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Psicoterapia cognitiva orientada hacia el mejoramiento de las relaciones interpersonales en niños

Enviado por alinaa24



  1. Fundamentación teórica
  2. Diseño Metodológico
  3. Análisis de los resultados
  4. Conclusiones
  5. Recomendaciones
  6. Bibliografía
  7. Anexos.

Introducción:

Desde principios del siglo XX hasta la actualidad, y en el marco del desarrollo de la ciencia psicológica, numerosos especialistas han dirigido sus esfuerzos al estudio de los trastornos psíquicos en la infancia, desde una amplia gama de posiciones teóricas y metodológicas pero con el objetivo final común de mejorar la calidad de la vida infantil.

La presente investigación se incluye dentro de estos esfuerzos por perfeccionar y sistematizar los métodos y técnicas psicoterapéuticas que permitan potenciar el desarrollo de la personalidad infantil; específicamente trabajaremos con niños con trastornos emocionales y / o comportamentales, aspirando a lograr en ellos una mayor adecuación tanto emocional como comportamental, estimulando el equilibrio y la armonía de la interacción del niño con el medio social que le rodea.

En ella, partiendo del conocimiento de que una de las principales áreas de manifestación de los trastornos emocionales y comportamentales es la de las relaciones interpersonales y de la importancia que poseen estas en el desarrollo del individuo, hemos diseñado una propuesta de intervención dirigida hacia el mejoramiento de esta área conflictiva, que se traduzca en cambios positivos en la problemática general.

Con esta intención hemos diseñado un programa psicoterapéutico de corte cognitivo – conductual en el que se utiliza el títere como recurso auxiliar en un marco grupal, teniendo en cuenta las ventajas que posee este y el hecho de que se ajusta perfectamente a nuestros objetivos terapéuticos e investigativos.

El trabajo está dividido en tres partes, la primera contiene las bases teóricas en las que se fundamenta nuestro proyecto investigativo, esta posee cuatro epígrafes que abordan, las relaciones interpersonales a esta edad y su importancia en el desarrollo del individuo; los trastornos del comportamiento y las emociones, relevancia de su estudio, peculiaridades y formas de manifestación y aparición; y las bases teóricas sobre las cuales se sustenta la psicoterapia cognitivo–conductual que hemos implementado, aspectos distintivos de esta, el títere como recurso auxiliar y la psicoterapia de grupo con niños.

La segunda parte contiene los aspectos metodológicos en los que se basa el proyecto, abarca la formulación y fundamentación del problema, el planteamiento de los objetivos, la descripción de la muestra seleccionada, las definiciones operacionales y las técnicas y procedimientos empleados.

La tercera parte abarca lo concerniente al análisis de los resultados, las conclusiones derivadas de estos y las recomendaciones.

De manera general con esta investigación pretendemos contribuir a la constitución de enfoques terapéuticos que enfaticen en el logro de un mayor equilibrio y coherencia del intercambio social del niño, y a la sistematización del títere, y el grupo como recursos en psicoterapia infantil.

Palabras claves: trastornos del comportamiento y las emociones, relaciones interpersonales, psicoterapia cognitiva.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA:

Relaciones interpersonales. Características de la edad que nos ocupa e importancia en el desarrollo del individuo.

Las relaciones interpersonales son aquellas en las que se establece una relación mutua entre individuos, que tienen propiedades de reversibilidad y simetría, y en las que existe la posibilidad real de reciprocidad. Las relaciones interpersonales y la comunicación son inseparables, ya que es precisamente a través de la comunicación que la relación social de realiza, que se revela como social y humana.

Estas relaciones desempeñan un importante papel en el desarrollo psíquico en la ontogénesis, ya que es a través del sistema de interacciones, de la sutil red de relaciones que se teje alrededor del niño desde su más temprana infancia, que se trasmite al ser humano toda la cultura material y espiritual de la sociedad, que el niño asimila el medio e influye sobre él, interactuando activa y dinámicamente con el mismo, manifestándose este, como un factor de gran importancia para el desarrollo de la personalidad.

El desarrollo individual del hombre se lleva a cabo en el proceso del establecimiento de las múltiples relaciones directas e indirectas, mediatas e inmediatas, concientes e inconscientes con el medio social circundante en el proceso de la comunicación social que realiza y forma estas relaciones.

El hombre se desarrolla como hombre, gracias a su naturaleza social, y este desarrollo depende de la calidad del sistema de relaciones sociales y prácticas socializadoras de los adultos, la familia y otros niños le ofrecen al niño; estas prácticas propician los cambios psíquicos y sociales de cada una de las etapas que atraviesa en su desarrollo.

El proceso de socialización transcurre en diversos escenarios o contextos: la familia, el grupo escolar, la comunidad, el grupo informal, etc. Y va poco a poco desarrollando la capacidad, mediante el proceso de aprendizaje social (el niño se apropia del sistema de creencias y conductas culturales que se enseñan mediante actitudes y lenguaje verbal o extraverbal) a desempeñarse adecuadamente en cada uno de estos escenarios o contextos, es decir, aprende a controlar su comportamiento, a adoptar diferentes roles, se adapta a un grupo social y a una comunidad más amplia manteniendo una actitud crítica y asumiendo responsabilidades y obligaciones, convirtiéndose en un miembro útil y aceptable en la sociedad, que sea parte y a la vez contribuya a su cultura.

Los procesos psicológicos se agrupan en torno a las relaciones que el niño establece con los demás, consigo mismo y con el mundo que le rodea. Así, en las relaciones sociales se expresan y construyen la capacidad de interacción, el manejo de normas, la autoconciencia, identidad, manejo corporal, autoestima, el reconocimiento de sí mismo como sujeto diferente de los demás. Por todo ello el niño tiene absoluta necesidad de la presencia del otro y la personalidad se construye progresivamente mediante el contacto social y la confrontación con los demás.

"El fomento del desarrollo social tiene enorme importancia para la formación individual de la personalidad infantil, el propio yo y la autoconciencia se forman en la relación recíproca y dialéctica con el medio social" G Clauss y H. Hiebsch, 1966.

De la situación social del desarrollo del niño forman parte dos subsistemas sociopsicológicos importantes; el subsistema "adulto-niño" al que en un momento determinado del desarrollo del individuo se le suma el subsistema "niño-niño".

Los adultos, fundamentalmente en los primeros años de la vida de un niño, tenemos una alta responsabilidad en su salud mental, principalmente los padres en el desempeño de su función educativa son impulsores de la construcción de los procesos psicológicos propios de los seres humanos: la comunicación, la interacción, el manejo de normas, la identidad, la autoestima, el manejo corporal, la comprensión de las relaciones de causalidad, la representación de la realidad social; del desempeño de las relaciones sociales y de la superación del debate entre su egoísmo (que se debe a su poca capacidad de defensa e inseguridad) y la necesidad de acercamiento a los demás.

Los padres, en el proceso de las relaciones interpersonales que se establecen dentro de un grupo familiar, deben cumplir la tarea de potenciar el desarrollo biológico, psicológico y social de sus hijos.

Estas relaciones, esta educación y estimulación que se lleva a cabo en el marco familiar son sumamente importantes en la especie humana, a diferencia de los animales, ya que mientras el desarrollo de estos está casi totalmente predeterminado de manera genética, el hombre al nacer tiene solo unos pocos reflejos incondicionados, es una criatura muy indefensa, que necesita mucha protección y una ayuda educativa muy intensa para que logre apropiarse de todos los conocimientos necesarios para desenvolverse en la sociedad, y que hasta ahora ha acumulado la humanidad a lo largo de su devenir histórico.

Los padres deben incitar a que los hijos se desenvuelvan con independencia en el medio sociocultural, deben acomodar las normas a la edad de estos ejerciendo estímulos para la superación de las metas, brindando espacios para que tomen sus propias decisiones y asuman sus responsabilidades, y sobre todo, deben fomentar en ellos características positivas de personalidad.

Con el ingreso del niño en la escuela se modifica la posición del niño en la familia, este es un paso importante para el desarrollo social ya que las relaciones con el adulto comienzan a ser diferentes, el punto de cristalización de sus relaciones sociales va desplazándose, alejándose de los miembros de la familia, el niño poco a poco va independizándose de sus padres y comienza a relacionarse con otros adultos tales como los maestros, y con otros niños de su misma edad.

Estas relaciones con coetáneos son muy importantes en el desarrollo de la personalidad infantil, el formar parte de un grupo le permite a un niño su manifestación como ser humano en un ambiente de respeto mutuo, de solidaridad, de cooperación y participación en la toma de decisiones; construir una vida grupal es abrir la posibilidad en los niños de practicar progresivamente la determinación de qué y el cómo de su acción, participando, diciendo y combinando sus intereses individuales con los del grupo.

Trastornos del comportamiento y las emociones de comienzo habitual en la infancia y la adolescencia.

El estudio de los trastornos emocionales y comportamentales en la infancia y la adolescencia resulta de gran importancia ya que el diagnóstico y tratamiento oportuno de cualquier tipo de alteración redunda en un desarrollo más armonioso de la personalidad infantil, favorece su desenvolvimiento cómodo y adecuado en el medio social y le proporciona por tanto, una mayor calidad de vida; además este temprano abordaje de las desviaciones del desarrollo psíquico tiene gran valor profiláctico, ya que muchas de las tendencias neuróticas en la adultez, tienen su origen en la infancia, durante la cual existen más posibilidades de cambio debido a la mayor plasticidad y flexibilidad de la personalidad en formación del niño.

Dentro de esta clasificación del CIE –10 se incluye una amplia gama de trastornos, como los hipercinéticos, los disociales, los trastornos de las emociones de comienzo habitual en la infancia y la adolescencia, y los trastornos de tics; estos se expresan en las diferentes esferas de la personalidad del niño, tanto la afectiva, en la que se observan modos inadecuados de canalización y expresión de emociones, ansiedades y culpas; la cognitiva, con maneras erróneas de interpretar y valorar la realidad y con inestabilidad en el aprendizaje, y la conductual, con hábitos y comportamientos inadecuados.

Un niño portador de un trastorno emocional y conductual se manifiesta generalmente alejándose de las formas que dan posibilidades de vida social armónica, llegando en ocasiones a atacar las normas sociales, lo que provoca perturbaciones para él y los que le rodean; todo esto obstaculiza sus relaciones interpersonales, cuyas dificultades pueden evidenciarse en comportamientos variados como inhibición, hipersensibilidad, retraimiento, ansiedad de separación, temor, excesiva dependencia, comportamientos esquizoides, dificultad para establecer relaciones estrechas, tendencia hacia el aislamiento, celos, envidia, hostilidad hacia hermanos, rebeldía hostil manifiesta o encubierta, perretas, robos, entre otros.

Los trastornos psíquicos en la infancia se manifiestan a través de síntomas o cuadros sindrómicos que se presentan como mecanismos de los que se vale el niño para buscar un equilibrio con un medio que percibe hostil, que no le permite la satisfacción de sus necesidades y que le ocasiona frustración y estados de tensión. Estos síntomas constituyen, por tanto, sus defensas ante este medio, y son el resultado de la propia dinámica familiar, escolar y social, del contexto en el que ha ido desarrollándose la personalidad desde sus inicios.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la timidez, el retraimiento, trastornos del sueño, agresividad, intranquilidad, ansiedad, hiperactividad, enuresis; estos, de cierta manera alivian el malestar psicológico del niño y representan su S.O.S., el indicador de que necesita ayuda, ya que carece de los recursos psicológicos necesarios para resolver sus conflictos de manera ajustada.

Al abordar el estudio de los trastornos psicológicos en la infancia debemos tener en cuenta que el niño aún está en el proceso de formación de su personalidad, por lo que consecuentemente no debemos hablar de "patologías" o "enfermedades" estructuradas, y por lo tanto, tampoco de cura.

Frecuentemente la línea que se para a un niño sano y al que presenta trastornos psicológicos o desviaciones en su desarrollo no está claramente establecida, sino que resulta un espacio donde coexisten aspectos indicadores de alteración con aspectos que indican normalidad y en el que radican las fuerzas que determinan la tendencia hacia una u otra.

Debemos entonces, ver estos trastornos como desviaciones del desarrollo normal, y su tratamiento e intervención debe ser abordado en correspondencia con las peculiaridades de la clínica infantil (la que requiere de métodos particulares ajustados a la personalidad en formación del niño) de manera sumamente flexible y creativa, y debe dirigirse hacia la corrección de estas desviaciones, buscando la adaptación del niño a su medio, la relación armónica con sus semejantes, el equilibrio en el desarrollo de su personalidad, el restablecimiento de su espacio psicológico dentro del contexto familiar, escolar y social y el respeto a su individualidad.

Psicoterapia cognitiva en niños con trastornos del comportamiento y las emociones.

El tratamiento de niños con trastornos emocionales y / o comportamentales va dirigido en sentido general, a lograr el equilibrio y bienestar psicológico del niño, para ello debe dotársele de recursos psicológicos que favorezcan su adecuación emocional y adaptación a los contextos ambientales en los que se desenvuelve; tratar de eliminar o al menos disminuir ansiedades, culpas, estados de tensión interna que dificultan esta adecuación.

Según el Dr. René Vega Vega (1986), las aspiraciones de una psicoterapia pueden ser muy amplias y sitúa como ejemplos las siguientes:

  • Conocimiento de las causas medio ambientales capaces de producir la sintomatología presentada por el paciente.
  • Modificación de las causas medio ambientales que se presume producen la sintomatología del paciente.
  • Eliminación de estados de tensión interna que dificultan la adecuación psicológica del paciente.
  • Eliminación de sentimientos de minusvalía u otro tipo de patología que hace aparecer al paciente con algún grado de timidez.
  • Facilitar relaciones interpersonales carentes de hostilidad.
  • Ventilación de la problemática familiar de manera de objetivar los factores que intervienen en la producción de la sintomatología presentada.
  • Modificar hábitos de conducta inadecuados mediante actividades lúdicas específicas.
  • Propender el acercamiento afectivo de alguna figura educativa.
  • Facilitar la autovaloración como paso previo al establecimiento de un sentimiento de seguridad y disfrute personal.

¿Cómo logramos este bienestar psicológico?, ¿Qué peculiaridades posee la psicoterapia infantil?

Desde los primeros intentos, realizados a principios del siglo XX, de abordar terapéuticamente a niños con alteraciones psicológicas, y partiendo precisamente del hecho de que quien requiere esta intervención es un niño, se evidenció que la psicoterapia infantil, como rama aplicada del conocimiento psicológico, lleva implícitos aspectos esencialmente diferentes a la psicoterapia de adultos, y se planteó la necesidad de encontrar y desarrollar métodos terapéuticos que se adapten al peculiar mundo psíquico del niño.

El niño psíquicamente alterado no es, por lo regular, no posee conciencia de ello, este es conducido a la consulta por sus padres, no porque tenga interés ni demande ser atendido. Al no ser consciente de su problemática, tampoco conoce los posibles beneficios de la psicoterapia, por lo que su motivación por esta es por lo general muy escasa o totalmente ausente. Esta motivación, sin embargo, constituye un factor muy importante para el éxito del proceso terapéutico, por lo que es tarea del terapeuta "enganchar" al pequeño con este.

La psicoterapia en general no debe enfocarse realizando abstracción de la persona que es tributaria de la misma del contexto de las reales relaciones sociales en las que está inmersa, en el caso particular del niño, y debido a que se encuentra aún en el proceso de formación de su personalidad, los contextos educativos y familiares son altamente determinantes de su conducta, el medio social influye con mayor intensidad, más directamente sobre su desarrollo, y puede sustraerse menos voluntariamente a esta influencia, por lo que es particularmente necesario visualizar en el proceso psicoterapéutico, no solo al niño, sino al medio en el que este se desenvuelve.

"La psicoterapia infantil, no puede explicarse como la psicoterapia de un niño psicológicamente alterado, sino que con mucha frecuencia es la expresión de un contexto familiar, escolar y comunitario también alterado" M. Roca, 1998.

En la psicoterapia de adultos, la comunicación paciente-terapeuta se realiza, fundamentalmente a través del canal verbal, en este sentido la psicoterapia infantil resulta necesaria y esencialmente diferente, ya que el niño no posee las facilidades de comunicación y lenguaje que el adulto, y porque además las perspectivas existenciales, el desarrollo del pensamiento, la cosmovisión, las "lógicas" del niño y del terapeuta son diferentes.

El especialista debe tratar de relacionarse con el niño desde su lógica, desde sus expectativas, para lo que se impone, la búsqueda, perfeccionamiento y sistematización de vías alternativas que nos permitan penetrar en el mundo interno del niño, que potencien la eficacia de la comunicación con este, que nos permitan comprender claramente su problemática y que logren su motivación con las actividades psicoterapéuticas.

Son muy variadas las técnicas o recursos que se han utilizado, y cada una de ellas posee sus características propias y ventajas de utilización, entre ellos se encuentran el dibujo, el juego, el títere, etc.

El títere es un valioso instrumento en psicoterapia infantil, se adapta perfectamente a las necesidades infantiles, siendo del agrado de la mayoría de los niños, por lo que contribuye a la motivación de estos con el proceso terapéutico; este además facilita la expresión de vivencias, emociones y pensamientos del niño al igual que la concientización de ansiedades, culpas, tensiones, conflictos y la búsqueda por parte de él, de vías alternativas de solución a los problemas de manera espontánea y natural, ya que la representación es vivenciada por los niños como una situación de juego. Posibilita la explotación a favor de la psicoterapia de los recursos y potencialidades psicológicas del niño, tanto emocionales como intelectuales; nos propicia el establecimiento de una relación empática y la comunicación dentro de la misma, ya que permite interactuar desde la lógica infantil y respetar su personalidad. Por todo ello contribuye considerablemente a los objetivos de cualquier psicoterapia, más allá de la orientación teórica de esta y de sus objetivos, los que de una manera u otra siempre son contribuir a la salud mental y al equilibrio psicológico del niño.

El títere como instrumento en psicoterapia puede utilizarse en un contexto grupal, lo que supone una potenciación de sus efectos terapéuticos, ya que contaría además con todas las ventajas de la psicoterapia de grupo, tales como la universalización, la comprobación de la realidad, los efectos facilitadores del grupo, y la seguridad de pertenencia a un grupo que enfrenta problemas similares a los de él.

El grupo resulta de gran utilidad cuando trabajamos con niños con trastornos del comportamiento y las emociones, si coincidimos en aceptar que la afectación fundamental que presentan estos se manifiesta en el área de las relaciones interpersonales, así, en el grupo y mediante las interacciones e intercambio que se propician, el niño encuentra el espacio necesario para el ensayo y perfeccionamiento de nuevos estilos de conducta, y para la adquisición de habilidades sociales; permite también el análisis y corrección de esquemas de comportamiento inadecuados y una mejor adaptación a las normas sociales; el grupo obliga a cada uno de sus integrantes al reconocimiento y al respeto del otro y de sus acciones, los conduce hacia la reflexión conciente o inconsciente sobre sus conductas a través de la comparación.

En el grupo infantil, el niño puede crear y vivir relaciones de afectividad, confianza y seguridad, conocer a otros niños, sentirse a gusto y no ser violentado en sus expresiones, lo que le facilita el desarrollo de su autoestima.

Estos son los elementos que conforman nuestro programa psicoterapéutico de orientación cognitivo-conductual, la cual parte de los presupuestos teóricos de que este tipo de enfoque terapéutico en niños, al igual que otras terapias cognitivas conductuales, consiste en dotar al niño y sus allegados de habilidades para el afrontamiento de diversas situaciones problemáticas. Debemos tratar de desarrollar en ellos la confianza-vs.-desconfianza, y obtener estabilidad emocional. Se trata de lograr autonomía-vs.-vergüenza con las tareas de que demanda la socialización, desarrollar el sentido de la independencia y la adaptación a las demandas de la cotidianidad, las habilidades de aprendizaje, desarrollo de conceptos corporales, la adecuada diferenciación sexual, valores culturales y sentido del bien y del mal, conceptos de realidad física y social y desarrollo de habilidades relacionales con familia y compañeros, el sentido de capacidad-vs.-inferioridad, el dominio de las tareas escolares, solución de problemas, relacionarse con adultos, maestros y compañeros desconocidos, desarrollar el sentido de la independencia dentro del grupo familiar y desarrollar el autocontrol y tolerancia a la frustración.

DISEÑO METODOLÓGICO.

Problema: ¿Resulta efectivo un programa de psicoterapia cognitiva grupal orientada al mejoramiento de las relaciones interpersonales en niños con trastornos de las emociones y del comportamiento?

Objetivo general:

  • Evaluar la efectividad de un programa de psicoterapia cognitiva grupal orientado hacia la estimulación del equilibrio y coherencia del intercambio social del niño.

Objetivos específicos:

  • Diseñar un proyecto psicoterapéutico cognitivo-conductual, dirigido a lograr el mejoramiento de las relaciones interpersonales en los niños asistentes al grupo.
  • Evaluar la evolución de las relaciones interpersonales en el grupo terapéutico.
  • Evaluar la evolución de las relaciones interpersonales de los niños en el marco familiar.

Definiciones operacionales:

Relaciones interpersonales: son relaciones sociales que se establecen entre los seres humanos cara a cara. Se manifiestan como procesos dinámicos y multideterminados. En esta investigación nos referimos a las relaciones interpersonales que establecen los niños tanto fuera como dentro del grupo, y estas se evaluarán mediante varias categorías, las cuales han sido elaboradas tomando en consideración estilos de comportamiento social que se describen en la literatura poseen los niños con trastornos de las emociones y / o del comportamiento.

Trastornos emocionales y del comportamiento: amplio grupo de trastornos en los que se aprecian alteraciones de la esfera afectivo-motivacional y / o conductual, que obstaculizan el equilibrio psicológico y la adaptación social del individuo y dificultan tanto su bienestar como el de los que le rodean; las alteraciones conductuales se expresan más frecuentemente en desorganización, pobre modulación, agresividad, y pueden llegar a conductas disociales y las afectivo-motivacionales (que constituyen más exageraciones de las tendencias normales del desarrollo que fenómenos cualitativamente anormales en sí mismos) en ansiedad, temores, obsesiones, fobias, hipocondrías, timidez excesiva, estados de tensión u otras.

Psicoterapia de grupo con títeres: psicoterapia en la que se utiliza el títere como recurso auxiliar en un contexto grupal, lo que optimiza las ventajas, tanto del títere como del grupo; en ella se recrean diferentes situaciones conflictivas de la cotidianidad de los niños y se les ofrecen formas de enfrentamiento y estilos de relación más socialmente ajustados para poder afrontar sus problemas psicológicos; además en tanto actividad grupal posibilita que los niños puedan expresar libremente sus sentimientos, ensayar y perfeccionar nuevos estilos de comportamiento, así como corregir y analizar esquemas inadecuados de conducta.

Descripción de la muestra.

La muestra inicialmente estaba conformada por once niños entre 6 y 8 años de edad que acuden al COAP (Centro de Orientación y Atención Psicológica), perteneciente a la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, conducidos por sus padres en busca de ayuda psicológica; tres de ellos abandonaron la psicoterapia en las primeras sesiones, quedando finalmente formada por 8 sujetos; la siguiente tabla muestra la edad y sexo de cada uno de estos.

Sujetos

Edad.

Sexo.

# 1

8 años.

Masculino.

# 2

7 años.

Femenino.

# 3

8 años.

Masculino.

# 4

6 años.

Femenino.

# 5

8 años.

Femenino.

# 6

7 años.

Femenino.

# 7

8 años.

Femenino.

# 8

7 años.

Masculino.

Para la integración de la muestra se tomaron los siguientes criterios:

  • presencia de un trastorno de las emociones y / o del comportamiento.
  • Edad: entre 6 y 8 años.
  • Inteligencia normal: con el objetivo de lograr la existencia en todos los miembros del grupo de un adecuado desarrollo y estructuración del pensamiento de acorde a su edad; lo que hace posible la comprensión de las tareas terapéuticas y el aprendizaje de nuevos estilos de relación y comportamiento.
  • Sin síntomas psicóticos ni cuadro francamente neurótico: niños con estas características podrían obstaculizar el proceso psicoterapéutico; además estos necesitan una atención más individualizada.

Técnicas y procedimientos.

  1. Etapa inicial:

En esta se llevó a cabo la selección de la muestra, la cual quedó conformada de la manera antes referida; también se realizó la primera aplicación del cuestionario a padres (el cual se puede consultar en los anexos), cuyo objetivo fue explorar las relaciones interpersonales de los niños integrantes del grupo antes de la psicoterapia, en él se evaluaron las categorías de las relaciones interpersonales según los siguientes ítems:

  • No interacción con los coetáneos – Interacción con los coetáneos. (1, 8, 20)
  • No interacción con adultos – Interacción con adultos. (7, 10, 17)
  • Dependencia – Independencia. (4, 9, 12, 24, 28)
  • Agresividad – Apacibilidad. (5, 15, 29)
  • Irritabilidad – Complacencia. (6, 16, 21, 26)
  • Negativismo – Cooperatividad. (2, 3, 18, 19, 27)
  • Violación de normas – Respeto de normas. (11, 13, 22, 30)
  • Rechazo por el grupo – Aceptación por el grupo. (14, 23, 25)
  1. Etapa Interventiva:

La investigación incluye un programa psicoterapéutico de orientación cognitivo-conductual orientado al mejoramiento de las relaciones interpersonales, este se basó, al igual que otras terapias cognitivo-conductuales, fundamentalmente en dotar al niño de habilidades para el afrontamiento de diversas situaciones problemáticas. En específico intentó desarrollar el sentido de capacidad-vs-inferioridad, las destrezas en la solución de problemas, en las relaciones con adultos, maestros y compañeros desconocidos, desarrollar el sentido de la independencia dentro del grupo, el autocontrol y la tolerancia a la frustración.

Se utilizaron varias estrategias, tales como la exposición, desensibilización en vivo o imaginaria, refuerzo selectivo y diferencial y fundamentalmente el modelado y el ensayo de formas alternativas de conducta para manejar los problemas, para ello, resultó de gran utilidad, el títere como recurso psicoterapéutico en un contexto grupal.

Estructura de las sesiones:

La planificación de las sesiones no se realizó antes del comienzo del programa psicoterapéutico, sino que cada sesión se diseñó en función de las inquietudes y demandas que surgieran el proceso, así como de la problemática psicológica de los niños asistentes al grupo.

Esta constituyó un proyecto, no un esquema rígido a seguir, por lo que se mantuvo abierta la posibilidad de que ocurrieran variaciones en el transcurso de las sesiones, en dependencia de los contenidos que emergieran en ellas.

De manera general se constituyeron como sigue:

  1. Recepción de los niños.

    Actividad de juego que de alguna manera incluye los nombres o elementos personales de los niños, de manera que contribuya al progresivo conocimiento mutuo, a una mayor interacción y un mayor sentimiento de grupo entre los miembros de este.

  2. Técnica de reconocimiento.

    Contribuyen a la motivación de los niños con las actividades terapéuticas, a la eliminación de ansiedades, inhibiciones y tensiones y en general al establecimiento en el grupo de un clima psicológico favorable.

  3. Técnicas lúdico-pedagógicas.

    Las representaciones no tendrán un carácter expositivo, sino que buscarán una estrecha interacción entre los títeres y los niños. Este es el momento de la sesión donde se implementan los recursos de la psicoterapia conductual tales como la exposición progresiva, desensibilización, el refuerzo, y el modelado y el ensayo de estilos novedosos de comportamiento en la solución de problemas y conflictos.

    Cada una de las sesiones posee objetivos terapéuticos específicos.

    Sesión 1

    Tema: presentación de personajes:

    Objetivos: presentación y familiarización de los niños con los personajes que encarnan los títeres, dar a conocer los rasgos característicos de cada uno, lograr la identificación con el héroe de las historias (Rubo), y la repulsa al antihéroe (Billo), el contraste entre los comportamientos y actitudes de estos dos personajes permitirá la diferenciación entre los socialmente adecuados o no.

    Sesión 2.

    Tema: la agresividad.

    Objetivos: estimular el establecimiento de relaciones sociales carentes de hostilidad y disminuir la frustración e infelicidad que se produce como consecuencia del rechazo que se crea en las personas que le rodean, con vistas a lograr una más ajustada interacción con el medio social.

    Sesión 3.

    Tema: los Miedos.

    Objetivos: lograra concienciación por parte de los niños de lo absurdo de los miedos a los peligros imaginarios, disminuir emociones negativas que pueden desencadenar este tipo de miedos, y limitaciones en la interacción social debido a la inseguridad, temor y aislamiento que producen.

    Sesión 4.

    Tema: las malas compañías.

    Objetivos: facilitar la concienciación por parte de los niños, de la influencia nociva que pueden ejercer ciertos grupos e individuos, que pueden estimular conductas desajustadas socialmente, y que por tanto causan desadaptación social y problemas en la estima de los demás.

    Sesión 5.

    Tema: rivalidad fraterna.

    Objetivo: disminuir la desadaptación emocional que se puede producir como consecuencia de este conflicto que tan frecuentemente se evidencia en la familia, ofrecer alternativas más adecuadas de solución de este.

    Sesión 6.

    Tema: estilos inadecuados de comunicación.

    Objetivo: estimular estilos más adecuados de comunicación social, la capacidad de reflexión y el cambio de actitudes de los niños en este sentido.

    Sesión 7.

    Tema: hipersensibilidad social.

    Objetivo: estimular el establecimiento de nuevos patrones de comportamiento social que permitan una mayor y más saludable interacción con el medio, la integración a grupos y actividades importantes a esa edad, eliminar obstáculos en el proceso de socialización y favorecer el desarrollo de la autoestima, autoconfianza y seguridad en sí mismos.

    Sesión 8.

    Tema: hiperactividad. (en esta sesión realizaremos solo media representación, dejando a los niños que representen según soluciones proporcionadas por ellos mismos, el final de la historia)

    Objetivo: estimular la capacidad de búsqueda de alternativas de abordaje ante situaciones que generan ansiedad e intranquilidad, disminuir dificultades en la interacción social que la hiperactividad puede provocar y aumentar la capacidad de reflexión ante estas situaciones.

    Sesión 9.

    Tema: enuresis.

    Objetivo: estimular la corrección de estilos de enfrentamiento incorrectos a conflictos interpersonales en el seno familiar, y potenciar la adecuación de la comunicación con las figuras paternas.

    Sesión 10.

    Tema: se improvisarán pequeñas obras acerca de las problemáticas principales de los niños.

    Objetivo: estimular la capacidad de reflexión y búsqueda de soluciones a conflictos personales.

  4. Representación de la obra.

    Mediante juegos se propiciará que los niños relaten con sus palabras lo sucedido en la representación, su opinión acerca de los comportamientos y actitudes de los personajes y de la obra en general; se les esclarecerá cualquier asunto que les resulte problemático de esta, lo que contribuirá a que elaboren y concienticen tanto cognitiva como afectivamente los contenidos de la representación desde sus propias vivencias y conocimientos.

  5. discusión de la obre a través de juegos de discusión y diálogo:
  6. Técnicas de cierre.

Permitirán disminuir y canalizar ansiedades y tensiones que pueden haber surgido debido a la representación y motivarlos para las próximas sesiones.

  1. Etapa final o de evaluación de los resultados.

Se evaluará la evolución individual de los niños en el área de las relaciones interpersonales, para lo cual se utilizará la guía de observación (la cual se puede consultar en los anexos), que se utilizará para cada sujeto sesión por sesión en la cual se evaluarán las siguientes categorías:

  1. No interacción con coetáneos _ Interacción con coetáneos:

Se refiere a la frecuencia de interacción con los otros niños del grupo, los indicadores son:

  • Interacciona con menos frecuencia que la mayoría del grupo.
  • Interacciona con igual frecuencia que el resto del grupo.
  • Interacciona con mayor frecuencia que el resto del grupo.

Se calificará con un punto a la primera opción, dos puntos a la segunda y tres puntos a la tercera.

  1. No interacción con adultos – Interacción con adultos:

Se refiere a la frecuencia de interacción de los niños con las coordinadoras, los indicadores son:

  • Interacciona con menos frecuencia que la mayoría del grupo.
  • Interacciona con igual frecuencia que el resto del grupo.
  • Interacciona con mayor frecuencia que el resto del grupo.

Se calificará con un punto a la primera opción, dos puntos a la segunda y tres puntos a la tercera.

  1. Dependencia – Independencia:

Se refiere a la capacidad o no de desenvolverse por sí mismo en el medio social, los indicadores son:

  • Se subordina a los deseos, acciones y opiniones de otros.
  • Necesidad excesiva de atención, aprobación, supervisión o iniciativa de otros para actuar en el grupo.

Se calificará con un punto si presenta los dos indicadores, dos si presenta uno y tres si no presenta ninguno.

  1. Agresividad – Apacibilidad.

Se refiere a la hostilidad o no con que se relaciona con las personas que le rodean, los indicadores son:

  • Grita, se burla, ofende o amenaza a otros miembros del grupo o a las coordinadoras. (Agresividad verbal).
  • Golpea o realiza acciones que puedan provocar daño físico a otros (Agresividad física)

Se calificará con 1 punto si presenta los dos indicadores, dos si presenta uno y tres si no presenta ninguno.

  1. Irritabilidad – Complacencia.

Se refiera a los estados emocionales que presenta, al control sobre ellos y a la duración de estos en el tiempo, los indicadores son:

  • Presencia de ira, enojo u otros estados emocionales negativos.
  • Presencia de ira, enojo u otros estados emocionales negativos y larga duración de estos en el tiempo.

Se calificará con un punto si presenta la segunda opción, dos a la primera y tres si no presenta ninguno.

  1. Negativismo – Cooperatividad.

Se refiere a la capacidad de colaboración, a la disposición a participar y ser parte del grupo, los indicadores son:

  • Negación a participar en las actividades, manifestación de aburrimiento o indiferencia.
  • Ausencia de conductas de cooperación y ayuda.

Se calificará con un punto se presenta los dos indicadores, dos si presenta uno y tres si no presenta ninguno.

  1. Violación de normas – Respeto de normas.

Se refiere a la capacidad de desenvolverse en un grupo según las normas sociales, los indicadores son:

  • Desconocimiento del contenido de las normas sociales.
  • Violación de normas.

Se calificará con un punto si están presentes dos indicadores, dos si está presente uno y tres si no presenta ninguno.

  1. Rechazo por el grupo – Aceptación por el grupo.

Se refiere al grado de preferencia y aceptación o no de los demás integrantes del grupo, los indicadores son:

  • No son tomados sus criterios y deseos en el grupo.
  • Existe indisposición al contacto e interacción con él, manifestación de manera verbal o extraverbal de afectos u opiniones negativos con respecto a este.

Se calificará con un punto si están presentes los dos indicadores, con dos si está presente solo uno, y con tres si no está presente ninguno.

Dos semanas después de la psicoterapia se realizará una segunda aplicación del cuestionario a padres con el objetivo de recibir una información adicional acerca de las relaciones interpersonales y para conocer si han ocurrido cambios en estas que se manifiesten fuera del marco grupal.

Se realizará también una entrevista final a padres, semiestructurada, con el objetivo de conocer la evolución de la problemática psicológica, así como informarles la evolución de la psicoterapia.

ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS.

Análisis de las relaciones interpersonales en el proceso terapéutico.

Como se observa en la gráfica la evolución de las relaciones interpersonales en el grupo en general fue positiva; logró potenciar en la mayoría de los miembros del grupo la adquisición de habilidades que les permitieran relacionarse más armónica y coherentemente con el entorno social que les rodea, aumentar la capacidad interacción y la calidad de la misma, ganar en cuanto a capacidad de comprensión de la realidad social, desenvolverse con mayor independencia, estimular la colaboración, la solidaridad, la capacidad de trabajar en conjunto, de combinar intereses individuales con los grupales, de subordinar motivos, de aceptar y respetar las normas que rigen una actividad grupal, de descentrarse de su problemática , tener en cuenta a otros, sus opiniones y sentimientos; contribuyó además a que los niños tuvieran estados emocionales más positivos y un mayor autocontrol sobre estos y sobre su comportamiento; en el grupo los niños en sentido general fueron capaces de crear relaciones de afectividad, confianza, seguridad y aceptación, ganaron en capacidad de reflexión y de búsqueda de soluciones alternativas a sus problemáticas y conflictos.

Evolución general por el cuestionario.

Como se observa en el gráfico con la aplicación inicial del cuestionario se puede constatar la existencia en el grupo de dificultades en las relaciones interpersonales antes de la psicoterapia relacionadas fundamentalmente con las categorías dependencia-independencia, agresividad –apacibilidad, irritabilidad-complacencia, negativismo-cooperatividad, y violación de normas-aceptación de normas; también se aprecia que después del proceso terapéutico y como consecuencia del mismo, se produjeron mejorías notables en todas las categorías, es decir, el proceso potenció cambios favorables capaces de manifestarse fuera de los marcos grupales, de generalizarse a la vida cotidiana de los niños, al medio social en el que estos habrán de desenvolverse.

Como resultado de la entrevista a padres se pudo constatar que el 75% de ellos notó una mejoría en la problemática psicológica por la que el niño acudió a consulta, el 12,5% opinó que hubo un empeoramiento de esta problemática, y el 12,5% que se mantuvo estacionaria.

CONCLUSIONES:

1- Como resultado de un programa de psicoterapia cognitiva grupal, se efectuó un mejoramiento de las relaciones interpersonales en niños con trastornos de las emociones y del comportamiento.

2- Los cambios potenciados por el proceso terapéutico en las relaciones interpersonales en sentido general se generalizaron fuera del marco grupal.

RECOMENDACIONES:

1- Continuar investigando acerca de la importancia de las relaciones interpersonales en la adecuación emocional y comportamental en niños con este tipo de trastornos.

2- Incluir en experiencias terapéuticas de este tipo, otro tipo de recursos como el dibujo, el modelado, el juego.

3- Incluir en investigaciones posteriores la comprobación de la influencia que puede tener el cambio de posturas educativas inadecuadas de los padres en las relaciones interpersonales y en la problemática psicológica de los niños asistentes a la psicoterapia.

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ANEXOS

Anexo 1.

Cuestionario a padres.

Estimado padre:

El niño(a) ________________________ está siendo atendido(a) en el COAP y resulta necesario para su tratamiento que usted responda el siguiente cuestionario con la mayor veracidad posible. Las preguntas se responderán clasificándolas en una de las cinco respuestas ofrecidas: nunca, poco, regularmente, bastante, muchísimo.

Items

Nunca.

Poco.

Regular-

mente.

Bastante

Muchí-simo

1- Se aísla frente a otros niños.

         

2- No coopera con las actividades en las que participa.

         

3- Se niega a hacer cualquier cosa que se le diga.

         

4- Se muestra muy pendiente de ser atendido.

         

5- Grita y ofende a los otros.

         

6- Se enoja con frecuencia.

         

7- Se aísla frente a los adultos.

         

8- Prefiere jugar solo.

         

9- No soporta separarse de sus familiares.

         

10- No se relaciona con adultos poco conocidos.

         

11- Se comporta inadecuadamente.

         

12- No hace nada por sí solo, necesita supervisión de otros.

         

13- No respeta las normas de disciplina.

         

14- Sus compañeros no aceptan sus juegos.

         

15- Pelea a golpes con sus compañeros.

         

16- Se encoleriza e irrita fácilmente.

         

17- Rechaza la compañía de personas mayores.

         

18- Manifiesta aburrimiento e indiferencia ante actividades en las que debe participar.

         

19- Tiende a hacer lo contrario de lo que se le dice.

         

20- No le gusta jugar en grupo.

         

21- No es capaz de dominar la ira.

         

22- No sabe distinguir entre comportamientos adecuados o no.

         

23- Los otros niños lo rechazan.

         

24- Depende de la iniciativa de otras personas para hacer las cosas.

         

25- Los otros niños lo rechazan.

         

26- No tiene buen control de sí mismo.

         

27- No acostumbra a ayudar a otros.

         

28- No tiene confianza en sí mismo.

         

29- Es cruel con las personas.

         

30- Es incapaz de posponer la satisfacción de un deseo aunque este vaya en contra de las normas de conducta de un lugar determinado.

         

Anexo 2.

Guía de observación.

Categorías

1

2

3

No interacción con coetáneos – Interacción con coetáneos.

     

No interacción con adultos – Interacción con adultos.

     

Dependencia-Independencia.

     

Agresividad- Apacibilidad.

     

Irritabilidad-Complacencia.

     

Negativismo- Cooperatividad.

     

Mal manejo de normas – Manejo adecuado de normas.

     

Rechazo por el grupo – Aceptación por el grupo.

     

Alina Alea García

Estudios realizados:

Licenciatura en psicología.

Máster en Desarrollo Social.

Ubicación laboral:

Profesora de la Universidad de Pinar del Río, Cuba.

Fecha de realización del artículo: Marzo, 2005.

CATEGORÍA: Psicología Clínica.


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