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Las Islas Malvinas

Enviado por markos_river



  1. Geografía de las Islas Malvinas
  2. Historia de las Islas Malvinas
  3. La guerra
  4. Crímenes de guerra
  5. Consecuencias de la guerra
  6. La cuestión Malvinas en las Naciones Unidas
  7. La cuestión de Malvinas en la Organización de Estados Americanos (OEA)
  8. Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (T.I.A.R.)
  9. Bibliografía

Geografía de las Islas Malvinas

Ubicación:

El archipiélago de las islas Malvinas se encuentra geográficamente situado frente a las costas de la República Argentina, en la misma latitud que la provincia de Santa Cruz. La Patagonia Argentina es el territorio continental más próximo al archipiélago. Se vincula al continente por alzarse sobre la misma plataforma continental submarina, conocida como mar epicontinental argentino. Se encuentra a unos 399 kilómetros de la isla de los Estados. Las Malvinas se encuentran dentro de la plataforma continental argentina y el cordón submarino que une ambas orillas tiene una profundidad que no supera los 170 metros. Tanto por el Norte como por el Sur de este verdadero cordón umbilical, que une a la hija con la madre, el talud se hunde inmediatamente a más de mil metros. Este es un título indiscutible de valor geográfico a favor de la Argentina

Clima:

Las duras condiciones climáticas, sobre todo la ausencia de una estación cálida, y los fuertes vientos impiden que se puedan desarrollar actividades agrícolas destacadas. Así, la agricultura en las islas está limitada a una escasa producción de avena y cebada, dos cereales resistentes.

Economía:

Años atrás se construyó un gran invernadero con miras a la producción hortícola. Actualmente produce una buena cantidad de verduras frescas como por ejemplo lechuga, arvejas, ajíes, coliflores y tomate, de los cuales se producen 450 kilos por semana. Este invernadero constituye un gran avance en la economía local, sobre todo si se tiene en cuenta que éstas son verduras que la gente que vive en Puerto Stanley (Puerto Argentino) no conocía.

La turba es la materia orgánica producida por descomposición de musgos y líquenes en los pantanos. Es el combustible clásico de uso doméstico en las Malvinas, además de constituir un buen abono para los cultivos. La cría del ganado ovino es la única actividad ganadera. Su carne es la base de la alimentación de los habitantes, la que se complementa con la cría de algunas aves de corral en las huertas. Sin embargo, el ganado ovino tiene su mayor aspecto productivo en la obtención de lana, cuya calidad es merino australiana.

HISTORIA DE LAS ISLAS MALVINAS

Descubrimiento

Todo estudio sobre la disputa de las Islas Malvinas comienza indefectiblemente con el tema del descubrimiento. En vista de la importancia que el tema ha cobrado en ocasiones como sustento para sus reclamos, los países reclamantes presentan como evidencia absoluta el descubrimiento del archipiélago por tal o cual navegante de su país. Paradójicamente, los estudios y teorías sobre los posibles descubridores concuerdan en que es casi imposible determinar con exactitud quien fue su verdadero descubridor.
Lo que sí se sabe es que fueron avistadas por primera vez en el siglo XVI. No obstante, el misterio es parte del descubrimiento de las islas, donde navegantes de tres países han sido acreditados como los primeros que avistaron las islas. Semejante controversia no sorprende en razón de los primitivos que eran los instrumentos de navegación y la incompleta cartografía empleada por los navegantes del siglo XVI.
A partir de la literatura existente es posible elaborar una lista de las diversas expediciones que unos y otros consideran como descubridoras:

1. Américo Vespucio (1501/1502); origen español.

2. La expedición de Magallanes de 1520; origen español

3. La nave Incógnita y Alonso de Camargo, 1540; origen español

4. John Davis, 1592; origen ingles

5. Richard Hawkins, 1594; origen ingles

6. Sebald de Weert, 1600; origen holandés

1_ Américo Vespucio: En su carácter de primer navegante en visitar el Atlántico Sur, Américo Vespucio ha sido señalado como el primer descubridor de las islas. En una carta, el navegante relató que habiéndose alejado de la costa de lo que hoy es Patagonia debido a un temporal, en medio de la tormenta, avistó "una tierra nueva sin puerto ni habitantes. Groussac señala que la costa avistada era en realidad los acantilados de la Patagonia. Pero sus determinaciones geográficas son tan imprecisas y sus noticias tan vagas, que hace imposible una estimación exacta de su itinerario.
Por tal motivo la idea que este navegante fue el primer descubridor carece de sustento.

2_ La expedición de Magallanes: Si bien es cierto que su expedición de 1519-1520, "permitió el relevamiento cartográfico de toda la costa patagónica", este navegante, "no estableció la geografía ni de Tierra del Fuego, ni las Malvinas". A ello se agrega la ausencia total de un testimonio del descubrimiento

3_ La nave Incógnita y Alonso de Camargo: Tanto Goebel como Destefani señalan como el más probable descubridor de las islas Malvinas a una nave que el primero bautizó con el nombre de Incógnita, a falta de su verdadero nombre. La expedición tenía por objeto la colonización de la zona del Estrecho de Magallanes Pero allí sufrieron un temporal y la Incógnita se separó del grupo. En los últimos días de enero, la nave llega a lo que se cree que son las Malvinas.

Posteriormente la cartografía del estrecho que figura en el texto Islario de Alonso de Santa Cruz, publicado poco después del retorno de la Incógnita (1541) incorpora dos pequeñas islas en línea paralela al Estrecho de Magallanes. Esto apoyaría la adjudicación del descubrimiento a esta nave.

4_ John Davis: Los británicos señalan rotundamente como el verdadero descubridor de las islas a John Davis. Por razones poco claras la Desire (nave en la que viajaba Davis) se separó de la expedición y empujada por una tormenta, el 14 de agosto de 1592 descubrió las islas Malvinas. Los críticos de este descubrimiento sostienen que el relato se parece notablemente al Islario antes mencionado, que no se acompaña ninguna descripción de las tierras avistadas, que los detalles son muy imprecisos y, que el relato apareció después del regreso a Holanda del navegante Sebald de Weert.

5_ Richard Hawkins: Pocos años después que Davis, en junio de 1593, zarpó el corsario inglés Richard Hawkins en la nave Dainty. Su misión era atacar poblaciones y establecimientos en el Pacífico. Según su relato posterior, el 2 de febrero de 1594, cuando la nave alcanzó aproximadamente los 48° S. de latitud, avistaron una tierra que no figuraba en ninguna carta. En general se le aplican las mismas críticas que a su predecesor, además del hecho que las Malvinas se hallan más al sur de la latitud señalada por él.

6_ Sebald de Weert: Finalmente, le cupo a un navegante holandés el primer avistaje comprobado y no objetado. Sebald de Weert al mando de la nave Geloof descubrió tres islas que bautizó como Sebaldinas.

Durante todo el período hasta 1764, las islas fueron visitadas por marinos holandeses, franceses e ingleses. Pero nadie ocupó o utilizó las islas de ningún modo hasta que los franceses lo hicieron en 1764, 172 años después del alegado descubrimiento británico por John Davis.

En octubre de 1689, la nave Welfare, bajo el mando de John Strong partió de Inglaterra con destino al Pacífico. En enero de 1690, empujado por los vientos alcanzó las Malvinas. Al día siguiente, desembarcó para aprovisionarse de focas y pingüinos. Esta operación produjo el primer desembarco de ingleses en las islas. Para Goebel este desembarco no tuvo ninguna consecuencia legal dado que no hubo toma de posesión formal de las islas u ocupación.

Por otra parte desde 1493 a través de la bula papal Inter Cietera y del Tratado de Tordesillas, celebrado entre España y Portugal en 1494, el archipiélago estaba dentro de la jurisdicción de la Corona española

La Guerra de los Siete Años (1756-1763) había concluido catastróficamente para Francia que perdió casi todo su imperio colonial a manos de los ingleses. A España tampoco le había ido bien, especialmente en Norteamérica. Allí, también a manos de los ingleses, perdió Florida y todas las posesiones al este del Mississippi.
De inmediato, Francia intentó comenzar a reconstruir su imperio colonial a expensas de España y el gobierno de aquel país consideró entre otras propuestas, colonizar a las Malvinas. Para emprender la tarea, se ofreció Antoine Louis de Bougainville, a quien las islas le eran familiares por las historias de los navegantes y por haber leído el libro de los viajes de Anson. Con el consentimiento de su gobierno, Bougainville preparó una expedición que zarpó de Saint. Maló el 15 de septiembre de 1763. El 31 de enero del año siguiente arribaba a las islas. En la isla Soledad fundó la primera colonia en las Malvinas, Puerto Louis, el 17 de marzo de 1764. Con fecha 5 de abril de 1764 toma posesión formal de las islas en nombre del rey Luis XV. Hacia principios del año siguiente, la colonia alcanzaba los 150 colonos.
La noticia del asentamiento de una colonia francesa en las islas disgustó y preocupó a la corte española que visualizó el peligro potencial que significaba. Si España autorizaba la colonia en el Atlántico Sur, seguramente los británicos seguirían el ejemplo y se abriría la región al enemigo

Cabe recordar que ya en el año 1706 marinos franceses le habían dado a las Islas el nombre de Malouines pero que los españoles alteraron la denominación por Malvinas. Ante tales atropellos España reaccionó con energía. Reclamó a Francia por la presencia de Bougainville.

En septiembre de 1764, España comenzó las negociaciones con Francia. El gobierno francés accedió rápidamente a las peticiones españolas y sugirió a dicho gobierno que negociase directamente con Bougainville. Así lo hicieron en agosto de 1765. En abril de 1766, el marino francés aceptó como indemnización de España el pago de una suma de 618.000 libras tornesas para su compañía.

A partir de entonces los franceses nunca más reclamaron derecho alguno sobre las islas. El 1 de abril de 1767 España se hizo cargo formalmente de Puerto Luis e, inmediatamente cambiaron su nombre por el de Puerto Soledad. La nueva colonia pasó a depender de la gobernación de Buenos Aires, en ese momento ocupada por Francisco P. Bucareli. Fue designado gobernador de la nueva colonia Felipe Ruiz Puente. De esta forma, los españoles agregaron a sus derechos, además del reconocimiento francés, los reconocidos por Francia basados en ser los primeros ocupantes. Ello mejoró, desde el punto de vista del derecho, el reclamo español sobre las islas.


Mientras, los ingleses tampoco habían perdido su interés por las islas. El 21 de junio de 1764, es decir, tres meses después de la fundación de Puerto Luis, partió de Inglaterra una expedición bajo el mando del comodoro John Byron a bordo de la nave Dolphin. Esta vez, la expedición fue preparada en el mayor secreto para evitar los reclamos españoles. En enero de 1765, Byron arribó a las islas y estableció una base en un lugar que bautizó como Puerto Egmont, en la parte noreste de la isla Gran Malvina. Según Goebel, Byron escribió: "Tomo posesión de este puerto y de las islas adyacentes en nombre de su Majestad el Rey Jorge III de Gran Bretaña, y las nombró Islas Falkland". El comodoro se limitó a explorar las costas vecinas y no tuvo noticias obre la existencia del asentamiento francés. En junio de 1765 llegaron a Inglaterra las noticias del éxito de Byron y dado su entusiasta informe, se decidió enviar otra expedición con el fin de establecer una colonia permanente. El 8 de enero de 1766 arribó a Puerto Egmont la segunda expedición británica bajo el mando del capitán John Macbride. Los ingleses continuaron ignorantes de la presencia francesa en las islas hasta que en marzo de 1766, le informan a Macbride de la existencia del establecimiento francés. Finalmente, el 2 de diciembre de 1766, los ingleses encuentran el asentamiento francés.


En febrero de 1768, con posterioridad al traspaso de la colonia francesa a España, la corte española ordenó a Bucareli combatir y expulsar cualquier asentamiento británico. En noviembre de 1769 los españoles e ingleses se encuentran. En febrero de 1770, una fragata española, al mando de Fernando de Rubalcava localizó finalmente Puerto Egmont. Se cruzaron amenazas entre él y el capitán inglés, Hunt. Ambos reclamaban para su propio rey los derechos de posesión de las islas y se acusaban mutuamente de ocupar territorio que no les correspondía y se ordenaban la evacuación inmediata. Para poner fin a la situación, Bucareli organizó desde Montevideo una fuerte expedición para expulsar a los británicos y la puso al mando de Juan Ignacio de Madariaga. Sus órdenes eran terminantes. El 4 de junio el escuadrón español se presentó ante Puerto Egmont y luego de intercambiar mensajes con los ingleses y de no obtener una respuesta favorable decidió actuar. El 10 de junio Puerto Egmont se rindió luego de alguno disparos. Cuando la noticia llegó a Inglaterra todo el hecho se transformó en una cuestión de honor y no de derechos. Para agosto de 1770, Inglaterra y España estaban preparándose para la guerra. Francia se mostraba dubitativa respecto de apoyar a España, a lo que estaba obligada de acuerdo con el Pacto de Familia. Ante la duda francesa, España comenzó a ceder y ofreció negociar sobre los hechos y no sobre la soberanía. Gran Bretaña se mostraba aún difícil. Entonces, el rey de Francia recomendó a Carlos III, rey de España que aceptara el compromiso de reponer las posesiones británicas como eran antes del 10 de junio de 1770.

La capitulación se firmó el día 10. con ello se restablecía la Soberanía de España en las Malvinas.

Impuesto de la ocupación de Puerto Egmont.

Marquez Grimaldi dio a conocer al Gobierno de España que si se satisfacía el honor de Inglaterra, ésta posteriormente le devolvería las Islas.

Dado que España no podía hacer frente con su flota a la poderosa Armada británica, debía ceder, por lo que manifestó por intermedio de Grimaldi, que el Rey desautorizaba la expedición de Bucarelli y apreciaba devolver Puerto Egmont, siempre y cuando no afectara la Soberanía española sobre las Islas y quedaría entonces como antes de la expulsión. Además los españoles solicitaban la desautorización de Hunt o el abandono de la posesión por parte de ambas naciones; esto no se aceptó. El espectro de la guerra se hacía cada vez más nítido.

El tiempo transcurría y los españoles estaban cada vez más escépticos, ya que el estricto cumplimiento de los pactos no era precisamente una característica de los ingleses.

Lo único que le importaba a España era que los ingleses desocuparan Puerto Egmont de una vez, ya que la Soberanía de España igualmente había estado resguardada; ello se había dejado en claro en las declaraciones firmadas el 22 de enero de 1770

El 23 de abril de 1774 arribó a Puerto Egmont el buque de abastecimiento "Endeavour", con la orden de evacuación del establecimiento, que fue recibida con optimismo por la dotación inglesa porque eso ponía fin a la soledad, a las privaciones, al viento, al frío y a las paupérrimas condiciones de vida en las Islas. Los ingleses dejaron sus marcas, nombres e inscripciones, y a fines de mayo de 1774, siendo Gobernador el Capitán de Fragata Don. Francisco Gil de Lemos y Tabeada se alejan de las Islas, que vuelven a integrar el patrimonio de la Soberanía de Buenos Aires. Y otra vez España asienta su total Soberanía y prestigio que durante tantos años fue acometido por la codicia del inescrupuloso imperio británico.

Luego de la evacuación definitiva de este asentamiento, no se intentó ninguna nueva fundación inglesa ni tampoco volvió a discutirse la cuestión de la soberanía o los derechos españoles A partir de ese momento, desde Puerto Soledad, España ejerció la administración absoluta e ininterrumpida del archipiélago hasta febrero de 1811. Durante ese período, actuaron 18 gobernadores.
En un principio, la principal tarea de los gobernadores de las islas fue la de inspeccionar anualmente Puerto Egmont, con el objeto de verificar que los británicos no se habían reinstalado. No obstante, el lugar continuó siendo visitado por loberos y balleneros de ese país a los que posteriormente se les agregarían los norteamericanos. A comienzos de 1780, dada la situación de guerra que se vivía por la intervención española en apoyo de los rebeldes de América del Norte, el Virrey Vértiz ordenó a uno de los buques que partían para el abastecimiento y relevo de las islas arrasar a los restos del ex-asentamiento inglés.
Anualmente zarpaba desde el puerto de Montevideo una expedición de aprovisionamiento. Además, en previsión a amenazas portuguesas o inglesas, dicho puerto contaba con una fragata de guerra que debía relevar a otra similar con estación permanente en las islas. Un signo de la decadencia española fue que a medida que transcurría el tiempo, la unidad naval iba decreciendo en porte hasta llegar a ser una simple sumaca. En las islas no había colonos y la población permanente consistía en oficiales, tropa y presidiarios. Las condiciones de vida en las islas eran precarias.

Prevalecía la monotonía y el clima era muy riguroso. Sus pobladores dependían en gran medida de la llegada anual de los pertrechos y abastecimientos. Sin duda, el mantenimiento de dicha estación era costoso para la Corona pero su posición estratégica lo justificaba.
La actividad más importante continuó siendo la navegación y exploración de las costas de las islas para evitar los asentamientos no autorizados. Además, rutinariamente se trabajaba en el mantenimiento de la artillería. Durante ese período en las islas se vivieron momentos de alarma conforme evolucionaba la situación internacional.

Quedó establecido que según la percepción oficial británica de la década de 1920, los títulos británicos anteriores a 1774 habían perdido su validez en 1790, de donde la supuesta legitimidad de la posterior toma de las Malvinas de 1833 debe basarse en otros argumentos (por ejemplo, que la Argentina no era el Estado sucesor de España en esas tierras)
Para el tiempo de la Revolución de Mayo, el gobernador de Montevideo, Gaspar de Vigodet, resolvió concentrar las fuerzas militares para enfrentar el levantamiento y ordenó evacuar la estación de las Malvinas. En enero de 1811, el último gobernador español de las islas, Pablo Guillén, cumplió con las órdenes y evacuó el personal, cañones, documentos y otras pertenencias. Al igual que los británicos años antes, colocó una placa de plomo en el campanario de la capilla con la siguiente inscripción:

Esta isla con sus Puertos, Edificios, Dependencias y cuanto contiene pertenece a la Soberanía del Sr. Fernando VII Rey de España y sus India, Soledad de Malvinas 7 de febrero de 1811 siendo gobernador Pablo Guillén.

Dos días más tarde los españoles zarparon y abandonaron las islas con el propósito de volver, luego de 37 años de ocupación indiscutida del archipiélago.

El período 1811-1833

Con la partida del personal español de Puerto Soledad las islas quedaron nuevamente deshabitadas. Para el historiador norteamericano J.C.J. Metford, durante los próximos diez años las islas se convertirían en res nullíus. Durante ese tiempo, las Malvinas sólo fueron visitadas por buques balleneros de diversas nacionalidades en búsqueda del refugio que ofrecía su recortada geografía costera.
Recién en 1820 el gobierno de las Provincias Unidas realizó una demostración de soberanía enviando a la fragata Heroína, al mando del coronel Daniel Jewett (de origen norteamericano), a tomar posesión de las islas. El 6 de noviembre de 1820, Jewett, desde Puerto Soledad (ex-Puerto Louis), formalizó la posesión de las Malvinas en nombre del gobierno del Río de la Plata. El oficial actuando en nombre del gobierno de Buenos Aires ocupó las islas invocando el principio de uti possidetis. Este principio, según lo entendían los estados latinoamericanos a principios del siglo pasado, definía la soberanía territorial en base a los antiguos límites administrativos coloniales. Los juristas europeos y norteamericanos no aceptan, en general, este principio. Para ellos el criterio de soberanía esta dado por la ocupación efectiva del territorio.
A partir de la acción de Jewett, los buques extranjeros de la zona fueron informados que se encontraban en territorio de las Provincias Unidas. Por lo tanto, estaba prohibido pescar y cazar en las islas. En caso contrario, los infractores serían enviados a Buenos Aires para ser juzgados. Según Perl, esta declaración tiene implícito un problema: el límite sur del Virreinato del Río de la Plata nunca había sido especificado, por lo que los reclamos de dominio de las Provincias Unidas hacia el sur corrían el peligro de convertirse en ilimitados.
Es importante señalar que la noticia de la toma de posesión por la Argentina fue publicada tanto en España como en los Estados Unidos en agosto de 1821. Este hecho no generó la protesta de Gran Bretaña. En 1825 este país firmó un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con las Provincias Unidas y a la vez reconoció su independencia, y en ambos actos tampoco se hizo referencia alguna a la ocupación de las islas por parte del estado sudamericano.
En 1823, para reforzar la soberanía, fue nombrado Pablo Areguati como gobernador

En 1823, para reforzar la soberanía, fue nombrado Pablo Areguati como gobernador. Al mismo tiempo, el mismo gobierno concedió Jorge Pacheco y a su socio Luis Vernet (francés naturalizado argentino) el derecho a explotar ganado vacuno y pesca en la Isla Soledad. Un primer intento de Pacheco por establecerse en las islas fracasó. El segundo intento, realizado personalmente por Vernet, tuvo éxito en 1826. De modo que hasta esta fecha no había existido un establecimiento de las Provincias Unidas en las islas.
Poco más tarde, a principios de 1828, a raíz de un informe enviado a Buenos Aires por Vernet, el gobierno de Buenos Aires le concedió el derecho exclusivo de pesca en las aguas adyacentes y amplió la concesión de Pacheco. La colonia fue declarada libre de tributos excepto para el mantenimiento de las autoridades locales.
El 10 de junio de 1829, Vernet fue nombrado con el cargo de Primer Comandante Político y Militar de las islas. El texto del decreto es importante porque en él se exponen claramente los presupuestos del gobierno del Río de la Plata que justifican la posesión del archipiélago:

Cuando por la gloriosa revolución del 25 de mayo de 1810 se separaron estas provincias de la dominación de la Metrópoli, la España tenía una posesión material en las islas Malvinas, y de todas las demás que rodean al Cabo de Hornos, incluso la que se conoce bajo la denominación de Tierra del Fuego, hallándose justificada aquella posesión por el derecho del primer ocupante, por el consentimiento de las principales potencias marítimas de Europa y por la cercanía de estas islas al Continente que formaba el Virreinato de Buenos Aires, de del que Gobierno dependían. Por esta razón, habiendo entrado el Gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas Provincias la antigua metrópoli, y de que gozaban sus virreyes, ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas a pesar de que las circunstancias no han permitido ahora dar a aquella parte del territorio de la República, la atención y cuidados que su importancia exige, pero siendo necesario no demorar por más tiempo las medidas que pueden poner a cubierto los derechos de la República, haciéndole al mismo tiempo gozar de las ventajas que pueden dar los productos de aquellas islas, y asegurando la protección debida a su población.

Resumiendo, la Argentina fundamentaba sus derechos en cuatro puntos, a saber, que España poseía las islas previamente, que esta posesión había quedado justificada por el derecho de ocupación, que las principales potencias marítimas así lo habían reconocido, y finalmente, que las islas en cuestión se hallaban próximas al territorio del antiguo virreinato.

Por este acto, Vernet se había convertido en funcionario de un estado encargado de hacer cumplir las leyes del país.
Paradójicamente, al mismo tiempo que el gobierno argentino nombraba a Vernet gobernador, en las islas Británicas otros ingleses habían comenzado a interesarse nuevamente por las Malvinas.

En el momento del reclamo británico la caza de focas había alcanzado un grado tal de depredación que Vernet a partir del 30 de agosto de 1829 comenzó a comunicarle a los capitanes de los buques pesqueros en el área las nuevas disposiciones por medio de una circular. Es importante recordar que se le había otorgado a Vernet el derecho exclusivo de la caza de focas, por lo que una disminución en las loberías afectaba directamente sus intereses. Por este motivo, las actividades debían cesar de inmediato bajo amenaza de ser apresados y enviados a Buenos Aires para ser juzgados. Se dice que los pesqueros extranjeros parecían no tomar el aviso seriamente. Bajo estas circunstancias, se produce la captura de tres buques pesqueros norteamericanos. Este incidente ha cobrado gran importancia histórica porque el proceso culmina con la ocupación británica de las islas.

En agosto de 1832 el Almirantazgo británico solicitó a la oficina extranjera, enviar al almirante de la zona sudamericana, con el fin de ejercer el derecho de soberanía de la corona sobre las islas. El Primer Ministro Palmerston aceptó. Gran Bretaña buscaba reafirmar un derecho que, según su interpretación, estaba claramente establecido. Gustafson señala al proceso como "fluido", en donde el problema residía, en ese momento, en que "las islas no eran res nullis, sino que no estaban claramente reconocidas por la comunidad internacional como bajo la soberanía de un estado". Esta situación fluida ayudaría a los ingleses. El 20 de diciembre de 1832 arribó a Puerto Egmont la corbeta Clio y más tarde se le uniría el buque de Tyne. Según Goebel, el capitán del primero, Comandante Onslow, además de fijar un aviso de posesión, intentó reparar las ruinas del viejo fuerte. Más tarde, el 2 de enero del año siguiente, la corbeta ancló frente a Puerto Soledad. El comandante Onslow informó a Pinedo que había arribado para ejercer los derechos de soberanía sobre las islas en nombre de Su Majestad Británica. Según una orden escrita, Pinedo debería arriar la bandera argentina al día siguiente y reemplazarla por la inglesa. Al no cumplirla, los británicos lo hicieron por él. Finalmente el día 5 de enero de 1833, Pinedo y unos cuantos habitantes abandonaron las islas a bordo de la nave Sarandi.

Cuando el gobierno argentino supo de lo acontecido en las islas, el ministro de relaciones exteriores Maza citó a su despacho al representante británico, quien nada sabía aún. Según aquel, "el gobierno de Buenos Aires no podía ver en ellos sino un gratuito ejercicio del derecho del más fuerte... para humillar y rebajar a un pueblo inerme e infante".
Según Metford, Gran Bretaña justificó sus acciones en base a tres argumentos:

1. ella continuaba con la jurisdicción que habían ejercido durante el siglo XVIII;

2. que nunca había reconocido derecho alguno del gobierno de Buenos Aires a los nombramientos de Vernet y Mestivier;

3. las islas se habían convertido en res nullíus, bajo ninguna autoridad, tanto por el abandono de la isla en 1811, como por la destrucción del asentamiento de Vernet por los norteamericanos en 1831. En consecuencia, ello permitía la ocupación por parte de cualquier poder que pudiera sostenerla.
A partir del 17 de junio de 1833 se estableció el patrón de discusiones diplomáticas entre ambas países para los años sucesivos. En esa fecha, Manuel Moreno, representante argentino ante el gobierno inglés, presentó la protesta de su gobierno en la forma de un largo documento escrito tanto en inglés como en francés. Principalmente, la "Protesta", como se la conoce, desarrolla los fundamentos ya expuestos en el controvertido decreto de nombramiento de Vernet del 10 de junio de 1829. Las Provincias Unidas del Río de la Plata, como comunidad política independiente, reconocida por Gran Bretaña y otros estados, sucedió a España en los derechos territoriales de ésta en esa jurisdicción.

Las Malvinas habían sido claramente patrimonio de la Corona española. Por lo tanto, dado que la soberanía española sobre las islas había cesado por la independencia de sus territorios en América, Gran Bretaña no tenía derecho a reclamo alguno, "por derechos ya extinguidos". La respuesta británica tardó en llegar. Seis meses más tarde, 8 de enero de 1834 Palmerston le respondió a Moreno. En lo fundamental, el ministro inglés reitera que los derechos de Su Majestad Británica nunca se extinguieron, porque su Majestad Católica había restablecido el asentamiento inglés en 1771 y que al abandonar Puerto Egmont, por causas de austeridad, se habían dejado señales de la pertenencia a la Corona Británica.
A partir de los hechos y de las opiniones de los actores resulta fácil visualizar esta circunstancia como una en la que un país en formación reclamaba como propio un territorio cuya situación aún no se había resuelto plenamente. Gran Bretaña y España se habían enfrentado por las islas en el siglo anterior, aunque la primera no consideró que valieran una guerra. Con la desaparición de España de la escena y su reemplazo por un estado en formación y por lo tanto frágil, con títulos débiles, y contando con el apoyo de los Estados Unidos, fue sencillo reclamar nuevamente el territorio para sí, sin arriesgarse a un enfrentamiento serio. Así, "el título fue transferido a Gran Bretaña porque ésta conquistó las islas y ha mantenido sin interrupción su control sobre ellas".
Con respecto al desarrollo de éstos acontecimiento, algunos autores, como Gustafson, agregan que, históricamente se critica a los Estados Unidos por no haber aplicado la Doctrina Monroe frente a la acción británica de enero de 1833. Sin embargo, la inacción norteamericana parece demostrar que éste país consideraba al territorio de las islas no como una nueva colonia. Para Metford, esto demostraría también que los Estados Unidos nunca tomó en serio los reclamos argentinos. Los analistas norteamericanos también sostienen que los Estados Unidos considera a la doctrina Monroe como una declaración de política a la que puede renunciar unilateralmente. Otras explicaciones de índole más pragmática pueden ser, por una parte, que el interés vital de los Estados Unidos al enunciar dicha política estaba en la parte norte de hemisferio y, por otra, el poder de disuasión que poseía la Royal Navy.

Autoridad argentina:
Las islas, que pertenecían a España, pasaron por derecho de sucesión a pertenecer a las Provincias Unidas del Río de la Plata, denominación inicial de la República Argentina. Esta, en reafirmación de sus derechos, tomó formal posesión de las mismas el 6 de noviembre de 1820, en que el Coronel de Marina David Jewett, comandante de la nave "HEROINA", izó el pabellón azul y blanco en las ruinas de Puerto Soledad (ex puerto San Luis). Para esta acción, la fragata tenía. Prerrogativas de "buque del Estado argentino".
La ocupación de las Islas Malvinas se hizo con toda seriedad.

Lo descrito anteriormente es la base de los derechos argentinos en lo histórico y en lo jurídico, por ser herederos y continuadores de las posesiones insulares españolas del Atlántico Sur.

Es oportuno destacar que cuando los piratas británicos usurparon las Islas en enero de 1833 había población argentina. Sus habitantes fueron tomados prisioneros y desembarcados en Montevideo. Poco más tarde llegaron los primeros Kelpers que se asentaron sobre territorios confiscados a sus primitivos y legítimos ocupantes. Otro antecedente que ilustra que fuimos expulsados de Malvinas lo recuerda la rebelión del Gaucho Rivero en Agosto de 1833, secundado por criollos e indígenas argentinos. La resistencia culminó en enero de 1834.

Reclamos argentinos:

Desde la usurpación de 1833, perpetrada por los ingleses en las Islas Malvinas, como es natural, la Argentina no ha cesado en sus reclamos y protestas que, si bien fueron a lo largo de 150 años, materialmente infructuosas, sostuvieron siempre, jurídica y moralmente nuestra actitud de lucha por la no aceptación de la violación a nuestros derechos, y el enjuiciamiento que de ello surge y que la razón y el honor imponen.

En 1833 Manuel Moreno realiza la primera protesta diplomática a la oficina extranjera por la usurpación de las Malvinas. Lamentablemente, no se obtiene respuesta alguna, al igual que los siguientes 4 reclamos realizados por Moreno.

Los años posteriores se suceden en reclamos a Gran Bretaña por parte de Cancilleres Argentinos, pero por toda respuesta, Inglaterra reitera que había dado el asunto por concluido. Exigida por la ausencia de resultados, la Argentina toma nuevas formas de protesta pero no obtiene resultados positivos.

1946, se decreta nuestra soberanía sobre el mar epicontinental y zócalo continental argentino. Fue aprobado el Art. 73 de la Carta de las Naciones Unidas en pro de la independencia de los territorios no autónomos. Gran Bretaña incluyó el archipiélago Malvinas entre los que se hallaban bajo su administración, en calidad de colonia. Se efectuó rápida y enérgica protesta por parte del gobierno argentino.

En 1948, en la novena Conferencia Interamericana de Bogotá una declaración niega a las Malvinas como "territorio autónomo" definiéndolas como "territorio de facto, ocupado por una potencia extranjera"

En 1960 se dicta la Resolución 1514 denominada "Declaración sobre la Concesión de la Independencia de los Países y Pueblos coloniales" que abarca dos aperturas conceptuales tendientes a la independencia de los países: una es la "libre determinación de los pueblos" y la segunda es "la integridad territorial". Inglaterra optó por la primera y Argentina por la segunda.

En 1963 se tienen noticias de que Gran Bretaña concedería la Independencia a las Malvinas. Felizmente esto había sido previsto por la Argentina que ya en el año anterior ante la Comisión Jurídica de la OEA se opuso al ingreso de nuevos miembros a dicha Organización.

En 1964 el Subcomité III del Comité Especial de las Naciones Unidas designa a las Malvinas "territorio a descolonizar".

En 1965 la Asamblea General de las Naciones Unidas dicta la Resolución 2065 que constituye, sin duda, el paso más importante de nuestra larga marcha diplomática. Esta resolución llega a la realidad del problema.

Gran Bretaña ya no podía determinar por su cuenta y se vio obligada a entablar conversaciones con la Argentina. El 20 de julio de 1966 comienzan las negociaciones en Londres. En 1967 un representante británico, manifestando que su país se hallaba dispuesto a cumplir con la resolución 2065, viajó a las Islas para poner en acuerdo a los malvinenses del traspaso a la Argentina, pero ello fue inútil "gracias" a la presión ejercida por la Falkland Islands Company.

A partir de la década de 1970 se inician otros ciclos de conversaciones que se interrumpen, básicamente por la negación de Inglaterra a tratar el tema de la soberanía.

Hasta aquí llegó nuestra lucha en paz: un largo juicio en el aire que nunca fue satisfecho en su legítima demanda.

LA GUERRA

  • Causas:

La causa fundamental del conflicto armado ocurrido entre la Argentina e Inglaterra de 1982, se remonta a la usurpación británica de las Islas en 1833. En ese año, se expulsa a la población local, y se la reemplaza por otra, los llamados kelpers.

Esterilidad de los reclamos diplomáticos argentinos

Durante casi ciento cincuenta años, la Argentina produce constantes reclamos diplomáticos, sin resultados concretos. El conflicto tuvo avances y retrocesos, pero nunca se llegó al reconocimiento esperado por nuestro país. Durante largos años la Argentina proveyó de importantes elementos de supervivencia a la población residente en las Islas, con el ánimo de ganarse su confianza y buena voluntad, sin resultados visibles.

  • Distanciamiento entre ambas naciones:

Una de las razones por las cuales el conflicto armado no se produjo antes, tiene que ver con la especial relación existente entre Argentina y Gran Bretaña desde la Independencia de nuestra Patria con España. Esa relación estuvo signada por la complementación económica, donde Argentina era el "granero del mundo"- según una conocida frase de la época - y Gran Bretaña proveía manufacturas. La venta de carnes, cueros y granos por parte de nuestro país, estableció una relación de dependencia con su principal comprador, Inglaterra. Varias generaciones de argentinos se educaron en la admiración al Imperio británico. Todo ello se cortó al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando entra en escena los Estados Unidos de Norteamérica como principal potencia occidental. Inglaterra pierde poder y se va replegado, abandonando las antiguas colonias. Son los años de la descolonización de la India, de China, de los países sudamericanos. En la década del 60, Inglaterra produce su "revolución verde", es decir, comienza a utilizar su propio territorio para proveerse de materias primas, dependiendo cada vez menos de las importaciones, que reduce drásticamente en comparación con principios de siglo. De esta forma, se va produciendo un paulatino distanciamiento, lo que permite a la Argentina acentuar los reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas.

  • Búsqueda de ambos gobiernos por prevalecer en el poder:

Se ha mencionado con demasiada frecuencia este motivo, que no carece de fundamento. En sus memorias, la ex- primer ministro inglés, Margaret Thatcher, realza la importancia del triunfo inglés en Malvinas como un triunfo personal de su gobierno. Ello le permitió perpetuarse por dos períodos más en el poder, en un momento en que los conflictos sociales en su país no le auguraban mucha fortuna. Es por ello que rechazó toda posibilidad de solución negociada, llegando incluso a cometer el peor crimen de guerra de todo el conflicto, el hundimiento del Crucero A.R.A. "Gral. Belgrano", para hundir con él la propuesta de paz realizada por el entonces Presidente del Perú, Belaúnde Terry y que ya había sido aceptada por la Argentina y avalada por los EE.UU.

En cuanto al gobierno argentino, es conocida la situación que atravesaba el gobierno militar, con malestar creciente de los sectores obreros y el reclamo de democracia por parte de los sectores políticos.

  • Jugada estratégica utilizada por Inglaterra ante Argentina:

Se puede afirmar que el conflicto bélico de 1982, fue una jugada estratégica desarrollada por el gobierno inglés sobre el gobierno argentino. La operación de la inteligencia británica realizada sobre las Georgias con envío de obreros argentinos al mando del chatarrero Constantino Davidoff, produjo el efecto deseado: Al enarbolarse la bandera argentina sobre esa Isla, Inglaterra tuvo el argumento para "indignarse", movilizando sus buques hacia la zona y provocando una reacción en cadena que reinstalaría la vieja hipótesis de conflicto elaborada por la Armada Argentina de recuperar por la vía directa a las Islas Malvinas. De tal forma, si Argentina permanecía impasible a la provocación, hubiera supuesto una renuncia tácita a sus derechos soberanos sobre Malvinas

  • Intereses petroleros en el atlántico sur:

Como se ha podido observar, la plataforma submarina que une las Islas al continente argentino, es una de las zonas potencialmente más ricas del mundo, superior al Mar del Norte en materia de explotación de hidrocarburos. Ya existían numerosos informes soviéticos, norteamericanos e ingleses ( "Informe Shackleton"), donde se auguraba la explotación de esta importante reserva petrolera. Por esto un olvidado enclave colonial vuelve a tener relevancia para la corona británica, y se elaboran las hipótesis para reafirmar sus intereses en el Atlántico Sur.

A la zaga de la riqueza petrolera, también incide la riqueza ictícola del Atlántico Sur, dada la escasez de la Pesca en otras latitudes.

Días previos al conflicto

El que tomara la iniciativa sería rotulado como agresor.

Para la estrategia británica era indispensable que ese rol sea ocupado por la Argentina. Así ellos podrían reaccionar militarmente "con todos los recursos de la Royal Navy" tal como lo tenían previsto desde 1976 y demostrando nuestro "patoterismo", desligarse de la tutela de la ONU, actuar en propia defensa y construir su FALKLAND FORTRESS. Tal fortaleza liquidaría por completo nuestros reclamos de soberanía.

Ya desde 1976 Argentina, por medio de su Armada, habían instalado la Estación científica "Corbeta Uruguay", en Thule.

En 1981, la misma Fuerza, tenía previsto la instalación de una nueva Base Científica en Puerto Leith ( Islas Georgias del Sur) a concretarse en el invierno de 1982.

Constantino Davinoff visitó Puerto Leith ( Isla San Pedro) en 1981. Lo que no sabía la Argentina era que aquella primera visita de Davidoff a Puerto Leith había provocado la reacción del Gobernador de Malvinas, Rex Hunt, ante la oficina extranjera, lo que había alertado al gobierno británico de tal situación.

Los ingleses que conocían nuestros secretos, podrían fabricar por lo tanto el detonante que nos hiciera perder la calma.

Por lo tanto, no esperaron esa próxima vez, el 19 de marzo de 1982, en Puerto Leith ( Islas Georgias) a donde llegada Davinoff con sus hombres para comenzar el desagüe, con la autorización de la embajada británica en Argentina y habiendo cumplido con todas las exigencias legales acordadas en la Reglamentación de la Declaración de Buenos Aires.

La reacción argentina:

Ante la descomedida actitud inglesa en Georgias por el desembarco de los chatarreros, nuestro gobierno de entonces ordenó considerar seriamente el empleo de la "alternativa militar", la cual proveía de una acción militar de envergadura, que se venía gestando desde enero de 1982 como una hipótesis de conflicto, en caso de que fracasaran las negociaciones previstas, en Nueva York para febrero de 1982.

La recomendación estratégica claramente expresada de este plan consistía en que "la operación no debía ejecutarse antes del 15 de mayo". Ello se debía a que cualquier reacción metropolitana de Gran Bretaña no podría arribar a Malvinas antes del 5 de junio y para entonces un desembarco anfibio británico sería imposible, debido a la llegada del crudo invierno.

Los planificadores británicos también estaban convencidos de que no podrían desembarcar en Malvinas y llegar a Puerto Stanley después del 10-15 de junio, por lo tanto era necesario que Argentina adelantara la fecha de "recuperación" al 1-2 de abril de 1982. Así ellos tendrían tiempo, de efectuar el asalto anfibio de rigor antes de que el invierno llegara.

Esta anticipación de nuestra fecha, es unos de los principales argumentos para demostrar que el gobierno británico conocía al detalle nuestros planes y que manejó el incidente de los chatarreros en Georgias para hacerlos "abortar" y así ajustar a sus necesidades la iniciación de nuestra recuperación de Malvinas.

Ocupación militar de las islas Malvinas:

Durante la noche del 1 ° de abril de 1982 y la madrugada del viernes 2, parte de la flota argentina de mar operaba frente a las Islas Malvinas. Entretanto, la reducida dotación de infantes de marina británicos destacada en la capital malvinense (entonces Puerto Stanley) se desplegaba en actitud defensiva.

A las 6.30 de la mañana del viernes 2, mediante un operativo combinado de las tres fuerzas, la Argentina logró desembarcar en Puerto Stanley y ocupar las islas, luego de algunos enfrentamientos en diversos lugares de las mismas, que culminaron con la rendición del gobernador británico

Al día siguiente de la ocupación era designado gobernador de las Malvinas el general Mario Benjamín Menéndez, pasando a ser el segundo gobernador argentino del Archipiélago. El primero fue Luis Vernet, designado en 1829.

Simultáneamente, tanto el gobierno inglés como los países de la Comunidad Económica Europea disponían drásticas sanciones económicas y financieras contra la Argentina.

La respuesta inglesa:

La reocupación de las Islas Georgias el sábado 26 de abril de 1982, por la Task Force, hacía prever prontas acciones sobre el objetivo principal de las Malvinas: Puerto Argentino. En efecto, el día 1º de mayo de 1982, el Reino Unido intentó una maniobra aeronaval para obtener una victoria rápida sobre la guarnición argentina.

Hacia el conflicto armado:

Las Fuerzas Armadas argentinas fueron forzadas al conflicto armado sin tiempo alguno de preparación. No se hizo una campaña organizada para esclarecer nuestra posición, antes, durante, ni después de la batalla. Lo inesperado de la reacción británica hizo necesario improvisar la presentación de nuestro punto de vista ante el concierto mundial, no se pudo explicar debidamente el origen del conflicto, ni la causa por la cual la Argentina reivindicaba sus territorios ocupados.

No habíamos explicado al mundo que en las islas Malvinas la población vivía aceptablemente con la ayuda argentina a partir del Acuerdo de Comunicaciones suscrito en 1971, el cuál tuvo su mayor sustento en los servicios aéreos suministrados por la FAA.

El desenlace:

Al mismo tiempo que el Papa elevaba sus súplicas por la concordia y la paz ante inmensas multitudes, recrudecía en las Malvinas la lucha después del desembarco británico en diversos puntos de sus territorios.
El día 14 de junio las fuerzas británicas presionaban con una manifiesta superioridad en armamentos y en efectivos humanos, en las afueras del Puerto Argentino, capital malvinense.
Al promediar la tarde de ese día el Estado Mayor Conjunto argentino dio a conocer el Comunicado 163, cuyo texto decía: "El Estado Mayor Conjunto comunica que el comandante de la fuerza de tarea británica, general More, platicó con el comandante militar de las Malvinas, general de brigada Mario Benjamín Menéndez, hoy, 14 de junio de 1982 a las 16 horas. En estos momentos, en la zona de Puerto Argentino, hay un alto el fuego de hecho, no establecido por ninguna de las dos partes".
El mismo día 14, cerca de la medianoche, fue firmada el Acta Final de Rendición del comandante de las fuerzas argentinas de aire, mar y tierra, general Menéndez ante el general J. J. Moore como representante del gobierno británico.

CRÍMENES DE GUERRA

Razones políticas del hundimiento del crucero A.R.A. "Gral. Belgrano":

Transcribo textualmente la acusación concreta formulada por ese sector de representantes británicos: "El cargo es que, en conjunto con el Secretario de Defensa y el Presidente del Partido Conservador en ausencia del Secretario de Relaciones Exteriores, el Primer Ministro de Su majestad, fría y deliberadamente dio la orden de hundir al Belgrano, sabiendo que una paz honorable estaba próxima y con el propósito -muy bien justificado- de que los torpedos del Conqueror hundirían el plan de paz"

El ex-Presidente peruano Arq. Fernando Belaúnde Terry, planteó una propuesta de administración compartida de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur por parte de varias naciones y el compromiso de las potencias beligerantes de discutir la transferencia de la Soberanía, había sido aceptada por el gobierno argentino y los Estados Unidos de Norteamérica, Alemania, Italia, Canadá, etc., faltando la respuesta del gobierno británico.

Esa respuesta, comprometida para el 2 de mayo, 19:00 hs. (Hora argentina), llegó anticipadamente: A las 15:55 hs. Dos torpedos del Submarino H.M.S. "Conqueror" impactaron al crucero A.R.A. "Gral. Belgrano", hundiendo junto a él, la propuesta de paz.

El crucero A.R.A. "Gral. Belgrano", al momento de su hundimiento, se encontraba fuera de la zona de exclusión militar declarada unilateralmente por Gran Bretaña.

Esto, a pesar de ser lícito para su hundimiento, según las normas aplicables a los conflictos armados en el mar que componen el Derecho Internacional humanitario, puede ser denunciado como un acto de perfidia.

Respecto a su condición de buque militar, podría constituir un blanco para la flota inglesa; sin embargo, al estar alejándose de la misma, y encontrarse fuera del alcance de su artillería cualquier buque británico, u otro objetivo enemigo, no puede ser considerado un objetivo militar, de cuyo hundimiento pudiera sacarse una ventaja militar precisa. La única razón que lo explica es la necesidad política del Gobierno de Margaret Thatcher de proseguir hasta las últimas consecuencias las operaciones militares, asegurándose, como efectivamente ocurrió, una victoria que le permitiera ser reelecta por dos períodos más en el gobierno. Y, subsidiariamente, asegurarse los negocios familiares en las islas australes.

Fusilamientos de soldados argentinos en Malvinas:

Los militares británicos más comprometidos son: Kent Lukowiak, un cabo de la marina británica que confesó haber fusilado a un soldado argentino después de la rendición en la batalla de Monte Longdon. Gary Sturge y Vincent Brambley, ambos admitieron haber presenciado el asesinato a sangre fría de soldados que ya se había rendido y se encontraban desarmado.

Consecuencias de la Guerra:

Se logró inculcar al pueblo argentino acerca de que jamás podríamos haber ganado la batalla austral contra un Imperio como el inglés, desconociendo la realidad que estuvimos a punto de ganarla, si no fuera por el apoyo norteamericano. Y desconociendo también que Gran Bretaña perdió muchas guerras en su historia. Basten recordar las conocidas "invasiones inglesas", ganadas por la decisión del pueblo argentino en inferioridad de condiciones semejantes.

En fin, se trató de profundizar la derrota de las armas con la derrota espiritual y cultural.

Caída de Galtieri:

La noticia de la rendición de Puerto Argentino cayó como un rayo sobre Galtieri. Impactando por la novedad –meses mas tarde confesaría su desazón porque jamás imaginó una resistencia tan breve-, no alcanzó a comprender la real dimensión de lo que había ocurrido. Mascullaba bronca, emitía juicios escasamente benévolos para con los militares en las Islas, pero no descubría el meollo de la cuestión. La decisión de Menéndez terminaba también con su gobierno

Un precepto histórico-político prescribe que todo gobierno perdidoso en el campo de batalla debe inexorablemente alejarse del poder. Esta actitud le debía corresponder también a los militares argentinos que habían conducido la Guerra de las Malvinas.

Pero Galtieri pareció adoptar un camino distinto: conocida la capitulación, el presidente reunió a los generales de división, y dirigiéndose a ellos con un tono eufórico los exhortó a continuar la lucha armada. Los generales prefirieron mantenerse en silencio. Galtieri quiso entender que ése era un gesto de aprobación; los hechos posteriores demostrarían que fue un comportamiento preparatorio de la caída. Las cúpulas castrenses ya no estaban dispuestas a seguir a sus comandantes.

Galtieri preparó el terreno para un golpe de timón. El 15 de junio, cuando la población conocía la rendición y cundía el desánimo y la reprobación por la actuación de los militares, el presidente, convoco a la población a la Plaza de Mayo. Desde los balcones de la Rosada dirigía un mensaje. Durante el día grupos numerosos se habían congregado frente a ka sede del gobierno para expresar su repudio a la capitulación.

. El 17 fue el día final. Galtieri pidió al general vaquero que asistiera en su lugar a una reunión de la Junta Militar. Vaquero, por su cuenta, suspendió ese encuentro, y luego de recabar la posición de los generales de división, se dirigió a Campo de Mayo, donde se alojaba Galtieri, para comunicarle lo aprobado por los jefes castrenses. Se había decidido la remoción del comandante y se le había quitado la atribución para designar su reemplazante. El presidente, decepcionado y desmoralizado, opto por aceptar la resolución de sus camaradas de armas.

La derrota termino de desprestigiar y debilitar a la dictadura. La crisis económica se profundizó y reaparecieron las protestas populares. Las denuncias por las violaciones de los derechos humanos se acrecentaron y comenzaron a desarrollarse grandes demostraciones, que no solo reclamaban saber el destino de los desaparecidos, sino su aparición con vida y el juicio a los culpables.

El gobierno militar aun diseñaba algunas tácticas, para condicionar el proceso de salida electoral. Casi nadie prestaba ya atención a sus maniobras. Para esa época la gran mayoría de la sociedad se avocaba a las campañas pre-electorales, y de una u otra forma, todos querían llegar al 30 de octubre, para terminar definitivamente con la dictadura

LA CUESTION MALVINAS EN LAS NACIONES UNIDAS

Colonialismo:

Podríamos definir al colonialismo como

"la sujeción de los pueblos a una subyugación, dominación y

explotación extranjera".

Dentro de este marco general se debe ubicar la cuestión de las Islas Malvinas en el ámbito de las Naciones Unidas.

La cuestión Malvinas en la Asamblea General de las Naciones Unidas:

A partir de 1964 y a iniciativa de la República Argentina, la cuestión Malvinas entra en el debate del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas (Comité de los 24).

Luego del informe favorable de este comité la cuestión entra en el temario de la Asamblea General.

Las resoluciones de la Asamblea General no son de cumplimiento obligatorio, es decir, son incoercibles.

Resolución 2065:

Salvo los acontecimientos de 1982 donde se cambió la situación del tema, la cuestión Malvinas siempre se debatió en la Asamblea General.

Mediante una activa gestión diplomática, Argentina logra su primer triunfo en las Naciones Unidas.

El 16 de septiembre de 1965 la XX Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la Resolución 2065 por la cual se expresa que reconociendo "la existencia de una disputa entre los gobiernos del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la República Argentina acerca de la soberanía sobre dichas islas" invita a los gobiernos a "proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial (Comité de Descolonización) ...a fin de encontrar una solución pacífica al problema, teniendo debidamente en cuenta las disposiciones y los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y la resolución 1514 de la Asamblea General, así como los intereses de la población de las islas Malvinas".

Esta resolución aprobada por 94 votos a favor, 14 abstenciones y ningún voto en contra, es la base primera de la cuestión en el ámbito de Naciones Unidas.

Con la aprobación de esta resolución Argentina logra:

Que las Naciones Unidas descarten para este caso el principio de libre determinación y acepta el criterio de la integridad territorial ya que contrario podría haber solicitado al Reino Unido que arbitrara los medios necesarios para que este territorio se independizara.

Acepta el criterio argentino de tener en cuenta para este caso los intereses de los habitantes y no los deseos de los mismos como pretendía el Reino Unido.

Descarta la postura del Reino Unido, de la no injerencia de la organización internacional en esta cuestión.

En base a esta resolución y a través de las negociaciones entre las partes se logra un acuerdo entre los dos países el 1° de julio de 1971 (Declaración de Buenos Aires) por el cual se facilita la integración física entre las Islas Malvinas y el territorio continental argentino (comunicaciones, transportes, comercio, educación).

b) Resolución 3160:

El 14 de diciembre de 1973, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la segunda resolución sobre el tema, Res. 3160, por la cual se expresa el "reconocimiento por los continuos esfuerzos realizados por el gobierno de la Argentina ...para facilitar el proceso de descolonización y promover el bienestar de la población de las islas" e insta a los gobiernos a que "prosigan sin demora las negociaciones para poner término a la situación colonial".

Se expresa asimismo que las Naciones Unidas están gravemente preocupadas por el hecho de que han transcurrido ocho años (desde la Res. 2065 de 1965) sin que se hayan producido progresos sustanciales en las negociaciones".

Esta resolución contó con 116 votos a favor, 14 abstenciones y ningún voto en contra.

Las dos resoluciones mencionadas hasta aquí para la cuestión Malvinas se encuadran en el período que hemos denominado cooperación entre el Reino Unido y la República Argentina.

Resolución 31/49:

La relación bilateral entre los dos país entra en un período crítico por esta cuestión.

Entre los hechos más importantes que perturbaron la relación de cooperación se puede mencionar:

El 2 de marzo de 1975, un contingente de turistas argentinos y extranjeros, embarcados en el "Regina Prima" no desembarcaron en Puerto Stanley (Capital de las islas Malvinas) ya que el capitán se negó a izar la bandera británica, como solicitaban las autoridades coloniales de las Malvinas.

El 16 de octubre de 1975 la embajada británica en Buenos Aires anuncia al gobierno argentino el envío de una misión a las islas Malvinas para realizar un relevamiento o estudio de las mismas. Este hecho trae como consecuencia un cambio de notas entre las partes, la denuncia Argentina en las Naciones Unidas el 8 de diciembre de 1975 y se declara a la misión inglesa (Shackleton) "no bienvenida" el 2 de enero de 1976.

Además el gobierno argentino sugirió el retiro del embajador británico en Buenos Aires, y no asumió sus funciones el embajador argentino en Londres.

El 4 de febrero de 1976 el destructor de la marina argentina "Almirante Storni" efectuó disparos reglamentarios a proa del buque inglés "Shackleton", que realizaba investigaciones a 80 millas de las islas Malvinas, sin autorización del gobierno de Buenos Aires. Interviene también en la acción un avión argentino que junto con el "Almirante Storni" escoltan al navío inglés hasta Puerto Stanley.

Este período conflictivo entre las partes tuvo sus derivaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas en la cual se aprueba resolución 31/49.

Por la misma y siguiendo a las anteriores resoluciones se pide a ambos gobiernos "que aceleren las negociaciones relativas a las disputas de soberanía" y expresa su reconocimiento por los continuos esfuerzos realizados por el gobierno de la Argentina… para facilitar el proceso de descolonización y promover el bienestar de la población de las islas".

Pero en esta resolución se produce una modificación de importancia en relación a las anteriores. El punto 4 de la misma "insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las islas estén atravesando por un proceso recomendado en las resoluciones arriba mencionadas" (Res. 2065 y 3160)

Esta modificación motivó que por primera vez en la cuestión Malvinas, el Reino Unido votara en contra.

Al mismo tiempo esta actitud del Reino Unido trajo como consecuencia la abstención de otros países.

La resolución contó con 102 votos a favor, 1 en contra y 32 abstenciones.

Resolución 37/9:

Luego de la guerra de las Malvinas de 1982 el tema es incluido en el temario de la Asamblea General de ese año y la misma aprueba la resolución 37/9 del 4 de noviembre de 1982.

En esta resolución como en las anteriores se solicita que "reanuden las negociaciones para encontrar en el más breve plazo una solución pacífica al conflicto de soberanía en el asunto de las Malvinas".

Contrariamente a las anteriores resoluciones de la Asamblea General, en ésta se agrega que el Secretario General "inicie una; nueva misión de buenos oficios... para ayudar a las partes".

La resolución 37/9 fue aprobada por 90 países, 12 Votaron en contra y 52 Estados se abstuvieron.

Resolución 38/12:

Tal como se había aprobado en el punto 40 de la resolución37/9 del 4 de noviembre de 1982, la cuestión Malvinas se incluyó en el orden del día provisional de la XXXVII sesión de la Asamblea General.

La parte resolutiva no difiere de la aprobada el año anterior: La resolución 38/12 fue aprobada por 87 votos a favor, 9 en contra y 54 abstenciones y 7 ausencias, el 16 de noviembre de 1983.

A partir de 1984 las resoluciones a las que se llego son todas muy similares entre sí, y básicamente exhortan a las dos partes a la negociación y la solución pacifica del conflicto.

En el siguiente cuadro se hará referencia a estas resoluciones:

RESOLUCION Y AÑO

Votos a favor

Abstenciones

Votos en contra

Resolución 39/6 - 1984

89

54

9

Resolución 40/21 - 1985

107

41

4

Resolución 41/40 - 1986

116

34

4

Resolución 42/19 - 1987

114

36

5

Resolución 43/25 - 1988

109

37

5

Resoluciones del Consejo de Seguridad:

Las resoluciones que adopta el Consejo de Seguridad son de cumplimiento obligatorio, se pueden hacer cumplir por la fuerza si es necesario. Este se dedica a cuestiones que amenazan la paz y seguridad mundial, poniendo en riesgo vidas humanas. Es por ello que se ocupo del tema de Malvinas durante la guerra de 1982, sancionando dos resoluciones:

Resolución 502 - 02 de Abril de 1982:

En esta resolución el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas exige la cesación inmediata de las hostilidades, el retiro inmediato de todas las fuerzas argentinas de las islas y exhorta a los gobiernos de la Argentina y Gran Bretaña a que procuren hallar una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Resolución 505 - 26 de Mayo de 1982:

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba la Resolución 505; que pide al Secretario General que emprenda una misión renovada de buenos oficios, entablando inmediatamente contactos con las partes para negociar condiciones mutuamente aceptables para una cesación del fuego; y exhorta a las partes en conflicto a que cooperen plenamente con el Secretario General en su misión.

LA CUESTION DE MALVINAS EN LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (OEA)

Como ocurriera en el caso de la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA) fue un foro intensamente utilizado por la diplomacia Argentina para sumar votos favorables de la región en temas "sensibles" a los intereses argentinos -particularmente la cuestión de las Malvinas.

En la XV Asamblea General de la OEA, reunida en Cartagena de Indias, Colombia, a principios de diciembre de 1985, 17 países -Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Haití, Honduras, México, Uruguay, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam y Venezuela- presentaron y aprobaron en forma unánime un proyecto de resolución que instaba a respetar las resoluciones de la ONU, de acuerdo con las cuales la Argentina y Gran Bretaña debían negociar en forma pacífica su disputa de soberanía sobre las islas Malvinas. No obstante, la efectividad de dicha resolución fue prácticamente nula, dado que no modificó la postura británica.

La XVI Asamblea General de la OEA reunida en Guatemala, en noviembre de 1986, respaldó el comunicado del gobierno argentino, que sostenía que la "zona de exclusión" decretada por Gran Bretaña alrededor de las Malvinas constituía una "amenaza cierta" a la paz. La resolución, aprobada por consenso de sus 31 miembros, instaba a la Argentina y Gran Bretaña a negociar, criticaba la decisión británica en tanto generaba un elemento adicional de tensión en el diferendo, y subrayaba la necesidad de evitar acciones que, como esta medida británica, agravaran el problema existente en el Atlántico Sur. Las autoridades británicas rechazaron la resolución de la OEA, limitándose a declarar que las potencias pesqueras tendrían que habituarse a las nuevas disposiciones de Londres.
Un nuevo respaldo de la OEA a la Argentina en la cuestión de Malvinas tuvo lugar en Río de Janeiro el 4 de febrero de 1987, cuando una resolución del Comité Jurídico Interamericano, el órgano consultivo del organismo panamericano, ratificó que "la Argentina tiene inobjetable soberanía sobre las islas Malvinas", y calificó como "un acto atentatorio no sólo contra el derecho sino también contra la paz y la seguridad internacionales" la decisión británica de establecer una zona de exclusión pesquera en aguas ubicadas alrededor del archipiélago.
La OEA no limitó su respaldo a la posición argentina en la cuestión de Malvinas, sino que también se pronunció a favor de la continuidad democrática frente a la crisis militar de Semana Santa que estalló en abril de 1987. Así, el 22 de dicho mes, Venezuela presentó ante el foro multilateral una iniciativa para tratar la crisis militar argentina, moción que fue respaldada por los representantes de Bolivia, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Guatemala, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Trinidad -Tobago. Finalmente, el Consejo Permanente de la OEA proclamó ese mismo día 22 "su más firme y categórico respaldo al presidente Raúl Alfonsín", por sus esfuerzos destinados a preservar "el alto destino democrático" de la Argentina. Esta resolución del Consejo fue aprobada por aclamación, aunque los representantes de Chile y Paraguay presentaron reservas legales a la misma.
El 1º de marzo de 1988, tuvo lugar en Washington una Reunión Extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, convocada por la Argentina para analizar la gravedad y posibles consecuencias de las maniobras militares que Gran Bretaña tenía programado realizar días después en el Atlántico Sur, conocidas con el nombre de "Fire Focus". Luego de analizar el caso, el Consejo aprobó por 25 votos a favor, ninguno en contra y la abstención de Estados Unidos y Santa Lucía una resolución -copatrocinada por la Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Venezuela, Costa Rica y República Dominicana- que incluía 4 puntos:

1) exhortación a Gran Bretaña y la Argentina para entablar negociaciones para resolver lo que el documento define como "una disputa de soberanía".

2) preocupación "por el aumento de tensión en el Atlántico Sur", como consecuencia de los ejercicios militares programados por Gran Bretaña entre el 7 y el 31 de marzo de 1988.

3) "esperanza" de que Londres reconsiderara la decisión de maniobrar en el Atlántico Sur.

4) transmisión de la resolución a la ONU.

TRATADO INTERAMERICANO DE ASISTENCIA RECIPROCA (T.I.A.R.)

Este tratado, cuya finalidad aparente era mantener  la  paz y de la seguridad del continente americano, en realidad era parte a la política implementada por los EE.UU. en la época de la "Guerra Fría ".-
El objetivo básico era darle a EE.UU. un marco legal en caso que existiera en Latinoamérica alguna intervención propiciada por la URSS o un garantizarse el apoyo de toda Latinoamérica en caso de un enfrentamiento directo de EE.UU. con la URSS.

Los Estado firmantes del Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR)  se  comprometían solidariamente  a  realizar  las acciones necesarias para cumplir con ese objetivo enunciado y la asistencia debía traducirse en apoyo político, militar, y económico en caso que uno de los países firmantes fuese atacada por una potencia extracontinental.
El 27 de abril de 1982,   la Comisión de Trabajo  de la Conferencia de Cancilleres, que  representaba a  los países  signatarios  del   TIAR,  aprobó   una   resolución  por  17 votos  a   favor  y  4 abstenciones que  respaldaba  la soberanía  Argentina en las islas Malvinas. Exhortaba a Gran Bretaña a cesar inmediatamente las  hostilidades y pedía  a  las partes la  reanudación de las  gestiones para  lograr  una   solución   pacífica del  diferendo.
Los países  que votaron a favor de esa resolución fueron: Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, El  Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Santo Domingo, Uruguay y Venezuela.
Se abstuvieron: Chile, Colombia, Estados Unidos y Trinidad y Tobago.    En  la misma resolución  se especificaba "deplorar la adopción por los miembros de la   Comunidad  Económica  Europea  y  otros   Estados, de  medidas  coercitivas de carácter  económico  y  político  que   perjudican  al  pueblo argentino y  exhortarlos a levantarlas,  ya que constituyen   un grave precedente  por cuanto no están amparadas en  la  Resolución   502  del Consejo de  Seguridad  de  las  Naciones  Unidas  y son incompatibles con la carta de la ONU, OEA y Gatt".
Los hechos demostraron que el TIAR, más allá de la voluntad de los países firmantes, sólo fue útil a los intereses Norteamericanos, ya que al momento de imponerse una votación contraria a sus intereses  estos desconocieron las resoluciones del TIAR y prestaron ayuda militar a la potencia agresora, con lo cual, el concepto del TIAR quedó desvirtuado y la intencionalidad
norteamericana y chilena quedó al descubierto.

Bibliografía:

Dirección General de Cultura y Educación "Historia de las Islas Malvinas"

Rampa, Alfredo C. (1980) "Geografía de la República Argentina" Editorial Kapelusz

Clarín. "El Gran Libro del Siglo". Editorial Artes Gráficas Rioplatenses S.A

Telefónica. "Enciclopedia de la Argentina". Tomo 2. Editorial Credimar, S.L.

Telefónica. "Historia de la Argentina". Tomo 2. Editorial Credimar, S.L.

Revista "Somos" N° 298-4 de junio de 1982-Año6. Editorial Atlántida.

Enciclopedia "Historia visual de la Argentina". Fascículo 57. Editorial Clarín.

Sitios Web:

http://imalvinas.tripod.com/onu.htm

http://www.todo-argentina.net/Geografia/provincias/Islas_Malvinas.htm

http://www.mismalvinas.com.ar

http://www.monografias.com/trabajos14/malvinasbilat/malvinasbilat2.shtml

Realizado por:

Marcos Arnoten

Javier Bragazzi

Cesar Zabala de Merlo

Bs As, Argentina.

Estudiantes secundarios.


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