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Factores socioculturales, políticos y económicos que intervienen en la educación

Enviado por cecyreyesolivans



Factores socioculturales, políticos y económicos
que intervienen en la educación

  1. Introducción
  2. Educar para cambiar
  3. Tiempo pasado será siempre mejor
  4. El cambio
  5. La educación en la familia
  6. Conclusiones

INTRODUCCIÓN

Educación es un verbo complejo, un sustantivo al cual es imposible comprender desde la pobre perspectiva de enseñar – aprender. Va más allá del acto de presentarse frente a un grupo y transmitir conocimientos.

La educación vista como un verbo exclusivo de la escuela es un pensamiento erróneo y disparatado, sobre todo cuando sabemos que desde el vientre se aprende, de las emociones, de los sentimientos, de los sonidos.

El Gobierno se preocupa por la educación, y esto no es novedad. Sería una necedad tanto negarlo, como bendecir a un sexenio determinado por el impulso dado a este factor. Pues en mayor o menor medida, después de la Independencia de nuestro país, cada presidente se preocupa y ocupa de ella, algunos con proyectos en papel, otros en acción.

Porque la educación mexicana se ve directamente influencia por el momento histórico vivido. Así como las creencias e ideologías del Presidente Constitucional. Y no solo de ellos, la educación va más allá.

Sí analizamos la historia, nos daremos cuenta que la política es influenciada por la economía. Entonces es lógico suponer una educación inyectada de los sucesos económicos, por ello podemos ver el periodo socialista que se vivió en la época de los cuarenta y la educación técnica, gracias a la cual el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey se elevó a la categoría del más importante del país.

Y nuestra cultura, evaluada por algunos como de tercer año de primaria, también se ve representada dentro de los programas educativos.

Las limitantes, los obstáculos contra la impartición de temas considerados como tabúes, retrasan los planes, generan ignorancia y hasta limitan la comunicación con nuestros estudiantes.

Al parecer, todo lo anterior es tomado en cuenta por nuestros dirigentes, por nuestros maestros y nuestra sociedad.

Olvidando lo más importante, a la sociedad, sobre todo al núcleo de está, la que cambia conforme pasan los años, con los gobiernos, con la economía y la cultura. Esa sociedad tan diferente de región a región. Pero con la misma dolencia común.

Nuestros planes y programas parecen olvidar que a través de todos estos años, de nuestras crisis y nuestros progresos, se ha marginado a la población, orillando al núcleo familiar a disolverse.

Durante el presente trabajo, veremos como han cambiado los tiempos y cuanto influyen todos estos factores en la educación, esperando se tome conciencia de cuales son las necesidades de la nueva población mexicana.

EDUCAR PARA CAMBIAR

O cambiar para educar

Los jóvenes que ingresan a nuestras escuelas con la esperanza de adquirir una educación, no se dan cuenta del bagaje que llevan consigo. Y se sientan a ver cuánto pueden adquirir sin comprometerse demasiado.

Asimismo, el Estado toma la educación desde la cómoda visión de transmitir conocimientos a todos los afortunados en asistir a una institución educativa, llámese Jardín de Niños, Primaria, Secundaria, Preparatoria o Universidad, sea pública o privada... sin hacer un esfuerzo en reconocer los factores que rodean a la población estudiantil, o por lo menos la misma historia de la educación y cuáles han sido sus influencias en la época actual.

La palabra educación proviene del latín "educare" y puede definirse como:

  • El proceso bidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se transmite mediante la palabra, está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes.

Desde este punto de vista, el alumno no sólo asimila los conocimientos que el profesor imparte en una o más horas de clase, también hace suyas las actitudes y aprende de la emoción y entrega proyectada.

Es decir, cuando el maestro no reconoce el valor de su función, la enseñanza es nula: la idea principal a transmitir se convierte en discurso vacío... aprendemos que lo único importante es una calificación, pasar la materia... con el tiempo lo importante es mantener un puesto... hacer como que se trabaja.

Por ello algunos autores van más allá, dicen que educación es "el proceso de inculcación / asimilación cultural, moral y conductual. Así, a través de la educación las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos".

Desde este punto de vista podemos darnos cuenta que las anteriores generaciones se centraban en un ámbito familiar en el cual la mamá era el eje principal, quien estaba al pendiente de lo que sucedía en casa, la confidente, la maestra, la amiga, la que siempre estaba allí, para ayudar a los hijos.

En la actualidad, el panorama es diferente, la mayoría de las madres trabaja, ahora los hijos tienen que aprender solos. Por lo tanto la moral y la conducta han cambiado, lo mismo pero a mayor velocidad que los métodos de enseñanza escolar.

Entonces, podemos decir que la educación es el proceso de socialización de los individuos de una comunidad

Aunque también podemos llamar educación "al resultado de este proceso, que se materializa en la serie de habilidades, conocimientos, actitudes y valores adquiridos". Ya que en ella podemos ver el proceso formativo que genera y desarrolla al individuo y la forma en que se enfrentará a su entorno.

Es preciso hacer un especial énfasis en diferenciar la educación y la enseñanza, reconociendo a esta última como la facilitadora de conocimientos y el desarrollo de habilidades mentales o físicas que son necesarias para incorporarse a la sociedad.

Pero como hemos observado, la educación afecta y es afectada por su entorno social, ya que éste dictará los patrones bajo los cuales se dará la relación profesor - alumno.

Para comprenderlo mejor, diremos que la sociedad es "el conjunto de personas que comparten fines, preocupaciones y costumbres que interactúan entre sí constituyendo una comunidad". La sociedad nos dictará la forma de ser, de vivir, dicta valores y patrones de vida.

La sociedad es un estado, los coahuilenses, tienen características dictadas por su historia, por la costumbre y cultura que no existen en estados vecinos como Nuevo León. Y al mismo tiempo esta sociedad se subdivide en regiones (norte, sureste, carbonífera, cinco manantiales), éstas en poblaciones (Saltillo, Torreón, Piedras Negras, Nueva Rosita, Monclova), éstas en colonias, vecindarios, hasta llegar al hábitat o núcleo familiar; porque la sociedad son los habitantes y su entorno, todo ello relacionado con un proyecto común, que les da una identidad de pertenencia.

El término sociedad connota un grupo de lazos económicos, ideológicos y políticos y supera el concepto de nación – estado.

Las distintas agrupaciones tienen como representación un territorio, y un alto grado de acción social conjunta contienen en común características filosóficas, teológicas y otros saberes no empíricos. Además de los habitantes, el entorno y el proyecto societario, pueden incorporarse otras categorías a la definición de sociedad según la especialidad del proyecto o de su grado de desarrollo, esto será la tecnología alcanzada en los medios de producción, desde una sociedad primitiva con simple tecnología especializada de cazadores, hasta una sociedad moderna con compleja tecnología (muchos artefactos) prácticamente en todas las especialidades.

Estos estadios de civilización incluirán el estilo de vida y su nivel de calidad, que asimismo será sencillo y de baja calidad comparativa en la sociedad primitiva; y complejo o sofisticado con alta calidad comparativamente en la sociedad industrial. La calidad de vida comparativamente es controversial pues tiene aspectos subjetivos en los términos de cómo es percibida por los sujetos. No podemos saber cuan desgraciados se sentían los trogloditas por no disponer de televisión.

Algunos sociólogos manifiestan que la nueva problemática en la educación en México se debe a los cambios que sufre la población.

De pertenecer a familias unificadas, donde el papá y la mamá son los pilares, con los abuelos como cimientos, los hijos crecían al amparo de valores y costumbres tradicionales; estos niños eran orientados y recibían ayuda en sus tareas escolares, en su vida social.

La crisis económica de México, obligó a la sociedad a desintegrar el núcleo; cada vez menos madres pueden estar en casa criando a los hijos, los abuelos son insuficientes, en caso de no trabajar. Ahora el apoyo de los niños y jóvenes se encuentra en la calle, en la escuela, en los amigos, con los cuales podrá encontrar consejo, amor, comprensión y hasta la fortaleza para confrontar las dificultades.

Ahora cambiará a la familia por pandillas.

Para entender mejor cómo afecta la economía a la sociedad y por consecuencia a la educación debemos entender a ésta como "la ciencia que analiza el comportamiento humano como una relación entre fines dados y medios escasos que tiene usos alternativos", según la definición de Lionel Robbins, la cual es la más aceptada.

Según el mismo autor la ciencia económica esta justificada por el deseo humano de satisfacer sus propios fines. Tradicionalmente se consideran los fines de la economía como dados o definidos por los políticos, y se ha estudia únicamente el problema de su satisfacción.

Si lo vemos desde este punto, la nueva sociedad, está influenciada por los medios masivos de comunicación y su discurso de que entre más tengas más eres. Entonces nuestras prioridades cambian.

Ya no necesitamos satisfacer nuestras necesidades básicas de comida, techo, descanso, vestimenta... Ahora debemos tener marca, y nuestros nuevos satisfactores los dictará la tecnología, la televisión y la mercadotecnia manejada.

Por ello Robbins dice que al definir economía, se ha sustituido el término fines por necesidades humanas, y se dice que éstas son ilimitadas.

Al existir estas necesidades no satisfechas, y crearse nuevas, la sociedad se convulsiona y se crean fenómenos sociales como madres de familia económicamente activas, la emigración –sobre todo del padre hacia los Estados Unidos, u otras ciudades de México-, y con ello la desintegración y nuevas problemáticas ya mencionadas.

La cultura mexicana nos obliga a pensar en el sueño americano, de creer que nuestras dificultades económicas –llámese, a ésto no contar con los nuevos satisfactores- se resolverán llegando a trabajar al "otro lado" y ganado "la dolariza".

Recordemos que la cultura

  • Es el conjunto de conocimientos que permite desarrollar un juicio crítico.

Entonces la nueva cultura nos impone a tener más cosas, ésto a dejar el núcleo familiar, y por ende, la educación debe verificar estos cambios.

El conjunto de modos de vida y costumbres, así como los conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial de esta época y nuestro grupo social es lo que conforma nuestra nueva cultura. Los niños no se educan solos, está la "nana televisión" que les inculca unos valores y costumbres que quizá los padres no tuvieron... o de los cuales también se nutren.

Porque debemos recordar que una gran parte de la población paterna en México se inicia en su pubertad. Todavía están moldeando su carácter y su bagaje cultural es bajo.

Aunado a ésto la "necesidad" de abandonar la casa tras el sustento, las mujeres que quedan solas, pues son madres solteras o el esposo emigró.

La cultura al igual que la materia no desaparece, sólo se transforma.

La nueva sociedad, cuenta con una cultura más participativa, tanto en lo económico como en lo político; y estos dos campos influyen en la educación... El tener la mejor calidad, no sólo es requisito en la transmisión de conocimientos, sino en la presentación de ellos.

El Gobierno se da cuenta de la imagen proyectada al exterior, y trata infructuosamente de mejorar.

Lo malo es ver cada sexenio con un nuevo plan de estudios, sin continuidad, sin revisiones, sin motivaciones.

Los padres de familia tampoco se conforman con el discurso. Ahora participan más en la política –al menos a nivel local-. Se comprometen con ellos mismos, pero no ahondan en el tema.

En términos generales política es el proceso y la conducta de toma de decisión de un grupo. Pero, la conocemos más como las declaraciones, planes, prácticas y regulaciones adoptadas por un gobierno u otra organización diseñadas para guiar o controlar la conducta de la comunidad o de las instituciones.

En México la política educativa aparentemente ha cambiado, y mucho... cada sexenio se crea una nueva comisión educativa, un nuevo plan de estudios.

Pero, porque siempre existe un pero, la familia no es tomada en cuenta, no se integra a ella para obtener un mejor resultado. Se cree que la institución educativa es única y los maestros se alejan de la comunidad a la que pertenecer bajo el pretexto de que los padres no tienen tiempo o interés.

Mientras que hace el Estado. Él no crea planes económicos, y menos educativos, que realmente ayuden a la unidad del núcleo familiar con la enseñanza.

Y sí que hay mucho por hacer.

Tiempo pasado será siempre mejor

O la soledad de nuestro tiempo

Hoy en día el tener hijos es una decisión difícil de tomar, y no se debe a falta de dinero, al fin de cuentas, eso es lo de menos. Es por falta de tiempo.

Tiempo para criar.

Tiempo para educar.

Tiempo para dedicar a los hijos, a la pareja, a la familia, y hasta a uno mismo. Los trabajadores de hoy no cuentan con jornadas de ocho horas como lo establece la constitución. Esta ha sufrido cambios, y ahora se labora diez horas diarias, sin derecho a salir de la fabrica o maquila ni para comer. "Traiga lonche o compre comida aquí", dice el patrón.

Por tanto, no se debe comparar a los tiempo modernos con los de hace diez o veinte años, mucho menos con el siglo XIX.

Los niños modernos se acostumbran a la soledad, a ser autosuficientes –a su manera-, a buscar compañía en los medios. Y de ellos aprende.

El abuelo dirá que los tiempos de antes fueron mejores, y quizá tenga razón.

Sí, podemos decir que los aztecas cuidaban a su hijos y los educaban hasta la edad de los doce años. La responsabilidad de los hijos varones era del padre, quien lo guiaba en las tareas rudas, y la madre se encargaría de las hijas, y sus quehaceres hogareños.

Tal vez exista la feminista que exponga su rencor ante la práctica de discriminación de la mujer en la educación formal, dada después de los doce años. Pero la condición cambiante de la mujer y el ser el miembro reproductor de la sociedad la confería a las labores "simples".

Sin embargo, es admirable la educación de los varones, tanto por el padre como en las escuelas, ya sea en el Calmécac o Tepozcalli. Una educación con valores firmes, cimentados en ejemplos. El guerrero no solo se fortalecía y enseñaba la casta en la guerra. El sacerdote como guía espiritual debía aprender más que rezar y gobernar.

La educación de ambos se formaba en el trabajo, en la limpieza de las calles y templos, en la construcción y remozamiento de calles y edificios, en el cultivo y recolección de los víveres.

¡Qué distinta sería nuestra sociedad con sus valores! Castigo a la codicia, a la flojera, a la glotonería. Se enseñaba a trabajar, a compartir, a respetar (tanto a mayores como a mujeres).

Nuestros niños modernos en cambio carecen de valores, aun cuando desde mediados de los noventas la enseñanza básica tiene un programa para enseñarlos, supuestamente para afianzarlos y recuperarlos.

Televisa se une a ellos con su cantaleta de "tienes el valor o te vale". Pero nos vale.

Y sí. Nos vale.

Es imposible suponer que con tan solo escucharlos se sigan. El niño no aprende por memorización. Eso lo aprendimos desde hace un par de décadas. El niño aprende del ejemplo. Pero mamá y papá no están junto a él para ello. Apenas tienen tiempo para comer, dormir, y a veces verlos. Como pueden enseñar. Como pueden siquiera saber que mentir es un valor. Es mal necesario dirán.

Esto de enseñar con el ejemplo bien lo sabían los españoles. Los indios y las nuevas castas debían aprender de ellos, de su comportamiento y religión. No obstante el buen Oidor y Obispo Vasco de Quiroga envía una misiva al rey en 1535 donde expresa su desacuerdo en la esclavitud de los indios y afirma que los españoles son personas muy cuestionables: "no se ve en nosotros obra que sea en verdad cristiana, de modo de pensar y a veces lo han dicho que jurar, lujuriar y alcahuetear es acto propio de cristianos y cosa en la que procuran complacerlos, pensando que aciertan".

Así son nuestro niños y jóvenes modernos. Ante su soledad procuran hacer aquello que los mayores les piden. Los primeros buscan la complacencia en el sentido de pertenencia, de sentirse queridos y aceptados. Los segundos buscan amortiguar el cansancio, el hambre, la frustración ambivalente de la soledad.

Se cae en patrones errados y cada vez más complicados.

El joven (aún niño) encuentra consuelo en el grupo de la esquina, otros solitarios cuyos padres también trabajan. El niño crece y aprende con ejemplos como totalmente errados... pero integradores.

Los padres no están. En nuestra nueva sociedad más de la mitad de la población pertenece a algún tipo de familia disfuncional. Con más del 40% de divorcios, casi 30 por ciento de madres solteras. Y para colmo un alto índice de las nuevas mamás son menores de quince años.

Ahora parece un juego pedir trabajo... pero no lo es. Y la encargada de recursos humanos dirá que necesitas ser mayor de edad para poder ingresar a su planta laboral. Al menos contar con 17 años.

A falsificar documentos, a dar las señas de la hermana mayor, lo que sea, con tal de tener un sueldo para comprar pañales.

No existe diferencia cuando el padre de la criatura responde, de cualquier forma la niña debe trabajar, pues si no como le van a hacer para pagar, renta, agua, luz, comida y de pilón medio vestirse. Porque a medias se vive.

Luego de la devaluación del 82, le siguió la del 88 y remató la del 94... los errores que a algunos ricos afectaron, a otros hicieron más ricos. Pero a los pobres, la clase baja cada día es más pobre, según un reporte de la banca mexicana, de los 600 mil millones de personas que habitamos el planeta 358 cuentan con la riqueza similar a la acumulada por 2, 500 millones de personas, es decir, de casi la mitad de la población mundial.

La lucha de clases ya no existe, al menos en México, la apatía de la población es cada vez más evidente... Para que estudiar si no hay trabajo, dicen algunos padres.

Lo peor es la herencia, porque finalmente, este pensamiento pasará a formar parte de la cultura de sus hijos, y hasta de algunos amigos de ellos.

Seguirán en la pandilla de la esquina, porque ellos los alientan, los conocen y los escuchan. Los comprenden y les dan "algo" para sentirse superiores. Los mejores. Para olvidar los sermones de casa.

Para olvidar el sentirse nada.

Las nuevas adicciones nos preocupan, pero no nos ocupan. Las drogas son consumidas a edades más tempranas, el mejor lugar para distribuirlas: La Escuela.

Los noticieros todos los días hablan de ello. Detuvieron a un narco... lo dejaron ir. Estadísticas. "Tienditas". El bombardeo de información es grande.

Pero el tiempo es insuficiente para hablar con los hijos. Bueno, a veces se es tan joven que también se debería hablar con los padres.

Las autoridades lo saben, por ello en el sexenio del presidente Ernesto Zedillo se aprobó un programa de ayuda a estudiantes... se contrató una maestra especial, de apoyo, para ayudar en el área psicológica. Se habla con los educandos, los escuchan y orientan. ¿Se puede pedir más?

Sí. Se pide la integración de los padres, citarlos a junta, orientarlos, cuestionarlos, ayudarlos. Pero el compromiso es inexistente por parte de ellos, su ausencia o falta de entusiasmo en la junta es evidente.

Al menos eso dice el reporte.

Un reporte sin explicación. Pues al parecer nadie sabe que el 90 por ciento de las madres de familia son económicamente activas. Y, además de su trabajo tienen la obligación de su familia, su casa, sus cosas. No cuentan con ayuda, nuestra machista sociedad aun ve con malicia a los hombres que ayudan en el hogar, a los que cuidan y se encargan de la educación del hijo.

El charro mexicano sólo exige una buena nota en las calificaciones, un niño callado, y si es posible dormido, una casa limpia, la ropa limpia y planchada... ¡aaahhh! Y la cena calientita y bien servidita, mientras su mujercita le calienta tortilla por tortilla, no se le vayan a enfriar.

Parece broma. No lo es. Cuando sólo cuatro de cada diez hombres ayuda en algunas tareas domésticas. Sólo algunas. El avance es que siete de cada diez considera o permite a su esposa trabajar. Y algunos hasta lo exigen, pues se reconoce la importancia de este apoyo.

A pesar del avance, el comportamiento de los padres se vuelve errático afectando al niño. Este se vuelve agresivo en la escuela. Distraído. En ocasiones parece algo común para la maestra y sólo lo atribuye a "violencia intra-familiar".

El nuevo mal de nuestra sociedad. Tan común que con el tiempo se vuelve algo vedado. Lo sabemos allí, pero no podemos hablar de él, por respeto a la privacidad del alumno.

La violencia en la familia empieza con una frase agresiva y llega a golpes tan brutales que causan la muerte. Ya no se respeta sexo, ni edad, aunque en realidad nunca lo hizo, pero hasta ahora se habla. Es ahora, cuando la sociedad se escandaliza, critica al agresor y a la víctima –por dejada-.

Siempre estuvieron allí, pero antes eran bien vistos... el hombre es más hombre si se impone a la mujer. La mujer debe complacer en todo al esposo y soportar su cruz. Con esta bandera se llegó a la vejación extrema y violación de la pareja; se sodomiso a los hijos. Y ahora se quiere erradicar de la noche a la mañana.

Entonces el abuelo repite, ¡ah, en mis tiempos! No se veía eso. ¡Quién viviera en los tiempos de mi abuelo!

Pero, como es mentiroso el viejito.

Gary Jennings, autor de novelas históricas sobre el México precolombino y de la Colonia menciona en "Sangre Azteca": "después de la conquista de México y la mezcla de sangre española e indígena, se produjo el nacimiento de una gran nación. Todas esa sangres fusionadas se llamaron castas... Estos seres de la calle, que se arracimaban, se morían de hambre y mendigaban en cada esquina de la ciudad... eran llamados léperos. Estos leprosos sociales pedían limosna, hacían trabajos serviles, robaban. Allá por el siglo XVII, pandillas de léperos atestaban la capital y constituían una creciente amenaza para el orden público. Los léperos podían ser cruelmente destructivos, incluso asesinos... fueron los primeros bandidos mexicanos.

El lépero vivía como podía... estaba dispuesto a degollarte o robarte la cartera, a suplicar por comida o por trabajo, a gritar bajo los azotes de las autoridades de la ciudad...

Irónicamente, los léperos habrían de sobrevivir, crecer y finalmente heredar el México Moderno. Probaron, no la degeneración del hombre sino la tenacidad de la humanidad frente a la adversidad horrorosa".

Ya ves abue, como no recuerdas bien.

EL CAMBIO

Al menos de palabra

La educación de nuestros jóvenes, como ya hemos explicado se ejerce en nuestra casa, en nuestra sociedad, y en las aulas. Los maestros no son personas que solo viven a nuestro alrededor, o son padres de familia. No, ellos también se educan, y reciben una instrucción sobre el resultado esperado para el fin del año escolar.

A la llegada de los españoles a la América se intentó dejar atrás a la cultura indígena. El español enseñó a través del catequismo, se dedicó a cristianizar. Pero, también a enseñar a sus hijos lo aprendido en Europa, la consigna era no olvidar nunca la buena crianza de la madre España.

En ese entonces el modelo europeo se basaba en la gramática latina y los libros aristotélicos y de Cicerón. La educación novo hispana se inspiraba en el renacimiento. Se disponía al niño el tiempo para no holgazanear y divertirse.

Los encargados de dicha educación eran, en primer lugar, la iglesia y, posteriormente, los padres de familia. Estos se organizaban según sus estratos sociales, ya que sólo los españoles de alto linaje podían aspirar a asistir a un seminario, los demás se organizaban según su estrato social. Obviamente, los indios, no podían siquiera aspirar a ver una letra, se contentaban con escuchar a los sacerdotes durante la misa.

Al parecer los españoles trataban de lavar sus culpas ignorándolas. Los españoles vinieron a la América a robar, a saquear, a violar, a ultrajar. Pero eran los hijos de Dios. Los indios, los reales dueños de todo, tenían que esconderse, guardar rencor en silencio, para no ser castigados por el nuevo Dios, ese que les predicaban con "amor", y al cual por medio de la fuerza aprendieron a temer. Por ello aun callan, aun sufren, aun mueren esperando la llegada, tal vez, de algo que les devuelva su libertad y su fe.

Porque es imposible permanecer estático y no escuchar a los que se encuentran en las posiciones más bajas de nuestra sociedad, luego de la guerra de la independencia, todos los presidentes se han preocupado por la educación, algunos han puesto en marcha planes para acabar con el analfabetismo. La mayoría, tal vez, quedan en planes y propuestas. Sí, lo cual no quita sea una preocupación de cada uno de los gobiernos del México nuevo y antiguo.

Con la Guerra de la Reforma el estado inicia la separación de la Iglesia, ya se podía pensar y leer mas allá de la Biblia, y lo que otros juzgarán como apropiado.

Un México convulsionado por las guerras internas y externas de los siglos XIX y XX se desangró, tuvo cambios. Sí, pero pocos de ellos fueron buenos, y escasos los constantes y perdurables.

Irónicamente, el Porfiriato fue el periodo más próspero económica y culturalmente hablando. Es en este periodo que se sientan las bases de la teoría pedagógica actual, pues se establecieron escuelas de instrucción superior, a las que se les dio prioridad.

Es en este tiempo cuando nuestro país presenta el mayor crecimiento industrial y cultural, florecen ciudades como Monterrey, México, Guadalajara, Puebla, Toluca, Veracruz, San Luis Potosí y Querétaro. Aparecen nuevas clases sociales, donde el poder de la aristocracia semifeudal domina a la clase proletaria. El poder de los aristócratas se puede ver en la frase de "dueño de vidas y haciendas" y la representación palpable de su ilimitado dominio son los Científicos, aquellos poderosos hombres a quienes don Porfirio tenía como consejeros y jefes de gabinete. Muchos de ellos con jerarquía militar, no olvidemos que El Porfiriato fue una dictadura militar y una gerontocracia (gobierno de viejos).

Sin embargo, don Porfirio Díaz se preocupó por la educación de niños y adultos, por ello nació una nueva clase media, la de los profesionistas y empleados públicos. La pedagogía liberal fue semillero de grandes artistas como Juventino Rosas, José María Velasco, Saturnino Herrán, Alfonso Reyes, José Vasconcelos, entre muchos otros, quienes impulsaron en algún modo el deseo en la población de ser más.

Podemos asegurar que esto último fue el talón de Aquiles del Porfiriato, con todo y su ochenta porciento de analfabetas. La poca gente con el poder del conocimiento sabía que el ser humano necesita más, su alma tiene que llegar al poder del saber... AL SER.

Así, se gesta la justa revolucionaria.

Con el país nuevamente convulsionado desaparecen temporalmente industria, agricultura, ganadería y educación. Es lógico, el que no se esconde, está en pie de guerra. Los maestros son casi inexistentes, algunos forman parte de las filas de los revolucionarios, otros se quedan, pero por seguridad de los alumnos no asisten a dar clases.

Es hasta la promulgación de la constitución de 1917 que la educación toma el carácter de obligatoria, laica y gratuita, tal cual la conocemos hasta el día de hoy. Pero, cada sexenio sufre de una transformación en su estructura.

Recordemos el periodo de Lázaro Cárdenas con su educación socialista, de la cual podemos concluir, además de los problemas ideológicos a los cuales se enfrentaron los maestros, padres de familia y alumnos, que dio como resultado un conflicto posterior con el cual lidiaron los presidentes Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, y Luis Echeverría: revueltas sindicales y estudiantiles... hasta llegar a los trágicos sucesos de 1968 y 1971. Los estudiantes de los 40’s y sus hijos reclamaban una nación socialista, deseaban la repartición igualitaria de las riquezas del país. Los presidentes no podían quedarse esperando a la formación de una nueva guerra civil. Aún no se recuperaba el país de la Revolución del 10 y ya parecía invocarse a otra. La nada celebre frase porfiriana de "Mátalos en caliente" debió ser su mejor opción.

Y los mataron.

A pesar de ser hasta nuestros tiempos sumamente criticados, se debe reconocer el coraje y aplomo de estos líderes nacionales. Pero la UNAM seguirá forjando ideales y durante una década se odiaría y temería a los estudiantes y maestros. Historias como las de Cananea lo demuestran.

Insistimos, los gobiernos post-revolucionarios se preocuparon por la educación, cada uno de ellos tratando de sanear la vida económica del país.

Luego de tantas guerras y guerrillas la industria necesitaba dinero, recursos, el país los tenía en manos de otros, la decisión de Lázaro Cárdenas de nacionalizar fue adecuada para el momento.

Manuel Ávila Camacho tenía que surtir a la industria de trabajadores técnicos, ese fue su plan de trabajo, reorganizar la Secretaría de Educación Pública y, sobre todo, la Unidad Nacional. Sí, era el momento de acabar con la lucha. Pero como hacerlo. Tenía que recurrir a los profesionales del ensueño. Se filmaron películas en la época de oro del cine mexicano, donde actores del momento "vivían la nueva realidad", la esperanza de estudiar, trabajar, y contar con protección médica. Bienvenido el IMSS.

La era de la productividad dio frutos con el Milagro Mexicano, pero Adolfo López Mateos se da cuenta que falta un extra.

Crecen los programas. Dan resultados. Pero faltan niños a los cuales llegar con la educación. Y no es falta de escuelas, a partir del sexenio de Cárdenas cada presidente invirtó en ellas y la profesionalización de los profesores, se les sindicalizó, se les instruyó y capacitó. Pero faltaba algo. Pensar en los niños.

Por ello, Adolfo López Mateos se compromete. Crea un decreto presidencial por el cual los niños de todo México recibirán el libro de texto gratuito del grado de primaria a cursar.

Ya no hace falta pasar hambre para poder conseguirlos.

Además, López Mateos brinda desayunos escolares a precios económicos. Desayunito era el héroe de quien no podía comprarlo. Solo a ellos se los obsequiaba.

Porque la educación, es más que entrar a un salón de clases y explicar o recitar conceptos. Va más allá de una simple fórmula matemática. Es necesario conocer a nuestro interlocutor. Y la mejor parte es saber quién es. Porque no es sólo el alumno.

La verdadera educación va más allá. Es la triangulación perfecta entre alumno, maestro y sociedad. Entendiéndose a esto último como el todo. El México pobre, tecnológico, político, minero, rico, industrial, mercantil...

Razón por la cual se realizan cambios. Cambios como el realizado por Carlos Salinas de Gortari, al realizar la descentralización educativa. Algo tan peleado por el magisterio y que a partir de ese momento les da el poder. El poder de decidir lo más conveniente para el estado. Ahora los estudiantes podían conocer, su contexto próximo. Lo realmente importante para ellos. Lo que pueden tocar, sentir. Lo propio.

Carlos Salinas extiende la obligatoriedad de la educación hasta el nivel de secundaria, para lo cual se prestarán los libros hasta poder el Estado otorgarlos a través de la Comisión Nacional de Libros Gratuitos.

La escuela crece y con ella la tecnología, el Estado conoce los cambios e impulsa a los estudiantes a tener acceso a ellos.

Zedillo apostó por el inglés y las aulas de enseñanza en computación (para ello se requirió de la ayuda de la iniciativa privada, quienes hasta la fecha siguen apoyando este plan). Además debemos recordar que Coahuila fue el estado pionero de la enseñanza del Inglés como segunda lengua en educación Primaria, por iniciativa del entonces gobernador Rogelio Montemayor Seguy.

Se habían tardado. Sí en verdad se quería competir con los famosos Tratados de Libre Comercio, la enseñanza del idioma era algo prioritario. Los jóvenes, los adultos se quedarían estancados en simples obreros y mano de obra barata por la falta de una comunicación efectiva, la cual se podía lograr sólo sí desde temprana edad el niño se familiariza con el inglés, el idioma de nuestros "socios" y competidores.

Pero los programas computacionales crecen y se modifican día con día, por ello, no podemos quedarnos atrás. El uso de pizarrones inteligentes, denominados Enciclomedia, está planeado para ser llevado a todas las aulas de nuestro país. El presupuesto más alto de nuestra historia está por llegar a nuestros hijos. La finalidad es crecer. Es llegar a desarrollar la capacidad de la población y convertirla en seres competitivos.

Es llegar al SER.

LA EDUCACIÓN EN LA FAMILIA

La verdadera educación

Los cambios están bien, son acordes al momento. El avance tecnológico requiere un avance educativo. El progreso o desaceleración industrial necesita de mano de obra calificada para salir avante.

Pero parecen olvidarse de algo.

La educación se inicia en la familia, se aprende lo que se ve, lo que se vive y palpa.

El nuevo milenio trajo consigo el cambio. Después de más de 70 años en el poder, el PRI cede su lugar al Partido Acción Nacional. La gente voto por candidato con el cual se identificó. Por alguien del pueblo. Con una mercadotecnia tal que convencía al más escéptico.

A pesar de lo poco que se cantan sus escasas acciones y los problemas políticos que enfrenta el país, donde la lucha por el poder parece no tener límites, y los actores políticos sólo se preocupan por ocupar un puesto en el próximo sexenio, sin importar como queda el México al cual pretenden servir. La cámara legislativa, al principio reacia, a garantizado la educación otorgándose el 30 por ciento del presupuesto a este rubro.

A partir del sexenio de Carlos Salinas de Gortari los maestros entraron en un programa denominado "Carrera Magisterial", donde se les imparten cursos y capacitación, según las necesidades de la localidad, región, estado o país. Es decir, se hace una evaluación sobre las deficiencias o puntos de oportunidad en las escuelas primarias, y se crean programas para apoyar y mejorar la educación gratuita. Aunque tienen acceso todos los profesores interesados, sean de escuelas públicas o privadas.

Sí, el Gobierno se interesa en los maestros, en darles un sueldo digno. Aunque es insuficiente, ya que desde hace varios años la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación pelea por un mayor salario y mejores prestaciones, en los estados del sur del país. Donde prácticamente no existen pedagogos en las aulas de clase.

Podríamos decir, eso no nos afecta. La verdad es otra.

Sobre todo ahora, cuando al menos un profesor por escuela se encuentran en "comisión", pues se dedican a cuestiones políticas, y como paga más, simplemente piden permiso y se van. Los que quedan no hacen mucho, su sueldo es seguro y conforme pasan los años sólo les interesa cubrir los mínimos requisitos para aspirar a más puntos y un mejor sueldo. ¿Cual calidad educativa? Con frases como "hacen como que me pagan, hago como que trabajo", y la mejor es: "sí los de arriba no trabajan, yo menos".

Y como la educación es de a gratis, pues los padres no deben decir nada. Así escuchamos a un licenciado en educación primaria decir: "yo no le digo que hacer en su casa, usted no me dice como hacer mi trabajo".

Pues que, ¿en serio creen que es gratis la educación?

Sí en la actualidad el 90 por ciento de las madres de familia trabajan fuera del hogar, y de las restantes la mayoría cuenta con ingresos ya sea por ventas u otras labores. Además, todos compramos. En almacenes o la tiendita de la esquina, pero compramos.

Y un porcentaje de nuestro dinero, ganado o invertido, va a parar a Hacienda a través de nuestros impuesto... Y ya dijimos, el 30 por ciento de este total es para la educación. O sea, el sueldo de los profes sale de nuestro bolsillo.

O key. O key, revisemos, ¿qué tiene que ver todo lo anterior con la educación en la familia?

Muy simple. El gobierno se preocupa por obtener mejores resultados en las pruebas aplicadas, así dejar de ser el penúltimo lugar en aprovechamiento. Para ello invierte en tecnología, escuelas de nivel básico y superior, capacitación para profesores y demás. Los maestros se preocupan por ganar más, aunque no debemos ser injustos existen muy buenos pedagogos, los cuales se preparan y aprovechan las oportunidades para beneficio de sus discípulos.

Y la familia, ¿quién se acuerda de la familia?

Como sabemos a partir del Porfiriato, la mujer empezó a estudiar, posteriormente se integró al campo laboral (en cuestiones "femeninas", y bajo prejuicios sociales que las juzgaban como "mujerzuelas"). Al principio, la mujer luchó por tener los mismos derechos del hombre y ser reconocida como una fuerza de trabajo digna y capaz.

El la actualidad es necesaria su colaboración. Son pocos los hombres que se oponen a ello. Se necesitan dos sueldos en el hogar para poder sacar a delante a los hijos.

Además, el síndrome de la pobreza trae consigo otro problema: la migración hacia los Estados Unidos. Decimos migración porque en muchos casos es temporal.

La madre proporciona a sus hijos un salario y casa limpia. Tienen la obligación de atenderlos, cuidarlos y protegerlos.

Pero los hijos en la guardería sólo son atendidos hasta las cinco de la tarde, y en el Jardín de Niños están tres horas, en Primaria cinco, y en la Secundaria seis cuando mucho. ¿Y el resto del día?

Las mujeres trabajadoras se pasan ocho horas trabajando, las cuales se convierten en doce, si contamos los tiempo muertos, como el trayecto al centro laboral-casa. Llega cansada, su capacidad de respuesta hacia los hijos ya no es la misma.

El profesor citará a juntas en horarios laborales, porque no tiene la culpa de que la madre trabaje, y su familia menos. Pero, al presentarse le reprenderá por el poco interés mostrado a la educación.

Y el niño estará observando esta batalla.

Por las tardes se refugiará en una pandilla, o mirando la televisión y sus mensajes consumistas... De ella aprenderá. Aprenderá más de lo explicado por un educador o su familia.

En la calle, los amigos, le enseñarán a defenderse, a guardar secretos, a vivir aventuras. Lo más importante a no estar solo.

En la tele... ¿cuánto puede aprender en la tele?

CONCLUSIONES

Hace falta más que buena voluntad para crear un plan de estudios que satisfaga las necesidades de nuestra población. Hace falta un reajuste en el tiempo invertido a la educación, acorde con los horarios de las madres.

Otros países lo han logrado, México aun no se da cuenta.

La educación de nuestros niños y jóvenes nace de lo que se ve. Aprenden en la escuela, en la casa, en la calle, en los medios, sobre todo en la televisión.

Los constantes cambios políticos impiden la continuidad de los planes y programas, por lo cual cada generación tiene sus deficiencias, pero sin ser atacadas, pues el siguiente sexenio todo cambia.

Pero se cubren las necesidades momentáneas de la nación, sobre todo del rubro económico, pues se trata de satisfacer las necesidades de mano de obra, producción, técnicas, y demás.

Aun cuando parece lo contrario no se descuida a los profesores, quienes reciben capacitación constante y se les instruye sobre resultados esperados. Como toda persona con un sueldo seguro, sobre todo si es mexicano, algunos maestros parecen perder interés en la enseñanza, lo cual se traduce en alumnos que "hacen como que estudian".

Lo alarmante es darnos cuenta del vacío que existe en nuestro plan de estudios.

Nadie parece preguntarse: ¿qué hacen nuestros hijos cuando salen de la escuela?

Hace falta una investigación y consecuente plan de estudios para resolver este problema, pues de otra manera en poco tiempo tendremos un nuevo Porfiriato, donde por más actualización y modernización educativa, esta no llegue a la población, pues los jóvenes estarán poco interesados en ella.

Y si en la actualidad de las 28 millones de mexicanas en edad fértil, existen 300 mil embarazos en adolescentes anuales, esta cifra puede crecer. Con ella el desempleo, el abaratamiento de una mano de obra de por sí poco valorada.

Hace falta voltear a ver a la familia, conocerla y saber de sus necesidades. Pedirle su apoyo, sí, pero apoyándola primero y comprometiéndose con ella.

Sin ridículos mensajes televisivos, en contrapunto con los bien planeados malos antivalores transmitidos en el medio.

Después de todo, ¿qué hay mas importante que la familia?

 

 

 

CECILIA REYES OLIVANS

UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL NORESTE

CAMPUS PIEDRAS NEGRAS

Piedras Negras, Coahuila a 6 de septiembre de 2005


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