Enviado por nataliamarenzana@yahoo.com.arAnte el aumento de la conciencia ecológica y de la demanda de productos que no afecten tan negativamente el medio ambiente, muchas empresas ofrecen productos roturados como "eco-turísticos" alegando que sus prácticas se realizan bajo el paradigma de "turismo sustentable".
Sin embargo, la gran mayoría de ellos, no están sometidos a un control, para demostrar su "conducta ejemplar": emplean esta terminología (turismo ecológico, turismo "verde", eco-turismo, y tantos otros términos más), como estrategia para captar a esos segmentos de turistas "sensibles", que no quieren sentirse "culpables" del deterioro causado sobre el medio ambiente, por disfrutar de realizar sus actividades turístico-recreativas preferidas.
Ante esta situación, muchos empresarios del sector turístico buscan "mejorar" sus prácticas turísticas, argumentando que "está dentro de sus propios intereses el proteger el medio ambiente y las culturas de las cuales dependen.
A excepción de algunos pocos medios de transporte, grandes cadenas hoteleras y centros de atracciones, los impactos de esta industria (turística) son diversos y emanan de una larga lista de pequeñas y medianas empresas o de la propia conducta de los turistas.
Se argumenta, de esta manera, que los programas que modifican las prácticas individuales tienen mayor potencial de influencia que las normas específicas de regulación. En consecuencia, una amplia variedad de iniciativas voluntarias emergieron de estos sectores. Los códigos de conducta de los 80´ y principios de 90´, han sido desarrollados por los empresarios como manuales "internos", y luego surgieron los programas de certificación de prácticas ambientales.
En general, estas iniciativas tienen un desarrollo positivo. Los programas de certificación en particular, tienen el potencial de fomentar a la industria e informarle al consumidor la conducta ambiental de la empresa. Un gran número de Programas de Certificación han sido desarrollados y promocionados a los consumidores en los años recientes, quizás más de 100 programas a lo largo de todo el mundo; ofreciendo cada uno de ellos, diferentes logos que exhiben diferentes conductas.
Algunos de estos programas son legítimos y creíbles, promoviendo.que esas empresas turísticas han adoptado "genuinamente" conductas.ambientales o desarrollado programas con finalidades sustentable, con la.posibilidad de probar sus "credenciales de conductas apropiadas" a sus consumidores, proveedores, accionistas, gobernantes y a otras empresas.
Otras "etiquetas verdes", se reducen a símbolos "ecológicos", que proveen un impacto positivo de la imagen de la empresa, sin demostrar conducta apropiada alguna.
La gran mayoría de los programas de certificación han sido desarrollados por las propias empresas. Estos programas incluyen el monitoreo y la revisión de procedimientos los cuales varían desde auto-evaluaciones (eco-auditorias) hasta acreditaciones por agentes externos a la empresa.
La proliferación de grandes cantidades de logos, diferentes niveles de "conductas ejemplares", propagandas de "buena conducta ambiental" durante los últimos años, han hecho sumamente dificultosa la tarea de los consumidores de distinguir los productos "ecológicamente genuinos" de aquellos que no lo son."
Es por ello que en el presente artículo, se analizan algunas de las etiquetas verdes más frecuentes empleadas por las empresas y organismos turísticos públicos y privados en diferentes lugares del mundo, para identificar cuáles de ellas avalan conductas ambientales apropiadas.
¿Garantía de Buenas Prácticas Ambientales, o uso indebido de estrategias de Marketing?
La creciente conciencia ambiental de la sociedad está impulsando en todo tipo de organizaciones la introducción de criterios ambientales en su toma de decisiones. Uno de los instrumentos empleados son las Buenas Prácticas Ambientales (BPA), pero . . . ¿qué es una BPA?. "Al iniciar acciones para minimizar los residuos o las emisiones, generalmente se plantea como primera actuación el cambio técnico de los procesos: sustitución de materiales, modificaciones en los equipos o diseño de nuevos productos.
Pero no siempre se reflexiona sobre la posibilidad, de reducir el impacto ambiental negativo a través de cambios en la organización de los procesos y las actividades, es decir, a través de la implantación de Buenas Prácticas Ambientales (BPA). Las BPA son útiles, tanto por su simplicidad y bajo coste, como por los rápidos y sorprendentes resultados que se obtienen. Requieren sobre todo de cambios en la actitud de las personas y en la organización de las operaciones".
Cuando el Centro de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (CNUAH) adoptó el término Buenas Prácticas, lo hizo no para determinar aquellas experiencias que pudiesen considerarse como la mejor actuación imaginable sobre un determinado territorio, sino para calificar aquellas actuaciones que suponían una transformación en las formas y procesos de actuación y que podrían suponer el germen de un cambio positivo en los métodos de actuación tradicionales.
Una buena práctica, para ser tal, debe de asegurar que su acción se mantendrá en el tiempo, por lo que debe garantizar cambios duraderos en:
Muchas empresas se han percatado que la introducción de Buenas Prácticas Ambientales (BPA) les permite:
Asimismo, la importante demanda actual de productos "ecológicos" es un negocio rentable y en crecimiento. Así lo demuestra el English Tourism Council (2.003) quien manifiesta que "el 84% de los consumidores dicen que elegirían un atractivo o alojamiento que fueran parte de un esquema de acreditación verde por sobre los que no lo fuese, si dicho esquema existiese."
A partir de ello, muchas empresas comenzaron a estudiar el comportamiento de los usuarios frente al consumo de productos, viendo que aquellos productos identificados con "eco-etiquetas" atraen a muchos consumidores.
A raíz de esta situación, y de la importancia creciente del cuidado del medio ambiente, han aparecido numerosas empresas dedicadas a la certificación de calidad ambiental (Green Globe 21, The Natural Step, The Green Tourism, por nombrar solo algunas) y con ellas diferentes "eco-etiquetas" avalando desempeños ambientales ejemplares. Sin embargo, como se viene mencionando, hay muchos "logos ecológicos" que no necesariamente implican un "esfuerzo por parte de la empresa, de reducir el impacto negativo de ese producto sobre el medio ambiente".
A continuación, se presentarán algunos casos de eco-etiquetas que habitualmente se emplean para posicionar los productos como ecológicos.


en aquellos productos que emplean esta etiqueta, no se daña a los delfines.

No obstante, hay numerosos sistemas de certificación de sostenibilidad en turismo, los cuales cumplen una función cada vez más importante en la reglamentación de este tipo de servicios, ya que se trata de instrumentos voluntarios que están por encima de los marcos legales. Generalmente, estos sistemas se centran en tres aspectos principales: 1) el desempeño ambiental de las empresas, de los servicios y de los destinos, 2) la calidad de los productos, y 3) la responsabilidad social de las empresas en los servicios. Dentro de esta categoría, se mencionan:

El Estándar Internacional de Ecoturismo de GREEN GLOBE 21 se basa en el exitoso estándar de certificación del Programa de Acreditación de Ecoturismo y Naturaleza australiano (NEAP). Los criterios se han adaptado para asegurar su aplicabilidad en un escenario internacional y tanto el Programa de certificación como el estándar incorporan los principios fundamentales para una certificación ecoturística sólida. El Estándar Internacional de Ecoturismo de GREEN GLOBE 21 ha sido desarrollado en conferencia con expertos en certificación ecoturística y turística y ha sido puesto a prueba con una variedad de administraciones ecoturísticas provenientes de una gran variedad de países y productos, e incorpora revisiones propuestas en la fase de encuesta al público en el borrador de Estándar dado a conocer en la Cumbre Mundial de Ecoturismo en Québec (Mayo 2.002)

La UNEP (United Nations Environment Programme) afirma que « efectivamente implementados, los niveles ecológicos cambian la conducta de consumidores y productores. Por ejemplo, las empresas que venden productos turísticos, encuentran que el beneficio económico de las ganancias de la empresa aumenta al implementar nuevos eco-niveles, ya que la gente se está volviendo más conciente en lo referente al medioambiente.



Cuadro Nº1: Análisis comparativo de los aspectos analizados en los distintos programas de certificación
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Eco-eficiencia/protección de los recursos naturales |
Protección de la biodiversidad |
Aspectos sociales del desarrollo del turismo |
Aspectos económicos del desarrollo del turismo |
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Green Globe 21 |
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Certificación de Turismo Sustentable |
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EcoTel |
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Fuente: http://www.greenglobe21.com/Documents/Community/CommunityStandard.pdf (24/08/04)
Cuadro Nº2: Análisis comparativo de los aspectos analizados en los distintos programas de certificación
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Certificadora |
Uso eficiente de la energía/ conservación/ manejo |
Conservación y Manejo de agua |
Uso de recursos minerales no renovables |
Manejo y conservación del ecosistema |
Uso y manejo de la tierra |
Protección de la calidad del aire |
Control del ruido |
Manejo de residuos líquidos |
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Green Globe 21 |
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Certificación de Turismo Sustentable |
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EcoTel |
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Fuente: http://www.greenglobe21.com/Documents/Community/CommunityStandard.pdf (24/08/04)
A partir del análisis de las diferentes etiquetas, y de los procesos de certificación asociados a ellos, se observa que si bien es un campo en el que en América Latina ( a excepción de Costa Rica) aún no se ha desarrollado, se presentan justificaciones por las cuales es conveniente implementar sistemas de gestión ambiental (SGA) basados en el desarrollo de buenas prácticas ambientales, para lograr un desarrollo sostenible que sea compatible con el crecimiento económico. "Si el respeto al medio ambiente puede dar lugar a beneficios comerciales, cabe esperar que las empresas mejoren su comportamiento, contribuyendo con ello al objetivo global de sostenibilidad.
Por su parte, introduciendo criterios ambientales en la contratación, las empresas compradoras pueden no sólo mejorar su imagen frente al público, sino también mejorar su competitividad, consiguiendo importantes reducciones de costes".
Asimismo, implica un doble compromiso:
"Es hora de empezar a cambiar nuestra conducta, y darnos cuenta que de seguir aplicando este sistema económico, estaremos sembrando y abonando la semilla de nuestra propia destrucción. Es hora de cambiar, ¿por qué no empezar hoy con nuestras prácticas diarias? "
http://www.greenglobe21.com/Documents/Community/CommunityStandard.pdf
Autora:
Lic. Natalia Lorena Marenzana MSc
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