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Participación de los padres en la escolaridad media y en los últimos años de la escuela primaria

Enviado por adrianmazzuglia



  1. ¿Cómo es la relación del adolescente con sus padres que hace que estos últimos se desvinculen de la problemática escolar progresivamente?
  2. Marco conceptual
  3. Bibliografía Consultada

¿Cómo es la relación del adolescente con sus padres que hace que estos últimos se desvinculen de la problemática escolar progresivamente?

A lo largo de este trabajo de investigación trato de analizar el vínculo existente entre la familia y el adolescente, y entre estos y la escuela media. La inquietud que nos llevo a investigar sobre este tema surge de nuestra tarea como docentes y directivos, donde observamos esta decreciente participación de los padres en reuniones, actos escolares, fiestas recreativas, citaciones de los docentes, etc. medida que los alumnos a pasan a los años superiores.

Hipótesis

Los padres de los adolescentes se desvinculan del establecimiento educativo de nivel medio en forma creciente, es decir, a medida que sus hijos pasan de año.

Palabras Claves

  • Adolescente.
  • Familia
  • Escuela Media

Marco conceptual

Durante el desarrollo de este marco conceptual iré analizando los distintos factores que están vinculados con nuestra hipótesis:

  • Los padres
  • Los adolescentes
  • El establecimiento Educativo del nivel secundario

Para poder realizar un análisis ordenado comenzaré por caracterizar al adolescente, luego plantearé como es la relación de este con sus padres y con la escuela media y por último cómo es la relación que existe entre los padres y la escuela.

Para comenzar es interesante poder caracterizar al sujeto que transita por la escuela media:

Los adolescentes.

Una de las tantas acepciones enciclopédicas nos dice que etimológicamente la palabra Adolescencia proviene del latín adolescere, que significa crecer.

Mauricio Knobel define a la adolescencia como "...la etapa de la vida durante la cual el individuo busca establecer su identidad adulta, apoyándose en las primeras relaciones objetales-parentales internalizadas y verificando la realidad que el medio social le ofrece, mediante el uso de los elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a su vez tienden a la estabilidad de la personalidad en un plano genital, lo que sólo es posible si se hace el duelo por la identidad infantil"

El adolescente no elige serlo, simplemente debe aceptar el desafío.

En términos generales la adolescencia es una etapa que comienza aproximadamente a los 11 años y la ubicamos normalmente cuando el chico o la chica entran en el 3º ciclo E.G.B o Séptimo de la Escuela Primaria. Es a partir de ese momento que los chicos empiezan a sufrir una serie de cambios que comienzan por la activación del sistema hormonal; cambia el cuerpo, crecen de golpe y siempre distinto de lo que quisieran; la sexualidad cambia a partir del cambio del cuerpo y todos estos cambios desconciertan a los jóvenes los cuales no llegan a entender bien donde están parados, que quieren ni hacia donde van.

El pensamiento se desarrolla también hacia una mayor capacidad de abstracción a lo largo de este período.

Después de varios años de relativa tranquilidad, su identidad, lo que creían ser, se ve cuestionada de repente. Los adolescentes se cuestionan y cuestionan todo a su alrededor tratando de construir una nueva identidad, en este momento en ellos predomina la inestabilidad. Inestabilidad del carácter, de los sentimientos, de las creencias, de las convicciones, de las conductas, del estado de ánimo.

La rebeldía aparece como una actitud típica en esta etapa.

El adolescente cuestiona los valores que le fueron transmitidos durante su infancia, y que consolidaron su identidad, porque constituyen el punto de referencia desde el cual sondea el mundo en la búsqueda de aquello que deberá elegir él mismo como convicciones y modo de vida.

Comenzar a transitar por el mundo de los adultos, significa para el adolescente la perdida definitiva de su condición e niño. Los cambios psicológicos que se producen en este período, que son el correlato de cambios corporales, llevan a una nueva dependencia con los padres y con el mundo.

Ello es solo posible si se elabora lenta y dolorosamente el duelo por el cuerpo infantil, por la identidad de niño y por la relación con los padres de la infancia.

Dolto dijo "que después de 1950, la adolescencia ya no es una crisis, sino un estado, por lo tanto estos conceptos modifican en gran parte las características de los padres y por ende la de los adolescentes".

A partir de lo planteado por Dolto quiero introducirme en la relación de los adolescentes y padres

Adolescentes y Padres

La actitud y el comportamiento de los adolescentes siempre a creado conflictos generacionales originados por él y los adultos.

Generalmente cuando los hijos entran en la adolescencia la organización en el ámbito familiar sufre un desajuste. La adolescencia constituye la etapa decisiva de la separación gradual de padres e hijos.

La crisis familiar que sobreviene, es una etapa normal del desarrollo, no una tragedia, es necesaria para la afirmación de la identidad del adolescente. Esta situación puede agravarse por la actitud de los padres. El adolescente se encuentra en un continuo conflicto entre el deseo de ser independiente de sus padres y al darse cuenta de todo lo dependiente que es en realidad.

En este período existe una fluctuación entre una dependencia y una independencia extrema, una etapa de contradicciones, confusión, dolor, el cual esta caracterizado por fricciones con el medio familiar y social.

Entre los duelos que debe atravesar el adolescente se encuentra el duelo por los padres de la infancia, caracterizado por una necesidad del adolescente de retener en su interior a aquellos padres de la infancia buscando así la protección y el refugio que ellos pueden otorgarle.

Sucede también que los padres atraviesan un duelo en el cual ellos deben aceptar su envejecimiento y la separación de su hijo, deben aprender a relacionarse con el hijo adulto, lo cual implica por parte de los padres múltiples renuncias.

En esta etapa el padre ya no es visto como ídolo o líder sino que debe aceptar una relación llena de ambivalencias y críticas. Arminda Aberasturi plantea "... es en este momento del desarrollo donde el modo en el que se le otorgue la libertad es definitivo para el logro de la independencia y la madurez". Las libertades que exige el adolescente a sus padres son en cuanto a las salidas y horarios, la libertad de defender una ideología y la libertad de vivir un amor y un trabajo.

Muchas veces los padres no se dan cuenta de estas exigencias de libertad y solo se quedan con la primera y desde allí tratan de manejar todas las libertades de los adolescentes. El adolescente logra percibir bien esta realidad y descubren que cuando los padres están controlando sus salidas y horarios están controlando su mundo interno, su crecimiento y su desprendimiento del núcleo familiar.

Existe otro factor determinante en la relación de dependencia –independencia que existe entre padres e hijos y es el factor económico, muchas veces los padres utilizan la dependencia económica para retener a su hijo, es la herramienta de poder con la cual pueden "manejar" al adolescente; esto genera un gran abismo y resentimiento social entre ambas generaciones.

"...El adolescente defiende sus valores y desprecia los que le quiere imponer el adulto, mas aún, lo siente como una trampa de la cual debe escapar"

Dolto Plantea que "el conflicto generacional no se da como antes; los jóvenes no se enfrentan con los adultos (docentes / padres, etc.), huyen. La desidealización de las figuras parentales los sume en el más terrible desamparo. El adolescente defiende sus valores y desprecia los impuestos".

Esto es lo que muchas veces se puede observar en la escuela cuando el padres trata de ayudar a su hijo adolescente en sus tareas escolares, cuando quiere acompañarlo en sus estudios, etc. El adolescente siente una invasión de su privacidad, de la cual quiere huir para poder lograr una seudo independencia de sus padres.

Los padres deben comprender que en este procesos sus hijos adolescentes muchas veces los necesitan más que cuando eran niños, llegando a una extrema dependencia lo cual puede venir secuenciado de una necesidad de independencia por parte del adolescente.

Hay tres elementos básicos en el adulto que hacen conflictiva la relación padre-adolescente:

  • Los padres generalmente, consideran a sus hijos una prolongación de sí mismos. Intentan hacer adoptar al adolescente la conducta que a ellos les agrade, y si ese deseo no se cumple los padres se sienten ofendidos. Están convencidos de que intentan cambiar al joven por su propio bien, pero inconscientemente buscan que su hijo responda al ideal que ellos marcan.
  • El hijo representa un ser con múltiples posibilidades para su futuro. Ven al adolescente como una posibilidad real para cumplir metas e ideales que ellos no alcanzaron.
  • Los adultos recuerdan las etapas críticas de la adolescencia para provocarles sentimientos dolorosos.

La actitud que debería adoptar los padres, es una actitud activa y comprender esta fluctuación que existe entre la dependencia y la independencia, entre el querer refugio y el querer huir, los padres deben entender que esto no ocurre por estados de animo sino por necesidades que siente el adolescente, internamente está en conflicto y esto lo transmite a su alrededor.

Para esto es necesario que los adultos puedan ir, como dijimos en párrafos anteriores, elaborando el desprendimiento de su hijo otorgándole la libertad y demostrándoles una dependencia madura. El mejor camino que pueden transitar los padres en esta difícil etapa sería dar una libertad con límites, la cual impone cuidados, cautela, observación, contacto afectivo permanente, dialogo, para luego poder ir siguiendo paso a paso las necesidades de su hijo en permanente cambio.

Los Adolescente y La Escuela Media

Según una investigación publicada por la Revista Viva del Diario Clarín, el Rector de la UBA, Guillermo J. Etcheverry, realizó un estudio en donde se destaca que el 86% de los alumnos del secundario dejaría el colegio si pudiera y el 68% se aburre en las aulas.

Es un dato estadístico, pero a la vez, un signo inequívoco del derrotero que siguen muchos adolescentes en estos tiempos.

Esto ocurre en parte por la desvalorización que realizan de la escuela, no creen que esta los esté preparando para enfrentarse al mundo laboral y esto genera en los jóvenes una gran incertidumbre y frustración, ya que sienten que son imposibles de alcanzar aquellas metas con las que siempre habían soñado.

La relación de los alumnos con la escuela media se encuentra deteriorada, en parte, por la falta de articulación que existe entre los contenidos impartidos por el docente y la realidad que los rodea. Sienten a la escuela como una tortura escolástica porque no existen materias que los "enganchen" ni contenidos que los conformen.

Este abismo que existe entre lo aprendido en la escuela y lo que enseña la sociedad, es lo que lleva a los jóvenes a pensar que la escuela en sí misma no sirve y que solo es un medio para poder ingresar a estudios superiores.

Según la estadística de G. J. Etcheverry el 36% de los chicos no le interesa nada de lo que se les enseña. El colegio es mas un "club social" que el pretendido "templo del saber". El 41% cree que lo mejor de la escuela es que ahí ve a sus amigos.

La cultura social tan influenciada por los Medios Masivos de Comunicación Social enseña que todo es descartable; los adolescentes asimilan ese tono de permanente desvalorización, esa sensación de que nada importa, nada sirve.

Alicia Stolkiner en una conferencia sobre "Infancia y adolescencia en la escuela de hoy" plantea que "...para muchos adolescentes, los docentes representan el espacio social del conocimiento. Por ende e independientemente de cuan adecuados sean los currículos y la metodología, si ellos son social y económicamente devaluados, es imposible que transmitan que el aprendizaje formal tiene sentido para la calificación social."

Es decir, esta descalificación docente proviene de las mismas familias que envían a sus hijos a la escuela, provocando que ellos no le otorguen a la figura del docente el valor suficiente que su tarea diaria refleja. Esta desvalorización del docente hace también que el joven desvalorice la institución escolar en su conjunto ya que los docentes son vistos como los actores protagonistas dentro del proceso educativo.

Familia y Escuela Media

Familia y Escuela son un marco referencial imprescindible para la incorporación de un nuevo ser humano a la sociedad; pero, este marco se encuentra a merced de los avatares impuestos por transformaciones diversas que han de asumir ambas instituciones si quieren responder a su tarea educativa y socializadora.

Siempre han colaborado de algún modo y hasta hace pocas décadas, aunados por una especie de alianza tácita acerca de cual era la mejor manera de llevar a adelante los adolescentes. Hoy por múltiples razones esta alianza está bastante alterada, se ha vuelto prácticamente imposible de conducir por cada una de estas instituciones sin contar con la otra. O, peor aún, enfrentadas entre ellas.

¿Qué le demanda la familia a la escuela?

- Eficiencia en el servicio educativo: Las familias piden una buena base de conocimientos y experiencias que acrediten a sus hijos para continuar con éxito sus estudios o entrar al mundo laboral en óptimas condiciones.

- Formación valórica sólida y diversificada: La familia busca que la escuela prepare a sus hijos para enfrentar responsablemente las dificultades y riesgos de la vida social. Quieren una escuela consejera y orientadora.

- Trato cálido y deferente: Los padres esperan trato personalizado para sus hijos, que los profesores los consideren como personas individuales, desean manifestaciones de calidez, cariño, preocupación y protección.

¿Cuáles son las demandas de la escuela a la familia?

- Apoyo en exigencias cotidianas: La escuela busca que la familia garantice el cumplimiento de aspectos formales: adecuada presentación personal, asistencia y puntualidad, cumplimiento con los útiles y cuotas, asistencia a reuniones de apoderados y citaciones personales, entre otros.

- Apoyo en el trabajo escolar diario: Refuerzo en los contenidos trabajados en clase, proveer a los adolescentes de múltiples materiales de consulta, cumplir con las tareas, fomento de hábitos de estudio.

- Adultos acogedores con los adolescentes: Los docentes piden a los padres afectividad en la relación con sus hijos, pues sienten que les dedican poco tiempo y de baja calidad. Quisieran que ellos fomentaran: paseos, conversaciones, juegos, regaloneo, etc.

"...yo te convertiré en la escuela que debe ser..." (Piensan los padres); "...yo te convertiré en la familia que debes ser..." (Piensa la escuela). El deseo de convertir a alguien en otra cosa de lo que es, nunca ha sido una buena idea ni una buena base para crear relaciones armónicas de ningún tipo. Imaginemos a cada familia formulando ese deseo, exigiéndole a la misma escuela con mayor grado de conciencia, que atienda a sus hijos mientras ellos trabajan; que les transmitan valores y normas en los que ellos mismos a veces no creen demasiado, o en cuya transmisión ellos mismos fracasan; que los "vacunen" contra el alcohol y las drogas; que les impartan conocimientos y esto les permita después ganarse la vida; que compensen carencias o discapacidades familiares; que resuelvan los problemas de aprendizaje, etc.

Imaginemos ahora a esa escuela, transmitiéndole a esas diversas familias su deseo de homogeneizar un patrón mas o menos único que contenga: padres con el suficiente tiempo de hacer y revisar las tareas diarias; que se acerquen al establecimiento semanalmente para seguir el proceso de aprendizaje de sus hijos; que los "socialicen" para que la escuela se ocupe solamente de educarlos, que escupir, pegar, gritar como un desaforado, faltarle al respeto a un docente, arrojar objetos, dormir, "esta mal".

Rolando Martiña asegura que "...no hay escuela ni familia en el mundo que pueda cumplir con todas estas demandas, con lo cual, solo queda modificar las demandas o guerrear indefinida e inútilmente durante años..."

En definitiva, es esencial que padres y profesores se pongan de acuerdo sobre cómo hacer efectiva la participación de la familia en la escuela, para que sus relaciones sean de ayuda mutua y no opuestas para hacer frente a los desafíos que les presenta este mundo en cambio, lo que va a incidir de forma positiva en la educación de los adolescentes y va dar coherencia a sus experiencias.

Los padres de los adolescentes se desvinculan del establecimiento educativo de nivel medio en forma creciente, es decir, a medida que sus hijos pasan de año.

Bibliografía Consultada

  • Duschatzky, Silvia "Todo lo sólido se desvanece en el aire" (Epilogo)¿Dónde está la escuela? Ensayos obre la gestión institucional en tiempos de turbulencia. Buenos Aires, FLACSO Manantial, 2001
  • Arminda Aberasturi, Mauricio Knobel "La adolescencia Normal" Ed. Paidos 1995, Buenos Aires.
  • Rolando Martiña: "la escuela y la familia: una alianza necesaria" Ed. Troquel, Buenos Aires, 2003
  • Alicia Stolkiner "Infancia y Adolescencia en la escuela de hoy" Revista Ensayos y Experiencia, Buenos Aires
  • Dolto F, "Conversaciones con los Padres" Ed. Gedisa, Barcelona
  • Freíd Ana "Adolescencia" Estudios Psicoanalíticos, 1958 (apuntes)
  • Mauricio Knobel "Psicología de la Adolescencia". Revista Universidad de la Plata Nº16, 1962 Buenos Aires
  • Revista Viva Nº1434 Edición:20756 Domingo 26/10/2003 Ed. Buenos Aires
  • LEIF, Joseph. DELAY, Jean. Psicología y educación del adolescente Tomo: II Edición: I Editorial: Kapelusz (Mayo de 1971, Buenos Aires)
  • OBIOLS, Guillermo. DI SEGNI DE OLBIOLS, Silvia. Adolescencia, Posmodernidad y Escuela Secundaria Editorial: Kapelusz (1995, Buenos Aires)

Licenciado y Profesor

Adrián Mazzuglia

Lic. en Ciencias de la Educación.

Buenos Aires – Argentina

Categoría: Educación primaria – Educación Media


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