiento pierde su carácter deseado de bien público y pasa a la esfera de lo privado, muy a pesar de los aires globalizadores que se respiran en todo el mundo. Así las cosas, si el conocimiento es un bien privado, no podrá haber, jamás, una real globalización del conocimiento sino una simple liberalización de la información, pero no de toda la información.
Pensadores de la prospectiva tecnológica y empresarial (Barker, 1995) plantean que las claves para el futuro de todo tipo de organización (pública o privada, con o sin ánimo de lucro, nacional o internacional) que desee participar activamente en un mundo globalizado y ser sostenibles en el tiempo inmersas en un escenario de alta competencia, son:
Las anteriores claves apuntan a la competitividad de la organización, a escala micro, lo cual implica la creación de una cultura de la innovación incorporada como parte de la cultura organizacional. Si nos referimos a la competitividad de una nación, a escala macro, ello implica la definición e implementación de un sistema nacional de innovación concertado entre la universidad, el gobierno y el sector productivo aunque ahora se suele hablar, de manera más estratégica, de los sistemas regionales de innovación, dadas las características altamente diferenciadas que pueden existir entre las regiones de un país. En ambos casos se requiere de la prospectiva para visualizar las tendencias globales y tecnológicas y dar una mirada panorámica a dichas tendencias que permita establecer el camino a seguir, en materia de innovación, así como a los paradigmas que se sucederán o se mantendrán. Todo ello constituye, sin duda, una rica fuente de información para el desarrollo tecnológico y la innovación, en algunos campos en donde las empresas del tercer mundo pueden competir con cierta ventaja, lo cual implica una orientación de los esfuerzos de los sistemas de innovación para aprovechar las potenciales ventajas ofrecidas por tales tendencias.
Tendencias globales
Tendencias tecnológicas
EL IMPACTO DE LA GLOBALIZACION SOBRE LA INNOVACION EN LOS PAISES EN VIA DE DESARROLLO
La importancia de los factores específicos inherentes a una nación, es decir a su historia, sus tradiciones, sus peculiaridades, idiosincrasia, cultura, política, etc. y su impacto en el desarrollo de la actividad tecnológica ha sido bien confirmada desde mediados de los años 80. En 1987 Chirs Freeman introdujo el concepto de "Sistemas Nacionales de Innovación" para describir e interpretar el comportamiento del país económicamente más exitoso del período de la posguerra, Japón. En los años posteriores, este concepto ha experimentado una notoria difusión y ha sido aplicado a varios países y a diferentes áreas. Aunque el concepto de sistemas nacionales de innovación se define y aplica de muchas maneras, diferentes autores coinciden en que esos factores específicos de una nación juegan un rol capital en el delineamiento del cambio tecnológico. Algunos de esos factores son institucionales, tales como la educación, el apoyo público a la innovación industrial y los esquemas de tecnología relacionada con la defensa, lo cual es válido en los países de alto nivel tecnológico. Otros tienen sus raíces en la historia y tienen que ver con la cultura, el tamaño, el idioma y la vocación de una nación. Es fundamental, para la estructuración de un sistema nacional de innovación, la forma como interactúan las diferentes partes de la nación, es decir, las universidades, los centros de investigación, las empresas y demás.
Los conceptos de "tecno-nacionalismo" y "tecno-globalismo" son de relevancia tanto para las instituciones públicas como de negocios, lo cual implica que estas diferentes instituciones tendrán que relacionarse en sus propios canales para los procesos de creación de un sistema nacional de innovación, bajo discusión. Por lo general, las instituciones públicas operan típicamente a escala de su propio estado territorial, y son fuertemente influenciadas por el proceso de globalización puesto que las actividades que tienen lugar dentro de su propio territorio tienen efectos más allá de sus fronteras, y pueden a su vez ser afectados por decisiones que toman otros Estados.
El concepto de sistema nacional hay que ubicarlo en la Lista de Friedrich (1841), cuando publica su libro sobre "El sistema nacional de la economía política", a partir del cual los economistas se comenzaron a interesar tímidamente en los factores específicos inherentes a una nación y que afectan la estructura, el consumo y el crecimiento, y su enfoque desde lo que habría de denominarse sistema nacional de ciencia y tecnología y sistema nacional de innovación, asunto que permaneció sin abordaje serio y profundo durante varias décadas . Ciento cincuenta años después, el concepto de sistemas nacionales de innovación está, de nuevo, sobre la agenda de quienes ejercen la política y quienes hacen la academia. Hoy en día, en relación con los sistemas nacionales de innovación, se tienen en consideración los siguientes elementos fundamentales para definir la estructura y explicar el comportamiento de las naciones:
- Educación y entrenamiento, como componentes vitales del desarrollo económico
- Capacidades de ciencia y tecnología. El nivel de recursos dedicados por cada país a las actividades de I+D (Investigación y Desarrollo) y otras actividades relacionadas con la innovación (tales como diseño, ingeniería, maquinado, y otras) representan una característica básica de los Sistemas Nacionales de Innovación.
- Estructura Industrial. Las empresas son los principales agentes de la innovación tecnológica. La estructura industrial de una nación condiciona fuertemente la naturaleza de sus actividades innovativas
- Fortalezas y debilidades de Ciencia y Tecnología. Cada país debe reconocer sus fortalezas y debilidades en diferentes campos de la ciencia y la tecnología para orientar sus esfuerzos en la mejor dirección.
- Interacciones dentro del sistema de innovación. La inclinación de las diferentes instituciones para coordinar sus actividades e interactuar con otros actores difiere ampliamente entre los países. Esto es algo a reconocer y catalizar por parte de los organismos rectores del sistema.
- Absorción desde países extranjeros. La operación de los diferentes aspectos de los sistemas nacionales de innovación requieren considerarse dentro del contexto de la integración internacional creciente.
Ahora bien, al analizar los sistemas nacionales de innovación, hay que tener en cuenta algunas implicaciones o cuestiones de interés, sobre todo cuando se pretende aportar a la definición, estructuración y puesta en ejecución de los mismos. Algunos aspectos son:
- las naciones difieren en los métodos usados para promover la innovación aspa como en la cantidad y significancia de las innovaciones que resultan de este esfuerzo
- Cuales son las implicaciones de esto para el entendimiento del proceso de cambio tecnológico y cuáles son las implicaciones de la política pública en la materia?
De lo anterior, se desprenden las siguientes observaciones, en concordancia con Archibugie y Michie:
- Mientras algunas de las características claves de los sistemas innovativos pueden transferirse de una país a otro, otras no pueden transplantarse fácilmente, especialmente, en el corto plazo.
- No existe un modelo único que por sí sólo sea capaz de entregar un comportamiento económico exitoso.
- Las naciones que fracasan en explotar la innovación, pueden encontrarse a sí mismas en una trampa de subdesarrollo.
- Históricamente un sistema de innovación de un país ha menudo ha jugado un papel importante en asegurar y consolidar ventajas competitivas, en el sentido de Porter ( Porter, 1991), con su concepto de la ventaja competitiva de las naciones, y puede constituirse en la fuerza impulsora de la hegemonía económica .
Por otra parte, varios autores (Rosenberg, Nelson y Winter, Dosi y Freeman) han sugerido que el cambio tecnológico significante generalmente es traído a colación como resultado de regímenes específicos diseñados para servir a propósitos específicos. Históricamente se ha evidenciado que muchos sistemas nacionales surgen cuando surge la necesidad, por necesidades de competitividad y desarrollo, de integrar en una única unidad, los sistemas tecnológicos existentes en un país y que han venido trabajando de manera separada e independiente, desarticulados de los propósitos nacionales concertados. Los sistemas tecnológicos son definidos tradicionalmente en términos de concentración industrial, barreras de entrada, intensidad del I+D industrial, y los métodos utilizados para asegurar los retornos de la innovación. Respetando las particularidades propias de cada sistema, un sistema nacional persigue, entre otros, la unificación de criterios y la articulación de estas actividades de manera coherente con los propósitos de desarrollo de la nación.
De seguir la actual rata de globalización, es muy posible que la importancia de los factores específicos inherentes a una nación, y que usualmente definen las características del sistema de innovación, disminuirá de manera inversamente proporcional al incremento de la globalización de la tecnología y otros procesos industriales y económicos. Esto es así porque el impacto de la globalización, en el sentido amplio del término, es tal que ha conducido a la globalización de la vida política, social y cultural, influyendo dramáticamente sobre comunidades locales, incluyendo los Estados-Nación, así como algunos elementos menores de identidad nacional, ciudadanía, y autoridad política.
Subyace, también, otra cuestión a debatir: se debe hablar de tecno-nacionalismo o de tecno-globalismo? De la respuesta que se le de a esta pregunta dependerá, en buena medida, las implicaciones políticas directas sobre los sistemas nacionales de innovación y sobre las políticas nacionales industriales tecnológicas. En parte esto tiene que ver con quien será el receptor de los beneficios de la globalización, las empresas o el conjunto de la nación, lo que incide en la orientación de los recursos y los esfuerzos.
Si nos atenemos a lo sostenido por Archibugie y Michie, y de acuerdo con lo visto en los apartados anteriores, podemos establecer que las consecuencias de cada una de las tres categorías o dimensiones de la tecno-globalización sugieren que el papel de la política de innovación nacional no necesariamente se hace menos importante a causa de la globalización. La producción y explotación de innovaciones requiere que los gobiernos nacionales establezcan un régimen de acuerdo con el criterio de cuáles tecnologías nuevas pueden ser explotadas dentro de sus fronteras. Las colaboraciones internacionales, de hecho, confían en la naturaleza de las capacidades tecnológicas nacionales asociadas con el socio esperado. A pesar de la tendencia globalizadora generalizada, el papel de las naciones en la organización de las actividades innovativas permanece crucial, con lo cual tan importante es que un gobierno asuma su gran compromiso con el sistema de innovación con los factores característicos, desde la perspectiva de Estado-Nación, como que asuma su rol en la promoción de la innovación teniendo en cuenta las dimensiones de la tecno-globalización. En este orden de ideas, la dicotomía global/nacional carecería de sentido.
Es claro que los efectos del tecno-globalismo sobre la especialización tecnológica nacional no parece, además, que sean los que conduzcan a una mayor uniformidad en la definición de los patrones de fortalezas y debilidades. Son las Naciones las que se hacen incrementalmente diferentes y las operaciones internacionales de las grandes empresas están explotando y desarrollando esta diversidad. De acuerdo con la teoría de la acumulación tecnológica internacional, los países tienen sus propios sectores y campos de ventaja competitiva, lo cual es consistente con las dimensiones de la tecno-globalización.
La globalización de la economía. Sus paradojas y peculiaridades
Finalmente voy a concluir este trabajo con un corto pero bellísimo pensamiento para significar que en un mundo globalizado, como el de hoy, todo está interconectado entre sí, que cada actor es interdependiente de los demás, y que dicha conexión se hace tan intangible y sutil, muchas veces establecida por intrincados y complejos hilos invisibles, que en ocasiones, sin darnos cuenta lo que ocurre en otras regiones, ello nos afecta positiva o negativamente, lo cual implica que si bien la globalización es un hecho determinístico, inevitable, aún podemos pensar en obtener réditos de sus aspectos positivos en aras del desarrollo y el bienestar de las naciones.
"No arrancarás
el pétalo de una flor
sin que se estremezca una estella"
D.R. de A.
Como seres humanos lo que suceda en otras partes del mundo, bien sea que se trate de un hecho político, social, económico, económico o de cualquier otro orden, nos afecta de alguna manera, en mayor o en menor grado, en el corto o en el largo plazo, y que debería interesarnos como quiera que todos debemos aportar, desde nuestras posibilidades y expectativas para la construcción de un mundo mejor, máxime si nos damos cuenta que en todo esto la ciencia y la tecnología, asumidas con responsabilidad social, tienen un rol crucial para el desarrollo del mundo.
Por
Nelson Rúa Ceballos
ITM - Medellín
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