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Razonamiento crítico

Enviado por Moris Polanco



Partes: 1, 2, 3

Manual para el curso

Razonamiento Crítico y Lógica

Facultad de Ciencias Económicas

ADVERTENCIA

Este manual es una traducción libre de

Browne, M. Neil y Keely, Stuart M. (1998). Asking the Right Questions. A Guide to Critical Thinking. Upper Saddle River, New Jersey: Prentice Hall.

Contiene, además, ejemplos tomados de otras fuentes, adaptados

a la realidad de Guatemala.

El responsable del curso no reclama ninguna originalidad

sobre lo que aquí se expone.

1

PENSAR Y CRITICAR

La esponja y la criba de oro

¿A qué se parece más pensar: a absorber la información como una esponja, o a cribar oro? Obviamente, es importante reunir información, pero eso también lo hacen las computadoras, y mejor que nosotros...

De hecho, pensar es escoger. No a todo ponemos la misma atención. Como cuando vamos a una fiesta, y en una esquina alguien empieza a hablar de nosotros, somos capaces de poner en sordina todas las demás voces y concentrarnos en la conversación que nos interesa. Nuestros criterios, nuestras valoraciones, actúan como filtros.

Si pensar es escoger, y escoger es utilizar criterios, de lo que se trata es de tener buenos criterios. Por ejemplo, si para escoger mis amistades tengo un criterio racial, voy en camino de convertir en un racista de miedo. Si para escoger los libros me fijo sólo en las tapas, tragaré mucha basura. Si sólo leo las columnas de opinión de aquellos que sé que piensan como yo, lo único que haré será reafirmar mis convicciones, y corro el riesgo de volverme cerril e intransigente.

Otro caso: la publicidad. Nos bombardean con mensajes que pretenden hacer que compremos, no por la calidad del producto, sino por una causa accidental: porque es la elección de Cindy Crawford, o la de James Bond, o porque los que llevan tales pantalones lucen despreocupados (me viene flojo), etc. La publicidad, muchas veces, trata de impresionarnos para que no pensemos mucho...

La mejor manera de escoger (la mejor manera de pensar) es hacer preguntas. Cuando leemos algo con lo que estamos de acuerdo, es bueno preguntarse: ¿por qué estoy de acuerdo con lo que dice este señor?, y lo mismo cuando leemos algo que no nos parece. ¿Por qué no nos parece o no estamos de acuerdo? Alguien definió intelectual como aquel que lee con un lápiz en la mano.

Cuidado: nuestras preferencias personales pueden desviar nuestro juicio. Si somos antigobiernistas, es probable que no veamos las inconsistencias de una columna en la que se ataca al gobierno, por ejemplo.

(En el caso de las columnas de opinión y de los editoriales, es claro que tienen una intención, y que se manejan intereses políticos y económicos. Pero aún cuando la intención fuera criticar por política, hay mejores y peores maneras de hacerlo.)

En las ciencias sociales, o en temas de política, no se trata de llegar a la respuesta correcta. Si existiera una sola respuesta correcta, la gente pensante dejaría de discutir sobre ellas. Precisamente eso es lo que las hace tan atractivas: que se puede seguir discutiendo.

Ahora bien, el hecho de que no exista la respuesta correcta en estos temas, no significa que no existan mejores o peores explicaciones, mejores o peores descripciones. Ciertamente, describir las vacas como los animales que tiene corazón, patas y nariz, es una descripción verdadera, pero seguramente podemos construir una mejor. ¿Llegaremos a la definición perfecta de la vaca? Tal vez no, pero siempre podemos valorar. ¿Y cuáles son los criterios de valoración? Cada generación (o cultura) los construye. Por ejemplo, decir que la vaca es una animal que da leche que sirve para el consumo humano, sirve para muchos, pero no serviría para los mayas, en cuyo lenguaje "leche" designa únicamente la leche materna.

Pensar y sentir

Éste es un punto clave: la influencia de los sentimientos y de la voluntad en nuestro pensamiento. No existe el pensamiento químicamente puro, desprovisto de supuestos, gustos y valoraciones. Como dicen Browne y Keely (1998): "Cuando ud. encuentra una conclusión, lo hace teniendo [a sus espaldas] una historia. [Todos tenemos nuestra historia.] Usted ha aprendido a preocuparse por ciertas cosas, a apoyar determinados intereses, y a rechazar otros. De manera que siempre empieza a pensar críticamente dentro de un conjunto de opiniones. Tiene compromisos emocionales con esas opiniones [no lo puede negar]. Esas son sus opiniones, y es comprensible que se sienta protegido por ellas".

¿Es malo tener opiniones y creencias? Está claro que no. Lo que estaría mal sería no pensar en lo que creemos. Si es cierto que cuando pensamos creemos (nadie piensa en el vacío, al pensar necesariamente utilizamos creencias), también es cierto (o debe ser cierto) que cuando creemos, pensamos.

Prevenidos, entonces, para que nuestras emociones o afiliaciones no nos enturbien la vista y nos impidan comprender lo que otros dicen o escriben. Charles Peirce escribió que "la lectura auténtica consiste en ponerse en la posición del autor y asimilar su forma de pensar". Browne y Keely recomiendan: "cuando lea, trate de evitar que los sentimientos le impidan ver las razones que sostienen aquellos con lo que en principio no está de acuerdo" (p. 8).

Tampoco debemos creer que porque alguien sostenga una opinión contraria a la nuestra nos está atacando. La actitud adecuada: la caridad. Como dice Elizabeth Leseur: "No aceptar todo, sino tratar de comprenderlo todo; no aprobar todo, sino perdonarlo todo; no aceptar todo, sino buscar el grano de verdad que está contenido en todo. No rechazar ninguna idea o deseo, por torpe o débil que parezca."

Por otra parte, no somos máquinas de evaluación de argumentos. Los sentimientos son importantes. De hecho, "muchos de nuestros sentimientos o emociones son el resultado de un pensamiento profundo" (Browne y Keely, p. 9), de haber pensado mucho las cosas. Ojalá sea éste nuestro caso.

2

IDENTIFICAR EL PROBLEMA Y LA CONCLUSIÓN

Antes de evaluar la posición de otro, averiguar cuál es esa posición

En general, los que escriben editoriales, columnas, libros, artículos de revista o conferencias, tratan de cambiar nuestra percepción de las cosas. Si queremos reaccionar razonablemente a sus argumentos, primero debemos identificar la controversia o problema (issue), así como la tesis o conclusión que tratan de presentarnos. La conclusión de alguien es el mensaje que intenta transmitirnos; su propósito es modificar de alguna manera nuestras creencias.

Al terminar este tema, ud. será capaz de responder la primera de las llamadas preguntas críticas: ¿Cuál es el problema y la conclusión?

Tipos de problemas

Veamos algunos ejemplos de problemas que nos preocupan: (note que están puestos en forma de pregunta):

¿Hubo irregularidades en la venta de Telgua?

¿Es cierto que los observadores de la ONU proporcionaron información secreta al gobierno norteamericano?

¿Es cierto que el cartílago de tiburón es anticancerígeno?

¿Es cierto que el gobierno actual ha descuidado la educación?

¿Cuáles son las causas de la devaluación de nuestra moneda?

¿Favorecerá la moneda única a la Unión Europea?

¿Cuáles son las causas de la guerra contra Saddam Hussein?

Todas estas preguntas tienen una cosa en común: exigen respuestas. Esas respuestas son un intento de describir el mundo tal como es, como fue, o como será. Por ejemplo, respuestas posibles para los dos primeros problemas son: "Sí, hubo irregularidades en la venta de la telefónica nacional"; "Sí, los observadores de la ONU actuaron como espías para el gobierno norteamericano", etc.

A temas como estos se les llama problemas descriptivos. "Reflejan nuestra curiosidad por descubrir patrones o un cierto orden en el mundo" (Browne y Keely, p. 15). En contraste, los problemas prescriptivos son aquellos que tratan de responder a preguntas sobre cómo deberían ser las cosas. Ejemplos de problemas prescriptivos:

¿Debe destituirse a un presidente por mentir a un jurado?

¿Puede juzgarse a exmandatarios en países distintos al suyo?

¿Es bueno el salario mínimo?

¿Es bueno controlar la tasa de cambio?

¿Es bueno el impuesto sobre la renta?

¿Deben ser los pobres la atención central de cualquier gobierno?

¿Debe aplicarse la pena de muerte en caso de secuestro?

¿Debería legalizarse la marihuana?

¿Debería aprobarse el aborto en caso de violación?

¿Qué es lo mejor para la protección del medio ambiente: la educación y la protección estatal, o la privatización?

¿Debe el Estado proporcionar servicios de salud gratuitos?

¿Son positivas las reformas constitucionales?

Estos temas tocan problemas morales, en definitiva. Preguntan sobre qué es lo correcto y lo incorrecto, deseable o indeseable, bueno o malo. Las respuestas que se espera, por tanto, tienen carácter prescriptivo.

No siempre un problema es totalmente descriptivo o totalmente prescriptivo. Ejemplo: ¿qué beneficios aporta el IGSS? El problema de hecho o descriptivo es la eficiencia del sistema de salud y seguridad pública, pero implícito existe un problema prescriptivo: ¿debe el estado proporcionar los servicios de salud y seguridad social, o solamente debe garantizar que toda la población tenga acceso a los mismos?

¿Cuál es el problema?

¿Cómo llegamos a determinar cuál es el problema o la pregunta clave? A veces es fácil, porque quien escribe nos lo dice. Se expresa en el primer párrafo, o incluso en el título. Si el problema queda especificado con claridad, generalmente encontraremos frases como las siguientes:

El problema que abordo es si los impuestos son muy altos en nuestro país.

¿Es correcto que se impida a los agentes de tránsito multar a los choferes del transporte urbano?

¿Debería darse instrucción sexual en los colegios?

¿Por qué los alumnos llegan cada vez peor preparados en matemáticas a la universidad?

¿Fue lesiva para los intereses de la nación la venta de la telefónica?

Desafortunadamente, no siempre queda tan claro cuál es el problema. En esos casos, la regla que se aplica es la siguiente: inferir el problema a partir de la conclusión. No podemos evaluar críticamente un argumento hasta que no tengamos claro cuál es la conclusión.

Buscar la conclusión

Para encontrar la conclusión debemos preguntarnos: ¿Qué es lo que el escritor o el conferenciante está tratando de probar?, o bien: ¿Cuál es su punto? La respuesta será la conclusión.

Al buscar la conclusión, lo que de hecho buscamos es un enunciado o conjunto de enunciados que el escritor quiere que nosotros creamos. El quiere que creamos en su conclusión con base en otras suposiciones. En suma, la estructura de un argumento persuasivo es la siguiente: Esto porque aquello. Esto es la conclusión; aquello se refiere a lo que apoya la conclusión. A esto se llama proceso de inferencia.

Las conclusiones se infieren; esto significa que son el producto de un proceso de razonamiento. Las conclusiones son ideas que requieren otras ideas (generalmente aceptadas o que no necesitan demostración) para sostenerse. Así, cuando alguien sostiene que algo es verdadero o que debería hacerse tal o cual cosa, pero no proporciona razones para que le creamos, de hecho no puede decirse que esté presentando una conclusión, sino una simple opinión o conjetura.

Ejemplo:

Nos oponemos al retiro obligatorio por edad. Creemos que la edad no es una base apropiada o razonable para determinar si un individuo puede o no cumplir con su trabajo.

El enunciado "nos oponemos al retiro obligatorio por edad" es la respuesta que el autor proporciona a la pregunta de si la gente debería retirarse obligatoriamente al llegar a una cierta edad. Esa es su conclusión: que no. Y el autor apoya esa conclusión o creencia con otro creencia: que la edad no es una base apropiada o razonable para determinar si una persona puede cumplir con sus trabajo.

Hacer una inferencia es, entonces, creer en algo porque uno piensa que está apoyado en otra cosa. Otro ejemplo:

"No deberían existir barreras arancelarias, porque el proteccionismo no es saludable para mejorar la calidad de la producción en un país."

No es fácil dar con la conclusión. Es muy frecuente que los lectores o el público en una conferencia "no den con el punto" (cuál es el punto, qué es lo que el autor está tratando de probar).

Pistas o claves para descubrir la conclusión

Primera pista: averigüe cuál es el problema. ¿Cómo? Búsquelo en el título o en el primer párrafo.

Segunda pista: busque palabras clave. Generalmente, la conclusión va precedida por palabras indicadoras que advierten que lo que sigue es la conclusión. Por ejemplo:

por consiguiente

por lo tanto

sin embargo

de esta manera

de aquí que

en suma

en resumen

de aquí se sigue que

se concluye que

esto muestra que

esto indica que

esto sugiere que

esto prueba que

no es tal cosa, sino

podemos deducir que

se puede inferir que

esto apunta a la conclusión

el punto que estoy tratando de probar es que

en mi opinión

queda entonces claro que

la explicación más obvia, por tanto, es que

es bastante probable que

lo más probable es que

de hecho

lo cierto es que

como consecuencia

debería quedar claro que

en resumidas cuentas, lo que parece claro es que

podemos estar seguros de que

Cuando uno ve estas palabras o similares, puede estar seguro de que lo que sigue es la conclusión. Desafortunadamente, no siempre encontramos tales palabras clave o indicadoras. Si embargo, cuando nosotros escribamos, deberíamos dirigir la atención hacia nuestra tesis o conclusión utilizando estas palabras. Son como un signo de neón, que llama la atención para que quien lea entienda que lo que sigue es la conclusión o la tesis que sostenemos.

Tercera pista: busque la conclusión en los lugares más probables: el inicio o el final.

Cuarta pista: Recuerde que una conclusión no es:

ejemplo

estadística

definición

información sobre el contexto

evidencia

razón

Consejo: subrayar la conclusión en lo que uno lee.

Su tesis y la escritura efectiva

Ya que sus lectores (el profesor y los correctores) buscarán su tesis o conclusión en sus trabajos, ayúdeles proporcionando la claridad que ella merece. Es lo que usted quiere probar, lo que en definitiva quiere decir, lo que Ud. sostiene, lo que piensa, lo que cree. Enfatícela: trate de que no quede ninguna duda de que eso es su conclusión sobre el problema que aborda. Esto le ayudará a Ud. mismo a aclararse sobre qué es lo que quiere decir. Al obligarse a declarar con claridad su tesis, es más fácil que proporcione las razones necesarias, y que siga un orden lógico.

3

RAZONES

Cuando alguien sostiene una opinión, normalmente queremos saber cuáles son sus razones. Así, cuando en la sección anterior decíamos que alguien puede oponerse al retiro obligatorio por edad, de inmediato se nos ocurre preguntar: ¿por qué?. Otros ejemplos de opiniones que exigen una fundamentación racional son:

El estado debe proporcionar servicios de salud gratuitos.

Debería cerrarse la licenciatura en economía

No debería existir el salario mínimo

Debería construirse un nuevo aeropuerto

Puestos así, nos quedamos con la curiosidad de saber más; de saber cuáles son las razones que se aducen para cada caso.

Las razones son "creencias, evidencias, metáforas, analogías u otros enunciados que se ofrecen para apoyar una conclusión" (Browne y Keely, p. 24).

(Es interesante notar que cuando alguien sostiene una conclusión, es conveniente preguntarle por sus razones, aun cuando nosotros también estemos de acuerdo con esa conclusión. Por ejemplo, sin alguien sostiene que el gobierno de Arévalo fue el gobierno más democrático que ha tenido el país, deberíamos preguntarle por qué piensa así.)

Las conclusiones se juzgan por las razones. Una conclusión vale lo que valen las razones que la sostienen.

Recuerde:

ARGUMENTO (RAZONAMIENTO) = RAZONES + CONCLUSIÓN

Cómo empezar a buscar las razones

El primer paso para descubrir las razones es abordar el razonamiento con una actitud interrogativa. La primera pregunta que debemos hacer es: ¿por qué?. Se supone que hemos identificado la conclusión; ahora se trata de saber si esa conclusión que hemos identificado tiene sentido o están bien fundamentada. Si un enunciado que creemos que es una conclusión no responde a la pregunta: ¿por qué este señor o señora cree esto?, no se trata de una razón.

Ejemplo: (Browne y Keely, p. 25):

(1) ¿Es el costo de los servicios hospitalarios exagerado? (2) Un estudio reciente de la Asociación Americana de Jubilados ofrece evidencia confiable sobre este problema. (3) Auditorias practicadas en las facturas de 2,000 pacientes muestran que los hospitales cobran de más en un 15% de los casos. (4) Además, entrevistas realizadas a 400 pacientes mostraron un alto nivel de decepción y enojo sobre los costos totales de su hospitalización. (5) En suma: los servicios que ofrecen los hospitales son exageradamente caros.

Lo que está después de "en suma" es la conclusión ("los servicios que ofrecen los hospitales son exageradamente caros").

Al preguntar: "¿por qué el autor cree que los servicios hospitalarios son exageradamente caros?", obtenemos las razones: porque un estudio confiable señala que los hospitales cobran de más, y porque los pacientes no están de acuerdo con lo que se les cobra.

En este caso, razones equivale a evidencias: yo creo que los hospitales cobran de más PORQUE un estudio de auditoria muestra que..., y porque muchos pacientes se quejaron. Pero no siempre razón equivale a evidencia.

Ejemplo (Browne y Keely), p. 26:

(1) La eutanasia es perjudicial para la sociedad porque destruye los ideales de sacrificio, lealtad y valor para soportar el dolor. (2) Algunos pacientes terminales aceptan su dolor como expiación por sus pecados. (3) Debería dejarse morir a estas personas como ellas quieren: sin la ayuda de nadie que acelere el proceso de muerte.

¿Conclusión? "La eutanasia es negativa para la sociedad". ¿Por qué cree el autor que la eutanasia es negativa para la sociedad? (1) Porque destruye los ideales de sacrificio, lealtad y valor para soportar el dolor. (2) Porque muchas personas que quieren aceptar el dolor como expiación por sus pecados, tienen derecho de hacerlo.

Palabras indicadoras

Recuerde la estructura típica de un argumento o razonamiento: esto porque aquello. "Aquello", son las razones, y la palabra indicadora es "porque". Todos los sinónimos de "porque" nos sirven: se debe a que, ya que, primero: por una parte, el estudio muestra que, nos apoyamos en..., etc.

Ejemplo: "Muchos piensan que hablar del problema informático del año 2000 en un país como Guatemala es exagerar, ya que creen (...) que para una nación tan atrasada como la nuestra ese tema no es verdaderamente importante" (Mauricio López Bonilla, Prensa Libre, 31 de enero de 1999, p. 13).

Clases de razones

Como se vio antes, las razones pueden ser creencias, evidencias, analogías u otros enunciados que se usan para apoyar una conclusión. Muchas razones son del tipo evidencia. Por evidencia se entiende "información específica que alguien usa para probar que lo que está diciendo es verdadero. Evidencias son datos, ejemplos de la vida real, estadísticas, la opinión de los expertos o autoridades, testimonios personales" (Browne y Keely, p. 27). Dependiendo del caso, un tipo de evidencia es más apropiado o fuerte que otro.

Preguntarse, al leer: ¿qué tipo de evidencia se necesita para apoyar esta conclusión?, y luego determinar si esa es la información que de hecho se ofrece. Sobre la evidencia se discutirá más adelante con más detalle.

Cuando el problema es de tipo descriptivo, lo más probable es que las razones que se ofrecen sean del tipo evidencias (no creencias). Ejemplo:

(1) El hecho es que las mujeres están fumando más que los hombres en las universidades. (2) Investigaciones recientes muestran que los varones en las universidades han bajado su consumo de cigarrillos en un 40%, mientras que las mujeres lo han aumentado en un 60%.

¿Cuál es la conclusión? Que las mujeres universitarias están fumando más que los hombres. Se trata de una conclusión o enunciado descriptivo. El resto del párrafo proporciona la evidencia –las razones que apoyan la conclusión–. Recuerde que la conclusión no es razón o evidencia. Es una creencia apoyada en razones o en otras creencias.

En enunciados o conclusiones prescriptivas, las razones son enunciados prescriptivos (creencias), o bien enunciados descriptivos (es decir, creencias más evidentes). Ejemplo:

(1) Con respecto a la controversia sobre la inflación de calificaciones, me gustaría hacer unas cuantas preguntas. (2) ¿Qué pasa si no se distingue –por medio de las calificaciones– a los buenos estudiantes de los estudiantes promedio? (3) ¿Es que existe un sistema de castas en nuestra sociedad basado en el punteo académico?

(4) ¿Son superiores los estudiantes que tienen mejores calificaciones? (5) En la mayoría de los casos, las calificaciones no son un indicador fiel del aprendizaje; son sólo una medida de qué tanta información puede absorber y devolver un estudiante en un corto período de tiempo. (6) De cualquier manera, los alumnos retendrán la información que les interesa y les parece importante. (7) ¿Por que no eliminamos las calificaciones y motivamos la curiosidad innata y el deseo de aprender que todos tenemos?

El problema aquí es si debemos eliminar las calificaciones. La respuesta del autor es que sí, que debemos eliminar ese sistema (oración 7). Busquemos ahora las razones (recuerde: la pregunta que debemos tener en mente es "¿por qué cree el autor que debemos eliminar el sistema de calificaciones?")

Notar que no se presenta ningún tipo de evidencia, ni datos, ni estadísticas; sólo creencias. Las oraciones 2 y 3 constituyen una razón: que no es importante distinguir a los buenos estudiantes de los regulares. Este es un enunciado prescriptivo: indica una posición del autor, sobre cómo cree él que debería estar organizado el mundo. Las oraciones 4 y 5 agregan una segunda razón: las calificaciones no son un buen indicador del aprendizaje. Se trata de una creencia sobre el sistema de calificaciones. La oración 6 da una tercera razón: los estudiantes retienen la información que les interesa (esto implica que las calificaciones no les ayudan a aprender). Note que aquí podría proporcionarse evidencia de algún tipo, si se quisiera (entrevistas, resultados de encuestas).

Poner orden

No todos los argumentos están tan bien organizados como el ejemplo de los hospitales... "Algunas veces un conjunto de razones apoyan una conclusión, y esa conclusión, a su vez, sirve como razón principal para otra conclusión. Las razones pueden estar apoyadas por otras razones" (Browne y Keely, p. 29). Ante esta situación, se impone la necesidad de poner orden. Veamos un ejemplo de un razonamiento complejo:

(1) ¿Tienen los médicos obligación moral de proveer servicios gratuitos a aquellos que no pueden pagar? (2) Sí, la tienen. (3) Primero, la sociedad restringe la práctica médica a los graduados, con lo cual los médicos tienen un monopolio de claros beneficios. (4) Por tanto, parece razonable que el gremio reconozca la responsabilidad que tienen de atender a quienes no pueden pagar por sus servicios.

(5) Segundo, la obligación moral de cada médico de proporcionar servicios gratis deriva de una comprensión de su función específica. (6) Los médicos no pueden ser comparados con los plomeros o con los mecánicos, o con otros técnicos que tratan con objetos. (7) Los problemas de salud, al contrario de los problemas con los carros, no son negociables o aplazables. (8) Si queremos considerar la profesión médica como una profesión que busca más que el simple negocio, es esencial que los médicos ayuden a algunas personas sin exigir un pago a cambio.

Diagrama del razonamiento anterior:

(3) =====> (4) =====> (2) <===== (8) <===== (5) <===== (6) <=====(7)

La oración 4 y la 8 responden a la pregunta "¿por qué es cierto que (2)?"

A veces es conveniente parafrasear un conjunto de razones, como en el argumento anterior:

Párrafo 1: lo que dice, en resumen, es que los médicos tienen una deuda con la sociedad.

Párrafo 2: el papel de los médicos es especial; los médicos no son businessmen.

Lógica invertida

Para leer, es bueno buscar primero la conclusión y luego las razones. Para pensar, sin embargo, el proceso es el contrario: primero las razones, luego la conclusión. Esto, para evitar la tentación de "inventar razones" sólo para defender una opinión. Podemos tener opiniones, y al examinar las razones que tenemos para sostener tal o cual opinión, puede que cambiemos de opinión, porque descubrimos que las razones no son suficientes.

Las razones y la escritura

Consejos prácticos al escribir: 1) Mantener las razones que conducen a una misma conclusión juntas, en un mismo párrafo. 2) Secuencia lógica: de la conclusión final a la razón principal que sostiene esa conclusión, y luego a la razón para esa razón.

4

AMBIGÜEDAD

Para comprender y evaluar un argumento debemos identificar la conclusión y las razones que se ofrecen. Ahora bien, puede suceder que una conclusión tenga otra interpretación posible, esto es, que pueda querer decir otra cosa: que sea ambigua. Ejemplo: la televisión es dañina para los niños. ¿Qué quiere decir dañina? ¿En qué sentido es dañina?

Existen muchos términos ambiguos o poco precisos en nuestro idioma. ¿Qué entendemos por libertad, abuso, corrupción, violencia, discriminación? No podemos evaluar una conclusión hasta habernos asegurado del significado preciso de sus términos. Ejemplo (Browne y Keely, p. 36): cuando alguien dice que no debería publicarse tal revista porque es obscena, tenemos que preguntar qué entiende él por "obscena" (¿lenguaje, pornografía, amarillismo?). Puede ser que el argumento esté bien construido, y que las razones lleven a la conclusión (la obscenidad destruye los valores familiares, la familia es la célula de la sociedad, por tanto, la obscenidad es perjudicial para la sociedad), pero puede suceder que por obscenidad se entienda algo completamente distinto de lo que nosotros tenemos en mente.

Otro tema que genera muchos debates: el neoliberalismo. ¿Qué entienden por neoliberalismo los que lo acusan de ser un sistema injusto?

"Un término o frase es ambigua cuando su significado es tan incierto (en el contexto del discurso examinado) que se necesita una clarificación antes de juzgar si el razonamiento es válido" (Browne y Keely, pp. 36-37).

Ejemplo (Browne y Keely, p. 37):

Cada vez más se mantiene vivas a muchas personas por medios artificiales. Esto está causando problemas en los planes de pensión y de seguridad social. Desafortunadamente, parece que nuestra economía es incapaz de proveer conjuntamente los cuantiosos recursos médicos que exigen las personas de tercera edad y los que exigen los demás grupos sociales. Por eso propongo que cambiemos de actitud: que no pensemos en términos de una vida larga, sino de una vida de calidad. Cuando la contribución social de una persona llega a ser mínima, sea cual sea su edad, deberíamos perder el miedo al suicidio. A los adultos que desean escapar de las miserias que acompañan a la vejez debería permitírseles que abandonen el mundo, sin ser censurados.

No está claro que es lo que el autor está sugiriendo, porque no sabemos qué se debe entender por contribución social. ¿Contribución económica solamente? ¿Es que los ancianos no pueden contribuir a la sociedad de otra manera? Si quiere decir contribución económica, lo que propone es muy fuerte. Si quiere decir contribución al bien de las personas más próximas, tal vez su conclusión no se sostiene...

Localizar las palabras ambiguas

Primero: buscar las palabras ambiguas sólo en la conclusión y en las razones.

Segundo: tener en mente que las palabras ambiguas suelen ser abstractas (como igualdad, responsabilidad, bien común, justicia).

Tercero: adoptar una posición contraria a la del autor. Ejemplo: los concursos de belleza son denigratorios para la mujer. Si por denigrante entendemos algo que degrada en consideración social, no se ve por qué pueden ser denigratorios (tal vez lo contrario).

Asegurarse de que no exista ambigüedad

Una vez que hemos localizado posibles términos ambiguos, el siguiente paso es preguntarse: ¿entiendo lo que quiere decir el autor por tal cosa? Los obstáculos que se presentan (que nos pueden ocultar una posible ambigüedad) son:

Primero: pensar que entendemos bien lo que el autor quiere decir. Adquirir el hábito de preguntar "¿qué quiere decir por...?", o "¿qué entiende usted por...?". Ejemplo:

"Cigarrillos Lucky Smoke conservan el buen sabor con sólo 3 mg de alquitrán"

Problema: ¿Qué cigarrillos comprar?

Conclusión: Compre cigarrillos Lucky Smoke

Razón: Tienen buen sabor, y sólo 3 mg de alquitrán.

¿Existe algún término ambiguo? ¿Qué debemos entender por "buen sabor"? ¿Afecta a la conclusión que "buen sabor" signifique un sabor fuerte, o que signifique un sabor suave? Si significa lo primero, yo no los compraría... La publicidad generalmente está llena de ambigüedades, a propósito.

Ejemplo 2:

Es hora de tomar medidas activas para reducir la cantidad de violencia en la televisión. El efecto adverso de tal violencia es claro, como evidencian muchos estudios recientes. Varios estudios indican que la gente que ve mucha televisión tiende a sobrestimar el peligro de violencia física en la vida real. Otros estudios muestran que los niños que ven mucha televisión se vuelven insensibles a la violencia real. Muchos otros estudios demuestran los efectos adversos de la violencia en televisión.

Problema: ¿debemos hacer algo contra la violencia en televisión?

Conclusión: Debemos tomar medidas activas para reducir la violencia en televisión.

Razón principal: la violencia en televisión tiene efectos adversos o negativos

Antes de decir si estamos o no de acuerdo con el razonamiento del autor, debemos preguntarnos: ¿Qué entiende el autor por "violencia en televisión"? ¿Está definido en algún lugar del razonamiento? ¿Qué quiere decir "tomar medidas activas", "varios estudios", "ver mucha televisión", "sobrestimar", "insensibles", "muchos estudios", "efecto adverso"?

Antes de "acusar" a un autor de ambigüedad, debemos revisar el contexto de su texto. Por contexto se entiende el entorno del escritor, el uso aceptado de los términos dentro de esa controversia particular, y las palabras y enunciados que se encuentran antes y después de la posible ambigüedad (Browne y Keely, p. 41). Ejemplo: "derechos humanos" significa cosas distintas para un europeo que para un norteamericano. Como se advierte en el libro, un miembro del partido gobernante en Noruega al hablar de derechos humanos se estará refiriendo al derecho a ser empleado, a recibir servicios médicos, a tener casa, etc., mientras que un senador de Estados Unidos piensa más que todo en el derecho a la libre expresión del pensamiento, en libertad de profesar la religión que uno quiera, de viajar, de formar asociaciones, etc.

Los escritores generalmente aclaran cuál es el significado que pretender dar a un término potencialmente ambiguo. Ejemplo:

"Varios estudios señalan que la mayoría de las personas que se someten a psicoterapia obtienen beneficios. De hecho, un estudio reciente muestra que después de diez sesiones de psicoterapia, dos terceras partes de los participantes reportaron tener menos ansiedad."

La frase "obtener beneficios" sería ambigua, si no nos explicaran que en este contexto significa "reportar menos ansiedad". (A pesar de todo, "menos ansiedad" sigue siendo ambigua: ¿cuánto es menos?)

Al identificar o aclarar qué es lo que el autor entiende por determinado término, estamos en posición de poder rechazar o aprobar su definición, y consecuentemente, aprobar o rechazar su razonamiento.

No basta el diccionario

Con lo dicho hasta aquí, se comprenderá por qué las definiciones de diccionario de los términos clave muchas veces no son útiles. ¿Cómo definiría el diccionario "problemas de fondo", "violaciones a los derechos humanos", "nueva sociedad", etc.? Hace falta ver el contexto, o bien, si es en la argumentación oral, pedirle a nuestro interlocutor que nos explique qué entiende por los términos potencialmente ambiguos.

Ejemplo:

La educación no está declinando en calidad en las universidades. En mis entrevistas, encontré que la gran mayoría de los estudiantes y profesores respondieron que ellos no veían un declive en la calidad de la educación.

Obviamente, el término ambiguo es "calidad de educación". El diccionario no nos es de mucha ayuda. Hay que pedir a nuestro interlocutor que nos explique qué entiende por calidad de educación. Podría ser:

- el promedio de las calificaciones de los alumnos

- la habilidad de los estudiantes para pensar críticamente

- el número de profesores que tienen doctorado

- la cantidad de horas de estudio que se requiere para ganar un examen

En este caso, además, tenemos que contar con lo que los estudiantes entrevistados entienden por calidad de educación. No es suficiente con hacer una pregunta tan genérica como: "¿crees tú que la calidad de la educación bajado en nuestra universidad?". Si ustedes fueran los entrevistados, deberían preguntar de inmediato: "¿qué debo entender por calidad de educación?".

Ambigüedad intencional

La ambigüedad no siempre es un accidente. A veces es a propósito. Esto sucede con frecuencia en los discursos políticos, que buscan atraer el mayor número de simpatizantes a una causa.

¿Qué hacer con el lenguaje ambiguo?

Tenemos la obligación de hacer preguntas para aclarar el significado de los términos ambiguos. Pero si esa aclaración no se nos proporciona, simplemente podemos ignorar el argumento. Se trataría de un razonamiento irremediablemente defectuoso.

5

CONFLICTOS DE VALORES

Cuando alguien trata de convencernos de su punto de vista, puede ser muy astuto: puede presentar sólo las razones que son consistentes con su argumentación. Por eso es que a primera vista, la mayoría de argumentos nos parecen correctos. Pero en un argumento, además de las razones explícitas (las que leemos) existen razones implícitas. Las razones implícitas pueden ser tan importantes, o más, que las explícitas. Veamos la importancia de estas razones en el siguiente razonamiento:

El gobierno debería prohibir el fabricación y venta de cigarrillos. Cada vez hay más evidencia para probar que fumar tiene efectos dañinos en los fumadores activos y en los pasivos.

A primera vista, la razón apoya la conclusión. Si el gobierno quiere prohibir un producto, es claro que debe proveer evidencia que muestre que tal producto es dañino. Pero es posible que la razón aportada sea verdadera y que, sin embargo, no soporte la conclusión. ¿Y si Ud. cree que es responsabilidad de cada persona, y no del gobierno, cuidar de la propia salud? Si es así, la razón aportada (que el cigarrillo es dañino para la salud) no apoya la conclusión (que el gobierno debería prohibirlo). El anterior razonamiento es convincente sólo si Ud. está de acuerdo con ciertas ideas implícitas que el autor da por da por válidas. En este caso, la idea aceptada como válida es que el gobierno tiene la obligación de velar por la salud de las personas.

En todos los argumentos existen ideas supuestas. Normalmente, estas ideas no se declaran. Uno tiene que encontrarlas, leyendo entre líneas. Estas ideas son como enlaces ocultos en el razonamiento, el pegamento que hace que el argumento se mantenga unido. Para entender a fondo un argumento, hay que descubrir estas ideas ocultas o supuestos.

Los supuestos son:

1. escondidos o no declarados (en la mayoría de los casos)

2. asumidos (cuando algo se da por sentado)

3. importantes para determinar la conclusión

4. necesarios para que el argumento tenga sentido

5. potencialmente engañosos

¿Dónde buscar los supuestos? Se dan en el paso de las razones a la conclusión.

Conflictos de valores y supuestos

¿Por qué la gente no se pone de acuerdo sobre el aborto, o sobre el divorcio? ¿Por qué unos grupos impulsan las reformas constitucionales y otros las rechazan? Porque existen conflictos de valores.

En los argumentos éticos o prescriptivos, los valores de una persona influyen en las razones que aporta, y consecuentemente, en la conclusión que sostiene. De hecho, las razones apoyan la conclusión sólo si están supuestos ciertos valores. Ejemplo:

"No hay que legalizar las drogas. Las drogas son las causantes de la violencia y el crimen en las calles."

Razón: las drogas causan violencia y otros crímenes.

(Razón oculta o supuesto): la seguridad es más importante que la libertad de elección.

Conclusión: no hay que legalizar las drogas.

Los supuestos más importantes son los que se refieren a la jerarquía de valores: qué valores son los más importantes, para la sociedad y para cada persona. Ejemplo: ¿qué es más importante, la libertad o la igualdad?, ¿el bienestar material o el espiritual?, ¿la lealtad o la amistad?, etc.

Cómo descubrir valores

Los valores, dijimos, moldean la conclusión. ¿Qué son "valores"? Son ideales que la gente considera dignos de aprecio. Los seres humanos tomamos decisiones y actuamos de una forma u otra porque nos guiamos por ciertas ideas. Lo importante en la vida del ser humano es... el trabajo, la amistad, seguir la conciencia, el dinero, el poder, etc. Si alguien es muy sociable y comunicativo, por ejemplo, no cabe duda de que tiene en alta estima (ocupa un lugar alto en su escala de valores) la amistad y la gente. Otro valor importante, que definirá nuestra posición respecto a temas como la pena de muerte, el aborto, la guerra, las drogas: la santidad de la vida humana. ¿Considero más importante la justicia que la vida de una persona, aunque esta persona haya cometido un crimen atroz? (pena de muerte). ¿Considero más importante la vida de un no nacido que las posibles complicaciones que puede traer a una víctima de violación? (aborto).

Otra guía para descubrir nuestros valores: cómo quisiéramos que fueran los demás, o qué estándares de conducta quisiéramos que siguieran nuestros hijos (que sean leales, sinceros, laboriosos...)

De los valores a los supuestos

Lo que hace que las personas lleguen a diferentes conclusiones sobre problemas prescriptivos es la diferente intensidad con la que cada uno defiende ciertos valores. Estas diferencias de prioridades o de lealtades pueden verse con facilidad cuando hay pares de valores en conflicto. Por ejemplo: ¿qué valora Ud. más: la competencia o la cooperación?, ¿la igualdad de oportunidades o la igualdad de todos ante la ley?

Las preferencias de un escritor por ciertos valores a menudo no son declaradas, pero seguramente serán determinantes para entender por qué llegó a tal conclusión y no a otra en su razonamiento. Tales preferencias se conocen como supuestos valorativos o juicios de valor.

Las preferencias de un autor por ciertos valores en un debate particular no tienen por qué ser las mismas en otro debate. Todos sostenemos nuestros valores hasta cierto punto. Ejemplo: alguien puede considerar que la vida es sagrada, y que por lo tanto el aborto es un crimen; pero en el caso de la pena de muerte puede estar de acuerdo en que se aplique a los secuestradores.

Conflictos de valores típicos

Si uno conoce cuáles son los conflictos de valores más comunes, puede reconocer con más facilidad los supuestos de un autor. Ejemplos de conflictos de valores y de las respectivas controversias son:

1. Lealtad vs. honradez

¿Debería usted informar a sus padres que su hermana consume drogas?

2. Competencia vs. cooperación

¿Esta de acuerdo con el sistema de calificaciones (y con el cuadro de honor)?

3. Igualdad vs. individualismo

¿Estaría justificado un número mínimo de diputados indígenas?

4. Orden vs. libertad de expresión

¿Deberían ir a la cárcel los extremistas?

5. Seguridad vs. emoción

¿Son lícitos los deportes altamente peligrosos?

6. Generosidad vs. éxito material

¿Es aconsejable dar ayuda a los limosneros?

7. Tradición vs. novedad

¿Debería facilitarse el divorcio?

8. Estado de derecho vs. justicia social

¿Deben las leyes favorecer a los sectores más pobres o necesitados?

Algunos conflictos de valores involucran más de un par de valores. Por ejemplo, en la situación sobre ayudar a no a los limosneros, además de "generosidad versus éxito material", podemos pensar que es un conflicto de "competencia versus cooperación" (es decir, si lo conveniente es dejar que la gente compita y luche por sobresalir, o si lo conveniente es que aprendamos a compadecernos de los demás), o bien de "eficiencia versus estabilidad social" (lo eficiente es la competencia, pero tantos limosneros en las calles son un peligro para la seguridad), o de "responsabilidad colectiva versus responsabilidad individual" (¿debemos como sociedad preocuparnos de los limosneros, o bien dejar que cada uno lucho por su existencia?)

Las consecuencias

En los argumentos prescriptivos, una posición con respecto a un problema conduce a determinadas consecuencias. Entonces, una manera para descubrir las preferencias valorativas es preguntarse por qué ese autor no desea esas consecuencias. Ejemplo: si alguien dice que no deberían construirse plantas nucleares porque causan contaminación ambiental, está claro que esa persona valora el cuidado de la naturaleza y el ambiente por encima de la eficacia y la economía. En este caso:

Razón explícita: las plantas nucleares producen contaminación

(Razón implícita, valor: preservar el ambiente natural es más importante que la energía barata)

Conclusión: no deberían construirse plantas nucleares

Es decir: no deberían construirse plantas nucleares si valoramos más la conservación del ambiente que la energía barata.

Puede ser que alguien sostenga un valor hasta cierto punto, como ya se vio. Ejemplo: los impuestos son necesarios... siempre y cuando no sobrepasen el 50% de mis ingresos. Esta es la razón por la que muchas personas que comparten valores llegan a diferentes conclusiones: no todos sostienen un valor hasta el mismo punto.

En resumen: para descubrir el valor asumido por un escritor, hacerse la pregunta: "¿por qué tal consecuencia, presentada como razón, parece ser tan deseable para el escritor o el expositor?".

Más pistas para descubrir valores

Muchas controversias sociales son análogas: comparten características. Por ejemplo: ¿debe regularse el tipo de cambio?, ¿es bueno el salario mínimo?, ¿deben regularse los precios de la canasta básica?, ¿deben existir farmacias estatales? En el fondo, la controversia aquí es sobre si el estado debe intervenir en la economía y en el mercado. Es bastante probable que un partidario del libre mercado responda con un no rotundo a todas las preguntas anteriores. Esto nos indicaría que esa persona valora más la libertad de mercado que la seguridad social, y además es probable que valore más la responsabilidad individual que la colectiva, y la creatividad más que el orden y la planeación...

6

SUPUESTOS DESCRIPTIVOS

Llegados a este punto, deberíamos estar en capacidad de localizar los supuestos valorativos de un argumento, que son como ciertos enlaces ocultos que mantienen unido el argumento. Al encontrar esos supuestos valorativos, podemos decir que hemos descubierto los ideales por los que se mueve el autor, o cómo quisiera él que fuera el mundo. Ejemplo:

Todos aprenden mucho con el profesor Varela. A sus alumnos les encantan sus clases.

Veamos:

Conclusión: Usted aprenderá mucho con el profesor Varela.

Razón: A sus alumnos les encantan sus clases.

Aquí falta algo para pasar de la razón a la conclusión, ¿no cree? La razón aportada soporta la conclusión SI:

1) Los comentarios de los alumnos son un indicador fiel de la calidad de las clases de un profesor.

2) Se asume cierta definición de aprendizaje: una que diga que aprender es interesante, divertido.

Entonces, el esquema queda así:

Los alumnos del Prof. Varela gozan con sus clases

Los comentarios de los alumnos son buen indicador de la calidad de la enseñanza

Se aprende más cuando uno se divierte

===============================================================

Usted aprenderá mucho con el Profesor Varela

Los dos supuestos anteriores son del tipo descriptivo: creencias sobre cómo funciona el mundo, el hombre, la educación...

El problema que surge aquí, y que es lo que uno debe examinar con cuidado, es: ¿son esos supuestos –o mis supuestos, en el caso de que sea yo quien defienda un argumento– confiables? ¿En qué me baso? ¿Qué idea tengo del hombre?

Notemos que un razonamiento será VÁLIDO si se establece bien la conexión entre las razones, los supuestos y la conclusión. No hace falta que estemos de acuerdo con los supuestos del autor (nosotros podemos tener otros supuestos). Lo importante es que estemos dispuestos a examinar críticamente nuestros supuestos, dado el caso de que se presente una duda razonable.

Pistas para descubrir supuestos

Para descubrir supuestos hay que llenar los vacíos que se dan en el paso de las razones a la conclusión. (Hay muchos saltos en el vacío aquí, como cuando decimos: "entonces quiere usted decir que tal cosa", y nuestro interlocutor, al darse cuenta de lo que su razonamiento implica, dice: "bueno, no quiero decir exactamente eso...")

Ejemplo: en una noticia de Prensa Libre del viernes 26 de febrero (1999) se lee lo siguiente:

Christian Tomuschat, con voz pausada pero firme, dijo: "En el marco de las operaciones contrainsurgentes, efectuadas entre 1981 y 1983, en ciertas regiones del país, agentes del Estado cometieron actos de genocidio en contra de grupos del pueblo maya".

La conclusión del señor Tomuschat es que agentes del Estado cometieron actos de genocidio. Si se pregunta qué se entiende por genocidio, la respuesta está en la misma noticia, pocos renglones más adelante: "se entiende por genocidio la matanza de miembros de un grupo, la lesión grave a la integridad física y mental, el sometimiento a condiciones de existencia que conlleven su destrucción total, así como medidas destinadas a impedir los nacimientos en el grupo". El supuesto oculto aquí es que el Estado de Guatemala, durante los años señalados, actuó contra la población maya por ser maya. ¿Es eso lo que el señor Tomuschat sostiene? ¿No cabe la posibilidad de que elementos del Estado actuaron contra esas personas por su ideología política, y no por su pertenencia a un grupo étnico? (Por otra parte, es curioso que las ejecuciones llevadas a cabo por los grupos guerrilleros no se califiquen de genocidio, sino de "ejecuciones arbitrarias de miembros de sus mismas organizaciones", aunque esos miembros también hayan sido mayas.)

Entonces, ¿cómo encuentra uno esos supuestos ocultos? Browne y Keely dicen que con "trabajo duro, imaginación y creatividad" (Browne y Keely, p. 69). Yo añadiría que conociendo el contexto.

Las pistas que Browne y Keely:

Piense siempre en la brecha entre la conclusión y las razones. Es cómo pensar: "¡Hey! No tan de prisa"

Busque las ideas que pueden apoyar esa conclusión. Algunas veces una razón se presenta sin apoyo concreto; sin embargo, la posibilidad de la razón depende de la aceptación de unas cuantas ideas dadas por sentado. Esas ideas son, precisamente, los supuestos descriptivos. Ejemplo:

Conclusión: Debería invertirse más en la educación de las niñas indígenas del país.

Razón: Si se hace esto bajará la tasa de natalidad.

¿Cuáles son las ideas que se dan por sentadas?

1) El dinero se invertirá de manera efectiva.

2) La fecundidad es una decisión de las mujeres, más que de los hombres.

3) Que queremos bajar la tasa de natalidad.

Segundo: identifíquese con el escritor o conferenciante. Es decir, trate de comprender cuál es su visión del mundo.

Tercero: tome la posición contraria. Si usted puede imaginar a alguien que no estaría dispuesto a aceptar la conclusión, es más fácil que descubra los supuestos. Es decir: que la desavenencia puede estar no en la estructura del argumento (en las razones y la conclusión), sino en los supuestos (que hacen que esa persona no quiera pasar de esas razones a esa conclusión).

Cuarto: infórmese. Entre más familiarizado esté con todos los aspectos de un problema, más fácil le será localizar los supuestos.

Una razón no suficientemente probada no es lo mismo que un supuesto. Así, en el ejemplo de las niñas de arriba, puede que no esté suficientemente probado que las mujeres educadas tienden a tener menos hijos; pero esto no es un supuesto, simplemente, una razón no bien fundamentada (si es así). Un supuesto se da siempre en el paso de la razón a la conclusión.

Ejemplo:

La inmensa atracción por el rock entre estudiantes universitarios está teniendo un impacto negativo en su rendimiento académico. Los libros ya no despiertan el entusiasmo que ahora se dirige hacia la estrella rock de la semana. ¿Cómo podemos esperar que los estudiantes entiendan un pasaje de Platón cuando se han acostumbrado a los ritmos excitantes y primitivos del rock? Esa música proporciona éxtasis prematuros, como una droga, un éxtasis que por supuesto los libros no pueden proporcionar. Además, con la difusión de los walkmans los estudiantes están continuamente conectados con la música. Con tanto tiempo dedicado a la música, es claro que los estudios tienen que sufrir.

No solamente resulta que la música está compitiendo por ganar la atención de los estudiantes, sino que ahora también quiere convertirse en fuente de inspiración y de respuesta a problemas personales y universales. El artista de rock generoso o con preocupación social es el héroe de los jóvenes. Las soluciones que tales estrellas ofrecen, sin embargo, son puras simplificaciones. Los complejos problemas de nuestro mundo no pueden ser resueltos en una canción de cinco minutos. A pesar de todo, los estudiantes absorben las palabras de estos músicos millonarios con más reverencia que la que muestran hacia las lecciones de sus profesores.

Conclusión: El rock está teniendo un impacto negativo en la educación superior.

Razones:

1) Los libros requieren más esfuerzo que la música; no pueden competir con la gratificación fácil e instantánea que proporciona la música rock.

2) La atención que ponen a la música se la restan a los estudios.

3) Los estudiantes están absorbiendo mensajes simplificados de parte de las estrellas del rock, en vez de ideas complejas de sus profesores.

Busquemos los supuestos descriptivos. Preguntémonos, "¿existe alguna base para creer que las razones puedan no ser verdaderas?". O bien: Supongamos que las razones son verdaderas, existe otra forma en que la conclusión pueda, a pesar de todo, ser falsa?

Veamos las dos primeras razones. Ninguna de las dos sería cierta si fuera el caso que la excitación de los sentidos puede ir a la par de la concentración. Tal vez escuchar música rock reduce la tensión, y se puede poner más atención a lo que se lee... De manera que un supuesto descriptivo aquí es que la música rock no proporciona un efecto relajante. Además, para que la segunda razón sea verdadera, debe ser cierto que el tiempo que se usa para escuchar música es tiempo que se resta al estudio (tal vez sea tiempo que simplemente les sobra).

Pero supongamos que las dos primeras razones son verdaderas. Puede no ser el caso, sin embargo, que la música rock tenga un impacto negativo en los estudios si los estudiantes están tan motivados para estudiar que están dispuestos a soportar cualquier impacto negativo. De manera que el supuesto que conecta las dos primeras razones con la conclusión es que los estudiantes no están lo suficientemente motivados como para sobreponerse al obstáculo que significa la distracción que ofrece el rock. Otro supuesto aquí es que los que escuchan rock a menudo son los mismos que estarían, de otra forma, interesados en el trabajo académico.

Veamos la tercera razón. Es verdad sólo si los estudiantes procesan esos mensajes de la música rock de la misma manera que procesan los mensajes que leen en los libros y escuchan en las clases. Tal vez los primeros son procesados como entretenimiento, y no como conocimiento cierto (filosófico o científico). De manera que un supuesto aquí es que los estudiantes no saben discriminar entre los mensajes del rock y los de las clases.

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FALACIAS

Hasta aquí nos hemos ocupado más que todo en identificar la estructura de los argumentos: saber distinguir la conclusión de las razones y los supuestos. De aquí en adelante nos interesará más bien evaluar los argumentos. Desde luego, identificar las razones y la conclusión es parte del proceso de evaluación, pero una persona crítica no se queda allí: buscará evaluar la calidad de los argumentos (recordar: hay mejores y peores formas de defender una idea o conclusión).

El primer paso en este nivel del proceso de evaluación es examinar la estructura del razonamiento para determinar si el comunicador ha utilizado un supuesto discutible, o ha tratado de engañarnos de alguna manera. Esas formas de engañar, que parecen razonamientos correctos pero que en realidad no lo son, se conocen como falacias. Una falacia es un razonamiento sólo aparentemente correcto.

Los "trucos" más comunes (las formas que adoptan las falacias) son:

1. proporcionar razones que requieren supuestos incorrectos o falsos,

2. distraer nuestra atención, presentando información irrelevante para la conclusión,

3. proporcionar soporte para la conclusión que depende de que se acepte la conclusión (círculo vicioso o begging the question).

Vamos un caso (en Browne y Keely, p. 79). En el otoño de 1988, el candidato presidencial George Bush respondió a una controversia acerca de si la familia de su candidato vicepresidencial Dan Quayle lo había ayudado a entrar en la Guardia Nacional para evadir el servicio militar en Vietnam de la siguiente manera:

Dan Quayle sirvió en la Guardia Nacional, inscribiéndose en una unidad que tenía vacantes en ese tiempo, y ahora él está siendo atacado por los políticos... Es cierto: él no fue a Vietnam, pero su unidad no fue enviada. Pero hay otra verdad: él no huyó a Canadá, tampoco quemó su tarjeta de inscripción militar ni quemó la bandera estadounidense!

Note que el Sr. Bush presentó su "razón", y no tenemos motivo para dudar de ella (de que sea cierto lo que afirma). Pero esa "razón" no es relevante para la conclusión. El problema es si la familia de Quayle le ayudó a evitar el reclutamiento militar, no si él es un patriota. Hasta donde se sabe, Quayle tampoco fue un respondón con su madre, ni copió en los exámenes. Pero estos hechos tampoco son pertinentes. Más que presentar una razón apropiada, Mr. Bush apela a nuestras emociones y nos distrae del verdadero problema; comete una falacia en su razonamiento.

Entonces, la pregunta para tener en mente en este clase y en las dos siguientes será: ¿existe alguna falacia en el razonamiento?

Evaluar los supuestos

Si ha sido capaz de localizar los supuestos en un razonamiento (especialmente los descriptivos), está en capacidad de identificar supuestos cuestionables y falacias. Entre más cuestionable o discutible sea un supuesto, menos pertinente es para la conclusión. Algunas "razones" implicarán supuestos que usted simplemente no puede aceptar. Otras serán tan irrelevantes para la conclusión que tendrían que proporcionarse supuestos absurdos para dar el paso a la conclusión. Esos razonamientos claramente deben ser rechazados, por falaces.

Veamos otro ejemplo (Browne y Keely, p. 80):

Conclusión: La Comisión Federal de Comunicaciones no debería prohibir los anuncios de bebidas alcohólicas en radio y televisión.

Razones:

(1) Si permitimos que la CFC prohíba estos anuncios, pronto prohibirá los anuncios de otros productos, que también son dañinos para la salud (la leche, los huevos, los dulces...)

(2) Ninguna acción del gobierno federal será eficaz para eliminar completamente el consumo de alcohol. La "prohibición" (1919-1933) no funcionó.

Primero: la aceptación de la primera razón depende de que supongamos que una vez que permitimos que se tomen acciones en razón de un caso, será imposible parar las acciones en casos similares. Eso no es cierto: existen muchos mecanismos legales para prevenir esas prohibiciones, si se considera que son injustificadas.

La credibilidad de la segunda razón es dudosa porque el enlace entre la evidencia y la razón descansa en el supuesto de que la prohibición de anunciar bebidas alcohólicas tiene como fin eliminar el consumo de alcohol; pero eso no es cierto: la intención es disminuir el consumo de alcohol.

Falacias más comunes

Existen muchas falacias. Algunas tienen nombre, otras no. No es necesario conocer todas las falacias que existen para estar en condición de descubrirlas. Si aprenden a hacer las preguntas correctas, aprenderán a identificar las falacias, aunque no sean capaces de señalar su nombre.

Ejercicios

En los siguientes pasajes, (1) identifique el problema, la conclusión y las razones; (2) identifique los supuestos (pregúntese: "¿qué hace falta suponer para que tal razón apoye la conclusión?"); (3) pregúntese: "¿son correctos o aceptables estos supuestos?". Si descubre un supuesto claramente erróneo, habrá descubierto una falacia (luego le daremos los nombres), y podrá decir que el razonamiento es inválido.

I

El flúor es uno de los químicos más tóxicos que existen. Es tan potente que se usa para corroer el vidrio. La idea de poner ese tipo de químico en el agua potable es simplemente perversa. La flourización es una amenaza para la salud.

Por otra parte, muchas organizaciones médicas se oponen a la fluorización. Por ejemplo, la Asociación Médica de Texas declinó recomendarla. Sin embargo, no es difícil explicar por qué algunos médicos favorecen la fluorización. Por citar un caso: uno de sus defensores más destacados ha sido el Doctor Danger, decano y profesor investigador de nutrición en la escuela de medicina de la universidad estatal. En los pasados seis años, el Dr. Danger recibió más de $350,000 de parte de los productores de alimentos, los refinadores de azúcar, los productores de aguas gaseosas, y los representantes de los productores de químicos y drogas. Todos los nutricionistas saben que son precisamente las aguas gaseosas y las harinas refinadas las causas principales de una dentadura defectuosa. ¿Sorprende entonces que los productores de estos alimentos se muestren tan activos en ayudar a que los productores de químicos los protejan?

Problema: ¿Debería fluorizarse el agua potable?

Conclusión: No

Razones:

1. El flúor es el químico tóxico más peligroso que existe;

2. Muchas asociaciones médicas se oponen a la fluorización. La Asociación médica de Texas declinó recomendarla.

3. Algunos médicos se han beneficiado personalmente al recomendar la fluorización. El Dr. Danger recibió grandes sumas de dinero de ciertos grupos económicos durante el tiempo que el recomendó la fluorización.

Supuestos y falacias:

Para que la primera razón apoye la conclusión, es necesario suponer que flúor es lo mismo que fluorización, lo cual no es el caso. Se comete aquí una falacia, llamada de equivocación. Para que la segunda razón apoye la conclusión, hace falta apelar a una autoridad: se está saliendo del punto: no discute por qué es mala la fluorización, sino solamente que tal institución declinó recomendarla. El punto aquí es que no muestra cuál es la evidencia que supuestamente tiene la Asociación médica de Texas, sólo dice: "son una asociación importante, por lo tanto hay que escucharla".

Partes: 1, 2, 3

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