Sobre violencia a nivel mundial numerosos estudios, encuestas e investigaciones desarrolladas en los últimos treinta años dan cuenta de su carácter crónico y sistemático.
En la conferencia mundial del Cairo sobre derechos humanos, se reconoció la violencia contra la mujer como una violación a los derechos humanos.
Estudios sobre violencia realizados en América Latina y otras regiones del mundo han mostrado que la violencia doméstica es una amenaza importante contra la salud y el bienestar de las mujeres.
Es a partir de la convención de Belén (comité de América Latina y el Caribe para la defensa de los derechos de la mujer, 1994), que varios países latinoamericanos identificaron esta amenaza y han llevado a cabo acciones para tipificar la violencia familiar como un delito por el que se debe sancionar al agresor.
En América Latina, la violencia contra la mujer representa mas muerte y discapacidad (entre mujeres de 15 a 44 años de edad) que el cáncer, la malaria, los accidentes de transito e inclusive el conflicto armado.
La violencia contra las mujeres es un problema y un desafío para las políticas públicas.
La cultura contemporánea de derechos humanos sustentada en acuerdo y declaraciones internacionales, expresa la preocupación y el compromiso de los gobiernos y estados para enfrentar este problema considerado de salud pública, tanto por la magnitud de su incidencia como por los efectos y secuelas que produce a corto y largo plazo en las mujeres y en la infancia.
Pese al reconocimiento legislativo de la problemática, la violencia es un tema delicado del que casi nadie habla, ni siquiera las víctimas.
La violencia hacia la mujer en el ámbito familiar no es un hecho aislado ni privado: si no que forma parte de un sistema "macro" que establece un conjunto de relaciones sociales y valores culturales que ubican a la mujer en situación de subordinación y dependencia respecto del varón.
También debemos tener presente los factores individuales del micro y macro sistema que aumentan las probabilidades de que las personas sean víctimas y/o perpetradores de violencia contra la mujer.
A modo de referencia: él haber presenciado violencia en el matrimonio durante la niñez, el haber sido maltratado durante la niñez, un padre ausente, muestras de rechazo, dominación del varón en la familia, consumo de alcohol, conflictos conyugales o verbales, desempleo, bajo nivel de instrucción o bajo nivel socio económico.
La violencia doméstica atraviesa todas las fronteras raciales, religiosas educativas y socioeconómicas.
A pesar de que la violencia contra la mujer ha sido reconocida como un asunto legítimo de derechos humanos, su tratamiento como asunto de salud pública ha sido insuficiente, desconociéndose así los efectos tantos psicológicos como físicos en la salud de las mujeres, y el posible impacto acumulativo de la violencia a lo largo de la vida.
Aún en países desarrollados, existen pocos estudios sobre la carga que esta violencia representa para los sistemas de salud.
Hasta la fecha los estudios no han demostrado el perfil psicosocial de las mujeres maltratadas; sin embargo, las embarazadas son el grupo que se encuentra en situación de mayor riesgo.
En países donde se ha estudiado más a fondo sobre la relación entre violencia domestica y embarazo se ha descubierto que las mujeres embarazadas que son violentadas están en mayor riesgo de abortos espontáneamente, son cuatro veces más propensas a tener productos de bajo peso y sus hijos tienen 40 veces más riesgo de morir en el primer año de vida.
Es necesario considerar que los efectos del maltrato durante el embarazo son tanto físicos como emocionales. La mujer maltratada desarrolla un cuadro de estrés permanente que se asocia con depresión, angustia, baja autoestima, aislamiento, suicidio y homicidio. En este ultimo aspecto, se ha demostrado que los factores de riesgo de homicidio son más altos en mujeres maltratados durante el embarazo, que en los maltratados en el año previo.
El Perú es uno de los países de la región donde se ha dado la mayor cantidad de avances. Ello se refleja en su constitución política, que establece en su artículo primero que el fin supremo de la sociedad y del estado es la defensa de la persona humana y el respeto a la dignidad. Reconoce el derecho a la integridad moral, psíquica y física lo cual constituye un avance respecto a la anterior constitución.
Un aspecto positivo lo constituye la creación del ministerio de la mujer y el desarrollo humano en octubre de 1996.
Los convenios suscritos con el ministerio del interior a fin de realizar acciones de capacitación y formación a la policía nacional, así como otras acciones que viene realizando, resultan altamente favorables.
En ese mismo sentido, la creación de la defensoría especializada de la mujer, que vela por el acceso a la justicia ante las autoridades jurisdiccionales del estado, también es digna de resaltarse.
A pesar de la gran labor que realiza la defensoría del pueblo, no es conocida, ni difundida su competencia en la mayoría de las provincias del país.
Las normas internacionales y nacionales nos exhortan a trabajar por las mujeres, los niños, las niñas y por el hecho de ser parte de la sociedad estamos comprometidos a actuar y a no guardar silencio.
Además dentro de nuestros postulados de organismos promotores del desarrollo, tendremos que incorporar la premisa de que "no existe desarrollo humano sin violencia".
Conocer la edad promedio de la gestante que sufre algún tipo de violencia familiar y se atienden en el centro de salud santa Luzmila I, comas.
El medico jefe del centro de salud santa Luzmila I cree que la edad promedio de las gestantes que sufren algún tipo de violencia tienen menos de 23 años, aún encontrándose que la edad promedio es de 20. Se escogió al azar 29 gestantes violentadas, con un nivel de significación 0.05 y una desviación estándar de 10. La violencia que viven las mujeres del país, revelan que el 38.8% de mujeres entre los 16 a 49 años son victimas de violencia siendo la edad promedio 22,7 años.
Según Promudeh, enero 2000. ¿Ha habido un cambio estadísticamente significativo en la edad promedio de mujeres violentadas?
1 – HIPOTESIS:
Ho: u < = 23 años
Ha: u > 23 años
2 – NIVEL DE SIGNIFICACIÓN: ∝ = 0.05
3 – PRUEBA ESTADISTICA:
Los supuestos son:

4 – CRITERIOS DE DESICIÓN:

To con GL = 28 y ∝ = 0.05
Si {tc > - 1.711} se acepta la hipótesis planteada en caso contrario se rechaza.
5) CALCULAR:
20 - 23 = - 1.6155
10_
Ö 29
6) CONCLUSIONES:
Se acepta la hipótesis planteada a un nivel de significación de ∝ = 0.05 la prueba resultó no significativa.
Los datos muéstrales no permiten afirmar que la edad promedio de gestantes violentadas sea inferior a 23 años.
Obst. ELENA PATRICIA PANDURO GONZALES
29.08.2005
Maestría en Salud Publica con mención en Salud Reproductiva
Patty2005_22[arroba]hotmail.com
Trabajo enviado por:
Cecilia Alvarez Avila
Estudiante de Maestrìa en Salud Pública con mención en Salud Reproductiva en la Universidad Federico Villarreal, de Lima
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